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Tratamiento Procesal de la Víctima

El documento analiza el tratamiento procesal de la víctima en el sistema legal, destacando su evolución hacia una figura central con derechos reconocidos, especialmente tras la Ley 4/2015 del Estatuto de la víctima del delito. Se abordan aspectos como la regulación, protección, métodos de resolución de conflictos y la intervención en el proceso penal, con un enfoque en la violencia de género y doméstica. El trabajo concluye con la necesidad de una protección efectiva y una reflexión sobre la desigualdad en delitos penales.

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Tratamiento Procesal de la Víctima

El documento analiza el tratamiento procesal de la víctima en el sistema legal, destacando su evolución hacia una figura central con derechos reconocidos, especialmente tras la Ley 4/2015 del Estatuto de la víctima del delito. Se abordan aspectos como la regulación, protección, métodos de resolución de conflictos y la intervención en el proceso penal, con un enfoque en la violencia de género y doméstica. El trabajo concluye con la necesidad de una protección efectiva y una reflexión sobre la desigualdad en delitos penales.

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FACULTAD DE DERECHO

El TRATAMIENTO PROCESAL DE LA
VÍCTIMA Y SUS TENDENCIAS
ACTUALES

Autor: Sofía Jiménez Royán


4º E-1 BL
Área de Derecho Procesal
Tutor: Manuel Hernández-Tejero García

Madrid
Abril 2019

1
RESÚMEN

Este trabajo está centrado en analizar una figura que tantas décadas ha pasado
desprotegida, la víctima. De este modo, se detallará su proceso hasta convertirse en una
figura protagonista en nuestro sistema legal. Dicho análisis constará de cinco partes dónde
se explicarán sus derechos, su regulación, sus medios de protección, los métodos de
resolución de conflictos y su intervención en el proceso penal. Todo ello, siempre
acompañado por la Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito, creada para
conseguir una protección generalizada de todas las víctimas de un hecho ilícito. Finalmente, se
intentará dar un enfoque actual, al analizar las diferencias y analogías de dos tipos de víctimas
muy presentes en nuestros días: las víctimas de violencia de género y las víctimas de violencia
doméstica.

PALABRAS CLAVE: Víctima, violencia de género, violencia doméstica, delito,


protección.

ABSTRACT

This work is focused on analyzing a figure that has been so many decades unprotected,
the victim. In this way, it will be detailed its process until it has become a protagonist
figure in our legal system. This analysis will consist of five parts explaining their rights,
their regulation, their means of protection, the methods of conflict resolution and their
intervention in the criminal process. All this will always be accompanied by the Law
4/2015 of 27 April on the Statute of the Crime Victim, created to achieve a generalised
protection for all the victims of an illegal act. Finally, an attempt will be made to give a
current approach by analysing the differences and analogies of two types of victims which
are very present today: victims of gender violence and victims of domestic violence.

KEY WORDS: Victim, gender-based violence, victims of domestic violence, felony,


protection.

2
ABREVIATURAS

• AP: Audiencia Provincial.


• Art.: Artículo.
• Arts.: Artículos.
• CC: Código Civil.
• CE: Constitución Española.
• CP: Código Penal.
• Estatuto: Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.
• LECrim: Ley de Enjuiciamiento Criminal.
• LEVD: Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.
• LO: Ley Orgánica.
• LOPJ: Ley Orgánica del Poder Judicial.
• MF: Ministerio Fiscal.
• Núm.: Número
• OAV: Oficinas de Asistencia a las Víctimas.
• OMS: Organización Mundial de la Salud.
• Pág.: Página.
• Págs.: Páginas
• RAE: Real Academia Española.
• Real Decreto: Real Decreto 1109/2015, de 11 de diciembre.
• RJ: Repertorio Jurisprudencial.
• SAP: Sentencia de la Audiencia provincial.
• STS: Sentencia del Tribunal Supremo.
• TS: Tribunal Supremo.

3
ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 5

2. RASGOS GENERALES .......................................................................................... 7

2.1. Concepto........................................................................................................... 7
2.1.1. Contenido etimológico .................................................................................. 8
2.1.2. Contenido gramatical.................................................................................... 8
2.1.3. Contenido congresual ................................................................................. 10
2.1.4. Contenido doctrinal .................................................................................... 12

2.2. Regulación ...................................................................................................... 13

2.3. Características ............................................................................................... 15

2.4. Derechos básicos ............................................................................................ 16


2.4.1. Derecho a la Información ........................................................................... 17
2.4.2. Derecho a la protección .............................................................................. 18
2.4.3. Derecho de acceder a los medios sociales de protección de las víctimas .. 18

3. EL EJERCICIO DE LA ACCIÓN PENAL POR LAS VÍCTIMAS..................... 19

4. RESPONSABILIDAD CIVIL EN EL PROCESO PENAL ................................. 26

5. REPARACIÓN DE LA VÍCTIMA ........................................................................ 28

5.1. Artículo 35 CP ............................................................................................... 28

5.2. La autocomposición ...................................................................................... 30

5.3. La heterocomposición ................................................................................... 32

6. OFICINAS DE ASISTENCIA A LAS VÍCTIMAS .............................................. 33

7. PRINCIPIO DE PROTECCIÓN A LAS VÍCTIMAS .......................................... 35

8. VIOLENCIA DE GÉNERO VERSUS VIOLENCIA DOMÉSTICA ................... 37

9. MEDIDAS JUDICIALES DE PROTECCIÓN DE LAS VÍCTIMAS DE


VIOLENCIA DOMÉSTICA Y DE GÉNERO............................................................... 43

10. CONCLUSIONES .............................................................................................. 45

11. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................ 47

12. ANEXO LEGILATIVO Y JURISPRUDENCIAL ............................................ 50

4
1. INTRODUCCIÓN

La finalidad de este trabajo es analizar una figura que tantas décadas ha pasado
desapercibida, la víctima. Su posterior análisis se va a dividir en cinco partes. La primera
de ellas comprenderá de un modo general en que consiste esta figura, sus derechos y su
regulación; especificada en la Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del
delito y en el posterior Real Decreto 1109/2015, de 11 de diciembre, que la desarrolla.
Gracias a ambas regulaciones, la figura pasa de ser prácticamente olvidada a convertirse
en una figura protagonista, dónde se le empiezan a reconocer unos derechos básicos
esenciales y encomendando a los órganos jurisdiccionales una protección especial a
través de distintos medios como la Oficina de Asistencia a las Víctimas.

La segunda parte abarcará la figura de la víctima en el proceso de persecución penal, junto


con la figura del Ministerio Fiscal como garante de la protección de la víctima.
Sencillamente, en cada Fiscalía, existe una sección de “Protección y Tutela de Víctima”
articulada conforme a las pautas recogidas por la Fiscalía General del Estado que muestra
que el verdadero protagonista en la protección de la víctima es el fiscal. Esta figura será
posteriormente más desarrollada en el apartado de violencia género. Este apartado, se
conectará junto con otro que hablará de la posibilidad que existe en ciertos delitos de
concurrir tanto una responsabilidad civil como una responsabilidad penal en un mismo
hecho ilícito.

La tercera parte se centrará en los distintos métodos que existen para reparar a la víctima.
Esta claro, que los daños que ésta puede presenciar pueden ser tanto físicos como
psíquicos y económicos. Los métodos de reparación de la víctima están ligados a los
procedimientos de resolución de conflictos, puesto que es evidente que castigar al reo es
una de las soluciones principales. Entre los distintos métodos destacará la labor
mediadora como herramienta de la Justicia reparadora (situada en los métodos de
autocomposición). Pero a pesar de hablar de la mediación como principal elemento de la
Justicia restaurativa existen otros métodos tales como programas basados en procesos
reparadores (reconciliación entre víctima y delincuente, reuniones de grupo familiar…);
en programas basados en resultados reparadores (trabajos en beneficios de la comunidad,

5
programas de rehabilitación del ofensor, de compensación de la víctima…) o en la
autocomposición. La mediación es más bien un cauce procedimental de solución de
conflictos y un instrumento para gestionar el conflicto penal. Uno de los métodos más
satisfactorios para salvaguardar a la víctima son las oficinas de Asistencia a las Víctimas.

Para averiguar si son legítimas todas las prácticas que se están desarrollando en materia
de mediación penal, se hace referencia al Código Penal que prevé expresamente
determinadas consecuencias jurídicas favorables al infractor que repare del daño
producido a la víctima.

La cuarta parte se verá centrada en el principio de protección a las víctimas encontrada


en el título tercero de la LEVD. En esta parte hablaremos de los distintos derechos que
tiene la víctima para su propia protección y a su vez, se procederá a hacer una clasificación
de las víctimas para ver su protección en casos específicos.

Por último, se hablará de dos temas muy controvertidos en la actualidad. Éstos son la
violencia de género y la violencia doméstica. Se explicará detenidamente en que consisten
ambos, sus analogías y sus diferencias; junto con varios gráficos y casos jurisprudenciales
que ayudarán a afianzar los términos.

Los datos que se van a emplear en el siguiente trabajo están totalmente basados en una
investigación detallada a nivel teórico de los principales manuales, tales como : el
Estatuto jurídico de la víctima del delito, el Real Decreto, el “ejercicio de la acción penal
por las víctimas” (Montserrat de Hoyos Sancho), “las medidas judiciales de protección
de las víctimas de violencia de género: especial referencia a la orden de protección”
(Francisco Gutiérrez Romero) y “el Manual de Derecho Procesal Penal” (Vicente
Gimeno Sendra) entre otros; junto con determinadas ponencias de expertos tales como la
del Profesor Guasp, discípulo de Gold Schmidt; y numerosos artículos y conferencias
doctrinales.

Toda esta información a nivel teórico se verá complementada a nivel práctico con todos
aquellos conocimientos adquiridos en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer (Fiscalía
General del Estado) y con una variedad de gráficos que explican detalladamente la
situación española en materia de violencia de género y violencia doméstica. De este

6
modo, se darán ambos enfoques para así dar una explicación detallada de lo que supone
esta figura en nuestro día a día.

Las conclusiones que se esperan alcanzar con la realización de este trabajo son
principalmente dos: la víctima como figura protagonista de nuestro sistema legal y la
necesaria protección que necesita esta figura. A su vez, habrá una parte subjetiva, en el
que daré mi opinión acerca de la desigualdad entre hombres y mujeres en materia de
delitos penales; y se intentará buscar un método de resolución de este problema tan
presente en nuestros días. Esta última parte se verá intensamente plasmada mediante
gráficos que mostrarán el porcentaje de víctimas por violencia de género y por violencia
doméstica y en ciertos casos, se verá apoyada por jurisprudencia actual que será explicada
por ende al final del trabajo.

2. RASGOS GENERALES

2.1. Concepto 12

La víctima en términos generales tiene numerosas definiciones. Por eso mismo, será
necesario para su mayor comprensión tener una amplia gama de definiciones3 de ésta. En
consecuencia, con lo anterior, el primer paso para obtener un significado válido de
víctima ha de ser obligatoriamente analizar su significado etimológico. Tras esta
definición, conviene analizar el significado gramatical, congresual, doctrinal y su puesta
en disposición.

1 Soto, M. C. (s.f.). Victimología. Licenciatura en criminología. Universidad de Murcia. Obtenido de


Concepto de víctima: [Link] (Último acceso 24 de
enero).
2 Fernández, D. L. (2011). La víctima: concepto. En D. L. Fernández, Victimología: Un estudio sobre la

víctima y los procesos de victimización (págs. 95-104). Dykinson. Obtenido de Vlex.

3 Soto, M. C. (s.f.). Victimología. Licenciatura en criminología. Universidad de Murcia. Obtenido de


Concepto de víctima: [Link] (Último acceso 24 de
enero).

7
2.1.1. Contenido etimológico4

En los primeros siglos de la lengua latina, “victuma” y sobretodo más frecuentemente,


“víctima” eran las dos palabras usadas para designar a los seres humanos o animales vivos
que eran elegidos para morir en sacrificios ofrecidos a los dioses. A su vez, “victimarius”,
era el nombre usado para designar al verdugo encargado de matar a esos hombres o
animales; hoy se conoce como victimario.
Con el tiempo, este concepto latino de lengua religiosa se fue empleando para designar
no sólo a aquellas personas y animales inmolados; sino, también a aquellos que frían
accidentes, torturas, agresiones e incluso enfermedades. Dicha evolución ocurrió
directamente en el propio latín y no en la lengua española.
Aún se desconoce el momento en que apareció dicha palabra en la lengua latina. Sin
embargo, aunque es cierto que la etimología popular enlaza la palabra víctima a vencido
(“victus”), víctima no tiene nada que ver con el vencido. Por lo tanto, aunque ambas raíces
sean similares, sus significados son aleatorios. A su vez, tampoco hay que confundir esta
raíz indoeuropea con vincere (idea de fuerza o energía), ni con vincire (doblar, girar,
cambiar de dirección) y palabras como vínculo y vicisitud.

2.1.2. Contenido gramatical

Un buen comienzo sería por la definición de la Real Academia Española5; la cual define
víctima como aquella:
- Persona o animal sacrificado o destinado al sacrificio.
- Persona que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otra.
- Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita.
- Persona que muere por culpa ajena o por accidente fortuito.
- Persona que padece las consecuencias dañosas de un delito.

4 Fernández, D. L. (2011). La víctima: concepto. En D. L. Fernández, Victimología: Un estudio sobre la


víctima y los procesos de victimización (págs. 95-104). Dykinson. Obtenido de Vlex.
5 Definición de “víctima” por la Real Academia Española.

8
Esta claro que, aunque las mencionadas definiciones6 parecen alejarse del concepto al
que nos referiremos en el futuro; al fin y al cabo, no se encuentran tan desencaminadas.
Esto se sabe, ya que, en la primera acepción de la RAE, se esta haciendo claramente
referencia al concepto etimológico de la palabra víctima, integrado por aquella acción
criminal llevada a cabo por el victimario sobre una persona inocente que a pesar de no
haber tenido ningún grado de participación en el hecho ilícito va a ser perseguida
injustamente. Un claro ejemplo de esta situación sería en un robo, dónde el autor perjudica
al patrimonio de un tercero haciéndolo propio.

La segunda acepción, ya no se refiere a un supuesto de víctima inocente; sino que, se


refiere a un supuesto de víctima voluntaria. De todos modos, dicha equiparación no es
del todo correcta al comprender el término de obsequio o ventaja a favor del victimario;
pues sería más correcto en el sentido de que dicha ventaja se produjese a favor de la propia
víctima. En este sentido, el ejemplo más típico sería el de la eutanasia activa directa
(aquella en que la muerte se produce directamente como consecuencia de una acción),
por el que una persona incapaz de valerse por sí mismas y con pronósticos incurables
solicita a otro que acabe con su vida.

La tercera y cuarta acepción están muy relacionadas, pues son muy similares, en cuanto
ambas son consecuencia de la otra. Esto ocurre en el sentido de que mientras la primera
requiere padecer un daño, la segunda contempla el supuesto de ya no padecer ese daño,
por el hecho de haber fallecido, por la acción de un tercero o bien por causas fortuitas.
Ambas dimensiones conjuntamente integran el concepto básico de la víctima: persona
que padece un daño por causa ajena o fortuita, que incluso puede llegar a provocar la
muerte; visto desde una dimensión general, como se prevé en la quinta acepción.

Cierto es, que las cinco acepciones dadas por la RAE no contemplan todos los supuestos
existentes dentro del concepto de la victimología. Dentro de estas lagunas, se pueden
destacar los supuestos de auto-victimización (casos de suicidio); los supuestos de
víctimas colectivas; y a su vez, la cuarta y quinta acepción llevan a acotar demasiado los
criterios victimales, impidiendo la concepción de casos concretos como aquellas víctimas
psicológicas. Esta última brecha conceptual se puede ver por ejemplo en los casos en que

6 Fernández, D. L. (2011). La víctima: concepto. En D. L. Fernández, Victimología: Un estudio sobre la


víctima y los procesos de victimización (págs. 95-104). Dykinson. Obtenido de Vlex.

9
un individuo es agredido físicamente hasta encontrarse en estado grave en la UCI de un
hospital; en dicho caso, no sólo existe un lesionado físico, sino también existen los
familiares y aquellas personas que pudieron ver visiblemente la agresión. Estos son
considerados también víctimas psicológicas.

2.1.3. Contenido congresual7

A nivel internacional existe cierto consenso a la hora de definir el término víctima. En el


ámbito de las Naciones Unidas, las primeras definiciones de víctima aparecen en el 6º
Congreso de Caracas (1980) y en las reuniones preparatorias del 7º Congreso de Milán
(1985).

Según las Naciones Unidas, la víctima se puede definir como: “aquella persona que ha
sufrido una pérdida, daño o lesión en su persona propiamente dicha, su propiedad o sus
derechos humanos como resultado de una conducta que:

a. Constituya una violación a la legislación penal nacional.


b. Suponga un delito bajo el derecho internacional, que constituya una violación a
los principios sobre derechos humanos reconocidos internacionalmente.
c. Que de alguna forma implique un abuso de poder por parte de personas que
ocupen posiciones de autoridad política o económica”.

Desde este punto de visa se cubre la brecha conceptual de la RAE, al contemplar la


víctima tanto de una forma individual como colectiva, incluyendo grupos, clases o
comunidades de individuos, corporaciones económicas o comerciales, y grupos u
organizaciones políticas.

Por otro lado, en el 7º Congreso de Milán se plantearon tres hipótesis:

7 Soto, M. C. (s.f.). Victimología. Licenciatura en criminología. Universidad de Murcia. Obtenido de


Concepto de víctima: [Link] (Último acceso 24 de
enero).

10
a. La de que la tipificación como víctimas debía basarse únicamente cuando exista
violación de una ley penal nacional.
b. La inclusión en el término víctima de todas las personas afectadas por los casos
de abusos de poder producidos dentro de la jurisdicción nacional.
c. La de que la tipificación como víctimas debía incluir a las personas afectadas por
las violaciones del derecho penal internacional o las violaciones reconocidas
internacionalmente, relativas a los derechos humanos, la actuación de las
empresas, o los abusos de poder económico o político.

Finalmente, se llego a la conclusión de que lo mejor sería dividir el criterio de las


Naciones Unidas en dos grandes grupos: las víctimas de delito y las víctimas de abuso de
poder.

- Víctimas de delitos (art. 1º). Se identifica con aquellas personas que, individual o
colectivamente, hayan sufrido daño, incluidas lesiones físicas o mentales,
sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus
derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que violen
la legislación penal vigente en los estados miembros, incluida la que prescribe el
abuso de poder.
Por tanto, aquí se incluye a aquellos familiares o dependientes directos de la
víctima que hayan sufrido daños directos o indirectos a raíz del hecho llevado a
cabo contra la propia víctima; cubriendo así otra laguna de la definición
gramatical de dicho concepto.

- Víctimas del abuso de poder (art. 18). Se entenderá por víctima del abuso de poder
a aquellos individuos o colectivos que hayan sufrido daños, incluidas lesiones
físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo
sustancial de sus derechos fundamentales como consecuencia de acciones u
omisiones que, aunque no lleguen a constituir violaciones del derecho penal
nacional, sí violen normas internacionalmente reconocidas relacionadas a los
derechos humanos.

Por todo lo mencionado anteriormente, se deduce que en ambos supuestos es requisito


necesario el incumplimiento por parte del agresor de una norma jurídica nacional (primer
caso) o internacional (segundo caso); quedando de manifiesto que el propósito

11
fundamental de la Organización de las Naciones Unidas es defender el concepto de
víctima desde un punto de vista meramente jurídico.

2.1.4. Contenido doctrinal

Desde un punto de vista meramente doctrinal8, existen numerosas definiciones alrededor


del concepto de víctima, por lo que vamos a reflejar cuatro de las más significativas:

- Benjamín Mendelsohn9, criminólogo de origen rumano siendo uno de los


precursores de la victimología, considera que base de la tipología victimal es la
correlación de culpabilidad entre la víctima y el agresor, denominada “pareja
penal”. Éste sostiene que entre ambos existe una relación inversa, entre la
culpabilidad del agresor y del ofendido; por lo que, si uno de estos sujetos tiene
mayor culpabilidad, entonces el otro tendrá menos.
Con ello afirmó que “es la personalidad del individuo o colectividad en la medida
que se ve afectada por las consecuencias sociales de un sufrimiento determinado
por factores de muy diverso origen: físico, psíquico, económico, político o social,
así como el ambiente natural o técnico”. Además, continúa afirmando que “se
puede ser víctima: de un criminal; de sí mismo, por deficiencias o inclinación
instintiva, impulso psíquico o decisión consciente; del comportamiento antisocial,
individual o colectivo; de la tecnología; de energía no controlada”.

- Frances Separovic10, es una química biofísica que, al contrario, identifica a la


víctima como cualquier persona que, física o mentalmente, sufre como resultado
de un despiadado designio incidental o accidental.

8 San Soto, M. C. (s.f.). Victimología. Licenciatura en criminología. Universidad de Murcia. Obtenido de


Concepto de víctima: [Link] (Último acceso 24 de
enero).
9 Soto, M. C. (s.f.). Victimología. Licenciatura en criminología. Universidad de Murcia. Obtenido de

Concepto de víctima: [Link] (Último acceso 24 de


enero).
10 Soto, M. C. (s.f.). Victimología. Licenciatura en criminología. Universidad de Murcia. Obtenido de

Concepto de víctima: [Link] (Último acceso 24 de


enero).

12
- Bustos Ramírez11 entiende que las víctimas no son sólo aquellas afectadas por
cualquier delito contra las personas (violencia doméstica, homicidio…) sino que
también habría que incluir a todos aquellos afectados por delitos contra el
funcionamiento del sistema (intoxicación por medio ambiente…).

- Hans Von Hentig12, criminólogo alemán, finalmente razona que las víctimas son
aquellas personas que han sido lesionadas objetivamente en alguno de sus bienes
jurídicos y que experimentan subjetivamente el daño con malestar o dolor.
El hecho de destacar el sufrimiento de las víctimas no es del todo correcto; pues
si se tratara de personas jurídicas, el padecimiento de malestar o dolor no sirve.
Sería más correcto hablar de detrimento o deterioro.

2.2. Regulación

La figura de la víctima se encuentra recogida mayoritariamente en la Ley 4/2015, de 27


de abril13, del Estatuto de la víctima del delito. Dicha Ley, entra en vigor el 28 de octubre
de ese mismo año y recoge principalmente las exigencias marcadas en la Directiva
comunitaria, pero desde un punto de vista más ávido. Eso se debe especialmente a que se
empieza a dar cabida en nuestro sistema legal español a los derechos que se deben
reconocer a la víctima del delito y no, únicamente a los derechos del investigado y las
garantías procesales generales. De este modo, todos aquellos derechos reconocidos
anteriormente a un determinado tipo de víctima se generalizan hacia todos los sujetos
pasivos de un delito, sin excepción.

La ley se encuentra dividida en cuatro títulos, sin incluir el título preliminar el cual esta
dedicado a las disposiciones generales; especificando el concepto de la víctima, el alcance
del Estatuto y los derechos comunes a todas las víctimas.
Tras éste se encuentran:
- Título I. Derechos básicos.
- Título II. Participación de la víctima en el proceso penal.

11 Santos, C. L. (s.f.). Clasificación de la víctima. Academia.


12 Santos, C. L. (s.f.). Clasificación de la víctima. Academia.
13 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.

13
- Titulo III. Protección de las víctimas.
- Título IV. Disposiciones comunes.
• Capítulo I. Oficinas de Asistencia a las víctimas.
• Capítulo II. Formación.
• Capítulo III. Cooperación y buenas prácticas.
• Capítulo IV. Obligación de reembolso.

La LEVD14 termina con las disposiciones adicionales concernientes para el futuro


desarrollo de dicha Ley y seis disposiciones finales que a consecuencia del propio
Estatuto se deben incluir en el Código Penal de nuestro sistema.

A su vez, se encuentra en el Real Decreto 1109/2015, de 11 de diciembre15. Éste ejerce


la función de desarrollar la LEVD y de regular las Oficinas de Asistencia a las Víctimas
del Delito, previstas en el Título IV del Estatuto de la víctima del delito.

Está dividido en tres títulos, del siguiente modo:


- Derechos de las víctimas.
- El Consejo Asesor de Asistencia a las Víctimas.
- Las Oficinas de Asistencia a las Víctimas:
• Capítulo I. Disposiciones generales.
• Capítulo II. Funciones de las Oficinas de Asistencia a las Víctimas.
• Capítulo III. Fases de la Asistencia.
• Capítulo IV. Evaluación individual de las víctimas.
• Capítulo V. La Oficina de Información y Asistencia a las Víctimas de
Terrorismo de la Audiencia Nacional.
• Capítulo VI. Actuaciones de las oficinas en materia de coordinación.
• Capítulo VII. Otras actuaciones de las oficinas.
• Capítulo VIII. Las actuaciones de las oficinas para cumplir las funciones
administrativas.

14 Se llevará a cabo un posterior desarrollo del Título I, Título II y Título III.


15 Real Decreto 1109/2015, de 11 de diciembre.

14
2.3. Características

Las características de la víctima suelen depender del tipo de hecho ilícito llevado a cabo
contra ella (no es lo mismo las características de una víctima de violencia doméstica que
aquellas de una víctima de atropello). Hay que tener en cuenta que la víctima puede ser
tanto una persona física como jurídica.
El rasgo esencial común a todas las víctimas es la presencia de un daño. El CC no da
ninguna definición exacta de daño, pero se puede inferir que es aquella lesión que se
produce en la integridad o en el patrimonio de un tercero. También se puede definir daño
como aquel menoscabo moral, pérdida no obligada a soportar, lesión de un interés
jurídicamente protegido, etc.

Dicho daño se caracteriza por ser cierto, real, efectivo, monetizable y actual. Al igual que
en la definición, existen numerosas clasificaciones de éste. Puede ser material o
patrimonial, personal o extrapatrimonial, moral, económico consecutivo al material y al
personal y el económico no consecutivo. Es por ello, que es importante hacer una breve
explicación de los cinco daños más típicos.
- Daño material o patrimonial: cuando el menoscabo ocasionado afecta a un
elemento de mi patrimonio.
- Daño personal o extrapatrimonial: el resto de los daños que no tengan contenido
económico. Son aquellos daños que afectan a la integridad corporal del individuo,
produciendo laceraciones, cortaduras o golpes.
- Daño moral16: se produce cuando el individuo recibe un menoscabo moral a su
persona.
- Daño económico consecutivo al material y al personal: aquellos daños
materiales/personales que inmediatamente tienen consecuencia económica.
- Daño económico no consecutivo o perjuicios patrimoniales puros: aquellos en los
que el único perjuicio causado es de tipo económico (ej. Abogado olvida presentar
la demanda a tiempo a su cliente).

16 Pomar, F. G. (s.f.). Daño moral. Revista para el análisis del derecho.

15
2.4. Derechos básicos

Es cierto que, hasta la entrada en vigor de dicho Estatuto17, la mayoría de los derechos
reconocidos a la víctima tenían carácter exclusivamente procesal o estaban centrados en
un tipo específico de víctima. Sin embargo, gracias al mismo, se empiezan a reconocer
unos derechos extraprocesales generalizados para todas las víctimas garantizando así su
salvaguarda integral.

En el art. 3.1 del Estatuto recoge un catálogo general de los derechos comunes a todas las
víctimas, posteriormente desarrollado en su articulado:

“1. Toda víctima tiene derecho a la protección, información, apoyo, asistencia y


atención, así como a la participación activa en el proceso penal y a recibir un trato
respetuoso, profesional, individualizado y no discriminatorio desde su primer contacto
con las autoridades o funcionarios, durante la actuación de los servicios de asistencia y
apoyo a las víctimas y de justicia restaurativa, a lo largo de todo el proceso penal y por
un periodo de tiempo adecuado después de su conclusión, con independencia de que se
conozca o no la identidad del infractor y del resultado del proceso.”

Posteriormente, se vienen a desarrollar los derechos considerados como básicos y en el


Titulo II y III, se desarrollan los acordes con la participación de la víctima en el proceso
penal y su protección.
Los derechos básicos previstos en el Título I son: el derecho a entender y ser entendida,
el derecho a la información desde el primer contacto con las autoridades competentes, los
derechos de la víctima como denunciante, el derecho a recibir información sobre la causa
penal, el periodo de reflexión en garantía de los derechos de la víctima, el derecho a la
traducción e interpretación y el derecho de acceso a los servicios de asistencia y apoyo.

De este modo, se podrían separar todos los derechos anteriormente mencionados


básicamente en tres categorías:

17 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.

16
- Derecho a la información.
- Derecho a la protección.
- Derecho de acceder a los medios sociales de protección a las víctimas.

De este modo, se puede recoger básicamente la amplia gama de más de 20 artículos en


tan solo estas tres categorías, que iremos explicando detalladamente a continuación.

2.4.1. Derecho a la Información

Este derecho es una de las principales novedades introducidas por dicho Estatuto; nunca
se había tenido tanta consideración a la víctima hasta este momento. El mismo se
encuentra materializado tanto en el art. 4 como el en art. 5. Ambos vienen a decir, que la
víctima tiene todo el derecho a ser informada sobre los derechos que le asisten y los
recursos que puede solicitar, una vez se haya producido la primera toma de contacto con
las autoridades.

El art. 418, esta más enfocado hacia el derecho general que tiene la misma a entender y
ser entendida en cualquier actuación que se lleve a cabo; mientras que el art. 519 enumera
todas aquellas acciones que la misma puede llevar a cabo. Esta claro, que dichos
individuos carecen del lenguaje jurídico necesario, por lo que todas las comunicaciones
se tendrían que hacer con un lenguaje sencillo y claro para su fácil entender. A su vez, si
careciese de la capacidad jurídica necesaria, todas las comunicaciones deberán ser
realizadas a su representante. También se les da la opción de asistir acompañados por una
persona de confianza, para así sentirme más seguros y cómodos a la hora de enfrentarse
a las autoridades.

Este derecho tiene tanta importancia que, dentro del mismo, para preservar su eficacia en
todos los ámbitos, introduce el derecho de traducción para aquellas víctimas que fuesen
extranjeras. El mismo se encuentra recogido tanto en el mismo art. 4: “la víctima podrá
estar acompañada de una persona de su elección desde el primer contacto con las

18 Artículo 4 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.

19 Artículo 5 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.

17
autoridades y funcionarios”; como en el art. 620, por el que se permite el derecho a la
asistencia lingüística gratuita y a la traducción escrita de la denuncia, en el caso de que
no entienda la misma o no hable ninguna de las lenguas oficiales.
Además, desde un punto general, el derecho a la traducción e interpretación se encuentra
recogido en el art. 921; por lo que se puede ver que el nivel de importancia dado es enorme.

2.4.2. Derecho a la protección

La protección de la víctima en un marco procesal y extraprocesal se materializa en el


Título III de este Estatuto. Los artículos previstos en dicho apartado regulan
individualmente cada uno de los derechos en que se basa el derecho de protección, junto
con las medidas de protección correspondientes y los procedimientos a través de los
cuales se prestará esa asistencia.

La finalidad principal de este derecho es evitar que se vuelva a producir otra victimización
del ofendido por el delito. A su vez, cabe destacar una de las innovaciones no existentes
en la Ley anterior a la LEVD, que es la posibilidad de ir acompañado a todas las
declaraciones22 u otros acontecimientos que tuvieran que llevarse a cabo frente a las
autoridades competentes. De este modo, se les protege de un mayor tormento al estar
arropados por un allegado durante las mismas.

2.4.3. Derecho de acceder a los medios sociales de protección de las víctimas

Este derecho esta totalmente relacionado con los anteriores, puesto que, dentro del deber
de informar y proteger, se encuentra el de ofrecer a la víctima todos los medios de
protección existentes. Por lo tanto, este apartado hace referencia a dichos recursos.

Entre los recursos, se encuentran las oficinas de asistencia y apoyo desarrolladas tanto en
el art. 27 del Estatuto como de un modo más amplio en el Real Decreto. A su vez, el

20 Artículo 6 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.


21 Artículo 9 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.
22 Título I, artículo 4 c) Ley 4/2015, de 27 abril, del Estatuto de la víctima del delito.

18
artículo 523 expone otros medios de apoyo tales como la posibilidad de obtener un
alojamiento alternativo, la existencia de procedimientos para obtener asesoramiento y
defensa jurídica y la posibilidad de solicitar el reembolso de los gastos judiciales; todos
ellos desarrollados en los posteriores artículos.

3. EL EJERCICIO DE LA ACCIÓN PENAL POR LAS VÍCTIMAS24

El modelo penal español esta caracterizado por la naturaleza pública de la acción penal.
Esta no solamente se debe al hecho de que el MF25, órgano público, tiene la obligación
de ejercitar la misma en los delitos públicos y semipúblicos; sino también porque nuestro
ordenamiento reconoce el derecho de acción penal, el derecho a personarse en la causa y
sostener la acusación a todos los ciudadanos, ya sean los ofendidos o los agraviados por
el delito e incluso reconoce la posibilidad de actuación de aquellos que no son víctimas
desde un modo estricto, mediante la acusación popular.

La acción penal26 de manera general es un derecho fundamental que poseen todos los
individuos por igual, ejercitado mediante la puesta a disposición ante el juez de
instrucción de la llamada notitia criminis27. Se encuentra recogido en el art. 24.1 CE
“Derecho a la tutela judicial efectiva”, mediante al cual hay libre acceso a los órganos
jurisdiccionales penales con el fin de obtener una resolución motivada del hecho ilícito
que se hubiere cometido y en el art. 100 LECrim: “De todo delito o falta nace acción
penal para el castigo del culpable, y puede nacer también acción civil para la restitución
de la cosa, la reparación del daño y la indemnización de perjuicios causados por el hecho
punible”. Su infracción permite el ejercicio del recurso de amparo (art. 53.2 CE).

23 Artículo 5 Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.


24 Sancho, M. d. (2016). El Ejercicio de la acción Penal por las víctimas. Valladolid: Aranzadi.
25 El Ministerio Fiscal es un órgano constitucional con personalidad propia que se encuentra integrado con
autonomía funcional en el Poder Judicial. Su misión principal es la de promover la acción de Justicia en
defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público. Se regula por el Estatuto
Orgánico del Ministerio Fiscal.
26 Sendra, V. G. (2014). Manual de Derecho Procesal Penal, pág. 123, Madrid: Colex.”.
27 La notitia criminis, es el nombre bajo el cual se encuentran recogidos todos los medios de iniciación del

proceso penal.

19
El punto de partida para para sistematizar las condiciones, presupuestos y obligaciones
del ejercicio de la acción penal en nuestro ordenamiento según actúe el MF, el acusador
popular, el acusador particular o el acusador privado, se sitúan en el art. 100 y siguientes
LECrim, dentro del Título IV del Libro Primero: “De las personas a quienes corresponde
el ejercicio de las acciones que nacen de los delitos y faltas”. En concreto el art. 101
LECrim dice: “La acción penal es pública. Todos los ciudadanos españoles podrán
ejercitarla con arreglo a las prescripciones de la Ley”.

Centrándonos en el acusador particular28 cabe definirle como aquella persona, distinta al


MF que ejercita la acción penal y generalmente representa los intereses de la víctima u
ofendido del delito. Dentro de esta figura, se encuentra tanto el acusador particular en
sentido estricto, como el acusador popular, formada por cualquier ciudadano no afectado
directamente por el delito. Esta distinción hace referencia a las acciones públicas o
privadas que pueden ejercer los particulares. Mientras que las primeras, son aquellas que
pueden ejercer los ciudadanos cuando no resulten afectados por el delito; las segundas,
están destinadas exclusivamente a los titulares del bien o interés legítimamente
protegido.29

Dicho concepto trae consigo una controversia, ya que en el art. 101.2 LECrim, se hace
referencia únicamente a los ciudadanos como los capaces de ejercitar dicha acción,
provocando un vacío legal en el caso de que las víctimas fueren personas jurídicas. Sin
embargo, como la jurisprudencia les otorga plena capacidad, se deduce que se incluye
tanto a las personas físicas como a las jurídicas.

Una vez aclarada la anterior controversia, el acusador particular, pudiendo ser tanto una
persona física como una persona jurídica, puede ejercitar tanto la acción penal como la
civil, salvo que haya una renuncia expresa o reserva, cuando haya sido perjudicado bien
directa o indirectamente. Por lo que existe una amplia permisividad a la hora de dar
entrada como acusador particular a los meros perjudicados, para que así se eviten las
situaciones de indefensión o de vulneración del art. 24.1 CE. A su vez, dicha
permisibilidad también se ve reflejada en el hecho de que incluso los incapaces pueden

28 iAbogado. (s.f.). Las partes en el proceso penal. Obtenido de [Link]


justicia-penal/la-partes-en-el-proceso-penal (Último acceso 23 de febrero).

29 Sendra, V. G. (2014). Manual de Derecho Procesal Penal, pág. 123, Madrid: Colex.

20
ejercitar una acción penal. No obstante, en los procesos civiles, los incapaces carecen de
esa posibilidad (art. 102.1 LECrim “El que no goce de la plenitud de los derechos
civiles”).

Por lo mencionado anteriormente se deduce que incluso los herederos y familiares del
ofendido pueden ejercitar este derecho reconocido por la ley. El art. 276 LECrim indica
que, en caso de muerte o incapacidad del ofendido querellante, los propios herederos o
representantes legales del ofendido podrán sostenerla en el pazo de 30 días desde que se
les modifique la citación al efecto.

Por otro lado, el art.109 bis. LECrim, recoge en su apartado 1º un extenso de todas
aquellas personas que pueden ejercitar la acción penal si no hubieran renunciado antes a
ejercer su derecho: ”En el caso de muerte o desaparición de la víctima […] por su
cónyuge no separado legalmente o de hecho y por los hijos de ésta o del cónyuge no
separado legalmente o de hecho que en el momento de la muerte o desaparición de la
víctima convivieran con ellos; por la persona que hasta el momento de la muerte o
desaparición hubiera estado unida a ella por una análoga relación de afectividad y por
los hijos de ésta que en el momento de la muerte o desaparición de la víctima convivieran
con ella; por sus progenitores y parientes en línea recta o colateral dentro del tercer
grado que se encontraren bajo su guarda, personas sujetas a su tutela o curatela o que
se encontraren bajo su acogimiento familiar”.

A su vez, con la inexistencia de las personas anteriormente mencionadas se indica que la


misma podrá ser ejercida por los parientes en línea recta y por sus hermanos por
preferencia.
En el mismo artículo apartado segundo, se viene a indicar que el ejercicio de la acción
penal por alguno de los individuos legitimados, no impide su ejercicio posterior por
cualquiera del resto de legitimados. Y consecuentemente, en el caso de que existiese una
pluralidad de víctimas todas ellas podrán personarse con su propia representación, salvo
en el caso en que se vea afectado el buen orden del proceso, dónde el propio juez acordará
su agrupación y defensa conjunta.

El art. 11 del Título II LEVD relativo a la participación de la víctima en el proceso penal


dispone que:

21
“Toda víctima tiene derecho:
a) A ejercer la acción penal y la acción civil conforme a lo dispuesto en la Ley de
Enjuiciamiento Criminal, sin perjuicio de las excepciones que puedan existir.
b) A comparecer ante las autoridades encargadas de la investigación para
aportarles las fuentes de prueba y la información que estime relevante para el
esclarecimiento de los hechos.”

Por lo que se deduce que, si constitucionalmente la víctima tiene derecho a ser parte
acusadora particular en el proceso penal, según nuestra LECrim, la LEVD no hace más
que confirmarlo.

La forma general para personarse en la causa y adquirir la condición de parte será la


dispuesta en la Ley Procesal Penal vigente, siendo la misma por medio de la denuncia,
interponiendo una querella, por medio de un escrito de personación en la causa ya en
curso o mediante una comparecencia apud acta (de manera telemática).

Adicionalmente30, un sector mayoritario de la doctrina considera que la acción penal sólo


se puede ejercitar por medio de la querella31. Ésta es una declaración que efectúa una
persona por escrito para poner en conocimiento a un Juez de unos hechos que aparentan
delito. De este modo, se solicita la apertura de una causa criminal, en la que el propio
denunciante se convierte en parte acusadora del proceso.
La querella ha de formularse por escrito, presentando las credenciales del demandante, la
descripción de los hechos, las diligencias que deben practicarse como comprobación del
hecho y por último una firma. En este acto se hace necesaria la intervención de abogado
y procurador.

No obstante, nuestro ordenamiento procesal, como bien se ha indicado anteriormente,


conoce de otros medios de iniciación del proceso penal.

En primer lugar, estaría la denuncia32 (art. 259 LECrim y ss.), que es aquella declaración
efectuada por un individuo con el propósito de poner en conocimiento del Juez, MF o la

30 Sendra, V. G. (2014). Manual de Derecho Procesal Penal, pág. 123, Madrid: Colex.
31 iAbogado. (s.f.). La denuncia, la querella y el atestado policial. Obtenido de [Link]
legal/ante-la-justicia-penal/la-denuncia-la-querella-y-el-atestado (Último acceso 13 de marzo).
32 iAbogado. (s.f.). La denuncia, la querella y el atestado policial. Obtenido de [Link]

legal/ante-la-justicia-penal/la-denuncia-la-querella-y-el-atestado (Último acceso 21 de marzo).

22
policía unos hechos que podrían considerarse delito. Se diferencia de la querella en que
el denunciante no interviene personalmente como parte acusadora en el desarrollo del
proceso penal.
La misma, puede realizarse por escrito o verbalmente ante un funcionario y debe estar
firmada por el denunciante o persona autorizada por el mismo. En el caso de haberse
realizado verbalmente se extenderá un acta que debe ser firmado tanto por el denunciante
como por el funcionario o autoridad que tome declaración, constando siempre la identidad
del denunciante.

También se puede iniciar mediante la incoación de oficio33 (art. 308 LECrim), es decir,
por medio del Juez. Sin embargo, este caso concreto no hace referencia al derecho
fundamental de los individuos de tener libre acceso a los órganos jurisdiccionales y
ejercer personalmente ese derecho.

El momento preclusivo para la personación de la víctima en el proceso penal se encuentra


en el art. 109 bis. LECrim:” Las víctimas del delito que no hubieran renunciado a su
derecho podrán ejercer la acción penal en cualquier momento antes del trámite de
calificación del delito, si bien ello no permitirá retrotraer ni reiterar las actuaciones ya
practicadas antes de su personación”. A su vez, el art. 110 LECrim en su versión
posterior indica:” Los perjudicados por un delito o falta que no hubieren renunciado a
su derecho podrán mostrarse parte en la causa si lo hicieran antes del trámite de
calificación del delito y ejercitar las acciones civiles que procedan, según les conviniere,
sin que por ello se retroceda en el curso de las actuaciones”.

De lo anterior se deduce que en el proceso penal ordinario el dies ad quem34 será el


momento en que el Letrado de la Administración de Justicia realiza esas notificaciones
antes de que efectivamente comience el trámite de calificación. Por consiguiente, el
proceso penal abreviado35 será, una vez que el Juez de Instrucción ha dictado el auto de
conclusión de las diligencias previas, el anterior a la providencia que ordena dar traslado
al MF y a las acusaciones personadas.

33Sendra, V. G. (2014). Manual de Derecho Procesal Penal, pág. 123, Madrid: Colex.
34 Dies ad quem, se refiere al día final del cómputo de plazo, según la guía jurídica de Wolters Kluwer.
35 Coinciden en un mismo escrito la solicitud de apertura del juicio oral y la calificación/acusación.

23
Por otro lado, es importante destacar el art. 12 de la LEVD, situada en el Título II relativo
a la participación de la víctima en el proceso penal, por la que se establece la obligación
de notificar la resolución de sobreseimiento de conformidad con lo dispuesto en la
LECrim, a las víctimas directas e indirectas del delito, incluso en caso de muerte o
desaparición de las primeras. Tal posibilidad de recurrir el sobreseimiento de un caso,
incluso por las víctimas indirectas es una de las principales novedades contenidas en la
LEVD en materia de participación de las víctimas en el proceso penal.

Es importante este hecho de permitir a las víctimas recurrir los archivos de sus casos. De
tal modo, el legislador pretende que éstas puedan ejercer sus derechos hasta haber
alcanzado todas las posibilidades de conseguir una indemnización u otro medio de
reparación del daño que han sufrido directa o indirectamente.

Este art. 12 de la LEVD está conectado con el art. 636 LECrim por el cual se indica que
contra los actos de sobreseimiento sólo procederá el recurso de casación. En su versión
más actual se indica que “las víctimas podrán recurrir el mismo dentro del plazo de 20
días, aunque no se hubiere mostrado como parte en la causa”. Dicho plazo se aplica tanto
en los procedimientos penales ordinarios como en los procedimientos penales abreviados.

El conflicto estaría a la hora de saber a qué tipo de sobreseimiento36 se refiere el


legislador, cuando permite incluso a las víctimas no personadas, interponer el recurso
contra el auto que lo acuerda. Es por ello, que se da a entender que pudiendo el legislador
haber distinguido entre ambos, y, sin embargo, sin haber procedido a ninguna distinción,
se entiende que ambas víctimas pueden recurrir los dos tipos de sobreseimiento.

En relación con lo anteriormente mencionado hemos de destacar el art. 782.2 LECrim,


por el que se indica que en el caso en que el MF solicitare el sobreseimiento de la causa
y no se hubiere presentado el acusador particular, antes de declarar el sobreseimiento será
el propio Juez de instrucción el que decida entre dos situaciones:
- Acordar la comunicación de la pretensión del MF a las víctimas directas, para que
en el plazo máximo de 15 días puedan defender la acción que consideren
oportuna; y, sin en dicho plazo no lo hicieran, concertar el sobreseimiento
solicitado.

36Sobreseimiento libre o sobreseimiento provisional. El primero ocurre cuando el juez decide archivar una
causa y cerrarla. Por el contrario, en el segundo se produce un archivo temporal de la causa.

24
- O bien, remitir la causa al superior jerárquico del Fiscal para que se encargue de
decidir si procede continuar o no con la acusación en el plazo de 10 días.

En suma, es importante destacar que un hecho delictivo, del que se lleva hablando todo
este epígrafe, no tiene por qué afectar únicamente a una persona; sino que, puede afectar
a un conjunto indeterminado de personas, produciendo que coexistan conjuntamente
varios ofendidos y perjudicados. Estos son los supuestos de víctimas con una dimensión
colectiva, casos en que es sujeto pasivo del hecho delictivo la propia ciudadanía o bien
existe una pluralidad de ofendidos. Como ejemplos a estas situaciones estarían los
atentados e incluso los delitos fiscales tan comunes hoy en día.

Para la defensa de éstos, se encuentra el art. 7.3 LOPJ:” Los Juzgados y Tribunales
protegerán los derechos e intereses legítimos, tanto individuales como colectivos, sin que
en ningún caso pueda producirse indefensión. Para la defensa de estos últimos se
reconocerá la legitimación de las corporaciones, asociaciones y grupos que resulten
afectados o que estén legalmente habilitados para su defensa y promoción”.

En términos generales, para que estas asociaciones y personas jurídicas puedan ejercitar
la acción penal como acusación particular tienen que concurrir tres requisitos:

1. La existencia de un vínculo claro entre el actor/es y el interés o bien jurídico


lesionado. Sino la acción penal se ejercería mediante la acusación popular, cuyos
presupuestos y requisitos son diferentes (prestación de fianza…).
2. Que la asociación y la persona jurídica tengan reconocido por ley legitimación
para defender a las víctimas.
3. Que el ejercicio de la acción penal por las mismas haya sido reconocido
expresamente por las víctimas.

Estos tres requisitos anteriormente explicados se deben dar de manera acumulativa;


puesto que con la ausencia de alguno de ellos simplemente no se podrá ejercer la acción
penal. Hay que tener en cuenta que son las asociaciones las que actúan siempre en nombre
de las víctimas intentando alcanzar su mayor complacencia, tras les hechos
desafortunados.

25
4. RESPONSABILIDAD CIVIL EN EL PROCESO PENAL37

Esta claro que de un hecho ilícito se pueden derivar consecuencias penales, consecuencias
civiles o incluso ambas. Es por ello por lo que nuestro ordenamiento además de prever la
posibilidad a las víctimas de ejercitar una acción penal derivada de un hecho ilícito
también prevé la posibilidad de ejercitar la acción civil derivada del delito.

La responsabilidad civil derivada del delito o responsabilidad “ex delicto”, se encuentra


recogida en los arts. 109 CP y 1092 CC y principalmente da la posibilidad de que en un
mismo proceso penal se una un proceso civil. Por lo tanto, esta situación provoca que, en
la fase de instrucción, aparte de la investigación penal, el propio juez de instrucción tenga
que llevar a cabo las investigaciones convenientes para procurar el aseguramiento de las
responsabilidades civiles ocasionadas por el hecho ilícito principal.

Dicha responsabilidad no puede ser ejercida por todos los sujetos en general38; sino que,
únicamente estarán legitimados aquellos individuos que tengan un interés directo en la
indemnización o. reparación de unos perjuicios que han sido directamente ocasionados
en consecuencia directa de los hechos enjuiciados penalmente. Es por ello, que la
acusación particular ve reducido su ejercicio a aquellos sujetos pasivos u ofendidos por
el hecho ilícito, siendo estos los titulares del bien jurídico lesionado. Sin embargo, a aquel
individuo que no siendo sujeto pasivo del ilícito penal considere lesionados de alguna
manera sus derechos, podrá ejercer únicamente la acción civil denominándose actor civil.

Por todo lo mencionado anteriormente, se puede deducir que el propio sujeto pasivo del
delito tiene dos opciones si presenta también un ilícito de carácter civil. Éste generalmente
puede ejercitar la misma junto con la acción penal o simplemente reservase la misma para
un proceso civil posterior. Pero estas dos opciones sólo se pueden dar para el afectado
directamente. En el caso de carecer de la condición de ofendido la única opción sería
ejercer la acción civil ante un Juez de tal jurisdicción. Esto da a la víctima una amplia

37 Gallardo, J. Á. (2017). Aspectos procesales sobre el ejercicio de la acción civil en el proceso penal.
Justicia, 349-360.
38 En general, los sujetos que tienen legitimación activa en la responsabilidad civil derivada del delito no

se reducen solo a la acusación particular y a la figura del actor civil; sino que, también se incluyen los
interesados (excluidos en el ámbito del proceso penal) y el MF.

26
gama de posibilidades para resolver su perjuicio, resultando bastante beneficiada al tener
una mayor posibilidad de conseguir una solución final a sus plegarias.
Los familiares del ofendido también tienen un derecho a ser indemnizados por el delito
que se hubiere cometido. Este hecho viene recogido en el art. 113 CP: “La indemnización
de perjuicios materiales y morales comprenderá no sólo los que se hubieren causado al
agraviado, sino también los que se hubieren irrogado a sus familiares o a terceros”. No
obstante, será necesario que el ofendido directo hubiere fallecido para que los familiares
pudieran ejercer la acción rescisoria por su parte.

Es por ello por lo que el ejercicio de la acción civil en el procedimiento penal constituye
un supuesto de acumulación de acciones que permite que el Juez que esté conociendo del
asunto en la jurisdicción penal, resuelva también el ilícito civil derivado del mismo. De
este modo, se evita alargar el procedimiento, resolviendo ambos asuntos en un mismo
acto. Sin embargo, si el sujeto ofendido por el hecho ilícito quisiera resolver el asunto
civil por separado tendrá que retrasar la resolución de ésta, hasta que haya una sentencia
firme en lo penal.

El contenido de la responsabilidad civil esta comprendido en el art. 110 del CP39, por el
que se indica que la responsabilidad civil comprende de forma cronológica:

- La restitución del daño (art. 111 CP): se debe restituir el bien siempre que sea
posible, junto con sus deterioros y menoscabos.
- La reparación del daño (art. 112 CP): ésta puede consistir en reparaciones de dar,
de hacer o de no hacer que será el Juez quién las establezca atendiendo a las
circunstancias personales y patrimoniales del culpable.
- La indemnización de perjuicios materiales y morales (art. 113 CP). Es importante
sobresaltar que la indemnización no sólo comprenderá los daños ocasionados por
el culpable, sino también los perjuicios transmitidos a sus familiares. En el fondo,
la regla general es que deben ser indemnizadas todas aquellas personas a las que
el delito les ha podido producir algún perjuicio.

39 Quiroga, J. L. (2010). Tratado de derecho penal: parte general, págs. 1371-1373, Aranzadi.

27
5. REPARACIÓN DE LA VÍCTIMA

Es cierto que hoy en día existen numerosos métodos para castigar a los culpables de la
comisión de un delito. Sin embargo, lo más común es la interposición de penas privativas
de libertad tales como: “la prisión”, “la localización permanente” o “la responsabilidad
personal subsidiaria”.

No obstante, los tiempos tienden a cambiar y es por ello, por lo que lo más correcto sería
adaptar la justicia a la época. De este modo ha nacido la llamada “justicia restaurativa o
reparadora”, consistente en buscar y atender las necesidades de las víctimas y de los
agresores y no únicamente atender al cumplimiento de las penas. Otra definición más
completa de la justicia restaurativa es la citada por el autor Tony Marshall, quien la define
como “un proceso a través del cual las partes que se han visto involucradas o poseen un
interés en un delito en particular, resuelven de forma colectiva la forma de lidiar con las
consecuencias inmediatas de éste y sus repercusiones para el futuro”.

Posteriormente explicaré los distintos métodos que se usan para solucionar las
controversias penales y civiles y así resarcir el daño a la víctima. Trataremos por un lado
de distinguir los métodos típicamente usados para la resolución de los conflictos y
después se explicarán los métodos alternativos con sus variantes.

5.1. Artículo 35 CP

Como se ha mencionado anteriormente, los métodos más comunes de resolución de


conflictos son tres40 recogidos en el art. 35 CP:” Son penas privativas de libertad la
prisión permanente revisable, la prisión, la localización permanente y la responsabilidad
personal subsidiaria por impago de multa. Su cumplimiento, así como los beneficios
penitenciarios que supongan acortamiento de la condena, se ajustarán a lo dispuesto en
las leyes y en este Código”.

40iberley. (s.f.). Penas privativas de libertad; tipos y contenido. Obtenido de iberley:


[Link] (Último acceso 16 de
marzo).

28
- La prisión: consiste en la restricción del derecho de libertad del que ha cometido
el delito en cuestión. Al tratarse de la restricción de un derecho fundamental, se
considera una de las penas más graves de nuestro ordenamiento jurídico que debe
establecerse atendiendo a unas garantías específicas mediante una ley orgánica.
El fin principal de este método tan tradicional es la rehabilitación del demandado,
aunque es cierto que numerosos autores piensan que no es un método muy
efectivo para llevar a cabo ese objetivo.
En cuanto a la duración de las penas, dependen del tipo de hecho delictivo
cometido, variando entre 3 meses y 20 años.
- La localización permanente, prevista en el art. 37 del CP, se utiliza también como
pena privativa de libertad aplicable para delios menos graves. El mismo art. 37
del CP indica que la localización permanente tendrá una duración de hasta seis
meses, durante los cuales se obligará al penado a permanecer en su domicilio o en
un lugar determinado fijado por el propio Juez. A su vez, si la localización
permanente se tratase de la pena principal, el propio Juez podrá establecer que
ciertos días se cumpliese la misma en el centro penitenciario.
Para garantizar el cumplimiento efectivo de la condena se suelen utilizar medios
mecánicos o electrónicos que permitan saber la localización del reo en todo
momento (art. 37.4 CP). En los casos de violencia de género, se suelen utilizar
pulseras que en el momento de acercamiento a la víctima emiten una señal que
inmediatamente avisa a la policía para el arresto.
- La responsabilidad penal subsidiaria o arresto de sustitución, recogida en el arts.
35 CP junto con las dos penas anteriores, concurre cuando el penado no tiene
recursos económicos suficientes para hacer frente a una multa interpuesta por. Un
Juez. En este caso, lo que se busca es resarcir el daño mediante una pena distinta
a la interpuesta principalmente y que así el responsable cumpla su castigo. La
conversión de una pena en la responsabilidad penal subsidiaria consiste en que
cada dos cuotas diarias no satisfechas equivaldrán a un día de privación de
libertad, sin poder sobrepasar un año. A su vez, el propio Tribunal podrá pedir
que se cumpla mediante trabajos en beneficio de la comunidad, en vez de una
pena privativa de libertad.

Además de los anteriores métodos, existen otros muchos métodos alternativos de


resolución de conflictos que conllevan menos conflictividad entre las partes y un mayor
resarcimiento del daño producido; puesto que estos métodos suelen ser muy longevos,

29
duros para las propias víctimas y además suponerles un coste adicional muy elevado.
Entre ellos, cabe destacar la presencia de dos: la autocomposición, y la
heterocomposición.

5.2. La autocomposición41

La autocomposición es una forma de resolución de conflictos de carácter civil por la cual


se resuelve el mismo simplemente por la voluntad de las partes y sin la presencia de un
tercero. La autocomposición puede ser unilateral o bilateral. La primera sección ocurre
cuando la solución al mismo proviene de la voluntad de una parte. Por lo que, la
autocomposición bilateral ocurre cuando son las dos partes las que pretenden la solución
al conflicto de interés.

En el caso de la autocomposición unilateral42 nos encontramos con el desistimiento,


consistente en una terminación anormal del proceso, mediante el cual el propio actor
decide abandonar la pretensión, sin renunciar al derecho de ejecutarla posteriormente; el
perdón del ofendido y el allanamiento o reconocimiento, mediante el cual el demandado
se acaba sometiendo a las pretensiones pedidas por el demandante.

Es importante recalcar, que normalmente este método no es tan usado, ya que suele ser
muy complicado que las partes abandonen el litigio sin apenas tratar de conseguir una
solución práctica al mismo. Por lo tanto, es un método bastante idealizado y de manera
práctica no se suele ver. Sin embargo, la autocomposición bilateral43 suele estar hoy en
día más presente en muchas situaciones. Dentro de éste, se encuentra tanto la mediación
como la conciliación.

La mediación44 es una de las novedades más importantes que ha habido en nuestro sistema
normativo, fomentada por la Decisión Marco de Consejo de la Unión Europea de 15 de

41 Idoipe, V. (s.f.). Heterocomposición y Autocomposición: Definiciones, Características. Obtenido de


lifeder: [Link] (Último acceso 15 de marzo).
42 Jurídicos, E. (s.f.). Autocomposición. Obtenido de Estudios Jurídicos:
[Link] (Último acceso 15 de marzo).
43 Jurídicos, E. (s.f.). Autocomposición. Obtenido de Estudios Jurídicos:
[Link] (Último acceso 15 de marzo).
44 Perea, I. L.-B. (s.f.). La reparación de la víctima en el proceso penal: la mediación penal, págs. 78-80,

en Criminología y Justicia.

30
marzo de 2001, la cual establece que los Estados Miembros deben promover la mediación
en las causas penales para las infracciones que sean adecuadas a este tipo de medida. De
este modo, impulsa realmente la mediación en vez de usar el aparato penal del Estado,
como un método de resolución de los daños que se han podido producir por un delito.
Una de las posibles definiciones que se le puede dar a este concepto es la prevista por la
Recomendación del Comité de Ministros del Consejo de Europa, de 15 de septiembre de
1999: “proceso en el que la víctima y el infractor, si lo aceptan voluntariamente,
participan activamente en la resolución de las consecuencias derivadas del delito,
mediante la ayuda de una tercera parte imparcial, llamada mediador”.

Por ello, la mediación45 como forma autocompositiva del conflicto implica la autogestión
y búsqueda de solución al mismo, con la ayuda de un tercero; dejando que sean las propias
partes de manera espontánea las encargadas de buscar un acuerdo confortable para ambas.
Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta que la mediación es un complemento a la
jurisdicción y no un competidor. Es una opción que tiene la propia víctima de decidir
como quiere que se resuelva su litigio por lo que se ve caracterizada por la voluntariedad
y el principio dispositivo.

Con esta medida, lo que se viene buscando es alcanzar un acuerdo mediante el diálogo
con el delincuente, es decir, se intenta una aproximación entre el imputado y la víctima;
con el fin de obtener la reparación del daño causado. Por ende, la46 reparación puede ser
moral cuando el demandado admite la responsabilidad y pide perdón a la víctima y,
material, cuando éste trata de entregar a la víctima una cantidad de dinero en concepto de
indemnización o si en vez de la anterior situación realiza una actividad como
contraprestación a favor de esta o de terceros.

Se ha discutido mucho acerca del alcance de este método, puesto que no existe un criterio
de uniformidad a la hora de determinar los delitos que pueden ser resueltos a través de
este método. La única excepción clara se encuentra en el caso de violencia sobre la mujer,
en la que ha sido el propio legislador quién ha excluido la mediación del artículo 44.1 de

45Díz, F. M. (s.f.). La mediación en materia de familia y derecho penal. Andavira.


46Perea, I. L.-B. (s.f.). La reparación de la víctima en el proceso penal: la mediación penal, págs. 78-80,
en Criminología y Justicia.

31
la LO 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la violencia
de género.

Por otro lado, la conciliación es otro método autocompositivo bilateral regulado en los
artículos 256 a 263 de la LEC, dónde se rata de llegar a un acuerdo entre las partes con la
presencia de un conciliador que será según la Ley 15/2015, de 2 de julio, de Jurisdicción
Voluntaria el Letrado de la administración de justicia o a un Juez de paz. Se ve
diferenciada con la mediación, en que, en la conciliación, el propio conciliador puede
proponer la solución; mientras que en la mediación son las partes las que tienen que tratar
de llegar a un acuerdo.

La realidad de todo lo anteriormente mencionado, es que los propios individuos tienden


a acudir a los juzgados antes que al uso de los métodos alternativos para resolver sus
conflictos por motivos de distinta índole. Según enumera Belloso Martín47 en sus
postulados, los motivos principales son: la ausencia de diálogo jurídico necesario para
resolverlos, la ausencia de experiencia en solución de conflictos por vía autocompositiva
y sobre todo la tendencia que tienen los ciudadanos de resolver los mismos mediante la
intervención de los poderes públicos. Por lo que se deduce que el problema principal es
el desconocimiento por parte de los ciudadanos en general de las ventajas que tiene este
sistema a su favor, al tratarse de un sistema flexible, sencillo, ágil y autónomo.

5.3. La heterocomposición

Por consiguiente, la heterocomposición48 es otro método alternativo de resolución de


conflictos que se basa en la intervención de un tercero, que no es parte de la disputa
principal en cuestión, para formular una decisión resolutoria vinculante para las partes.
Aquí se encuentran tanto el arbitraje, proceso mediante el cual interviene un árbitro con
el fin de solucionar una controversia; como el proceso judicial, caracterizado por la
presencia de un tercero (el juez) que a través de un procedimiento decreta una solución a

47 Martín Díz, F citando a Belloso Martín, N., “Sistemas de resolución de conflictos: formas
heterocompositivas y autocompositivas”, Estudios sobre mediación: la Ley de Mediación Familiar de
Casilla y León, coord. N. Belloso Martín, Valladolid, 2006 (pág.53) en “La mediación en materia de familia
y derecho penal”, ediciones: Andavira.
48 Idoipe, V. (s.f.). Heterocomposición y Autocomposición: Definiciones, Características. Obtenido de

lifeder: [Link] (Último acceso 15 de marzo).

32
la disputa mediante sentencia. Dentro de la heterecomposición, se decretan soluciones
tales como las previstas en el art. 35 CP, por lo que es un método más usado que la
mediación y la restitución. Sin embargo, que sea el más común, no significa que sea el
correcto o el más efectivo.

6. OFICINAS DE ASISTENCIA A LAS VÍCTIMAS

A pesar de que los conflictos consigan una solución por medio de penas privativas de
libertad, mediación o incluso por medio de la propia reconciliación entre individuos, es
importante sobresaltar la figura de unas organizaciones de carácter público que tienen el
único objetivo de ayudar a que sean las víctimas capaces de enfrentarse al problema e
intentar solucionarlo; puesto que visto desde un modo práctico hay individuos que no
encuentran la fuerza y valentía necesaria para denunciar el daño sufrido.

Estas son las llamadas Oficinas de Asistencia a las Víctimas49 u OAV, cuyo servicio
público y gratuito, impartido tanto a las víctimas directas como a las víctimas indirectas,
fue implantado por el Ministerio de Justicia de acuerdo con la Ley 35/1995 de ayudas y
asistencia a las víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual. Se encuentra
recogido en el Capítulo I de la LEVD; en cuyos arts. 27, 28 y 29 se recalca la organización
y las funciones otorgadas en la misma.

Las Oficinas existen en todas las Comunidades Autónomas y prácticamente en todas las
capitales de provincia llegando incluso estar presentes en otras menos importantes; de
este modo, se hace más sencillo el acceso para cualquier individuo de cualquier lugar.
Tienes programas de intervención psicológica que sobretodo están centrados en víctimas
de violencia de género, terrorismo o incluso víctimas de sustracción de recién nacidos.

49 Justicia, P. d. (s.f.). Oficinas de Asistencia a las Víctimas. Obtenido de Punto de acceso general de la
Administración de Justicia:
[Link]
xLLM9MSSzPy8xBz9CP0os3hjL0MjCydDRwN3k0AzA8cgI0sTRwsnIwMLA_2CbEdFADc9sTY!/?ite
mId=240217 (Último acceso 20 de marzo).

33
Todas las Oficinas constan con un modelo de actuación de cuatro fases:

- Acogida-Orientación
En esta fase se trata de acoger a las víctimas y darles un poco de confianza para tratar de
superar su situación emocional tras el delito. Posteriormente, se lleva a cabo la
orientación, es decir, analizar cuales son las consecuencias físicas y psíquicas que padece
el individuo para así decidir como actuar y cuando.
- Información
En esta etapa se analiza las distintas vías posibles para actuar de manera concreta
atendiendo siempre a la situación personal de la víctima. A su vez, se decide el cómo, el
cuando y el dónde actuar.
- Intervención
Esta es la fase en la que comienza todo el procedimiento penal. En la misma se trata de
darle el máximo apoyo posible para que así no se sienta desprotegida y se pueda
reestablecer su equilibrio emocional cuando así lo necesite.
- Seguimiento
La última fase supone la ayuda a la víctima durante todo el proceso penal.

Entre sus tareas principales se encuentran las previstas en el arts. 27 y 28 de la LEVD


entre las que están la de informar sobre como participar en el proceso penal y el método
de interposición de una demanda/denuncia junto con informar sobre alojamientos
alternativos y sobre el procedimiento en sí. A su vez, otra función es la de apoyar y asistir
a la víctima en todo momento, acompañarla a las diligencias y otras actividades que se
tengan que llevar a cabo y ante todo asegurarle protección. Ésta, se puede proveer
procurando que haya contacto alguno entre la víctima y el infractor o evitando dilaciones
injustificadas en el proceso. Por lo que como objetivos se encuentran: la información, el
apoyo, la asistencia y el acompañamiento cuando sea necesario atendiendo a las
características particulares de cada víctima.

34
7. PRINCIPIO DE PROTECCIÓN A LAS VÍCTIMAS

La víctima es el bien jurídico protegido que ha sufrido de manera directa o indirecta el


daño. Por ello, es necesario que tenga una serie de derechos que le protejan, fundados en
la necesidad de garantizar la vida, la integridad física y psicológica, la autonomía
personal, la seguridad y, en general garantizar su bienestar completo. Sin embargo, éstos
varían dependiendo del tipo de víctima que se trate; por lo que resulta necesario hacer
una breve clasificación, puesto que, dependiendo de su carácter diferenciado, tendrán una
protección u otra.

De este modo, podemos distinguir dos categorías de víctimas50: las comunes


caracterizadas porque su protección responde a las líneas generales del ordenamiento
jurídico (carecen de notas especiales); y las específicas, que presentan unas características
individualizadoras que condicionan el contenido de la tutela jurídica que ofrece el orden
penal. En esta categoría se incluyen51:

- Las víctimas especialmente vulnerables: caracterizadas por ofrecer unas


circunstancias específicas, entre las que se encuentran la edad, el estado físico o
psíquico y el sexo. Es tales casos el principio de protección de las víctimas se
despliega desde un punto de vista sustantivo y procesal. Sustantivo en el sentido
de que la sanción se incrementa en atención al grado de vulnerabilidad de la
víctima; y el ámbito procesal se configurará atendiendo a su situación específica.
- Las víctimas familiares: dado que su situación victimizante se desarrolla en un
escenario de privacidad, le corresponde una protección reforzada.
- Las víctimas simbólicas: su situación victimizante se debe a lo que éstas
representan en la sociedad misma. Esto es el caso de la macro victimización
terrorista, delitos cometidos por terroristas contra la población de manera
indiscriminada interponiendo terror en la sociedad. En estos casos, el principio de
protección de las víctimas exige que se mantenga su recuerdo.

50Herreros, P. S. (s.f.). La irrupción de la víctima en el Derecho Penal.


51Diaz, C. A. (s.f.). VICTIMOLOGÍA, TIPOS DE VÍCTIMAS Y DELINCUENCIA. Obtenido de Psicología
Jurídica Forense: [Link]
forense-por-cristian-araos-diaz/ (Último acceso 23 de marzo).

35
- Las víctimas de abuso de poder o estatales son aquellas producidas como
consecuencia de un abuso de poder público. Dado que el poder público es un
órgano que fomenta la libertad personal y la seguridad de sus ciudadanos, un
ataque de este tipo exige una protección mayor. Ante ello, el principio de
protección de las víctimas obliga al diseño de unos mecanismos de prevención y
reacción, entre los que destaca la creación de la Corte Penal Internacional.
- Las víctimas participantes son aquellas que desempeñan cierto papel en el origen
del delito, interviniendo en la dinámica criminal. Por tanto, su comportamiento
negligente contribuye a su conversión en víctimas. Como ejemplo se encuentra el
duelo, caminar a altar horas de la mañana por un barrio peligroso, etc. En estas
situaciones el grado de protección es mínimo.

Todos los derechos comunes de las víctimas se encuentran recogidos en el Título III de
la LEVD; específicamente en los arts. 19-22 desarrollados a continuación:

- Derecho de las víctimas a la protección: se encuentra en el art. 19 en el cual


básicamente se especifica que las autoridades y los funcionarios encargados en
llevar a cabo el enjuiciamiento del delito deben en todo momento adoptar las
medidas necesarias para garantizar la seguridad de las víctimas y sus familiares.
A su vez, en el caso de los menores se tendrán que llevar a cabo medidas más
especiales por parte de las Fiscalía.
- Derecho a que se evite el contacto entre la víctima e infractor (art. 20). De este
modo, las dependencias en las que se desarrolle el procedimiento penal estarán
habilitadas de al modo que víctima e infractor no se vean, evitando todo contacto
directo.
- Protección de la víctima durante la investigación penal (art. 21). Las víctimas se
caracterizan por estar en una situación de vulnerabilidad con respecto al infractor.
Es por ello, que se otorgan una serie de medidas para que se evite el procedimiento
con dilaciones injustificadas. De este modo, se deben realizar declaraciones a las
mismas cuando sean necesarias y estén justificadas pudiendo acudir acompañadas
en todo momento.
- Derecho a la protección de la intimidad (art. 22). En dicho artículo se menciona
que todas las autoridades competentes que participen en el proceso tienen la
obligación de salvaguardar la intimidad de la víctima y de sus familiares para
impedir que se difunda cualquier información del asunto en cuestión.

36
8. VIOLENCIA DE GÉNERO VERSUS VIOLENCIA DOMÉSTICA

Tras haber descrito de manera detallada las características y los tipos de víctimas
generales, voy a proceder a explicar dos tipos muy controvertidos y presentes en nuestros
días. Éstos son las víctimas por violencia doméstica y las víctimas por violencia de
género.

Por víctimas de violencia de género la doctrina52 entiende la manifestación de la


discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre
las mujeres ejercida sobre estas, por parte de quiénes sean o hayan sido sus cónyuges o
de quiénes estén o hayan estado ligados con ellas por una relación análoga de afectividad,
incluyendo dentro de la misma todo acto de agresión física y psicológica, las agresiones,
las amenazas, las coacciones o cualquier privación de libertad.

La propia OMS ha establecido una clasificación53 en el tipo de violencia de género,


diferenciando entre:
- Violencia física: es la forma más común de maltrato, que abarca cualquier acto no
accidental, en el que haya intervenido la fuerza causando daño a la víctima.
Simplemente, representa el último recurso de la víctima, puesto que con
anterioridad habría utilizado otros medios más sutiles de control.
- Violencia psíquica: consiste en todos aquellos comportamientos cuyo objetivo
principal es la desvalorización, el sufrimiento, el aislamiento, la ridiculización,
etc. atentando contra la autoestima de la mujer como persona. A diferencia del
anterior, éste suele ser el primero en pronunciarse, pero suele ser más difícil
identificarlo al. Estar excusado en diversos pretextos (mal humos, cansancio…).
- Violencia sexual: se habla de este tipo de maltrato cuando una mujer se ve
obligado a realizar prácticas sexuales contra su propia voluntad, ya sea de forma
completa o incompleta. Suele ser más frecuente en parejas jóvenes y suele
fomentar el suicido de las víctimas. Ha sido el propio TS el que ha declarado en
ciertas sentencias tales como la STS 23 de septiembre de 199254 y la STS 11 de

52 Pérez, M. D. (2004). Violencia de género. Enciclopedia de paz y conflictos, 1156-1165.


53 Olmeda, A. M.-C. (2012). Violencia de género, justicia restaurativa y mediación, págs. 578-581, Madrid:
La Ley.
54 STS (Sala de lo Penal) Sección 1ª, núm. 2.853 de 23 de septiembre de 1992 (RJ 10331/1992).

37
mayo de 2000, que toda imposición de relaciones sexuales ha de considerarse
delito de agresión sexual, con independencia del modo en que la víctima viva su
sexualidad.
- A su vez, existen otros tipos de violencia de género tales como el maltrato
económico y el social. El primero de ellos, consiste en limitar a la mujer a la
información o al majeo del dinero u otros bienes económicos impidiendo a la
mujer valerse por si misma. En cambio, el maltrato social buscar el aislamiento
de la mujer, para así el propio maltratador convertirse en su único apoyo.

Por tanto, en general la violencia de género se caracteriza por tres aspectos:

- Que la víctima del delito sea una mujer.


- Que el agresor sea o haya sido su cónyuge o persona ligada a ella por una relación
análoga de afectividad.
- Que la violencia ejercida sea como manifestación de discriminación, desigualdad
o abuso de poder.

Al ser uno de los delitos más comunes en estos días, se ha llevado a cabo un proceso de
transformación legislativa55 que comenzó en el año 1989 con la inclusión del art. 425 en
el CP de 1973, dónde se estableció por primera vez el delito de violencia habitual en el
ámbito familiar; y, que culminó con la aprobación de la LO 1/2004, de 28 de diciembre,
de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. De este modo, se
produjo una división entre lo que se conoce como violencia de género de la violencia
doméstica o familiar. Así, la última quedó configurada de tal modo que el sujeto activo
puede ser o no un varón, y el sujeto pasivo puede ser cualquier de los individuos
contemplados en el art. 173.2 CP56, siempre que se dé en el seno de la relación familiar.

55Olmeda, A. M.-C. (2012). Violencia de género, justicia restaurativa y mediación, pág. 571, Madrid: La
Ley.
56Art. 173.2 CP: “ El que habitualmente ejerza violencia física o psíquica sobre quien sea o haya sido su
cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin
convivencia, o sobre los descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad,
propios o del cónyuge o conviviente, o sobre los menores o personas con discapacidad necesitadas de
especial protección que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento
o guarda de hecho del cónyuge o conviviente, o sobre persona amparada en cualquier otra relación por la
(…) núcleo de su convivencia familiar, así como sobre las personas que por su especial vulnerabilidad se
encuentran sometidas a custodia o guarda en centros públicos o privados, será (…)”.

38
El Informe57 Mundial sobre Violencia y Salud de 2002, realizado por la OMS estimó que
entre un 10% y un 69% de las mujeres habían sido agredidas por sus parejas al menos
una vez en la vida. Estando en el año 2019, uno se llega a plantear si la situación ha ido
para mejor o si ha empeorado. Sin embargo, como se puede ver en el gráfico58 adjuntado
a continuación, las víctimas llegan a alcanzar un número de 10 por mes, por lo que es un
hecho que va aumentando año tras año, provocando que se hayan aumentado las condenas
considerablemente. La preocupación es aún mayor, cuando hasta los jóvenes llegan a
considerar esas conductas normales. Un artículo del periódico59 “El Mundo”, indica que
el 27,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años cree que la violencia de género es una
conducta normal en las relaciones de parejas, creyendo que esas acciones se sitúan dentro
del verdadero amor. Ese es el problema principal, por lo que hay que intentar influenciar
a los jóvenes mediante la educación para que sepan valorar a las mujeres como iguales
en todos los sentidos.

57 Olmeda, A. M.-C. (2012). Violencia de género, justicia restaurativa y mediación, pág. 577, Madrid: La
Ley.
58epdata. (2019). Violencia de género - datos y estadísticas. Obtenido de epdata:
[Link] (Último acceso
23 de marzo).
59 Mundo, E. (2017). El 27,4% de los jóvenes considera "normal" la violencia de género en una relación,

según la FAD. Obtenido de El Mundo:


[Link] (Último acceso 23 de
marzo).

39
Fue en el año 2005 cuando se procedió a crear los Juzgados de Violencia sobre la Mujer60,
competentes en materia penal y civil respecto a hechos constitutivos de delitos de
violencia de género y la falta de injurias. Éstos velan por la seguridad de las mujeres,
ofreciéndoles la mayor protección posible, ya que la violencia contra la mujer constituye
una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales61.

Un tema muy controvertido ocurre cuando un marido y una mujer se agreden


mutuamente, siendo difícil determinar si se trata o no de un caso de violencia de género.
Ante esta situación el propio TS62 mediante la sentencia número 677/2018, de 20 de
diciembre revoca la absolución de los dos miembros de la pareja establecida por la AP de
Zaragoza. La misma decretó que las penas establecidas por el propio MF63 no dejaban
acreditada la intención de machismo del hombre a la mujer, ni de la mujer hacia el
hombre, por lo que simplemente se trataba de un delito de maltrato sin lesiones, previsto
en el art. 147.2 CP que exige denuncia previa. Sin embargo, a falta de ésta, se les absolvió.

Ante esta situación, el TS consideró que cualquier agresión de un hombre a una mujer en
relación de pareja o expareja es hecho constitutivo de delito de violencia de género;
entendiéndose que los actos de violencia ejercidos sobre aquella constituyen siempre
actos de poder y superioridad con independencia de cual sea la intención. Con ello,
condenó64 al hombre por delitos de violencia de género previstos en el art. 153.1 CP65

60Kluwer, W. (s.f.). Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Obtenido de Wolters Kluwer:


[Link]
TAAAUNjQxNjtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-
ckhlQaptWmJOcSoALb0e4DUAAAA=WKE (Último acceso 23 de marzo).
61 Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, decretada por la Asamblea General de

las Naciones Unidas por Resolución 48/104 de 20 de diciembre de 1993.

62
Jurídicas, N. (2019). El Supremo establece que en casos de agresión mutua de pareja el hombre
siempre comete delito de violencia de género. Obtenido de Noticias Jurídicas:
[Link]
casos-de-agresion-mutua-de-pareja-el-hombre-siempre-comete-delito-de-violencia-de-genero/
(Último acceso 26 de marzo).

63 El MF acusaba de delitos de maltrato al hombre y a la mujer previstos en el artículo 153.1 CP y en el


artículo 153.2 CP.
64 Fallo de la STS 677/2018 de 20 de diciembre (VLEX).

65Art. 153.1 CP “El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una
lesión de menor gravedad de las previstas en el apartado 2 del artículo 147, o golpeare o maltratare de obra
a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada
a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que

40
(con una pena de seis meses de prisión y una prohibición de aproximación a menos de
200 metros de la mujer, entre otras medidas; y a la mujer como autora de un delito de
violencia doméstica o familiar previsto en el art. 153.2 CP66 (con una pena de 3 meses de
prisión y prohibición de aproximación a menos de 200 metros del hombre).

Por todo ello, se entiende como violencia doméstica67 cualquier acto de violencia psíquica
o física ejercida tanto por el hombre como por la mujer, sobre cualquiera de las personas
mencionadas en el art. 173.2 CP, a excepción de los casos en que dicha violencia haya
sido ejercida por el varón sobre la mujer habiendo o actualmente estando ligados por una
relación de afectividad, pues se trataría de un supuesto de violencia de género.

Por tanto, y atendiendo a ese art. 173.2 CP, que nos dice qué personas son las potenciales
víctimas de la violencia doméstica, se desprende68 que cualquiera de esos actos se
considerará como tal (violencia doméstica) y no como violencia “de género”, en los
siguientes casos:

1. Cuando la ejerza la mujer sobre el hombre o mujer que sea o haya sido su cónyuge o
sobre aquella persona que esté o haya estado ligada a ella de forma estable por análoga
relación de afectividad aún sin convivencia.

conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios
de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte
de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés
del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación para el ejercicio de
la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años”.
66 Art. 153.2 CP “ Si la víctima del delito previsto en el apartado anterior fuere alguna de las personas a que

se refiere el artículo 173.2, exceptuadas las personas contempladas en el apartado anterior de este artículo,
el autor será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o de trabajos en beneficio de la
comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de
armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del
menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación para el ejercicio de la
patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento de seis meses a tres años”.

67Española, S. P. (2010). Los conceptos de “violencia doméstica” y “violencia de género”. Obtenido de


Seguridad Pública Española: [Link]
domestica-y-violencia-de-genero/ (Último acceso 27 de marzo).

68Española, S. P. (2010). Los conceptos de “violencia doméstica” y “violencia de género”. Obtenido de


Seguridad Pública Española: [Link]
domestica-y-violencia-de-genero/ (Último acceso 27 de marzo).

41
2. Cuando la ejerza el hombre sobre el varón que sea o haya sido su cónyuge o que esté
o haya estado ligado a él de forma estable por análoga relación de afectividad, aún sin
convivencia.
3. Cuando la ejerza ya el hombre, ya la mujer, contra:
A) descendientes,
B) ascendientes,
C) hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente,
D) menores o incapaces que con él convivan o que se hallen sujetos a la patria potestad,
tutela, curatela o acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente,
E) persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el
núcleo de su convivencia familiar,
F) personas que por su especial vulnerabilidad se encuentran sometidas a custodia o
guarda en centros públicos o privados.

Hay que tener en cuenta que la violencia doméstica sigue estando muy presente en
nuestros días, a pesar de que no tenga la importancia que se le otorga a la violencia de
género. Personalmente he podido presenciar un caso69 de violencia doméstica que se llevó
a cabo ante la Sección 29 de la Audiencia Provincial de Madrid. Su sentencia, que
recientemente ha salido, condenaba a la acusada a 11 años de prisión y a pagar una
indemnización por daños y perjuicios de 230.000 euros para el hijo común y la familia
del fallecido. Este es uno de los numerosos casos de violencia doméstica que existen en
nuestros días, no obstante, el hecho de que sean menos públicos llega a provocar su olvido
o la ignorancia de su existencia.

Como se puede ver en el gráfico70 adjuntado posteriormente, en el año 2017 se


inscribieron en el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia
Doméstica y de Género 36.134 personas, de las cuales 33.392 fueron mujeres y 2.742
hombres. Por lo que está claro que, aunque el número de víctimas por violencia machista
supera con creces al número de víctimas de violencia doméstica, hay que tenerlas en
cuenta, puesto que siempre giran en torno a las 6000-7000 víctimas anuales,
considerándose una cifra importante; cada vida cuenta.

69 Vanguardia, L. (2019). Condenada a 11 años una mujer que mató a su novio en una discusión en Madrid.
Vida.
70 Estadísica, I. N. (2017). Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género. Obtenido de Instituto

Nacional de Estadística: [Link] (Último acceso 27 de marzo).

42
9. MEDIDAS JUDICIALES DE PROTECCIÓN DE LAS VÍCTIMAS DE

VIOLENCIA DOMÉSTICA Y DE GÉNERO

Las víctimas de un modo general tendrán la protección que otorga el art. 25 de LEVD. A
su vez, dependiendo de la especificidad de ésta, tendrá unos medios de protección más
específicos, por lo que, los casos de violencia doméstica y violencia de género encuentran
su protección también regulada en los arts. 544 bis. LECrim (medida cautelar de
alejamiento) y 544 ter. LECrim (orden de protección).

De este modo, se indica que el Juez o Tribunal podrá de manera justificada y cuando
resulte totalmente necesario para proteger a la víctima (porque puede existir un peligro
inminente) imponer al inculpado la imposibilidad de residir en un determinado lugar. A
su vez, podrá imponer la prohibición de acudir, acercarse o aproximarse a determinados
lugares o incluso de comunicarse con la víctima. El incumplimiento del alejamiento71
trae unas u otras consecuencias dependiendo de la modalidad de alejamiento que se trate.
De este modo, si nos encontramos ante la regla de conducta impuesta para otorgar la
suspensión de la ejecución de la pena, la sustitución de la prisión o la libertad condicional,
su incumplimiento no acarrea un delito de quebrantamiento. En los demás supuestos, es

71Olmeda, A. M.-C. (2012). Violencia de género, justicia restaurativa y mediación, págs. 219-220, Madrid:
La Ley.

43
decir, como pena de los arts. 48 y 57 CP, como medida cautelar (art. 544 bis. LECrim) o
en el seno de una Orden de Protección (art. 544 ter. LECrim) entre otras, puede constituir
un delito de quebrantamiento de condena, de medida de seguridad o de medida cautelar.

En caso de incumplimiento de las medidas cautelares señaladas por el Juez o Tribunal,


éste podrá convocar tanto la comparecencia que se regula en el art. 505 LECrim para la
adopción de la prisión provisional (de 6 meses a 1 año de prisión) como convocar la orden
de protección u otra medida cautelar que implique una mayor limitación de libertad del
inculpado.

La prisión provisional72 regulada en el art. 503 LECrim puede ser decretada para evitar
el riesgo de que el investigado o encausado vuelva a reincidir en el hecho delictivo o
incluso para asegurar que no hay alteración, ocultación o destrucción de las fuentes de
prueba relevantes para el caso; entre otros motivos.

El Juez de instrucción a su vez, dictará orden de protección73 para las víctimas de


violencia doméstica en los casos en que resulte una situación objetiva de riesgo. Ésta
puede ser acordada directamente ante la autoridad judicial, el MF, las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad, las Oficinas de atención a las víctimas u ante otros servicios asistenciales;
tanto por el juez de oficio como por la propia víctima o el MF. Serán las instituciones
asistenciales las encargadas de facilitar a las víctimas todos los formularios o documentos
necesarios para solicitar esta medida cautelar.

La orden de protección74 confiere a la víctima un estatuto integral de protección que


comprende tanto las medidas cautelares civiles como penales. Las primeras tienen un
plazo de vigencia de 30 días y pueden consistir en la atribución del uso y disfrute de la
vivienda familiar, en determinar el régimen de custodia de los hijos o incluso en
establecer el régimen alimentario. Sin embargo, las medidas cautelares del orden penal
abarcarán cualesquiera de las previstas en la legislación procesal criminal.

72 Estando en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer pude comprender de manera muy cercana las
situaciones en las que se interponía prisión provisional. En la mayoría de los casos eran mujeres que se
sentían inseguras, ya que sus exparejas habían quebrantado las órdenes de alejamiento. En esos casos, el
Juez no lo duda ni un segundo y para evitar un mal mayor interpone la prisión provisional.
73 Artículo 544 ter. LECrim.
74 Artículo 544 ter. LECrim

44
10. CONCLUSIONES

Tras todos los puntos tratados en este trabajo, se ha llegado a la conclusión de que:

I. La víctima se ha convertido en una figura esencial en nuestro sistema y no


simplemente en una figura complementaria o adicional. Es por ello, que es
merecedora de una especial atención por parte de los órganos e instituciones
judiciales. Si bien es cierto que tanto la LEVD como el Real Decreto son muy
recientes, los cambios que están provocando en normas preexistentes están siendo
de considerable relevancia. Por consiguiente, la propia LEVD, a pesar de no haber
producido enormes cambios con relación al nuestro ordenamiento jurídico penal,
ha materializado las respuestas a unas necesidades muy específicas que la doctrina
no ha podido cubrir; posibilitando que con independencia de la actitud que la
víctima decida adoptar en el procedimiento, ni sus derechos, ni su condición se
vean afectados en ningún momento.

II. Debido a la vulnerabilidad de las víctimas, es de especial relevancia destacar la


labor de las OAV, que han permitido ayudar a que éstas no se enfrenten a la
justicia por si mismas y defiendan sus derechos. De este modo, los servicios
prestados por este órgano han conseguido evitar la victimización secundaria y
reiterada, es decir, la mala atención que reciben ciertas víctimas por parte del
extenso de las instituciones sociales.

III. Otro punto importante que destacar es la mediación penal como método
alternativo de resolución de conflictos. En referencia a la misma, sobresalta el
hecho de que sea la LEVD la primera plasmación efectiva del acceso a este
servicio de justicia restaurativa. Personalmente opino que la mayoría de los
conflictos tendrían que intentar resolverse de una manera pacífica de antemano;
pero, está claro que si no se llegara a una solución habría que acudir a otros
métodos más tradicionales y conflictivos entre las partes. No obstante, existe una
tendencia a acudir a los Tribunales, puesto que la gran mayoría opina que para
resolver conflictos hay que ser un especializado en leyes. Por ello hay que tratar

45
de convencer a la población del uso de otros métodos más interactivos y
prometedores.

IV. Es cierto que en el siglo XXI aún siguen existiendo diferencias entre hombres y
mujeres, pero personalmente opino que el método para acabar con ellas no es
otorgando más importancia a una parte que a otra. Con esto trato de explicar que
tanto la violencia de género como la violencia doméstica son dos delitos, que
deberían ser tratados del mismo modo. Sin embargo, cuando se perciben delitos
de violencia de género, el mundo se conmociona, no ocasionando la misma
reacción en los delitos de violencia doméstica. Es por ello por lo que creo que, si
bien las mujeres son más vulnerables que los hombres, visto desde un modo
objetivo y razonable ambas partes merecen el mismo trato.

Por todo ello opino que el número de víctimas tanto por violencia doméstica como
por violencia de género es muy alto, por lo que habría que fomentar la educación
como método principal para conseguir que los jóvenes de hoy en día lleguen a
considerar a los hombres y a las mujeres iguales, puesto que como bien dice el
art. 14 de la CE, todos somos iguales ante la ley con independencia de nacimiento,
raza, sexo, religión u otra circunstancia personal o social.

46
11. BIBLIOGRAFÍA

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12. ANEXO LEGILATIVO Y JURISPRUDENCIAL

- LEGISLACIÓN CITADA

6º Congreso de Caracas (1980).


Decisión Marco de Consejo de la Unión Europea de 15 de marzo de 2001.
El Informe Mundial sobre Violencia y Salud de 2002.
Ley 15/2015, de 2 de julio, de Jurisdicción Voluntaria.
Ley 35/1995 de ayudas y asistencia a las víctimas de delitos violentos y contra la libertad
sexual.
Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.
Ley de Enjuiciamiento Civil.
Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Ley Orgánica del Poder Judicial.
LO 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la violencia de
género.
Real Decreto 1109/2015, de 11 de diciembre.
Recomendación del Comité de Ministros del Consejo de Europa, de 15 de septiembre de
1999.
Reuniones preparatorias del 7º Congreso de Milán (1985).

- JURISPRUDENCIA CITADA

SAP de Madrid de 31 de enero de 2019 (violencia doméstica).


STS (Sala de lo Penal) Sección 1ª, núm. 2.853 de 23 de septiembre de 1992 (RJ
10331/1992).
STS 677/2018, 20 de diciembre de 2018.

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