TEMA 5: Tematología comparatista.
5.1. Los grandes tópicos de la literatura universal.
5.2. Los temas o tópicos literarios y su polémica actual: “mitos” e
imaginario humano.
LA TEMATOLOGIA
El tema era un capitulo importante en la literatura comparada del siglo XIX. Los
formalistas rusos acabaron con la literatura comparada entendida al modo
decimonónico. Se planteó un estudio cientificista de la literatura con la Teoría de la
literatura. Se necesita un objeto de estudio bien definido y este objeto es el texto
buscando la literariedad.
Cuando se centra un objeto claro con una actitud imanentista, el planteamiento previo
parece inapropiado puesto que la crítica de la Teoría literaria a la literatura comparada
del siglo XIX fue que no tenían un objeto claro. El punto débil fueron los temas.
En los años 80 del siglo XX se hace la crítica de la teoría literaria y se recupera la
literatura comparada en los estudios culturales donde se ve el problema de la sociedad,
cómo se construyen las relaciones del hombre, la mujer y las relaciones afectivas,
es la literatura “queer”.
La literatura comparada del siglo XIX es pura erudición que han leído mucho y saben
colocar los temas pero sin más.
5.1. Los grandes tópicos de la literatura universal
Un tópico, deriva de topos “lugar común” luego un tema es un lugar común de
diferentes literaturas. El tema es el arquetipo cultural, Curtius no lo atiende pero se da
cuenta que el tema hay que buscarlo en la profundidad de la psicología (Jung acuñó el
inconsciente colectivo en la psicología analítica)
En el siglo XIX los temas eran la superficie, las aspiraciones sin embargo entrados en el
siglo XX vemos que detrás de cada tema hay un problema humano.
Sin tener en cuenta de manera explícita (es decir, sin planteárselo como problema; lo
que es más propio de décadas posteriores) la relación entre la predilección humana por
ciertos temas o motivos en las diversas literaturas, por ciertos tópicos o arquetipos, y los
trayectos antropológicos que rigen la orientación de los intereses, angustias, temores y
anhelos humanos, se han llevado a cabo en el pasado importantes estudios sobre tópicos
comunes, como el de E. R. Curtius, Literatura europea y Edad Media latina 1 (1948). En
este famoso y hermosísimo trabajo nos encontramos con un capítulo titulado "Tópica".
Cuando escribe este capítulo Curtius, se queja de que el investigador de la "ciencia
literaria" en esos momentos procura "esquivar los sótanos —y los fundamentos— de la
literatura europea"2.
1
E.R. Curtius, Literatura europea y Edad Media Latina, vols. 1 y 2, México, F.C.E., 1984.
2
Ibídem, p. 123.
Curtius, sin embargo, aunque en el momento en el que realiza su trabajo no puede ir
más allá de lo que entonces se entendía por un trabajo sobre la tópica, es decir, una
selección erudita de fuentes que tratan ciertos temas (en su caso con gran elegancia,
amenidad y conocimiento), tiene no obstante consciencia de que la tópica permite ir, a
través del hilo conductor de la historia, hacia los arquetipos que configuran la psicología
inconsciente de un pueblo y una cultura. Es decir, prevé que el futuro real de estudios de
este tipo -si se quiere evitar el descrédito que, en efecto, luego ha tenido el estudio de
fuentes- se encuentra en los planteamientos que desarrollaron la Poética de lo
Imaginario y la Antropocrítica. Según sus propias palabras:
"Podríamos así ahondar nuestra comprensión de la historia espiritual de Occidente, y
tocar terrenos recientemente descubiertos por la psicología de C. G. Jung"3.
Si los tópicos empleados en literatura responden a las diferentes manifestaciones
históricas de la arquetipicidad en la que se manifiestan los trayectos antropológicos de
una cultura, he de reafirmarme en la difícil delimitación de fronteras entre lo temático y
lo formal. Y he de añadir que lo formal siempre es significativo: significativo de la
psicología profunda del autor, de su relación con una cultura determinada. Esto impide
que una obra sea completamente singular. Ninguna categoría expresiva es ajena a las
demás obras4.
En cierto sentido hay que dar la razón a los viejos formalistas, que afirmaron la
indiferenciación entre forma y fondo. El ser simbólico de cualquier obra se configura en
todos los niveles de su conformación, desde las microformas (amplificaciones,
zeugmas, silepsis, uso del oxímoron, etc.) a las integradoras y totalizadoras; y además,
más allá de dicho hallazgo de formalismo teórico, todas las formas individuales se
relacionan con su historia. Esta relación es el gran acierto de Auerbach en su ejemplar
libro Mimesis: la representación de la realidad en la literatura occidental 5 (1946). Como
dice C. Guillén:
"A cada paso Auerbach pone a prueba su esquema teórico, enfrentándolo con una
larga serie de pesquisas exactas. Las categorías verbales generales, que en este
contexto se llaman estilos, pertenecen a la Poética histórica y no son sino modelos
hipotéticos que cada análisis textual procura matizar. Insisto en la eficacia de este
enlace de la peculiaridad de la obra singular con el estilo concebido como modelo
colectivo, porque en ello radica el interés de este proceder para el comparatismo"6.
El comparatismo literario se empeña, sin embargo, en una nueva diferenciación: los
temas. En la tradición que viene de P. van Tieghem nos encontramos con un apartado
dedicado a la temática: temas, tipos y leyendas 7; y sus discípulos seguirán su camino,
aunque siempre con dificultades o a regañadientes:
3
Ibídem, p. 127.
4
Cf. C. Guillén, Entre lo uno y lo diverso, cit., p. 220.
5
Cf. E. Auerbach, Mimesis: la representación de la realidad en la literatura occidental, México, F.C.E.,
1975.
6
C. Guillén, Entre lo uno y lo diverso, cit., pp. 243-244.
7
Cf. P. van Tieghem, La Littérature comparée, París, Colin, 1951. La primera edición data de 1931.
"De buena gana, Paul Hazard hubiera prohibido a los comparatistas el estudio de los
temas; en efecto: los temas no son más que la materia de la literatura; la literatura
comienza con la valoración de los temas realizada gracias a los géneros, a la forma y
al estilo. Pero la historia de los temas (Stoffgeschichte) es la dirección por la cual se
encaminan más gustosamente los sabios alemanes que colaboraron en la revista de
Max Koch, o en la colección Studien zur vergleichenden Literaturgeschichte. En la
misma Francia, y aun en Italia, estos estudios han suscitado investigaciones a menudo
interesantes"8.
En la misma línea hemos de considerar a S. Jeune 9 y A. Cioranescu10. U. Weisstein
también establecerá un apartado dedicado a la historia temática y a los motivos 11; y A.
Owen Aldridge12 atiende a los "Literary themes", en coincidencia con J. Jost13.
Que no todos los comparatistas de los años a que nos acabamos de referir estuvieran de
acuerdo en la tematología, aunque todos la reseñaran —recordemos las palabras de
Guyard—, se debía a un rechazo de la tradición positivista, que gustaba de catálogos de
títulos y materias en torno a temas determinados, olvidando un verdadero estudio
comparativo entre autores. Pero, como nos recuerda Guillén, en la actualidad la
situación es otra:
"Las últimas décadas [...] han visto el renacer, práctico y teórico, de unas
investigaciones tematológicas no opuestas a las genológicas o morfológicas, sino
vinculadas a ellas"14.
Pero cuando avanzamos en el capítulo que dedica al asunto el propio Guillén, nos
encontramos con la agradable sorpresa de que lo que él considera la línea de los mejores
estudiosos de la temática literaria no dista de los interes de la Poética de lo Imaginario,
es decir, de la línea que venimos considerando como el único camino coherente de
escape para el viejo inventario desacreditado de erudición tópica. Es la línea de Dufour
o la de Frenzel15. Más que hablar de temas, se habla de motivos, y Dufour los define así:
"Sorte de schème kantien, présomption de forme, forme mentale, modèle socio-culturel
ou pattern, archétype, "structure de l'imaginaire", le motif n'est pas encore une forme
concrète de l'expression"16.
8
M.-F. Guyard, La literatura comparada, Barcelona, Vergara, 1957, pp. 53-54.
9
Cf. S. Jeune, Littérature génerale et comparée, París, Minard, 1968.
10
Cf. A. Cioranescu, Principios de literatura comparada, La Laguna, Universidad de La Laguna, 1964.
11
Cf. U. Weisstein, Einführung in die vergleichende Literaturwissenschaft, Sttutgart, Kohlhammer, 1968.
(Trad. española: Introducción a la Literatura Comparada, Barcelona, Planeta, 1975).
12
Cf. A.O. Aldridge (ed.), Comparative Literature: Matter and Method, Urbana, Illinois, University of
Illinois Press, 1969.
13
Cf. F. Jost, Introduction to Comparative Literature, Indianapolis, Bobs Merril, 1974.
14
C. Guillén, Entre lo uno y lo diverso, cit., p. 248.
15
Cf. E. Frenzel, Stoffe der Weltliteratur, Stuttgart, Metzler, 1970; E. Frenzel, Stoff-, Motiv-, und
Symbolforschung, Stuttgart, Metzler, 1970.
Intentar definir el tema desde otra perspectiva es impracticable. El propio Guillén,
cuando se adentra por este camino, habla de "afrontar la dispersión temible" 17. Los
temas, más que entidades discretas claramente definibles o definidas, son elementos
parciales surgidos de los interes del crítico que los selecciona, que los atiende, que los
destaca. Esta selección, siempre hija de la subjetividad, del interés momentáneo del
crítico, nace de una frondosidad temática, de un embrollo, de un totum revolutum que
no es ajeno a cualquier comparatista. El tema, además, en ocasiones es un tema
significativo; en otras, un tema estructurador, como lo considera M. Beller 18; en otras,
un tema incitador. Puede confundirse con el motivo, cuyo dinamismo de repeticiones
da origen al conocido término alemán Leitmotiv, especialmente utilizado en música, a
partir del drama musical wagneriano. Una vez más, entendido el tema como recurrencia,
como conformador de una estructura recurrente, se implican forma y tema. Estas
recurrencias son algo habitual en la escritura poética, no sólo en la que tiene vocación
imitadora de la música, como Jardines lejanos de Juan Ramón Jiménez, nacidos bajo el
auspicio de Gluck, de Schumann y de Mendelssohn; o las Suites de Federico García
Lorca, con nombre de estructura musical; sino en otros juegos estructurales de la poesía,
que entrañan la intertextualidad, como sucede en los últimos libros poéticos de Vicente
Aleixandre (Poemas de la consumación y Diálogos del conocimiento) o en Animal de
fondo del mismo Juan Ramón Jiménez.
De la variedad de términos y materiales implicados en tan vasta cuestión hace alarde
Guillén en la siguiente interrogación: "¿tema, motivo, situación, tipo (o personaje o
actante), escena, espacio, lugar común, topos, imagen?"19. Intentar poner orden en esta
imprecisión es imposible, pues no hay un criterio que lo permita. No vale el
cuantitativo: microtemas, macrotemas, minimotivos. Además el tema tiene una doble
condición, surge de los intereses del escritor y se inserta en los intereses de una
comunidad; es activo y pasivo a la vez. Tiene una vertiente individual y otra histórico-
social. Pensemos en el complejo problema del pañuelo de Desdémona, reconvertido en
rizo por las traducciones francesas de la época de las preciosas ridículas. La duración de
los temas es además una cuestión histórica también, como nos decía respecto a los
tópicos Curtius. Unos tienen una mayor vitalidad; otros, apenas aparecen, se extinguen.
La aparición del tema nuevo siempre es un hecho social y un proceso cultural.
Sólo la aparición de los semáforos en las vías públicas de las ciudades modernas
permite que un poeta como Jaime Siles pueda escribir un libro titulado Semáforos,
semáforos; pero no basta con el hecho social, existe la necesidad de convertirlo en
literatura. Este complejo proceso de búsqueda de nuevos referentes literarios está en la
base de toda modernidad literaria. Del éxito o del fracaso a la hora de llevar a buen
término este proceso depende el interés que con el paso del tiempo despierte una
determinada obra literaria. La asimilación de la técnica moderna, del panorama de las
fábricas humeantes o el elogio del motor de combustión por parte de los poetas
futuristas es un claro ejemplo de fracaso a la hora de buscar un referente nuevo para la
literatura. Sin duda los tópicos que perduran se enraízan en el tejido de lo que llama
16
P. Dufour, "La relation peinture/littérature. Notes pour un comparatisme interdisciplinaire", NeoH, V, 1,
pp. 141-190, p. 161. Citado por C. Guillén, Entre lo uno y lo diverso, cit., p. 294.
17
Ibídem, p. 249.
18
Cf. M. Beller, "Von der Stoffgeschichte zur Thematologie", Arc, V, 1970, pp. 1-38. También cf. M.
Schmelling (ed.), Vergleichende Literaturwissenschaft, Wiesbaden, Athenaion, 1981.
19
C. Guillén, Entre lo uno y lo diverso, cit., p.252.
Curtius la historia espiritual de los pueblos: el terreno que descubrió, por la época en
que escribía Curtius, C. G. Jung. Porque respondían a un substrato propio de la cultura
hispánica, María Rosa Lida de Malkiel pudo iluminar una serie de tópicos de nuestra
tradición literaria20, y quizás fuera oportuno mirar tras ese conjunto de manifestaciones
los arquetipos que configuran el trayecto antropológico de nuestra cultura hispánica. Sin
ánimo de buscar la esencia de los pueblos al modo romántico. Una vez más los temas y
las influencias (es decir, los tránsitos de temas) se vienen a fundir en el camino de la
Poética de lo Imaginario, el único modo de trascender el caos de la imprecisión o la
balumba puramente erudita.
LA ACTUAL TEMATOLOGIA COMPARATISTA
El tema nunca decide la bondad y la categoría literaria porque no hay temas poéticos. El
texto se valida por la materialidad textual no por el tema.
El actual problema de la tematología es la imposibilidad de quedarnos en la tematología
del siglo XIX.
La literatura interesa en cuanto a manifestación cultural de la sociedad, los nuevos
espacios culturales del papel social de la mujer. Ese espacio cultural intenta pergeñar
muy bien cómo la literatura a definido a la mujer, es la construcción humana del
entendimiento de la mujer visto por los hombres.
La literatura del siglo XX se preocupa por la literatura como reflexión de los seres
humanos y las sociedades.
- La lucha ente oriente y occidente (estudios postcoloniales)
- Los estudios gays-lésbicos, la feminidad
- La traducción el problema de pasar un sistema lingüístico a otro, el modo de
escribir en cada época es muy diferente.
- La reflexión comprometida por el hombre, la plasmación de los mito.
entendemos como mythos los arckhetipos, las grandes pasiones humanas.
20
Cf. M.R. Lida de Malkiel, La tradición clásica en España, Barcelona, Ariel, 1975.