RECETA RISSOTTO
Ingredientes para 4 personas
• 400gr de arroz arborio (u otra variedad de arroz redondo)
• 2 cebollas tiernas
• 2 dientes de ajo
• 80gr de queso parmesano
• 1 nuez de mantequilla
• Pimienta
• Perejil
• Sal y aceite
Cómo hacer risottos
Se pelan los dientes de ajo, se pican bien pequeños y se reservan. Se lava el
perejil, se pica y se reserva. Se pela y se lava la cebolla, y se corta
en brunoise (tacos pequeños).
En una olla, se pone a calentar el caldo de pollo (ver receta aquí) o caldo de
verduras (ver receta aqui) .
En una cazuela con un chorro de aceite se pone a pochar la cebolla, a fuego
lento, tapada y con sal para que sude. Cuando esté bien blanda, se añade el
ajo picado y se dora. Luego se añade el arroz y se saltea junto al sofrito, sin
añadir aún el caldo. Con ello se evita que se abra el grano durante la cocción.
Se sabe que el arroz está sellado porque el grano adquiere una textura
exterior como de nácar (nacarizada).
La clave del risotto es ir añadiendo el caldo hirviendo poco a poco, a medida
que se consume, sin dejar nunca que quede del todo seco. Por ello, se añaden
un par de cazos primero, se deja que el arroz absorba, y se vuelven a añadir
un par de cazos, y así sucesivamente hasta que el arroz quede listo. Durante
el proceso de cocción también es muy importante ir removiendo siempre el
arroz porque, al añadir el líquido poco a poco, se asegurara la cocción
homogénea a la vez que se fomenta que el arroz vaya soltando el almidón que
contribuye a la cremosidad del plato final.
Con el arroz bastante al dente (unos 15 minutos de cocción,
aproximadamente), se retira del fuego, se añade la mantequilla, el queso, el
perejil picado y la pimienta, y se remueve hasta conseguir la textura cremosa.
Se tapa con un trapo, se deja reposar unos cinco minutos y queda listo para
servir.
Para hacer risotto a tu gusto
Esta receta básica de risotto se puede aromatizar al gusto, de modo que en
lugar de perejil se puede emplear orégano (que se añadiría al final, junto al
queso) u otras hierbas aromáticas y/o especias. A su vez, se puede variar el
queso, de modo que se pueden emplear quesos semicurados al gusto,
combinaciones de tres quesos (gouda, Edam, cheddar), etc. También se
puede optar por quesos más cremosos como camembert, mascarpone, etc., en
cuyo caso se puede prescindir de la mantequilla al final. A su vez, partiendo de
la cebolla como base del sofrito, a este se le puede añadir los ingredientes que
se deseen: tomate triturado (que siempre se dejará reducir), hortalizas
variadas, jamón, bacon, salmón ahumado, etc.