TEMA 16: LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES DE LOS ALUMNOS Y DE LAS
ALUMNAS CON ALTERACIONES DEL HABLA. ASPECTOS DIFERENCIALES EN EL
DESARROLLO DE LA COMUNICACION Y DEL LENGUAJE.
- Batería de Lenguaje Oral Criterial. También será conveniente la administración del ITPA
que aporte datos sobre los prerrequisitos necesarios para el desarrollo lingüístico. En
cuanto al desarrollo de su leto-escritura deberemos valorar, por medio de pruebas como
el TALE, PROLEC, PROLEC-SE y PRESC los diferentes procesos que intervienen en la
misma: motores (fina y gruesa), perceptivo-cognitivos (percepción, discriminación y
memoria auditiva y visual,), léxicos (si utiliza la ruta visual o la fonológica, en función de
si comete errores en palabras conocidas o desconocidas, en homófonos o en sílabas
aisladas), de planificación (si genera información y si la genera ordenada), semánticos (si
comprende lo que lee, si es capaz de extraer el significado de palabras y textos y si es
capaz de integrar ese significado en su conocimiento) y sintácticos (si ordena
adecuadamente las frases al escribir y si lee y escribe adecuadamente los signos de
puntuación)
Por tanto, ante la existencia de una alteración del lenguaje oral, deberemos realizar, primeramente
una revisión médica que descarte algún tipo de deficiencia auditiva, que sea la causante del
trastorno. Asimismo será conveniente una revisión neurológica que concrete alguna lesión cerebral
que lleve al diagnóstico de la afasia. Deberemos también descartar un CI bajo, ya que entonces no
podríamos hablar de trastorno del lenguaje sino de una alteración lingüística ligada a la
discapacidad cognitiva. Realizado las valoraciones médicas pertinentes (en función de la gravedad
del caso) deberemos realizar un diagnóstico diferencial entre las alteraciones que así lo requieran.
Este diagnóstico diferencial no es fácil de establecer antes de los 6 años. El diagnóstico supone
por lo tanto: un examen médico, neurológico, auditivo; un examen del lenguaje; entrevista familiar
para determinar antecedentes y desarrollo evolutivo; observación y registro del propio lenguaje del
niño; pase de pruebas estandarizadas, todo para determinar el nivel lingüístico del niño y detectar
otros problemas en esquema corporal, estructuración espacial y temporal.
No obstante, ante un retraso severo del lenguaje y una disfasia leve, muchas veces deberemos
esperar a ver cómo evoluciona el niño, antes de realizar un diagnóstico concreto de la alteración
que presenta.
Por su parte, una vez diagnosticada la afasia, por parte del neurólogo, será imprescindible analizar
aspectos como los siguientes (Peña Casanova, 1992): el nivel de lenguaje anterior a la lesión el
lenguaje espontáneo, para ver si es fluido o no, tanto en conversación como en descripción de
láminas; la repetición de sílabas, palabras y frases; la denominación de objetos y dibujos; la
comprensión de órdenes de dificulta creciente, así como de designación de objetos, imágenes y
partes del cuerpo; la lectura comprensiva y mecánica y la escritura, en lo que a copia, dictado y
espontánea se refiere con sílabas, palabras, pseudopalabras y párrafos. Aquí es importante
destacar el test de Boston, específico para afasias y que analiza los siguientes apartados: habla
espontanea, repetida, denominación, comprensión oral y escrita, lectura y escritura, apraxias y
problemas visoespaciales.