CAPITULO II
DISPOSICIONES PENALES
2.1 Introducción
El Código Aduanero en su Sección XII comienza con las Disposiciones Penales. En el
art. 860 consagra la postura bipartita de los ilícitos aduaneros, en “delitos” e
“infracciones”, que en esencia se distinguirán según exista o no el dolo. Tema que
desarrollaremos mas adelante puntualmente1.
El artículo 860 menciona que las disposiciones de toda la Sección rigen respecto de los
hechos previstos como delitos e infracciones aduaneras; y el 861 agrega que siempre
que no fueran expresa o tácitamente excluidas, son aplicables las disposiciones
generales del Código Penal. Es fundamental hacer resaltar la importancia del Código
Aduanero como una norma penal especial armónica y sistemática que provee de una
acabada interpretación legal del tema aduanero. “el valor de una norma no debe
apreciarse solamente en si misma, sino recordando que recibe limitaciones y es
coloreada por todas las demás”2.
Ambas disposiciones resultan claves para interpretar el Derecho Penal Aduanero,
porque en función de ellas puede sostenerse que éste último constituye un derecho penal
especial, respecto del cual el Código Penal cumple una función supletoria. Se habla al
respecto de una cierta especificidad del Derecho Penal Aduanero y la salvedad es
importante, porque hay disposiciones del Código Aduanero que se contradicen con las
normas generales del Código Penal, y en esos casos prevalece el primero. Ello no
implica, claro está, el desplazamiento de las normas de derecho penal sustantivo
contenidas en el Código Penal que recojan a su vez principios, derechos y garantías
reconocidos por la Constitución Nacional3.
Las disposiciones generales del Código Penal resultan de aplicación en la medida en
que no fueren expresa o tácitamente excluidas (art. 861). Tal aplicación supletoria se
1
En algunos países sus respectivos cuerpos normativos en los aspectos penales son tripartitos, como es el
caso de Francia, que sancionan en sus Códigos Penales los delitos, las infracciones y las contravenciones.
En Argentina el Código Penal solo sanciona los delitos quedando la potestad de sancionar tanto las
infracciones como las contravenciones en manos de otros organismos administrativos del estado
Nacional.
2
Fotán Balestra, Carlos, Tratado de derecho penal, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1970, t. 1, pag. 245
3
Se recomienda leer a Ricardo C. Nuñez, Manual de Derecho Penal Parte General, 4ª Edición
Actualizada por Roberto E. Spinka y Felix Gonzalez, para los que quieran interiorizarse mas en el tema
de la Validez de las normas, pag. 81.
1
reduce notoriamente en materia de infracciones, pues el Código Aduanero crea y
desarrolla una parte general relativa a las mismas (art. 894 a 946), intentando captar más
fielmente los supuestos especiales que estos ilícitos plantean. Se ha considerado que la
búsqueda de soluciones a problemas relativos a infracciones en un código que, como el
Código Penal, sólo legisla delitos, es inconvenientes pues provoca una distorsión
interpretativa4. Por lo que analizaremos en una primera parte lo concerniente a Delitos
Aduaneros y posteriormente las infracciones.
Por último es de hacer notar que para ubicar al Derecho Aduanero y en especial al
Derecho Penal Aduane, partiendo de la división del derecho en “público” y “privado” se
usual que el derecho aduanero se encuentre dentro del marco del derecho público5.
2.2 Estructura del Código Aduanero en su parte penal
EL Código Aduanero en su parte penal se divide en cinco secciones, que a continuación
se mencionan:
SECCION XII DISPOSICIONES PENALES
TITULO I DELITOS ADUANEROS (CINCO CAPITULOS)
TILULO II INFRACIONES ADUANERAS (CATORCE CAPITULOS)
SECCION XIII PREFERENCIAS ADUANERAS
SECCION XIV PROCEDIMIENTOS
TITULO I DISPOSICIONES GENERALES (TRES CAPITULOS)
TITULO II PROCEDIMIENTOS ESPECIALES (CINCO CAPITULOS)
TITULO III RECURSOS (SEIS CAPITULOS)
SECCION XV DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS
SECCION XVI DISPOSICIONES TRANSITORIAS
2.3 La Teoría del Delito 6
4
Mensaje de elevación, Ley 22.415 (B.O. 23/3/81) Exposición de motivos, Código Aduanero 2004,
Zavalia, pag. 421.
5
CFR, Basaldua, Ricardo X, Derecho Aduanero, “Parte General, Sujetos”, Abeledo-Perrot, Buenos Aires,
1992, pag. 200.
6
CFR. Dr. Pedro Lanisse, Derecho Penal, para Aduananews, [Link]//doctrinas
2
En esta parte veremos alguno de los tantos Principios de Derecho Penal que nos van a
ayudar a entender el articulado del Código Aduanero en los temas que se aboca a la
parte Penal del mismo. Los cuales han sido en gran parte tomados del artículo publicado
por el Dr Pedro Lanusse de su tesis doctoral para Aduananews.
La Parte General del Código Penal Argentino no contiene la definición formal de delito,
haciendo mención indistintamente a acto, delito, conducta y hecho. Por esto se infiere
de la dogmática penal (la cual se caracteriza por que enuncia las condiciones que
caracterizan jurídicamente al delito), recurriendo a una construcción cuyas
características dependerán en cierto modo de circunstancias políticas y filosóficas, que
en conjunto conforman la denominada teoría del delito. Este análisis puede hacerse
desde la perspectiva de su autor o bien prestando atención a la conducta misma.
El Código Penal Argentino, y en lo que aquí nos abocamos también las leyes tributarias
y el Código Aduanero, sólo describen conductas como delitos o infracciones, pero
puede haber otras que sean reprobables desde algún plano, como el moral, sin que
constituyan “delito” o “infracción”, simplemente porque la norma no las contempla.
Las múltiples definiciones a lo largo del tiempo han ido demostrando el cambio tanto
de la sociedad y de las normas como así también de las concepciones tanto políticas
como filosóficas de que es Delito. Entre las que podemos mencionar una definición
formal como lo hace Jiménez de Asua diciendo que el delito es “el hecho previsto y
penado por la ley”, concepto este que si bien cumple con lo que se denomina tipicidad
no hace referencia alguna a las características mismas del delito. Tomando un punto de
vista más doctrinario Carrera, define a delito como “la infracción de las ley del Estado,
promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, resultantes de un acto externo
del hombre, positivo o negativo, normalmente imputable y políticamente dañoso”7.
Desde una concepción dogmática podríamos citar las definiciones de Beling y sus
modificaciones, que son las que mas se aproximas a la definición de delito que
desarrollaremos mas adelante diciendo que “Delito es la acción típica, antijurídica,
culpable, sujeta a una amenaza penal adecuada, cuyas condiciones satisface” 8. O como
lo define v. Liszt diciendo que “Delito es el acto culpable, contrario al derecho y
sancionado con una pena”9.
7
Ricardo C. Nuñez, Manual de Derecho Penal, 4º Edición actualizada, pag. 104
8
Ricardo C. Nuñez, Op. Cit. pag. 105 (Die Lehere von Verbrechem, Tübingen, 1906, pag. 7
9
Tratado de Derecho Penal, traducido de la 20ª ed. Alemana por Luis Jiménez de Asúa, t. II, Madrid,
1927, pag. 254
3
Para dejar un concepto en claro de Delito podemos decir que es “El hecho (acción en
sentido amplio, también nombrado como conducta) típica, antijurídica, culpable, y
punible (o sea que pueda ser atribuida a su autor)”10.
Podemos decir que en un sentido amplio el “injusto” penal aparece cuando se dan los
dos primeros elementos: tipicidad y antijuridicidad. La teoría predominante es la que
para analizar el concepto de delito antes mencionada parte de la conducta y va hacia el
autor, porque se puede tomar a la conducta como lo general y al delito como una
“especie” de esta última, pero que no involucra que se prescindida del autor, que
necesariamente aparecerá en escena porque es quien ejecuta la conducta típica
(punible).
La tipicidad (el tipo) es una característica propia y específica de la ley penal, cosa que
no sucede con la antijuridicidad. Hay tipicidad cuando una conducta concreta ha sido
descripta en la ley, lo cual se relaciona con el principio de legalidad.
La antijuridicidad significa algo más que conducta típica. Una conducta puede ser
típica, lo cual sucede cada vez que haya sido descripta como tal en la ley, pero no
antijurídica. Así sucede, por ejemplo, con la legítima defensa, que consiste en una suerte
de permiso para obrar de determinada manera. Ese permiso constituye una causa de
justificación de la conducta típica, que no llega por ello a ser antijurídica. Lo mismo
puede suceder cuando personal policial, en ejercicio regular de sus funciones, da muerte
a un delincuente.
Desde otra perspectiva una conducta prohibida puede no resultar punible, no obstante su
tipicidad, si su autor es inimputable. En este caso un factor subjetivo excluye la
existencia de delito. Si hay tipicidad y antijuridicidad estaremos en presencia del
“injusto penal” que no necesariamente constituye todavía delito en sentido estricto,
porque para ello deberá aparecer en escena el tercer elemento, que es la culpabilidad.
Una conducta típica y antijurídica constituye delito si, además, puede serle reprobada a
su autor (artículo 34, párrafo 1° del Código Penal).
Para que exista delito se requiere entonces:
• Con carácter genérico, incurrir en una determinada conducta.
• En segundo lugar que esa conducta coincida con un tipo concreto, descripto
como tal por la ley (nullum crimen, sine praevie lege penale).
10
CFR. Ricardo C. Nuñez, Op. Cit. pag. 110
4
• El tercer requisito para la comisión de un delito es de carácter negativo y
consiste en que la conducta típica no esté amparada por alguna causa de justificación,
resultando, por ello mismo, antijurídica.
• Se requiere por último que la conducta típica pueda ser reprobada a su autor, de
quien se dice que ha de ser, por ello mismo, culpable.
2.4 Principios generales del derecho y su vigencia en el campo del derecho penal
tributario y aduanero
En la doctrina penal se admite la existencia de ciertos principios generales: legalidad o
reserva; irretroactividad; tipicidad; inocencia; certeza; duda; ley penal más benigna; non
bis in idem; prohibición de la analogía; debido proceso, derecho a la jurisdicción (tutela
judicial efectiva); imputabilidad y culpabilidad, los cuales desarrollaremos a
continuación.
2.4.1 Principios de reserva penal, irretroactividad de la ley y prohibición de
analogía11 12.
El principio de reserva penal, está insito en la garantía de la legalidad de la represión.
Esta presupone que el ámbito de lo punible debe estar determinado exhaustivamente por
la ley, y que todo lo que queda al margen de ese ámbito esta reservado como esfera de
impunidad, por ilícitos, inmorales o perjudiciales que sean los hechos cometidos.
El principio de reserva presupone como condiciones de su existencia, las siguientes
características:
La determinación legal de los hechos punibles;
La determinación legal de las penas correspondientes;
La prohibición de la analogía;
La irretroactividad de la ley penal.
11
CFR. Ricardo C. Nuñez, Op. Cit. pag. 66
12
CFR Angel Ossorio, El Alma de la Toga, pag. 153
5
El principio de reserva de ley hace mención a que no puede configurarse ninguna clase
de delito o una infracción (en lo que respecta al Código Aduanero) sin una ley que así lo
determine. En lo que respecta en materia penal, este principio está consagrado en la
Constitución, junto con el principio de la irretroactividad (artículo 18 de la C.N.) y
constituye una garantía de los individuos contra la arbitrariedad.
No seria suficiente con decir que no hay delito sin ley, porque ello implicaría en la
práctica muy poco amparo legal. Desde una concepción Liberal del Derecho Penal, este
exige además que la ley rija sólo para el futuro, lo cual significa que no puede aplicarse
retroactivamente las nuevas normas que se dictaren correspondientemente.
Tanto el principio de reserva de ley e irretroactividad están estrechamente ligados a la
tipicidad, conforme lo explicamos previamente, al cual sólo es delito aquella conducta
descripta como tal por la ley, es decir la conducta “típica”.
El artículo 894 del Código Aduanero ratifica la vigencia de los principios de reserva de
ley, irretroactividad y tipicidad, disponiendo que la calificación de un hecho como
infracción aduanera requiere que, previamente a su realización, se encuentre previsto
como tal en las disposiciones del Código.
Nadie puede ser penado sin una ley anterior al hecho (delito o infracción) es la idea
sustancial de el principio de reserva penal, que implica la existencia de una esfera de
impunidad en todo lo que no está tipificado como punible por la ley penal, el sustento
de este principio lo encontramos en le artículo 18 de la Constitución Nacional (también,
el art. 9 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), el que nos dice que:
“ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley
anterior al hecho del proceso”13. La prohibición de la ley penal ex post facto tiene, así, el
carácter de una garantía constitucional y de seguridad jurídica para todos los
habitantes14.
Del mencionado artículo de la Constitución Nacional, considerado como una garantía,
se desprende el principio de la irretroactividad de la ley penal. Lo que nos quiere decir
que es jurídicamente imposible sancionar un hecho o agravar las condiciones de un
imputado o condenado por la aplicación de una ley de vigencia posterior al momento de
la comisión del delito.
13
Constitución Nacional Argentina
14
Dr. Pedro Lanusse, Op. Cit.
6
Por otro lado, a favor del imputado tenemos el principio legal de la retroactividad y de
la ultractividad de la ley penal más benigna, que fue incorporado como garantía
constitucional después de la reforma que sufrió este cuerpo en 1994 incorporándose en
el artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional, tema que se vera posteriormente.
Otra característica del principio de reserva penal es la imposibilidad de aplicar
sanciones por analogía. La analogía legal es cuando se quiere sancionar un hecho no
sancionado legalmente, pero por las similitudes con otro tipo penal se las asemeja
queriendo aplicar las consecuencias legales, del delito contemplados y sancionado al
hecho no tipificado y por lo tanto no punible, suponiendo que existen las mismas
razones para castigar a este último.
2.4.2 Estado jurídico de inocencia; principio de certeza
La presunción de inocencia constituye un principio de derecho penal que actualmente
tiene en nuestro país jerarquía constitucional porque lo enuncian en forma expresa
varios tratados internacionales incorporados a la constitución. Dicho principio rige
también en materia tributaria y aduanera y conforme a él se exige la prueba del ilícito
como condición de una eventual condena. Se conecta con éste principio el llamado
principio de certeza, que está dirigido a los jueces y condiciona la condena a que exista
certeza sobre el ilícito, apoyada en pruebas que conduzcan de modo inequívoco a la
verdad “del expediente”. En caso de duda no se puede condenar, lo cual está expresado
en la máxima “in dubio pro reo”.
El artículo 898 del Código Aduanero dispone, en materia de infracciones, que salvo
disposición especial en contrario, en caso de duda debe estarse a lo que fuere más
favorable al imputado. De ese modo si bien por un lado se ratifica la vigencia del
principio in dubio por reo , por otro se condiciona su aplicación, admitiendo que en
algún caso la propia ley podría disponer que en caso de duda se tenga por configurado el
ilícito. Así ocurre, por ejemplo, en aquellos casos en que se establecen presunciones de
culpabilidad, que invierten el onus probandi.
2.4.3 Non bis in idem
Este tema es uno de los principios penales clásicos y más conocidos que consiste en que
ninguna persona puede ser juzgada dos o más veces por tribunal competentes, por un
mismo hecho. Para esto se necesita identificar el objeto o sea que sea el mismo hecho lo
7
que sé esta intentando sancionar nuevamente, e identificar al sujeto, lo que significa que
sea la persona ya juzgada la que se esta intentando sancionar nuevamente.
Además de lo antes dicho el primer juicio debe haber concluido con sentencia en firma,
lo que significa que es cosa juzgada, aplicado por tribunal competente y no haberse
dispuesto su archivo por alguna causal ajena.
En materia de ilícitos tributarios este principio se relaciona con la posibilidad (o no) de
aplicar sanciones en la esfera penal y en la esfera administrativa. La Corte admitió las
dos vías paralelas de sanción, basándose en que la naturaleza de ambas sanciones sería
distinta. En lo que concierne a la operatividad del principio, no se trata sólo de que no se
superpongan dos o más penas o sanciones (condenas), sino incluso de evitar el doble
juzgamiento por un mismo hecho.
En materia tributaria la aplicación del principio “nos bis in idem” ha dado lugar a
dificultades, inclusive en el ámbito del derecho positivo, a punto tal que el artículo 17
de la Ley Penal Tributaria, que varios autores consideran inconstitucional, dispone que “
Las penas establecidas por esta ley serán impuestas sin perjuicio de las sanciones
administrativas fiscales”. En materia de contrabando la Corte , en el caso LARROSA
VALLEJOS, declaró que quien “juzga” es el poder judicial y que sólo en caso de
condena dispuesta en ese ámbito el juez administrativo podría aplicar adicionalmente
una multa, lo cual implica, a contrario sensu, que no podría hacerlo si en sede judicial se
dispuso la absolución del imputado15. El principio está recogido, con relación a las
infracciones, en el artículo 897 del Código Aduanero, conforme al cual nadie puede ser
condenado sino una sola vez por un mismo hecho previsto como infracción.
2.4.4 Aplicación de la ley penal más benigna
El principio de derecho penal que exige aplicar la ley penal más benigna no implica
comparar diferentes leyes, sino determinados ordenamientos vigentes en dos o más
momentos diferentes: cuando se incurre en la conducta punible; en oportunidad de
juzgar ese hecho; luego de haberlo juzgado; y eventualmente en etapas intermedias
entre el hecho y su juzgamiento.
Hasta el año 1994 el principio que exigía aplicar la ley penal más benigna estaba
consagrado por el artículo 2 del Código Penal y lo aplicaba el Tribunal Fiscal, con la
única disidencia del Dr. Godoy. A partir de ese año quedó incorporado en la
15
Dr. Pedro Lanusse, Op. Cit.
8
Constitución Nacional, a través del Pacto de San José de Costa Rica, limitado al tiempo
transcurrido entre el momento de comisión del delito y el momento de aplicación de la
pena. NUÑEZ enunció dieciocho argumentos que sirven de fundamento al principio,
pero sostiene que todos ellos pueden ser reducidos finalmente a uno sólo: el principio de
justicia: No es justo que se sancione a alguien por un hecho que en el momento en que
se lo juzga, o aún luego de ello, no sería objeto de sanción, por haberse modificado la
ley penal aplicable.
La ley puede resultar más benigna en cuatro hipótesis diferentes:
Si una ley posterior desincrimina el hecho;
Si para su tipificación se exigen mayores requisitos;
Si se reduce la sanción que le corresponde; y
Si la nueva ley establece criterios más favorables para el cómputo de la
condena.
Este principio es aplicable en materia tributaria y aduanera donde, sin embargo, ha sido
necesario formular ciertas precisiones. El artículo 899 del Código Aduanero lo admite
expresamente, disponiendo que si la norma penal vigente al tiempo de cometerse la
infracción fuere distinta de la que estuviere vigente al pronunciarse el fallo o en el
tiempo intermedio, se aplicará la que resultare más benigna al imputado; pero
inmediatamente aclara que no surtirá ese efecto la que modificare el tratamiento
aduanero o fiscal de la mercadería, lo cual ocurriría, por ejemplo, si en determinado
momento se permite importar mercaderías cuyo ingreso hubiese estado prohibido hasta
entonces.
El artículo 901 del Código Aduanero limita la vigencia del principio al disponer que los
efectos de la norma penal más benigna se operaran de pleno derecho, pero no
alcanzarán a aquellos supuestos en que la resolución condenatoria se encontrare firme,
aun cuando no se hubiere cumplido la pena.
Este artículo nos da a entender que este principio es aplicable dentro del Derecho
Aduanero solamente en las sanciones que no sean las de tratamiento aduanero o fiscal
de la mercadería, o sea todo lo referentes a multas.
Para esto tenemos que tener presente que el Código Aduanero establece en los artículos
637, 638, 726 y 727 los momentos imponibles para todos los tributos aduaneros. Lo
9
importante de la definición y comprensión del Momento Imponible, es que a esa fecha
se congela toda la legislación aplicable 16. Este es el sustento en el que se basa los
artículos antes mencionados en la no aplicación de la ley más benigna en lo que respecta
al tratamiento aduanero y fiscal.
2.4.5 Principio del debido proceso adjetivo
La función jurisdiccional tiene asignado un rol de significativa importancia en todas las
sociedades organizadas políticamente. OSSORIO ha dicho que “La Justicia es la
expresión material de la libertad. Es por consiguiente, para el hombre, algo tan esencial
como el aire respirable…”17. No llama la atención que todas las Constituciones
denominadas modernas y también los tratados internacionales llevados a cabo con
relación a estos temas, hagan gran hincapié en el debido proceso judicial, en pos de
proteger a las personas involucradas en los mismos, como forma de resguardar sus
derechos.
En la República Argentina esa protección se expresa, en primer lugar, por la división de
las funciones del Estado entre los tres poderes (artículos 44, 87 y 108 de la Constitución
Nacional). Con independencia funcional que, aún no siendo absoluta, concede al Poder
Judicial un marco razonable de autonomía en el ejercicio de su función jurisdiccional.
Prueba de ello es que el artículo 109 prohibe al Presidente ejercer funciones judiciales y
el 23 le impide condenar y aplicar penas, inclusive durante el estado de sitio. SAGÜES
señala que el objetivo de esas normas es claro: reforzar la independencia de los poderes
y reservar las tareas judiciales al Poder Judicial.
La tutela constitucional del proceso se expresa también en los principios que consagra el
artículo 18 de la Constitución Nacional, que condiciona la posibilidad de aplicar
sanciones penales a la existencia de un juicio previo y declara, en términos generales, la
inviolabilidad de la defensa en juicio de la persona y de los derechos.
A partir de la reforma constitucional de 1994 han adquirido jerarquía constitucional
varios tratados internacionales que ratifican la independencia del Poder Judicial, como
un ingrediente esencial en la estructura de poder. Ahora se requiere, con ese fundamento
constitucional, la intervención de tribunales independientes e imparciales, creados por la
ley antes de que ocurran los hechos que se someten a su decisión.
16
Sbriglio, Ernesto L, Manual Practico de Clasificación y Valoración Aduanera, Universidad Católica de
Cuyo, 2001, pag. 123
17
Dr. Pedro Lanusse, Op. Cit.
10
La Filosofía del Derecho y en particular la Etica, brindan al Derecho su fundamentación
sustancial y explican la pretensión de validez con que se lo enuncia. Se conectan con
esto el modo de ser del Derecho y “la cuestión acerca de un principio que le dé sentido,
llámesele justicia o simplemente idea del Derecho…”18.
La Teoría del Derecho, tal como fue concebida originalmente, constituía una doctrina
acerca de la estructura lógica de la norma jurídica, acerca de ciertos conceptos
fundamentales (jurídico, antijurídico, deber ser, ser lícito, poder, precepto, prohibición,
permisión, sujeto de derecho, objeto de derecho) y acerca de las relaciones lógicas de
estos conceptos entre sí. Se intentaba llegar así a conocimientos, en relación con el
Derecho, de validez general, que no estuvieran gravados previamente con presupuestos
ontológicos o metafísicos.
Posteriormente el campo de la Teoría del Derecho se ensanchó, hasta convertirse en
algo así como una ciencia universal del Derecho; “una ciencia normativa y social,
comprensiva de la temática y metódica de todo el ámbito del objeto y del conocimiento
del Derecho, en todos sus aspectos y perspectivas, dirigida a la cientificidad del conocer
teorético y del actuar práctico, ciencia que, de acuerdo con su objeto, tiene que ser
cultivada a partir de una peculiar unión entre ciencia de la conciencia y ciencia de la
realidad”19.
Mientras la Sociología del Derecho, la Historia del Derecho, la Filosofía del Derecho y
la Teoría del Derecho se ocupan del Derecho en General, la Dogmática Jurídica
considera siempre un orden jurídico determinado. La Dogmática Jurídica se ocupa,
concretamente, del sentido de las normas: “ En ella se trata de la validez normativa y del
contenido del Derecho positivo, incluyendo las máximas de decisión contenidas en las
sentencias de los tribunales…se entiende a sí misma principalmente como un sistema de
enunciados sobre el Derecho vigente…La validez normativa ha de distinguirse de la
vigencia fáctica de una norma … Si el jurista pregunta si una ley ‘tiene validez', no
piensa en si ha de observarse siempre o sólo en la mayoría de los casos, sino si la
pretensión de validez que le es propia está justificada según los preceptos
constitucionales relativos a la Legislación. Para distinguir esto pregunta si ciertos actos,
que tienen el sentido de poner en vigor una norma, fueron realizados por las personas
para ello legitimadas por normas de rango superior según el procedimiento en ellas
establecido y si el contenido de la norma surgida está de acuerdo con las exigencias
establecidas al respecto en las normas de rango superior …”20.
18
Karl Larenz, Metodología de la Ciencia del Derecho, pag. 179
19
Werner Maihofer, Rech und Sein, pag. 75
20
Karl Larenz, Op. Cit., pag. 203
11
Cuando se sanciona una ley (o sea se intenta regular un sector de la vida social a través
de normas, emitidas por organismos competentes), se tienen en cuenta, entre otras cosas
valores como la justicia de la misma y las oportunidades que se le ofrecen a todos los
ciudadanos, para poder ampararse en la misma, de la misma forma para todos.
El pensamiento orientado a valores es pues el que debe presidir el dictado de normas
jurídicas, como presupuesto de validez de las mismas. Así debe suceder en todas las
ramas del derecho, incluido el Derecho Procesal y específicamente en las normas que
regulan el ejercicio de la Jurisdicción.
Ello nos lleva a poder enunciar ciertos principios o enunciados, como resultado de
valoraciones sociológicas, históricas y filosóficas que conduzcan, a su vez, a la
formulación de una teoría del Derecho Procesal, en particular cuando es convocado para
dirimir conflictos en la forma jurídicamente correcta, esto es, por medio de la
jurisdicción. Se trata, en última instancia, de resaltar el cometido funcional de la
jurisdicción, subordinada a ciertos valores que pueden perfectamente ser insinuados
bajo la forma de principios procesales21.
Dentro de los distintos principio procesales el del debido proceso adjetivo, es el más
importante ya que abarca a los demás, el mismo plantea que los distintos procesos
judiciales de lleven a cabo bajo algunos recaudos formales, sean estos en un sentido
estrictamente procesal o referentes a tramites
Se lo denomina adjetivo, precisamente porque presta atención a recaudos formales,
como son por ejemplo:
posibilidad concreta de acudir ante la jurisdicción,
intervención de un juez competente,
oportunidad efectiva de defensa,
derecho a ofrecer y producir pruebas etc.
Este se desprende también del artículo 18 de la Constitución Nacional antes
mencionado, conforme al cual es inviolable la defensa en juicio de la persona y de sus
derechos. Es competencia de las normas procesales regular y hacer cumplir las garantías
constitucionales del debido proceso y defensa en juicio.
21
Dr. Pedro Lanusse, Op. Cit.
12
El principio del debido proceso ‘adjetivo', no excluye sino que más bien sobreentiende
la vigencia de un principio superior, llamado del debido proceso ‘sustantivo', conforme
al cual no basta con que el proceso haya tenido un desarrollo formalmente correcto, sino
que es necesario, además, que las sentencias sean valiosas en sí mismas. El debido
proceso sustantivo, que exige el dictado de una sentencia justa, fluye del artículo 33 de
la Constitución Nacional, como garantía constitucional innominada22.
El principio del debido proceso adjetivo comprende, en definitiva, el derecho a ser oído,
ofrecer y producir pruebas y obtener una decisión fundada. Dicho principio tiene
vigencia en materia tributaria y aduanera y por ese motivo si en los sumarios por
infracciones no se dispone la vista, o se lo hace de manera defectuosa, debe disponerse
la nulidad del acto administrativo sancionatorio. La doctrina del Tribunal Fiscal ha
juridizado el sistema en esta materia.
2.4.6 El principio de culpabilidad
El principio no hay pena sin culpa, nulla poena sine culpa, significa que ninguna
persona puede ser condenada por un hecho previsto como delito o como infracción si no
ha obrado por lo menos con culpa.
La aplicación de una pena presupone que el sujeto sabía lo que hacía y que una persona
no podría ser castigada por resultados que no pudo prever o evitar, por algo, en suma,
que no depende de su voluntad.
El dolo y la culpa son conceptos jurídicos vinculados desde el punto de vista lógico a
determinados hechos objetivos imputables al infractor. Se trata de probar hechos que, de
acuerdo con las reglas de la experiencia y de la lógica, corresponden normalmente a una
conducta dolosa o culposa.
El artículo 19 de la Constitución Nacional, hace mención a que: “Ningún habitante de la
Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no
prohibe”, al eliminar este artículo la responsabilidad objetiva, solamente hace mención a
la responsabilidad subjetiva y por lo tanto al tema que estamos tratando que es la
culpabilidad (nótese que en capítulos posteriores se trataran específicamente los temas
22
Nestor Pedro Sagües, Elementos de Derecho Constitucional, tomo 2, pag. 612
13
del el dolo, la culpa o de cómo son considerados los excluyentes de la culpabilidad
como son la ignorancia, el error y la coacción en sus diferentes formas).
El artículo 34 del Código Penal hace referencia a este principio, cuando menciona que
se libera de pena al autor que en el momento del hecho, no ha comprendido su
criminalidad, o no ha podido dirigir sus acciones, o no ha gozado de libertad de
decisión.
La culpabilidad es la actitud anímica jurídicamente reprochable del autor respecto de la
consumación penalmente típica y antijurídica. El reproche se funda:
en la capacidad del autor para comportarse con arreglo a las exigencias
del derecho penal (imputabilidad);
en la conciencia del autor del significado de lo que hace y su voluntad de
hacerlo (dolo) o en su falta de precaución (culpa), y
en su libertad de decisión (inexistencia de coacción)23
2.4.7 La Pena, naturaleza de las mismas
El Estado es el organismo encargado de ejercer la potestad represiva, a través del Poder
Judicial, de esta forma cumple con su obligación de aplicar la legislación vigente, a
quien cometa un hecho penalmente típico, antijurídico y culpable, o sea un delito.
Nuñez define a Pena como: “un mal consistente en la pérdida de bienes como
retribución por haber violado el deber de no cometer un delito” 24. De este concepto se
desprende que el autor citado toma a la naturaleza de la pena desde un aspecto
retributivo y no como una acción reparadora. Se entiende por reparadora a la restitución
real o simbólica de las cosas al estado anterior y retributivo como lo dice el concepto el
menoscabo de un bien jurídico del transgresor.
Dentro del tema que nos compete tenemos por un lado los delitos aduaneros y por otro
las infracciones aduaneras. Los primeros que tienen como pena principal la prisión, no
cabe duda alguna que estamos hablando de derecho penal y como tal la naturaleza de las
penas que este aplica son retributiva, ya que con ella la sociedad responde a la ofensa
que, violando su deber de abstenerse de delinquir, el autor le infiere a bienes
23
Ricardo C. Nuñez, Op. Cit., pag. 181
24
IBIDEM, pag. 277
14
individuales o sociales (en este caso particular sociales). La pena es la retribución a la
culpabilidad del autor con arreglo a su personalidad. La pena es, por consiguiente,
intransferible25.
Ahora cabe plantear la duda, si la doctrina sostiene que la sanción penal es retributiva y
la civil es reparadora26. Las infracciones aduaneras son sancionadas generalmente con
multas comisos, etc. El Dr. Lanusse considera que si se tiene en cuenta la sanción, las
penas tributarias son represivas (como es la naturaleza de las sanciones de derecho
criminal).
25
IBIDEM, pag. 278
26
CFR, Dr. Pedro Lanusse, Op. Cit.
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