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Cuidados del Sistema Urinario en Ancianos

La incontinencia urinaria (IU) es un síndrome geriátrico común que afecta la calidad de vida de los ancianos, con una prevalencia que aumenta con la edad y es más frecuente en mujeres. La IU puede ser causada por múltiples factores, incluyendo cambios anatómicos y funcionales en el sistema urinario, así como condiciones médicas y medicamentos. El tratamiento debe ser individualizado y considerar el tipo de incontinencia, enfermedades asociadas y preferencias del paciente.

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Cuidados del Sistema Urinario en Ancianos

La incontinencia urinaria (IU) es un síndrome geriátrico común que afecta la calidad de vida de los ancianos, con una prevalencia que aumenta con la edad y es más frecuente en mujeres. La IU puede ser causada por múltiples factores, incluyendo cambios anatómicos y funcionales en el sistema urinario, así como condiciones médicas y medicamentos. El tratamiento debe ser individualizado y considerar el tipo de incontinencia, enfermedades asociadas y preferencias del paciente.

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Micaela Ghizzoni

Incontinencia urinaria
La incontinencia urinaria (IU) se engloba dentro de los síndromes geriátricos por su elevada prevalencia y su potencial
para originar diferentes formas de incapacidad en el anciano, siendo fundamental la intervención sobre ella.
No forma parte del envejecimiento normal, aunque cambios relacionados con la edad pueden contribuir a su
aparición. Deteriora la calidad de vida del paciente, porque tiene
• costes económicos elevados
• afecta el estado físico → infecciones, úlceras cutáneas, caídas y fracturas
• afecta el estado psicológico → depresión, frustración y estrés personal y familiar
• afecta el estado social → cambios en la vida social, aislamiento →en muchos casos es motivo de
institucionalización.
Se considera incontinencia a “la pérdida involuntaria de orina”.
EPIDEMIOLOGÍA DE LA INCONTINENCIA URINARIA
La prevalencia de la IU oscila en torno al 15,5%-17,4% y aumenta con la edad siendo más frecuente en mujeres que
en varones, se iguala a partir de los 80 años.
Sólo el 50% de los casos consulta → de ellos, sólo el 20% son tratados adecuadamente
FISIOPATOLOGÍA DE LA INCONTINENCIA URINARIA
La CONTINENCIA URINARIA es una función básica que se adquiere
en la infancia (2-6 años) y se mantiene hasta la edad avanzada.
Para el mantenimiento de esta, es necesaria la indemnidad de las
estructuras anatómicas que participan en la micción → vejiga,
uretra, músculos del piso pelviano; de la medula espinal y los
nervios periféricos que inervan el aparato urinario
Además, para el mantenimiento de la continencia en el anciano
también deben tener la motivación suficiente y una capacidad
cognitiva conservada (se tiene q dar cuenta del deseo miccional) ,
movilidad suficiente para alcanzar el baño y se deben eliminar las
barreras ambientales que limiten el acceso al baño.

MICCION NORMAL → los riñones filtran la orina en forma


constante, a través de los uréteres llega a la vejiga, y esta la
almacena.
La primera sensación miccional aparece con volúmenes de 150/300 ml. La capacidad de almacenaje es de 300 a 600
ml. Al iniciar la micción, la presión del detrusor aumenta hasta vencer la resistencia uretral.
El sistema simpático: cierra el cuello vesical, relaja el cuerpo inhibiendo el parasimpático, y la inervación somática
mantiene el tono de la musculatura pélvica.
Al alcanzar un determinado volumen, el tono simpático y somático disminuyen, el parasimpático activa la contracción
del detrusor.
Todo está controlado por los centros superiores -→ corteza cerebral tiene acción inhibitoria la cual actúa sobre el
centro sacro
PAPEL DEL ENVEJECIMIENTO SOBRE LA CONTINENCIA URINARIA
Durante el proceso de envejecimiento normal se afecta la morfología y funcionamiento del sistema urinario, a los cual
se agrega: pluripatología, polifarmacia, situación funcional y situación social.
SISTEMA NERVIOSO:
• Central: disminuye el número de neuronas y se sufre una modificación de neurotransmisores
• Autonómico: disminución del número de nervios autonómicos.

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VEJIGA:
• Alteraciones anatómicas: aumento de la trabeculacion, disminución nervios autonómicos, desarrollo divertículos.
• Alteraciones funcionales: disminución de la capacidad total y de la capacidad de diferir la micción, aumento del
numero de contracciones involuntarias, aumento del residuo postmiccional.
URETRA:
• Alteraciones anatómicas: disminución en el número de células y sustitución por tejido fibroso.
• Alteraciones funcionales: disminución de la acomodación, disminución de la presión de cierre.
PROSTATA: Crecimiento por hiperplasia.
VAGINA: Disminución de células y atrofia epitelial.
SUELO PELVICO: Disminución del depósito de colágeno, fibrosis y debilidad muscular.
Además, se produce un CAMBIO EN EL PATRÓN URINARIO: aumenta el porcentaje de volumen urinario total que
se excreta en la noche, la mayor parte del líquido ingerido durante el día, dando lugar a nicturia.
Existen modificaciones determinados por estudios urodinámicos:
- Disminución de la capacidad vesical.
- Disminución de la compliance vesicouretral y de la presión de cierre uretral máxima.
- Aumento del residuo postmiccional.
- Aumento de las contracciones no inhibidas del detrusor.
PATOLOGIA ASOCIADA
• Antecedentes personales: embarazos, cirugía pélvica, intervenciones ginecológicas.
• Enfermedades actuales:
− Patología neurológica (puede condicionar una perdida del control cortical o de la integración del reflejo
miccional a nivel del centro sacro de la micción) ACV, demencia, hidrocefalia, patología medular,
neuropatías periféricas y/o autonómicas.
− DBT mellitus: si no está compensada puede alterar la contractilidad del detrusor en relación con la
neuropatía, así como la aparición de diuresis osmóticas con poliuria.
− Insuficiencia cardiaca: en las situaciones de descompensación con edemas y congestión pulmonar, puede
aparecer poliuria y superar la capacidad vesical fisiología del anciano.
− Osteoarticular: condiciona trastornos en la movilidad (enfermedad degenerativa, osteopenia,
aplastamientos vertebrales, fracturas, artritis) y limitar la capacidad para deambular y alcanzar el baño
cuando lo precise.
− Disminución de la visión: cataratas, retinopatías o el glaucoma crónico pueden condicionar una
imposibilidad de desplazarse de forma independiente fuera de su ambiente habitual.
− Patología del tracto urinario inferior: la hipertrofia prostática benigna, carcinoma prostático, la presencia
de bacteriuria asintomática y de infecciones urinarias pueden provocar alteraciones locales (contracciones
involuntarias del detrusor, obstrucción del tracto de salida), o bien los episodios de retención urinaria que
también condicionaran incontinencia por rebosamiento.
− Patología intestinal: como el estreñimiento crónico y la impactación fecal (causa frecuente de
incontinencias transitorias del paciente geriátrico, relacionándose con varios mecanismos como la
obstrucción al tracto de salida provocada por el efecto de masa rectal, o bien con la producción de
contracciones vesicales reflejas inducidas por la distensión del recto)
FARMACOS
• Diuréticos → poliuria, polaquiuria, urgencia miccional (nota: antes de dar un diurético deberíamos investigar si
hay incontinencia)
• Hipnóticos → sedación, inmovilidad, sme confusional.
• Antipsicóticos → sedación, parkinsonismo, inmovilidad, sme confusional
• Antidepresivos → sedación, acción anticolinergica
• Calcio-antagonistas → retención urinaria.
• Anticolinérgicos → retención urinaria, impactación fecal, sme confusional
• Opiáceos → retención urinaria, impactación fecal, delirio
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SITUACION FUNCIONAL
Evaluar la relación entre la imposibilidad para desplazarse, la necesidad de pedir ayuda para vestir o desvestirse y para
la utilización del retrete. En los pacientes donde existe mala movilidad y deterioro funcional, el hecho adicional de
llevar unas prendas poco adecuadas, puede suponer un factor de riesgo adicional.
En pacientes con depresión se ha visto mayor porcentaje de perdida de la continencia urinaria (falta de motivación)
Se debe considerar también en estas personas los fármacos. En las personas con ansiedad puede ser un factor para
considerar en la producción de incontinencia.
CLASIFICACIÓN CLÍNICA
En función de su duración, la IU puede ser:
Incontinencia transitoria o aguda
Es aquella que dura menos de 4 semanas. Hay una memotecnia para memorizar las causas:
• DELIRUM
• INFECCION, INFLAMACIÓN, IMPACTACIÓN FECAL
• ATROFICA (vaginitis o uretritis)
• POLIFARMACIA y FARMACOS
• PSICOLOGICAS (depresión) DIAPPERS
• POLIURIA
• ENDOCRINOPATIAS (diabetes, hipercalcemia)
• RESTRICCION DE LA MOVILIDAD
• SIMPLANTACION FECAL
Incontinencia establecida o crónica
Mayor de 4 semanas. En este caso, ya existen alteraciones estructurales. 4 grupos:
TIPO CAUSA ETIOLOGICA SEMIOLOGIA RPM
Contracciones involuntarias del - Cistitis, Uretritis, Litiasis, NORMAL o SYS de < 50 cc
detrusor que no son inhibidas por el Neoplasias vesicales demencia o ictus.
SNC que provocan urgencia miccional - Obstrucción del tracto de salida
URGENCIA

y perdidas de orina en cantidad (HBP, estenosis uretral)


moderada o grande. Residuo -Inestabilidad del detrusor aislada
postmiccional pequeño. o asociada a patología del SNC
Demencia, Ictus, Parkinson,
tumores, ACV
Aumento de la presión intraabdominal Obesidad, cirugía pélvica, NORMAL o revelar
(presión intravesical supera a la multiparidad, hipoestrogenismo, vaginitis atrófica
uretral) que provoca escapes de orina debilidad y laxitud de la y/o cistocele, o
ESTRES

pequeños o moderados. Debilidad en musculatura del suelo pélvico cuando el paciente


el suelo pélvico. tose, se ríe o realiza
la maniobra de
Valsalva.
- Lesión neurogénica: alteración Neuropatía (DBT, lesión MO, lesión Disfunción > 100 cc
contráctil vesical. medular, neuropatía autonómica, neurológica,
- Obstrucción del tracto urinario de fármacos o impactación fecal) aumento del
REBOSAMIENTO

salida (HP, compresión extrínseca, tamaño prostático o


estenosis uretral). Que provoca de una impactación
pequeñas perdidas continuas de orina fecal
por rebosamiento, sumado a la
dificultad para iniciar la micción,
sensación de micción incompleta y a
veces ausencia del deseo miccional.
Incapacidad o no deseo de ir al cuarto Trastorno musculoesquelético NORMAL – aunque NORMAL
FUNCIONAL

de baño, en ancianos con continencia Abuso de alcohol, pueden aparecer


Inmovilidad señales de artrosis
Trastorno cognitivo, depresión, u otras alteraciones
fuera del ambiente familiar, causantes de la
barreras arquitectónicas. inmovilidad
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DIAGNOSTICO
La etiología de la incontinencia en el anciano suele ser multifactorial, por lo que se tendrá que realizar una valoración
multidimensional.
Anamnesis
a. Historia médica general
b. Historia médica dirigida: cuando sospechemos una IU debemos realizar una historia cuidadosa valorando:
• Frecuencia: se considera normal de 4 a 7 micciones al día, pero en la población asintomática el rango puede
ser mayor. Más de 8 se considera anormal. Debe valorarse la ingesta de líquidos y el tipo. El té, café y el alcohol
producen polaquiuria y tenesmo.
• Nicturia: dos o más veces se considera anormal; excepto en ancianos, que han perdido su variación diurna de
excreción normal de orina y producen orina por igual las 24 horas, en lugar de producir más orina por el día
que por la noche. Incontinencia: si es de esfuerzo, urgencia, mixta o por rebosamiento.
• Síntomas de vaciado anormal: chorro débil, goteo postmiccional, vaciado incompleto, dificultad para iniciar la
micción.
• El consumo de fármacos
Habrá que preguntar por otros datos que nos pueden
ayudar en el diagnóstico como son: enuresis, dolor y
tenesmo vesical, hematuria, disuria, etc.
Puede ser útil hacer un registro o diario miccional
donde se recoja lo que ha ocurrido durante 24 horas
respecto al número y volumen de micciones
voluntarias, los escapes y los motivos. Con ello se
pueden evaluar los patrones de vaciado a partir de la
relación entre la ingesta de líquidos y la producción
de orina, así como identificar escapes y los periodos
de tenesmo.
Valoración funcional
Realizar una VGI. Deberá evaluarse el grado de dependencia para la realización de actividades de la vida diaria, la
existencia o no de deterioro cognitivo y las deficiencias sensitivas (auditiva y visual).
Exploración
• Examen general: nos permitirá detectar alteraciones neurológicas que puedan sugerir esclerosis múltiple, ACV,
compresión medular, estado cognitivo, nivel de conciencia y patología osteoarticular que limite la movilidad.
• Exploración abdominal focalizada a nivel del hipogastrio para detectar masas abdominales que compriman la
vejiga, globo vesical y visualizar cicatrices que nos orientarán sobre cirugía anterior.
• Valoración de la sensibilidad perianal y los reflejos lumbosacros.
• Exploración genital (ginecológica/urológica) y examen rectal.
• Medición del residuo vesical postmiccional, un residuo superior a 100 cc orienta a una incontinencia por
rebosamiento.
Pruebas complementarias
Las pruebas complementarias se irán solicitando en función de la sospecha diagnóstica pudiendo ser de utilidad las
siguientes:
• Analítica general, bioquímica de sangre y orina: glucemia sanguínea, función renal, sedimento, urocultivo y PSA
en varones, si procede. El estudio citológico de la orina se reserva a pacientes con IU en los que se sospecha un
proceso neoplásico deltracto urogenital.
• En casos de sospecha de malignidad (infecciones urinarias de repetición, hematuria, residuo postmiccional
elevado, dificultad para cateterizar, cambios anatómicos como prolapsos o hiperplasia prostática), persistencia
de la incontinencia tras el tratamiento, etiología desconocida susceptible de intervención etc., debería valorarse
remitir al paciente al especialista para la realización de otros estudios complementarios (ecografía, resonancia
magnética, cistoscopia o estudio urodinámico etc.).

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¿Cuándo derivo al especialista?


- Ante la evidencia o sospecha de patología subyacente →dificultad para cateterizar, residuo postmiccional elevado,
infecciones urinarias a repetición, hematuria sin causa aparente, marcados cambios anatómicos.
- Persistencia de incontinencia tras el tratamiento de una causa transitoria
- Etiología desconocida, y que el paciente pueda mejorar con su intervención.
TRATAMIENTO
El tratamiento más adecuado debe ser individualizado, valorando el tipo de incontinencia y su repercusión,
enfermedades asociadas, preferencia del paciente, aplicabilidad del tratamiento y el balance entre los beneficios/
riesgos de cada acción. Los tratamientos de la IU se pueden clasificar en 5 categorías:
Modificación de los factores favorecedores y hábitos de vida
• Medidas higiénico-dietéticas: tipo de ropa a utilizar con sistemas de apertura y cierre sencillos (elásticos,
velcros); reducir el consumo de sustancias excitantes (alcohol, café, té); modificar el patrón de ingesta líquida
por las tardes-noches.
• Reducción o cambio de los fármacos potencialmente implicados en la IU.
• Modificación del hábitat del anciano, disminuyendo las barreras arquitectónicas, tratando de conseguir que
el retrete sea lo más accesible posible o que el anciano pueda disponer de un orinal o cuña sanitaria para
utilizarlo cuando precise.
Entrenamiento del vaciado de la vejiga
Se pretende restablecer el hábito miccional mediante un esquema variable de vaciamiento vesical. Para ello,
basándonos en la hoja de registro miccional de cada paciente, indicaremos la periodicidad de las micciones voluntarias,
hasta conseguir una frecuencia miccional diurna de cada 2-3 horas. Por las noches puede ser suficiente con que orinen
1 ó 2 veces.
Estas medidas son efectivas en las personas sin deterioro cognitivo y con capacidad para ir al baño por sí solas.
Rehabilitación de la musculatura del suelo pélvico
Tiene como objetivo fortalecer los músculos que actúan de soporte a las estructuras pélvicas favoreciendo los
mecanismos de contención de la orina. Son el tratamiento de elección en la IU de esfuerzo en la mujer. Incluye:
• Ejercicios de los músculos del suelo pélvico (Kegel): realizando de 25 a 30 contracciones repetidas del suelo
pélvico tres o cuatro veces al día.
• Entrenamiento del peso vaginal mediante conos o bolas vaginales: colocación en el interior de la vagina de
unos dispositivos en forma de cono con peso gradualmente mayor.
• Pesarios: con indicaciones concretas como son el tratamiento provisional mientras se espera la cirugía o bien,
en pacientes con contraindicación quirúrgica.
• Asistencia a los ejercicios del suelo pélvico con técnicas de biofeedback.
Intervenciones de soporte o medidas paliativas
Incluyen el uso de dispositivos absorbentes, colectores o sondas.
Tratamiento farmacológico
Si la incontinencia es por hiperactividad vesical → Tiene como objetivo inhibir las contracciones involuntarias del
músculo que rodea a la vejiga (detrusor de la vejiga). El tratamiento en la vejiga hiperactiva e IU de urgencia se basa
fundamentalmente en bloquear los receptores que activan la contracción del músculo para inhibir la sensación de
necesidad inminente de orinar. Al relajar al detrusor, disminuyen la presión intravesical, reducen la frecuencia de las
contracciones, y aumentan la capacidad vesical para retener la orina Los fármacos de elección son los anticolinérgicos
o muscarínicos.
• Tolterodina (antimuscarinico selesctivo de R vesicales). EA: estreñimiento
• Oxibutinina 2,5 mg/8 horas (acción mixta: anticolinérgica y relajante muscular). EA: xerostomía
• Solifenacina (antimuscarínico M3 selectivo). EA: visión borrosa
• Otros: terazosina, tamsulosiina
Si la incontinencia es por estrés → es muy útil la duloxetina. Se trata de un inhibidor de la recaptación de serotonina
y noradrenalina, que actúa a nivel de los receptores del nervio pudendo y a nivel de la motoneurona, aumentando el
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tono a nivel uretral. Su efecto terapéutico y sus efectos secundarios son dosis dependientes. Las dosis utilizadas en los
estudios oscilan entre 20 y 80 mg/día. Recientes estudios concluyen que el uso de la duloxetina es seguro y efectivo
en el tratamiento de las mujeres con incontinencia de esfuerzo, bien aislada o asociada a la urgencia, con escasos
efectos adversos.
Tratamientos quirúrgicos
Cabe la posibilidad de que ante un fracaso del tratamiento farmacológico y de reentreno de los hábitos miccionales,
se opte por la cirugía para la IU de esfuerzo o de estrés (indicación más común), de esfuerzo o la obstrucción, o incluso
la neuromodulación para la incontinencia de urgencia, pero esta se hará solo en casos concretos muy excepcionales.
Otros tratamientos
La terapia con células madre mediante la inyección de mioblastos y fibroblastos autólogos ofrece la posibilidad de
regeneración estructural y funcional de la uretra. Hasta el momento se encuentran en investigación con tasas de éxito
que van del 80 al 90% en mujeres y del 50 al 65% en hombres, hasta dos años de seguimiento, sin complicaciones
graves demostradas.
PREVENCIÓN
El objetivo es retrasar la aparición de signos y síntomas de envejecimiento del sistema genitourinario y mejorar la
calidad de vida del paciente. Es fundamental la detección y posterior intervención sobre las situaciones de riesgo que
puedan derivar en una incontinencia de orina; polimedicación, actividades de la vida diaria (toser, estornudar, etc.),
ingesta de bebidas como té o café, enfermedades asociadas como asma o EPOC, tabaquismo, obesidad, estreñimiento,
antecedentes ginecológicos, etc.).
La prevención específica de la incontinencia de esfuerzo se basa pues en: ejecución de un plan de ejercicios de
reforzamiento de los músculos del suelo pélvico (los ejercicios de Kegel) y consejos generales de prevención. La
prevención de la IU de urgencia se basa en la disminución del consumo de fármacos y bebidas estimulantes, así como
en la reeducación, intentando espaciar los intervalos entre micciones.

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Incontinencia fecal
La incontinencia fecal (IF) o pérdida del control de los movimientos fecales es otro de los síndromes geriátricos que
comporta más repercusiones en la calidad de vida del anciano y una mayor carga en el cuidador.
Es la capacidad de retener el contenido intestinal, hasta que el individuo considera que es el momento y el lugar
adecuados para su evacuación. NO FORMA PARTE DEL ENVEJECIMIENTO NORMAL.
ETIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
Una pérdida de continencia puede resultar de la disfunción de
los esfínteres anales, de una distensibilidad rectal anormal,
una disminución de la sensación rectal o una combinación de
alguna de ellas. En la mayoría de los casos la etiología es
multifactorial.
Los principales factores de riesgo son: la edad, la incontinencia
urinaria, el inmovilismo, el deterioro cognitivo y otras
enfermedades neurológicas, la impactación fecal y la diarrea
severa.
Según la severidad de la incontinencia fecal hablamos de
• “IF menor”: (soiling, ensuciar la ropa interior),
incontinencia de gas, urgencia defecatoria e
incontinencia verdadera de heces líquidas
• “IF mayor” que implica la pérdida de continencia para heces sólidas.
La incontinencia fecal también se puede clasificar en función de la etiología (tabla).
DIAGNÓSTICO
Los principales objetivos deberán ser establecer la severidad de la incontinencia y fisiopatología que la produce y, con
ello, decidir el tratamiento. Para establecer la severidad en la práctica clínica puede utilizarse la clasificación de Parks:
• Grado I: continencia normal. • Grado III: incontinencia total para líquidos.
• Grado II: dificultad en el control de gases y • Grado IV: incontinencia a heces sólidas.
líquidos.
Historia clínica
• Circunstancias y tiempo de evolución de la incontinencia fecal (antecedentes de cirugía, radioterapia, historia
obstétrica).
• Tratamiento habitual (fundamentalmente administración de antibióticos y laxantes).
• Características de las heces, predominio nocturno o relación con algún tipo de comida, si se tiene sensación
de aviso del paso de las heces o urgencia, etc.
• Síntomas concomitantes (dolor abdominal, fiebre) y enfermedades asociadas.
• Presencia de dificultades físicas o barreras arquitectónicas que dificulten el acceso al baño.
Exploración física
Completa, especialmente desde el punto de vista neurológico y local. Se realizará un tacto rectal, valorando el tono
del esfínter, aspecto y características de las heces, descartando impactación fecal y masas palpables.
Pruebas complementarias
En función de nuestra sospecha clínica y situación del paciente se valorará la realización de forma individualizada de
las siguientes pruebas:
• Radiografía de abdomen: cuando se sospeche impactación fecal alta.
• Enema opaco (para detectar causas mecánicas) y RMN pélvica.
• Manometría: especialmente útil para evaluar la presencia de traumatismos en los esfínteres (como las lesiones
antiguas del esfínter anal externo debidas a lesiones obstétricas).

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• Rectosigmoidoscopia y anoscopia: para observar la mucosa y distinguir si hay inflamación, tumores o


melanosis coli.
• Defecografía: «videograbación» de la defecación: permite el conocimiento de los factores anatómicos
implicados y la visualización del prolapso rectal, y otros trastornos. Es muy útil en el estudio rectal, pero hay
autores que cuestionan su utilidad en el estudio de la incontinencia fecal.
• Ecografía endoanal: permite visualizar el aparato esfinteriano y el músculo puborectalis en toda su longitud
de manera no invasiva.
• Electromiografía (EMG) anal: test que valoran la zona pelviana desde el punto de vista motor, sensitivo, reflejo
y sistema nervioso autónomo.
• Técnicas de sensibilidad rectal.
TRATAMIENTO
a. Corregir la causa subyacente si es posible.
b. Tratamiento conservador y medidas higiénico dietéticas:
• Programas de entrenamiento intestinal: para intentar conseguir una evacuación intestinal espontánea o con
ayuda (masaje en el cuadrante inferior izquierdo, supositorios) a una misma hora todos los días.
• Técnicas de modificación de conducta: eficaz en pacientes con lesión del suelo pélvico o de los esfínteres. Se
usan técnicas para reforzar el suelo pélvico.
• Tratamiento del malestar perianal, de la impactación fecal y del estreñimiento.
• Eliminación de barreras arquitectónicas.
• Utilización de absorbentes.
c. Tratamiento farmacológico: encaminado a mejorar la consistencia de las deposiciones o el tono del esfínter.
No hay datos que apoyen el uso de agentes antidiarreicos para el tratamiento de la incontinencia fecal en personas
con consistencia normal de las deposiciones. Sin embargo parece que el uso de fármacos para mejorar el tono del
esfínter anal puede ser eficaz para personas con función normal del esfínter anal.
• Antidiarréicos:
− Codeína (30 mg/8 h) y loperamida (4-8 mg/día; mantenimiento según respuesta), que reducen la
defecación imperiosa, la frecuencia de los movimientos intestinales y el volumen de las heces.
− Difenoxilato de atropina, codeína o morfina.
• Fármacos que mejoran el tono del esfínter: gel de fenilepinefrina y valproato de sodio.
• Fibra, para incrementar el bolo fecal y conseguir unas deposiciones más formadas que permitan programar
las defecaciones.
d. Biofeedback: bajo control manométrico o electromiográfico intenta mejorar la contracción muscular y el umbral de
sensación de llenado rectal.
e. Tratamiento quirúrgico: intervenciones encaminadas a corregir anomalías en suelo pélvico (levatorplastia anterior,
reparación postanal o total del suelo pélvico), intervenciones diseñadas para corregir anomalías en el esfínter anal
natural (plicatura del esfínter, reparación del esfínter anterior), creación de un neoesfínter sin o con estimulación
eléctrica o intervenciones para la irrigación anterógrada del colon.

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