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Caso Furlán: Responsabilidad del Estado en Discapacidad

El caso Furlán involucra a un niño que sufrió un grave accidente en una propiedad del Ejército Argentino, lo que llevó a sus familiares a demandar al Estado por responsabilidad civil, enfrentando un proceso judicial prolongado que afectó su rehabilitación. La Corte IDH determinó que el Estado tenía la obligación de proteger a la víctima y garantizar un acceso rápido a la justicia, señalando discriminación por la falta de atención judicial adecuada. Además, se presentan diversas definiciones y principios sobre discapacidad según organismos internacionales, enfatizando la igualdad de derechos y la necesidad de eliminar la discriminación para la plena integración de las personas con discapacidad en la sociedad.
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Caso Furlán: Responsabilidad del Estado en Discapacidad

El caso Furlán involucra a un niño que sufrió un grave accidente en una propiedad del Ejército Argentino, lo que llevó a sus familiares a demandar al Estado por responsabilidad civil, enfrentando un proceso judicial prolongado que afectó su rehabilitación. La Corte IDH determinó que el Estado tenía la obligación de proteger a la víctima y garantizar un acceso rápido a la justicia, señalando discriminación por la falta de atención judicial adecuada. Además, se presentan diversas definiciones y principios sobre discapacidad según organismos internacionales, enfatizando la igualdad de derechos y la necesidad de eliminar la discriminación para la plena integración de las personas con discapacidad en la sociedad.
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TRABAJO DISCAPACIDAD:

CASO FURLAN Y FAMILIARES VS ARGENTINA


Hechos:
Los hechos del caso se refieren a Sebastián Furlán, niño de 14 años que el 21
de diciembre de 1988 ingresó a un predio cercano a su domicilio, propiedad del Ejército
Argentino, con fines de esparcimiento. El inmueble no contaba con ningún alambrado o
cerco perimetral que impidiera la entrada al mismo, hasta el punto de que era utilizado
por niños para diversos juegos, esparcimiento y práctica de deportes. Una vez allí,
intentó colgarse de un parante transversal perteneciente a una de las instalaciones, lo
que llevó a que la pieza de aproximadamente 45 o 50 kilogramos de peso cayera sobre
él, golpeándole con fuerza la cabeza y ocasionándole pérdida instantánea del
conocimiento. Fue internado en el servicio de Terapia Intensiva del Hospital Nacional
Posadas, con el diagnóstico de traumatismo encéfalocraneano con pérdida de
conocimiento en estado de coma grado II-III, con fractura de hueso parietal derecho.
Tras este acontecimiento, sus familiares iniciaron acciones civiles por la responsabilidad
estatal en el caso del accidente de su hijo. El proceso judicial demoró más de 9 años, lo
que causó un impacto significativo en la víctima y su familia.
La Corte IDH señaló que por la situación de vulnerabilidad de la víctima le
correspondía al Estado el deber de adoptar todas las medidas adecuadas y necesarias
para afrontar dicha situación, y que, en este caso, el deber de celeridad para la
tramitación del proceso civil era necesario para garantizar una mayor oportunidad de
rehabilitación.
Por tales motivos, la Corte IDH estableció la existencia de una discriminación de hecho
asociada a las violaciones de garantías judiciales, protección judicial y derecho a la
propiedad, por el impacto que la denegación al acceso a la justicia tuvo en la posibilidad
de acceder a una adecuada rehabilitación y atención en la salud de la víctima.
Adicionalmente, la Corte IDH desarrolló estándares sobre el deber del Estado de
garantizar los medios para la ejecución de las decisiones y sentencias definitivas.

DISTINTAS DEFINICIONES DE DISCAPACIDAD, SEGÚN ORGANISMOS


INTERNACIONALES:
o
El Protocolo Adicional a la Convención Americana en materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales ("Protocolo de San Salvador"), en su
artículo 18, señala que “Toda persona afectada por una disminución de sus
capacidades físicas o mentales tiene derecho a recibir una atención especial
con el fin de alcanzar el máximo desarrollo de su personalidad”
o CONVENCIÓN INTERAMERICANA PARA LA ELIMINACIÓN DE
TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LAS
PERSONAS CON DISCAPACIDAD (en adelante CIADDIS):
En primer lugar, citamos un ideal a seguir que la mencionada Convención tiene:
“REAFIRMANDO que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos
humanos y libertades fundamentales que otras personas; y que estos derechos, incluido
el de no verse sometidos a discriminación fundamentada en la discapacidad, dimanan
de la dignidad y la igualdad que son inherentes a todo ser humano”
A continuación citamos los primeros tres artículos que consideramos de vital
importancia para definir el concepto de “discapacidad”, establecer los objetivos que
persigue la Convención y con cuáles medidas pueden conseguirlos:
ARTÍCULO I:

“Para los efectos de la presente Convención, se entiende por:


1. Discapacidad
El término "discapacidad" significa una deficiencia física, mental o sensorial, ya sea
de naturaleza permanente o temporal, que limita la capacidad de ejercer una o más
actividades esenciales de la vida diaria, que puede ser causada o agravada por el
entorno económico y social.
2. Discriminación contra las personas con discapacidad:
a) El término "discriminación contra las personas con discapacidad" significa toda
distinción, exclusión o restricción basada en una discapacidad, antecedente de
discapacidad, consecuencia de discapacidad anterior o percepción de una
discapacidad presente o pasada, que tenga el efecto o propósito de impedir o anular
el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de
sus derechos humanos y libertades fundamentales.
b) No constituye discriminación la distinción o preferencia adoptada por un Estado
parte a fin de promover la integración social o el desarrollo personal de las personas
con discapacidad, siempre que la distinción o preferencia no limite en sí misma el
derecho a la igualdad de las personas con discapacidad y que los individuos con
discapacidad no se vean obligados a aceptar tal distinción o preferencia. En los casos
en que la legislación interna prevea la figura de la declaratoria de interdicción,
cuando sea necesaria y apropiada para su bienestar, ésta no constituirá
discriminación.”

ARTÍCULO II:
“Los objetivos de la presente Convención son la prevención y eliminación de todas las
formas de discriminación contra las personas con discapacidad y propiciar su plena
integración en la sociedad.”

ARTÍCULO III:
“Para lograr los objetivos de esta Convención, los Estados Partes se comprometen a:
1. Adoptar las medidas de carácter legislativo, social, educativo, laboral o de
cualquier otra índole, necesarias para eliminar la discriminación contra las personas
con discapacidad y propiciar su plena integración en la sociedad, incluidas las que se
enumeran a continuación, sin que la lista sea taxativa:
a. Medidas para eliminar progresivamente la discriminación y
promover la integración por parte de las autoridades
gubernamentales y/o entidades privadas en la prestación o
suministro de bienes, servicios, instalaciones, programas y
actividades, tales como el empleo, el transporte, las comunicaciones,
la vivienda, la recreación, la educación, el deporte, el acceso a la
justicia y los servicios policiales, y las actividades políticas y de
administración;

b. Medidas para que los edificios, vehículos e instalaciones que se


construyan o fabriquen en sus territorios respectivos faciliten el
transporte, la comunicación y el acceso para las personas con
discapacidad;

c. Medidas para eliminar, en la medida de lo posible, los obstáculos


arquitectónicos, de transporte y comunicaciones que existan, con la
finalidad de facilitar el acceso y uso para las personas con
discapacidad; y

d. Medidas para asegurar que las personas encargadas de aplicar la


presente Convención y la legislación interna sobre esta materia,
estén capacitados para hacerlo.

2. Trabajar prioritariamente en las siguientes áreas:


a. La prevención de todas las formas de discapacidad prevenibles;
b. La detección temprana e intervención, tratamiento, rehabilitación,
educación, formación ocupacional y el suministro de servicios
globales para asegurar un nivel óptimo de independencia y de calidad
de vida para las personas con discapacidad; y
c. La sensibilización de la población, a través de campañas de educación
encaminadas a eliminar prejuicios, estereotipos y otras actitudes que
atentan contra el derecho de las personas a ser iguales, propiciando
de esta forma el respeto y la convivencia con las personas con
discapacidad.”

Además, agregamos el siguiente artículo que deja en claro el principio de reserva que
pueden realizar los Estados Partes con su respectivo requisito fundamental:

ARTICULO XII:
“Los Estados podrán formular reservas a la presente Convención al momento de
ratificarla o adherirse a ella, siempre que no sean incompatibles con el objeto y
propósito de la Convención y versen sobre una o más disposiciones específicas.”

o Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (en


adelante “CDPD”), la cual establece en su artículo 3 los siguientes principios
rectores en la materia:

1) el respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad


de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas
2) la no discriminación
3) la participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad
4) el respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad
como parte de la diversidad y la condición humanas
5) la igualdad de oportunidades
6) la accesibilidad
7) la igualdad entre el hombre y la mujer
8) el respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con
discapacidad y de su derecho a preservar su identidad

o la Corte Interamericana reitera que “toda persona que se encuentre en una


situación de vulnerabilidad es titular de una protección especial, en razón de
los deberes especiales cuyo cumplimiento por parte del Estado es necesario
para satisfacer las obligaciones generales de respeto y garantía de los derechos
humanos.”
Citamos los siguientes artículos que consideramos de muchísima importancia para a
posteriori vincular con el caso Furlan:
Artículo 1: Propósito
“El propósito de la presente Convención es promover, proteger y asegurar el goce
pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su
dignidad inherente. Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al
interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en
la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.”
Artículo 2: Definiciones
“A los fines de la presente Convención:
(…)
Por “discriminación por motivos de discapacidad” se entenderá cualquier distinción,
exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto
de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de
condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos
político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo. Incluye todas las formas de
discriminación, entre ellas, la denegación de ajustes razonables; Por “ajustes
razonables” se entenderán las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas
que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un
caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en
igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales; Por “diseño universal” se entenderá el diseño de productos, entornos,
programas y servicios que puedan utilizar todas las personas, en la mayor medida
posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado. El “diseño universal” no
excluirá las ayudas técnicas para grupos particulares de personas con discapacidad,
cuando se necesiten.”

Artículo 4: Obligaciones generales


“1. Los Estados Parte se comprometen a asegurar y promover el pleno ejercicio de
todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con
discapacidad sin discriminación alguna por motivos de discapacidad. A tal fin, los
Estados Partes se comprometen a: a) Adoptar todas las medidas legislativas,
administrativas y de otra índole que sean pertinentes para hacer efectivos los derechos
reconocidos en la presente Convención; b) Tomar todas las medidas pertinentes,
incluidas medidas legislativas, para modificar o derogar leyes, reglamentos,
costumbres y prácticas existentes que constituyan discriminación contra las personas
con discapacidad; c) Tener en cuenta, en todas las políticas y todos los programas, la
protección y promoción de los derechos humanos de las personas con discapacidad; d)
Abstenerse de actos o prácticas que sean incompatibles con la presente Convención y
velar por que las autoridades e instituciones públicas actúen conforme a lo dispuesto
en ella; e) Tomar todas las medidas pertinentes para que ninguna persona,
organización o empresa privada discrimine por motivos de discapacidad; f) Emprender
o promover la investigación y el desarrollo de bienes, servicios, equipo e instalaciones
de diseño universal, con arreglo a la definición del artículo 2 de la presente
Convención, que requieran la menor adaptación posible y el menor costo para
satisfacer las necesidades específicas de las personas con discapacidad, promover su
disponibilidad y uso, y promover el diseño universal en la elaboración de normas y
directrices; g) Emprender o promover la investigación y el desarrollo, y promover la
disponibilidad y el uso de nuevas tecnologías, incluidas las tecnologías de la
información y las comunicaciones, ayudas para la movilidad, dispositivos técnicos y
tecnologías de apoyo adecuadas para las personas con discapacidad, dando prioridad
a las de precio asequible; h) Proporcionar información que sea accesible para las
personas con discapacidad sobre ayudas a la movilidad, dispositivos técnicos y
tecnologías de apoyo, incluidas nuevas tecnologías, así como otras formas de
asistencia y servicios e instalaciones de apoyo; i) Promover la formación de los
profesionales y el personal que trabajan con personas con discapacidad respecto de los
derechos reconocidos en la presente Convención, a fin de prestar mejor la asistencia y
los servicios garantizados por esos derechos.
2. Con respecto a los derechos económicos, sociales y culturales, los Estados Parte se
comprometen a adoptar medidas hasta el máximo de sus recursos disponibles y, cuando
sea necesario, en el marco de la cooperación internacional, para lograr, de manera
progresiva, el pleno ejercicio de estos derechos, sin perjuicio de las obligaciones
previstas en la presente Convención que sean aplicables de inmediato en virtud del
derecho internacional.
3. En la elaboración y aplicación de legislación y políticas para hacer efectiva la
presente Convención, y en otros procesos de adopción de decisiones sobre cuestiones
relacionadas con las personas con discapacidad, los Estados Parte celebrarán
consultas estrechas y colaborarán activamente con las personas con discapacidad,
incluidos los niños y las niñas con discapacidad, a través de las organizaciones que las
representan.
4. Nada de lo dispuesto en la presente Convención afectará a las disposiciones que
puedan facilitar, en mayor medida, el ejercicio de los derechos de las personas con
discapacidad y que puedan figurar en la legislación de un Estado Parte o en el derecho
internacional en vigor en dicho Estado. No se restringirán ni derogarán ninguno de los
derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidos o existentes en los
Estados Parte en la presente Convención de conformidad con la ley, las convenciones y
los convenios, los reglamentos o la costumbre con el pretexto de que en la presente
Convención no se reconocen esos derechos o libertades o se reconocen en menor
medida.
5. Las disposiciones de la presente Convención se aplicarán a todas las partes de los
Estados federales sin limitaciones ni excepciones.”

Artículo 5: Igualdad y no discriminación


“1. Los Estados Parte reconocen que todas las personas son iguales ante la ley y en
virtud de ella y que tienen derecho a igual protección legal y a beneficiarse de la ley en
igual medida sin discriminación alguna.
2. Los Estados Parte prohibirán toda discriminación por motivos de discapacidad y
garantizarán a todas las personas con discapacidad protección legal igual y efectiva
contra la discriminación por cualquier motivo.
3. A fin de promover la igualdad y eliminar la discriminación, los Estados Parte
adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar la realización de ajustes
razonables.
4. No se considerarán discriminatorias, en virtud de la presente Convención, las
medidas específicas que sean necesarias para acelerar o lograr la igualdad de hecho
de las personas con discapacidad.”

Artículo 10: Derecho a la vida


“Los Estados Parte reafirman el derecho inherente a la vida de todos los seres
humanos y adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar el goce efectivo de
ese derecho por las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con las
demás.”
¡Nota de color! Sebastián Furlan atento contra su vida en al menos dos ocasiones al
verse empujado en una situación de incertidumbre sobre su futuro, podemos afirmar que
sufrió de un daño moral irreparable.
Artículo 11: Situaciones de riesgo y emergencias humanitarias
“Los Estados Parte adoptarán, en virtud de las responsabilidades que les corresponden
con arreglo al derecho internacional, y en concreto el derecho internacional
humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos, todas las medidas
necesarias para garantizar la seguridad y la protección de las personas con
discapacidad en situaciones de riesgo, incluidas situaciones de conflicto armado,
emergencias humanitarias y desastres naturales.”
Artículo 12: Igual reconocimiento como persona ante la ley
“1. Los Estados Parte reafirman que las personas con discapacidad tienen derecho en
todas partes al reconocimiento de su personalidad jurídica.
2. Los Estados Parte reconocerán que las personas con discapacidad tienen capacidad
jurídica en igualdad de condiciones con las demás en todos los aspectos de la vida.
3. Los Estados Parte adoptarán las medidas pertinentes para proporcionar acceso a las
personas con discapacidad al apoyo que puedan necesitar en el ejercicio de su
capacidad jurídica.
4. Los Estados Parte asegurarán que en todas las medidas relativas al ejercicio de la
capacidad jurídica se proporcionen salvaguardias adecuadas y efectivas para impedir
los abusos de conformidad con el derecho internacional en materia de derechos
humanos. Esas salvaguardias asegurarán que las medidas relativas al ejercicio de la
capacidad jurídica respeten los derechos, la voluntad y las preferencias de la persona,
que no haya conflicto de intereses ni influencia indebida, que sean proporcionales y
adaptadas a las circunstancias de la persona, que se apliquen en el plazo más corto
posible y que estén sujetas a exámenes periódicos por parte de una autoridad o un
órgano judicial competente, independiente e imparcial. Las salvaguardias serán
proporcionales al grado en que dichas medidas afecten a los derechos e intereses de las
personas.
5. Sin perjuicio de lo dispuesto en el presente artículo, los Estados Partes tomarán
todas las medidas que sean pertinentes y efectivas para garantizar el derecho de las
personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, a ser
propietarias y heredar bienes, controlar sus propios asuntos económicos y tener acceso
en igualdad de condiciones a préstamos bancarios, hipotecas y otras modalidades de
crédito financiero, y velarán por que las personas con discapacidad no sean privadas
de sus bienes de manera arbitraria.”

Artículo 13: Acceso a la justicia


“1. Los Estados Parte asegurarán que las personas con discapacidad tengan acceso a
la justicia en igualdad de condiciones con las demás, incluso mediante ajustes de
procedimiento y adecuados a la edad, para facilitar el desempeño de las funciones
efectivas de esas personas como participantes directos e indirectos, incluida la
declaración como testigos, en todos los procedimientos judiciales, con inclusión de la
etapa de investigación y otras etapas preliminares.
2. A fin de asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso efectivo a la
justicia, los Estados Parte promoverán la capacitación adecuada de los que trabajan
en la administración de justicia, incluido el personal policial y penitenciario.”

Artículo 16: Protección contra la explotación, la violencia y el abuso


“1. Los Estados Parte adoptarán todas las medidas de carácter legislativo,
administrativo, social, educativo y de otra índole que sean pertinentes para proteger a
las personas con discapacidad, tanto en el seno del hogar como fuera de él, contra
todas las formas de explotación, violencia y abuso, incluidos los aspectos relacionados
con el género.
2. Los Estados Parte también adoptarán todas las medidas pertinentes para impedir
cualquier forma de explotación, violencia y abuso asegurando, entre otras cosas, que
existan formas adecuadas de asistencia y apoyo que tengan en cuenta el género y la
edad para las personas con discapacidad y sus familiares y cuidadores, incluso
proporcionando información y educación sobre la manera de prevenir, reconocer y
denunciar los casos de explotación, violencia y abuso. Los Estados Parte asegurarán
que los servicios de protección tengan en cuenta la edad, el género y la discapacidad.
3. A fin de impedir que se produzcan casos de explotación, violencia y abuso, los
Estados Parte asegurarán que todos los servicios y programas diseñados para servir a
las personas con discapacidad sean supervisados efectivamente por autoridades
independientes.
4. Los Estados Parte tomarán todas las medidas pertinentes para promover la
recuperación física, cognitiva y psicológica, la rehabilitación y la reintegración social
de las personas con discapacidad que sean víctimas de cualquier forma de explotación,
violencia o abuso, incluso mediante la prestación de servicios de protección. Dicha
recuperación e integración tendrán lugar en un entorno que sea favorable para la
salud, el bienestar, la autoestima, la dignidad y la autonomía de la persona y que tenga
en cuenta las necesidades específicas del género y la edad.
5. Los Estados Parte adoptarán legislación y políticas efectivas, incluidas legislación y
políticas centradas en la mujer y en la infancia, para asegurar que los casos de
explotación, violencia y abuso contra personas con discapacidad sean detectados,
investigados y, en su caso, juzgados.”

Artículo 17: Protección de la integridad personal


“Toda persona con discapacidad tiene derecho a que se respete su integridad física y
mental en igualdad de condiciones con las demás.”

Artículo 25: Salud


“Los Estados Parte reconocen que las personas con discapacidad tienen derecho a
gozar del más alto nivel posible de salud sin discriminación por motivos de
discapacidad. Los Estados Parte adoptarán las medidas pertinentes para asegurar el
acceso de las personas con discapacidad a servicios de salud que tengan en cuenta las
cuestiones de género, incluida la rehabilitación relacionada con la salud. En particular,
los Estados Partes: a) Proporcionarán a las personas con discapacidad programas y
atención de la salud gratuitos o a precios asequibles de la misma variedad y calidad
que a las demás personas, incluso en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, y
programas de salud pública dirigidos a la población; b) Proporcionarán los servicios
de salud que necesiten las personas con discapacidad específicamente como
consecuencia de su discapacidad, incluidas la pronta detección e intervención, cuando
proceda, y servicios destinados a prevenir y reducir al máximo la aparición de nuevas
discapacidades, incluidos los niños y las niñas y las personas mayores; c)
Proporcionarán esos servicios lo más cerca posible de las comunidades de las personas
con discapacidad, incluso en las zonas rurales; d) Exigirán a los profesionales de la
salud que presten a las personas con discapacidad atención de la misma calidad que a
las demás personas sobre la base de un consentimiento libre e informado, entre otras
formas mediante la sensibilización respecto de los derechos humanos, la dignidad, la
autonomía y las necesidades de las personas con discapacidad a través de la
capacitación y la promulgación de normas éticas para la atención de la salud en los
ámbitos público y privado; e) Prohibirán la discriminación contra las personas con
discapacidad en la prestación de seguros de salud y de vida cuando éstos estén
permitidos en la legislación nacional, y velarán por que esos seguros se presten de
manera justa y razonable; f) Impedirán que se nieguen, de manera discriminatoria,
servicios de salud o de atención de la salud o alimentos sólidos o líquidos por motivos
de discapacidad.”
Artículo 26: Habilitación y rehabilitación
“1. Los Estados Parte adoptarán medidas efectivas y pertinentes, incluso mediante el
apoyo de personas que se hallen en las mismas circunstancias, para que las personas
con discapacidad puedan lograr y mantener la máxima independencia, capacidad
física, mental, social y vocacional, y la inclusión y participación plena en todos los
aspectos de la vida. A tal fin, los Estados Partes organizarán, intensificarán y
ampliarán servicios y programas generales de habilitación y rehabilitación, en
particular en los ámbitos de la salud, el empleo, la educación y los servicios sociales,
de forma que esos servicios y programas: a) Comiencen en la etapa más temprana
posible y se basen en una evaluación multidisciplinar de las necesidades y capacidades
de la persona; b) Apoyen la participación e inclusión en la comunidad y en todos los
aspectos de la sociedad, sean voluntarios y estén a disposición de las personas con
discapacidad lo más cerca posible de su propia comunidad, incluso en las zonas
rurales.
2. Los Estados Parte promoverán el desarrollo de formación inicial y continua para los
profesionales y el personal que trabajen en los servicios de habilitación y
rehabilitación.
3. Los Estados Parte promoverán la disponibilidad, el conocimiento y el uso de
tecnologías de apoyo y dispositivos destinados a las personas con discapacidad, a
efectos de habilitación y rehabilitación.”

Artículo 28: Nivel de vida adecuado y protección social


“1. Los Estados Parte reconocen el derecho de las personas con discapacidad a un
nivel de vida adecuado para ellas y sus familias, lo cual incluye alimentación, vestido y
vivienda adecuados, y a la mejora continua de sus condiciones de vida, y adoptarán las
medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin
discriminación por motivos de discapacidad.
2. Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la
protección social y a gozar de ese derecho sin discriminación por motivos de
discapacidad, y adoptarán las medidas pertinentes para proteger y promover el
ejercicio de ese derecho, entre ellas: a) Asegurar el acceso en condiciones de igualdad
de las personas con discapacidad a servicios de agua potable y su acceso a servicios,
dispositivos y asistencia de otra índole adecuados a precios asequibles para atender las
necesidades relacionadas con su discapacidad; b) Asegurar el acceso de las personas
con discapacidad, en particular las mujeres y niñas y las personas mayores con
discapacidad, a programas de protección social y estrategias de reducción de la
pobreza; c) Asegurar el acceso de las personas con discapacidad y de sus familias que
vivan en situaciones de pobreza a asistencia del Estado para sufragar gastos
relacionados con su discapacidad, incluidos capacitación, asesoramiento, asistencia
financiera y servicios de cuidados temporales adecuados; d) Asegurar el acceso de las
personas con discapacidad a programas de vivienda pública; e) Asegurar el acceso en
igualdad de condiciones de las personas con discapacidad a programas y beneficios de
jubilación.”
(Citamos también el artículo que prevé el derecho de reserva)
Artículo 46: Reservas
“1. No se permitirán reservas incompatibles con el objeto y el propósito de la presente
Convención.
2. Las reservas podrán ser retiradas en cualquier momento.”1
ARTICULOS VIOLADOS DE LA CIADDIS EN EL CASO FURLAN Y
FAMILIARES VS ARGENTINA
o Se viola el art II, ya que se incumple la obligación de “propiciar su plena

integración en la sociedad”

o Se viola el Art III inc. B “La detección temprana e intervención, tratamiento,

rehabilitación, educación, formación ocupacional y el suministro de servicios

globales para asegurar un nivel óptimo de independencia y de calidad de vida

para las personas con discapacidad” Ya que se dejó desprotegido al actor y

pudo recién acceder al cobro de su indemnización reparatoria 13 años después

del accidente. Esto sumado a que su círculo familiar no contaba con un nivel

económico holgado que le permitiera al actor acceder a los tratamientos

necesarios.

CDPD Y CASO FURLAN:


Se viola el Art 3 en los inc.:
a) El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la
libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas.
c) La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad.
e) La igualdad de oportunidades.
f) La accesibilidad.
Se viola el Art 7:

1
CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD:
[Link]
%20DE%20LAS%[Link]
1. Los Estados Parte tomarán todas las medidas necesarias para asegurar que todos los
niños y las niñas con discapacidad gocen plenamente de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los demás niños y niñas.

Se viola el Art 10:


“Derecho a la vida”:
Los Estados Parte reafirman el derecho inherente a la vida de todos los seres
humanos y adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar el goce efectivo
de ese derecho por las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con
las demás.
Se viola el Artículo 13:

“Acceso a la justicia”
“1. Los Estados Parte asegurarán que las personas con discapacidad tengan
acceso a la justicia en igualdad de condiciones con las demás, incluso mediante
ajustes de procedimiento y adecuados a la edad, para facilitar el desempeño de
las funciones efectivas de esas personas como participantes directos e
indirectos, incluida la declaración como testigos, en todos los procedimientos
judiciales, con inclusión de la etapa de investigación y otras etapas
preliminares.
2. A fin de asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso efectivo a
la justicia, los Estados Parte promoverán la capacitación adecuada de los que
trabajan en la administración de justicia, incluido el personal policial y
penitenciario.”

Sebastián Furlan pudo recién dar por finiquitado el proceso judicial 13 años
después del accidente, no habiendo este podido ser de ayuda para su
recuperación. Solo se facilitó como un aliciente al hecho ocurrido, pero estando
el país en una emergencia económica los pagos se vieron postergados y el valor
de los mismos depreciados.
Se viola el Artículo 16 inc. 2 Y 4:
“Protección contra la explotación, la violencia y el abuso”
2. Los Estados Parte también adoptarán todas las medidas pertinentes para impedir
cualquier forma de explotación, violencia y abuso asegurando, entre otras cosas,
que existan formas adecuadas de asistencia y apoyo que tengan en cuenta el género
y la edad para las personas con discapacidad y sus familiares y cuidadores, incluso
proporcionando información y educación sobre la manera de prevenir, reconocer y
denunciar los casos de explotación, violencia y abuso. Los Estados Parte
asegurarán que los servicios de protección tengan en cuenta la edad, el género y la
discapacidad.
4. Los Estados Parte tomarán todas las medidas pertinentes para promover la
recuperación física, cognitiva y psicológica, la rehabilitación y la reintegración
social de las personas con discapacidad que sean víctimas de cualquier forma de
explotación, violencia o abuso, incluso mediante la prestación de servicios de
protección. Dicha recuperación e integración tendrán lugar en un entorno que sea
favorable para la salud, el bienestar, la autoestima, la dignidad y la autonomía de
la persona y que tenga en cuenta las necesidades específicas del género y la edad.
Justificamos con el considerando 116:
“(…) Sebastián Furlan terminó sus estudios secundarios “a la edad de treinta años”. Sin
embargo, el accidente de Sebastián Furlan afectó “sus posibilidades de desarrollo educativo” y
sus “posibilidades de relación con sus pares”. En particular, existe prueba sobre las “enormes
dificultades que se le presentaron todos estos años para acceder a un empleo digno que se
correspondiera con los beneficios sociales y provisionales acordes a la legislación
laboral”238. Hoy en día “Sebastián se desempeña como vendedor de perfumes […] como
cuenta-propia en la vía pública” y “nunca tuvo un trabajo formal” (…)”

Se viola el art 19:


Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad
Los Estados Parte en la presente Convención reconocen el derecho en igualdad de condiciones
de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de
las demás, y adoptarán medidas efectivas y pertinentes para facilitar el pleno goce de este
derecho por las personas con discapacidad y su plena inclusión y participación en la
comunidad, asegurando en especial que:
a) Las personas con discapacidad tengan la oportunidad de elegir su lugar de residencia y
dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás, y no se vean obligadas a
vivir con arreglo a un sistema de vida específico;
b) Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia
domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia
personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad y para
evitar su aislamiento o separación de ésta;
c) Las instalaciones y los servicios comunitarios para la población en general estén a
disposición, en igualdad de condiciones, de las personas con discapacidad y tengan en cuenta
sus necesidades.
Justificamos con el considerando 77 del fallo:
A pesar de que el menor de edad pudo reintegrarse al colegio, “en el segundo ciclo del año
1990 padeció severas alteraciones en el habla, la motricidad y cambios profundos en su
conducta que desconcertaron al personal docente y que, desde el punto de vista de dicha
escuela, obstaculizaban el desarrollo normal de [su] aprendizaje y [el de los otros alumnos]”

Se viola el Artículo 27 inc. B y E:


Trabajo y empleo
“Los Estados Parte reconocen el derecho de las personas con discapacidad a trabajar,
en igualdad de condiciones con las demás; ello incluye el derecho a tener la
oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido o aceptado en
un mercado y un entorno laborales que sean abiertos, inclusivos y accesibles a las
personas con discapacidad. Los Estados Parte salvaguardarán y promoverán el
ejercicio del derecho al trabajo, incluso para las personas que adquieran una
discapacidad durante el empleo, adoptando medidas pertinentes, incluida la
promulgación de legislación”
b. Proteger los derechos de las personas con discapacidad, en igualdad de
condiciones con las demás, a condiciones de trabajo justas y favorables, y en
particular a igualdad de oportunidades y de remuneración por trabajo de igual
valor, a condiciones de trabajo seguras y saludables, incluida la protección
contra el acoso, y a la reparación por agravios sufridos;
e. Alentar las oportunidades de empleo y la promoción profesional de las
personas con discapacidad en el mercado laboral, y apoyarlas para la
búsqueda, obtención, mantenimiento del empleo y retorno al mismo;
Justificamos con el considerando 116:
“(…) Sebastián Furlan terminó sus estudios secundarios “a la edad de treinta años”. Sin
embargo, el accidente de Sebastián Furlan afectó “sus posibilidades de desarrollo educativo” y
sus “posibilidades de relación con sus pares”. En particular, existe prueba sobre las “enormes
dificultades que se le presentaron todos estos años para acceder a un empleo digno que se
correspondiera con los beneficios sociales y provisionales acordes a la legislación laboral”.
Hoy en día “Sebastián se desempeña como vendedor de perfumes […] como cuenta-propia en
la vía pública” y “nunca tuvo un trabajo formal” (…)”

Se viola el artículo 28 punto uno y dos, de este último el inc. C:


Nivel de vida adecuado y protección social
“1. Los Estados Parte reconocen el derecho de las personas con discapacidad a un
nivel de vida adecuado para ellas y sus familias, lo cual incluye alimentación, vestido y
vivienda adecuados, y a la mejora continua de sus condiciones de vida, y adoptarán las
medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin
discriminación por motivos de discapacidad.”
“2. Los Estados Parte reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la
protección social y a gozar de ese derecho sin discriminación por motivos de
discapacidad, y adoptarán las medidas pertinentes para proteger y promover el
ejercicio de ese derecho.”
“c) Asegurar el acceso de las personas con discapacidad y de sus familias que vivan en
situaciones de pobreza a asistencia del Estado para sufragar gastos relacionados con
su discapacidad, incluidos capacitación, asesoramiento, asistencia financiera y
servicios de cuidados temporales adecuados”

Justificamos con el siguiente extracto del fallo (…) “Sebastián Claus Furlan vivía en la
localidad de Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, con su padre, Danilo Furlan, su
madre, Susana Fernández, y sus hermanos, Sabina y Claudio Furlan69. La localidad
de Ciudadela Norte es “una zona de clase media baja y clase baja, a menos de 500
metros de uno de los barrios más marginales y peligrosos del Conurbano70 de Buenos
Aires conocido como ‘Fuerte Apache’. La familia de Sebastián Furlan contaba con
escasos recursos económicos” (Considerando 71)
El damnificado se encontraba en una situación económica precaria, el estado no facilito
ningún medio para proteger su nivel de vida ni para garantizar su protección social en
vista del accidente.
Justificamos también con el considerando 80 del fallo.
“(…) Posteriormente, el demandante solicitó el beneficio de litigar sin gastos (...)” esto
fue pedido el 19 de abril de 1991.
Justificamos con el considerando 100:
“(…) el juzgado atribuyó 30% de responsabilidad a Sebastián Furlan y 70% de
responsabilidad al Estado. En consecuencia, condenó al Estado Nacional-Estado
Mayor General del Ejército a pagar a Sebastián Furlan la cantidad de 130.000 pesos
argentinos más sus intereses en proporción y con ajuste a las pautas suministradas en
la sentencia. Adicionalmente, impuso las costas del juicio al Estado por haber
resultado sustancialmente vencido y teniendo en cuenta la naturaleza del reclamo (…)”
Justificamos con los considerandos 103, 104 y 105:
103. El resarcimiento reconocido a favor de Sebastián Furlan quedó comprendido
dentro de la Ley 23.982 de 1991, la cual estructuró la consolidación de las
obligaciones vencidas de causa o título anterior al 1 de abril de 1991 que consistiesen
en el pago de sumas de dinero. Dicha Ley estipuló dos formas de cobro de
indemnización: i) el pago diferido en efectivo o, ii) la suscripción de bonos de
consolidación emitidos a dieciséis años de plazo.
104. Teniendo en cuenta las precarias condiciones en las que se encontraba y la
necesidad de una rápida obtención del dinero, Danilo Furlan optó por la suscripción
de bonos de consolidación en moneda nacional. Finalmente, surtidos diversos trámites
para tal efecto, el 6 de febrero de 2003 el Estado informó a la parte interesada acerca
de la disponibilidad de los Bonos de Consolidación cuyo vencimiento era el año 2016.
105. El 12 de marzo de 2003 el Estado entregó 165.803 bonos al beneficiario. Ese
mismo día Danilo Furlan vendió dichos bonos. Tomando en cuenta que Sebastián
Furlan tuvo que pagar honorarios a su apoderado por un valor de 49.740 bonos y que,
de conformidad con los términos de la sentencia de segunda instancia, tuvo que pagar
una parte de las costas procesales, Sebastián Furlan recibió en definitiva 116.063
bonos, equivalentes a 38.300 pesos argentinos aproximadamente, de los 130.000
pesos argentinos ordenados por la sentencia.
Como podemos notar se vio retrasado el pago y por ende el damnificado vio su
indemnización perjudicada. Esto significó un percance en sus posibilidades de
recuperación y reinserción.

Agregamos que el estado argentino vulnero de la Convención Americana de


Derechos Humanos el artículo 8.1, (“1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con
las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal
competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro carácter”) en relación con los artículos 19 (“Artículo 19. Derechos del
Niño Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor
requiere por parte de su familia, de la sociedad y del Estado”) y 1.1 (“Obligación de
Respetar los Derechos 1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a
respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno
ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna
por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición social”), por haber excedido el plazo razonable, en perjuicio de Sebastián
Claus Furlan.
Justificamos con los considerandos 196, 203 y 204:
“196. Asimismo, la Corte recuerda que la CDPD, anteriormente reseñada (…),
contiene normas sobre la importancia del acceso a justicia de las personas con
discapacidad “en igualdad de condiciones con las demás” e “incluso mediante ajustes
de procedimiento y adecuados a la edad” (Preámbulo y art. 13.1). En este sentido, el
Tribunal considera que en casos de personas vulnerables, como lo es una persona con
discapacidad, es imperante tomar las medidas pertinentes, como por ejemplo la
priorización en la atención y resolución del procedimiento por parte de las autoridades
a su cargo, con el fin de evitar retrasos en la tramitación de los procesos, de manera
que se garantice la pronta resolución y ejecución de los mismos.”

“203. Teniendo en cuenta lo anterior, la Corte considera que se


encuentra suficientemente probado que la prolongación del proceso en este caso
incidió de manera relevante y cierta en la situación jurídica de la presunta víctima y su
efecto tiene, hasta el día de hoy, un carácter irreversible, por cuanto al retrasarse la
indemnización que necesitaba, tampoco pudo recibir los tratamientos que hubieran
podido brindarle una mejor calidad de vida.”

“204. Una vez analizados los cuatro elementos para determinar la razonabilidad del
plazo (…), la Corte Interamericana concluye que las autoridades judiciales a cargo
del proceso civil por daños y perjuicios y del cobro de la indemnización no actuaron
con la debida diligencia y el deber de celeridad que exigía la situación de
vulnerabilidad en la que se encontraba Sebastián Furlan, razón por la cual excedieron
el plazo razonable, lo cual vulnera el derecho a las garantías judiciales establecido en
el artículo 8.1, en relación con los artículos 19 y 1.1, todos de la Convención
Americana, en perjuicio de Sebastián Claus Furlan.”

De manera tal que no había una justificación razonable para establecer que el proceso
revestía de una complejidad que, mediante razones concretas, explicara la extensión de
este, por lo tanto la Corte deja en claro la falta de diligencia que las autoridades
judiciales tuvieron.
El Estado es responsable por la vulneración al derecho a la protección judicial y el
derecho a la propiedad, consagrados en los artículos 25.1, 25.2.c, en relación con el
artículo 1.1 de la Convención Americana, en perjuicio de Sebastián Claus Furlan,
Artículo 25:
Protección Judicial:
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra
actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la
ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados Parte se comprometen:
a) A garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del
Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) A desarrollar las posibilidades de recurso judicial,
y c) A garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda
decisión en que se haya estimado procedente el recurso.

Justificamos con el considerando 222:

“222. De acuerdo a lo anterior, la Corte observa que en este caso existe una interrelación
entre los problemas de protección judicial efectiva y el goce efectivo del derecho a la
propiedad. En efecto, al aplicar un juicio de proporcionalidad a la restricción del
derecho a la propiedad ocurrida, se encuentra que la Ley 23.982 cumplía con una
finalidad admisible convencionalmente, relacionada con el manejo de una grave crisis
económica que afectaba diversos derechos de los ciudadanos. El medio escogido para
enfrentar dicho problema podía resultar idóneo para alcanzar dicho fin y, en principio,
puede aceptarse como necesario, teniendo en cuenta que en ocasiones puede no existir
medidas alternativas menos lesivas para enfrentar la crisis. Sin embargo, a partir de la
información disponible en el expediente, la restricción al derecho a la propiedad de
Sebastián Furlan no es proporcionada en sentido estricto porque no contempló ninguna
posibilidad de aplicación que hiciera menos gravosa la disminución del monto
indemnizatorio que le correspondía. No se encuentra en el expediente algún tipo de
previsión pecuniaria o no pecuniaria que hubiera podido moderar el impacto de la
reducción de la indemnización u otro tipo de medidas ajustadas a las circunstancias
específicas de una persona con varias discapacidades que requerían, para su debida
atención, del dinero ya previsto judicialmente como derecho adquirido a su favor. En las
circunstancias específicas del caso concreto, el no pago completo de la suma dispuesta
judicialmente en favor de una persona pobre en situación de vulnerabilidad exigía una
justificación mucho mayor de la restricción del derecho a la propiedad y algún tipo de
medida para impedir un efecto excesivamente desproporcionado, lo cual no se
comprobó en este caso.”

Por último, nos gustaría citar unas conclusiones muy importantes que deja la Corte en
relación al fallo:
“268. En el presente caso la Corte resalta que los menores de edad y las personas con
discapacidad deben disfrutar de un verdadero acceso a la justicia y ser beneficiarios de
un debido proceso legal en condiciones de igualdad con quienes no afrontan esas
desventajas. Para alcanzar sus objetivos, el proceso debe reconocer y resolver los
factores de desigualdad real de quienes son llevados ante la justicia. La presencia de
condiciones de desigualdad real obliga a adoptar medidas de compensación que
contribuyan a reducir o eliminar los obstáculos y deficiencias que impidan o reduzcan
la defensa eficaz de los propios intereses.”

“269. El Tribunal ha hecho referencia a la situación agravada de vulnerabilidad de


Sebastián Furlan, por ser menor de edad con discapacidad viviendo en una familia de
bajos recursos económicos, razón por la cual correspondía al Estado el deber de
adoptar todas las medidas adecuadas y necesarias para enfrentar dicha situación. En
efecto, ha sido precisado el deber de celeridad en los procesos civiles analizados, de los
cuales dependía una mayor oportunidad de rehabilitación. Además, la Corte concluyó
que era necesaria la debida intervención del asesor de menores e incapaces o una
aplicación diferenciada de la ley que reguló las condiciones de ejecución de la
sentencia, como medidas que permitieran remediar de algún modo las situaciones de
desventaja en las que se encontraba Sebastián Furlan. Estos elementos demuestran que
existió una discriminación de hecho asociada a las violaciones de garantías judiciales,
protección judicial y derecho a la propiedad ya declaradas. Además, teniendo en
cuenta los hechos reseñados en el capítulo sobre la afectación jurídica producida a
Sebastián Furlan en el marco del proceso civil (…), así como el impacto que la
denegación al acceso a la justicia tuvo en la posibilidad de acceder a una adecuada
rehabilitación y atención en salud (…), la Corte considera que se encuentra probada, a
su vez, la vulneración del derecho a la integridad personal. En consecuencia, la Corte
declara que el Estado incumplió su obligación de garantizar, sin discriminación, el
derecho de acceso a la justicia y el derecho a la integridad personal en los términos de
los artículos 5.1, 8.1, 21, 25.1 y 25.2.c, en relación con los artículos 1.1 y 19 de la
Convención Americana en perjuicio de Sebastián Claus Furlán.” 2

En tanto analizamos estos artículos podemos concluir que al fin y al cabo el principio
legítimo perseguido es el de la equidad, contemplar que las personas con discapacidad
que se encuentran en desigualdad real con el resto deben ser apoyadas mediante
medidas de acción positiva del Estado, garantizando en este caso (Furlan) el derecho al
acceso a la justicia y el debido proceso en igualdad de condiciones, de manera tal que
cambiamos el enfoque ya no en un paradigma de no discriminación, sino apuntando a
un paradigma de protección de los grupos vulnerados que, sin distinción de ser mayoría
o minoría, no se encuentran en las mismas condiciones. Por lo tanto, las barreras que la
sociedad impone en el caso de las personas con discapacidad deben ser reducidas o
eliminadas, como una obligación del Estado, e incluso al tener jerarquía constitucional

2
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS CASO FURLAN Y FAMILIARES VS.
ARGENTINA: [Link]
%20(2).pdf CONVENCION AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS (PACTO DE SAN JOSÉ)
[Link]
la CDPD (cuyos artículos más relevantes en torno al caso Furlan ya hemos mencionado,
sin dejar de lado el resto que no hemos hecho referencia, cuya importancia es la misma
que la de los demás) queda como fin constitucionalmente legítimo el de la protección de
los derechos de las personas con discapacidad, apuntando a eliminar toda forma de
discriminación (CIADDIS) y apuntando a conseguir que los obstáculos que se presenten
queden sin efecto y se garantice la igualdad real en el ejercicio de sus derechos, es decir,
en igualdad de condiciones que el resto de la sociedad.

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