0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas3 páginas

Nuevas expresiones en el lenguaje actual

El lenguaje es una construcción orgánica que refleja la realidad y las experiencias de las sociedades, y su evolución está influenciada por cambios sociales. Grupos de individuos crean sus propios lenguajes como forma de identificación, y recientemente ha surgido un interés mediático por nuevas expresiones entre los jóvenes, como 'PEC' y 'servir coño'. La lengua, en constante cambio, muestra una vitalidad que se manifiesta en la adaptación y creación de términos que reflejan la cultura contemporánea.

Cargado por

dianacarpena06
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas3 páginas

Nuevas expresiones en el lenguaje actual

El lenguaje es una construcción orgánica que refleja la realidad y las experiencias de las sociedades, y su evolución está influenciada por cambios sociales. Grupos de individuos crean sus propios lenguajes como forma de identificación, y recientemente ha surgido un interés mediático por nuevas expresiones entre los jóvenes, como 'PEC' y 'servir coño'. La lengua, en constante cambio, muestra una vitalidad que se manifiesta en la adaptación y creación de términos que reflejan la cultura contemporánea.

Cargado por

dianacarpena06
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Palabras

Hay grupos de individuos que inventan su


propio lenguaje como una forma de
identificación y reafirmación

Un usuario de X
revisa mensajes en su 'timeline'.GORKA LEJARCEGI

ROSA MONTERO

04 FEB 2024 - 05:40 CET

En principio fue el verbo, ya se sabe; fue al nombrar las cosas cuando


éstas emergieron del remolino primordial de caos y tinieblas. Las
palabras dan forma al mundo, pero el mundo también influye en
ellas. Alphonse Bertillon, famoso policía y criminólogo francés del
siglo XIX, decía que sólo se ve lo que se mira y sólo se mira lo que se
está preparado para ver, una frase que me parece magistral y que
nos enseña que la realidad, que a todos nos parece un valor
indiscutible y absoluto, no es más que un producto subjetivo y
condicionado por las circunstancias. Y dado que la realidad se
manifiesta por medio de palabras, podemos decir que sólo se nombra
eso que se mira y que estás preparado para ver. De ahí que
los saamis, un pueblo que habita en Laponia, tengan más de 60
términos para definir la nieve en sus diversos estados, y otros tantos
para referirse a los renos, diferenciándolos por sus peculiaridades.
Natural: los saamis han dependido para su supervivencia de ambas
cosas, así que han tenido que observarlas con especial intensidad y
cuidado.
He dicho muchas veces que la lengua es algo orgánico, que es como
la piel de una sociedad, y que engorda, adelgaza o se llena de
cicatrices dependiendo de las alteraciones del cuerpo al que recubre.
Los cambios sustanciales de la lengua, en fin, siguen o acompañan a
los sociales. Pero claro, la piel, que en el ser humano es el órgano
más extenso, tiene muchos rincones. Hay grupos de individuos que
inventan su propio lenguaje como una forma de identificación y
reafirmación; a veces son innovaciones minoritarias e idiotas que se
pierden enseguida, como esos pellejitos de los dedos que una se
arranca cuando está nerviosa. Cuando leí El gran momento de Mary
Tribune, la estupenda novela de Juan García Hortelano publicada en
1972, me sorprendió encontrar personajes que decían “incinérame el
cilindrín”, en vez de “enciéndeme el cigarrillo”. Y poco después salió
algún artículo en prensa hablando de esas formas de expresión entre
los pijos madrileños, aunque yo jamás escuché decir eso a nadie. Es
más, hasta puede que fuera una invención de Hortelano. En cualquier
caso, semejante bodrio no prosperó (por cierto, otro ejemplo de la
vitalidad del lenguaje: ahora los pijos son llamados cayetanos).

Ayer, en una comida con amigos, nos pasamos un buen rato hablando
de las nuevas expresiones que están usando los más jóvenes.
Después seguí indagando por mi cuenta y he reunido un puñado. PEC
es la más llamativa: viene de “por el culo”, y significa que te encanta
algo. “La serie de The Bear me la meto PEC”, dirías, por ejemplo. O
bien, lo cual es muy común, lo acortas y dejas en el mero PEC;
pongamos que alguien te propone un plan que te entusiasma y
entonces tú contestas: “Ay, PEC, PEC”, lo cual puede darte cierta
semejanza con el Correcaminos. No se sabe el origen del acrónimo,
pero quizá guarde relación con esa atracción por la escatología que
se suele experimentar en la niñez y primera adolescencia.

Una expresión interesante es “servir coño” o “sirviendo coño”. Al


parecer es una traducción directa del inglés serving cunt y proviene
del entorno LGTBIQ+, pero aquí se usa de forma general y positiva
para hablar de mujeres que manifiestan su valía y reafirman la fuerza
femenina: “Llegó sirviendo coño”. Brutal, pero iconoclasta y
elocuente. En fin, hay muchas más. Terminaré con una muy utilizada:
“Y la queso”, que viene de “Y la que soporte”. Salió de una telenovela
(otros dicen que es de una canción utilizada en un reality mexicano).
Significa que te importa un pimiento lo que piense la gente sobre ti,
que no piensas cambiar y que los demás ya pueden aguantarse.

Pero lo más curioso es que me acabo de meter en internet y he


descubierto que estamos viviendo una miniexplosión de atención
mediática sobre el tema. Empezó hace sólo un mes y sigue hoy:
pequeños artículos en La Vanguardia o Infobae, referencias en
televisión… Así funciona la lengua, con súbitas erupciones; posee una
rara vitalidad, una existencia paralela. Según dijo en 2010 a Público el
lingüista y académico de la RAE José Antonio Pascual, “en una
generación, el léxico y el uso del lenguaje suele cambiar hasta en un
5%”. La lengua es un bicho vivo, ya lo he dicho. Y, entre tanto suceso
aterrador que estamos padeciendo, me alegra e incluso me
conmueve que las palabras puedan ser

También podría gustarte