V
es comprendido en el mundo andino como la
fuerza espiritual que permite el equilibrio
entre los sentimientos y la razón; es la energía
cósmica que genera el movimiento de la vida.
Los seres que no logran alcanzar el equilibrio y
rompen la armonía con los otros seres, es
decir, aquellos que no respetan la vida ni a los
demás, poco a poco van perdiendo la energía
vital, es decir su propio ajayu.
en el altiplano, los espíritus tutelares
protegen a los hombres cuidando de ellos,
proporcionándoles alimento y bienestar. A su
vez las personas deben retribuir ese cuidado
a través de ofrendas y el preparado de mesas
con una variedad de elementos y productos
tradicionales que nos regala la Madre Tierra.
Estas preparaciones ceremoniales tienen
entre sus productos preferidos el sullu de
camélidos, es decir un feto de animal que se
coloca en la ofrenda como un elemento
principal siendo el más usual el de llama,
también los hay de vicuña, alpaca, cerdo y
oveja, mismos que son ofrendas a la Madre
Tierra.
para los pueblos de Tierras Bajas, es un ser
mitológico, es el dueño del monte y de los
animales, descrito como una serpiente
gigante, merodea en las profundidades de los
ríos, lagos, cascadas y pozas. Se considera
como una deidad que cuida las aguas y
dadora del origen de la vida. Generalmente,
sale por las noches. El jichi, deja sequia a su
paso cuando el ser humano no cuida del
agua, también, ocasiona mala pesca y la vida
se vuelve insostenible. El Jichi puede estar
asociado a piedras, astros y a la fertilidad
femenina.