Sentencia sobre daños por accidente de tránsito
Sentencia sobre daños por accidente de tránsito
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defensora de menores de Cámara manteniendo el recurso de apelación
interpuesto por la Sra. defensora de menores de primera instancia y
adhiriendo a los agravios presentados por la parte actora.
Se dictó el llamado de autos, providencia que se encuentra
firme, quedando de esta manera los presentes en estado de dictar
sentencia.
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Comercial de la Nación. Comentado..., Astrea, t. I, pág. 587) (Conf.
CNCiv. Sala “J”, diciembre 28/2021, “D., M. C. y otros c/ F., M. N. y
otros s/ daños y perjuicios” Expte. N°87.644/16).
Con motivo del accidente que nos ocupa se inició la
causa penal N°10-00-034071-13 sobre lesiones culposas que obra por
cuerda. En el acta de procedimiento obrante a fs. 1/vta. de dichas
actuaciones, el personal policial que concurrió al lugar del hecho
consignó: “…Se observa que sobre la calle Obarrio orientado hacia la
Matanza, se encontraba un rodado marca Fiat Palio color gris, patente
DBY 238…identificándose a su conductor como Abregu Ángel
Ramón…asimismo se observa a pocos metros del rodado antes
mencionado a una motocicleta marca Zanella 110cc color negra sin
patente…identificándose a su conductor como Cristian Nicolás
Zapienza, argentino de 28 años de edad, instruido, …no recuerda su
documento nacional de identidad, no poseía al momento
documentación de la motocicleta, el cual a la vez manifestaba sentir
dolor en sus miembros inferiores, quien a su vez informa que se
encontraba junto a su concubina y su hija menor de edad que viajaban
como acompañantes, resultando ser su concubina Flores Jesica …y su
hija Morena Flores…quienes a simple vista poseían distintas lesiones
en su cuerpo y heridas cortantes”.
Con fecha 7 de octubre de 2013 compareció a declarar en
sede policial la aquí coactora, Jesica María Lujan Flores, quien
manifestó: “Que el día 29 de septiembre, siendo alrededor de las
19:30 horas aproximadamente, momentos que se desplazaba a bordo
de una motocicleta marca Zanella…como acompañante, ya que era
conducida por su concubino llamado Cristian Zapienza, argentino de
28 años de edad, y también viajaba su hija llamada Annette Morena
Flores…cuando en forma sorpresiva un vehículo marca Fiat palio de
color gris patente DBY conducido por Abregu Ángel Ramón , que
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Eva Perón correspondiente al paciente Cristian Nicolás Zapienza, con
fecha 23 de octubre de 2013 se comenzó a consignar como nombre
del paciente el de Cristian Marcelo Pérez, he de coincidir con el crite-
rio de la Sra. jueza de grado en cuanto a que, frente a las constancias
obrantes en la causa penal y demás elementos referidos, ello no resul-
ta suficiente para tener por acreditada la legitimación activa del Sr.
Cristian Marcelo Pérez en este proceso.
Es que la defensa de falta de legitimación para obrar tien-
de a determinar si el actor o el demandado están investidos de la legi-
timatio ad causam , esto es su existe identidad entre la persona del ac-
tor y aquella a quien la acción está concedida o entre la persona del
demandado y aquella contra quien se concede. La demostración de la
calidad de titular del derecho del actor y de la calidad de obligado del
demandado es lo que determina o no la admisión de esta defensa
(CNom SalaA, 24/4/98, LL 1998-E-411; Areán, Beatriz en Highton
Areán, “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación…”, T6,
págs. 783)
Al ser ello así, el coactor que se consideraba legitimado,
debía aportar la prueba pertinente a los efectos de formar convicción
respecto al derecho que invoca y justificar de modo idóneo la diferen-
cia o error recurrente en la identidad de quien participara en el sinies-
tro (art. 377 CPCN), lo que en el caso no ocurrió y al no poder afir-
marse con certeza que Cristian Marcelo Perez y Cristian Nicolas Za-
pienza (mencionada en la causa penal, la historia clínica –en sus ini-
cios-, la denuncia de siniestro) son una misma y única persona ni ha-
berse aportado ningún elemento fehaciente al respecto, no cabe sino
coincidir con las conclusiones de la sentencia recurrida.
Consecuentemente propongo al acuerdo desestimar el
agravio en estudio y confirmar este aspecto de la sentencia apelada.
VI. Reclamo de la coactora Jesica María Luján Flo-
res.
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terés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto
la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva.
En particular, el art. 1738 determina que la indemniza-
ción comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la vícti-
ma, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a
la probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chances. In-
cluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos
personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud psi-
cofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la
interferencia en su proyecto de vida.
Específicamente en relación con el principio de
resarcimiento integral, el art. 1740 Cod. Civ. y Com. establece que la
reparación del daño debe ser plena, restituyendo la situación del
damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en
dinero o en especie.
La incapacidad sobreviniente está representada por las
secuelas o disminución física o psíquica que queda luego de comple-
tado el período de recuperación o restablecimiento; produciéndose en-
tonces para la misma un quebranto patrimonial indirecto, derivado de
las limitaciones que presenta al reanudar sus actividades habituales y
al establecerse su imposibilidad -total o parcial- de asumirlas y cum-
plirlas adecuadamente. La incapacidad económica -o laborativa- so-
breviniente se refiere a una merma de aptitudes que sufre el individuo
para obtener lucros futuros, sea en las tareas que habitualmente suele
desempeñar o en otras, es decir, una chance frustrada de percepción
de ganancias..." (Trigo Represas, Félix A. - López Mesa, Marcelo J.;
"Tratado de la responsabilidad civil", La Ley, Bs. As., 2006, vol.
"Cuantificación del Daño", p. 231 y ss.).
Tal el criterio de nuestra Corte Suprema, que ha sosteni-
do que cuando la víctima resulta disminuida en sus aptitudes físicas o
psíquicas en forma permanente, esta incapacidad debe ser objeto de
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tos médicos constituyen un elemento importante a considerar, no con-
forman una pauta estricta que el juzgador deba seguir inevitablemen-
te, ya que no sólo cabe justipreciar el aspecto laboral sino también las
demás consecuencias que afectan a la víctima. (C.S.J.N., Fallos:
310:1826; Ídem., 11/06/2003, “Cebollero, Antonio Rafael y otros c/
Córdoba, Provincia de”, Fallos: 326:1910).
Es decir que, para establecer el quantum de la
indemnización por incapacidad sobreviniente, debe considerarse la
incidencia del hecho dañoso, cualquiera sea su naturaleza, en relación
con todos los aspectos de la personalidad de la víctima, tanto en lo
laboral como en lo social, en lo psíquico como en lo físico.
A los fines de establecer el monto que debe resarcirse por
este concepto, deben tenerse en cuenta las condiciones personales de
la víctima, así como las familiares y socio-económicas, sin que el gra-
do de incapacidad comprobado científicamente por el perito médico
traduzca, matemáticamente, una cierta cuantía indemnizatoria. Sólo
constituye un parámetro de aproximación económica que debe ser
conjugado con las múltiples circunstancias vitales que contribuyen a
definir razonablemente el monto de la reparación (Conf. Sala “J”,
1/3/2021 Expte N° 14845/15 “Albornoz Hernán Carlos c/ Transportes
Lope de Vega SA s/Daños y Perjuicios”; Idem, 20/4/2021, Expte N°
15470/2016 “Ale Pezo Aurelia Concepción/ Sosa Pablo y otros s/ da-
ños y Perjuicios”; Ídem id, 13/8/2021, Expte. N° 70.112/2018, “Qui-
roga Mendiri, María Lidia c/ Luchetti, Liliana Mónica y otros s/ Da-
ños y Perjuicios”; entre otros).
En el mismo sentido, he sostenido que deben ponderarse
las limitaciones que el damnificado padece en su desempeño laboral y
social, teniendo en cuenta circunstancias particulares como su edad,
condiciones socio-económicas, actividad laboral anterior, incidencia
real de las lesiones en su actividad actual, etc. Por ende, lo que real-
mente resulta de vital importancia es el modo en que las secuelas
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tidumbre, inseguridad e inestabilidad al que se enfrenta ante la posibi-
lidad de perder a sus seres queridos de una menara difícil de prever, y
el trastorno de su vida de relación por las desavenencias conyugales
que el estado anímico y financiero de la familia conllevan (consecuen-
cias directas del hecho de autos) ha desarrollado conductas desadapta-
tivas, ansiedad, angustia, sentimiento de vulnerabilidad y perturbacio-
nes en el aprovechamiento de la energía psíquica; elementos todos que
concluyen en una profunda perturbación del equilibrio emocional. El
estado psíquico actual de la Sra. Flores muestra estar consolidado, ya
que las alteraciones perduran a pesar de haber transcurrido más de
cuatro años desde que acaecieron los hechos que promueven las pre-
sentes actuaciones” (fs. 364).
A continuación refirió la profesional que la Sra. Flores
presenta un “Desarrollo Reactivo Leve (2.6.5.) y le corresponde un
porcentaje de incapacidad psíquica del 10%” (fs. 364 vta.).
Asimismo recomendó que realice un tratamiento psicoló-
gico individual, durante al menos un año, con una frecuencia a deter-
minar por el profesional actualmente, “con el propósito de propender
a la elaboración psíquica de la vivencia traumática sufrida y evitar su
posible agravamiento” (fs. 364 vta.).
La circunstancia de que el dictamen no tenga carácter de
prueba legal no importa que quien juzga pueda apartarse arbitraria-
mente de la opinión fundada del idóneo, por lo que la desestimación
de las conclusiones a las que arribara ha de ser razonable y motivada,
siendo imprescindible contar con elementos de juicio que permitan
concluir fehacientemente en el error o inadecuado uso que el experto
hubiera hecho de sus conocimientos científicos, de los que por su pro-
fesión o título habilitante ha de suponérselo dotado. (Conf. C. N. Civ.,
Sala “J”, 06/07/2010, Expte. 93261/2007, “Godoy Muñoz, Pedro c/
Villegas, Víctor Hugo y otros s/ daños y perjuicios”; Idem.,
23/6/2010, Expte. Nº 59.366/2004 “Berdier, Tristán Marcelo c/ Snito-
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diversos actos de la vida cotidiana, considerando tanto la faz laboral
como la vida de relación del individuo, ya que la “indemnización en
sede civil tiende a la integralidad" (SCJM. 9/8/2010, “Leiva Rubén
Darío en J° 81.963/31.663 Leiva Rubén D. C/ Monte-Negro Martínez
Miguel Ángel P/ D. y P. S/ INC.").
Es pertinente recordar, tal como lo sostuviera mi
distinguido colega de la Sala “J”, el Dr. Maximiliano L. Caia en su
reciente voto como vocal preopinante en autos “C., C. I. y otro c/ B.,
M. C. y otros s/Daños y perjuicios”, el derecho que tiene toda persona
a una reparación integral de los daños sufridos. Este principio basal
del sistema de reparación civil encuentra su fundamento en la
Constitución Nacional y está expresamente reconocido por el plexo
convencional incorporado al artículo 75, inciso 22, de la Ley
Fundamental (conf. artículos I de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre; 3° de la Declaración Universal de
Derechos Humanos; 4°, Buenos Aires, 2 de Septiembre de 2021 - 2 -
5° y 21 del Pacto de San José de Costa Rica y 6° del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos).
Es la violación del deber de no dañar a otro lo que gene-
ra la obligación de reparar el menoscabo causado, noción que com-
prende todo perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria que afecte
en forma cierta a otro en su persona, en su patrimonio y/o en sus dere-
chos o facultades (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros” y sus citas). Di-
cha reparación integral no se logra si el resarcimiento que se admite
como modo de reparar los daños ocasionados se concreta en valores
económicos insignificantes en relación con la entidad del daño que
pretende resarcirse (conf. Fallos: 314:729, considerando 4°; 316:1949,
considerando 4°, y 340:1038; entre otros).
En esa línea de razonamiento, la Corte Suprema en el
marco de una demanda laboral por daños deducida con sustento en las
normas del Código Civil ha enfatizado que “resulta inconcebible que
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una indemnización civil que debe ser integral, ni siquiera alcance a las
prestaciones mínimas que el sistema especial de reparación de los ac-
cidentes laborales asegura a todo trabajador con independencia de su
nivel de ingreso salarial” (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros”), así
como también ha admitido que, más allá de que -como norma- no que-
pa en supuestos como los examinados recurrir a criterios matemáticos
ni aplicar las fórmulas utilizadas por la ley de accidentes de trabajo,
estos últimos pueden constituir una pauta genérica de referencia que
no debe ser desatendida por quienes tienen a su cargo la tarea de cuan-
tificar los daños (conf. arg. Fallos: 327:2722 y 331:570).
La consideración de criterios objetivos para determinar la
suma indemnizatoria en cada caso no importa desconocer la facultad
propia de los magistrados de adecuar el monto de la reparación a las
circunstancias y condiciones personales del damnificado habida
cuenta el margen de valoración de que aquellos gozan en la materia
(artículo 165 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación),
sino recurrir a pautas meramente orientadoras que permitan arribar a
una solución que concilie de la mejor manera posible los intereses en
juego y evite –o cuando menos minimice- valoraciones sumamente
dispares respecto de un mismo daño sin motivos razonables y/o de
entidad que lo justifiquen. Ello máxime cuando, como en el caso, la
ponderación cuestionada por insuficiente atañe al daño material.
En función de las consideraciones señaladas, ponderadas
a la luz del prisma del derecho a una reparación integral, el cimero
Tribunal entiende que resulta ineludible que, al tiempo de determinar
el monto indemnizatorio por incapacidad sobreviniente y valor vida,
los magistrados intervinientes tengan en cuenta como pauta
orientadora las sumas indemnizatorias que establece el régimen de
reparación de riesgos del trabajo para esos mismos rubros, lo que
coadyuvará a arribar a una decisión que -más allá de las
particularidades propias de cada régimen indemnizatorio- no
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desatienda la necesaria armonía que debe regir en el ordenamiento
jurídico cuando no se evidencian razones de entidad para un proceder
diferente. Ello, pues no resulta razonable que -como se advierte en el
caso- a un trabajador en relación de dependencia se le otorgue
protección mayor que a cualquier otro habitante cuando lo que se
intenta resarcir de manera integral es el mismo concepto. Esta
diferenciación, sin otro fundamento más que la condición señalada,
conduce a vulnerar el derecho de igualdad ante la ley previsto por el
artículo 16 de la Constitución Nacional. Recurso de hecho deducido
por la parte actora en la causa (conf. CSJN. “Grippo, Guillermo
Oscar; Claudia P. Acuña y otros c/ Campos, Enrique Oscar y otros s/
daños y perjuicios (acc. trán. c/ les. o muerte)”, del 2/9/2021; Conf
CNCiv. Sala “J”, 24/9/2021, Exp. N° 23.710/2010, “Casanovas,
César Ignacio y otro c/ Bravo, Mercedes Carmen y otros s/ Daños y
perjuicios”; Ídem, 19/10/2021, Expte N° 95.490/2017 “Tula,
Germán Andrés y otro c/ Gorordo, Jorge Sebastián y otro s/ daños y
perjuicios” Ídem id, 25/10/2021, Expte N° 14701/2016 “Latorre
Yapo Erik Ernesto c/ Mosconi Elisabet Josefina s/ daños y
perjuicios”; Id id, 28/12/2021, Expte. Nro. 45597/2014 “Montone
Miguel Ángel y otro c/ Monte Grande SA Empresa SA/ daños y
perjuicios”)
El porcentaje de incapacidad laboral no es una pauta
determinante que el juzgador deba inevitablemente seguir para mensu-
rar y resarcir el daño a la integridad psicofísica, cuando se demanda de
acuerdo con el derecho civil. Como lo destaca el juez Lorenzetti en su
voto (considerando catorce), si bien el porcentaje de incapacidad labo-
ral es una pauta genérica de referencia, el juzgador debe también valo-
rar las consecuencias que afecten a la víctima, tanto desde el punto de
vista individual como desde el social, lo que le confiere a dicha tarea
un marco de valoración más amplio (Fallos: 308:1109; 312:2412;
322:2658; 326:847; 327:2722 y 329:4944). Ello es consecuencia, asi-
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La perito psicóloga recomendó que la actora realice un
tratamiento psicológico individual, durante al menos un año, con una
frecuencia a determinar por el profesional actualmente, “con el propó-
sito de propender a la elaboración psíquica de la vivencia traumática
sufrida y evitar su posible agravamiento” (fs. 364 vta.).
Cuando el perito determina que el trastorno mental que
presenta un examinado amerita un tratamiento por especialistas,
indicándolo al juez, el damnificado puede percibir ese monto, como
un rubro más del resarcimiento, incluso en el caso de que decida no
hacer ningún tratamiento y cargar con el peso de su malestar. Así lo
viene sosteniendo nuestra Corte Suprema, al señalar: “en cuanto al
tratamiento psicológico aconsejado…, se trata de un gasto que debe
ser indemnizado, por cuanto supone erogaciones futuras que
constituyen un daño cierto indemnizable (art. 1067 del Código Civil)”
(C.S.J.N., 28/05/2002, “Vergnano de Rodríguez, Susana Beatriz
c/Buenos Aires, Provincia de y otro”, Fallos 325:1277).
El tratamiento psicológico constituye un rubro autónomo
e independiente de la incapacidad pues tiene por finalidad afrontar las
necesidades psicológicas derivadas de la incapacidad detectada y es
indispensable para atemperar el daño ya causado y/o evitar su agrava-
miento.
La frecuencia y duración siempre serán estimativas, y
también tendrán el sentido de una orientación para el juez. Está claro
que nadie puede predecir con certeza cuándo se curará una persona, o
cuándo la mejoría que ha obtenido ya es suficiente.
Lo científico llega hasta el momento de establecer que,
por la patología que el perito ha detectado, la persona necesita o puede
beneficiarse con un tratamiento. A partir de ese momento, se pone en
juego un criterio de apreciación, tanto para la distribución de los
porcentajes, como para la duración y costos de tratamiento. No es una
mera conjetura, porque hay elementos clínicos que la convalidan, pero
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Para que proceda la reparación de este tipo de daños no
es necesaria la existencia de prueba fehaciente, sino que en atención a
la entidad de las lesiones se puede presumir su extensión, mas ante la
falta de prueba acabada, la estimación debe hacerse con suma cautela,
máxime cuando la víctima recurrió a los servicios de instituciones
públicas, como ocurre en la especie, sin olvidarnos igualmente que
ninguna obra social ni institución pública cubre por completo estos
gastos (Conf. CNCiv, Sala “J” 20/4/2021 Expte N° 15470/2016 “Ale
Pezo Aurelia Concepción c/ Sosa, Pablo y otros s/ daños y
perjuicios”)
En relación a ello también se expidió nuestro Máximo
Tribunal, “Atento a la necesidad de salvaguardar el principio de la re-
paración integral del daño causado, debe integrar el resarcimiento,
aunque no hayan sido materia de prueba, los gastos médicos y de far-
macia que guarden razonable proporción con la naturaleza de las le-
siones sufridas por el actor” (C.S.J.N. Fallos 288:139).
Sin perjuicio de ello, la presunción es susceptible de re-
batirse por prueba en contrario, la que deberá producir quien alega la
improcedencia del reclamo (si el recurrente es el demandado) o pre-
tende una suma superior a la fijada por el sentenciante en uso de las
facultades que le otorga el art.165 del Cód. Procesal, cuando se trata
del accionante (Conf. C. N. Civ. Sala “J”, 21/8/2020 Expte N°
75.122/2014 “Alustiza, Eduardo Luis c/ Marquez, Guillermo Nicolás
s/ daños y perjuicios”; Ídem, 14/9/2020, Expte N° 48.250/201 “ Ga-
ranton, Alberto Daniel c/ González, Jorge Alberto y otros s/ daños y
perjuicios”; ídem id, 14/1272021,Expte N° 59625/2017 "Díaz, Sergio
German c/Malet, Eduardo Ariel y otros s/daños y perjuicios”; entre
otros muchos).
En virtud de ello, dentro del marco de los presentes ac-
tuados, teniendo en cuenta las características de las lesiones padecidas
por la actora como consecuencia del accidente de marras y ante la au-
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de los perjuicios materiales, pues media interdependencia entre tales
rubros, que tienen su propia configuración (conf. Llambías, Jorge J.,
“Tratado de Derecho Civil, Obligaciones, Tº I, p. 13, ed.
AbeledoPerrot; CSJN., 06/10/2009, “Arisnabarreta, Rubén J. c/ E. N.
(Min. de Educación y Justicia de la Nación) s/ juicios de
conocimiento”; Ídem., 07/11/2006, “Bianchi, Isabel del Carmen
Pereyra de c/ Buenos Aires, Provincia de y Camino del Atlántico S.A.
y/o quien pueda resultar dueño y/o guardián de los animales causantes
del accidente s/ daños y perjuicios”, Fallos 329:4944; Id., 24/08/2006,
“Ferrari de Grand, Teresa Hortensia Mercedes y otros c/ Entre Ríos,
Provincia de y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 329: 3403; Id.,
06/03/2007, ORI, “Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos Aires, Provincia
de (Policía Bonaerense) y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 330:
563, entre muchos otros).
Asimismo, el art. 1741 del CCyCN in fine establece que
“el monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfaccio-
nes sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reco-
nocidas” delimitando la actividad jurisdiccional y acentuando sus fun-
ciones reparatorias.
En otras palabras, el monto del resarcimiento debe per-
mitir procurarse un placer que compense o sustituya el displacer sufri-
do, criterio que jurisprudencialmente se viene aplicando de manera in-
veterada por nuestros tribunales.
En cuanto a su valuación, cabe recordar lo señalado por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el sentido que: El dolor
humano es apreciable y la tarea del juez es realizar la justicia humana;
no se trata de una especulación ilícita con los sentimientos sino de dar-
le a la víctima la posibilidad de procurar satisfacciones equivalentes a
lo que ha perdido.
Señaló nuestro Máximo Tribunal que "Aun cuando el di-
nero sea un factor muy inadecuado de reparación, puede procurar al-
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($100.000) fijado por la sentenciante de grado para resarcir el presente
rubro.
Sobre este ítem he de remitirme a las consideraciones ex-
puestas en el apartado VI, A).
Conforme surge de la documentación médica obrante en
autos, luego de sufrir el accidente la niña fue trasladada en ambulancia
hacia el Hospital Eva Perón dela localidad de Merlo, donde se consig-
nó: “niña de tres años de edad que sufre accidente automovilístico en
vía pública choque (moto-auto) donde presenta traumatismo de cráneo
sin pérdida de conciencia más herida cortante profunda en región dor-
sal pie izq. Hematoma frontal. Hematoma periorbitario derecho”
(fs.21).
La perito médica luego de examinar a la actora y analizar
las constancias obrantes en autos informó que con motivo del acciden-
te la menor sufrió “TEC, herida profunda cortante en pie izquierdo,
hematoma frontal y hematoma periorbitario derecho” (fs. 346). Señaló
que actualmente la menor “presenta una cicatriz en dorso de pie iz-
quierdo que determina una incapacidad del 4%” (fs. 347).
Al responder el pedido de explicaciones formulado por la
parte actora, la profesional señaló que no consta en la documentación
que la niña presente desorden mental orgánico postraumático y que
“no hay documentación médica fehaciente que acredite o describa fo-
cos neurológicos o alteraciones neurológicas durante su evolución y
en el examen físico realizado en la audiencia presenta un examen neu-
rológico normal. Sostuvo asimismo que “no consta en la documenta-
ción que durante los últimos 3 años haya tenido dificultades oculares”
y que “de acuerdo al examen físico realizado la función ocular no está
afectada” (fs. 375 y 376).
En lo atinente al aspecto psíquico la perito psicóloga in-
formó: “Cabe mencionar que la menor tenía 3 años de edad cuando
ocurrió el accidente y recuerda la sucesión de hechos con un evidente
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años), y el salario mínimo vital y móvil establecido conforme
Resolución 11/2021 del “Ministerio de Trabajo, Empleado y
Seguridad Social” (B.O.27/9/2021), entiendo prudente y razonado
elevar el monto estimado por esta partida a la cantidad de pesos
setecientos mil ($700.000).
B) Tratamiento psicoterapéutico.
Se agravia la parte actora y la Sra. defensora de menores
de Cámara del importe de pesos treinta y siete mil ($37.000) fijado por
este rubro por considerarlo exiguo.
La perito psicóloga recomendó que la coactora realice un
tratamiento psicológico individual durante al menos un año, con una
frecuencia a determinar por el profesional actuante, con el propósito
de propender a la elaboración psíquica de la vivencia traumática sufri-
da y la alteración del estado de ánimo sobreviniente, a los fines de evi-
tar su posible agravamiento (fs. 368 vta.).
En orden a lo expuesto en el apartado VI, B), al hallarse
recomendada entonces la realización del tratamiento psicoterapéutico
por la experta, teniendo en cuenta la extensión y frecuencia aconseja-
das y las características particulares del caso, propongo al Acuerdo
elevar el importe fijado por este rubro a la cantidad de pesos setenta y
ocho mil ($78.000).
C) Gastos de farmacia, atención médica y traslados.
Se agravian la parte actora y la Sra. defensora de menores
de Cámara por considerar exiguo el importe de pesos tres mil ($3.000)
fijado para resarcir este rubro.
De acuerdo a lo expuesto en el apartado VI, C), teniendo
en cuenta las características de las lesiones padecidas por la actora
como consecuencia del accidente de marras y ante la ausencia de
prueba específica al respecto propongo elevar el importe fijado por
este rubro a la cantidad de pesos siete mil ($7.000).
D) Consecuencias no patrimoniales.
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Eduardo, “Deudas de dinero y deudas de valor. Situación actual”, LL
28/08/03, pág. 1).
Sabido es que la fijación judicial de intereses para las
deudas en mora procura resarcir al acreedor por la demora en percibir
su crédito y castigar al incumplidor, quien se apartó de los términos de
la obligación asumida en origen, ya que el orden jurídico requiere,
como pauta general de conducta, que toda persona cumpla con las
obligaciones que legítimamente asume o le impone la ley.
Ahora bien, conforme la jurisprudencia y doctrina mayo-
ritaria imperante en el fuero la tasa que corresponde aplicar desde el
inicio de la mora y hasta el efectivo pago del capital de condena, es la
tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta
días del Banco de la Nación Argentina siguiendo la doctrina del fallo
plenario del fuero in re, “Samudio de Martínez, L. c/ Transportes Dos-
cientos Setenta SA, salvo que su aplicación, en el período transcurrido
hasta el dictado de dicha sentencia, pueda implicar como un efecto no
querido, un resultado contrario y objetivamente injusto, produciendo
una alteración del significado económico del capital de condena que
configure un enriquecimiento indebido (conf. CNCiv., Sala “J”, expte.
Nº 69.941/2005 “Gutiérrez, Luis Alfredo y otroc/ Luciani, Daniela
Cyntia y otros s/ daños y perjuicios”, del 10/8/2010, entre otros mu-
chos).
En consecuencia, deberá aplicarse la referida tasa acti-
va en los casos en que la misma no genera o configura un “enriqueci-
miento indebido” único supuesto fáctico que justificaría apartarse del
principio general (conf. [Link]., Sala “J”, 15/04/2010, Expte.
114.354/2003 “Rendon, Juan Carlos c/ Mazzoconi, Laura Edith”;
ídem 24/2/2017 Expte N° 51917/2009 “Suárez Adriana Soledad y otro
s/ Flecha Manuel Edmundo y otros s/ Daños y Perjuicios”.
A mi juicio, no obran en la causa constancias que acre-
diten que, con la aplicación de la tasa activa desde el día del hecho, se
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Por razones análogas a las aducidas por la vocal
preopinante el Dr. RAMOS FEIJÓO votó en el mismo sentido a la
cuestión propuesta. Con lo que terminó el acto.
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