Evaluación Formativa
Para comenzar lo que en el proceso de enseñanza y aprendizaje, la
evaluación formativa es muy importante y relevante, que permite que los
estudiantes puedan ser formados de manera más íntegra, cumpliendo
así con algunos de los objetivos de la educación.
Así mismo la evaluación formativa se opone radicalmente a la
denominada evaluación tradicional, en función a ello se busca que pues
el estudiante desarrolle una autonomía suficiente en sus aprendizajes.
El logro del aprendizaje de los estudiantes está cimentado en el enfoque
formativo de la evaluación, en tal sentido se busca que uno como
docente realicemos una autoevaluación, una coevaluación y una
heteroevaluación. Mediante este aprendizaje el alumno deberá aprender
a enfrentar diversos problemas presentados en la vida cotidiana.
La evaluación formativa debe contar con un conjunto de pasos los cuales
deben cumplirse sistemáticamente. Para ello se debe considerar una
meta diáfana de aprendizaje, vale decir, que es lo que se pretende
alcanzar con la evaluación formativa, ser conscientes en que condición se
encuentran los estudiantes e ir monitoreando el progreso que se va
teniendo a partir de la aplicación de una evaluación formativa.
Como docentes tenemos la tendencia a pensar y hablar de nuestra
práctica docente en términos de las estrategias de enseñanza o de las
actividades específicas que implementamos en el aula. Sin menospreciar
la importancia del trabajo y la reflexión sobre las formas de enseñar, los
maestros también debemos reconocer el papel central que la evaluación
formativa juega en el proceso de enseñanza-aprendizaje y adoptar una
posición más crítica sobre nuestra labor "evaluativa". En contraste, los
docentes que promueven y facilitan el diálogo, que escuchan e
interpretan de manera constante lo que dicen sus alumnos, y actúan de
manera reflexiva con base en la evidencia disponible se encuentran en
una mejor posición para ayudar a los alumnos a alcanzar los objetivos de
aprendizaje deseados. Uno de los aspectos más relevantes de la
evaluación formativa está centrado sin duda en la retroalimentación, en
la medida que la misma permite al estudiante no solo determinar cuáles
han sido sus avances, sino cuales son los aspectos que debe mejorar y lo
que aún debe aprender. Es fundamental en la retroalimentación que el
mismo estudiante se dé cuenta de los errores eventuales que vaya a
cometer para que ello no sea reiterativo.
Diana Ramírez Ignacio