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Hermosa Rendición: Amor y Deseo

La novela 'Hermosa Rendición' de Vanesa Osorio explora la complejidad de dejar atrás el pasado y los desafíos de abrirse al amor, especialmente cuando el protagonista, Anastasia, se enfrenta a sus propios miedos y traumas. A medida que se desarrolla la historia, se presenta una atracción intensa entre Anastasia y Diego, un chico carismático que la hace cuestionar su resistencia emocional. La narrativa incluye advertencias sobre contenido para adultos y se centra en las relaciones interpersonales y la lucha interna de la protagonista.
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Hermosa Rendición: Amor y Deseo

La novela 'Hermosa Rendición' de Vanesa Osorio explora la complejidad de dejar atrás el pasado y los desafíos de abrirse al amor, especialmente cuando el protagonista, Anastasia, se enfrenta a sus propios miedos y traumas. A medida que se desarrolla la historia, se presenta una atracción intensa entre Anastasia y Diego, un chico carismático que la hace cuestionar su resistencia emocional. La narrativa incluye advertencias sobre contenido para adultos y se centra en las relaciones interpersonales y la lucha interna de la protagonista.
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Hermosa Rendición

Autor: Vanesa Osorio

Veröffentlicht: 2021

[COMPLETA] A veces dejar el pasado atrás no es tan fácil como uno piensa. Y escapar de los sentimientos no es tan
fácil, menos cuando te topas con alguien carismático, tierno y atractivo que te hará caer en un espiral de deseo y
placer, pero tienes que ir con cuidado y estar atenta porque tarde o temprano el pasado te alcanza y eso puede ser tu
peor pesadilla. ADVERTENCIA: Esta historia contiene escenas gráficas de sexualidad y otras temáticas adultas.

Prólogo
Dobló bruscamente en una calle y se estacionó. Nos miramos fijamente, desafiándonos con la mirada.

—Yo no le di esperanza
esperanza e ilusiones. Ella sabía
sabía que la estaba usando porque no podía sacarte de mi cabeza. Ella sabía
sabía
que estaba sintiendo cosas por ti, ella lo sabía—dijo con un tono de voz molesto. Estiró su mano donde me acarició
con suavidad mi mejilla—. Ella sabía que quería estar contigo, pero tú no me dabas esperanza y aun no entiendo...
que somos—movió las manos entre nosotros y soltó un enorme suspiro—. Me confundes, Anastasia.

—¿Qué quieres de mí? —pregunte con curiosidad.


curiosidad.

—Lo quiero todo de ti, mi bella—me dio una tierna sonrisa—. Quiero que
que seas mi novia, mi chica,
chica, mi mejor amiga y
más—apoyó su frente contra la mía y cerró los ojos por un momento—. He caído por ti. Me rindo, eres mi «hermosa
rendición»..
rendición»

Nuestras narices se rozaron y su pulgar acariciaba mi mejilla con ternura.

—¡Joder, bella! Traté de resistirme a ti y ser solo amigos como me lo pediste, pero
pero no pude. Simplemente
Simplemente caí por ti.
Supongo que caí por ti porque fuiste la chica que me desafiaba con tus palabras y actitud.
l me dio una sonrisa traviesa y puso un mechón detrás de mi oreja.

—¡Mierda! Eres tan bella que


que me fascina verte cada
cada segundo del
del día —Tomó mi mano y la guio
guio en donde estaba
estaba su
corazón—. Ya me tienes, bella, ya tienes mi corazón.

Pestañee varias veces para poder seguirle el ritmo de sus palabras. Mi corazón dio un brinco de emoción al escuchar
las palabras de Diego, pero otra parte de mí tenía miedo de nuevo a sufrir por amor. Tenía miedo por él, no quería que
corriera peligro. Por ahora no puedo estar con él porque yo ya perdí a una persona que era importante para mí y no
quiero que nadie más pierda la vida por intentar salvarme a mí.

Capítulo 1
—Vamos Anastasia ¿Por qué
qué estás tardando
tardando tanto en el baño?
baño? —Escucho los gritos
gritos de Alejandra—. Vamos
Vamos a llegar
tarde a la universidad.

Salgo del baño, camino a mi cama y tomo mi mochila. Entró al cuarto de estar donde está Alejandra y su novio
hablando.

—Ya estoy lista, no era


era necesario tanto grito.
grito.

— ¡Claro que sí! —Exclamó molesta


molesta mi mejor amiga— vamos que
que ya estamos atrasados—
atrasados— suelto un suspiro y camino
a la puerta—. Amor, hoy día te ves muy guapo.

Yo ruedo los ojos al escuchar sus palabras que le dice mi mejor amiga a su guapo novio. Cameron, uno de los chicos
más guapos de la universidad, está saliendo con mi mejor amiga, se conocieron el año pasado en su primer año de
universidad y de ese momento están juntos, mi mejor amiga babea literalmente por él.

Me subo al auto de Cameron y me fijo que ahí un chico que está leyendo un libro. Lo miro y está totalmente vestido de
negro. Me fijo que en el brazo izquierdo
i zquierdo lo tiene tapado de tatuajes, pero en el derecho no hay ninguno y tiene el pelo
negro. El chico sigue leyendo y no puedo evitar intentar leer el título del libro. Él me mira de reojo y alza una ceja en mi
dirección y vuelve a concentrarse en su libro que creo que es de medicina.

Miro por la ventanilla y veo como Alejandra le da besos a Cameron, no que estaban tan apurados.

Suelto un suspiro. Saco mi celular y me pongo a revisar Instagram. Siento un carraspeo del chico de negro. Me vuelvo
a mirar y veo que tiene una sonrisa deslumbrante.

—No creo que te guste


guste este libro — me dice aún
aún con su sonrisa —. Es tu primer año de universidad,
universidad, ¿verdad?

—Tal vez. Y sí, es mi primer año


año de universidad—. Me encojo de hombros, lo ignoro y vuelvo a mirar mi celular.
celular.

—Me lo imaginaba. ¿Eres amiga


amiga de Alejandra?—preguntó
Alejandra?—preguntó con una sonrisa de curiosidad.

Mire un segundo a la parejita que estaba afuera antes de mirar de nuevo al extraño. De seguro que era otro chico
popular o eso fue lo que me dio a entender Alejandra ayer que ella y sus amigos conocían toda la universidad.

—Si—digo tratando de ser amable, pero tratando


tratando de cortar la conversación.
conversación.
Supongo que él lo notó porque me frunció el ceño. Normalmente cuando tú quieres seguir con la conversación le
preguntas ¿y tú de dónde eres? O ¿Cómo estás? Chorradas por estilo.

—¿No quieres hablar conmigo?


conmigo? —Pregunta con un tono burlón.
—Soy una chica de pocas
pocas palabras—fue todo lo que dije y me concentré en mi celular.
celular.

—¡Interesante! Entonces
Entonces eres de las chicas misteriosas que guardan
guardan secretos y tiene esa
esa aura oscura a su alrededor
alrededor
—comenta con una sonrisa
sonrisa traviesa. Lo miré fijamente
fijamente y él cerró su libro—. Eres
Eres de esas chicas que
que le gusta estar
sola porque la vida ya le ha hecho mucho daño, ¿verdad?

Justo cuando le iba a responder al chico. Las puertas de adelante se abrieron y entro la parejita enamorada que ya me
tenía enferma con su amor, prácticamente me arrojaba corazones imaginarios al rostro. <<Estos chicos se comen con
los ojos>>

—Hola, Diego—dice la rubia con emoción. Desvió la mirada del chico y me fijo en
en Alejandra—. ¿Cómo estás?
estás?

—Hola,
le marcaguapa, muy
aún más susbien
biehoyuelos.
n y tú—. Le responde
responde el chico de negro
negro con una enorme sonrisa
sonrisa perfecta y blanca
blanca en donde se

Cameron soltó una carcajada al escuchar a su amigo. Miré mi celular y aún no tenía respuesta de los gemelos o de
Jonathan, de seguro se quedaron dormidos los tres imbéciles.

—Diego, por última vez, no


no quiero que le digas
digas así a mi novia— dice Cameron de broma.

—No es mi culpa que las chicas no se resistan a mí—lo mire con diversión porque
porque fue patética esa respuesta, pero me
la callo para mí misma—. Veo que este año hay muchas chicas guapas.

Él me guiñó el ojo y fruncí el ceño porque de repente....Me recordó a esa persona <<Vamos Anastasia, tú me gustas,
eres mi favorita entre todas las otras>> Negué con la cabeza porque fui una estúpida por caer por él.

—Alejandra, tengo una


una duda—dice el chico—.
chico—. ¿Es cierto que tu amiga es una chica de pocas palabras?

Miro a Alejandra con diversión y ella me guiña un ojo en respuesta.

—Algo así, no es nada


nada contra ti—Ella le sonríe
sonríe a Diego y luego me tira un beso—. Le cuesta demasiado confiar
confiar en la
gente y bueno Diego, tú eres muy confiado con la gente.

—¡Interesante!—vuelve a repetir.

—¡Hey, chico! —Lo llamo—. ¿Sabes


¿Sabes que sigo aquí?
aquí? Puedo responder
responder tus preguntas, claro, cuando te conozca
conozca porque
ahora no y la razón es porque tú has visto lo loco que está la gente, ahora.

—Eso es una invitación a salir y a pasar tiempo juntos—sonríe con aire


aire malvado y no puedo
puedo evitar soltar una risa. Él
se inclina hacia mí y yo me alejo un poco de él—. Yo también puedo ser un chico de pocas palabras.

—Lo tomaré en cuenta—declaró


cuenta—declaró en un tono
tono burlón que no le pasa desapercibido
desapercibido para él.

—Espero que no lo piense tanto, nena,


nena, porque una cosa
cosa mala en mí es que soy algo intenso y no me gusta esperar
esperar
tanto. Soy un chico que le gusta correr en vez de caminar—dice con confianza.

Lo miro y una sonrisa traviesa aparece en sus labios.

—¡Interesante! También eres bastante confiado


confiado con la gente extraña—murmuró.

—Algo—murmura—. Sobre todo,


todo, con chicas guapas
guapas y misteriosas, son así por decirlo un desafío—me
desafío—me mira
intensamente.

—Eso en muchos idiomas se puede considerar


considerar acoso, ¿lo sabes?

El chico soltó una carcajada. Lo miré por un momento y me estaba observando divertido por toda la situación. Lo
estudié de mejor forma y me fijé que este chico realmente era guapo, pero se nota a lo lejos que es un mujeriego. Por
la forma en la que la camiseta se adhiere a su músculo me doy cuenta de que entrena algún deporte o solo va al
gimnasio, es guapo como el infierno, pero es un terreno que yo ya probé y uno siempre termina con el corazón roto.

m e bajo del auto de Cameron. Camino al lado de Alejandra y ella habla


Por fin, llegamos a la universidad y me
animadamente con su novio y con Diego. No me uní a la conversación porque no entendía de quién iban hablando.

—Diego—, grita una chica de pelo rubio—. Te extrañé tanto en estas vacaciones.

La chica de minifalda negra y una polera rosada, se lanza a los brazos de Diego y él, encantado, empieza a devorarle
la boca. Puse cara de asco porque vi un poco de lengua y no quería ver eso.

—Voy a clase, bonita.


bonita. No quiero seguir observando
observando este espectáculo—bromeo.
espectáculo—bromeo.

Ella suelta una carcajada y me abraza con fuerza.

—Intenta sonreír, pero


pero dame una sonrisa verdadera.
verdadera.
Negué con la cabeza y ella frunció el ceño.

—Solo intenta volver a ser feliz. No toda la gente


gente es mala Ana, no
no pierdas la oportunidad
oportunidad de conocer a nuevas
personas.

—Alejandra—, digo un poco molesta, porque


porque ese terreno es peligroso
peligroso para mí.

Jamás volveré a ser esa persona que fui en el pasado, jamás aun cuando intento seguir. Esa herida siempre seguirá
ahí. Recordando que uno nunca termina de confiar en la gente aun cuando tú crees conocerla. Sé que a ella no le
gusta mi actitud porque sabe que estoy fingiendo cada sonrisa e intentó engañarme a mí misma que son reales
r eales aun
cuando en el fondo estoy siendo miserable, pero la vida me enseña que mientras mejor seas tú con la gente, algunas
personas te tratan peor o abusan de esa amabilidad en ti.
Miro el mapa de la universidad para ver donde se encuentra mi salón. Suelto un suspiro de alivio cuando encuentro mi
sala porque me equivoqué dos veces entrando en los salones. Me siento en el primer asiento disponible que observé.
Saco mi cuaderno y mis lápices. Cuando giro mi cabeza, me encuentro con Diego sentado al lado mío.

—Menuda coincidencia, bella—me dice contento—.


contento—. Que genial tengamos
tengamos esta clase juntos—él
juntos—él sonrió deslumbrante
deslumbrante
con ese carisma que tenía para quedar bien con todo el mundo.

—¡Qué alegría! Mi corazón da saltos de emoción—digo


emoción—digo con una falsa
falsa emoción—. Te gusta hablar con los extraños,
extraños,
¿verdad?

—Sí, quiero decir es la forma


forma en la que se conoce
conoce a las personas—alce
personas—alce una ceja y una
una sonrisa burlona apareció
apareció en
sus labios—. Me refiero a que en nuestra vida siempre llegan personas nuevas, ¿verdad? —Yo asiento y él suelta una
risa—. Entonces para conocer a esa persona tengo que hablar con ella para saber cómo es su carácter, sus gustos...al
menos es la forma tradicional.

—¿Tiene dos formas para conocer a la gente?


gente?

—Claro, la segunda es sin ropa y mis manos explorando


explorando su cuerpo—apreté
cuerpo—apreté mis labios en una fina línea.
<<Mujeriego>>—pienso para mí misma—. Uno puede conocer a la persona a través del sexo y sin necesidad de
palabras.

Solté una risa, pero de dónde ha salido este chico acaso estoy soñando porque yo no me lo creo aún, es mujeriego,
simpático, guapo y eso significa que hay que mantenerlo a 20 metros de distancia.

—Valee—digo algo incómoda.


incómoda.

Él suelta una risa y varios mechones de pelo cayeron en su frente.

—Supongo que sí te ofrezco estas dos


dos ofertas...tú no tomarás
tomarás ninguna de las
las dos ofertas, ¿verdad?
¿verdad?
—Exacto—miro a mi alrededor
alrededor y veo que varias chicas lo están mirando fijamente.
fijamente. ¡Oh, vamos! Solo es
es un hombre—
pienso para mí misma.

Nos quedamos un silencio incómodo y él sacó otro libro de Shakespeare. Me quedé sorprendida y él me miraba de
reojo y desvié la mirada porque tampoco quería seguir mirándolo.

—¿Te gusta Shakespeare?


Shakespeare? —pregunta.

Me giro para mirarlo y él está ya concentrado en la lectura.

—No tanto Diego, difiero


difiero en muchos puntos
puntos de vista con él—comento
él—comento con una sonrisa.

Él sonríe, pero sigue leyendo su libro. Vale, es muy guapo, pero es mujeriego y ya pasé antes por ese terreno y me
prometí que jamás volvería a caer de nuevo por eso.

—Eres bellísima—me mira de reojo—.


reojo—. ¿Te gustaría salir con este extraño?

—No—respondo de inmediato.
inmediato.

Suelta un largo suspiro y cambia la página del libro.


li bro. Me pregunto cómo puede leer y hablar al mismo tiempo. Yo
necesito estar en silencio o escuchando música.

—Tenía que intentarlo—es


intentarlo—es todo lo que dice.

Saqué mi lápiz y empecé a golpearlo contra la mesa. Y sentí su mirada sobre mí, estoy segura de que le está
molestando el ruido y por un momento quise golpearlo con más fuerza. Diego se aclaró la garganta antes de hablar.

—Puedes dejar de hacer


hacer ese ruido—me pide con una sonrisa.
Sonrió divertida, lo sabía. Lo ignoro y sigo golpeando el lápiz contra la mesa, la verdad es que solo quiero molestarlo
un poco.

—¡Dios, solo quiero leer un poco! —exclama.

—¡Y yo solo quiero golpear


golpear mi lápiz contra mi mesa! —respondo
—respondo seria, pero por dentro me quiero morir
morir de la risa.

Él frunció el ceño y yo volví a jugar con mi lápiz. Pasaron unos minutos en silencio y de repente me arrancó el lápiz de
mi mano. Lo fulmino con la mirada. Él tenía una sonrisa triunfadora y estiró su mano hacia arriba.

—Devuélveme el lápiz— Digo amablemente.


amablemente.

—¡No! —Exclamo molesto—. Te lo pedí amablemente y no quisiste parar y ahora


ahora te aguantas,
aguantas, muñeca.

Justo cuando iba a responder, una chica pasó sus manos por los hombros de Diego. Él se voltea a ver quién es.

—Hola, Támara, tan guapa


guapa como siempre—dice Diego.
Diego.

Ella sonríe y pone su mano en su cadera. La miro como anda vestida con una minifalda y una polera negra. La chica
se sienta en las piernas de Diego, y él empieza a tocar los muslos de la chica quien está feliz de la atención que tiene.
Suelto un suspiro y veo que Diego deja mi lápiz en su mesa y se lo quitó de inmediato.

—Disculpa, pero te puedes


puedes salir de ese puesto—
puesto— me dice la señorita de minifalda. Sonrió de
de oreja a oreja.

— ¡Mmm...déjame pensarlo! —Me paso la mano por mi largo cabello castaño y miró de nuevo a la chica—.
chica—. Después
de meditarlo unos segundos ya sabes analizando las ventajas y desventajas de porque tendría que irme del puesto
donde yo llegue primero. Mi respuesta es un no—Ella dejó de sonreír y su cara se puso un poco
poco roja—. Mira guapa,
puedes llevarte a este chico que fue él quien se sentó aquí. A mí no me metan es sus asuntos poliamoroso.

⋙ Me harías un favor llevándotelo, por favor—junto mis manos en forma de súplica.


Diego se aclara la garganta y yo le guiño un ojo.

—Primero que nada, bonita


bonita ¿Quién crees que
que eres tú? ¡Y, además,
además, sabes quién es él!—exclamó indignada como si
hubiera cometido el peor de los crímenes.

Me mordí el labio para aguantar la risa y no reírme en su cara por en la forma que me lo dijo: <<¡Dios me lo estoy
pasando en grande!>>Me digo mentalmente.

—Por favor, chica, me da exactamente igual quienes


quienes son ustedes
ustedes dos—le digo encogiéndome
encogiéndome de hombros—.
hombros—. Solo
quiero que me dejen sola y tranquila en este puesto y listo—digo limpiándome una uña—. Hay muchos más puestos
desocupados, guapa —Le guiñé el ojo a la chica y ella se ruboriza.

Veo como la chica pasa al lado mío, camina a su asiento. Siento un carraspeo, me vuelvo y veo al chico de tatuajes

mirándome serio.
—Me acabas de arruinar
arruinar la fiesta —murmura—. Disculpa, pero eres algo desagradable—dice
desagradable—dice enojado.
enojado.

Lo miré y estaba realmente enojado, pero eso solo hizo que estallara en una carcajada porque acaso no le gusta que
les quiten a sus chicas. Nunca he andado con una chica, pero tampoco me niego a la idea.

— ¿Por qué eres desagradable?


desagradable? —Me volvió a preguntar.

Me mordí el labio inferior para aguantarme la risa y no volver a reírme de su cara de estúpido.

—Soy como soy—me encojo de hombros y sonrió—. ¿Acaso tienes celos de


de mí?

—Oh, excelente respuesta


respuesta como que el dinero
dinero es dinero. Creo que
que tú tienes celos de
de la otra chica, estoy
estoy seguro de
que quieres estar en mis piernas y que mis manos recorran tu piel—me provoca con un gesto torcido de satisfacción.

—Claro, muero de celos—digo


celos—digo aburrida ya por el tema.
tema.

—Cobarde—me susurra en donde su boca toca


toca ligeramente la piel de
de mi oreja y me hace dar
dar un pequeño salto—.
salto—. Tu
cuerpo dice otra cosa.

—Nah, mi cuerpo se aleja de ti porque me estás


estás acosando, estás
estás en mi espacio personal.
personal.

Muevo mis manos marcando cuál es mi espacio personal y él suelta una carcajada donde varios mechones caen a su
frente dándole un toque sexy. Observó a mi alrededor como varias chicas suspiran por él.

—Me quedó claro cuál es


es tu espacio personal
personal y lo he respetado hasta ahora, pero
pero me acabas de arruinar
arruinar la fiesta,
Anastasia—se acercó aún más y nuestras narices se rozaron—. Y puede que me guste romper tu espacio personal,
nena.

—¡No soy tu nena y quita


quita tus manos de mi espalda!
espalda! —Digo enojada
enojada porque rompió los límites
límites de mi paciencia con ese
toque—. No me toques de nuevo o te lo juro
j uro que no respondo—digo furiosa.

Él me suelta poco a poco y respiró varias veces para lograr calmarme porque me da lo mismo sus palabras, pero otra
cosa distinta es que me toquen, es un punto delicado y más si es un extraño. No me gusta que me toquen.

—Vale, lo siento. ¡Mierda! Me pase, pero no me gusta que me arruine mis fiestas—él chasquea
chasquea su lengua y añade—:
añade—:
Será mejor que me vaya, ya que alguien espanto a una de mis chicas.

Fruncí el ceño antes sus palabras eso fue tan asqueroso, pero me lo guardé para mí misma, no me sorprende lo que
me acaba de decir. Es lo típico de los chicos guapos y es una de las razones por la que me mantengo lejos y eso tenía
que hacer con este chico.

—Le mandas saludo a tu chica—digo con una sonrisa y veo como


como guarda su libro en la mochila y suelta un bufido.

—Se lo diré cuando me la esté follando—me susurra.


<<Puerco>>—digo mentalmente. Me quedé callada y negué con la cabeza. Él me dio un breve golpe en mi hombro,
supongo que sí se molestó. Bahh, no me importa, para mi es mejor mantener a todo mundo lejos de mí. Justo en ese
momento entró el profesor al salón.

— Buenos días, alumnos,


alumnos, la clase comenzará ahora, así que guarden
guarden silencio por favor
favor — dice el profesor de historia.

Empiezo a tomar apuntes de todo lo que dice el profesor, pero sentía la mirada de Diego sobre mí, mientras besaba a
la chica y veía como muchas chicas suspiraban por él, pero ¡madre mía! Que no ven que es mujeriego que le gusta
romper el corazón a las chicas...yo no entiendo a la sociedad. En serio la gente sigue cayendo por una cara bonita. Me
removí incómoda en mi silla y me llegó un papel. Levanté la mirada y vi que era de Diego.

Desdoblé el papel y solté un bufido a leer lo que había escrito en papel:

No estés celosa, Anastasia. Tú también puedes jugar conmigo y divertirnos juntos sin ropa y conocernos mejor. Por
cierto, eres la chica más bella que he visto. Me has robado mis ojos con tu belleza.

Arrugué el papel y después lo partí en mil pedacitos, bajo la atenta mirada de Diego quien se llevó la mano al corazón
como si le hubiera dolido y puse los ojos en blanco. Asqueroso, repugnante y mujeriego—lo insultó en mi mente.

El timbre al fin sonó y guardé todas mis cosas en mi mochila. Salí del salón y siento una mano que agarraba mi brazo.
Me doy vuelta y veo a Diego sonriéndome.

— ¿Qué quieres?

—Eso fue feo, acabas


acabas de romper mi corazón y también mi declaración—se inclina hacia a mí y retrocedo—.
retrocedo—. Tranquila
Anastasia, no romperé tu espacio personal. Ven, te llevaré a donde nos juntamos con los demás para que no seas una
rara—suelta una risa—. Claro que sería una rara muy bella—dice mordiéndose el labio inferior.

¡Dios ayúdame! —Pienso para mí misma. Este día recién comienza y ya veo que va a seguir mejorando con mi
compañero que es uno de los mejores amigos de Ale que es mi mejor amiga, perfecto, es perfecto.

Ella es nuestra Anastasia es la personaje principal y en ella me inspirado en esta historia, espero que le guste
este nuevo proyecto y que me apoyen como en la otra historia.

No se le olvide seguirme en wattpad y en mis redes sociales, en donde siempre aviso cuando subiré capítulos
y doy pequeños adelanto:

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Capítulo 2
—Vaya no mentías con
con lo de ser intenso, ¿verdad? —sonrió de lado y varios mechones cayeron en su frente—.
frente—. No te
preocupes por mi soy nueva, pero puedo encontrar a mi amiga.

—Será más rápido si vas conmigo—me


conmigo—me ofrece. Mete su mano en uno de los bolsillos y saca un papel, me lo entrega
—. Mi número.

—Okey—murmuró.

—Es por si te pierdes y necesitas


necesitas a un guapo
guapo guía que te guíe por la universidad—él
universidad—él pone sus manos
manos en mi hombro y
asiento con sus palabras—. Y me puedes guardar como: "el amor de tu vida" en tu celular—dice con una sonrisa
traviesa y haciendo comillas con sus dedos.
—No lo sabía, pero interesante
interesante dato para
para mí—digo con sarcasmo y golpeando su hombro
hombro de broma—. Solo que
que yo no
tengo citas, no creo en el amor y tampoco me gusta conocer a gente nueva.

—Eres rara.

Me encojo de hombros. Eso ya lo sé, antes era alegre, ahora solo siguió con mi vida, ya sabes estudiar para tener una
carrera y ser alguien en esta vida, ya que ahora si no tienes un título profesional, no eres nadie, según en la sociedad
en la que estamos.

—Lo soy—le respondo guardando su número


número en un bolsillo de mi pantalón.

—¿Te gusta la soledad?


soledad? —Levantó la cabeza
cabeza para mirarlo y él me miró con
con mucha intensidad.

—Me gusta perderme, así


así que supongo que
que sí. A la gente le da miedo estar sola en esta vida, yo creo
creo que es algo
fascinante. Me tengo que ir—doy media vuelta y comienzo a caminar por el pasillo.

—Adiós, chica rara.

Lo miró por encima de mi hombro y niego con la cabeza. Sacó el papel y lo boto a un basurero y sacó el mapa. Veo el
plano y veo pasar a Diego con otra chica, <<mujeriego, mujeriego>>—canto para mí misma. Dios se parece tanto
a...niego con la cabeza.

Me siento en una banca alejada de las demás personas y comienzo a leer los documentos que me envió Luis sobre
todo lo que pasó dos años atrás. Suelto un suspiro enorme. Ya han pasado dos años. Dos años que me gustaría
borrar para siempre. No ha sido fácil para mí y menos volver a recuperarme. He tenido que ir a terapia y más terapia
en distintas ciudades de España. Espero poder terminar este año aquí y no salir corriendo de nuevo.
En ese momento me entra una llamada de Dylan:

—¿En dónde están?


están? —pregunto, y miro a los lados y veo pasar
pasar a los jóvenes y a los profesores
profesores de un lado
lado a otro.

—Hola, amorcín, yo estoy bien ¿y tú? Oh, Dylan,


Dylan, yo también estoy bien,
bien, por cierto ¿en dónde
dónde están? —suelto
—suelto una risa
al escuchar su monólogo—. Oh, mi amorcín, nos quedamos dormidos y supongo que ya has espantado a la mitad de
la universidad y ahora está sola, ¿verdad?

Suelto un bufido. Me conoce tan bien, pero si ellos estuvieran aquí no estaría sola y tampoco me entusiasma unirme al
grupo de Alejandra. Siento que no voy a encajar en ese grupo de populares. Yo no soy así y tampoco lo necesito o me
interesa es por eso por lo que estoy sola en esta banca.

—Más o menos—respondo.
menos—respondo.

—Amorcín, sé sociable—suelto
sociable—suelto un bufido y él suelta una risa—. ¿Por qué
qué no estás con Alejandra?

—No lo sé, no me siento cómoda con sus amigos,


amigos, no son por así decirlo mi estilo de amigos—le explico a Dylan. Él
suelta una risa—. Además, me gusta estar sola.

—A nadie le gusta estar


estar sola, bueno a ti. Me tengo que ir, amorcín, mañana nos vemos y únete a los demás, no seas
rara en tu primer día de clase—suelto un bufido por sus palabras y me despido de él.

Sigo revisando mis mensajes y veo que me acaba de llegar uno de Alejandra, lo abro rápidamente:

<Alejandra a las 10:21 a.m.>

"¿Dónde estás? Ven, estamos en el patio principal."

<Anastasia a las 10:22 a.m.>

"Voy para allá"


Camino por los pasillos de la universidad y por fin, llego al patio principal. Me quedé mirando un segundo a la gente e
intentó ubicar a la rubia. Camino un poco y veo como Alejandra agita su mano para llamar mi atención. Aquí vamos—
me animó a mí misma.

—Anastasia, por aquí—escucho


aquí—escucho que me llama Alejandra.

Me acerco al grupo y me siento a lado de la rubia y de Diego quien está hablando con una chica pelirroja. Él me mira
de reojo y una sonrisa aparece en sus labios. Alejandra me abraza con fuerza.

—Chicos y chicas, ella es mi mejor


mejor amiga, Anastasia. Ella es María, — dice señalándome
señalándome a la chica de pelo corto y
rubio, anda vestida con un short y una polera de tiritas blancas. — Y ella es Bárbara —. Me fijo en la otra chica de pelo
crespo, colorín, de ojos azules, anda con un vestido morado. — Ellos son Cristian
Cr istian y Carlos. — Miro a los chicos son
los dos rubios, uno tiene los ojos verdes y el otro gris.
Saludos a todo por general y Alejandra comienza a hablar con Cameron y María sobre la fiesta que yo ni entiendo y
tampoco me interesa mucho. Ya sabía yo que no iba a encajar aquí y supongo que ya perdí la práctica de hacer
amigos, he pasado demasiado tiempo sola. Siento una mirada sobre mí, levanto la mirada y veo a Diego mirando
fijamente con una sonrisa traviesa.

—¿Estás incómoda? —pregunta,


—pregunta, jugando con su teléfono. Hago
Hago una mueca y él suelta una risa—. No quiero
quiero sonar
mal, pero mis amigos no parecen tu estilo de amigos.

—No. No, no lo son—respondo


son—respondo con sinceridad.
sinceridad.

—Eres demasiado callada para mi gusto—achica sus ojos como intentando


intentando evaluar mis movimientos o pensamientos.

—Ya te lo dije antes soy una chica de pocas


pocas palabras—le recuerdo
recuerdo mis palabras.

Miro mi teléfono y le respondo el mensaje de Roció. Diego se aclara la garganta y me giro para mirarlo.

—Eres un enigma como un un acertijo que hay que


que ir de poco a poco
poco descifrando para
para saber tu verdad o tu pasado. Lo
puedo intuir—apreté los labios y siguió jugando con su celular en las manos—. Normalmente, no conozco a chicas así.

—Eres algo confiando,


confiando, no crees.

Él suelta una risa que hace que llame la atención de todo el grupo y sobre todo la de Alejandra, Cameron y Bárbara.
Alejandra me abraza con fuerza y fulmina con la mirada a Diego. Él niega con la cabeza, comienza a hablar con
Bárbara y Alejandra vuelve a centrarse en su conversación con sus amigos y yo miro el cielo. A pesar de que llevo
años siendo amiga de Alejandra muchas veces no tenemos nada en común como, por ejemplo, los amigos y sé que
no lo hace en mala, ya que ella tampoco se integra mucho con los gemelos, Jonathan y sobre todo con Roció.

—Hola, linda, un gusto


gusto en conocerte, te habían dicho lo hermosa
hermosa que eres—me dice una voz.

Levantó la mirada y veo que es uno de los amigos de Diego. Creo que se llamaba Carlos, no estoy segura.

—Hola.

—Alto ahí, Carlos —miró a Alejandra


Alejandra frunciendo elel ceño —. A mi amiga la dejas
dejas tranquila, vete a buscar a otra...,
además ni siquiera lo intente con ella, porque si alguien la lastima se verá conmigo.

Me quede callada porque Alejandra siempre hacía lo mismo desde mis últimas dos relaciones que no salieron bien.
Una me hizo sentir una verdadera mierda y la otra casi morí, quedé viva, pero toda esa felicidad se perdió en mí.
—Es mejor intentarlo a quedarse
quedarse con la incertidumbre—bromea
incertidumbre—bromea él. Me mira un segundo y me guiña guiña el ojo.

No puedo evitarlo y suelto una carcajada. Siento carraspeo a mi lado. Miro a mi lado y me topo con la mirada fija de
Diego, se acerca a mí y su boca de nuevo roza levemente mi oído.
—No es tan bueno como aparenta, Anastasia—.
Anastasia—. Siento escalofríos
escalofríos en todo el cuerpo,
cuerpo, por su aliento en mi oreja —.
¿Quieres salir conmigo, extraña? —Pregunta de nuevo

—No, tengo planes para la tarde—respondo.


tarde—respondo.

Suelta un fingido suspiro y apoya su barbilla en la mano y me observa atentamente y toma un mechón de mi pelo
castaño. Lo miro sorprendida y lo pone detrás de mí oreja.

—No quieres salir conmigo, ¿verdad?


¿verdad? —negué con
con la cabeza y él soltó una pequeña risa—. Eres complicada, apenas
apenas
me hablas y son muy pocas palabras para entenderte y tampoco quieres salir conmigo—se mordió varias veces el
labio inferior antes continuar—, pero no me rendiré. Tarde temprano te conoceré.

—Deberías hacerlo—murmuró por por lo bajo.


En ese momento se sienta una chica de pelo corto negro con algunos mechones azules y ojos café. Ella toma el brazo
de Diego y él se aparta con rapidez de su agarre como si le quemara.

—Hola, Diego— dice la chica—.


chica—. Te extraño mucho—hace
mucho—hace un puchero con
con sus labios y desvió la mirada porque la
situación es incómoda.

—Hola, Catalina—dice Diego,


Diego, sin mirarla y jugando con
con su celular en sus manos.
manos. —He...Estado ocupado.
ocupado.

—Cuando volveremos a vernos—insiste


vernos—insiste la chica.

Tomó un mechón de mi pelo y comienzo a jugar con él. Alejandra me mira y sonríe. Se inclina hacia mí y pasa su
brazo por mis hombros.

—¿Lo estás pasando bien?

—Oh sí, claro, siempre pasa


pasa lo mismo con ese chico—susurro,
chico—susurro, para que solo ella me pueda escuchar.
escuchar. Ella mira la
escena que tenemos a lado y pone los ojos en blanco.

—Si, Diego es muy conocido


conocido por sus aventuras.
aventuras. Él solo quiere divertirse, supongo, nunca lo he visto en una relación
seria y nada por estilo—Ambas miramos de reojo la escena donde Diego sigue hablando con la chica, pero se le
puede ver que está algo molesto—. Por lo general él siempre deja las cosas claras.

—Ah vale... —respondo.


—respondo. Miro mi celular y ¡mierda! Voy tarde
tarde a otra clase, comienzo
comienzo a levantarme, pero
pero algo me
detiene cuando escucho las palabras de Diego.

—Nunca más, mira linda, yo no


no quiero una relación.
relación. Ahora lárgate. No te volveré a follar nunca
nunca más, eres una puta
puta
loca—dice Diego en un tono seco.

—¡Eres un imbécil!—dice la chica parándose y llevándose


llevándose su poco orgullo.
orgullo. La veo alejarse a pasos rápidos por el
el
patio.

—¿Acaso no te gustó tener relaciones sexuales


sexuales con ella? —pregunta
—pregunta uno de los amigos
amigos de Diego.

—Es un asco en la cama,


cama, ni sabe moverse—responde
moverse—responde Diego y todos
todos se ríen en su grupo.
grupo.

Miro a Diego y aprieto mis


mi s manos en puños. ¡Odio a los tipos como él, cuál es su problema, no tiene ningún derecho a
hacer ese tipo de comentarios sobre la intimidad de las mujeres y menos burlarse!—Exclamo molesta para mí misma.

—¡Eres un imbécil!—suelto de repente. Todos en en el grupo guardaron


guardaron silencio o más bien todo
todo el patio se quedó
quedó en
absoluto silencio—. Quien te crees que eres tú para reírte de ella y compartir su intimidad con los demás y más encima
burlarse de eso. Eres un poco hombre y un cerdo por hacer eso.

Él soltó una carcajada fuerte y apreté más mis manos, porque yo no le veía la gracia en decir eso y más que sus
amigos se rían y le aplaudan. Es horrible, pensé que aquí en la universidad sería diferente a como lo es en secundaria,
pero me equivoqué.

—Me han dicho cosas mucho peores, así que


que tienes que esforzarte
esforzarte un poco más. —Responde
—Responde con chulería—.
chulería—.
Además, muñeca, yo no la obligue a que se acostara conmigo. Ella sola se tiró a mis brazos y simplemente no me
gusto y punto.

Lo fulminé con la mirada y él achicó sus ojos esperando mi respuesta.

—Eres un gilipollas, es que


que ni siquiera te das cuenta de lo horrible que fueron tus palabras...¡Imbécil!
palabras...¡Imbécil!

Diego apretó la mandíbula y vi cómo se le empezaba a marcar las venas de su cuello y se levantó del suelo y se puso
frente a mí. Apreté mis manos con fuerza e intenté contar del uno a diez.

—Anastasia, no lo hagas—Alejandra
hagas—Alejandra me mira fijamente.
fijamente. Respiro varias veces
veces para intentar controlarme
controlarme —. No vale la
pena.

Comencé a caminar hacia atrás porque si no me iba esto se iba a poner realmente feo para mí. Que horrible cometario
ha dicho y más que lo comparta con sus amigos, es horrible porque es algo íntimo. Hombres, solo les importa el sexo
y sexo—negué con la cabeza y caminé rápidamente a mi salón.

—¡Esto no se quedará
quedará así!—soltó un grito Diego.

Me volví y le mostré mi dedo medio a ese imbécil engreído, ese chico era raro porque podía ser inteligente e
ingenioso, pero a la vez era mujeriego y se nota, ya que le gustaba ir comentando sus conquistas con sus amigos.
Llego a mi salón y caminé al último puesto.

Miro la ventana, siento como alguien se sienta al lado mío.

—Anastasia—, escucho la voz de un Diego totalmente furioso y enojado—.


enojado—. ¿Podemos hablar como personas
civilizadas?

Me encogí de hombros y miré de nuevo a la ventana. La verdad es que me molesta que hagan esos comentarios así,
es nuestra intimidad y no me parece gracioso que después todo el mundo se pasa eso de ti, es horrible.

—Por favor— insistió.

Lo miré y me topé con sus ojos café, le devolví la mirada por unos segundos antes de hablar con él.

—Tú dirás de qué quiere


quiere hablar conmigo.

—Escúchame bien, lo que


que hiciste en el patio...—Antes
patio...—Antes de que terminara de hablar lo interrumpí.

—Lo que tú dijiste fue


fue muy bajo y feo, entiendo
entiendo tu punto de vista de nada serio con las chicas y que
que se lo dejas claro,
pero que después tú te burles y haga ese tiempo de comentario de que es un asco en la cama y que no se sabe
moverse, es horrible y más que tus amigos se burlen.

—Mira chica rara, yo opino de mis experiencias lo que


que yo quiera y no tengo
tengo por qué sentirme
sentirme mal. Fui sincero con lo
que dije y punto. ¿Y acaso sabes quién soy? Si quiero, puedo hacerte la puta vida imposible aquí en la universidad.

"¡¿Quién mierda se cree este chico?!" — Pensé. No tiene ni idea tampoco de quien mierda soy yo.

—Me valeee—sonreí—. Sé perfectamente quién


quién eres —Exclamé—, también
también sé que eres uno de los más populares de
la universidad y que todo el mundo te tiene respeto porque eres un buen boxeador. Déjame decirte Diego que no me
impresiona en lo absoluto y no tengo miedo... —Lo miré y él achicó sus ojos—. Si era eso todo lo que me ibas a decir,
me valeee.

Él levantó sus manos en lo alto y soltó un suspiro


—Mira tal vez, fue de mal gusto
gusto mi comentario y tal vez
vez tenga razón, pero
pero ya lo dije y punto.
punto. No quiero que nos
nos
llevemos mal porque nosotros nos veremos casi todo los días, Alejandra es mi mejor amiga y está con mi mejor amigo
así que será mejor llevar la fiesta en paz entre nosotros dos.

—En esto tiene razón,


razón, nos veremos mucho, pero
pero es mejor que no hablemos ya me di cuenta
cuenta de que tenemos
tenemos diferente
formas de pensar y es mejor para los dos.

Él no dijo nada más y yo tampoco, esperé que entrara el profesor a clase para después poder irme al departamento.
Mire como nuestro compañero iban entrando y muchos saludaron a Diego y también varias chicas se acercaron a él,
pero al parecer no estaba de humor ya que era cortante con ellas.

Lo miré de reojo y vi que me estaba mirando fijamente, pero yo desvié la mirada.


mir ada. El profesor entró y comenzó la clase.
Tome apunte de todo lo que el profesor decía y en la mitad de la clase Diego deslizó un papel en mi mesa. Lo miré,
pero tenía la cabeza apoyada en la mesa y estaba durmiendo o fingía que lo hacía.
Desdoblé el pedazo de papel y miré de reojo a Diego quien tenía una sonrisa en sus labios, pero mantenía sus ojos
cerrados.

No te enojes conmigo,

No quiero que no llevemos mal y sé que parezco un mujeriego y no lo niego,

Y me porté mal y lo siento, ¿me perdonas?

Negué con la cabeza y me concentré en la clase y en tomar apuntes sobre lo que decía el profesor. Cuando la clase
terminó, guardé rápidamente mis cosas y salí del salón, sentía que alguien venía detrás de mí. Cuando
C uando me di la vuelta

choque con el torso duro de Diego que casi me bota, pero me agarro del brazo.
—Tendré que poner
poner una orden de alejamiento—él
alejamiento—él suelta una risa y aparta el pelo de mi cara—. No te perdono
perdono y te
quería decir que me dejes de seguir.

—No te estoy siguiendo


siguiendo Anastasia, camino hacia
hacia afuera y esto es un espacio público
público así que esto no sería acoso—me
responde con una sonrisa malvada.

Me doy la media vuelta y caminó rápidamente afuera de la universidad, miró por encima de mi hombro y veo que
Diego viene detrás de mí y me sonríe. Suelto un suspiro y me detengo en el semáforo, espero que la luz cambie para
poder cruzar.

—Aún sigue siendo sitio


sitio público—lo miro y no me sorprende que esté a mi lado—. Tenemos que
que dejarnos de vernos
vernos
así—frunzo el ceño y me sonríe de lado mostrando sus hoyuelos.
—Ya—comienzo a caminar rápidamente
rápidamente y veo como Diego choca contra personas
personas y sonrió. Esquivo
Esquivo a caballero y
sacó un mapa de Barcelona, miró a la calle y luego a mapa.

—Eres rápida, ¿por qué no usa GPS? En serio sigue usando mapa
mapa en papel—suelto
papel—suelto un bufido antes
antes sus palabras.

—Uso un mapa de papel


papel porque es más práctico
práctico y pequeño y nadie puede robarme
robarme mi teléfono, son trucos
trucos que he
aprendido.

Él se pasó una mano por la barbilla y sus ojos brillaron con diversión. Alzó una ceja y se pasó una mano por el pelo.

—Si quieres te llevo a tu


tu departamento—se ofrece.

Niego con la cabeza.

—Gracias, pero voy a otra


otra parte—miró de nuevo el mapa y veo que tengo que ir para la izquierda—. Adiós, Diego.
Diego.

—Espera un poco, Anastasia,


Anastasia, es peligroso que andes sola en
en una ciudad que
que apenas conoces—murmura
conoces—murmura con
preocupación.
Sonrió.

—No te preocupes Diego,


Diego, me gusta perderme y nada me pasará, pero
pero si eso pasa te llamo
llamo a ti "amor de mi vida" —
digo lo último haciendo comillas con mis dedos.

—Eres la chica más rara con la que me he topado.


topado.

—Lo tomaré como un halago—me


halago—me llevo una mano
mano al corazón y doy media vuelta para comenzar
comenzar a caminar a mi
destino. Diego se despide de un grito y niego con la cabeza.

Cuando llego a mi destino veo que está Luis esperándome. Me acerco a él y me abraza con fuerza. Entramos dentro
de GYM en donde me inscribo para comenzar a entrenar con Ricky según Luis es uno de los mejores entrenadores de

boxeo de Barcelona.
—Planearé pronto tu pelea—dice Luis mirándome
mirándome de reojo. Observo el semáforo cambia de color y pasa a verde.

—Gracias por seguir conmigo.


conmigo.

—Siempre, Anastasia—toma mi mano y le da un apretón.


apretón.

Sonrió, tengo a los mejores amigos y a pesar de que a Luis lo veo poco sé que siempre puedo contar con él gracias a
Luis estoy empezando a recolectar información y pruebas sobre lo que sucedió dos años atrás y por fin podré darle un
cierre.

Rafael Miller es Diego es en la persona que me inspire.

Espero que le este gustando esta nueva historia, no se les olvide votar y cometar si le esta gustando y
comparti con sus amigo y familia <3

No se le olvide seguirme en wattpad y en mis redes sociales, en donde siempre aviso cuando subiré capítulos
y doy pequeños adelanto:

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Capítulo 3
Me remuevo en mi cama y me tapo la cabeza con la almohada, estiro la mano e intento tocar mi estúpido teléfono y no
lo encuentro. Suelto un bufido. Abro los ojos y apagó la alarma, me refriego bien el ojo y me siento en la cama. Me
quedo mirando a la pared y caigo en cuenta de que Alejandra no está en el departamento porque ayer se quedó donde
Cameron.

Suelto un bostezo y miro la hora de mi celular y me levanto rápidamente ¡Mierda! Son las ocho. Me meto rápidamente
al baño y me desvisto en cinco segundos, abro el grifo de la ducha ni siquiera compruebo la temperatura del agua.

Salgo temblando de la ducha estaba helada el agua. Tomo lo primero que veo de mi armario pantalones negro, una
polera negra y mis convers negra. Hoy día es de negro. Me pasó una mano por mi pelo y guardo mis llaves en mi
mochila. Camino la cocina y tomo una manzana. Miro la hora y solo quedan 15 minutos para que empiece las clases.
Cuando salgo de mi edición veo que está Diego afuera recargado en su todoterreno y con teléfono en su oreja. Él
corta la llamada y frunce el ceño. Como si me sintiera levanta la mirada y me observa con una deslumbrante sonrisa.

—Hola, chica rara.


Me saco la manzana de la boca y mastico lentamente antes de hablar. Él se acerca a mí y me hace un breve repaso
con su mirada. Pongo los ojos en blanco y suelta una risa.

—Negro completamente de
de negro—dice con fascinación.
fascinación.

—Fue lo primero que encontré—respondo.


encontré—respondo. Lo miro y está casi igual solo que lleva una camisa de cuadro roja y negra
negra
arremangada hasta los codos dejando a la vista algunos tatuajes—. No están aquí, me voy llego tarde.

Comienzo alejarme de él, pero me agarra del brazo y siento como una corriente recorre mi cuerpo. Me suelto de su
agarre rápidamente y él se pone en frente mío e inclina su cabeza donde está su todoterreno.

—Te llevo—le doy una mordida


mordida a mi manzana bajo
bajo la atenta mirada de
de Diego y niego con la cabeza—. Además de

rara,
[Link] terca. Si vas en el metro estará lleno y te costará tomar un andén vacío y llegará casi cuarenta minutos

—Vale, pero quiero que


que sepas que aún
aún estoy pensando en sacar una orden
orden de alejamiento para
para ti—bromeo.

Diego se gira y niega con la cabeza y se detiene delante de mí.

—No lo creo, porque enen el fondo de ti, sé


sé que te gusto y a mí también me gusta tu actitud—suelto una
una risa. Por favor,
está loco si piensa que me gusta un mujeriego—. Nos vamos.

Asiento con mi cabeza y me subo al todoterreno. Durante la mitad del camino Diego tarareaba diferentes canciones
que ponía en la radio. Tuve contenerme la ganas de reír y concéntrame en mirar por la ventanilla.

—¿Eres de Madrid? Al igual


igual que Alejandra.

—Sí.

—Pero Alejandra ya va en su segundo año


año y tú vas recién primero...¿Por
primero...¿Por qué?

Lo miré de reojo y juego con mis dedos. Si me he tardado un año en empezar la universidad y no es porque no
quisiera, pero tuve que trabajar e intentar apelar para que me dieran una beca, ya que no era fácil. Mis padres tienen
una buena economía, pero aun así para ellos yo ya morí, así que tuve que valerme por mí misma y buscar trabajos y
ahorrar para poder ingresar al fin en la universidad con la beca.

—Larga historia y algo aburrida—digo quitándole


quitándole importancia al tema—.
tema—. No tiene importancia.

—Ahh, vale. He descubierto


descubierto algo sobre ti y eres
eres una mala mentirosa y no deberías tocarte
tocarte el pelo porque eso
eso te delata
es un tic que tienes—me suelto el pelo y lo observó. Tiene una sonrisa de orgullo—. Soy algo observador, chica rara y
aunque no me des mucha información sobre ti, puedo ir aprendiendo de ti en tus gestos.

—¿Acaso eres psicólogo? —preguntó con ironía.


ironía.

—No, pero me gusta observar


observar a la gente. Muchas
Muchas veces los gestos
gestos corporales dicen mucho más que las palabras,
palabras, ya
que muchas veces tú dices algo con tus palabras y tu cuerpo otra cosa muy diferente.

—¡Interesante! Eres una


una caja de sorpresa, ¿verdad? —pregunto,
—pregunto, miro a la ventanilla de nuevo.

—Puede ser... —se queda


queda callado unos segundos—. Casi nadie
nadie me conoce realmente,
realmente, solo aparento ser
ser alguien a la
vista de todos.

Frunzo el ceño antes sus palabras.


—Eso es patético, no deberías esconder
esconder quién eres realmente—me
realmente—me encojo de hombros—.
hombros—. Eres igual que todo
todo el
mundo. Solo quieres encajar en un grupo porque les aterra estar solo.

—¿Y qué me dices de ti?


ti?
—Yo no hago eso,
eso, tengo amigos que me conocen como soy
soy realmente—él me mira un segundo
segundo antes de mirar la
carretera—. Alejandra sabe todo de mí y me ama y yo igual. Además, que yo no he fingido contigo en ningún momento
¿o sí?

—No, por eso eres rara, pero


pero en el buen sentido,
sentido, es admirable como
como te apegas a tu verdadera identidad.
identidad. Pensé que
cuando te uniera a nuestro grupo intentarías encajar o de hablar con nosotros, pero solo te quedaste ahí, callada e
incómoda.

—Es porque no son mi estilo de amigos—recalco mi punto y se ríe.

El viaje continuó en silencio. Me bajé del vehículo y miré mi horario para saber cuál era la sala. Sentí como él estaba
detrás de mí.

Diego sopla aire en mi cuello y me giré para mirarlo.

—Te toca en mí mismo salón,


salón, vamos—paso adelante
adelante mío y guarde mi horario.
horario. Lo seguí lentamente
lentamente y él miró de vez
en cuando asegurándose que lo seguía. Entramos al salón y se sentó con una chica y yo en un puesto vacío a lado de
la ventana.

Mire por la ventana y me pregunto si en algún momento poder detenerlo, podré hacer justicia a mi hermano. No tengo
casi nada sobre él. Comencé a escribir los ejercidos y a desarrollarlos. Odio matemática. Cuando termine Diego
estaba sentado al lado mío.

—Esa chica parecía pulpo


pulpo intentado tocarme—confiesa
tocarme—confiesa Diego.

—Y me lo cuentas...¿por
cuentas...¿por qué?... —pregunte
—pregunte con curiosidad y jugando
jugando con un pedazo
pedazo de papel.
—Porque me caes bien—dice
bien—dice antes de volver
volver a leer su libro. Yo suelto
suelto un suspiro y espero
espero que el profesor de por fin
terminada la clase. Mire de reojo como la
l a chica me estaba fulminando con la mirada—. Tranquila, no te hará daño—
me asegura él.

Suelto una risa. Será mejor que esa chica no intente


i ntente hacer algo porque ella es la que saldrá lastimada y herida.
Además de que por fin hoy día tengo primer entrenamiento y estoy emocionada de volver a las peleas ilegales para
poder seguir juntando plata.

—Muy bien alumnos la clase


clase termino, nos vemos la siguiente
siguiente clase y traigan
traigan calculadora, por favor—se
favor—se despide el
profesor y guardó rápidamente mis cosas.

Me levanto de la silla, pero veo que Diego está bloqueando mi salida con su silla, doy un pequeño golpe en su hombro
y levanta su mirada con una sonrisa. A este chico le gusta sonreír para todas las mujeres, me imagino
im agino que es así
como la mayoría cae por él.

—Disculpa, pero quiero salir


salir y no puedo—le explico.
explico. Muevo mis manos en dirección a su silla que me bloquea la
salida.

—Puedes pasar por encima


encima de mi regazo, nena,
nena, prometo no tocarte—suelto
tocarte—suelto un bufido
bufido y tomó su silla con fuerza
fuerza y la
empujo moviéndolo. Diego me mira
mir a sorprendido—. Tienes fuerza.

—Digamos que sé defenderme


defenderme muy bien de chicos
chicos que intentan pasar de listo o que sean gilipollas. Adiós.
Adiós.

Salgo del salón y me encuentro con mis gemelos favoritos. Dylan me abraza con fuerza y me levanta del suelo
haciéndome girar varias veces. Me suelta solo cuando ya estoy algo mareada y Javier me agarra del brazo y tira de mí
hacia su torso.

—Hola, pequeña—me da da un beso Javier, y no puedo evitar de


de nuevo abrazarlo. No los he visto hace más
más de seis
meses y por fin, estoy con ellos de nuevo—. Estás más guapa.
—¡Amorcín! Está tan guapa
guapa y grande—me abraza
abraza por atrás y apoya
apoya su barbilla en mi hombro.
hombro. Sonrió. Siguen iguales,
iguales,
aunque tiene su pelo un poco más largo, pero siguen tan guapos como siempre—. Vamos a comer algo.

Asiento con mi cabeza y siento una mirada sobre mí, miró por encima de mi hombro y veo que Diego me está mirando
con una sonrisa y luego vuelve a fijar su vista en la chica pelirroja...creo que se llamaba Bárbara. Caminamos
directamente a la cafetería para pedir algo.

******

Nos sentamos en pasto y Dylan abre un paquete de papas fritas y yo saco otra manzana. Javier suelta risa. Siento
como me están mirando estos dos imbéciles. Alzó una ceja hacia ellos y ellos simplemente desviaron la mirada.

—¿Solo eso vas a comer? —pregunta Dylan, comiendo


comiendo otra papa frita.
frita. Yo asiento con mi cabeza—. Estás demasiado
demasiado

flaca, Anastasia—me regaña como padre.


—Ya comí mi desayuno enen clase porque soy rebelde—bromeo.

—Y...¿Alejandra en donde
donde esta? —pregunta
—pregunta Javier, mirando en diferentes partes del
del patio y también comienzo
comienzo a
buscarla, pero no la encuentro.

—Debe estar con sus amigos


amigos o con su novio ayer tuvo una noche
noche supongo movida porque no llego.

Dylan se atraganta con una papa frita y comienza a toser. Suelto una risa
ri sa y le entregó una botella de agua. Nunca me
lo ha confesado, pero sé que la rubia era su amor platónico de Dylan cuando éramos más pequeños, pero supongo
que ahora solo quedo como un lindo recuerdo.

—¡¿Qué te pasó?! AcasoAcaso Alejandra aun es


es tu amor platónico.
Me tira la botella y la detengo con mi mano, la abro y le doy un trago. Dylan niega con la cabeza.

—Eso ya fue—dice sin emoción.


emoción.

—Aja—digo sarcásticamente.
sarcásticamente.

******

Paso el día entrando en diferentes clases y entró en la penúltima clase del día. Me siento en el último asiento a lado de
la ventana y siento como alguien arrastra la silla a mi lado. No le doy importancia y siguió mirando afuera, quiero que
termine luego este día para poder ir a entrenar.

—¿Es tu novio? — escuché


escuché esa voz.
Ni siquiera lo miré y solté un suspiro, teníamos muchas clases juntos y no entiendo por qué yo estudio marketing y
supongo que él medicina, pero en todo los ramos que estamos juntos son ramos transversales.

—No, yo no tengo novios—me


novios—me cruzo de brazo y miró al frente.

Siento como cierra el libro y lo deja en la mesa. Intento ver el título y lo tapa con su brazo.

—Se puede saber el


el porqué de esa decisión
decisión tan brusca—comenta
brusca—comenta con verdadero interés.

Muerdo mi labio inferior y él tamborilea sus dedos en la mesa esperando una respuesta.

—No creo en el amor así de simple, además que es una mierda—le explico.
explico.

—Discrepo en lo que estás


estás diciendo. No has conocido a la persona
persona indicada para enamorarte,
enamorarte, pero yo creo que el
amor si existe y es algo que muy pocas personas lo pueden encontrar.

Me quedo callada varios segundos meditando sobre sus palabras y casi quiero reír por lo que acaba de decirme, no es
lo típico que te soltaría un chico guapo y mujeriego. Es un chico raro.

—Entonces tenemos otra


otra cosa menos en común—contestó.
común—contestó. Lo miro y se está apartando
apartando varios mechones de pelo
negro—. Sabes no me malinterpretes, pero eso no serían las palabras típicas de un chico como tú.

—¡¿Un chico como yo?! —pregunta


—pregunta riendo.

—Sí, eres el típico mujeriego


mujeriego de la universidad con tus amigos. No lo sé,supongo,
sé,supongo, que esperaba que dijera
dijera que somos
jóvenes y que tenemos
tenemos que aprovechary
aprovechary divertirnos sin compromiso.

Sus ojos brillan y una pequeña sonrisa aparece en sus labios.

—Soy un chico travieso que me gusta tener


tener noches movidas, pero
pero creo que jamás he dicho
dicho que no quiera
quiera tener una
novia, ¿o sí? Solo soy paciente y mientras tanto me divierto—Termina diciendo.

Nos quedamos en un silencio incómodo y el profesor por fin entra y comienza la clase. En transcurso de la clase Diego
no me hablo. Ambos estuvimos atentos a lo que decía el profesor, pero no se me pasó desapercibido la mirada de las
chicas a Diego.

Golpe mi lápiz contra mi mesa,


m esa, escuchando lo que decía el profesor sobre el porcentaje de las notas y cómo sería
cada unidad y estaba resultando bastante aburrido esta asignatura de inglés.

Diego estuvo suspirando y tomando varios mechones de pelo y ni siquiera intente detenerlo, la verdad que este
profesor me está dando mucho sueño. Apoyo mi cabeza en la mesa y Diego me imita. Cierro los ojos e intento dormir
un poco.

Diego tiro un mechón de mi pelo.

—No te quedes dormida—me


dormida—me susurra con la voz ronca.
ronca. Le doy un empujón
empujón y me giro al otro lado para dormir—. Bruta.

Lo ignoró e intentó dormir, pero siento un tirón en mi pelo y lo ignoro, pero vuelve a tirarme el pelo. ¡Dios todo se trata
de tener paciencia! —me digo a mí misma. Siento que está muy cerca de mí y de repente siento que sopla en mi
cuello. Me giro para mirarlo y chocó con su frente.

—¡Mierda! —Exclamó, llevo mi mano a mi frente y masajeo esa


esa área. Diego me mira con diversión—. Joder, ¿qué
¿qué
mierda te pasa, chico?

—No te enojes, chica rara—dice


rara—dice con un tono tranquilo.

Lo fulmino con la mirada, joder, me duele mucho.

—En serio, cuál tu problema


problema solo quería dormir y aun
aun así sigues molestando
molestando ¡Aléjate de mí!—exclamó
mí!—exclamó enojada. Sé
que estoy de mal humor, pero solo quería dormir y ahora tengo la frente de seguro hinchada.

—¡Qué carácter! —dice molesto.


molesto.

Sacó la botella de agua y mojó un pañuelo y hago presión en la parte que me duele. Diego me quita el trapo y me
examina con cuidado la frente y hace unos pequeños masajes y me alejo de él, está loco.

—¡Quédate quieta, maldita sea! —brama molesto.


molesto.

—¡Suéltame! —murmuro enojada.


enojada.

Me mira sorprendido. Tomo mis cosas y las guardó rápidamente en la mochila y me levanto de la silla, pero me agarra
y tira de mi muñeca con cuidado. ¡Que mierda le pasa! Está haciendo que pierda mi paciencia. Me suelto de su agarre,
pero toma mis dos muñecas y me retiene en la silla.

—Será mejor que me suelte


suelte ahora, joder—aprieto los dientes y él suelta
suelta una risa burlona—. Diego, suéltame ahora.
ahora.

—Déjame verte, Anastasia,


Anastasia, por favor. Relájate—suelto
Relájate—suelto un suspiro y cuento
cuento de uno a mil en mi cabeza para tener
tener
paciencia. Él suelta una de mis manos y acaricia mi frente y moja un poco más
m ás el pañuelo, lo presiona contra mi frente.
Suelto un suspiro—. Lo siento, bella, no quise hacerte daño.

—Ya—digo molesta.

—Lo siento, en serio que no quise hacerte


hacerte daño. Acompañe
Acompañe a mi casillero tengo una
una crema para bajar lo rojo y otras
cosas más—toma mi mano y se levanta de la silla. Lo sigo afuera del salón y puedo ver como el profesor nos mira de
reojo.

Llegamos a su casillero y él vierte un poco de crema en mi frente y hace pequeños masajes con sus dedos y lo miro
molesta. Ya me cae mal. Odio que me interrumpan mi sueño, me pone de malas. Diego no me quita la mirada de
frente y me siento en el suelo. Él se agacha para estar a mi altura.

—Oye, Anastasia, lo siento


siento mucho, no fue mi intención—se sienta en frente de mí y solo
solo lo miró fijamente porque está
tan pegado a mi este chico...no quiero que él me siga conociendo para mí eso es un enorme problema que después
me traerá más problemas.

—Será mejor que no me hables más.

—¿Por qué?

—Es lo mejor, además no eres de mi agrado y deja


deja de acosarme...te veo en cada esquina,
esquina, ¿me estás siguiendo?
siguiendo? —
pregunto molesta.

—¡¿Qué?! No te estoy acosando


acosando son coincidencia,
coincidencia, además te recuerdo
recuerdo que somos compañeros
compañeros y que también
también estudio
en esta universidad. En serio, que lo siento por el golpe, no fue mi intenso y joder, no te estoy acosando.

—Bueno..., pero no
no me hables más... —digo
—digo enojada y levantándome
levantándome del piso y me agarra del brazo—Suéltame.
brazo—Suéltame.

Me miró un segundo antes de dar la vuelta y caminar de nuevo al salón. Es lo mejor, mientras menos gente se
involucre conmigo estará más a salvo y también me dará más tiempo para detenerlo. Por ahora sé que él está
tranquilo, pero sé que pronto vendrá por mí. Siempre es lo mismo con él.

******

Después de dos horas de estar entrenado camino tranquilamente a mi departamento. Lo primero que quiero hacer es
darme un baño y ponerme hielo en los nudillos me quedó un poco sensible, por pegarle al saco de boxeo. Abro la
puerta y me doy cuenta de que están todos los amigos de Alejandra.

—Hola—saludos a todos.
todos.
Todos me miran como si me hubiera salido otra cabeza y me doy cuenta de que solo ando con calza, sostén deportivo
y un chaleco. Dejó mi bolso en el suelo y entró en la cocina y sacó hielo.

Cuando salgo de la cocina, me encuentro a todos tomando cerveza.

— ¿Qué mierda te pasó,


pasó, Anastasia? —Pregunta
—Pregunta alarmada Alejandra.
Alejandra.

—Nada—recojo mi bolso y Alejandra


Alejandra se acerca a mí, toma mi mano y la examina.
examina.

—Dime por favor que no peleaste con alguien


alguien en la calle.

Solté una risa y le di un empujón. Es una exagerada, no la culpo Alejandra siempre se ha portado como mi hermana
mayor y ella fue la única que me apoyó, que no me dejo caer, gracias a ella pude salir adelante.

— ¡Ya me conoces! Me peleé


peleé con dos tíos y los mandé al hospital—bromeo
hospital—bromeo con ella y añado—:
añado—: Fue en el
entrenamiento, nada grave—la tranquilizo y ella suelta un suspiro.

—Me vas a matar de un infarto en estos días—ella


días—ella niega con la cabeza y tomó el bolso
bolso de suelo.
—¡Exagerada!

Entré a mi pieza y le puse seguro por si acaso y entre en baño para darme una ducha. Una vez lista y algo arreglada,
salgo de la habitación y me encuentro con Diego y Bárbara besándose en el sofá. Mire
Mi re en donde se encontraba
Alejandra y Cameron están igual y los demás seguían tomando.

Justo cuando iba a entrar a la cocina tocaron la puerta. Solté un bufido, porque de seguro eran más amigos de
Alejandra que venía a tomar.

—Abre tú, Anastasia—grita


Anastasia—grita Alejandra.

Puse los ojos en blanco y caminé hacia la puerta. Cuando abrí la puerta, estaban mis dos imbéciles favoritos. Dylan y

Javier me sonreían. Son iguales literalmente iguales a los gemelos solo se les puede diferenciar por su personalidad.
Dylan era bastante especial y carismático, en cambio Javier es más callado y misterioso.

—Mira a quien encontramos


encontramos aquí, a una hermosa
hermosa chica—broma con Javier.
Javier.

— ¿Qué están haciendo


haciendo aquí? —Pregunte
—Pregunte con curiosidad. No tenía planeado que vinieran hoy y si lo hicieron es
porque ellos tienen noticias sobre una posible pelea ilegal.

—Hola, Anastasia, sí, nosotros


nosotros también te extrañamos
extrañamos mucho—dice Dylan con sarcasmo.

Puse los ojos en blanco. Estos dos chicos nunca van a cambiar, desde pequeños que siempre han sido iguales como
lo son hoy en día y supongo que por eso los amo.

—Podemos pasar o no vas a tener aquí todo el rato— bromeó Javier con una sonrisa de oreja a oreja.
—Claro.

Me hice a un lado y los dos gemelos entraron y se toparon con el mismo espectáculo que yo. Todos se estaban
besando. Menuda orgía tenía estos chicos aquí. Hice
Hi ce una mueca.

—Menuda orgía que tiene aquí—dijo Dylan burlón. Y todos se separaron, Alejandra sonrió de oreja a oreja
oreja al verlos.

—Creo que faltamos nosotros


nosotros y si hacemos un trío
trío ¿Qué me dices Amorcín?—Me
Amorcín?—Me miraron un momento los
los gemelos
con su hermosa sonrisa.<<Son imbéciles>> —. Me dije a mi misma, pero aun así me estaba aguantando la risa.

—Puaj, que asco tío—hice


tío—hice una mueca, pero
pero una sonrisa se extendió
extendió en mis labios, porque
porque ellos estaban
estaban haciendo
puchero—. Nunca van a cambiar.

—Algún día vas a caer,


caer, Amorcín y verás lo que
que es bueno —bromea Dylan, guiñándome un ojo.

Me apoyé en la pared y me fijé que Diego me miraba fijamente. Sonríe de oreja a oreja y empezó a besar el cuello de
Bárbara y aparte la mirada. <<Mujeriego, mujeriego>>—canto de nuevo por mí mismo.

—Hola, Dylan y Javier, siguen


siguen siendo tan guapos
guapos como siempre—dice Alejandra,
Alejandra, abrazando con fuerza a los gemelos.
gemelos.

—Ya ves, cada día más guapo y sexy—dice Dylan.

—Sí, pero por cada pelea


pelea que das te van quedando menos neuronas en tu diminuto cerebro—lo pinché.
pinché.

Dylan soltó una falsa carcajada.

—Mira quien lo dice—Dylan me tomó de la cintura—. Cada


Cada día te ves más guapa,
guapa, pero más insoportable—bromea.
insoportable—bromea.

Me separé de Dylan y abrí la puerta de mi habitación para que tuviéramos más privacidad y tampoco quería que
Alejandra escuchara que iba a volver a las peleas, ya que como he dicho Ale se ha preocupado mucho por mí y no
quiere que nada malo me pase.
—Me halagan con su visita...entonces ya tiene una fecha para
para mi pelea. Luis ya se lo dijo, ¿verdad?

—Anastasia, le ganarás
ganarás en un segundo,
segundo, ya te has enfrentado
enfrentado a ella es Rebeca—dijo
Rebeca—dijo Javier.

Me encogí de hombros. Era pan comido, entonces.

—Nada de qué preocuparme.


preocuparme. —Dylan comenzó a tomar varios libros de mi biblioteca.
biblioteca. Me levanté y le quité los libros
—. Hoy día está de tocón ¿verdad?

Él sonrió un momento antes de volver a tomar otras cosas de mi biblioteca. Me encogí de hombros y dejé que siguiera
tocando mis cosas. Es un niño pequeño.

—¿Saben algo de Jonathan?


Jonathan? — pregunté.
pregunté. No lo había visto hace más de seis meses
meses y no aprecio ni hoy
hoy y tampoco
ayer. Estaba preocupada, ya que lo extraño mucho.

—Sí, viene en camino —Javier se frotó las manos


manos y me sonrió—. Nosotros tenemos
tenemos una fiesta, ¿Te vienes? —Me
pregunto.

Negué con la cabeza, no tenía ánimos de ir a una fiesta y de compartir con otras personas o tener que fingir una
sonrisa frente al mundo. Deje eso hace mucho tiempo y, además, tampoco quiero exponerme tanto.

—Vamos nena, será divertido—insistió


divertido—insistió Dylan.

—Será para otra vez—solté


vez—solté un suspiro—. Quiero estar a solas con Jonathan.
Jonathan.

—Vale...Vale, ya veo que lo prefieres a él


él y a nosotros siempre nos
nos dejas de lado—Dylan se llevó su mano al corazón
corazón
y me mordí el labio para aguantar la risa.

—Te dejamos entonces,


entonces, nos vemos mañana en la universidad—Javier
universidad—Javier se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y
también Dylan.

Salimos los tres abrazados. Nos quedamos en frente de la puerta principal, ellos miraron un momento a una chica que
pasó y luego a mí. Negué con la cabeza.

—Son unos mujeriegos—les


mujeriegos—les reproché.

—¡Hey déjanos, somos grandes


grandes ya!—dijeron los dos
dos al mismo tiempo.

Los chicos caminaron hacia el ascensor en donde Dylan comenzó a hablar con la chica que también estaba esperando
el ascensor. ¡Siempre serán iguales! —cierro la puerta. Alejandra me miró y me guiñó el ojo.
Entre en mi habitación y tomé un libro de mi biblioteca, me senté en la cama y me miré de reojo en el espejo y no
reconocí a la chica que me devolvía la mirada,
m irada, esa chica con la mirada fría y apagada. Cerré el libro porque ahora no
tenía ánimos de leer, estoy un bloqueo de lector porque simplemente no me sentí animada de leer.

Negué con la cabeza y me tiré para atrás y cerré los ojos. Pasaron unos minutos u horas, no estoy muy clara en qué
momento me quedé dormida, pero siento unos dedos por mi mejilla.

—Despierta, Anastasia—abrir
Anastasia—abrir los ojos y me topé con
con unos ojos marrones. Me refregué el ojo y vi a Jonathan con una
una
enorme sonrisa.

— ¿Cómo entraste aquí?


aquí? —Pregunto aún dormida.

—Por la puerta—dice burlón.


burlón.

—Ja, ja, ja muy chistoso — me pare de la cama y me di cuenta de que


que era de noche —. ¿Qué quieres hacer? —Le
pregunté.
—Salgamos a caminar.
Lo miré y andaba con pantalones negros y un polerón haciendo que se viera muy guapo.

—Vale.

Salimos de la habitación y vi que Alejandra estaba muy ebria, miré


m iré a sus amigos y todo estaba igual. En ese momento
justo salió Diego del baño
baño y se paró frente mío.

—¡Hey chica rara! ¿Aún sigues


sigues enojada conmigo?—preguntó
conmigo?—preguntó Diego con
con un tono bastante
bastante alegre, ya que se notaba
que llevaba unas cuantas cervezas encima.

—Hola y si—conteste rápidamente.


rápidamente.

—No te enojes conmigo,


conmigo, bella, mejor ven a compartir
compartir una cerveza conmigo—él
conmigo—él agitó su cerveza que
que tenía en su
mano.

—Tengo otros planes y no es emborracharse, por cierto—dije con una


una sonrisa. Intenté pasar,
pasar, pero él me bloqueó.
bloqueó.
<<Respira Anastasia, Respira>> Me repetía en mi mente.

—Ya veo—Sentí que Jonathan, puso su mano en mi cintura y me atrajo así él—. ¿Quién
¿Quién es él? Es tu novio
novio —Dijo
burlón. Diego miró por un momento a Jonathan, antes de volver a fijar su vista en mí—. Pensaba que no creías en el
amor y en las relaciones.

—Vamos, Anastasia—Dijo Jonathan


Jonathan molesto. No le contesté a Diego y caminé con Jonathan,
Jonathan, afuera de mi
departamento.

Hola guapuras y guapos ¿como están? espero que le este gustando esta historia y que apoyen mucho en este
proyecto y espero que le guste e intentado de crear el personaje de Anastasia como una mujer super ruda e
independiente con mucho carácter.

Si le esta gustando nos se les olvide votar estaré leyendo su comentarios y comparta esta historia con mas
personas:

No se les olvide en segurime en wattpad y en mis redes sociales:

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Capítulo 4
Llegó a la universidad justo a tiempo. Entro en mi salón y observó los puestos vacíos y veo que el único queda es uno
detrás de Diego. Camino por el salón y siento como él me mira de reojo y me siento. Diego se gira y veo que tiene un
papel entre sus dedos y lo desliza en mi mesa.

—¿Qué es esto? —pregunto


—pregunto intrigada.

Él me ignora y comienza a conversar con la chica que tiene a lado. No entiendo yo a este chico. Observó el papel y lo
tomo. Odio ser curiosa, es mi debilidad. Abro el papel y es una nota escrita por él:

Todos somos el destino de alguien.

Suelto una risa, está loco, cada día me sorprende más. Doy vuelta la nota buscando algo más, pero no hay nada. La
dobló y la guardo en mi cuaderno. Sacó un lápiz de mi mesa y comienzo a golpearlo contra mi mesa. Diego se levanta
y pasa detrás de la chica, se sienta a mi lado.
—¿Crees en el destino? —pregunta de repente.
repente. Miro a la ventana
ventana y niego con la cabeza,
cabeza, es de locos creer en eso,
cada persona crea su destino con sus acciones—. Eres una chica rara, no crees en el amor ni el destino.

—Soy realista, Diego. El amor


amor es lindo y bonito al
al inicio, pero después
después ya no y ni siquiera sabes
sabes realmente quién es tu
pareja. Y nosotros creamos nuestro destino, es así de simple.

—No estoy de acuerdo con tus pensamientos.


pensamientos. Te observo y veo que estás jodida por dentro, supongo,
supongo, que la vida ya
te hizo bastante daño y ya no crees en nada—suelta de repente.

Lo miro de reojo y no digo nada más porque tiene razón, estoy jodida por dentro y mi vida es un caos. Solo sé causar
daño o poner en riesgo a las personas que amo y no es justo que ellos sufran por mí. Muchas veces he querido
retroceder el tiempo..., pero eso no se puede.

—El mundo es cruel y cada


cada persona tiene su pasado doloroso, Diego—digo, jugando
jugando con el lápiz en la mesa—. Lo
importante es que te vuelvas a levantar y sigas adelante, si te quedas en suelo lamentándote no sacarás nada. Cada
persona tiene su propia batalla interna.

—Exacto—Diego metió una una mano debajo de mi silla y arrastró más cerca de él—. Me gusta como piensas,
piensas, ¿salgamos
juntos? No pienses mal,
mal, tal vez salir a caminar un poco por las calles.

—Diego...

Él pasó su dedo por mi frente e intentó separarme de él, pero me aprieta más contra su pecho. Diego me observa con
cautela como si en cualquier momento le fuera a pegar y más le vale que me deje ir pronto.

—Solo para hablar, Anastasia,


Anastasia, no intentaré
intentaré nada de nada
nada contigo—suelta un
un suspiro y desvió la mirada un segundo
antes de volver a fijar sus ojos en mí—. Siento que contigo puedo hablar de muchas cosas...que no lo sé... —intenta
explicarme.

—No soy tu amiga Diego, y no te conozco y no me lo tomes a mal, pero


pero yo no quiero ser tu
tu amiga y por favor,
suéltame—me sincero y él me suelta lentamente.

—Solo a caminar—dice haciendo


haciendo un puchero—.
puchero—. Al menos, claro, que a tu novio le moleste que tu tengas un amigo tan
guapo y sexy.

Suelto un bufido.

—Jonathan no es mi novio, Diego, es mi mejor amigo


amigo desde...no lo sé
sé hace diez años—le aclaro ese punto—. Es
mejor que dejemos de hablarnos.
—No estoy de acuerdo tampoco con eso—se
eso—se cruza de brazo y mira al
al frente—. Yo creo que
que tiene miedo de que
que yo te
guste es así de simple—me desafía con sus palabras.

—Puedes pensar lo que


que quieras.

—Créeme que lo estoy pensado—murmura—.


pensado—murmura—. Eres desagradable
desagradable y con razón no tienes más amigos.
amigos.

—Soy desagradable por no querer ser tu puta


puta amiga, estás actuando
actuando como niño pequeño, madura Diego.

Diego se muerde el labio inferior. Él puso su mano en mi mejilla y empezó a acariciarme en donde no puede evitar que
mi pulso se altere. Me alejé con rapidez. ¿Qué mierda es lo que quiere?

—Sé que lo puedes


puedes sentir lo que pasa cada vez que te toco—me susurra—. Yo lo siento y me molesta que
que te niegues
y actúes como una niña pequeña diciendo esas estupideces.

—¡Estás loco! —Exclamó tomando


tomando mi mochila, pero me agarra
agarra las muñecas—. Suéltame...,
Suéltame..., Joder. —comienzo
—comienzo a
forcejear con él y consigo soltarme—. No te acerques a mí, no sé qué mierda te estás imaginando,
i maginando, pero estás mal. Me
conoces desde hace tres días, Diego.
—¡¿Y qué?! Solo quiero
quiero ser tu amigo para conocerte,
conocerte, pero eres testaruda
testaruda y desagradable
desagradable conmigo—murmura
enojado.

Tomo mi mochila y salgo rápidamente del salón. Estás como una cabra, que le pasa a ese chico...es intenso a morir y
yo no quiero nada con nadie. Camino por el patio y me siento en una banca. Necesito respirar, ese chico parece
sacado de una película donde cree que, por estar tres días con él, ya me voy a enamorar de él porque es guapo. Es
una locura. Sacó el libro de mochila y comenzó a hojearlo.

—Anastasia—, escucho que me llama.

¡Dios santo! —me digo a mí misma. Es oficial este chico se obsesión o no entiendo qué le pasa. Me levanto de la
banca, pero él se pone en frente de mí y toma mis manos con cuidado. Observó ese gesto y siento como mi
respiración se va alterando a medida que va subiendo sus manos por mis brazos. Desvió la mirada, es una locura.
—Lo sientes, ¿verdad? Tiene el pulso alterado
alterado y se han entreabierto
entreabierto tus labios podría
podría besarte, Anastasia—me
Anastasia—me susurra
con voz ronca y me separó con brusquedad.

—Yo no siento nada—intento


nada—intento pasar, pero
pero me bloquea el paso
paso y pone sus manos
manos en mis hombros—. Creo que
que estás
delirando, Diego.

—Puede ser, yo...joder,


yo...joder, parezco un loco, ¿verdad? —pregunta,
—pregunta, llevándose las manos
manos en la cabeza y asiento
asiento con mi
cabeza e incluso me da algo de miedo—. Mierda, lo siento, es solo que algo me pasó contigo cuando te vi—dice,
sentándose en la banca y me siento a su lado.

—No sé qué es lo que


que siente Diego, pero me asustas un poco—le
poco—le confieso con una
una sonrisa—. Está bien,
bien, salgamos a
caminar en plan amigo y así dejas de dar miedo—estiro mi mano y él la aprieta y de nuevo siento esa corriente que me
hace temblar—, pero nada de citas o pasarte de la raya. Simplemente deja que sucedan las cosas no insistas tanto.
Te veo a la salida—digo, y le doy un beso en la mejilla.

Tomé mi mochila y mem e alejé de Diego miró por encima de mi hombro y tiene una enorme sonrisa. Entré a la biblioteca
en donde le escribí a mis amigos para ver si habían venido a la universidad y por suerte vinieron.

Caminé por los pasillos y me topé con el grupo de Diego. Él me tomó con cuidado de brazo. Alejandra nos miró de
reojo y puso los ojos en blanco. Él se inclinó hacia mí y me
m e entregó otro papel.

—¿Qué es esto? —pregunte.


—pregunte.

—Mi número. Botaste el anterior,


anterior, guárdalo por
por favor y recuerda ponerme
ponerme como "el amor de tu vida"
vida" —bromea.

—Tengo que irme, nos vemos y ni una sola palabra


palabra a tus amigos y menos Alejandra—le suplico—.
suplico—. Ella es algo
sobreprotectora y no creo que tenga tanta confianza con tu reputación.

—Creo que me quedaré


quedaré contigo—me guiña un un ojo y se va. Me quedo
quedo en el medio pasillo
pasillo mirando como se va, qué
significa eso...¡Y a ti que te importa! —me reclamo a mí misma.

—Hola guapa—dijeron los


los gemelos. Di un salto cuando
cuando sentí la mano
mano de Dylan en mi cintura.
cintura.

—Hey, menos mal que llegaron


llegaron a tiempo. Vamos a buscar a Jonathan—les
Jonathan—les propuse. Caminamos
Caminamos de nuevo por los
pasillos y en el camino nos topamos con Jonathan, Roberto y su novia Rocío.

—Que muchachos y muchacha


muchacha más guapa veo
veo aquí—digo sonriendo.
sonriendo.

Ellos se acercaron y me saludaron. Me acerqué a otra de mis mejores amigas, Rocío, aunque le queda poco aquí en
España porque se iba de intercambio con su novio. Comenzamos a caminar hacia el pasto.

— ¿Cómo estás, Anastasia?


Anastasia? —Pregunta Rocío. Me encogí de brazos.
brazos.
—Bien supongo que
que bien.
Nos sentamos en el pasto y al lado de nosotros estaba el grupo de Diego. Miré por un momento y vi que Alejandra nos
fulminaba con la mirada.

—¿Cómo van las cosas con Alejandra? —Preguntó


—Preguntó con curiosidad.

—Bien, adaptándome
adaptándome a vivir con ella y también
también con su novio, pero
pero bien—señalé a Diego
Diego y ella asintió—. Además,
Además, me
caen bien sus amigos, pero ya sabes que no son mi estilo—le explico.

—Ya sus amigos populares,


populares, antes no le importaba
importaba eso a Alejandra,
Alejandra, pero supongo que es por su novio.
novio. Me sigue
cayendo mal, Anastasia, ten cuidado—me recordó Rocío.

Hice una mueca. Es horrible escuchar como dos de tus mejores amigas son enemigas, aunque no siempre fue así,
nunca entendí qué pasó entre ellas, ya que hace dos años éramos las tres mejores amigas y después se odiaron. No
entiendo cómo cambiaron tanto y ninguna de las dos me cuenta que fue lo que pasó. Ambas me dicen lo mismo que
tenga cuidado de ellas. ¡Es una mierda! —peleo conmigo misma.

—Jamás me vas a contar qué


qué pasó entre ustedes
ustedes dos, ¿verdad? —Ella negó con la cabeza y solté un suspiro.
suspiro.

Nos quedamos calladas y Dylan como siempre se robó el show entre nosotros, sentí una mirada y giré para observar y
vi que era Diego quien me estaba sonriendo y apuntaba a su reloj. Tal vez, no fue lo correcto salir con él.

—Hay tantas amigas que


que son una mierda y nunca
nunca saben cuándo
cuándo te apuñalan por la espalda—gritó Alejandra.
Alejandra. La miré
y negué con la cabeza, sabía que no era para mí.

Rocío se paró rápidamente y caminó a gran velocidad en donde estaba Ale. La alcancé y le tomé su mano. Porque
vamos, éramos bastante grandes para esta clase de espectáculo y es estúpido, ya no son unas niñas.
—No lo hagas, por favor—le
favor—le dije.

—Me tiene harta..., es


es una maldita—se soltó de mí y llegó a donde
donde estaba Alejandra—.
Alejandra—. Dímelo a la cara estúpida.
estúpida.

Rocío se abalanzó sobre Alejandra, me puse entre ambas para detenerlas. No entendía nada como las cosas pueden
cambiar tanto y lo que más me molesta es que ninguna de las dos me quiere decir la verdad y soy yo la que me hace
sentir entre la espada y la pared con sus peleas de niñas.

— ¿Quieres que te lo diga


diga a la cara? —Miré a Alejandra
Alejandra y negué con
con la cabeza—. Nunca te consideré mi amiga, si no
fuera por Anastasia, jamás me hubiera juntado contigo.

—Joder, cállense las dos


dos de una puta vez—
vez— grité furiosa. Ambas me miraron—. Rocío vuelve con
con Roberto—ella iba a
hablar, pero la fulminó con la mira y asintió.

Me giré para mirar a Alejandra, su mirada seguía los pasos de Roció. Diego estaba al lado mío y Cameron estaba
detrás de Alejandra.

— ¿Qué te pasó con Rocío? —Le pregunté


pregunté de una vez por
por todas—. ¿Cuál fue el
el motivo por el cual le dejaste
dejaste hablar?
Y quiero la verdad—insistí de nuevo.

—Es una mala amiga, Anastasia.


Anastasia. Sabes que
que te amo y tolero que
que tú seas su amiga, pero ten cuidado con ella.

Negué con la cabeza y me pasé la mano por el pelo. Estaba ya cansada de esto porque no se pueden llevar bien
como antes o simplemente ignorarse. No entiendo el punto de hacer un escándalo y más enfrente mío.

—Porque no pueden
pueden llevarse bien o al menos
menos no se tiren mierda frente mío, ambas son mis amigas y sabes que me
duele que estén así.

—No la tolero—repitió enojada


enojada y cruzándose de
de brazo.
Solté un suspiro de cansancio.

—Está bien—digo derrotada—.


derrotada—. Puedes hacer
hacer lo que quieras, Ale,
Ale, es tu vida, no la mía.

Ella tomó sus cosas y se fue con todos sus amigos, menos Diego que seguía a mi lado. Lo miré y él sonrió
coquetamente. Me senté en el pasto y él me imitó. Arranque algunos pastos y él se mantuvo callado por unos segundo
antes de hablar:

—No estés triste Anastasia—me


Anastasia—me susurro y tomó un mechón
mechón de mi pelo que
que lo puso detrás de mí oreja—. No vale la
pena que dejes de sonreír.

—No es fácil para mí. Ella son


son mis mejores amigas y me duele
duele que se estén tirando mierda de un lado a otro y más
cuando estoy presente. Duele— susurré.

—Me lo imagino, Anastasia,


Anastasia, pero sonríe porque
porque tendrás una hermosa
hermosa caminata con un guapo chico y también
también es muy
sexy—bromea, guiñándome el ojo.

Solté una risa.

—Aja.

Me levanté del suelo y Diego me observaba fijamente tanto que me hacía sentir algo incómoda. Él se dio cuenta y
desvió la mirada. Este chico no es típico chico malo, ya sabes...de eso que son malhumorados, misteriosos y tóxicos.
Diego es mujeriego, claro, pero era más tierno, más alegre, tranquilo y bastante hablador.

—Bueno...tengo que
que ir a clases, nos vemos
vemos en la entrada—le recuerdo y sacó un papel
papel de mi bolsillo y se lo entregó
—. Es mi número, chico insistente.
insistente.

Di la media vuelta y sentí que gritaba mi nombre. Me giré para mirarlo y tenía el papel entre sus dedos.

—Te guardaré como el "amor


"amor de mi vida" —me grito y solté
solté una risa antes de
de dar la vuelta y caminar
caminar por el pasillo para
mi siguiente clase.

******

Me apoyé contra el muro y espere que saliera Diego, mire mi celular y vi que tenía un mensaje de Luis que estaba
preparando todo para volver a las peleas, pero que debíamos tener cuidado porque esto me podría exponer de nuevo
a él.

Sentí que alguien me tapaba los ojos y pude sentir su perfume que ya en pocos días lo reconocía. Diego me dio un

beso en la mejilla antes de ponerse frente a mí. Parpadeó varias veces para volver a enfocar y vi a un ángel sexy con
tatuaje. Este chico era un peligro para mí.

—Hola, chica rara—dice con una sonrisa deslumbrante.


deslumbrante.

—¡Imbécil! —murmuró—. Nos vamos, no


no quiero que Alejandra
Alejandra se dé cuenta.

Diego soltó un grito ahogado y se llevó una mano al corazón y apoyó una mano en el muro e hizo un puchero.

—¡Soy tu sucio secreto! —Exclama dramáticamente. No pude evitarlo, pero comencé a reír con ganas,
ganas, que chico más
dramático. Puedo ver porque tantas chicas deliran por él.

—Puede— murmuré.

—¡Puede! —repitió él con una sonrisa traviesa—.


traviesa—. Vamos te llevaré a un lugar que te encantara,
encantara, confía en mí.

—Sorpréndeme—digo, siguiéndolo
siguiéndolo a donde
donde está estacionado su todoterreno. Me miró por encima de su hombro.
hombro.

—Te sorprenderé, bella.


Me abre la puerta para que me suba con una reverencia exagerada y niego con la cabeza. Es ridículo, pero tierno a la
vez. Diego enciende rápidamente su auto y se pone de camino a quién sabe dónde...Mire por la ventanilla y podía
sentir su mirada sobre mí. Pasamos veinte minutos antes de estacionar su auto en un estacionamiento público.

—Llegamos, espero que


que te guste.

Nos bajamos del auto y Diego me ofrece su mano, pero yo niego y él suelta risa,
r isa, comienza a caminar y lo sigo hasta
que se para frente a un enorme edificio. Miró el edificio y es bastante antiguo, comenzamos a subir las escaleras y
cuando atravesamos las enormes puertas de madera. Solté un grito ahogado y me agarro de la cintura.

—Bienvenida a la biblioteca
biblioteca municipal de Barcelona—me
Barcelona—me da otro beso
beso en la mejilla y me remuevo para separarme de
él. Mire y había tantos libros y era enorme—. ¿Te gusta? —pregunta.

Me quedé
haber mirando
millones un largo
y millones derato la biblioteca
libros, y caminé un poco... para ver más un poco más y era increíble. Debe
es un paraíso.

—¿Te gusta? —vuelve a preguntar Diego.

—Claro que sí, Diego, es


es hermoso—declaró.

—Me alegro, ven—tomó mi mano


mano y comenzó a llevarme por diferentes pasillos donde
donde solo había estantes con libros y
más libros, estaba babeando literalmente. Me llevé una mano a la boca solo para comprobar—. ¿Cuál es tu estilo
favorito de género?

Nos quedamos mirando fijamente y estaba preocupada por mí misma, estaba corriendo peligro con este chico. Es
como si fuera una mezcla de diferentes libros literarios de Nicolas Sparks y, además de carismático, tierno, guapo
también le gusta leer libros.
—¿Por qué me miras así?

—De qué libro te escapaste—suelto


escapaste—suelto de repente—.
repente—. ¿Eres real? No se supone que eres
eres un chico malo que rompe
rompe los
corazones de las chicas, no se supone que tendrías que ser tóxico, de mal humor y fiestero. En cambio, eres tierno,
simpático, carismático y te gusta leer. Es una locura.

—Tienes una idea muy equivocada de mí. Ven, vamos a sentarnos


sentarnos para hablar—Diego me guía a unos sillones
sillones y nos
sentamos rodeados de estantes de libros—. Eres la chica más bella que mis ojos han visto.

—Eso ha sonado bastante


bastante cursi, creo que
que leer tanto libro ya te
te ha afectado—le doy un golpe en su hombro. En ese
momento entró una llamada de Alejandra—. ¡Mierda! Es Alejandra.

—Empiezo a creer que de


de verdad soy tu sucio
sucio secreto para tu mejor
mejor amiga que de paso es la mía—se cruza brazos
brazos y
contesto la llamada:

—¿En dónde estás? —pregunta como la mamá


mamá gallina que es. Suelto
Suelto una risa y Diego suelta bufido.

—Estoy en la biblioteca ¿por qué?

—No estás con Diego, ¿verdad?


¿verdad? —insiste. Frunzo el ceño y él se levanta,
levanta, camina a la estantería
estantería de los libros dejando
dejando
a la vista su marcada espalda y su trasero—. Anastasia—insiste.

—No, porque estaría con


con él—juego con mi pelo,
pelo, por suerte ella no puede verme para ver cómo miento.

—Lo estamos buscando


buscando y nadie lo ha visto
visto y hoy día los vi hablando
hablando muy cerca—comenta
cerca—comenta y añade—: Mira DiegoDiego es
mi mejor amigo Anastasia, pero no me gusta ni un pelo que él se acerque a ti. Por su reputación, es mujeriego y tú ya
pásate por eso y Diego es muy parecido a cierta persona que no mencionaré, no quiero que tú salgas de nuevo
lastimada.

Diego suelta un gruñido y su ceño se va frunciendo aún más por las palabras de Alejandra.
—Te quiero bien lejos de
de él, Anastasia, lo digo
digo en serio—me advierte.
advierte. Me quedo callada porque sé que tiene
tiene razón,
pero una mujer también puede ser amiga de un hombre y eso estábamos intentando—. Mira conozco a Diego y desde
que te conoció supe que sería un desafío para él y, además, que lo he visto mírate demasiado. Mira, en fin, solo
aléjate de él. Nos vemos después y cenamos juntas—me corta. Me quedo mirando el teléfono que modales tiene esta
mujer a veces.

—Tendré que hablar


hablar con ella—me dice Diego con con un tono molesto—.
molesto—. Yo acepto que tengo mala reputación,
reputación, pero,
joder, Cameron igual la tenía
tenía y, jamás se lo estoy
estoy restregando a la cara a Alejandra.

—Yo...la verdad es que


que no entendí nada,
nada, solo que me alejara de ti porque ella piensa que estamos
estamos juntos en plan
romántico—digo con asco la última palabra—. Cuando solo intentamos pasar tiempo juntos como amigos.

Diego hace la forma de un corazón con sus manos y luego lo rompe.


—Eso dolió, jamás me habían
habían enviado a la temida zona de amistad—susurra
amistad—susurra y desliza un libro. Lo miro y veo que es
Romeo y Julieta, alzó una ceja hacia él—. ¿Lo has leído alguna vez?

—No.

—Dale una oportunidad—saca


oportunidad—saca de su bolsillo su teléfono y pone
pone los ojos en blanco—.
blanco—. Cameron—se lleva el teléfono
teléfono a
su oreja y suelta un suspiro antes de hablar—. No. No, no está conmigo—se queda callado unos segundos antes de
volver a hablar—. Mira Cameron yo nunca me he metido en tu relación y si fuera el caso de que yo estuviera con ella
es nuestro problema...Solo digo que no estoy jugando a nada—aprieta sus labios en una fina línea—. Ella es distinta
así de simple y adiós.

Nos quedamos en un silencio incómodo y él se vuelve a sentar a lado mío.

—En estos momentos odio


odio tener la reputación
reputación de mujeriego. Nos es
es justo que Alejandra te diga eso de mí y ahora
Cameron, ninguno de los dos tiene ese derecho.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste, tengo que disculparme por la tardanza, pero había tenido
un bloqueo con esta historia, y ademas queria tenerla un poco avanzada y ver si iba salir y puedo decir que es
mi favorita e difrutado un montón escribirla

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤ y subiré todo los sábados capítulos en esta historia,
historia, asi que
estar muy atentos

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy haciendo encuestas de cuando quiere
que suban capítulos y mucho mas...

Instagram:Vanesa Osorio Guerrero

Aqui les dejo fraces de mi Instagram que subo de mi libro


Capítulo 5
Ya habían pasado casi dos semanas desde que había entrado en la universidad. Mi relación con Alejandra iba también
como antes de separarme de ella y mi relación con Diego iba bien ambos nos hemos seguido viendo a escondida de
Alejandra y Cameron en plan de amigos, ya que, aunque tenía que admitir que Diego es guapo. Sigo con mi
pensamiento de que no quiero una relación y nada con el amor. Y él parecía respetarlo, pero ya no se juntaba con casi
ninguna chica solo Alejandra y conmigo.

—Adiós, Ricky—me despedí de mi entrenador.

Salí del gimnasio y una corriente de viento hizo que me


m e abrazara a mí misma, el verano se estaba quedando atrás y
daba inicio al otoño. Sentí que empezaba a caer pequeñas gotitas de agua del cielo —<<lo que me faltaba>>—. Me
digo mentalmente. Caminé más rápido, pero la lluvia me alcanzó y aún me falta caminar mucho para llegar a mi
mi
departamento.

Caminé más rápido, pero la lluvia parecía un aguacero y estaba empapada. Un todoterreno negro se paró al lado mío,
lo ignoré y caminé más rápido. El todoterreno me seguía lentamente. Miré de reojo y comencé a caminar más
rápido...doble una esquina y me sigo <<mierda, no, no puede ser él>> La puerta del conductor se abrió.

Y salió la figura de un chico vestido todo negro, retrocedí hacia atrás y el chico me agarró del brazo, se sacó la
capucha y me di cuenta de que era Diego. ¡Mierda!
¡M ierda! Pensé que era él.

—¡Joder! —le di un empujón


empujón a Diego—. Pensé que era otra persona,
persona, Diego, que susto
susto me has dado, imbécil—digo
imbécil—digo
enojada. Y le pegó en el pecho <<casi me da un infarto>> Diego tomó mis muñecas y me aprieta más contra el muro.
—Perdona, bella, iba de camino a tu departamento
departamento y te vi. Sube
Sube al coche, por favor—Me
favor—Me aparta el pelo mojado de la
cara y mire a todas partes. Respiraba con dificultada, joder, odio esto—. Anastasia, ¿qué ocurre?

—Yo...no puedo, prefiero seguir caminando—tartamudeo.


caminando—tartamudeo.

—Porque eres tan cabezota


cabezota a veces, Anastasia.
Anastasia. Joder, me vuelves
vuelves loco—él se acercó más
más a mí y puso su mano en mi
mejilla—. Estás helada y puedes enfermarte grave, sube por favor.

Negué con la cabeza y él se acercó más a mí

—Eres consciente que la tormenta va empeorando,


empeorando, mira ya se están inundando las calles
calles de agua—miré a la calle y

era cierto—. Por favor solo trato de ayudarte.


—No me falta tanto Diego,
Diego, además, mojaré tu coche y puedo correr
correr rápido para llegar a mi departamento.
departamento.

Soltó una risa fingida y me observo molesto. Lo estaba sacando de sus casillas al parecer, pero necesitaba llegar a mi
departamento y comprobar que esa persona estuviera lo más lejos de mí.

—Déjame ir, Diego. —Estábamos


—Estábamos tan cerca que nuestras
nuestras narices se podrían
podrían rozar.

—Te caerás y te lastimaras antes


antes de que llegues
llegues a tu departamento—él
departamento—él miró un momento al
al cielo y volvió a fijar su
vista en mí—. Sube al coche, no te lo volveré a pedir, por favor.

—No en estos momentos no necesito de tu ayuda, Diego, entiéndelo.


entiéndelo.

—No. No, no es tu respuesta,


respuesta, solo déjame llevarte
llevarte y punto. Te lo diré por última vez, sube al coche Anastasia.—negué
Anastasia.—negué
con la cabeza y él soltó un gruñido molesto—. Es tu última respuesta—asentí con mi cabeza—. Pues entonces no me
dejas más opción.

Lo que pasó en ese momento fue tan rápido y es que de un momento a otro tocaba el suelo y ahora está en el hombro
de Diego. Me sentó en su coche y me puso el cinturón de seguridad. Corrió a la puerta del conductor y se metió

adentro.

Me desabroché el cinturón y antes de que pudiera abrir la puerta aceleró su todoterreno y se puso en marcha.

—Déjame bajar Diego.

Él no me miró, tenía la vista fija en la carretera. Vi que la calle de mi departamento está inundada de agua. Diego
empezó a refunfuñar y a decir cosas en voz baja. Dobló a la izquierda y se alejó de mi departamento.

—Déjame bajar—repetí.

Puso el seguro y volvió a fijar la visita en la carretera. Me callé, ya que sabía que estaba concentrado. Me quité el pelo
de la cara y miré
mir é por la ventanilla y veía que cada vez estaba empeorando más la lluvia.
l luvia. Diego entró en un
subterráneo y estacionó su todoterreno.

—Tendrás que quedarte


quedarte hoy día en mi departamento.
departamento. —Dice lo más
más calmado del mundo.

— ¡No, ni loca! —Exclame.

—Vamos, Anastasia, somos


somos amigos y tu calle está inundada no se puede entrar, ven —. Él se bajó del todoterreno.
todoterreno. Me
quedé sentada adentro.

Él me abrió la puerta y me dio su mano para bajar, pero yo la rechacé. Diego caminó hacia el ascensor, esperamos en
un silencio incomodo y aparte un mechón de mi cara, las puerta se abrieron y ambos entramos en el ascensor. Un
escalofrío frío recorrió mi cuerpo y me abracé a mí misma para transmitir un poco de calor. Se acercó a mí y puso su
mano en mi mejilla, me quedé quieta mirándolo.

—Estás muy helada, puedes


puedes darte un baño,
baño, te prestaré ropa
ropa y te haré una sopa
sopa para que entres
entres en calor.

Me quede callada...en estos momentos me gustaría estar sola. Las puertas del ascensor se abrieron, me dejaron ver
un pasillo café claro muy lujoso con alguna mesilla de noche con lámpara y flores. Se paró en una puerta y la abrió.

—Ohh...—Fue lo único que salió de mi boca.


boca.

El departamento Diego era enorme y su salón era todo blanco, con también algunas mesitas de noche con lámparas.
Pasó por mi lado y se metió a su cocina. Me acerqué a los ventanales enormes y pude observar Barcelona, era una
vista increíble.

Sentí ruido atrás mío y vi que Diego estaba sacando unas ollas. Miré más detenidamente su departamento y vi que
tenía un piano en medio y tenía dos enormes sillones, uno negro y otro blanco. Al otro lado tenía un comedor que era
una mesa excesivamente grande para una sola persona y al lado derecho había una escalera.

Diego se acercó a mí y me pasó su polerón. Negué con la cabeza.

—Póntelo por mientras.

Solté un suspiro y lo tomé, me saqué mi polerón delgado del deporte y me puse su polerón. Diego volvió a posar su
mano en mi mejilla y me miró fijamente.

—Ya estás mejor. Ven, te mostraré la habitación


habitación para que puedas
puedas bañarte y cambiarte.
cambiarte.

Subimos la escalera en completo en silencio y sus paredes eran todas blancas. Se paró en la puerta y entramos a una
habitación oscura. Solo se escuchaba la lluvia caer.
—Espero que no estés
estés tramando nada Don Juan —bromeo con él.

—Muy graciosa, Anastasia —puso los ojos en blanco y luego me observó detenidamente y mire mi ropa estaba
goteando —. Tendré que secar mi suelo porque una chica rebelde no quiso subir de inmediato mi coche y no solo
mojo el asiento de mi todoterreno ahora lo hace por todo mi departamento.
—Ups...

—Si, ups, Anastasia —negó


—negó con su cabeza
cabeza y dejo mi bolso en el suelo. Me quedé quieta porque quería
quería causar más
daño. Diego frunció el ceño y tomó mi mano —. Puedes caminar Anastasia, no me enojo.

—Eres tan raro, Diego —solté


—solté de repente —. Sigo pensando que
que está tramando algo.
algo.

—No soy como tú crees que


que yo soy, Anastasia,
Anastasia, no te dejes llevar por
por los comentarios de la gente—camino a la puerta
puerta
y me miró un momento—. Te traeré ropa, espera un momento aquí.

Me quedé en silencio y abrí la cortina. Era una habitación con un color crema, tenía una enorme cama como si fuera
de hotel, una cómoda y dos pequeños sillones al lado de la ventana. Me senté en uno y esperé que Diego volviera.

—Te traje una polera, un buzo...Y también


también un bóxer—se rascó el el cuello y me mordí el labio para no reírme de él,
él, se
veía tierno estando nervioso—. Voy a dejar aquí la ropa y también te traje dos toallas...Oye si quieres puedes lavar tu
ropa.

Me levanté y saqué lo más importante de mi bolso, los guantes de boxeo, los examiné y no estaban mojados. Diego se
paró al lado mío y miraba
m iraba fijamente los guantes.

— ¿Tú haces boxeo? —Preguntó atónito.


atónito.

—Sí.

Diego sonrió con emoción.

—Podríamos boxear juntos


juntos en la tarde —propuso
—propuso con una sonrisa.
sonrisa.

—¿Seguro? Es que recién


recién estoy comenzando
comenzando —le digo insegura. Diego tomó mis guantes
guantes y se acercó a mí —. No
estoy tan segura.

—Oh, tranquila, rarita, te dejaré que me ganes —se burla y tiene esa sonrisa malvada en sus labios.

—Valeee —digo mordiendo


mordiendo mi labio inferior para no
no reírme.

—Después de comer, no te eches para atrás,


atrás, Anastasia —toma un mechón de mi pelo y lo pone detrás de la oreja —.
Seré un buen maestro. Te dejo para que te bañes.

Caminó hacia la puerta y cuando estaba girando el picaporte de la puerta. Dije las
l as siguientes palabras:

—Diego, muchas gracias. En


En serio, gracias.

Él sonrió coquetamente y salió por la puerta. Tomé las cosas y metí al baño para darme una relajante ducha, antes de
bajar a comer con Diego y luego ir a entrenar.

******

Bajé la escalera y entré al salón en donde vi a un Diego sumido en lo que estaba cocinado. Me acerqué a él. Dios, eso
huele muy bien. Él me miró de reojo y siguió revolviendo las verduras en la sartén.

—No sabía que supiera


supiera cocinar—digo con curiosidad.
curiosidad.

Se
paradioque
la vuelta y me miró
me acercara. Me de arriba ay él
acerqué abajo, su ropa aún
con cautela me quedaba
no sabía terriblemente grande. Él
qué estaba tramando, yasonrió y me es
que Diego hizo
ununa señal
chico que
me da entender que él no acepta un no como respuesta y yo solo puedo ofrecer pasar tiempo como amigo.

—Estoy cocinando patatas


patatas con carne—hice una mueca, él no sabe que soy vegetariana.
vegetariana. Él me miró y me guiñó
guiñó el ojo
—. La carne es para mí y para ti es con verduras.
verduras.
— ¿Cómo sabes que soy
soy vegetariana?

—Alejandra me contó, además


además le avisé para que
que no se preocupara
preocupara y por supuesto me amenazó con que,
que, si te tocaba
un solo pelo, me mataba, Anastasia, dile algo — dice como niño pequeño.

—Yo ya le dije que solo


solo estamos pasando tiempo como amigos, pero
pero no me cree seguro que ahora piensa que
estamos follando —le respondo.

Diego se atora con una verdura comienza a toser y no puede evitar soltar risa, Le pasó un vaso de agua y golpeó con
fuerza su espalda.

—¡Eres una bruta! —dice cuando recupera su voz —. Créeme que, si estuviéramos follando hasta
hasta Alejandra,
escucharía tus gritos de placer, Anastasia.
Abrí los ojos y di un paso atrás.

—Eso sonó feo, sonó


sonó mejor en mi mente.

—Tu mente pervertida —aclaró


—aclaró con una risa —. Si
Si fue de mal gusto, la verdad. Entre tú y yo no va a pasar nada,
nada,
guapo, por mucho que lo desees.

—Sabes que es malo escupir para cielo —dijo con


con una sonrisa traviesa y tomando los dos platos —. No deberías
deberías decir
nunca a nada por qué después te puedes arrepentir.

—Claro, se me olvida que eres el amor de mi vida, pero


pero como soy algo lenta
lenta aún no me he dado cuenta, ¿verdad?
¿verdad?

—Exacto —él se rió y me senté en la silla frente a él. Mmm...huele delicioso. Levante la mirada y me estaba
observando con una sonrisa deslumbrante —. Pruébalo, por favor es la primera vez que cocino algo vegetariano—me
anima.

—¿En serio?

—Aja, vamos pruébalo —me


—me anima con sonrisa.

Tomo el tenedor y lo clavó en una pata con varias verduras, me lo llevo la boca y suelto un pequeño gemido, está
delicioso. Él suelta una risa y comienza a comer. ¡Dios está muy bueno! —digo en mi mente,
m ente, cuando me llevo otro
pedazo a mi boca.

*****

Diego me dio un breve empujón para que entrara en el GYM de su edificio. Observó que no hay nada en GYM
solamente estamos nosotros, Diego camina por un pasillo y abre una habitación que tiene un pequeño ring de boxeo.
Cierra la puerta detrás de mí y observo como comienza a quitarse la camiseta.

—¿Disfrutando de la vista,
vista, bella? —pregunta con una sonrisa malvada.
malvada. Mi vista recorre su marcado torso. ¡Dios!
Vuelvo a mirarlo a los ojos y él tiene una ceja alzada. Me encojo de hombros.

—No estás mal —murmuró.

Me quito el polerón y me hago una cola alta en mi cabeza, cuando termino Diego me está mirando fijamente de arriba
y abajo. Hombre —me digo a mí misma. Me aclaro la garganta y me mira a los ojos y se acerca a mí.

—¿Estás lista?

Asiento con mi cabeza y meto dentro el ring


r ing de pelea al igual que Diego quien deja unas botellas y toallas en una
esquina, después se acerca a mi comienza a explicarme las posiciones y asiento a todo lo que dice. Comenzamos y
como siempre Diego me deja que le gane, aunque yo también finjo que no sé muchos sobre las peleas.
—Muy bien, ahora vamos a ir en serio —me dice.

Asiento con mi cabeza y él viene rápidamente


r ápidamente a mí y esquivo su golpe y le doy un golpe en el torso que lo hace
retroceder y lanzo mi segundo golpe que le da directo a su mejilla. Diego me mira y yo me acerco a él, pero me saco
los guantes.

—Diego, te estaba tomando


tomando el pelo, sé boxear muy bien y no quiero hacerte daño
daño en esa cara de niño bueno que
tienes.

Tomó una botella de agua y le doy un sorbo bajo la atenta mirada de él. Le tiró su botella y la atrapó.

—Sé defenderme muy bien,


bien, Diego.

—Chica inteligente —murmura con una sonrisa —. En


En serio que cada segundo
segundo me sorprendes
sorprendes más, Anastasia.

Hola criaturitas hermosa ❤

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ya no avisa, cuando subo capítulo

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Capítulo 6
Cuando entramos en su departamento Diego propuso jugar cartas y nos sentamos en el suelo, él se puso frente a mí y
comenzó a repartir las cartas. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y Diego se sacó el polerón y me lo entregó, se lo
agradecí porque mi pelo estaba aún muy húmedo.

—¿Tienes frío? —preguntó


—preguntó preocupado. Antes
Antes de que respondiera
respondiera él se levantó y empujó una pequeña
pequeña estufa—. Con
esto entras en calor, Anastasia.

—Gracias, pero estoy bien.


bien.

Él prendió la estufa y la acercó aún más, pero no tanto para que nos queme, se volvió a sentar y siguió repartiendo las
cartas del uno. Observé mis cartas y sonreí, hace años que no jugaba al uno.

Diego puso el resto de las cartas en el medio y miró sus cartas y luego a mí, una sonrisa picarona apareció en sus
labios y dejó de nuevo sus cartas en el suelo, junto sus manos.
—¿Qué te parece si nos
nos hacemos preguntas?
preguntas?

—¿Preguntas?

—Si, sobre cualquier cosa,


cosa, para que no estemos
estemos en este silencio tan deprimente—. Sonreí
Sonreí y asentí con mi cabeza—.
cabeza—.
Comenzamos ¿Te gusta la universidad?

Saque una carta la mire y bote otra que la tomó Diego. Me quede pensado su pregunta solo lleva casi tres semanas,
tampoco tenía una opinión tan a profundidad sobre la universidad hasta el momento es lo mismo que la secundaria,
pero más serio porque está en la carrera que supuestamente amas para después entrar en el mundo laboral.

—Pues algo aburrida...Mmm


aburrida...Mmm los libros me engañaron,
engañaron, pensé que habría
habría muchas fiestas y orgías
orgías por montón, ya sabes
vamos a follar todos y a tomar alcohol a morir porque somos jóvenes y la vida es una sola—Diego suelta una enorme
carcajada y me uno a él, pasan varios segundo y añado—: En cambio lo único que he tenido han sido largas noche de
trabajos y de ansiedad.
—Bienvenida a la universidad,
universidad, Anastasia y veo que ya estás conociendo
conociendo a nuestra
nuestra amiga la ansiedad porque ella te va
a acompañar hasta el último día de la universidad—comenta en tono burlón.

—Me alegro tener una nueva amiga—suelto un bufido que lo hace reír.

Tiro un más cuatro para Diego y él saca las cuatro cartas antes de cambiar a color amarillo. Me quedo pensando en mi
pregunta y él se muerde el labio inferior.

—¿Qué estudias?

—Medicina, seré un guapo


guapo doctor—me muerdo el labio inferior y lo evaluó
evaluó bien y es cierto será un guapo doctor,
doctor,
cuando vuelvo a mirarlo, él tiene una pequeña sonrisa burlona—. ¿Y tú?
—Marketing—contestó.

Diego tira la carta de cambiar color y escoge el azul, miro en mis cartas y no tengo y solo me quedan dos, estiro mi
mano comienzo a sacar.

—Interesante carrera—murmura.
carrera—murmura.

—Es muy común la carrera, Diego,


Diego, me gusta el diseño,
diseño, las campañas publicitarias
publicitarias así que creo que
que estoy en la carrera
que me gusta, aunque aún no estoy tan segura—respondo.

—¿Por qué no estás tan segura?

—Bueno, solo tengo


tengo diecinueve años, Diego. Escoger una carrera es difícil porque aún no sabemos bien
bien lo que
queremos y a veces nuestra familia nos presiona más para que escojamos una carrera y muchas veces nos
inscribimos en carrera que no nos gusta. Yo diría que estamos en la etapa más difícil porque seguimos teniendo
actitudes de adolescentes, pero a la vez ya tenemos más responsabilidad como irte a vivir sola y entre otro más.

—En eso tiene razón.


razón. Uno—dice levantando
levantando la carta y dejándola
dejándola en el suelo con las demás cartas—. Perdiste
Perdiste
Anastasia.

Diego se acerca a mí y se sienta a mi lado. Miramos como la lluvia cae y como algunos edificios comienzan a
iluminarse porque ya está cayendo la noche. Suelta un suspiro y lo miró
mir ó de reojo.

—¿Qué opinas de los psicólogos? —pregunta


—pregunta con precaución.

—Son necesarios creo que


que la gente debería
debería ir más al psicólogo, ya que realmente ayuda
ayuda y debería dejar
dejar decir es
comentario desagradable de que si voy al psicólogo es porque estoy loca, cuando no es así.

—¿Tú vas al psicólogo? —pregunta con curiosidad.


curiosidad.
—Antes me ayudó mucho
mucho en esos momentos que lo veía todo negro, sinceramente fue
fue la mejor terapia durante
durante dos
años y no me avergüenzo y no estoy loca—lo apunto con un dedo y él toma mi mano—. La gente debería ir al
psicólogo más seguido todo el mundo lo necesita, pero está esa teoría tan estúpida de si vas al psicólogo es que estás
mal de tu cabeza o algo no funciona bien en ti.

—Yo también fui unos


unos años atrás y tampoco me avergüenzo—parpadeo
avergüenzo—parpadeo varias veces y él
él suelta una risa—. ¿Qué?
¿Qué?
Los hombres también van y a mí también me ayudó con mi problema, fue sanador.

Toco su mejilla con fuerza y luego lo pellizco haciendo que Diego suelte un gemido de dolor y me reía. No, no puedo
con este chico es peligroso para mí...es demasiado tierno, guapo e inteligente.

—Nunca se lo había contado a nadie—susurra


nadie—susurra con voz rota. Apoyo
Apoyo mi cabeza en su
su hombro—. En serio que
que contigo
puedo hablar de lo que sea y siento que no me vas a juzgar.

—Jamás lo haría.

—¿Por qué no crees en


en el amor? —pregunta en un susurro.

—Es complicado—contestó con asco y separándome


separándome de él—. Lo único
único que me ha hecho
hecho el amor ha sido daño
daño y
sentirme como una mierda, ya me cansé de eso, prefiero la soledad—respondo, abrazando
abrazando mis rodillas.

—No deberías cerrarte al amor porque todo el


el mundo lo necesita, a nadie nos gustaría
gustaría pasar la vida solo eso
eso sería
algo muy triste, Anastasia.

Me quedé callada y no quería seguir hablando. Diego soltó un suspiró y encendió la televisión y zarpó varios canales
antes de dejarla en Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Se paró y lo seguí con la mirada, subió las escaleras. Miré
de nuevo la película y solté una pequeña risa cuando Harry quedo con su cara pegada en bus
—Toma—me entregó una manta y me la puso en en los pies. Él dejó la suya en el suelo y camino
camino a la cocina, me quedé
quedé
mirando la puerta y él salió con unas galletas y dos vasos de jugo—. Quieres—me ofreció.

Asentí con mi cabeza.

—¿Has tenido novia? —preguntó


—preguntó de repente.
repente. Él pestañea varias
varias veces y niega con la cabeza—. ¿Seguro?
¿Seguro? —insistí.

Tome el vaso de jugo y él se sentó a mi lado.


l ado. Se encogió de hombros y me entregó un paquete de galleta.

—No, bella, nunca he tenido una novia.


novia.

—¿Por qué? —pregunto


—pregunto en un susurro.

—Bueno, no me he sentido completo con ninguna chica hasta


hasta el momento, créeme que cuando la vea
vea lo sabré porque
también le diré un apodo especial para mí—me mira con intensidad.

Desvié la mirada y le di una mordida a la galleta. Solté una risa cuando pasó el gato de Hermione persiguiendo la rata
de Ron, me gusta mucho esta película y hace años que no lo veía.

—¿Te gusta Harry Potter?

—Claro—respondo sin dudarlo—.


dudarlo—. Y ¿a ti?

—Las películas me parecen


parecen buenas, pero los libros son muchos mejores,
mejores, le cambian varias cosas
cosas y también quitan
cosas que son importantes. La película es un asco a lado de los libros—dijo enojado.

—Ah, los lectores somos algo


algo criticones cuando sacan las películas de
de nuestros libros favoritos,
favoritos, me vas a matar, pero
no he leído nunca la saga de Harry Potter—le confieso y sacó otra galleta.

Él suelta un grito ahogado y se lleva una mano


m ano al corazón. Suelto una risa porque eso salió muy, pero muy dramático.
Diego me mira varios segundos antes de remojar su labio inferior.

—Diferentes gustos, no me llama tanto la atención


atención el mundo de magia, hombres lobos o vampiros sexy en los libros.

—Es entendible—dice, mordiendo su galleta.


galleta.

Giramos nuestra cabeza para seguir viendo la película y siento como él me


m e está mirando.

—Te gusta mirarme, ¿verdad?

—Eres preciosa—susurra con voz ronca y encogiéndose


encogiéndose de hombros.

Él toma su teléfono y comienza a constar un mensaje. Vuelvo a mirar la película y apoyo mi espalda en el sillón y de
repente siento que me toma una foto con flash que me deja aturdida por unos segundos.

—Es para Alejandra y para


para que vea que tienes ropa y que no
no te estoy metiendo
metiendo mano—dice molesto y volviendo
volviendo a fijar
su vista en teléfono—. Es un gran grano en culo cuando quiere serlo.

Suelto una risa y asiento con mi cabeza.

—Me protege mucho. EllaElla es una de las personas


personas por las que daría
daría mi vida sin pensarlo, Diego, sin ella no sé qué
haría ha estado prácticamente toda mi vida. Ella solo quiere que vuelva a ser feliz.

Tira su teléfono al sillón y se acerca más a mí, me alejo un poco y él suelta una carcajada profunda.

—Tranquila, no romperé tu
tu espacio personal—se remoja su labio inferior y mis ojos captaron ese movimiento
movimiento con
atención—. Sí, es como Cameron, nuestros amigos babean el uno por el otro. Cuando Cameron comenzó a salir con
Alejandra, pensé que solo sería una semana y ahora llevan más de un año. Es raro verlo tan enamorado.

Se acercó a mí y nos quedamos mirando fijamente, él estiró su mano y acaricio mi mejilla con cuidado y me quede
quieta por unos segundos, no sabía que estaba pasando entre nosotros se supone que estamos pasando tiempo para
intentar ser amigos y esto no es precisamente de ser amigos.

—Será mejor que me vaya a acostar—susurro, y él baja


baja la mano que antes
antes acariciaba mi mejilla.

—Eres inteligente, astuta,


astuta, guapa, pero eres muy terca Anastasia—Acerca
Anastasia—Acerca los labios a mi oreja
oreja y yo intento echarme
echarme
hacia atrás. Él, en cambio, me agarra el brazo—. Sigues negando que entre nosotros hay algo, tenemos química—
murmura con voz ronca.

—Creo que estás tú confundiendo


confundiendo las cosas,
cosas, amigo, no pasa nada entre tú y yo—murmuro no tan tranquila
tranquila por la
cercanía de Diego—. Tienes que aprender a aceptar lo que es un no, Diego.

Él suelta una carcajada ruidosa y me aparto de él. Me fijo como su pelo está más revuelto y que lo hace ver aún más
guapo. Me levanto del suelo. Yo no quiero nada con él más que una amistad y si él no lo puede aceptar es problema
de él.

—Sé aceptar un no,


no, Anastasia, solo te estoy diciendo la verdad
verdad de lo que pasa
pasa entre nosotros dos—afirma
dos—afirma con
absoluta convicción y un gesto de confianza tal que me intranquiliza al instante—. Puedes negarlo todo el tiempo que
quieras y no me molestaré. Puedo ser paciente cuando quiero.

Él estira la mano y toca un mechón de mi pelo y empieza juguetear con él, provocando que tenga que tragar saliva.

—Te apuesto que tiene


tiene él puso acelerado
acelerado y es por mí, Anastasia,
Anastasia, así como me tiene a mí en estos momentos—Sus
momentos—Sus

labios se mueven
seguirlos—. de manera
Te gusto al igual lenta
que aymí,
muypero,
sensual,
hey tetanto que sin
entiendo no darme
es fácilcuenta
aceptarabro
los también yo lapara
sentimientos bocaalgunas
como para
personas.

—Tiene el ego por las nubes...pensé que


que esto—muevo mis manos
manos entre nosotros dos—,
dos—, era para que fuéramos
fuéramos amigo
y nada más.

—Eso es mentira—sonríe de de lado y varios mechones


mechones negro caen su frente—. Yo quiero pasar
pasar tiempo contigo para
para
conocerte, eres tú la que quiere mi amistad y yo quiero algo más—se justifica con una sonrisa.

Suelto un bufido y doy una patada en el suelo como niña pequeña que hace que la sonrisa de Diego se agrande y a mí
me hace enojar aún más. Me engaño. ¡Soy estúpida!—me digo a mí misma.
m isma.

—Me engañaste. Yo quiero una amistad.

—Y yo quiero algo más contigo y nunca te engañe. Te dije que


que quería pasar tiempo
tiempo contigo y es lo que
que hemos hecho,
cada uno entendiendo lo que quiso entender—Se pasa la mano por el pelo cuidadosamente desordenado y suelta una
carcajada.

—Me vas a volver loca. ¿Cómo?


¿Cómo? ¿cómo has...? No, mejor
mejor no me lo digas. —Hablo
—Hablo demasiado rápido incluso
incluso para mí
misma.

—Cálmate, Anastasia—lo fulmino


fulmino con la mirada y se calla.

—Aléjate de mí, joder lo digo en serio. Tú no me conoces, Diego, no sé qué espera de mí, pero yo no soy
soy ninguna
santa y no quiero nada contigo y menos con un mujeriego—lo golpeé en pecho.

—Joder, otra vez con eso—me


eso—me doy la vuelta y empiezo a acelerar el paso
paso dispuesta a iniciar
iniciar una carrera. Pero
entonces él tira de mi codo y me detiene.

—¡Eh! No te vayas así —dice


—dice con un puchero.
puchero. Suelto un bufido
bufido y él me guía a las escaleras—. Vamos a dormir
dormir y lo
pensamos con la almohada, yo voy a pensar si es que puedo ser tu amigo y tu señorita, vas a al menos pensar en
darme una oportunidad al menos en tus sueños, ¿verdad? —bromea con una sonrisa.
Se inclina para darme un beso en la mejilla que roza un poco con mi labio. Su aliento calienta mi piel y una sensación
de fuego parece quemarme entera. El contacto es tan intenso y frágil al mismo tiempo...¡Mierda! —pienso en mi
mente. Pensé que me besaría. Es cierto que sus labios me tocan y que la respiración llega a rozar con un leve
cosquilleo caliente, pero nada más. Diego está cumpliendo su promesa.

—¡Eh! Estás toda roja. Oh, oh, esto no lo hacen los amigos, bella—se
bella—se encoge de hombros—. Adiós—dice con
con una
sonrisa de orgullo y entró en la habitación rápidamente y le pongo seguro.

—¡Imbécil! —exclamó.

******

Me desperté de golpe, abrí los ojos y vi que estaba en el cuarto que me había pasado Diego. Me refregué el ojo para
despertarme bien. Miré la hora en mi celular y eran las tres de la
l a mañana. Escuché una melodía que sonaba en el piso
de abajo.

Me levanté y caminé con mucho cuidado, con cada paso que daba, podía escuchar con más claridad las notas de un
piano y de una melodía triste y vacía. Llegué a los pies de la escalera y vi a Diego tocando el piano, por un momento
me recordé a una escena de Cincuenta sombras de Grey.

Diego dejó de tocar, tomó un libro que había en el sillón y un vaso de agua. Volví a subir los escalones, pero cuando
iba en tercero escuché su voz.

— ¿Qué estás haciendo?


haciendo?

—Venía a buscar un vaso de agua...Lo


agua...Lo siento Diego, no quise interrumpir tu lectura.
lectura.

Se paró del sillón y camino a la cocina, me trajo un vaso de agua. Lo miré y tenía los ojos rojos
r ojos como si hubiera estado
llorando.
— ¿Te encuentras bien?
bien? — Pregunté preocupada.
preocupada.
—Si perfectamente, vete
vete acostar—intentó sonreír,
sonreír, pero no lo logró.
logró. Lo seguí mirando y él desvió la mirada. —Vuelve
—Vuelve a
la cama—repitió.

Me di la vuelta y empecé a subir la escalera. Cuando estaba en el último escalón. Miré de nuevo a Diego y lo vi
apoyado en el piano. Caminó donde estaba su libro y lo arrojó por la habitación y rompió el vaso. Corrí hacia abajo y
me puse enfrente de él.

—Diego, cálmate por favor


favor ¿Qué te sucede?

—Necesito estar solo, Anastasia.


Anastasia. No es un buen
buen momento para mí y necesito estar solo, por
por favor vete.

—¡Estás loco! No te dejaré


dejaré solo..., Diego—tomé su cara entre mis manos y su pecho subía y bajaba con rapidez—.
rapidez—.
Mírame, Diego, no estás solo—le susurro y acaricio su mejilla.
Él frunció el ceño, pero poco a poco se va calmando.

—Eres tan bonita y tiene


tiene algo de baba—bromea
baba—bromea y limpia la orilla de mi labio. Suelto una risa y le aprieto sus mejillas—.
Perdona por ponerme algo bruscos hace unos segundos.

—Mmm...disculpa aceptada,
aceptada, ¿qué te sucede?

Se encogió de hombros y camino al sofá, me senté a su lado y apoyé mi mano en su pierna. Él notó eso y miró
m iró
fijamente donde estaba mi mano y puso su mano encima.

—No podía dormir—se mordió el labio inferior y tomó las mantas que estaban
estaban aún en suelo y acomodo el sofá con
con la

vista al ventanal—. Levántate un poco.


Me levanté y Diego apretó una cosa en el sillón que se abrió y se transformó en un sofá-cama. Me volví a sentar y me
tapé con una manta y él me imitó...ambos mirábamos el oscuro paisaje de la ciudad.

—¿Tienes frío? —preguntó


—preguntó en un susurro. Negué
Negué con la cabeza y me acerqué a él—. Te puedo abrazar— antes
antes de
que contestara él me abrazó con fuerza y apoyó mi cabeza en su hombro—. Gracias por acompañarme en esta noche.

—Es un placer.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

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Otra cosita estoy subiendo los capítulos los sábados y domingos 

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Capítulo 7
Sentí que alguien me acariciaba la mejilla, me removí un poco, pero no quería abrir los ojos aún. Escuché que alguien
estaba diciendo mi nombre. Me tapé con la almohada porque no se calla lal a maldita voz.

—Despierta Anastasia, el el desayuno está listo—decía


listo—decía esa voz a la distancia, pero cada
cada vez se escuchaba más fuerte.
Solté un gruñido y estiré mi mano, pero esa persona tomó mi mano.

—Quiero seguir durmiendo—


durmiendo— murmuré aún dormida e intentando
intentando soltarme.

Alguien me quitó la almohada de mi cabeza y me la tiró en mi cabeza. Abrí los ojos y vi a Diego sonriéndome
inocentemente. Se sentó en la cama y me observó unos segundos antes de hablar. Me refregué el ojo para intentar
despertar, un momento... Se supone que estaba durmiendo en sofá en qué momento... Miré a Diego y me puse una
mano en mi boca para tapar el bostezo.

—Está listo el desayuno—


desayuno— él miró a los pies de la cama y luego a mí—. Te traje más ropa, por si quieres
quieres irte a bañar
antes de bajar o como tú quieras.

Me refregué de nuevo el ojo para intentar despertar, tenía mucho sueño y me costaba seguirle el ritmo de sus
palabras. Asentí y me levanté de la cama. Caminamos los dos en silencio, supongo que ninguno quería tocar el tema
de lo que pasó anoche. Llegamos al final de la escalera y estaba limpio, no había pedazos de vidrio o del libro que voló
por la habitación.

Seguí a Diego de
hamburguesa a lasoya.
mesaDiego
donde tenía
tomó untodo listo.
sorbo de Me
cafésenté
y me en mi silla
miraba y tenía un pan con lechuga, tomate y una
fijamente.

—¿Tienes mucho sueño? Gracias por acompañarme


acompañarme y también perdóname
perdóname por mantenerte despierta
despierta y ocupada hasta
hasta
tan tarde—no puede evitarlo, pero comencé a sonrojarme y soltó una risa—. Tienes una mente pervertida, Anastasia.

—¡¿Yo?! — Exclamó asombrada—.


asombrada—. Eres tú él que habla en doble sentido
sentido y tonta no soy y lo entiendo—. Me defiendo
y él suelta una risa ronca.

—Fantástica y muy inteligente,


inteligente, pero no tonta
tonta y jamás en tu vida digas que eres tonta
tonta por qué no lo eres.
eres. — Me dedicó
una breve, pero intensa mirada que me pone la piel de gallina.

—La lluvia no quiere parar—hago


parar—hago un puchero
puchero y le doy una mordida
mordida a mi pan.

Diego da un sorbo a su café y mira al enorme ventanal donde varias gotas de lluvia salpican con fuerza y después me
observa con mucha intensidad como si quisiera decirme algo con la mirada
mir ada que yo no entienda y es probable porque
aún tengo mucho sueño.

—Me gusta la lluvia en cierta


cierta forma me trae paz y ahora tengo una bonita compañera que
que es fantástica e inteligente
con la que puedo hablar.

—Tienes que parar de hacer eso... —comienzo a divagar.

—¿Por qué Anastasia? Puede ser porque en el fondo de ti sabes que yo te gusto y que te siente
siente a gusto conmigo.
conmigo. Que
no soy la persona que tú creíste en su momento.

—Diego...
—¡¿Qué?!! Yo no hago
hago nada—dice con voz de niño regañado
regañado que me hace sonreír. No puedo evitarlo
evitarlo tiene ese
carisma tan... raro—. Es mi belleza y mi carisma que te estás conquistando—se golpea la frente dramáticamente y
niega con la cabeza—. Perdona, deberás que somos amigos—mueve las manos entre nosotros—, y eso no hacen los
amigos, aunque yo no te puedo ver como mi amiga.
amigos, aunque yo no te puedo ver como mi amiga.

—¡Diego! —exclamó entre carcajadas—.


carcajadas—. ¡Dios ayúdame! Solo somos amigos y nada
nada más.

—¡¿Qué dices?! —exclama élél levantándose de la silla y caminando a la cocina—. No te escucho,


escucho, pero claro que
podemos ser algo más que amigo—grita con un tono de diversión y niego con la cabeza. Este chico me va a sacar
canas verdes—pienso para mi misa.

Él volvió después de unos minutos con jugo de naranja y mantuvo


m antuvo esa risa burlona para mí. A Diego le gustaba
burlarse de mí o sacarme de las casillas. Di un trago a mi jugo y ya me sentía incómoda.

—Me siento acosada en


en estos momentos.

—Tranquila, no te voy a secuestrar y tampoco estoy loco para hacerlo.


hacerlo. Solo estoy mirando el ventanal que me estás
tapando con tu bonita cara así que tampoco te creas tanto, Anastasia—Sonríe con aire malvado y me da un breve
empujón para que me mueva y yo se lo devuelvo con fuerza—. ¡Eres una bruta!

—¡Jódete!

—¡Con esa boca comes pan!


pan! —niega con la cabeza y se acerca a mí—. Dime algo Anastasia,
Anastasia, saco tu lado rebelde.
rebelde.

—¡No, soy así con mis amigos! —le contestó con sinceridad
sinceridad aún no me ha visto realmente en confianza. Sonrió y él
él se
echó para atrás—. ¿Qué tiene que hacer una mujer para que se acueste contigo?

Diego se ahogó y comenzó a toser una y otra vez y le acerqué un vaso de jugo y le dio un largo trago y mantuvo la
mirada fijamente a mí. Me aparté el pelo de la cara y lo miré intensamente esperando una respuesta.

—Me tiene que gustar


gustar la chica para estar con
con esa chica, tampoco me acuesto con todo
todo lo que se mueve.
mueve. Tengo varias
amigas en ese sentido ¿por qué?

—Nada, solo tenía curiosidad


curiosidad ¿cada cuánto?
cuánto?

—Eso depende de mi cuerpo, Anastasia y de lo caliente que ande—bromea con una sonrisa—. Bueno,Bueno, voy a lavar la
loza—comienza a llevar los platos y también llevo mis platos. —No hace falta que lo hagas, puedo yo.

—Orgulloso—módulo con mis labios


labios y él niega con la cabeza—. Te ayudo
ayudo pesado—le doy un
un pequeño golpe
golpe en el
hombro y camino a la cocina.

*******

Unas horas después ya estaba bañada, cambiada y relajada leyendo un maravilloso desastre. Cuando sentí las
pisadas de Diego que avanzaron a su cuarto, sentí como cerró la puerta. La luz se había cortado casi dos horas y
decidimos irnos a acostar, pero no podía dormir.

El departamento estaba un poco oscuro, cerré la puerta con cuidado y caminé despacio al fondo del pasillo y me
quedé parada en frente de la puerta Diego. Pensando que le iba a decir, tal vez estaba durmiendo, pero ya no daba
más con el aburrimiento.

Toqué su puerta, pero nadie respondió, lo intenté de nuevo, pero nada. Sabía que estaba ahí adentro, no lo
l o había
escuchado bajar. Abrí un poco la puerta y vi a Diego durmiendo profundamente.

—Diego..., se cortó la luz


luz y... —tartamudeo.

Él se removió unazul,
completamente pocotenía
en launa
cama, perocama,
enorme me hizo una señal
televisión de para queun
plasma, entrara. Su cuarto
escritorio dondeestaba oscuro
veía libros y era
de la universidad y
un computador. En una esquina había dos puertas.

—Perdón...No quise despertarte...Mmm


despertarte...Mmm mejor me voy—. Digo al ver que seguía
seguía acostado.
Él abrió sus ojos cafés y se pasó una mano por el pelo. Lo miré y me di cuenta de que no tenía polera y se le
marcaban todos sus abdominales. Mis ojos se fueron hacia su brazo izquierdo donde miré sus tatuajes, no entendía
por qué tenía solo un brazo con tatuajes.

—Tranquila, qué fue lo que me dijiste—me habló


habló con voz ronca y refregándose
refregándose el ojo.

—Se fue la luz como hace


hace una hora y me aburro
aburro un poco—digo incómoda. —Y ya no sé qué hacer.

Soltó un suspiro y se paró de su cama, caminó hacia su escritorio y prendió su computador y volvió a acostarse. Me
hizo una señal para que me acercara más a él.

—Podemos ver una película


película en mi notebook—propuso.
notebook—propuso.

Asentí y me acerqué más a su cama. Él me hizo un lado y puso varias almohadas. Me acosté lo más lejos posible de
él.

—Te puedes acercar un


un poco más, no vas a ver bien la película y no te voy a morder al
al menos que quieras, Anastasia
—me provoca con una expresión de orgullo.

Inconscientemente, mis ojos se desvían hacia sus labios. Son bonitos, y parecen tan suaves... «¿Qué estoy haciendo?
Eres estúpida Anastasia, no te dejes engañar por esa cara bonita que de seguro algo trama. Diego se pasa una mano
por la nuca y me examina el rostro tomándose su tiempo. Sé que está mirándome la boca; después de todo, yo he
sido la primera en hacerlo.

Noto como su respiración se vuelve irregular, y también que la forma de sus ojos se hace más
m ás rasgada y sus pupilas
café adquieren un brillo sobrecogedor. No tengo ni idea de cómo lo ha logrado, pero sé que me tiene atrapada en
ellos. Mis movimientos se hacen repentinamente vacilantes y me cuesta pensar con claridad. Desvió la mirada y él se
aclara la garganta cortando este momento incómodo al menos para mí.

—Como quieras—se encogió


encogió de hombros y me miró— ¿Qué
¿Qué te gustaría ver?

—Pues una de miedo o de acción—contestó


acción—contestó rápidamente y él asintió con su cabeza.
cabeza.

—Te parece si vemos el conjuro—propone


conjuro—propone con una
una pequeña sonrisa
sonrisa traviesa—. Me puedes
puedes abrazar si tienes miedo.
miedo.

Asentí, la verdad es que me da lo mismo. Diego dejó el computador al medio y él se acomodó. Me concentré en la
película y en nada más. El día estaba perfecto para ver esta película. En la mitad de la película Diego ya estaba de
nuevo profundamente dormido y sonríe, se veía tan inocente y guapo. Sigue viendo la película, pero con el transcurso
de la película, mis párpados cada vez se hicieron más pesados y me quedé dormida.

Me desperté por la voz de Diego que habla con una persona y tecleaba sin parar en su computador. Me senté en la
cama y me retiré el pelo de la cara. Él me miró de reojo y sonrió.

—Tengo que colgarte,


colgarte, no quiero hablar
hablar de nuevo contigo y no trates de ponerte
ponerte en contacto conmigo—dijo enojado y
sin quitarme la vista de encima.

Me puse un mechón detrás de la oreja y desvié la mirada a la pared.

— ¿Cómo dormiste? —Preguntó


—Preguntó Diego. Él se paró del
del escritorio y camino a la cama donde se sentó
sentó a mi lado.

—Bien, perdona. No me di cuenta de que


que me quede dormida...Será
dormida...Será mejor que vaya a la pieza y llame alguien
alguien para que
venga a buscar.

La verdad es que ya no quería pasar más tiempo aquí, me sentía incómoda y no quería seguir invadiendo su espacio.
Además, no puedo negar que hay algo entre nosotros, pero yo no quiero eso en estos momentos de mi vida y es mejor
que me vaya que me aleje de este chico que hasta ahora me está confundiendo a unos niveles increíbles.
Él puso una mano en mi barbilla e hizo que lo mirara.

—Tienes unos ojos hermosos,


hermosos, es un azul extraordinario—él
extraordinario—él negó con la cabeza—. Anastasia,
Anastasia, no hay forma de que
salgas de aquí, la mayoría de las calles están inundadas.

Solté un suspiro y me acosté de nuevo en su cama, tengo que admitir que es una cama muy cómoda y me tape con
almohada. Diego me arrancó la almohada y tenía esa sonrisa traviesa que ya me estaba acostumbrando.

— ¿Qué te parece si jugamos


jugamos a algo? —propuesto
—propuesto con diversión.

Pestañeó varias veces hacia él, que lo hizo sonreír y se acostó al lado mío. Nos observamos un segundo antes de que
él volviera a hablar.

—Tranquila, Anastasia ¿Qué


¿Qué te parece si no hacemos preguntas para conocernos aún
aún más?

—No creo que sea muy buena idea.

—Y ¿Por qué no? —Él


—Él pestañeó desconcertado.
desconcertado.

—Es mejor que mantengamos


mantengamos la distancia entre nosotros, te recuerdo
recuerdo que tú quieres algo
algo más y yo no así que
que creo
que es mejor que no—Antes de que hablara él, me interrumpió.

—Lo sé, pero también respeto tu decisión de ser amigos, Anastasia—se


Anastasia—se justifica —. Jamás haría
haría algo que no quieras,
pero también te lo vuelvo a repetir que, en el fondo de ti, yo te gusto y eso lo puedo notar en muchos de tus gestos
corporales—termina de decir.

—Valeee—me siento en la posición de indio y Diego me imita—. Eres un chico que lucha por
por lo que quiere, ¿verdad?
¿verdad?

—Por supuesto, Anastasia,


Anastasia, tengo muchas
muchas metas y sueños que planeo cumplir y muy pocas
pocas veces me doy por
por vencido.

—Tú comienza, a ti se te ocurrió la brillante idea—Entrecierro


idea—Entrecierro los ojos con desconfianza
desconfianza y él se remoja el labio antes
de hablar:

— ¿Cuál es tu tipo de chico? —preguntó con


con una sonrisa de oreja
oreja a oreja. Lo miré y pestañeé
pestañeé varias veces, de todas
las preguntas me tenía que preguntar eso. —Vamos, dímelo—insiste, infundiendo a sus palabras que me da un
escalofrío por todo mi cuerpo.

—No tengo ningún tipo de chico, la verdad


verdad es que no tengo
tengo un perfil de alguien
alguien o algo así—me explicó—. No sé, si me
entiendes. Cuando alguien me gusta simplemente pasa...soy un asco explicando—él asiente con una sonrisa— ¿Y tú?

Sonríe de oreja a oreja.


—Claro que ya lo sé, ni
ni siquiera tengo que pensar en un prototipo
prototipo de chica, ¿verdad?
¿verdad? Igual cada uno
uno elige con quien
estar. Lo que molesta es que te burles después de ellas, eso es feo—declaró con sinceridad—. Es típico de hombre
como tú: mujeriego

Diego agarró mi muñeca.

—No tan rápido, Sherlock—Me


Sherlock—Me dio un repaso dede arriba y abajo. Yo puse los ojos en blanco
blanco — ¿Qué tiene de
de malo
reciclar y divertirse al mismo tiempo con las chicas que me buscan? —Me solté de su agarre—. Jamás le he mentido
alguna chica, ellas ya saben lo que hay antes de venir a mí e incluso ya saben mis condiciones si quieren estar
conmigo un rato.

—Vale—dije no muy convencida


convencida por su respuesta.
respuesta.
—Siempre he sido claro Anastasia.
Anastasia. Escúchame unun momento Ana, jamás le he mentido a ninguna
ninguna mujer, siempre he
sido claro por muy cruel que suene. Son ellas las que se encaprichan conmigo después del sexo, cuando hace una
hora antes ella entendía bien mis condiciones, son ellas las que intentan cambiarme por cumplir alguna especie de
fantasía.

—Eres como un objeto sexual para las mujeres ¿O qué? No te molesta tener esa fama de mujeriego, ya que como tú
mismo me has dicho en algún momento quieres tener una novia. No crees que tal vez eso afecte un poco a tu relación.

—Yo espero que esa


esa chica me entienda que mi pasado es mi pasado
pasado y que ella es
es mi presente así de simple.

—Ya.., pero te has metido con la mitad de la universidad, ¿o no?


no? No sé cómo la chica cae
cae por ti, con lo imbécil que
que
eres—bromeo con una sonrisa.

Él suelta una ruidosa carcajada, que hace que se doble hacia adelante. Él sigue riendo y de repente su frente cae
sobre mi hombro sobresaltándome.

—Dime: ¿Qué te hace a ti más especial que las otras? Dímelo ¿Qué tienes
tienes tú para que jamás
jamás en tu vida entre la
categoría de muñecas desechables? —Se burla. Me remuevo incómoda y él se separa de mí— ¿Es que acaso mis
innumerables y variadísimos encantos no surten en ti?

—Pues te lo he dicho,
dicho, no eres el príncipe de mis sueños. Además,
Además, tus innumerables y variadísimos
variadísimos encantos son
son una
porquería—le rebato con una pequeña sonrisa.

—Anastasia, Anastasias,
Anastasias, es porque aún no uso todo mis poderes
poderes y encanto para
para que caigas por mi—bromea
mi—bromea y se
lleva el puño al corazón como si fuera una promesa—. Además, Anastasia ya te lo había dicho antes: cuando
encuentre a la chica indica, no la dejaré ir y lucharé por ella. Soy un hombre muy decidido en ese aspecto—me
observó intensamente.

—Mejor me voy..., Diego—Me pare


pare de la cama, camine lo más rápido a la puerta.
puerta. Cuando iba a abrir la puerta Diego
me atrapó con sus dos manos sobre mi cabeza y bloqueando el paso. Me volví hacia él.

Él me empuja contra la puerta y mi espalda se arquea para amortiguar el golpe. Antes de que pueda decirle algo o
pegarle me toma las manos y las pone arriba de mi cabeza y con la otra mano me tapa la boca. "Joder ahora sí que
me mata"—Pienso en mi mente, empiezo a moverme, pero él solo hace más fuerza. Su boca se hunde en mi clavícula
desnuda.

Su aliento calienta mi piel, y una sensación de fuego parece quemarme entera. Un sentimiento que hasta entonces
nunca había experimentado adormece mis movimientos y vuelve todas mis reacciones lentas y torpes. Diego se
separa de mí y apoya su frente en mí.

Me recupero del trance, le doy un empujón y le pegó un puñetazo en su estómago tan fuerte que hace que él se doble
un poco.

—No vuelvas a intentar


intentar nada conmigo. Joder
Joder eres un maldito mentiroso.
mentiroso. Solo me engañaste
engañaste para que fuera
fuera tu puta
amiga. ¡Mierda! que imbécil soy, pensé que lo entendías, Diego, pero no, esto era lo siempre quisiste, ¿verdad? Eres
un puto cerdo—Escuché un gemido de dolor y cerré la puerta de un golpe, caminé rápidamente a la pieza.

Tome mi celular y marque el número de Jonathan. Guarde todas mis cosas y baje las escaleras corriendo. Cuando
llegué a la puerta, se abrió y caminé por el pasillo y vi la escalera de emergencia. Joder son veinticuatro pisos los que
tengo que bajar, solté un suspiro y empecé a bajar la escalera.

Cuando llegué a la recepción estaba con generador y Jonathan ya estaba esperándome. Corrí así él y lo abracé.

—Vámonos de aquí—dijo
aquí—dijo en mi oído y aun abrazándome. Salimos y me subí en su coche
coche negro.

—Gracias Jonathan por


por venir a buscarme—le sonrió
sonrió y le di un beso en la mejilla.
—Menos mal que estaba
estaba cerca y pude salir—él prendió
prendió el motor y arrancó su coche.

Cuando llegamos a su departamento, llegamos casi sin aire al subir por la escalera. Él prendió la luz de su
apartamento y me senté con él en el sillón.
sil lón. Jonathan me miró de arriba y abajo. Me arremangué las mangas del
polerón de Diego, ya que traía su ropa aún puesta.

—Dime algo, Anastasia: ¿De quién es esa ropa que está usando?
usando? —bromea.

Negué con la cabeza, no quería hablar.

—De nadie.

—Vale. Si quieres puedes


puedes acostarte en mi cama,
cama, yo aún tengo que hacer trabajo para el lunes.

Me levanté y le di un beso en la mejilla y entré en su cuarto. Me acosté y cerré los ojos, mi mano se fue en la parte en
que Diego había puesto su boca. Nunca había sentido esa sensación con nadie antes en mi vida. Pero tampoco se me
olvida que Diego me traiciono yo lo considera un amigo y me engaño..., pero que estúpida soy. En ese momento la
puerta se abrió y entró Jonathan que se acostó a mi lado.

—Me traicionaron, Jonathan,


Jonathan, sigo siendo una
una estúpida e ingenua—le
ingenua—le confieso con
con voz rota.

—Shhh, mi Anastasia, no
no eres tonta lo que
que pasa que tu corazón
corazón es muy bueno ¿quién te engañó?
engañó?

Mire el techo de la habitación de Jonathan y me limpie una lágrima solitaria. Él me abrazó con fuerza y acarició mi
pelo.

—Una persona que pensé


pensé que quería mi amistad, pero fue una
una mentira lo único que
que quería era que me acostara con
él, no respetó mi decisión y me duele porque yo sí lo estaba considerando un amigo—le confieso con dolor. Odio a
Diego en estos momentos y no pienso hablar con él de nuevo.

—Es un imbécil—susurró Jonathan—.


Jonathan—. Vamos a dormir
dormir pequeña ya verás como
como mañana será un mejor día—asiento

con mi cabeza.
Apoyo mi cabeza en su pecho y cierro los ojos con fuerza para intentar dormir y dejar de pensar en Diego en la forma
de cómo me engaño sabía que en fondo tramaba algo, pero pensé que realmente él iba a respetar
r espetar mi decisión, pero
me equivoque horrible y duele, joder, duele como la persona te muestran una cara y en fondo tiene otras intenciones
que tú desconoces.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


Otra cosita estoy subiendo los capítulos los sábados y domingos 

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Capítulo 8
El fin de semana la pasé en el departamento de mi mejor amigo Jonathan. Ahora estoy ordenando las cosas para la
pelea que tengo esta noche. Alejandra aún no ha llegado y espero que se demore en llegar. A Diego
Di ego lo vi como
siempre con diferentes chicas y aunque intentó varias veces hablar conmigo yo lo evadía o me alejaba de él.

Cerré mi bolso y lo dejé afuera de mi puerta. Me hice una cola y me puse un poco de brillo labial, miré la hora en mi
teléfono y ya está todo listo para la pelea de esta noche. Justo cuando iba saliendo de mi departamento, me topé con
Alejandra y su grupo de amigos y también Diego que estaba tonteando con Bárbara.

— ¿A dónde vas Anastasia?


Anastasia? —Preguntó curiosidad—. Son las nueve
nueve de la noche y mañana tenemos clase.
clase.

—Ale, voy a una pelea,


pelea, deséame suerte. Ya me voy—intenté pasar,
pasar, pero ella me bloqueó
bloqueó el paso. En ese momento vi
las siluetas de dos personas que eran de Dylan y Javier.

— ¿Estás lista Anastasia? —Preguntó Dylan.

Javier tomó mi bolso y Alejandra me abrazó con fuerza y me dio un beso en la mejilla de la suerte. Pase por su lado y
le lance un beso antes de cerrar la puerta. Nos metimos rápidamente en el ascensor y pude soltar el aire que me
estaba aguantándome ¡Por fin! Vuelvo a pelear.

— ¿Cómo estás campeona hoy? —dijo Dylan.

—Lista para ganar.

—Esa es mi chica, vas a triunfar


triunfar como siempre—dijo Javier
Javier dándome ánimo.

Salimos del edificio y nos metimos en el auto Dylan. Arrancó el motor y se puso en marcha. Llegamos a un edificio
abandonado en donde entramos por la puerta trasera y los gemelos me guiaron a una habitación que sería algo así
como mi camerino. Dejé mi bolso y me senté en la silla que había.

—Solo falta unos minutos,


minutos, antes de que comience la pelea, hay mucha gente apostando
apostando por ti—dijo Javier.

En ese preciso momento entró Luis, el chico que se encargaba de las peleas, las apuestas y las organizaciones.

—Está aquí, hermosa, todo el mundo apuesta


apuesta por ti—él sonrió y se acercó a mí—. Sé que
que no debería decir
decir esto, pero
si ganas te llevarás una gran pasta. La pelea va a empezar en dos minutos, es mejor que salgas ya y te quedes en
una esquina.

Salimos de la habitación y me quedé en una esquina con los gemelos, viendo como las mujeres y los hombres
chocaban para tratar de ver bien en círculo, Luis hizo las presentaciones de la otra chica y todos se volvieron locos.
Luis me presentó a mí y gritaron más fuerte.

La gente me abrió paso mientras me dirigía al círculo y se cerraron detrás de mí como un muro de personas. Cristina
se puso frente a mí y sonrió con arrogancia. Me acerqué un poco más a ella, retrocedió. Sonríe con malicia hacia ella.
Muy por lo general, no me lo
l o tomo muy en serio, solo es un deporte que me apasiona y que disfruto y que claro me
hace ganar dinero que me ayuda mucho.

Luis hizo sonar la sirena y Cristina hizo su primera jugada que la esquive con facilidad, ella volvió a intentarlo y esquive
con rapidez. Me cansé ya de esta mierda. Doble el codo y lance mi primer puño contra la nariz de Cristina, un golpe
rápido y preciso que hizo que retrocediera varios pasos. Lance mi segundo golpe directo a la mejilla. Cristina despertó
de su trance y me pegó un pequeño golpe en la comisura del labio. Me equilibré y esquivé el siguiente golpe.
Golpe a Cristina una y otra vez y esquivé unos cuantos golpes suyos. Cristina cogió impulso y volvió a por mí, pero ya
no tenía tanta fuerza, empezó a lanzar puñetazos que no llegaban a ningún lado. Lo esquiva con gran facilidad, ya que
yo era mucho más rápida que ella. Mi paciencia se acabó y atraje a Cristina que seguía lanzando puños al centro del
salón abandonado y se pegó con un pilar. Sus ojos mostraron sorpresa antes de que se doblaran, ese fue mi
momento. Ataque de inmediato lanzando varios golpes. Un ruido sordo indicó que Cristina estaba en el suelo y que se
rendía. Hubo un silencio corto y luego la sala estalló. Luis arrojó la bandera blanca.

Me agaché donde estaba Cristina y le ayudé a ponerse de pie.

—Gran pelea — me dijo susurrando.


susurrando.

—Lo siento, no me quería


quería pasar tanto—sus
tanto—sus amigos vinieron por ella
ella y le ayudaron. Unos
Unos segundos después
después estaba ya
rodeada de gente que me felicitaba. Me quedé un rato escuchando las felicitaciones de la gente y luego me abrí paso
para llegar a donde estaba Jonathan, Dylan y Javier.

—Has estado increíble—dijeron


increíble—dijeron los tres juntos.

Luis apareció y puso en mi mano el dinero. Caminé tranquilamente dónde están mis cosas. Cerré la puerta y saqué de
mi bolso una botella de agua.

—Eres increíble—me dijo Jonathan.


Jonathan.

—Gracias, estúpido—saqué
estúpido—saqué un espejo y vi que
que tenía un pequeño
pequeño moretón cerca del labio. Miré mis nudillos y estaba
estaba
un poco raspado y rojo—. Será mejor que nos vayamos.

—Yo te llevo—dijo Jonathan.


Jonathan. Salimos por la misma puerta
puerta y nos despedimos
despedimos de los gemelos.

Durante el camino estuve pensando en volver a ir a psicólogo aún no sabía si volver a retomar a pesar de que las
pesadillas se habían ido, pero muchas veces no sabía qué hacer con mi vida y sentía que no tenía rumbo. Mire de
reojo a Jonathan quien iba concentrado en conducción. Suelto un suspiro y apoyó mi cabeza en la ventanilla.

—Gracias, guapo, nos


nos vemos mañana—me despedí
despedí de Jonathan.
Jonathan.

—Cuídate mucho, Anastasia—sonreí


Anastasia—sonreí y asentí
asentí con mi cabeza antes
antes de cerrar la puerta del
del coche.

Abro la puerta de mi departamento y me encuentro Alejandra con su grupo de amigos haciendo un trabajo. Alejandra
levantó la vista de su computador y me acerqué a ella.

— ¿Cómo te fue? ¿Ganaste


¿Ganaste tú? —Me preguntó
preguntó sin dejar de teclear
teclear sus dedos en la computadora.
computadora.

—Dudas de mí, Ale—hice una mueca y le pegué


pegué un codazo—. Yo
Yo siempre gano—digo con orgullo.

Caminé a la cocina y saqué un hielo, lo envolví con un paño y me la puse en mis nudillos. Me acerqué a Alejandra y
me senté a su lado. Ella puso su mano en mi barbilla y me
m e examinó con cuidado.

—Tienes un corte en el labio y un pequeño


pequeño moretón cerca del
del labio—dijo preocupada
preocupada como mamá gallina. Solté
Solté una
risa.

—Creo que he estado


estado peor—Ella se rió y me golpeó
golpeó el brazo—. Nunca
Nunca vas a cambiar en ser
ser mamá gallina, ¿Verdad?

—Pues alguien tiene que ponerte límites jovencita—tomé sus apuntes


apuntes y vi que estaba
estaba haciendo el trabajo
trabajo a última
hora—. ¿Ya lo terminaste?

Asentí, miré a sus amigos y estaban todos concentrados haciendo


haciendo su trabajo menos Diego que me miraba fijamente.
Desvié la mirada, no quería ni verlo en estos momentos.

—Me voy a acostar—le susurré


susurré a la rubia. Ella asintió
asintió con su cabeza y me dio un beso en la mejilla.

Tomé mi bolso de suelo y entré en mi cuarto. Tire de la goma y mi pelo se esparció por mi espalda. Le di una patada a
mi bolso y quedó en una esquina. Camine a mi armario y saque toallas, ropa interior y mi pijama, entre en baño para
darme una relajante ducha.
Cuando estaba lista para acostarme, alguien tocó mi puerta. Me acerqué a la puerta y la abrí. La persona que tenía
delante me sonreía traviesamente. Miré de reojo al salón y ya no estaba Alejandra y sus amigos, todos se fueron
excepto Diego.

—Puedo pasar— tomé con más fuerza la puerta—.


puerta—. Quiero pedirte perdón
perdón por lo que pasó
pasó el viernes pasado,
pasado, por favor,
Anastasia—. Solté un suspiro enorme.

Me moví a un lado y él entró. Cerré la puerta, cuando me volví Diego estaba tan cerca de mi espacio personal. Estiró
su mano y pasó su dedo por mim i labio inferior.

—Eres preciosa—fruncí el ceño,


ceño, antes sus palabras—.
palabras—. Perdóname, Anastasia,
Anastasia, no debí hacer eso. Estuvo muy
muy mal de
mi parte y joder, arruine tu confianza, sé que no merezco tu perdón, pero por favor dame otra oportunidad de ser tu
amigo.

—No—me crucé de brazo—. Lo que hiciste estuvo


estuvo mal. Que parte de no, no entiendes
entiendes en tu puta cabeza.
cabeza.
—Joder, lo siento Anastasia,
Anastasia, en serio que no quise hacerte sentir
sentir incómoda con lo que
que hice y fui un gilipollas,
gilipollas, crees
que no lo sé. He estado llamándote, escribiéndote he intentado acércame a ti para pedirte perdón, pero tú te alejas de
mí. Mira Anastasia, no hace falta que me digas que soy un gilipollas, un imbécil y muchas cosas más porque lo soy,
pero tú me gustas—terminó de hablar con un puchero.

—Pero tú a mí no, Diego.


Diego. No puedes forzar a alguien a tener sentimientos.
sentimientos. Jodiste todo
todo entre nosotros. Además, que
tú eres un chico desechable—concluí, usando sus mismas palabras al referirse a las mujeres.

Él dio un paso atrás y desvió la mirada.

—¿Sabes algo? Tal vez,


vez, podría haber surgido
surgido algo entre nosotros
nosotros con el tiempo, pero
pero no pudiste controlar
controlar tus instintos
cavernícolas, ¿verdad?
—Por favor, Anastasia, dame una última oportunidad
oportunidad de ser tu amigo—me
amigo—me suplico y se acercó
acercó a mí—. Te prometo que
que
no intentaré nada ahora en adelante.

Solté un suspiro enorme y lo miré fijamente. Tenía sentimiento encontrado,


encontrado, ya que no sabía qué hacer podía
perdonarlo, pero esa espinita siempre estará ahí y ahora en adelante siempre estaré atenta a sus movimientos y
estaba la otra opción no perdonarlo y alejarme de él para siempre. Él se mordió el labio inferior y se pasó una mano
por su pelo.

—Tengo que pensarlo,


pensarlo, ya rompiste mi confianza
confianza una vez y ahora no confío en ti—le explico y me siento en mi cama.

Él se acerca a mí y se sienta a mi lado, se gira para mirarme y alzó una ceja. Sus ojos brillan tenuemente con
diversión y toma mi mano con cuidado, provocando que un escalofrío haga mi piel mucho más sensible al tacto de su
mano. Ambos nos quedamos callados, hay algo entre nosotros, pero lo negaré por ahora.

—Lo sientes verdad Anastasia,


Anastasia, ahí está cada vez que te toco, lo siento en todo
todo mi cuerpo—apoyó mi espalda en la
pared y lo miro, varios mechones rebeldes caen en su frente—. Me estoy volviendo loco. Joder, no sé qué está
sucediendo conmigo y ya estoy delirando—suelto una risa y me fulmina con la mirada—. No te rías, eres tú la
causante de que me comporte tan raro e incluso doy algo de miedo.

—Es que si das algo—digo


algo—digo con sinceridad—. La verdad estás actuando
actuando de una manera rara que no sé
sé si es normal en
ti—confieso.

—No, normalmente soy tranquilo


tranquilo y no persigo a las chicas...Mmm perdona por
por asustarte y por lo de
de que paso en mi

departamento—dice con un puchero y sacando su labio inferior.


— ¿Estás borracho? —pregunté
—pregunté de broma.

—No, solo tomé dos cervezas—contesta,


cervezas—contesta, jugando
jugando con un mechón de mi pelo—. Por cierto,
cierto, hoy me quedaré a dormir
aquí en tu cuarto—dice tranquilamente y frunzo el ceño.
—¡¿Cómo?!
—Si, me quedo aquí.
aquí. Puedo dormir en tu cama o en piso, pero
pero no quiero dormir en living y escuchar los gemidos
gemidos de
Cameron y Alejandra. Te cuento un secreto—susurró la última parte y sus ojos tienen un brillo travieso—. Alejandra es
muy ruidosa.

Suelto una carcajada y asiento con mi cabeza porque ya la había escuchado y bueno al parecer Cameron tiene
aguante porque estuvieron como dos horas follando. Diego se sentó a mi lado y puso un dedo en su boca. Nos
quedamos en silencio y de repente se escuchó un gemido.

—¡Dios! —me tapo la boca con la mano para no


no reír y él me guiña el ojo.
ojo.

—Ya han empezado en cualquier momento será una fiesta de gemidos—sonríe con aire
aire malvado y apoya la cabeza
en la muralla.

—¡Mierda! —exclamó, cuando escucho otro gemido de Alejandra. ¡Qué vergüenza! Miro a mi acompañante
acompañante que no
parece del todo incómodo—. Voy a sacar el colchón.

Me paré de mi cama y me agaché y saqué el otro colchón que tenía del otro departamento y lo dejé a un lado. Me
dirigí al closet y saqué unas tapas y una almohada. La dejé en colchón y Diego se acercó a mí.

—Déjame a mí—susurra con voz


voz ronca.

—Adelante.

Me acosté en mi cama y observé como Diego arma su improvisada cama y luego se quita la polera y luego el
pantalón. Él alzó una ceja al ver que lo estaba viendo y yo igual alzó una ceja.

—Disfrutando de la vista.
vista.

—No, tengo baño—apunto


baño—apunto con mi dedo la puerta y se encoge
encoge de hombros y se acuesta. Es lógico que
que se sienta
cómodo con su cuerpo porque está realmente bueno.

Apago mi lámpara y me quedo mirando el techo, al final lo perdono o no...bueno por ahora lo seguiré pensando y por
lo menos reconoce su error y ese un paso por lo menos, se nota a lo
l o lejos que Diego no es mucho de pedir perdón
porque su orgullo lo consume.

— ¿En dónde estabas


estabas Anastasia? —Apoyé
—Apoyé mi codo en la cama y lo miré. Él estaba sentado—
sentado— ¿Quién te pegó?
pegó?

—No es de tu incumbencia,
incumbencia, muchachote—sonreí
muchachote—sonreí con diversión—. Aún no te perdono, guapo.

Él arquea una ceja, pero se recupera con rapidez y adopta una arrogante pose de regocijo, mientras se relame
r elame el labio
inferior con un brillo de deleite en sus penetrantes ojos.

—Rencorosa—me susurra con una sonrisa divertida—.


divertida—. En fondo de ti me amas y sabes que soy el amor de tu vida.

—Adiós, amor de mi vida—me burlo y me acuesto tapando


tapando hasta arriba con el cubrecama.

Miro el techo por unos largos minutos que se me hacen eternos en estos momentos. Cierro los ojos e intento contar
números.

—Ojalá no fuera tan preciosa y a la vez tan jodidamente cabezota—.


cabezota—. Susurra Diego y toca
toca mi mano con cuidado
cuidado unos
segundos y después me suelta. Aprieto los labios y no digo nada porque no tiene sentido, además que estoy cansada

fue un largo día.


Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste


Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


Otra cosita estoy subiendo los capítulos los sábados y domingos 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subire capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram:Vanesa Osorio Guerrero

Aqui les dejo fraces de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 9
Baje del auto y él tomó mi
m i mano comenzamos a caminar a una bodega abandonada donde se hacían las peleas
ilegales. Fruncí el ceño y me detuve un segundo para mirarlo. Él me sonrió de lado.

—¿Por qué estamos aquí? —pregunte con curiosidad.


Él soltó mi mano y se las metió dentro del bolsillo, di un paso atrás porque no era normal que él estuviera tan callado
conmigo y algo me olía mal, pensé que sería una sorpresa..., pero ahora no estoy tan segura.

—Solo será un momento tengo algo que arreglar para mi próxima pelea—me ofreció su mano y dude un segundo
antes de entrelazar mis dedos con los suyo.

Entramos en la bodega y recorrimos el oscuro pasillo hasta que entramos en una sala donde vi siete siluetas sentadas.
Él apretó mi mano con fuerza y solté un gemido de dolor, me solté de su agarre, pero una mano me azoto contra la
pared y después sentí otras manos recorriendo mi cuerpo...

Abrí los ojos y me toque el cuello aún podía sentir sus asquerosas manos en mi cuerpo e intente tranquilizar mi
respiración....no, no esas pesadillas se habían ido. Suelto un gemido y me abrazó con fuerza, escondo mi cara en mis
piernas. Odio esto, lo odio.

Sentí como alguien dio un salto y miré abajo y vi como Diego se removía
r emovía una y otra vez entre las frazadas hasta que
dio un gran salto y se sentó en la cama. Me limpié las lágrimas e intento borrar esos pensamientos horribles de mi
mente.

—¿Estás bien? —pregunté


—pregunté preocupada y él me miró de reojo, pasó una mano por su mejilla
mejilla y supe que estaba
estaba
llorando. Diego tuvo una pesadilla donde lloraba en sueño e incluso al despertar seguía afectado.

—Si, perdón por despertarte—me


despertarte—me susurro con la voz ronca y mirando la pared.
pared.

Puse los ojos en blanco. Me levanté de mi cama y me senté en su colchón, tomé su barbilla y tenía los ojos rojos.

—¿Cada cuanto tiene pesadilla? —pregunté


—pregunté con curiosidad y él
él desvió la mirada.

No contestó mi pregunta simplemente se tapó con el cubrecama y dio una palmada a lado suyo y me tragué todo mis
miedos, me acosté a su lado. Me quedé mirando el techo, esperando que dijera algo:
—Perdón por despertarte
despertarte Anastasia, no fue
fue mi intención hacerlo—me
hacerlo—me susurro—, me puedes
puedes dar un abrazo, por
por favor.
— ¿Diego estás bien? —volví a preguntar.

Él negó con la cabeza. Me acerqué a él y tomó mi barbilla con cuidado de seguro yo también tenía los ojos rojos, pero
hace más de 3 meses que no tenía una pesadilla...es cierto que la terapia ayuda mucho, pero a veces simplemente es
inevitable tener estos recuerdos.

—¿Quieres que hablemos?


hablemos? —Le digo calmadamente.
calmadamente. Él se niega con
con la cabeza y se vuelve
vuelve a acostar, yo lo imito y me
acerco más a él. —Todo estará bien—le aseguró.

Lo miré, pero tenía la mirada oscura y perdida, puse mi mano en su mejilla y se tensó al sentir mi contacto, se removió
un poco. Empecé a acariciar su mejilla y él se acercó más a mí y me pasó un brazo por debajo de la cintura y me
atrajo a su pecho. <<Mierda>> No me gusta que toquen es algo con lo que aun trabajo en mí.

—Diego...—Empecé a decir
decir incómoda. No puede
puede evitar ponerme tensa
tensa al sentir sus manos en mi cintura, sé que no lo
hace con mala intención o eso espero. Respiro profundamente para intentar calmarme.

—Por favor, Anastasia, solo por esta noche...Déjame


noche...Déjame tenerte entre
entre mis brazos, solo por esta
esta noche, prometo que
que no
haré nada—me suplico.

Lo miré y tenía los ojos cerrados. Puede fijarse en que le está creciendo un poco la barba y que tenía las pestañas
muy largas, mi dedo empezó a recorrer toda su cara fijándome en cada detalle de su perfecto rostro.

—Nadie nunca me había


había tocado solo tú...—Soltó
tú...—Soltó de repente.
repente. Me quedé mirándolo
mirándolo y estaba pensativo—.
pensativo—. No recuerdo
nunca que alguien lo hubiera hecho.

Me miró y bajó la vista a mis labios. Él levantó un poco más la cabeza.


—Gracias, bella—su aliento chocó con mi piel desnuda
desnuda de mi cuello. Tragué
Tragué duro y bajé también
también la vista de sus
carnosos labios, se veían tan suaves. <<Mierda>> —de donde estaba saliendo esos pensamientos—. Volvamos a
dormir, por favor—dice con la voz rota.

Asentí y apoyé mi cabeza en su hombro y me abrazó muy fuerte, me quedé unos minutos escuchando el latido de su
corazón antes de que me quedara profundamente dormida.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo extra, espero que le guste, muchas gracias por su enorme apoyo en esta
historia

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


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ya no avisa, cuando subo capítulo
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Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro


Capítulo 10
Me desperté antes que Diego y me solté con cuidado de su abrazo. Lo mire por el rabillo de mi ojo y solté un suspiro,
me pase la mano por la cara y por el cuello ¡Dios
¡Di os aún puedo sentir esa mano sobre mí! Me levante y mire como Diego
abrazaba una almohada, la imagen era tierna, negué con la cabeza y tome mi ropa
r opa y mis toallas para darme una
ducha lo necesitaba, necesitaba borrar de alguna forma esas caricias asquerosas por mi cuerpo, me hacían sentir
asquerosa y sucia aun cuando yo no hice nada.

Una vez lista y maquillada un poco tapando mis ojeras, salí de la habitación donde ya no estaba Diego y las cosas
estaban ordenadas e incluso mi cama. Solté un suspiro enorme, no quería ir a clase, pero tenía que realizar un
examen hoy. Abrí la puerta y me topé con Diego quien tenía una sonrisa traviesa.

—¡Por fin! Pensé que te habías desmayado


desmayado en el baño o algo así—comenta.

—¡Exagerado! —le doy golpe con mi hombro cuando


cuando paso por su lado Él roza sus dedos
dedos con los míos fue una
una caria
tan breve y rápida que incluso creo que lo imagine.

Entró en la cocina y sacó un yogurt con avena y me tomo las vitaminas del suplemento de carne. Alzó una ceja al ver
que Diego me mira con curiosidad y mete sus manos dentro del bolsillo meciéndose con sus pies, un claro gesto de
que me apure, pero él no me lo dice.

—¿Alejandra y Cameron?
—Se fueron antes—dice
antes—dice aburrido por el tema y se acerca a mí—, nos
nos vamos, tenemos que ir en metro, ayer me trajo
Bárbara en su auto.

Paso por su lado y le pegó un empujón es un gran dolor para mi culo, él suelta una pequeña sonrisa y cuando me giro
al mirarlo él esboza un gesto picarón ladeando la boca.

—¿Estás celosa, bella? —pregunta burlón y remojando su labio inferior.


inferior.

—No—digo rápidamente que hace que su estúpida sonrisa se agrandara más—. Vamos,
Vamos, Diego.

Camino a la puerta, pero no siento sus pasos detrás de mí, lo observó por el rabillo de mi ojo y veo que me está
mirando, pero su mirada está más abajo <<será cerdo>>.

—¡Oye! ¿Acabas de mirarme el


el culo? — pregunto atónita.
atónita.

Diego suelta una risa y levanta las manos.

—No —contesta demasiado


demasiado tarde.

—¡Oh, claro que lo has hecho, acabo de verte hacerlo, Diego! —le acusó, aún asombrada
asombrada de que lo haya
haya negado con
total naturalidad. Abro la puerta e inclino mi cabeza para que pase el primero—. Pasa adelante, guapote.

Diego pasó por mi lado riendo y lo empujo para que se apure porque ya vamos tarde y tengo que tomar el metro.
Presiono el botón del ascensor y él saca un libro
li bro que comienza a hojearlo.

—¿Te gusta mírame? —pregunta


—pregunta con tono presuntuoso
presuntuoso y le doy un golpe a la tapa
tapa del libro ¡Imbécil, engreído!
engreído! —lo
insulto en mi mente—. ¡Hey, cuidado! —me advierte y pongo los ojos en blanco.

Una vez en la calle, caminamos varias cuadras y saco mi tarjeta del metro y bajamos las escaleras donde chocó con
varias personas que pasaban corriendo. Diego suelta un gruñido y me tomó de la cintura y me pone de lado de la
barandilla.

Diego me suelta un momento para sacar su tarjeta de uno de los bolsillos de sus vaqueros. Al fijarme más
detenidamente en él, noto que el pulso le tiembla un poco. Me remojo el labio porque hace mucha calor y la chaqueta
no me ayuda.

—Espérame un poco aquí


aquí tengo que recargar la tarjeta

Lo veo como camina a las máquinas


m áquinas y veo como varias chicas lo miran con absoluto descaro, no las culpo Diego es
guapo e incluso algo tierno, no diré nada sobre su pésimo humor.

—¿Estás listo? —pregunto.


—pregunto. Cuando llega a mi lado y se saca su chaqueta
chaqueta de cuero y deja a la vista su camisa
camisa negra
de manga larga.

—Sí, vamos bella —contesta,


—contesta, y luego pasa al otro lado de los torniquetes
torniquetes para tomar
tomar el camino de la línea de metro
que conduce hacia a la universidad.

Alguien canturrea una canción de los Beatles siguiendo la melodía de una guitarra que algún artista callejero toca en
otro lado, más adelante y no puedo evitar sonreír y tararear la canción.

Diego me mira de reojo.

—¿Te gustan los Beatles?—Asiento


Beatles?—Asiento con mi cabeza
cabeza y me quitó también
también la chaqueta. Me abanico con la mano hace
mucho calor.

De pronto, una señora pasa a toda velocidad junto a mí y me empuja hacia un lado. Diego acude en mi ayuda de
inmediato, atrayéndome hacia su pecho. <<¡Joder con la gente apurada en puto metro!>>
m etro!>>

—Maldita sea —murmura molesto—.


molesto—. ¿Estás bien?

Exhalo el aire con lentitud.

—Sí —contestó algo turbada.

—Entonces démonos prisa. Acaba de llegar


llegar nuestro metro —me advierte.
advierte.

Diego me vuelve a coger de la mano y juntos iniciamos una loca y precipitada carrera por las
l as escaleras mecánicas.
Con una última zancada entramos en el vagón del metro, justo a tiempo. Medio segundo después, las puertas se
cierran a nuestras espaldas y tanto Diego como yo soltamos un suspiro de alivio.

Nos alejamoslauntranquilidad
No obstante, poco de la dura
puerta y me
muy dejo
poco guiar en
porque porlaDiego hastaparada
siguiente que quedamos
un montónendeungente
espacio algo desocupado.
se apelotona hacia el
interior empujándonos ambos. En unos segundos el aire parece viciarse con una mezcla de olores muy intensos a
sudor, comida y entre otras cosas más que no quiero saber. Me mareo un poco e intento distraerme mirando a Diego.

Está firmemente agarrado a una de las barras del techo. De pronto, el metro da un bandazo y pierdo el equilibrio, pero
Diego me rodea con un brazo y evita a tiempo que me caiga. Instintivamente, levantó las manos contra su pecho. Noto
que él inclina la cabeza y oigo su respiración. De alguna manera, siento que está oliendo mi pelo, convirtiendo ese
gesto en algo íntimo y caliente.

—¡Odio el metro! —Exclama en un gruñido.

—Gracias por no dejarme caer—le


caer—le susurro y me alejo un
un poco porque siento
siento mis mejillas rojas debido a la gente y tal
vez a Diego.
—Jamás te dejaría caer—me susurra con voz ronca y de alguna forma sé que es una promesa
promesa que aun no entiendo
entiendo
bien. Jamás entenderé a los hombres y su idioma.
Cierro los párpados durante un segundo dispuesta a disfrutar del momento, pero resulta difícil: en cada nueva parada
entran más pasajeros y apenas queda sitio para poder moverse. Diego y yo vamos acercándonos más y más el uno al
otro, hasta que empiezo a notar algo duro en sus pantalones que me deja paralizada de sorpresa.

Diego suelta un gruñido casi desesperado que logra sofocar a duras penas hundiendo su boca en mi coronilla.

—¿Estás bien? —pregunto,


—pregunto, siento que Diego
Diego está algo excitado—.
excitado—. Amigo se te olvido hacerte la paja de la mañana ¿o
qué? —bromeo e intenté separarme, pero chocó con la espalda de un señor.

Las puertas se vuelven abrir y más gente entra y señor se echa más para atrás haciendo que me tenga que pegar
mucho más a Diego tanto que ya no queda centímetros que nos separa.

—Soy humano Anastasia,


Anastasia, y tenerte tan cerca...
cerca... y más la erección matutina, no me está ayudando nada.
nada.

—Pervertido—bromeo

Él suelta una pequeña carcajada donde apoya su cabeza contra la mía mientras acaricia mi pelo con sus labios que
hace que se me corte la reparación, aunque lo niegue en el fondo de mi sé que entre Diego y yo hay química. Apoyo
mi cabeza en su pecho e intento tranquilizarme, pero ahora siento que soy yo la que tiene serios problemas. Tiro con
mayor fuerza de la camiseta de Diego, cuando el vagón vuelve hacer una parada brusca y mis manos se cuelan dentro
de su polera sin querer.

—Para —murmura muy alterado.


alterado.

Trago saliva.

—¡Eh! No lo estoy haciendo


haciendo adrede —me justifico
justifico nerviosa y vuelvo agarrar
agarrar su polera con fuerza
fuerza cuando frena de
de

nuevo.
El balanceo constante aún empeora más la situación. Diego se inclina a la altura de mi frente y sonríe haciéndome
cosquillas que estimulan cada pequeño rincón de mi cuerpo, que ya de por sí está bastante alterado. «Se ha dado
cuenta», me digo abochornada. Otro balanceo vuelve a aplastarme contra su pecho. No voy a poder aguantar
más...creo que me dará una crisis <<joder, pero de donde sale tanta gente>>. De pronto, me pongo rígida.

—No te frotes —masculló crispada.


crispada.

—¡Eh! Que es maldito metro...si


metro...si fuera yo ya estaría
estaría sin ropa, nena—contesta
nena—contesta Diego en un
un susurro ronco solo audible
audible
para mí, mientras me dedica una sonrisa perversamente contagiosa que me hace reír.

—¡Imbécil! —Exclamó con los nervios


nervios a punto de explotar.
explotar.

Al mirar alrededor, descubro que hay un par de chicas sentadas que no paran de observarnos. Escucho que están
diciendo lo guapo que es y por suerte, están demasiado distraídas admirando el cuerpo de Diego como para fijarse en
mí. Al ver la expresión divertida de Diego me doy cuenta de que él también las ha oído. «¡Maldito engreído!» —pienso.

Me mira con una mirada diversidad y se remoja el labio inferior como diciéndome <<¡Mira lo que estás perdiendo,
Anastasia!>>

—¡No estés celosa, Anastasia!


Anastasia! Te quiero a ti —suelta
—suelta en voz baja.

—Disculpa—dicen una voz


voz y toca el brazo de Diego—¿Podríamos intercambiar
intercambiar los números de teléfono?
teléfono? —pregunta
con más ímpetu del necesario.

Diego
ojos enlablanco.
mira muy
La despacio y lecabello
miro y tiene da un repaso con
hasta los diversión
hombros deperversa. ¡Engreído!
color pelirroja —Exclamó
y los ojos café, deen mi mente
tonalidad y pongo
blanca, es los
bonita la chica. Me separo un poco de él, necesito mi espacio personal.

—¿Por qué no? —contesta


—contesta con una sonrisa
sonrisa traviesa.
—¿En serio? ¡Genial! —responde
—responde la chica efusivamente.
efusivamente.

En ese momento el vagón vuelve a frenar y pierdo el equilibro e intentó afirmarme de una barra, pero Diego es más
rápido y me vuelve abrazar con cuidado. Nos miramos un segundo y desvió la mirada a la chica, quien nos miraba con
curiosidad.

—¿Es tu novia? —pregunta


—pregunta nerviosa y Diego me sujeta con más fuerza.
fuerza.

Suelto un bufido y él se ríe.

—No, no es mi novio—aclaro
novio—aclaro con rapidez y me suelto
suelto su agarre con cuidado.
cuidado.

—Estamos en proceso—dice
proceso—dice Diego examinado concon un gesto arrogante
arrogante que le curva la boca—. Ella quiere que
que seamos
amigos y yo quiero algo más con ella, ¿haríamos bonita pareja? —le pregunta a la chica.

La chica se aclara la garganta y asiente.

—Me tengo que ir—dice la chica avergonzada por el momento y le pegó


pegó un puñetazo
puñetazo de broma a Diego.

—Deja de hacer eso—le reclamó molesta.

—Bruta—me saca la lengua


lengua como niño travieso y se agacha para estar
estar a mi altura—. Eres terca
terca a morir—me da un
pequeño toque en la sien—, pero tengo todo el tiempo para abrir tus ojos.

—¡Estás delirando ya! —él


—él sonríe de forma arrogante
arrogante y que me dan ganas de pegarle
pegarle un puñetazo, pero
pero me contengo
—La próxima es la parada
parada —le informo para cambiar
cambiar de tema.

Ambos nos acercamos a las puertas y siento como toma mi mano con fuerza y niego con la cabeza al sentir ese
escalofrío en mi cuerpo.

Entramos en el salón y Diego se sentó junto a una chica y yo me senté en el fondo solo habíamos llegado atrasado
unos tres minutos y profesor aún no había llegado. En ese momento un chico de pelo castaño bronceado, de ojos
verdes, se sentó al lado mío.

—Hola.

Me gira para mirarlo y asiento con mi cabeza en forma de saludo, Diego me mira de reojo y hace una forma de
corazón y lo parte, pongo los ojos en blanco y saco mi celular para evitar a hablar con extraño de mi lado.

—Disculpa, pero ¿tú eres Anastasia


Anastasia Evans? —Pregunta
—Pregunta con curiosidad
curiosidad y me giro para mirarlo.

—Si soy yo—digo algo borde,


borde, pero es porque
porque este chico me mira intensamente
intensamente como si me estuviera
estuviera desnudando
desnudando con
su mirada lo cual es asqueroso—. ¿Cómo sabes mi nombre?

—Todo el mundo lo sabe,


sabe, después que humillaras a Diego—suelta con una enorme sonrisa
sonrisa que hace que se ponga
los pelos de punta.

—Ya veo—digo aburrida por ese tema porque


porque fue hace tiempo y ya con Diego somos amigos
amigos o eso creo aún no lo
perdono por lo que me hizo.

—Oh, pero en donde


donde están mis modales con
con una hermosa chica como tú. Me llamo Jorge Navarro—estira
Navarro—estira su mano y
yo la miro varios segundos antes de estrecharla—. Un gusto conocerte, chica misteriosa.

—Igualmente—murmuro incómoda
incómoda y siento la mirada de
de Diego sobre mí, y luego
luego mira a mi acompañante
acompañante donde frunce
el ceño-

En ese momento el profesor entró en la clase y comenzó la clase donde comenzamos con la evolución, pero no me
sentí cómoda por tener la mirada de ese chico que me hacía sentir asqueada con mi cuerpo y más con la pesadilla.
Odio que los hombres me miren así es asqueroso. Suelto un suspiro y trato de concentrarme en la evaluación y no
tener pensamiento desagradable.

Termino por fin la evaluación y entrego mi examen cuando paso por el lado Diego me toca brevemente mis dedos,
cuando lo miro tiene los ojos cerrados, pero con una sonrisa. Me siento en mi puesto y siento como Jorge me mira el
trasero. <<¡Paciencia, paciencia, joder! Odio a los hombres así de simple>>

—Oye—me llama Jorge—. ¿Podemos


¿Podemos salir juntos?

Suelto una risa y niego con la cabeza en ese momento da por terminada la clase y todos van saliendo rápidamente.
Diego me mira un segundo, pero se va con la chica con la que estaba sentada. Me paro, pero el chico bloqueó mi
salida y me doy cuenta de que solo estamos nosotros dos.

—No, me dejas salir.

—¡Oh, vamos muñeca, di que


que sí! —insiste con una
una sonrisa de oreja a oreja que me pone enferma.
—No—repito y toca mi muslo derecho
derecho y agarro con fuerza
fuerza su mano, joder,
joder, pero que mierda le pasa
pasa este chico está
loco—. Ni se te ocurra ponerme una mano encima sin mi permiso.

El chico se levanta molesto y toca mi mejilla con su otra mano y yo le pego un puñetazo en la cara. ¡Dios se fue de la
mano! —él me mira molesto y pone una mano en mi cuello. Me mira con verdadero y no, no puede evitar recordar de
nuevo esas manos como sus manos comenzaron a tocar mi cuerpo y él encadenaba mis manos y los demás hombre
comenzaron también tocar mi cuerpo. No, no, no puede ser.

Le pegó un puñetazo en el estómago que lo dejó en el suelo y le tomó el pelo a este pedazo de mierda.

—Cuando una mujer dice


dice que no es no, tiene ningún derecho
derecho de tocarme o amenazarme
amenazarme ¡Lárgate de una puta vez
antes de que te rompa la cara! —exclame enojada y él se limpió el rastro de sangre.
—No vale la pena, que
que se quede Diego contigo—escupe con
con asco.

Me senté en la silla y me acaricié el cuello, me sentía asqueada conmigo misma y es estúpido porque yo no tuve la
culpa, pero aun así eso siempre estará ahí. Me limpié las lágrimas y sentí que alguien acaricia mi mejilla con cuidado.
Abrí los ojos y vi a Diego preocupado.

—¿Qué te hizo ese gilipollas?


gilipollas? —brama molesto—. Lo
Lo voy a matar como te haya tocado un puto pelo, nadie toca a mis
amigos—dice furioso y levantándose, pero tomo su mano.

Necesitaba irme de aquí ya, no quiero seguir aquí y Diego


D iego se pasó la mano por el pelo y apoyo con cuidado su mano
en mi pierna para sostenerse. Él limpia mis lágrimas que caen sin control.

—No llores, bella, por favor—me


favor—me suplicaba.

Ahogué un grito de dolor y rabia y abracé con fuerza a Diego como si fuera mi salvavidas en estos momentos.
Necesita respirar unos segundo para volver en sí, conté de uno a diez para volver a respirar y sentía como Diego me
me
acariciaba la espalda con cuidado.

—Sácame de aquí—le dije en un susurro.

—Te llevaré a donde quieras, Anastasia—me susurro


susurro con voz ronca.

Me abrazó todo el camino a su coche tarareando una canción para tranquilizarme. Me subió con cuidado y me abrocho
el cinturón de seguridad. No podía dejar de llorar, aunque ahora estaba un poco más tranquila

— ¿Dónde quieres que vayamos? Le robé el


el coche a Cameron, por
por cierto.

—Me da lo mismo, solo quiero


quiero irme—respondo sin ánimos
ánimos de nada.
Diego tomó mi cara entre sus manos y me limpió con sus pulgares las lágrimas que caían sin parar.

—No llores..., Bella—. Se acercó


acercó a mí, estampó sus
sus labios contra los míos antes
antes de que pudiera
pudiera reaccionar, ya se
había alejado de mí. Me quedé quieta mirándolo, él arrancó el coche y se alejó rápidamente de la universidad.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


Otra cosita estoy subiendo capítulos a mi otra historia, espero que me apoyen en esa historia tambien 

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Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 11
Durante el camino cerré los ojos e intenté no pensar en nada, quería dejar de pensar. Diego me miraba reojo y me
me
limpié las lágrimas que seguía cayendo, suelto un suspiro y apoyó mi cabeza en la ventanilla.

—Tal vez debimos ir en metro.


metro.

—¿Cómo?

—Si, porque así podrías


podrías haber manoseado
manoseado otro poco más, pervertida—me
pervertida—me dice juguetón
juguetón y niego con la cabeza.
cabeza.

—Yo no te manosee era movimiento del metro. Eres tú que tenía una erección, pervertido—me
pervertido—me defiendo.

—¿Pervertido yo? ¿Y qué hay de ti? Todavía


Todavía me duele el estómago
estómago por los pellizcos que me metiste en el metro —se
defiende frotándose la zona aludida con descaro—. ¿No crees que deberías darme al menos un masaje?

—Lo hice para sobrevivir.

—Ah, claro y tenías que


que levantar mi polera y enterrar
enterrar tus uñas en mi piel para sobrevivir, también tengo manos y
hombros donde pudiste afirmarte, cariño—dice arrogante y sin perder el gesto de diversión en sus labios.

Me quedo callada y aprieto mis labios en una fina línea y él suelta una carcajada donde varios mechones negros caen
en su frente.

—¡Pervertida! —Exclama después


después de varios minutos en
en silencio.

—No hablaré más contigo sobre eso, además que dijiste que no iba a confundir nada
nada entre nosotros y lo sigues
haciendo—le reclamó.
—Mmm...yo dije que no haría
haría nada que tú no quisieras en ningún
ningún momento dije que no iba a confundir
confundir las cosas o eso
creo, bella, tengo un oído selectivo. Tal vez me lo pase por alto.
Me quede callada era inútil hablar con Diego siempre nos vamos a llevar la contraria. Entró en subterráneo y estacionó
el coche de Cameron a lado del suyo, caminamos juntos al ascensor. Diego levantó mi barbilla e hizo una mueca.

—¿Qué te hizo imbécil? —pregunta


—pregunta molesto. Entramos
Entramos en el ascensor y me observa fijamente esperando
esperando una
respuesta—. Escúchame, Anastasia, Jorge no tiene la mejor reputación es un tipo que no acepta el no de ninguna
forma ha hecho cosas horribles a chicas, así que no me
m e mientas.

—Intentó tocarme, pero


pero le pegué así que
que no te preocupes
preocupes por eso.

—Sabía que algo estaba tramando ese


ese imbécil—aprieta sus manos
manos en unos puños y lo miró de reojo—. Antes
Antes era mi
amigo.

—Ah, ¿y qué tengo que ver en eso? —Apoye mi espalda en ascensor y él se pasó
pasó una por su pelo un claro gesto que
no le gustaba el tema.

—Ya lo sabes Anastasia,


Anastasia, me gustas—declaró en un susurro. Solté un suspiro y me pasé una mano por la cara—.
cara—. Y
bueno casi toda la universidad lo sabe, entonces Jorge no va a perder la oportunidad de fastidiarme con eso.

Menudo lío estoy metida con este chico que ahora resulta que su ex amigo lo va a pagar conmigo, eso es genial.
Diego se muerde el labio inferior varias veces, de seguro está pensando si eso me molesta.

—Perdona, Anastasia—apoyó
Anastasia—apoyó su cabeza en la pared del ascensor
ascensor y me acerqué a él.

—No tiene culpa Diego, eres mi amigo podemos dejar


dejar este tema de lado—suplique.
lado—suplique.

En ese momento las puertas se abrieron y ambos caminamos en silencio al departamento de Diego. Él introdujo las
llaves y abrió la puerta, se hizo un lado para que pasara primero y luego cerró la puerta con cuidado.

—Anastasia—, susurra en mi oído y me hace dar


dar un pequeño salto
salto y él ríe—. ¿Te gusta mucho leer?

—Me encanta eso ya lo sabes—le recuerdo, ya que hemos ido a la biblioteca de Barcelona
Barcelona de hecho él mismo me
llevó hace más de 3 semanas atrás.

—Te quiero mostrar algo especial


especial para mí—dice con voz ronca y toma mi muñeca
muñeca con cuidado—. Ven.
Ven.

Pasamos la cocina y se paró en una puerta, sacó las llaves y alce una ceja <<acaso tenía el cuarto rojo
r ojo ahí>> Abrió la
puerta y me dejo pasar a mi primero y luego cerró la puerta quedando completamente oscura.

—Diego...
—Confía en mí, Anastasia,
Anastasia, relájate—murmura. Su mano tapa mis ojos y siento
siento como pasa su brazo
brazo por mi cintura y
me hace retroceder tres pasos atrás—. ¿Estás lista?

Asiento con mi cabeza con emoción.

—Sí.

Sentí como apretaba un botón y destapó lentamente mis ojos, pestañeé varias veces para acostumbrarme de nuevo a
la luz. Ahogué un grito de sorpresa y retrocedí
r etrocedí un paso donde choqué con su duro abdomen. Mire a mi alrededor y era
como sacado de un cuento de hada las tres paredes estaban repletas de libros tanto que había un pequeño pasillo con
escalera. ¡Madre mía! —Exclamó para mí misma.

—¿Te gusta? Es mi lugar preferido


preferido de mi departamento—confiesa,
departamento—confiesa, tomando
tomando un libro que lo hace ver aún más guapo
guapo y
tan fuera de lugar con sus pantalones rasgados-roto de las rodillas y su camisa blanca que se apega a su torso como
una segunda piel.
—Diego...es hermoso...yo ¡Dios! —tartamudeo, mirando
mirando de nuevo las paredes
paredes llenas de libro.

—Tiene una sonrisa preciosa,


preciosa, Anastasia, y creo que es la primera vez que te veo tan contenta—mi
contenta—mi sonrisa se agranda
agranda
aún más—. Puedes venir aquí siempre que quieras y te puedes llevar todos los libros que quieras.

Me mordí el labio inferior con fuerza.

—¿Cuál es tu condición o precio? —preguntó con desconfianza.

—¡¿Qué?! No ninguno Anastasia, parece que


que para ti todo tiene
tiene un precio.

Él no tiene idea hasta qué punto es así, con los años solo me he vuelto cada vez más desconfiada de la gente, ya que
nunca sé cuáles son intenciones reales y eso en fondo me asusta.

—Solo quiero que sonrías,


sonrías, además que somos
somos amigos.

—¿Solo amigo?

Él se llevó las manos al pelo y solté una risa, me gustaba confundirlo. Tome un libro que tenía un escritor. Miré la
portada y es de medicina, lo hojeé un poco y no entendí nada. Sentí un pequeño soplo en mi cuello y sus manos se
posaron encima de la mía.

—Tú sabes que yo quiero


quiero algo más, pero algo
algo serio contigo, lo digo en serio, Anastasia—murmura
Anastasia—murmura Diego, girándome
girándome
con cuidado para quedar frente a él—. Me gustas mucho, bella.

Me aclaro la garganta y me alejo de él con cuidado porque eso se puso incómodo y fue por mi culpa.

—Era una broma Diego.

Él me mira de lado y con sus labios veo que me dice "Terca" y lo soy, pero en estos momentos aún no me siento
preparada para entrar en una relación por ahora...tengo asuntos más importantes que el amor.

—¡Terca!—me susurra con un tono burlón.

—¡Imbécil! —le respondo con


con una sonrisa.

Él negó con la cabeza y caminó hasta el escritorio donde tenía una gran pila de libros. Mire hacia arriba y es increíble
solo se podía ver libro y nada más que libro.

—¿Vives tú solo aquí? —Pregunte con curiosidad.


curiosidad.

La verdad es que nunca lo he escuchado hablar sobre sus padres o hermanos, algo sobre su familia. Él hizo una
mueca y sus ojos se pusieron tristes, pero se recupera con rapidez y adopta una interrogante pose de regocijo,
mientras se relame el labio inferior.

—Vivo solo—él se acerca a mí y me pone una sonrisa sensual—. ¿Preocupada,


¿Preocupada, Anastasia?

—Eso quisiera tú, muchachote—digo


muchachote—digo burlonamente.
burlonamente.

Me acerco a la estantería y empiezo a mirar los nombres de los libros, algunos son libros recientes y otros son muy
antiguos. Sonrió cuando veo que tiene el libro de Romeo y Julieta al parecer le gustaba mucho este libro.

—Anastasia—, me llamo Diego.


Diego.

—Sí, dime—sacó otro libro y empiezo a hojearlo con


con cuidado porque era un libro antiguo que debe valer una
una fortuna
porque era de Jane Austen y es de primera edición.
—¿Quieres venir a mi pelea de hoy? —Cierro el libro y lo dejo en la estantería.
estantería.

—Mmm..., no lo sé porque no llevas a otra chica—le


chica—le propongo con un
un tono burlón.
Diego hace una mueca poco convencido por lo que le acabo de proponer y niega con su cabeza.

—Quisiera que estuviera ahí.

—¿Para qué? —Contraataque


—Contraataque con él.

Sonreí al ver que soltó un gruñido y es que era tan fácil sacarlo de sus casillas y en fondo me gustaba molestarlo, pero
él no tiene por qué saberlo.

—¿Quieres ir o no? —Dice exasperado


exasperado y me rio.

Me encojo de hombros y suelto un pequeño bostezo fingido haciendo que él de nuevo soltara un gruñido y yo me
m e reí.

—Enojón—le sacó la lengua—.


lengua—. Será divertido verte pelear y que alguien
alguien te patee el
el culo—bromeo con una
una sonrisa

traviesa.
—A mí nadie me gana,
gana, Anastasia—dice con orgullo.

Suelto un bufido porque es un engreído enorme, estoy segura de que, si me quedara encerrada en una habitación con
Diego, él me robaría todo el aire con su estúpido ego y su chiste malo.

—Ya lo veremos guapo.


guapo. —Le guiño un ojo.
ojo.

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Capítulo 12

Diego estacionó su todoterreno en un edificio abandonado. Estaba lleno de autos y la gente entraba por la puerta
principal. Miré por el rabillo de mi ojo a Diego y vi que se estaba poniendo las vendas en los nudillos.
—¿Estás listo? — pregunté
pregunté con un tono burlón.
burlón.
—Si, pero me puedes dar un beso de la buena suerte—bromea
suerte—bromea Diego, saca sus labios
labios como si fuera dar un beso y
apunta con su dedo, pongo mi mano y la lame.

—¡Diego! —Exclamó sorprendida


sorprendida y limpio su baba con su polera.

—¡Dame un beso de buena


buena suerte!

—No, sigue intentándolo—le


intentándolo—le pegó un puñetazo
puñetazo de broma en su brazo.

Él se ríe y se baja de su todoterreno y corre al lado de mi puerta y golpea el cristal de su coche. Lo miró desconcertada
y me quedo quieta en asiento y él me
m e saluda feliz con la mano, pero...yo no entiendo a los chicos. Me humedezco los
labios.

—¿Qué haces? —digo, mirándolo a través de cristal.

—Baja—me pide señalando


señalando el cerrojo de la puerta—.
puerta—. Aquí hace mucho frío —asegura, y da varios saltos cómicos.
Observó cómo sale el vaho de su boca.

—Ponte chaqueta—le
chaqueta—le sugiero, ya que él
él solo anda con la polera de mangas largas
largas y él me prestó una chaqueta.

—Dame un abrazo y un beso—me dice, tocando


tocando de nuevo el cristal—.
cristal—. Vamos Anastasia.

Diego se acerca, echa aire caliente sobre el cristal y luego empieza a escribir algo con el dedo. Intrigada, voy
descifrando letra tras letra hasta que forman dos palabras con sentido. —«Bésame y abrázame» —leo.

Pasó la mano sin pensar e intento borrarlo.


—Tendrías que salir fuera
fuera para hacerlo —me avisa él con tono engreído
engreído y abro la puerta
puerta donde quedó muy cerca de él
donde me besa en la mejilla y me rodea con un brazo—. Mal pensada—se burla de mí y le doy un codazo—. Salvaje.

—Gracias por estar aquí—dice


aquí—dice con un tono algo serio.

—Te has puesto sentimental,


sentimental, pensé que no tenías sentimientos.
sentimientos. ¡Oh, qué lindo!—digo
lindo!—digo sarcásticamente y muerdo el
labio inferior para no reír.

Diego me apretó más contra él y soltó una carcajada.

—Tienes una chispa que


que me encanta.

Él dobló por otra esquina y entramos por la salida de emergencia. Caminamos por un pasillo oscuro. Se paró en una
puerta y entró en su camerino. Encendió la luz donde puede observar la habitación que estaba muy desgastada, la
pintura se estaba cayendo de a poco y solo había un sofá y una silla.

Me senté en el sillón. Él dejó su bolso en la silla y se sentó a mi lado.

—Te queda bien mi chaqueta,


chaqueta, mejor que a mí—negué con la cabeza.
cabeza. Y me arremangué
arremangué las mangas de la chaqueta de
Diego.

—Gracias por prestármela.

En ese momento la puerta se abrió y entró Cameron, Alejandra y Bárbara.

—Cariñito: ¿Qué mierda hace ella aquí? —Chilla Bárbara,


Bárbara, señalándome a mí.
¡Dios mío!, "qué chica más pesada"— pienso mentalmente. Él mira enojado a Bárbara y ella se siente al lado de Diego
y prácticamente me está aplastando y me pega un codazo para que me levante. Pongo los ojos en blanco.
—Yo la invité a ella y no
no a ti—dice enojado.
enojado.

Me paró del sillón cuando la chica me pegó otro codazo ¡Paciencia, todo se trata de tener paciencia! Camino a una
esquina de la pared porque no quiero dramas y menos con otra chica por un hombre de solo imaginarlo me parece
estúpido.

—Pero cariñito, tú y yo...—Antes


yo...—Antes de que ella
ella termine, él la interrumpe.

—Entre nosotros no hay


hay nada, Bárbara. Ya te lo he dicho mil veces, tú estás mal y quiero
quiero que te vayas de
de aquí — dice
frustrado.

Bárbara ignoró a Diego y caminó a donde estaba y me señaló con un dedo. Me mordí el labio inferior para no reírme
de ella porque sabía que me iba a reclamar. ¡Madre mía! En serio esto aún pasa en la universidad.

—¡Tú no me vas a quitar


quitar a Diego!—Me gritó molesta.
molesta.

La miré de arriba y abajo. Vamos, la chica era guapa, eso no había duda, pero estaba perdidamente enamorada de
Diego y eso la hace ver como una chica desesperada y más con esas actitudes.

—Mira guapa, no te preocupes


preocupes por mí, que yo no quiero quitarte
quitarte nada. Además, Diego no es un objeto:
objeto: él toma sus
propias decisiones —miré a Diego, y luego volví a mirar a Bárbara—, pero si te tranquiliza él no me interesa en
absoluto. Tengo mejores cosas que hacer que andar peleando por un chico como niñas pequeñas —ella me fulminó
con la mirada—. Te quedo claro, bonita.

—Entonces vete. —Me dijo más calmada.

Me encogí de hombros y caminé a la salida.

—¿A dónde vas? —Me pregunto Diego tomándome


tomándome de la muñeca.
muñeca. Lo observé un momento
momento antes de darle
darle un beso en
su mejilla.

—No te preocupes por


por mí, además que no quiero estos dramas, Diego,
Diego, nos vemos después.
después.

Salí de la habitación y caminé por el pasillo oscuro, hasta que choqué con alguien que casi me hace caer atrás, pero
bueno en estos días caeré al piso.

—Perdóname—dijo esa voz.


voz. Retrocedí un paso
paso hacia atrás y lo esquivé.
esquivé. Seguí caminando,
caminando, pero alguien me agarró del
brazo. —¿Anastasia eres tú?

Me quedé callada. Él me tomó de la mano y me guio de nuevo a través de un pasillo oscuro y me metió en una
habitación, igual que la de Diego.

—No me lo puedo creer, ¿qué haces aquí? —dijo Simón sorprendido.


sorprendido. —Estás muy guapa.

—Vengo a una pelea—


pelea— Miré a mi ex cuñado,
cuñado, estaba aún más guapo que antes.
antes. Simón siempre lo había
había sido, pero
ahora estaba mejor, no lo veía hace dos años después de todo lo que pasó.

—Así veo...Tanto tiempo,


tiempo, bonita. ¿Has venido
venido tú sola o acompañada?
acompañada? —Me pregunto.
pregunto.

Él se acercó a mí y se pasó la mano por su pelo rubio despeinado todo dándole un toque aún más sexy.

—Sola. No necesito compañía—solté


compañía—solté rápidamente.
rápidamente.

—Si quieres puedes estar


estar conmigo, la pelea va a empezar ya y viene
viene con un amigo que
que va a pelear con un chico de

por aquí.
—Creo que será mejor estar
estar separados.

No quiero estar con él, sé que tengo mucho que agradecerle, pero por ahora no puedo. Él me observó un momento
antes de asentir.

—Tranquila, él no está aquí, nunca entendí


entendí porque te gustó, mi hermano era un
un imbécil y yo siempre fui el
el mejor,
deberías haber estado conmigo y con nadie más—me recordó con una arrogancia que siempre tuvo.

Di un paso atrás porque, vale, había cometido un error de enamorarme de su hermano, pero tampoco iba a estar con
él, no se me olvida lo que vivimos juntos y lo mal que lo pasé con él.

—Joder, no empiece de
de nuevo Simón—digo molesta por el tema de la conversación.

Salí rápidamente de esa habitación porque no quería estar ni un segundo más con él adentro de esa habitación.
Cuando salí de la habitación, choqué con el torso de Diego. Me miró sorprendido, miré a su lado y estaba con Bárbara,
Cameron y Alejandra.

En ese momento la puerta de atrás se abrió y sentía la voz de Simón.

—Dame una oportunidad—me


oportunidad—me tomo de la mano,
mano, pero yo me solté rápidamente.
rápidamente. —Lo que pasó entre nosotros...—
nosotros...—
Antes de que terminara lo interrumpí enojada, ya me estaba sacando de mi límite.

—Simón basta, déjame en paz—le di un empujón—.


empujón—. Pasó hace cuatro
cuatro años supéralo de una buena vez, Simón.

Alejandra me pasó un brazo por el hombro y me atrajo más a ella. Caminamos todos juntos. Diego se puso a mi lado y
me tomó la mano e hizo que me quedara con él y que los demás siguieran caminando a donde se encontraba la gente.

—Aléjate de él, Anastasia—dijo


Anastasia—dijo con recelo y ambos
ambos miramos cuando Simón
Simón pasó por nuestro lado.

—Diego, no te metas enen mis asuntos, sé cuidarme


cuidarme perfectamente sola,
sola, relájate. —Él tomó mi cara entre sus manos y
me dio un beso en la frente.

—Sé que sabes cuidarte,


cuidarte, bien sola, pero
pero haz eso por mí. Por favor—me
favor—me suplico.

—Creo que estás delirando,


delirando, ya y deberías bajarle un poco, además,
además, que eso lo tengo
tengo más que claro y antes de
conocerte Diego. —Le aclaró con una sonrisa tensa.

—Definitivamente me encantas,
encantas, Anastasia. Me gusta
gusta que seas tan
tan rebelde y que me desafíes. Eres esa chica—
chica— me
susurró las últimas palabras que apenas pude escuchar.

La gente empezó a gritar cada vez más y escuchó como empezaba a presentar el otro chico y la gente se volvió loca
gritando. Unos segundos después nombraron el nombre de Diego y la gente estalló también en gritos y aplausos.

—Espérame aquí—me dijo con una sonrisa y empezó


empezó a caminar con seguridad
seguridad al círculo. La gente le gritaba y le

aplaudía. Me quedé
después empezó lejos observando como Diego se quitaba la polera y se la entregaba a Cameron y unos segundos
la pelea.

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Capítulo 13

La pelea terminó y Diego salió ganador. Alejandra grita con emoción en el camerino, todos sus amigos festejaban y
felicitaban a Diego. Bárbara estaba prácticamente pegada a Diego. Negué con la cabeza y me puse a revisar mi
celular y vi que tenía un mensaje de Luis.

<<De Luis 23:41 p.m.>>

"Aún sigues aquí, tengo información sobre él, te espero en dos minutos en la habitación".

Escuché la risa de los amigos de Alejandra. Levanté la mirada y me di cuenta de que estaban bebiendo.

<< De Anastasia a las 23:43 p.m.>>

"Voy en camino"

Le doy enviar y salgo con cuidado de la habitación. Camino segura por el pasillo oscuro, dobló a la izquierda y entró en
una habitación que está apartada. Cuando entro a la habitación está Luis.

—Hola, guapo ¿Qué es


es lo que tiene para
para mí? —pregunte, abrazándolo
abrazándolo con fuerza.
fuerza.

—Hola, hermosa—él se acercó


acercó a la mesa y me extendió
extendió unos papeles.
papeles. Lo abrí y empecé a leer cada párrafo con
con
cuidado y sentía como Luis me miraba preocupado. Solté un suspiro de cansancio.

—¿Es en serio? —Pregunté


—Pregunté con asco.

—Por supuesto, estuvo


estuvo el otro día aquí
aquí en una pelea y hablando sobre ti. Hoy día andaba su hermano por aquí
acompañado a un amigo.

—Si me lo topé, fue un


un encuentro muy incómodo
incómodo después de dos años de no verlo. —Le conté mi encuentro
encuentro con
Simón.

—¿Estás segura de que


que quieres seguir con esto? Mira Anastasia, sé
sé que eres fuerte, pero te estás metiendo
metiendo en algo
realmente peligroso y turbio donde aquí puedes salir viva o muerta—me dice con sinceridad.

—Lo sé, Luis me estoy metiendo en algo turbio.


turbio.

Él me ofreció una botella de agua y la


l a tomé.

—Eres la chica más valiente que he conocido,


conocido, ¿lo sabes? —Me sonrió Luis.

Negué con la cabeza.

—Solo quiero vengarme por lo que me hicieron a mí y a mi hermano. Mi primer objetivo


objetivo es mi exnovio, él
él tiene que
pagar por todo lo que me ha hecho y sigue haciendo Luis. Es un peligro y tú lo sabes bien.

—Tú sabes lo que haces


haces guapa, pero ve con cuidado, ¿vale?
¿vale?

—Sé lo que hago, no necesito que me lo digas que tenga


tenga cuidado, sé en dónde me estoy metiendo
metiendo y no necesito
necesito que
ustedes se involucren en esto los quiero lejos de esto—digo con absoluta seriedad porque no quiero que ninguno de
mis amigos esté involucrado en esto,
Él soltó una risa.

—Eres imposible, Anastasia.


Anastasia. Eres tan hermosa, pero
pero a la vez eres tan fría que en serio asustas
asustas a los hombres—
bromea, abrazando con fuerza.

Tomó los papeles y me separó de él.

—Muchos me lo han dicho


dicho y prefiero que su raza
raza me siga teniendo miedo y respecto—le guiñe
guiñe el ojo.

Me acerqué a él y lo
l o abracé de nuevo con fuerza. Luis me dio un beso en la mejilla y me apretó mis mejillas, haciendo
soltar un grito.

—Imbécil, me dolió, te he dicho que no hagas


hagas eso—él soltó una
una risa—. Te odio.

—Mentira, tú me amas, soy demasiado guapo y sexy para que me odies—bromea


odies—bromea con una sonrisa traviesa. Negué

con la cabeza y caminé hacia la salida.


Camine por el pasillo y escuche a los amigos de Alejandra riéndose y pasando el rato, es obvio que aún no se iban a
ir. Caminé hacia la salida y decidí dar un largo paseo antes de llegar mi departamento, necesitaba perder para volver a
encontrarme de nuevo es un ritual que tengo desde hace dos años.

******

Dos horas más tarde llegó a mi departamento, cuando entro veo que todo el mundo está aquí y siguen tomando.
Pongo los ojos en blanco, camino a mi habitación y cierro mi habitación con pestillo, no quiero que nadie me moleste
por hoy.

Saco los papeles y me pongo a leer con más calma. Leo con cuidado cada párrafo, así que todo estuvo planeado, no

lo puedo creer, como fue capaz de traicionarme así. Dios mío, fui tan estúpida, ese imbécil, me las va a pagar. Que
estúpida al confiar en él. Guardo los papeles y me meto a la ducha, necesito relajarme un poco, pero como puedo
hacerlo cuando fui traicionada por el chico que alguna vez llegué a amar con todo mi corazón y que lo único que hizo
por mí fue joderme mi puta vida y la de mi hermano.

Una vez que termino de ducharme, me acuesto en mi cama e intentó dormir, pero no puedo, hay mucho ruido en todo
el departamento. Miro el techo y trago duro, no hay día en que no extrañe a mi hermano.

Tomo mi celular y me pongo a ver mis redes sociales y veo que tengo varias solicitudes de los amigos de Alejandra, le
doy ignorar a todos, no me importa ser su amiga.

En ese momento me llegó un mensaje de Rocío.

<< De Rocío a las 01:01 a.m.>>

"Estoy afuera de tu edificio, tú y yo tendremos una noche loca antes de que me vaya de intercambio, te espero diez
minutos, ponte guapa que hoy la rompemos."

Suelto una risa y me paro de la cama. Saco un vestido de color negro, es apretado de la parte de arriba, pero llegando
la cintura es suelto. Me peino mi largo pelo y me pongo mis convers blancas. Tomo mi
m i celular, las llaves y salgo de mi
habitación.

—Amiga, te ves hermosa—grita


hermosa—grita Alejandra.

La miro y veo que está muy ebria.

—Gracias, voy a salir—miro a Diego,


Diego, que me está mirando
mirando de arriba abajo con
con una sonrisa coqueta.
coqueta. Ruedo los ojos
—. Nos vemos, no tomen tanto.

Salgo de mi departamento y espero a que llegue el ascensor. Escribo un mensaje a Rocío que estoy abajo en un
momento. Siento unos pasos, levantó la mirada y me encuentro con Diego mirándome fijamente con una pequeña
sonrisa traviesa en sus labios.

—Disculpa, se te perdió algo—digo con tono de burla.

Él suelta una risa y me mira por última vez de arriba y abajo evaluando mi cuerpo detenidamente. Me aclaro la
garganta para llamar su atención y que deje de mirar mi cuerpo.

—Te fuiste—dice con un puchero, haciendo


haciendo que se viera aún más guapo. Una sonrisa
sonrisa apareció en mis labios.
labios.

—Si tenía mejores cosas que hacer, que perder


perder el tiempo contigo y tus amigos—me encojo de hombros, pero aun
aun así
sigo sonriendo.

—Ya veo—él se pasa una mano por el pelo


pelo despeinado más susu pelo—. Te ves bellísima y muy sexy ¿A dónde vas?
Me vas a engañar, mira que aún no empieza nuestra relación y ya me engañas, Anastasia—se burla, bajando su
frente hasta tocar la mía
—Gracias, Diego y eres un exagerado jamás te engañaría—le guiño
guiño el ojo.

En ese momento llega el ascensor y entramos dentro del ascensor. Lo miro de reojo y veo que me sigue evaluando
descaradamente es que ni siquiera disimula.

Diego da un largo silbido mientras me abarca con su penetrante mirada, que hace que la sangre se me agolpe en las
mejillas. Sus ojos suben por mis piernas, y luego siguen recorriendo cada curva de mi cuerpo que marca el vestido
hasta detenerse con descaro en la zona del escote.

—¿Diego? —le llamo.

Me doy cuenta de que está totalmente abstraído en mi cuerpo, como si no pudiera oír nada de lo que estoy diciéndole.
<<No puede ser más descarado>>. Enarco una ceja.

—¿Diego? ¿Estás bien? —repito.

De pronto, su nuez se eleva a lo largo de su cuello varonil como si le costara tragar, aunque se recupera rápidamente
y esgrime una sonrisa impertinente que captura toda mi atención hacia sus labios carnosos. ¡Para, Anastasia! —peleo
conmigo misma.

—Perdón. ¿Decías algo?


algo? —contesta distraído.
distraído.

—¡Oh, nada! Nada importante,


importante, imbécil—respondo mordaz.

—Eh... Entonces, ¿a dónde vas? —me pregunta


pregunta y pestañeo
pestañeo de nuevo incrédula.
incrédula.
—Voy con una amiga a una discoteca—respondo
discoteca—respondo su pregunta.
pregunta.

Diego se remoja el labio inferior con la lengua y luego levanta la cabeza. Con una sonrisa insolente, vuelve a mirarme
a los ojos sin un ápice de remordimiento. ¡Hombres! —pienso.

—Estás cambiada, nunca


nunca te había visto con
con vestido —comenta mientras me examina por segunda
segunda vez, esta vez
dándome un repaso mucho más rápido, aunque no menos penetrante.

—No soy una chica de mucho vestido, me gusta


gusta la comodidad y el
el vestido no es lo más cómodo
cómodo para mí.

—En eso tiene razón—se


razón—se muerde el labio inferior—.
inferior—. ¿Puedo acompañarte?
acompañarte? Prometo portarme bien—levanta una

mano y la otra se lleva al corazón como si realmente estuviera haciendo un juramento para entrar a algún lugar.
—¿No te rendirás? —pregunto
—pregunto y él niega con su cabeza.

Suelto un suspiro y asiento con mi cabeza, además que tampoco me molesta pasar tiempo con él como amigos.
Salimos del ascensor y me despido del conserje, Diego abre la puerta para mí y hace una absurda reverencia y le doy
un pequeño empujón que lo hace tambalearse.

—¡Hey, cuidado! Espérame Bella—grita cuando me ve que me alejo de él con rapidez. Siento
Siento como sus pasos se
hacen más cercanos hasta que toma mi muñeca y me guía a su todoterreno—. No te vas a escapar de mí.

—¿Me estás secuestrando?


secuestrando?

Los ojos de Diego brillaron y di un paso atrás.

—No, solo trato de ser un


un caballero contigo, amiga—me susurra con voz
voz ronca y con un tono
tono lleno de promesas.
promesas.

En ese momento mi teléfono vibró y abrí el mensaje que era de Roció:

<< De Rocío a las 01:10 a.m.>>

"Mueve tu trasero ahora y trae a ese chico guapo"

Miro detrás de Diego y me doy cuenta de que Rocío me hace señas desde su auto. Lo miro por un largo momento en
donde hace un puchero.

—Muy bien, amigo, espero


espero que sepas bailar porque
porque esta noche la vamos a pasar súper—Digo
súper—Digo con emoción.

—Te sorprenderé, Bella.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


Otra cosita estoy subiendo capítulos a mi otra historia, espero que me apoyen en esa historia tambien 

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ya no avisa, cuando subo capítulo
capítulo ♀ ♀
Instagram:Vanesa Osorio Guerrero

Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 14
Nota Autora:

Hola personitas hermosa, este capítulo es más corto perdón, pero el siguiente es más largo. Otra cosita espero que
puedan escuchar la canción que deje arriba, ya que fue la que me inspiro para hacer este capítulo y loco de esta
situación es que antes no había escuchado la letra bien y después la busque y me di cuenta que va bastante bien con
la historia entre Diego y Anastasia.

Me bajo del todoterreno de Diego y miro la discoteca en donde están adentro todos mis amigos. Me puse una
chaqueta y caminé junto a Diego a la entrada. Minutos después me muevo dentro de la discoteca, que está arrebatada
de gente y apenas se puede mover.

—¿Estás segura de que


que es aquí? —Grita Diego
Diego sobre la música.

Yo asiento e intento ver en dónde está mi grupo de amigos, pero no puedo ver absolutamente nada. ¡Dios mío, tengo
demasiada sed! Camino donde está la barra.

—No, puedo ver nada


nada hay demasiada gente
gente aquí—. Me vuelvo
vuelvo para mirar a Diego, quien
quien estaba tamborileando
tamborileando los
dedos en la barra esperando que nos atendiera.

—¿Seguro que es aquí,


aquí, Anastasia? —Vuelve
—Vuelve a preguntar y asiento
asiento con mi cabeza.
cabeza.
Él se acerca aún más y me sonríe coquetamente, pone un mechón detrás de mi oreja.

—¿Quieres bailar Anastasia?


Anastasia?

—¡No! —exclamó con rapidez—.


rapidez—. Te mentí Diego, yo no
no soy de bailar mucho tampoco.

Me sonrió de lado y me tomó de la cintura con fuerza y se agachó para estar a mi altura. Achique mis ojos y lo observe
atentamente, pero no me aleje de él.

—Mentirosa, te puedo enseñar yo soy un buen bailarín y no me enojaré contigo si


si me pisas los pies—susurra meloso.
meloso.

—Sí, sé bailar solo que no me gusta mucho—rebatí


mucho—rebatí con una sonrisa.
sonrisa.
Él soltó una risa y me dio un beso en la mejilla, antes de acercarse de nuevo a la barra y pidió una cerveza y una
Coca-Cola. Me paso mi bebida y le di un trago. Él se volvió acercar a mí.

—Te cuento un secreto,


secreto, Anastasia—Me dice bastante contento.
contento.

—Tengo que fingir que


que me interesa ¿verdad?
¿verdad? —Digo con falso interés.
interés.

Él asintió con una sonrisa de bobo.

—Estoy fascinado por


por ti, en serio, eres una chica bellísima, interesante
interesante e ingeniosa—él me sonríe de lado y añade—.
añade—.
Eres demasiado fascinante para mí y eso solo significa que terminaré con un corazón roto.

Me quedé un momento en silencio por sus palabras, porque me habían tomado por sorpresa.
—La vida es una perra
perra e injusta—le digo, él
él me pasa mi Cola-Cola—. Pero
Pero siempre vas a conocer
conocer a gente que te va a
sorprender y vas a llegar a un punto de tu vida que te vas a dar cuenta de que esa persona que te sorprendió en algún
momento de tu vida hizo un impacto en ella.

Lo miré por un segundo antes de dar un trago a mi bebida.

—Creo que ya hiciste ese


ese impacto en mi vida, Anastasia.
Anastasia.

Diego me acarició la mano.

—Quisiera que algún día


día tú también me digas
digas que yo cause un
un impacto en tu vida—él
vida—él quitó su mano y le dio un trago
a la bebida.
Se hizo un silencio incómodo. Tome mi celular y le mande un mensaje a Rocío preguntando: donde estaba otra vez.
Porque se estaba convirtiendo en algo muy incómodo.
—Bella, me estoy aburriendo
aburriendo aquí—comentó aburrido y haciendo un
un puchero con su labio inferior.

Lo miré por un segundo, pero lo ignoré y miré a la gente bailar y como se movía con la música. Diego movía su cabeza
al ritmo de la música y sonreía.

—Vamos a bailar—negué con la cabeza y él


él juntó sus manos en forma de súplica—. Solo una canción y te prometo
que mantendré mis manos lejos de ti.

Antes que respondiera, me estaba arrastrando a la pista de baile. Cuando llegamos lo fulminó con la mira y empezó la
canción easier de 5 Seconds of Summer. Diego me tomó de la cintura y me presionó contra él, provocando una
descarga eléctrica por todo mi cuerpo.

En ese instante varias personas más entran por la puerta empujándonos hacia delante, donde otras tantas bailan muy
arrimadas. Alzó mi barbilla y veo relucir en la oscuridad su dentadura blanca y perfecta.

Los focos pasan iluminándonos por breves momentos. Mi respiración se acompaña al ritmo, acelerándose con cada
bocanada de aire que logró dar. Diego me hace girar en la pista con gran facilidad y me vuelve a sujetar firmemente de
la cintura para que no me escape.

Diego se acerca más a mí y empieza a cantar la canción de una forma sexy y ronca, que hace que mi respiración se
agite aún más.

¿Es más fácil quedarse? ¿Es más fácil ir?

No quiero saber, oh

Pero sé que nunca, nunca voy a cambiar

Y sabes que no lo quieres de otra manera


m anera
¿Por qué siempre tenemos que huir?

Y terminamos en el mismo lugar


l ugar

Es como si estuviéramos buscando lo mismo

Lo mismo, sí

Sí, ¿realmente tenemos que hacer esto ahora?

Aquí mismo, con todos tus amigos alrededor

Por la mañana podemos solucionarlo


¡Averígualo!

Te amo tanto que te odio

Ahora mismo, es tan difícil culparte

Porque eres tan jodidamente hermosa

Eres tan hermosa.

De pronto, veo como su cabeza se va inclinando lentamente, pero se detiene, trago saliva, lo fulmino la mirada, casi lo

tengo encima,
molesto, hasta el punto
pero rápidamente de que
borra esano veo nada
expresión aparte
y me sacadelaél. Me observa
lengua de manera extraña, creo que incluso
en su lugar.

—Tranquila, Anastasia, no te besaré a menos


menos que tú también lo quieras—sonríe con modestia.
—Sigue soñando guapo.
guapo.

—Yo contigo sueño todos los días bella y no tienes ni idea como te imagino en mi sueño—bromea
sueño—bromea dándome
dándome pequeños
golpecitos en su sien.

—Pervertido.

Él me sonrió burlonamente y me tomó de la cintura pegando a su duro pecho, en donde me afirmé de su hombro.

—Niégalo todo lo que tú quieras, pero es


es cosa de días, semanas
semanas para que abras
abras tus ojos y te des cuenta
cuenta de que
nosotros nos deseamos.

—Yo no te deseo— bufé molesta.

—Claro que sí—puso una


una mano en mi mejilla y comenzó
comenzó a acariciarme—. Tus labios
labios se entreabrieron Anastasia
Anastasia y tu

respiración se alteró—susurró seductoramente —. Sé que lo deseas.


Le di un empujón y caminé de nuevo molesta hacia la
l a barra, miré de reojo y vi que Diego sonreía arrogantemente y
apuntaba su reloj de la muñeca.

—Es inevitable—. Escuché


Escuché gritar.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


Otra cosita estoy subiendo capítulos a mi otra historia, espero que me apoyen en esa historia tambien 

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Capítulo 15

—Lo siento chica, pero


pero no me gustan las mujeres, ya sabes, soy gay—le
gay—le dice Diego, a una
una chica que ha intentado
coquetear con él desde hace veinte minutos.

Me río por lo bajo. Él me mira de reojo y me guiña el ojo.


—Es una pena que
que sea gay—dice la chica
chica molesta y le pega un empujón a Diego.
Diego.
Él pone los ojos en blanco.

—Disculpa, pero respétame por favor. No quiero follarte


follarte así que déjame
déjame en paz chica—murmura enojado.
enojado.

lado, enojadísima por no


La chica pasa por mi lado, no haber tenido su capricho de la noche.
noche. Me puse al frente de Diego. l
estiró su mano y puso un mechón detrás de mi oreja.

—Que chica más desagradable,


desagradable, imagínate que,
que, si fuera gay, ella
ella me está insultando por mis preferencias sexuales—
sexuales—
dice molesto. Sonreí con sus palabras—. No es que sea gay, vale, pero me molesta que no respete las preferencias
sexuales de las personas. Todos somos libres para estar con quien queramos, mientras se quieran y se respeten.

Yo asiento porque tiene toda la razón. Le doy un trago a mi Coca-Cola, Diego me tomó de la cintura y ni siquiera me
quejo porque la verdad me la estoy pasando bien con él.

—Bella, creo que tus amigos no aparecieron,


aparecieron, son las tres de la mañana.
mañana.

Abro los ojos. ¡Dios se me


m e pasó el tiempo volando con Diego! —Exclamó dentro de mí. Me sonrió con su ya típica
sonrisa traviesa y su cabeza se inclina mucho hacia mí, me aparta el pelo de la cara.

—Créeme que a mí también se me pasó volando


volando el tiempo — me susurro en
en el oído donde rozó levemente con la piel
de mi oreja —. Será mejor irnos, pero antes bailemos una vez más.

Caminamos junto a la pista de baile y me apreté contra él. Ciñó sus manos alrededor de mis caderas y me di cuenta
de que su expresión otra vez era diferente, de nuevo estaba serio. Le pasé las manos por el pecho y por los
impecables abdominales, mientras se estiraba y tensaba bajo la ajustada camiseta, al ritmo de la música. Me
M e puse de
espaldas a él y me agarro de la cintura. En donde comencé a moverme y él me giró y me apretó aún más con su
pecho. Mi mano acarició su perfecto rostro y cerró los ojos.

La pista
nuca terminó,
cubierta de pero
gotasempezó
de sudorlaysiguiente
las lucescanción y Diego
de multicolor menohacían
dio señal alguna
sentir de quererDiego
algo mareada. volverme
a ladio
barra. Teníay la
la vuelta me
pegó aún más su pecho, mis manos bajaron y subieron por su pecho, pero él me agarró de las manos y me la subió
hasta el cuello.

Sus manos bajaron por mis brazos, por mis costillas y finalmente regresaron a mis caderas. Diego se inclinó de nuevo
hacia mí, me quedé petrificada mirando sus ojos café. Nuestras narices se rozaron y puso una de sus manos en mi
nuca y la otra en mi mejilla.

—Estoy fascinado por


por ti, me tienes fascinado,
fascinado, Anastasia—dice en un pequeño susurro
susurro que casi creo que
que lo imagine.

Abrí los ojos y me separé rápidamente de él y caminé de nuevo hacia la barra. Diego me tomó del brazo con cuidado y
me hizo una señal que lo siguiera. Salimos de la discoteca y caminamos hacia su todoterreno.

—¿Qué pasa, Anastasia?


Anastasia? —Preguntó integrado
integrado como si no se hubiera
hubiera dado cuenta
cuenta de lo que me dijo
dijo unos minutos
atrás en la pista de baile.

Lo miré sorprendida porque estaba pasando del tema y si él no quería decir nada yo tampoco lo haría.

—Estoy cansada, es mejor que nos vayamos—le propuse.

Diego se rasca la cabeza y me mira muy fijamente.

—Claro, pero bella...—él se acercó aún más a mí—.


mí—. Recuerda que el tiempo
tiempo corre, lo de nosotros
nosotros es inevitable. A
veces me pregunto por qué te niegas tanto en aceptar tus sentimientos, es tan malo que yo te guste—murmura un
poco dolido en la última frase.

—No, claro que no, pero


pero no me presiones y estoy cansada Diego,
Diego, por favor—. Él suelta un suspiro de frustración
frustración y
asiente.

Nos subimos en todoterreno en completo silencio. El trayecto se me hizo eterno, solté un suspiro y me retiré el pelo de
la cara. Diego me miró de reojo. Treinta minutos después él estaba estacionado en su todoterreno frente a mi edificio.

—Gracias, la pasé muy bien.


bien.
Tomó algunos mechones de mi cabello y lo enrolló en su dedo. Se me acercó y me dio un beso en la mejilla que duró
unos segundos más.

—Buenas noches, Anastasia.


Anastasia.

Me bajé de su todoterreno y caminé hacia mi edificio. Cuando entré en mi habitación, me tiré en la cama y caí rendida
porque me tenía que levantar en dos horas más por fin, daría la cara a mis padres después de tanto tiempo.

******

Me desperté a las cinco de la mañana. Me vestí con rapidez y metí un poco de ropa en mi bolso, una vez lista, salí de
mi edificio y llamé a un taxi. Dos horas después me encontraba embarcando en mi vuelo hacia Madrid.

Me siento en mi asiento de clase turista. Miro mi celular y veo que no tengo ningún mensaje, lo que significa que
Alejandra no se ha percatado de que ya no estoy en el departamento. Me acomodo en mi asiento e intento dormir y no
pensar que volveré a ver a mi madre y mi padre después de dos años.

Dos horas después me bajó del taxi y miró la casa en la que vivía, pienso que jodida es la vida antes amaba esta casa.
Tenía tantos buenos recuerdos con mi familia, pero de un momento todo cambió y ahora esos recuerdos son solo esos
recuerdos, porque ahora todo cambió y nada volverá a hacer como era antes, por más que quiera, todos cambiamos
para bien o para mal. Suelto un suspiro y me hago una cola.

Toco la puerta, pero no escucho movimiento dentro de la casa, quizás no hay nadie, mi padre y mi madre están
trabajando en sus exitosos trabajos. Toco de nuevo, pero absolutamente nada. Negué con la cabeza, es obvio que

aún me odia y que no me quieren ver, doy media vuelta para irme.
—Hija, ¿eres tú? —Miró por encima
encima del hombro y veo a mi mamá con su típica ropa
ropa y su delantal. Ella se acerca a mí
y me da un brazo—. ¡Oh, mi hija, eres tú, pensé que te había perdido como tu hermano! —Exclama llorando.

—Mamá, perdóname, porpor favor—le digo aguantándome


aguantándome las lágrimas—. Todo
Todo fue mi culpa, yo tuve
tuve la culpa...—Antes
culpa...—Antes
de que terminé de hablar, ella me interrumpió.

—Tú no tienes la culpa de nada hija—ella se separa de mí y me examina


examina de arriba y abajo—.
abajo—. ¿En dónde has
has estado
estos dos años? ¡Dios perdóname!

Mi madre se limpia las


l as lágrimas y toma mi bolso y ambas empezamos a caminar hacia la casa. Millones de imágenes
vienen a mi mente, pero aún puedo recordar la última vez que estuve aquí....

Mi padre tiró mis bolsos a la calle y me refregué mi mejilla por la cachetada que mi madre me había dado en ese
momento. Se que fue mi culpa que mi hermano muriera y entiendo su dolor y su odio hacia mí, pero yo también los
necesito.

Miro a mi madre que sigo llorando y mi padre me sujeta del brazo.

—Por tu culpa tu hermano está muerto—me gritó con verdadero odio y me empujo haciendo que cayera al piso—. Tú
también moriste para mí.

—Pero... —intente hablar, pero ellos cerraron la puerta.

Me abracé a misma y me quedo unos minutos esperando que esto fuera una puta pesadilla que mi hermano estaba

vivido,
caminarque misdepadres
lejos me seguían
ellos porque ahoraamando, pero
tenía claro quenada sucedió
estaba sola,ylatome
únicalafamilia
pocas que
cosas
meque me quedaban
quedaba es la quey elige
comencé
yo a
que son mis amigos, pero duele. Sé que tuve la culpa de que mi hermano muriera, todo es mi culpa y debo cargar
siempre con eso.
—Hija, ¿estás bien? —preguntó
—preguntó mi madre atrayendo
atrayendo de nuevo al presente,
presente, pestañeé varias veces y asentí con mi
cabeza antes de contestar a su pregunta:

—Bueno, sabes que


que estuve un año viviendo con mis abuelos—ella
abuelos—ella hace una mueca—.
mueca—. Y ahora vivo en Barcelona con
Alejandra—le digo, jugando con un mechón que quedó suelto de mi cola.

Ella deja el bolso en el cuarto de estar y se sienta en un sillón negro. Miro la habitación color verde claro y nada ha
cambiado, todas las fotos, muebles siguen intactos. Me acerco a mi madre y le tomó su mano.

—¿Cómo han estado ustedes?


ustedes? —preguntó con cautela.

—Con un nudo en la garganta por ti. Ese


Ese día no éramos nosotros,
nosotros, hija, jamás debí
debí decirte lo que te dije, eres lo más
importante que tengo en mi vida...Yo y tu padre estábamos tan arrepentidos, te hemos estado buscando por todos
lados, pero no aparecías y pensamos en lo peor, te fuiste de una noche a otra de la casa de mis padres...Te perdimos
el rastro—dice entre sollozos.

—Perdóname mamá, por nono haberme comunicado con ustedes, pero


pero yo..., pensé que
que ustedes me odiaban
odiaban y que ya no
me querían y como me echaron de casa...Yo no sabía qué pensar—digo con la voz rota.

—Hija, nosotros te amamos y después nos dimos cuenta del error y te buscamos,
buscamos, pero fue como
como si tú nunca hubieses
hubieses
existido. Perdóname, hija, hemos vivido con esta angustia tantos meses.

—No tengo nada que


que perdonarles, yo los sigo amando. Son mis padres y somos humanos,
humanos, todos cometemos
cometemos errores,
podemos hacer como que esto no paso.

Ella me abraza de nuevo, ambas lloramos por todo lo que ha sucedido en estos dos años. Cierro los ojos y por fin me
siento de nuevo protegida por mi madre. Esa madre que siempre me cuidaba y se preocupaba con adoración por mi

hermano y por mí. Pasan unos veinte minutos en la misma posición solo abrazándonos.
—¿Tienes hambre, hija? Estás
Estás muy flaca, pero también
también muy guapa—la miró a los ojos y sonrió.

—Estoy bien mamá, desayuné


desayuné en el aeropuerto
aeropuerto y ¿en dónde está papá? —pregunto.
—pregunto.

—En el trabajo, lo llamaré ahora...—En ese momento


momento la puerta se abre
abre y entra mi padre llorando,
llorando, él se me acerca y
me abraza fuertemente.

—No puedo creer que esté aquí, hija—dice llorando.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 



Otra cosita estoy subiendo capítulos a mi otra historia, espero que me apoyen en esa historia tambien
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subire capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Por cierto siempre estoy haciendo en cuesta en Instagram y este viernes realizare una para saber que día le
gustaría que suba los capítulos y también subiré los memes que hagan de los capítulos así que suban y lo
veremos aqui

Instagram:Vanesa Osorio Guerrero

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Y aquí esta el primer meme del capitulo anterior

Capítulo 16
Me siento en mi antigua cama y miro a mi alrededor, todo sigue intacto, normal, supongo, tampoco ha pasado tanto
tiempo. Me suelto mi pelo y tomó una foto mía y de mi hermano. Suelto un suspiro, no hay día en que no extrañe a mi
hermano.

—Puedo pasar—. Levantó


Levantó la mirada y estaba
estaba mi padre apoyado contra la puerta.

Yo asiento y él se sienta al lado mío.

—Te extrañábamos, hija, hemos sido malos padres,


padres, te dejamos desprotegida
desprotegida cuando tú no tuviste la culpa de nada, tu
hermano te salvó...—Mi padre rompió a llorar y lo abrazó con fuerza.

—Ustedes siempre han sido


sido los mejores padres que
que mi hermano y yo pudimos
pudimos tener.
—Eres una mujer muy fuerte.
fuerte. Me alegro de haber
haber criado a hijos fuertes
fuertes y que saben afrontar
afrontar la vida de frente,
frente, estoy
muy orgulloso de ti. Mírate, vives en Barcelona y vas a la universidad de tu sueño—. Él me sonríe y me da un beso en
la frente.

—Te quiero papá, no


no lo dudes nunca.

—Yo te amo hija—él mira la habitación


habitación y luego me mira a mí—. Extrañaba tener
tener a mi princesa guerrera,
guerrera, aquí.

Suelto una risa.

—Yo igual.

—¿Qué te parece, si hoy


hoy en la tarde vamos a cenar en familia? —Dice con una sonrisa.

Yo asiento.

—Bueno, te dejaré descansar—. Mi padre me da un último beso en


en la frente antes de
de irse de mi habitación.
habitación.

Mi padre salió de la habitación y miró hacia la ventana y veo el árbol por donde me escapaba siempre de casa con mi
hermano para ir a nuestras peleas. Abro la ventana y saltó con gran facilidad al árbol y bajó con cuidado.

Miro mi casa por última vez antes de empezar a caminar. Las calles siguen igual que siempre. Me puse un gorro y
caminé deprisa a mi destino. Mi celular suena y veo que me está llamando Alejandra, le doy ignorar y sigo caminando.

Quince minutos después, abro la puerta metálica y caminé por el sendero. Cuando llego me quedo enfrente a la tumba
de mi hermano. Me senté en el suelo y dejé las flores que traje para él.

—Hola, hermano, perdón


perdón por no haber venido
venido antes a visitarte...Te
visitarte...Te extraño mucho y...,
y..., me siento tan sola—me
sola—me sorbo
la nariz—. Quisiera que estuvieras aquí conmigo..., pero sé que ya no puedes—rompo a llorar.
Lloro todo lo que tengo dentro de mí, odio ahora mi vida. Desde que perdí a mi hermano y lo que sucedió esa noche,
cambió todo para mí. Joder con la puta vida—me digo a mí misma. Mi celular suena una vez más y veo que me llama
Diego, lo ignoro.

Una hora después me encuentro de nuevo en la habitación. Abro mi computador y busco la dirección que estoy
buscando. Miro que hay una pelea a las tres de la mañana, perfecto, anotó la dirección.

—¿Estás lista, hija? —Dice mi madre.


madre.

Levantó la mirada del computador y observó a mi madre


m adre con un vestido negro y su pelo castaño suelto. Yo asiento.

—Estás muy guapa—la halago, mi madre siempre ha ha sido guapa somos


somos muy parecidas casi idéntica,
idéntica, pero en lo que
cambiamos es en el carácter saque al de mi
m i padre.

Ella se ríe y en ese momento entra mi padre con su traje de negro. Cierro mi computadora y tomó la chaqueta.
—Soy afortunado de de tener a dos mujeres tan hermosas en mi vida—dice
vida—dice mi padre con una
una sonrisa—. Te esperamos
esperamos
abajo, hija.

Yo asiento. Me miró por última vez en el espejo y hago una mueca, miró mis pantalones de telas y una polera de
tiritas, me gusta este atuendo, pero no tengo tanto ánimo de salir.

<<Sonríe Anastasia, estás con tus padres>>—me doy ánimo como siempre.

******

Mi padre detiene el auto en un pequeño restaurante de comida italiana. Entramos en un pequeño restaurante de color
verde y con unas veinte mesas. Nos sentamos en una mesa de tres. Después de ordenar nuestros platos, mis padres
me preguntan muchas cosas.

— ¿Cómo está Alejandra? —Pregunta mi madre con una sonrisa.

Mastico la comida y doy un sorbo de agua antes de contestar.

—Ella está muy bien y guapa.


guapa. Ella tiene un novio, supongo que es el motivo por el
el cual aún no viaja a ver a sus padres
—me encojo de hombros.
hombros.

—Si algo me comenta su padre—dice mi padre concon una mueca—. Que ellos tienen que ir a verla—mi padre me mira
por un largo rato—. Sabes, tienes una muy buena amiga.

—¿Eh?

—Le pregunté muchas


muchas veces a Renato si sabía
sabía algo de ti y le preguntaba muchas
muchas veces a Alejandra, pero ella
simplemente nunca dijo nada o sabía evadir el tema.

Miro mi plato antes de mirar a mis padres.

—Sé que tengo una


una buena amiga, Alejandra lo es, yo le pedí que no le contara
contara a nadie en donde estaba y ella lo
respetó y me cubrió la espalda, siempre ha sido así.

Mi padre asiente y se hace un silencio


sil encio incómodo.

—Dime hija, ¿tienes novio? —Pregunta mi madre.

Hago una mueca de asco. Mi madre suelta una risa.


—No, que flojera tener
tener un novio—digo seria.

Mi madre mira a mi padre antes de reírse por mi respuesta y mi padre se une a ella. La cena transcurre con
tranquilidad y bromas. Llegamos a la casa y me despido de mis padres antes de entrar a mi habitación. Me acuesto y
pongo una alarma a las dos de la mañana.

Siento que algo vibra en mi almohada, me remuevo y saco mi celular y veo que es la alarma que programé. Me
levanto con cuidado y me visto con unos pantalones negros y chaqueta. Abro la ventana con cuidado y saltó con
facilidad al árbol y bajó con cuidado.

Bien, aquí vamos de nuevo, Anastasia—, me animo a mí misma. Me pongo un gorro negro y empiezo a caminar hacia
la dirección. Treinta minutos después llegó a un galpón abandonado. Miró como entra la gente.

Entró con gran facilidad y me dirijo a donde está todo el mundo, la gente grita y bebe sin control. En ese momento
alguien toca una bocina y la gente se queda callada.

—Bienvenidos todos, la pelea comenzará ahora,


ahora, las apuestas están cerradas—dice el el organizador—. Él es uno
uno de los
mejores boxeadores de Madrid, afírmense bien caballero y señorita, él es Roberto González.

La gente grita como loca y mire cómo entra un chico bastante alto y musculoso que tiene tatuajes en todo su pecho. La
gente grita su nombre una y otra vez.

—Ahora prepárese gente,


gente, porque él es rey de Madrid, muchas mujeres
mujeres suspiran por él e incluso
incluso hombres, sostengan
sostengan
bien a las mujeres porque es el único e inigualable Nicolás Ramírez.

Me quedo quieta. Miro al que alguna vez fue el amor de mi vida, por el chico que caí por amor y también porque me
traicionó de la peor forma. Aprieto mis manos en puños tanto que se me pone los nudillos blancos. <<Respira
Anastasia, respira por favor>>—Me digo mentalmente, para no ir a donde está él y matarlo de una buena vez.

Las mujeres gritan cuando lo ven entrar. Lo miro y está mucho más musculoso, tiene algunos tatuajes en sus brazos,

se pasa la mano por su pelo rubio dejándolo en punta y sonríe con arrogancia hacia su oponente y comienza la pelea.
El timbre suena anunciando que Nicolás salió ganador en la pelea. Él sonríe con arrogancia y saluda a todo el mundo.
Él se acerca a donde estoy, pero retrocedo y me escondo detrás de la gente. Lo miró fijamente, él se acerca un poco
más donde estoy y retrocedo un poco más hasta que choco con alguien. De repente nuestras miradas se cruzan.

Él abre los ojos como plato y yo retrocedo, empiezo a caminar hacia la salida rápidamente.

—Anastasia—, gritó Nicolás. Miro hacia atrás y veo que


que está atrapado con la gente—. Anastasia,
Anastasia, espera un poco—
grita aún más fuerte.

Lo miro y levanto mi dedo del medio.

—Púdrete—murmuró enojada.
enojada.

Sé que no me va a escuchar por el ruido que hace la gente. Me giro sobre mis talones y empiezo a caminar hacia la
salida con rapidez porque ahora él sabe que estoy aquí de nuevo en Madrid y no quería que me viera, joder, soy una
estúpida.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 


Otra cosita estoy subiendo capítulos a mi otra historia, espero que me apoyen en esa historia tambien 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subire capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Por cierto siempre estoy haciendo en cuesta en Instagram y este viernes realizare una para saber que día le
gustaría que suba los capítulos y también subiré los memes que hagan de los capítulos así que suban y lo
veremos aqui

Instagram:Vanesa Osorio Guerrero

Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro

Y aquí esta el segundo meme


meme del capitulo anterior que me hizo reír mucho

Capítulo 17
Salgo de mi casa rumbo a una cafetería, un escalofrío me recorre la espalda. Miro hacia atrás y no veo a nadie. Suelto
un suspiro, hoy día amanecí un poco paranoica después de haber visto a Nicolás. Llegó a la cafetería y compró un

café y un pastel.
Me siento en una mesa que tiene vista a la calle y saco mi libro de It de Stephen King y comienzo a leer. Pasan unos
veinte minutos cuando alguien arrastra la silla de mi lado. Bajo mi libro y tengo a un hombre vestido de negro, el
hombre me toma de brazo fuertemente.

—Suéltame, imbécil—digo enojada


enojada e intentando
intentando soltarme.

—Quieta muñeca, no has cambiado nada,


nada, sigues siendo la misma—dice
misma—dice el hombre con voz ronca.

Su voz me suena, pero no puedo recordar en dónde la escuché antes. Tiro de mi brazo y me puedo soltar por fin.

—¿Quién mierda eres tú? —Pregunto furiosa.

—Ya no me recuerdas, muñeca—él se ríe con su voz ronca que nunca


nunca podré olvidar.
Es uno de esos tipos que intento...Niego con la cabeza e intenté levantarme de la silla, pero el hombre agarra fuerte de
la muñeca, tanto que suelto un gemido de dolor.

—Siéntate, aún no acabo contigo.

Niego con la cabeza y él ejerce más presión en mi muñeca, pero me aguanto. Lo fulmino con la mirada.

—Suéltame o te juro que


que te ira muy mal—. Digo enojada.
enojada.

—Te soltaré, solo traigo un mensaje para ti—el hombre


hombre me aprieta más la muñeca y me aguanto
aguanto el dolor, no dejaré
que ellos me vean como una débil, nunca más—. Ten cuidado, muñeca, vigila tus pasos muy bien, si no quieres
acabar como tu hermano en una tumba—termina su amenaza.
El hombre se levanta y yo me suelto su agarre, él da media vuelta, pero yo me pongo frente a él.
—No tengo miedo de ti, ni de nadie—el hombre
hombre parpadeó perplejo
perplejo y de seguro esperaba
esperaba que me quedara
quedara callada
como antes—. Ustedes también cuiden sus pasos por qué voy a por ustedes—le digo antes de darle un empujón y
pasar por su lado y salir de la cafetería.

Suelto un suspiro y camino rápidamente a la casa de mis


m is padres. Miro hacia atrás y veo que el hombre me sonríe
burlonamente, le paró mi dedo del medio. Joder con este tipo de mierda,
m ierda, quieren acabar conmigo, pero yo acabaré con
ellos primero. Llegó a la casa en donde me encuentro con mis padres bailando tiernamente.

Sonrió, no han cambiado su amor y ellos se han apoyado en la pérdida de mi hermano y me alegra saber que mis
padres están mejor y que siguen con su vida. Me quedo mirando como ellos bailan y se ven con amor puro. Subo en
silencio las escaleras y entro a mi habitación.

Guardo mis cosas en mi bolso y tomo mi celular, busco entre mis contactos el número de antiguo entrenador y
organizador de mis peleas e intentó marcarlo, pero no puedo, aún no.

—Hija llegaste—di un salto y me pongo la mano en el pecho—. ¿Estás


¿Estás bien? —Pregunta mi madre.

—Joder, madre que susto—intentó


susto—intentó sonreír, pero
pero me sale más una mueca—.
mueca—. Estoy ordenando
ordenando mi bolso para mañana.
mañana.

Mi madre hace una mueca y se sienta en mi cama y pasa la mano por una leve arruga que ahí en cubrecama para
estirarla.

—Sabes que te vamos


vamos a extrañar mucho—dice con voz rota y una lágrima solitaria recorre su mejilla.

Me acerco a ella y la abrazo fuertemente.

—Volveré más seguido, lo prometo—le digo con una sonrisa. —Vendré


—Vendré muy pronto.

—Lo sé, tienes que volver a la universidad y lo entendemos ahora


ahora que te recuperamos,
recuperamos, te apoyaremos con
con todos los
gastos, no tienes que preocuparte.
—Mamá, no quiero que se gasten su dinero
dinero en mí, además tengo
tengo una beca que
que cubre mi carrera y tengo
tengo trabajo
donde me pagan bien.

—Eres nuestra hija, concédenos


concédenos este capricho
capricho de comprar tu propio departamento, además
además ya está comprado desde
hace tiempo y fue amoblado antes de que pasara...Todo—dice con una mueca.

Abro los ojos como plato. Qué le voy a decir a Alejandra ahora, aunque pensándolo es lo mejor ya que es su
departamento, yo le pago mi parte por quedarme ahí aun cuando ella no quería al comienzo, pero eso me hacía sentir
mal y no quería ser una mantenida y creo que será lo mejor irme de ahí porque así no la expongo y ella puede estar a
salvo de mi pasado.

—Está bien, mamá—ella me entrega una llave y me da la dirección—. No se preocupen tanto


tanto por mí. Sé cuidarme
bien y quiero que ustedes salgan y conozcan. Mi hermano hubiera querido eso al igual que yo.

—Lo intentamos y lo estamos


estamos haciendo—dice con una sonrisa.

—Te amo mamá, gracias por


por todo.

En eso escuchamos a mi padre que nos dice que el almuerzo está listo y que bajemos a comer. Bajamos a almorzar y
mi padre tenía todo servido, el almuerzo estaba muy rico. Mis
M is padres tiraban bromas sobre sus amigos, como siempre,
yo sonreía, y me di cuenta de que estaba feliz por estos días con mis padres y me
m e he sentido completa.

Un abrazo gigante de oso 

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aquí el meme ganador de capitulo pasado :3

Capítulo 18
Abrazo a mis padres por última vez antes de dirigirme a la fila en donde tengo que embarcar. Mi madre llora sin parar y
mi padre la consuela con un enorme abrazo. Tomó la mano de mi padre y madre, le doy un apretón.

—Volveré pronto, los llamaré


llamaré cuando me encuentre
encuentre instalada en el
el departamento—. Saco
Saco mis documentos y camino
camino a
la fila.

Una hora después ya estábamos despegando, calculo que llegaré como a las ocho de la noche. Miro mi celular y
tengo muchos mensajes de mis amigos, los ignoro, no quiero hablar con nadie por ahora. Cierro los ojos e intento
dormir.
******

Abro la puerta del departamento y mi bolso se me


m e cae en la muñeca, suelto un gemido de dolor porque me quedo un
moretón en la muñeca por el sujeto.

—¡Mierda!—Exclamó. Me masajeo la muñeca para tratar de


de calmar el dolor.

—¿En dónde has estado?


estado? —Grita Alejandra.
Alejandra. Ella se acerca a mí y me abraza—. Anastasia me tenías preocupada,
preocupada, te
llamé todo el fin de semana y nada. ¡Me quieres matar de un infarto!

—Perdón, Ale necesitaba


necesitaba ir a ver mi familia, estuve con mis padres. —Digo tapando
tapando mi muñeca.

—¿Es en serio? ¿Cómo están


están tus padres?—Pregunta
padres?—Pregunta nerviosa.

Me acerco más a ella y la guio a una esquina para que podamos hablar a solas con más tranquilidad.

—Fue como antes estar


estar con ellos me hizo sentir
sentir segura y me sentía de
de nuevo en mi casa, mi padre sigue siendo el
padre tierno y sobreprotector y mi madre sigue siendo tan dulce y comprensiva.

Ella me abraza fuertemente.

—Me alegro mucho Anastasia,


Anastasia, merece volver a ser feliz.
feliz. Necesitas sanar, Ana,
Ana, ese corazón tuyo lo necesita. Pero
joder, Ana podrías haberme
haberme avisado, antes
antes estuve preocupada
preocupada estos tres putos
putos días y Diego igual—ella
igual—ella se hace un
lado y observó a Diego quien tiene una enorme sonrisa.

Alejandra me tomó de la muñeca y no puedo evitar soltar un grito de dolor. Diego se para rápidamente y se acerca a
mí. Yo agarro mi muñeca.

—¿Qué ocurre? —Pregunta


—Pregunta Alejandra preocupado—¿Qué
preocupado—¿Qué te pasó en la muñeca?
—Me quemé, pero nada
nada grave. Un pequeño
pequeño accidente con la plancha de ropa—miento.
ropa—miento.

Cameron le susurra algo a Alejandra y se va a su habitación. Diego toma un mechón de mi pelo y juega con él.

—Te llamé, porque no me contestabas.

Lo miro por un segundo antes de tomar mi bolso y empezar a caminar a mi habitación. Diego entra y cierra la puerta
con cuidado y se sienta en la cama.

—Estaba ocupada.

—¿En qué? —pregunta


—pregunta con curiosidad y una
una pequeña sonrisa
sonrisa en sus labios.

—Estaba con mi familia, no los veía hace más de


de dos años y quería
quería estar todo el tiempo
tiempo posible con ellos—confieso
ellos—confieso
con tristeza.

Él se pone enfrente de mí y me acaricia la mejilla, pero yo me alejo de él. Dejo mi bolso y empiezo a sacar toda mi
ropa y saco una maleta. Él se sienta en mi cama y me mira atentamente.

—¿Qué haces Anastasia?


Anastasia? —Pregunta interesado.
interesado.

Lo miro y veo que anda con pantalones blancos, una camiseta negra y un gorro blanco, se ve realmente guapo. Niego
con la cabeza porque esos pensamientos no deberían cruzar por mi mente.

—Doblar mi ropa y guardarla dentro de una maleta—ironizó


maleta—ironizó y él suelta una
una carcajada.

—Sé el proceso—dice con


con un tono sexy—, el
el proceso de doblar
doblar la ropa, pero ¿por qué
qué estás guardando
guardando tu ropa?

—Me voy.

—¿Qué? —Exclama sorprendido.


sorprendido. Diego se levanta
levanta de la cama y se acerca
acerca a mí—¿A dónde te vas?

—Me cambio de departamento—suelto


departamento—suelto un suspiro
suspiro y me quito el pelo de la cara—. Mis padres me regalaron un
departamento, además Alejandra necesita su espacio y ustedes son sus amigos, siento que estorbo aquí—miento, sé
que jamás sería un estorbo para Alejandra, pero tengo un terror de que algo le pase a ella más que ahora Nicolás me
ha vuelto ver sé que tengo el tiempo contado aquí.

Él pone su mano en mi barbilla y me mira fijamente.

—Tú no estorbas en ninguna parte Anastasia,


Anastasia, además me tienes
tienes a mí y yo si soy tu amigo—me asegura con una
sonrisa tierna.

Niego con la cabeza y me alejo de él y empiezo a guardar todo dentro de la maleta. Saco otra maleta y empiezo a
guardar mis libros. Necesito mantener a mis amigos a salvo, es horrible esta situación, me cansa ya es una rutina cada
seis meses tener que estar de un lado a otro por una persona enferma que sé obsesión conmigo.

—Necesito estar sola—le confieso


confieso y apartó de nuevo el pelo de mi cara.

—¿Por qué?

—Es mejor así, soy un problema


problema y mientras más sola esté
esté menos daño hago
hago a la gente que
que amo—. Digo en un
susurro, me acarició la muñeca y levantó un poco y ahí está la marca de ese hombre.

—Ninguna persona en en esta vida es un problema


problema Anastasia. Tú,
Tú, eres una buena persona, un poco fría, pero solo estás
estás
dolida con la vida al igual que yo, pero eso no te convierte en mala persona.

—¡Yo, una buena persona! —Exclamó con sarcasmo—Diego, baja de tu nube en la que que estás y abre los ojos. Yo no
soy una buena persona, no sabes nada sobre mí, solo aléjate de mí y estarás mejor.
Se acerca a mí, pero justo cuando va a hablar la puerta se abre y entra Alejandra y Cameron. La rubia se acerca hacia
nosotros y abre los ojos con sorpresa al ver todas mis cosas en las maletas.

—¿Por qué estás empacando


empacando tus cosas?

—Me voy Alejandra. Mis padres


padres tienen un departamento
departamento para mí antes
antes de que pasara
pasara todo y quieren que
que lo ocupe, me
pasaron las llaves.

—No quiero que te vayas—dice


vayas—dice con voz rota.
rota.

—Yo tampoco, pero se los prometí y además nos


nos seguiremos viendo. —Me acerco a ella y la abrazo
abrazo fuertemente—.
Te amo, eres mi mejor amiga.

—Promete que seguirás viniendo a verme, por favor—. Me dice con una
una sonrisa.

—Lo prometo, mi hermosa rubia.


rubia.
Alejandra me ayuda a ordenar y a empacar todo, lo bueno es que no traje tantas cosas. Cuando tenemos todo listo
ella se retira con Cameron a su pieza. Pongo las maletas en la esquina y me tiro a la cama.

Me masajeo la muñeca y hago una mueca de dolor. Él me toma la mano y juega con mis dedos con una sonrisa.

— ¿Alguna vez te has


has enamorado?

Miro a Diego por un momento antes de cerrar los ojos y siento como él se mueve. Cuando abro los ojos lo tengo tan
cerca que no puedo ver nada más que no sean sus ojos café que brillan con emoción.

—Si estuve enamorada,


enamorada, pero me traiciono de la peor forma—digo en un susurro—. Comprendí que el amor es una

mierda y que todas las personas tienen un precio y no les importa a los demás, mientras consigue lo que quieren.
Él toma un mechón de mi pelo donde lo enrolla en su dedo. Me mira por unos largos minutos, antes de hablar.

—Yo nunca he estado


estado enamorado de nadie, pero siento que algo está cambiando
cambiando dentro de mí y tiene que ver contigo,
contigo,
Anastasia. Estás haciendo cosas locas con mi corazón.

Me siento en la cama y me alejo lo más posible de Diego,


Di ego, porque no puede ser, él no puede estar enamorándose de
mí.

—No continúes por ahí


ahí Diego...

—¿Por qué? Tanto te molesta escuchar la palabra


palabra amor—rebatió. —¿Por
—¿Por qué no podemos estar juntos?

—Porque no quiero, joder, me tienes harta,


harta, Diego—fue lo primero que
que salió de mi boca—. Entiende
Entiende que no puedo
estar con nadie. Ya sufrí mucho, Diego, entre nosotros solo puede haber una amistad y no quiero hacerte daño.

No quiero dañar a nadie y menos a Diego, puedo notar como también carga un peso sobre sus hombros. Un alma
atormentada puede ver a otra alma atormentada. La verdad me aterra dañar a la gente que amo, pero tampoco puedo
estar cerca de ellos y a Diego aún lo podía alejar de mí.

—Joder, Anastasia, nono quiero otra mujer. Te quiero


quiero a ti, me tienes fascinado,
fascinado, me tienes ya....—repite
ya....—repite esa frase que me
susurro en la discoteca.

—Diego no va a pasar—me
pasar—me levanto de la cama
cama rápidamente y él me imitó—.
imitó—. Tienes que irte.

—No quiero irme—contesta calmado—. Quiero quedarme


quedarme aquí contigo, bella.

Me quede quieta anonada mirándolo, entiendo que Diego siempre me ha declarado sus sentimientos a mí, y admito
que yo también siento algo más por él..., pero por ahora aún no me siento lista y sé que soy terca y veo como Diego
está siendo paciente conmigo.
—Debes irte—repetí.

Se me acercó de nuevo a mí y me tomó de la cintura. Mi respiración se alteró, nos miramos fijamente desafiándonos,
su mirada era dulce y tierna en cambio la mía era de terror y pánico.

—Seré sincero contigo, Anastasia, desde el el primer día que te sentaste


sentaste a mi lado supe
supe que tú tenías algo y cuando
hablamos supe que tenías una chispa única, pero claro, al principio no lo tenía claro tenía que conocerte para estar
seguro si era cierto o no...y es real, Anastasia. Sé que tengo miles defectos y una reputación asquerosa y que he
estado demasiado tiempo en la oscuridad solo, pero tú eres una bonita luz que vino alégrame los días con tu
compañía.

Abro los ojos porque me sorprendieron sus palabras. Él no pierde oportunidad y me acaricia la mejilla. Nuestras
narices se rozaron y me quedé quieta por su gesto.

—Mírame Anastasia, ya me tienes, aquí estoy desnudando mi corazón


corazón por ti, por la chica más terca que he conocido
conocido
en mi vida, pero también por la chica más fascinante que he podido conocer que no me dejas sorprender ni por un solo
segundo.

—Diego, tú no sabes
sabes que estar conmigo se sentirá mal.

—Bella, estar contigo nunca


nunca se sintió mal, al contrario,
contrario, se siente bien.
bien.

Me quedo callada. Diego me agarra muy fuerte de la cintura y pongo mis manos en su pecho. Ambos nos miramos
mir amos
fijamente con deseo. Él muerde su labio inferior y mis
m is ojos captan ese movimiento tan sensual.

—Necesito besarte, Anastasia—.


Anastasia—. Dice en un susurro.
susurro.

Hola personitas ¿Cómo están? ¿Cómo les ha ido estos últimos días? Bueno quiero pedir perdón por no subir
los dos capítulos por semana, pero yo soy de Chile y estamos sufriendo enorme injusticia con nuestro
derecho y me deber es ir marchar con mi pueblo y luchar por nuestro derecho para un país más justo y
también estoy terminando mi semestre de la universidad y también me estoy cambiando de departamento, así
que estado muy ansiosa y pido perdón pero espero que entiendan de que soy una estudiante...y lo que esta
pasando Chile es algo importante y yo debo luchar con mi pueblo todos los días 

En fin perdón, trate de subir la próxima semana dos capítulos 

Un abrazo gigante de oso 

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Capítulo 19
Diego se inclina hacia mí, pero yo corro mi cara y sus labios impactan con mi mejilla. Me mira
mi ra sorprendido y me suelto
de su agarre con cuidado, doy varios para atrás para poner distancia entre nosotros.

—No, Diego, no hagas


hagas esto más difícil para mí...
mí... A veces pienso que
que solo tiene un capricho
capricho conmigo—murmuro
confundida por lo que está pasando entre nosotros—. Estoy segura de que solo estás confundido, ya se te pasará.

Él se tiró del pelo y se tapó la cara con sus dos manos y soltó un enorme suspiro. Me crucé de brazo, esperando que
dijera algo más para ir a acostarme.

—No eres ningún capricho


capricho para mí. —Se golpea
golpea el pecho.

—Claro que lo soy Diego. Soy la única chica que


que de cierta forma te ha dicho que no y que te ha rechazado—me
rechazado—me
acerque a él—. Es una locura y creo que estás confundiendo de nuevo las cosas como siempre entre nosotros.

—Anastasia, no estoy
estoy jugando a nada—él
nada—él sostiene mi cara entre
entre sus manos—. Sé lo que estás haciendo
haciendo Anastasia,
pero te demostraré que contigo voy en serio, jamás he fingido contigo y te he mostrado al verdadero yo. Por favor no
vuelva a decir que tú eres un juego
j uego para mí porque no lo eres.

—Diego... —muerdo con fuerza mi labio inferior con fuerza—. Sé que soy
soy complicada y como podrás
podrás notar me cuesta
confiar en la gente porque he sufrido muchos golpes y también sé que soy terca.

Su sonrisa se agrandó y se pasó una mano por el pelo.

—Coincido contigo, pero


pero no quiero hacerte daño. Sé que tengo
tengo una mala reputación,
reputación, pero también sé que eres la
chica que está rompiendo todos mis esquemas y mi mundo se está convirtiendo en un desastre aún más grande—se
quedó callado un momento y añade—: Me gustas, Anastasia. Sé que soy un desastre, un puto desastre y es tal vez lo
mejor que tengo para ofrecerte por ahora.

—Eres un desastre —confirmó


—confirmó con una sonrisa—, pero todo el mundo lo es así, que no te sientas especial—bromeo
especial—bromeo
con él.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Soy un desastre, pero


pero puedo aprender
aprender mucho de ti, Anastasia.
Anastasia. No me rendiré porque
porque sé lo que siento
siento por ti y eso no
lo pondré en duda por nadie, ni siquiera por ti—dice con la voz ronca, solté un suspiro al escuchar sus palabras y me
tapé la cara con mis manos.

Nos quedamos
veces calladosy en
quisiera besarlo un silencio
decirle que yo incómodo. No sabía
también siento qué hacer
esa química conalél,
respecto
pero sécon
queDiego, meloconfunde
no sería mucho
correcto para a
él...no
se que hacer odio ser así con mis
mi s sentimientos.

—Me voy—dice en un susurro


susurro y me da un beso en la frente.

Cierro los ojos y siento como la puerta se cierra con cuidado. <<Estás loco, Diego y sé que va a hacer un impacto en
mi vida, es casi inevitable>>—me dije mentalmente.

******

Entré en la universidad corriendo y chocando con media universidad, pero por fin, llegué a mi salón. Cuando entré al
salón aún estaba vacío. Joder, siempre pienso que llego tarde cuando aún nadie ha llegado al salón—puse los ojos en

blanco.
Diego meCaminé
dio unalbeso
último
en asiento y me derrumbé en la silla. Sacó un libro y me puse a leer, pasaron unos minutos y
la mejilla.

—Hola, mi bella.
Lo miré y no puedo evitar mis ojos, le hicieron un rápido repaso, vestía con pantalones rotos en la rodilla de color
negro y una camiseta blanca.

—¡Hey! —Él chasqueó sus sus dedos frente a mi cara—.


cara—. Sé que soy sexy,
sexy, pero controla tus ojos—una
ojos—una sonrisa malvada
apareció en sus labios.

Negué con la cabeza y volví a poner atención a mi


m i libro. Él arrastró su silla más cerca de la mía.

—Te ves bonita leyendo,


leyendo, tus ojos brillan con pasión—. Lo mire de reojo y tiene una mirada
mirada traviesa que hace que sus
ojos brillen aún más y una enorme sonrisa perfecta donde se le marca los hoyuelos—. Por cierto, ¿cómo estás?

—Estoy bien ¿y tú? —levantó


—levantó la mirada de mi libro para mirarlo.

Él se acercó tan rápido a mí que solo sentí el impacto de sus labios en mi mejilla que duró más de la cuenta.

—Diego—, digo sorprendida.


sorprendida.
Él soltó una carcajada y se acercó más a mí tanto que podía sentir su respiración en mi cuello.

—Te voy a conquistar Anastasia,


Anastasia, te voy a sorprender
sorprender todos los días—Él
días—Él me sonrió de lado
lado donde se le marcaron
marcaron sus
hoyuelos—. Te besaré siempre que pueda—Dijo con una enorme sonrisa.

Puse los ojos en blanco. No tiene remedio, este chico —me digo a mí mismo. Retomé mi lectura, pero me fue
imposible. Él me miraba fijamente, lo miré de reojo y tenía su cabeza apoyada en su mano.

—¿Por qué me miras tanto? —Digo molesta.

—¿Eh? —Exclamó perdido.

—¿Por qué miras así? —repetí,


—repetí, mordiendo mi labio inferior
inferior para no reírme.

—Eres agradable a la vista.

—Imbécil—bromeo.

Él sonrió aún más y arrastró mi silla más cerca a la de él. Lo miré con curiosidad, pero él seguía con una sonrisa de
bobo que siempre termina de alguna forma contagiándome.

—Diego...

—Anastasia—, dijo imitando


imitando mi tono de voz.

Cerré los ojos y conté del uno hasta el diez, me masajeó la sien, estaba a punto de perder el control con Diego y es
que este chico tampoco me lo ponía fácil, es como si buscara provocarme.

—¿Te sucede algo? —Pregunto


—Pregunto inocentemente
inocentemente y jugando con
con un mecho de mi pelo
pelo entre sus dedos.

—No, nada—Respiré de nuevo y me derrumbé en


en la silla. Presionó un dedo en el tabique
tabique de mi nariz.

—¿Quieres golpear mi lindo rostro? —Preguntó con un tono burlón y asentí con mi cabeza—.
cabeza—. Agresiva, deberías
besarme mejor—comentó con diversión.

Entrecerré los ojos y conté uno hasta el cien "¡Dios mío! Ayúdame, por favor" El profesor entró y por fin, empezó la
clase. Él me sonrió toda la clase y alguien debería darme un premio por aguantarlo tanto.

—Así que te cambias hoy—lo


hoy—lo miré y jugaba con un bolígrafo. Yo asentí—. ¿Quieres que te ayude con las maletas?
—No gracias—rechace su oferta.
oferta.
Él hizo un puchero.

—¿Por qué no?

—Me ayudarán los gemelos—digo


gemelos—digo sin interés y volviendo
volviendo a concentrarme en mis apuntes.

Apoyó su cabeza en su mano y me miró fijamente. Empecé a anotar lo que el profesor habla, pero él me observa tan
fijamente que me ponía nerviosa.

—¿Por qué huyes de mí?

—No huyo de ti—murmuré bajando


bajando la voz.

—Claro que sí—me rebatió con una sonrisa.

—¡Claro que no! No eres el centro de mi universo, Diego.

Él se golpeó el pecho como si mis palabras lo hubieran lastimado.

—¡Oh, vamos, Anastasia! —Exclamó fuerte con una una sonrisa, nuestros compañeros
compañeros nos miraban de reojo—. No me
estás poniendo fácil lo de conquistarte, ¿verdad?

—¿Quieres callarte?—Digo enojada.


enojada.

Miré mis apuntes, pero ya me había perdido y quedé atrasada. Tire el lápiz y mire al susodicho que hizo que me
perdiera en mis anotaciones.

—No—dijo con una sonrisa


sonrisa de bobo—. Sabes,
Sabes, creo que estás siendo algo aburrida en estos momentos.

—Solo contigo.

Miré hacia la ventana y sentí como Diego, arrastraba su silla más cerca de la mía
m ía en donde sentí como nuestras
piernas se rozaron y él tomaba mi mano.

—No te creo.

Lo miré por un segundo antes de sonreír.

—No tengo porqué demostrártelo—lo provocó con una pequeña


pequeña sonrisa.

—Deberías relajarte un poco.


poco. No te voy a hacer
hacer nada que tú no quieras Anastasia,
Anastasia, pensé que eso ya había quedado
quedado
claro—tomó un mechón de pelo y lo enrolló en el dedo—. No te besaré al menos que tú lo hagas primero y estás a la
defensiva en estos momentos.

—Lo tomaré en cuenta


cuenta y no estoy a la defensiva—me
defensiva—me crucé de brazos.

Él levantó una ceja y miró mis brazos que lo tenía cruzado, podía ver como una sonrisa burlona aparecía en sus labios
porque me estaba contradiciendo con los gestos de mi cuerpo y Diego lo sabía.

Me miró por unos largos minutos antes de inclinarse hacia mí y besarme de nuevo en la mejilla. Abrí los ojos y él soltó
una carcajada que hizo que toda la clase nos mirara fijamente e incluso el profesor.

—Joven Rivero, puede dejar de besar a su compañera—me hundí más en la silla. Diego me observa fijamente—.
Guarde los besos para después.

El profesor volvió a explicar, pero nuestro compañero seguía mirando, los fulminó con la mirada y poco a poco dejaron
de mirar. Miré a Diego, y estaba recostado en su silla.
—Diego—, maldije entre dientes.
dientes.
—No te enojes.

—Déjame en paz.

Saqué mi celular y le escribí un mensaje a Dylan. Él se inclinó y vio la pantalla de mi celular.

—¿Quién es Dylan?

—¿Qué haces ahora? Me espías—digo entrecerrando


entrecerrando los ojos.

—Tengo curiosidad por


por saber con quién hablas.
hablas. Si quieres, puedes
puedes mirar los míos—comenta sin interés.

Sacó su celular y se puso a jugar con él. Lo miré y tenía una sonrisa pícara que hizo que clavara la vista en la pantalla
de mi celular.

—No soy una fisgona,


fisgona, pero gracias.

—De nada.

Lo miré de reojo. Él seguía sonriéndome con esa estúpida sonrisa parecía tonto y no puedo evitar que me
m e haga gracia.
Apenas había empezado a curvar los labios en una sonrisa, cuando él soltó un:

—¡Ja!

Lo miré y tenía una sonrisa triunfal.

—Te he hecho sonreír,


sonreír, no te puedes enojar
enojar conmigo, Anastasia—me
Anastasia—me guiñó un ojo.
ojo.

Por fin, salimos de clase y en la puerta estaba esperándome los gemelos y Jonathan. Me acerqué a ellos y le di un
beso en la mejilla a cada uno.

—Mi pequeña es tan grande—decía Dylan de broma, fingiendo limpiarse las lágrimas—. Te vas a vivir sola.

No puedo evitar reírme, son unos imbéciles.

—Oh, no, por favor, aquí


aquí tenemos al Dylan dramático—dijo Javier poniendo
poniendo los ojos en blanco.
blanco.

—Déjame perra, envidiosa—bromea


envidiosa—bromea Dylan.

—Tú serás perra—rebatió Javier


Javier con una sonrisa.

—No sean niñas—dijo Jonathan.


Jonathan.

—Cállate perra—dijeron los gemelos


gemelos al mismo tiempo.
Sentí unos pasos y escuché su risa. Los gemelos seguían peleando entre sí y tirándose bromas.

—Tus amigos son raros—me susurró


susurró Diego en la oreja. Di un salto, lo que hizo
hizo que se riera aún más fuerte de mí.

Lo miré de reojo, pero él se estaba ya alejando. Imbécil es un imbécil—me digo a mí misma.

—No decías lo mismo Jonathan


Jonathan antes que me cambiaras por las chicas—bromea
chicas—bromea Dylan.

—Caminé señoritas—bromeo—. Ustedes me hacen pasar


pasar vergüenza.

Dylan se detuvo y abrió la boca, se llevó una mano al pecho y me miró como si hubiera cometido el mayor de mis
crímenes.

—¡Te avergonzamos! —Exclamó


—Exclamó con dramatismo—. Perdóname
Perdóname por ser una persona
persona tan genial y auténtica, amorcín
—él entrecerró sus ojos y me miró fijamente—, eres una perra en todas sus
sus letras.
—No sea exagerado, cariño—me acerqué a él
él y lo abracé con fuerza—.
fuerza—. Sabes que te amo.

—Lo sé, soy una persona


persona encantadora,
encantadora, es imposible que no me amen—bromea.

—Eres un puto—aclaró Jonathan con una


una sonrisa.

—Ya me pedirás que te


te folle y duro, amorcín—rebatió
amorcín—rebatió Dylan con una sonrisa. Jonathan puso cara de asco y no pude
controlar mi risa.

—Si, seguro—respondió asqueado.

—¡Oh por favor! —Exclame—. Vayan a un motel— tomé


tomé el brazo de Javier, quien estaba aburrido
aburrido viendo su celular.

—Amorcín, te puedes unir—propone de broma.


broma.

Fruncí el ceño y negó con la cabeza.

—Eres asqueroso, no voy a ser un trío con ustedes—puse los ojos


ojos en blanco y Dylan me rodeó con su brazo
brazo y me dio
un beso en la mejilla

—Tú te lo pierdes.

—Eres un puto hermanito—Javier


hermanito—Javier achicó sus ojos
ojos y miró a su reflejo. Son iguales y lo único que
que cambian son sus
personalidades.

—Tú también lo eres, hermanito


hermanito querido, solo porque
porque te hace el calladito, te crees el jodido
jodido santo Javier—Dylan Bufo
—. Eres igual o más puto
puto que yo.

Javier se encoge de hombros, porque ambos tienen arrastre con las chicas, solo que Javier siempre ha sido el callado,

el que hay que sorprenderlo para que él tome en cuenta. En cambio, Dylan es un hablador, una vez que entra en
confianza un poco, ya no se calla nunca más.

—¡Y tú! —Me apuntó Dylan,


Dylan, me llevé una mano al pecho—. Terminarás sola,
sola, vieja y amargada porque
porque ya nadie te
aguanta—bromea.

—Mejor sola que mal acompañada—digo


acompañada—digo con una
una sonrisa burlona.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

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últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Otra costa el próximo 03 de diciembre estoy


estoy de cumple año y subire un capitulo y en mi Instagram subiré
subiré un
adelanto del siguiente capitulo para celebrar con usted ❤

Instagram:Vanesa Osorio Guerrero

Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 20
Entró en el que era mi nuevo hogar con los gemelos, lo increíble de esta situación es que también venía Diego, pero
no porque lo invitáramos, sino que vivo en su mismo
m ismo edificio. El destino me está jugando una mala pasada, es como si
de alguna manera quisiéramos que estuviéramos juntos.
j untos.
—Tus padres se gastaron
gastaron una pasta—dice Jonathan.

Miro el departamento y es de color verde claro y todos los muebles son blanco y negro dando un toque de elegancia al
departamento. Dejo mis maletas en el suelo y miro el ventanal en donde puedo observar todo Barcelona. ¡Me encanta
la vista!

—Joder con tu nuevo departamento—dice los gemelos juntos. Suelto


Suelto una risa. Amo cuando
cuando hablan al mismo tiempo.

—Es demasiado caro—hago


caro—hago una mueca. Mis padres
padres tienen plata y ambos son exitosos en
en sus trabajos, pero no me
gusta que gasten su dinero en mí, siempre me ha gustado luchar por lo que quiero.

—Mierda, tenemos que irnos —dice Javier—. Segura,


Segura, Anastasia que no
no quieres ir a la fiesta.
—No—rechazo su oferta de nuevo.

Los gemelos y Jonathan se despiden de mí dándome un enorme abrazo y beso. Ellos cierran la puerta y nos
quedamos solos. Observó a Diego, quien está mirando con curiosidad el departamento, aunque se parece mucho al
de él, solo que el mío es un poco más pequeño que el suyo.

—Increíble—comenta.

—No te sorprendas tanto,


tanto, se parece mucho al tuyo—digo con una
una sonrisa y sentándome
sentándome en el sillón.

Él camina donde estoy y se sienta a mi lado.

—Me parece increíble como el puto de destino,


destino, quiere que tú y yo estemos juntos—dice con una sonrisa picarona.
picarona.

Suelto una carcajada. Lo miro y sigue con su estúpida sonrisa que siempre me
m e termina de contagiar .

—Eres bellísima—me guiñó el


el ojo.

No puedo evitarlo, pero comienzo a sonrojarme por sus palabras, pero que me está pasando—me dije a mi misma. Me
puse de pie, pero Diego tiró de mi mano e hizo que me sentara en su regazo.

—¿Podemos intentarlo?

Lo observé con una sonrisa y pasó mis manos alrededor del cuello de Diego. Me incliné hacia él.

—De momento amigos, no lo fuerces, Diego.


Sonrió contento con mi respuesta y su nariz acarició la mía, fue una caricia tan dulce.
—Mmm..., ¿Solo amigos? —Preguntó
—Preguntó con una sonrisa
sonrisa traviesa.

—Por ahora. —respondo


—respondo con una sonrisa traviesa.
traviesa.

Me levanté de su regazo y miró alrededor mío ¡Amaba mi nuevo departamento y la vista era espectacular!

—Tienes una irresistible sonrisa,


sonrisa, Anastasia. —Se paró
paró del sillón y se puso al frente mío en donde
donde puso un mechón
mechón
detrás de mí oreja—. No dejes nunca de sonreír.

Caminé en donde estaban mis cosas y tomé dos maletas. Él me ayudó con las demás maletas y empezamos a subir la
escalera que daba al segundo piso. Era grande, no tanto como el departamento de Diego, solo había dos
habitaciones. Caminé hacia el fondo y abrí la puerta que era de un color rosa pálido.

Dejé mis cosas ahí, está es mi pieza que mis padres la habían decorado. Tenía un escritorio, un librero, un clóset, una
cómoda y una enorme cama. Dejé mis cosas en el suelo.

—Todo tu estilo—sonrió burlón.


burlón.

— ¡Oye! —Exclamé—. Me gusta este rosa, además fueron mis padres quienes
quienes decoraron el departamento.
departamento. Tengo
hambre, pidamos pizza. —Él asintió y sacó su celular.

—Llamaré a la pizzería. ¿Pizza


¿Pizza vegetariana? Verdad
Verdad

Yo asentí con una enorme sonrisa.

******

Después de una hora estamos comiendo pizza, sentados en el suelo de mi sala de estar. La pizza estaba deliciosa.
Miré de reojo a Diego estaba concentrado comiendo pizza. Era raro estar con él, aunque debo confesar que su
compañía me agrada, es simpático y no es arrogante como fue al principio cuando lo conocí.
Me gusta como es Diego, supongo que lo juzgué muy rápido. No me di el tiempo de conocerlo, aunque puedo notar
que tiene muchos secretos, pero quien no tiene secretos, yo también los tengo.

—¿Por qué me miras tanto? —Pestañeo varias veces.


veces.

—Me gusta estar contigo,


contigo, ahora—sonreí.

Él me dio un beso en la mejilla y me rodeó


r odeó con su brazo. Apoye mi cabeza en su hombro.

—A mí también, Anastasia—él
Anastasia—él suelta una risa—. Siempre me ha gustado
gustado tu compañía.

—Es porque soy genial,


genial, Diego—bromeo con él.
él.
—Bueno, tampoco te pases porque sigues
sigues siendo terca y aun
aun te noto algo a la defensiva, en serio
serio chica que a veces
veces
no se como acércame a ti porque siento que en cualquier momento me vas a pegar un puñetazo.

—¡Ja, ja, ja! Muy chistoso—digo


chistoso—digo sarcásticamente.

Mi teléfono sonó y vi que era una llamada entrante de Luis. Conteste la llamada.

—Hola, hola, aquí tu mejor boxeadora—sonreí.


boxeadora—sonreí. Luis se rio a través de la línea.

—Hola hermosa, aquí tu mejor representante y amigo—bromea.

—¿Qué sucede?

Diego tomó mi mano y empezó a jugar con mis dedos.

—Mañana, a las nueve


nueve en punto, en el mismo lugar, ¿puedes? —Hablo en clave.
Solté una risa.

—Claro, nueve en punto.


punto.
—Vas a ganar mucho dinero, nena.

—Mmm...Vale, eso supongo


supongo que nos beneficia
beneficia a los dos, ¿verdad?
¿verdad? —Bromeo, Luis se río y gritó: ¡sí! —Bueno, tarado,
nos vemos mañana.

Deje mi celular a un lado y me acerque aún más a Diego.


Di ego.

—Tengo una pelea mañana, ¿quieres ir? —Le


—Le pregunto.

Su rostro se iluminó y asintió muchas veces.

—Me encantaría. —Se acercó más y corrió el pelo de mi cara—Te revelaré un secreto: Eres la chica de
de mis sueños,
Anastasia. Te encontré.
Me quedé quieta y no pude evitar una sonrisa en mis labios. Observé sus labios y se veían tan suaves. Me acerqué
rápidamente y le di un beso fugaz. Él me miró atónito.

—Sorprendido guapo ¿eh?

—Tú, siempre me sorprendes,


sorprendes, Anastasia, no lo dudes.
dudes.

Me observó y sonrió de lado.

—Me puedes decir que está pasando por por tu cabecita—él me miró fijamente
fijamente y puse mis manos en su pecho—. Puedo
Puedo
ver como tus ojos lideran una batalla.

Me mordí el labio inferior y suspiré, no podía negar que me estaba encariñando con Diego aún más que cada día eso
de ser amigos entre nosotros se veía más confuso y ya no tenía claro si estábamos pasando tiempo como amigos o
algo más, y Diego tenía razón me gusta, pero también tengo terror de todo, de poner todo en peligro. Tengo miedo de
muchas cosas y quisiera ser más fuerte porque sé que falta poco para que todo estalle y Diego se entere de todo mi
pasado y no sé si él me seguía mirando de la misma forma que mira ahora.

—Tengo muchos demonios


demonios dentro de mí—le digo
digo en un susurro.

—Todo el mundo tiene sus demonios en su interior, nadie en esta


esta vida es un ángel,
ángel, Anastasia. Yo también
también tengo
demonios que me torturan todas las noches y días y luchó siempre contra ellos.

Me quede callada porque tenía razón nadie en esta vida es un santo todos tenemos algo doloroso de nuestro pasado,
cada persona tiene su pelea interna, lo importante es levantarse y salir adelante,
—Los humanos estamos
estamos hechos para ser fuertes
fuertes y soportar todo—él
todo—él me acarició la mejilla—. Puedo
Puedo ver que sufres
por dentro, que cada día peleas contigo misma—abro los ojos—, y sabes cómo sé eso—yo negué con la cabeza y él
cerró los ojos—. Porque yo también sufro por dentro, mi corazón sangra todas las noches.

—Diego—, susurró.

—No dejes que tus demonios


demonios te ganen, Anastasia. Eres fuerte
fuerte y sé que podrás salir adelante. Los humanos
humanos somos
fuertes y tú eres jodidamente fuerte, puedo verlo y sentirlo—él sonrió de lado—. Además, que tienes una buena mano
para golpear y queda confirmado por mi cara—solté una carcajada.

—¿Quién eres? —pregunto


—pregunto anonadada.
anonadada.

—Soy el verdadero Diego y no me estoy escondiendo,


escondiendo, te estoy mostrando al verdadero
verdadero Diego con sus miedos
miedos y
secretos.
Me quedé callada por sus palabras porque me estaba mostrando a un Diego que no conocía y me estaba
sorprendiendo de una buena forma. Puso su mano en mi mejilla y acarició con cuidado. Cerré los ojos.

—Quiero que tú conozcas


conozcas mi verdadero yo—abrí
yo—abrí los ojos—. Quiero que me conozcas y entiendas
entiendas que yo no soy como
tú piensas, solo tengo una máscara para protegerme del mundo exterior.

Asentí varias veces.

—La vida es cruel—digo en un susurro.

—Exacto—tomó mi mano y la guió hacia su corazón—.


corazón—. Y mi corazón está bastante maltratado,
maltratado, dolido con la jodida
vida. Solo me quiero proteger de lo que hay allá afuera.

—Diego.

—Te estoy mostrando al


al verdadero Diego.

Se acercó a mí y nuestras narices se rozaron.

—No te escondas—digo en voz baja, me sentí


sentí hipnotizada y quería
quería descubrir cómo era realmente Diego, porque
porque el
Diego que tengo frente a mí, me tenía cautiva con sus palabras.

—No lo estoy haciendo y contigo jamás lo he hecho—me susurro.

—Me da miedo que me cautives,


cautives, Diego.

Él me sonrió de lado mostrándome su perfecta sonrisa donde se le marca los hoyuelos haciéndolo aún más guapo.

—Yo Quiero que tú estés


estés cautivada por mí—él
mí—él se acercó más a mí y podía
podía sentir su respiración
respiración en mi oído. Me toque
toque
el pecho y mi corazón latía muy rápido—. Porque tú ya me tienes así—sonrió con orgullo.

Él se separó de mí, tomó mi mano y se la llevó a su corazón donde latía rápidamente. Observé mi mano en su pecho y
puso su mano encima de la mía y sentí una corriente en todo mi cuerpo.

—Perdón—susurro.

Lo mire extrañada, porque se estaba disculpando.

—¿Ah? —Pregunta confundida.


confundida.

—Sí, perdóname por haber


haber sido un imbécil cuando
cuando te conocí y después
después sé que soy
soy un imbécil la mayoría de las veces
y sé que te di miedo al principio, pero como te digo antes Anastasia jamás había sentido esto y actúe como un loco
contigo.

Solté un suspiro y él sonrió aún más. El imbécil era perfecto, de eso no hay duda, pero aún no estoy segura si solo me
estaba tomando el pelo o si es verdad lo que me está diciendo porque también Diego le gusta bromear mucho.

—No estoy jugando a nada, Anastasia—me


Anastasia—me dijo como si me hubiera leído la mente.

—Tengo que confiar


confiar en ti.

—Claro—nos miramos fijamente. Él Él se relamió el labio inferior, mis ojos observaron ese gesto y de repente quería
morder ese labio—. Yo confío en ti.

Lo observé y me quedé callada porque no sabia que hacer odio ser tan insegura en algunas cosas y da miedo pensar
en el amor cuando mis dos relaciones anteriores me hicieron tanto daño. Diego no es como ellos, pero tampoco
metería las manos al fuego por alguien eso lo aprendí hace dos años atrás. Pero de una cosa tenía claro y es que
Diego quiere meterse en mi vida en todos los sentidos.
Hola criaturitas hermosa ❤

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Capítulo 21
Acompañé a Diego a la salida de mi departamento. Me tomó de la cintura y se acercó hasta que nuestras narices
rozaron. Me quedé mirándolo fijamente, antes de darle un beso en la mejilla.

—Adiós, guapo.

—Adiós, Anastasia—me dio


dio un último beso fugaz
fugaz antes de irse y cerré
cerré la puerta.

Caminé hacia mi cuarto y me puse a guardar mi ropa y mis


m is libros, una vez que acabé de ordenar y guardar todas mis
cosas, quedé contenta con el resultado. Tomé mis cosas y me metí a bañar.

Me acosté en mi enorme cama ¡Dios


¡Di os era exageradamente grande! Puse mi alarma para mañana ir a mi último día de
universidad de esta semana.

*******

Me levanté y me puse unos pantalones negro-rotos, una polera de tiritas verde y convers negra. Cuando estaba
saliendo de mi departamento, me topé con Diego que estaba vestido todo negro e incluido su gorro.

—Hola —se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.

—Hola, guapo ¿Qué haces


haces aquí? —Preguntó
—Preguntó con curiosidad.

—Me ofrecí a llevarte hoy—Diego


divertido. hoy—Diego ladea la cabeza,
cabeza, examina la expresión
expresión de sorpresa en mi rostro
rostro y luego sonríe

—¡Eres imposible!
—Eso a ti te encanta—sonríe
encanta—sonríe con ironía y con un tono juguetón
juguetón que va a hacer
hacer que me vuelva loca.
loca.

Bajamos al subterráneo en donde nos subimos a su todoterreno. Cuando llegamos a la universidad. Sus amigos lo
estaban esperando, Alejandra me sonríe y levantaba sus cejas de arriba y abajo. Puse los ojos en blanco.

—Nos vemos Diego. Gracias por


por traerme.

—¿Por qué te vas? —Él


—Él tomó mi barbilla y sube el
el pulgar deslizándolo lentamente
lentamente hasta mi labio
labio inferior donde lo
acaricia y hace que se me corte la respiracio.

Miré de reojo y todos sus amigos nos miraban fijamente.

—Tengo cosas que hacer,


hacer, Diego —contesto
—contesto con una sonrisa inocente—.
inocente—. Adiós.

Me separé de él, pero él tiró de mi mano y me dio un suave beso en los labios. Abrí los ojos y él tenía una sonrisa
triunfadora. Negué con la cabeza.
—¿Ahora me puedo ir? —pregunto de broma.

—Ahora sí te puedo dejarte ir. Piensa en mí porque yo lo haré—esboza


haré—esboza una sonrisa burlona y dio pequeños
pequeños toques en
su sien.

Solté un suspiro, no me lo ponía fácil, este chico está haciendo que me enamore de él con su sonrisa. Me alejé de él y
caminé rápidamente a donde estaba los gemelos, Jonathan y Roció.

—Hola, hermosa—dijo Jonathan,


Jonathan, mientras me daba
daba un beso en la mejilla—. ¿Listas para hoy?

—Hoy es el día, pequeña—gritó


pequeña—gritó Dylan.

Javier puso los ojos en blanco.

—Tenemos que esperar—caminamos


esperar—caminamos a una esquina
esquina y vimos como el grupo de Diego pasaba por nuestro lado. Él
Él me
miró y me guiñó un ojo.

Cuando vi desaparecer el grupo de Diego, solté un suspiro. Mire a los gemelos y ellos se llevaron a Rocío. Me subí al
coche de Jonathan y le di la dirección de a dónde teníamos que ir.

—¿Seguro que quieres


quieres ir? —Pregunto preocupado.
preocupado.

—Si—digo segura. Tomé mi celular


celular y lo apagué porque
porque no quería interrupciones.
interrupciones.

Jonathan asintió y puso en marcha su auto. Dos horas después estábamos escondidos mirando una bodega
abandonada. Observe con cuidado y a lo
l o lejos había dos coches estacionados.
—Quédate aquí. —Le
—Le dije a Jonathan.
Jonathan.

—¡¿Qué?! No, te acompaño—dijo


acompaño—dijo molesto.

Me acerqué a él y le
l e di un beso en su mejilla.

—Quédate aquí, no
no haré nada, por
por favor. —Él soltó un gruñido,
gruñido, pero asintió con
con su cabeza.

Me acerqué a la bodega y entré por la puerta de emergencia. Estaba todo oscuro así que me apoyé en la pared para
guiarme. Escuché unas voces y era el mismo hombre que me amenazó en Madrid, se escuchaba a lo lejos. Me quedé
quieta aquí, no quería exponerme más y si alguien llegaba podía escapar fácilmente.

—Ella peleará esta noche—escuche


noche—escuche a lo lejos—.
lejos—. Tienes que convencerla
convencerla para que vuelva
vuelva a nosotros.

Intenté escuchar la otra voz, pero no pude escuchar, hablaba muy despacio y tampoco me iba a arriesgar que me
descubrieran.

—Es a las nueve, ella tiene que volver.

No escuché que le respondía la otra persona. Me mordí el labio inferior con fuerza.

—Tenemos una deuda


deuda que cobra con ella.
ella. Anastasia es de nosotros. Solo tráela de vuelta, me da lo mismo como sea
—respondió enojado.
enojado.

Sentí unos pasos que venía de donde estaba. Mi corazón se alteró, me quedé quieta, pero lo sentía más cerca y
empecé a caminar lentamente a la salida. Cuando pude salir, corrí en donde estaba Jonathan esperándome.
esperándome. Tomé su
mano y corrimos a su auto, teníamos que irnos ya.

Cuando estaba en su coche y rumbo de nuevo a la universidad, puede respirar tranquila. Jonathan me miraba con
curiosidad.

—¿Qué descubriste? —Preguntó,


—Preguntó, por fin.

—No mucho, sentí unos


unos pasos que venían
venían hacia mí y me fui. —Mire por
por la ventanilla.

—¿Alguien te vio, Anastasia?


Anastasia? —Pregunto preocupado.
preocupado.

—No..., creo que nadie


nadie me vio. Me fui antes de que me vieran.

—Esto se está poniendo


poniendo peligroso, Anastasia.
Anastasia.

Lo miro por un segundo, antes de volver a mirar por la ventanilla. No dije nada porque la verdad es que estaba
jugando con fuego,
fuego, pero yo sé lo que
que ellos querían de mí y no lo voy a permitir.

Cuando llegamos a la universidad faltan dos minutos para entrar a la otra clase. Jonathan me miraba de reojo. Me
detuve y le tomé la mano.

—Jonathan, me está poniendo nerviosa,


nerviosa, por favor para—le dije con una sonrisa.

—No quiero que te pase


pase algo malo. Ya has
has sufrido mucho Anastasia,
Anastasia, por favor.

—Nada me pasará, te lo prometo—le sonreí.

Él me abrazó fuertemente y escondí mi cara en su pecho. Sé que está preocupado porque él sabe lo que pasó hace
dos años atrás con los gemelos. Ellos saben todo lo que sufrí y aún sigo sufriendo todos los días porque tengo un
demonio detrás de mí que siempre está volviendo.

—Te quiero, Anastasia—dijo


Anastasia—dijo en un susurro —. Eres como mi hermanita, no quiero que te sigan
sigan lastimando.
Justo cuando iba a responder, alguien tosió. Mire y era Diego quien nos miraba
m iraba fijamente. Miró a Jonathan por un
segundo y le di un apretón en su mano.

—Nos vemos después—dijo Jonathan, dándome


dándome un beso en la frente.

Mire a Diego, quien ahora estaba mirando su celular. Pase por su lado y camine hacia el salón, me senté en último
puesto y miro por la ventana. Recordar la vaga conversación que escuché en la bodega <<tienes que convencerla de
que vuelva a nosotros>> <<A las nueve>> —. Todo encajaba con mi pelea y el sujeto de Madrid.

—¿En dónde estabas?


estabas? —Di un salto en mi silla.
silla. Mire que estaba Diego
Diego con una sonrisa.

—Por ahí—digo sin interés


interés —. ¿Acaso me extrañaste?
extrañaste? —Pregunto de broma.

—Por supuesto. Cada segundo desde que nos separamos. —bromea.


Soltó una risa y le pegó un puño en su hombro de juego.

—Imbécil.

—Bellísima—rebatió con voz ronca—. ¿Estás nerviosa?


nerviosa?

Puse una mano en mi pecho e hice una mueca, como si su palabra me hubiera ofendido.

—¡Yo! —Exclamó ofendida—.


ofendida—. Jamás, guapo—alzó
guapo—alzó la barbilla.

Él se rió y me dio un beso fugaz. Puse los ojos en blanco por su beso. Hasta el momento con Diego, no nos hemos
dado besos verdaderos, solo han sido toques con nuestros labios.

—Ya lo veremos, estaré ahí


ahí gritando en primera fila tu nombre y apoyándote
apoyándote a todo pulmón. —no puede evitar reírme
de él.

La clase me la pasé riendo con él, tirando bromas de aquí y allá. Yo lo miraba, me di cuenta de que caí, que de nuevo
estaba cayendo por amor. Diego, al final, si pudo meterse en mi corazón << ¡Dios mío, me gusta, Diego!>> —fruncí el
ceño, en qué momento caí a los encantos de Diego.

— ¿Por qué me miras tanto Anastasia? — pregunta


pregunta con una chispa
chispa especial en sus pupilas.
pupilas.

—Eres agradable a la vista—digo intentando


intentando imitar su tono de voz.
voz.

—Lo soy—dijo con arrogancia—.


arrogancia—. Disfrútame, nena.
nena. Soy un espectáculo
espectáculo hermoso de ver—baja
ver—baja su mano por su torso,
torso,
recalcando que tiene un cuerpo de infarto para la vista de las mujeres.
m ujeres.

Me reí de él, esperé un segundo que acaba de llamar <<Nena>>. Negué con la cabeza.

—Qué vanidoso eres tú.


tú.

—Si nadie me lo dice, me tengo que dar ánimos


ánimos a mí mismo y recordar que soy guapo. —<<Claro,
—<<Claro, claro de seguro
nadie le dice que es guapo>>—. Tengo mucho amor propio.

Las horas se me pasaron volando en la universidad, estuve con Alejandra, quien insistió en ir a la pelea de esta noche
con Cameron, no tuve más remedio que pasarle la dirección para que me dejara tranquila. Diego estuvo conmigo todo
el tiempo y sus amigos tiraron bromas sobre nosotros de como antes nos odiábamos y ahora parecía que había algo
entre nosotros dos.

Él me abrazó todo el día y no podía evitar sentirme segura en sus brazos. Estaba desarrollando sentimientos rápidos
por este chico y eso me aterraba porque sé que me estoy relajando, cuando no debería hacer eso, pero es algo que
no puedo controlar.

Cuando salí de la universidad, Diego me tomó de la mano y me guió en donde estaba su todoterreno. Miré de reojo y
ahí estaba Barbara fulminado con la mirada.

Me abrió la puerta de su todoterreno y me ayudó a subir. Él rodeó su todo terreno y subió al asiento del conductor.
Barbara me fulmina con la mirada que me hacía sentir incómoda.

—Diego, ¿alguien te está buscando?


buscando? —Apunte
—Apunte en donde estaba
estaba Barbara, que nos
nos miraba fijamente.

Él la miró y frunció el ceño, ambos se miraron fijamente. Se nota que tiene un pasado. Vale, yo sabía que ellos se
acostaban, yo misma los vi besándose y metiéndose manos al principio del año, pero, aunque para él fue una
diversión, para Barbará no lo fue.

Él soltó un suspiro y apoyó su cabeza en el volante, puse mi mano en su hombro.

—Diego, ¿qué ocurre? —pregunto.


—pregunto.

—Esa chica me tiene cansado


cansado e intentando
intentando ser cortés y educado
educado con ella, pero no
no entiende que no quiero estar con
ella—me mira un segundo, antes de mirar a Barbara—. Anastasia, quiero estar contigo, pero ella me está acosando y
no sé cómo decirle que me deje tranquilo.

Mire por última vez Barbara. Él prendió su todoterreno y se puso en marcha a nuestro edificio.

espacio, Diego, ella está enamorada de ti—juego


—Tienes que darle espacio, ti—juego con un mechón de mi pelo—. Lo siento,
siento, pero
tengo que decirte que fuiste un imbécil con ella—lo apuntó con mi dedo—. Tú sabías que ella estaba enamorada de ti
y la usaste para satisfacer tus necesidades, ahora no te hagas la víctima, porque tú le diste esperanza e ilusiones—
digo enojada por toda la situación con Bárbara.

Dobló bruscamente en una calle y se estacionó. Nos miramos fijamente, retándonos con la mirada.

—Yo no le di esperanza
esperanza e ilusiones, ella sabía
sabía que la estaba
estaba usando...Porque no podía sacarte de mi cabeza. Ella
sabía que estaba sintiendo cosas por ti, ella lo sabía—dijo molesto. Me acarició la mejilla tiernamente—. Ella sabía que
quería estar contigo, pero tú no me dabas esperanza y aun no entiendo... que somos—movió las manos entre

nosotros—. Me confundes, Anastasia.


—¿Qué quieres de mí? —pregunto.

—Lo quiero todo de ti, mi bella. Quiero que seas: mi novia, mi chica, mi mejor amiga, todo eso y más. He caído por ti.
Me rindo, eres mi hermosa rendición.

Se acercó a mí y nuestras narices se rozaron.

—Joder, traté de resistirme a ti, En serio que lo intenté


intenté a pesar de que solo me quieres como amigo, pero no puedo,
puedo,
¿cómo podría ser tu amigo? Cuando eres la chica que me m e desafiabas con tus palabras, actitud y que sacas un lado
cursi en mí. Joder, me fascinas Anastasia. —Tomó mi mano y la guió en donde estaba su corazón—. Ya me tienes, ya
tienes mi corazón.

Pestañee varias veces para poder seguirle el ritmo de sus palabras. Mi corazón dio brinco de emoción al escuchar las
palabras de Diego, pero otra parte de mí tenía miedo de volver a sufrir por amor. Tenía miedo por él, no quería que
corriera peligro, por ahora no podía estar con él. Yo ya perdí una persona que era importante para mí y no quiero que
nadie nunca más alguien pierda la vida por intentar salvarme a mí.

Hola criaturitas hermosa ❤

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos

Un abrazo gigante de oso 

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últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

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Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro


Capítulo 22

Se acercó a mí y cerró los ojos esperando el beso, pero yo le di un beso en la mejilla. No puedo, no puedo ser egoísta
con otras personas y me duele el corazón en estos momentos.

—No puedo, fue un un error, Diego—mire hacia la ventanilla—,


ventanilla—, no puedo
puedo ofrecerte amor—lo mire de reojo—. Eres bueno
y tienes lindos sentimientos y solo significa una cosa para mí, que tengo que alejarme de ti.

Me observó perplejo, no entendía porque cambia de opinión tan rápido, pero no puedo ahora que mis demonios se
estaban haciendo presente en mi vida. No quería que nadie se contaminara de ellos, y menos Diego.

Él no merecía que yo le trajera más problemas a su vida...Yo era un jodido problema.

—Me confundes, Anastasia,


Anastasia, acabo de decirte
decirte que me gustas
gustas y mucho. Eres la chica de
de mi sueño—dice molesto—.
molesto—.
Estábamos bien, hace unos segundos, pero ¿ahora qué te pasa? —pregunta molesto.

Lo miro por un segundo y en sus ojos lideraban un verdadera batalla de mantener la calma o explotar contra mí.

—No quiero una relación,


relación, Diego—concluí.

—¿Por qué? —insistió.


—Ya te dije que me está
está pidiendo amor, cuando
cuando yo huyo. Lo
Lo siento, pero no quise darte ilusiones, Diego, pensé que
solo estábamos tonteando.

Él se tiró el pelo y me apuntó con un dedo.

—Eres cruel, yo pensaba


pensaba que era cruel, pero
pero tú me ilusionaste—él miró un momento al frente antes de mírame de
nuevo—. Te abrí mi corazón a la única chica que me ha gustado lo suficiente para pedirle que fuera mi novia. Está es
la razón por la que no me
m e interesaban las chicas de forma seria. Me has roto el corazón, Anastasia—me miró con
verdadero odio, pero se recuperó porque una sonrisa apareció en su rostro—, pero no te preocupes por mí. Fui un
imbécil a cambiar por ti.

Lo miró fijamente, nunca le pedí que cambiara por mí. Sé que estoy haciendo lo correcto, será lo mejor para ambos,
mantener la distancia como siempre tuvo que ser.

Él prendió su todoterreno y retomó el camino.

—No quiero estar más cerca de ti—dice con voz hostil.


hostil.

Yo asentí, nos quedamos en un silencio incómodo.

—No es nada personal


personal Diego, pero hueles a amor y a buenos sentimientos y no puedo.
puedo.

—Cállate de una buena


buena vez, Anastasia—Lo
Anastasia—Lo mire y me encuentro con el rostro furioso de Diego.

Me quedé callada,
dirigiéndome no tenía
al ascensor más
y él queconmigo.
entró hablar. Él estacionó su todoterreno en el subterráneo. Salí rápidamente

El ascensor llegó a mi planta de mi departamento. Miré de reojo a Diego y estaba apoyado en la pared, escribiendo un
mensaje en su celular. Cuando entro a mi departamento, solté un suspiro.

—Que desastre de persona


persona eres Anastasia—hable
Anastasia—hable conmigo misma. Negué
Negué con la cabeza y le escribí un mensaje a los
gemelos para que pasaran a buscar para ir a la
l a pelea.
******

Entre en el auto de los gemelos y los salude con una sonrisa. Saludé a Jonathan que venía por primera vez con los
gemelos.

—¿Qué pasa con tu auto? —Le pregunto


pregunto a Jonathan.

—Estaba follando conmigo,


conmigo, ¿verdad, amor? —Bromea
—Bromea Dylan.

—Cállate perra—le contestó


contestó Jonathan—. No quise
quise conducir—me explica con una pequeña
pequeña sonrisa y guiñándome
guiñándome el
ojo.

—Que feo que me niegues—dijo


niegues—dijo ofendido
ofendido Dylan.
Me reí, son unos imbéciles a lo grande.

—Silencio, los dos son un


un par de putos, andaban follando como perras en celos—dice
celos—dice Javier, mirándome a través
través de
un retrovisor. No puedo evitar reírme de nuevo.

—Puto será tú, hermanito—siguió


hermanito—siguió Dylan—. Solo me tienes envidia, porque
porque soy el más guapo.
guapo.

Puse los ojos en blanco: ¡Dios mío! Necesito tener más amigas mujeres. El viaje siguió con sus bromas tontas para ver
cuál era más puto: <<¡Jesús ayúdame!>> Llegamos al edificio abandonado en donde vi a Alejandra, Cameron, Diego y
Bárbara. Me acerqué a ellos con los gemelos aun peleando.

—Solo está envidioso de nosotros, verdad amor —bromea Dylan, abrazando


abrazando a Jonathan.
Jonathan.
—Perra—dijo Javier.

—Tú serás una perra envidiosa—rebatió


envidiosa—rebatió Dylan. Alejandra
Alejandra se puso a reír y negó con la cabeza.
cabeza.

Me giro y los miro fijamente, porque me tenía ya cansada de escucharlo, era gracioso, pero a veces se pasan.

—Ustedes tres son putos—bromeo—.


putos—bromeo—. Cállense, por
por favor. Me duele la cabeza
cabeza tanto escuchar
escuchar la palabra puta o perra.

Negué con la cabeza y entramos por la salida de emergencia. Entró en el cuarto que Luis dijo que era para mí. Tiro mi
bolso al suelo y me senté en la silla. Sentí un escalofrío en todo mi cuerpo, tenía que estar en alerta, sabía que algo
iba a pasar y lo podía sentir.

—¿Te encuentras bien?


bien? —Me dijo Jonathan preocupado.

Lo miró fijamente y asentí. Mire de reojo como los gemelos hablan con Alejandra y Cameron. Diego estaba tonteando
con Barbara, puse los ojos en blanco, al parecer volvía a ser el mismo Diego de siempre.

La puerta se abrió y sabía que era Luis, no levanté la mirada. Jonathan se puso de pie y el cuarto se quedó en
silencio. Levanté la mirada y abrí los ojos como plato y me paré rápidamente.

—Hola amor—dijo Nicolás con unauna sonrisa. Me quedé


quedé quieta, mirándolo fijamente.
fijamente. Estaba vestido
vestido todo negro excepto
excepto
sus zapatillas que eran blanca y su gorro.

—Eres un hijo de puta—dijo


puta—dijo Jonathan antes
antes de abalanzarse
abalanzarse sobre Nicolás. Ambos cayeron
cayeron al suelo y se empezaron
empezaron a
golpear. Los gemelos tomaron a Jonathan y los separaron rápidamente.

—Aún sigues babeando


babeando por mi chica—dijo con
con su perfecta sonrisa.
Él me sonrió de lado y comenzó a caminar en donde estaba yo. Me quedé paralizada en mi lugar y mi cuerpo comenzó
a temblar porque imágenes de esa noche se vinieron a mi mente y sentí como la rabia crecía dentro de mí. Alejandra
se interpuso con Cameron.

—Hola Alejandra, sigues tan bella—mostró su mejor


mejor sonrisa.

—Aléjate de mi amiga o te
te juro que no respondo—gritó
respondo—gritó Alejandra. Diego me tomó del brazo y me miró fijamente.
Negué con la cabeza y me solté de su agarre.

—Déjeme a solas con él.

Él sonrió con arrogancia y se acercó a mí, pero yo me alejé. Jonathan tiró de mi brazo y todos se juntaron conmigo.

—No te dejaré con ese hijo de puta, te volviste loca.

—Sé lo que hago, salgan ahora todos—digo


todos—digo enojada. Diego
Diego pasó por mi lado con Barbara —. Sé cuidarme,
cuidarme, Alejandra,
vete de aquí, ahora—ella negó con la cabeza—. Vete, por favor.
—Estaremos afuera—dijo Jonathan
Jonathan llevándose
llevándose a Alejandra y Cameron.
Cameron. La puerta se cerró y miró a Nicolás, quien
jugaba con su celular.
celular.

—¿Qué mierda quieres?

Él se levantó de la silla y caminó a donde estaba. Me evaluó detenidamente de arriba y abajo, un escalofrío recorrió mi
cuerpo. Sentía asco, quería vomitar en estos momentos.

—Eres tan hermosa, joder—Se


joder—Se acercó rápidamente
rápidamente a mí y tomó un mechón
mechón de mi pelo. Me aleje
aleje de él con asco.

—No me toques o te juro


juro que no respondo—digo
respondo—digo cabreada—. ¿Qué mierda quieres? —repetí.
—repetí.

—Te quiero a ti — dijo calmado


calmado y con su sonrisa perfecta, esa sonrisa que en un tiempo me quitaba el aliento —. El
día que te vi...En Madrid supe que seguías siendo el amor de mi vida.

Apreté mis manos en puños tanto que me dolía, como mierda puede decirme esto, después de todo lo que me hizo a
mí o a mi hermano. Lo fulminé con la mirada, me acerqué a él con odio y él retrocedió.

—Vete de aquí, ahora—grité


ahora—grité fuera de mí—.
mí—. Te amaba, ¡Por Dios te amaba! —Lance un puño a la puerta y solo
escuche como se clisó la madera—, pero me traicionaste de la peor forma para tu beneficio y ahora me dice que aún
me amas, eres un psicópata. Solo me quieres como tu bonito trofeo, ¿verdad? ¿Quieres que volvamos a nuestro juego
enfermizo en donde tú disfrutas con mi dolor? verdad—Grite con rabia.

Tomé con fuerza el picaporte de la puerta y abrí la puerta. Haciendo que Nicolás se cayera para atrás. Me agaché
donde estaba él.
—Acabaré contigo como
como acabaste con mi vida—digo
vida—digo enojada y tomándolo
tomándolo de la camiseta
camiseta y parándolo con una fuerza
que no sabía de dónde venía. Lo empujé a la pared—. Si te acercas a mí una vez, no seré tan cordial contigo.

Jonathan me agarró de la cintura y tomó mi mano.

—Suéltame Jonathan,
Jonathan, lo voy a matar—grité con
con fuerza. Los gemelos
gemelos me miraron e intentaron controlarme
hablándome. Mire a Nicolás quien apunta a su reloj. Solté un gruñido—. Acabaré contigo, pedazo de mierda.

—Volverás a mí Anastasia,
Anastasia, eres igual a mí—Nicolás me guiñó el ojo antes
antes de irse—. Suerte, mi hermosa
hermosa boxeadora,
aunque tú para mí ya eres mi campeona—me miró por última vez antes de irse por el oscuro pasillo.

Cerré los ojos con fuerza y respiré seguidamente, antes amaba que me dijera esa palabra y ahora me daban asco
escucharlas. Nicolás sabía dónde atacar para hacerme daño y logro. Jonathan me llevó de nuevo dentro de la
habitación. Me senté en la silla.
—Cariño, eso tuvo que doler—silbó Dylan y me señaló
señaló la puerta—. Tu mano,
mano, ¿está bien?

Fruncí el ceño y me miró


m iró la mano, mis nudillos estaban sangrando. Jonathan me puso papel higiénico para que me
limpiara.

—¿Qué mierda hacía ese imbécil? —Gritó Alejandra.

—Tú qué crees—me levanté


levanté y saqué de mi bolso
bolso una banda que
que la puse alrededor
alrededor de mis nudillos—. A recordarme
recordarme
que soy una mierda de persona—susurro.

La puerta se abrió y entró Luis con una sonrisa y frotándose las manos en claro gesto de emoción.

—Cariño, todo está listo.


listo. ¿Preparada? —Sonrió
—Sonrió Luis.

—¿Segura? —Me preguntó


preguntó Alejandra.

Caminé hacia donde estaba Luis y asentí. Él me rodeó con su brazo y me guió a donde se encontraba la gente para
verla pelea.

—No hay tiempo que perder—dijo.


perder—dijo.

Luis se separó de mí y caminó hacia el círculo de personas. Alejandra me abrazó fuertemente. Escuché como Luis
hacía las presentaciones de mi rival, la gente gritó aún más fuerte. Luis empezó a presentarme a mí y la gente gritaba
mi nombre.

—Suerte—me dio un beso


beso Alejandra.

Respire profundamente y puede ver a Nicolás en una esquina con una sonrisa. Negué con la cabeza.

Caminé tranquilamente
puso frente en donde
a mí y se acercó a mí.laYogente mearrogantemente
sonrió abrió paso y seycerraron
vi como detrás de mí
su sonrisamse
í bloqueando el paso.
iba perdiendo. La chica
Luis hizo sonarsela
sirena. La chica hizo su primera jugada que la esquivó con rapidez, no se rindió e intentó de nuevo que también la
esquive. La miró y sonrió con arrogancia, ya estaba harta de está mierda,
m ierda, lancé mi primer puño contra la nariz y
retrocedió, volví a golpearla rápidamente que hizo que retrocediera varios pasos atrás. Sacudí mi mano, me dolía, pero
el dolor era soportable, lancé otro golpe que golpeó su mejilla directamente. La chica me miró con odio e intentó
pegarme, pero lo esquivé con facilidad, la chica era muy lenta
l enta y predecible. Me aburrí, quería acabar luego. Me
acerque a ella y golpee a la chica una y otra vez. Me desquité con la pobre chica, saqué toda mi rabia. La chica cogió
impulso y volvió a por mí, pero ya estaba agotada y no tenía fuerza, ya empezaba a lanzar puñetazos al aire y sin
ninguna dirección.

Me acerqué una vez más y le golpeé la nariz. Mi paciencia se había acabado desde el encuentro con Nicolás. Golpe

una vez más y un ruido


r uido sordo indicó que la chica estaba en el suelo. Hubo un momento de silencio y luego la gente
estalló. Luis arrojó la bandera blanca.

La gente me felicitaba, pero no estaba de humor y salí rápidamente con Luis, quien me entregó mi dinero. No vi a mis
amigos y caminé directo a la sala y me senté en la silla
sill a y pasé mi mano por mi pelo. Estaba agotada mental y
físicamente. La puerta se abre y entra Alejandra, camina directamente en donde estoy y me abraza fuerte.

—Quédate conmigo, por


por favor—digo con la voz rota.

—Siempre.

—Vámonos de aquí—le
aquí—le pedí. Ella asintió, me tomó de la mano. Me despedí de todos
todos y me subí al auto de Cameron.
Alejandra me acariciaba el pelo y apoyé mi cabeza en su hombro.

—Duerme, te protegeré siempre—me


siempre—me susurro.

Mis párpados se relajaron y pronto se hicieron más pesados. Sentí que alguien me sacaba del auto. Abrí los párpados
un poco y vi que era Diego quien me dejaba en la cama y me daba un beso en la frente. Cerré mis ojos de nuevo.

Sentí la voz de Cameron y Diego a lo lejos y después como el colchón se hundía y me abrazaba.

—Te amo amiga—escuché que decía Alejandra.


Alejandra.

Hola criaturitas hermosa ❤ ¿Como están? cuentemen como le ha ido últimamente en su vida, ya salieron de
vacaciones. Perdón por la demora pero esta semana estado editando y haciendo un poco de cambios y
también este marte conocí a Shawn Mendes y les juro por dios que es mas guapo en persona y canta aun mas
hermoso en vivo y directo

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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buena semana y que siempre sean feliz y positivos

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Capítulo 23
Alguien me acariciaba la mejilla y sentía mucho calor. Me desperté y grité del susto, él puso una mano en mi cadera
afirmándome para que no me cayera. Puse mi mano en mi corazón ¡Dios casi me da algo!

—¡Estás loco! —Exclamé, por


por fin, cuando puedo
puedo hablar—. ¿Qué hace
hace aquí? ¿En dónde
dónde está Alejandra?

—Se fue. Me pidió que


que te cuidara—se separó
separó de mí.

—Estoy bien, puedes


puedes irte. —Me acosté de nuevo en el colchón
colchón y miré mi mano seguía algo
algo morada.

Me pasé la mano por la cara. Qué vida de mierda tengo—hablo conmigo misma. Él se sienta a mi
m i lado y me mira de
arriba y abajo.

—¿No te ibas a alejar de mí?—pregunté con tristeza.

Me observo un segundo antes de que una mueca apareciera en su hermoso rostro. Negó con la cabeza un momento.

—Tengo que alejarme de


de ti—sus ojos estaban
estaban triste—. Me voy.

Lo miré por un segundo antes de que él saliera de la habitación. Me senté en la cama y me refregué el ojo para
intentar despertar. Salí de mi habitación y caminé hacia mi cocina en donde me topé con Diego. Me apoyé en la pared
y me aclaré la garganta para llamar su atención.

—¿Qué haces, Diego? —pregunte con curiosidad.


curiosidad.

Diego me pasó una taza que contenía café. La tomé con fuerza donde me comenzó a quemar. Odiaba tener que ser
cruel con la gente, pero era la única forma que tenía para alejarlos de mí y no exponerlos a nada de mi pasado.

—Ahora no me hablas—le
hablas—le digo en voz alta.
alta.

Él se detuvo un momento y me miró por encima de su hombre, tenía el ceño fruncido y la mirada estaba apagada,
tenía más ojeras de lo usual.

—No, necesito alejarme de


de ti—murmura molesto.

—En eso estamos de acuerdo por primera vez—. Apreté mis labios en una
una fina línea.

Me gire y camine de nuevo a la cocina. Me senté en la silla y miré mi celular, tenía dos mensajes de Jonathan. Sentía
un nudo en mi corazón en estos momentos.
—Solo eso tienes para
para decirme.— Dice con un tono
tono enojado y di
di un salto en la silla.

Levanté la mi mirada y tenia su abrazo apoyado en la encimera con sus brazos cruzado.

—Sí—levanté una ceja—.


ceja—. Solo mantengamos
mantengamos las distancias.

—Te das cuenta de que vienes diciendo eso, desde el día día que nos conocimos,
conocimos, pero ambos sabemos
sabemos que no podemos
mantener la distancia, pero esta vez, me alejaré de ti porque espero que recapacites.

Lo miré con los ojos abiertos, no necesitaba recapacitar, solo necesitaba que se alejara de mí, que no me siga
confundiendo o que siga metiéndose en mi vida. Diego caminó a la salida, segundos después sentí como la puerta se

cerró.
—Recapacité mis cojones, Diego.

*******

Toqué la puerta del departamento de Alejandra, esperé unos segundos y la puerta se abrió. Miré a la persona que me
estaba fruncía el ceño.

—Hola, Anastasia y Dylan—dice


Dylan—dice Diego con un tono
tono alegre, pero sus
sus ojos decían otra cosas
cosas me miraba molesto.

Pasé por su lado y el departamento de Alejandra estaba lleno de gente, muchos son compañeros de mis clases, pero
a otro no los conocía.

—Menuda fiesta, corazón—dijo


corazón—dijo Dylan con una sonrisa. Me acerqué a Alejandra, Cameron, Bárbara,
Bárbara, Diego y sus otros
otros
amigos.

—Viniste—dice Alejandra con


con emoción.

—Vine—digo imitando su voz.

Saludé a todos sus amigos, estuve un rato compartiendo con ellos, Dylan como siempre era rey de la fiesta con sus
encantos y sus chistes.

—Amorcín, acompáñeme a fumar—me sonrió Dylan.

—No puedes ir solo, acaso


acaso te vas a perder—levante
perder—levante una ceja.

Dylan juntó sus manos en forma de súplica y antes de contestar ya me estaba arrastrando a fuera de la terraza en
donde solo estábamos los dos afuera. Me senté en el piso y Dylan me imitó.
Mire hacia adentro y Diego me observa fijamente. Dylan sacó un porro de marihuana, lo miré de reojo y negué con la
cabeza.

—Necesito relajarme un poquitín


poquitín amorcín—me reí —. ¿Qué te ocurre?
—Nada, estoy bien. Solo
Solo pienso que soy
soy un desastre de persona—negué
persona—negué con la cabeza.

Él soltó una carcajada antes de darle una calada a su porro. Hice una mueca de asco.

—Como tu amigo de años


años tengo el derecho
derecho de decírtelo, eres un desastre de persona—me
persona—me dio un empujón.
empujón.

—Pero, aun así, no puedes vivir sin mí—batí mis pestañas para él.

—Ese chico..., Diego—apuntó


Diego—apuntó a Diego, quien
quien frunció el ceño porque
porque se dio cuenta
cuenta que mi amigo lo apuntaba
apuntaba con el
dedo. Tome su mano y se la baje.

—¡Dylan! —Exclamé—. Que se dio cuenta, no puedes


puedes disimular un poco.
poco.

—No—soltó una risa—. Yo necesito brillar y si voy a hablar


hablar de alguien más,
más, mínimo que se dé cuenta—bromea.
cuenta—bromea.

Lo miré con los ojos abiertos. Es oficial mi amigo, perdió un tornillo y creo que fue el último que tenía en ese pequeño
cerebro.

—Tu ego es increíble—pongo


increíble—pongo los ojos en blanco
blanco y miro al cielo.

—Trato siempre de superarme,


superarme, sabes que es mi meta
meta de todos los días—lo
días—lo miré de reojo y me guiño
guiño el ojo, no puedo
puedo
evitar no reírme de este enfermo—, pero cambiando de tema, algo no tan espectacular como yo... —Estallé en una
carcajada—. ¡Oye tonta!—tiró un mechón de mi pelo—. Déjame hablar, ese chico Diego se lel e nota que quiere algo
más contigo y sabes que, me pregunto muchas cosas....

—¿Tú piensas? —Preguntó


—Preguntó con sarcasmo.
Él me miró y me soltó el humo en la cara.

—Joder, Dylan.

—¿Te gusta, Diego? ¿Quieres


¿Quieres algo más con él? Como tu amigo te digo que hacen una bonita, pero entre
entre tú y yo...—
Susurró más despacio. Me rodeó con su brazo y me atrajo más a su pecho—. Tú y yo haríamos una mejor pareja—se
burló.

Lo miré por unos segundos antes de soltar un:

—¡Ja, ja, ja!

—Responde amorcín, no
no seas tímida—bromea.

Miré a Diego que estaba sentado mirando fijamente.

—Puede—respondí encogiéndome
encogiéndome de hombros.
hombros.

—¡Solo puede! —Exclamó emocionado.

Fruncí el ceño ante su emoción.

—Estás loco, me voy adentro—me


adentro—me levanté, pero
pero él me agarró de la mano
mano y me sentó de nuevo
nuevo —. ¡Hey imbécil que
me acabo de levantar!

Dylan me sacó la lengua y se paró rápidamente. Entró en la habitación y puso el seguro. Abrí los ojos cuando lo vi
caminar a pasos decididos a Diego.<< Lo voy a matar es un maldito chismoso>>—digo en voz alta, aunque nadie
puede escucharme.
Dylan habla animadamente con Diego, empecé a golpear la ventana para que me dejara entrar, pero nadie me
escucha con la música.

Di un paso atrás al ver que Diego se dirigía hacia donde estaba yo. Él se agachó un momento donde estaba Alejandra
y comenzaron a hablar. Él se levantó y cerró las cortinas del ventanal.

<<¡Oh grandioso, mi culo se está congelando aquí!>>—Dije en voz alta. Me senté en el suelo, en algún momento
Dylan tiene que volver... Yo misma lo voy a matar. En ese momento la ventana se abrió. Me levanté y caminé deprisa,
pero me topé con Diego.

—Está cerrado—dijo con voz gruesa. Levanté


Levanté la mirada y fruncí el ceño.
ceño.

—Quiero irme.

—No podrás escapar de mí. Estamos tú y yo—susurra


yo—susurra roncamente para que nadie más pueda
pueda escuchar y me toma de
la cintura—. Hablemos, Anastasia.

—Diego..., tengo frío y quiero irme. Además, creo


creo que tú y yo no tenemos nada que
que hablar, te recuerdo que te ibas a
alejar de mí—le recordé.

Me miró por un segundo antes de abrazarme fuertemente e ignoró mis palabras. Me quedé quieta.

—¿Qué estás...haciendo?
estás...haciendo? —Digo con la voz entrecortada.

—Te abrazo, no quiero


quiero que te enfermes, pero necesitamos hablar—dice
hablar—dice con un tono sugerente, hipnótico
hipnótico y se separa
un poco de mí—. Primero que nada, ya te lo he dicho como mil veces que, aunque intentemos mantener
mantener la distancia
no funciona, nosotros no podemos controlar eso. Míranos, Anastasia, volvimos a estar juntos en una fiesta de
Alejandra.

Me quedé callada mirándolo.

—Y, en segundo lugar,


lugar, iba a mantener
mantener mi promesa de alejarme de ti, pero tu amigo llegó hablando de cosas
cosas de que
sientes algo por mí... Así que te preguntaré algo, Anastasia y quiero que seas sincera.

Achique mis ojos y lo mire


m ire atentamente. Él se mordió en su labio inferior.

—¿Te gusto, Anastasia?


Anastasia?

Puse mis manos en los brazos de Diego. Miré un momento por la ventana, pero las cortinas me tapaban.

—Lo voy a matar. Ese imbécil,


imbécil, me traicionó—solté molesta.
molesta.

Él puso una mano en mi barbilla e hizo que lo mirara de nuevo.


—¿Te gusto? —repitió con
con voz ronca que casi
casi me hace soltar un pequeños
pequeños gemido.

Se inclinó más hacia mí y lo miró fijamente. Solté un suspiro, vale, me gusta. Diego me tenía cautiva y no quería
negarme a volver a sentir amor por alguien, merecía abrirme de nuevo al amor, pero tengo terror que mis demonios
alcancen a Diego y lo lastimen, pero tampoco quería luchar con lo que sentía por él, ya no más estaba actuando como
una estúpida con alguien que no lo merecía.

Me mordí el labio inferior y lo miré fijamente, era perfecto, no podía seguir luchando, ya no podía aparentar más lo que
sentía por él, pero también iba a proteger a Diego de mis demonios, no dejaré que nadie lo toque jamás, lucharía aún
más por él, para que jamás se entere de mi pasado, y que ahora seamos solo nosotros dos.

—Puede—murmure.
—Puede— dice con esa
esa jovial sonrisa que utiliza
utiliza siempre que necesita
necesita ser arrebatadoramente
arrebatadoramente encantador y salirse
salirse
con la suya.

—No quiero tener sentimientos,


sentimientos, Diego—. Él soltó una risa antes de pasar
pasar un dedo por
por mis labios.

—Yo tampoco quiero tener


tener sentimientos, Anastasia
Anastasia y menos por ti. Porque
Porque eres la chica que
que me va a romper el
corazón. Mi mente me dice que me aleje de ti lo antes posible, pero estos estúpidos sentimientos me dicen:<<no te
alejes de ella.>> —dice con voz ronca, y a continuación me levanta rudamente hacia arriba de modo que mis piernas
se enrollan alrededor de su cintura y me apoya contra la muralla.

—Podemos intentar entonces


entonces no tener sentimientos,
sentimientos, Diego—digo con una sonrisa traviesa
traviesa y recorro su labio con mis
dedos.

—Me parece una estupenda


estupenda idea. Tú no
no quieres sentimiento y yo tampoco— murmura inclinándose
inclinándose sobre mí y
quedándose dolorosamente
dolorosamente cerca de mi boca sin llegar a rozarla—. Te odio.

—El sentimiento es mutuo—digo


mutuo—digo con una sonrisa
sonrisa contra sus labios.

Ahhhhh!!!! Perdón por ser tan mala y dejarlo de nuevo con intriga, pero les tengo mucha sorpresa en esta
historia y solo quiero decir que ya esta muy avanzada y que estoy muy emocionada y espero también que no
me maten.

Hola criaturitas hermosa ❤ ¿Como están? cuentemen como le ha ido últimamente en su vida, ya salieron de
vacaciones.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Aqui les dejo frases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 24
Él tomó mi cara entre sus manos y me besó con una brusquedad deliciosa que le agregaba mucho fuego. Agarro con
fuerza los brazos de Diego, respondiendo el beso con la misma furia de deseo que sentíamos. Él bajó sus manos
hasta mi cadera. Su lengua invadió mi boca que me hizo soltar un gemido. Chupó mi labio inferior antes de morderlo.

Puse mis manos alrededor de su cuello y lo atraje de nuevo hacia a mí donde lo besé con rabia por todo lo que este
chico me hacía sentir, no quería tener sentimientos por este chico. No quería volver a caer por alguien, pero aun así
estaba cayendo y volviendo a sentir.
—Anastasia—, susurra con voz aterciopelada, recorriendo mi mejilla con sus labios
labios carnosos, desatando
desatando fuego en las
zonas más sensibles.

Volvió a atacar besándome, nuestras lenguas danzaron juntas en un baile de odio, pasión y deseo. Se separo de mí
solo para darme pequeños besos en mi cuello.

—Mi bella—me susurró con una


una voz ronca y sexy, que
que hizo que todo mi cuerpo se estremeciera—. Salgamos de aquí.
aquí.

Yo asentí y entrelazó nuestras manos, antes de tocar tres veces el ventanal en donde Alejandra asomó su cabeza y
solté la mano de Diego.

—¿Todo bien? —preguntó


—preguntó con un tono de diversión.

Miré hacia otra parte porque tal vez ella nos vio. Diego puso una mano en mi cintura y asintió con su cabeza, su
expresión era indescifrable.

—Si todo bien, mi querida


querida Ale, como siempre ha sido honor venir a tu departamento, pero
pero nosotros nos vamos, le daré
un aventón a bella, ¿verdad? —Mire Alejandra que tenía una sonrisa.

Él me pellizcó en la cadera que me hizo dar un brinco.

—Si, yo...Tengo frío y estoy cansada—me acerqué


acerqué a Alejandra y le di un beso en la mejilla—. Nos vemos, mañana
guapa.

—Tienes que contarme todo—ella me dio un abrazo antes de dejarme


dejarme entrar, me despedí
despedí de todos y me dirijo
dirijo con
pasos decidido a Dylan, quien está coqueteando con una chica.

Le di un golpe en el hombro que hizo que se volviera lentamente hacia mí. Él me sonrió ampliamente y metió sus
manos en los bolsillos de su pantalón.

—Adiós imbécil—me acerqué a él—. Me las vas a pagar—lo


pagar—lo amanece en un
un susurro para que solo
solo él me escuchara,
pero solo hizo que Dylan soltara una risa.

—Ya me agradecerás esta


esta noche—él se acercó
acercó a mí—. Espero que tenga una noche
noche movidita—Él levantó las
las cejas de
arriba y abajo.

—Imbécil.

Diego puso una mano en mi cintura y se despidió de Dylan. Lo miré, tenía una sonrisa picarona y volvió a subir a bajar
sus cejas. Le pare mi dedo del medio, es un chismo.

Entramos en ascensor, él jugaba con mis dedos, lo miré de reojo. Solté un suspiro al míralo, es perfecto el imbécil. Él
soltó una risa y tiró de mi mano dejándome en frente de él.
—Me gustas mucho—antes
mucho—antes de que pueda
pueda responder, noto como Diego tira de la manga
manga de mi chaqueta,
chaqueta, obligándome
a caminar ridículamente rápido hacia el hasta que choco contra su pecho.

Me quedo quieta y él me hace girar donde mi espalda toca su pecho, Diego desliza una mano debajo de mi camiseta,
acaricia mi vientre plano y va subiendo hasta llegar muy cerca de mi pechos. Aguanto la respiración

—Me vuelves loco, Anastasia,


Anastasia, jamás había sentido
sentido esto, se que suena cliché, pero es verdad—murmura con voz
voz
ronca y dándome un pequeño beso en cuello que hace que mi cuerpo arda por dentro.

El ascensor abrió las puertas y caminamos rápidamente a su todoterreno, ambos teníamos mucho deseo por dentro.

*******
Entramos al departamento de Diego, quien me acorraló contra la pared. Él pasó sus dedos por mi cuello haciendo que
mi respiración se enloqueciera.

—¿Nerviosa? —Preguntó en
en tono burlón y con
con una sonrisa presuntuosa.
presuntuosa.

Negué con la cabeza. Él sonrió y empezó a repartir pequeños besos en mi cuello que me hicieron cerrar los ojos con
fuerza y soltar suspiros entrecortados Con la punta de su nariz traza un recorrido desde el mi cuello hasta mi cabello e
inspira profundamente, produciéndome un sensual estremecimiento. Me miró un segundo como si no pudiera creer
que estuviera con él.

Pegó su boca a la mía y su lengua se introdujo con fuerza. Puse mis manos en su pecho y toqué su firme torso. Se
apegó más a mí y se frotó contra mí, podía sentirlo duro contra mí. Puso sus manos en mis
mi s muslos y me levantó, mis
piernas rodearon su cadera.

Él caminó conmigo hasta que se sentó en un sofá. Me separé de él lentamente intentando controlar mi respiración.
Mire sus labios estaban hinchados, pase mi dedo por sus labios.

—Eres preciosa—me
con su jovial acercó más
más a él—. ¿Eres real? ¿Estás
sonrisa descarada. ¿Estás aquí o solo estoy
estoy soñando con una
una erección? —Pregunto
—Pregunto

—Diego—, me reí.—. ¿Acaso has tenido fantasías


fantasías sexuales conmigo?

Él puso sus manos en mi cintura e hizo que me moviera hacia adelante y atrás creando fricción perfecta entre nuestros
cuerpos. Solté un gemido.

—Anastasia—, me dio un
un beso fugaz—. Tú eres mi jodida fantasía.
fantasía. Te deseo en todas
todas las posturas que mi pervertida
mente ha podido imaginarte—soltó sin descaro.

—Pervertido—digo antes
antes de besarlo—, pero...Tengo
pero...Tengo algo que confesarte.

Se detuvo y me miró fijamente, me acerqué más a él. Mi sonrojo se agrandó por como él me estaba mirando.

—Dime Anastasia: ¿Por qué te has sonrojado tanto? —Pregunto integrado.

Lo mire fijamente y juegue con mechones negros que caían en su frente. Solté un suspiro. Porque era hermoso.

—Soy virgen—murmuré en voz baja.

Lo miré fijamente, esperando que estallara en una risa o que dijera algo estúpido, pero solo se quedó callado por unos
minutos.

—Virgen, ¿eh? —Sonrió ampliamente—. No lo hubiera


hubiera pensado, ya sabes
sabes por qué hace un momento te frotabas
frotabas
contra mí y sin piedad, cariño—dice burlón.

—Tampoco soy una santa,


santa, Diego—lo miré por un momento y mi mano subía
subía y bajaba por su pecho—.
pecho—. Solo llegué a ya
sabes a masturbaciones...y un poco más con mis otras parejas, pero nunca lo he hecho.

Soltó un gruñido y echó su cabeza hacia atrás por unos segundos antes de mirarme fijamente.

—¡Dios mío! —Exclamó excitado.


excitado.

—No estoy lista aún—digo


aún—digo con seriedad. Porque
Porque si no me había entregado a Nicolás que lo ame con todo
todo mi corazón,
no me sentía muy segura en hacerlo con él.

—Te esperaré todo el


el tiempo, no soy tan pervertido,
pervertido, Anastasia — bromea con una sonrisa
sonrisa coqueta —. ¿Duermes
¿Duermes
conmigo? —Dijo jugando con mechones de mi pelo.

—¿Solo dormir? —pregunte.


—pregunte. Él asintió, me acerqué a su oído —. ¿O podemos
podemos divertimos un rato?
rato? —propongo, tirando
tirando
de su lóbulo que hizo que soltara un gemido.
Jodidamente quiero hacer muchas cosas sucias
sucias contigo.

Me acerqué a él y estampé mis labios contra los suyos y moviendo de nuevo mis caderas creando las fricciones
perfectas en nuestro cuerpo con cada roce. Me mordió el labio y soltó unas palabras incoherentes.

—Joder—Soltó Diego, mirando


mirando fijamente, sus dedos
dedos se clavaron en mi cadera,
cadera, me mordí mi labio—. ¡Dios,
¡Dios, Anastasia!
—dijo excitado.

Me levanto con facilidad y empezó a caminar a su habitación. Mis manos se fueron a suave pelo en donde las hebras
de su cabello se me escapaban dentro de mis dedos.

—¿Te gusta mi pelo? —Pregunto


—Pregunto con diversión, mientras me dio un beso
beso fugaz.

—Es suave—digo, pasando


pasando aún mi mano por
por su pelo.

Entró en la habitación y prendió la luz. Me acostó con cuidado y se puso arriba mío, me miró con lujuria de arriba y
abajo. Me levanté y lo atraje a mí.
m í.

—No pienses tanto, Diego.


Diego.

—No pienso, solo te observo


observo que, por fin, estás en mi cama—dijo con
con voz entrecortada—. Joder, te deseo tanto
tanto y
estoy tratando de no comportarme como un animal contigo, Anastasia.

Me reí de Diego, me acerqué a él.

—Eres lindo, no tengas


tengas miedo Diego. Santa
Santa no soy—le guiñe el
el ojo. Me saqué la chaqueta
chaqueta y después
después la polera todo
bajo la atenta mirada de él.

Él tragó saliva, mi mano tomó el dobladillo de la polera y se la saqué lentamente con su ayuda. Sonrió y me dio un
pequeño empujón para que me acostara. Él abrió mis piernas y se puso en medio de ella.

—Perfecta—susurro—. Serás mi jodida perdición Anastasia,


Anastasia, ya caí por ti—dijo
ti—dijo antes de besarme profundamente. SusSus
manos acariciaron mis pechos por encima del sujetador y no pude evitar que mi respiración se hiciera un desastre
soltando un gemido.

Se separó de mí y fue repartiendo besos por todo mi cuerpo, sus manos exploraban mi cintura. Él desabrochó mi
sujetador y lo sacó con cuidado. Miré a Diego, estaba hipnotizado mirando mis pechos: "hombres".

—Tienes unos pechos


pechos perfectos—dijo con una
una sonrisa traviesa y guiñándome
guiñándome un ojo.

Se puso a hacer cosas especulares en mi cuerpo, amasando mi pecho izquierdo y besando mi pecho derecho.
Empecé a decir cosas incoherentes. Solté varios gemidos que no podía controlar, este chico no solo sacaba lo peor y
lo mejor de mí, le hacía cosas increíbles a mi cuerpo.

Volvió hacia mí y me besó con amor, fue lento y cuidadoso. Su mano siguió bajando hasta llegar al inicio de mi
pantalón y con habilidad increíble desabrochó el botón y su mano se coló dentro de mi sexo y tocó el punto exacto que
hizo que soltara un fuerte gemido.

Él introdujo un dedo dentro de mi sexo y me mordí en el labio inferior con fuerza, sabía cómo enloquecer a una chica.

—Die...go—, digo con voz entrecortada.

—Eres bellísima— metió otro dedo


dedo con cuidado y moviéndolo en círculo —. ¿Te hago daño?
daño? —Pregunto mirándome.
mirándome.

—Está perfecto..., Diego—digo


Diego—digo mordiéndome el el labio. Él chupó mi pezón
pezón y aceleró sus movimientos.
movimientos. ¡Dios mío! Mi
espalda se arqueó y todo mi cuerpo se tensó soltando un fuerte gemido.

Cerré los ojos e intenté calmar mi


m i respiración una y otra vez. Abrí los ojos y vi a Diego mirándome con deseo.
—Tu turno guapo—Lo
guapo—Lo empujé hacia atrás y me senté encima de él. Miré fijamente por el chico que sin querer estaba
estaba
desarrollando sentimientos fuertes.

—Soy tuyo, Anastasia—él


Anastasia—él me acarició la mejilla.

Pasé mis manos por su torso duro y bien marcado. Me mordí en el labio inferior. Mi mano llegó al inicio de su pantalón
y lo desabroche. Miré a Diego quien me ayudó a bajar su pantalón y bóxer.

—Es grande—digo con una sonrisa.

Soltó una risa y me guiñó el ojo. Basta de juegos—susurré, mi mano rodeó su pene y empecé a subir y a bajar primero
lento con cuidado. Él gruñó y puso los ojos en blanco.

—¡Eres una diosa! —Me detuve


detuve a mirarlo. Él abrió los
los ojos, se acercó a mí y me besó con fuerza, mi mano volvió a
retomar su movimiento un poco más rápido —. No..., pares.

Me separé de él y le
l e di pequeños besos en su cuello y pequeñas gotas de sudor que recorría por su torso y cuello, mi
mano aceleró. Soltó un gruñido y se corrió en mi mano. Me levanté y me fui a limpiar al baño.

Cuando volvió él ya estaba cambiado y traía otro bóxer. Diego se acercó a mí y puso sus manos en mi hombros
empujando hacia atrás, di varios pasos hasta que tope con el colchón. Lo mire y tenía una mirada de deseo.

—Acuéstate, aún no
no hemos acabado.

Me acosté en la cama y él se volvió a subir encima de mí y me beso con lujuria, nuestras lenguas se enredaron y
estaba ebria del sabor de Diego en mi paladar, enredo mis dedos entre su pelo y lo acercó aún más contra mi cuerpo.
Siento como pellizca uno de mis pechos hasta dejarlo erguido y necesitado. .

—Anastasia, tengo que probarte —dice con


con voz gutural haciendo
haciendo descender su caricia hasta la abertura
abertura de mis

pantalones.
—Dios...

Estoy temblorosa y excitada. De pronto, sus dientes se aferran a mi clavícula y gimo de placer.

—¡Oh, joder! ¡Mierda, Diego!

—¿Acabas de decir «joder


«joder y mierda»? —me suelta divertido con mi reacción, marcando con su aliento
aliento la piel que ya
ha dejado enrojecida.

—Es culpa tuya y de tus habilidades sexuales


sexuales —le acusó, ruborizada
ruborizada ante su gran alarde
alarde de arrogancia.

Como toda respuesta, agarra mi sexo a través de la delga tela de mis bragas y empuja sus dedos hacia el interior,
provocándome.
Suelto un extraño resoplido y parpadeo varias veces porque estoy demasiado excitada. <<¡Me va a matar de placer,
joder!>> Aprieto los muslos con fuerza, incapaz de pronunciar ninguna
ninguna palabra coherente,
coherente, mientras clavo las uñas
uñas en
los brazos de Diego.

—Dime que sí —me tienta, repitiendo el movimiento y absorbiendo mi grito en


en su boca.

—¡Mierda, si! —Exclamó gritando.


gritando.

Diego pone una expresión seria de repente.

—No vamos a llegar más lejos de donde tú quieras,


quieras, Anastasia, lo digo
digo en serio voy a esperar
esperar que tu estés preparada
preparada y
estés segura de que quiere hacerlo realmente conmigo.
Asiento con mi cabeza y Diego vuelve a besarme apasionadamente. Al poco, su boca desciende hasta mi mandíbula
besándome de forma deliciosa, y luego va bajando poco a poco hasta alcanzar con delicadeza la cima de mis pechos.

Él vuelve a lamer y estira uno de mis pechos a la vez que masajea el otro, repartiendo un cosquilleo que me hace
ronronear. Pero no se detiene ahí; sus caricias avanzan tocando toda mi piel y luego, inesperadamente, hunde dos
dedos bajo mis sexo, estimulando el punto exacto que me hace enloquecer y gritar su nombre de nuevo.

Todo el cuerpo me vuelve arde; nunca me había sentido así. Exhaló un gemido de intenso placer. De pronto, Diego
detiene sus caricias y vuelve a besarme en los labios.

Su mano comienza a bajar hasta llegar a mi cadera, noto como se aparta lentamente y toma posición entre mis
piernas levantándome un tobillo hasta la altura de su rostro. Sus dientes lo rozan incitándome y al vez produciéndome
una descarga eléctrica en todo mi cuerpo.

—Quédate quieta, bella—me advierte con deseo.

Apenas logro entender lo que me dice estoy perdida en el placer, pero sí lo suficiente para agarrarme al cubrecama..
Noto como va subiendo suavemente arrasando con la sensibilidad que me queda, marcando primero la cara interna de
uno de mis muslos y luego el otro dándole pequeños besos que hace que mi respiración se corte por el deseo.

De repente, vuelve a pararse, me saca la lengua, burlón, y se sitúa de modo que su cabeza acaba frente a mi ombligo.
Me guiña el ojo de forma juguetón hunde la boca entre los labios de mi sexo, mientras yo rodeo su espalda con mis
piernas.

—¡Jesús! —exclamó perdida en placer.

Una oleada de intenso placer sacude mi cuerpo cuando la punta de su lengua toca mi clítoris. Las sensaciones son
incluso más intensas que la tuvimos hace diez minutos atrás y Diego comienza a pasar lengua por mi sexo
haciéndome delirar una y otra vez, mierda tiene experiencia... No duraré mucho debido a mi otro orgasmo.

Empujo la nuca de
muero, muero>> meDiego,
digo, atrayéndola
conteniendohacia
el airemíy cerrando
sexo, y éllos
meojos.
complace haciéndome vibrar con cada toque. <<Me

Exhalo un tremendo suspiro mientras alcanzó otro orgasmo en menos de diez minutos. Ahora mismo, mi cuerpo es
una gelatina y no puedo hacer nada más que suspira.

Una sonrisa aparece en mi cara.

—¿Anastasia? —me llama suavemente


suavemente Diego.

—¿Uhm...?

Oigo una carcajada, es un imbécil le gusta presumir sus habilidades de sexo oral.

—Estás preciosa —dice poniéndose


poniéndose a mi altura y depositando un nuevo beso cálido y tierno sobre mi boca que me
tranquiliza de inmediato—. A dormir, mi Anastasia.

Me abrazó con fuerza y solté un suspiro que hizo que él soltara una risa ronca. Nos miramos
mir amos fijamente y pasó un dedo
por mi labio inferior.

—Pensé que me odiabas—dijo


odiabas—dijo en un susurro.
susurro.

—Aún te odio—bromeo—,
odio—bromeo—, pero también me gustas—él
gustas—él soltó una risa ronca y varios mechones de rebelde pelo
cayeron en la frente—. Tengo un amor y odio, que no sé si va ganando el amor o el odio ¿Por qué lado debería irme?
—Achicó los ojos y lo miró con una sonrisa.

Él me da un beso suave.

—Yo opino que... —Se pasa una mano


mano por la barbilla—. Que tú deberías amarme locamente.
locamente. Soy una persona
persona muy
ardiente y sexy para que tú no me ames—me guiña el ojo de forma juguetón.
Solté una risa y acaricié su mejilla.
m ejilla.

—Yo creo que me voy por


por el odio—me di la vuelta
vuelta dramáticamente y me tapé
tapé hasta arriba con el cubrecamas—.
Gracias por los orgasmos, guapo, pero no creo que se repita.

Me abrazó por atrás y comenzó a besarme el cuello dejando un pequeño rastro debesos y haciendo que mi cuerpo se
estremeciera por completo.

—Solo me quieres para tu placer.

Lo mire de reojo y levante las manos.

—Me has pillado—digo con


con una sonrisa de boba.
boba. Él soltó una carcajada.

—Te pones tontita conmigo,


conmigo, ¿eh? —Me mordió el lóbulo de la oreja y solté un pequeño
pequeño gemido—. Adoro ese
ese sonido y
quiero escucharlo más seguido—declaró con voz ronca.

—Mira quien lo dice—bufe.


dice—bufe.

—Yo no me pongo tontito como tú—puso su dedo en mi nariz—.


nariz—. Al contrario, me pongo
pongo más ardiente, sexy y más
guapo—dice con orgullo.

Lleve mi mano al pecho y lo empuje.

—¡Dios mío! Déjame respirar que tu ego se está robando


robando todo el aire—bromeo.
aire—bromeo.

Él sonrió y volvió a abrazarme.

—Tenías razón.

—¿Eh? —Pregunté distraída


distraída porque estaba
estaba mirando sus labios.

—Eres divertida y tontita—me


tontita—me miró fijamente y me besó con amor, en este beso
beso se tomó su tiempo y fue cariñoso,
acariciándome la mejilla, mis manos recorrieron su torso marcado.
m arcado.

Ahhhh ¡Que emoción! Por fin tiene el beso que tanto quería y algo más :0

Esta lindo Diego ¿Quien le gustaría tener un novio como a Diego?

Hola criaturitas hermosa ❤ ¿Como están? cuentemen como le ha ido últimamente en su vida, ya salieron de
vacaciones.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia

Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

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Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro
Capítulo 25

Alguien repartía besos por toda mi cara. Me removí un poco y pestañeé varias veces para despertar. Fruncí el ceño al
ver que estaba en una cama desconocida. Una caricia en mi estómago me hizo girar mi cabeza y vi a Diego con una
sonrisa. Solté un suspiro y se veía guapo recién despertado. Me levanté rápidamente al baño, hice mis necesidades y
me lavé los dientes. Corrí hacia la cama y me tiré.

Solté una risa como una tonta. Me miró sorprendido al verme tan feliz. Normal, tú siempre estás a la defensiva con la
gente—me dije a mí misma.

Él se acercó a mí y me dio un largo beso, mis manos se pusieron juguetonas con su pelo, bajé mi otra mano por su
torso duro. Me levantó con facilidad e hizo que quedara arriba de él. Tomé su cara entre mis manos, chupé su labio
inferior y luego lo mordí con fuerza, mi lengua se adentró en su boca. Se apoyó con sus codos para mantener la
posición.

—Buenos días, mi bella—susurró


bella—susurró contra mis labios.

Me separé de él y me
m e quedé mirando fijamente sus ojos, estaban dilatados por mí. Acaricie su mejilla.

—Buenos días, guapo—sonreí.


guapo—sonreí.
Me acosté en la cama de nuevo porque la cama estaba calentita y no me quería levantar. Él me atrajo a su pecho.

—¿Quieres que te cuente


cuente un secreto? —Levanté
—Levanté mi cabeza y sonreí
sonreí de lado.

—Tengo que interesarme,


interesarme, ¿verdad? — Me miró con una enorme sonrisa recordando
recordando esa noche
noche que estuvimos juntos
juntos
en la discoteca bailando hasta las tres de la mañana.

—Te ves jodidamente preciosa


preciosa en mi cama. Durmiendo
Durmiendo conmigo, eres un sueño
sueño hecho realidad—confiesa
realidad—confiesa en susurro
susurro
ronco, mientras una sonrisa perversamente contagiosa aparece en su bello rostro.

—¿Cuánto tiempo me has


has deseado? —pregunte
—pregunte divertida.

—Desde el primer día que te vi—él se ríe y su mano


mano comienza a subir mi polera—.
polera—. Desde ese día te empecé a desear,
desear,
pensaba que solo eras una chica más, que tenía que usar mi encanto hacia a ti y que luego me ibas a arrogar que te
follara una y otra vez—él frunce el ceño y pone un mechón detrás de mí—. Me equivoqué, porque mírame caí por ti. Y
no me arrepiento ni por un segundo, Anastasia, eres fantástica, divertida, inteligente y bella. Ya te lo he dicho mucho,
pero eres la chica de mi sueño y no te podía dejar escapar.

Yo asentí continuamente lo que hizo que Diego riera.

—Interesante, quisiera decir lo mismo Diego, pero al


al principio me dabas algo
algo de miedo por lo insistente
insistente que eras, pero
pero
admito que soy una persona terca y me costó admitir a mí misma que me gustabas, imagínate contigo—le confieso
con sinceridad—, pero me gustas, Diego y mucho.

Él soltó un suspiro, empecé a jugar con mis


mi s dedos porque quería intentar al menos ser un poco sincera con él sobre mi
pasado.
—Diego, yo amé... profundamente
profundamente alguien—Él
alguien—Él frunció el ceño y yo me senté en la cama cruzando las piernas—. Lo
amé tanto que me cegó. Él me traicionó de una forma horrible, me destruyó en un segundo..., es por esa razón que me
aterra el amor.

Él tiró de mi mano e hizo que me sentara en su regazo


r egazo y me abrazó fuertemente, escondí mi cabeza en su cuello. Sus
manos acariciaban mi espalda trasmitiéndome seguridad.

—Y ahora él disfruta con


con mi dolor... —susurre con la voz rota.

Me separó lentamente y pestañeó varias veces para no llorar. Cada vez que hablaba sobre mi ex novio se me hacía
un nudo en la garganta, no porque aún siguiera enamorada de él al contrario lo odio y a la vez tengo mucho miedo de
él.

—Yo antes era feliz, Diego,


Diego, No siempre estuve a la defensiva con todo
todo el mundo—miró a la pared—. Antes amaba
amaba mi
vida, pero ahora, yo solo sigo adelante—dije con una triste sonrisa.

Él limpió una lágrima solitaria con su pulgar y me miró con mucha intensidad, se mordió el labio inferior varias veces
antes de hablar.

—Mi familia murió—susurró con voz rota.


rota. Tenía los ojos cerrados
cerrados y su pecho subía
subía y bajaba rápidamente—.
rápidamente—. Fui el
único que sobrevivió, murieron a las tres de la mañana.

Me acerqué a él y lo
l o abracé fuertemente, no sabía que decir, me dolía escuchar que toda su familia había muerto, eso
explica porque él jamás habla de ella y porque jamás la he visto, pero por cuánto tiempo ha estado solo. De seguro
que tiene más familia ¿no?

—Estamos rotos, Anastasia—dijo


Anastasia—dijo en voz muy baja
baja que apenas lo escuché. Lo abrazo más fuerte y él me dio un beso
en el cuello—. Pero contigo me siento completo—dice pronunciado con gravedad estas palabras.

Tragué duro con su declaración, no quería asustarme con sus palabras y no debía hacerlo, quería volver a sentir ¿o
no? No sé, ni yo misma
mi sma me entendía, tenía un lío en mi cabeza en estos momentos.

—Sin sentimientos, Diego—le


Diego—le susurré besando su
su cuello.

—Sin sentimientos Anastasia—repitió


Anastasia—repitió con tono sexy que casi me hace
hace desmayar. Él estampó sus labios contra los
míos, él giró mi espalda tocando el colchón y quedó entre medio de mis piernas, él acarició mis muslos. —¿Me
romperás el corazón Anastasia?

Me mordí el labio inferior con fuerza.

—Soy un desastre de persona Diego, no me hagas esa pregunta—desvié


pregunta—desvié la mirada, pero él me tomó la barbilla.
barbilla.

—¿Me romperás el corazón?

—No quiero hacerlo Diego—me


Diego—me acarició la mejilla con la nariz—.
nariz—. ¿Me destruirás?

Él repartió besos en toda mi cara.

—Todo lo contrario, Anastasia


Anastasia , quiero cuidarte—me
cuidarte—me susurro contra mi boca.
boca.

—Eres tierno—me burlé de él. Puso los ojos en blanco, antes de estampar sus labios contra
contra los míos, presionó su
erección contra mí, lo que me hizo que soltara un gemido.

—No soy tierno, bella. En


En estos momentos quiero
quiero ser puto salvaje con
con tu cuerpo—dijo con voz sexy, que hizo que
que
mordiera el labio con fuerza porque sus palabras surtían un efecto en mi cuerpo.

—Mmm...Me parece que si lo eres—rebatí


eres—rebatí con una sonrisa burlona.
Me mostró su perfecta sonrisa, no me puede contener y mis manos tomaron su cara y le di un beso en donde nuestras
lenguas se juntaron y se enredaron, puso una mano en mi cadera y presionó con fuerza sus dedos. Sus besos
cambiaron de rumbo y comenzaron a besar mi mejilla
m ejilla para ir bajando hacia mi cuello, haciéndome soltar varios
suspiros entrecortados.

Apoyó su frente contra la mía y no podía ver nada más que no fuera sus hermosos ojos café en donde no me había
fijado, pero los tenía más claro.

—Mmm...No sé si tengo que preocuparme por cómo me estás mirando en estos estos momentos, Anastasia—comenta
Anastasia—comenta con
tono burlón y esa sonrisa traviesa en sus labios que cada vez que la miro me incita a tener pensamientos impuros.

—¿Cómo se supone que


que te estoy mirando?

—Como si me quisieras comer a besos,


besos, pero también como si quisieras pegarme un puñetazo—sonreí
puñetazo—sonreí inocentemente
y batí mis pestañas coquetamente.

Me llevé una mano a mi pecho y puse cara de indigna lo que hizo que él soltara una pequeña carcajada.

—¡Yo no podría pegarte!


pegarte! —Exclamó dramáticamente.
dramáticamente.
—Mmm...Ya lo has hecho, cariño—empezó a besar
besar mi cuello lentamente—. Prefiero que me comas a beso, si no te
molesta claramente—dice arrogante y sin perder el gesto de división que asoma en un extremo de su boca.

Me lleve una mano a mi barbilla y me quede callada unos segundos. Él levantó una ceja y yo seguía callada haciendo
más dramático el momento.

—Creo que me voy... por


por la de pegarte un puñetazo. ¿Te parece
parece guapo?—bromeé.
guapo?—bromeé.

Me observo un segundo antes de soltar una carcajada, no puede evitarlo y me uní a él, varios mechones de su pelo
cayeron en mi frente haciéndome cosquillas.

—Siempre me llevarás la contraria,


contraria, ¿verdad?—sonreí burlonamente
burlonamente y asentí—.
asentí—. O sea que si te digo que eres
hermosa. Tú me dices que eres...

—Que soy bellísima y que soy la chica de tus sueños—sonrió inocentemente


inocentemente hacia él.

Sonrió de lado en donde se le marcaron sus hoyuelos. Él muy imbécil tenía esa sonrisa encantadora que hacía
suspirar a las chicas.

—Me das un beso.

—Nah... Aún no me siento


siento del todo convencida
convencida de tus habilidades
habilidades de besar, guapo.
guapo. Creo que tienes
tienes que esforzarte
más—murmuro y tiro un mechón de su pelo—.Tienes que persuadirme un poco más, amorcín.

Inclinó su cabeza de lado y se quedó callado unos segundos, pasó su mano por debajo de mi espalda y me acarició la
mejilla tiernamente. Nos miramos fijamente y sonreí burlonamente hacia él.

Sonrió antes de besarme. Primero mordisqueo mi labio inferior, lo delineo con su lengua para luego chuparlo antes
que comience a besarlo. Me quedo quieta por un momento, pero el beso no tarda en ponerse más caliente, mis manos
van a su pelo, el beso pasa a ser un beso lento y profundo a más caliente.

Su lengua acaricia la mía, siento sus manos en mi trasero y me toma con una fuerza increíble en donde ahora estoy
sentada en su regazo, me muerde con fuerza mi labio inferior y suelto un gemido que es callado por su beso. Nos
separamos solo cuando necesitamos urgentemente aire.

—Fue lo suficiente persuasivo


persuasivo para ti, bella—respondió
bella—respondió burlón.

—Mmm..., no lo sé—digo pensativa.


pensativa.
Él me tocó el trasero y solté un gemido.
—Mientes muy mal—se apoya en la cabecera de la cama y lleva sus manos
manos detrás de su cabeza
cabeza en una posición
posición muy
casual.

—Te había dicho antes


antes que tienes una
una sonrisa irresistible para mí—me observó—. Me fascina ver tu sonrisa, es algo
fascinante de ver para mí y me da tranquilidad.

Pestañeé varias veces, es en serio, aun no me creo que antes nunca tuviera una novia, si sabe decir las palabras
correctas para ser un buen novio. No entiendo porque él finge con todo el mundo algo que no es realmente.

—¿Seguro que eres Diego?


Diego? —pregunto asombrada.
asombrada.

Él puso los ojos en blanco, pero una sonrisa se dibujó en sus labios.

—Este soy yo. El verdadero


verdadero Diego—soltó un suspiro—.
suspiro—. Contigo jamás he fingido quien soy.

—Diego... —, susurré antes


antes de que él volviera a besarme.

Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días de año?

Feliz año nuevo hermosa personitas espero que el año que venga sea mucho mejor y que cumpla muchas de
sus metas para el próximo año y nada quiero decirle que tengo muchas sorpresas en la historia y poco a poco
van a ir conociendo mas a Anastasia y Diego...solo puedo adelantar que van a amar mas a Diego.

Nos vemos en el Próximo año:

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 26
Nota de la autora: Atención a mis personitas hermosas: hoy día van a conocer un poco de la historia entre Simón y
Anastasia. Solo quiero decir de que ahora en adelante Simón será uno de los personajes que más van a aparecer. Y
poco a poco van ir conociendo el horrible pasado de Anastasia.

Caminé lentamente en donde se encontraba Diego cocinado, lo abracé por la cintura y apoyé mi cabeza en su
espalda. Él tomó mis manos y se giró para quedar frente a mí.
—Tus manos andan muy
muy traviesas, Anastasia—se burla maliciosamente, ladeando
ladeando la cabeza.
cabeza.

Solté un bufido, lo que hizo que él se riera de mí, al parecer le gustaba burlarse de mí, así como a mí de él. Me
gustaba esa actitud, pero él no tiene porqué saber eso.
—Tengo que irme Diego, después de almorzar

—En serio, te voy a extrañar—dice


extrañar—dice haciendo un puchero y sacando
sacando bien su labio inferior—.
inferior—. ¿Vendrás está noche?
noche?

Yo asentí con mi cabeza.

—Llegaré como la una de la noche—digo encogiéndome de hombros. No creo que pueda desocuparme
desocuparme antes tenía
que hacerlo bien y no necesitaba estar nerviosa.

—¿Por qué tan tarde?


tarde? —Preguntó con curiosidad.
curiosidad.

—Tengo cosas que hacer,


hacer, nada importante
importante con los gemelos—mentí
gemelos—mentí un poquito.

—Vale—dijo poco desconfiando.


desconfiando. Me puse de puntilla para estar
estar más a su altura y robarle
robarle un beso.

—Mmm...Huele delicioso. —Digo para


para tratar de cambiar de tema. Ya que no quería que él sospechara
sospechara algo y de todas
formas Diego era mi presente, no merecía verse involucrado con mi pasado.

—Te dejaré aún más loquita


loquita por mí, cuando pruebes mi comida—contesta
comida—contesta presuntuoso. Pestañee varias veces
veces para
volver a ponerle atención. Él revolvió las verduras salteadas y echó un poco más de orégano.

El almuerzo estaba muy rico, zapallo italiano relleno de verduras, me devoré el plato en minutos. ¡Dios mío! Diego
tiene un talento increíble para la cocina. Ayude a levantar la mesa y lavar los platos entre bromas con él.

—Adiós guapo. Te veo


veo en un rato más.

Me tomó de la cintura y no perdió el tiempo besando con fuerza y pasión donde hacía cosas locas con mi respiración
en estos momentos. Mis manos rodearon su cuello y lo atraje más a mí, lo necesitaba más cerca. Cuando estuvimos
jadeando por la falta
falta de aire nos separamos
separamos no sin antes morder
morder su labio inferior.

—Adiós, Anastasia. —Me dio un beso en la frente antes de cerrar la puerta de su departamento.
departamento.

Entré en mi departamento y subí rápidamente a mi cuarto. Tomé las l as cosas necesarias para irme a bañar. Una vez lista
revisé todo lo que necesitaba que era: dinero, celular y mis llaves del departamento. Miré por última vez la dirección a
donde tenía que ir y solté un suspiro de cansancio, porque me tomaría una hora en llegar.

Tomé un taxi y le escribí un mensaje a Javier. Mordí mi labio inferior, estaba nerviosa por lo que estaba a punto de
hacer. ¡Es una locura, Anastasia! Estaba jugando con fuego, pero era lo que tenía que hacer. El juego ya comenzó—
me digo a mí misma.
Mi celular vibró y sabía que era un mensaje de Javier, así que lo abrí rápidamente:

<Javier a las 15:30 p.m.>

"Estoy en camino, nos vemos"

<Anastasia a las 15:31 p.m.>

"Nos vemos"

Le pagué al taxi y me bajé. Miré a todas partes, pero no vi a nadie. Caminé hacia el galpón abandonado donde se iba

amuy
presentar Simón.
oscuro—me Entré
digo a mícon cuidado, me apoyé en la pared para guiarme. Joder, tengo que ir con cuidado. Está todo
misma.
Sentí unas voces en el cuarto de fondo, me acerqué lo más que pude y me agaché. Puse una mano en mi pecho y mi
corazón latía muy rápido.

—Querido hermanito, todavía


todavía sigues enamorada
enamorada de mi chica—escuche
chica—escuche la voz arrogante de
de Nicolás.

fijarse en ti—escuché lo que


—Ella nunca debió fijarse que decía Simón. Fruncí
Fruncí el ceño —. Yo puse
puse mis ojos en ella—gritó.

—Eres patético y un mal


mal hermanito. Te enamoraste
enamoraste de la chica de tu pequeño hermanito—se
hermanito—se rió Nicolás.

Apreté mis puños. Lo odiaba, en qué momento me enamoré de esa persona.

—¡Tú fuiste! —Exclamó enfadado


enfadado Simón—. Yo la conocí primero y estábamos
estábamos bien juntos. Tú te metiste entre
nosotros con tus encantos, la engañaste..., eres un...Hijo de puta—sentí como algunas cosas se cayeron.

—Ella es mía, imbécil—escuché lo que decía Nicolás


Nicolás agitado.

—No es tuya y menos como


como la traicionaste. Ella te
te odia...—Sentí un golpe en la puerta
puerta y di un salto. Me levanté,
levanté, pero
me quedé quieta —. Aléjate de ella o te lo juro que....
—¿O que hermanito? Dilo—.
Dilo—. Dijo burlón Nicolás. Siempre tan arrogante.

—Te mato, no dejaré que


que la vuelvas a lastimar
lastimar y menos para tus cosas
cosas sucias. Ahora lárgate—gritó
lárgate—gritó Simón.

La puerta se empezó a abrir, me llevé


l levé una mano al pecho <<mierda, mierda>>. Caminé rápido y abrí otra pieza que
estaba oscura Escuché los pasos de Nicolás y sentí como azotó la puerta por la que había entrado. Salí del cuarto y
miré hacia la puerta en donde se encontraba Simón.

Soy una estúpida—me dije a mi misma, cuando ya estaba girando la manilla y me adentro en la habitación. Simón se
encontraba sentado en una silla, su pelo rubio estaba en punta y estaba vestido de blanco.

—Lárgate de una puta vez, antes de


de que te mate...—Dijo sin levantar la vista. Me apoyé
apoyé en la puerta.
puerta. Lo miré por unos
minutos y recordé que antes éramos amigos y algo más, lo conocí donde entrenábamos.
entrenábamos.

—Me vas a pegar porque


porque creo que te ganaría.
ganaría.

Simón levantó la cabeza y me miró de arriba y abajo lentamente. Levanté una ceja hacia él.

—Sorprendido, ¿eh?

—Tú nunca dejas de sorprender—Me dijo con una sonrisa de lado.


lado.

Caminé por la habitación, no tenía gran cosa, solo era una vieja pieza donde uno esperaba que empezaran las peleas.

—Soy una caja de regalos—digo


regalos—digo con sarcasmo—.
sarcasmo—. ¿Me amabas? —Pregunte
—Pregunte mirándole fijamente.
fijamente.

—Anastasia...Yo— se pasó una mano por


por su pelo despeinándolo
despeinándolo aún más.

—¿Me amabas? —Repetí fría.

—Sí—dijo con seguridad y me miró fijamente—. Yo nunca


nunca te he olvidado,
olvidado, fue amor a primera vista
vista cuando te vi ese
día entrenado en el gimnasio.

—Que cursi, Simón—solté un


un bufido. —¿Por qué nunca me lo dijiste? —Preguntó
—Preguntó con curiosidad.
curiosidad.

—Porque te enamoraste
enamoraste de mi hermano. Tus ojos
ojos solo eran para él—comento
él—comento con un tono
tono serio y me quede callada
un segundo.

Me senté en la silla que tenía al lado de él. Nos quedamos callados por unos segundos antes de que yo contestara:
—Las personas no elegimos
elegimos de quien nos
nos enamoramos, Simón.
—Supongo, pero todos
todos los días me pregunto
pregunto algo...—murmura. Lo
Lo miré de reojo—. ¿Qué hubiera pasado si me
hubieras elegido a mí?

Hice una mueca, porque ahora daría cualquier cosa por no haber conocido a Nicolás y Simón. Mire el techo unos
segundos. Jamás me plantee esa pregunta hasta ahora que hubiera pasado si solo hubiera seguido con Simón en ese
momento.

—No lo sé, supongo que no sería mi vida un


un caos.

—Perdóname Anastasia,
Anastasia, yo...Ese día intenté
intenté llegar a ti, solo pude
pude sacarte de ahí
ahí y llevarte a un hospital.
hospital. Tu hermano
confió en mí, pero yo no puede... —Se rompió su voz y desvió la mirada.

No puedo evitar que una lágrima solitaria escape de mi ojo. <<Duele, cada vez que hablo de mi hermano. Siento que
no puedo respirar cada vez que abro esa herida>>

—No llores—me limpio las lágrimas que


que sin darme cuenta estaba
estaba derramando—. No pude ayudarlo, mi hermano
hermano
después me puso una trampa y yo...—Él gruñe molesto recordando de seguro ese momento.

—No te culpes Simón, tu hermano está enfermo


enfermo y gracias por ayudarme...Creo
ayudarme...Creo que nunca te lo dije, pero gracias,
gracias,
Simón. No te lo dije antes porque verte me dolía cada vez que lo intente...no podía—digo con sinceridad.

—Yo te entiendo, Anastasia. Para mí también


también fue difícil, intenté
intenté volver a verte, pero desapareciste. —Soltó un suspiro
enorme—. Te juro que odio a mi hermano, odio lo que te hizo—murmura con tono de rabia y de odio en su voz.

—Supongo que tenemos


tenemos algo en común.
común.

—Tú y yo sabemos que tenemos más cosas en común, Anastasia—me recordó con un pequeña
pequeña sonrisa traviesa en
sus labios.

—No lo creo, cambié. —Desvíe


—Desvíe la mirada.

—No tanto, aún sigues


sigues aquí conmigo.

Simón se inclinó hacia mí y yo me paré rápidamente de la silla. Hora de irse Anastasia—me digo a mí misma.

—Simón—, dije molesta.

—No me volverás a dar otra oportunidad, ¿verdad?


¿verdad?

—No puedo...Tu eres hermano de...—antes


de...—antes de que termine de hablar. Él se levantó
levantó de su silla y se acercó a mí.

—No soy como él—puso una


una mano en mi barbilla. Yo puse los ojos en blanco—. Sabes que
que conmigo todo sería
sería mejor.

Solté una risa amarga.

—Sé que no eres como


como tu hermano, pero tu hermano acabó concon mi vida y sigue doliendo
doliendo en mi corazón y cuando
cuando te
miro... solo puedo pensar en esa noche. Fuiste mi ángel y te lo agradezco, pero duele verte—me solté de su agarre y
caminé a la puerta.

Él me tomó del brazo con cuidado y me giró hacia él.

—EntoncesAnastasia,, ¿Qué haces aquí? Contéstame—murmura enojado.


—EntoncesAnastasia enojado.

—No tengo por qué contestar—me solté de su agarre.

—¿Qué haces aquí? —Simón se me acercó más a mí. —Si tanto te duele
duele mírame ¿Qué haces aquí? Porque estás
estás
aquí...Deja de confundirme, Anastasia.
—No es mi intención Simón, lo que hago aquí
aquí es de mi incumbencia.
incumbencia.
—También la mía, que no
no entiendes que mi hermano está obsesionado
obsesionado contigo y que
que quiere...—Él se detuvo,
detuvo, me miró
por un segundo.

—Continua—le pedí—. ¿Qué quiere Nicolás?


—Nada... aléjate de él, Anastasia.

—No me lo vas a decir—digo molesta.

—Solo aléjate de él. Sabes cómo es Nicolás, no se detendrá hasta


hasta que vuelva a tenerte—gruño de rabia. Él se acercó
de nuevo a mí y me acorraló contra la pared—. No permitiré que te ponga una mano encima. No mientras
mi entras esté yo.

Puse los ojos en blanco.

—No necesito guardaespaldas


guardaespaldas para protegerme—digo
protegerme—digo enojada y dándole un empujón—.
empujón—. Acabaré con él.
él.

—Es peligroso Anastasia—me


Anastasia—me advierte con un tono de voz de preocupación.
preocupación.

—No le tengo miedo, Simón.


Simón.

Pasé por un lado y me dirigí a la puerta. Simón me agarró la mano y me entregó un papel.

—Mi número, puedo ayudarte


ayudarte como siempre Anastasia.
Anastasia.

—Gracias, nos estamos viendo—abrí


viendo—abrí la puerta y miré de reojo a Simón—. Suerte.
Suerte.

Salí del galpón abandonado, miré a todas partes y caminé rápidamente en donde se encontraba Javier. Me subí a su
coche.

—Me encanta como se ve el color negro en ti—me dijo Javier con una sonrisa.

—Digo lo mismo—él prendió su auto—. Necesito que vayamos a donde está Nicolás.

Javier prendió su GPS y arrancó el auto. Lo miré de reojo y lo vi concentrado, manejado y me parece increíble que
entre Javier y Dylan sean tan diferentes. Dylan es descarado, coqueto y divertido y Javier tiene esa aura de chico
misterioso de pocas palabras y aunque también es coqueto cuando una chica llama su atención.

—Sé que soy hermoso, pero no babes por


por mí—me guiño el ojo y negué con la cabeza—.
cabeza—. ¿Nerviosa? —Preguntó,
—Preguntó,
doblando por una calle.

—Nah...No le tengo miedo,


miedo, me conoces, soy Anastasia Evans—bromeo.
Evans—bromeo.

—¿Por qué te demoraste


demoraste tanto ahí adentro?
adentro? —Preguntó curioso
curioso Javier—. Nicolás se fue como hace una hora.
hora.

—Fui a hablar con Simón—solté


Simón—solté un suspiro y empecé
empecé a contarle todo a Javier de lo que había hablado con
con Simón ahí
adentro con lujo de detalles de todo lo que pasó ahí dentro porque con los gemelos y Jonathan era completamente
sincera, no había secretos.

Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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muy
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Capítulo 27
Mire al frente donde se encuentra la discoteca. Reviso la hora y son las diez de la noche, veo como cada vez hay más
gente llegando a la discoteca. Suelto un suspiro. << Se fuerte Anastasia, esto recién está comenzando>>—. Me animé
a mí misma. Observo de nuevo la discoteca en donde se encuentra Nicolás.

—¿Lista, amor? —Preguntó


—Preguntó Javier.

Yo asentí. Nos bajamos del auto y caminamos a la entrada de la discoteca . Javier se acercó al guardia y le dijo algo al
oído y nos dejaron entrar. Miré de reojo a Javier y me guiñó el ojo. Nos movimos como pudimos por la discoteca hasta
que llegamos a la barra y pedimos nuestro refresco.

—Lo sé, soy increíble, baby—me gritó por encima de la música. Solté una
una risa y miré a todas partes,
partes, pero no vi a
Nicolás.

Me mordí el labio inferior con fuerza, no pensé que hubiera tanta gente en esta discoteca. Javier me tocó el hombre y
me apuntó donde estaba una escalera y ahí lo vi. Nicolas estaba hablando con el señor que me amenazó en Madrid.

—Ahí está el pedazo


pedazo de mierda.

—No podré acércame—digo preocupada. Él miró hacia todas partes y se fijó en una chica de pelo rubio que le llegaba
hasta la cintura y andaba con vestido plateado con lentejuelas.

—Claro que sí, tendremos


tendremos una infiltrada—me guiñó
guiñó el ojo. Lo vi caminar
caminar con seguridad en donde
donde estaba la chica.

Miré a Javier como sacaba todas sus armas para coquetear con la chica, que cayó fácilmente por los encantos de
Javier. Él le susurró algo al oído. Ella asentía y me miró por un segundo, antes de mirar hacia arriba. Ella volvió asentir
y luego pasó su brazo por el cuello de Javier y se empezaron a dar un beso. Aparte la vista y finge unas arcadas.

Él se acercó con la chica donde estaba yo tomando mi Coca-Cola. Ella me miró y sonrió.

—Anastasia, ella es Casandra—me


Casandra—me presento Javier—Casandra,
Javier—Casandra, ella es mi pequeña
pequeña hermanita y ves ese tipo de arriba
—apuntó a Nicolas y Casandra
Casandra asintió—. Necesito que le coquetees
coquetees y te quede lo máximo
máximo posible escuchando,
escuchando, es
para saber si ha engañado a mi hermanita y me cuentas todo con lujo y detalle—dijo Javier con una sonrisa coqueta
que hace desmayar a cualquier mujer.

—No te preocupes, trataré


trataré de escuchar todo
todo lo que pueda—me
pueda—me gritó por sobre la música.
música.

—Muchas gracias.

La chica subió muy coqueta y empezó a hablar con Nicolás


Ni colás donde él le hizo un lado para que se sentara. Típico de
Nicolás, un hombre fácil de llevarte a la cama. Tomé el último sorbo de mi Coca-Cola.

—Vamos a bailar. —Javier me tomó de la mano y me guió a la pista baile.

Bailamos una, tres hasta diez canciones. Javier como siempre era un excelente compañero de baile. Nos acercamos a
la barra y pedimos otros refrescos. Observamos que venía Casandra con una sonrisa.
Ella se acercó a mí y empezó a contarme todo lo que había hablado el señor y Nicolás con lujo de detalles, cuando
acabó sonreí y le di las gracias. Javier le susurró algo a su oído y se la llevó a la pista de baile donde bailaron y se
besaron. Cuando la pista terminó Javier le dio un último beso, antes de caminar a la salida.

Una vez de camino por fin a mi departamento, recosté mi cabeza en la ventanilla. Javier estaba concentrado
manejando, pero de repente comencé a reírme porque recordé como Javier había coqueteado con Casandra.

—Tienes una habilidad increíble para que las mujeres hagan todo
todo por ti—me reí—. Eres como
como un don Juan.

—A las mujeres le gustan los hombres confiado—él


confiado—él se encogió de hombros—.
hombros—. Yo soy todo eso y más—me guiño el
el
ojo y no pude evitar no reírme.

—No sé qué haría sin ustedes.

—Nos amas Anastasia. Tú te morirías sin nosotros pequeña.


pequeña.

Me bajó del auto de Javier y entró en el ascensor. Observo mi celular son las dos de la mañana. Ups, muy tarde
Anastasia—me digo mentalmente. Camino un poco insegura al departamento de Diego. Tocó una vez y la puerta se
abre lentamente dejando a un Diego sin polera, mostrando su perfecto torso con sus tatuajes en su brazo izquierdo.

Él tira de mí y me aprisiona contra su puerta. Lo miro por unos segundos antes de besarlo con fuerza y rabia porque
me estaba dando cuenta que me encanta Diego y no quería eso, pero ya era bastante tarde parar mis sentimientos.

—Te extrañe—me susurra con


con voz ronca.

Me acercó de nuevo a él y pegó mi boca otra vez con la suya porque necesitaba más de él. Él me alza y mis piernas,
rodea su cadera y empieza a subir la escalera. Cuando llegamos a su cuarto él se sienta conmigo. Mis manos
m anos curiosas
empiezan a tocar su duro torso.

—Diego—, sonrió contra su boca—. Estoy cansada.


cansada.

—Yo igual. Solo te estaba


estaba esperando, pero mañana tú y yo todo el día en mi cama haciendo travesuras—me
travesuras—me dice con
un tono picaron.

—Me parece una excelente


excelente idea—le guiño el ojo.

Me levanta y me deja en el suelo, me quita la chaqueta. Me entrega una de sus camisetas. Camino rápidamente al
baño, me cambio mi ropa por la polera de Diego y me lavo los
l os dientes. Cuando estoy lista, salgo del baño y me dirigió
directamente a la cama.

Apoyo mi cabeza en su pecho y cierro los ojos porque en verdad estoy agotada.

—¿Me contarás algún día


día tus secretos y tus miedos? —Pregunto en
en un susurro.

—No es fácil para mí hablar


hablar sobre mis miedos y secretos,
secretos, duele hablarlo en voz alta porque me hace abrir esa herida
que intento cerrar, algún día te lo contaré Diego, pero por ahora no y lo prefiero así. No quiero que sufras.

—Eso fue devastador


devastador y me hace pensar que que has sufrido aún más de lo que puedo
puedo ver en tus ojos—hace
ojos—hace una pausa y
me toma la barbilla. Él no se resiste y traza con su pulgar una línea en mi mentón y añade—, pero también me hace
pensar que eres peligrosa.

—¿Crees que soy peligrosa?


peligrosa? —Pregunté atónita.
atónita.

—Sí—susurra sobre mi piel y me estremezco completa.

—Te dije que te alejaras


alejaras de mí Diego. Que estar
estar conmigo se iba a sentir mal—digo con hilillo de
de voz.

—Yo te dije que contigo


contigo se sentía bien...Para
bien...Para mi eres peligrosa,
peligrosa, pero en el sentido que tengo miedo de que rompas mi
corazón. Jamás me había interesado tanto por una mujer como lo estoy contigo. Entiéndeme, Anastasia, mi corazón
se destruyó cuando mi familia murió.

—Diego—, susurré con tristeza—.


tristeza—. Yo también tengo
tengo miedo, pero no quiero
quiero pensar enel futuro
futuro o el pasado. Solo
importa el presente Diego—tome su cara entre mismanos—. Prometo cuidar tu corazón.

—Eres cursi bella. Yo te protegeré,


protegeré, confía en
en mí—presume en tono risueño.

—Soy peligrosa—vuelvo a insistir y su cara enseguida


enseguida se ensombrece.

—No lo eres, entiende eso. Eres una mujer que


que ha sufrido mucho,
mucho, pero eso no te hace
hace peligrosa.

—Tú no sabes nada—digo


nada—digo con un tono
tono molesto e incluso arrogante
arrogante que no pasa
pasa desapercibido para
para Diego porque
está evaluando mi reacción.

—Déjame entonces conocer


conocer más de ti—él puso su mano en mi corazón, me quedé quieta—.
quieta—. Y menos de tu cuerpo,
cuerpo,
por favor—me susurra muy cerca de la oreja.

Me giré y me tapé hasta arriba con el cubrecamas, no quería hablar más con él o de seguro iba a explotar y terminaría
peleando con él. Se acercó más a mí y me abrazó por detrás.

—Solo inténtalo, Anastasia—me


Anastasia—me quedé callada.
callada. Él soltó un suspiro
suspiro de cansancio—. Buenas
Buenas noches, bella.
bella.

*******

Sentí como alguien caminaba de un lado a otro, me removí un poco y sentí que alguien arrastró una silla. Me senté en
la cama y pestañeé varias veces para poder ver mejor
m ejor en la oscuridad. Miré en donde él tenía un escritorio y lo vi
sentado con sus manos en la cabeza y sus hombros caídos.

Miré de reojo el reloj y marcaba las tres y dos minutos de la mañana. Me moví con cuidado y me acerqué a él.

—Diego—, lo llame—. Estoy aquí.


aquí.
Me senté en su regazo y lo abracé fuertemente.

—Perdón, no quise despertarte—él miró y tenía


tenía los ojos rojos. Cerré los ojos
ojos y apoyé mi frente contra la suya.

—No me pidas perdón Diego—,


Diego—, murmure—. Estoy aquí
aquí para ti.

—No me dejes solo, por favor,


favor, Anastasia—me rogó con la voz rota.

Mi corazón se rompió en ese momento


m omento al escuchar su voz rota, no merecía sufrir de esta forma. Tome su cara entre
mis manos y lo observe, sus ojos estaban llenos de dolor y pena. Una lágrima solitaria recorrió por su mejilla y la
atrapó con mi dedo.

—Me duele verte sufrir, no lo mereces—susurro.

—Extraño mucho a mi familia—Él


familia—Él me abrazó con fuerza y escondió su cabeza
cabeza en mi cuello—. Me siento
siento tan solo.
Jamás volveré a ver como mi padre besa de sorpresa a mi madre cuando llegaba del trabajo o a mis mellizos cantar
canciones infantiles. Jamás volveré a escuchar los regaños de mi madre al verme rodeado de tantas chicas o
escuchando a mi padre diciendo que está orgulloso de mí y me duele porque no merecía quedarme solo. Ellos eran
buenas personas y no merecían irse tan rápido.

No puedo contenerme y comencé a llorar con él porque no me quiero imaginar que es lo que él siente al perder a su
familia. Comparto su dolor de pérdida porque sufro también por mi hermano.

—Sé que ellos estarían


estarían orgullosos de ti — limpié sus lágrimas y su respiración comenzó a tranquilizarse —. Eres el
mejor Diego. Te mereces lo mejor del mundo, eres un ángel para mí. Eres mi ángel y has traído felicidad de nuevo en
mi vida.
Tomé su mano y la puse en mi pecho en donde mi corazón latía rápidamente por este hombre. Él me observó
sorprendido.

—Eres luz en mi vida, Diego.


Diego.

—¿Cómo quieres que no me enamore de ti? —Pregunto


—Pregunto susurro —. Si tútú me haces sentir completo,
completo, siento que
nosotros encajamos a la perfección, es como si estuviéramos hechos el uno para el otro.

Me acerqué a él y chupé su labio inferior antes de besarlo con amor, puse mi mano en su mejilla y se la acaricié. Él
soltó un gemido de alivio al sentir nuestras lenguas tocarse y enredarse una y otra vez. Él inclinó un poco su cabeza
para que el beso fuera más profundo.

—Tal vez deberíamos volver


volver a dormir—propuse.

Él asintió con su cabeza. Tome su mano y nos acostamos en silencio. Se acercó más a mí y me abrazó con fuerza. Mi
mano acarició su mejilla.

—Tengo miedo—susurro con


con voz rota.

—Estoy contigo. No te dejaré caer en estos


estos momentos.

—No quiero volver a tener


tener esa pesadilla por esta
esta noche...—se apretó
apretó más a mi cuerpo.

—No tengas miedo, Diego.


Diego. Duerme, te protegeré,
protegeré, estoy contigo—digo
contigo—digo besando su mejilla.

No me contestó, pero puso su cabeza en mi pecho y me abrazó aún más fuerte, mis manos empezaron a acariciar su
pelo y pronto la respiración de él se hizo más profunda, lo que me indicaba que se quedó dormido. Miré hacia abajo y
mordí el labio inferior, se veía como un ángel durmiendo.

—Aún te sigo odiando,


odiando, pero solo porque
porque estás haciendo que mi corazón cada día se vuelva más loco por ti—susurré
besando su mejilla—. No puedo evitar tener sentimientos fuertes hacia ti, mientras más te conozco más caigo por ti,
Diego.

Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

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Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 28
Mi mano acarició la mejilla de Diego, él se removió un poco y arrugó un poco su nariz. Solté un suspiro, se veía tan
guapo y sexy por la mañana con su pelo revuelto y su torso marcado a la vista. Mi mano se dirigió a su brazo tatuado
tenía una flor, tigre y varios pequeños tatuajes que rodean los más grandes.

Él me abraza más fuerte. Paso mi mano por su mejilla acariciando el inicio de una leve barba que hace que se vea aún
más guapo como un modelo Calvin Klein. Siento como él empieza a hacer una caricia en mi estómago.

—Buenos días, bella—lo


bella—lo miró, pero sigue teniendo
teniendo los ojos cerrados.
cerrados. De repente él se levanta
levanta y se estira haciendo
haciendo
que sus abdominales se le marcaran aún más.

Me pasó una mano por mi barbilla solo para comprobar que no estaba babeando. Diego me miró con curiosidad y
después soltó una risa y me dio un beso en la frente, solté un suspiro al sentir sus labios, fue un gesto tan tierno, solo
que mi mente tenía otro tipo de pensamiento...más sucios.

Él camina al baño y no puede evitar que mis ojos se posaran en su trasero.

—Deja de mirarme el trasero, cariño—


cariño— Él me observa con su rudo gesto de <<lo sé, lo sé, soy guapo
guapo y ardiente>> a
través de una jovial sonrisa que lo vuelve arrebatadoramente encantador
encantador

Me sonrojé y me acosté en la cama. Miro el techo pensando que ya llevaba dos días con él, me sentía de nuevo feliz,
relajada y no estaba tan a la defensiva todo el tiempo. Diego logró
l ogró romper mi muro de estar a la defensiva. También
me di cuenta de que no me quería separar de él y tenía razón: lo de nosotros fue inevitable y solo fue cosa de
semanas para que lo de nosotros explotara y se convirtiera en una hermosa rendición.

Sentí las pisadas de él y como el colchón se hundió por su peso. Me tomó de la cintura y me acercó más a él. Miré
esos ojos cafés y nuestras narices se rozaron. Él pegó su boca contra la mía, solté un pequeño gemido y su lengua no
perdió el tiempo adentrándose dentro de mi boca y jugando con mi lengua.
Me separé lentamente y acaricié su mejilla.

—Ya te había dicho que estoy fascinado


fascinado por ti.

—Como mil veces—pestañee coquetamente hacia


hacia él.

Me abrazó con fuerza.

—Amo que seas tan vanidosa—se ríe. —. Tengo


Tengo una idea Anastasia.
Anastasia.

—¿Qué idea? —Pregunté


—Pregunté con desconfianza
desconfianza y alcé una ceja hacia
hacia él.

—Vamos a entrenar juntos,


juntos, tengo que ir al
al gimnasio en una hora.
hora.
Levanté una ceja y apoyé mis codos en su pecho.

—¿Quieres que te patee


patee el trasero? —bromeo con un tono juguetón
juguetón y acarició su mejilla con cuidado.

—No, mi Anastasia— se acercó


acercó a mí—, pero tus manos
manos pueden hacer
hacer otras cosas mejores—me susurro
susurro con tono
meloso y diría que algo ardiente. Me mordí el labio inferior con fuerza, cuando sentí que su mano se coló dentro de su
camiseta—. Como por ejemplo que me desnudé lentamente.

—Pervertido.

—Tu amas que sea un pervertido contigo, Anastasia—me dice Diego con un pícaro guiño
guiño y tocó mi seno derecho
derecho que
me hizo dar un pequeño salto.
—Estás loco—puse los ojos
ojos en blanco.
******

Golpeó el saco de boxeo por última vez y caminó a la banca. Miró de reojo a Diego, quien está entrenando con su
entrenador en el ring de pelea. Doy un sorbo a mi agua y tomo mis cosas y camino a las duchas.
Cuando salgo de las duchas me encuentro con él, quien camina a los camerinos.

—Espérame aquí bella, no me demoro nada—me


nada—me dio un beso en la mejilla y entró en las duchas. Me siento en
en la
banca y veo que se acerca el entrenador de Diego con una sonrisa.

—Eres muy buena—dijo con


con una sonrisa. Lo miré más detalladamente y era un hombre entre los cincuenta años,
años, era
bastante musculoso, medía alrededor de unos 1.80 metros y tenía el pelo negro.

—Gracias—sonríe amablemente.
amablemente.

—Sabes, me gustaría verte más seguido por


por aquí con Diego—Me guiño
guiño el ojo.

—Lo siento, creo que será solo por esta vez—le


vez—le explicó con una sonrisa amable, porque
porque si el entrenador de
de Diego es
muy bueno por lo que estuve observando, pero estaba cómoda con Ricky.

—Tú solo piénsalo qué te puedo entrenar


entrenar muy bien—me entregó
entregó su tarjeta y la tome por educación y se alejó
alejó de mí.

Negué con la cabeza y le mandé un mensaje a Ricky, mi entrenador, diciendo que el lunes iba a entrenar. Mire cómo
la gente entrenaba y había muchos jóvenes novatos. Volví a poner la atención en mi celular cuando veo que tengo un
nuevo mensaje.

<De Dylan a las 10:32 a.m.>

"Hoy día tengo fiesta, Amorcín, ¿vienes?

Pd: Serías una pésima amiga si no vienes.


<Anastasia a las 10:33 a.m.>

"Cariño, tú siempre tienes fiesta"

Pd: Seguro que eres hombre porque eres muy dramático.

<De Dylan a las 11:34 a.m.>

"Mira que eres buena para evadir el tema. Tú solo contéstame: ¡Sí, Amorcín!

Pd: Seré feliz y te dejaré tranquila para que sigas follándote a Diego, aunque me esté engañando Amorcín.

No puedo evitar que una sonrisa aparezca en mi cara, tengo a los mejores amigos que siempre están ahí y sobre todo
Dylan.

< De Anastasia a las 11:36 a.m. >

"Está bien. Iré a tu fiesta y así me dejarás en paz."

Pd: Yo no te engaño.

Levanté la mirada y observé a mi alrededor y él aún no salía de la ducha y muchos chicos entraban al gimnasio.
Observé al entrenador quien le estaba enseñando a un chico que se veía que era nuevo. Mi celular volvió a vibrar.

< De Dylan a las 10:45 am>

"Ya sabía yo que no me fallarías. Empieza a las diez de la noche, ven sensual y sexy, Amorcín.
Pd: Te amo, Amorcín.

Sonrió al ver su mensaje y siento un carraspeo.

—Eres bellísima y aún más cuando


cuando sonríes—Levantó
sonríes—Levantó la mirada y veo a Diego con una sonrisa
sonrisa traviesa. Me levanto de
la banca y me acerco a él.

—Tú eres guapo—me pongo


pongo de puntitas
puntitas y mis manos rodean su cuello.

—No solamente soy guapo—me


guapo—me tomó de la cintura—.
cintura—. Soy increíblemente
increíblemente ardiente, sexy y un gran cocinero—susurró
roncamente para que nadie más pueda escucharle.

Puse los ojos en blanco.

—Claro, claro muchachote, deberás que tienes


tienes innumerables y variadísimos
variadísimos encantos, que tonta de mí, se me estaba
estaba
olvidando que eres como un chocolate andante en las calles y que todo el mundo te quiere comer—digo burlonamente
y pegándole un pequeño empujón en su hombro.

Me sonrió con su arrebatadora sonrisa y me dio un pequeño pellizco en la cadera y luego una palmada en mi trasero.

—¡Oye! —Exclamó atónita y se encogió de hombros


hombros como si nada hubiera
hubiera pasado porque
porque continuo con el
el tema:

—Es que yo soy un bombón,


bombón, todos me aman,
aman, no es mi culpa ser
ser tan ardiente y caliente—dice
caliente—dice presuntuoso y con esa
habitual sonrisa traviesa en sus labios que me contagia y hace que yo también sonría por sus tonteras.

—¡Dios mío! No puedo con tu ego...—me llevo una


una mano en el cuello
cuello y finjo que me está faltando el aire y lo empujo
un poco y finjo que comienzo a dar bocanadas de aire.

Él pone los ojos en blanco, pero aun así parece una pequeña sonrisa que le curva la esquina de su labio.

—¡Dramática! —. Se inclinó y me dio un breve beso.


******

Tiré mi bolso a una esquina de mi habitación. Sonreí al ver a Diego en una habitación tan rosada, se veía fuera de
lugar con sus pantalones-rotos y una polera blanca y su pelo revuelto. Me acerqué a él y le di un empujón que hizo
que retrocediera y se topará con mi cama.

Se sentó en mi cama y me senté en su regazo, mis manos se fueron a su pelo. Él cerró sus ojos y tomó su barbilla.

—Mírame—le di un pequeño
pequeño beso en los labios
labios y él hizo un pequeño
pequeño puchero. Me reí, es tan hermoso este
este hombre,
jamás me podría cansar de
de verlo.

—Anastasia, no juegues
juegues conmigo—me advierto con un ronco gruñido.
gruñido.
—¿Por qué no me miras? —Empecé
—Empecé a darle besos por toda la cara. Él se tiró el pelo y me tomó firme de la cintura y
movió mi cadera hacia adelante y hacia atrás—Diego, estas...—No alcancé a terminar.

Él abrió los ojos y tenía las pupilas dilatadas, se relamió los labios.

—Estoy muy caliente, Anastasia,


Anastasia, desde que
que te vi entrenar y no me ayudas mucho amor,
amor, que te sientes encima
encima de mí.
Despiertas a mi amigo con mucha facilidad.

Me levanté de su regazo y me senté a un lado. Tomé su barbilla y le di un beso en la mejilla.


m ejilla.

—Lo siento.

—No te perdono, porque


porque no es tu culpa
culpa que seas bellísima y que mi cuerpo no se pueda controlar por
por ti.
Solté una pequeña risa porque sus palabras me causaban gracia.

—Diego—, susurró. Me miró de reojo y apoyó mi cabeza


cabeza en su hombro—. Te odio.

Me abrazó y me dio un beso en la frente. Sonreí, no podía creer que ahora estemos juntos después de todo nuestro
encuentros tanto buenos como malos y ahora estamos en esta faceta de pasar tiempo juntos y ver qué pasa con
nosotros, si funcionamos o no.

—Te odio más, Anastasia—me


Anastasia—me dio un beso en en el pelo—. Y mi cuerpo igual por todo el dolor
dolor que le causas—dice
causas—dice con
tono picaron y se remoja el labio inferior, mis ojos siguen ese movimientos y me quedo unos segundo mirando su
boca.

Él me guiñó el ojo traviesamente antes de besarme. Cerré los ojos y me dejé besar por este chico tan guapo y
arrogante que poco a poco se está metiendo en mi vida y corazón poco a poco.

—Por cierto, tengo una


una fiesta en el departamento
departamento de Dylan. ¿Quieres
¿Quieres ser mi compañero?

Rozó su nariz contra mi nariz y me dio pequeños besos por toda la cara y sus manos comenzaron a subir mi polera,
dejando al descubierto mi sujetador. Asintió con su cabeza y sus manos poco a poco fueron subiendo a mis pechos en
donde apretó mis pechos haciendo que soltara un pequeño gemido.

Que hizo que se agrandará su sonrisa traviesa que tenía. No perdió tiempo y comenzó a darme pequeños besos en el
cuello. Cerré los ojos y moví
m oví mi cuello hacia un lado para darle mejor acceso, sus manos continuaban con las caricias
en mis pechos.

Se separó un poco de mí y me sacó la polera y la del también dejando a la vista su perfecto y marcado torso bien
trabajado. Él se sentó en la cama y se apoyó en la cabecera de la cama y tiró de mi mano para que me
m e sentara en su
regazo.

Me observó detenidamente y se mordió el labio inferior.

—Te contaré otro secreto,


secreto, Anastasia.

—Otra vez tengo que fingir que me interesa,


interesa, ¿cierto?

Su sonrisa se agrandó y tomó un mechón entre sus dedos.

—Antes de ti de seguro
seguro estaba en mi cuarto,
cuarto, pensando que
que la magia no existía,
existía, y ahora eso es todo
todo lo que veo cuando
cuando
te miro, gracias por cambiar mi visión, Anastasia.

Mi corazón se aceleró al escuchar sus palabras.

—Diego...

Él sonrió de lado haciendo que se le marcaran sus hoyuelos y sus manos tomaron con fuerza mi cadera.
—Basta de Diego tierno,
tierno, ya tuvo sus momentos
momentos de ser cursi por hoy—bromea.
hoy—bromea.

Solté una risa, porque solo él podía arruinar sus momentos cursi por una de sus malas bromas que aun así me saca
una sonrisa tonta.

—Debería preocupar que


que te dividas en diferentes
diferentes Diego.

Movió mis caderas y se frotó contra mí en donde lo sentí duro. Lo miré y él tenía una sonrisa inocente.

—Un poco—murmuró, mordisqueando


mordisqueando mi cuello. Sus manos
manos tocaron mi trasero y volvió
volvió a presionar su cadera
cadera contra
la mía donde ambos soltamos un gemido.

Sus manos subieron por mi espalda y se detuvieron en el broche de mi sujetador en donde lo abrió y mis copas se
aflojaron y me lo saqué dejándome totalmente expuesta a él. Él se llevó un pecho a su boca y comenzó a lamerlo y
con el otro pecho lo masajeó.

Cerré los ojos con fuerza y me mordió el labio inferior con fuerza para tratar de no volver loca por este chico y por las
cosas increíbles que está haciendo con mi cuerpo.

—Mmm..., Diego, eso es... —comencé


—comencé a tartamudear.
tartamudear.

Mordió un poco mi pecho haciendo que soltara un fuerte gemido que me hizo ver las estrellas en estos momentos. Mis
manos se enredaron en su pelo y se lo tiré con fuerza.

Tomó mi cintura y con un movimiento hizo que mi espalda tocara el colchón. Sus manos fueron a mi pantalón donde
los desabrochó y de un tirón me los sacó.

Tragué saliva porque tenía mi boca seca. Se acercó a mí y no perdió tiempo y tomó una de mi pierna, la enredó en su
cadera y presionó su pelvis contra mi sexo haciendo que soltara un suspiro.

—Eres micadera.
mover su hermosa fantasía Anastasia, superas todas mis expectativas—me
expectativas—me susurro antes de besarme
besarme y a volver a

—Mi tierno, Diego.

Él me sonrió de lado mostrando esa sonrisa que derrite a todas las chicas. Puse mi mano en su pecho y poco a poco
comenzó a bajar hasta que llegó a su destino y se metió dentro de su bóxer, pero él tomó mis muñecas y negó con la
cabeza..

Él recargó su frente contra la mía y yo soltaba pequeños gemidos.

—¡Quiero escuchar tus gemidos!


gemidos! —Exclama excitado y volviendo a meter dos
dos dentro de mi sexo y otro dedo comenzó
a tocar mi punto de deseo.

Comenzó a girar sus dedos dentro de mi sexo, haciendo que mordiera con fuerza mis labios y cerré mis ojos porque
sentía me iba a desmayar. Sentí como él comenzó a bajar dejando besos húmedos por mi estómago.

—Estás húmeda solo para


para mí—susurró con voz ronca.
ronca. Abrí los ojos y vi como
como él tenía una sonrisa
sonrisa juguetona y dio
dio una
pequeña lamida en mi sexo para luego pegar su boca, su lengua toca mi clítoris y la hunde dentro de mi sexo ¡Dios,
dios! —exclamo.

—Diego..., joder...eso...no—comencé
joder...eso...no—comencé a decir
decir palabras incoherentes.
incoherentes.

Sus dedos aumentaron la velocidad y cada vez me sentía más húmeda y mojada. Diego volvió a pasar su lengua por
mi sexo y ahora su lengua y sus dedos me torturaban sin piedad en mi sexo. Agarre con fuerza su pelo para que
volviera a mí. Sentí su risa y como sus movimientos poco a poco se volvieron algo más lento y sentí como le daba
besos la parte interna de mis muslos.
Sus dedos aumentaron la velocidad y cada vez me sentía más húmeda y mojada. Diego volvió a pasar su lengua por
mi sexo y agarre con fuerza su pelo para que volviera a mí. Sentí su risa y como sus movimientos poco a poco se
volvieron algo más lento y sentí como le daba besos la parte interna de mis muslos.

—¿Te vas a correr? —preguntó


—preguntó con un tono juguetón y asentí
asentí con mi cabeza—. Hazlo mi bella—me susurró con voz
ronca y mordiendo el lóbulo de mi oreja y sus dedos largos salían y volvían entrar en mi
m i con más rapidez.

—¡Dios! —jadeo.

—Eso es Anastasia, disfruta.


disfruta.

Agarré el cubrecama con fuerza y apreté mi muslo


m uslo con fuerza y un enorme gemido brotó en mis labios que fue callado
por un tierno beso de Diego. Cerré los ojos y una sonrisa apareció en mis labios, es oficial este chico sabe lo que hace
en sexo.

Lo mire y vi que tenía una enorme erección que se marcaba en sus pantalones, le di un pequeño empujón para que su
espalda quede apoyada en la marquesa de la cama, me senté en su regazo y él me miró con una tierna sonrisa.

—Diego, quiero intentar


intentar algo contigo... —sentí
—sentí como mis mejillas se ruborizaban
ruborizaban porque quería
quería practicar sexo oral con
él, pero nunca lo he hecho.

—¡Hey! —Me llama y toma mi barbilla con cuidado para que


que lo vuelva a mirar—. Tú puedes intentar lo que sea
conmigo, escúchame, Anastasia, soy tu pareja no tengas vergüenza.

—Está bien, quiero hacerte


hacerte sexo oral—solté rápidamente y ni si quiera
quiera me avergoncé cuando
cuando dije esa palabras.
palabras.

—¡Anastasia! —Exclamó Diego


Diego con un tono de burla y le doy un pequeño
pequeño puñetazo—.
puñetazo—. Me vas a quitar lo virgen—
bromea.

Niego con la cabeza y mi mano comienza a bajar lentamente por sus abdominales hasta el inicio de su pantalón donde
lo desabrocho con cuidado bajo la atenta mirada de Diego. Le di un golpecitos para que se levantara y él se sacó sus
bóxer y pantalón juntos. El pene de Diego saltó a mi vista y lo tomé.

—¡Dios Anastasia! ¿estás segura?


segura? —pregunto de nuevo entrecortado
entrecortado ya que varios suspiros
suspiros se escapaban de sus
labios.

—Si.

Mi mano comenzó a subir y bajar lentamente por su pene y me agacho para estar a lal a altura de su pene. Levantó la
vista y veo que tiene una mirada tierna, su mano acaricio mi mejilla con cuidado.

—Tienes que metértela lentamente y cuidado


cuidado con tus dientes—me indica tiernamente y asiento
asiento con mi cabeza.
cabeza.

Miro su pene y veo que tiene una pequeña gota de preseminal, paso mi dedo y lamo la gota y escucho que él suelta
un gemido ronco y muevo mi manom ano despacio por su pene. Diego vuelve a gemir desde lo más profundo de su garganta
y las cadera le tiembla ligeramente.

Se le acelera la respiración con cada caricia y su abdomen sube y baja ante mis ojos. Cuando lo oigo maldecir, me
meto su pene en mi boca y deslizo mi lengua de abajo arriba. Diego pone una mano en mi cabello. Rodeo el glande
con los labios antes de salir para tomar algo de aire, lo miro, me está mirando atentamente y me vuelvo a agachar y
tomó aire antes de volver a meterme su pene en la boca y dibujo círculo delicado con mi lengua.

Se estremece. Me encanta provocar los gemidos que salen de su boca


boca y observar cómo reacciona su cuerpo.

Siento como agarra mi pelo, pero después lo vuelve a soltar, se está conteniendo. La tensión de su cuerpo se extiende
hasta el mío a través de nuestras caricias. Las caderas le tiemblan un poco. Y me meto poco a poco su pene hasta
donde puedo y siento que me estoy ahogando y me la saco.
—Lo estás haciendo bien—me alienta Diego con la voz ronca.

Me la vuelvo a meter y esta vez, empuja un poco sus caderas y comienzo a entrar y salir donde mi lengua recorre su
pene. Diego comienza a marcar un poco más ritmo con su cadera y sigo entrando y saliendo y sé que está a punto

—¡Joder, Anastasia estoy


estoy apunto! —grita sacándola
sacándola y tomo su mano
mano y comienzo a masturbarlo
masturbarlo con ritmo marcado y él
se acerca a mi dándome un beso largo y profundo que siento que me está robando el aire y me muerde con fuerza
labio inferior cuando llega a su orgasmo.

Rodé a su lado y nos quedamos quietos por minutos intentando tranquilizar


tranquilizar nuestra respiración. Miro el techo y no
puedo evitar que una sonrisa aparezca en mi rostro.

—Ya te he dicho que


que eres bellísima—susurra con
con voz ronca, prácticamente
prácticamente pegando su frente a la mía
—Si, también me has dicho
dicho que soy la chica de
de tu sueño—le recuerdo,
recuerdo, jugando con un mechón negro de su pelo

Él levantó su pulgar.

—Exacto, mi bella.

Solté una risa y entré en el baño en donde me miré en el espejo y pude ver una Anastasia feliz de nuevo y que no
quería parar de sentir y emocionarse por ese chico que estaba ahí afuera acostado en su cama. Definitivamente Diego
es luz en mi vida

Ahhhhhh!!!!!!!!!!!! Aquí les dejo un gif de Diego, es tan hermoso y tierno . Disfrútenlo <3

Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

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Capítulo 29
Sentí las pisadas de Diego y como se acercaba a mi habitación, pero cerré los ojos no quería despertar porque
llegamos hace unas pocas horas de la fiesta de Dylan que como siempre se descontroló y hasta llegaron la policía
para decir que la fiesta tenía que terminar.

Me removí en la cama y tomé mi celular y vi que era la una de la tarde del domingo. En ese momento la puerta se
abrió y entró él sin polera con una bandeja en donde podía ver que había hecho el almuerzo.

—No era necesario que cocinaras, Diego.

Se sentó al lado mío y me puso mi plato que era pasta con verduras salteadas y la del tenía una hamburguesa. Mi
estómago en ese momento rugió por comida ya que me había saltado el desayuno.

—Me gusta cocinar—se encoge


encoge de hombros—. Tuve que aprender
aprender a cocinar para no morirme de
de hambre, Anastasia—
Anastasia—
sonríe con un gesto torcido y recupera su expresión normal.

Deje mi tenedor suspendido en el aire y lo


l o mire.

—Tuve que aprender


aprender muchas cosas que antes
antes no sabía hacer
hacer cuando murieron mis padres.
padres. La cocina es algo que me
gusta, supongo que se convirtió en un pasatiempo—confiesa con una triste sonrisa, que hace que mi corazón se

rompa un poco más.


Nos quedamos callados porque no sabía qué decir. Dejé el tenedor de vuelta en el plato y le tomé su mano. Él arquea
una ceja y mira mi mano, su mirada estaba algo triste, pero se recupera con rapidez y adopta una arrogante pose de
regocijo, mientras se relame el labio inferior con un brillo de deleite en sus penetrantes ojos.

—Eres preciosa en todos


todos los sentidos, Anastasia.
Anastasia.

—Creo que me estoy muriendo—murmuro


muriendo—murmuro con una sonrisa,
sonrisa, me pongo una
una mano en la frente y él achica sus ojos y me
observa con curiosidad —. Porque creo que tú eres un ángel: ¡Dios deja de hacer eso! —Exclamó—: no te das cuenta
de que cada día estoy más cautivada por ti.

Solté un bufido y me crucé de brazos porque era la verdad, incluso me molestaba a mí misma. Me miró divertido.

—No es mi culpa que sea una persona tan increíble y te cuento


cuento un secreto entre tú y yo—susurro mirando a todas
partes como si hubiera alguien más en mi habitación—. Te atrape Anastasia, te cautive como tú lo hiciste conmigo.

Lo observo detenidamente y no sé cómo he llegado a este punto. Se supone que no tendría que haber puesto mis ojos
en un chico. Yo no quería caer de nuevo en el estúpido amor, se supone que mi meta era volver a hacer libre y ahora
estoy...retrasando todo. Y eso es peor ya que solo es cuestión de tiempo que explote todo y lastime de nuevo a
Alejandra, Diego, mis gemelos, Jonathan y mi familia.

Solo es cuestión de semanas o meses para saber que mi tranquilidad se va a ir y que tarde o temprano le romperé el
corazón a Diego y me pregunto si soy tan egoísta por seguir con él y seguir exponiéndolo.

—¿Qué te pasa, Anastasia?


Anastasia? Has pasado de estar sonrojada a estar muy pálida.

—Nada—digo cortante.

—Me estás mintiendo—se cruza de brazo. Suelto


Suelto una risa sarcástica.

—No te metas ¿Qué acaso


acaso no puedo pensar?
pensar?

—No te seguiré en este


este juego.

Se paró de la cama y tomó la bandeja. Y me miro molesto.

—¿Cuál juego? No sé de
de qué hablas.

—Crees que soy estúpido


estúpido o ¿Qué? Quieres ser
ser fría conmigo, pues yo
yo también lo puedo hacer. Quieres jugar al
al gato y
ratón, ambos podemos jugar.

—No estoy jugando a nada, Diego. Yo solo estaba pensando


pensando y se me cruzó un mal pensamiento, es que tengo que
contar toda la mierda que pienso o ¿Qué? —Grito molesta. Una cosa es estar muy románticos y ser un poco cursi,
pero no dejaré que nadie me diga nada.

Pues que se joda, no he pasado tanto para que alguien me vaya diciendo que tengo que hacer con mis mierdas.

—No. Joder, pero por lo menos podrías ser un poco más sincera conmigo
conmigo y no estar a la defensiva
defensiva todo el tiempo—
tiempo—
Gritó molesto apretando demasiado la bandeja y añade—: tú, si sabes cómo arruinar un momento, no te he hecho
nada.

Solté un gruñido.

—Es una lástima. Hombre soysoy así y punto. Son mis secretos y aún no estoy lista, Diego. Te lo he dicho muchas veces,
veces,
no me siento lista para hablar contigo aún. Cada vez que yo...—Cerré los ojos y respiré hartas veces para no seguir
cargándola—. Sabes que olvídalo...

—Joder, estaba bien Anastasia. No quiero pelear contigo por algo tan estúpido.
estúpido. Estaré abajo esperándote
esperándote para que
ambos nos tranquilicemos y después podamos hablar con calma. En serio que no quiero pelear contigo.
Me crucé de brazos y vi como salía con la bandeja. Me acerqué a la puerta y la cerré de un portazo.

«¡Mierda, joder!»—grite molesta.

Me acosté en la cama y miré al techo, ¿pero qué mierda había hecho? Me desquité con la primera persona que estaba
ahí y solo por pensar en Nicolás es que acaso siempre será así. Mi odio por esa basura de hombre puede por encima
de todo que hasta paguen las personas que no tienen la culpa como Diego.

A veces me pregunto cuánto rencor hay en mi corazón y si algún día podré soltarlo y no aferrarme a él como lo estoy
haciendo ahora. Me pregunto cuándo será el día en que lo deje y comience a perdonar y sanar mi corazón, sé que no
es sano, pero no puedo...Pienso en cómo fue todo y lo veo todo rojo. Siento que no podré, que una gran parte de mi
vida está llena de odio, venganza y rencor.

Sé que él lo está dando todo por esta relación contándome sus miedos y secretos... y ¿Por qué yo no puedo? Y la
respuesta es clara, tengo miedo...Miedo de cómo Diego pueda reaccionar. Me miró de reojo en el espejo que hay en
mi cómoda y solo veo una persona jodida. ¿Diego merece a una persona mejor? —Me pregunté a mí misma—. Claro,
eso era más que evidente.

Cuando bajé lo vi hablando por teléfono y me quedé quieta esperando que terminara su conversación.

—Bárbara, no, no. No volverá a pasar—gritó enojado.


enojado.

Puse los ojos en blanco.

—Joder, no estoy en mi departamento. Vete


Vete maldita sea—gritó Diego,
Diego, y cortó la llamada con
con demasiada brusquedad.
brusquedad.

Se dio vuelta y abrió los ojos y frunció aún más el ceño.

—¿Estás mejor? Mira Anastasia,


Anastasia, no quiero pelear contigo,
contigo, no me gusta...tienes
gusta...tienes razón, no debo presionarte a nada.
Quiero que tú me lo cuentes cuando esté lista y yo te escucharé y te apoyare, ¿vale?

Me quede quieta. Tenía ganas de llorar, pensé que iba estar enojado conmigo y más con la pelea que tuvo recién con
Barbara, pero no, al contrario, me está entendiendo... No es fácil para mí.

—Perdón, me desquité contigo. Te lo contaré


contaré cuando me sienta
sienta lista, Diego, no es fácil para mí.

—Es evidente que no no merecía tus palabras


palabras y tranquila, bella, te esperare todo el tiempo
tiempo del mundo, pero
pero al menos
inténtalo. No te juzgaré ni nada, solo quiero tomar tu mano y apoyarte.

—Eres el mejor—me senté en la silla—. Podemos comer, por favor.

—Escúchame Anastasia, no tienes que sentir


sentir miedo nunca de mí, estoy aquí para ti, soy tu pareja y quiero
quiero apoyarte en
lo que sea que te preocupa.

—Lo sé, Diego, gracias por entenderme.

Caminó hacia la mesa y se sentó en la silla frente a mí.

—No me agradezca, Anastasia,


Anastasia, quiero estar ahí
ahí para ti, así como lo has estado tú para
para mí en mis pesadillas.

—Diego—susurro.

Él sonrió y se levantó de la silla y caminó hacia la cocina en donde calentó de nuevo la cocina. Pasaron unos minutos
y volvió con la bandeja, dejó mi plato y luego el suyo.

Se sentó al lado mío y comenzó a comer. Lo miré de reojo y podía ver que realmente lo había lastimado. Estire mi
mano y tome su mano que quedó suspendida en el aire.

—Fui una tonta, en serio perdón, Diego, perdóname.


—Lo fuiste, pero ya paso,
paso, bella.

Lo observé detenidamente y giró su cabeza con una pequeña sonrisa.

—Deja de mirarme así—él puso su pulgar cerca de mi labio


labio e hizo como que limpio—. Listo. Creo que se te estaba
cayendo algo de baba por mí—se burló de mí y limpio su dedo en mi polera.

Le di un manotazo.

—¡Que imbécil! —Solté una risa porque sentía como el ambiente entre nosotros se iba relajando.
relajando.

—No, no. Tú sabes que


que no lo soy—murmuró con una sonrisa presuntuosa
presuntuosa y tomó mi tenedor
tenedor y pincho un poco de
verdura para después guiarlo a mi boca—. Ahora come que se va a volver a poner helada la comida.

Tomé el tenedor y comenzamos a comer al principio en un silencio y poco a poco fui tirando bromas para tratar de
alivianar el ambiente y él también se unía a mí

******
Entré a mi pieza con un enorme plato lleno de palomitas y bebida para ver la siguiente película después de que
habíamos peleado poco a poco las cosas se calmaron y decidimos ver películas ya que no queríamos salir tampoco.
Tuvimos suficiente con la fiesta de anoche. Yo sabía que no teníamos que ir y aun así fuimos y la pasamos súper bien,
el problema fue después cuando eran las seis de la mañana y Dylan no quería parar la fiesta aun cuando ya habían
estado dos veces la policía y a la tercera nos querían llevar detenidos por causar caos.

—Lista mi bella para ver tu película.

Me acosté a su lado y no perdió el tiempo en rodearme con su brazo y atraerme más a su pecho.

—No. No, no me gusta esta película porque


porque lloro mucho—digo haciendo
haciendo un puchero.
puchero.

Él me mira divertido por mi reacción.

—Yo quiero verla, quiero


quiero saber porque una estúpida película hace sufrir tanto a mi chica—murmura
chica—murmura con una sonrisa
sonrisa
ladeada y burlona porque él imbécil me quiere ver llorar—Si lloras te doy permiso de limpiar tus mocos en mi polera—
se sigue burlando.

Solté una carcajada y tomé mi computador, busqué entre mis películas favoritas y le puse play a un amor para
recordar: ¡Dios mío, por favor no me hagas llorar tanto con esta película! —Me dije a mi misma.

—Esta película es un clásico cliché—digo con una sonrisa—. Es obvio que él se iba a enamorar
enamorar de Jamie, es
hermoso.

Él me mira por un momento antes de mirar de nuevo la película. Cerré los ojos cuando Jamie le dice a Landon que
está enferma. Joder, no puedo evitar que mis ojos se empañen de lágrimas.

—Odio esta película por


por ser tan jodidamente hermosa, en serio, siempre
siempre que la veo me rompe el corazón—digo entre
entre
enojada y triste.

—Estás muy sentimental, Anastasia—murmura


Anastasia—murmura con un tono juguetón y me aprieta el muslo—. Se cómo te puedo
animar después y también como puede gritar fuerte—se burla maliciosamente, ladeando la cabeza.

Ignoro esa última parte y decido responder la primera parte de su frase.

—¡Oh, vamos! —Exclamó con una sonrisa y no puedo puedo evitar emocionarme—.
emocionarme—. Este es el típico cliché
cliché de las historias
del amor entre la chica inocente y él malo, pero aquí ahí cambio sincero de Landon e intento cumplir cada uno de sus
sueños y Jamie no se merecía es final...No puedo con esta película.
—No llores, Anastasia. —Me abraza y me da un beso
beso en el pelo.

—No puedo evitarlo...—Suspiro,


evitarlo...—Suspiro, cuando escucho
escucho que Landon
Landon le pide matrimonio a Jamie—.
Jamie—. Voy a llorar Diego, es
es tu
culpa—digo entre enojada y triste.

—Recuérdame jamás ir al cine contigo—dice con una una mueca burlona y le pego un codazo—.
codazo—. ¡Salvaje!
Lo miro por un segundo, antes de darle un pequeño beso. Me concentro de nuevo en la pantalla de mi m i computadora.
Una hora después, termina la película. Suelto un suspiro, adoro esta película, es mi favorita y no me canso de verla.

—¿Qué te pareció, fue muy predecible para ti?


ti?

—No está mal, es una historia


historia muy linda y puedo
puedo entender a Landon
Landon cuando se enamoró de Jamie, porque
porque él se dio
cuenta que era la chica indicada y me pongo en sus jodidos zapatos—se acerca a mí y me acaricia la mejilla.

Me levanto de la cama y me estiro un poco. Me peino con los dedos mi largo cabello castaño con ondas.

—Eres jodidamente bellísima—susurra.


bellísima—susurra.

Lo miro y veo que se puso rojo, sonrió y me acerco a él.

—Gracias, pero tú no te
te quedas atrás, ángel—lo
ángel—lo pincho y tiro con
con fuerza su pelo.

Él quita mi mano de su pelo y tira de mí para que me siente en su regazo. Me quedo embobada mirando su perfecto
rostro, si definitivamente cae en la categoría de un ángel que es entre un chico malo pero tierno y cursi. Muerdo mi
labio inferior.

—Perdón Anastasia, pero escuche bien—tomó


bien—tomó mis manos y las entrelazó
entrelazó con las suyas —. ¿Me llamaste ángel? —
Pregunta con diversión.

—Mmm...Algo así, eres muy guapo


guapo y caes en la categoría
categoría de ángeles,
ángeles, así como Patch—bromeo.
Patch—bromeo.

Él pestañea varias veces desconcertado.


—¿Categoría de ángel?
ángel? Y ¿Pacht? —Pregunto
—Pregunto aún desconcertado.
desconcertado. No puedo evitarlo y se me escapa una pequeña
risa.

—Si, ya sabes hombres perfectos,


perfectos, jodidamente sexy, caliente y que siempre están diciendo
diciendo cosas románticas y
también que cuando duermen se ven aún mejor, porque se ven inocentes, pero a la vez ardientes y calientes—terminó
de hablar con una sonrisa de boba y aguantando la risa.

Me miró por un segundo, antes de soltar una ruidosa carcajada, que se dobló hacia adelante. Me abrazó más fuerte y
seguía riendo y de repente su frente cayó sobre mi hombro.

—¡Oh, oh, oh! ¡Estoy viendo


viendo a mi Anastasia tontita!
tontita! —Dijo aun riéndose—.
riéndose—. Categoría de ángeles ¿Es en serio?
serio?

—¡Oye! —Exclamé con una sonrisa—. Siente jodidamente


jodidamente afortunado,
afortunado, no cualquiera cae en esa categoría.
categoría.

—¿Es en serio? —Preguntó


—Preguntó con una enorme
enorme sonrisa.

Bufé molesta y me levanté de regazo. Camine hacia donde estaba mi repisa y saque el libro de Hush Hush y camine
de nuevo en donde estaba él mirando con una sonrisa traviesa.

—Toma—me miró por un segundo


segundo a mí y luego a mi libro —. Vamos, tómalo, no
no te va a morder el pobre
pobre libro.

Él sonrió y tiró de mi mano tan rápido e hizo que me quedara acostada en mi cama. Sonrió maliciosamente y me miró
fijamente. Mi respiración se alteró. Tomé con fuerza el libro y lo apoyé contra su pecho.

—Tú léelo—digo con una una sonrisa inocente.


Tomó el libro y lo hojeó brevemente. Lo miré, era un hermoso espectáculo de ver cómo podía realizar una acción tan
simple como mirar un libro y verse tan ardiente y guapo, ahora entiendo porque todas las chicas lo desean. Él ni
siquiera se esfuerza en ser sexy o ardiente, le sale natural. Miro a Diego y veo que está con una sonrisa traviesa y
concentrado leyendo.

Eres un espectáculo de ver, ángel sexy y ardiente—me digo a mí misma. Miro como él se sienta en la posición de indio
y empieza a leer el libro con una sonrisa. Sabía que le iba a gustar o se iba a sentir identificado con Patch.

Una hora después, tenía su cabeza apoyada en mi estómago y aún seguía leyendo Hush Hush. Cerré los ojos por
unos minutos, pero sentí los labios de Diego.

—Despierta Anastasia—abrí
Anastasia—abrí los ojos y él estaba sentado mirándome—. Te están llamando.

Me pasó mi celular y vi que era un número desconocido. Me levanté de la cama y salí de mi habitación.

—¿Quién eres? —Pregunté


—Pregunté con desconfianza.
desconfianza.

—Soy Simón, tenemos que


que vernos hoy, puedes
puedes a las dos de la mañana—dijo tan rápido
rápido que apenas
apenas lo puede
entender.
Me alejé aún más de la puerta de mi habitación y entré a otra que estaba vacía.

—Simón—, digo molesta—. Si es algún truco para


para pasar más tiempo conmigo
conmigo o algo por el estilo,
estilo, olvídalo.

—¡Que no! —Exclamó—. Tenemos


Tenemos que vernos, quiero
quiero mostrarte algo.

Negué con la cabeza.

—No puedo hoy, tengo


tengo mejores cosas que hacer.

—Anastasia, es importante—soltó
importante—soltó un suspiro—. ¿Puedes mañana a las cinco? —pregunto.
—pregunto.

—Simón, no confío en
en ti.

—Anastasia: solo quiero


quiero ayudarte, es muy importante
importante que nos veamos.
veamos.

—Mira te aviso si puedo, adiós—corté la llamada y salí de la habitación en donde estaba


estaba Diego cruzado de brazos y
tenía el ceño fruncido. Oh no, joder otra maldita pelea, veo venir—me digo a mí misma y más cuando Diego me está
tirando dagas con su mirada.

—¿Qué estás haciendo?


haciendo? —Digo molesta.

—¿Qué me ocultas Anastasia?


Anastasia? —Pregunto serio.
serio.

—Nada.

—¡Nada! —Exclamó molesto y enojado—. Te viniste a encerrar a esta habitación


habitación para que no
no escuchara tu
conversación, ¿por qué? Tan grave son tus secretos y miedo que no puedo saber nada de ti.

Caminé de nuevo hacia mi habitación y él me siguió.

—¿Por qué no confías


confías en mí? —Dice enojado—.
enojado—. Porque eres tan misteriosa, Anastasia, sé
sé que te dije que no te iba a
presionar a nada y lo mantengo. Pero por favor, Anastasia, me preocupas tú. —Solté un bufido y me tomó de la cintura
—. Mírame, Anastasia, estoy
estoy aquí contigo. Confía
Confía en mí, por favor.
favor.

Lo miré por un segundo y me solté de su agarre.

—No te metas Diego, es mi vida, por favor. Es mejor que


que estés lejos de esto
esto es por tu bien—le
bien—le di la espalda.

—Vale, no meto en tu
tu vida—dijo decepcionado.
decepcionado. Lo miré de reojo—,
reojo—, eso significa una cosa para mí—se puso frente a
mí . Que no pertenezco a tu vida Anastasia, tú no me quieres en ella, solo quieres pasar un buen rato conmigo.

Lo miré fijamente y sus ojos expresaban decepción

—Para las mujeres solo soy un buen polvo, ¿verdad?


¿verdad? Soy el chico sin compromiso. Para las mujeres solo soy el que
puedo complacerlas con el sexo, ¿verdad? Me duele que tú pienses así de mí que solo me estés utilizando. Eso me
duele jodidamente en mi corazón, pensé que íbamos en serio.

Mi corazón se rompió cuando escuché eso, porque yo no lo veía así, solo que no quería que se mezclara con mi
pasado turbulento. Me acerqué a Diego, pero él dio un paso atrás.

—Supongo que después


después de todo, yo mismo me busqué esa reputación, pero pensé
pensé que íbamos por
por un buen camino,
pero soy un imbécil.

—Diego, yo no...

—Tú solo me querías para


para pasar un buen rato, Anastasia, ¿verdad?
¿verdad? —Insistió—. Recuerda
Recuerda cariño, sin sentimientos.
sentimientos.

Él pasó por mi lado rápidamente


r ápidamente y me quedé quieta en donde estaba y negué con la cabeza, salí detrás de él, porque
estaba sacando todo de contexto. Llegué rápidamente a donde estaba él y tomé su brazo.

—Diego, espera un poco


poco por favor—frunció el
el ceño y se cruzó de brazo—. No te cuento de mi vida, porque mi vida
vida
está jodida, quiero mantener lo nuestro limpio...Tengo demonios que aún tengo que enfrentar, pero tengo que hacerlo
sola, porque es parte del pasado, pero tú eres parte de mi presente.

Él seguía mirando seriamente.

—Tienes que confiar en


en mí. No quiero que te
te involucres en algo de mi pasado, solo pensemos
pensemos en el presente,
presente, por
favor.

Me acerqué a él y me
m e puse de puntitas, mis manos rodearon su cuello.

—Confía en mí—le digo en un susurro.

—Confío en ti Anastasia,
Anastasia, solo que tengo
tengo miedo de que esté
esté en peligro y también
también de que me rompas el corazón, no lo
hagas, por favor. —me suplica.

—Diego: yo confío en ti y es por esa razón por lo que te mantengo


mantengo al margen de mi pasado porque si te
te enteras de él,
lo más probable es que rompa tu corazón—murmure.

—¿Qué es lo que esconde


esconde Anastasia? ¿De qué huyes, Anastasia?
Anastasia?

Me mordí el labio inferior y negué con la cabeza

—La persona que me llamó antes era mi amigo, pero ya no, solo quería
quería decirme algo, pero
pero no confió en él—solté
él—solté de
repente e intentando cambiar el tema.

Pestañeó varias veces y asintió.

—Mi hermano murió por salvar mi vida—cierro


vida—cierro los ojos fuertemente—.
fuertemente—. Fue mi culpa que muriera.

Me abrazó más fuerte y me agarró con fuerza a su polera. Él me acarició la espalda y me dio un beso en el pelo.

—No es tu culpa, bella—dijo


bella—dijo en un susurro.

Claro que fue mi culpa, pero no me


m e sentía todavía preparada para contarle a Diego cómo sucedieron las cosas porque
aún me cuesta asimilar todo, me cuesta aún creer que mim i hermano murió, que mi exnovio me traicionó y todo para

alcanzar su objetivo.
Me separé de él y entrelacé mi mano con la suya y caminé en donde estaba el sofá.
—Quiero que confíes en mí—suelto de repente—,
repente—, pero no siempre
siempre te contaré lo que hago, porque como
como te dije antes
tengo demonios del pasado que debo enfrentarme yo sola.

—Confío en ti, Anastasia,


Anastasia, pero no necesita
necesita dar esa pelea sola,
sola, podemos hacerlo juntos—dice.

Lo observé fijamente y me quedé callada, antes muerta. No dejaré que Diego se involucre en esto, no dejaré que
nadie jamás le toque un solo pelo y menos
m enos Nicolás y si tengo que seguir mintiéndole sobre mi pasado, engañarlo y
evadir sus preguntas lo haré. Soy lo peor como puedo mentirle en la cara y seguir viéndolo a los ojos, esos ojos que
solo miran con amor, pasión y deseo.

«Soy la peor. Miento a la gente que amo y no siento remordimiento al momento de hacerlo y menos si así me aseguro
de que ellos estarán bien»—me repito una y otra vez tratando de calmarme.

Mmm... no pensé que este capitulo iba a quedar tan largo, pero espero que les guste. Les daré un pista por
ahora las cosas esta muy calmada pero pronto pasara algo y bueno, me callo un mes... A no ser...

Hola Hermosa criaturitas, por cierto soy fans de ElRubius ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos
ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y

últimamente wattpad ya
ya no avisa, cuando subo capítulo
capítulo ♀ ♀
Instagram: Vanesa Osorio Guerrero

Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 30

Me desperté antes que Diego. Tomé mi celular y miré la hora de mi celular eran las diez de la mañana. Primer lunes
que amo ya que es feriado y no hay clases en la universidad. Mis pies tocaron el frío suelo y me metí al baño, me lavé
los dientes e hice mis necesidades.

Bajé con cuidado las escaleras y me metí en la cocina en donde iba a hacer un rico desayuno para los dos ya que
siempre cocinaba Diego y ahora quería tratar de sorprenderlo.

Sonreír al ver mi resultado me quedaron muy bien hot cakes y por último agregó arándanos para que queden aún más
ricos. Lavó toda la loza sucia y tomó la bandeja con cuidado. Subo las escaleras. Cuando entró en la habitación él
siguió durmiendo.

Dejé la bandeja en la mesita y me senté al lado de él. Me inclino y comienzo a darle pequeños besos en donde él se
remueve y bate sus largas y gruesas pestañas. Sus hermosos ojos cafés se abren y me mira con diversión.

—Buenos días, ángel—rozó


ángel—rozó mi nariz con la suya.
suya. Dejó un suave beso
beso en sus labios y tomó
tomó la bandeja.
—Me encanta despertar
despertar contigo—dice con voz
voz ronca y sentándose
sentándose en posición de indio.

Tomó la bandeja y la dejó en la cama. Me ubicó frente a él imitando su posición. Me observa sorprendido.

—¡¿Que?! Hombre si sabes que


que sé cocinar, ¿verdad?
¿verdad? —Digo divertida por su
su expresión.
Pone los ojos en blanco. Él suelta una ruidosa carcajada y estira su mano, me acaricia la mejilla. Sus ojos brillaron con
diversión, a veces me cuesta tomar en serio a Diego ya que siempre está hablando en idioma de tirar bromas.

—Claro que lo sé. Pero es un lindo detalle que cocines para mí.

—Tú siempre lo haces, ahora


ahora me toca a mí. Esto es igualdad de género
género Diego.

Él me sonríe divertido y se lleva un pedazo de hot cakes y lo mastica lentamente haciendo la situación más dramática.
Pongo los ojos en blanco porque confío en mí misma y sé que cocino muy bien.

— Muy rico —dice por fin aun


aun masticando el pedazo
pedazo de hot cakes y se lleva otro a su boca,
boca, mis ojos miran como su

lengua
porque lame un poco de miel
esa lengua...niego conquedo en sus labios—me
la cabeza—¡Hey! y mellama.
quedo atrapada en ese gesto ¡Madre mía! —pienso en mi

Lo miro a los ojos y sus ojos brillan con diversión, ¡mierda! Me ha pillado recordando lo que paso ayer, vuelvo a míralo
y una sonrisa perversa se extiende por sus labios. Me aclaro la garganta.

—Lo sabía, nunca dudé mis habilidades para cocinar—alzó mi barbilla


barbilla con orgullo y trato de
de desviar mis
pensamientos.

Su sonrisa se agranda mucho más como si estuviera compartiendo una travesura conmigo, lo cual es cierto,
pero...tiene que ser tan arrogante.

—Tú tienes muchas habilidades,


habilidades, al igual que yo. Por ejemplo: mi mejor habilidad
habilidad ahora en estos
estos momentos es sacarte
sacarte
la ropa muy lentamente y hacerte enloquecer. —Dice con voz gruesa y sexy.
Me aclaro la garganta y siento como mis mejillas se van sonrojando. Él toma mis manos.

—Y creo que te contagió


contagió esa habilidad porque tú puedes
puedes desnudar muy lentamente
lentamente siempre que quieras—puso
quieras—puso su
mano en mi nuca y me atrajo hacia él, chupó mi labio inferior y mordió antes de besarme con deseo. No perdió tiempo
y adentro su lengua. Cerré los ojos y puse una de mi mano en su pecho.

Sentí cómo se movían los platos y abrí los ojos, me separé de él.

—Primero comamos—Él sonrió ampliamente


ampliamente mostrando una sonrisa picarona.

El desayuno se acabó rápidamente, supongo que ambos teníamos mucha hambre y fue como siempre tranquilo y

cada vez notaba que se hacía más común estar juntos y se sentía tan cómodo estar con él.
******

Diego dibuja círculos en mi estómago. Bajé mi libro y lo miré por un momento. Él me sonrió dulcemente.

—Tienes una piel tan suave—susurro sobre mi piel


piel y respiración se entrecorto,
entrecorto, trague duro.

—¿Estás coqueteando
coqueteando conmigo?

—Mmm... —Murmuró. Se acercó a mí y me dio un suave beso


beso en los labios—. Puede
Puede ser.

Sonrió y dejé mi libro de lado y me concentré en el hermoso hombre que tenía en frente de mí.

—¿Qué planes tienes para hoy? —Pregunte


—Pregunte con curiosidad.
Se estiró para atrás y apoyó su cabeza en la
l a marquesa de la cama y puso sus brazos detrás de la cabeza y me miró
con intensidad.

—¿Quieres una respuesta


respuesta sincera? —Preguntó con diversión. Asentí
Asentí con mi cabeza—. Pues
Pues tenía pensado que solo
seamos tú y yo en tu cama — tomó mi mano y tiró de mí e hizo que me sentara en su regazo. Tomó un mechón de mi
cabello —. Y que hagamos muchas travesuras.
—Pervertido.

Sonrió burlonamente y puso una mano detrás de mi cabeza. Me acerqué más a él, puse mis manos en su pecho.

—Y a ti te encanta.

Lo observé con los ojos entrecerrados y escuché como soltaba una pequeña risa antes de presionar su boca sobre la
mía.

Empieza a mover sus labios y mis manos curiosas tocan su duro torso de arriba y abajo. Él adentra su lengua dentro
de la mía y el beso cada vez va subiendo más de intensidad. Él no pierde el tiempo y sus manos se cuelan debajo de

su camiseta y comienza a subir lentamente hasta llegar a su destino. Aprieta mis pechos. Suelto un pequeño gemido.
Se separa lentamente y por fin puedo tomar un poco de aire. Él cambia de dirección y comienza a repartir pequeños
besos en mi cuello. Cierro los ojos con fuerza.

«Contrólate Anastasia, no enloquezca porque si lo haces tendrá más alto su ego»—digo mentalmente.

Él suelta una risa y pone una mano en mi barbilla.

—¡Oh, claro que vas a enloquecer


enloquecer Anastasia!
Anastasia! —Exclama con una sonrisa
sonrisa de superioridad—.
superioridad—. Además, yo he
escuchado tus gemidos y creo que es mi sonido favorito.

—Eres un imbécil, se supone


supone que eso era para
para mí misma—digo con un puchero.

Me hace girar y mi espalda toca el suave colchón. Él me mira con diversión y toma el dobladillo de mi polera y me
m e la
saca con cuidado.

—Tendrás que controlar


controlar más tus pensamientos y no decirlo en voz alta—él
alta—él pone sus manos
manos en mis pechos y le da
da un
apretón y comienza a masajear mis pechos hasta que están duro y necesitado y Diego se lleva un pecho a la boca y lo
otro lo pelliza y masajea, no puedo controlarlo y suelto un gemido—. Me encanta ese sonido, eres ardiente.

Él se inclinó y me besó de nuevo, puse mis manos en sus hombros. La mano de Diego fue bajando hasta llegar al
inicio de mis bragas. El me empezó a dar un beso por toda la cara y tomo aire antes de meter su mano dentro de mis
bragas y sus dedos comienza a explorar mi sexo y mete dos dedos en mi vagina.

Me mira fijamente con una sonrisa, mientras con destreza su mano se mantiene acariciándome y sus dedos mantienen

un ritmo lento que hace que poco a poco mi vista se nuble por el placer que me está proporcionando.
Muerdo mi labio inferior y repito
r epito su nombre una y otra vez.

—Eres bellísima—me susurra antes


antes de mordisquear mi oreja—.
oreja—. Córrete en mis dedos,
dedos, Anastasia.

Diego me vuelve a besar y agrega otro dedo que comienza a estimular mi clítoris haciendo que me moje aún más y
que sea más rápido el orgasmo. Se separa y comienza a darme pequeños besos calientes en mi cuello y sigue
bajando hasta que llega a mis pechos y se mete uno en la boca donde succiona con fuerza y el otro lo masajea con la
mano libre. Me retuerzo en la cama y lo llamó varias veces por su nombre.

—¡Eso es Anastasia, grita


grita mi nombre! —dice con la voz agitada y acelerando
acelerando cada vez su mete y saca de mi sexo.

Cierro los ojos con fuerza porque siento mi orgasmo a la vuelta de la esquina y siento que caigo en un lugar lleno de
placer. Enredo mis manos en su cabello obligándolo a bajar su cabeza para que me bese. Cierro los ojos con fuerza
mientras alcanzo mi cumbre de placer, me estremezco mientras jadeo.

Él me sonrió burlonamente y me dio un beso en la mejilla.

******

Él toma mi mano mientras caminamos por las calles de Barcelona sin ningún destino. Lo miro de reojo y se ve tan
guapo todo de negro e incluido su gorra.

—¿A dónde quieres ir, Anastasia?


Anastasia?

Me encojo de hombros y Diego tira de mí para no chocar con otra pareja.

—Vamos a una plaza—propongo.


plaza—propongo.

Asiente y me guía por las calles que están repletas de gente que van apuradas o de turistas que sacan fotos en cada
esquina, no los culpo Barcelona es una ciudad hermosa.

Caminamos unas cuadras y llegamos a una pequeña plaza. Él tira de mi mano y camina en donde hay una banca y
nos sentamos. Me acerco más a él y me abraza.

Nos quedamos en silencio mirando a la gente pasar y lo miró de reojo. Me muerdo el labio inferior con fuerza, porque
estoy segura de que cada día que paso al lado de este chico mis sentimientos se van agrandando cada día más y eso
me asusta, pero no de enamórame...Tengo miedo de que quieran hacerle daño a él y por mi m i culpa.

—Tengo muchos sentimientos


sentimientos fuertes hacia ti—digo
ti—digo en voz bajita que
que por un momento pienso
pienso que él no me escuchó.

—Anastasia—, pone su mano en mi barbilla y me observa sorprendido—.


sorprendido—. Con sentimientos, ahora—dice,
ahora—dice, mirando con
mucha intensidad y con una sonrisa tierna que hace relucir esos hoyuelos.

Yo asiento, se acabó lo de sin sentimientos. Toma mi mano y la lleva hacia su corazón en donde late rápidamente.

—Con sentimientos, Diego.


Diego.

Él toma mi cara entre sus manos antes de besar profundamente, mis manos se enredan en su pelo y lo atraigo más
hacia mí. Chupa mi labio inferior antes de morderlo y adentra su lengua en mi boca en donde nuestras lenguas danzan
en un baile.

Me separo de él por un poco de aire y me da un beso en frente. Me quedo quieta ante su gesto tan tierno, he
aprendido que él es un chico tan tierno por dentro que no es nada como yo lo conocí. Lo observo y sé que me está
mostrando al verdadero Diego, que no se está escondiendo.

—Tienes esa mirada de tontita


tontita que solo la pones cuando me miras a mí—dice burlonamente.
burlonamente.

Pongo los ojos en blanco y sonrió de lado.

—Claro, claro.

—Enojona, admítelo que conmigo te pones


pones tontita y que no puedes evitarlo —lo
—lo miro de reojo—. No me hagas
hagas un
puchero, que te ves muy tierna.

Él pone su dedo en mis labios y lo muerdo con fuerza. Él lo retira rápidamente y me mira fijamente.

—Salvaje—bromea—. Pero vamos a admítelo—insistió como un niño pequeño


pequeño haciendo un puchero.

Lo miré divertida.

—¿Qué tengo que admitir? —Digo pensativa y poniendo mi mano en


en la barbilla.

Él achicó sus ojos y me


m e dio un suave beso en los labios.
—Quiero que digas esto—él
esto—él se aclaró la garganta
garganta y se mordió el labio
labio para aguantar la risa—. Yo, Anastasia Evans,
Evans,
admito que Diego Rivero tiene un poder para hacer que me ponga tontita cuando estoy a su alrededor porque él es un
hombre demasiado caliente, ardiente y sexy.

Abrí los ojos y no pude evitarlo y me empecé a reír. Se cruzó de brazo y fingió estar enojado.

—¡Estás loco! —Exclamó entre


entre risas. Sonrió de lado y me tiró un mechón de
de pelo.

—Dilo y te juro que no te molesto más.

Negué con la cabeza y me levanté de la banca.

—No diré eso, ahí te quedas bombón—digo


bombón—digo con una sonrisa. Me di la vuelta y comencé
comencé a caminar. Lo miré de reojo y
seguía sentado con una sonrisa.

Crucé la calle y sentí como él gritaba mi nombre. Apenas pude reaccionar cuando él tomó mi mano y comenzó a correr
conmigo. Me apretó con fuerza la mano y esquivamos a la gente.

—Con sentimientos, Anastasia—gritó


Anastasia—gritó fuerte, mientras
mientras aún corríamos. La gente nos miraba con una sonrisa y otros con
con
una mueca. Bah qué sabe la gente de nuestra historia.

Diego dejó de correr y me tomó de la cintura. Puse una mano en mi pecho e intenté controlar mi respiración. Tenía una
enorme sonrisa y se pasó una mano por el pelo alborotado aún más.

—¡Estás loco! —Digo por fin,


fin, cuando puedo recuperar un poco el
el aire y mi respiración volvía a tranquilizarse.

—Tú me tienes así— se acercó


acercó más a mí y me tomó firmemente
firmemente de la cintura—. No pares de hacerlo, porque me
haces feliz, bella—el miro como la gente pasaba por nuestro lado —. Tú jodidamente me hace feliz—gritó de nuevo.

Sonreí como una niña y me puse de puntitas. Mis manos rodearon su cuello y paso su mano por mi cintura.

—Promete que no vas a volver a esconder al


al verdadero Diego—él me sonrió de lado—. El mundo
mundo merece conocerte,
conocerte,
Diego.

—Aún no me siento listo para mostrar mi verdadero yo, por ahora solo contigo
contigo Anastasia—me susurró antes de darme
darme
un beso pequeño en los labios.

—Estaré contigo, no lo dudes.

—Mmm..., me gusta cómo suena


suena eso.

Me acerco aún más y le doy un corto beso. Tomo su mano y de nuevo comenzamos a correr, no puedo evitar, pero
comienzo a reír con él. Definitivamente Diego me hace increíblemente feliz y él merece la pena, merece la pena luchar
por él y cuidarlo.

No sé en qué momento exacto habría caído por los encantos del chico que alguna vez consideré como un imbécil, no
sé cómo al final él se pudo meter en mi corazón. No tengo una explicación simplemente me cautivó conocer al
verdadero Diego y estoy segura de que pronto podré decir que caí profundamente enamorada de él, porque mis
sentimientos crecen muy rápido y no me arrepiento.

Ahhhh!!!! Hoy día llegamos 100.000 mil lecturas y subí una foto a mi instagram agradeciendo su enorme apoyo
aun no me lo creo que en dos meses llegáramos cuando hace dos meses atrás estaba diciendo que llegamos
50.000 mil lecturas.. muchas gracias por su apoyo.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤


No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 31
Entramos a un pequeño restaurante vegetariano. Él se sentó a mi lado y me rodeó con su brazo, me acerqué a él y le
di un beso en su barbilla.

—¿Qué me recomiendas comer?


comer? —preguntó.

—Te parece una lasaña,


lasaña, es muy rica—digo mirando
mirando el menú, lo observé de reojo y él asintió.

La mesera se acercó y miró fijamente a Diego. Negué con la cabeza y él sonrió burlonamente al ver mi expresión.

—Buenas tardes. Ya saben lo que van a pedir—dijo con una


una sonrisa coqueta a Diego.

La miré fijamente, era una chica de unos veintitrés años o veinticinco de pelo rubio corto, ojos café y morena, era linda
la chica. Él me miró
mir ó por un momento antes de pedir. La chica pestañeó varias veces hacia él y puso un mechón de
pelo detrás de la oreja. "Será creído, el imbécil"—dije mentalmente y observando la escena

La chica se alejó con una enorme sonrisa. Lo observé de reojo


r eojo y negué con la cabeza porque sabía que lo estaba
haciendo a propósito. Él quería verme celosa, pero no lo va a conseguir.

—¿Te ocurre algo? — Diego exhibe una enorme


enorme y pícara sonrisa, encantado
encantado por la pregunta
pregunta que me acaba
acaba de hacer.

—No, solo tengo hambre—murmuro.


hambre—murmuro.

Apoye mi cabeza en mi mano, mire a la ventana y observe cómo la gente pasaba. Él estiró su mano, tomó un mechón
de mi pelo y comenzó a enrollarlo en su dedo.

—Eres tierna cuando estás


estás celosa—me provoca.
provoca.

—No lo estoy—digo tratando


tratando de sonreír lo que
que hizo que agrandara
agrandara su sonrisa—. Eres muy
muy predecible, cariño.

Me abrazó con fuerza y me dio un beso en el pelo donde soltó una pequeña carcajada haciéndome cosquillas. Cerré
los ojos por un momento.

—Claro, claro, voy a fingir demencia


demencia solo porque me gustas mucho.

La camarera se acercó de nuevo y dejó nuestras bebidas y volvió a hacerle ojitos antes de irse.

—Anastasia: te puedo
puedo preguntar algo.

—Claro—digo distraída jugando


jugando con el salero que había en la mesa.
—¿Por qué nunca hablas
hablas de tus padres o de tu familia?

—Mmm...No sé nunca me lo habías


habías preguntado—lo
preguntado—lo observé y entrelazo
entrelazo mi mano con la suya. —Mis padres son de
Madrid, son increíbles para mí, son los mejores padres que pude pedir y mi hermano... —Solté un suspiro y cerré los
ojos—. Fue el mejor hermano que pude pedir para mí. Era más que eso para mí, era mi mejor amigo, mi entrenador y
mi compañero de aventura. Fue el mejor, él me
m e enseñó todo lo que sé en las peleas. Era el mejor de Madrid en las
peleas y juntos éramos imparable. Era el mejor—digo con una sonrisa.

Él me sonrió de lado.

—Se ve que fue una


una persona increíble—me
increíble—me acarició el pelo—. Tienes
Tienes una admiración por
por él y tus ojos brillan cuando
cuando
hablas de él.

—Lo admiro mucho y siempre estoy pensando en él, aunque él él no esté conmigo...Yo
conmigo...Yo puedo sentirlo conmigo
conmigo cada día,
sé que suena estúpido lo que digo, pero... —Antes de que termine de hablar él me interrumpe.

—No es estúpido lo que


que dice Anastasia. Yo
Yo también lo siento con mi familia. Mi familia también era
era increíble, mis
padres estaban tan enamorados y mis mellizos eran hermosos—él hace una mueca—. Yo era el mayor m ayor de mis
hermanitos. Mis mellizos pequeños ahora tendrían doce años. Ellos eran un terremoto juntos, los amaba a esas
bestias—él se queda callado un momento antes de negar con la cabeza—. Pienso cada día en mi familia. No hay un
solo día que no me acuerde de mi madre, padre o de mis mellizos favoritos.

Me acerqué a él y le
l e di un beso en la mejilla y lo abracé fuertemente.

—Diego, me duele verte así—digo en un susurro


susurro porque es la verdad.
verdad. No quiero imaginarme el dolor que siente él
porque, joder, perdió a toda su familia. Yo no sé qué haría sin mis padres, pero en cambio él pudo salir adelante—.
Eres la persona más fuerte que he conocido en mi vida. Eres tan bueno.

—Tampoco te pases, solo


solo he aprendido a vivir con el dolor al igual
igual que tú.

—Supongo que ambos


ambos hemos podido con
con el dolor—digo en un susurro.
Puso una mano en mi barbilla y me miró fijamente, en sus labios apareció una hermosa sonrisa.

—Aún no se me olvida que estás celosa—bromea


celosa—bromea tratando de cambiar de tema.

—No eres mi persona favorita


favorita en estos momentos—bromeo.
momentos—bromeo. Él se inclinó y me dio un suave beso.
beso.

Miré hacia al frente y vi como la mesera se acerca a nuestra mesa con la lasaña, ella solo tiene ojos para Diego. Estoy
segura de que ni noto mi presencia...La muy cínica. Ella dejó la lasaña y nuestros platos.

—Si necesitas cualquier cosa, me avisas—dijo coquetamente


coquetamente a Diego.

Lo observé y él frunció el ceño.

—Gracias—dice un poco molesto. Yo solté una pequeña carcajada.


carcajada. La mesera me miró y abrió
abrió los ojos—. No quieres
nada más, amor—dice marcando bien la palabra amor.

Miré a la camarera quien estaba comenzando a sonrojar. Me aclaré la garganta.

—Solo una cosa que


que no mires tanto a mi novio,
novio, porque se puede
puede desgastar porque
porque lo miras como si te lo fueras
fueras a
comer—bromeo.

La chica se puso más roja y él se mordió el labio inferior para aguantarse la risa.

—Oh, perdona...Yo pensé que eran amigos—dijo avergonzada


avergonzada la camarera.

Sonreí y me encogí de hombros.


—Nah... Normal, aun no entiendo cómo lo soporto
soporto con lo imbécil que es—bromeo. La chica se rio y Diego tosió
molesto.

—Bueno perdón y provecho—dijo


provecho—dijo antes de
de irse rápidamente.

Miré a Diego con una sonrisa, puse mis manos en sus mejillas y se la apreté. Él hizo cara de dolor y solté sus mejillas
que tenían un leve tono rojo.

—No hagas eso Anastasia,


Anastasia, me duele—dice refregándose sus mejillas. Sonreí inocentemente
inocentemente hacia él.

—Llorón—le saque la lengua


lengua y tome un pedazo
pedazo de lasaña.

El almuerzo transcurrió normal y entre bromas con Diego como siempre, aunque al frente de nosotros había un par de
chicas que literalmente se estaban comiendo a Diego con la mirada y por supuesto que él lo notó, es como un imán
para las mujeres. Supongo que él ya está acostumbrado a que las mujeres se lo devoren con la mirada.

Cuando terminamos de comer él entrelazó nuestras manos y caminamos de nuevo por la calle de Barcelona, mirando

los edificios que son increíblemente alto. Me encanta Barcelona.


Caminamos por las calles sin rumbo alguno hasta que a Diego le sonó su teléfono y contestó la llamada, nos pusimos
al lado de una heladería. Él habla con Cameron y sonreía cada rato y se tiran bromas muy malas que solo me hacían
reír de lo estúpidos que eran esos dos juntos y dicen que mis amigos son raros.

—Vale cariño, nos vemos en el departamento de Alejandra—solté una risa y él me guiño el ojo—. Si vamos a ir, mira
que te pones enojón hombre, relájate... —Diego soltó una risa y negó con la cabeza. Cortó la llamada y guardó su
celular.

—¿Quieres ir al departamento
departamento de Alejandra? Porque
Porque hay fiesta.

—Claro—digo divertida aun por la llamada—. Además,


Además, creo que a Cameron le dará un infarto si no te ve ahí en unos

minutos.
—Él simplemente no puede
puede vivir sin mí, soy el hombre de su vida—bromea. Tomó
Tomó mi mano e hizo parar
parar a un taxi.

*******

Llegamos al departamento de Alejandra. Diego tocó la puerta tres veces antes de que la puerta se abriera y viéramos
a Cameron con una cerveza en su mano. Él abrazó a Diego y me dio un enorme beso en la mejilla.

Él entrelazó mi mano con la suya y todos nos miraban con una sonrisa. Alejandra corrió en donde estaba y me abrazó
con fuerza.

—¡Jesús mío! Déjame respirar—bromeo,


respirar—bromeo, porque me tenía
tenía firmemente agarrada del
del cuello.

—Perdón, pero te extraño,


extraño, amor—me guiñó el
el ojo. Solté una risa y negué con la cabeza.
cabeza. Caminamos los cuatros
cuatros y nos
sentamos en un sillón en donde saludamos a los demás, por suerte no estaba Bárbara porque no quiero una de sus
escenas.

Él me ofreció cerveza, pero negué con la cabeza, tomó una Coca-Cola y acepté. Abrí la bebida y le di un sorbo. Lo
miré de reojo.

—¿Qué pasa, Diego?

—Te admiro en silencio porque


porque eres bellísima y no tengo palabras para
para describir como tú me haces
haces sentir y sé que si
lo intentara no podría porque me haría un lío con mis propias palabras y mis pensamientos—declaró en un susurro.

Me quedé callada y apreté mis labios porque no sabía si besarlo o reírme por lo cursi que me salió este chico. Él se
pasó una mano por el pelo con un claro gesto de nerviosismo.
—Te estás ablandando
ablandando muchachote.

—Soy sincero contigo.

Mis manos las puse en las mejillas de Diego y cerró los ojos. Acaricié su barbilla y podía sentir como tenía un leve
rastro de barba.
—Te contaré un secreto:
secreto: la vida se ve realmente
realmente hermosa cuando tú sonríes Diego, no dejes jamás de sonreír
sonreír para mí.

Me sonrió de lado mostrándome su perfecta sonrisa.

—Nos estamos volviendo cada


cada vez más cursi con el
el transcurrir de los días que
que pasamos juntos—musita
juntos—musita sobre mi oreja
con su tono de burla que ya me acostumbrado a él porque así es Diego le gusta bromear a pesar de tener un pasado
doloroso.

Hice un gesto con la mano quitándole importancia, lo que hizo que él soltara una carcajada.

—No sé de qué hablas,


hablas, yo no soy cursi—traté
cursi—traté de fingir demencia. Lo
Lo que hizo que él soltara una enorme carcajada y

me abrazara.
La fiesta transcurrió tranquilamente, aunque después igual llegó Bárbara con un nuevo chico con el que estuvo
besándolo. Diego hacía cara de asco porque era obvio que ella quería sacarle celos a Diego, lo que me hacía aún más
gracia la situación.

Él tomó mi mano y me sacó a bailar una improvisada pista que había en una parte de la sala de estar en donde estaba
Alejandra y Cameron bailando. En donde comenzó la nueva canción de Ariana Grande Boyfriend. Alejandra gritó y se
acercó más a Cameron.

Me acerqué a él y mis
m is manos rodearon su cuello. Sonrió de lado y me miraba fijamente con deseo. No puede evitar,
pero empecé a cantar la canción:

I'm a motherfuckin' train wreck


I don't wanna be too much

But I don't wanna miss your touch

And you don't seem to give a fuck

I don't wanna keep you waiting

But I do just what I have to do

And I might not be the one for you

But you ain't allowed to have no boo


'Cause I know we be so complicated

But we be so smitten, it's crazy


cr azy

I can't have what I want, but neither can you

Soy un maldito desastre

No quiero ser demasiado

Pero no quiero perder tus caricias

Y parece que no te importa una mierda


No quiero hacerte esperar

Pero simplemente hago lo que tengo que hacer

Y no puedo ser tu elegida

Pero no vas a encontrar ningún amor

Porque sé que somos muy complicados

Pero estamos tan enamorados, es una locura

No puedo tener lo que quiero, pero tú tampoco

La canción terminó y me dio un beso antes de volver a sentarnos en los sillones. Él me miraba de reojo.

—Para mí tú eres mi novia, lo sabes ¿verdad? —Soltó


—Soltó de repente.

—Lo sé, no necesito que me lo pidas porque


porque ahora quien hace eso—solté una
una risa—. Para mí ya eres mi novio.
novio.
—Eso me quedó claro cuando
cuando se lo dijiste a la mesera porque estabas
estabas celosa—me recordó.
recordó.

—Quiero decir que de nuevo no eres mi persona


persona favorita en estos
estos momentos—lo pinché.

Tomó un mechón de mi pelo y se acercó a mí y acarició su nariz con la mía. Me quedé quieta mirándolo.

—Otra vez te pusiste tontita—se


tontita—se acercó tan rápido que apenas
apenas sentí el beso. Hice un puchero porque
porque no era justo para
mí.

—¡Solo eso vas a darme un aburrido y corto beso!


beso! —exclamé indignada.
indignada.

—Mmm..., por ahora—me susurro con su voz ronca.


—Jodete—digo con una
una sonrisa.

—Ya te lo he dicho antes que me pones


pones terriblemente caliente que seas tan ruda—soltó
ruda—soltó sin descaro.

Solté una risa y en ese momento Alejandra y Cameron se sentaron a nuestro lado y comenzamos a conversar y a tirar
bromas.

******

Diego jugaba con un mechón de mi pelo mientras veíamos eclipse y soltaba pequeños suspiros de aburrimiento.
Observe como Bella besaba a Jacob, a los triángulos amoroso que sería la película sin ellos.

—¡Dios! Si tanta gana le tiene al lobo y al vampiro


vampiro porque no hace
hace un trío así de simple—se
simple—se burla Diego.
—Diego, a lo mejor ella no quiere, no a todas
todas las personas le gusta
gusta hacer trio.

Lo miré por un segundo y ahí estaba apareciendo esa sonrisa burlona, negué con la cabeza antes de volver a mirar la
pantalla.

—Puede que tengas


tengas razón y tú, Anastasia
Anastasia ¿Te gustaría montártelo
montártelo con una tía?
tía? Para mí no supondría
supondría ningún
problema para mí si yo estuviese invitado — bromea Diego con una mirada lasciva y cierto aire arrogante.

Me remuevo nerviosa y golpeó su hombro. Él apenas se inmuta. Únicamente sonríe de manera ambigua.

—¡Diego! Me daría igual si fuera con un hombre o una mujer, pero a ti te gustaría con un
un chico. ¿Todavía seguirías
seguirías
queriendo hacer un trío? —lo provocó—. ¿De verdad te parecería bien? —bromeo.
Observó el duro e inflexible perfil de Diego.

—Mi bella ¿eso es lo que te gustaría? ¿Otro tipo


tipo en tu boca mientras
mientras yo me meto mis dedos
dedos dentro de ti? Está
jugando fuerte, nena.
nena.

—No es eso lo que quería


quería decir, Diego.

—Perfecto, porque no
no estoy entendiendo
entendiendo el punto de esta conversación, al
al final quieres tener un trío, ¿o no? —vuelve
a provocarme con una mirada presuntuosa.

Aprieto la mandíbula con impotencia.

—Eres exasperante —replicó


—replicó furiosa.

—Bella ¿tantas ganas


ganas tienes de estar con otro u otra? —contraataca
—contraataca Diego con una
una sonrisa burlona.

La sangre me hierve. Se está ganando un golpe en su rostro, niego con la cabeza y masajeó la sien.

—Diego ¿vas a seguir con ese tema?

—Lo cierto es que no,


no, pero ¿qué puedo
puedo hacer si tú quieres continuar con ello?

—Vamos a aclarar algo, guapo,


guapo, si quiero hacer
hacer un trío ya sea con
con una mujer o con otro
otro hombre te lo voy a informar,
pero ahora puedes dejar ese tema. Me refiero que no a toda la gente le mola la idea de hacer trio,
tri o, pero como eres
hombre...

De pronto, Diego aplasta su boca contra la mía, impidiendo que pueda decir nada más. Por puro instinto de
supervivencia me agarro a su camiseta para no caer hacia atrás y despacio me dejo caer por el placentero movimiento
de su escurridiza lengua. Diego asume el control del beso y acomoda sus labios sobre los míos con una exigencia
feroz. La caricia se vuelve ardiente y caliente.

Diego hace
subiendo la que mi espalda
temperatura en retroceda hasta que
nuestro cuerpo. topó el
La forma ensofá
quesin
susdejar deme
labios besar,
rozanpero siento
se filtra encomo ese
mi piel simple
como un beso va
suspiro,
una promesa, una necesidad irrefrenable.

Soy solo yo y él es todo lo que me sostiene en su regazo. Me doy la vuelta todo lo que puedo y deslizo mi mano sobre
sus tatuajes por su brazo izquierdo. Diego suelta un gruñido y de pronto me abraza con más fuerza. Mis pechos se
estrujan contra su torso firme y duro. Él se queda muy quieto de repente y se separa con dolor mientras yo inspiro
temblorosa.

—¿Pasa algo? —logro vocalizar.


vocalizar.

—Nada —gruñe.

—Entonces, ¿por qué te has detenido?


detenido? —inquiero intrigada.
—Porque estoy pensando
pensando en cómo te puedo
puedo dar placer —suelta
—suelta Diego a modo de
de explicación y baja la vista mi boca.
Al igual que él, me fijo también en la suya con frustración—. Y ya tengo una idea, te va a gustar—me susurra con voz
melosa.

Me sitúo de espaldas y respiro hondo antes de hablar.

—Claro, se me olvidad que


que eres el dios en sexo.
sexo.

Noto que él contiene el aire un instante.

—Jamás he dicho eso, es una estupidez —pone los ojos en blanco.


blanco.

—¿Quieres probar o no? Confía en mí Anastasia—ronronea


Anastasia—ronronea muy próximo a mi oído.
—Vale—murmuró—. ¿Qué es lo que tienes en mente?
mente?

Diego pellizca mi trasero y doy un respingo. Antes de que pueda decir algo, me aparta el pelo hacia un lado y lame con
sensualidad la curva del lado derecho de mi cuello. A la vez, me desabotona los pantalones y baja muy despacio la
cremallera.

—Mi bella —gime con rudeza —. Vamos a hacer algo


algo interesante para ambos.

Desliza mis vaqueros junto con mis bragas rosas por mis muslos con movimientos lentos y suaves. Un doloroso y
placentero pinchazo se extiende por mi sexo al imaginar lo que vendrá después. Ya no puedo esperar.

Estoy a punto de decir algo más, pero Diego me m e hace callar con un pequeño soplo de aire y me besa en el centro de la
espalda, y un sutil escalofrío se extiende por mi espina dorsal.

—Eres bonita—continúa susurrando—, inteligente,


inteligente, amable, graciosa y fuerte, muy fuerte, Anastasia, tienes que
que
saberlo—concluye tomando mi mano y guiándola hacia el lugar exacto por donde el fuego me consume—. Quiero ver
cómo te tocas.

—¿Quieres que me masturbe?


masturbe? —pregunto sorprendida—.
sorprendida—. Es algo un poco más privado, Diego,
Diego, y no sé... —comienzo
—comienzo
a tartamudear.

—Voy a estar junto a ti, tranquila, es algo que ya hemos hecho


hecho juntos, pero quiero
quiero ver como lo haces tú.
tú.

—Vale—digo con confianza.


confianza.

—Espera un poco mi bella,


bella, te ayudare—me asegura
asegura con la voz ronca.
ronca.

Diego conduce en círculos sensuales dos de mis dedos sobre mi sexo y muerdo mi labio cuando mis dedos se meten
m eten
dentro de mi sexo. Cierro los ojos y me relajo apoyando la cabeza en su hombro y siento como un dedo Diego juega
con mi clítoris y su otra mano masajea mi pecho derecho.

¡Madre mía! —pienso para mí misma. Aceleró los movimientos como a mí me gusta y Diego comienza murmura
palabras calientes que hace que me excite, vamos no soy una santa yo misma me he dado placer, pero hacerlo con
Diego le da un toque más caliente. Me estresa cuando las mujeres
m ujeres niegan que se masturban, uno tiene que hacerlo
para conocer tu cuerpo y también para saber lo que a ti te gusta y poder comentar con tus parejas así de simple.

—Así, mi bella. Estás haciéndolo


haciéndolo bien. ¿Cómo te sientes? —gruñe Diego
Diego con la voz rota y agitada.
agitada. Noto que está duro
como una roca y me clavó los dientes en el labio inferior. Suelto demasiado alto un inteligible ruidillo, y él libera una
risita vanidosa. —Con calma, mi Anastasia, o tendremos público muy pronto por nuestros vecinos—me advierte Diego
con ternura sobre mi cabello sin detenerse—. Lo último que queremos es que venga a tocar la puerta y nos quiten este
momento tan íntimo, ¿verdad? —dice burlón.

—Diego, no bromees en un momento así. Yo...—cierro


Yo...—cierro los ojos porque
porque siento como su dedo
dedo hace presión en mi clítoris
y mete un dedo dentro de mi sexo.

Él toma mi boca y la llena poderosamente con la suya. Mis caderas se sincronizan con los movimientos de mi mano y
muerdo el labio con fuerza de Diego porque siento como un hormigueo asciende dentro de mí, lo que me hace saber
que estoy llegando a mi orgasmo.

La cara interna de mis muslos está perlada de sudor y me siento caliente. Miro de reojo a Diego y veo que retira su
dedo dentro de mi sexo y se lo lleva a la boca... ¡Puff, dios bendito! Esa imagen es demasiado.

—¿Estas apunto?

Asiento con mi cabeza y las manos de Diego comienza a deslizarse por mi cuello, bajando por mi pecho donde los

masajea unos
y comienza segundos
a moverlo en antes de retiro
círculos continuar descendiend
descendiendo
mis dedos y dejo oque
porélmisiga.
estomago
Aprietohasta llegar mi
mi s muslos
mis consexo donde
fuerza mete unsudedo
atrapando
mano.

—¡Diego me corro! —gritó con fuerza y él suelta una


una carcajada ronca antes
antes de besarme con cuidado.

—¿Te ha gustado? —pregunta, asiento con mi cabeza y me da un breve beso—. Dime cuáles son tus fantasías
fantasías
Anastasia, y te prometo que te las cumpliré—me ronronean en mi cuello.

Es hermosa nuestra Anastasia aquí les dejo un gif de ella:

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

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Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


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Capítulo 32

Sentí como sonaba la alarma, pero me tapé con una almohada. No quería ir a clase, quería seguir durmiendo. Sentí
que alguien me quitaba la almohada e hice un puchero porque la única persona que podría ser era Diego.
Di ego. Él comenzó
a darme besos por toda la cara, era una buena forma de despertar, pero aún no quería despertar, le di un empujón y
me tapé hasta arriba con el cubrecama. Sentí como se reía de mí y me arrancaba el cubrecama.

—Despierta bella, no me hagas tirarte agua—me amenazó—. Me voy a bañar y cuando salga
salga quiero ver tu lindo culo
fuera de esa cama.

—¡Dios cállate! —Exclame molesta y volviendo a tapar.


tapar. Sentí como acariciaba la mejilla.

—Hablo en serio muy en serio—dijo, antes de darme


darme un beso en la cara. Escuché como caminaba
caminaba y cerraba la puerta
puerta
del baño. "¡Por fin! Cinco minutos más no me harán daño" —me dije a mi misma.

******

Él me arrastraba por los pasillos de la universidad. Lo miré e iba enojado porque esos cinco minutos se convirtieron en
media hora que pasé de largo. Entramos al salón y nos sentamos en los últimos puestos, miré de reojo a Diego, quien
miraba fijamente al profesor.

Saqué mi cuaderno y comencé a tomar apuntes de lo que decía el profesor. Sentí como él arrastró su silla más cerca
de la mía y miraba
mi raba lo que estaba anotando.

—Aun sigo molesto—me susurro


susurro con un tono de
de diversión.
Lo observé un segundo y tenía una sonrisa traviesa en sus labios.

—Es culpa tuya y de tu cama que sea tan


tan cómoda—rebatí con un tono de burla.
burla.

—Me gusta cómo se escucha,


escucha, eso significa que
que amas mi cama y es una ventaja que puedo
puedo aprovechar para mi
beneficio—comentó con un gesto pícaro en sus labios que no me pasó por desapercibido.
— Eres malo—le reproché con
con un puchero.

—No. Yo soy muy bueno


bueno y soy delicioso como el
el chocolate—comento con
con un tono sarcástico
sarcástico y me guiño el ojo de
de
forma juguetona, puso su mano peligrosamente entremedio de mis muslos.

Aguante la respiración y lo mire por el rabillo de mi oreja, tenía una sonrisa de oreja a oreja, tome su mano y la saqué
lentamente.

—¡Manos fuera! —Lo apunté


apunté con mi lápiz. Él se rió y me acarició la mejilla con su nariz.

—Ayer no decía lo mismo—me recordó con tono presuntuoso


presuntuoso en su voz «¡Maldito engreído!»
engreído!»

—Egocéntrico—digo anotando
anotando de nuevo
nuevo lo que está diciendo
diciendo el profesor. Me rodea
rodea con su brazo y me observa
fijamente, sé que está esperando que diga algo más. Lo miro y estaba tan cerca de mí que no puedo ver nada más
que no sea sus ojos cafés oscuro. —Mi palabra del día para ti.

—¿Ah? —Preguntó perdido


perdido por el tema de conversación.

Negué con la cabeza y sonreí.

—Olvídalo, no importa.

Por fin salimos de clase donde los gemelos y Jonathan me estaban esperando. Dylan se acercó a Diego y chocaron
sus puños.

—Ya veo que no se han separado desde


desde que yo los junté—bromea
junté—bromea Dylan.

Lo fulmino con la mirada, aún no se me olvida que fue un chismoso.

—Cállate perra—digo enojada.


enojada.

—Pensé que Diego te


te mantendría relajada,
relajada, pero veo que sigues
sigues siendo tan amargada
amargada como siempre, cariño—bromea.
cariño—bromea.
Le pegué un puñetazo de broma y él me dio un beso en la mejilla.

Saludo a Javier y Jonathan. Él me imita saludando a los demás. Caminamos hacia el patio en donde vemos a
Alejandra y Cameron acercarse. Nos sentamos todo en pasto.

—Ya decía yo que no iba a durar mucho—le


mucho—le reclama Javier a Jonathan—.
Jonathan—. Me debes plata,
plata, hermanito—Javier estira
estira su
mano hacia Dylan, quien refunfuña antes de depositar un billete en la mano de Javier.
—Serán perras las dos—apunta
dos—apunta Jonathan—.
Jonathan—. Apostando de nuevo por mis relaciones—Jonathan
relaciones—Jonathan achica sus ojos y
mira fijamente a los gemelos.

—No lo veas de esa forma,


forma, amorcín, tómalo con un incentivo de que
que yo creo que puedes
puedes durar más de una
una semana
con una chica, aunque dude que se te quite lo puto—bromea.

Miró a Alejandra y ambas estallamos en unas carcajadas.

—Yo no tengo fe, eres demasiado puta—dice


puta—dice Javier con una sonrisa.

—¡Hey, déjenme en paz!


paz! —Dice molesto Jonathan—.
Jonathan—. Me gustan demasiado
demasiado las mujeres para solo
solo estar con una de
ellas, todas merecen compartirme—bromea.
—¡Oh, cállense los tres! Ustedes
Ustedes tres son putos,
putos, no sé por qué lo niegan tanto, uno
uno se hace más inocente
inocente que otro—
digo mirando a Javier, quien abre la boca y se lleva una mano en el pecho.

—Disculpa, pero me estás tirando una indirecta—Dijo


indirecta—Dijo Javier indignado, no
no puedo evitarlo, pero
pero se me escapa una
una
carcajada—. Porque me siento ofendido y solo lo defiendes porque es tu favorito—suelta un bufido.

Pongo los ojos en blanco.

—Créanme que los amos a los tres o si no los aguantaría


aguantaría tanto.

—Ustedes cuatro nunca


nunca van a cambiar, ¿verdad?
¿verdad? —Pregunta Alejandra
Alejandra apuntándonos.
apuntándonos.

—¡No! —Exclamamos los cuatro. Lo que hace que


que todos se rían, Diego
Diego me abraza y esconde
esconde su cara en mi cuello.
cuello.

—Tienes unos amigos increíbles.


increíbles. —Dice en un susurro.
susurro.

—Son los mejores hermanos


hermanos que pude pedir—digo
pedir—digo en susurro. Miro como Dylan bromea con Javier diciendo que él es
el gemelo más guapo y así empiezan de nuevo a pelear.

Entramos por fin en mi departamento y él me acorrala contra la pared y comienza a darme pequeños besos en el
cuello. Mis manos rodean su cuello y tira mi mochila a un lado junto con la de él.

Sonrió y lo observó fijamente porque estoy perdiendo ya esta batalla y cada segundo que paso con él se mete cada
vez más en mi corazón y mi piel y ya me rendí, Diego siempre será mi hermosa rendición.

Él me alzó y mis piernas rodearon su cadera. Se apretó contra mí y pude sentirlo duro como una roca. Solté un
gemido. Diego caminó y me acostó en el sillón, se puso arriba de mí y tomó el dobladillo de mi polera y me la sacó
dejándome solo en sujetador. Tome su camiseta y se la quite también, la tire al suelo y él volvió a besarme con pasión.

—Necesito controlarme—susurro contra mis labios. Sonreí inocentemente y mis manos


manos recorrieron su torso hasta
hasta

llegar al inicio de su pantalón —. Tenemos que parar.


Él se separó y yo me senté en el sillón, lo miré como caminaba de un lado a otro. Me acerqué a él y puse mis manos
en su pecho tanteando la dureza de sus abdominales marcados, es pecado puro.

—Diego—, susurro con la voz


voz entrecortada.

Me observó con desconfianza.

—A la mierda—dijo antes de
de empujar contra la pared.
pared.

Me besó con furia y con deseo. Mis manos se fueron a su pelo y se lo tiré con fuerza que hizo que soltara un gemido
que se perdió en mi boca. Desabrochó mi sujetador y pude sentir cómo las copas se aflojaron.

Me separé de él y me
m e saqué mi sujetador. Sus ojos me recorrieron lentamente mi cuerpo mando pequeñas ondas de
lujuria, sus ojos me miraban como si quisiera comer a besos. Mis manos rodearon su cuello y lo atraje de nuevo hacia
mí besándolo con fuerza y deseo. Puso sus manos en mi trasero y me levantó con rapidez y comenzó a subir las
escaleras.

Abrió de una patada mi puerta y entró con rapidez dejándome en la cama. Él subió encima y se puso entremedio de
mis piernas y lo puede sentir duro contra mí. Hizo un movimiento con su cadera que hizo que soltara un gemido. Sus
manos fueron hacia mis pechos donde las apretó, las masajeo hasta dejarlas erguidas y duras.

Cerré los ojos y me mordió el labio inferior con fuerza. Su boca comenzó a descender lentamente hasta llegar a mis
pechos donde chupó mi pecho derecho y con su otra mano masajeaba mi pecho. Solté un gemido fuerte cuando
atrapo con sus dientes mi pezón y mi espalda se arquea por el placer.

Volvió a besarme y nuestras lenguas se juntaron, mis manos se fueron a su trasero y lo apreté contra mí, que hizo que
ambos soltáramos un gemido. Tomó una de mi pierna y la puso alrededor de su cadera y él volvió a mover su cadera
contra la mía creando la fricción perfecta.

—Eres bellísima—me susurro con voz ronca, antes de


de morder mi oreja.

Sus manos fueron a los botones de mis pantalones y comenzó a desabrocharlo y su mano no perdió tiempo y se coló
entre mis bragas, llegó a mi sexo y me metió dos dedos dentro de mi sexo. Solté un gemido al sentir sus dedos dentro
de mí. Inicio primero lento con movimiento circulares y después comenzó acelera sus dedos que entraban y salían.

Mis manos también se fueron a sus botones donde los desabrochó y se los l os bajó junto con su bóxer. Su pene salta libre
¡Dios, mío! Está duro y listo para jugar con él. Me mordió el cuello cuando agarré su miembro y comencé a
masturbarlo despacio.

—Joder, bella—gimió Diego.

Él aceleró sus movimientos y yo también aceleró mis movimientos haciendo que ambos soltamos gemidos sin control.
Sentí como mi espalda se arqueó y llegué a mi orgasmo.

Cerré los ojos por un segundo intentado controlar mi respiración y miró


m iró de reojo como Diego se tocaba el mismo
m ismo para
llegar a su orgasmo, «Joder con esa imagen» —digo mentalmente. Estiro mi mano y tomo su miembro, mi mano sube
y baja lentamente por su miembro. Él me besa en la boca cuando llega su propio orgasmo.

******

Me acerco con mucho cuidado en donde se encuentra cocinado Diego solo con sus pantalones de pijama. Mis manos
rodean su cadera y sube por su torso bien marcado.
m arcado. Apoyó mi cabeza en su espalda y pudo sentirlo como se ríe.

—Te extraño—murmuré con un


un tono de voz triste.
triste.

Diego se gira lentamente y una pequeña sonrisa traviesa comienza a aparecer en sus labios, toma un mechón de mi
pelo y se lo enrolla en su dedo.
—¡Hey! Pero sí aquí está
está mi Anastasia tontita — Él tira de mi mechón y me da un suave beso—.
beso—. Bueno, tú siempre
siempre
estás así cuando estoy yo, te tengo bajo mis encantos.

—¡Oh si! — Exclamó sarcásticamente


sarcásticamente —. Estoy totalmente
totalmente bajos tus encantos
encantos ¡Qué imbécil eres! — Suelto
Suelto una risa.

Me tomó de la cintura.

—Fingiré demencia y haré como que no escuche:


escuche: "¡Qué imbécil eres!" —dice excesivamente contento.
contento.

Me suelto de su agarre y él se gira para volver las verduras salteadas...Mmm huele delicioso. Él me ofrece y me
acerca la cuchara a mi boca, sopló un poco antes de comer...Mmm delicioso.

—¿Rico? —pregunta con una sonrisa.

Yo asiento y me acerco a él.

—Tengo que conservarte,


conservarte, sabes cocinar muy bien—asiento para mí misma lo que hace que él se ría.

—Me gusta eso significa que quiere que esté


esté en tu vida por
por mucho tiempo—dice alargando
alargando la palabra tiempo.
tiempo.

—Eso no lo dude Ángel,


Ángel, sexy y ardiente —le digo antes de pegarle palmada en su trasero.

Me observa sorprendido.

—¿Qué? Acaso solo tú puedes tocar mi trasero.


trasero. Ese trasero es mío Diego
Diego y lo tocó cuando
cuando quiera.

—Pervertida—me apunta con la cuchara—. No puedes


puedes manosearme cuando
cuando esté cocinado,
cocinado, Anastasia.
—¿Por qué no? —Contraataco
—Contraataco con una sonrisa—.
sonrisa—. Se supone que te puedo manosear
manosear en cualquier parte—digo
parte—digo con un
mohín en los labios.

Él me observa divertido y se aclara la garganta.

—Porque tengo unauna jodida fantasía de hacerlo contigo arriba del mesón, duro y fuerte y no me ayudas
ayudas ahora mismo—
declara sin vergüenza.

Abro la boca y la cierro. Me aclaro la garganta antes de hablar.

—Sin palabras, Anastasia—dice


Anastasia—dice con una sonrisa
sonrisa arrogante. Achico mis ojos y lo miro.

—Eso..., fue...Mmm, ¡Dios! Tú—comienzo


Tú—comienzo a divagar.

Lo que hace que él suelte una carcajada y me abrace.

—Me gusta dejarte sin palabras,


palabras, es algo que
que antes no podía
podía hacer, pero ahora
ahora sí.

—Tú—lo apunto con mi dedo—eres un... —Antes


—Antes de hablar él pone
pone un dedo en mis labios. Lo observó.
observó.
—Soy una persona encantadora, sexy, caliente y ardiente. Admítelo,
Admítelo, Anastasia, te
te encanta, soy la persona que te
quita el sueño y también las bragas—se burla con una sonrisa juguetona que lo hace ver más guapo.

—No eres chistoso—digo sonrojándome.


sonrojándome.

—No soy chistoso, pero tengo carisma—contrataca.


carisma—contrataca.

—Diego, es lo mismo.

Él hace un gesto con la mano quitándole importancia y camina donde está la cocina y la apaga. Me mira de reojo
r eojo y doy
un paso atrás porque sus ojos brillan con diversión como si estuviera planeado algo.

Lo observo fijamente como saca platos de mis muebles y comienza a servir la comida en los platos. Me entrega el mío
y caminamos al comedor, nos sentamos en silencio. Levantó la mirada y me está observando fijamente.

—¡Me encantas! Vale, me encantas y siento que estoy jodido, que no puedo detener lo que siento
siento por ti y que no
quiero tampoco detenerlo porque soy feliz. Tú me haces feliz, Anastasia—dice muy serio, sin ningún tono de burla o
arrogancia.

«¡Dios mío! Esto se me está escapando de las manos»—me digo a mí misma. Él me mira fijamente, pero comienzo a
comer. Hasta dónde estás dispuesta a llegar Anastasia ¿Cuánto tiempo más aguantaré esta mentira? —Me regaño yo
misma.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro
Capítulo 33

La semana se me pasó rápido con mis amigos volviendo a hacer nosotros por ahora, tampoco quería que Diego me
asfixiara por estar todo el tiempo juntos, necesitaba mis espacios para estar con mis amigos y también para estar sola
desde que comencé con él no había tenido tiempo para estar sola. Y una tarde que estaba con él exploté con él
porque de verdad que estaba siendo un pesado conmigo.

Hace cuatro días:

—Vete a la mierda, Diego—grite


Diego—grite enojada.

—Perdona—dice enojado,
enojado, aunque él estaba
estaba más calmado. Pero
Pero yo no, joder, quería
quería gritar, no me gustó nada cómo se
está comportando y creo que es recíproco.

—Jódete—lo empujé con


con fuerza—. No puedes
puedes estar espiándome, te vi, Diego—le recrimino molesta.
molesta.

Él intentó acercarse a mí, pero yo di un paso hacia atrás.

—Te vi con otro chico—comento


chico—comento molesto y cerrando sus ojos antes de volver a mirarme, se estaba conteniendo para
para
no gritarme, pero yo no podía calmarme.
—¡¿Y?!

—¡¿Cómo qué y?! ¿Quién mierda


mierda era él?

Me gire y camine hacia la salida de la puerta, pero él me tomó del brazo con cuidado y lo fulminó con la mirada.
m irada. Ya
estaba cansada de hablar con él y necesitaba irme de aquí.

—Son mis asuntos, no te metas—lo empujé con


con fuerza y salí de su departamento. Bajé por las escaleras de
emergencia y entré a mi departamento.

Subí en dos las escaleras y entré a mi cuarto, vi mi bolso entrenar y lo tomé. Necesitaba relajarme un poco, y entrenar

un poco me
entiendo parecía
porque me la mejorSabía
siguió. idea para sacar
que era unalamala
ira que tengo.
idea No tenía
juntarme derechopero
con Simón, de desconfiar así hablar
solo fue para de mí, de
auncosas
no
importantes que al final no sirvieron para nada porque aún no podía conseguir nada de Nicolás.

******

Gotas de sudor recorren mi cara y mi espalda mientras le pego una y otra vez al saco de boxeo y sacaba toda la rabia
que tenía dentro. No tenía ni idea cuánto tiempo llevaba así, pero no quería parar, sentía tanta rabia con Diego que
aún no podía creer que me siguiera.

Solté un gruñido y sentí unas pisadas acercarse a mí.

—Hora de parar. Toma una


una ducha y vete directamente
directamente a tu casa—me
casa—me ordena Ricky. Paré y tomé
tomé la botella que me
ofrecía—. Hoy día estás más agresiva que de costumbre ¿Te ocurre algo?
—Problemas con un chico.
chico.

—¿Novio? —Preguntó con


con interés. Asentí.

—Me siguió..., él me estaba


estaba espiando y....Lo
y....Lo puedes creer Ricky—di un sorbo a mi botella y se pasó la mano por
por la
barbilla—. Siento que de alguna manera rompió mi confianza, acaso él no confía en mí.

—Tal vez sea una coincidencia.


coincidencia.

Lo apunté con un dedo.

—No lo defiendas. No fue coincidencia porque


porque era un lugar abandonado
abandonado que iba a estar haciendo
haciendo él ahí—solté con
rabia.

—Tal vez, estaba preocupado


preocupado por ti y estoy
estoy seguro de que ni
ni siquiera lo dejaste hablar
hablar para defenderse
defenderse o que te diera
sus motivos.

—Estoy muy molesta—declaró enojada.

Tomé una enorme respiración para tratar de controlarme y pensar mejor las cosas.

—Se inteligente Anastasia


Anastasia y recuerda siempre escuchar a la otra persona
persona — él me pasó mi bolso
bolso y me dio empujón
para que caminara hacia los camerinos de mujeres —. Camina un poco y respira profundo y después conversan con
más calma.

Rodé los ojos y me metí dentro de los camerinos de mujeres, tal vez tenía razón, necesitaba escuchar su versión y
que sea sincero de porque me siguió, para mí es algo muy feo, creo que para cualquier persona lo sería.

Cuando llegué a mi departamento vi a Diego en mi puerta. Él escuchó mis pasos y se levantó rápidamente. Caminé
más despacio a propósito, aún no me sentía lista para hablar, pero ya estaba mucho más calmada.

—Perdón—dijo en voz baja


baja y avergonzado mirando a sus pies.

—Diego—, respiré profundamente


profundamente antes de hablar—.
hablar—. No me gustó que
que me siguiera, pero tampoco
tampoco quiero seguir
seguir
peleando contigo. Solo tengo una pregunta: ¿Por qué?

—No lo sé...Yo no sé qué me pasaba porpor la cabeza solo que


que te veías muy sospechosa
sospechosa y sentí curiosidad
curiosidad de saber qué
es lo que escondes y solo te seguí, pero no me esperaba verte con un chico y ahora yo te pregunto: ¿Quién es él?

—Un viejo amigo, solo nos


nos juntamos para hablar
hablar sobre las peleas...Nada
peleas...Nada más, Diego. —Mentí con descaro y
sosteniendo la mirada.

Abrí la puerta de mi departamento y me hice a un lado para que entrara. Caminamos juntos hasta la sala de estar.

Él me tomó la mano
m ano e hizo que lo mirara. Lo observé y vi en sus ojos miedo y desconfianza.

—¿Puedo confiar en ti?

Achiqué los ojos y negué con la cabeza. Muy mala pregunta Diego—me dije a mí misma. Joder, que me dolía, jamás
podría serle infiel.

—¿Sabes que me lastimas?


lastimas? Verdad

—Tú también—se golpea


golpea el pecho—. Me da miedo que me rompas mi corazón;
corazón; siento que te
te me escapas entre los
dedos y que no puedo saber si un día a otro seguirás aquí conmigo.

Di un paso hacia atrás, supongo que en cierta forma tiene razón, pero me
m e aterra que eso pase.

—Aún sigues lastimándome


lastimándome con tus palabras—me senté en el sillón—. Será mejor no pasar tanto
tanto tiempo juntos—digo
juntos—digo
en voz baja.
Él puso sus manos en mis rodillas y me observó fijamente. Pude ver que estaba lastimado, pero yo también.

—Es lo mejor para los dos—confirmé.


dos—confirmé.

—¿Quieres terminar? —Preguntó


—Preguntó alarmado. Negué con la cabeza.

—No. Solo quiero volver a estar un tiempo con mis amigos, estamos las veinticuatro
veinticuatro horas juntos y eso no está
pasando factura para ambos, solo pido tiempo para cada uno y después estar un rato juntos, por favor.

—Lo entiendo—Se acercó a mí y me dio un beso corto e incluso diría que frío —. Promete
Promete algo — yo asentí y él
añadió—. No va a cambiar nada entre nosotros.

Sonreí un poco.

—Claro que no, solo nos


nos separamos un poco
poco para que cada uno tenga su espacio,
espacio, Diego—Le pegué
pegué un golpe en su
hombro que le hizo reír y luego me dio un beso fugaz.

Presente:
Me acerqué al todoterreno de Diego, quien estaba recostado en catop con lentes de sol. Miré hacia a los lados y vi
como varias chicas lo miraban con fascinación. Rodé los ojos.

Me acerqué con mucho cuidado de que no se diera cuenta que me estaba acercando y cuando estuve lo suficiente
cerca de él. Puse mis manos en su pecho y grité un:

—¡Buuh!

Dio un salto que hizo que se pegara su cabeza contra el capot de su todoterreno. Abrí los ojos y él se puso la mano
por su cabeza y se la refregó con cuidado.

—Perdón...No pensé que te iba a asustar


asustar tanto—digo preocupada.
preocupada. Él se sacó los lentes y me observó sorprendido.
Lo miró atentamente para ver cuál era su reacción tras el golpe y me mordí el labio inferior para no reírme porque fue
cómico.

—¡Dios! Creo que casi me partí


partí la cabeza, no hagas
hagas eso, Anastasia—me
Anastasia—me recrimino.

Me observo serio por unos segundos antes de que apareciera una pequeña sonrisa en sus labios.

—Perdón...Es que no
no pensé que te ibas a asustar tanto—digo
tanto—digo avergonzada porque el golpe se escuchó fuerte.

—Bueno, ya sabes ahora que si me comporto


comporto más imbécil y más tonto es por tu culpa porque
porque creo que mataste todas
mis neuronas con ese golpe—bromea.

Me mordí el labio inferior con fuerza. Mis manos rodearon su cuello y lo atraje hacia mí.
—No será mi culpa que me comience a poner tontito
tontito ahora yo por ti.
ti.

—Yo veo que el golpe


golpe te afectó muy rápido.
rápido.

Me abrió la puerta y me subí. Él caminó hacia el otro lado del conductor del todoterreno y vi que saludó a las chicas
quien lo estaban mirando antes. Él entró con una sonrisa y mi teléfono vibró, era un mensaje de Luis.

< De Luis a las 14:31 p.m.>

"Pelea hoy día, tú y otra chica ¿Entras?

Pd: Di que sí lol :O"


Sonreí y no puedo evitar reírme, le respondí rápidamente.

<De Anastasia a las 14:32 p.m.>

"Sabes cuentas conmigo

Pd: Sigues siendo un imbécil ¿verdad? :O"


Mi teléfono vibró enseguida y él puso en marcha el todoterreno para nuestro edificio.

< De Luis a las 14:33 p.m.>

"Niña estúpida, me insultas, pero aun así te quiero ¿lo sabías?"

<De Anastasia a las 14:34 p.m.>

"Lo sé, también te quiero, nos vemos hoy. Adiós tarado" —Le doy enviar y no puedo evitar mi emoción que tengo
pelea. Miro de reojo a Diego, quien me miró con curiosidad.

—Adivina ¿Quién crees que


que tiene una pelea
pelea hoy? —Digo con mucha
mucha emoción.

Dobló a la izquierda y se detuvo en el semáforo que estaba en rojo.

—Mmm...No sé, tal vez, Dylan—dijo


Dylan—dijo pasándose una mano por la barbilla—. ¿O
¿O Jonathan? —Dice con
con diversión.

Yo le pegué una palmada en su brazo.

—¡Oh! Claro, ya sé quién es Alejandra—bromea. Fruncí el ceño y me miró de reojo antes de volvervolver a poner su vista en
en
la carretera—. O puede ser la chica más hermosa que mis ojos hayan visto alguna vez ¿Sabes algo? Ella me encanta.
Su forma de ser es increíble y te cuento un secreto entre nosotros dos—dijo lo último en voz baja. Lo miré con
curiosidad—. Caí por ella desde la primera vez que la vi. Era una chica tan rara y que le gustaba estar siempre sola.
Me pasaba las clases intentado descifrarla.

Él paró de nuevo en otro semáforo y me


m e miró.

—¿Por qué? Quién sabe.


sabe. Solo quería conocerla
conocerla porque cada vez que habla con
con ella podía ser sincero
sincero con alguien sin
que me juzgara. Además, tenía la ventaja de tener la mejor amiga y poder preguntarle cosas, aunque su mejor amiga
no quiso cooperar mucho y solo le dijo lo básico. Pronto me encontré atrapado por ella por su sonrisa y su carácter
único. Ella poco a poco me dejo entrar a su vida. Quiero pensar que ella también siente lo mismo que yo.

Abrí los ojos y solté un suspiro agudo que se escuchó más como un gemido. Él me observó.

—Eso no lo dudes, de seguro que ella también cayó por ti.

Estacionó su todoterreno y rodeó rápidamente, me abrió la puerta y me ayudó a bajar.

—Eso me hace feliz—. Puso


Puso su dedo en mi labio
labio antes de inclinarse hacia a mí, vi que cerraba
cerraba los ojos y puse mis
manos alrededor de su cuello y lo atraje a mi antes de cerrar los ojos y besarlo con amor, él me acarició la mejilla y se
tomó su tiempo con este beso. Fue un beso perezoso y delicado. Supongo que no tenía apuro.

Cuando por fin nos separamos por un poco de aire. Él apoyó su frente contra la mía y puse mi
m i mano en su corazón
que latía muy rápido.

—Estaré ahí para apoyarte


apoyarte y animarte siempre—dice
siempre—dice con una sonrisa.

—Te había dicho que


que eres el mejor.

******

La gente gritaba mi nombre y caminé con seguridad en donde estaba el muro de personas. Diego me dio un suave
beso antes de separarme de él, pero algo llamó mi atención: en una esquina se encontraba un sujeto que se parecía
mucho a Nicolás o eso creo que era él. El hombre estaba cruzado de brazos y me observa detenidamente. Mi corazón
se aceleró y sentía la boca seca. Luis se acercó y me dio un suave empujón que me hizo reaccionar.

Luis me presentó y entré con emoción, aunque estaba preocupada, pero de seguro estaba siendo una paranoica.
Quité ese pensamiento de mi cabeza y me concentré en mi oponente que tenía en frente.

Observe a la chica es morena con el pelo muy negro. Ella sonrió con mucha arrogancia y se acercó a mí intentando
intimidarme, pero me puse seria y no mostré ninguna expresión lo cual se sorprendió.

Tocaron la bocina y comenzó la pelea, como siempre la chica se acercó a mí y lanzó dos golpes que lo esquivó con
facilidad y la chica tiro su tercer golpe y me moví a la derecha para evadirlo. Lance mi primer golpe que fue directo a
su mejilla izquierda y luego el segundo.

La chica se tambaleo un poco y lance mi tercer golpe que fue directo a la nariz. Ella se llevó la mano de la nariz porque
un pequeño hilo de sangre comenzaba a salir. Volví atacar y golpe su labio. Ella volvió a tirar otro golpe, pero me
agache. Aproveche y lancé otro golpe que dio en su estómago que hizo que se doblara.

Esperó unos segundos a que se recuperara y ella volvió a por mí, pero yo era mucho más rápida y la esquiva con
facilidad, pero parecía que era demasiado lenta y predecible. Se notaba que era una novata en esto de las peleas y
que no sabía con quién se había metido.

La chica intentó de nuevo lo que me hizo que soltara un gruñido de enojo y estaba harta de esta chica. Así que quería
acabar luego con ella, lancé una, dos, tres, cuatro hasta diez golpes seguidos, lo que hizo que la chica cayera al suelo
y Luis hizo sonar la bocina dando por finalizada la pelea.

Diego gritó mi nombre y entró empujando a mucha gente para llegar a donde estaba y me abrazó antes de darme un
beso y hacerme girar.

—Diego, bájame por favor


favor — él negó con la cabeza
cabeza y me puso encima
encima de su hombro y Luis
Luis se acercó corriendo hacia
hacia

a mí —. Diego detente, ahí viene Luis.


Él paró y Luis sonrió burlón antes de pasar mi dinero y darme un beso. Me despedí con la mano mientras Diego
seguía caminando hacia mi habitación en donde tomó mi bolso y caminó hacia la salida de emergencia. Él me bajó
solo cuando estaba frente a su todoterreno.

—Tú mereces la pena Anastasia,


Anastasia, mereces la pena
pena haber insistido tanto
tanto por ti y no haberme
haberme rendido a la primera vez—
él sonrió y añade—. Porque te miro y solo puedo ver un futuro contigo, jamás podré cansarme de ti y creo que nunca
podría sacarte de mi cabeza y de mi corazón—dijo en un susurro y llevo mi mano a su corazón.

—Tienes que dejar de leer tantos libros porque


porque a veces pienso que eres de mentira, Diego—soltó un bufido
bufido antes de
que una pequeña sonrisa traviesa comenzará a aparecer en sus labios—. Eres mi chico ideal para mí y nadie jamás
podrá cambiar eso, te atrape.

—Te das cuenta de que estamos siendo muy cursi, Anastasia—se burló y me miró con un gesto
gesto de diversión.

—Contigo siempre—extendí
siempre—extendí mi dedo meñique y él él igual e hicimos la pinky promise en donde ambos
ambos estábamos
aguantando la risa, pero también sabíamos que era una promesa irrompible.

Feliz día de San Valentín criaturitas espero que la pasen bien con sus amigos o parejas y si no con su familia.
También es un buen panorama ver películas y leer. Yo ahora estoy en la playa con mi familia.
f amilia. Los adoro
criaturitas y quiero recordar que en Instagram voy a hacer una ronda de respuesta en donde ustedes podrán
preguntarme lo que quieran y hablar sobre el capitulo. Nos vemos por Instagram criaturitas.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 34
Nota de la autora: Hola criaturitas, espero que estén preparados para este capitulo y espero que comenten. Estaré
leyendo su comentario. Dejo esta cancion de Billie Ellish porque creo es perfecta para este capítulo.

Habían pasado ya tres semanas junto a Diego y ya casi cumplíamos dos meses de que estamos juntos. Diego me
tenía atrapada por su amor y cada día sentía que me ponía más tontita por él, cada día que pasaba caía más por ese
hombre, en estos casi dos meses juntos hemos aprendido mucho de los dos. Y a pesar de nuestra única pelea que
tuvimos las cosas andan mucho mejor y ambos tenemos tiempo para estar con nuestros amigos y para estar juntos y
eso me gusta.

Diego resulta ser un hombre tan apasionado, romántico y tierno que cada día me sorprende con algo, es una caja de
sorpresa que no sabes en qué momento te dirá las palabras más lindas que alguien podría decir y también él se
muestra tal y como es, no finge cuando está conmigo. Tengo que admitir que también saca mi Anastasia alegre,
chistosa y romántica, no puedo evitarlo. Eso que nunca me consideré una chica romántica pero este chico sabe cómo
sacar esa a Anastasia.

Siento que estos casi dos meses he podido conocer muy bien a Diego
D iego porque es muy comunicativo, yo no tanto, aún
tengo mucho miedo de mi pasado y más cuando sé que está muy cerca...Tengo un miedo horrible y es que también
hace unas semanas que vengo viendo a Nicolás o creo que es él, no estoy segura y tengo terror es como si me
estuviera acechando entre las sombras, pero también puede que sea mi imaginación y estoy siendo paranoica.

Además, que logré


que solo puede ver comprender quecamión
los faros de un Diego todos los días
y después tiene
siente la cae
que misma pesadilla
en vacío o algo así, ya
despertándose quetres
a las él me
de comentó
la mañana.
Y me duele verlo sufrir todas las noches, puedo ver su dolor y lo difícil que es para cada maldita noche. Su propia
mente lo tortura con esa horrible noche y me duele porque él no se merece revivir esa horrible noche, nadie en este
mundo se lo merece.

******

Llegamos a la barra de la discoteca en donde se encuentran Alejandra, Cameron, Bárbara y un chico que estaba
acompañado a Barbara. Saludé a todos y Barbara me fulminó con la mirada cuando Diego me dio un beso en la
mejilla.

—¡Que comience la fiesta!


fiesta! — Gritó Cameron y brindó con Diego. Alejandra tiró de mi mano y me abrazó
abrazó fuertemente.

—¡Por fin llegaron! —Gritó Alejandra


Alejandra sobre la música y puse los ojos en blanco,
blanco, era una apurona.
apurona. Siempre ha sido así
e incluso a veces me demoraba en llegar solo para hacerla rabiar.

—Ya llegué, no me demoré


demoré tanto.

—Claro que si ¿acaso estaban


estaban follando antes
antes de venir? —Preguntó
—Preguntó con una sonrisa de borracha.

Le di un empujón que hizo que se atragantara con su cerveza y comenzara a toser, no puede evitarlo, pero me
comencé a reír. Ella me fulminó con la mirada.

—Estúpida, ¡Me quieres matar!


matar! —Exclamo, aun tosiendo.
tosiendo.

—Te pasa por ser chismosa,


chismosa, no se pregunta eso. Acaso yo te pregunto
pregunto cuando lo haces tú con Cameron.
Cameron.

Negué con la cabeza. Ella sonrió burlonamente y se acercó más a mí.

—Si quieres te lo digo—dijo


digo—dijo encogiéndose de hombros. «Asco» —pienso para mí misma —. Tú y Diego se ven tan
lindos juntos, aún no puedo creer que estén juntos y mira que ya son dos meses.

—Yo
con mitampoco—reí divertida—.
divertida—.
mano en la barbilla, O sea,que
haciendo yo la
quería
rubiauna amistad
suelte y él no ¿Cómo demonios llegamos
una carcajada. llegamos a esto? —Preguntó
—Preguntó

—Era obvio, Diego babea


babea por ti. Desde el primer
primer día vi su interés en ti, pero solo pensé que
que estaba jugando
jugando como
siempre. Jamás pensé que vería un Diego feliz y enamorado por la vida.

—Yo también babeo por él—declaro con diversión.


diversión. Porque era la verdad quien jodidamente
jodidamente no se enamoraría
enamoraría de
Diego.

—Lo sabía, te gustan


gustan los chicos difíciles y Diego
Diego lo es.

—Diego es un chico increíble,


increíble, es tan tierno y romántico—suelto un suspiro—.
suspiro—. Creo que me tiene
tiene un poco tontita,
tontita, pero
no se lo cuentes porque creo que él ya lo sospecha—bromeo.

—Me encanta verte feliz


feliz de nuevo amiga, lo mereces—Alejandra apoyó
apoyó sus dos manos en mis hombros y me miró
fijamente—. Eres una buena persona, mereces cosas increíbles y él es el chico indicado.
i ndicado.

—Creo que estás un poco ebria—digo con un tono burlón, y le doy un pequeño
pequeño empujón que hace
hace se tambalee hacia
hacia
un lado, comprobando que está bastante borracha.

Siento como alguien me toma de la cintura, me volteo y veo a Diego. Me tomó de la mano y me llevó hacia la pista de
baile. Mis manos suben por su duro torso hasta que llegan a su cuello.

Me sonrió coquetamente y me tomó firme de la


l a cintura. Mi respiración se altera de inmediato. Me acerco a él y le doy
un beso suave, pero poco a poco el beso se vuelve salvaje, Diego
D iego chupa mi labio inferior, antes de morderlo con
fuerza y suelto un pequeño gemido.

Nos separamos y empezamos a bailar al ritmo de Dua Lipa, pasaron unos minutos y se unieron Alejandra y Cameron.
Diego fue un excelente compañero de baile, me sorprendió que en cada canción me cantara en el oído y me besara
siempre que podía. Después de unas diez canciones volvimos a la mesa donde estaba Barbara muy seria con su
acompañante.

—¡Otra ronda de chupitos!


chupitos! —Gritó Cameron. Todos
Todos bebieron menos yo. De repente sentía una presión en el
el pecho,
algo malo sentía en mí, pero no sabía que podía ser. Él me ofreció uno y lo tomé.

—Solo uno—dice en un susurro con tono bastante alegre por


por el alcohol.

Miro hacia todas partes y pude ver claramente la figura de Nicolás bailando con una chica rubia. Nuestras miradas
coincidieron. Solté un grito ahogado. ¡No, no, no puede ser!

Él puso una mano en mi barbilla e hizo que lo mirara. Miro mi mano y ya no estaba el chupito había caído en el suelo.
Me suelto de su agarre y miro
m iro en donde estaba Nicolás, pero ya no estaba ahí. «¿Qué mierda estaba pasando?» Me
rasqué el cuello.

—¿Qué sucede? —Preguntó—¿Te


—Preguntó—¿Te sientes mal?

Tragué duro y negué con la cabeza varias veces. Miro a Alejandra, quien estaba mirando también hacia la pista
buscando a quien me hizo gritar. Necesitaba tomar aire, estaba alucinando o me estoy volviendo loca, qué está
pasando conmigo.

—Necesito ir al baño—digo apresurada. Me miró sorprendido


sorprendido que lo dijera tan rápido. Él tomó mi mano.

—¿Quieres que te acompañe?


acompañe? Estás pálida—estiró
pálida—estiró su mano y acarició mi mejilla—. ¿Si quieres nos vamos?
vamos?

Diego tomó otro chupito que le pasaba a Cameron y me di cuenta de que la estaba pasando bien, así que negué con
la cabeza.

—Estoy bien. Solo tengo


tengo mucho calor y necesito
necesito ir al baño—él me miró con desconfianza y yo traté de sonreír—.

Estaré bien, nada me sucederá por subir al segundo piso del baño—digo con sarcasmo.
Él asintió. Se acercó a mí y me dio un beso corto. Camine como puede por la pista para poder llegar a la escalera. Me
rasqué el cuello. Me sentía observada, miré hacia todas partes, pero solo vi a gente bailar y pasarlo bien, era casi
imposible ver a alguien sospechoso aquí.

Por fin llegué al baño y entro en él. Me apoye en lavamanos ¿Qué mierda está pasando? ¿Por qué me estoy
imaginando a Nicolás en cada esquina? ¿Me estoy volviendo loca o qué? —Me pregunto a mí misma. No entiendo
nada. Respiré varias veces para tratar de controlarme y decir que todo estará bien y que solo era mi imaginación
haciéndome una mala pasada.

Cuando salí del baño estaba un poco más tranquila hasta que una mano me agarró del cuello con fuerza y me azotó
contra la pared. Abrí los ojos y vi a mi peor demonio con una sonrisa malvada. Puse mi mano en su brazo para que
soltara, pero él solo apretó un poco más haciendo que me costara respirar.

Él soltó una carcajada que hizo que mi cuerpo se estremeciera. Respire profundo y me centre en odio y nada más que
en odio que sentía por esa escoria que tenía en frente de mí. No dejaré que él gane nunca más. Lo hizo a propósito,
jugó con mi mente e hizo
hizo que me pusiera paranoica
paranoica y nerviosa.

—Hola amor ¿Me extrañaste? —Aflojó su agarre de mi cuello y me acarició la mejilla. —Eres tan hermosa. Joder
Joder como
me pones con solo mírate.

Cerré los ojos con fuerza. Él se acercó a mí y me besó con fuerza, pero yo no abrí la boca y me removí una y otra vez.
Sentí náuseas y quería vomitar. Él soltó un gruñido que sonó más como un animal que como una persona.

—Suéltame, pedazo de mierda—digo enojada.


enojada.

Él sonrió burlonamente y negó con su cabeza.

—¿Tienes miedo, cariño? ¿Sabes


¿Sabes algo? Tu cara de miedo me recuerda en esa noche: en en donde estabas
estabas así también y
con más hombres rodeándote,
r odeándote, intentando
intentando violarte en una habitación oscura. Por fin, la increíble Anastasia había caído,
la peleadora más grande de Madrid había caído junto con su hermano, su reinado había caído por su querido novio:
ósea yo.

—Eres un hijo de puta—grité


puta—grité con rabia. Como puede ser tan cruel,
cruel, más encima fue él quien...Cerré
quien...Cerré los ojos.

—Cariño, tienes que entender


entender que fueron
fueron negocios que me hicieron ganar mucho dinero, aunque como como siempre mi
querido hermano salvándote. Simón el santo, siempre siendo tu ángel guardián, ¿verdad, Anastasia? Porque gracias a
mi santo hermano no alcanzaron a tocarte. Considérate afortunada porque fuiste la primera y fui lento, pero ahora
créeme que no. —Responde con una sonrisa malvada como puede ser tan malo, yo lo amaba y me traicionó.
—Eres una mierda—tomé con con fuerza su mano y se
se la apreté. Él soltó un gemido de dolor.
dolor. Solo podía pensar
pensar en cómo
había sido traicionado por él.

Pero él no le tomó importancia y dijo con arrogancia las siguientes palabras:

—Estás jugando con fuego, cariño. Ah,


Ah, mi querida Anastasia siempre estás intentando
intentando sacar lo peor de mí, ¿verdad?
Nicolás me agarró del cuello y apretó un poco. Lo miré con odio y sonreí con maldad a este juego, podemos jugar los
dos. Quiere que sea su pesadilla pues lo seré ahora.

—Te duele, verme de nuevo


nuevo feliz, ¿verdad? —Puse una mano en mi barbilla y apretó mi cuello
cuello un poco más, pero no
quise mostrarle alguna reacción de mi parte y fingí que no me costaba cada vez más respirar—. Te duele que sea más
m ás
fuerte y que ya no me afecte tus trucos de mierda, ¿verdad?

Se apretó más a mi cuerpo y sonrió maliciosamente. Apreté mis manos en puños con fuerza.

—Tú eres mía y de nadie


nadie más. Joder—se acercó demasiado a mí.

Vi mi oportunidad para escapar de él y levanté mi pierna y le di una fuerte patada en sus partes noveles, él se dobló y
cayó al suelo. Me agaché para estar a su altura. Lo tomé de su polera y lo levanté con una fuerza impresionante y lo
azoté con fuerza contra la pared. Lo agarré del cuello tal como me tenía a mí y apreté con fuerza su cuello.

Joder, tenía tanta rabia de verlo aquí. Quiero matarlo ahora mismo—me dije a mí misma—. Podía hacerlo y estoy
segura de que le haría un bien a este mundo
m undo al no tener a una escoria de persona—me repetía a mí misma.

Respiraba con dificultad al tenerlo al frente de mí y hacía que perdiera control sobre mí. Era la persona que más
odiaba y también mi demonio como podía odiarlo tanto y a la vez tener tanto miedo. Saqué mi conclusión de que el
odio siempre gana al miedo.

—Vas a caer Nicolás. Vas a pagar por todo lo que has hecho—él
hecho—él sonrió burlonamente y no pude contenerme
contenerme y le
pegué un puñetazo en su cara que hizo que se le borrara su sonrisa—. Mírame, pedazo de mierda no te tengo miedo
porque ya me destruiste ¡mírame joder! —Gritó enojada. —Tú creaste a esta nueva Anastasia y te debo dar las
gracias, me has hecho más fuerte y no le tengo miedo a nada.

Me acerqué más a él y apreté más su cuello. Sería tan fácil apretar un poco más su cuello y ver como él deja de
respirar. Observa cómo exhala el último respiro, podía controlar su reparación y verlo como a poco sus ojos se
apagaban, pero no, yo no jugaba así de sucio.

—Sería tan fácil acabar


acabar contigo—sonríe con maldad—. Como tú acabaste
acabaste con mi vida y la de
de mi hermano, solo tengo
tengo
que ejercer un poco más de presión y ver cómo poco a poco dejas de respirar, imbécil—apreté un poco más su cuello.

Nicolás soltó una risa y se relamió los labios.

—Cariño: ambos sabemos que


que no eres capaz de hacerlo—nos miramos fijamente—.
fijamente—. No tienes las agallas
agallas de
matarme, cariño—dijo con burla.

Apreté más su cuello y Nicolás tomó mi brazo e intento que lo soltara. Sonreí con maldad hacia él y puse mis dos
manos en su cuello y se la apreté con más fuerza. Nicolás comenzó a toser porque no podía respirar.

—Ahora no eres tan fuerte, verdad, no eres nadie sin tu gente


gente que te proteja
proteja la espalda, ¿verdad?
¿verdad? Porque mírame—
me observó con odio y mi dedo acarició su mejilla—. Puedo matarte ahora y crees que el mundo no te va a extrañar,
Nicolás has hecho tanto daño a tantas chicas inocentes que no merecían eso.

Traté de respirar varias veces para intentar calmarme y no cometer una locura como la que estaba cruzando en este
momento por mi cabeza. Tenía que controlarme y no dejarme llevar por el odio y cometer un error.

—No mereces
acabaré tu [Link] pena—murmure.
pena—murmure. Negué con la cabeza
cabeza y solté su cuello—. Pero recuerda bien mis palabras: Nicolás,
Nicolás empezó a toser y a la vez reír fuertemente lo que lo hacía ver como psicópata y me dio miedo. Cerré los ojos,
mi mano se cerró en un puño y chocó con su mandíbula que lo hizo caer al piso. Nicolás abrió los ojos y un pequeño
rastro de sangre salía de su labio.

—Recuerda estas palabras:


palabras: No descansaré hasta
hasta que vea tu vida acabada y no es por nada, pero si yo fuera tú me
tendrías miedo porque no sabes de lo que soy capaz de hacer ahora, esa Anastasia inocente llena de vida murió. Y
agradece que siga teniendo moral porque si no te hubiera matado aquí y creo que el mundo se hubiera librado de una
escoria—me agaché y lo tomé del pelo—. Un día mem e dijiste: que era tu ángel, pero ahora tu ángel se convirtió en tu
demonio personal.

Él me observó atentamente y sonreír con maldad hacia él.

—No eres el único que puede jugar en las


las sombras.

Camino rápidamente donde estaban los demás, pero no estaban ahí. Solo estaba el acompañante de Barbara. Tenía
un mal presentimiento, me acerqué al acompañante de Bárbara y lo miró atentamente. Tomé mi pequeño bolso.

—¿En dónde están los demás? —pregunto


—pregunto nerviosa y mirando mi celular
celular porque tenía los segundos contados
contados para
salir de aquí.

Él apuntó a la pista de baile. Yo asentí y caminé con pasos rápidos y mirando a todas partes, tenía los minutos
m inutos
contados antes que llegara Nicolás con su gente. Quería sacar a todos de aquí, pero no sabía si podría llegar a ellos
antes de que me atrapen. Cuando llegué me acerqué a Alejandra, Cameron, Diego y Bárbara los vi feliz bailando. Él
estaba muy pegado bailando con Barbara.

Pestañeé varias veces para no llorar y miré hacia todas partes. Pude ver como Nicolás habla con cuatro hombres en el
segundo piso. Él se acercó a la barandilla y comenzó a mirar a la pista. Tragué
Tr agué duro y mi boca se secó. Sentí su risa y
miré a Bárbara como pasaba sus manos por el cuello de Diego.

Me dolió jodidamente, me dolió, pero tampoco iba a caer en este juego si él quiere ser infiel, cosa de él y no la mía, es
su decisión. Miro de reojo a Nicolás y vi que estaba ahora hablando con el señor que me amenazó en Madrid. Ellos me
estaban buscando. Me toqué el pecho y miré por última vez a Diego bailando con Barbara y me di cuenta de que
necesitaba esto. Necesitaba una chica sin un pasado turbio y lleno de secretos, necesitaba tener una chica que le
fuera honesta en todo y que no le mintiera. Tenía que dejarlo ir y no seguir exponiéndolo algo peligroso, él ya había
sufrido mucho y no merecía más caos en su vida. Yo era la personificación del caos y desastre. No era justo para él.

Miro de nuevo a Nicolás que aún me busca entre la gente. ¡Mierda Anastasia, tienes que salir ahora! —Me dije a mí
misma, me mordí el labio
l abio inferior, no iba a salir de esta, sin que me viera, me iban a atrapar.

Empecé a caminar rápidamente a la salida y vi como Nicolás me apuntó en donde estaba y los cuatro hombres
empezaron a correr en donde estaba yo. Me toqué el pecho y empecé a empujar a la gente. Miré de reojo y estaba
cada vez más cerca y miré
mir é a Nicolás quien habla con él, señor de Madrid y estaba bebiendo y chocando sus copas.
Pedazo de mierda—murmure en voz baja.

Siento como alguien me agarra del brazo y levanto mi mano lista para golpearlo, pero veo que es Simón y él
prácticamente me arrastra a fuera de la discoteca. Me sube a su auto y acelera rápidamente.

—Joder Anastasia, ¿estás


¿estás loca? —Grito Simón.

Pestañeó varias veces hacia él. Simón apretaba fuertemente el volante tanto que sus nudillos estaban blancos por la
fuerza.

—Supongo que si—trate


si—trate de bromear, intentando
intentando relajar el ambiente.
ambiente.

Me miró por un segundo, antes de volver a concentrarse en la carretera. Observe que nos estábamos alejando de
Barcelona. Levanté una ceja, cuando él dobló por un camino de tierra y comenzaron a aparecer más árboles por el
camino.

—Simón—, lo llamé, pero él me ignoró—. ¿A dónde vamos? Me vas a matar aquí.


aquí.

Simón me sonrió de lado y negó con la cabeza. Miré al frente y vi una pequeña casa de madera en medio de un
pequeño bosque. Se bajó de su auto y me abrió la puerta.
Cuando bajé del auto, me tomó de la barbilla y me miró fijamente como buscando algún daño en mi cara, tomó mis
manos y examinó mis brazos. Cuando estuvo conforme con su escaneo me soltó.

Él suspiró y se pasó la mano por el pelo.

—Simón—, digo en un susurro—. Gracias por rescatarme.


rescatarme.

—Ya te lo dije Anastasia,


Anastasia, te protegeré de
de mi hermano—él empezó a caminar a la casa y me hizo señales para que
que lo
siguiera.

Él abrió la puerta y me dejó entrar primero y después cerró la puerta dejándonos a oscuras. Me giré en donde se
encontraba Simón y se acercó aún más a mí.
—Simón: ¿Por qué me trajiste aquí? —pregunto con curiosidad.

Me acarició la mejilla, pero yo di un paso atrás, por mucho que molestara ver a Diego bailando con Barbara, no iba
caer en ese juego estúpido de pensar mal de mi pareja, yo confió en Diego. Di varios pasos hacia atrás poniendo una
distancia porque, aunque me cueste admitirlo los encantos de Simón son peligroso para mí.

—Te traje para ponerte a salvo, Anastasia—comento


Anastasia—comento con una pequeña
pequeña sonrisa.

Él se alejó y prendió la luz. Pestañeé varias veces para intentar acostumbrarme de nuevo a la luz. Miré a mi alrededor,
era una casa muy linda, tenía una chimenea y sillones blancos en la sala de estar. Él caminó un poco y entró en una
pequeña cocina en donde también estaba la mesa.

Me senté en la silla y vi como Simón se movía de un lado a otro sacando cosas para cocinar. Dejó varias verduras y
unas hamburguesas de soyas.

Levantó una ceja hacia él, Simón soltó una carcajada.

—Vale, me has pillado—él


pillado—él levantó las manos y sonrió
sonrió de lado—. Si me gustaron las hamburguesas
hamburguesas de soyas, solo
quería hacerte rabiar un poco, desde ese día que siempre las compro.

Me reí y negué con la cabeza. Recuerdo como ese día Simón me invitó a comer y se quedó sorprendido cuando le dije
que sí, pero que tenía que ser un lugar vegetariano. Cuando llegamos al restaurante, Simón me dejó ordenar y ordené
unas hamburguesas de soyas con lechuga, tomate, queso vegano. Simón estuvo diciendo todo el rato que fue la peor
hamburguesa que había comido, solo para hacerme enojar.

—Sabía que me estabas


estabas mintiendo—sonreí.
mintiendo—sonreí.

—Solo quería molestarte un poco—Él se rió y varios


varios mechones cayeron en su frente. Él se dio vuelta y empezó a
cocinar hamburguesas.

Dos horas después me reía con Simón recordando lo malo que éramos en la pista de hielo y todas las veces que nos
caímos en dos minutos. Recuerdo que ese día fue uno de los mejores que pasé con Simón

—Éramos terribles, no aguantabas


aguantabas ni siquiera un
un minuto de pie Anastasia
Anastasia y encima me llevas a mí para que yo
también me cayera contigo.

Hice un gesto con la mano quitándole importancia.

—Solo quería que amortiguaras


amortiguaras mis caídas—brome.
caídas—brome.
Solo quería que amortiguaras
amortiguaras mis caídas brome.
brome.

Él sonrió y se acercó a mí.

—¿Qué nos pasó Anastasia?


Anastasia? —Preguntó con un tono completamente
completamente serio.

—La vida, eso pasó,


pasó, Simón.

—No entiendo nada,


nada, porque solo recuerdo
recuerdo que éramos tú y yo
yo y buenos momentos
momentos juntos y tú sabes que
que entre
nosotros hubo más que amistad, Anastasia pude sentirlo cuando nos besábamos.

Que les pareció el capitulo de hoy van entendiendo un poco del pasado de Anastasia ¿cuénteme que es lo que
creen que pasara?

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 35
—Simón—, digo enojada.
enojada. Porque les gusta a los hombres recordar tanto
tanto las cosas, porque
porque simplemente no pueden
pueden
olvidar lo que pasamos juntos hace casi cuatro años.

—Estábamos bien juntos


juntos y después mi hermano...—Él
hermano...—Él apretó sus manos
manos en puños.

—Solo paso, me enamoré


enamoré de Nicolás—solté enojada—.
enojada—. No tengo otra
otra explicación, jamás quise
quise hacerte daño y solo
estábamos tonteando Simón, no era nada serio.

—¡Nada serio! —Exclamó molesto—.


molesto—. Para mí, si era serio.

—No seas cínico, Simón. Te vi muchas veces coqueteando


coqueteando con chicas
chicas y besándote frente
frente a mí e incluso cuando
cuando te las
llevas al camerino para tener sexo con ellas, cuando estábamos tonteando... —Cerré los ojos y lo miré fijamente—.
Nicolás simplemente estuvo ahí para mí y no me andaba refregándome sus conquistas
conquistas en la cara como tú ¿lo
recuerdas?

Él se tiró el pelo y se dejó caer en el sillón.

—Fui un imbécil, te tuve por


por unos meses ¿verdad?
¿verdad?

—Simón, lo de nosotros fue entretenido, fácil y sin complicaciones, pero


pero sí en cierta forma me tuviste, pero eso cambió
cambió
hace tiempo. Ambos éramos muy jóvenes.
—Lo sé, que imbécil fui.
fui. Te perdí y ahora me doy cuenta de lo que perdí.

Solté una risa y negué con la cabeza.

—Tampoco es para tanto,


tanto, solo fue diversión.
diversión.

Simón me sonrió de lado y se acercó a mí, pero yo me alejé de él. Quería irme, tenía muchas cosas que pensar y
tenía miedo. Nicolás estaba tan cerca de mí que puedo sentir que estaba respirando sobre mi cuello. Me rasco el
cuello, necesito atraparlo pronto.

—Será mejor que me lleves de nuevo a la ciudad.


ciudad. —Digo con un pequeña
pequeña sonrisa.

Me levanto del sillón y Simón me


m e miro por unos segundos antes de asentir con su cabeza.

******

Simón estacionó su auto a una cuadra de mi departamento, ni loca le daba mi verdadera dirección, me despedí de él y
esperé que se fuera . Cuando llegué vi que estaba Diego, Cameron y Alejandra esperándome.

—Veo que tengo un comité de bienvenida—bromeo


bienvenida—bromeo con una
una sonrisa. Tres cabezas se giraron y me miraron
sorprendido.

—¿Dónde estabas? —Grita


—Grita Alejandra.

—Tranquila tuve una emergencia. Los gemelos


gemelos tuvieron algunos problemas
problemas con unas chicas
chicas y fui a salvar sus traseros
traseros
—mentí descaradamente—.
descaradamente—. Los busqué, pero
pero no los encontré.
encontré. Jonathan prácticamente
prácticamente me arrastró afuera de la disco.

Abrí la puerta de mi departamento y entraron todos. Caminamos a donde estaban los sillones y nos sentamos.

—Esos dos siempre metiéndose


metiéndose en problemas—sonrió
problemas—sonrió Alejandra.

—Ya sabes que sin mí ellos no son nada—puse


nada—puse los ojos en blanco—.
blanco—. Perdón por asustarte,
asustarte, pero mírame estoy
estoy aquí
sin ningún rasguño—miré a Diego de reojo quien me estaba evitando con la mirada.

—Pensé que te había


había pasado algo.
algo.

—Hablas como si hubiera alguien


alguien cazándome—bromeo,
cazándome—bromeo, aunque sí tenía
tenía a personas siguiéndome
siguiéndome más que nada
nada un
exnovio que se obsesionó conmigo—Fue un largo día, me voy a dormir, pueden quedarse aquí ya que es tarde.

Alejandra asintió y tomó la mano de Cameron y subimos juntos las escaleras. Los instalé en una de las habitaciones,
me despedí de ellos y caminé hacia mi habitación y cerré la puerta.

Tomé mi pijama y mis cosas de aseo y me metí en el baño. Apoye mis manos en lavamanos Diego me ha estado
evitando, es obvio que se besó con Barbara, es lo más lógico, no me sorprende en absoluto. La vida me ha dado

muchos golpes
dos meses para
juntos en que ya algo
los que realmente
hemos me sorprenda,
vivido momentos perosido
que han esoespeciales
no significapara
que mí
noyme
sé duela porque para
que también ya son casi
Diego,
pero no puedo juzgarlo sin escucharlo.

Cuando estaba lista, salí del baño y me topé con Diego, quien estaba dando vueltas en mi pieza. Me apoyé en la
puerta del baño y lo miré por unos minutos.

—Diego, sé que te besaste


besaste con Bárbara, es obvio—él se giró, me miró con los ojos abiertos—.
abiertos—. Los vi bailar muy
juntos, pero, en fin,
fin, no quiero que discutamos.
discutamos. Quiero escuchar
escuchar tu versión.

Se acercó a mí y se tiró el pelo frustrado.

—Ella me besó...Yo la detuve,


detuve, tienes que creerme que están de
de testigo Alejandra y Cameron—él se acerca a mí y me
quedo quieta—. Le dejé en claro que yo estoy contigo y que no quería nada con ella.
—Vale—me crucé de brazos.
brazos.

—¿No me crees?

—Te creo porque sé que


que estaba Alejandra,
Alejandra, si tú le hubieras correspondido
correspondido el beso, ella me lo hubiera contado
contado de
inmediato, Diego. La conozco muy bien y si no me
m e contó nada es porque dices la verdad.

Caminé a mi cama y me acosté. Me observó detenidamente y me pasé una mano por la cara, estaba agotada tanto
físicamente como emocionalmente tanto que no tenía ganas de nada. Solo de desaparecer y que Nicolás no me
encuentre de nuevo.

—¿Te encuentras bien?


bien? —Preguntó preocupado.
preocupado.

—Si—digo cansada—. Solo


Solo estoy cansada,
cansada, quiero dormir.

—Algún día dejarás de


de ser tan misteriosa y guardar
guardar tantos secretos—desvié
secretos—desvié la mirada, él soltó un suspiro—. Supongo
Supongo
que no.

Sonreí.
—Es parte de mi encanto—traté
encanto—traté de bromear—. Además, te encanta que sea así, es lo que mantiene nuestra
nuestra relación
más interesante.

—Oh, creo que otra vez


vez te estás poniendo
poniendo tontita.

Sonreí y le pegué un puñetazo de broma.

—Que no me pongo tonta, eres un mal novio.


novio.

Diego se sacó la polera. Abrí los ojos como siempre, era un espectáculo de verlo sin polera. Se paró y se sacó los
pantalones quedando solo en bóxer. Él se metió en la cama y mem e abrazó fuerte.

—Quiero preguntarte algo,


algo, ¿me quieres? —pregunto.
—pregunto.

Abrí los ojos y él me miraba tiernamente. Yo asiento porque es obvio que lo quiero y no sé si estoy haciendo lo
correcto en seguir con él y seguir poniéndolo en peligro y sobre todo después de lo que pasó esta noche. Estoy segura
de que Nicolás ya sabe de su existencia. Me descuidé demasiado y esta noche por poco me atrapan, fui una estúpida
y tengo mucho miedo. Otra vez se revive mi pesadilla de que no me siento segura en ninguna parte.

—Yo te quiero Anastasia,


Anastasia, contigo me siento
siento completo. No lo olvides
olvides nunca, ¿vale?

Se inclinó y me dio un suave beso. Tragué duro y él apoyó su cabeza en mi pecho. Mis manos se fueron a su pelo y
comencé a tocar su suave pelo. Me quedé mirando el techo y pasaron varios minutos así. Sentí como la respiración de
Diego se hacía más calmada y me abrazaba más fuerte.

Pasó una hora más o menos, no estoy muy clara y no podía dormir... tenía tanto miedo de pensar que Nicolás podría
estar abajo esperándome o vigilándome o peor vigilando a Alejandra, porque él sabe que ella es mi hermana y él hará
todo lo posible para lastimarme y jamás me perdonaría que a ella le pasara algo. Mi celular comenzó a vibrar y lo tomé
con miedo.

Miré la pantalla de mi celular y vi que era una llamada entrante de Simón. Me solté con cuidado del abrazo de Diego y
cerré la puerta de mi habitación con cuidado para que no despertara.

—Hola—digo en un susurro
susurro bajando la escalera
escalera para que nadie pudiera escucharme.

—Anastasia, te voy a preguntar algo y quiero


quiero que seas sincera conmigo: ¿Quién es Diego?
Diego?

Tragué duro y mi respiración se alteró.


—¿Por qué lo preguntas?
preguntas? —Preguntó nerviosa.
nerviosa.

—Porque Nicolás puso a uno de sus guardias


guardias a vigilarlo y también con
con Alejandra quiere secuestrarla
secuestrarla al igual que los
gemelos y Jonathan sabe que con eso te tendrá. Está mandando muchos de sus hombres. Escúchame bien,
Anastasia, tienes que irte ahora. Mi hermano está tramando algo..., te van a atrapar, tienes que irte por ahora.

Negué con la cabeza, otra vez no, por favor ¡No me puede estar pasando de nuevo! —No puedo aguantar más y
comencé a llorar ¿Por qué me tiene que pasar de nuevo? Quería gritar, llorar y romper todo a mi paso. Me senté en
una silla y me derrumbé de nuevo, no sé cuánto tiempo poder seguir escapando de él.

—¿Cómo sabes todo eso?


eso? Pero no puedo
puedo dejar a mis amigos aquí,
aquí, así como así lo dejaré
dejaré aún más en peligro.
peligro. —Digo
sollozando y limpiándome las lágrimas.

—Tengo alguien ahíahí adentro, te quiero


quiero ayudar confía en mí. Tus amigos estarán bien, estoy hablando
hablando con un amigo
policía y también con una amiga, estamos poniendo agentes vigilando a tus amigos, Anastasia. Créeme que no eres la
única que anda detrás de Nicolás. —Él soltó un gruñido y escuché que prendió su auto.

⋙ Lo estoy siguiendo, Anastasia. Tienes que escapar de él es mucho más peligroso de lo que te imaginas, créeme
cuando te digo que tienes que irte por ahora hasta que las cosas se calmen, te prometo que tus amigos estarán a
salvo—sentí como habla con alguien más—Te lo prometo, sabes que yo cumplo con mi palabra.

Me pasé una mano por mi cara y cerré los ojos. Recuerdo como hace dos años atrás Jonathan me decía las mismas
palabras junto con los gemelos: "vete, escapa de él, es peligroso" —recuerdo que me abrazaron fuerte los tres antes
de subir al tren. Recuerdo que solo tenía la plata de mis peleas y no sabía en dónde esconderme, estaba sola. No
quería seguir exponiendo más a Alejandra o a mis abuelitos.

Me aclaré la garganta y apreté el celular contra mi oreja:

—Está bien...Confío en ti, pero ¿qué hago?


hago? ¿A dónde me voy? No tengo un plan, Simón. —Sollocé un poco más y me
tiré el pelo.

—Por ahora toma un poco


poco de tu ropa, dinero
dinero y todo lo que tú creas necesario para
para ti. Te veo en el aeropuerto y te
pondré a salvo, Anastasia—él soltó un gruñido y sentí que frenó bruscamente—. Compra un pasaje para Sevilla.

—Vale

Subí con mucho cuidado y vi a Diego durmiendo profundamente.


profundamente. Entré a mi armario y saqué unas maletas en donde
comencé a meter toda mi ropa, mi pasaporte y mis tarjetas.

Media hora después tenía toda mi ropa dentro y saqué con cuidado las tres pequeñas maletas de manos de mi
mi
habitación y me senté al lado de Diego. Él estaba profundamente dormido.

—Perdóname..., Diego, porque cuando despierte


despierte tú me vas a odiar con todo tu corazón porque no vas a entender

nada
estés ya solo vasmea creer
salvo, queyjugué
descuide contigo
te puse y que rompí
en peligro. No metuquiero
corazón—me limpiéque
ir, pero tengo las hacerlo.
lágrimas—. Pero lo
l o hago para que

Me acerqué a él y le
l e di un beso en su frente.

—Te quiero Diego, lamento


lamento no habértelo dicho
dicho antes cuando estuviera despierto, por
por favor perdóname. Jamás quise
ponerte en peligro, es por esa razón que antes de ti no había estado con nadie por mi pasado, porque siempre me
alcanza—solté un suspiro—. Prometo cuidarte desde la distancia, no dejaré que nadie te lastime más.

Me levanté de la cama y dejé la carta con su celular. Salí con cuidado de mi habitación. Caminé hacia a donde se
encontraba Alejandra y metí la nota debajo de la puerta.

—Perdóname de nuevo
nuevo por volver a ponerte
ponerte en peligro, soy la peor, pero solucionaré
solucionaré toda esta mierda, solo
solo que por

ahora tendrá que ser lejos..., lo siento tanto. Te amo amiga, si algo te pasara a ti yo me
m e muero y me duele que seas mi
punto débil y que Nicolás siempre esté pensando en hacerte daño, no es justo para ti. Perdóname por favor—susurro.

Baje con cuidado las escaleras y tome mis maletas. Una hora después ya tenía mi boleto comprado y solo estaba
esperando para embarcar. Me sentía mal, fui una estúpida por haber dejado que Nicolás se acercara tanto, me
descuidé de la peor forma, ni siquiera vi venir este golpe.

—Anastasia—, gritó Simón.


Simón. Levanté la mirada y vi que venía corriendo hacia mí—. Lo detendremos
detendremos juntos.

Lo mire fijamente.

—Voy a acabar con él—digo


él—digo con los dientes
dientes apretados.

—Acabaremos con él, juntos—me


juntos—me tomo la mano. Simón me dio un beso en la frente —. Cuídate
Cuídate mucho, te llamaré
todos los días y te estaré mandando información. Toma las llaves de mi departamento.

Tome sus llaves y la guarde. Me limpió las lágrimas que caen por mis mejillas, él me miró fijamente de seguro, tenía
los ojos rojos de tanto llorar, pero no puedo evitarlo, otra vez tengo dejar todo para no poner a nadie que amo en
peligro.

—Gracias por ayudarme—susurré


ayudarme—susurré con la voz ronca.
—Te protegeré, hace unos años no lo pude hacer, pero ahora
ahora sí. No dejaré que
que te siga lastimando.
lastimando.

Yo asentí, tomé mis maletas y caminé hacia la


l a fila para abordar. Simón me miró por última vez.

—Se paciente Anastasia,


Anastasia, por favor—me suplico.
suplico.

—Está bien—murmuró.

Creo que por ahora lo mejor es ser paciente y mantenerme al margen por un tiempo. Me limpio las lágrimas que se me
escapan por qué otra vez Nicolás me hace sufrir con lo que más me duele, que son las personas que amo y eso duele
demasiado.

A sufrido mucho nuestra Anastasia ¿cuénteme que es lo que creen que pasara?

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 36
Un mes después:
Corría sin parar a través de un pequeño bosque en donde ya había seguido muchas veces Nicolás y tenía una
pequeña casa de madera en medio de la nada a las afueras de Barcelona. Mi corazón latía muy rápido y corrí muy
rápido por el bosque esquivando todas las ramas.

A lo lejos podía ver los faroles de los autos que venían acompañando a Nicolás, corrí aún más rápido y sentía que mi
corazón se iba a salir en estos momentos, pero tenía que conseguir más pruebas. Cuando por fin llegué cerca de la
casa me apoyé contra un árbol, para poder recuperar un poco el aire.

Observé el árbol y la cabaña en donde podía ver lo que estaba haciendo así que no lo dudé. Comencé a escalar un
árbol y me senté en una rama. Observé como Nicolás habla con los dos hombres de trajes bastante lujosos. Saqué mi
celular y comencé a grabarlo ya que la cabaña tenía enormes ventanales, un grave error, pero supongo que al estar
en medio de la nada él pensó que nadie lo seguiría hasta aquí. Ya he venido tres veces a este lugar y él no lo ha
notado. He recolectado muchas pruebas para atraparlo, pero tampoco ha sido tan fácil, es bueno eliminado todas las
pruebas de sus crímenes.

Apretó más mi celular porque tengo la mano congelada por el frío ya que el invierno se está cercando. Suelto un

gruñido cuando veo que toman asiento y veo como el hombre que me amenazó en Madrid trae una botella de vino y le
sirve.

Dos horas después salen de la cabaña con dos chicas que se ven que están drogadas porque apenas se mantienen
en pie, Nicolás las empuja y los
l os dos hombres toman con fuerza su brazo llevándose a las chicas en diferentes autos
de lujo. Nicolás se queda ahí sonriendo hasta que ve desaparecer a los autos y entra de nuevo en casa.

Paró la grabación y me quedo mirando adentro de la casa. Él solo está sentado usando su computadora ¿Qué le
hiciste a esas chicas? Me bajo del árbol y me acerco lentamente a la cabaña. Tomó una piedra y la envuelvo en la
nota.

Me alejo y la tiró a una ventana en donde el vidrio se parte y Nicolás se para rápidamente y camina hacia la otra
habitación. Me alejo y comienzo a correr de nuevo hacia dentro del bosque sin parar, no me tiene que ver. Cuando
salgo del bosque me subo a la moto que arrendé y aceleré rápidamente alejando de él por ahora.

******

Miro mi celular y veo que Diego sale de la tienda con una botella de licor.
li cor. Observó cómo se tambalea un poco, pero se
afirma en Bárbara y en Cameron. Niego con la cabeza y es que lo noto mal, es obvio que va borracho y apenas puede
caminar bien. Alejandra camina detrás de ellos y ella también ha perdido algo de peso.

Niego con la cabeza y los sigo a una distancia prudente por el otro lado de la calle. Veo que se sienta a fondo de la
plaza en pasto, yo me siento a lo lejos en una banca. Diego abre la botella y le da un largo trago, esto no era lo que yo
quería. Me duele que esté recurriendo al alcohol. Cameron le arrebata la botella a Diego y la guarda en su mochila.

Ellos comienzan a discutir tanto que Diego le pega un empujón a Cameron y entre Barbara y Alejandra se interpone
entre ellos. Me masajeó la sien, yo no quería esto, Diego no debería estar tomando y peleando con su mejor
amigo...odio no poder ir y tomar su mano, pero no puedo. Me acomodo mejor la gorra y me pongo los lentes de sol y
doy una vuelta por la plaza asegurando de que Nicolás no esté cerca de ellos.

Cuando doy la tercera vuelta y no veo rastro de Nicolás me vuelvo a sentar en la banca y veo como ya está más
calmado el ambiente. Diego trata de sonreír con lo que le habla a los demás, pero él se separa y se aleja un poco de lo
demás. Observo que se lleva su teléfono a la oreja, en ese momento siento vibrar mi antiguo celular. Observó que es
una llamada éntrate de Diego y la cortó. Necesito que te olvides de mí—hablo conmigo mismo.

Él frunce el ceño y se lleva de nuevo el celular a la oreja y otra vez comienza a vibrar mi celular, dejo que suene y
pasa cinco minutos llamándome hasta que Bárbara lo viene a buscar y él se vuelve a sentar con los demás. Me limpio
una lágrima que recorre mi mejilla.
—Perdón Diego, no quise
quise hacerte daño o alejarte de mí, pero
pero la vida es una perra
perra injusta y aunque no pueda tomar tu
mano o estar ahí cerca de ti. Sigo aquí a la distancia y mientras yo esté aquí, nadie puede herirte—murmuré en un
susurro.

Miré la hora y tenía que irme. Me levanté de banca por suerte, el metro estaba cruzando la plaza. Camine lentamente
en donde están ellos y agache un poco los lentes de sol y mire fijamente a Alejandra quien abrió los ojos al verme. Me
coloqué de nuevo los lentes de sol y caminé de prisa mezclándome con la gente que entraba en el metro. Tal vez fui
una tonta al dejar que me viera Alejandra, pero ella necesitaba saber que estoy bien y que sigo con vida, que nada
malo me ha pasado. Que siempre estaré ahí protegiéndola, que jamás la dejaría sola.

Entré en el bar, me senté en la mesa más alejada y observé a los gemelos y a Jonathan como estaba hablando con
tres chicas. Puse los ojos en blanco y observé hacia la calle en busca de algún rastro de Nicolás, pero tampoco. Lo
que sí vi fue el agente que estaba estacionado afuera
afuera del bar.

Escuché la risa de Dylan y cómo ellos brindaban con las chicas y después cómo tiraban bromas entre ellos. Esos tres
nunca van a cambiar—me digo a mí misma.
mism a. Hago un puchero porque me muero por ir a abrazarlos, pero no puedo, ni
siquiera debería estar aquí.

Se supone que tendría que estar en Sevilla, tranquila en mi departamento, pero no puedo como podría estar ahí
tranquila cuando puse en peligro a toda la gente que amo de nuevo, él siempre ha sabido cual es mi punto débil.

Él simplemente no me mata porque le gusta torturarme con la gente que amo, le gusta ver como yo sufro en vida para
sentirse más poderoso, Nicolás es así y conocí esa parte sádica de él, cuando pasó lo de esa noche.

Saqué mi celular y vi que me tenía que ir ya porque mi vuelo salía en una hora. Fue un viaje corto, pero necesario para
mí, necesitaba ver que ellos estaban bien y que seguían con su vida y aunque con los gemelos y Jonathan seguía
teniendo contacto con ellos con Alejandra y Diego, no para ellos simplemente me fui de una noche a otra. Rompí el
corazón de ellos y sé que ambos la están pasando mal, pero es necesario.

Salí del bar e hice contacto visual con el agente, quien negó con su cabeza. Me aleja rápidamente de ahí. Bah, me da

lo mismo
hagan su sitrabajo
estoy cuando
r ompiendo
rompiendo las reglas,
yo también soyno me iba inteligente
bastante a quedar escondida en necesito
y astuta. No un departamento, esperando
estar encerrado que ellos
en un
departamento esperando a que las cosas se resuelvan mágicamente, porque la vida no era así y yo no me iba a
quedar con los brazos cruzados esperando, tengo mi propio plan y pruebas.

Esto solo es el comienzo y lo


l o voy a hacer con la policía o sola, pero acabaré con Nicolás de una vez por todas. —Me
digo a mí misma.

Miro de reojo a la gente quien está hablando por teléfono de seguro que le aviso a Simón de que estoy aquí rompiendo
las reglas. Que se jodan—murmuró.

Simón, Simón, Simón, cumpliste tu palabra de proteger a mis amigos y me has puesto segura de nuevo. Suelto un
suspiro, porque me ha estado llamando todos los días preguntándome: ¿Cómo estoy? Tanto física como mentalmente,
supongo que tiene algo de miedo
m iedo que haga alguna locura. Tengo mucho que agradecerle por estar apoyándome en mi
etapa más oscura o la más solitaria...o algo por estilo.

******

Tres días después:

Siento que alguien toca la puerta de mi departamento. Abro la puerta y veo a Simón con una botella de tequila y con
varios limones, me hago hacia un lado para que entre.

—Soy genial—es lo primero que dice—. Tú y yo nos


nos vamos a emborrachar para
para pasar las penas juntos.

Desaparece en la cocina y me siento en el piso del cuarto de estar en donde dejó la botella. Se sienta al lado mío y me
da un beso en la mejilla. Lo observo y anda vestido todo blanco haciendo que sus ojos azules resaltan aún más.
—Este mal que me sienta tan sola.

—Ya no estás sola, me tienes a mi bonita—él


bonita—él me guiña el ojo y sirve el
el tequila en los vasos.
vasos. Cortó algunos limones.
limones.

—Gracias por estar conmigo.


conmigo.

—Siempre estaré ahí, mientras


mientras tú quieras.
Me pasa mi vaso y brindamos juntos, me llevo el vaso a mis labios y de un trago me lo tomo, el líquido me quema la
garganta, pero quiero olvidar por hoy quiero olvidar todos los problemas que tengo y disfrutar como antes.

—Te ves hermosa—me dice observándome


observándome detenidamente,
detenidamente, pongo los ojos en blanco. Ando con pantalón
pantalón negro de tiro
y una camiseta gris.

—Tú siempre te ves bien—digo


bien—digo con una sonrisa.
sonrisa.

Me vuelve a pasar otro vaso que no dudo en tomarlo rápidamente y él me imita. Uno, tres hasta diez tragos de tequila
nos tomamos hasta que la botella se acaba y estoy muy achispada tanto que me rio por cualquier cosa que me cuente
Simón.

—No te miento, me vuelto un santo—me río porque


porque no le creo que
que no tenga novia o se esté ligando a varias chicas al
mismo tiempo.

—Sigues siendo descarado,


descarado, Simón.

Él se inclina hacia mí tanto que no puedo ver nada más que sus ojos azules. Su mano acaricia mi mejilla y no me
muevo.

—Me sigues encantando,


encantando, Anastasia—declara
Anastasia—declara con una bonita sonrisa. Miro sus labios y me doy cuenta de que
que él está
haciendo lo mismo.

—¿Ah?

—Solo déjate llevarte, bonita—toma mi mano y la pone en su corazón.


corazón.

Se acerca más a mí, nuestras narices se rozan, él se muerde su labio inferior y pasa su dedo por mis labios. Niego con
la cabeza porque ese gesto me recordó tanto a Diego. Antes de que pueda reaccionar su boca está en la mía y mi
cuerpo me traiciona porque le sigue el beso, es como antes a esa Anastasia: rebelde, fiestera, carreras ilegales,
peleas ilegales y con Simón.

Él siempre ha significado ese chico que me orilla a cometer locuras y no pensar en las consecuencias de las locuras.
Tiró de mi mano e hizo que me sentara en su regazo.

Me separé rápidamente, esto era una locura, una locura deliciosa y tendedora, pero ya pasé por esto con él y no
volvería a pasar esto de nuevo. Me levanto de su regazo.

—¿Qué pasó? —Pregunto


—Pregunto parándose.

—No. No, no puedo, Simón.

—¿Por qué? Porque aún


aún sigues queriendo
queriendo a Diego, ¿verdad?

Yo asiento porque no he dejado de pensar en un solo día y eso me llega incluso a enfermar que cada día, minutos y
segundos esté mi mente pensando en él y en su chiste malo, en lo vanidoso que era con él, sus besos, en fin, lo
extraño mucho.

—Yo te amo, Anastasia


Anastasia hace más de cinco años y lo entiendo.
entiendo. Fui un imbécil cuando estuvimos esa vez juntos,
juntos, pero
era joven y con las hormonas revueltas que no sabía lo que quería, pero ahora sé que te quiero a ti.
—Pero yo ya no te quiero...amo
quiero...amo a Diego. Joder,
Joder, y no lo hubiera
hubiera dejado si no hubiera
hubiera sido por Nicolás, seguiría
seguiría con él—
gritó llorando porque es la verdad que si no hubiera sido por Nicolás estoy segura de que estaría con él.

—Eso es mentira—tomo mi cara entre sus manos—. Sigues Sigues sintiendo algo por mí, el beso me lo indica...lo
indica...lo amas a él,
está bien lo entiendo, pero sigues sintiendo cosas fuertes por mí—negué con la cabeza—. Eso es lo que tú crees.
Demuéstralo, Anastasia, bésame.

Me limpié las lágrimas y tomé su cara antes de que yo pueda besar su boca de nuevo. Está encima de la mía
moviendo su lengua que no pierde tiempo y se adentra dentro de mi boca jugando con la mía. Sus manos tomaron mi
cintura, pero yo se las atrapé y me separé de él.

—Si sintieras cosas fuertes


fuertes por ti, sé que ese beso se hubiera alargado
alargado o me hubiera hecho perder la cordura.
cordura. Lo
siento, pero amo a Diego y eso nadie lo va a cambiar—me senté en el sillón—. Estoy mareada pero no borracha,
Simón.

—Si sabes que no dejaré


dejaré de conquistarte,
conquistarte, ¿verdad?

—Te quiero, pero como amigo.

Se sentó al lado mío y me abrazó fuertemente.

—Siempre esperaré por ti, bonita.

Me quedé callada, no quería hablar más, ya me sentía mal con los besos. Tal vez fui un poco dura con él, pero no
quiero ilusionarlo porque amo a Diego y aunque no estoy con él, mis
mi s sentimientos siguen intactos por él y si tengo que
mantener lejos de Diego para que esté a salvo lo haré porque de eso se trata el amor de hacer sacrificios por la gente
que amas aun cuando a ti te está matando por dentro y también lo hago principalmente por mi rubia porque es una de
las personas más importantes en mi vida y si a ella le hacen daño es como si me lo estuviera haciendo a mí.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días? Yo se que
estamos pasando por crisis enorme con el coronavirus y entiendo mucho estamos preocupados, pero
mantengamos la calma y hagamos lo que nos recomienda las autoridades. Yo soy de Chile y la cosa va
empeorando y yo estado un poco desaparecida, pero es porque las clases comenzaron y aun no tengo
departamento en donde estudio..., pero en fin no estado pasando por muchas cosas pero trato de ver el lado
positivo y he tenido una mala racha este comienzo de mes y tampoco ayuda lo de coronavirus, pero no
caigamos en el panco y cuídense mucho.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

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muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

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Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro
Capítulo 37
Dos meses después:

Gotas de sudor recorría mi espalda y mi cara mientras corría sin parar por las calles de Sevilla. Me detuve cuando
llegué a una pequeña plaza en donde varias personas más estaban caminando, comiendo o haciendo ejercicios como
yo.

Respire profundamente una y otra vez hasta que mi respiración se volvió normal. Abrí mi botella de agua y le di un
sorbo. Caminé a una banca y me senté un momento.

Mi celular vibró en ese momento


m omento entrando un correo de la universidad sobre mis trabajos que tenía que entregar en
unos días más. Revisé mi instagram y vi como Diego subía una historia de Barbara, Alejandra y Cameron.

Negué con la cabeza y cerré rápidamente instagram. Me pare de la banca y comencé a caminar de nuevo hacia mi
departamento. Sentí que mi celular vibró, lo saqué del bolsillo de mi polerón y vi que era mi mamá. No lo dude y
conteste la llamada:
—Hola hija, ¿Cómo estás?

—Hola mamá, bien aquí en la universidad —mentí


—mentí un poquito ya que mis padres seguían
seguían pensando que
que estaba en
Barcelona. Cuando me fui ese día le conté a muy poca gente a los más cercanos a mí que eran: Los gemelos,
Jonathan y a Simón, ya que fue gracias a él que tengo departamento.

—Me alegro hija...Te extraño


extraño mucho—dice con voz
voz de niña. Mi madre siempre
siempre hacía esa voz para
para que le hiciéramos
caso en todo y lo lograba.

—Pero mamá, si fui a visitarlos el fin de semana pasado—negué


pasado—negué con la cabeza—. Te estás
estás poniendo pesada.
pesada.

—Una madre siempre va a extrañar


extrañar a sus hijos Anastasia,
Anastasia, aunque tú tenga cincuenta años siempre serás mi niña—
niña—
solté una risa.

—Pronto iré de nuevo,


nuevo, mándale un saludo
saludo a mi papá y dile que
que lo amo y a ti igual corazón
corazón de abuelita—ella
abuelita—ella rio.

—También te amo hija, cuídate


cuídate por favor.

Corté la llamada y entré a mi edificio. Me acerqué al consejero. Él me sonrió, era un adulto mayor muy amable con las
personas y tenía un gran carisma que estos meses he aprendido a respetarlo.

—Buenos días, señorita


señorita Anastasia ¿Cómo estuvo
estuvo su paseo matutino?
matutino?

—Muy bien y cansador—esboce


cansador—esboce una sonrisa—. ¿Hay algo para mí?

El hombre asintió y empezó a buscar mi factura de los gastos comunes. Él me entregó los sobres.

—Usted sabe que unos


unos días más me cambio, ¿verdad? —pregunte.
—pregunte.

—Claro que sí, señorita, ese día podrá hacer


hacer tranquila la mudanza,
mudanza, si usted lo necesita
necesita claramente.

—No solo traje mi ropa, muchas


muchas gracias—me despedí del hombre y subí las escaleras.

Abrí la puerta de mi departamento y sentí algo raro, el ambiente había cambiado y me di cuenta de inmediato que no
estaba sola aquí. Me adentré en el departamento y sentí ruidos en la cocina. Caminé lentamente y solté un grito
cuando me topé con Simón.

Él se rió y me puse una mano en el pecho.


—Joder, Simón—grite alterada.
alterada. Él seguía riéndose
riéndose y yo le pegué una palmada en su hombro.

Él pasó por mi lado y dejó el pan en la mesa hasta ahora, me vengo a dar cuenta que está puesta la mesa. Él tomó mi
mano y retiró la silla para mí, me senté y él se sentó al frente mío.

—¿Qué haces aquí? —Pregunte con curiosidad.


curiosidad.

—Quería ver cómo estabas


estabas y para entregarte esto— sacó unos papeles
papeles de su mochila y los tomó—. Son pruebas,
pruebas, lee
las pruebas con mucha calma y guárdalas. Estamos juntando muchas pruebas para acabar con Nicolás. También
Anastasia, sé lo que has estado haciendo...

Las dejé de lado y me concentré en él.

—¿Y qué quieres que haga Simón? TengoTengo mucha información y pruebas
pruebas como tú, no puedo esconderme la vida
entera y si he estado vigilando a Nicolás, pero ambos sabemos que necesitamos muchas más pruebas y que con lo
tuyo ya tenemos más.

Me miró fijamente con sus increíbles ojos azules en donde no podía mentirle porque él sabía todo lo que escondía.

⋙ No puedo estar aquí escondida viendo como tú y tus amigos policías hacen todo el trabajo y lo agradezco, pero
también es mi pelea. Deja de tratarme como si fuera una frágil mujer y sé que también no debo ir a ver a mis amigos,
pero necesito verlo con mis ojos para saber que ellos siguen con su vida y que está bien...Necesito verlo con mis ojos
—termine de hablar.

Tomó mi mano y le dio un apretón.

—Sabes que me preocupo


preocupo por ti y que no
no quiero que nada
nada malo te pase. Tampoco
Tampoco puedo encerrarte,
encerrarte, por favor ten
cuidado.

—Lo tengo. Ni siquiera se han dado cuenta,


cuenta, mis amigos siguen con sus vidas y es raro...
raro... —Hago una mueca porque
he visto a Diego tan cerca de Bárbara, me duele, eso duele porque es como si nunca hubiera entrado en su vida —.
No poder darle un abrazo y solo estar observando de lejos.

Se acercó donde estaba yo y se agachó. Tomo mi barbilla entre sus dedos.

—Eres fuerte... Anastasia,


Anastasia, queda poco para que vuelvas.

—Me aterra eso aún más —digo en un susurro.


susurro. No fue fácil dejarlo todo
todo de un momento a otro y desaparecer
desaparecer tres
meses y ahora era más difícil volver cuando ellos ya se habían acostumbrado a mi ausencia sobre todo Diego que
volvía a su vida normal una vida antes de mí.

—Estaré ahí apoyándote,


apoyándote, Anastasia. Y ahora come que te hice un rico desayuno.
desayuno.

—Gracias —tome su mano —. Gracias por ser mi compañero


compañero en uno de mis momentos
momentos más solitarios y oscuros.

—Es un honor ser tu compañero en esta etapa oscura de tu vida —bromea.

Sonreí porque al menos tenía a Simón para hablar de mis miedos.

Comenzamos a comer juntos y como siempre él me hizo reír demasiado. Siempre ha sido así, nada lo toma en serio y
es lo que me gustaba de él en su tiempo. Siempre fueron besos, caricias y risas, muchas risas.

Una hora después estaba bañada. Él me mostraba los papeles y los puntos claves que era importante para acabar con
Nicolás de la manera que tenía que ser con prueba para que lo metieran a la cárcel y se acabara por fin todo.

Tomé uno de los papeles y comencé a leerlo. "¡Dios mío!" Cada vez que leía sobre Nicolás me daba cuenta de que era
una mala persona que no sentía empatía con otra persona, solo le importaba el dinero, el poder. Es como si fuera un
psicópata, cada vez lo veía más claro en sus acciones y en las pruebas.
Levanté la mirada y vi que él me miraba fijamente.

—¿Qué pasa? —Preguntó


—Preguntó curiosa.

—Eres hermosa

Sonreí con arrogancia y lo empujé.

una sonrisa.
—Lo soy—bromeo con una

Se inclinó hacia mí y puso una mano detrás de mí nuca. Observé esos ojos azules que hace cinco años atrás me
tenían loca. Como olvidar que él fue el primer chico que me interesó, me gustó y me volvía loca.

—Pasan los años y creo


creo que seguimos siendo
siendo los mismos adolescentes
adolescentes que se besaban
besaban a escondidas en los
camerinos—susurró.

—Mis sentimientos son de alguien más Simón, y tú lo sabes. Aunque esté lejos de él sigo pensando en él.
él. —Me
separé de él.

Él asintió y siguió mostrándome los papeles. Pusimos notas en todas las partes que consideramos importantes. Miré el
reloj y ya eran las seis de la tarde. Él contestó una llamada y yo me estiré, estaba cansada. Él ordenó todos los
papeles y los metió en una carpeta, se acercó a mí.

—Tengo que irme.

Yo asentí y lo acompañé a la puerta del departamento. Él se acercó y me abrazó con fuerza y me dio un largo beso en
la mejilla.

—Cuídate mucho, por favor.


favor. Te estaré llamando
llamando como siempre.

—Gracias por estar aquí conmigo, sin ti me hubiera


hubiera vuelto loca.

—Te hice una promesa y yo la cumplo—me miró un segundo


segundo antes de volver a hablar—. Nos vemos
vemos en unos días
más.

Cerré la puerta y apoyé mi frente en la puerta porque tiene que ser tan difícil mi vida, porque tienes que aparecer
Simón cuando estoy más inestable mentalmente. Él no podía de nuevo a empezarme a gustarme, pero no se compra
por lo que siento aún por Diego porque me enamoré de él, no tengo otra explicación porque no puedo sacarlo de mi
cabeza y de mi corazón y como me duele cada vez que él sube una nueva historia con Bárbara, aunque no estoy
segura de que ellos están juntos porque nunca han subido nada besándose, pero siempre están juntos.

Tomé un profundo respiro y me acerqué a la ventana en donde tengo la vista perfecta a Sevilla. Quisiera decir que la
voy a extrañar, pero no, me muero por llegar a Barcelona y afrontar todos mis miedos y a mis demonios de una vez
por todas.

Me miro en el reflejo del ventanal y noto que mi pelo está muy largo, me llega hasta la cintura y me gusta, me hace ver
diferente. Me siento en la terraza y recibo una notificación de Alejandra de nuevo sube una foto de nosotras dos juntas
cuando teníamos dieciséis años. Miró la descripción de la foto:

"No entiendo cómo fue que un día desapareciste de mi vida. Quiero que sepas que te amo y que te espero aquí con
mis brazos abiertos cuando vuelvas. Solo una llamada, un mensaje, un me gusta para saber que sigues conmigo".

Mi corazón se rompió, pero no podía darle, me gusta, tenía que ser cuidadosa con los pasos que daba. Nicolás aún
sigue buscándome, pero por lo que me dijo Simón estaba más tranquilo y está ahora poniendo atención a otros
asuntos. Era el momento de volver.

Esa noche tuve que tomar la decisión más difícil de dejar a todos en Barcelona y aun cuando yo no quería irme, pero
no podía ser nada. Nicolás tenía gente muy peligrosa y no podía hacer nada y si me enfrentaba a él lo más probable
es que me hubiera secuestrado y quizás que me hubiera hecho así que tuve que irme
irm e para poner a toda la gente que
amo a salvo.

Además, que lo que más temía se hizo realidad,


r ealidad, Nicolás supo de la existencia de Diego y lo estaba vigilando y no
sabía qué era lo que tenía en su mente que involucra a Diego, pero no era nada bueno y también con Alejandra y no
podía permitir que le hiciera daño a ella.

Caminé de nuevo hacia adentro en donde comencé a hacer los trabajos que tenía que entregar para la universidad
que también tiene online, así que no me quedaría atrasada. Hace ya un mes que entraron de nuevo a clase y me
estresa estar perdiéndome de tanto, pero es lo que hay.

******

Me meto a mi portal de estudiante y comienzo con las clases. Entrego todos mis trabajos y también pongo al tanto a
mis profesores que unos días más me reincorporo en la universidad para ir personalmente a las clases.

Tres horas después estoy cocinado y siento que vibra mi antiguo celular. Lo tomo y veo que fue una llamada corta de
Diego y miro que tengo demasiada de Alejandra. Niego con la cabeza y recuerdo que antes Diego me llamaba una y
otra vez con el paso de las semanas se cansó y cada vez llamó menos y después no llamó hasta ahora.

Apago el teléfono que es lo mejor y lo


l o meto en mi maleta. Sigo cocinando y me concentro en las cosas que tengo que
guardar, aunque no traje nada solo fue ropa, por suerte el departamento de Simón estaba ya amueblado.

Marque el número de Dylan, quien sonó hasta el tercer timbre antes de contestar:

—Amorcín—gritó con emoción.


emoción. Solté una risa al escucharlo.
escucharlo.

—Dylan—, grité también—. Te extraño ¿Qué haces?


haces? —Pregunte con curiosidad. Apago la cocina y echo las verduras
verduras
salteadas al plato.

—Aquí en el patio estás


estás en voz alta, en
en vivo y directo—bromea.

—Hola, imbéciles—digo a Javier


Javier y Jonathan, quienes
quienes me saludaron. Nos
Nos pusimos al día y me moría de la risa cuando
comenzaban a pelear y me dio un poco de pena al no estar con ellos y por supuesto ellos lo notaron y me recordaron
que quedaba poco para mi llegada.

Hablamos por una hora y me despedí de ellos. Tomo un libro, me senté en la terraza junto con un café para pasar un
poco el frío. El invierno llegó hace un mes
m es atrás y se ha hecho más presente en este mes.

Mi celular vibró y vi que era Alejandra quien subía otra foto mía, pero después ella seguía compartiendo sus historias
en donde vi como Diego estaba besando a Bárbara y diciendo: "que se veían lindos juntos".

Metí en el perfil de Bárbara en donde había subido una foto con Diego besándose y en la descripción decía:

"Este chico hermoso que ven aquí hoy día me preguntó: ¿quieres ser mi novia? Y mi respuesta fue un rotundo: ¡Sí!"
Joder, eso sí que dolió, él siguió adelante y creo que está bien era lo que yo quería ¿tal vez? Pero no significa que no
me duela y porque ahora cuando vuelvo en unos días. Tienes que ser fuerte, Anastasia, concéntrate en acabar con
Nicolás—me repetí a mí misma. Es mi objetivo.

Diego continuó su vida y yo también ambos tomamos caminos diferentes. Quédate con los buenos recuerdos y
aprécialos, pero tengo que seguir con mi vida sola y volver más fuerte que nunca para todo lo que se viene.

—Tengo que sacar de


de mi corazón, así como tú
tú lo hiciste Diego—susurre para mí misma.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
pues yo estoy que congelo mi carrera, porque no entiendo nada osea yo no puedo... entender a mi profesora a
través de una pantalla.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 38
Llegó mi último día aquí en Sevilla en unas horas más, tenía que tomar el vuelo hacia Barcelona y tendría que volver,
por una parte, estoy aterrada de ver a Diego o a Nicolás, pero también vengo más fuerte que nunca a derribar todo lo
que se me cruce en el camino.

Si cree Diego que me lastimara verlo con otra chica se equivoca y a Nicolás seguiré siendo su demonio personal como
lo había hecho estos meses. Esta vez no dejaré nada suelto y seré más astuta, más rápida e inteligente que él.

Ayer mandé todos los trabajos que debía y mañana ya podría volver a la
l a universidad en donde, por fin, podré volver a
ver mis gemelos, Jonathan y Simón. Tengo tanto que agradecerle a Simón, aunque estoy un poco confundida no
quiero que mis sentimientos vuelvan a salir por él.

Estaba emocionada, se acabó lo de estar escondida, por fin podría salir tranquila en Barcelona. También Simón dijo
que nos íbamos a juntar con uno de sus amigos que era agente de policía quien estaba llevando el caso. Te tengo en
mi poder a mi querido Nicolás.

En ese momento me entró una llamada de Javier:

—Hoy día vuelves—gritaron los gemelos.

Solté una risa y me acerqué al ventanal. Miré mi pieza y todo estaba empacado, ya no quedaba nada afuera y yo ya
estaba vestida.

—Sí, llegó a las diez de


de la noche. Supongo
Supongo que me irán a buscar, ¿verdad?

—Amorcín, seré puntual


puntual y estaré ahí listo para
para darte un enorme abrazo
abrazo y no soltarte nunca
nunca más, porque quiero
quiero que
sepas que nos rompiste el corazón cuando te fuiste de un día a otro, no pensaste en nuestros sentimientos—dijo con
exageración.

Puse los ojos en blanco.

—No te pases cariño, era


era lo mejor para todos en
en ese momento. Me estaban
estaban pisando los
los talones y necesitaba
necesitaba que
ustedes estuvieran a salvo.
Escuche como ellos bufaban juntos, son iguales.

—Alejandra se ve muy triste y creo que está muy dolida que ni siquiera
siquiera le dijeras algo o que
que la llamaras—dice Javier.
Me acuesto en la cama y me paso una mano por la cara.

—Soy una mala amiga, pero era por su bien, tenía que ser cuidadosa,
cuidadosa, no podía
podía estar gritando a donde
donde me había ido.
ido.
Era peligroso para todos—solté un suspiro—. Créanme que la llamaré ahora, necesito que me escuche y poder
explicarle algo de lo que pasó esa noche.

—Ya era hora. Aún no


no creo que vuelvas. Joder—gritaron los gemelos.
gemelos. Solté una risa. Hablamos
Hablamos un rato más y
después de la llamada necesitaba llamar a Alejandra.

Revisé mi instagram y vi como Alejandra había subido una foto en donde salía: Cameron, Alejandra, Barbara y Diego.
Negué con la cabeza, no podía enojarme con ella, eran sus amigos y Bárbara era su amiga, así que tiene derecho de
apoyar a sus amigos en su relación.

En ese momento me entró una llamada de Simón que sin dudarlo contestó:

—Hola—digo jugando con un mechón de pelo.

—Hola hermosa ¿Cuándo llegas? —Preguntó con


con entusiasmo.

—Hoy día llego a las diez


diez de la noche y los
los gemelos me van a ir a buscar
buscar ¿Por qué preguntas?
preguntas?

—Te parece si te voy a buscar el lunes en la universidad. Tengo algo importante que mostrarte de mi hermano y
tranquila él está en Madrid, además hablé con mi amigo y dijo que podía ir a buscarte y después juntarnos ese día
tengo clases así que llegaré más tarde. Por eso le dije que te pasara a buscar y tranquila es de confianza... ¿Confías
en mí? —pregunto.

Medite unos segundos antes de decir:

—Si confío en ti, eso es obvio: Simón—puse los ojos en blanco porque él no podía
podía verme. —Está bien y ahí me das su
número para ver en qué lugar nos juntamos.
Solté un suspiro de alivio y me mordí en el labio inferior.

—Simón, oye gracias por todo. Creo que si no me hubieras llamado todos
todos los días... me hubiera
hubiera vuelto loca aquí.
aquí.

—Anastasia..., siempre estaré


estaré aquí para ti—tragué
ti—tragué duro, porque tenía que confundir
confundir tanto las cosas con
con Simón,
porque no te puedo odiar, como odio a tu hermano.

—Nos vemos, adiós.

Me acerqué al espejo y me miré


mi ré que seguía igual, solo que mi pelo me llegaba
l legaba a la cintura, me gustaba como quedaba
el pelo largo. Tomé mi celular y busqué entre mis contactos el número de Alejandra.

Respire profundo antes de marcar su número:

—Hola ¿Quién eres? —Preguntó


—Preguntó con desconfianza.
desconfianza.

—Soy yo—digo mordiéndome


mordiéndome el labio. La línea se quedó en silencio
silencio y miré mi celular para ver si me había cortado o
algo—. Tengo que explicarte muchas cosas y sobre todo de esa noche en la que desaparecí.

Escuché que ella hablaba con otras personas y cerraba una puerta.

—Anastasia: ¿Estás bien?


bien? —Preguntó con la voz rota.

—Si estoy bien, Alejandra...


Alejandra... Perdón por si te
te cause algún susto.
susto. Pero te debo una
una explicación enorme y espero que me
comprendas por favor, tienes que entender que yo no me quería ir de Barcelona.
—Te escucho Anastasia.
Anastasia.

—Esa noche apareció Nicolás—ella soltó un grito—.


grito—. Peleamos como siempre que nos vemos... —Comencé
—Comencé a
tartamudear porque no sabía qué más decirle—. La cosa es que se calentaron mucho entre nosotros. Yo lo amenace y
él a mi...en fin no podía estar más en Barcelona porque él sabía que estaba ahí. Y no podía estar en la misma ciudad y
respirando el mismo aire que él.

—Pero Anastasia: ¿Por qué no me dijiste de lo que pasó?

—No lo sé...Creo que no


no quería darle importancia
importancia o preocuparte, pero tampoco quería estar en Barcelona con él ahí.
Siento que no cabemos en la misma ciudad y estoy segura de que él me estaba vigilando.

—Es un enfermo—Alejandra
enfermo—Alejandra soltó un suspiro—. Aún no entiendo porque te fuiste, ¿en dónde estás ahora?
ahora?

—Mmm...Sevilla, pero vuelvo mañana.


mañana. Me fui porque lo necesitaba, necesitaba
necesitaba alejarme de todos
todos y respirar—miento.

—¿Sabes que no me sorprende esto? Verdad


Verdad —Juego con mi pelo—.
pelo—. Has estado en tantos lugares estos
estos últimos
años que no me sorprende. Pero quiero que sepa que sé que me estás ocultando muchas cosas que pasan entre tú y
Nicolás.
—No te puedo mentir, ¿verdad?
¿verdad? —Alejandra me conocía tan bien que, aunque ella
ella no me estuviera viendo,
viendo, ella sabía
que estaba mintiendo.

—No puedes porque era feliz. Diego te hacía


hacía feliz y tú volvías a sonreír, eras de nuevo
nuevo tu esa Anastasia feliz y
enamorada de la vida.

Me pasa una mano por la cara y mordí mi labio antes de contestar:

—Te prometo que no me pasará nada—yo miré a mi alrededor—. Créeme que


que voy a volver más fuerte
fuerte que nunca.

—Eso ya lo sé. Tú eres la mujer más fuerte que he conocido y no lo dudo. ¿Algún día
día me contarás qué fue
fue lo que te
pasó realmente ese día?
Nos quedamos en silencio en un momento en que siento que se hace eterno. Hasta que ella rompe el silencio
volviendo a hablar.

—No quieres preguntar


preguntar por él.

—¿Diego? —Pregunte en
en un susurro.

—Si, él está bien, pero


pero tienes que saber
saber algo, Anastasia.

Me levanté de la cama y caminé en donde estaba mi computadora prendida y observé la foto en donde salía Diego y
yo.

—Vale. Dime que pasa con él.

—Es difícil para mí porque eres mi mejor amiga, mi hermana y Diego es un gran amigo para mí y Bárbara también—
comenzó a divagar. Lo que yo ya sabía de qué Diego estaba con Barbara—. Ellos comenzaron a salir juntos.

Me quedé callada y apreté mis labios en una fina línea. Aunque lo sabía no podía evitar sentir un pinchazo en mi
corazón.

—Supongo que está


está bien—ella comenzó a divagar de nuevo.
nuevo. Puse los ojos en blanco—. Alejandra no
no me afecta.
Entiendo que son tus amigos y si ellos están juntos es porque se quieren y fin del cuento.

—Pero Anastasia—dice en
en un susurro.
Estoy bien. Borre la foto
foto que tenía con
con él y apague la computadora . Cada uno tomó caminos distintos
distintos y eso está
bien.

—Pero ¿no lo extrañas?

Claro que lo extrañaba cada jodido segundo, pero Alejandra no tenía que saber esto.

—No. Lo olvide—digo fría.


fría.

—Ya—dice, no muy convencida.


convencida.

—Te amo Ale. —Solté un suspiro y miré el reloj y tenía


tenía que salir ahora o voy a llegar tarde a mi vuelo—.
vuelo—. Tengo que
irme Alejandra. Se me hace tarde para ir al aeropuerto.

—Te amo —ella murmura algo con


con otra persona que
que no soy capaz de
de entender—. Mañana
Mañana me darás un enorme
enorme
abrazo ¿verdad?

—Claro, te daré el mejor y fantástico


fantástico abrazo que
que te puedan dar.
dar.

—¿Por qué me amas?

—Porque te amo—sonreí—.
amo—sonreí—. Adiós, rubia bonita.
bonita.

Dios mío, aunque tenía terror mañana lunes tendría que ver en vivo y en directo a Diego y Bárbara. En donde Barbara
me restregara su amor en la cara porque ella me odia. Tengo que ser fuerte y no dejarme intimidar por nadie. Por
dentro estaba nerviosa de que todo saliera mal con Diego y Nicolás, aunque con Diego solo tenía que mantenerlo lejos
para que Nicolás no lastime y yo tengo que atraparlo para destruirlo y por fin ser libre y feliz.

Mire una foto que tenía aún mía y de Diego en celular porque no puedo olvidarte, porque sigues aquí dentro de mi
corazón. Porque no puedo odiarte como al inicio. Porque me enamoré de ti.

Que jodido es el puto amor, es la última vez que te enamoras, Anastasia y es que tú no aprendes ¿verdad? —Pelee
conmigo mismo.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para...recuerden que el viernes,
viernes, subo otro capítulo mas largo que este.... en donde se viene bueno...Tal vez el
jueves suba un spoiler a mi instagram.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
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Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro
Capítulo 39
Caminé por el aeropuerto de Barcelona, buscando a tres de mis personas favoritas en este mundo, miré por todos
lados, pero no lo vi en ninguna parte. Fruncí el ceño, miré mi reloj, eran las diez de la noche y miré por última vez, pero
no los vi. Genial me habían dejado plantada. Me senté en una banca y puse un mechón de mi largo pelo detrás de la
oreja.

Saqué mi celular para preguntarle si iba a venir o para pedir un taxi. Sentí que varias personas se sentaron en la
banca que estaba, pero no le tomé importancia.

—Disculpe señorita, pero usted está esperando


esperando a tres chicos que son increíblemente sexy,
sexy, calientes y ardientes—
ardientes—
escuche la voz de Dylan. Miré a mi lado y ahí estaba con una enorme sonrisa.

Me levanté y lo abracé fuertemente, los tres me abrazaron fuertemente y sonreír al verlo. Los miré, seguían igual de
guapos.

—Estas más hermosa, como puede ser eso posible—bromea


posible—bromea Jonathan,
Jonathan, tomando mis maletas.

—Tú tampoco estás mal—le guiñó el ojo.

—Tu pelo está larguísimo,


larguísimo, me encanta, nunca
nunca te lo había visto tan largo—murmuró Javier tocando
tocando un mechón de pelo.

—Hoy día estas de tocón—le


tocón—le doy un golpe
golpe a su mano y él sonríe
sonríe encogiéndose de hombros.

—A mi igual, me gusta cómo


cómo me queda—digo con
con una sonrisa.

Nos subimos en auto y se pusieron en marcha


m archa a mi antiguo departamento. En el camino compramos muchas pizzas,
bebidas y cervezas. Cuando llegamos, vi mi departamento muy limpio. Me volví a ver a los chicos y ellos se
encogieron de hombros.

—Quería que estuviera


estuviera limpio para ti, estaba lleno de polvo—murmura Javier
Javier abrazándome y besándome
besándome la mejilla.
—Son los mejores, les dije que los extrañe mucho—digo
mucho—digo con puchero.
puchero.

—Amorcín, tú no puedes
puedes vivir sin nosotros—me recordó
recordó Dylan con una sonrisa.
sonrisa.

Nos sentamos en la mesa y empezamos a conversar de lo que habíamos hecho estos últimos meses y las bromas nos
faltaron, de nuevo me sentía en casa con mis amigos. Los chicos se fueron a las dos de la mañana y caí rendida en mi
cama.

******

Me senté como siempre en el último puesto y muchos de mis compañeros me miraban como si hubieran visto a un
fantasma, vale, desaparecí por tres meses, pero tampoco es para tanto. Saqué mi libro de adiós a las armas y me
concentré en la lectura. Unos minutos después el salón estaba lleno de mis compañeros. Sentí su risa y la voz de
Barbara. Me agaché en la silla y me concentré en mi lectura.

—Buenos días alumnos—dijo


alumnos—dijo el profesor Roberto
Roberto cansado y presionado
presionado su dedo en el tabique de la nariz
nariz y añade—.
Tengo sus informes aquí y se lo entregaré, algunos estuvieron muy buenos, pero otros muy malos...En fin, comenzaré
a llamarlos y se van acercando.

Miré de reojo en donde se encontraba Diego que estaba besando a Barbara. Me mordí el labio l abio con fuerza, eso dolió,
jodidamente dolió, pero
pero tenía que mantener
mantener mi cabeza en alto
alto y ser fuerte. Tengo que concentrarme en en el odio hacia
Nicolás y en atraparlo. No puedo ser débil por el amor ahora es lo menos que mem e importante había vuelto para
recuperar mi libertad de una vez por todas y acabar con Nicolás solo quería volver a ser libre.
l ibre.
Al menos aún no se daba cuenta de que había llegado. El profesor comenzó a llamar a mis compañeros que iban en
pareja ya que el informe era de a dos, pero yo estaba sola en Sevilla.

—Por favor que venga


venga la señorita: Anastasia
Anastasia Evans—dijo el profesor
profesor fuerte. Me levanté de mi asiento y sentía
sentía todas
las miradas sobre mí y susurrando cosas sobre mí, puse los ojos en blanco. Me acerqué al profesor —quien me
sonreía con orgullo—. Excelente trabajo, veo que nuestro programa online funciona muy bien y por supuesto
bienvenida de nuevo.

—Gracias profesor—sonreí con


con emoción.

Tomé el informe y vi que mi nota era de diez. Caminé de nuevo hacia mi puesto y me senté. Me concentré de nuevo
en la lectura, pero sentí una mirada sobre mí, levanté mi vista y me topé con la mirada de Diego, quien me mira
fijamente con el ceño fruncido.

Tengo muchos sentimientos por él, y tengo que actuar como si no me importara una mierda... porque estoy
jodidamente asustada
asustada de que le hagan
hagan daño y duele tener que verlo a la distancia y con alguien
alguien más. —susurro.
Respiré profundo y volví a concentrarme en la lectura

El profesor empezó a pasar materia y tomó apunte a todo lo que decía, amaba la clase de literatura y es raro, pero
hasta extrañaba venir a clase. La clase terminó y guardé todas mis cosas. Salí rápidamente de ahí, no quería toparme
con Diego y tampoco con Barbara. Sonreí al ver a Dylan esperándome afuera de mi salón.

—Está muy cariñosa amorcín—bromeo.


amorcín—bromeo.

Caminamos juntos en donde estaba Rocío y los demás. Me senté al lado de Rocío y empezamos a ponernos al
corriente y tirábamos bromas con los demás. Podía sentir las miradas de varias personas sobre mí.

El día transcurrió relativamente normal, aunque muchas personas me miraban como si fuera un fantasma, evité a toda
costa toparme con Diego. Me apoyé en la pared, esperando a Simón y veo al grupo de Alejandra acercarse a mí.

—Anastasia—grita Alejandra
Alejandra con emoción, prácticamente
prácticamente se arroja encima de mí—¡Estás aquí!

—Sigo viva—respondo con


con ironía.

Camero se acerca y me abraza fuertemente.

—¿En dónde carajo estabas?


estabas? Pensé que
que te habían matado—bromea.
matado—bromea.

Abrí los ojos y miré a Alejandra, quien estaba fulminado con la mirada a Cameron.

—Por ahí—digo encogiéndome


encogiéndome de hombros—.
hombros—. Viviendo la vida loca,
loca, ya sabes drogas, fiesta y mucho más—bromé.

Diego se acercó a mí, me miró fijamente antes de darme un beso en la mejilla que duró mucho tiempo para mi gusto,
no puedo evitarlo, pero mi respiración se alteró.

—Hola Anastasia—dijo con su voz ronca. Lo miré fijamente y estaba con


con Barbara tomado dede la mano.
—Hola Diego, hola, Barbara—digo
Barbara—digo con una sonrisa. Miré mi celular y aún no
no tenía respuesta de Simón.

—Tienes el pelo muy largo,


largo, me gusta, te ves aún
aún más hermosa—dice Alejandra
Alejandra con una sonrisa.
sonrisa.

Pasé una mano por mi pelo y puse un mechón detrás de mi oreja.

—Gracias hermosa. Tú estás


estás muy guapa—le guiñe
guiñe el ojo a Ale.

Ella tiró de mi brazo e hizo que nos alejáramos de los demás y se acercó más a mí.

—¿Cómo estás? —Pregunta


—Pregunta seria.
—Estoy bien, rubia. Aunque
Aunque me siento un poco rara—murmuré para nosotros—.
nosotros—. Soy como un fantasma y todos me
miran raro. Eso me hace sentir fatal—bromeo.

Alejandra me abrazó fuerte.

—Todo estará bien— sonríe


sonríe como una tonta.
tonta.

De repente sentí como alguien me agarraba de la cintura, me solté rápidamente de su agarre y mi mano quedó
suspendida en el aire.

Anastasia—dijo Simón con una sonrisa.


—Tranquila Anastasia—dijo sonrisa. Alejandra soltó un grito ahogado—. Hola Alejandra, mucho tiempo
tiempo
sin verte.

Me acerqué a Simón y lo abracé era increíble pero incluso extrañé a Simón y más que nada me ha demostrado que no
es como su hermano y que de verdad me está ayudando. Gracias a él tengo más pruebas. Él se quedó quieto, pero
después me abrazó con más fuerza.

—Te extrañe—me susurro. Me separé de él y lo miré fijamente—.


fijamente—. ¿Estás lista? —Preguntó
—Preguntó con una sonrisa.

—Si.

—Estás cambiado, Simón—dijo


Simón—dijo Alejandra. Ella me miró por
por un momento y después
después a él.

—Igual que tu Ale. Todos hemos cambiado mucho y dejamos de ser adolescentes.

Él tomó mi mano y me alejó de los demás.

—¿Cómo estás Anastasia? —pregunto.

—Te miento si te digo que


que bien, pero estoy
estoy cansada, Simón. Siento
Siento que no puedo
puedo ser sincera con nadie,
nadie, en fin,
tampoco quiero ser tan dramática—bromeo con él.

Él me observa fijamente y pone un mechón de mi pelo detrás de la oreja.

—Anastasia, mírame—negué
mírame—negué con la cabeza y agaché la cabeza.
cabeza. Él tomó mi barbilla e hizo que lo mira—. Conmigo
nunca has tenido que fingir. Estuve ahí y vi lo que estaba haciendo mi hermano, no tienes que fingir conmigo, si
quieres llorar hazlo, quieres golpearme hazlo, quieres gritar hazlo, pero no finjas conmigo. Yo conozco a la verdadera
Anastasia, eres increíble y sigo aquí contigo.

—Simón—, susurro.

Él me acarició la mejilla y miré de reojo como Diego entrecerró sus ojos hacia nosotros. Lo ignoré y me concentré en
Simón.

—Siempre me tendrás a mi—tomó


mi—tomó mi mano y la llevó hacia su corazón—. Estaré esperando por ti.

Me rasqué el cuello, no sabía qué decirle. Él era muy guapo como un modelo con sus ojos claros que era muy
profundo que con solo mirarte podías perderte.

—Es que yo...no estoy


estoy lista, aunque todavía
todavía siento cosas por...—Él miró sobre mí y estoy
estoy seguro de que miraba a
Diego.

—Por él—dice con amargura.


amargura.

—Simón—, digo molesta—. No quiero estar con alguien


alguien seriamente.

Me crucé de brazos y vi como en sus labios aprecia una sonrisa que significaba muchas cosas: era esa sonrisa que
me dio cuando me besó por primera vez, cuando me propuso conocernos como algo más que amigos.

—¿Quieres diversión y sin compromiso?


compromiso? —Pregunto tomando
tomando de la cintura—. Puedo darte eso. Anastasia, no sería la
primera vez que cruzamos esa línea.

Apoye mis manos en su pecho e intente alejarme.

—Siento que te vas a quemar en este juego.


juego.

—Puede que tú también,


también, mi querida Anastasia.
Anastasia. Solo volvamos al pasado y recuerda todo
todo lo divertido que fue estar
juntos sin complicaciones: solo besos, caricias y diversión.
diversión.

Me separé de él y caminé por el lado de Diego, quien estaba besando a Barbara, repito por segunda vez eso dolió,
pero no agaché la mirada, tenía que ser fuerte.

Llegué donde estaba la rubia y me despedí de ella y de Cameron. Simón llegó a donde estaba y se despidió también.
Él tomó mi mano y me guió a su auto. Cuando estuvimos adentro nos quedamos en silencio. Yo miraba como Diego
sonreía con Barbara y ella besaba su cuello. Cerré los ojos y traté de contar del uno al diez.

—Solo intentemos, si no sale bien..., seguiremos


seguiremos siendo amigos—propuso.
amigos—propuso. Tomé su cara entre
entre mis manos y lo
observé fijamente.

—No quiero lastimarte...No puedo,


puedo, te lo juro que,
que, si no lo quisiera tanto,
tanto, te besaría, pero
pero no quiero hacerte
hacerte sufrir
Simón.

Me dejé caer en el asiento y tomo mi mano.

—Al menos puedo conquistar,


conquistar, ¿verdad?

Sonreí.

—Inténtalo—digo burlonamente.
burlonamente.

Él entró en mi departamento con la pizza en la mano y soltó un silbido a ver mi enorme departamento. Le di un
empujón para que entrara de una buena vez. Sonrió y dejó la pizza en la encimera.

Me senté en la encimera y me observó detenidamente. Negó con la cabeza. Sonreí como dije ya antes con Simón,
siempre se sintió todo muy fácil o fue porque con él experimenté muchas cosas, primer beso, mi primero en tocar mis
partes íntimas...todo fue muy fácil y no se sentía mal.

Comenzó a abrir mis muebles buscando los platos y se dio la vuelta poniendo sus manos en sus caderas.

—Me vas a decir en donde


donde tienes los platos—me
platos—me apuntó con un
un dedo. Pestañeé
Pestañeé inocentemente hacia
hacia él y me encogí
de hombros—. Me lo vas a decir Anastasia, ¿o no?.

Él se acercó a mí y acarició mis piernas. Tragué duro y ahora era él quien sonreía.

—Puedo darte una pista.

—Mmm..., está bien, te escucho


escucho fuerte y claro.
Puse mis manos en su cuello y lo atraje muy cerca de mí en donde él soltó un gemido mezclado con tos.

—Estaba muy cerca... están


están en los muebles del
del lado derecho. Creo que fue una enorme
enorme pista. —Le susurré
susurré en su odio
antes de mordérselo. Él soltó otro gemido ronco y me reí.

—Eres tan jodidamente sexy... que me haces


haces perder la cordura—me susurro.
susurro. Su nariz acarició la mía y me dio un
beso en la comisura de mi labio. Él tomó unos platos. Él me ayudó a bajar y llevó la pizza hacia la sala de estar.

Él sirvió una porción en mi plato y comenzamos a reír con sus malos


m alos chistes y con nuestro recuerdo de cuando
éramos jóvenes. Cuando comí el segundo trozo de pizza, él me miraba fijamente.

—¿Cómo te enamoraste de
de mi hermano? —Preguntó
—Preguntó con curiosidad e intriga.
intriga.
—Vale...Recuerdas ese día que peleamos
peleamos en tu casa en esa
esa fiesta que diste y yo estaba enojada
enojada contigo, porque me
estaba enamorando de ti, pero tú no estabas ni ahí conmigo, solo me veías como tu capricho, Simón—él iba a hablar,
pero yo puse mi dedo en sus labios para que se callara y me dejara continuar—. Me dolió ver cómo te enrollaste con
dos chicas frente a mi porque yo ingenuamente era exclusiva para ti. Aunque sé cuáles fueron nuestras reglas. En fin,
subí molesta al segundo piso y caminé una y otra vez por el pasillo hasta que sentí la mirada
m irada de alguien.

Cerré los ojos y tomé un enorme suspiro.

con una sonrisa tierna y con su pelo despeinado


—Ahí lo vi, estaba con despeinado y sin polera. Me quedé quieta mirándolo
mirándolo porque lo
encontré hermoso, porque era rubio, de piel blanca, ojos azules claros y torso muy marcado. Recuerdo que me
pregunto ¿Qué haces aquí tan sola, hermosa? Y le conté que había peleado contigo y dijo: Mi hermano es un imbécil,
tú eres demasiado para él, se ve que eres una chica asombrosa.

Tome un trago de agua antes de continuar:

—Ese día me quedé toda la tarde y hasta


hasta al amanecer hablando,
hablando, me pareció tan
tan sorprendente que
que es chico guapo,
solo tenía ojos para mí y me
m e hizo sentir muy especial. Ese día me pidió mi número y me acompañó hasta mi casa en
donde nos besamos y de ahí comenzó nuestra historia, me enamoré de ese Nicolás divertido, exótico que le veía el
lado positivo a la vida y no de este demonio—terminé con una sonrisa triste.

Miré de reojo a Simón y él estaba callado.

—Así que por eso cambiaste


cambiaste de un día para otro conmigo—él hizo
hizo una mueca—. Hasta que te vi un día besándolo,
supe que te había perdido. Sentía tanto celos de mi hermano, porque ahora tenía él y tú solo tenías ojos para él.
Tengo otra pregunta: ¿Por qué te alejabas siempre que te trataba de hablar?

Lo miré por un segundo antes de contestar:

—Porque Nicolás sabía que había algo entre nosotros y él jamás


jamás me lo prohibió, solo que
que lo hice por mí. Tú me
confundes, Simón. Contigo experimenté muchas cosas fuertes y no me hacía bien estar cerca de ti. —Él sonrió un

poco y apoyó mi cabeza en mi mano—. Alguna otra pregunta.


—Si aquí va: ¿te enamoraste
enamoraste de mí? —Él emitió mi pose y me miró fijamente.

—No, pero sentí muchas


muchas cosas fuertes hacia ti...Mmm, yo diría que estuve
estuve a punto si no hubiera sido por Nicolás,
probablemente hubiera caído por ti.

—Eso duele jodidamente


jodidamente mi corazón, ahora.

Nos quedamos callados y él estiró su mano y me acarició la mejilla.

—Hemos crecido Anastasia, yo no soy un adolescente


adolescente con las hormonas
hormonas revueltas y tú no
no eres esa chica de mirada
dulce e inocente. Ambos hemos cambiado para bien, te miro y solo puedo ver a una mujer hermosa, guerrera, fuerte y
sexy que puede volver loco a cualquier hombre. Anastasia eres un espectáculo hermoso de ver.

Achique mis ojos hacia él.

—¿Estás coqueteando
coqueteando conmigo? Verdad —bromeé.

Sonrió de lado y se pasó la mano por el pelo en donde varios mechones rubios cayeron en su frente.

—Un poco—murmuró con sonrisa.


sonrisa.

Negué con la cabeza y apoyé mi cabeza en el sillón. Miré el techo y él se inclinó hacia mí. Lo miré con ceja alzada.

—¿Qué haces?
—Te
comoobservo de qué ángulo
es eso jodidamente te puedes
puedesqueja.
posible—se verte menos bonita,
bonita, pero es imposible eres
eres hermosa en todos los
los ángulos,

Solté un bufido y lo empujé.

—Estás enfermo—me reí de su cara de indignación.


indignación. Tenía sus manos
manos en su cadera en una posición bastante
bastante
femenina. Él se unió a mí y así pasamos toda la tarde riendo.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para...recuerden que el viernes, subo otro capítulo mas largo que este.... en donde se viene bueno...Tal vez el
jueves suba un spoiler a mi instagram.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
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ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 40
Mire la hora de mi celular eran las siete de la mañana, me sorprende estar despierta a esta hora, siempre he sido algo
dormilona, pero la noche fue horrible y volvieron las pesadillas de esa noche que pensé que había quedado en el
pasado.

Me estiro en la cama y tomo mi ropa y toallas para darme un buen baño, ya que me acaba de llegar un mensaje de
Simón diciendo:

< Simón a las 6:59 a.m.>

"Lo siento, pero mi amigo no puede en la tarde, pero puedo un rato en la mañana, te quiere tomar declaración.
Pd: Dime que está despierta"

Le dije que sí podía y me dijo que un rato más me pasaría a buscar. Me visto rápidamente, porque me demoré más de
la cuenta en la ducha. Me pongo mis pantalones blancos, una polera negra que me llega hasta el ombligo y una
casaca de cuero negro. Me hago el delineado en los ojos y rímel, no es mi mejor cara y las ojeras me delatan por lo
que trato de cubrir con corrector de ojeras.

Miro a la hora y son las 7:50 <<Mierda, mierda>> tomo mi mochila y corro hacia el ascensor y las puertas se abre, mi
sonrisa se borra cuando veo a Diego besando a Barbara. Cierro los ojos profundamente y los saludos cortésmente, en
ese momento me entra una llamada de Simón:
—Ya me desperté. Voy
Voy bajando, soy puntual—digo
puntual—digo poniendo
poniendo los ojos en blanco.
blanco. Siento que refunfuña
refunfuña y me rio.
—Llamaba para comprobar
comprobar que tu lindo trasero
trasero estaba fuera de la cama, mi amigo va camino hacia allá. Otra cosa—
soltó un suspiro largo—. Mi amigo es un poco coqueto, espero que no caigas en sus encantos—dice molesto.

—Oh genial, otro baboso


baboso como tú—bromeo. Se queda callado y puedo jurar que tiene
tiene el ceño fruncido—.
fruncido—. No pongas
cara de enojado, no caeré por él. Adiós Simón.

Salgo del ascensor y veo a un sujeto apoyando en una moto de policía con una enorme sonrisa. Me quedo quieta
haciendo que Diego choque conmigo al igual que Barbara. El tipo es enorme, debe medir casi dos metros, es moreno,
con ojos verdes y pelo con ondas, muy guapo.

—Anastasia Evans, ¿verdad?


¿verdad? —Yo asiento—.
asiento—. Vamos, tenemos que
que irnos, tengo solo un
un momento.

—¿Conoces a este tipo Anastasia? —Pregunta


—Pregunta esa voz que tanto
tanto extraño, me giro para mirar a Diego.

—No, pero tengo...—Antes


tengo...—Antes de que termine de hablar, él me interrumpe.
interrumpe.

—Una mierda, no te vas a ir con él—abrí los ojos y vi que Bárbara me fulmina
fulmina con la mirada.

—Perdón, hago lo que


que quiera con mi vida, no le tengo que dar jodidas explicaciones
explicaciones a nadie—digo enojada.
enojada.
—Puedo llevarte yo—rebatió
yo—rebatió también enojado,
enojado, como si su novia no
no existiera.

Me quedé mirando a Diego fijamente y él a mí, pude sentir como ambos seguíamos teniendo esa química o como
éramos al principio cuando peleábamos por todo, pero él tiene novia y yo me
m e tengo que mantener alejada de él. Di un
paso hacia atrás.

—No. Me voy con él—miré al policía


policía ardiente vestido todo negro que miraba la escena.

Diego le susurró algo a Bárbara , me


m e miro con una mirada de muerte y luego caminó hacia su auto. Él me tomó de la
muñeca y yo traté de soltarme, sentí unos pasos que se acercaban.

—¿Este chico te está molestando?


molestando? —Preguntó
—Preguntó el policía. Negué con la cabeza.
—Me puedes dar unos
unos minutos a solas con él—miró al policía y él asiente.
asiente. Diego me lleva hacia una esquina y yo me
suelto su agarre —. ¿Qué quieres?

—Una explicación, eso es


es lo que quiero, una
una maldita explicación de
de lo que haces de nuevo aquí—me dijo
dijo enojado.

—Voy a clases, tengo un departamento aquí y yo vivo aquí,


aquí, Diego.

Se tiró el pelo y negó con la cabeza, miró hacia el fondo en donde Bárbara nos miraba atentamente.

—Tú sabes bien a lo que me refiero, quiero una maldita explicación.


explicación.

—No hay mucho, me fui y punto, supéralo—mentí


supéralo—mentí con las primeras palabras
palabras que se me vinieron a la mente, porque no
me dejaba pensar teniéndolo tan cerca—. Adiós, Diego, vete con tu novia—digo con un tono de asco que no le pasó
desapercibido porque dijo:

—Exacto, me voy con mi novia


novia que no me miente,
miente, que me quiere y que
que no esconde nada
nada de su pasado
pasado como otras. —
Di un paso hacia atrás. Él pasó por mi lado dándome un empujón.

<<Eso dolió, dolió>> —me digo a mí misma.


m isma. Lo veo como se sube a su todoterreno y le da un beso en los labios. Mis
ojos se empañan y respiro otra vez antes de acercarme al policía.

—Anastasia Evans—, dice


dice con voz gruesa—. Me llamo Harry Oviedo, un gusto.
gusto. Soy uno de los agentes que lleva el
caso de Nicolás.

Yo asentí y vi como el todoterreno salía del estacionamiento, volví a concentrarme en Harry, quien se subía a la moto
y me ofrecía su mano.

—Perdóname por lo que


que te voy a decir, pero
pero eres hermosa. Ahora veo porque mi amigo anda
anda babeando contigo, eres
hermosa.

Puse los ojos en blanco haciendo que él suelte una risa ronca.

—Simón me dijo que eras algo complicada, ¿sabes?


¿sabes?
—Y a me dijo que eras un playboy disfrazado
disfrazado de policía—rebatí.

Me subí a su moto y tomo mis brazos, pero yo me solté y me afirmé de la parte de atrás.

—¿Tienes novio Anastasia?


Anastasia? —Se giró para mirarme con
con una enorme sonrisa que lo hacía ver aún
aún más guapo.

—No.

—Que interesante dato—pasó


dato—pasó una mano por su barbilla—. Te invito
invito a desayunar, en donde podemos hablar con más
tranquilidad.

Abrí los ojos con sorpresa y él prendió su moto.


—No deberías ser profesional.
profesional.

—Debería—escucho lo que
que dice antes de arrancar con la moto y salir
salir del subterráneo del
del edificio.

******

Él se estaciona en una cafetería y se baja de la moto. Me ofrece su mano, pero yo la rechazo. Harry se rio y camino
con seguridad hacia dentro de la cafetería. Nos sentamos en una mesa y pone sus codos en la mesa y me mira mir a
fijamente.

—Perdona por lo que te voy a decir de nuevo:


nuevo: eres hermosa.

Lo observó atentamente, este chico es demasiado guapo como los policías que salen en la película y que muy poco se
ve en persona. Me tomo el tiempo de evaluarlo bien pelo castaño y un poco de ondas que lo hace ver más lindo.
Vestido completamente de negro que hacen resaltar más sus ojos verdes.

—Gracias, lo escucho a menudo—bromeo. Él asiente


asiente y un camarero se acerca y nos pide nuestras
nuestras órdenes.

Él saca una libreta y comienza a hacerme las preguntas de cómo conocí a Nicolás, sobre esa noche, cosa que me
hace revivir la herida que sigue aquí en mi corazón intacto, pero sé que no lo hace en mala forma, es su trabajo y tiene
que investigar. Mis ojos están empañados por las lágrimas que se me acumulan y él me desliza una servilleta. Él sigue
preguntándome cosas de Nicolás y sobre esa noche tanto que hasta me marea y quiero vomitar del asco.

—No puedo más, te lo conté todo—digo mirándolo con odio.

—Lo siento Anastasia,


Anastasia, es mi trabajo hacer estas
estas preguntas, pero
pero ya con esto tenemos
tenemos tu declaración. —Me limpió las
lágrimas y me observó fijamente.

—¿Por qué me miras así?

—Porque te admiro, eres


eres una chica valiente y hermosa que ha sufrido
sufrido mucho, pero aun así sigues con tu cabeza bien
en lo alto—en ese momento dejan nuestro desayuno en la mesa, pero yo ya no tengo hambre—. Jamás dejes que
algún hombre te lo quite.

—Vale.

Nos quedamos callados y yo lo observo como él come. No tengo hambre, se me cerró el apetito y creo que él lo sabe
porque llama
debe estar al camarero para
acostumbrado envolverlo
a escuchar cosaspara llevarlo.
horribles Me adoy
o ver cuenta
gente de que Harry es un hombre muy inteligente y
asesinada.

—Al menos toma un poco


poco de café. —Yo asiento,
asiento, doy un sorbo—.
sorbo—. Perdóname a veces,
veces, no me doy cuenta
cuenta cuando estoy
siendo un poco brusco con las preguntas, pero es mi trabajo, no quise que revieras ese recuerdo.

—No me pidas perdón, lo entiendo. —Pongo


—Pongo un mechón detrás
detrás de mi oreja.

—Y... ¿porque no tienes


tienes novio? —Pregunta
—Pregunta apoyando sus codos en la mesa.
—Porque el amor es una
una mierda.

Él niega con la cabeza una y otra vez haciendo que varias ondas caigan en su frente.

—Eso no es verdad, mirarme a mi yo solo he tenidotenido una novia que dure con ella cinco años
años y terminamos, pero no
no por
peleas, fue por el futuro de ella que le ofrecieron una beca muy importante en los Estados Unidos y ahora sé que tiene
novio y le deseo lo mejor, así como ella a mí.

—Bueno, eso es lindo—hago


lindo—hago una mueca—,
mueca—, pero en tu caso,
caso, mira el mío...lo horrible que
que fue enamorarme de alguien
como Nicolás.

—Tienes razón, pero eres


eres joven Anastasia y tienes
tienes recién diecinueve
diecinueve años.
—Estás siendo un cursi,
cursi, yo pensé que eras
eras un playboy que baja las bragas de todas las chicas y que no te importaba
las relaciones.

—Me gusta ser coqueto


coqueto y tener mis noches locas,
locas, pero eso no significa
significa que no quiera tener una novia.

Me observó fijamente tanto que tuve que desviar la mirada.

—Soy un hombre, Anastasia.


Anastasia. Tengo veinticuatro
veinticuatro años, estoy soltero
soltero y tengo que decirte que muy pocas
pocas chicas me han
parecido interesantes hasta el momento, pero cuando una chica me interesa, se lo hago saber.

—Y me lo cuenta ¿Por qué?


qué? —Muevo mi mano.

—Porque me interesas, Anastasia, y me gustaría


gustaría conocerte un poco
poco más—una sonrisa aparece
aparece en mis labios, pero
pero es
porque estoy a punto de reírme en su cara porque estoy seguro de que es una broma entre Simón y él.

—No tiene lógica, apenas


apenas nos hemos conocido
conocido hoy, en serio que
que cada día que pasa encuentro que los hombres están
están
más locos. —Lo provocó.

—Es que no crees en el amor a primera vista.

No puedo evitarlo y me río porque es algo estúpido y me parece ilógico que un chico tan guapo que de seguro es un
rompecorazones esté diciendo esto es estúpido, en serio alguien sigue creyendo en eso.

Él me observa en silencio.

—No lo dirás en serio, ¿verdad?


¿verdad?

Él apoya sus codos en la mesa y me observa atentamente.

—Muy en serio Anastasia.


Anastasia.

Lo observé y él me sonrió divertido como si yo fuera para él un jodido desafío. Me levanté de la mesa.

—Muy bueno el desayuno


desayuno e interesante conversación, pero tengo
tengo que ir a clases—él
clases—él se levantó y pagó
pagó la cuenta.

Me bajó de su moto y miró de reojo mi universidad. Harry toma mi mano y acaricia mi mano. Mi vista se dirige hacia
donde su mano acaricia la mía. Me aclaro la garganta y recupero mi mano.
—Me das tu número, porpor favor. —Puse mis manos en
en la cadera—. Es por
por si tienes información nueva
nueva sobre Nicolás o
por si estuvieras en peligro.

—Está bien—le doy mi número


número e igual a mí. —Gracias
—Gracias por el desayuno.

—Gracias a ti por tu compañía—me


compañía—me quedo desconcertada
desconcertada porque no entiendo realmente
realmente a este chico.

—¿Ah?

—No soy un hombre idiota.


idiota. Soy un hombre decidido
decidido y cuando alguien
alguien me interesa lo doy
doy todo. Creo que es un dato
que debería saber Anastasia.

—Tienes que ser profesional.


profesional. Adiós.

Me despido de él. Doy la vuelta y veo a Diego apoyado en su todoterreno fumando. Primera vez que lo veo fumar
¿desde cuándo empezó a fumar? Camino por su lado y él me toma la mano.

—¿Qué haces con ese tipo? — Pregunto dándole otra calada


calada a su cigarro.

—¿Qué haces aquí?

—Yo pregunté primero y te esperaba para que


que habláramos, tenemos
tenemos muchos de que hablar—soltó el humo. Observe a
todas partes—. No huyas. —Dice leyéndome el pensamiento.

—Asuntos con él y no tenemos nada que


que hablar, Diego.

—¡Asuntos con él! —Exclamó


—Exclamó y me soltó el humo en
en toda la cara, me miro enojado—.
enojado—. Te recuerdo que eras mi novia,
joder, eras mi novia.

Me quedé callada y apreté mis labios.

—Ya te acordaste, eh
eh lo recuerdas Anastasia.
Anastasia. —Me gritó haciendo
haciendo que diera un paso
paso hacia atrás.

—Tú mismo
nuestro lo acabas
terminó de decir:
hace más dde
ecir:
tres"era tu novia"
meses, —digo haciendo comillas con los dedos en que
—digo
Diego. que era tu novia. —. Lo
Lo

—¿Por qué desapareciste?


desapareciste? Te llamé por un mes todos los putos, días,
días, horas y minutos, ninguna
ninguna me contestabas,
contestabas, ¿Por
qué?

—Que ganas con saberlo—murmuró


saberlo—murmuró mirando al suelo.
suelo.

—Porque me destruiste Anastasia. Me destruiste cuando te fuiste—susurra


fuiste—susurra acercándose a mí.

Él tomó mi barbilla entre sus dedos y mi corazón se aceleró al sentir de nuevo su tacto.

—Te duele verme feliz de nuevo con alguien más, ¿verdad? Después
Después que tú me destruiste
destruiste por completo. Te duele
duele que
vuelva a sonreír.

Me solté de su agarre e intenté pasar, pero él tomó mi brazo y me


m e jaló hacia atrás. Lo miré sorprendida.

—Ya veo que vuelves


vuelves a ser la chica desagradable
desagradable que siempre fuiste.
fuiste.

Me duele jodidamente sus palabras, me quema por dentro, siento que me está destrozando por dentro, porque él no
sabe nada. No tiene una puta idea de nada y aunque me duele él merece ser feliz con alguien más, es por eso por lo
que no intento defenderme.

—Aléjate de mí, Anastasia—,


Anastasia—, susurro con odio,
odio, mientras su mano acaricia
acaricia mi mejilla.

Estaba quieta, sentía que no podía hablar, no tenía ánimo para pelear con alguien. Estoy agotada, tuve una noche
llena de mis pesadillas y después de hablar con Harry y tener que revivir todo de nuevo me había dejado sin energía.
Así que ahora estaba aquí escuchando al chico que amaba como él, ahora me desprecia y no sé qué me duele más, si
tengo que mantenerlo lejos de mí o sus palabras.

—Aléjate de mí, no me vuelvas a joder mi puta vida—mis ojos se empañaron,


empañaron, pero lo cerré rápidamente
rápidamente y asentí—.
Solo aléjate de mí, porque no puedo perdonarte.

Se alejó rápidamente de mí y entró a la universidad. Me limpié rápidamente una lágrima que rodaba por mi mejilla y
me senté en una banca. Necesitaba respirar profundamente antes de intentar sonreír y fingir que no me pasaba nada,
porque tengo que actuar como si no me importara una mierda.

La vida es una perra injusta, pero no me dejaré vencer por ella—me digo a mí misma.

Entré en mis clases e hice todo lo correcto que tenía que hacer, hablé con mis amigos y sonreí, tiré bromas con ellos,
me guardé mis sentimientos al ver como Diego y Bárbara se besaban frente a mí y subían fotos a su instagram
mostrando al mundo lo mucho que se querían. Y fue así cada puto día de la semana en donde todo se había vuelto
una maldita rutina donde tenía que fingir, sonreír, bromear, tomar apuntes.

La única persona con la que podía hablar era con Simón, quien estaba estudiando para unos exámenes importantes y
no tenía tiempo, pero aun así me llamaba toda la tarde para hacerme reír y que no me preocupara tanto.

Será posible que me vuelva a enamorar de Simón—miró por última vez el mensaje que mando y una foto de él
haciendo cara chistosa. Supongo que ambos estamos nerviosos por el sábado y tratamos de darnos ánimos.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para, quedémonos en casa.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 41
Me rasco el cuello y camino de un lado a otro por mi departamento esperando el mensaje de Simón, siento que me
ahogo, no quiero ir a esa casa, pero debemos tener más pruebas. Estoy aterrada porque vamos a invadir
i nvadir su casa y
me da miedo que nos atrapen.

Por suerte hoy día tiene una pelea importante de boxeo así que será el momento perfecto para entrar a su casa, no sé
cómo lo hizo Simón, pero tiene una llave de su casa. Él me dijo que tenía a alguien adentro, pero aún no me dijo quién
es.
<Simón a las 11:34 a.m.>

"Bonita, estoy abajo.

Pd: Todo saldrá bien, somos el mejor equipo"

Sonrió con su mensaje y tomó mi mochila, en donde llevo guantes, cámaras y linternas todo lo que creí necesario para
entrar en esa maldita casa. En ese momento entró en el ascensor y está Diego. Lo saludo, pero él no me devuelve el
saludo.

Siento un pinchazo porque está manteniendo su palabra que se iba alejar de mí y en cierta parte me alivia, no quiero
que nadie le haga daño a él o Alejandra, lo que me hace pensar que tengo que estar más encima de ella, la ventaja de
vivir en el mismo edificio de Diego es que puedo vigilarlo desde cerca.

De repente siento que el ascensor frena con búsqueda. Miro a Diego y veo que él presionó el botón de emergencia. Se
acerca a mí y me mira enojado, pero qué le pasa a este chico ahora.

—¿Sabes algo, Anastasia?


Anastasia? Cuando te mudaste
mudaste aquí, me sentía
sentía feliz porque sabía
sabía que tenía más posibilidades de
conquistarte y pasar tiempo juntos, pero ahora odio que vivas aquí. Joder, lo odio.

Apreté mis puños, porque se está pasando. No le estaba haciendo nada y ahora quería que me de mi departamento.

—Odio que estés aquí


aquí de nuevo frente
frente a mí—se acercó a mí, nos miramos fijamente—. Odio tener que verte en
en mi
universidad, odio que seas amiga de mi mejor amigo, odio que vivas en mí mismo edificio. ¿Sabes cuánto odio eso?
Mucho, no quiero verte, pero el puto destino no sigue juntando a la fuerza.

Estiré mi mano y apreté de nuevo el botón, porque ya no quería seguir escuchando cuanto me odia. Me lastima
mucho, pero tengo que aparentar, aunque por dentro quisiera llorar.

—No sé porque volviste, Anastasia, pero ojalá


ojalá nunca hubieras vuelto—susurra.
vuelto—susurra.

Doy varios pasos hacia atrás y me apoyo en la fría pared del ascensor. Mis ojos se empañan, se está pasando con lo
de ser cruel. Las puertas del ascensor se abren y veo a Simón esperando afuera y no dudó en abrazarlo.

—¿Qué te hizo ese imbécil,


imbécil, bonita? —Sentí como
como Diego derrapó con su todoterreno y después
después aceleró.

—Nada que no pueda


pueda soportar—trato de
de sonreír.

—Recuerda que mientras esté yo aquí, nadie


nadie puede herirte, bonita—me
bonita—me dio un beso
beso en la frente.

—Estoy bien, Simón.

—Me da miedo que sigan


sigan lastimándote y que
que se lleven todo de ti, Anastasia—dice mirándome
mirándome a los ojos con tanta
sinceridad que me da miedo.

—Se nos hace tarde—trato


tarde—trato de sonreír.
Nos subimos a su auto y se puso en marcha hacia el aeropuerto y me fue contando cómo le fue en sus exámenes que
ya eran los últimos que le faltaba poco para titularse de abogado, vi que estaba emocionado y tiraba bromas sobre sus
compañeros y sonreí como siempre él me estaba subiendo ánimo.

******

Estábamos comiendo mientras vigilábamos, esperando que saliera de su casa, faltaba una hora aún para su pelea. Él
estaba callado, supongo que es porque ambos estamos nerviosos de lo que podamos encontrar ahí adentro.

—¿Estás nerviosa? —Pregunta


—Pregunta mirándome.
—Se nota—bromeo con una sonrisa—¿y tú?
—Un poco, ¿sabes algo?
algo? Los besos ayudan
ayudan a calmar, una vez
vez lo leí. —Solté una risa —. Así que tal vez, deberíamos
besarnos para relajarnos—movió sus cejas arriba y abajo.

No podía parar de reírme, era un imbécil, es que nunca se va a poner serio aun cuando estábamos a punto de entrar a
la casa y que podía ser quizás un crimen de allanamiento de morada.

—¡Que imbécil! —Dije aun riéndome.


riéndome.
—¡Que! bah—hizo un gesto con su mano—.
mano—. Soy putamente genial,
genial, vamos un beso y ya verás cómo se nos
nos quita.
Además, un beso de buena suerte—me guiña el ojo.

—No voy a caer aun por


por ti, Simón.

Tomó mi mano y se acercó tanto a mí que me quedé embobada mirando sus ojos azules, su nariz acarició la mía, su
otra mano fue a mi mejilla.

—¿Cuánto más necesita para caer por mí?

Me mordí el labio inferior y él bajó la vista a mis labios. Sentía que mi respiración se alteraba, pero me alejé porque vi
como Nicolás salía con tres hombres y una mujer rubia que debía tener unos veinte años.
—Momento para lucirnos, bonita—me
bonita—me dice cuando
cuando vemos que la casa queda todo oscura.
oscura. Nos bajamos del auto
auto y
cruzamos la calle. —A trepar—ambos comenzamos a trepar sin problemas sobre la reja y saltamos al pasto. Él me
agarra de la cintura.

—Seamos rápidos, cuidadosos


cuidadosos y no dejemos huella—me susurra antes
antes de darme un suave beso en los labios.

Toma mi mano y comienza a caminar hacia el patio trasero de la casa, saca una llave de su bolsillo y abre la puerta.
Yo abro mi mochila y sacó los guantes, las cámaras y linternas. Ambos nos ponemos los guantes y Simón limpia
li mpia con
un pañuelo la manilla no dejando sus huellas.

Entramos en la casa y nos quedamos quietos por unos minutos para ver si hay alguien o algo.

—Tú arriba Anastasia. Yo revisaré aquí y el sótano—me


sótano—me dice.

Yo asiento y subo con cuidado las escaleras. La verdad, es una casa muy bonita, es toda blanca. Cuando llegó arriba
entró en los cuartos, pero están vacíos la mayoría, hasta que llegó al fondo y observo que es su cuarto. Entro y no veo
nada fuera de lo común, hasta que una foto llama mi atención y es mía con él cuando teníamos ambos dieciséis años.

Observo la foto porque éramos felices, se nota en mi mirada que lo amaba y que hubiera hecho por él cualquier cosa
en ese momento y no sé ahora si su amor era sincero por sus acciones. Dejo la foto ahí aun cuando quiero hacerla
añicos, pero no tengo que dejar huellas.

Bajo las escaleras y busco a Simón, pero no lo encuentro hasta que veo que hay luz que proviene del sótano, bajo con
cuidado y suelto un grito de horror al ver la pared llena de fotos mías, de Diego, Alejandra, de los gemelos, Jonathan y
Simón.

—No grites, bonita—se acerca


acerca a mí y me acaricia la mejilla—.
mejilla—. Seamos rápido, saquemos
saquemos fotos y dejemos
dejemos todo intacto
¿vale?

Yo asiento, me acerco al mural donde un escalofrío recorre mi espalda porque acabo de darme cuenta de que Nicolás
tiene más fotos mías que yo misma. Observo miles de fotos y veo que hay fotos de Diego conmigo tomados de las
manos y otras con Barbara, fotos mías con Alejandra. Niego con la cabeza y me alejo. Me acerco a la mesa que tiene
un cuchillo clavado en la mesa, me acerco más y el cuchillo traspasa una foto de Diego donde salimos juntos
caminando.

Respiro profundo: <<Quiero dejar de ser un maldito amuleto de mala suerte, estoy condenado a todas las personas>>
—Miro de reojo a Simón que
que está concentrado
concentrado sacando fotos <<incluso
<<incluso te estoy condenado
condenado a ti>>.
Camino por el sótano. Miro a Simón que está sacando fotos a un libro lo miro, me doy cuenta de que muchas chicas
son boxeadoras. Muchas con las que he peleado y otras no. Me abrazo a mí misma y me acerco a una mesa de
madera, veo que hay una nota escrita por Nicolás, la tomo y la guardo dentro de mi pantalón. Veo un mueble y lo abro,
veo muchas pistolas, bates de béisbol y martillos, cadenas ¿Qué es esto?

—Últimas fotos y nos vamos.

—Por favor, quiero irme—tal como


como dijo él, tomó las últimas
últimas fotos y subimos las escaleras,
escaleras, dejamos todo intacto.
intacto.
Cuando estuvimos en coche pude respirar con tranquilidad, pero justo en ese momento llega Nicolás junto con dos
coches de lujo que ya lo reconocía era de esos sujetos.

Nicolás empuja a una chica al suelo y le pega una patada y otro hombre se la lleva dentro de la casa, el hombre de
traje habla con él. Nicolás se dirige de nuevo a su auto y saca a otra chica que la sujeta del brazo con fuerza. El
hombre de traje sonríe, ahora es él quien toma el brazo de la chica.

—Está vendiendo a esa mujeres—susurro. Él me mira con los ojos abiertos—.


abiertos—. Lo seguí muchas veces,
veces, las droga y las
golpea para que estén totalmente sumisas para el comprador.

En ese momento el hombre de traje se sube a su auto y se aleja rápidamente.


r ápidamente. Nicolás habla con otro hombre, entra en
su casa. Simón prende su auto, se aleja rápidamente de la casa de Nicolás hacia el aeropuerto.

Cuando estábamos en el avión Simón me abrazaba fuertemente y apoyé mi cabeza en su pecho. Estoy agotada,
supongo que fue exitoso ya que tenemos más pruebas y él sacó también una foto a Nicolás cuando llegó y le golpeó a
esa chica.

Levanté un momento mi vista y él me estaba mirando con una sonrisa que siento que poco a poco comienza a salir de
nuevo esos sentimientos y recordé porque había caído por este chico, porque me había gustado, porque dejé que él
fuera tan importante en mi vida y porque lo elegí para ser el primero en muchas cosas.

—Esa mirada—murmuró acercándose


acercándose más a mi—. Es como me mirabas antes, Anastasia.
Anastasia.

—No tengo ninguna mirada, por cierto, tengo


tengo que ir al departamento
departamento de mi rubia bonita,
bonita, tengo que vigilar
vigilar más.

Él asintió y me volvió a atraer a su pecho y cerré los ojos, estaba agotada y aún falta una hora de vuelo. Simón
estacionó su auto frente al edificio de Alejandra. Me desabroché el cinturón y le di un beso en la mejilla.

—Te quiero, bonita—me susurro antes de bajar


bajar al coche.

Sentí que me llegaba un mensaje a mi antiguo celular. Abrí el mensaje y no pude evitar comenzar a llorar. Era una foto
del cadáver de mi hermano y el número era de Nicolás.

<Desconocido a las 12.45 p.m.>

"Vigila a tus amigos, sobre todo a tu rubia bonita.

Entiende que tú eres mía y que tienes que volver tú misma a mí".

Apoyé mi espalda en la pared y cerré los ojos, porque me tortura de esta forma, que fue lo que le hice yo a él, mi único
error fue amarlo. Me quedo unos minutos llorando, esperando que se pase un poco, pero no puedo, porque no me
mato a mí en vez de mi hermano, porque no me mata de una vez. Mi hermano era que él tenía que vivir, no yo.

Me secó las lágrimas y subo al departamento de Alejandra. Tocó con fuerza la puerta, porque necesito verla y
comprobar que está bien. La puerta se abre y un Diego sonriente me recibe hasta que se da cuenta que soy yo y su
sonrisa se borra. Agacho la mirada y me aclaro la garganta.

—Puedes llamar a Alejandra—Él


Alejandra—Él asiente y le grita a Alejandra. La rubia
rubia se asoma y yo levanto
levanto la mirada. Ella sin
dudarlo me abraza fuertemente.
—¿Qué te pasa, Anastasia?
Anastasia? —Preguntó mientras la abrazo con fuerza
fuerza y escondo mi cara en su cuello. Siento
Siento que
puedo respirar a ver que ella está bien y que nadie le ha tocado. El objetivo era Alejandra, él sabe que si algo le pasa a
ella no podría soportarlo.

—Es solo que se va acercando


acercando la fecha en que mi hermano murió y ya van a hacer tres años.

Alejandra me abraza con más fuerza y me acaricia la espalda, lloro porque tengo miedo de que algo malo le pase a
ella. Alejandra me abraza mientras me calmo.

—Tu hermano estaría orgulloso


orgulloso de ti Anastasia.
Anastasia. Eres tan fuerte y estoy segura de que
que a él no le gustaría
gustaría verte así.

—Soy mala—murmuró ya más calmada


calmada limpiando algunas lágrimas que caen por
por mis mejillas. Alejandra toma mi
mano y la entrelaza con la suya.

—No lo eres, Anastasia—me


Anastasia—me quedo callada porque
porque ella no sabe nada—. Mírame.

Toma mi barbilla con su mano.


m ano.

—No lo eres.
tu corazón Eres
y sé queuna buena persona
buena
tu hermano que le ha
que
está orgulloso detocado
ti y de pasar
plaasar porfuerte
mujer cosasenjodidas,
jodidas
l a que, pero
la te hasnoconvertido.
lo eres hay
hayEres
bondad
una dentro
de las de
personas más buenas que he conocido, estoy segura de que darías la vida por las personas que amas y ¿sabes lo
que significa eso? —Me quedo callada mirando sus ojos azules—. Que eres una de las personas más increíbles,
buenas y nobles que hay en este mundo.

—Tampoco te pases—apoyo
pases—apoyo mi cabeza en la pared.

—Te amo tonta—la miro y ella


ella tiene una enorme sonrisa que me hace pensar que tengo que contarle en algún
momento todo. Ella merece saberlo.

—Te amo rubia, tonta—ella


tonta—ella me saca la lengua—.
lengua—. Si ves a Nicolás cerca de
de ti, aléjate de él, ni siquiera se te ocurra
hablar con él ¿me lo prometes?

Ella hace una mueca.

—Tan misteriosa Anastasia.


Anastasia. Te lo prometo además que si lo veo...El combo
combo que le va a llegar
llegar su cara no se lo salva
salva
nadie—bromea.

En ese momento la puerta se abre y asoma su cabeza Cameron que nos sonríe con una enorme sonrisa. Mi amiga
suelta un suspiro. Chica tonta y enamorada—me digo a mí misma.

—¿Todo bien chicas? —Pregunta


—Pregunta hincándose
hincándose al lado de Alejandra.
Alejandra. Yo asiento.

Nos levantamos y yo miro hacia el ascensor. La rubia toma mi mano.

—Quédate con nosotros.


nosotros.
—Mmm..., no lo sé. Me duele
duele la cabeza.

—Por favor, te doy una


una pastilla que será el
el santo remedio—ella juntó
juntó sus manos y me hizo un puchero.

Solté un largo y fingido suspiro. Entramos todos adentro de su departamento y camino en donde están los sillones. Me
siento al frente de Diego, quien estaba besando a Barbara.

Me quedé mirando la escena por fuera, estaba tranquila, pero por dentro quería que esto acabara pronto, quería ver a
Nicolás en la cárcel. Quería ser libre de nuevo aun cuando por el camino perdí tal vez el amor de Diego, pero sé que
hice bien en alejarlo aún cuando él me odie y jamás se entere de la verdad.

Alejandra se sentó a mi lado y depositó una pastilla en la palma de mi mano, tomé el vaso, pero mi pulso tembló. Ella
me miró sorprendida.

—¿Te encuentras bien?


bien?

Yo asentí y tomé la pastilla de una buena vez. Ella me abrazó, pero necesitaba respirar un poco de aire.

—Necesito estar un momento


momento sola—susurre a su oído,
oído, ella insistió en salir
salir conmigo, pero yo quería
quería estar sola—. Por
favor, solo unos minutos—le suplique.
Ella me frunció el ceño, pero asintió. Cuando salí a la terraza el viento me abrazó. Apoyé mis manos en la barandilla y
miré hacia el vacío, un oscuro pensamiento pasa por mi mente, solo tengo que saltar al vacío y esto acabaría.
Acabaría con lo de esconderme y fingir con el mundo, acabaría con poner en riesgo las vidas de las personas que amo
y todo sería más fácil, si dejo de respirar, pero sería una maldita cobarde y mi hermano jamás me lo perdonaría. Él
siempre dijo que era una guerrera y no pienso defraudar sus palabras.

Me limpio las lágrimas con rabia porque esto recién comienza y no puedo ser débil y estar pensando en la manera
más fácil de acabar con mi vida. "Soy una guerrera y no me dejaré vencer por la vida, las mujeres podemos con esto y
mucho más" —me dije a mi misma.

Miro de reojo a Diego, quien está mirando


mir ando en donde estoy, pero vuelve a besar a Barbara. Solté un suspiro, me duele
Diego sí, pero soy más fuerte que eso o si no pregúntale a mi ex novio que me vendió a siete hombres por más de
diez millones de euros para que me violaran. Besarte con distintas chicas lo puedo soportar porque ya me lastimaron
de la peor forma.

Recuerdo que hace dos años atrás probablemente me hubiera dolido Diego, pero ahora parece un juego inmaduro.
Hace dos años todo era distinto en mi vida. Creía que tenía al chico perfecto para mí, pero él solo me vio como un
objeto sexual para venderme a los mejores compradores de mi cuerpo. Mientras yo le juraba mi amor eterno hacia él,
Nicolás no tuvo compasión con mi hermano en matarlo entre siete hombres a golpearlo frente a mí en donde yo estaba
encadenada en un sótano.

Me limpio las lágrimas porque como se supera algo así, cómo puedo yo volver a confiar de nuevo en la
l a gente, cuando

ahora siempre
llevando lo pocoespero que ladentro
que queda gente de
memí,
muestre
porquesume
peor cara.
está NicolásMe
matando. mevuelve
mató ahace dosdolorosamente
matar años en vida yyahora
no sé se está
cuánto
más de mi pueda ver cuando esto termine. —Me limpio las lágrimas.

En ese momento me entra una llamada de Harry, la corto porque no tengo ánimo de hablar con nadie y me quedo
mirando la hermosa Barcelona y el frío parece ser mi mejor amigo y siento que de nuevo me llama Harry, qué pesado
es. Contesto la llamada:

—Por fin, pensé que te había pasado


pasado algo, ¿en dónde
dónde estás?

—Estoy bien. —Miro de reojo


reojo y veo que Alejandra
Alejandra me mira y se sienta al lado mío—. Estoy con mi mejor amiga.

—Tenemos que vernos, te voy a presentar a la que está a cargo


cargo del caso—escuché que sonaba la alarma
alarma de un auto
y después un portazo—. La jefa volvió y quiere conocerte.
—Tiene que ser ahora son—me despego el
el celular y veo que son
son la una de la mañana—:
mañana—: son la una de la mañana,
estoy algo cansada.

—Será rápido, dime que te voy a buscar—suelto


buscar—suelto un suspiro y termino dándole la dirección del departamento de
de
Alejandra. Ella me observa con ceño fruncido, pero se mantiene callada hasta que termino la llamada.

—Están investigando la muerte de mi hermano—suelto


hermano—suelto de repente porque en cierta parte
parte es verdad.

—Tu hermano merece justicia—entrelazó


justicia—entrelazó nuestras manos—.
manos—. Sé sincera conmigo
conmigo Anastasia, esto te
te traerá algo de paz
paz
en tu vida o te lastimará más y se seguirá llevando más de tu alegría.
Mire un momento al cielo lleno de estrellas y luego a ella.
—Me traerá más paz y siento
siento que por fin se hará
hará justicia a mi hermano, lo extraño tanto—ella me atrae hacia su pecho
pecho
—. La vida fue tan injusta con él, no merecía
merecía morir...yo debería haber
haber muerto. —susurro. Ella
Ella se tensa y se separa
separa de
mí.

—¿Cómo que debiste morir tú? tú? —Me quedo callada


callada y ella limpió mis lágrimas—. Ninguno
Ninguno de los dos merecía nada.
Escúchame muy bien, Anastasia, la vida es un perra y muy injusto que nos hace sufrir mucho. Tu hermano tenía un
futuro brillante al igual que tú, muchas veces nos van a ocurrir cosas dolorosas y la vida nos va a golpear fuerte, pero
tenemos que seguir y estoy segura de que a tu hermano no le gustaría verte así.

—La vida es una perra,


perra, pero no me dejaré vencer por ella—murmuró. Ella asiente, en ese momento
momento sentimos el grito
de Cameron. Nos acercamos y veo que Harry anda con su uniforme de policía.

Todos lo miran y yo hago las presentaciones, nos sentamos en el sillón. Alejandra le ofrece un vaso de agua.

—¿Policía? Eres muy joven—suelta


joven—suelta Alejandra sin descaro.
descaro.

Harry se quita la gorra junto con su arma que la deja en su pierna. Toma un sorbo de agua. Miro de reojo a Diego,
quien me está mirando
mir ando atentamente con cara de preocupación. Seguro que se está preguntando qué hago con Harry,
cosas que no había pensado que él se pudiera preocupar y me aterra que intente volver a hablarme.

—Tan joven tampoco tengo


tengo veinticuatro años,
años, pero soy el más joven
joven donde trabajo—él
trabajo—él se encoge de hombres—. Te
puedo asegurar que ser policía no es fácil, pero me encanta lo que hago y también a ayudar a chicas guapas—me
guiña el ojo.

Niego con la cabeza, miro como Alejandra evalúa a Harry descaradamente e incluso Barbara.

—¿En serio? Yo creía que


que era un playboy disfrazado de policía —él se atraganta con
con el agua y no puedo
puedo evitar que se
me escape una risa haciendo que Alejandra también se ría.

—¡Anastasia! —Exclamó Harry.

—¡Harry! —Exclamó con su tono tono de voz, él me mira divertido.


divertido. —Solo quería que
que me aclararas un punto
punto como me
dijiste que te gustaba tener tus noches locas—bromeo. Alejandra estaba muerta de la risa al igual que Cameron. Yo le
le
guiñe un ojo a la rubia.

—¡Dios mío! Eres descarada—dijo


descarada—dijo con tono de diversión.
diversión.

Nos quedamos un momento callado antes de que él soltara una carcajada y todos reímos e incluso se unió incluso
Barbara, pero Diego estaba serio y me fulminó con la mirada.

—¿En dónde se conocieron?


conocieron? —Pregunta Cameron.

—Por Simón, es mi amigo—respondió


amigo—respondió Harry. La rubia abrió
abrió los ojos con sorpresa y sé que en su mente
mente está
trabajando a mil por hora. —¡Y qué suerte la mía!

—¿Por qué? —Preguntó


—Preguntó la rubia.

—Porque hace tiempo que una chica no me llama tanto la atención


atención — Lo miré de reojo
reojo —, pero me estoy saltando
saltando
muchos reglamentos tanto como policía y de amistad.

Cameron tomó otro trago de su cerveza y abrazó a la rubia, me encantaba su pareja son perfectos juntos.

—Pero si Simón es tu amigo y te gusta Anastasia,


Anastasia, estaría faltando
faltando al código de hombres,
hombres, ya sabes que no te interesa
la misma chica que tu amigo.

Me quedé callada porque en cierta parte era verdad, aunque yo no entendía los hombres y dicen que las mujeres
somos complicadas, no se miran primero antes de decir eso.
—Tal vez si o tal vez no, el amor te ciega y tal vez
vez él no se da cuenta
cuenta que su historia ya pasó—me levanté del sillón.

—Tú no sabes nada—dije


nada—dije enojada—. No te te metas en mi relación con
con Simón porque se nota
nota que no eres tan amigo de
él, porque no sabes nada de nuestra relación, joder.

Harry me miró sorprendido e incluso yo estaba sorprendida de haber dicho eso. Él se levantó y se puso de nuevo su
arma y la gorra.

—Lo siento, Anastasia,


Anastasia, si dije algo incorrecto sobre la relación que hay entre ti y Simón, pero somos amigos, pero no
tan cercano como podrás notar. Él recurrió a mí para que yo les ayudara y lo hago porque es mi trabajo, pero tampoco
voy a despreciar la oportunidad de conocerte.

—Podemos irnos—me acerqué


acerqué a la rubia y la abracé
abracé con fuerza. Ella me susurró al odio que estaba ardiente el policía
haciéndome reír. Me despedí de todo y Harry también.

Cuando llegamos a su auto él me abrió la puerta e incluso la cerró, rodeó su auto y se subió en la parte del conductor.
Nos quedamos callados un momento antes de que él rompiera el silencio.

—¿Tienes miedo, Anastasia?


Anastasia?

Lo miré con los ojos abiertos, era obvio que tenía miedo, esto hace rato que se salió de mis manos. No sabía de lo que
era capaz Nicolás, pero ahora lo sé y me da mucho miedo.

—Si. No de lo que me pueda


pueda pasar a mí, sino
sino de las personas que amo y que él las
las pueda lastimar.

—Eres admirable y tienes unun buen corazón, sigues protegiendo a tu expareja Diego. Él que estaba con
con otra chica y tú
aún así quieres seguir cuidándolo aun cuando te lastima.

—Como sabes...

—Simón me lo contó todo


todo sobre ti y dado que
que Nicolás también estuvo
estuvo vigilando a Diego,
Diego, Alejandra, tus gemelos,
gemelos,
Jonathan y tus padres. Muchas veces vigilé a tus amigos sobre todo a Diego.

Me miró de reojo.

—Me parece increíble como eres de fuerte, estabas


estabas en esa misma habitación
habitación viendo como el chico del que estás
estás
enamorada está con otra chica y tú protegiéndolo desde las sombras para que no le pase nada malo. Eso es de
admirar no cualquier persona lo haría. La mayoría son egoístas y piensan en sí mismos.

Juegue con los dedos de mi mano.

—Tanto se me nota que


que lo sigo queriendo.
queriendo.

—Si es muy evidente. —Estiró


—Estiró su mano y acarició mi mano—.
mano—. No mereces sufrir Anastasia.
Anastasia. Los detendremos
detendremos juntos,
lo prometo.

—Solo quiero ser libre aun


aun cuando en el camino
camino perdí a alguien importante para mí. Quiero
Quiero dejar de sentirme como
como si
fuera un amuleto maldito para la gente que amo.

—Lo detendremos. Puedes


Puedes confiar en mí ahora—estiro
ahora—estiro su mano y yo la apreté—. Ya verás
verás que vamos a ser un buen
equipo.

—Recuerda a Simón.

—Por supuesto, también


también estaba dentro del
del buen equipo, ya verás como pronto él caerá y tú podrás ser libre.

—Gracias.
—Me dejarás conocerte mejor.
mejor.
—No te darás por vencido,
vencido, ¿verdad? Chico de amor a primera vista.

Soltó una risa antes de arrancar su auto. Su teléfono sonó y él contestó la llamada. Su ceño se frunció y decía okey o
no hay problema jefa, cuando cortó la llamada, me miró de reojo.

—Mi jefa tuvo una emergencia


emergencia y por el momento soy el que está a cargo del caso, no te molesta tener que verme más
seguido ¿verdad?
Suelto un enorme suspiro haciendo que él se ría. Le pedí que me llevara a mi departamento que estaba casada y él
aceptó. Me contó un poco más sobre su trabajo y su vida.

Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para, quedémonos en casa.

Otra cosa el martes intente subir un nuevo capítulo, pero wattpad me borro dos veces el capítulo y después
me salia fallo de conexión ese día a mucho no le funcionaba wattpad y lo avise en mi instagram. Bueno pero
aquí esta el capítulo del martes y mañana se sube otro capítulo.

Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste

Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤

No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos

Un abrazo gigante de oso 

No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo

Instagram: Vanesa Osorio Guerrero


Aquí les dejo fases de mi Instagram que subo de mi libro

Capítulo 42

Otro lunes de mierda, estoy muy segura de que odio los lunes. Presioné de nuevo el botón de ascensor porque se
estaba demorando y mi Uber ya estaba abajo esperándome. Las puertas se abrieron y entré con Diego, quien me
saludó con una sonrisa tierna. Me giré para mirarlo.

—No me vas a saludar, Anastasia—Abrí


Anastasia—Abrí los ojos porque
porque yo no entiendo
entiendo a los hombres en
en serio que están más
más locos.

—Depende si voy a recibir


recibir palabras de odio, pues
pues no.

Él soltó un largo suspiro y yo lo miré de reojo.

—Me he comportado muy mal contigo, cuando tú no me has hecho


hecho nada, perdóname.
perdóname. Supongo que
que fue la impresión
de volver a verte.

Yo asiento, porque no quiero que se vuelva a acercarme a mí, veo que él da dos pasos hacia mí.

—Tratemos de llevarnos bien.


bien.

Lo observé detenidamente y me tomé el tiempo de mirarlo bien, andaba con una polera blanca de mangas
m angas largas y
pantalones negro-rotos en la rodilla. Me di cuenta de que él también me estaba mirando.
—Tu novia me odia, pero
pero supongo que podemos ser educados
educados el uno con el otro.
otro.

Él soltó una risa y yo lo miré, porque se reía.

—Si Bárbara siempre te ha odiado—se encoge


encoge de hombros—. Me alegro
alegro de verte de nuevo,
nuevo, Anastasia—tomó mi
mano y le dio una suave caricia que hizo que mi piel se pusiera de gallina y el pulso se altera. Retiré mi mano
rápidamente, pero creo que él se dio cuenta.

Salí rápidamente del ascensor en donde saludé al conserje y me subí a Uber, me acaricié la mano y no podía creer
que una pequeña caricia me afectara tanto, tampoco no entendía el cambio de Diego y porque volvía a ser ese chico
tierno.

Este día me sentía observada, pero por Diego y por Bárbara. Diego me observa como antes como si quisiera
descifrarme y Bárbara me tiraba daga con sus ojos y también lo noté distante a Diego de Bárbara porque en las clases
ya no estaba como cuando llegué se podía sentir el ambiente tenso entre ellos dos.

Levanté la mirada y vi que él me estaba mirando fijamente y me sonreía. Le devolvió la sonrisa y sentí que mi celular
vibra:

<De Simón a las 14:15 p.m.>

"Ya llegué.

Pd: Te espero para ir a comer"

<De Anastasia a las 14:16 p.m.>

"Está bien y tengo que hablar de tu amigo Harry, pero te lo digo en persona.

Pd: Tengo hambre"

La clase terminó y tomé mi mochila y salí detrás de Diego y Bárbara quienes iban peleando por algún asunto. <<No
quería escuchar y no debía hacerlo>>—me dije a mí misma. Pero aun así caminé lento escuchando su pelea y resulta
que era por mi culpa: <<oh genial>>

Sentí como alguien me da un beso, miré por encima de mi hombro y vi a la rubia con una sonrisa y a Camero quienes
nos fuimos hablando.

Vi a Simón apoyado en su coche y no dudé en acercarme a él con Alejandra. En donde comenzamos a hablar sobre él
igual que íbamos a comer.

—¿Quieres venir a comer con nosotros? —Ofreció Simón con una sonrisa, Alejandra
Alejandra me miró y asentí. Ella habló con
los demás y nosotros nos alejamos de los demás.

—Me cayó bien tu amigo Harry, un poco duro con


con sus preguntas y algo coqueto, pero
pero me agradó.

—Es un buen sujeto Harry, aunque me enoje


enoje un poco con él.
él.

—¿Por qué?
—Porque te encontró
encontróNo
me miró fijamente—. preciosa, él fue como
quiero sonar sincerounconmigo
sincero enfermo,y dijo
peroque tú lecelos
tengo interesaba—Él
y miedo. tomó
tomó mi cara entre sus manos
manos y

—Simón...

—Porque he estado esperando por ti hace


hace seis años y sigo esperando...Me da miedo que vuelva a interesarte por otro
chico que no sea yo. Suena egoísta pero no puedo evitarlo.

—Yo aún sigo queriendo


queriendo a Diego y no creo
creo que pueda fijarme
fijarme en alguien más por
por ahora y no quiero lastimarte
lastimarte Simón,
quiero ser sincera.

—Me gusta que sea sincera conmigo.

—Tenemos confianza, Simón,


Simón, y es lo mínimo que puedo hacer, no te mentiré. Te diré algo aun cuando estoy
estoy
enamorado de...Bueno, tú aún haces cosas locas con mi respiración, pero no se compara a lo que siento por él.

Nos quedamos en silencio unos segundos y Simón me mira fijamente.

—Estamos listos—escuche lo que decía Diego enojado. Lo miré, estaba


estaba mirándonos fijamente,
fijamente, me solté del agarre
agarre de
Simón y me metí en su auto.

Simón habló con Alejandra, quien le dio la dirección a los demás y asintió, vi como Diego caminaba con Bárbara a su
todoterreno. Simón se subió y se pasó su mano por el pelo.

Nos fuimos callados todo el camino y llegamos


ll egamos a un pequeño restaurante de color verde claro. Simón me abrió la
puerta y entramos en un restaurante bastante bonito y nos sentamos en la mesa. Me senté al lado de Diego y Simón.

El almuerzo transcurrió con tranquilidad, Simón tiraba bromas con Alejandra cuando estábamos en el instituto, pero yo
me quedé callada, solo asentí cuando preguntaba algo y no tenía ánimo de hablar del instituto.

Sentí que alguien me tomó de la mano, bajé la mirada y vi la mano


m ano de Diego, levanté la mirada y estaba mirándome de
reojo, porque me hace esto de nuevo. Me solté de su agarre y me pare al baño, necesitaba despejarme un poco
porque me estaba matando, tenerlo a mi lado.

Me apoyé en el lavamanos y me eché agua en la cara, sonríe Anastasia, por favor—me dije a mi misma. Me pasé una
mano por el pelo, hoy día no me había sentido tan bien de ánimo. Dormí pésimo, casi no pude pegar un ojo
recordando esa noche, no sé porque ahora han vuelto esas pesadillas, pero me he sentido tan sola en estos meses.

—¿Estás bien? —Di un salto


salto a escuchar su voz.
voz. Levanté la mirada y vi a Diego con una sonrisa.
sonrisa.

—No, pero lo estaré—me senté


senté en el suelo y él frunció el ceño.

—Anastasia: Quiero que


que respondas unas preguntas porque me estoy volviendo loco
loco y ya no puedo con esto ¿en
dónde estabas? ¿Por qué te fuiste? Y también ¿Por qué volviste?

—Me fui porque quería irme, Diego. Era necesario


necesario para mí, pero volví porque
porque vivo aquí y tenía
tenía que seguir con mis
estudios.
Nos quedamos callados por unos segundos y él me observa tan fijamente que sabía que estaba analizando mis
palabras.

—¿Simón es tu novio? —Abrí


—Abrí la boca y la cerré de
de nuevo y respiré varias veces e intenté calmarme,
calmarme, es él quien está
con alguien más y me pregunta si estoy con Simón, tiene agallas.

—No es de tu incumbencia,
incumbencia, Diego.

—Claro que sí, te recuerdo


recuerdo que estabas conmigo
conmigo y de la nada desapareciste y me dejaste
dejaste solo por tres meses
meses y
resulta que cuando hace poco le pedí a Bárbara que fuera mi novia, llegas de nuevo a mi vida a causar caos y daño en
mi vida.

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