Tipos y Tratamientos de Crisis Emocionales
Tipos y Tratamientos de Crisis Emocionales
Es un estado temporal de agitación, trastorno o desorganización, en el que nos vemos desbordados a la hora
de afrontar una situación o problema. Se produce cuando percibimos que los métodos que utilizamos
usualmente para afrontar problemas no son suficientes, por lo que experimentamos inadaptación e
insatisfacción.
Tipos de crisis
Crisis situacional
Crisis de desarrollo
Causas o factores
Situaciones inesperadas
Duelo
Pérdida de empleo
Diagnostico medico
Maltrato físico o psicológico
Accidentes traumáticos
Métodos diagnósticos
Evaluación médica basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico
Tratamiento
Antidepresivos y/o ansiolíticos
Psicoterapia, que incluye terapia de exposición, terapia cognitivo-conductual y psicoterapia
interpersonal
Complicaciones
Ansiedad
Depresión
Prevención
Ejercicio físico
Alimentación sana y equilibrada
Actividades y relaciones sociales
Crisis de DESARROLLO
Las crisis del desarrollo son más predecibles y sobrevienen cuando una persona va cumpliendo etapas en su
vida desde la niñez hasta la vejez.
Crisis del nacimiento e infancia: La crisis del nacimiento es la situación primera que el hombre al pasar de la
protección uterina al medio al medio ambiente. Es por todos conocida la importancia del parto como
acontecimiento fundante tanto de lo somático como de lo psíquico. La evolución de la vida humana tiene como
punto de partida ese estado inicial en que la vida psíquica está constituida por estados de origen cenestésico e
impresiones producidas por estímulos externos, y la conducta es expresión del funcionamiento biológico y de la
reacción a estos estados y estímulos.
2) Infancia: La conflictiva edípica es una etapa esencialmente crítica y de decisiva para el desarrollo posterior
del psiquismo. Según como se resuelva esta crisis se determinará la estructura de la personalidad. -El período de
escolaridad desde el jardín de infantes es crítico. La separación de la madre y la incorporación al ámbito social
ponen en juego todo lo vivido y elaborado anteriormente. La escolaridad una etapa fundamental y critica. No se
trata solamente de adquirir conocimientos sino, de encontrar el lugar donde se producirá el intercambio con sus
pares. Así como el trabajo vértebra la vida del adulto la escolaridad organiza la vida del niño.
Crisis de la pubertad y adolescencia: Este periodo intermedio entre la niñez y la adultez, supone por la
celeridad y la Profundidad de los cambios producidos, orgánicos y psicológicos, una etapa de crisis. A esta edad
el sentimiento de no sentirse ni niño ni adulto es lo predominante. Durante esta etapa seria condición la
"elaboración" de tres duelos para arribar a la madurez según lo teorizo. Los duelos: 1-por el cuerpo infantil 2-
por la identidad y el rol infantil 3-por los padres de la infancia
Crisis de la primera juventud: Comienza alrededor de los veinte años y se extiende hasta alrededor de los
cuarenta años, se caracteriza por ser la etapa en la que se concretarán o no los proyectos de los años previos.
Fase de importantes cambios sociales en los ámbitos de la vida profesional y familiar. La vida del individuo gira
en torno de dos polos fundamentales: El trabajo La familia (formación de la pareja, eventual matrimonio y la
posibilidad de los hijos).
Crisis de la edad media de la vida: Podemos considerar que desde los cuarenta y hasta los sesenta transcurre
este periodo caracterizado por ser un periodo de máximo rendimiento y productividad. Donde se adquiere
experiencia, con la experiencia se logra una mayor integración del conocimiento.
Crisis de la tercera edad: En la vejes que podemos decir que se desarrolla a partir de los sesenta años se
manifiestan una serie de cambios en lo físico, psíquico, y social que dan lugar a la crisis de la vejez.
Signos y síntomas
• Emociones intensas: como tristeza, ira, miedo o ansiedad.
• Cambios en el comportamiento: Estos cambios pueden incluir problemas para dormir, cambios en los
hábitos alimenticios, aumento de la irritabilidad o retraimiento social.
• Dificultades para concentrarse: pueden tener dificultades para concentrarse en la escuela o el trabajo.
También pueden tener problemas para tomar decisiones o seguir instrucciones.
• Síntomas físicos: El estrés de una crisis del desarrollo evolutivo puede provocar una serie de síntomas
físicos, como dolores de cabeza, fatiga o problemas digestivos.
Causas o factores
Ocurren como parte del proceso de crecimiento y desarrollo a lo largo de varios periodos de vida.
Métodos diagnósticos
Tratamiento
1. Intervención en 1ª instancia que consiste en dar los primeros auxilios psicológicos y restablecer el
enfrentamiento inmediato ante la crisis que se está viviendo.
5. Darle seguimiento
2. Intervención en 2ª instancia que consiste en brindar a las personas que lo requieren un proceso
psicoterapéutico dirigido a ayudar a translaborar los sucesos traumáticos, es decir a integrarlos de
manera adecuada a la trama de la vida, sin impacto traumático.
Complicaciones
• Trastornos emocionales y de comportamiento.
• Depresión
Crisis SITUACIONAL
Estado temporal de trastorno psicológico caracterizado por ansiedad, confusión y desorganización, causado
por un suceso que puede ser anticipado, puede preverse y es vivenciado como amenaza o pérdida y resulta
insuperable con los mecanismos habituales de la persona para enfrentar problemas.
Signos y síntomas
• Ansiedad
• sentimientos de desamparo
• confusión
• cansancio
• síntomas físicos y desorganización en el funcionamiento de sus actividades familiares, laborales y
sociales.
Causas o factores
• divorcio o separación
• desempleo anunciado
• muerte anticipada;
• En general, aquellos eventos que pueden ser anticipados o son previsibles.
Tratamiento
Establecer una relación terapéutica de aceptación, apoyo, empatía, que permitirá disminuir el temor y reforzar
las expectativas positivas
Complicaciones
• Trastornos mentales
• Trastornos de adaptación
• Trastornos por estrés postraumáticos
Ansiedad
Es una emoción caracterizada por sentimientos de tensión, pensamientos angustiantes y cambios físicos
como el aumento de la presión arterial.
La APA describe a una persona con trastorno de ansiedad como alguien con “pensamientos o preocupaciones
intrusivas recurrentes”. Una vez que la ansiedad alcanza la etapa de un trastorno, puede interferir con la función
diaria.
Tipos de Ansiedad
El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales: Quinta edición (DSMV, en inglés) clasifica los
trastornos de ansiedad en varios tipos principales. En ediciones anteriores del Manual, los trastornos de
ansiedad incluían el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés postraumático, así como el trastorno
de estrés agudo. Sin embargo, el manual ya no agrupa estas dificultades de salud mental bajo el concepto de
ansiedad. Los trastornos de ansiedad ahora incluyen los siguientes diagnósticos.
Trastorno de ansiedad generalizada: este es un trastorno crónico que implica una ansiedad excesiva y
duradera y preocupaciones sobre eventos de la vida, objetos y situaciones inespecíficos. El trastorno de
ansiedad generalizada es el trastorno de ansiedad más común, y las personas que lo tienen no siempre
son capaces de identificar la causa de su ansiedad.
Trastorno de pánico: los ataques breves o repentinos de terror y aprehensión intensos caracterizan el
trastorno de pánico. Estos ataques pueden provocar temblores, confusión, mareos, náuseas y dificultad
para respirar. Los ataques de pánico tienden a ocurrir y escalar rápidamente, alcanzando su nivel
máximo después de 10 minutos. Sin embargo, un ataque de pánico puede durar horas. Los trastornos de
pánico suelen ocurrir después de experiencias aterradoras o estrés prolongado, pero también pueden
ocurrir sin un desencadenante. La persona que experimenta un ataque de pánico puede malinterpretarlo
como una enfermedad que pone en riesgo su vida, y puede hacer cambios drásticos en su
comportamiento para evitar futuros ataques.
Fobia específica: esto es un miedo irracional y la acción de evitar un objeto o situación en particular.
Las fobias no son como otros trastornos de ansiedad, ya que se relacionan con una causa específica. Una
persona con fobia puede reconocer que un miedo es ilógico o extremo, pero sigue siendo incapaz de
controlar los sentimientos de ansiedad alrededor del desencadenante. Los desencadenantes de una fobia
van desde situaciones y animales hasta objetos cotidianos.
Agorafobia: esto es un temor y la acción de evitar lugares, eventos o situaciones de los que puede ser
difícil escapar o en los que la ayuda no estaría disponible si la persona queda atrapada. Las personas
suelen malinterpretar esta afección como una fobia a los espacios abiertos y al aire libre, pero no es tan
simple. La persona con agorafobia puede causarle miedo salir de casa o usar ascensores y transporte
público.
Mutismo selectivo: esta es una forma de ansiedad que experimentan algunos niños, en la que no logran
hablar en determinados lugares o contextos, como la escuela, aunque sus habilidades de comunicación
verbal con personas conocidas pudieran ser excelente. Puede ser una forma extrema de fobia social.
Ansiedad leve Ansiedad moderada Ansiedad severa
-Trastorno de pánico
-Fobia social -Fobia específica -Trastorno de ansiedad generalizada
-Agorafobia -Trastorno de ansiedad -Mutismo selectivo
por separación
Trastorno de ansiedad social o fobia social: este es un miedo al juicio negativo de otros en situaciones
sociales o la vergüenza pública. El trastorno de ansiedad social incluye una serie de sentimientos, como
el miedo escénico, el miedo a la intimidad y la ansiedad en torno a la humillación y el rechazo. Este
trastorno puede hacer que las personas eviten las situaciones públicas y el contacto humano hasta el
punto de que la vida cotidiana se vuelve extremadamente difícil.
Trastorno de ansiedad por separación: los altos niveles de ansiedad después de la separación de una
persona o lugar que proporciona sentimientos de seguridad o protección caracterizan el trastorno de
ansiedad por separación. La separación a veces puede resultar en síntomas de pánico.
Clasificación según diagnósticos
Signos y síntomas
• Desasosiego, y una sensación de estar “al borde”
• Sentimientos incontrolables de preocupación
• Aumento de la irritabilidad
• Dificultades para concentrarse
• Dificultades para dormir, por ejemplo, no poder conciliar el sueño o permanecer dormido
Si bien estos síntomas pueden ser normales en la vida cotidiana, las personas con trastorno de ansiedad
generalizada los experimentarán a niveles persistentes o extremos. El trastorno de ansiedad generalizada puede
presentarse como una preocupación vaga e inquietante o una ansiedad más severa que afecta la vida cotidiana.
1.-Fisiologicamente:
a.-Síntomas cardiovasculares: palpitaciones, T/A elevada, languidez, pulso rápido.
b.-Síntomas respiratorios: Disnea, sensación de sofocación, respiración rápida y superficial, transpiración,
insomnio.
c.-Tirantez muscular, incluyendo temblores, hiperactividad en baja para respuestas motoras, desorganización
general motora y pesadez, con frecuencia quejas de cansancio muscular.
2.-Psiquicamente:
a.- Una sensación general de desorganización o pérdida de control sobre el ambiente, acompañada de
dificultades para pensar con claridad.
b.- Un sentimiento desagradable de temor, nerviosismo, de aprehensión, de soledad, de pérdida, superioridad, de
quejas, pesimismo, irritable, sarcástico, difusivo.
Causas o factores
Estas causas pueden ser:
a) Una amenaza real: es normal. Es todo aquello que puede ser percibido por el grupo.
b) Una amenaza imaginaria: es neurótica. Es aquella percibida por la mente del individuo.
Es importante recordar, que aun cuando la ansiedad es neurótica y la amenaza que confronta la persona es
imaginaria, es sin embargo muy real para la persona y requiere atención como la ansiedad normal.
Las posibles causas incluyen:
Estrés ambiental: dificultades en el trabajo, problemas de relación o problemas familiares
Genética: las personas que tienen familiares con un trastorno de ansiedad son más propensas a
experimentar uno ellas mismos
Factores médicos: los síntomas de una enfermedad diferente, los efectos de un medicamento, o el estrés
de una cirugía intensiva o una recuperación prolongada.
Química cerebral: los psicólogos definen muchos trastornos de ansiedad como desajustes de hormonas y
señales eléctricas en el cerebro
Abstinencia de una sustancia ilícita: cuyos efectos podrían intensificar el impacto de otras posibles
causas
El grado de ansiedad se puede clasificar como leve, moderado o severo.
1.- Ansiedad leve: El paciente puede enfocar la mayoría de lo que sucede.
2.- Ansiedad moderada: El paciente tiene una habilidad limitada para enfocar lo que sucede.
3.- Ansiedad severa: El paciente no puede enfocar lo que sucede.
Asociada a tensiones de la vida En la cual la persona se centra Hay una reducción significativa
diaria. La persona se encuentra en sólo en las preocupaciones del campo perceptivo. La persona
situación de alerta y su campo de inmediatas. Esto implica una puede centrarse en detalles
percepción aumenta. disminución del campo de específicos, sin poder pensar nada
percepción. más.
Tratamiento
Los tratamientos consistirán en una combinación de psicoterapia, terapia conductual y medicación. El
alcoholismo, la depresión u otras afecciones a veces pueden tener un efecto tan fuerte en el bienestar mental que
el tratamiento de un trastorno de ansiedad debe esperar hasta que cualquier afección subyacente esté bajo
control. En algunos casos, una persona puede tratar un trastorno de ansiedad en casa sin supervisión médica. Sin
embargo, esto podría no ser eficaz para los trastornos de ansiedad graves o prolongados.
Hay varios ejercicios y acciones para ayudar a una persona a lidiar con trastornos de ansiedad más leves, más
enfocados o a corto plazo, que incluyen:
Control del estrés: aprender a manejar el estrés puede ayudar a limitar los posibles desencadenantes.
Organiza cualquier actividad que te cause presión o alguna fecha límite, elabora listas para hacer que las
tareas abrumadoras sean más manejables y comprométete a tomarte un tiempo libre del estudio o del
trabajo.
Técnicas de relajación: las actividades sencillas pueden ayudar a calmar las señales mentales y físicas de
la ansiedad. Estas técnicas incluyen meditación, ejercicios de respiración profunda, baños largos,
descansar en un lugar oscuro y practicar yoga.
Ejercicios para reemplazar pensamientos negativos por positivos: haz una lista de los pensamientos
negativos que podrías estar teniendo como resultado de la ansiedad, y escribe otra lista junto a ella que
contenga pensamientos positivos y creíbles para reemplazarlos. Crear una imagen mental de enfrentar y
conquistar con éxito un miedo específico también puede proporcionar beneficios si los síntomas de
ansiedad se relacionan con una causa específica, como una fobia.
Red de apoyo: habla con personas conocidas que te apoyen, como un familiar o un amigo. Los servicios
de grupos de apoyo también pueden estar disponibles en el área local y en línea.
-Terapia cognitivo-conductual: Este tipo de psicoterapia tiene como objetivo reconocer y cambiar los
patrones de pensamiento dañinos que forman la base de los sentimientos problemáticos y de ansiedad. En el
proceso, quienes practican la terapia cognitivo-conductual esperan limitar el pensamiento distorsionado y
cambiar la forma en que reaccionan a objetos o situaciones que desencadenan ansiedad.
-Medicamentos: Los medicamentos que podrían controlar algunos de los síntomas físicos y mentales
incluyen antidepresivos, benzodiazepinas, tricíclicos y betabloqueantes.
Benzodiazepinas: Un médico puede recetarlas para ciertas personas con ansiedad, pero pueden ser altamente
adictivas. Estos fármacos tienden a tener pocos efectos secundarios a excepción de la somnolencia y la
posible dependencia. Diazepam, o Valium, es un ejemplo de una benzodiazepina comúnmente recetada.
Antidepresivos: Estos comúnmente ayudan con la ansiedad, aunque también abordan la depresión. Las
personas suelen usar inhibidores de la recaptación de serotonina, que tienen menos efectos secundarios que
los antidepresivos más antiguos, pero es probable que causen nerviosismo, náuseas y disfunción sexual
cuando comienza el tratamiento. Otros antidepresivos incluyen fluoxetina, o Prozac, y citalopram, o Celexa.
Tricíclicos: Esta es una clase de fármacos más antiguos que los inhibidores de la recaptación de serotonina,
y proporcionan beneficios para la mayoría de los trastornos de ansiedad distintos del trastorno obsesivo
compulsivo. Estos fármacos pueden causar efectos secundarios, como mareos, somnolencia, sequedad de
boca y aumento de peso. La imipramina y la clomipramina son dos ejemplos de tricíclicos. Los fármacos
adicionales que una persona podría usar para tratar la ansiedad incluyen: inhibidores de la
monoaminooxidasa, betabloqueantes, buspirona
Prevención
Hay maneras de reducir el riesgo de trastornos de ansiedad. Los sentimientos de ansiedad son un factor
natural de la vida cotidiana, y experimentarlos no siempre indica la presencia de un trastorno de salud
mental. Las siguientes medidas pueden ayudar a moderar las emociones de ansiedad:
Reducir el consumo de cafeína, té, refresco de cola y chocolate.
Antes de usar remedios de venta libre o herbales, consulta con tu médico o farmacéutico para saber
si contienen alguna sustancia química que pueda empeorar los síntomas de ansiedad.
Sigue una dieta sana.
Mantén un patrón de sueño regular
Psiconeurosis
Es un término antiguo en el campo de la salud mental que se refiere a un grupo de trastornos mentales
caracterizados por angustia emocional y problemas de funcionamiento. La neurosis es la alteración patológica
del sistema nervioso. La psicosis es la alteración de un rasgo psicológico. El terreno intermedio en el cual lo
psicológico se altera por una causa neurológica (estrés, toxicomanía, depresión, schock) o lo neurológico se
perturba por una causa nerviosa (obsesiones, fobias, angustia, manías) es a lo que Freud denominó
psiconeurosis. Estos trastornos, conflictos o bloqueos, que se manifiestan a mitad de camino entre lo
neurológico y lo psicológico, revisten rasgos peculiares y por lo general, proceden en casi todos los casos de la
insatisfacción de los instintos, al tiempo que dejan un eco permanente que, de crecer, pueden generar
situaciones histéricas o comportamientos maniáticos.
Históricamente, se pensaba que las psiconeurosis eran causadas por conflictos psicológicos inconscientes, a
menudo relacionados con la sexualidad infantil. Sigmund Freud, en particular, hizo hincapié en este punto de
vista.
En la actualidad, el término psiconeurosis ya no se usa ampliamente en el diagnóstico clínico. Ha sido
reemplazado por términos más específicos que reflejan una comprensión más moderna de los trastornos
mentales. Algunos de los trastornos que alguna vez se consideraron psiconeurosis ahora se diagnostican como:
Trastorno de ansiedad generalizada
Trastorno de pánico
Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
Trastorno por estrés postraumático (TEPT)
Signos y síntomas
Quienes la padecen pueden tener algunas dificultades para controlar emociones, mostrando nervios, ira,
celos, miedos, entre otros comportamientos y emociones. Asimismo, las personas neuróticas suelen
experimentar estados de ánimo depresivos, así como ansiedad, culpa y envidia de una manera mucho más
frecuente que otras, mientras que las frustraciones que otros individuos consideran triviales, en estos se suelen
tornar problemáticas e incluso acaban por generarles cierta desesperación. De esta manera, en cuanto a los
síntomas de la neurosis, podemos mencionar los siguientes:
Tendencia a la depresión. Las personas neuróticas tienen una personalidad neurótica y tienden a
mostrar un ánimo depresivo.
Sensibilidad al entorno. Los individuos que tienden a la neurosis, pueden ser más sensibles a lo que los
rodea, de modo que pueden percibir que algunas situaciones cotidianas son muy amenazantes y graves.
Timidez. Quienes experimentan neurosis, pueden ser personas muy tímidas y cohibidas en algunas
situaciones sociales, mostrando tendencia a tener fobias y otros rasgos tales como pánico, depresión,
agresión, negatividad, entre otros.
Inestabilidad emocional. Este trastorno puede conllevar una inestabilidad emocional, razón por la que
hay algunos tipos de neurosis que suelen confundirse con problemas de salud mental. Hay casos en los
que los comportamientos neuróticos pueden ser por causa de problemas de salud mental e incluso, una
persona cuya personalidad sea neurótica, puede desarrollar los siguientes trastornos:
-Depresión.
-Trastorno obsesivo-compulsivo.
-Trastorno de ansiedad generalizada.
-Fobia social.
-Trastorno de pánico.
-Trastorno de estrés postraumático.
-Trastorno de personalidad antisocial.
Además, las personas neuróticas pueden obsesionarse con sus propias emociones negativas y fracasos, sin
importar si son reales o imaginarios.
Causas o factores
Son bastante complejas de identificar porque parece que no suelen tener un origen físico, sino que este es
emocional y psíquico. En este sentido, estas se encuentran relacionadas con aspectos como la poca tolerancia
ante el estrés, frustración, cambios, entre otros.
Así pues, Sigmund Freud expuso que la neurosis consiste en una estrategia de afrontamiento que se causa por
emociones que sin éxito se han reprimido en algunas experiencias pasadas, de modo que el recuerdo de estos
sentimientos suele abrumar o interferir en el presente, haciendo que la forma de actuar cambie.
Tipos de neurosis
Según los síntomas que tenga cada paciente, puede tratarse de algún tipo de neurosis en particular, de tal
forma que es posible exponer que existen diversas clases. Algunos de los tipos de neurosis que hay son los
siguientes:
Neurosis de ansiedad o de angustia: En la neurosis de ansiedad o de angustia, las personas manifiestan
angustia y preocupación excesiva por cualquier motivo, pudiendo mostrar entre los síntomas aceleración
del ritmo cardíaco, sudoración, vómitos, temblores, sensación de ahogo, trastornos gastrointestinales,
entre otros.
Neurosis fóbica: La neurosis fóbica se caracteriza porque el paciente suele sentir ataques de pánico y
sufre de fobias que son irracionales.
Neurosis depresiva: En el caso de la neurosis depresiva, se experimenta una tristeza muy profunda que
por lo general viene acompañada de problemas de baja autoestima y apatía.
Neurosis histérica o de conversión: En la neurosis histérica o de conversión el paciente suele presentar
síntomas físicos cuyo origen es psicológico.
Neurosis de combate o de guerra: La neurosis de combate o de guerra se produce como consecuencia
de haber tenido un evento traumático, pudiendo presentarse con algunos síntomas como temblores,
cefalea, amnesia, mareos, entre otros.
Neurosis obsesiva-compulsiva: En cuanto a la neurosis obsesiva-compulsiva, se suele caracterizar por
mostrar compulsiones, así como comportamientos ritualizados que se ponen en práctica para paliar los
estados de ansiedad.
Prevención
Hacer ejercicios de un modo regular para controlar mejor los síntomas que se relacionan con un inadecuado
manejo del estrés y la ansiedad.
Disminuir el consumo de cafeína y alcohol, ya que son bebidas que pueden empeorar el estrés y la
ansiedad. Por el contrario, se recomienda beber diariamente más agua.
Tener una dieta equilibrada, cerciorándose de que esta sea rica en nutrientes, lo que contribuirá en el
manejo de la ansiedad y el estrés.
Hablar sobre los problemas con personas de confianza en vez de guardarlos para sí mismos.
Cuidar la higiene del sueño, esto permitirá que no empeore la ansiedad o el estrés.
Escribir permitirá poder hacer un seguimiento de qué es lo que está ocasionando la ansiedad y con base
a esta información, identificar posibles patrones que ayuden a determinar cómo se puede manejar mejor
en una próxima ocasión.
Trastornos psicóticos
Son trastornos mentales graves que causan ideas y percepciones anormales. Las personas con psicosis
pierden el contacto con la realidad.
Signos y síntomas
Desorganización en el pensamiento y el habla
Creencias falsas que no están basadas en la realidad (delirios)
Ver, escuchar o sentir cosas que no existen (alucinaciones)
Pensamiento desordenado
Alteraciones en la motivación, la iniciativa e interés.
Causas o Factores
Alcohol y ciertas drogas ilícitas
Enfermedades cerebrales
Tumores o quistes cerebrales
Demencia
Infecciones que afectan el cerebro
Fármacos
Algunos tipos de epilepsia
Accidente cerebrovascular
Esquizofrenia
Algunas personas con trastorno bipolar (maníaco-depresivo) o depresión grave
Algunos trastornos de la personalidad
Métodos Diagnósticos
Exámenes de sangre para niveles de hormonas y electrólitos anormales
Exámenes de sangre para sífilis y otras infecciones
Exámenes toxicológicos
Resonancia magnética del cerebro
Valoración mental
Exploración física
Tratamiento
El tratamiento va a depender de la causa de la psicosis
Fármacos antipsicóticos
Complicaciones
Impedir que la persona se desempeñe mentalmente y cuide de sí misma
Daño a si mismo u a otros
Trastorno delirante
Está caracterizado por la presencia de una o más creencias falsas firmemente asentadas que persisten durante
al menos 1 mes.
Suele comenzar en personas de mediana edad o de edad avanzada, y es menos común que la esquizofrenia. El
trastorno delirante se distingue de la esquizofrenia por la presencia de delirios sin ninguno de los otros síntomas
de psicosis (por ejemplo, alucinaciones, habla desorganizada o comportamiento desorganizado).
Los delirios pueden afectar a situaciones que podrían ocurrir en la vida real, como ser perseguido, envenenado,
infectado o amado en secreto. O pueden comportar situaciones cuya ocurrencia es muy poco probable, como
que a la persona le extirpen órganos internos sin dejar cicatriz. La diferencia entre un delirio y una falsa o
equivocada creencia es que la persona sigue creyendo en el delirio a pesar de que todas las pruebas lo
contradigan claramente.
Tipos de trastorno delirante
Hay varios tipos de trastornos delirantes:
Erotomaníaco: la persona afectada cree que otra persona está enamorada de ella. Estas personas a
menudo intentan contactar con el objeto de la idea delirante a través de llamadas telefónicas, cartas o
mensajes digitales. Algunos intentan la vigilancia y es frecuente el acoso. Las conductas derivadas de la
idea delirante pueden ir contra la ley.
Delirio de grandeza: las personas afectadas están convencidas de tener un talento extraordinario o de
haber realizado algún descubrimiento importante.
Celos: las personas afectadas están convencidas de que su cónyuge o su amante les es infiel. Esta
creencia se basa en inferencias erróneas que se apoyan en indicios poco fiables. En tales circunstancias,
puede existir un riesgo real de agresión física.
Persecutorio: las personas afectadas creen que están siendo objeto de una conspiración, que son
espiadas, calumniadas o acosadas. Pueden presentar repetidamente demandas o denuncias a la policía u
otras instituciones gubernamentales. Con muy poca frecuencia, la persona afectada puede llegar a
recurrir a la violencia como represalia ante la persecución imaginada.
Somático: las personas afectadas tienen preocupaciones referentes a funciones o atributos corporales,
como la existencia imaginada de una deformidad física o de un olor. La idea delirante también puede
tomar la forma de una enfermedad imaginaria, como tener parásitos.
Signos y síntomas
Los primeros síntomas de un trastorno delirante pueden incluir
Sentirse explotado
Estar preocupado por la fidelidad o la lealtad de los amigos
Interpretar significados amenazantes en observaciones o acontecimientos benignos
Guardar rencor durante mucho tiempo
Responder rápidamente a lo que se interpreta como un desaire
El comportamiento no resulta extraño o anormal de una manera obvia. Las personas con trastorno delirante
tienden a funcionar relativamente bien, excepto cuando sus delirios específicos causan problemas. Por ejemplo,
pueden tener problemas en la relación matrimonial si se encuentran falsamente convencidos de que su pareja les
está siendo infiel.
Métodos diagnósticos
Evaluación médica
Tras descartar otras enfermedades específicas que pueden provocar delirios (como un trastorno por uso de
sustancias), el médico establece el diagnóstico principalmente a partir del historial médico y los síntomas. El
médico también debe valorar el nivel de peligrosidad, particularmente la probabilidad de que la persona actúe
en función de sus ideas delirantes.
El trastorno delirante no conduce por lo general a una discapacidad grave. Sin embargo, la persona puede verse
cada vez más implicada en su propio delirio. La mayoría de las personas afectadas pueden permanecer en su
trabajo, siempre que no esté relacionado con personas o eventos que tengan que ver con sus delirios.
Tratamiento
Establecer una buena relación médico-paciente
En algunos casos, fármacos antipsicóticos
El tratamiento puede ser difícil debido a que algunas personas creen firmemente su delirio y se niegan a buscar
ayuda. Una buena relación médico-paciente es beneficiosa. Una vez que se establece una relación, los médicos
pueden alentar a las personas que son resistentes a ser tratadas para participar en el tratamiento.
Se puede requerir hospitalización si el médico estima que la persona es peligrosa.
No se utilizan por lo general fármacos antipsicóticos, pero a veces son eficaces en la reducción de los síntomas.
Un objetivo de tratamiento a largo plazo es el de desviar el foco de atención que la persona tiene en la idea
delirante hacia un área más constructiva y gratificante, aunque esta meta suele ser difícil de conseguir.
Psicosis orgánica
Es un trastorno causado por alguna alteración en las funciones del cerebro la persona afectada presenta una
percepción distorsionada de la realidad y ausencia de conciencia.
Signos y síntomas
Fragilidad emocional
Alteraciones de humor
Acentuación de algunos rasgos de la personalidad
Superficialidad
Poca capacidad para tomar decisiones
Alucinaciones
Delirios
Causas o Factores
Causas infecciosas
Neurosifilis
Encefalitis post infecciosa
Meningitis tuberculosa
Efecto de masa
Tumor cerebral
Quistes cerebrales
Sifilomas
Causas vasculares
Enfermedad cerebral multiinfarto (demencia lacunar)
Trombosis vacilar
Demencia
Alzheimer
Pick
Huntington
Parkinson
Carenciales
Vit C
Vit B3
Vit B1
Tóxicos
Drogas (Anfetamina, cocaína)
Marihuana
Metales pesados
Alcohol
Métodos diagnósticos
La evaluación y los exámenes psiquiátricos se utilizan para diagnosticar la causa de la psicosis.
Es posible que los exámenes de laboratorio y las gammagrafías del cerebro no sean necesarios, pero algunas
veces pueden ayudar a determinar con precisión el diagnóstico exacto. Estos exámenes pueden incluir:
Complicaciones
Dificultad para relacionarse con otras personas
Problemas con la familia
Deterioro en las áreas vocacionales, sociales y de relaciones sentimentales
Aislamiento
Alteraciones en la alimentación
Descuido de la salud
Causas o factores
La psicosis reactiva breve se desencadena por estrés extremo, como un accidente traumático o la pérdida de
un ser querido, y va seguida de un retorno a un nivel previo de desempeño. La persona puede o no ser
consciente del comportamiento extraño.
Este padecimiento afecta con mayor frecuencia a las personas entre los 20, 30 y 40 años. Las personas que
padecen trastornos de personalidad corren un riesgo mayor de sufrir este tipo de psicosis.
Métodos diagnósticos
El trastorno psicótico breve no se diagnostica si hay un trastorno psicótico del estado de ánimo, un trastorno
esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno físico o una reacción adversa por algún fármaco (terapéutico o
recreativo) que explique mejor los síntomas.
Para diferenciar entre un trastorno psicótico breve y una esquizofrenia en un paciente que no tiene ningún
síntoma psicótico previo, hay que basarse en la duración de los síntomas; si es mayor de 1 mes, el paciente no
cumple los criterios diagnósticos necesarios de trastorno psicótico breve.
Tratamiento
Es similar al tratamiento de una exacerbación aguda de la esquizofrenia; necesita supervisión y tratamiento a
corto plazo con antipsicóticos. La recaída es frecuente, pero los pacientes suelen funcionar bien entre los
episodios y tienen pocos síntomas o ninguno.
La psicoterapia también puede ayudarle a enfrentar el estrés emocional que desencadenó el problema.
Complicaciones
Como sucede con todas las enfermedades psicóticas, esta afección puede perturbar gravemente la vida y
posiblemente llevar a violencia y suicidio.
Esquizofrenia
Es un trastorno mental caracterizado por la existencia de pérdida de contacto con la realidad (psicosis),
alucinaciones (por lo general consistentes en oír voces), falsas creencias firmemente sostenidas (delirios),
alteraciones del pensamiento y de la conducta, reducción en la expresión emocional, disminución de la
motivación, deterioro de la función mental (cognición) y problemas para desenvolverse en la vida de cada día,
incluyendo el deterioro del trabajo, las relaciones sociales y el cuidado de uno mismo.
Tipos de esquizofrenia
La esquizofrenia es una enfermedad heterogénea que clásicamente se ha clasificado en cinco tipos:
paranoide, desorganizada, catatónica, indiferenciada y residual.
Esquizofrenia paranoide
Se caracteriza por la presencia de una preocupación excesiva por una o más ideas delirantes de diversa
índole o bien alucinaciones auditivas frecuentes (oyen voces). El lenguaje es normal, así como el
comportamiento inicialmente; no se muestran arreactivos ni presentan una afectividad aplanada.
Esquizofrenia catatónica
Se caracterizan por presentar una inmovilidad (llamada catalepsia), un negativismo extremo, mutismo, la
adopción de posturas extrañas o movimientos estereotipados, así como abundantes muecas y manierismos o
la imitación de las palabras o movimientos de su interlocutor (ecolalia y ecopraxia respectivamente). En
ocasiones, por el contrario, pueden presentar una actividad motora excesiva.
Esquizofrenia indiferenciada
Se describe como aquella en la cual se dan síntomas como los anteriormente descritos, pero sin que éstos
puedan en su conjunto permitir clasificarla como paranoide, desorganizada o catatónica.
Esquizofrenia residual
No se dan ideas delirantes, alucinaciones, catatonia ni desorganización del lenguaje o el comportamiento.
Solamente se dan manifestaciones leves de síntomas tanto positivos como negativos, pero de menor
magnitud (creencias extrañas, experiencias perceptivas poco habituales).
Desde un punto de vista terapéutico, a pesar de esta clasificación clásica, se suele clasificar a los pacientes
con esquizofrenia en dos grandes grupos:
Esquizofrenia con predomino de síntomas positivos, engloban las alucinaciones auditivas, los
Los síntomas psicóticos incluyen cambios en la forma en que una persona piensa, actúa y percibe el mundo.
Las personas con síntomas psicóticos pueden perder el sentido compartido de la realidad con los demás y ver el
mundo de una manera distorsionada. Para algunas personas, estos síntomas aparecen y desaparecen. Para otras,
los síntomas se estabilizan con el tiempo. Los síntomas psicóticos incluyen:
Alucinaciones: cuando una persona ve, oye, huele, saborea o siente cosas que no son reales. Muchas
personas que tienen este trastorno oyen voces. Las personas que oyen voces pueden haber estado
escuchándolas durante mucho tiempo antes de que sus familiares y amigos se den cuenta de que tienen
un problema.
Delirios: cuando una persona tiene creencias fuertes que no son ciertas y pueden parecer irracionales a
los demás. Por ejemplo, las personas que experimentan delirios pueden creer que aquellos que salen en
la radio y la televisión están enviando mensajes especiales que requieren una determinada respuesta, o
pueden creer que están en peligro o que otros están tratando de lastimarlos.
Trastorno del pensamiento: cuando una persona tiene formas de pensar inusuales o ilógicas. Las
personas con trastorno del pensamiento pueden tener problemas para organizar sus ideas y el habla. A
veces, una persona deja de hablar en medio de un pensamiento, pasa de un tema a otro o inventa
palabras sin sentido.
Trastornos del movimiento: cuando una persona presenta movimientos corporales anormales. Las
personas con estos trastornos pueden repetir ciertos movimientos una y otra vez.
Síntomas negativos Los síntomas negativos incluyen la pérdida de motivación, de interés o del disfrute de las
actividades diarias, así como alejamiento de la vida social, dificultad para mostrar emociones y problemas para
funcionar normalmente. Entre los síntomas negativos se encuentran:
A veces, estos síntomas se confunden con los de la depresión u otras enfermedades mentales.
Síntomas cognitivos
Los síntomas cognitivos incluyen problemas de atención, concentración y memoria. Estos síntomas pueden
dificultar el seguimiento de una conversación, aprender cosas nuevas o recordar citas. El nivel de
funcionamiento cognitivo de una persona es uno de los mejores predictores de su funcionamiento diario. El
funcionamiento cognitivo se evalúa mediante pruebas específicas. Los síntomas cognitivos incluyen:
La mayoría de las personas con esquizofrenia no son violentas. En general, estas personas tienen más
probabilidad de que otros les hagan daño que las que no tienen la enfermedad. Para las personas con
esquizofrenia, el riesgo de hacerse daño o de violencia hacia los demás es mayor cuando la enfermedad no se
trata. Es importante ayudar a las personas que presentan síntomas para que reciban tratamiento lo antes posible.
Aunque, a primera vista, algunos de los signos pueden parecer similares, la esquizofrenia no es un trastorno
de identidad disociativo (que antes se llamaba trastorno de personalidad múltiple o personalidad dividida). Las
personas con trastorno de identidad disociativo tienen dos o más identidades distintas que están presentes y que
se alternan para tomar el control de ellas.
Causas o factores
Se desconocen las causas exactas del trastorno esquizofrénico, aunque las investigaciones actuales sugieren
una combinación de factores hereditarios y ambientales. Sin embargo, es sobre todo un problema biológico (que
comporta alteraciones moleculares y funcionales en el cerebro), si bien ciertos factores externos como
situaciones vitales cruciales estresantes o abuso de sustancias pueden servir de desencadenantes
Entre los factores que determinan que algunas personas tengan una mayor predisposición a desarrollar
esquizofrenia se incluyen los siguientes:
Predisposición genética
Problemas previos, posteriores o concurrentes al momento del parto, como la infección materna por el
virus de la gripe durante el segundo trimestre de embarazo, la falta de oxígeno durante el parto, el bajo
peso al nacer y la incompatibilidad de grupo sanguíneo entre madre e hijo.
Infecciones del cerebro
Consumo de cannabis en los primeros años de la adolescencia
Las personas que tienen un progenitor o un hermano con esquizofrenia presentan un riesgo cercano al 10%
de desarrollar este trastorno, en comparación con el 1% de riesgo entre la población general. En gemelos
idénticos, el riesgo de que uno desarrolle esquizofrenia es de aproximadamente el 50% si el otro la padece.
Estas estadísticas sugieren la implicación de factores hereditarios.
Evolución de la enfermedad
La gran mayoría de pacientes esquizofrénicos no tienen consciencia de su enfermedad y en general este
trastorno suele evolucionar en cuatro etapas:
Periodo prepsicótico con síntomas que pueden hacer sospechar del trastorno
Primer brote psicótico
Etapa de recuperación
Persistencia de los síntomas sin remisión a pesar del tratamiento
Métodos diagnósticos
Evaluación de un médico, en base a criterios específicos
Análisis y pruebas de diagnóstico por la imagen para descartar otros trastornos
No existe una prueba definitiva para el diagnóstico de esquizofrenia. El médico establece el diagnóstico
basándose en una evaluación integral de los antecedentes y síntomas de la persona.
La esquizofrenia se diagnostica cuando se cumplen las dos condiciones siguientes:
Dos o más de los síntomas característicos (delirios, alucinaciones, discurso desorganizado,
comportamiento desorganizado, síntomas negativos) persisten por lo menos durante 6 meses.
Estos síntomas provocan un deterioro significativo del funcionamiento en el trabajo, la escuela o las
relaciones sociales.
La información procedente de familiares, amigos o profesores suele ser importante para establecer la fecha de
inicio del trastorno.
Con frecuencia se realizan pruebas de laboratorio con el fin de descartar un trastorno por uso de sustancias o la
existencia de un trastorno médico subyacente, neurológico u hormonal, que pueda tener características
coincidentes con las de la psicosis. Ejemplos de estos trastornos son los tumores cerebrales, la epilepsia del
lóbulo temporal, los trastornos tiroideos, las enfermedades autoinmunitarias, la enfermedad de Huntington, los
trastornos hepáticos, los efectos secundarios de algunos fármacos y las carencias de vitaminas. En algunos casos
se realizan pruebas para descartar un trastorno por consumo de sustancias.
Se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen del cerebro, como la tomografía computarizada (TC) o la
resonancia magnética nuclear (RMN) para descartar un tumor cerebral. Aunque las personas con esquizofrenia
presentan alteraciones cerebrales que pueden visualizarse en una tomografía computarizada (TC) o en una
resonancia magnética nuclear (RMN), tales anomalías no son lo suficientemente específicas para ayudar a
establecer el diagnóstico de la esquizofrenia.
Además, los médicos intentan descartar una serie de trastornos mentales que comparten características con la
esquizofrenia, como el trastorno psicótico breve, el trastorno esquizofreniforme, el trastorno esquizoafectivo y
el trastorno de personalidad esquizotípica.
Tratamiento
Antipsicóticos
Psicoterapia
Atención especializada coordinada
Generalmente, el tratamiento de la esquizofrenia tiene como objetivos
Reducir la gravedad de los síntomas psicóticos
Prevenir la recurrencia de los episodios sintomáticos y el deterioro funcional asociado
Proporcionar apoyo y con ello permitir que la persona funcione al nivel más alto posible
La detección temprana y el tratamiento temprano son importantes. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores
serán los resultados.
Los fármacos antipsicóticos, la rehabilitación y las actividades de apoyo comunitario, así como la psicoterapia,
son los pilares fundamentales del tratamiento. Facilitar información a las familias acerca de los síntomas y el
tratamiento de la esquizofrenia (psicoeducación familiar) ayuda a proporcionar apoyo a la persona con
esquizofrenia y a que los profesionales de la salud puedan mantenerse en contacto ella.
La atención especializada coordinada, que incluye entrenamiento de resistencia, terapia personal y familiar,
tratamiento de la disfunción cognitiva y apoyo laboral, es un aspecto importante de la recuperación psicosocial.
Trastornos afectivos
Son alteraciones psíquicas que están ligadas a los estados de ánimo, donde estos se empiezan a presentar de
forma extrema y patológica, los cuales interfieren de manera significativa en el día a día de la persona. En este
presenta, un profundo sufrimiento, baja autoestima, cambios en la interpretación de la vida y sus
acontecimientos, alejándose de la coherencia y objetividad. Las personas que sufren de trastornos mentales
afectivos sufren de atribuciones de causa y responsabilidad, causando problemas, ya que esto interfiere en la
manera de relacionarse con el mundo y el conjunto de interacciones con el resto de las personas que hacen parte
de su vida. Los trastornos del estado de ánimo o afectivos y los trastornos de ansiedad son los comunes a nivel
mundial.
Tipos
Episodios Afectivos
Episodio Maníaco
Episodio Mixto
Episodio Hipomaníaco
Trastornos Depresivos
Trastorno Distímico
Trastornos Bipolares
Trastorno Bipolar I
Trastorno Bipolar II
Trastorno Ciclotímico
Signos y síntomas
Sentimiento de inadecuación
Culpa excesiva
Pérdida de interés en las actividades usuales o las actividades que antes disfrutaban
Falta de energía
La característica fundamental de un episodio depresivo mayor es su duración de por lo menos dos semanas,
durante las cuales la persona experimenta ánimo deprimido, pérdida de interés o de placer en la mayoría de sus
actividades. Adicionalmente presenta: pérdida del apetito y de peso, disminución del nivel de energía,
sentimiento de minusvalía o culpa, dificultad en la concentración o toma de decisiones, y pensamientos
relacionados con la muerte o el suicidio. Los síntomas deben persistir por dos semanas consecutivas e ir
acompañados de un malestar significativo o de deterioro en su funcionamiento ocupacional y social.
El humor en el episodio depresivo mayor se describe usualmente como triste y desesperanzado. Algunas
personas presentan irritabilidad, cólera o sentimiento de frustración; otras, pérdida del placer e interés en
actividades que antes disfrutaban, incluyendo los pasatiempos; otras, se quejan de molestias somáticas más que
de sentimientos de tristeza. Las relaciones interpersonales son afectadas, incluidas las sexuales.
Usualmente, el apetito se encuentra disminuido con cambios en el peso corporal; menos frecuentemente, se
puede apreciar un aumento en la ingesta de alimentos, aunque a menudo el comer produce poco placer;
asimismo, disminución del tiempo total del sueño, que se asocia a un despertar temprano; muchos pacientes
deprimidos tratan, sin lograrlo, de dormir durante el día; y, una minoría tiene hipersomnia y duerme 12 ó más
horas al día. El retardo psicomotor es común y se manifiesta por movimientos lentos, respuestas demoradas
frente al interrogatorio, lenguaje lentificado y disminución de la atención. Algunos pacientes deprimidos
presentan, contrariamente, inquietud psicomotora traducida en un caminar constante, aumento en el fumar,
ansiedad y desasosiego.
Durante la depresión, se observan dificultades en las funciones cognoscitivas tales como disminución de la
atención, incapacidad para concentrarse, terminar una tarea o tomar decisiones. No son infrecuentes
sentimientos excesivos de culpa que pueden adquirir proporciones delusionales. Los pacientes tienden a
recordar transgresiones menores o perjuicios sin importancia causados a otros, culparse exageradamente por
ello.
La rumiación obsesiva de acontecimientos penosos pasados o problemas específicos ocupan generalmente gran
parte de los pensamientos del deprimido. La ideación suicida es muy común. Algunos pacientes se preocupan
por la muerte y las posibles reacciones de sus familiares luego de su fallecimiento, o por reunirse con sus seres
queridos ya fallecidos después de su deceso. Asimismo, las preocupaciones excesivas por las funciones
corporales y somáticas son comunes en las depresiones severas.
Es un tipo de depresión crónica, en la que los síntomas se manifiestan de forma permanente durante un
periodo de tiempo prolongado. A veces puede llegar a sentirse bien durante días, incluso semanas, pero
enseguida vuelven a reaparecer los síntomas, estando la mayor parte del tiempo cansado y deprimido. Suele
iniciarse en la edad adulta.
Depresión psicótica
Los pacientes con este tipo de depresión tienen los mismos síntomas depresivos que los pacientes con
depresión típica, con dos excepciones: mientras que los pacientes con depresión típica experimentan una falta
de apetito (a menudo seguida de una pérdida de peso) y dificultades para dormirse, los pacientes con depresión
atípica muestran incremento del apetito y la ingestión de alimentos e incremento de la necesidad de dormir
(hipersomnolencia). Este tipo de depresión puede ocurrir tanto en la depresión unipolar como en la bipolar.
Depresión periparto
Los síntomas aparecen durante el embarazo o dentro de las 4 semanas siguientes al parto ( depresión
posparto); se ve implicada la participación de factores endocrinos, pero se desconoce la causa específica.
Causas o factores de riesgo
Se desconoce la causa exacta de los trastornos depresivos, pero contribuyen factores genéticos y
ambientales.
La herencia da cuenta del 50% de la etiología (menos en la denominada depresión de inicio tardío). Por lo tanto,
la depresión es más frecuente entre los familiares de primer grado de los pacientes con este cuadro; la
concordancia entre gemelos idénticos es alta. Además, los factores genéticos probablemente influyen en el
desarrollo de las respuestas depresivas a los eventos adversos.
Otras teorías se enfocan en los cambios en las concentraciones de los neurotransmisores, que incluyen la
regulación anormal de la neurotransmisión colinérgica, catecolaminérgica (noradrenérgica o dopaminérgica),
glutamatérgica, y serotoninérgica (5-hidroxitriptamina) (1). La desregulación neuroendocrina puede ser un
factor, y se destacan 3 ejes en particular: hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, hipotálamo-hipófisis-tiroides y
hipotálamo-hipófisis-hormona de crecimiento.
También pueden estar implicados factores psicosociales. Las situaciones de estrés mayor de la vida cotidiana,
en especial las separaciones y las pérdidas, preceden habitualmente a los episodios de depresión mayor; sin
embargo, estos acontecimientos no suelen provocar depresión intensa de larga duración, excepto en personas
predispuestas a padecer un trastorno del estado de ánimo.
Las personan que han tenido un episodio de depresión mayor tienen un riesgo más alto de sufrir otros episodios
en el futuro. Las personas menos flexibles y/o con tendencia a la ansiedad muestran una mayor propensión a
desarrollar un trastorno depresivo. Estas personas en general carecen de las habilidades sociales necesarias para
ajustarse a las presiones de la vida. La presencia de otros trastornos mentales aumenta los riesgos de trastorno
depresivo mayor.
Las mujeres tienen un riesgo más alto, pero no hay ninguna teoría que explique por qué. Los posibles factores
incluyen los siguientes:
Una mayor exposición o una mayor respuesta a las tensiones diarias
Niveles más altos de la monoaminooxidasa (la enzima que degrada los neurotransmisores se considera
importante para el estado de ánimo)
Tasas más altas de disfunción tiroidea
Cambios endocrinos que se producen con la menstruación y la menopausia
Métodos diagnósticos
Criterios clínicos (DSM-5)
Hemograma, electrolitos y hormona tiroideoestimulante (TSH), vitamina B12 y folato para descartar
trastornos físicos que puedan producir depresión
El diagnóstico de los trastornos depresivos se basa en la identificación de los signos y síntomas (y los
criterios clínicos descritos anteriormente). Una serie de preguntas cerradas específicas ayudan a determinar si
los pacientes tienen los síntomas que requiere el DSM-5 para el diagnóstico de depresión mayor. Para poder
diferenciar los trastornos depresivos de los cambios de ánimo normales, debe existir angustia significativa o
deterioro en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes.
La gravedad se determina por el grado de dolor y discapacidad (físico, social, ocupacional) y también por la
duración de los síntomas. Un médico debe preguntar delicada pero directamente a los pacientes sobre cualquier
pensamiento o planes de dañarse a sí mismos o a los otros, cualquier amenaza o intento de suicidio previos, y
otros factores de riesgo. La psicosis y la catatonía indican depresión grave. Las características melancólicas
indican depresión grave o moderada. Los problemas físicos coexistentes, los trastornos por abuso de
sustancias y de ansiedad agravan el cuadro.
Tratamiento
Soporte
Psicoterapia
Fármacos
Los síntomas pueden remitir espontáneamente, sobre todo cuando son leves o de corta duración. La depresión
leve puede ser tratada con medidas generales y psicoterapia. La depresión moderada o grave se trata con
fármacos o psicoterapia, y a veces con terapia electroconvulsiva. Algunos pacientes requieren una combinación
de fármacos. La mejoría puede necesitar entre 1 y 4 semanas de tratamiento farmacológico.
La depresión puede recurrir, especialmente en pacientes que han tenido > 1 episodio; por lo tanto, los casos
graves a menudo justifican el tratamiento farmacológico con un mantenimiento prolongado. La mayoría de las
personas con depresión se tratan de forma ambulatoria. Los pacientes con ideación suicida, en particular cuando
carecen de apoyo familiar, requieren hospitalización, al igual que los que tienen síntomas psicóticos o están
físicamente debilitados.
En los pacientes que presentan trastornos por uso de sustancias los síntomas depresivos se resuelven a los
pocos meses de interrumpir el consumo de las sustancias. El tratamiento antidepresivo es mucho menos
probable que sea eficaz mientras continúa el abuso de sustancias.
Si un trastorno físico o la toxicidad de un fármaco pudieran ser la causa, el tratamiento primero debe dirigirse
al trastorno subyacente. Sin embargo, si hay dudas a la hora del diagnóstico o si los síntomas son incapacitantes,
incluyen la ideación suicida o hay desesperanza, puede ayudar una prueba terapéutica con un antidepresivo o un
fármaco regulador del estado de ánimo. El trastorno de duelo prolongado puede beneficiarse con psicoterapia
diseñada en forma específica para este trastorno.
Trastorno Afectivo Bipolar
Es una enfermedad que ocasiona cambios abruptos en el estado de ánimo y conducta. Estos cambios
anímicos pueden ir desde la excitación energía excesiva y la euforia (manía) hasta la depresión, la desesperanza
y pensamientos suicidas Sus estados de ánimo cambian bruscamente de un extremo a otro. también se conoce
como trastorno maníaco-depresivo, o a veces, simplemente, como trastorno bipolar.
Síntomas
Depresión
Síntomas mixtos
Aproximadamente, cuatro de cada 10 personas que padecen de trastorno afectivo bipolar tienen síntomas
mixtos. Estas personas experimentan síntomas maníacos y depresión al mismo tiempo. Por ejemplo,
pueden sentirse tristes, pero también tener mucha energía.
Agitación, irritabilidad, ansiedad, insomnio, distracción y pensamientos acelerados. Esta combinación
de alta energía y bajo estado de ánimo hace que el riesgo de suicidio sea especialmente elevado.
Psicosis: Al igual que con la manía o la depresión, la persona puede experimentar delirios (creencias
falsas) y alucinaciones (oír, ver, oler o sentir cosas que no existen). Además, puede resultarle difícil
comunicarse con los demás.
Causas o factores de riesgo
Estrés
Abuso de sustancias
Cambios estacionales
Privación del sueño
Parto
Medicinas antidepresivas
Insomnio
Consumo de drogas psicoactivas
Tratamiento
El trastorno bipolar requiere un tratamiento a largo plazo. Debido a que el trastorno bipolar es una
enfermedad crónica y recurrente, medicamentos, terapia, cambios en el estilo de vida y apoyo social.
Entre los indicadores de que su depresión es realmente un trastorno bipolar se incluyen los siguientes:
Es el acto de quitarse deliberadamente la propia vida. El comportamiento suicida es cualquier acción que
pudiera llevar a una persona a morir, como tomar una sobredosis de medicamentos o estrellar un automóvil a
propósito.
El riesgo de suicidio es aún mayor en las personas con trastorno bipolar que presentan episodios depresivos
frecuentes, episodios mixtos, antecedentes de abuso de alcohol o drogas, antecedentes familiares de suicidio o
un inicio temprano de la enfermedad.
Síntomas
A menudo, pero no siempre, una persona puede mostrar ciertos síntomas y comportamientos antes de un
intento de suicidio, entre ellos:
CAUSAS
El suicidio y los comportamientos suicidas generalmente ocurren en personas con uno o más de los siguientes
factores:
Trastorno bipolar
Trastorno límite de la personalidad
Depresión
Consumo de drogas o alcohol
Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Esquizofrenia
Historial de abuso sexual, físico y emocional
Cuestiones de vida estresantes, como problemas serios a nivel financiero o en las relaciones
interpersonales
Diagnóstico de una enfermedad terminal
Tratamiento
Es posible que las personas que están en riesgo de comportamiento suicida no busquen tratamiento por
muchas razones, incluso:
Una persona puede necesitar tratamiento de emergencia después de un intento de suicidio. Se pueden necesitar
primeros auxilios, reanimación cardiopulmonar o tratamientos más intensivos.
Las personas que intentan cometer suicidio pueden necesitar hospitalización para tratarlos y reducir el riesgo de
futuros intentos. La terapia es una de las partes más importantes del tratamiento.
Se debe evaluar y tratar cualquier trastorno de salud mental que pueda haber llevado al intento de suicido.
Las neurosis infantiles se llaman trastornos psicológicos reversibles del niño, cuya causa principal son factores
psicógenos. En esta enfermedad, no se altera la estructura de las células nerviosas del cerebro, sino su función,
por lo que todos los tipos de neurosis se clasifican como trastornos funcionales. Si nota alguna manifestación de
neurosis, incluso si parece muy leve, no debe retrasar una visita al médico. Cuando la dolencia no se trata y no
se toman medidas, solo puede empeorar con los años. Y cuanto más tiempo se pierde, es menos probable que el
estado psicoemocional del bebé se recupere por completo.
Las técnicas modernas aplicadas en nuestra clínica, ayudan abastecer el tratamiento eficaz y minimizar el riesgo
de las complicaciones. Usted será capaz de ver el efecto positivo desde el primer día!
La neurosis en niños y adolescentes es la forma más común de patología neuropsiquiátrica. Estos son
inicialmente trastornos emocionales que ocurren cuando se rompen las relaciones familiares, es decir, es una
señal de que algo está mal en la familia. Las causas de esta enfermedad deben buscarse en la familia. En primer
lugar, estos trastornos están relacionados con la madre que está más cerca del bebé en los primeros años de
vida. En los años siguientes, el padre desempeñó un papel igualmente importante en el desarrollo de la neurosis
si no podía resolver los problemas personales de desarrollo de sus hijos a tiempo.
El curso de la enfermedad y su gravedad dependen del sexo y la edad del bebé, las características de la
educación, el tipo de cuerpo y la naturaleza del temperamento.
mutismo;
sudoración;
dolor muscular;
mareos, migrañas;
trastornos de la alimentación: en los niños pequeños, el apetito o los vómitos pueden disminuir, en los
adolescentes, el desarrollo de anorexia o bulimia.
Características
Pensamiento dicotómico: Los niños con rasgos neuróticos tienden a ver las cosas en términos extremos,
como blanco o negro, sin matices intermedios. Esta forma de pensar puede llevar a contradicciones en su
comportamiento.
Ansiedad y rumiación: Los niños neuróticos anticipan eventos negativos y pasan mucho tiempo
pensando en los aspectos desfavorables de esos pensamientos. Esto puede generar un alto nivel de
ansiedad.
Baja tolerancia a la frustración: Debido a su polarización en el pensamiento y su malestar emocional,
enfrentan las dificultades como obstáculos insuperables. Les resulta difícil afrontar situaciones
desagradables de manera adaptativa.
Impulsividad e inestabilidad emocional: Los niños con rasgos neuróticos suelen dejarse llevar por las
emociones del momento. Esto puede dificultar mantener una estabilidad emocional.
Alta sensibilidad: Pequeños con rasgos neuróticos son propensos a activar emociones desagradables ante
el mínimo acontecimiento negativo. Las críticas pueden herir sus sentimientos y sentirse atacados.
Dificultades para afrontar el estrés: Dada su combinación de características, experimentan emociones
negativas intensas y les resulta complicado canalizar esos sentimientos y enfrentar situaciones
estresantes
aumento de la creatividad;
reducción de la ansiedad;
supresión de la actividad autonómica excesiva en respuesta a estímulos externos y normalización del estado
funcional del sistema nervioso.
Enuresis
Eliminación involuntaria, preferentemente durante la noche, es una enfermedad infantil que casi siempre
desaparece espontáneamente, lo más tarde en la pubertad. La neurosis está condicionada a diversos factores
psíquicos, a menudo es la forma de exteriorizar el niño su desconformidad por algo, de manifestar, contrarres-
tar un problema, relacionado con la falta de cariño, de cuidado familiar o de rechazo, los reproches, las burlas o
castigos actúan perniciosamente y causan un profundo sentimiento en el niño.
Tipos de enuresis
Enuresis primaria
Es aquella en que el niño ha logrado un adecuado control esfinteriano vesical. Esta se presenta en la primera
etapa del sueño, no recuerda el episodio.
Enuresis secundaria
Es aquella en que aparece después que el niño ha logrado el control de la micción por un periodo de tiempo de
un año, se produce en niños de 5 a 8 años.
Causas
Reducción de la ingesta.
- Relación afectiva.
Intervenciones de enfermería
Se le debe explicar a los padres que deben reducir la ingesta de líquidos en horas de la noche con el objeto de
disminuir la orina.
-Orientar a los padres que una vez que el niño se ha dormido por completo, deben despertarlo para que orine.
Tartamudeo
Trastornos del ritmo de la emisión de la palabra en el cual el individuo sabe con precisión lo que desea decir,
pero en el momento debido es incapaz de expresarlo, a causa de la prolongación o el cese repetido e
involuntario de un sonido.
Etiología:
-Ebolingüismo.
-Frecuentemente ocurre entre los 2 y 4 años, donde hay mayor esfuerzo para verbalizar.
- La edad y el medio.
Tratamiento
-Afecto y amor.
-Crear un ambiente agradable en el medio escolar y evitar burlas de los otros niños.
Intervenciones de enfermería
- Amor y afecto.
Explicar a los padres que no deben forzar al niño a que se esfuerce a hablar.
Berrinches
Patear, gritar y llorar, tirándose al suelo, llegando a tener reacciones de ira, es lo que conocemos como
berrinches. Esta condición se produce a veces en los hijos únicos, o de un sexo que había sido muy deseado,
excesivamente mimado, hay también niños que han estado muy enfermos y utilizan este medio de expresión.
Como también se ha podido ver que hay niños que aparentemente son sanos y utilizan el berrinche como
método para ser el centro de todo.
Intervenciones de enfermería
- Darle orientación a la madre sobre la conducta que debe asumir frente a este tipo de reacción.
- Demostrar al niño que su actitud no conmueve a nadie, tomándolo como algo normal.
Pesadillas
Trastornos frecuentes que mientras sean ocasionalmente no afectan la salud del niño y sean manejados
adecuadamente por la familia como normales.
Se trata de una desagradable experiencia vivida por el niño durante el sueño despertando asustado, excitado.
Una vez terminado el evento el niño se niega a volver a dormir o frecuentemente quiere hacerlo con los padres.
Los niños pueden comenzar a tener pesadillas entre los 3 y los 6 años, y suelen disminuir luego de los 10 años.
Durante la adolescencia y la adultez joven, las mujeres parecen tener pesadillas con más frecuencia que los
varones. Algunas personas las tienen en la adultez o durante toda la vida.
Aunque las pesadillas son comunes, el trastorno de pesadillas es relativamente raro. El trastorno de pesadillas
ocurre cuando las pesadillas se dan con frecuencia, causan angustia, interrumpen el sueño y causan problemas
con el funcionamiento diurno o provocan miedo a dormirse.
Síntomas
Lo más probable es tener una pesadilla durante la segunda mitad de la noche. Las pesadillas pueden ocurrir rara
vez o con mayor frecuencia, incluso varias veces por noche. Los episodios suelen ser breves, pero hacen que te
despiertes, y volver a dormir puede ser difícil.
El sueño parece vívido y real, y es muy perturbador y a menudo se vuelve más inquietante a medida que
el sueño de desarrolla.
Por lo general, la trama del sueño está relacionada con amenazas a la seguridad o la supervivencia, pero
puedes tener otros temas inquietantes.
El sueño te despierta.
Ocurrencias frecuentes
Aflicción o discapacidad importante durante el día, como ansiedad o miedo persistente, o ansiedad a la
hora de dormir por tener otra pesadilla
Problemas de concentración o de memoria, o no puedes dejar de pensar en las imágenes de tus sueños
Tener un hijo con trastorno de pesadillas puede causar importantes alteraciones del sueño y aflicción a los
padres o cuidadores.
Estrés o ansiedad. A veces el estrés común de la vida diaria, como un problema en casa o en la escuela,
puede desencadenar pesadillas. Un cambio importante, como una mudanza o la muerte de un ser querido
pueden tener el mismo efecto. Experimentar ansiedad se asocia con un mayor riesgo de tener pesadillas.
Traumatismo. Las pesadillas son habituales después de un accidente, una lesión, abuso físico o sexual u
otro evento traumático. Las pesadillas son comunes en las personas que padecen trastorno por estrés
postraumático.
Privación del sueño. Los cambios en tu horario que hacen que tu sueño sea irregular, que te despiertes,
o que interrumpen o reducen la cantidad de tiempo que duermes, pueden aumentar el riesgo de tener
pesadillas. El insomnio está asociado con un mayor riesgo de tener pesadillas.
Otros trastornos. La depresión y otros trastornos de salud mental pueden estar relacionados con las
pesadillas. Las pesadillas pueden darse con algunas afecciones médicas, como enfermedad cardíaca o
cáncer. Tener otros trastornos del sueño que interfieren con el sueño adecuado puede estar asociado a
tener pesadillas.
Libros y películas de terror. Para algunas personas, leer libros de terror o ver películas de terror,
especialmente antes de dormir, se puede asociar a las pesadillas.
Factores de riesgo
Las pesadillas son frecuentes cuando se tienen familiares con antecedentes de pesadillas u otras parasomnias del
sueño, como hablar durante el sueño.
Complicaciones
Somnolencia diurna excesiva, que puede llevar a dificultades en la escuela o el trabajo, o problemas con
las tareas cotidianas, como conducir y concentrarse
Problemas de estado de ánimo, como depresión o ansiedad por los sueños que continúan molestándote
La fidelidad familiar es sólida en la familia que está intacta y es funcional ante los ojos de un niño, el divorcio
representa la disolución de la fidelidad familiar y la necesidad de escoger entre los padres por quienes siente un
cariño interno.
También representa el pensamiento ansioso y constante de querer que los padres vuelvan a estar juntos y
muchos niños se aferran a esta esperanza hasta los últimos años de la adolescencia.
Durante el período previo al divorcio el hogar en general experimenta patrones de vida caóticos:
confrontaciones emocionales, tensión y a veces violencia física. En este caso los niños experimentan síntomas
somáticos como temblores, nerviosismo, pérdida o aumento de peso, cambios en el apetito, úlceras y vómitos
los cuales indican que el niño está afectado.
Las dificultades conductuales se pueden caracterizar por cólera, ansiedad, sentimiento de culpa, aflicción y
regresión.
Cólera
Los niños no pueden discernir entre lo que es mejor para cada uno de los padres y por consiguiente muestran
cólera. Otros se irritan y utilizan la cólera como defensa, aunque también se sientan tristes, los niños más
pequeños hacen berrinches o se vuelven demasiado obedientes, cuando siente cólera quizás culpen a alguno de
sus padres, especialmente a la madre si es el padre quien deja la casa, consideran que quien abandona el hogar
es la víctima y quien se queda como iniciador, sin analizar las circunstancias.
Ansiedad
Además de la ansiedad sienten temor al abandono y temor a que el divorcio suceda a ellos, los niños más
pequeños ven el divorcio a través de la fantasía y los sueños como resultado de la ansiedad, muchos niños
temen que se les pida que se vaya y se preocupen quien cuidará de ellos.
Sentimientos de culpa
Estos sentimientos se presentan principalmente en niños de edad preescolar o escolar, con frecuencia piensan
que fueron la causa de la separación.
Aflicción
Los niños consideran el divorcio como pérdida en la que atraviesa por etapas de aflicción similares a las que se
sienten por una pérdida debido a muerte. Muchos niños pueden responder con períodos de depresión, una
conducta retraída o perturba- da del niño.
Las investigaciones indican que los hijos de los padres alcohólicos no solo son afectados por el padre
alcohólicos sino también por el que no lo es. El alcoholismo es una enfermedad multigeneracional que
predispone a un niño a tener algo de riesgo de volverse alcohólico, así como casarse con un alcohólico o a
desarrollar patrones de conducta de inadaptación.
El responsable
Estos niños asumen las tareas abrumadoras de comportarse de forma adulta a su corta edad, por ellos se
preocupan por tener confianza y control de sí mismo, no gozan su niñez como los demás niños.
El adaptador
Estos niños aprenden a separarse de las tensiones familiares, pueden parecer reservados, retraidos y alejados de
las situaciones que normalmente serán la causa de una reacción. En su mundo no han ido capaces de aceptar el
hecho que su padre beba, se refugian en el deseo de que la vida pueda ser mejor y descartan las creencias de que
puedan ejercer algún control sobre sus propias ideas.
El pacificador
Estos niños cuidan al padre alcohólico, al otro progenitor y a sus hermanos, pero no tienen tiempo de cuidarse a
sí mismos, creen que sus sentimientos y preocupaciones no son importantes, pero luchan para que la familia sea
más saludable, los sentimientos de tristeza, culpabilidad, vergüenza y confusión, son difíciles para que un niño
lo enfrente. Estos niños están muy influenciados por el alcoholismo, consideran a sus padres como modelos y
pueden imitar su conducta, tienen el riesgo de volverse alcohólicos.
Bullyng
El acoso escolar o bullying es la exposición que sufre un niño a daños físicos y psicológicos de forma intencionada
y reiterada por parte de otro, o de un grupo de ellos, cuando acude al colegio. El acosador aprovecha un
desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el
acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a
su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas.
El bullying escolar se suele producir durante el recreo, en la fila para entrar a clase, en los baños, los pasillos, los
cambios de clase, al entrar y salir del centro, en el transporte escolar o en el comedor. También puede ocurrir en el aula,
cuando el profesor está escribiendo en la pizarra o mientras está atendiendo a otros alumnos.
Tipos de bullyng
Sus razones para el abuso pueden ser de distinto tipo, desde un reclamo inconsciente de afecto, envidia del
chico del que abusa o distintas dinámicas cercanas a la psicopatía que denotan una preocupante ausencia
de empatía. Además, muchos abusivos pueden presentar distintos grados de enfermedades mentales o de
taras emocionales.
Por otro lado, el clima de la institución educativa puede ser más o menos propicio para el bullying.
Instituciones demasiado rígidas, en las que un orden implacable impide la comunicación entre alumnos
y docentes, o por el contrario, instituciones sin ningún tipo de orden y disciplina, pueden ser favorables para el
surgimiento de este tipo de conductas.
Los abusadores reproducen fuera de casa el dolor y el sufrimiento que padecen en su núcleo familiar. Así, ante
la inacción del sistema y la indefensión de la víctima, se le refuerzan al abusador las conductas violentas y
crueles, en lugar de enseñarle desde temprano a identificar y rechazar las dinámicas sociales patológicas.
La peor parte de las consecuencias del bullying le toca a la víctima, sometida a una tortura física, emocional y
psicológica que dejará huellas en su psique en formación. La destrucción de la autoestima, el desarrollo
de fobias sociales y la sensación perenne de culpa son apenas algunas de las consecuencias posibles, cuya
identificación y tratamiento requieren a menudo ayuda terapéutica, incluso una vez llegada la adultez.
Además, hay consecuencias a más breve plazo, como las conductas violentas de resarcimiento de parte de la
víctima, que cansada de vivir en el miedo y la indefensión, es empujada a conductas criminales, como a
menudo ocurre en los tiroteos y asesinatos masivos de las escuelas estadounidenses.