TEMA 16: LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES DE LOS ALUMNOS Y DE LAS
ALUMNAS CON ALTERACIONES DEL HABLA. ASPECTOS DIFERENCIALES EN EL
DESARROLLO DE LA COMUNICACION Y DEL LENGUAJE.
- mismo, en el caso de la afasia, el informe del neurólogo será imprescindible para
analizar el área dañada y sus posibles consecuencias.
- Desarrollo cognitivo, en el que se valorarán aspectos como el cociente intelectual del
niño (por medio de la escala Weschler, concretamente para Educación Primaria se
administraría el Wisc), la memoria (por medio del Test Illinois de Aptitudes
Psicolingüísticas) y la atención (por medio del test de las CARAS). Para poder concretar
que un niño presenta alteraciones específicas del lenguaje, será necesario descartar
primero que éstas vengan dadas por una posible discapacidad cognitiva, por lo que este
punto es de vital importancia en los casos que nos ocupan.
- Desarrollo motor, dentro del cual, habrá que valorar: motricidad fina (coordinación viso-
manual, prensión del útil, presión sobre el papel y grafismo), motricidad gruesa
(capacidades motrices –coordinación y equilibrio-, capacidades perceptivo-motrices –
espacio y tiempo- y habilidades y destrezas –caminar, saltar, correr...) y esquema
corporal y lateralidad. La prueba más completa para evaluar este desarrollo, es el MSCA
McCarthy.
- Desarrollo socio-afectivo, en el cual se valorarán aspectos como la autonomía del niño,
su autoestima y autoconcepto, cómo establece las relaciones con los otros, si es
reflexivo o impulsivo, cuáles son los procesos de identificación que desarrolla, etc.
Asimismo, ante alteraciones del lenguaje, tanto oral como escrito, será preciso observar
en qué medida éstas están influyendo en el desarrollo personal y social del niño y hasta
que punto le están limitando en este terreno.
Desarrollo comunicativo-lingüístico, que, en nuestro caso, es el que tiene una mayor
relevancia, ya que nosotros podemos tomar un papel activo. Dentro de esta área
valoraremos los siguientes aspectos: bases anatómicas y funcionales (percepción,
discriminación y memoria auditivas; cualidades de la voz; conducta, modo y tipo de
respiración y coordinación fonorespiratoria; control, intensidad y direccionalidad del soplo;
exploración de los órganos y praxias que intervienen en la articulación de los diferentes
fonemas) y componentes del lenguaje (fonético y fonológico, en sus aspectos segmentales –
articulación de los diferentes fonemas en posición inicial, media y final y por medio del
lenguaje espontáneo, imitado e inducido- y suprasegmentales –ritmo, velocidad, prosodia...-;
semántico, en cuanto al vocabulario que conoce y el que utiliza; morfosintáctico, en cuanto a
como estructura las palabras y las frases –flexiones verbales, femenino y masculino, singular
y plural, tipos de oraciones y estructuras de las mismas; y pragmático, en cuanto a los usos y
funciones del lenguaje). Para ello, se precisará de una muestra espontánea del lenguaje del
niño, así como de la administración de pruebas como la escala Reynell de desarrollo del
lenguaje, el Registro Fonológico Inducido de Monfort o la recomendable derivar al niño para
un estudio más en profundidad, si se detectara la necesidad a especialistas como el otorrino,
el estomatólogo, el oftalmólogo (especialmente en el caso de alteraciones en el lenguaje
escrito), el neurólogo o el psiquiatra. Concretamente, en las alteraciones del lenguaje oral,
deberemos descartar discapacidad auditiva antes de concretar que estamos ante una
alteración específica del lenguaje. Así