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Violencia de Género: Contexto y Datos

La violencia de género es reconocida como una violación de derechos humanos por la ONU y se aborda en España a través de la Ley Orgánica 1/2004, que refleja la gravedad del problema. Esta violencia, enraizada en un sistema patriarcal, se manifiesta de diversas formas y requiere una toma de conciencia sobre las desigualdades de género. A pesar de los esfuerzos internacionales y nacionales, la violencia de género sigue siendo un fenómeno complejo que afecta desproporcionadamente a mujeres y grupos vulnerables.

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Violencia de Género: Contexto y Datos

La violencia de género es reconocida como una violación de derechos humanos por la ONU y se aborda en España a través de la Ley Orgánica 1/2004, que refleja la gravedad del problema. Esta violencia, enraizada en un sistema patriarcal, se manifiesta de diversas formas y requiere una toma de conciencia sobre las desigualdades de género. A pesar de los esfuerzos internacionales y nacionales, la violencia de género sigue siendo un fenómeno complejo que afecta desproporcionadamente a mujeres y grupos vulnerables.

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TEMA1

En 1993, la Organización de Naciones Unidas (ONU), declaró que la violencia contra las mujeres suponía una
violación de los derechos humanos.

La existencia en España de una ley específica para el abordaje de la misma, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de
diciembre, de Medidas de Protección Integral contra Violencia de Género (LOVG), pone de manifiesto tanto
la magnitud del problema como los esfuerzos que se están llevando a cabo para su eliminación.

La violencia de género es una realidad muy extendida a la que se le ha empezado a prestar más atención en
los últimos 15 años.

La VG es una violencia que se trata de invisibilizar. Según Miguel Lorente (2017), se puede hacer de tres
formas:

•Negando su existencia.
•Justificarla sobre las circunstancias del contexto, del agresor "descontrolado" o de la víctima
"provocadora".
•Mezclarla y confundirla entre otras violencias.

1.1. La sociedad patriarcal


El reconocer la violencia contra las mujeres implica, como se apunta en el Convenio de Estambul (ratificado
por España en 2014), reconocer que esta “es una manifestación del desequilibrio histórico entre la mujer y
el hombre que ha llevado a la dominación y a la discriminación de la mujer por el hombre, privando así a la
mujer de su plena emancipación”.

Como claramente señala María Cortijo (2011), el código patriarcal es “la representación de la masculinidad
a través del dominio sobre la mujer. La idea de jerarquía sexual y la identificación de virilidad con
superioridad masculina, lo que en el ámbito popular se denomina machismo, está intrínsecamente unida a
la idea de que es legítimo imponer la autoridad sobre la mujer y también se refiere al miedo, entre los
hombres, de mostrar cualquier rasgo de conducta de connotaciones femeninas”.

El visibilizar la VG y trabajar para eliminarla conlleva revisarse personalmente. Es necesaria una toma de
conciencia individual sobre los privilegios que tienen los varones a diferencia de las mujeres, por el mero
hecho de serlo. Y cómo estos privilegios se conectan con privilegios de clase, de raza, de edad, etc.

Saber más

El Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la
Violencia Doméstica (convenio de Estambul) se adoptó en 2011 y entró en vigor en 2014. En septiembre de
2017, la totalidad de los Estados miembros de la Unión Europea firmaron el Convenio y 14, entre ellos
España, lo han ratificado hasta la fecha.

1.2. Sistema sexo- género

La construcción de las diferencias sociales entre mujeres y hombres (género) están arraigadas fuertemente
y asentada sobre una base biológica (sexo), desde la cual se determinan roles y estereotipos.

Sexo Hace referencia a la parte biológica


Género Hace referencia a la construcción social en base al sexo
Sistema sexo- género Es el sistema de relaciones sociales que transforma la sexualidad biológica en
productos de actividad humana y en el que se encuentran las resultantes
necesidades sexuales históricamente específicas (Rubin, 1975).

Para Butler (2010), tanto el sexo como el género se construyen en el discurso social; ella habla de
performance. Considera que el cuerpo percibe los discursos socioculturales de forma activa y participa de
ellos. En caso contrario, estaríamos aceptando que el cuerpo tiene un carácter activo solo como receptor:
“… el género no debe considerarse una identidad estable o un sitio donde se funde la capacidad de acción y
donde surjan distintos actos, sino más bien como una identidad débilmente formada en el tiempo,
instaurada en un espacio exterior mediante una reiteración de actos”.
La idea es que cada vez que yo (mi cuerpo) repito actos como cruzar las piernas al sentarme, pintarme los
labios, etc., estoy siendo partícipe de esta performatividad de género. La estoy creando, reforzando y/o
transgrediendo al mismo tiempo.
El escenario patriarcal se construye a partir de la concepción dicotómica de sexo género.
Hay que añadir el carácter racista y clasista de nuestra sociedad. Es decir, que la desigualdad que se pone de
manifiesto con una mujer blanca no es la misma que la que se da en una mujer negra.
Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de analizar las diferentes violencias a las que se enfrentan las
mujeres. Para hacer un análisis más completo, el término interseccionalidad desarrollado teóricamente por
Kimberlé Crenshaw aporta un nuevo enfoque. Interseccionalidad es un sistema complejo de estructuras de
opresión que son múltiples y que actúan de manera simultánea.
En Beijing 1995 tiene lugar la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres. Esta conferencia es un punto de
inflexión para la agenda mundial de la igualdad. En ella se redacta una Declaración que apoyan 189 países y
se crea la Plataforma de Acción de Beijing. En dicha conferencia se pone de manifiesto que hay grupos de
mujeres que son especialmente vulnerables a la violencia: “Algunos grupos de mujeres, como las que
pertenecen a grupos minoritarios, las indígenas, las refugiadas. las mujeres que migran, incluidas las
trabajadoras migratorias, las mujeres pobres que viven en comunidades rurales… son también
particularmente vulnerables”.

1.3. Datos violencia de género


Según el Portal Estadístico de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género desde el año 2013 al
2023 las muertes de mujeres por violencia de género han tenido periodos de aumento y otro de
decrecimiento. En la siguiente tabla mostramos los datos:

Indicadores 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020


Nº víctimas mortales 54 55 60 44 49 53 56 50

Otra fuente de datos relevante en España en estos momentos es el Observatorio de [Link], que
nació con el fin de documentar y visibilizar una barbarie normalizada: el feminicidio, el asesinato de mujeres
por ser mujeres.

En el caso de [Link] se incluyen otras violencias que el Estado español todavía no contabiliza por
no haberse adaptado a todos los requerimientos del Convenio de Estambul. En dicho portal se recogen los
datos con el nombre de la mujer, la fecha y la edad a la que ha sido asesinada; y se establecen las siguientes
categorías:
1. Feminicidios íntimos oficiales, los que se recogen en las estadísticas oficiales de gobierno.

2. Feminicidios íntimos no oficiales.

3. Feminicidios no íntimos.

4. Feminicidios familiares por conexión.

5. Feminicidios familiares.

6. Feminicidios infantiles.

7. Feminicidios por prostitución.

8. Feminicidios asesinatos sin datos suficientes.

9. Asesinato de mujeres por crimen organizado y/o narcotráfico.

10. Asesinato de mujeres por robo.

11. Asesinato de mujeres por violencia comunitaria.

12. Asesinato de mujeres/niñas por violencia juvenil.

13. Varones asesinados por violencia machista. Aquí se recogen los hijos varones asesinados por violencia
machista.
2.1. Definición de violencia de género
La VG, también nombrada como violencia basada en género (VBG) más comúnmente en América latina y
Caribe por su traducción del inglés Gender- Based violence, hace referencia a la violencia que se ejerce por
causa de la construcción de género. Esta construcción de género no es azarosa, natural o inmutable. La
construcción de género es responsable de muchas de las violencias que se cometen contra las mujeres. Esta
realidad ha ido teniendo diversas respuestas tanto a nivel internacional como nacional.

A nivel internacional, en 1979 tiene lugar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW), desarrollándose su protocolo facultativo en 1999. Aquí se
establece el derecho de las mujeres a solicitar por sí mismas, de forma individual o colectiva, la reparación
por la violación de sus derechos, incluyendo la violencia de género.

En 1993, en Viena, se desarrolla la Conferencia Mundial de Derechos Humanos. En esta conferencia se


proclamó que los derechos humanos de las mujeres y los niños son parte inalienable, integral e indivisible
de los derechos humanos universales.

En ese mismo año la Asamblea General de la ONU, tras la Conferencia Mundial, redacta la Declaración
sobre la Eliminación de Violencia contra la Mujer. En esta declaración se utiliza el término violencia de
género o violencia contra las mujeres para referirse a: “… todo acto de violencia basado en la pertenencia al
sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico
para las mujeres inclusive, las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad,
tanto si se produce en la vida pública como en la privada”.
Desde este hito internacional tuvo lugar la Conferencia de Beijing (1995), en la que explícitamente se habla
de VG para hacer referencia a que “la violencia contra la mujer impide el logro de los objetivos de la
igualdad de desarrollo y paz, que viola y menoscaba el disfrute de los derechos y deberes fundamentales”,
instando a los gobiernos a que se adoptarán medidas para prevenir y eliminar este tipo de violencias.

A nivel europeo, el primer instrumento que fija normas jurídicamente vinculantes para prevenir la VG
proteger a las víctimas y condenar a los autores es el Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y
Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica.

Prestando atención a una definición amplia de lo que es la VG, esta no se reduce solo a la violencia contra
las mujeres, aunque sea la que afecta a mayor número de personas. Por lo tanto, la VG, como definición,
sería “toda acción de potencia y de fuerza ejercida sobre un hombre o una mujer, con base a la
construcción social o cultural que se hace de cada sexo. Se manifiesta de diferentes formas de acuerdo a las
dinámicas de poder y relaciones de subordinación entre hombres y mujeres que, sustentadas en las
representaciones sociales y culturales en torno a lo masculino y femenino, devienen en acciones que causan
o pueden causar daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico hacia una persona en razón de su
pertenencia a un sexo. La VBG es una noción que busca hacer explícito el hecho de que el desequilibrio de
poder en las relaciones entre los géneros produce discriminación, violencia o violaciones de derechos
humanos y libertades fundamentales, y al hacerlo explica por qué analizar quiénes son las principales
víctimas de este tipo de violencia, estas resultan ser mayoritariamente mujeres y niñas” (Gallego y García,
2011).

El hecho de que se asuma que cuando se habla de VG se hace referencia a la violencia que ejerce los
varones contra las mujeres por cuestión del género se debe a que esto es lo más frecuente.

En la “Exposición de motivos” de la LOVG se recoge que la VG “se trata de una violencia que se dirige sobre
las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos
mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”.

Cuando se habla de VG se suele referir a violencia contra las mujeres, aunque su significado abarque
violencias dirigidas a otras personas en relación a la construcción de género. Así, encontramos también otra
terminología que se usa en ocasiones como sinónimo, pero que no tiene el mismo significado ni las mismas
connotaciones teóricas, legales ni penales, como pueden ser la violencia doméstica, violencia intrafamiliar o
violencia machista.

Según el Convenio de Estambul, por violencia doméstica se entenderán todos los actos de violencia física,
sexual psicológica o económica que se producen en la familia o en el hogar o entre cónyuges o parejas de
hecho antiguos o actuales, independientemente de que el autor del delito comparta o haya compartido el
mismo domicilio que la víctima.

Por otro lado, la violencia intrafamiliar es definida en 1998 por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
como el uso intencional de la fuerza física hacia otra persona, grupos o comunidades y que tiene como
consecuencia probables lesiones físicas, daños psicológicos, alteraciones del desarrollo, abandono e incluso
muerte. Esta violencia se produce en el seno de la familia y suele dirigir a las personas más vulnerables de la
familia: niñas y niños, mujeres adolescentes y adultas, ancianos y ancianas.

En la legislación española, en diferentes documentos se recoge qué se reconoce como violencia doméstica e
intrafamiliar: la violencia doméstica o intrafamiliar es la que se produce entre ascendientes, descendientes
o hermanos, propios o del cónyuge o conviviente, y sobre menores o incapaces que se hallen sujetos a la
patria potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente o que con él
convivan, o sobre otra persona amparada por cualquier relación por la que se encuentren integrados en el
núcleo de convivencia familiar, siempre y cuando no se trate de hechos cometidos contra la mujer por su
pareja o expareja varón. Su referente jurídico se encuentra en el artículo 173.2 del Código Penal,
exceptuadas las personas ofendidas a las que se refiere el apartado 1 del artículo 153 del mismo cuerpo
legal (Guía práctica LOVG, 2016).

Cuando se utiliza el término de violencia machista se quiere poner en evidencia el carácter machista de la
violencia, siendo el machismo aquella actitud que presupone la superioridad de los varones y de lo
masculino sobre las mujeres y lo femenino.

La violencia machista, por definición, se podría ejercer también de una mujer hace una mujer, si esta se
basa en alguna acción que rompe las creencias que sostienen el sistema sexo género. Aún así, la violencia
machista, principalmente, se ejerce por parte de los varones hacia las mujeres, o por parte de los varones a
otros varones que rompe las normas de género. Por eso, hay veces que se usa de manera indistinta
violencia de género o violencia machista, pues la VG se produce como consecuencia de una sociedad
machista, patriarcal y heteronormativa.

Violencia de género
Violencia doméstica

Violencia intrafamiliar

Violencia machista

Cómo se apunta desde el Poder Judicial, violencia de género y violencia doméstica no resultan equivalentes
y no pueden ser utilizadas indistintamente. Esta disposición aparece recogida en la sentencia del Tribunal
Constitucional 59/2008, de 14 de mayo, que pone de relevancia la distinción entre sexo y género a la hora
de aplicar la legislación vigente (LOVG): “el término género que titula la ley y que se utiliza en su articulado
pretende comunicar, no se trata de una discriminación por razón de sexo. No es el sexo en sí de los sujetos
activo y pasivo lo que el legislador toma en consideración con efectos agravatorios, sino el carácter
especialmente lesivo de ciertos hechos a partir del ámbito relacional en el que se producen del significado
objetivo que adquieren como manifestación de una grave y arraigada desigualdad. La sanción no se impone
por razón de sexo del sujeto activo ni de la víctima ni por razones vinculadas a su propia biología. Se trata de
la sanción mayor de hechos más graves, que el legislador considera razonablemente que lo son por
constituir una manifestación específicamente lesiva de violencia y de desigualdad.

3. Ámbitos de la Violencia de Género


La VG se puede dar en diferentes ámbitos. De hecho, cuando se habla de violencia doméstica o de violencia
intrafamiliar sobre lo que se hace hincapié es en el ámbito en el que se produce la violencia.

A pesar de este reconocimiento de la VG como una manifestación histórica de las desiguales relaciones de
poder, el objeto de la LOVG no es tan amplio: “La presente ley tiene como objeto actuar contra la violencia
que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los
hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de
quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

De manera que los ámbitos de aplicación de la VG se reducen, en el caso de la LOVG, al ámbito de relación
de pareja o ex pareja, que haya o haya habido un tipo de relación afectiva que los una.

Sin embargo, uno de los avances de esta ley es que recoge que este tipo de violencia se puede dar en el
ámbito público o en el privado. En los precedentes de esta ley, la violencia contra las mujeres se confinaba
al ámbito privado, dentro del ámbito familiar, y se catalogaba bajo el concepto de “crimen pasional”.
Hay que señalar que la VG se produce más allá del ámbito de la pareja, que se da en todos aquellos ámbitos
en los que se produzca violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo. El síndrome de la mujer
maltratada consiste en las agresiones sufridas por la mujer como consecuencia de las condiciones
socioculturales que actúan sobre el género masculino y femenino, situándola en una posición de
subordinación al hombre y manifestadas en los 3 ámbitos básicos de relación de la persona maltrato en el
seno de las relaciones de pareja agresión sexual en la vida social y acoso en el medio laboral.

Vida personal Relaciones de pareja


Vida social Agresión sexual
Vida laboral Acoso

Es decir, que se produce un maltrato a causa de esas condiciones socioculturales que han desarrollado unos
roles y estereotipos de género que subordinan a una parte y privilegian a otra. Además, el maltrato, las
agresiones sexuales y el acoso son consecuencias de esa relación jerárquica y de poder, así como de los
mandatos de género. Son formas de castigar, de mantener los pactos y las conductas que se establecen en
función del género.

En la Ley 1/2017, de 17 de marzo, de modificación de la Ley 16/2003, de 8 de abril, en la Comunidad


Canaria, encontramos en su artículo 3 que a efectos de esta ley se consideran manifestaciones de la
violencia contra las mujeres, entre otras, las siguientes:

• Violencia en la pareja o expareja


• Violencia sexual

Violencia consistente en la violencia física, psicológica, económica o sexual, incluida su repercusión en las

niñas y los niños que conviven en el entorno violento.

• Violencia en el ámbito laboral


• La trata de mujeres y niñas

Consistente en la violencia física, sexual o psicológica que se produce en el centro de trabajo y durante la

jornada laboral, o fuera del centro de trabajo y del horario laboral si tiene relación con el trabajo, y que

puede adoptar dos tipologías:


 Acoso por razón de género: lo constituye un comportamiento no deseado relacionado con el sexo

de una persona en ocasión del acceso al trabajo remunerado, la promoción en el puesto de trabajo,

el empleo o la formación, que tenga como propósito o produzca el efecto de atentar con la contra la

dignidad de las mujeres y crearles un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u

ofensivo.

 Acoso sexual: lo constituye cualquier comportamiento verbal, no verbal o físico no deseado, de

índole sexual que tenga como objetivo o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una

mujer o crearle un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante, ofensivo o molesto.

• Explotación sexual
• Violencia contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres

La obtención de beneficios financieros o de otra índole mediante la utilización de la violencia, la

intimidación, el engaño o el abuso de una situación de superioridad o de vulnerabilidad de mujeres en el

ejercicio de la prostitución, la servidumbre sexual u otros tipos de servicios sexuales, incluidos actos

pornográficos o la producción de material pornográfico.

• Matrimonio a edad temprana, matrimonio concertado o forzado


• Mutilación genital femenina

Un matrimonio en el que no ha existido un consentimiento libre y pleno para su celebración, bien por qué

ha sido fruto de un acuerdo entre terceras personas, ajenas a la voluntad de la mujer, bien porque se

celebra bajo condiciones de intimidación o violencia, o porque no se ha alcanzado la edad prevista

legalmente para otorgar dicho consentimiento.


• Feminicidio
• Otras

Los homicidios o asesinatos cometidos en el ámbito de la pareja o ex pareja, así como otros crímenes que

revelan que la base de la violencia es la de discriminación por motivos de género, entendiendo por tales,

entre otros, los homicidios o asesinatos vinculados a la violencia sexual o ejecutados en el ámbito de la

prostitución y la trata de mujeres, así como aquellos relacionados con el infanticidio de niñas o efectuados

por motivos de honor o de dote.

Nota

La violencia de género adopta muchas formas y tiene lugar en diferentes ámbitos: familiares y de pareja,
laboral, sanitario, educativo, político, económico. Aun así, en la legislación española su objeto son las
relaciones de pareja.

4. Características
La violencia contra las mujeres en el ámbito de la pareja y expareja es una de las más comunes de las VG. La
OMS pone de manifiesto que la violencia contra la mujer, especialmente la ejercida por su pareja, y la
violencia sexual constituyen un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos
de las mujeres. Esta misma organización señala que los factores de riesgo de la violencia de pareja son de
carácter individual, familiar, comunitario y social, de los cuales destaca los siguientes:

•La existencia de normas sociales que privilegian a los hombres y les atribuyen un estatus superior y
hotel otorga un estatus inferior a las mujeres.
•Un acceso reducido de la mujer a empleo remunerado.
•Los antecedentes de violencia.
•La discordia e insatisfacción marital.
•Las dificultades de comunicación entre los miembros de la pareja.
•La conducta dominadora masculina hacia su pareja.
•Un bajo nivel de instrucción (autores de violencia sexual y víctimas de violencia sexual)
•Un historial de exposición al maltrato infantil (autores y víctimas)
•La experiencia de violencia familiar (autores y víctimas).
•El trastorno de personalidad antisocial (autores)
•El uso nocivo del alcohol (autores y víctimas)
•El hecho de tener muchas parejas o de inspirar sospechas de infidelidad en la pareja (autores)
•Las actitudes que toleran la violencia (autores).

La violencia de pareja (física, sexual y emocional) ocasiona graves problemas en la salud física mental,
sexual y reproductiva a corto y largo plazo de las mujeres. También afecta a sus hijos y tiene un elevado
coste social y económico para la mujer, su familia y la sociedad.

Las formas de violencia que son más comúnmente señaladas por los diferentes profesionales son las de
violencia psicológica, física, sexual, económica y ambiental (Lagarde, 2007), a las que se pueden añadir otras
formas también comunes como la violencia verbal y la violencia social (Cortijo, 2011).

Estas formas de manifestación de la VG tienen las siguientes características:

Violencia psicológica

•Violencia física
•Violencia sexual
•Violencia económica y patrimonial
•Violencia ambiental
•Violencia verbal
•Violencia social

Este tipo de violencia se ejerce mediante cualquier acción u omisión de una acción que produce un daño en

el equilibrio psicológico de la mujer. Este tipo de violencia es mucho menos evidente y más sutil. En muchas

ocasiones es difícil de identificar incluso para la mujer que la sufre. Esto se debe a que hay unas creencias

que asumen que “es normal” este tipo de actitudes, debido a que siempre se han tenido, se normaliza

socialmente. Este tipo de violencia se puede poner de manifiesto por medio de amenazas verbales, insultos,

gritos, humillaciones, acoso y hostigamiento, conductas destructivas por parte del agresor (ingesta de

alcohol excesiva), rechazo, privación de libertad o privacidad, faltas de respeto, abuso de autoridad y

confianza, tiranía emocional y aislamiento. Se insiste en considerar a la mujer como una loca, estúpida e

inútil, culpándole de lo que sucede. Este tipo de violencia reiterada tiene consecuencias destructivas en la

personalidad de la víctima.

4.1. Modelo ecológico integrado


Lori L. Heise propuso, en 1998, un modelo ecológico integrado para la explicación de la violencia contra las
mujeres, que se basa en la Teoría Ecológica de Bronfenbrenner, la cual trabaja sobre la influencia que tienen
los diferentes ambientes que rodean al individuo y que influyen en él/ella.

Heiser propone un modelo dividido en cuatro niveles. Este


modelo sirve de guía para delimitar los ámbitos de
actuación y las acciones que se pueden llevar a cabo para la
eliminación de la VG.

Nivel 1: Historia personal:

‒ Presenciar violencia conyugal en la infancia.

‒ Sufrir malos tratos durante la infancia.

‒ Padre ausente o que rechaza a su hija/o.

Nivel 2: Microsistema:

‒ Dominación masculina en el seno familiar.

‒ Control masculino del patrimonio familiar.

‒ Consumo de alcohol

‒ Conflicto conyugal/verbal.

Nivel 3: Exosistema:

‒ Bajo estatus socioeconómico/desempleo.

‒ Aislamiento de la mujer y la familia.

‒ Grupos delictivos de iguales.

Nivel 4: Macrosistema:

‒ Derecho/propiedad del hombre sobre la mujer.

‒ Masculinidad asociada a la dominación y agresión.

‒ Roles de género rígidos.

‒ Aprobación de la violencia interpersonal.

‒ Aprobación del castigo físico.

4.2. Ciclo de la violencia de género


El ciclo de la violencia es clave para entender cómo se produce y reproduce la violencia contra las mujeres.

Estas violencias se inician con muy baja intensidad. Es lo que el psicólogo Luis Bonino (2004) ha
denominado micromachismo o violencia masculina de baja intensidad, es decir, aquellos controles
invisibles, prácticas de dominación suave o de bajísima intensidad o modos larvados y negados de abusos y
dominación en la vida cotidiana.

Estos micromachismos son el inicio de la escalada de la violencia. Este término se usa para explicar cómo las
expresiones de violencia en la pareja van aumentando a través del tiempo, tanto en la forma como la
intensidad de las agresiones.

Para entender las características específicas que tiene este tipo de violencia hemos de conocer el ciclo de
violencia. Se reconocen en este ciclo cuatro fases: aumento de la tensión, agresión reconciliación y luna de
miel.

Fase de aumento de tensión


Esta fase se caracteriza por una escalada gradual de la tensión. Aquí se producen diferentes agresiones que
no llegan a ser tan significativas como en la fase aguda. Las reacciones del varón que ejerce la agresión son
imprevisibles. Hay una intensificación de la violencia verbal y psicológica. La mujer piensa que controla
estos episodios y que desaparecerán. Se da una justificación de tales actitudes.

Explosión o momento agudo de la agresión


Este es el momento agudo de la de la violencia donde se producen las agresiones físicas, psicológicas y
sexuales de forma agresiva y evidente para las mujeres. Hay un impacto importante en las mujeres en este
momento, de ahí que sea en esta fase cuando se dan muchas de las denuncias.

Reconciliación
En esta fase los agresores buscan a las mujeres para convencerles de seguir manteniendo su relación. En
ocasiones, esta fase de reconciliación no siempre es seguida del periodo de calma de la luna de miel.
Luna de miel
En esta fase el varón agresor manifiesta su arrepentimiento, es la fase en la que se pide perdón. Se ponen
en marcha una variedad de estrategias que pretenden manipular a la mujer que es agredida. Aquí se quiere
mantener la relación: habrá regalos, promesas, disculpa. Se establecerá una calma en la pareja y parecerá
que “todo está bien, igual que antes”. Cuando los comportamientos violentos se mantienen y avanzan en el
tiempo, las fases de luna de miel van desapareciendo y también las reconciliaciones.

4.3. El modelo de amor romántico


El amor romántico es un modelo de amor que se instaurado en nuestra sociedad. Se ha interiorizado y
normalizado de tal manera que nuestras creencias y prácticas en torno a las relaciones afectivas están
marcadas por este modelo.

Se han establecido unos tópicos que establece lo que es aceptable y normal en relación a las relaciones
afectivas de pareja. Esto generan expectativas irreales y establecen patrones desde los cuales se desarrolla
la relación.

Este modelo de amor está relacionado con la VG porque, en muchas ocasiones, se justifican sufrimientos y
malos tratos en nombre del amor, porque se percibe ese amor como sacrificio, porque se soportan abusos,
humillaciones, falta de respeto en nombre de este amor.

Este modelo de amor romántico se mueve en torno a ciertos mitos (Herrera Gómez, 2015):

 El amor todo lo puede.


 El amor es para siempre.
 Las mujeres nacieron para esperar.
 Los que más se pelean son los que más se desean.
 Estamos condenadas a sufrir por amor.
 Del amor al odio hay un paso.
 Sin pareja estás sola.
 Si tienes éxito tendrás amor.
 El amor no se exige ni se mendiga.
 Quien bien te quiere te hará llorar.

4.4. Estrategias
 Hay diferentes teorías y modelos para explicar las estrategias que usan y las conductas que tienen
aquellos varones que ejercen violencia contra las mujeres. Aunque no se puede establecer un perfil
único, sí que se comparten estrategias similares. Como señala Ángeles Álvarez (1998), el varón que
maltrata utiliza estrategias defensivas que consiguen trasladar la responsabilidad de la agresión a la
víctima. Para lo cual:

‒ Fundamenta sus ataques racionalizando lo sucedido de forma que parezca que está bien lo que hizo.

‒ Desvía el problema achacando su comportamiento a la falta de trabajo, el exceso en los gastos, a sus
problemas de alcohol, etc. Con este mecanismo traslada la responsabilidad a cuestiones ajenas a sí mismo.

‒ Olvida los ataques, asegurando que no recuerda bien lo que pasó. Con esta actitud resta
responsabilidad al relato de la víctima.

‒ Proyecta hacia la víctima la responsabilidad de las conductas violentas.


Además, a nivel social se produce lo que Miguel Lorente (2017) señala como la estrategia de las 3C:
credibilidad, culpabilidad y complicidad. “Por un lado, la credibilidad de los hombres a través de su palabra
inmaculada, por otro, la culpabilidad de las mujeres construida a partir del mito de su perversidad y, en
tercer lugar, la complicidad del resto de la sociedad.

En el caso de las mujeres maltratadas, como ya se señalaba en Beijing 1995, no hay un perfil determinado
de víctima, solo el hecho de ser mujer puede verse inmersa en relaciones de pareja violenta. Sin embargo,
hay factores de vulnerabilidad y riesgos para las mujeres. Estos factores pueden ser de 2 tipos:

• De orden social
• De orden psicológico

Cuanto más sean las intersecciones que confluyen en esa mujer, mayor puede ser el riesgo. Por ejemplo,

una mujer inmigrante somalí recién llegada a Barcelona será más vulnerable que una mujer catalana con

recursos económicos y hogar.

Las mujeres que sufren VG en la pareja llegan a desarrollar una serie de características que se han
identificado como el síndrome de la mujer maltratada. Este término ha sido acuñado por Leonor Walker
(1984) manifestando que la víctima experimenta un complejo primario, caracterizado por síntomas
traumáticos: ansiedad, hipervigilancia, reexperimentación del trauma, recuerdos recurrentes e intrusivos,
embotamiento emocional. Además, se suele tener un complejo secundario con secuelas como el
autoengaño desde el que se idealiza el maltratador pensando que no volverá a agredirla minimizando el
peligro que corre.

Esta violencia persigue limitar la libertad y la capacidad de actuación de las mujeres que se ven inmersas en
ella mediante el terror. Los mecanismos que se ponen en marcha reducen sus defensas psicológicas, su
autoestima.

Aun así, muchas mujeres consiguen salir del círculo de la violencia a través de la ruta crítica. Esta ruta ayuda
a ver las estrategias que siguen las mujeres sometidas a violencia dentro de la pareja, qué factores ayudan y
qué factores limitan en el proceso.

4.5. La ruta crítica

 “La ruta crítica es un proceso que se construye a partir de las secuencias de decisiones tomadas y
acciones ejecutadas por las mujeres afectadas por la violencia y las respuestas encontradas en su
búsqueda de soluciones” (Sagot, 2000).
Esta ruta contempla factores que las mujeres experimentan en el momento que deciden romper el ciclo de
la violencia en relación con sus parejas (varones). Estos factores son:

Impulsores
Aquellos factores que impulsan a la mujer que está sufriendo violencia a detener esta situación.

‒ Impulsores internos: asociados a procesos personales, sentimientos, representaciones sociales y


razonamiento de las mujeres.
‒ Impulsores externos: se relacionan con las influencias que reciben las mujeres de su medio exterior,
tales como apoyos, recursos materiales, información, existencia y calidad de servicios, aumento de la
violencia o efectos de la violencia en otras personas de la familia.

Inhibidores
Son aquellos factores que actúan negativamente sobre la decisión de iniciar o continuar una ruta crítica.

‒ Inhibidores internos: miedos, culpas, vergüenza y amor.

‒ Inhibidores externos: presiones familiares, limitaciones materiales e ineficacia institucional.

Precipitantes
Estos factores son definidos como “la gota que colmó el vaso”. Llega un determinado momento en el que
nivel de saturación se vuelve insoportable, por lo que las mujeres se deciden a emprender acciones para
acabar con la situación violenta que están viviendo.

 Estos factores ayudan a entender las posibles acciones que se pueden emprender para romper el
ciclo de la violencia.

5. Ámbitos de actuación
Desde el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad se identifican 7 ámbitos donde se
desarrolla tanto la prevención, identificación y detección como la intervención en relación a la VG, así como
para su recuperación integral.

5.1. Ámbito educativo


La LOMCE (Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa) recoge, entre
sus objetivos, la necesidad del desarrollo en la escuela de valores que fomenten la igualdad efectiva entre
mujeres y hombres, así como la prevención de la VG.

Las acciones informativas y de sensibilización se llevan a cabo por parte de los Ministerios de Educación,
Cultura y Deporte y de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, en colaboración con las Administraciones
educativas y otras organizaciones. De manera que desde estos espacios se ha de trabajar de manera
transversal y específica todo lo relacionado con la igualdad de género y no discriminación, así como la
prevención, detección e intervención en la en lo relacionado a la VG.

El trabajo no ha de hacerse solamente con el alumnado, sino que también se contempla formación al
profesorado en materia de igualdad entre hombres y mujeres y revisión de los materiales didácticos, entre
otros proyectos específicos, que se desarrollan a través de planes de coeducación establecidos en los
centros.

5.2. Ámbito de la publicidad y los medios de comunicación


En el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades se encuentra el Observatorio de la Imagen
de las Mujeres (OIM). Dicho Observatorio publica anualmente, desde 1998, un informe que expone lo
relativo a las denuncias recibidas sobre contenidos publicitarios sexistas, así como las actuaciones del
Instituto de la Mujer, las campañas y las solicitudes de rectificación.
La publicidad y los medios de comunicación cumplen una potente función socializadora, teniendo un gran
impacto en lo relativo a la desigualdad y la discriminación de género.

A este Observatorio se pueden dirigir las quejas ciudadanas sobre sexismo en la publicidad y los medios de
comunicación. Desde el mismo se actuará frente a dichos mensajes discriminatorios. Además, cumple una
función de asesoramiento para aquellas entidades que lo soliciten y elabora propuestas de actuación en
este ámbito.

5.3. Ámbito laboral


La LOVG consagra y garantiza, a las mujeres que son o han sido víctimas de VG, una serie de derechos
laborales y de Seguridad Social, con la finalidad de que puedan conciliar sus obligaciones laborales con sus
necesidades de protección y recuperación integral (Capítulo II LOVG, art. 21, 22,23).

Además, en este ámbito la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y
hombres (LOIEMH), presta especial atención a la corrección de la desigualdad en el ámbito específico de las
relaciones laborales. Esta misma Ley, en su título IV, aborda el derecho al trabajo en igualdad de
oportunidades, incorporando medidas para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres en el acceso al
empleo, en la formación y en la promoción de profesiones y en las condiciones de trabajo. Se incluye,
además, entre los derechos laborales de los trabajadores y las trabajadoras, la protección frente al acoso
sexual y el acoso por razón de sexo.

5.4. Ámbito penitenciario


Existe un protocolo de actuación en el ámbito penitenciario del sistema de seguimiento por medios
telemáticos de las medidas y penas de alejamiento en materia de VG, aprobado por acuerdo de 19 de
octubre de 2015, donde se pretende dar cumplimiento a todo lo relacionado con el ingreso, excarcelación o
salidas penitenciarias de los internos de los centros penitenciarios. Además, existe un programa de
intervención para agresores que es considerado como un programa prioritario que se encuentra implantado
en varios centros penitenciarios. Este programa se destina a internos que hayan cometido delitos de VG en
contra de sus parejas o exparejas.

5.5. Ámbito sanitario


En este ámbito, según la LOVG, se contemplan actuaciones de detección precoz y apoyo asistencial a las
víctimas, así como la aplicación de protocolos sanitarios ante las agresiones derivadas de la violencia objeto
de esta ley, que se remitirán a los tribunales correspondientes con objeto de agilizar el procedimiento
judicial. Asimismo, se crea en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema de Salud una Comisión
encargada de apoyar técnicamente, coordinar y evaluar las medidas sanitarias establecidas por la ley.

5.6. Ámbito social integral


En el artículo 19 de la LOVG, se dispone que las mujeres víctimas de VG tienen derecho a servicios sociales
de atención, de emergencia, de apoyo y acogida y de recuperación integral. La organización de estos
servicios por parte de las comunidades autónomas y las corporaciones locales responderá a los principios
de atención permanente, actuación urgente, especialización de prestaciones y multidisciplinariedad
profesional.

También en el Catálogo de Referencia de Servicios Sociales, aprobado por el Consejo Territorial de Servicios
Sociales del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia de 16 de enero de 2013, se establecen
unos criterios para tener unos servicios sociales especializados en la atención a mujeres víctimas de VG y
sus hijos e hijas. A través de los mismos hace posible que las mujeres:

· Reciban asesoramiento sobre las actuaciones que pueden emprender y sus derechos.

· Conozca los servicios a los que pueden dirigirse para recabar asistencia material, médica, psicológica y
social.

· Accedan a los diferentes recursos de alojamiento (emergencia, acogida temporal, centros tutelados)
en los que está garantizada su seguridad y cubiertas sus necesidades básicas.

· Recuperen su salud física y/o psicológica.

· Logren su formación, inserción o reinserción laboral y reciban apoyo psicosocial a lo largo de todo el
itinerario de recuperación integral con la finalidad de evitar la doble victimización.

El derecho a la asistencia social integral se reconoce también a los menores que viven en entornos
familiares donde existe VG. Los servicios sociales deben contar con un número suficiente de plazas previstas
para los menores y con personal con formación específica en su atención a fin de prevenir y evitar
eficazmente las situaciones que puedan comportar daños psíquicos y físicos a los mismos (Guía Derechos de
las Mujeres, 2016).

5.7. Ámbito de seguridad


El artículo 31 de la LOVG impone la creación de unidades especializadas en las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad en la prevención de la VG y en el control de la ejecución de las medidas judiciales adoptadas. En
su apartado 2, establece la incorporación de las Policías Locales a estas misiones, en el marco de la
colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El artículo 31.3 de la LOVG establece que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado adoptarán las
medidas adecuadas para garantizar una protección individual y personalizada a las víctimas de VG. Para ello,
se han desarrollado varios protocolos de coordinación y de valoración del riesgo.

5.8. Ámbito judicial


En el Estado español, a partir de la LOVG, se establece la llamada tutela judicial, para garantizar un
tratamiento adecuado y eficaz de la situación jurídica, familiar y social de las víctimas de VG en las
relaciones intrafamiliares. En dicho ámbito se establecen una serie de derechos para las mujeres, en los que
se encuentran la asistencia jurídica gratuita.

Al igual que en otros ámbitos se establecen diversos protocolos de actuación.

6. Orden de protección
La orden de protección es uno de los derechos que tienen las mujeres víctimas de VG. Es una resolución
judicial que, en los casos en que exista indicios fundados de la comisión de delitos o faltas de violencia
doméstica y exista una situación objetiva de riesgo para la víctima, ordena su protección mediante la
adopción de medidas cautelares civiles y/o penales, además de activar las medidas de asistencia y
protección social necesarias, por remisión de la orden de protección de los puntos de coordinación de las
comunidades autónomas.

Algunas de las medidas cautelares de naturaleza penal son:

 Desalojo del agresor del domicilio familiar.


 Prohibición de residir en determinada población.
 Prohibición de que el agresor se aproxime a la víctima y/o a sus familiares u otras personas a la
distancia que se determine.
 Prohibición de que el agresor se comunique con la víctima y/o con sus familiares u otras personas
por cualquier medio.
 Prohibición al agresor de acercarse a determinados lugares: centro de trabajo de la víctima; centros
escolares de los hijos, etc.
 Omisión de datos relativos al domicilio de la víctima.
 Protección judicial de la víctima en las oficinas judiciales.
 Incautación de armas y prohibición de tenencia.

Respecto a las medidas de naturaleza civil pueden ser las siguientes:

 Atribución del uso y disfrute de la vivienda familiar.


 Determinación del régimen de guarda y custodia de los hijos menores.
 Determinación del régimen de visitas, comunicación y estancia con los menores.
 Fijación de una prestación de alimentos.
 Cualquier otra medida que sea necesaria para apartar a los menores de un peligro o evitarles
perjuicios.

6.1. Quién puede solicitarla


La orden de protección puede ser solicitada por:

 La víctima.
 Cualquier persona que tenga con la víctima alguna de las relaciones del artículo 173 del Código
Penal.
 El Ministerio Fiscal.
 La jueza o juez de oficio puede acordarla.
 Las entidades u organismos asistenciales, públicos o privados que tuviese conocimiento de la
existencia de alguno de los delitos o falta de violencia doméstica, deberán ponerlos
inmediatamente en conocimiento del juez de guardia o fiscal con el fin de que pueda incoar el juez
es o instar el fiscal el procedimiento para la adopción de la orden de protección.

Las medidas civiles pueden pedirse expresamente:

 Por la víctima o por su representante legal.


 Por el fiscal, cuando existan hijos menores o incapaces.

6.2. Dónde puede solicitarse


La orden de protección puede solicitarse:

 Ante la jueza o el juez correspondiente.


 Ante el fiscal.
 Ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (Policía, Guardia Civil, Policías Autonómicas o Locales), que
realicen el correspondiente atestado para la acreditación de los hechos.
 En las Oficinas de Atención a las Víctimas.
 En los Servicios Sociales o instituciones asistenciales dependientes de las Administraciones Públicas.
 En los Servicios de Orientación Jurídica de los Colegios de Abogados.
Existe un modelo de solicitud aprobado por la Comisión de Seguimiento que se encuentra a disposición de
las víctimas en todos los lugares y Servicios Sociales donde puede presentarse. Se trata de un modelo
normalizado, sencillo y de fácil accesibilidad.

6.3. Cómo se realiza el trámite


La solicitud deberá ser remitida de forma inmediata al juez o jueza de Guardia o la jueza o el juez de
violencia sobre la mujer, durante las horas de audiencia, si éste resulta competente.

En el juzgado de guardia, recibida la solicitud, la jueza o el juez convoca a una audiencia urgente a:

• La víctima.
• El solicitante si es distinto a la víctima.
• El agresor.
• A la fiscal.

6.4. La audiencia
Habrá de celebrarse en un plazo máximo de 72 horas.

La declaración se hará por separado. Durante la misma, la jueza o el juez adoptará las medidas necesarias
para evitar la confrontación entre el agresor y la víctima, sus hijos y los restantes miembros de la familia.

Celebrada la audiencia, la jueza dicta el auto en el que, de ser estimatorio, acuerda las medidas oportunas.

El auto de orden de protección se comunica a:

 Las partes, agresor y fiscal.


 La víctima.
 Las Administraciones Públicas.
 La Policía o Fuerzas de Seguridad.

6.5. Registro central para la protección de las víctimas de la violencia doméstica


Este Registro, gestionado por el Ministerio de Justicia, es una base de datos informatizada de ámbito
nacional que contiene las penas y medidas de seguridad impuestas en sentencias por delito o falta y
medidas cautelares y órdenes de protección acordadas en procedimientos penales por violencia doméstica.

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