Hermosa Rendición: Amor y Deseo
Hermosa Rendición: Amor y Deseo
Veröffentlicht: 2021
[COMPLETA] A veces dejar el pasado atrás no es tan fácil como uno piensa. Y escapar de los sentimientos no es tan
fácil, menos cuando te topas con alguien carismático, tierno y atractivo que te hará caer en un espiral de deseo y
placer, pero tienes que ir con cuidado y estar atenta porque tarde o temprano el pasado te alcanza y eso puede ser tu
peor pesadilla. ADVERTENCIA: Esta historia contiene escenas gráficas de sexualidad y otras temáticas adultas.
Prólogo
Dobló bruscamente en una calle y se estacionó. Nos miramos fijamente, desafiándonos con la mirada.
—Yo no le di esperanza
esperanza e ilusiones. Ella sabía
sabía que la estaba usando porque no podía sacarte de mi cabeza. Ella sabía
sabía
que estaba sintiendo cosas por ti, ella lo sabía—dijo con un tono de voz molesto. Estiró su mano donde me acarició
con suavidad mi mejilla—. Ella sabía que quería estar contigo, pero tú no me dabas esperanza y aun no entiendo...
que somos—movió las manos entre nosotros y soltó un enorme suspiro—. Me confundes, Anastasia.
—Lo quiero todo de ti, mi bella—me dio una tierna sonrisa—. Quiero que
que seas mi novia, mi chica,
chica, mi mejor amiga y
más—apoyó su frente contra la mía y cerró los ojos por un momento—. He caído por ti. Me rindo, eres mi «hermosa
rendición»..
rendición»
—¡Joder, bella! Traté de resistirme a ti y ser solo amigos como me lo pediste, pero
pero no pude. Simplemente
Simplemente caí por ti.
Supongo que caí por ti porque fuiste la chica que me desafiaba con tus palabras y actitud.
l me dio una sonrisa traviesa y puso un mechón detrás de mi oreja.
Pestañee varias veces para poder seguirle el ritmo de sus palabras. Mi corazón dio un brinco de emoción al escuchar
las palabras de Diego, pero otra parte de mí tenía miedo de nuevo a sufrir por amor. Tenía miedo por él, no quería que
corriera peligro. Por ahora no puedo estar con él porque yo ya perdí a una persona que era importante para mí y no
quiero que nadie más pierda la vida por intentar salvarme a mí.
Capítulo 1
—Vamos Anastasia ¿Por qué
qué estás tardando
tardando tanto en el baño?
baño? —Escucho los gritos
gritos de Alejandra—. Vamos
Vamos a llegar
tarde a la universidad.
Salgo del baño, camino a mi cama y tomo mi mochila. Entró al cuarto de estar donde está Alejandra y su novio
hablando.
Yo ruedo los ojos al escuchar sus palabras que le dice mi mejor amiga a su guapo novio. Cameron, uno de los chicos
más guapos de la universidad, está saliendo con mi mejor amiga, se conocieron el año pasado en su primer año de
universidad y de ese momento están juntos, mi mejor amiga babea literalmente por él.
Me subo al auto de Cameron y me fijo que ahí un chico que está leyendo un libro. Lo miro y está totalmente vestido de
negro. Me fijo que en el brazo izquierdo
i zquierdo lo tiene tapado de tatuajes, pero en el derecho no hay ninguno y tiene el pelo
negro. El chico sigue leyendo y no puedo evitar intentar leer el título del libro. Él me mira de reojo y alza una ceja en mi
dirección y vuelve a concentrarse en su libro que creo que es de medicina.
Miro por la ventanilla y veo como Alejandra le da besos a Cameron, no que estaban tan apurados.
Suelto un suspiro. Saco mi celular y me pongo a revisar Instagram. Siento un carraspeo del chico de negro. Me vuelvo
a mirar y veo que tiene una sonrisa deslumbrante.
Mire un segundo a la parejita que estaba afuera antes de mirar de nuevo al extraño. De seguro que era otro chico
popular o eso fue lo que me dio a entender Alejandra ayer que ella y sus amigos conocían toda la universidad.
—¡Interesante! Entonces
Entonces eres de las chicas misteriosas que guardan
guardan secretos y tiene esa
esa aura oscura a su alrededor
alrededor
—comenta con una sonrisa
sonrisa traviesa. Lo miré fijamente
fijamente y él cerró su libro—. Eres
Eres de esas chicas que
que le gusta estar
sola porque la vida ya le ha hecho mucho daño, ¿verdad?
Justo cuando le iba a responder al chico. Las puertas de adelante se abrieron y entro la parejita enamorada que ya me
tenía enferma con su amor, prácticamente me arrojaba corazones imaginarios al rostro. <<Estos chicos se comen con
los ojos>>
—Hola, Diego—dice la rubia con emoción. Desvió la mirada del chico y me fijo en
en Alejandra—. ¿Cómo estás?
estás?
—Hola,
le marcaguapa, muy
aún más susbien
biehoyuelos.
n y tú—. Le responde
responde el chico de negro
negro con una enorme sonrisa
sonrisa perfecta y blanca
blanca en donde se
Cameron soltó una carcajada al escuchar a su amigo. Miré mi celular y aún no tenía respuesta de los gemelos o de
Jonathan, de seguro se quedaron dormidos los tres imbéciles.
—No es mi culpa que las chicas no se resistan a mí—lo mire con diversión porque
porque fue patética esa respuesta, pero me
la callo para mí misma—. Veo que este año hay muchas chicas guapas.
Él me guiñó el ojo y fruncí el ceño porque de repente....Me recordó a esa persona <<Vamos Anastasia, tú me gustas,
eres mi favorita entre todas las otras>> Negué con la cabeza porque fui una estúpida por caer por él.
—¡Interesante!—vuelve a repetir.
El chico soltó una carcajada. Lo miré por un momento y me estaba observando divertido por toda la situación. Lo
estudié de mejor forma y me fijé que este chico realmente era guapo, pero se nota a lo lejos que es un mujeriego. Por
la forma en la que la camiseta se adhiere a su músculo me doy cuenta de que entrena algún deporte o solo va al
gimnasio, es guapo como el infierno, pero es un terreno que yo ya probé y uno siempre termina con el corazón roto.
—Diego—, grita una chica de pelo rubio—. Te extrañé tanto en estas vacaciones.
La chica de minifalda negra y una polera rosada, se lanza a los brazos de Diego y él, encantado, empieza a devorarle
la boca. Puse cara de asco porque vi un poco de lengua y no quería ver eso.
Jamás volveré a ser esa persona que fui en el pasado, jamás aun cuando intento seguir. Esa herida siempre seguirá
ahí. Recordando que uno nunca termina de confiar en la gente aun cuando tú crees conocerla. Sé que a ella no le
gusta mi actitud porque sabe que estoy fingiendo cada sonrisa e intentó engañarme a mí misma que son reales
r eales aun
cuando en el fondo estoy siendo miserable, pero la vida me enseña que mientras mejor seas tú con la gente, algunas
personas te tratan peor o abusan de esa amabilidad en ti.
Miro el mapa de la universidad para ver donde se encuentra mi salón. Suelto un suspiro de alivio cuando encuentro mi
sala porque me equivoqué dos veces entrando en los salones. Me siento en el primer asiento disponible que observé.
Saco mi cuaderno y mis lápices. Cuando giro mi cabeza, me encuentro con Diego sentado al lado mío.
Solté una risa, pero de dónde ha salido este chico acaso estoy soñando porque yo no me lo creo aún, es mujeriego,
simpático, guapo y eso significa que hay que mantenerlo a 20 metros de distancia.
Nos quedamos un silencio incómodo y él sacó otro libro de Shakespeare. Me quedé sorprendida y él me miraba de
reojo y desvié la mirada porque tampoco quería seguir mirándolo.
Él sonríe, pero sigue leyendo su libro. Vale, es muy guapo, pero es mujeriego y ya pasé antes por ese terreno y me
prometí que jamás volvería a caer de nuevo por eso.
—No—respondo de inmediato.
inmediato.
Saqué mi lápiz y empecé a golpearlo contra la mesa. Y sentí su mirada sobre mí, estoy segura de que le está
molestando el ruido y por un momento quise golpearlo con más fuerza. Diego se aclaró la garganta antes de hablar.
Él frunció el ceño y yo volví a jugar con mi lápiz. Pasaron unos minutos en silencio y de repente me arrancó el lápiz de
mi mano. Lo fulmino con la mirada. Él tenía una sonrisa triunfadora y estiró su mano hacia arriba.
Justo cuando iba a responder, una chica pasó sus manos por los hombros de Diego. Él se voltea a ver quién es.
Ella sonríe y pone su mano en su cadera. La miro como anda vestida con una minifalda y una polera negra. La chica
se sienta en las piernas de Diego, y él empieza a tocar los muslos de la chica quien está feliz de la atención que tiene.
Suelto un suspiro y veo que Diego deja mi lápiz en su mesa y se lo quitó de inmediato.
— ¡Mmm...déjame pensarlo! —Me paso la mano por mi largo cabello castaño y miró de nuevo a la chica—.
chica—. Después
de meditarlo unos segundos ya sabes analizando las ventajas y desventajas de porque tendría que irme del puesto
donde yo llegue primero. Mi respuesta es un no—Ella dejó de sonreír y su cara se puso un poco
poco roja—. Mira guapa,
puedes llevarte a este chico que fue él quien se sentó aquí. A mí no me metan es sus asuntos poliamoroso.
Me mordí el labio para aguantar la risa y no reírme en su cara por en la forma que me lo dijo: <<¡Dios me lo estoy
pasando en grande!>>Me digo mentalmente.
Veo como la chica pasa al lado mío, camina a su asiento. Siento un carraspeo, me vuelvo y veo al chico de tatuajes
mirándome serio.
—Me acabas de arruinar
arruinar la fiesta —murmura—. Disculpa, pero eres algo desagradable—dice
desagradable—dice enojado.
enojado.
Lo miré y estaba realmente enojado, pero eso solo hizo que estallara en una carcajada porque acaso no le gusta que
les quiten a sus chicas. Nunca he andado con una chica, pero tampoco me niego a la idea.
Me mordí el labio inferior para aguantarme la risa y no volver a reírme de su cara de estúpido.
Muevo mis manos marcando cuál es mi espacio personal y él suelta una carcajada donde varios mechones caen a su
frente dándole un toque sexy. Observó a mi alrededor como varias chicas suspiran por él.
Él me suelta poco a poco y respiró varias veces para lograr calmarme porque me da lo mismo sus palabras, pero otra
cosa distinta es que me toquen, es un punto delicado y más si es un extraño. No me gusta que me toquen.
—Vale, lo siento. ¡Mierda! Me pase, pero no me gusta que me arruine mis fiestas—él chasquea
chasquea su lengua y añade—:
añade—:
Será mejor que me vaya, ya que alguien espanto a una de mis chicas.
Fruncí el ceño antes sus palabras eso fue tan asqueroso, pero me lo guardé para mí misma, no me sorprende lo que
me acaba de decir. Es lo típico de los chicos guapos y es una de las razones por la que me mantengo lejos y eso tenía
que hacer con este chico.
Empiezo a tomar apuntes de todo lo que dice el profesor, pero sentía la mirada de Diego sobre mí, mientras besaba a
la chica y veía como muchas chicas suspiraban por él, pero ¡madre mía! Que no ven que es mujeriego que le gusta
romper el corazón a las chicas...yo no entiendo a la sociedad. En serio la gente sigue cayendo por una cara bonita. Me
removí incómoda en mi silla y me llegó un papel. Levanté la mirada y vi que era de Diego.
No estés celosa, Anastasia. Tú también puedes jugar conmigo y divertirnos juntos sin ropa y conocernos mejor. Por
cierto, eres la chica más bella que he visto. Me has robado mis ojos con tu belleza.
Arrugué el papel y después lo partí en mil pedacitos, bajo la atenta mirada de Diego quien se llevó la mano al corazón
como si le hubiera dolido y puse los ojos en blanco. Asqueroso, repugnante y mujeriego—lo insultó en mi mente.
El timbre al fin sonó y guardé todas mis cosas en mi mochila. Salí del salón y siento una mano que agarraba mi brazo.
Me doy vuelta y veo a Diego sonriéndome.
— ¿Qué quieres?
¡Dios ayúdame! —Pienso para mí misma. Este día recién comienza y ya veo que va a seguir mejorando con mi
compañero que es uno de los mejores amigos de Ale que es mi mejor amiga, perfecto, es perfecto.
Ella es nuestra Anastasia es la personaje principal y en ella me inspirado en esta historia, espero que le guste
este nuevo proyecto y que me apoyen como en la otra historia.
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y doy pequeños adelanto:
Capítulo 2
—Vaya no mentías con
con lo de ser intenso, ¿verdad? —sonrió de lado y varios mechones cayeron en su frente—.
frente—. No te
preocupes por mi soy nueva, pero puedo encontrar a mi amiga.
—Okey—murmuró.
—Eres rara.
Me encojo de hombros. Eso ya lo sé, antes era alegre, ahora solo siguió con mi vida, ya sabes estudiar para tener una
carrera y ser alguien en esta vida, ya que ahora si no tienes un título profesional, no eres nadie, según en la sociedad
en la que estamos.
Lo miró por encima de mi hombro y niego con la cabeza. Sacó el papel y lo boto a un basurero y sacó el mapa. Veo el
plano y veo pasar a Diego con otra chica, <<mujeriego, mujeriego>>—canto para mí misma. Dios se parece tanto
a...niego con la cabeza.
Me siento en una banca alejada de las demás personas y comienzo a leer los documentos que me envió Luis sobre
todo lo que pasó dos años atrás. Suelto un suspiro enorme. Ya han pasado dos años. Dos años que me gustaría
borrar para siempre. No ha sido fácil para mí y menos volver a recuperarme. He tenido que ir a terapia y más terapia
en distintas ciudades de España. Espero poder terminar este año aquí y no salir corriendo de nuevo.
En ese momento me entra una llamada de Dylan:
Suelto un bufido. Me conoce tan bien, pero si ellos estuvieran aquí no estaría sola y tampoco me entusiasma unirme al
grupo de Alejandra. Siento que no voy a encajar en ese grupo de populares. Yo no soy así y tampoco lo necesito o me
interesa es por eso por lo que estoy sola en esta banca.
—Más o menos—respondo.
menos—respondo.
—Amorcín, sé sociable—suelto
sociable—suelto un bufido y él suelta una risa—. ¿Por qué
qué no estás con Alejandra?
Sigo revisando mis mensajes y veo que me acaba de llegar uno de Alejandra, lo abro rápidamente:
Me acerco al grupo y me siento a lado de la rubia y de Diego quien está hablando con una chica pelirroja. Él me mira
de reojo y una sonrisa aparece en sus labios. Alejandra me abraza con fuerza.
Miro mi teléfono y le respondo el mensaje de Roció. Diego se aclara la garganta y me giro para mirarlo.
Él suelta una risa que hace que llame la atención de todo el grupo y sobre todo la de Alejandra, Cameron y Bárbara.
Alejandra me abraza con fuerza y fulmina con la mirada a Diego. Él niega con la cabeza, comienza a hablar con
Bárbara y Alejandra vuelve a centrarse en su conversación con sus amigos y yo miro el cielo. A pesar de que llevo
años siendo amiga de Alejandra muchas veces no tenemos nada en común como, por ejemplo, los amigos y sé que
no lo hace en mala, ya que ella tampoco se integra mucho con los gemelos, Jonathan y sobre todo con Roció.
Levantó la mirada y veo que es uno de los amigos de Diego. Creo que se llamaba Carlos, no estoy segura.
—Hola.
Me quede callada porque Alejandra siempre hacía lo mismo desde mis últimas dos relaciones que no salieron bien.
Una me hizo sentir una verdadera mierda y la otra casi morí, quedé viva, pero toda esa felicidad se perdió en mí.
—Es mejor intentarlo a quedarse
quedarse con la incertidumbre—bromea
incertidumbre—bromea él. Me mira un segundo y me guiña guiña el ojo.
No puedo evitarlo y suelto una carcajada. Siento carraspeo a mi lado. Miro a mi lado y me topo con la mirada fija de
Diego, se acerca a mí y su boca de nuevo roza levemente mi oído.
—No es tan bueno como aparenta, Anastasia—.
Anastasia—. Siento escalofríos
escalofríos en todo el cuerpo,
cuerpo, por su aliento en mi oreja —.
¿Quieres salir conmigo, extraña? —Pregunta de nuevo
Suelta un fingido suspiro y apoya su barbilla en la mano y me observa atentamente y toma un mechón de mi pelo
castaño. Lo miro sorprendida y lo pone detrás de mí oreja.
Tomó un mechón de mi pelo y comienzo a jugar con él. Alejandra me mira y sonríe. Se inclina hacia mí y pasa su
brazo por mis hombros.
Él soltó una carcajada fuerte y apreté más mis manos, porque yo no le veía la gracia en decir eso y más que sus
amigos se rían y le aplaudan. Es horrible, pensé que aquí en la universidad sería diferente a como lo es en secundaria,
pero me equivoqué.
Diego apretó la mandíbula y vi cómo se le empezaba a marcar las venas de su cuello y se levantó del suelo y se puso
frente a mí. Apreté mis manos con fuerza e intenté contar del uno a diez.
—Anastasia, no lo hagas—Alejandra
hagas—Alejandra me mira fijamente.
fijamente. Respiro varias veces
veces para intentar controlarme
controlarme —. No vale la
pena.
Comencé a caminar hacia atrás porque si no me iba esto se iba a poner realmente feo para mí. Que horrible cometario
ha dicho y más que lo comparta con sus amigos, es horrible porque es algo íntimo. Hombres, solo les importa el sexo
y sexo—negué con la cabeza y caminé rápidamente a mi salón.
—¡Esto no se quedará
quedará así!—soltó un grito Diego.
Me volví y le mostré mi dedo medio a ese imbécil engreído, ese chico era raro porque podía ser inteligente e
ingenioso, pero a la vez era mujeriego y se nota, ya que le gustaba ir comentando sus conquistas con sus amigos.
Llego a mi salón y caminé al último puesto.
Me encogí de hombros y miré de nuevo a la ventana. La verdad es que me molesta que hagan esos comentarios así,
es nuestra intimidad y no me parece gracioso que después todo el mundo se pasa eso de ti, es horrible.
Lo miré y me topé con sus ojos café, le devolví la mirada por unos segundos antes de hablar con él.
"¡¿Quién mierda se cree este chico?!" — Pensé. No tiene ni idea tampoco de quien mierda soy yo.
Él no dijo nada más y yo tampoco, esperé que entrara el profesor a clase para después poder irme al departamento.
Mire como nuestro compañero iban entrando y muchos saludaron a Diego y también varias chicas se acercaron a él,
pero al parecer no estaba de humor ya que era cortante con ellas.
No te enojes conmigo,
Negué con la cabeza y me concentré en la clase y en tomar apuntes sobre lo que decía el profesor. Cuando la clase
terminó, guardé rápidamente mis cosas y salí del salón, sentía que alguien venía detrás de mí. Cuando
C uando me di la vuelta
choque con el torso duro de Diego que casi me bota, pero me agarro del brazo.
—Tendré que poner
poner una orden de alejamiento—él
alejamiento—él suelta una risa y aparta el pelo de mi cara—. No te perdono
perdono y te
quería decir que me dejes de seguir.
Me doy la media vuelta y caminó rápidamente afuera de la universidad, miró por encima de mi hombro y veo que
Diego viene detrás de mí y me sonríe. Suelto un suspiro y me detengo en el semáforo, espero que la luz cambie para
poder cruzar.
—Eres rápida, ¿por qué no usa GPS? En serio sigue usando mapa
mapa en papel—suelto
papel—suelto un bufido antes
antes sus palabras.
Él se pasó una mano por la barbilla y sus ojos brillaron con diversión. Alzó una ceja y se pasó una mano por el pelo.
Cuando llego a mi destino veo que está Luis esperándome. Me acerco a él y me abraza con fuerza. Entramos dentro
de GYM en donde me inscribo para comenzar a entrenar con Ricky según Luis es uno de los mejores entrenadores de
boxeo de Barcelona.
—Planearé pronto tu pelea—dice Luis mirándome
mirándome de reojo. Observo el semáforo cambia de color y pasa a verde.
Sonrió, tengo a los mejores amigos y a pesar de que a Luis lo veo poco sé que siempre puedo contar con él gracias a
Luis estoy empezando a recolectar información y pruebas sobre lo que sucedió dos años atrás y por fin podré darle un
cierre.
Espero que le este gustando esta nueva historia, no se les olvide votar y cometar si le esta gustando y
comparti con sus amigo y familia <3
No se le olvide seguirme en wattpad y en mis redes sociales, en donde siempre aviso cuando subiré capítulos
y doy pequeños adelanto:
Capítulo 3
Me remuevo en mi cama y me tapo la cabeza con la almohada, estiro la mano e intento tocar mi estúpido teléfono y no
lo encuentro. Suelto un bufido. Abro los ojos y apagó la alarma, me refriego bien el ojo y me siento en la cama. Me
quedo mirando a la pared y caigo en cuenta de que Alejandra no está en el departamento porque ayer se quedó donde
Cameron.
Suelto un bostezo y miro la hora de mi celular y me levanto rápidamente ¡Mierda! Son las ocho. Me meto rápidamente
al baño y me desvisto en cinco segundos, abro el grifo de la ducha ni siquiera compruebo la temperatura del agua.
Salgo temblando de la ducha estaba helada el agua. Tomo lo primero que veo de mi armario pantalones negro, una
polera negra y mis convers negra. Hoy día es de negro. Me pasó una mano por mi pelo y guardo mis llaves en mi
mochila. Camino la cocina y tomo una manzana. Miro la hora y solo quedan 15 minutos para que empiece las clases.
Cuando salgo de mi edición veo que está Diego afuera recargado en su todoterreno y con teléfono en su oreja. Él
corta la llamada y frunce el ceño. Como si me sintiera levanta la mirada y me observa con una deslumbrante sonrisa.
—Negro completamente de
de negro—dice con fascinación.
fascinación.
Comienzo alejarme de él, pero me agarra del brazo y siento como una corriente recorre mi cuerpo. Me suelto de su
agarre rápidamente y él se pone en frente mío e inclina su cabeza donde está su todoterreno.
rara,
[Link] terca. Si vas en el metro estará lleno y te costará tomar un andén vacío y llegará casi cuarenta minutos
Asiento con mi cabeza y me subo al todoterreno. Durante la mitad del camino Diego tarareaba diferentes canciones
que ponía en la radio. Tuve contenerme la ganas de reír y concéntrame en mirar por la ventanilla.
—Sí.
Lo miré de reojo y juego con mis dedos. Si me he tardado un año en empezar la universidad y no es porque no
quisiera, pero tuve que trabajar e intentar apelar para que me dieran una beca, ya que no era fácil. Mis padres tienen
una buena economía, pero aun así para ellos yo ya morí, así que tuve que valerme por mí misma y buscar trabajos y
ahorrar para poder ingresar al fin en la universidad con la beca.
El viaje continuó en silencio. Me bajé del vehículo y miré mi horario para saber cuál era la sala. Sentí como él estaba
detrás de mí.
Mire por la ventana y me pregunto si en algún momento poder detenerlo, podré hacer justicia a mi hermano. No tengo
casi nada sobre él. Comencé a escribir los ejercidos y a desarrollarlos. Odio matemática. Cuando termine Diego
estaba sentado al lado mío.
—Y me lo cuentas...¿por
cuentas...¿por qué?... —pregunte
—pregunte con curiosidad y jugando
jugando con un pedazo
pedazo de papel.
—Porque me caes bien—dice
bien—dice antes de volver
volver a leer su libro. Yo suelto
suelto un suspiro y espero
espero que el profesor de por fin
terminada la clase. Mire de reojo como la
l a chica me estaba fulminando con la mirada—. Tranquila, no te hará daño—
me asegura él.
Me levanto de la silla, pero veo que Diego está bloqueando mi salida con su silla, doy un pequeño golpe en su hombro
y levanta su mirada con una sonrisa. A este chico le gusta sonreír para todas las mujeres, me imagino
im agino que es así
como la mayoría cae por él.
Salgo del salón y me encuentro con mis gemelos favoritos. Dylan me abraza con fuerza y me levanta del suelo
haciéndome girar varias veces. Me suelta solo cuando ya estoy algo mareada y Javier me agarra del brazo y tira de mí
hacia su torso.
Asiento con mi cabeza y siento una mirada sobre mí, miró por encima de mi hombro y veo que Diego me está mirando
con una sonrisa y luego vuelve a fijar su vista en la chica pelirroja...creo que se llamaba Bárbara. Caminamos
directamente a la cafetería para pedir algo.
******
Nos sentamos en pasto y Dylan abre un paquete de papas fritas y yo saco otra manzana. Javier suelta risa. Siento
como me están mirando estos dos imbéciles. Alzó una ceja hacia ellos y ellos simplemente desviaron la mirada.
—Y...¿Alejandra en donde
donde esta? —pregunta
—pregunta Javier, mirando en diferentes partes del
del patio y también comienzo
comienzo a
buscarla, pero no la encuentro.
Dylan se atraganta con una papa frita y comienza a toser. Suelto una risa
ri sa y le entregó una botella de agua. Nunca me
lo ha confesado, pero sé que la rubia era su amor platónico de Dylan cuando éramos más pequeños, pero supongo
que ahora solo quedo como un lindo recuerdo.
—Aja—digo sarcásticamente.
sarcásticamente.
******
Paso el día entrando en diferentes clases y entró en la penúltima clase del día. Me siento en el último asiento a lado de
la ventana y siento como alguien arrastra la silla a mi lado. No le doy importancia y siguió mirando afuera, quiero que
termine luego este día para poder ir a entrenar.
Siento como cierra el libro y lo deja en la mesa. Intento ver el título y lo tapa con su brazo.
Muerdo mi labio inferior y él tamborilea sus dedos en la mesa esperando una respuesta.
—No creo en el amor así de simple, además que es una mierda—le explico.
explico.
Me quedo callada varios segundos meditando sobre sus palabras y casi quiero reír por lo que acaba de decirme, no es
lo típico que te soltaría un chico guapo y mujeriego. Es un chico raro.
Nos quedamos en un silencio incómodo y el profesor por fin entra y comienza la clase. En transcurso de la clase Diego
no me hablo. Ambos estuvimos atentos a lo que decía el profesor, pero no se me pasó desapercibido la mirada de las
chicas a Diego.
Diego estuvo suspirando y tomando varios mechones de pelo y ni siquiera intente detenerlo, la verdad que este
profesor me está dando mucho sueño. Apoyo mi cabeza en la mesa y Diego me imita. Cierro los ojos e intento dormir
un poco.
Lo ignoró e intentó dormir, pero siento un tirón en mi pelo y lo ignoro, pero vuelve a tirarme el pelo. ¡Dios todo se trata
de tener paciencia! —me digo a mí misma. Siento que está muy cerca de mí y de repente siento que sopla en mi
cuello. Me giro para mirarlo y chocó con su frente.
Sacó la botella de agua y mojó un pañuelo y hago presión en la parte que me duele. Diego me quita el trapo y me
examina con cuidado la frente y hace unos pequeños masajes y me alejo de él, está loco.
Me mira sorprendido. Tomo mis cosas y las guardó rápidamente en la mochila y me levanto de la silla, pero me agarra
y tira de mi muñeca con cuidado. ¡Que mierda le pasa! Está haciendo que pierda mi paciencia. Me suelto de su agarre,
pero toma mis dos muñecas y me retiene en la silla.
—Ya—digo molesta.
Llegamos a su casillero y él vierte un poco de crema en mi frente y hace pequeños masajes con sus dedos y lo miro
molesta. Ya me cae mal. Odio que me interrumpan mi sueño, me pone de malas. Diego no me quita la mirada de
frente y me siento en el suelo. Él se agacha para estar a mi altura.
—¿Por qué?
—Bueno..., pero no
no me hables más... —digo
—digo enojada y levantándome
levantándome del piso y me agarra del brazo—Suéltame.
brazo—Suéltame.
Me miró un segundo antes de dar la vuelta y caminar de nuevo al salón. Es lo mejor, mientras menos gente se
involucre conmigo estará más a salvo y también me dará más tiempo para detenerlo. Por ahora sé que él está
tranquilo, pero sé que pronto vendrá por mí. Siempre es lo mismo con él.
******
Después de dos horas de estar entrenado camino tranquilamente a mi departamento. Lo primero que quiero hacer es
darme un baño y ponerme hielo en los nudillos me quedó un poco sensible, por pegarle al saco de boxeo. Abro la
puerta y me doy cuenta de que están todos los amigos de Alejandra.
—Hola—saludos a todos.
todos.
Todos me miran como si me hubiera salido otra cabeza y me doy cuenta de que solo ando con calza, sostén deportivo
y un chaleco. Dejó mi bolso en el suelo y entró en la cocina y sacó hielo.
Solté una risa y le di un empujón. Es una exagerada, no la culpo Alejandra siempre se ha portado como mi hermana
mayor y ella fue la única que me apoyó, que no me dejo caer, gracias a ella pude salir adelante.
Entré a mi pieza y le puse seguro por si acaso y entre en baño para darme una ducha. Una vez lista y algo arreglada,
salgo de la habitación y me encuentro con Diego y Bárbara besándose en el sofá. Mire
Mi re en donde se encontraba
Alejandra y Cameron están igual y los demás seguían tomando.
Justo cuando iba a entrar a la cocina tocaron la puerta. Solté un bufido, porque de seguro eran más amigos de
Alejandra que venía a tomar.
Puse los ojos en blanco y caminé hacia la puerta. Cuando abrí la puerta, estaban mis dos imbéciles favoritos. Dylan y
Javier me sonreían. Son iguales literalmente iguales a los gemelos solo se les puede diferenciar por su personalidad.
Dylan era bastante especial y carismático, en cambio Javier es más callado y misterioso.
Puse los ojos en blanco. Estos dos chicos nunca van a cambiar, desde pequeños que siempre han sido iguales como
lo son hoy en día y supongo que por eso los amo.
—Podemos pasar o no vas a tener aquí todo el rato— bromeó Javier con una sonrisa de oreja a oreja.
—Claro.
Me hice a un lado y los dos gemelos entraron y se toparon con el mismo espectáculo que yo. Todos se estaban
besando. Menuda orgía tenía estos chicos aquí. Hice
Hi ce una mueca.
—Menuda orgía que tiene aquí—dijo Dylan burlón. Y todos se separaron, Alejandra sonrió de oreja a oreja
oreja al verlos.
Me apoyé en la pared y me fijé que Diego me miraba fijamente. Sonríe de oreja a oreja y empezó a besar el cuello de
Bárbara y aparte la mirada. <<Mujeriego, mujeriego>>—canto de nuevo por mí mismo.
Me separé de Dylan y abrí la puerta de mi habitación para que tuviéramos más privacidad y tampoco quería que
Alejandra escuchara que iba a volver a las peleas, ya que como he dicho Ale se ha preocupado mucho por mí y no
quiere que nada malo me pase.
—Me halagan con su visita...entonces ya tiene una fecha para
para mi pelea. Luis ya se lo dijo, ¿verdad?
—Anastasia, le ganarás
ganarás en un segundo,
segundo, ya te has enfrentado
enfrentado a ella es Rebeca—dijo
Rebeca—dijo Javier.
Él sonrió un momento antes de volver a tomar otras cosas de mi biblioteca. Me encogí de hombros y dejé que siguiera
tocando mis cosas. Es un niño pequeño.
Negué con la cabeza, no tenía ánimos de ir a una fiesta y de compartir con otras personas o tener que fingir una
sonrisa frente al mundo. Deje eso hace mucho tiempo y, además, tampoco quiero exponerme tanto.
Salimos los tres abrazados. Nos quedamos en frente de la puerta principal, ellos miraron un momento a una chica que
pasó y luego a mí. Negué con la cabeza.
Los chicos caminaron hacia el ascensor en donde Dylan comenzó a hablar con la chica que también estaba esperando
el ascensor. ¡Siempre serán iguales! —cierro la puerta. Alejandra me miró y me guiñó el ojo.
Entre en mi habitación y tomé un libro de mi biblioteca, me senté en la cama y me miré de reojo en el espejo y no
reconocí a la chica que me devolvía la mirada,
m irada, esa chica con la mirada fría y apagada. Cerré el libro porque ahora no
tenía ánimos de leer, estoy un bloqueo de lector porque simplemente no me sentí animada de leer.
Negué con la cabeza y me tiré para atrás y cerré los ojos. Pasaron unos minutos u horas, no estoy muy clara en qué
momento me quedé dormida, pero siento unos dedos por mi mejilla.
—Despierta, Anastasia—abrir
Anastasia—abrir los ojos y me topé con
con unos ojos marrones. Me refregué el ojo y vi a Jonathan con una
una
enorme sonrisa.
—Vale.
—Ya veo—Sentí que Jonathan, puso su mano en mi cintura y me atrajo así él—. ¿Quién
¿Quién es él? Es tu novio
novio —Dijo
burlón. Diego miró por un momento a Jonathan, antes de volver a fijar su vista en mí—. Pensaba que no creías en el
amor y en las relaciones.
Hola guapuras y guapos ¿como están? espero que le este gustando esta historia y que apoyen mucho en este
proyecto y espero que le guste e intentado de crear el personaje de Anastasia como una mujer super ruda e
independiente con mucho carácter.
Si le esta gustando nos se les olvide votar estaré leyendo su comentarios y comparta esta historia con mas
personas:
Capítulo 4
Llegó a la universidad justo a tiempo. Entro en mi salón y observó los puestos vacíos y veo que el único queda es uno
detrás de Diego. Camino por el salón y siento como él me mira de reojo y me siento. Diego se gira y veo que tiene un
papel entre sus dedos y lo desliza en mi mesa.
Él me ignora y comienza a conversar con la chica que tiene a lado. No entiendo yo a este chico. Observó el papel y lo
tomo. Odio ser curiosa, es mi debilidad. Abro el papel y es una nota escrita por él:
Suelto una risa, está loco, cada día me sorprende más. Doy vuelta la nota buscando algo más, pero no hay nada. La
dobló y la guardo en mi cuaderno. Sacó un lápiz de mi mesa y comienzo a golpearlo contra mi mesa. Diego se levanta
y pasa detrás de la chica, se sienta a mi lado.
—¿Crees en el destino? —pregunta de repente.
repente. Miro a la ventana
ventana y niego con la cabeza,
cabeza, es de locos creer en eso,
cada persona crea su destino con sus acciones—. Eres una chica rara, no crees en el amor ni el destino.
Lo miro de reojo y no digo nada más porque tiene razón, estoy jodida por dentro y mi vida es un caos. Solo sé causar
daño o poner en riesgo a las personas que amo y no es justo que ellos sufran por mí. Muchas veces he querido
retroceder el tiempo..., pero eso no se puede.
—Exacto—Diego metió una una mano debajo de mi silla y arrastró más cerca de él—. Me gusta como piensas,
piensas, ¿salgamos
juntos? No pienses mal,
mal, tal vez salir a caminar un poco por las calles.
—Diego...
Él pasó su dedo por mi frente e intentó separarme de él, pero me aprieta más contra su pecho. Diego me observa con
cautela como si en cualquier momento le fuera a pegar y más le vale que me deje ir pronto.
Suelto un bufido.
Diego se muerde el labio inferior. Él puso su mano en mi mejilla y empezó a acariciarme en donde no puede evitar que
mi pulso se altere. Me alejé con rapidez. ¿Qué mierda es lo que quiere?
Tomo mi mochila y salgo rápidamente del salón. Estás como una cabra, que le pasa a ese chico...es intenso a morir y
yo no quiero nada con nadie. Camino por el patio y me siento en una banca. Necesito respirar, ese chico parece
sacado de una película donde cree que, por estar tres días con él, ya me voy a enamorar de él porque es guapo. Es
una locura. Sacó el libro de mochila y comenzó a hojearlo.
¡Dios santo! —me digo a mí misma. Es oficial este chico se obsesión o no entiendo qué le pasa. Me levanto de la
banca, pero él se pone en frente de mí y toma mis manos con cuidado. Observó ese gesto y siento como mi
respiración se va alterando a medida que va subiendo sus manos por mis brazos. Desvió la mirada, es una locura.
—Lo sientes, ¿verdad? Tiene el pulso alterado
alterado y se han entreabierto
entreabierto tus labios podría
podría besarte, Anastasia—me
Anastasia—me susurra
con voz ronca y me separó con brusquedad.
Tomé mi mochila y mem e alejé de Diego miró por encima de mi hombro y tiene una enorme sonrisa. Entré a la biblioteca
en donde le escribí a mis amigos para ver si habían venido a la universidad y por suerte vinieron.
Caminé por los pasillos y me topé con el grupo de Diego. Él me tomó con cuidado de brazo. Alejandra nos miró de
reojo y puso los ojos en blanco. Él se inclinó hacia mí y me
m e entregó otro papel.
Ellos se acercaron y me saludaron. Me acerqué a otra de mis mejores amigas, Rocío, aunque le queda poco aquí en
España porque se iba de intercambio con su novio. Comenzamos a caminar hacia el pasto.
—Bien, adaptándome
adaptándome a vivir con ella y también
también con su novio, pero
pero bien—señalé a Diego
Diego y ella asintió—. Además,
Además, me
caen bien sus amigos, pero ya sabes que no son mi estilo—le explico.
Hice una mueca. Es horrible escuchar como dos de tus mejores amigas son enemigas, aunque no siempre fue así,
nunca entendí qué pasó entre ellas, ya que hace dos años éramos las tres mejores amigas y después se odiaron. No
entiendo cómo cambiaron tanto y ninguna de las dos me cuenta que fue lo que pasó. Ambas me dicen lo mismo que
tenga cuidado de ellas. ¡Es una mierda! —peleo conmigo misma.
Nos quedamos calladas y Dylan como siempre se robó el show entre nosotros, sentí una mirada y giré para observar y
vi que era Diego quien me estaba sonriendo y apuntaba a su reloj. Tal vez, no fue lo correcto salir con él.
Rocío se paró rápidamente y caminó a gran velocidad en donde estaba Ale. La alcancé y le tomé su mano. Porque
vamos, éramos bastante grandes para esta clase de espectáculo y es estúpido, ya no son unas niñas.
—No lo hagas, por favor—le
favor—le dije.
Rocío se abalanzó sobre Alejandra, me puse entre ambas para detenerlas. No entendía nada como las cosas pueden
cambiar tanto y lo que más me molesta es que ninguna de las dos me quiere decir la verdad y soy yo la que me hace
sentir entre la espada y la pared con sus peleas de niñas.
Me giré para mirar a Alejandra, su mirada seguía los pasos de Roció. Diego estaba al lado mío y Cameron estaba
detrás de Alejandra.
Negué con la cabeza y me pasé la mano por el pelo. Estaba ya cansada de esto porque no se pueden llevar bien
como antes o simplemente ignorarse. No entiendo el punto de hacer un escándalo y más enfrente mío.
—Porque no pueden
pueden llevarse bien o al menos
menos no se tiren mierda frente mío, ambas son mis amigas y sabes que me
duele que estén así.
Ella tomó sus cosas y se fue con todos sus amigos, menos Diego que seguía a mi lado. Lo miré y él sonrió
coquetamente. Me senté en el pasto y él me imitó. Arranque algunos pastos y él se mantuvo callado por unos segundo
antes de hablar:
—Aja.
Me levanté del suelo y Diego me observaba fijamente tanto que me hacía sentir algo incómoda. Él se dio cuenta y
desvió la mirada. Este chico no es típico chico malo, ya sabes...de eso que son malhumorados, misteriosos y tóxicos.
Diego es mujeriego, claro, pero era más tierno, más alegre, tranquilo y bastante hablador.
—Bueno...tengo que
que ir a clases, nos vemos
vemos en la entrada—le recuerdo y sacó un papel
papel de mi bolsillo y se lo entregó
—. Es mi número, chico insistente.
insistente.
Di la media vuelta y sentí que gritaba mi nombre. Me giré para mirarlo y tenía el papel entre sus dedos.
******
Me apoyé contra el muro y espere que saliera Diego, mire mi celular y vi que tenía un mensaje de Luis que estaba
preparando todo para volver a las peleas, pero que debíamos tener cuidado porque esto me podría exponer de nuevo
a él.
Sentí que alguien me tapaba los ojos y pude sentir su perfume que ya en pocos días lo reconocía. Diego me dio un
beso en la mejilla antes de ponerse frente a mí. Parpadeó varias veces para volver a enfocar y vi a un ángel sexy con
tatuaje. Este chico era un peligro para mí.
Diego soltó un grito ahogado y se llevó una mano al corazón y apoyó una mano en el muro e hizo un puchero.
—¡Soy tu sucio secreto! —Exclama dramáticamente. No pude evitarlo, pero comencé a reír con ganas,
ganas, que chico más
dramático. Puedo ver porque tantas chicas deliran por él.
—Puede— murmuré.
—Sorpréndeme—digo, siguiéndolo
siguiéndolo a donde
donde está estacionado su todoterreno. Me miró por encima de su hombro.
hombro.
Nos bajamos del auto y Diego me ofrece su mano, pero yo niego y él suelta risa,
r isa, comienza a caminar y lo sigo hasta
que se para frente a un enorme edificio. Miró el edificio y es bastante antiguo, comenzamos a subir las escaleras y
cuando atravesamos las enormes puertas de madera. Solté un grito ahogado y me agarro de la cintura.
—Bienvenida a la biblioteca
biblioteca municipal de Barcelona—me
Barcelona—me da otro beso
beso en la mejilla y me remuevo para separarme de
él. Mire y había tantos libros y era enorme—. ¿Te gusta? —pregunta.
Me quedé
haber mirando
millones un largo
y millones derato la biblioteca
libros, y caminé un poco... para ver más un poco más y era increíble. Debe
es un paraíso.
Nos quedamos mirando fijamente y estaba preocupada por mí misma, estaba corriendo peligro con este chico. Es
como si fuera una mezcla de diferentes libros literarios de Nicolas Sparks y, además de carismático, tierno, guapo
también le gusta leer libros.
—¿Por qué me miras así?
Diego suelta un gruñido y su ceño se va frunciendo aún más por las palabras de Alejandra.
—Te quiero bien lejos de
de él, Anastasia, lo digo
digo en serio—me advierte.
advierte. Me quedo callada porque sé que tiene
tiene razón,
pero una mujer también puede ser amiga de un hombre y eso estábamos intentando—. Mira conozco a Diego y desde
que te conoció supe que sería un desafío para él y, además, que lo he visto mírate demasiado. Mira, en fin, solo
aléjate de él. Nos vemos después y cenamos juntas—me corta. Me quedo mirando el teléfono que modales tiene esta
mujer a veces.
—No.
Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste, tengo que disculparme por la tardanza, pero había tenido
un bloqueo con esta historia, y ademas queria tenerla un poco avanzada y ver si iba salir y puedo decir que es
mi favorita e difrutado un montón escribirla
Un beso enorme y que tengas un hermoso día❤ y subiré todo los sábados capítulos en esta historia,
historia, asi que
estar muy atentos
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy haciendo encuestas de cuando quiere
que suban capítulos y mucho mas...
Caminé más rápido, pero la lluvia parecía un aguacero y estaba empapada. Un todoterreno negro se paró al lado mío,
lo ignoré y caminé más rápido. El todoterreno me seguía lentamente. Miré de reojo y comencé a caminar más
rápido...doble una esquina y me sigo <<mierda, no, no puede ser él>> La puerta del conductor se abrió.
Y salió la figura de un chico vestido todo negro, retrocedí hacia atrás y el chico me agarró del brazo, se sacó la
capucha y me di cuenta de que era Diego. ¡Mierda!
¡M ierda! Pensé que era él.
Soltó una risa fingida y me observo molesto. Lo estaba sacando de sus casillas al parecer, pero necesitaba llegar a mi
departamento y comprobar que esa persona estuviera lo más lejos de mí.
Lo que pasó en ese momento fue tan rápido y es que de un momento a otro tocaba el suelo y ahora está en el hombro
de Diego. Me sentó en su coche y me puso el cinturón de seguridad. Corrió a la puerta del conductor y se metió
adentro.
Me desabroché el cinturón y antes de que pudiera abrir la puerta aceleró su todoterreno y se puso en marcha.
Él no me miró, tenía la vista fija en la carretera. Vi que la calle de mi departamento está inundada de agua. Diego
empezó a refunfuñar y a decir cosas en voz baja. Dobló a la izquierda y se alejó de mi departamento.
—Déjame bajar—repetí.
Puso el seguro y volvió a fijar la visita en la carretera. Me callé, ya que sabía que estaba concentrado. Me quité el pelo
de la cara y miré
mir é por la ventanilla y veía que cada vez estaba empeorando más la lluvia.
l luvia. Diego entró en un
subterráneo y estacionó su todoterreno.
Él me abrió la puerta y me dio su mano para bajar, pero yo la rechacé. Diego caminó hacia el ascensor, esperamos en
un silencio incomodo y aparte un mechón de mi cara, las puerta se abrieron y ambos entramos en el ascensor. Un
escalofrío frío recorrió mi cuerpo y me abracé a mí misma para transmitir un poco de calor. Se acercó a mí y puso su
mano en mi mejilla, me quedé quieta mirándolo.
Me quede callada...en estos momentos me gustaría estar sola. Las puertas del ascensor se abrieron, me dejaron ver
un pasillo café claro muy lujoso con alguna mesilla de noche con lámpara y flores. Se paró en una puerta y la abrió.
El departamento Diego era enorme y su salón era todo blanco, con también algunas mesitas de noche con lámparas.
Pasó por mi lado y se metió a su cocina. Me acerqué a los ventanales enormes y pude observar Barcelona, era una
vista increíble.
Sentí ruido atrás mío y vi que Diego estaba sacando unas ollas. Miré más detenidamente su departamento y vi que
tenía un piano en medio y tenía dos enormes sillones, uno negro y otro blanco. Al otro lado tenía un comedor que era
una mesa excesivamente grande para una sola persona y al lado derecho había una escalera.
Solté un suspiro y lo tomé, me saqué mi polerón delgado del deporte y me puse su polerón. Diego volvió a posar su
mano en mi mejilla y me miró fijamente.
Subimos la escalera en completo en silencio y sus paredes eran todas blancas. Se paró en la puerta y entramos a una
habitación oscura. Solo se escuchaba la lluvia caer.
—Espero que no estés
estés tramando nada Don Juan —bromeo con él.
—Muy graciosa, Anastasia —puso los ojos en blanco y luego me observó detenidamente y mire mi ropa estaba
goteando —. Tendré que secar mi suelo porque una chica rebelde no quiso subir de inmediato mi coche y no solo
mojo el asiento de mi todoterreno ahora lo hace por todo mi departamento.
—Ups...
Me quedé en silencio y abrí la cortina. Era una habitación con un color crema, tenía una enorme cama como si fuera
de hotel, una cómoda y dos pequeños sillones al lado de la ventana. Me senté en uno y esperé que Diego volviera.
Me levanté y saqué lo más importante de mi bolso, los guantes de boxeo, los examiné y no estaban mojados. Diego se
paró al lado mío y miraba
m iraba fijamente los guantes.
—Sí.
—Oh, tranquila, rarita, te dejaré que me ganes —se burla y tiene esa sonrisa malvada en sus labios.
Caminó hacia la puerta y cuando estaba girando el picaporte de la puerta. Dije las
l as siguientes palabras:
Él sonrió coquetamente y salió por la puerta. Tomé las cosas y metí al baño para darme una relajante ducha, antes de
bajar a comer con Diego y luego ir a entrenar.
******
Bajé la escalera y entré al salón en donde vi a un Diego sumido en lo que estaba cocinado. Me acerqué a él. Dios, eso
huele muy bien. Él me miró de reojo y siguió revolviendo las verduras en la sartén.
Se
paradioque
la vuelta y me miró
me acercara. Me de arriba ay él
acerqué abajo, su ropa aún
con cautela me quedaba
no sabía terriblemente grande. Él
qué estaba tramando, yasonrió y me es
que Diego hizo
ununa señal
chico que
me da entender que él no acepta un no como respuesta y yo solo puedo ofrecer pasar tiempo como amigo.
Diego se atora con una verdura comienza a toser y no puede evitar soltar risa, Le pasó un vaso de agua y golpeó con
fuerza su espalda.
—¡Eres una bruta! —dice cuando recupera su voz —. Créeme que, si estuviéramos follando hasta
hasta Alejandra,
escucharía tus gritos de placer, Anastasia.
Abrí los ojos y di un paso atrás.
—Exacto —él se rió y me senté en la silla frente a él. Mmm...huele delicioso. Levante la mirada y me estaba
observando con una sonrisa deslumbrante —. Pruébalo, por favor es la primera vez que cocino algo vegetariano—me
anima.
—¿En serio?
Tomo el tenedor y lo clavó en una pata con varias verduras, me lo llevo la boca y suelto un pequeño gemido, está
delicioso. Él suelta una risa y comienza a comer. ¡Dios está muy bueno! —digo en mi mente,
m ente, cuando me llevo otro
pedazo a mi boca.
*****
Diego me dio un breve empujón para que entrara en el GYM de su edificio. Observó que no hay nada en GYM
solamente estamos nosotros, Diego camina por un pasillo y abre una habitación que tiene un pequeño ring de boxeo.
Cierra la puerta detrás de mí y observo como comienza a quitarse la camiseta.
—¿Disfrutando de la vista,
vista, bella? —pregunta con una sonrisa malvada.
malvada. Mi vista recorre su marcado torso. ¡Dios!
Vuelvo a mirarlo a los ojos y él tiene una ceja alzada. Me encojo de hombros.
Me quito el polerón y me hago una cola alta en mi cabeza, cuando termino Diego me está mirando fijamente de arriba
y abajo. Hombre —me digo a mí misma. Me aclaro la garganta y me mira a los ojos y se acerca a mí.
—¿Estás lista?
Tomó una botella de agua y le doy un sorbo bajo la atenta mirada de él. Le tiró su botella y la atrapó.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subire capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 6
Cuando entramos en su departamento Diego propuso jugar cartas y nos sentamos en el suelo, él se puso frente a mí y
comenzó a repartir las cartas. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y Diego se sacó el polerón y me lo entregó, se lo
agradecí porque mi pelo estaba aún muy húmedo.
Él prendió la estufa y la acercó aún más, pero no tanto para que nos queme, se volvió a sentar y siguió repartiendo las
cartas del uno. Observé mis cartas y sonreí, hace años que no jugaba al uno.
Diego puso el resto de las cartas en el medio y miró sus cartas y luego a mí, una sonrisa picarona apareció en sus
labios y dejó de nuevo sus cartas en el suelo, junto sus manos.
—¿Qué te parece si nos
nos hacemos preguntas?
preguntas?
—¿Preguntas?
Saque una carta la mire y bote otra que la tomó Diego. Me quede pensado su pregunta solo lleva casi tres semanas,
tampoco tenía una opinión tan a profundidad sobre la universidad hasta el momento es lo mismo que la secundaria,
pero más serio porque está en la carrera que supuestamente amas para después entrar en el mundo laboral.
—Me alegro tener una nueva amiga—suelto un bufido que lo hace reír.
Tiro un más cuatro para Diego y él saca las cuatro cartas antes de cambiar a color amarillo. Me quedo pensando en mi
pregunta y él se muerde el labio inferior.
—¿Qué estudias?
Diego tira la carta de cambiar color y escoge el azul, miro en mis cartas y no tengo y solo me quedan dos, estiro mi
mano comienzo a sacar.
—Interesante carrera—murmura.
carrera—murmura.
Diego se acerca a mí y se sienta a mi lado. Miramos como la lluvia cae y como algunos edificios comienzan a
iluminarse porque ya está cayendo la noche. Suelta un suspiro y lo miró
mir ó de reojo.
Toco su mejilla con fuerza y luego lo pellizco haciendo que Diego suelte un gemido de dolor y me reía. No, no puedo
con este chico es peligroso para mí...es demasiado tierno, guapo e inteligente.
—Jamás lo haría.
Me quedé callada y no quería seguir hablando. Diego soltó un suspiró y encendió la televisión y zarpó varios canales
antes de dejarla en Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Se paró y lo seguí con la mirada, subió las escaleras. Miré
de nuevo la película y solté una pequeña risa cuando Harry quedo con su cara pegada en bus
—Toma—me entregó una manta y me la puso en en los pies. Él dejó la suya en el suelo y camino
camino a la cocina, me quedé
quedé
mirando la puerta y él salió con unas galletas y dos vasos de jugo—. Quieres—me ofreció.
Desvié la mirada y le di una mordida a la galleta. Solté una risa cuando pasó el gato de Hermione persiguiendo la rata
de Ron, me gusta mucho esta película y hace años que no lo veía.
Él toma su teléfono y comienza a constar un mensaje. Vuelvo a mirar la película y apoyo mi espalda en el sillón y de
repente siento que me toma una foto con flash que me deja aturdida por unos segundos.
Tira su teléfono al sillón y se acerca más a mí, me alejo un poco y él suelta una carcajada profunda.
—Tranquila, no romperé tu
tu espacio personal—se remoja su labio inferior y mis ojos captaron ese movimiento
movimiento con
atención—. Sí, es como Cameron, nuestros amigos babean el uno por el otro. Cuando Cameron comenzó a salir con
Alejandra, pensé que solo sería una semana y ahora llevan más de un año. Es raro verlo tan enamorado.
Se acercó a mí y nos quedamos mirando fijamente, él estiró su mano y acaricio mi mejilla con cuidado y me quede
quieta por unos segundos, no sabía que estaba pasando entre nosotros se supone que estamos pasando tiempo para
intentar ser amigos y esto no es precisamente de ser amigos.
Él suelta una carcajada ruidosa y me aparto de él. Me fijo como su pelo está más revuelto y que lo hace ver aún más
guapo. Me levanto del suelo. Yo no quiero nada con él más que una amistad y si él no lo puede aceptar es problema
de él.
Él estira la mano y toca un mechón de mi pelo y empieza juguetear con él, provocando que tenga que tragar saliva.
labios se mueven
seguirlos—. de manera
Te gusto al igual lenta
que aymí,
muypero,
sensual,
hey tetanto que sin
entiendo no darme
es fácilcuenta
aceptarabro
los también yo lapara
sentimientos bocaalgunas
como para
personas.
Suelto un bufido y doy una patada en el suelo como niña pequeña que hace que la sonrisa de Diego se agrande y a mí
me hace enojar aún más. Me engaño. ¡Soy estúpida!—me digo a mí misma.
m isma.
—Aléjate de mí, joder lo digo en serio. Tú no me conoces, Diego, no sé qué espera de mí, pero yo no soy
soy ninguna
santa y no quiero nada contigo y menos con un mujeriego—lo golpeé en pecho.
—¡Eh! Estás toda roja. Oh, oh, esto no lo hacen los amigos, bella—se
bella—se encoge de hombros—. Adiós—dice con
con una
sonrisa de orgullo y entró en la habitación rápidamente y le pongo seguro.
—¡Imbécil! —exclamó.
******
Me desperté de golpe, abrí los ojos y vi que estaba en el cuarto que me había pasado Diego. Me refregué el ojo para
despertarme bien. Miré la hora en mi celular y eran las tres de la
l a mañana. Escuché una melodía que sonaba en el piso
de abajo.
Me levanté y caminé con mucho cuidado, con cada paso que daba, podía escuchar con más claridad las notas de un
piano y de una melodía triste y vacía. Llegué a los pies de la escalera y vi a Diego tocando el piano, por un momento
me recordé a una escena de Cincuenta sombras de Grey.
Diego dejó de tocar, tomó un libro que había en el sillón y un vaso de agua. Volví a subir los escalones, pero cuando
iba en tercero escuché su voz.
Se paró del sillón y camino a la cocina, me trajo un vaso de agua. Lo miré y tenía los ojos rojos
r ojos como si hubiera estado
llorando.
— ¿Te encuentras bien?
bien? — Pregunté preocupada.
preocupada.
—Si perfectamente, vete
vete acostar—intentó sonreír,
sonreír, pero no lo logró.
logró. Lo seguí mirando y él desvió la mirada. —Vuelve
—Vuelve a
la cama—repitió.
Me di la vuelta y empecé a subir la escalera. Cuando estaba en el último escalón. Miré de nuevo a Diego y lo vi
apoyado en el piano. Caminó donde estaba su libro y lo arrojó por la habitación y rompió el vaso. Corrí hacia abajo y
me puse enfrente de él.
—Mmm...disculpa aceptada,
aceptada, ¿qué te sucede?
Se encogió de hombros y camino al sofá, me senté a su lado y apoyé mi mano en su pierna. Él notó eso y miró
m iró
fijamente donde estaba mi mano y puso su mano encima.
—No podía dormir—se mordió el labio inferior y tomó las mantas que estaban
estaban aún en suelo y acomodo el sofá con
con la
—Es un placer.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
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Alguien me quitó la almohada de mi cabeza y me la tiró en mi cabeza. Abrí los ojos y vi a Diego sonriéndome
inocentemente. Se sentó en la cama y me observó unos segundos antes de hablar. Me refregué el ojo para intentar
despertar, un momento... Se supone que estaba durmiendo en sofá en qué momento... Miré a Diego y me puse una
mano en mi boca para tapar el bostezo.
Me refregué de nuevo el ojo para intentar despertar, tenía mucho sueño y me costaba seguirle el ritmo de sus
palabras. Asentí y me levanté de la cama. Caminamos los dos en silencio, supongo que ninguno quería tocar el tema
de lo que pasó anoche. Llegamos al final de la escalera y estaba limpio, no había pedazos de vidrio o del libro que voló
por la habitación.
Seguí a Diego de
hamburguesa a lasoya.
mesaDiego
donde tenía
tomó untodo listo.
sorbo de Me
cafésenté
y me en mi silla
miraba y tenía un pan con lechuga, tomate y una
fijamente.
Diego da un sorbo a su café y mira al enorme ventanal donde varias gotas de lluvia salpican con fuerza y después me
observa con mucha intensidad como si quisiera decirme algo con la mirada
mir ada que yo no entienda y es probable porque
aún tengo mucho sueño.
—¿Por qué Anastasia? Puede ser porque en el fondo de ti sabes que yo te gusto y que te siente
siente a gusto conmigo.
conmigo. Que
no soy la persona que tú creíste en su momento.
—Diego...
—¡¿Qué?!! Yo no hago
hago nada—dice con voz de niño regañado
regañado que me hace sonreír. No puedo evitarlo
evitarlo tiene ese
carisma tan... raro—. Es mi belleza y mi carisma que te estás conquistando—se golpea la frente dramáticamente y
niega con la cabeza—. Perdona, deberás que somos amigos—mueve las manos entre nosotros—, y eso no hacen los
amigos, aunque yo no te puedo ver como mi amiga.
amigos, aunque yo no te puedo ver como mi amiga.
—¡Jódete!
—¡No, soy así con mis amigos! —le contestó con sinceridad
sinceridad aún no me ha visto realmente en confianza. Sonrió y él
él se
echó para atrás—. ¿Qué tiene que hacer una mujer para que se acueste contigo?
Diego se ahogó y comenzó a toser una y otra vez y le acerqué un vaso de jugo y le dio un largo trago y mantuvo la
mirada fijamente a mí. Me aparté el pelo de la cara y lo miré intensamente esperando una respuesta.
—Eso depende de mi cuerpo, Anastasia y de lo caliente que ande—bromea con una sonrisa—. Bueno,Bueno, voy a lavar la
loza—comienza a llevar los platos y también llevo mis platos. —No hace falta que lo hagas, puedo yo.
*******
Unas horas después ya estaba bañada, cambiada y relajada leyendo un maravilloso desastre. Cuando sentí las
pisadas de Diego que avanzaron a su cuarto, sentí como cerró la puerta. La luz se había cortado casi dos horas y
decidimos irnos a acostar, pero no podía dormir.
El departamento estaba un poco oscuro, cerré la puerta con cuidado y caminé despacio al fondo del pasillo y me
quedé parada en frente de la puerta Diego. Pensando que le iba a decir, tal vez estaba durmiendo, pero ya no daba
más con el aburrimiento.
Toqué su puerta, pero nadie respondió, lo intenté de nuevo, pero nada. Sabía que estaba ahí adentro, no lo
l o había
escuchado bajar. Abrí un poco la puerta y vi a Diego durmiendo profundamente.
Él se removió unazul,
completamente pocotenía
en launa
cama, perocama,
enorme me hizo una señal
televisión de para queun
plasma, entrara. Su cuarto
escritorio dondeestaba oscuro
veía libros y era
de la universidad y
un computador. En una esquina había dos puertas.
Soltó un suspiro y se paró de su cama, caminó hacia su escritorio y prendió su computador y volvió a acostarse. Me
hizo una señal para que me acercara más a él.
Asentí y me acerqué más a su cama. Él me hizo un lado y puso varias almohadas. Me acosté lo más lejos posible de
él.
Inconscientemente, mis ojos se desvían hacia sus labios. Son bonitos, y parecen tan suaves... «¿Qué estoy haciendo?
Eres estúpida Anastasia, no te dejes engañar por esa cara bonita que de seguro algo trama. Diego se pasa una mano
por la nuca y me examina el rostro tomándose su tiempo. Sé que está mirándome la boca; después de todo, yo he
sido la primera en hacerlo.
Noto como su respiración se vuelve irregular, y también que la forma de sus ojos se hace más
m ás rasgada y sus pupilas
café adquieren un brillo sobrecogedor. No tengo ni idea de cómo lo ha logrado, pero sé que me tiene atrapada en
ellos. Mis movimientos se hacen repentinamente vacilantes y me cuesta pensar con claridad. Desvió la mirada y él se
aclara la garganta cortando este momento incómodo al menos para mí.
Asentí, la verdad es que me da lo mismo. Diego dejó el computador al medio y él se acomodó. Me concentré en la
película y en nada más. El día estaba perfecto para ver esta película. En la mitad de la película Diego ya estaba de
nuevo profundamente dormido y sonríe, se veía tan inocente y guapo. Sigue viendo la película, pero con el transcurso
de la película, mis párpados cada vez se hicieron más pesados y me quedé dormida.
Me desperté por la voz de Diego que habla con una persona y tecleaba sin parar en su computador. Me senté en la
cama y me retiré el pelo de la cara. Él me miró de reojo y sonrió.
La verdad es que ya no quería pasar más tiempo aquí, me sentía incómoda y no quería seguir invadiendo su espacio.
Además, no puedo negar que hay algo entre nosotros, pero yo no quiero eso en estos momentos de mi vida y es mejor
que me vaya que me aleje de este chico que hasta ahora me está confundiendo a unos niveles increíbles.
Él puso una mano en mi barbilla e hizo que lo mirara.
Solté un suspiro y me acosté de nuevo en su cama, tengo que admitir que es una cama muy cómoda y me tape con
almohada. Diego me arrancó la almohada y tenía esa sonrisa traviesa que ya me estaba acostumbrando.
Pestañeó varias veces hacia él, que lo hizo sonreír y se acostó al lado mío. Nos observamos un segundo antes de que
él volviera a hablar.
—Valeee—me siento en la posición de indio y Diego me imita—. Eres un chico que lucha por
por lo que quiere, ¿verdad?
¿verdad?
—Eres como un objeto sexual para las mujeres ¿O qué? No te molesta tener esa fama de mujeriego, ya que como tú
mismo me has dicho en algún momento quieres tener una novia. No crees que tal vez eso afecte un poco a tu relación.
Él suelta una ruidosa carcajada, que hace que se doble hacia adelante. Él sigue riendo y de repente su frente cae
sobre mi hombro sobresaltándome.
—Dime: ¿Qué te hace a ti más especial que las otras? Dímelo ¿Qué tienes
tienes tú para que jamás
jamás en tu vida entre la
categoría de muñecas desechables? —Se burla. Me remuevo incómoda y él se separa de mí— ¿Es que acaso mis
innumerables y variadísimos encantos no surten en ti?
—Pues te lo he dicho,
dicho, no eres el príncipe de mis sueños. Además,
Además, tus innumerables y variadísimos
variadísimos encantos son
son una
porquería—le rebato con una pequeña sonrisa.
—Anastasia, Anastasias,
Anastasias, es porque aún no uso todo mis poderes
poderes y encanto para
para que caigas por mi—bromea
mi—bromea y se
lleva el puño al corazón como si fuera una promesa—. Además, Anastasia ya te lo había dicho antes: cuando
encuentre a la chica indica, no la dejaré ir y lucharé por ella. Soy un hombre muy decidido en ese aspecto—me
observó intensamente.
Él me empuja contra la puerta y mi espalda se arquea para amortiguar el golpe. Antes de que pueda decirle algo o
pegarle me toma las manos y las pone arriba de mi cabeza y con la otra mano me tapa la boca. "Joder ahora sí que
me mata"—Pienso en mi mente, empiezo a moverme, pero él solo hace más fuerza. Su boca se hunde en mi clavícula
desnuda.
Su aliento calienta mi piel, y una sensación de fuego parece quemarme entera. Un sentimiento que hasta entonces
nunca había experimentado adormece mis movimientos y vuelve todas mis reacciones lentas y torpes. Diego se
separa de mí y apoya su frente en mí.
Me recupero del trance, le doy un empujón y le pegó un puñetazo en su estómago tan fuerte que hace que él se doble
un poco.
Tome mi celular y marque el número de Jonathan. Guarde todas mis cosas y baje las escaleras corriendo. Cuando
llegué a la puerta, se abrió y caminé por el pasillo y vi la escalera de emergencia. Joder son veinticuatro pisos los que
tengo que bajar, solté un suspiro y empecé a bajar la escalera.
Cuando llegué a la recepción estaba con generador y Jonathan ya estaba esperándome. Corrí así él y lo abracé.
—Vámonos de aquí—dijo
aquí—dijo en mi oído y aun abrazándome. Salimos y me subí en su coche
coche negro.
Cuando llegamos a su departamento, llegamos casi sin aire al subir por la escalera. Él prendió la luz de su
apartamento y me senté con él en el sillón.
sil lón. Jonathan me miró de arriba y abajo. Me arremangué las mangas del
polerón de Diego, ya que traía su ropa aún puesta.
—Dime algo, Anastasia: ¿De quién es esa ropa que está usando?
usando? —bromea.
—De nadie.
Me levanté y le di un beso en la mejilla y entré en su cuarto. Me acosté y cerré los ojos, mi mano se fue en la parte en
que Diego había puesto su boca. Nunca había sentido esa sensación con nadie antes en mi vida. Pero tampoco se me
olvida que Diego me traiciono yo lo considera un amigo y me engaño..., pero que estúpida soy. En ese momento la
puerta se abrió y entró Jonathan que se acostó a mi lado.
—Shhh, mi Anastasia, no
no eres tonta lo que
que pasa que tu corazón
corazón es muy bueno ¿quién te engañó?
engañó?
Mire el techo de la habitación de Jonathan y me limpie una lágrima solitaria. Él me abrazó con fuerza y acarició mi
pelo.
con mi cabeza.
Apoyo mi cabeza en su pecho y cierro los ojos con fuerza para intentar dormir y dejar de pensar en Diego en la forma
de cómo me engaño sabía que en fondo tramaba algo, pero pensé que realmente él iba a respetar
r espetar mi decisión, pero
me equivoque horrible y duele, joder, duele como la persona te muestran una cara y en fondo tiene otras intenciones
que tú desconoces.
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Cerré mi bolso y lo dejé afuera de mi puerta. Me hice una cola y me puse un poco de brillo labial, miré la hora en mi
teléfono y ya está todo listo para la pelea de esta noche. Justo cuando iba saliendo de mi departamento, me topé con
Alejandra y su grupo de amigos y también Diego que estaba tonteando con Bárbara.
Javier tomó mi bolso y Alejandra me abrazó con fuerza y me dio un beso en la mejilla de la suerte. Pase por su lado y
le lance un beso antes de cerrar la puerta. Nos metimos rápidamente en el ascensor y pude soltar el aire que me
estaba aguantándome ¡Por fin! Vuelvo a pelear.
Salimos del edificio y nos metimos en el auto Dylan. Arrancó el motor y se puso en marcha. Llegamos a un edificio
abandonado en donde entramos por la puerta trasera y los gemelos me guiaron a una habitación que sería algo así
como mi camerino. Dejé mi bolso y me senté en la silla que había.
En ese preciso momento entró Luis, el chico que se encargaba de las peleas, las apuestas y las organizaciones.
Salimos de la habitación y me quedé en una esquina con los gemelos, viendo como las mujeres y los hombres
chocaban para tratar de ver bien en círculo, Luis hizo las presentaciones de la otra chica y todos se volvieron locos.
Luis me presentó a mí y gritaron más fuerte.
La gente me abrió paso mientras me dirigía al círculo y se cerraron detrás de mí como un muro de personas. Cristina
se puso frente a mí y sonrió con arrogancia. Me acerqué un poco más a ella, retrocedió. Sonríe con malicia hacia ella.
Muy por lo general, no me lo
l o tomo muy en serio, solo es un deporte que me apasiona y que disfruto y que claro me
hace ganar dinero que me ayuda mucho.
Luis hizo sonar la sirena y Cristina hizo su primera jugada que la esquive con facilidad, ella volvió a intentarlo y esquive
con rapidez. Me cansé ya de esta mierda. Doble el codo y lance mi primer puño contra la nariz de Cristina, un golpe
rápido y preciso que hizo que retrocediera varios pasos. Lance mi segundo golpe directo a la mejilla. Cristina despertó
de su trance y me pegó un pequeño golpe en la comisura del labio. Me equilibré y esquivé el siguiente golpe.
Golpe a Cristina una y otra vez y esquivé unos cuantos golpes suyos. Cristina cogió impulso y volvió a por mí, pero ya
no tenía tanta fuerza, empezó a lanzar puñetazos que no llegaban a ningún lado. Lo esquiva con gran facilidad, ya que
yo era mucho más rápida que ella. Mi paciencia se acabó y atraje a Cristina que seguía lanzando puños al centro del
salón abandonado y se pegó con un pilar. Sus ojos mostraron sorpresa antes de que se doblaran, ese fue mi
momento. Ataque de inmediato lanzando varios golpes. Un ruido sordo indicó que Cristina estaba en el suelo y que se
rendía. Hubo un silencio corto y luego la sala estalló. Luis arrojó la bandera blanca.
Luis apareció y puso en mi mano el dinero. Caminé tranquilamente dónde están mis cosas. Cerré la puerta y saqué de
mi bolso una botella de agua.
—Gracias, estúpido—saqué
estúpido—saqué un espejo y vi que
que tenía un pequeño
pequeño moretón cerca del labio. Miré mis nudillos y estaba
estaba
un poco raspado y rojo—. Será mejor que nos vayamos.
Durante el camino estuve pensando en volver a ir a psicólogo aún no sabía si volver a retomar a pesar de que las
pesadillas se habían ido, pero muchas veces no sabía qué hacer con mi vida y sentía que no tenía rumbo. Mire de
reojo a Jonathan quien iba concentrado en conducción. Suelto un suspiro y apoyó mi cabeza en la ventanilla.
Abro la puerta de mi departamento y me encuentro Alejandra con su grupo de amigos haciendo un trabajo. Alejandra
levantó la vista de su computador y me acerqué a ella.
Caminé a la cocina y saqué un hielo, lo envolví con un paño y me la puse en mis nudillos. Me acerqué a Alejandra y
me senté a su lado. Ella puso su mano en mi barbilla y me
m e examinó con cuidado.
Tomé mi bolso de suelo y entré en mi cuarto. Tire de la goma y mi pelo se esparció por mi espalda. Le di una patada a
mi bolso y quedó en una esquina. Camine a mi armario y saque toallas, ropa interior y mi pijama, entre en baño para
darme una relajante ducha.
Cuando estaba lista para acostarme, alguien tocó mi puerta. Me acerqué a la puerta y la abrí. La persona que tenía
delante me sonreía traviesamente. Miré de reojo al salón y ya no estaba Alejandra y sus amigos, todos se fueron
excepto Diego.
Me moví a un lado y él entró. Cerré la puerta, cuando me volví Diego estaba tan cerca de mi espacio personal. Estiró
su mano y pasó su dedo por mim i labio inferior.
Él se acerca a mí y se sienta a mi lado, se gira para mirarme y alzó una ceja. Sus ojos brillan tenuemente con
diversión y toma mi mano con cuidado, provocando que un escalofrío haga mi piel mucho más sensible al tacto de su
mano. Ambos nos quedamos callados, hay algo entre nosotros, pero lo negaré por ahora.
Suelto una carcajada y asiento con mi cabeza porque ya la había escuchado y bueno al parecer Cameron tiene
aguante porque estuvieron como dos horas follando. Diego se sentó a mi lado y puso un dedo en su boca. Nos
quedamos en silencio y de repente se escuchó un gemido.
—Ya han empezado en cualquier momento será una fiesta de gemidos—sonríe con aire
aire malvado y apoya la cabeza
en la muralla.
—¡Mierda! —exclamó, cuando escucho otro gemido de Alejandra. ¡Qué vergüenza! Miro a mi acompañante
acompañante que no
parece del todo incómodo—. Voy a sacar el colchón.
Me paré de mi cama y me agaché y saqué el otro colchón que tenía del otro departamento y lo dejé a un lado. Me
dirigí al closet y saqué unas tapas y una almohada. La dejé en colchón y Diego se acercó a mí.
—Adelante.
Me acosté en mi cama y observé como Diego arma su improvisada cama y luego se quita la polera y luego el
pantalón. Él alzó una ceja al ver que lo estaba viendo y yo igual alzó una ceja.
—Disfrutando de la vista.
vista.
Apago mi lámpara y me quedo mirando el techo, al final lo perdono o no...bueno por ahora lo seguiré pensando y por
lo menos reconoce su error y ese un paso por lo menos, se nota a lo
l o lejos que Diego no es mucho de pedir perdón
porque su orgullo lo consume.
—No es de tu incumbencia,
incumbencia, muchachote—sonreí
muchachote—sonreí con diversión—. Aún no te perdono, guapo.
Él arquea una ceja, pero se recupera con rapidez y adopta una arrogante pose de regocijo, mientras se relame
r elame el labio
inferior con un brillo de deleite en sus penetrantes ojos.
Miro el techo por unos largos minutos que se me hacen eternos en estos momentos. Cierro los ojos e intento contar
números.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
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ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 9
Baje del auto y él tomó mi
m i mano comenzamos a caminar a una bodega abandonada donde se hacían las peleas
ilegales. Fruncí el ceño y me detuve un segundo para mirarlo. Él me sonrió de lado.
—Solo será un momento tengo algo que arreglar para mi próxima pelea—me ofreció su mano y dude un segundo
antes de entrelazar mis dedos con los suyo.
Entramos en la bodega y recorrimos el oscuro pasillo hasta que entramos en una sala donde vi siete siluetas sentadas.
Él apretó mi mano con fuerza y solté un gemido de dolor, me solté de su agarre, pero una mano me azoto contra la
pared y después sentí otras manos recorriendo mi cuerpo...
Abrí los ojos y me toque el cuello aún podía sentir sus asquerosas manos en mi cuerpo e intente tranquilizar mi
respiración....no, no esas pesadillas se habían ido. Suelto un gemido y me abrazó con fuerza, escondo mi cara en mis
piernas. Odio esto, lo odio.
Sentí como alguien dio un salto y miré abajo y vi como Diego se removía
r emovía una y otra vez entre las frazadas hasta que
dio un gran salto y se sentó en la cama. Me limpié las lágrimas e intento borrar esos pensamientos horribles de mi
mente.
Puse los ojos en blanco. Me levanté de mi cama y me senté en su colchón, tomé su barbilla y tenía los ojos rojos.
No contestó mi pregunta simplemente se tapó con el cubrecama y dio una palmada a lado suyo y me tragué todo mis
miedos, me acosté a su lado. Me quedé mirando el techo, esperando que dijera algo:
—Perdón por despertarte
despertarte Anastasia, no fue
fue mi intención hacerlo—me
hacerlo—me susurro—, me puedes
puedes dar un abrazo, por
por favor.
— ¿Diego estás bien? —volví a preguntar.
Él negó con la cabeza. Me acerqué a él y tomó mi barbilla con cuidado de seguro yo también tenía los ojos rojos, pero
hace más de 3 meses que no tenía una pesadilla...es cierto que la terapia ayuda mucho, pero a veces simplemente es
inevitable tener estos recuerdos.
Lo miré, pero tenía la mirada oscura y perdida, puse mi mano en su mejilla y se tensó al sentir mi contacto, se removió
un poco. Empecé a acariciar su mejilla y él se acercó más a mí y me pasó un brazo por debajo de la cintura y me
atrajo a su pecho. <<Mierda>> No me gusta que toquen es algo con lo que aun trabajo en mí.
—Diego...—Empecé a decir
decir incómoda. No puede
puede evitar ponerme tensa
tensa al sentir sus manos en mi cintura, sé que no lo
hace con mala intención o eso espero. Respiro profundamente para intentar calmarme.
Lo miré y tenía los ojos cerrados. Puede fijarse en que le está creciendo un poco la barba y que tenía las pestañas
muy largas, mi dedo empezó a recorrer toda su cara fijándome en cada detalle de su perfecto rostro.
Asentí y apoyé mi cabeza en su hombro y me abrazó muy fuerte, me quedé unos minutos escuchando el latido de su
corazón antes de que me quedara profundamente dormida.
Hoy les traigo nuevo capítulo extra, espero que le guste, muchas gracias por su enorme apoyo en esta
historia
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capítulo ♀ ♀
Una vez lista y maquillada un poco tapando mis ojeras, salí de la habitación donde ya no estaba Diego y las cosas
estaban ordenadas e incluso mi cama. Solté un suspiro enorme, no quería ir a clase, pero tenía que realizar un
examen hoy. Abrí la puerta y me topé con Diego quien tenía una sonrisa traviesa.
Entró en la cocina y sacó un yogurt con avena y me tomo las vitaminas del suplemento de carne. Alzó una ceja al ver
que Diego me mira con curiosidad y mete sus manos dentro del bolsillo meciéndose con sus pies, un claro gesto de
que me apure, pero él no me lo dice.
—¿Alejandra y Cameron?
—Se fueron antes—dice
antes—dice aburrido por el tema y se acerca a mí—, nos
nos vamos, tenemos que ir en metro, ayer me trajo
Bárbara en su auto.
Paso por su lado y le pegó un empujón es un gran dolor para mi culo, él suelta una pequeña sonrisa y cuando me giro
al mirarlo él esboza un gesto picarón ladeando la boca.
—No—digo rápidamente que hace que su estúpida sonrisa se agrandara más—. Vamos,
Vamos, Diego.
Camino a la puerta, pero no siento sus pasos detrás de mí, lo observó por el rabillo de mi ojo y veo que me está
mirando, pero su mirada está más abajo <<será cerdo>>.
—¡Oh, claro que lo has hecho, acabo de verte hacerlo, Diego! —le acusó, aún asombrada
asombrada de que lo haya
haya negado con
total naturalidad. Abro la puerta e inclino mi cabeza para que pase el primero—. Pasa adelante, guapote.
Diego pasó por mi lado riendo y lo empujo para que se apure porque ya vamos tarde y tengo que tomar el metro.
Presiono el botón del ascensor y él saca un libro
li bro que comienza a hojearlo.
Una vez en la calle, caminamos varias cuadras y saco mi tarjeta del metro y bajamos las escaleras donde chocó con
varias personas que pasaban corriendo. Diego suelta un gruñido y me tomó de la cintura y me pone de lado de la
barandilla.
Diego me suelta un momento para sacar su tarjeta de uno de los bolsillos de sus vaqueros. Al fijarme más
detenidamente en él, noto que el pulso le tiembla un poco. Me remojo el labio porque hace mucha calor y la chaqueta
no me ayuda.
Alguien canturrea una canción de los Beatles siguiendo la melodía de una guitarra que algún artista callejero toca en
otro lado, más adelante y no puedo evitar sonreír y tararear la canción.
De pronto, una señora pasa a toda velocidad junto a mí y me empuja hacia un lado. Diego acude en mi ayuda de
inmediato, atrayéndome hacia su pecho. <<¡Joder con la gente apurada en puto metro!>>
m etro!>>
Diego me vuelve a coger de la mano y juntos iniciamos una loca y precipitada carrera por las
l as escaleras mecánicas.
Con una última zancada entramos en el vagón del metro, justo a tiempo. Medio segundo después, las puertas se
cierran a nuestras espaldas y tanto Diego como yo soltamos un suspiro de alivio.
Nos alejamoslauntranquilidad
No obstante, poco de la dura
puerta y me
muy dejo
poco guiar en
porque porlaDiego hastaparada
siguiente que quedamos
un montónendeungente
espacio algo desocupado.
se apelotona hacia el
interior empujándonos ambos. En unos segundos el aire parece viciarse con una mezcla de olores muy intensos a
sudor, comida y entre otras cosas más que no quiero saber. Me mareo un poco e intento distraerme mirando a Diego.
Está firmemente agarrado a una de las barras del techo. De pronto, el metro da un bandazo y pierdo el equilibrio, pero
Diego me rodea con un brazo y evita a tiempo que me caiga. Instintivamente, levantó las manos contra su pecho. Noto
que él inclina la cabeza y oigo su respiración. De alguna manera, siento que está oliendo mi pelo, convirtiendo ese
gesto en algo íntimo y caliente.
Diego suelta un gruñido casi desesperado que logra sofocar a duras penas hundiendo su boca en mi coronilla.
Las puertas se vuelven abrir y más gente entra y señor se echa más para atrás haciendo que me tenga que pegar
mucho más a Diego tanto que ya no queda centímetros que nos separa.
—Pervertido—bromeo
Él suelta una pequeña carcajada donde apoya su cabeza contra la mía mientras acaricia mi pelo con sus labios que
hace que se me corte la reparación, aunque lo niegue en el fondo de mi sé que entre Diego y yo hay química. Apoyo
mi cabeza en su pecho e intento tranquilizarme, pero ahora siento que soy yo la que tiene serios problemas. Tiro con
mayor fuerza de la camiseta de Diego, cuando el vagón vuelve hacer una parada brusca y mis manos se cuelan dentro
de su polera sin querer.
Trago saliva.
nuevo.
El balanceo constante aún empeora más la situación. Diego se inclina a la altura de mi frente y sonríe haciéndome
cosquillas que estimulan cada pequeño rincón de mi cuerpo, que ya de por sí está bastante alterado. «Se ha dado
cuenta», me digo abochornada. Otro balanceo vuelve a aplastarme contra su pecho. No voy a poder aguantar
más...creo que me dará una crisis <<joder, pero de donde sale tanta gente>>. De pronto, me pongo rígida.
Al mirar alrededor, descubro que hay un par de chicas sentadas que no paran de observarnos. Escucho que están
diciendo lo guapo que es y por suerte, están demasiado distraídas admirando el cuerpo de Diego como para fijarse en
mí. Al ver la expresión divertida de Diego me doy cuenta de que él también las ha oído. «¡Maldito engreído!» —pienso.
Me mira con una mirada diversidad y se remoja el labio inferior como diciéndome <<¡Mira lo que estás perdiendo,
Anastasia!>>
Diego
ojos enlablanco.
mira muy
La despacio y lecabello
miro y tiene da un repaso con
hasta los diversión
hombros deperversa. ¡Engreído!
color pelirroja —Exclamó
y los ojos café, deen mi mente
tonalidad y pongo
blanca, es los
bonita la chica. Me separo un poco de él, necesito mi espacio personal.
En ese momento el vagón vuelve a frenar y pierdo el equilibro e intentó afirmarme de una barra, pero Diego es más
rápido y me vuelve abrazar con cuidado. Nos miramos un segundo y desvió la mirada a la chica, quien nos miraba con
curiosidad.
—No, no es mi novio—aclaro
novio—aclaro con rapidez y me suelto
suelto su agarre con cuidado.
cuidado.
—Estamos en proceso—dice
proceso—dice Diego examinado concon un gesto arrogante
arrogante que le curva la boca—. Ella quiere que
que seamos
amigos y yo quiero algo más con ella, ¿haríamos bonita pareja? —le pregunta a la chica.
Ambos nos acercamos a las puertas y siento como toma mi mano con fuerza y niego con la cabeza al sentir ese
escalofrío en mi cuerpo.
Entramos en el salón y Diego se sentó junto a una chica y yo me senté en el fondo solo habíamos llegado atrasado
unos tres minutos y profesor aún no había llegado. En ese momento un chico de pelo castaño bronceado, de ojos
verdes, se sentó al lado mío.
—Hola.
Me gira para mirarlo y asiento con mi cabeza en forma de saludo, Diego me mira de reojo y hace una forma de
corazón y lo parte, pongo los ojos en blanco y saco mi celular para evitar a hablar con extraño de mi lado.
—Igualmente—murmuro incómoda
incómoda y siento la mirada de
de Diego sobre mí, y luego
luego mira a mi acompañante
acompañante donde frunce
el ceño-
En ese momento el profesor entró en la clase y comenzó la clase donde comenzamos con la evolución, pero no me
sentí cómoda por tener la mirada de ese chico que me hacía sentir asqueada con mi cuerpo y más con la pesadilla.
Odio que los hombres me miren así es asqueroso. Suelto un suspiro y trato de concentrarme en la evaluación y no
tener pensamiento desagradable.
Termino por fin la evaluación y entrego mi examen cuando paso por el lado Diego me toca brevemente mis dedos,
cuando lo miro tiene los ojos cerrados, pero con una sonrisa. Me siento en mi puesto y siento como Jorge me mira el
trasero. <<¡Paciencia, paciencia, joder! Odio a los hombres así de simple>>
Suelto una risa y niego con la cabeza en ese momento da por terminada la clase y todos van saliendo rápidamente.
Diego me mira un segundo, pero se va con la chica con la que estaba sentada. Me paro, pero el chico bloqueó mi
salida y me doy cuenta de que solo estamos nosotros dos.
El chico se levanta molesto y toca mi mejilla con su otra mano y yo le pego un puñetazo en la cara. ¡Dios se fue de la
mano! —él me mira molesto y pone una mano en mi cuello. Me mira con verdadero y no, no puede evitar recordar de
nuevo esas manos como sus manos comenzaron a tocar mi cuerpo y él encadenaba mis manos y los demás hombre
comenzaron también tocar mi cuerpo. No, no, no puede ser.
Le pegó un puñetazo en el estómago que lo dejó en el suelo y le tomó el pelo a este pedazo de mierda.
Me senté en la silla y me acaricié el cuello, me sentía asqueada conmigo misma y es estúpido porque yo no tuve la
culpa, pero aun así eso siempre estará ahí. Me limpié las lágrimas y sentí que alguien acaricia mi mejilla con cuidado.
Abrí los ojos y vi a Diego preocupado.
Ahogué un grito de dolor y rabia y abracé con fuerza a Diego como si fuera mi salvavidas en estos momentos.
Necesita respirar unos segundo para volver en sí, conté de uno a diez para volver a respirar y sentía como Diego me
me
acariciaba la espalda con cuidado.
Me abrazó todo el camino a su coche tarareando una canción para tranquilizarme. Me subió con cuidado y me abrocho
el cinturón de seguridad. No podía dejar de llorar, aunque ahora estaba un poco más tranquila
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Capítulo 11
Durante el camino cerré los ojos e intenté no pensar en nada, quería dejar de pensar. Diego me miraba reojo y me
me
limpié las lágrimas que seguía cayendo, suelto un suspiro y apoyó mi cabeza en la ventanilla.
—¿Cómo?
—Yo no te manosee era movimiento del metro. Eres tú que tenía una erección, pervertido—me
pervertido—me defiendo.
Me quedo callada y aprieto mis labios en una fina línea y él suelta una carcajada donde varios mechones negros caen
en su frente.
—No hablaré más contigo sobre eso, además que dijiste que no iba a confundir nada
nada entre nosotros y lo sigues
haciendo—le reclamó.
—Mmm...yo dije que no haría
haría nada que tú no quisieras en ningún
ningún momento dije que no iba a confundir
confundir las cosas o eso
creo, bella, tengo un oído selectivo. Tal vez me lo pase por alto.
Me quede callada era inútil hablar con Diego siempre nos vamos a llevar la contraria. Entró en subterráneo y estacionó
el coche de Cameron a lado del suyo, caminamos juntos al ascensor. Diego levantó mi barbilla e hizo una mueca.
—Ah, ¿y qué tengo que ver en eso? —Apoye mi espalda en ascensor y él se pasó
pasó una por su pelo un claro gesto que
no le gustaba el tema.
Menudo lío estoy metida con este chico que ahora resulta que su ex amigo lo va a pagar conmigo, eso es genial.
Diego se muerde el labio inferior varias veces, de seguro está pensando si eso me molesta.
—Perdona, Anastasia—apoyó
Anastasia—apoyó su cabeza en la pared del ascensor
ascensor y me acerqué a él.
En ese momento las puertas se abrieron y ambos caminamos en silencio al departamento de Diego. Él introdujo las
llaves y abrió la puerta, se hizo un lado para que pasara primero y luego cerró la puerta con cuidado.
—Me encanta eso ya lo sabes—le recuerdo, ya que hemos ido a la biblioteca de Barcelona
Barcelona de hecho él mismo me
llevó hace más de 3 semanas atrás.
Pasamos la cocina y se paró en una puerta, sacó las llaves y alce una ceja <<acaso tenía el cuarto rojo
r ojo ahí>> Abrió la
puerta y me dejo pasar a mi primero y luego cerró la puerta quedando completamente oscura.
—Diego...
—Confía en mí, Anastasia,
Anastasia, relájate—murmura. Su mano tapa mis ojos y siento
siento como pasa su brazo
brazo por mi cintura y
me hace retroceder tres pasos atrás—. ¿Estás lista?
—Sí.
Sentí como apretaba un botón y destapó lentamente mis ojos, pestañeé varias veces para acostumbrarme de nuevo a
la luz. Ahogué un grito de sorpresa y retrocedí
r etrocedí un paso donde choqué con su duro abdomen. Mire a mi alrededor y era
como sacado de un cuento de hada las tres paredes estaban repletas de libros tanto que había un pequeño pasillo con
escalera. ¡Madre mía! —Exclamó para mí misma.
Él no tiene idea hasta qué punto es así, con los años solo me he vuelto cada vez más desconfiada de la gente, ya que
nunca sé cuáles son intenciones reales y eso en fondo me asusta.
—¿Solo amigo?
Él se llevó las manos al pelo y solté una risa, me gustaba confundirlo. Tome un libro que tenía un escritor. Miré la
portada y es de medicina, lo hojeé un poco y no entendí nada. Sentí un pequeño soplo en mi cuello y sus manos se
posaron encima de la mía.
Me aclaro la garganta y me alejo de él con cuidado porque eso se puso incómodo y fue por mi culpa.
Él me mira de lado y con sus labios veo que me dice "Terca" y lo soy, pero en estos momentos aún no me siento
preparada para entrar en una relación por ahora...tengo asuntos más importantes que el amor.
Él negó con la cabeza y caminó hasta el escritorio donde tenía una gran pila de libros. Mire hacia arriba y es increíble
solo se podía ver libro y nada más que libro.
La verdad es que nunca lo he escuchado hablar sobre sus padres o hermanos, algo sobre su familia. Él hizo una
mueca y sus ojos se pusieron tristes, pero se recupera con rapidez y adopta una interrogante pose de regocijo,
mientras se relame el labio inferior.
Me acerco a la estantería y empiezo a mirar los nombres de los libros, algunos son libros recientes y otros son muy
antiguos. Sonrió cuando veo que tiene el libro de Romeo y Julieta al parecer le gustaba mucho este libro.
Sonreí al ver que soltó un gruñido y es que era tan fácil sacarlo de sus casillas y en fondo me gustaba molestarlo, pero
él no tiene por qué saberlo.
Me encojo de hombros y suelto un pequeño bostezo fingido haciendo que él de nuevo soltara un gruñido y yo me
m e reí.
traviesa.
—A mí nadie me gana,
gana, Anastasia—dice con orgullo.
Suelto un bufido porque es un engreído enorme, estoy segura de que, si me quedara encerrada en una habitación con
Diego, él me robaría todo el aire con su estúpido ego y su chiste malo.
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Capítulo 12
Diego estacionó su todoterreno en un edificio abandonado. Estaba lleno de autos y la gente entraba por la puerta
principal. Miré por el rabillo de mi ojo a Diego y vi que se estaba poniendo las vendas en los nudillos.
—¿Estás listo? — pregunté
pregunté con un tono burlón.
burlón.
—Si, pero me puedes dar un beso de la buena suerte—bromea
suerte—bromea Diego, saca sus labios
labios como si fuera dar un beso y
apunta con su dedo, pongo mi mano y la lame.
Él se ríe y se baja de su todoterreno y corre al lado de mi puerta y golpea el cristal de su coche. Lo miró desconcertada
y me quedo quieta en asiento y él me
m e saluda feliz con la mano, pero...yo no entiendo a los chicos. Me humedezco los
labios.
—Ponte chaqueta—le
chaqueta—le sugiero, ya que él
él solo anda con la polera de mangas largas
largas y él me prestó una chaqueta.
Diego se acerca, echa aire caliente sobre el cristal y luego empieza a escribir algo con el dedo. Intrigada, voy
descifrando letra tras letra hasta que forman dos palabras con sentido. —«Bésame y abrázame» —leo.
Él dobló por otra esquina y entramos por la salida de emergencia. Caminamos por un pasillo oscuro. Se paró en una
puerta y entró en su camerino. Encendió la luz donde puede observar la habitación que estaba muy desgastada, la
pintura se estaba cayendo de a poco y solo había un sofá y una silla.
Me paró del sillón cuando la chica me pegó otro codazo ¡Paciencia, todo se trata de tener paciencia! Camino a una
esquina de la pared porque no quiero dramas y menos con otra chica por un hombre de solo imaginarlo me parece
estúpido.
Bárbara ignoró a Diego y caminó a donde estaba y me señaló con un dedo. Me mordí el labio inferior para no reírme
de ella porque sabía que me iba a reclamar. ¡Madre mía! En serio esto aún pasa en la universidad.
La miré de arriba y abajo. Vamos, la chica era guapa, eso no había duda, pero estaba perdidamente enamorada de
Diego y eso la hace ver como una chica desesperada y más con esas actitudes.
Salí de la habitación y caminé por el pasillo oscuro, hasta que choqué con alguien que casi me hace caer atrás, pero
bueno en estos días caeré al piso.
Me quedé callada. Él me tomó de la mano y me guio de nuevo a través de un pasillo oscuro y me metió en una
habitación, igual que la de Diego.
Él se acercó a mí y se pasó la mano por su pelo rubio despeinado todo dándole un toque aún más sexy.
por aquí.
—Creo que será mejor estar
estar separados.
No quiero estar con él, sé que tengo mucho que agradecerle, pero por ahora no puedo. Él me observó un momento
antes de asentir.
Di un paso atrás porque, vale, había cometido un error de enamorarme de su hermano, pero tampoco iba a estar con
él, no se me olvida lo que vivimos juntos y lo mal que lo pasé con él.
—Joder, no empiece de
de nuevo Simón—digo molesta por el tema de la conversación.
Salí rápidamente de esa habitación porque no quería estar ni un segundo más con él adentro de esa habitación.
Cuando salí de la habitación, choqué con el torso de Diego. Me miró sorprendido, miré a su lado y estaba con Bárbara,
Cameron y Alejandra.
Alejandra me pasó un brazo por el hombro y me atrajo más a ella. Caminamos todos juntos. Diego se puso a mi lado y
me tomó la mano e hizo que me quedara con él y que los demás siguieran caminando a donde se encontraba la gente.
—Definitivamente me encantas,
encantas, Anastasia. Me gusta
gusta que seas tan
tan rebelde y que me desafíes. Eres esa chica—
chica— me
susurró las últimas palabras que apenas pude escuchar.
La gente empezó a gritar cada vez más y escuchó como empezaba a presentar el otro chico y la gente se volvió loca
gritando. Unos segundos después nombraron el nombre de Diego y la gente estalló también en gritos y aplausos.
aplaudía. Me quedé
después empezó lejos observando como Diego se quitaba la polera y se la entregaba a Cameron y unos segundos
la pelea.
Hola criaturitas hermosa ❤Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste Un beso enorme y que tengas
un hermoso día❤ No se
se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus
comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz
y positvos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subire capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
La pelea terminó y Diego salió ganador. Alejandra grita con emoción en el camerino, todos sus amigos festejaban y
felicitaban a Diego. Bárbara estaba prácticamente pegada a Diego. Negué con la cabeza y me puse a revisar mi
celular y vi que tenía un mensaje de Luis.
"Aún sigues aquí, tengo información sobre él, te espero en dos minutos en la habitación".
Escuché la risa de los amigos de Alejandra. Levanté la mirada y me di cuenta de que estaban bebiendo.
"Voy en camino"
Le doy enviar y salgo con cuidado de la habitación. Camino segura por el pasillo oscuro, dobló a la izquierda y entró en
una habitación que está apartada. Cuando entro a la habitación está Luis.
Me acerqué a él y lo
l o abracé de nuevo con fuerza. Luis me dio un beso en la mejilla y me apretó mis mejillas, haciendo
soltar un grito.
******
Dos horas más tarde llegó a mi departamento, cuando entro veo que todo el mundo está aquí y siguen tomando.
Pongo los ojos en blanco, camino a mi habitación y cierro mi habitación con pestillo, no quiero que nadie me moleste
por hoy.
Saco los papeles y me pongo a leer con más calma. Leo con cuidado cada párrafo, así que todo estuvo planeado, no
lo puedo creer, como fue capaz de traicionarme así. Dios mío, fui tan estúpida, ese imbécil, me las va a pagar. Que
estúpida al confiar en él. Guardo los papeles y me meto a la ducha, necesito relajarme un poco, pero como puedo
hacerlo cuando fui traicionada por el chico que alguna vez llegué a amar con todo mi corazón y que lo único que hizo
por mí fue joderme mi puta vida y la de mi hermano.
Una vez que termino de ducharme, me acuesto en mi cama e intentó dormir, pero no puedo, hay mucho ruido en todo
el departamento. Miro el techo y trago duro, no hay día en que no extrañe a mi hermano.
Tomo mi celular y me pongo a ver mis redes sociales y veo que tengo varias solicitudes de los amigos de Alejandra, le
doy ignorar a todos, no me importa ser su amiga.
"Estoy afuera de tu edificio, tú y yo tendremos una noche loca antes de que me vaya de intercambio, te espero diez
minutos, ponte guapa que hoy la rompemos."
Suelto una risa y me paro de la cama. Saco un vestido de color negro, es apretado de la parte de arriba, pero llegando
la cintura es suelto. Me peino mi largo pelo y me pongo mis convers blancas. Tomo mi
m i celular, las llaves y salgo de mi
habitación.
Salgo de mi departamento y espero a que llegue el ascensor. Escribo un mensaje a Rocío que estoy abajo en un
momento. Siento unos pasos, levantó la mirada y me encuentro con Diego mirándome fijamente con una pequeña
sonrisa traviesa en sus labios.
Él suelta una risa y me mira por última vez de arriba y abajo evaluando mi cuerpo detenidamente. Me aclaro la
garganta para llamar su atención y que deje de mirar mi cuerpo.
En ese momento llega el ascensor y entramos dentro del ascensor. Lo miro de reojo y veo que me sigue evaluando
descaradamente es que ni siquiera disimula.
Diego da un largo silbido mientras me abarca con su penetrante mirada, que hace que la sangre se me agolpe en las
mejillas. Sus ojos suben por mis piernas, y luego siguen recorriendo cada curva de mi cuerpo que marca el vestido
hasta detenerse con descaro en la zona del escote.
Me doy cuenta de que está totalmente abstraído en mi cuerpo, como si no pudiera oír nada de lo que estoy diciéndole.
<<No puede ser más descarado>>. Enarco una ceja.
De pronto, su nuez se eleva a lo largo de su cuello varonil como si le costara tragar, aunque se recupera rápidamente
y esgrime una sonrisa impertinente que captura toda mi atención hacia sus labios carnosos. ¡Para, Anastasia! —peleo
conmigo misma.
Diego se remoja el labio inferior con la lengua y luego levanta la cabeza. Con una sonrisa insolente, vuelve a mirarme
a los ojos sin un ápice de remordimiento. ¡Hombres! —pienso.
mano y la otra se lleva al corazón como si realmente estuviera haciendo un juramento para entrar a algún lugar.
—¿No te rendirás? —pregunto
—pregunto y él niega con su cabeza.
Suelto un suspiro y asiento con mi cabeza, además que tampoco me molesta pasar tiempo con él como amigos.
Salimos del ascensor y me despido del conserje, Diego abre la puerta para mí y hace una absurda reverencia y le doy
un pequeño empujón que lo hace tambalearse.
—¡Hey, cuidado! Espérame Bella—grita cuando me ve que me alejo de él con rapidez. Siento
Siento como sus pasos se
hacen más cercanos hasta que toma mi muñeca y me guía a su todoterreno—. No te vas a escapar de mí.
Miro detrás de Diego y me doy cuenta de que Rocío me hace señas desde su auto. Lo miro por un largo momento en
donde hace un puchero.
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buena semana y que siempre sean feliz y positvos
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capítulo ♀ ♀
Instagram:Vanesa Osorio Guerrero
Capítulo 14
Nota Autora:
Hola personitas hermosa, este capítulo es más corto perdón, pero el siguiente es más largo. Otra cosita espero que
puedan escuchar la canción que deje arriba, ya que fue la que me inspiro para hacer este capítulo y loco de esta
situación es que antes no había escuchado la letra bien y después la busque y me di cuenta que va bastante bien con
la historia entre Diego y Anastasia.
Me bajo del todoterreno de Diego y miro la discoteca en donde están adentro todos mis amigos. Me puse una
chaqueta y caminé junto a Diego a la entrada. Minutos después me muevo dentro de la discoteca, que está arrebatada
de gente y apenas se puede mover.
Yo asiento e intento ver en dónde está mi grupo de amigos, pero no puedo ver absolutamente nada. ¡Dios mío, tengo
demasiada sed! Camino donde está la barra.
Me sonrió de lado y me tomó de la cintura con fuerza y se agachó para estar a mi altura. Achique mis ojos y lo observe
atentamente, pero no me aleje de él.
Me quedé un momento en silencio por sus palabras, porque me habían tomado por sorpresa.
—La vida es una perra
perra e injusta—le digo, él
él me pasa mi Cola-Cola—. Pero
Pero siempre vas a conocer
conocer a gente que te va a
sorprender y vas a llegar a un punto de tu vida que te vas a dar cuenta de que esa persona que te sorprendió en algún
momento de tu vida hizo un impacto en ella.
Lo miré por un segundo, pero lo ignoré y miré a la gente bailar y como se movía con la música. Diego movía su cabeza
al ritmo de la música y sonreía.
Antes que respondiera, me estaba arrastrando a la pista de baile. Cuando llegamos lo fulminó con la mira y empezó la
canción easier de 5 Seconds of Summer. Diego me tomó de la cintura y me presionó contra él, provocando una
descarga eléctrica por todo mi cuerpo.
En ese instante varias personas más entran por la puerta empujándonos hacia delante, donde otras tantas bailan muy
arrimadas. Alzó mi barbilla y veo relucir en la oscuridad su dentadura blanca y perfecta.
Los focos pasan iluminándonos por breves momentos. Mi respiración se acompaña al ritmo, acelerándose con cada
bocanada de aire que logró dar. Diego me hace girar en la pista con gran facilidad y me vuelve a sujetar firmemente de
la cintura para que no me escape.
Diego se acerca más a mí y empieza a cantar la canción de una forma sexy y ronca, que hace que mi respiración se
agite aún más.
No quiero saber, oh
Lo mismo, sí
De pronto, veo como su cabeza se va inclinando lentamente, pero se detiene, trago saliva, lo fulmino la mirada, casi lo
tengo encima,
molesto, hasta el punto
pero rápidamente de que
borra esano veo nada
expresión aparte
y me sacadelaél. Me observa
lengua de manera extraña, creo que incluso
en su lugar.
—Yo contigo sueño todos los días bella y no tienes ni idea como te imagino en mi sueño—bromea
sueño—bromea dándome
dándome pequeños
golpecitos en su sien.
—Pervertido.
Él me sonrió burlonamente y me tomó de la cintura pegando a su duro pecho, en donde me afirmé de su hombro.
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Capítulo 15
Yo asiento porque tiene toda la razón. Le doy un trago a mi Coca-Cola, Diego me tomó de la cintura y ni siquiera me
quejo porque la verdad me la estoy pasando bien con él.
Caminamos junto a la pista de baile y me apreté contra él. Ciñó sus manos alrededor de mis caderas y me di cuenta
de que su expresión otra vez era diferente, de nuevo estaba serio. Le pasé las manos por el pecho y por los
impecables abdominales, mientras se estiraba y tensaba bajo la ajustada camiseta, al ritmo de la música. Me
M e puse de
espaldas a él y me agarro de la cintura. En donde comencé a moverme y él me giró y me apretó aún más con su
pecho. Mi mano acarició su perfecto rostro y cerró los ojos.
La pista
nuca terminó,
cubierta de pero
gotasempezó
de sudorlaysiguiente
las lucescanción y Diego
de multicolor menohacían
dio señal alguna
sentir de quererDiego
algo mareada. volverme
a ladio
barra. Teníay la
la vuelta me
pegó aún más su pecho, mis manos bajaron y subieron por su pecho, pero él me agarró de las manos y me la subió
hasta el cuello.
Sus manos bajaron por mis brazos, por mis costillas y finalmente regresaron a mis caderas. Diego se inclinó de nuevo
hacia mí, me quedé petrificada mirando sus ojos café. Nuestras narices se rozaron y puso una de sus manos en mi
nuca y la otra en mi mejilla.
Abrí los ojos y me separé rápidamente de él y caminé de nuevo hacia la barra. Diego me tomó del brazo con cuidado y
me hizo una señal que lo siguiera. Salimos de la discoteca y caminamos hacia su todoterreno.
Lo miré sorprendida porque estaba pasando del tema y si él no quería decir nada yo tampoco lo haría.
Nos subimos en todoterreno en completo silencio. El trayecto se me hizo eterno, solté un suspiro y me retiré el pelo de
la cara. Diego me miró de reojo. Treinta minutos después él estaba estacionado en su todoterreno frente a mi edificio.
Me bajé de su todoterreno y caminé hacia mi edificio. Cuando entré en mi habitación, me tiré en la cama y caí rendida
porque me tenía que levantar en dos horas más por fin, daría la cara a mis padres después de tanto tiempo.
******
Me desperté a las cinco de la mañana. Me vestí con rapidez y metí un poco de ropa en mi bolso, una vez lista, salí de
mi edificio y llamé a un taxi. Dos horas después me encontraba embarcando en mi vuelo hacia Madrid.
Me siento en mi asiento de clase turista. Miro mi celular y veo que no tengo ningún mensaje, lo que significa que
Alejandra no se ha percatado de que ya no estoy en el departamento. Me acomodo en mi asiento e intento dormir y no
pensar que volveré a ver a mi madre y mi padre después de dos años.
Dos horas después me bajó del taxi y miró la casa en la que vivía, pienso que jodida es la vida antes amaba esta casa.
Tenía tantos buenos recuerdos con mi familia, pero de un momento todo cambió y ahora esos recuerdos son solo esos
recuerdos, porque ahora todo cambió y nada volverá a hacer como era antes, por más que quiera, todos cambiamos
para bien o para mal. Suelto un suspiro y me hago una cola.
Toco la puerta, pero no escucho movimiento dentro de la casa, quizás no hay nadie, mi padre y mi madre están
trabajando en sus exitosos trabajos. Toco de nuevo, pero absolutamente nada. Negué con la cabeza, es obvio que
aún me odia y que no me quieren ver, doy media vuelta para irme.
—Hija, ¿eres tú? —Miró por encima
encima del hombro y veo a mi mamá con su típica ropa
ropa y su delantal. Ella se acerca a mí
y me da un brazo—. ¡Oh, mi hija, eres tú, pensé que te había perdido como tu hermano! —Exclama llorando.
Mi padre tiró mis bolsos a la calle y me refregué mi mejilla por la cachetada que mi madre me había dado en ese
momento. Se que fue mi culpa que mi hermano muriera y entiendo su dolor y su odio hacia mí, pero yo también los
necesito.
—Por tu culpa tu hermano está muerto—me gritó con verdadero odio y me empujo haciendo que cayera al piso—. Tú
también moriste para mí.
Me abracé a misma y me quedo unos minutos esperando que esto fuera una puta pesadilla que mi hermano estaba
vivido,
caminarque misdepadres
lejos me seguían
ellos porque ahoraamando, pero
tenía claro quenada sucedió
estaba sola,ylatome
únicalafamilia
pocas que
cosas
meque me quedaban
quedaba es la quey elige
comencé
yo a
que son mis amigos, pero duele. Sé que tuve la culpa de que mi hermano muriera, todo es mi culpa y debo cargar
siempre con eso.
—Hija, ¿estás bien? —preguntó
—preguntó mi madre atrayendo
atrayendo de nuevo al presente,
presente, pestañeé varias veces y asentí con mi
cabeza antes de contestar a su pregunta:
Ella deja el bolso en el cuarto de estar y se sienta en un sillón negro. Miro la habitación color verde claro y nada ha
cambiado, todas las fotos, muebles siguen intactos. Me acerco a mi madre y le tomó su mano.
—Hija, nosotros te amamos y después nos dimos cuenta del error y te buscamos,
buscamos, pero fue como
como si tú nunca hubieses
hubieses
existido. Perdóname, hija, hemos vivido con esta angustia tantos meses.
Ella me abraza de nuevo, ambas lloramos por todo lo que ha sucedido en estos dos años. Cierro los ojos y por fin me
siento de nuevo protegida por mi madre. Esa madre que siempre me cuidaba y se preocupaba con adoración por mi
hermano y por mí. Pasan unos veinte minutos en la misma posición solo abrazándonos.
—¿Tienes hambre, hija? Estás
Estás muy flaca, pero también
también muy guapa—la miró a los ojos y sonrió.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
Capítulo 16
Me siento en mi antigua cama y miro a mi alrededor, todo sigue intacto, normal, supongo, tampoco ha pasado tanto
tiempo. Me suelto mi pelo y tomó una foto mía y de mi hermano. Suelto un suspiro, no hay día en que no extrañe a mi
hermano.
—Yo igual.
Yo asiento.
Mi padre salió de la habitación y miró hacia la ventana y veo el árbol por donde me escapaba siempre de casa con mi
hermano para ir a nuestras peleas. Abro la ventana y saltó con gran facilidad al árbol y bajó con cuidado.
Miro mi casa por última vez antes de empezar a caminar. Las calles siguen igual que siempre. Me puse un gorro y
caminé deprisa a mi destino. Mi celular suena y veo que me está llamando Alejandra, le doy ignorar y sigo caminando.
Quince minutos después, abro la puerta metálica y caminé por el sendero. Cuando llego me quedo enfrente a la tumba
de mi hermano. Me senté en el suelo y dejé las flores que traje para él.
Una hora después me encuentro de nuevo en la habitación. Abro mi computador y busco la dirección que estoy
buscando. Miro que hay una pelea a las tres de la mañana, perfecto, anotó la dirección.
Ella se ríe y en ese momento entra mi padre con su traje de negro. Cierro mi computadora y tomó la chaqueta.
—Soy afortunado de de tener a dos mujeres tan hermosas en mi vida—dice
vida—dice mi padre con una
una sonrisa—. Te esperamos
esperamos
abajo, hija.
Yo asiento. Me miró por última vez en el espejo y hago una mueca, miró mis pantalones de telas y una polera de
tiritas, me gusta este atuendo, pero no tengo tanto ánimo de salir.
<<Sonríe Anastasia, estás con tus padres>>—me doy ánimo como siempre.
******
Mi padre detiene el auto en un pequeño restaurante de comida italiana. Entramos en un pequeño restaurante de color
verde y con unas veinte mesas. Nos sentamos en una mesa de tres. Después de ordenar nuestros platos, mis padres
me preguntan muchas cosas.
—Si algo me comenta su padre—dice mi padre concon una mueca—. Que ellos tienen que ir a verla—mi padre me mira
por un largo rato—. Sabes, tienes una muy buena amiga.
—¿Eh?
Mi madre mira a mi padre antes de reírse por mi respuesta y mi padre se une a ella. La cena transcurre con
tranquilidad y bromas. Llegamos a la casa y me despido de mis padres antes de entrar a mi habitación. Me acuesto y
pongo una alarma a las dos de la mañana.
Siento que algo vibra en mi almohada, me remuevo y saco mi celular y veo que es la alarma que programé. Me
levanto con cuidado y me visto con unos pantalones negros y chaqueta. Abro la ventana con cuidado y saltó con
facilidad al árbol y bajó con cuidado.
Bien, aquí vamos de nuevo, Anastasia—, me animo a mí misma. Me pongo un gorro negro y empiezo a caminar hacia
la dirección. Treinta minutos después llegó a un galpón abandonado. Miró como entra la gente.
Entró con gran facilidad y me dirijo a donde está todo el mundo, la gente grita y bebe sin control. En ese momento
alguien toca una bocina y la gente se queda callada.
La gente grita como loca y mire cómo entra un chico bastante alto y musculoso que tiene tatuajes en todo su pecho. La
gente grita su nombre una y otra vez.
Me quedo quieta. Miro al que alguna vez fue el amor de mi vida, por el chico que caí por amor y también porque me
traicionó de la peor forma. Aprieto mis manos en puños tanto que se me pone los nudillos blancos. <<Respira
Anastasia, respira por favor>>—Me digo mentalmente, para no ir a donde está él y matarlo de una buena vez.
Las mujeres gritan cuando lo ven entrar. Lo miro y está mucho más musculoso, tiene algunos tatuajes en sus brazos,
se pasa la mano por su pelo rubio dejándolo en punta y sonríe con arrogancia hacia su oponente y comienza la pelea.
El timbre suena anunciando que Nicolás salió ganador en la pelea. Él sonríe con arrogancia y saluda a todo el mundo.
Él se acerca a donde estoy, pero retrocedo y me escondo detrás de la gente. Lo miró fijamente, él se acerca un poco
más donde estoy y retrocedo un poco más hasta que choco con alguien. De repente nuestras miradas se cruzan.
Él abre los ojos como plato y yo retrocedo, empiezo a caminar hacia la salida rápidamente.
—Púdrete—murmuró enojada.
enojada.
Sé que no me va a escuchar por el ruido que hace la gente. Me giro sobre mis talones y empiezo a caminar hacia la
salida con rapidez porque ahora él sabe que estoy aquí de nuevo en Madrid y no quería que me viera, joder, soy una
estúpida.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
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Por cierto siempre estoy haciendo en cuesta en Instagram y este viernes realizare una para saber que día le
gustaría que suba los capítulos y también subiré los memes que hagan de los capítulos así que suban y lo
veremos aqui
Capítulo 17
Salgo de mi casa rumbo a una cafetería, un escalofrío me recorre la espalda. Miro hacia atrás y no veo a nadie. Suelto
un suspiro, hoy día amanecí un poco paranoica después de haber visto a Nicolás. Llegó a la cafetería y compró un
café y un pastel.
Me siento en una mesa que tiene vista a la calle y saco mi libro de It de Stephen King y comienzo a leer. Pasan unos
veinte minutos cuando alguien arrastra la silla de mi lado. Bajo mi libro y tengo a un hombre vestido de negro, el
hombre me toma de brazo fuertemente.
Su voz me suena, pero no puedo recordar en dónde la escuché antes. Tiro de mi brazo y me puedo soltar por fin.
Niego con la cabeza y él ejerce más presión en mi muñeca, pero me aguanto. Lo fulmino con la mirada.
Sonrió, no han cambiado su amor y ellos se han apoyado en la pérdida de mi hermano y me alegra saber que mis
padres están mejor y que siguen con su vida. Me quedo mirando como ellos bailan y se ven con amor puro. Subo en
silencio las escaleras y entro a mi habitación.
Guardo mis cosas en mi bolso y tomo mi celular, busco entre mis contactos el número de antiguo entrenador y
organizador de mis peleas e intentó marcarlo, pero no puedo, aún no.
Mi madre hace una mueca y se sienta en mi cama y pasa la mano por una leve arruga que ahí en cubrecama para
estirarla.
Abro los ojos como plato. Qué le voy a decir a Alejandra ahora, aunque pensándolo es lo mejor ya que es su
departamento, yo le pago mi parte por quedarme ahí aun cuando ella no quería al comienzo, pero eso me hacía sentir
mal y no quería ser una mantenida y creo que será lo mejor irme de ahí porque así no la expongo y ella puede estar a
salvo de mi pasado.
En eso escuchamos a mi padre que nos dice que el almuerzo está listo y que bajemos a comer. Bajamos a almorzar y
mi padre tenía todo servido, el almuerzo estaba muy rico. Mis
M is padres tiraban bromas sobre sus amigos, como siempre,
yo sonreía, y me di cuenta de que estaba feliz por estos días con mis padres y me
m e he sentido completa.
Otra cosita estoy subiendo capítulos a mi otra historia, espero que me apoyen en esa historia tambien
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subire capítulo y
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Por cierto siempre estoy haciendo en cuesta en Instagram y este viernes realizare una para saber que día le
gustaría que suba los capítulos y también subiré los memes que hagan de los capítulos así que suban y lo
veremos aqui
Capítulo 18
Abrazo a mis padres por última vez antes de dirigirme a la fila en donde tengo que embarcar. Mi madre llora sin parar y
mi padre la consuela con un enorme abrazo. Tomó la mano de mi padre y madre, le doy un apretón.
Una hora después ya estábamos despegando, calculo que llegaré como a las ocho de la noche. Miro mi celular y
tengo muchos mensajes de mis amigos, los ignoro, no quiero hablar con nadie por ahora. Cierro los ojos e intento
dormir.
******
Me acerco más a ella y la guio a una esquina para que podamos hablar a solas con más tranquilidad.
Alejandra me tomó de la muñeca y no puedo evitar soltar un grito de dolor. Diego se para rápidamente y se acerca a
mí. Yo agarro mi muñeca.
Cameron le susurra algo a Alejandra y se va a su habitación. Diego toma un mechón de mi pelo y juega con él.
Lo miro por un segundo antes de tomar mi bolso y empezar a caminar a mi habitación. Diego entra y cierra la puerta
con cuidado y se sienta en la cama.
—Estaba ocupada.
Él se pone enfrente de mí y me acaricia la mejilla, pero yo me alejo de él. Dejo mi bolso y empiezo a sacar toda mi
ropa y saco una maleta. Él se sienta en mi cama y me mira atentamente.
Lo miro y veo que anda con pantalones blancos, una camiseta negra y un gorro blanco, se ve realmente guapo. Niego
con la cabeza porque esos pensamientos no deberían cruzar por mi mente.
—Me voy.
Niego con la cabeza y me alejo de él y empiezo a guardar todo dentro de la maleta. Saco otra maleta y empiezo a
guardar mis libros. Necesito mantener a mis amigos a salvo, es horrible esta situación, me cansa ya es una rutina cada
seis meses tener que estar de un lado a otro por una persona enferma que sé obsesión conmigo.
—¿Por qué?
—¡Yo, una buena persona! —Exclamó con sarcasmo—Diego, baja de tu nube en la que que estás y abre los ojos. Yo no
soy una buena persona, no sabes nada sobre mí, solo aléjate de mí y estarás mejor.
Se acerca a mí, pero justo cuando va a hablar la puerta se abre y entra Alejandra y Cameron. La rubia se acerca hacia
nosotros y abre los ojos con sorpresa al ver todas mis cosas en las maletas.
—Promete que seguirás viniendo a verme, por favor—. Me dice con una
una sonrisa.
Me masajeo la muñeca y hago una mueca de dolor. Él me toma la mano y juega con mis dedos con una sonrisa.
Miro a Diego por un momento antes de cerrar los ojos y siento como él se mueve. Cuando abro los ojos lo tengo tan
cerca que no puedo ver nada más que no sean sus ojos café que brillan con emoción.
mierda y que todas las personas tienen un precio y no les importa a los demás, mientras consigue lo que quieren.
Él toma un mechón de mi pelo donde lo enrolla en su dedo. Me mira por unos largos minutos, antes de hablar.
No quiero dañar a nadie y menos a Diego, puedo notar como también carga un peso sobre sus hombros. Un alma
atormentada puede ver a otra alma atormentada. La verdad me aterra dañar a la gente que amo, pero tampoco puedo
estar cerca de ellos y a Diego aún lo podía alejar de mí.
—Diego no va a pasar—me
pasar—me levanto de la cama
cama rápidamente y él me imitó—.
imitó—. Tienes que irte.
Me quede quieta anonada mirándolo, entiendo que Diego siempre me ha declarado sus sentimientos a mí, y admito
que yo también siento algo más por él..., pero por ahora aún no me siento lista y sé que soy terca y veo como Diego
está siendo paciente conmigo.
—Debes irte—repetí.
Se me acercó de nuevo a mí y me tomó de la cintura. Mi respiración se alteró, nos miramos fijamente desafiándonos,
su mirada era dulce y tierna en cambio la mía era de terror y pánico.
Abro los ojos porque me sorprendieron sus palabras. Él no pierde oportunidad y me acaricia la mejilla. Nuestras
narices se rozaron y me quedé quieta por su gesto.
—Diego, tú no sabes
sabes que estar conmigo se sentirá mal.
Me quedo callada. Diego me agarra muy fuerte de la cintura y pongo mis manos en su pecho. Ambos nos miramos
mir amos
fijamente con deseo. Él muerde su labio inferior y mis
m is ojos captan ese movimiento tan sensual.
Hola personitas ¿Cómo están? ¿Cómo les ha ido estos últimos días? Bueno quiero pedir perdón por no subir
los dos capítulos por semana, pero yo soy de Chile y estamos sufriendo enorme injusticia con nuestro
derecho y me deber es ir marchar con mi pueblo y luchar por nuestro derecho para un país más justo y
también estoy terminando mi semestre de la universidad y también me estoy cambiando de departamento, así
que estado muy ansiosa y pido perdón pero espero que entiendan de que soy una estudiante...y lo que esta
pasando Chile es algo importante y yo debo luchar con mi pueblo todos los días
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veremos aqui
Él se tiró del pelo y se tapó la cara con sus dos manos y soltó un enorme suspiro. Me crucé de brazo, esperando que
dijera algo más para ir a acostarme.
—Anastasia, no estoy
estoy jugando a nada—él
nada—él sostiene mi cara entre
entre sus manos—. Sé lo que estás haciendo
haciendo Anastasia,
pero te demostraré que contigo voy en serio, jamás he fingido contigo y te he mostrado al verdadero yo. Por favor no
vuelva a decir que tú eres un juego
j uego para mí porque no lo eres.
—Diego... —muerdo con fuerza mi labio inferior con fuerza—. Sé que soy
soy complicada y como podrás
podrás notar me cuesta
confiar en la gente porque he sufrido muchos golpes y también sé que soy terca.
Nos quedamos
veces calladosy en
quisiera besarlo un silencio
decirle que yo incómodo. No sabía
también siento qué hacer
esa química conalél,
respecto
pero sécon
queDiego, meloconfunde
no sería mucho
correcto para a
él...no
se que hacer odio ser así con mis
mi s sentimientos.
Cierro los ojos y siento como la puerta se cierra con cuidado. <<Estás loco, Diego y sé que va a hacer un impacto en
mi vida, es casi inevitable>>—me dije mentalmente.
******
Entré en la universidad corriendo y chocando con media universidad, pero por fin, llegué a mi salón. Cuando entré al
salón aún estaba vacío. Joder, siempre pienso que llego tarde cuando aún nadie ha llegado al salón—puse los ojos en
blanco.
Diego meCaminé
dio unalbeso
último
en asiento y me derrumbé en la silla. Sacó un libro y me puse a leer, pasaron unos minutos y
la mejilla.
—Hola, mi bella.
Lo miré y no puedo evitar mis ojos, le hicieron un rápido repaso, vestía con pantalones rotos en la rodilla de color
negro y una camiseta blanca.
Él se acercó tan rápido a mí que solo sentí el impacto de sus labios en mi mejilla que duró más de la cuenta.
Puse los ojos en blanco. No tiene remedio, este chico —me digo a mí mismo. Retomé mi lectura, pero me fue
imposible. Él me miraba fijamente, lo miré de reojo y tenía su cabeza apoyada en su mano.
—Imbécil—bromeo.
Él sonrió aún más y arrastró mi silla más cerca a la de él. Lo miré con curiosidad, pero él seguía con una sonrisa de
bobo que siempre termina de alguna forma contagiándome.
—Diego...
Cerré los ojos y conté del uno hasta el diez, me masajeó la sien, estaba a punto de perder el control con Diego y es
que este chico tampoco me lo ponía fácil, es como si buscara provocarme.
—¿Quieres golpear mi lindo rostro? —Preguntó con un tono burlón y asentí con mi cabeza—.
cabeza—. Agresiva, deberías
besarme mejor—comentó con diversión.
Entrecerré los ojos y conté uno hasta el cien "¡Dios mío! Ayúdame, por favor" El profesor entró y por fin, empezó la
clase. Él me sonrió toda la clase y alguien debería darme un premio por aguantarlo tanto.
Apoyó su cabeza en su mano y me miró fijamente. Empecé a anotar lo que el profesor habla, pero él me observa tan
fijamente que me ponía nerviosa.
—¡Oh, vamos, Anastasia! —Exclamó fuerte con una una sonrisa, nuestros compañeros
compañeros nos miraban de reojo—. No me
estás poniendo fácil lo de conquistarte, ¿verdad?
Miré mis apuntes, pero ya me había perdido y quedé atrasada. Tire el lápiz y mire al susodicho que hizo que me
perdiera en mis anotaciones.
—Solo contigo.
Miré hacia la ventana y sentí como Diego, arrastraba su silla más cerca de la mía
m ía en donde sentí como nuestras
piernas se rozaron y él tomaba mi mano.
—No te creo.
Él levantó una ceja y miró mis brazos que lo tenía cruzado, podía ver como una sonrisa burlona aparecía en sus labios
porque me estaba contradiciendo con los gestos de mi cuerpo y Diego lo sabía.
Me miró por unos largos minutos antes de inclinarse hacia mí y besarme de nuevo en la mejilla. Abrí los ojos y él soltó
una carcajada que hizo que toda la clase nos mirara fijamente e incluso el profesor.
—Joven Rivero, puede dejar de besar a su compañera—me hundí más en la silla. Diego me observa fijamente—.
Guarde los besos para después.
El profesor volvió a explicar, pero nuestro compañero seguía mirando, los fulminó con la mirada y poco a poco dejaron
de mirar. Miré a Diego, y estaba recostado en su silla.
—Diego—, maldije entre dientes.
dientes.
—No te enojes.
—Déjame en paz.
—¿Quién es Dylan?
Sacó su celular y se puso a jugar con él. Lo miré y tenía una sonrisa pícara que hizo que clavara la vista en la pantalla
de mi celular.
—De nada.
Lo miré de reojo. Él seguía sonriéndome con esa estúpida sonrisa parecía tonto y no puedo evitar que me
m e haga gracia.
Apenas había empezado a curvar los labios en una sonrisa, cuando él soltó un:
—¡Ja!
Por fin, salimos de clase y en la puerta estaba esperándome los gemelos y Jonathan. Me acerqué a ellos y le di un
beso en la mejilla a cada uno.
—Mi pequeña es tan grande—decía Dylan de broma, fingiendo limpiarse las lágrimas—. Te vas a vivir sola.
Dylan se detuvo y abrió la boca, se llevó una mano al pecho y me miró como si hubiera cometido el mayor de mis
crímenes.
—Tú te lo pierdes.
Javier se encoge de hombros, porque ambos tienen arrastre con las chicas, solo que Javier siempre ha sido el callado,
el que hay que sorprenderlo para que él tome en cuenta. En cambio, Dylan es un hablador, una vez que entra en
confianza un poco, ya no se calla nunca más.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
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Capítulo 20
Entró en el que era mi nuevo hogar con los gemelos, lo increíble de esta situación es que también venía Diego, pero
no porque lo invitáramos, sino que vivo en su mismo
m ismo edificio. El destino me está jugando una mala pasada, es como si
de alguna manera quisiéramos que estuviéramos juntos.
j untos.
—Tus padres se gastaron
gastaron una pasta—dice Jonathan.
Miro el departamento y es de color verde claro y todos los muebles son blanco y negro dando un toque de elegancia al
departamento. Dejo mis maletas en el suelo y miro el ventanal en donde puedo observar todo Barcelona. ¡Me encanta
la vista!
Los gemelos y Jonathan se despiden de mí dándome un enorme abrazo y beso. Ellos cierran la puerta y nos
quedamos solos. Observó a Diego, quien está mirando con curiosidad el departamento, aunque se parece mucho al
de él, solo que el mío es un poco más pequeño que el suyo.
—Increíble—comenta.
Suelto una carcajada. Lo miro y sigue con su estúpida sonrisa que siempre me
m e termina de contagiar .
No puedo evitarlo, pero comienzo a sonrojarme por sus palabras, pero que me está pasando—me dije a mi misma. Me
puse de pie, pero Diego tiró de mi mano e hizo que me sentara en su regazo.
—¿Podemos intentarlo?
Lo observé con una sonrisa y pasó mis manos alrededor del cuello de Diego. Me incliné hacia él.
Me levanté de su regazo y miró alrededor mío ¡Amaba mi nuevo departamento y la vista era espectacular!
Caminé en donde estaban mis cosas y tomé dos maletas. Él me ayudó con las demás maletas y empezamos a subir la
escalera que daba al segundo piso. Era grande, no tanto como el departamento de Diego, solo había dos
habitaciones. Caminé hacia el fondo y abrí la puerta que era de un color rosa pálido.
Dejé mis cosas ahí, está es mi pieza que mis padres la habían decorado. Tenía un escritorio, un librero, un clóset, una
cómoda y una enorme cama. Dejé mis cosas en el suelo.
— ¡Oye! —Exclamé—. Me gusta este rosa, además fueron mis padres quienes
quienes decoraron el departamento.
departamento. Tengo
hambre, pidamos pizza. —Él asintió y sacó su celular.
******
Después de una hora estamos comiendo pizza, sentados en el suelo de mi sala de estar. La pizza estaba deliciosa.
Miré de reojo a Diego estaba concentrado comiendo pizza. Era raro estar con él, aunque debo confesar que su
compañía me agrada, es simpático y no es arrogante como fue al principio cuando lo conocí.
Me gusta como es Diego, supongo que lo juzgué muy rápido. No me di el tiempo de conocerlo, aunque puedo notar
que tiene muchos secretos, pero quien no tiene secretos, yo también los tengo.
—A mí también, Anastasia—él
Anastasia—él suelta una risa—. Siempre me ha gustado
gustado tu compañía.
Mi teléfono sonó y vi que era una llamada entrante de Luis. Conteste la llamada.
—¿Qué sucede?
—Me encantaría. —Se acercó más y corrió el pelo de mi cara—Te revelaré un secreto: Eres la chica de
de mis sueños,
Anastasia. Te encontré.
Me quedé quieta y no pude evitar una sonrisa en mis labios. Observé sus labios y se veían tan suaves. Me acerqué
rápidamente y le di un beso fugaz. Él me miró atónito.
—Me puedes decir que está pasando por por tu cabecita—él me miró fijamente
fijamente y puse mis manos en su pecho—. Puedo
Puedo
ver como tus ojos lideran una batalla.
Me mordí el labio inferior y suspiré, no podía negar que me estaba encariñando con Diego aún más que cada día eso
de ser amigos entre nosotros se veía más confuso y ya no tenía claro si estábamos pasando tiempo como amigos o
algo más, y Diego tenía razón me gusta, pero también tengo terror de todo, de poner todo en peligro. Tengo miedo de
muchas cosas y quisiera ser más fuerte porque sé que falta poco para que todo estalle y Diego se entere de todo mi
pasado y no sé si él me seguía mirando de la misma forma que mira ahora.
Me quede callada porque tenía razón nadie en esta vida es un santo todos tenemos algo doloroso de nuestro pasado,
cada persona tiene su pelea interna, lo importante es levantarse y salir adelante,
—Los humanos estamos
estamos hechos para ser fuertes
fuertes y soportar todo—él
todo—él me acarició la mejilla—. Puedo
Puedo ver que sufres
por dentro, que cada día peleas contigo misma—abro los ojos—, y sabes cómo sé eso—yo negué con la cabeza y él
cerró los ojos—. Porque yo también sufro por dentro, mi corazón sangra todas las noches.
—Diego—, susurró.
—Diego.
Él me sonrió de lado mostrándome su perfecta sonrisa donde se le marca los hoyuelos haciéndolo aún más guapo.
Él se separó de mí, tomó mi mano y se la llevó a su corazón donde latía rápidamente. Observé mi mano en su pecho y
puso su mano encima de la mía y sentí una corriente en todo mi cuerpo.
—Perdón—susurro.
Solté un suspiro y él sonrió aún más. El imbécil era perfecto, de eso no hay duda, pero aún no estoy segura si solo me
estaba tomando el pelo o si es verdad lo que me está diciendo porque también Diego le gusta bromear mucho.
—Claro—nos miramos fijamente. Él Él se relamió el labio inferior, mis ojos observaron ese gesto y de repente quería
morder ese labio—. Yo confío en ti.
Lo observé y me quedé callada porque no sabia que hacer odio ser tan insegura en algunas cosas y da miedo pensar
en el amor cuando mis dos relaciones anteriores me hicieron tanto daño. Diego no es como ellos, pero tampoco
metería las manos al fuego por alguien eso lo aprendí hace dos años atrás. Pero de una cosa tenía claro y es que
Diego quiere meterse en mi vida en todos los sentidos.
Hola criaturitas hermosa ❤
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positvos
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Capítulo 21
Acompañé a Diego a la salida de mi departamento. Me tomó de la cintura y se acercó hasta que nuestras narices
rozaron. Me quedé mirándolo fijamente, antes de darle un beso en la mejilla.
—Adiós, guapo.
*******
Me levanté y me puse unos pantalones negro-rotos, una polera de tiritas verde y convers negra. Cuando estaba
saliendo de mi departamento, me topé con Diego que estaba vestido todo negro e incluido su gorro.
—¡Eres imposible!
—Eso a ti te encanta—sonríe
encanta—sonríe con ironía y con un tono juguetón
juguetón que va a hacer
hacer que me vuelva loca.
loca.
Bajamos al subterráneo en donde nos subimos a su todoterreno. Cuando llegamos a la universidad. Sus amigos lo
estaban esperando, Alejandra me sonríe y levantaba sus cejas de arriba y abajo. Puse los ojos en blanco.
Me separé de él, pero él tiró de mi mano y me dio un suave beso en los labios. Abrí los ojos y él tenía una sonrisa
triunfadora. Negué con la cabeza.
—¿Ahora me puedo ir? —pregunto de broma.
Solté un suspiro, no me lo ponía fácil, este chico está haciendo que me enamore de él con su sonrisa. Me alejé de él y
caminé rápidamente a donde estaba los gemelos, Jonathan y Roció.
Cuando vi desaparecer el grupo de Diego, solté un suspiro. Mire a los gemelos y ellos se llevaron a Rocío. Me subí al
coche de Jonathan y le di la dirección de a dónde teníamos que ir.
Jonathan asintió y puso en marcha su auto. Dos horas después estábamos escondidos mirando una bodega
abandonada. Observe con cuidado y a lo
l o lejos había dos coches estacionados.
—Quédate aquí. —Le
—Le dije a Jonathan.
Jonathan.
Me acerqué a él y le
l e di un beso en su mejilla.
—Quédate aquí, no
no haré nada, por
por favor. —Él soltó un gruñido,
gruñido, pero asintió con
con su cabeza.
Me acerqué a la bodega y entré por la puerta de emergencia. Estaba todo oscuro así que me apoyé en la pared para
guiarme. Escuché unas voces y era el mismo hombre que me amenazó en Madrid, se escuchaba a lo lejos. Me quedé
quieta aquí, no quería exponerme más y si alguien llegaba podía escapar fácilmente.
Intenté escuchar la otra voz, pero no pude escuchar, hablaba muy despacio y tampoco me iba a arriesgar que me
descubrieran.
No escuché que le respondía la otra persona. Me mordí el labio inferior con fuerza.
Sentí unos pasos que venía de donde estaba. Mi corazón se alteró, me quedé quieta, pero lo sentía más cerca y
empecé a caminar lentamente a la salida. Cuando pude salir, corrí en donde estaba Jonathan esperándome.
esperándome. Tomé su
mano y corrimos a su auto, teníamos que irnos ya.
Cuando estaba en su coche y rumbo de nuevo a la universidad, puede respirar tranquila. Jonathan me miraba con
curiosidad.
Lo miro por un segundo, antes de volver a mirar por la ventanilla. No dije nada porque la verdad es que estaba
jugando con fuego,
fuego, pero yo sé lo que
que ellos querían de mí y no lo voy a permitir.
Cuando llegamos a la universidad faltan dos minutos para entrar a la otra clase. Jonathan me miraba de reojo. Me
detuve y le tomé la mano.
Él me abrazó fuertemente y escondí mi cara en su pecho. Sé que está preocupado porque él sabe lo que pasó hace
dos años atrás con los gemelos. Ellos saben todo lo que sufrí y aún sigo sufriendo todos los días porque tengo un
demonio detrás de mí que siempre está volviendo.
Mire a Diego, quien ahora estaba mirando su celular. Pase por su lado y camine hacia el salón, me senté en último
puesto y miro por la ventana. Recordar la vaga conversación que escuché en la bodega <<tienes que convencerla de
que vuelva a nosotros>> <<A las nueve>> —. Todo encajaba con mi pelea y el sujeto de Madrid.
—Imbécil.
Puse una mano en mi pecho e hice una mueca, como si su palabra me hubiera ofendido.
Él se rió y me dio un beso fugaz. Puse los ojos en blanco por su beso. Hasta el momento con Diego, no nos hemos
dado besos verdaderos, solo han sido toques con nuestros labios.
La clase me la pasé riendo con él, tirando bromas de aquí y allá. Yo lo miraba, me di cuenta de que caí, que de nuevo
estaba cayendo por amor. Diego, al final, si pudo meterse en mi corazón << ¡Dios mío, me gusta, Diego!>> —fruncí el
ceño, en qué momento caí a los encantos de Diego.
Me reí de él, esperé un segundo que acaba de llamar <<Nena>>. Negué con la cabeza.
Las horas se me pasaron volando en la universidad, estuve con Alejandra, quien insistió en ir a la pelea de esta noche
con Cameron, no tuve más remedio que pasarle la dirección para que me dejara tranquila. Diego estuvo conmigo todo
el tiempo y sus amigos tiraron bromas sobre nosotros de como antes nos odiábamos y ahora parecía que había algo
entre nosotros dos.
Él me abrazó todo el día y no podía evitar sentirme segura en sus brazos. Estaba desarrollando sentimientos rápidos
por este chico y eso me aterraba porque sé que me estoy relajando, cuando no debería hacer eso, pero es algo que
no puedo controlar.
Cuando salí de la universidad, Diego me tomó de la mano y me guió en donde estaba su todoterreno. Miré de reojo y
ahí estaba Barbara fulminado con la mirada.
Me abrió la puerta de su todoterreno y me ayudó a subir. Él rodeó su todo terreno y subió al asiento del conductor.
Barbara me fulmina con la mirada que me hacía sentir incómoda.
Él la miró y frunció el ceño, ambos se miraron fijamente. Se nota que tiene un pasado. Vale, yo sabía que ellos se
acostaban, yo misma los vi besándose y metiéndose manos al principio del año, pero, aunque para él fue una
diversión, para Barbará no lo fue.
Mire por última vez Barbara. Él prendió su todoterreno y se puso en marcha a nuestro edificio.
Dobló bruscamente en una calle y se estacionó. Nos miramos fijamente, retándonos con la mirada.
—Yo no le di esperanza
esperanza e ilusiones, ella sabía
sabía que la estaba
estaba usando...Porque no podía sacarte de mi cabeza. Ella
sabía que estaba sintiendo cosas por ti, ella lo sabía—dijo molesto. Me acarició la mejilla tiernamente—. Ella sabía que
quería estar contigo, pero tú no me dabas esperanza y aun no entiendo... que somos—movió las manos entre
—Lo quiero todo de ti, mi bella. Quiero que seas: mi novia, mi chica, mi mejor amiga, todo eso y más. He caído por ti.
Me rindo, eres mi hermosa rendición.
Pestañee varias veces para poder seguirle el ritmo de sus palabras. Mi corazón dio brinco de emoción al escuchar las
palabras de Diego, pero otra parte de mí tenía miedo de volver a sufrir por amor. Tenía miedo por él, no quería que
corriera peligro, por ahora no podía estar con él. Yo ya perdí una persona que era importante para mí y no quiero que
nadie nunca más alguien pierda la vida por intentar salvarme a mí.
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Se acercó a mí y cerró los ojos esperando el beso, pero yo le di un beso en la mejilla. No puedo, no puedo ser egoísta
con otras personas y me duele el corazón en estos momentos.
Me observó perplejo, no entendía porque cambia de opinión tan rápido, pero no puedo ahora que mis demonios se
estaban haciendo presente en mi vida. No quería que nadie se contaminara de ellos, y menos Diego.
Lo miro por un segundo y en sus ojos lideraban un verdadera batalla de mantener la calma o explotar contra mí.
Lo miró fijamente, nunca le pedí que cambiara por mí. Sé que estoy haciendo lo correcto, será lo mejor para ambos,
mantener la distancia como siempre tuvo que ser.
Me quedé callada,
dirigiéndome no tenía
al ascensor más
y él queconmigo.
entró hablar. Él estacionó su todoterreno en el subterráneo. Salí rápidamente
El ascensor llegó a mi planta de mi departamento. Miré de reojo a Diego y estaba apoyado en la pared, escribiendo un
mensaje en su celular. Cuando entro a mi departamento, solté un suspiro.
Entre en el auto de los gemelos y los salude con una sonrisa. Saludé a Jonathan que venía por primera vez con los
gemelos.
Puse los ojos en blanco: ¡Dios mío! Necesito tener más amigas mujeres. El viaje siguió con sus bromas tontas para ver
cuál era más puto: <<¡Jesús ayúdame!>> Llegamos al edificio abandonado en donde vi a Alejandra, Cameron, Diego y
Bárbara. Me acerqué a ellos con los gemelos aun peleando.
Me giro y los miro fijamente, porque me tenía ya cansada de escucharlo, era gracioso, pero a veces se pasan.
Negué con la cabeza y entramos por la salida de emergencia. Entró en el cuarto que Luis dijo que era para mí. Tiro mi
bolso al suelo y me senté en la silla. Sentí un escalofrío en todo mi cuerpo, tenía que estar en alerta, sabía que algo
iba a pasar y lo podía sentir.
Lo miró fijamente y asentí. Mire de reojo como los gemelos hablan con Alejandra y Cameron. Diego estaba tonteando
con Barbara, puse los ojos en blanco, al parecer volvía a ser el mismo Diego de siempre.
La puerta se abrió y sabía que era Luis, no levanté la mirada. Jonathan se puso de pie y el cuarto se quedó en
silencio. Levanté la mirada y abrí los ojos como plato y me paré rápidamente.
—Aléjate de mi amiga o te
te juro que no respondo—gritó
respondo—gritó Alejandra. Diego me tomó del brazo y me miró fijamente.
Negué con la cabeza y me solté de su agarre.
Él sonrió con arrogancia y se acercó a mí, pero yo me alejé. Jonathan tiró de mi brazo y todos se juntaron conmigo.
Él se levantó de la silla y caminó a donde estaba. Me evaluó detenidamente de arriba y abajo, un escalofrío recorrió mi
cuerpo. Sentía asco, quería vomitar en estos momentos.
Apreté mis manos en puños tanto que me dolía, como mierda puede decirme esto, después de todo lo que me hizo a
mí o a mi hermano. Lo fulminé con la mirada, me acerqué a él con odio y él retrocedió.
Tomé con fuerza el picaporte de la puerta y abrí la puerta. Haciendo que Nicolás se cayera para atrás. Me agaché
donde estaba él.
—Acabaré contigo como
como acabaste con mi vida—digo
vida—digo enojada y tomándolo
tomándolo de la camiseta
camiseta y parándolo con una fuerza
que no sabía de dónde venía. Lo empujé a la pared—. Si te acercas a mí una vez, no seré tan cordial contigo.
—Suéltame Jonathan,
Jonathan, lo voy a matar—grité con
con fuerza. Los gemelos
gemelos me miraron e intentaron controlarme
hablándome. Mire a Nicolás quien apunta a su reloj. Solté un gruñido—. Acabaré contigo, pedazo de mierda.
—Volverás a mí Anastasia,
Anastasia, eres igual a mí—Nicolás me guiñó el ojo antes
antes de irse—. Suerte, mi hermosa
hermosa boxeadora,
aunque tú para mí ya eres mi campeona—me miró por última vez antes de irse por el oscuro pasillo.
Cerré los ojos con fuerza y respiré seguidamente, antes amaba que me dijera esa palabra y ahora me daban asco
escucharlas. Nicolás sabía dónde atacar para hacerme daño y logro. Jonathan me llevó de nuevo dentro de la
habitación. Me senté en la silla.
—Cariño, eso tuvo que doler—silbó Dylan y me señaló
señaló la puerta—. Tu mano,
mano, ¿está bien?
La puerta se abrió y entró Luis con una sonrisa y frotándose las manos en claro gesto de emoción.
Caminé hacia donde estaba Luis y asentí. Él me rodeó con su brazo y me guió a donde se encontraba la gente para
verla pelea.
Luis se separó de mí y caminó hacia el círculo de personas. Alejandra me abrazó fuertemente. Escuché como Luis
hacía las presentaciones de mi rival, la gente gritó aún más fuerte. Luis empezó a presentarme a mí y la gente gritaba
mi nombre.
Respire profundamente y puede ver a Nicolás en una esquina con una sonrisa. Negué con la cabeza.
Caminé tranquilamente
puso frente en donde
a mí y se acercó a mí.laYogente mearrogantemente
sonrió abrió paso y seycerraron
vi como detrás de mí
su sonrisamse
í bloqueando el paso.
iba perdiendo. La chica
Luis hizo sonarsela
sirena. La chica hizo su primera jugada que la esquivó con rapidez, no se rindió e intentó de nuevo que también la
esquive. La miró y sonrió con arrogancia, ya estaba harta de está mierda,
m ierda, lancé mi primer puño contra la nariz y
retrocedió, volví a golpearla rápidamente que hizo que retrocediera varios pasos atrás. Sacudí mi mano, me dolía, pero
el dolor era soportable, lancé otro golpe que golpeó su mejilla directamente. La chica me miró con odio e intentó
pegarme, pero lo esquivé con facilidad, la chica era muy lenta
l enta y predecible. Me aburrí, quería acabar luego. Me
acerque a ella y golpee a la chica una y otra vez. Me desquité con la pobre chica, saqué toda mi rabia. La chica cogió
impulso y volvió a por mí, pero ya estaba agotada y no tenía fuerza, ya empezaba a lanzar puñetazos al aire y sin
ninguna dirección.
Me acerqué una vez más y le golpeé la nariz. Mi paciencia se había acabado desde el encuentro con Nicolás. Golpe
La gente me felicitaba, pero no estaba de humor y salí rápidamente con Luis, quien me entregó mi dinero. No vi a mis
amigos y caminé directo a la sala y me senté en la silla
sill a y pasé mi mano por mi pelo. Estaba agotada mental y
físicamente. La puerta se abre y entra Alejandra, camina directamente en donde estoy y me abraza fuerte.
—Siempre.
—Vámonos de aquí—le
aquí—le pedí. Ella asintió, me tomó de la mano. Me despedí de todos
todos y me subí al auto de Cameron.
Alejandra me acariciaba el pelo y apoyé mi cabeza en su hombro.
Mis párpados se relajaron y pronto se hicieron más pesados. Sentí que alguien me sacaba del auto. Abrí los párpados
un poco y vi que era Diego quien me dejaba en la cama y me daba un beso en la frente. Cerré mis ojos de nuevo.
Sentí la voz de Cameron y Diego a lo lejos y después como el colchón se hundía y me abrazaba.
Hola criaturitas hermosa ❤ ¿Como están? cuentemen como le ha ido últimamente en su vida, ya salieron de
vacaciones. Perdón por la demora pero esta semana estado editando y haciendo un poco de cambios y
también este marte conocí a Shawn Mendes y les juro por dios que es mas guapo en persona y canta aun mas
hermoso en vivo y directo
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Capítulo 23
Alguien me acariciaba la mejilla y sentía mucho calor. Me desperté y grité del susto, él puso una mano en mi cadera
afirmándome para que no me cayera. Puse mi mano en mi corazón ¡Dios casi me da algo!
Me pasé la mano por la cara. Qué vida de mierda tengo—hablo conmigo misma. Él se sienta a mi
m i lado y me mira de
arriba y abajo.
Me observo un segundo antes de que una mueca apareciera en su hermoso rostro. Negó con la cabeza un momento.
Lo miré por un segundo antes de que él saliera de la habitación. Me senté en la cama y me refregué el ojo para
intentar despertar. Salí de mi habitación y caminé hacia mi cocina en donde me topé con Diego. Me apoyé en la pared
y me aclaré la garganta para llamar su atención.
Diego me pasó una taza que contenía café. La tomé con fuerza donde me comenzó a quemar. Odiaba tener que ser
cruel con la gente, pero era la única forma que tenía para alejarlos de mí y no exponerlos a nada de mi pasado.
—Ahora no me hablas—le
hablas—le digo en voz alta.
alta.
Él se detuvo un momento y me miró por encima de su hombre, tenía el ceño fruncido y la mirada estaba apagada,
tenía más ojeras de lo usual.
—En eso estamos de acuerdo por primera vez—. Apreté mis labios en una
una fina línea.
Me gire y camine de nuevo a la cocina. Me senté en la silla y miré mi celular, tenía dos mensajes de Jonathan. Sentía
un nudo en mi corazón en estos momentos.
—Solo eso tienes para
para decirme.— Dice con un tono
tono enojado y di
di un salto en la silla.
Levanté la mi mirada y tenia su abrazo apoyado en la encimera con sus brazos cruzado.
—Te das cuenta de que vienes diciendo eso, desde el día día que nos conocimos,
conocimos, pero ambos sabemos
sabemos que no podemos
mantener la distancia, pero esta vez, me alejaré de ti porque espero que recapacites.
Lo miré con los ojos abiertos, no necesitaba recapacitar, solo necesitaba que se alejara de mí, que no me siga
confundiendo o que siga metiéndose en mi vida. Diego caminó a la salida, segundos después sentí como la puerta se
cerró.
—Recapacité mis cojones, Diego.
*******
Toqué la puerta del departamento de Alejandra, esperé unos segundos y la puerta se abrió. Miré a la persona que me
estaba fruncía el ceño.
Pasé por su lado y el departamento de Alejandra estaba lleno de gente, muchos son compañeros de mis clases, pero
a otro no los conocía.
Saludé a todos sus amigos, estuve un rato compartiendo con ellos, Dylan como siempre era rey de la fiesta con sus
encantos y sus chistes.
Dylan juntó sus manos en forma de súplica y antes de contestar ya me estaba arrastrando a fuera de la terraza en
donde solo estábamos los dos afuera. Me senté en el piso y Dylan me imitó.
Mire hacia adentro y Diego me observa fijamente. Dylan sacó un porro de marihuana, lo miré de reojo y negué con la
cabeza.
Él soltó una carcajada antes de darle una calada a su porro. Hice una mueca de asco.
—Pero, aun así, no puedes vivir sin mí—batí mis pestañas para él.
Lo miré con los ojos abiertos. Es oficial mi amigo, perdió un tornillo y creo que fue el último que tenía en ese pequeño
cerebro.
—Joder, Dylan.
—Responde amorcín, no
no seas tímida—bromea.
—Puede—respondí encogiéndome
encogiéndome de hombros.
hombros.
Dylan me sacó la lengua y se paró rápidamente. Entró en la habitación y puso el seguro. Abrí los ojos cuando lo vi
caminar a pasos decididos a Diego.<< Lo voy a matar es un maldito chismoso>>—digo en voz alta, aunque nadie
puede escucharme.
Dylan habla animadamente con Diego, empecé a golpear la ventana para que me dejara entrar, pero nadie me
escucha con la música.
Di un paso atrás al ver que Diego se dirigía hacia donde estaba yo. Él se agachó un momento donde estaba Alejandra
y comenzaron a hablar. Él se levantó y cerró las cortinas del ventanal.
<<¡Oh grandioso, mi culo se está congelando aquí!>>—Dije en voz alta. Me senté en el suelo, en algún momento
Dylan tiene que volver... Yo misma lo voy a matar. En ese momento la ventana se abrió. Me levanté y caminé deprisa,
pero me topé con Diego.
—Quiero irme.
Me miró por un segundo antes de abrazarme fuertemente e ignoró mis palabras. Me quedé quieta.
—¿Qué estás...haciendo?
estás...haciendo? —Digo con la voz entrecortada.
Puse mis manos en los brazos de Diego. Miré un momento por la ventana, pero las cortinas me tapaban.
Se inclinó más hacia mí y lo miró fijamente. Solté un suspiro, vale, me gusta. Diego me tenía cautiva y no quería
negarme a volver a sentir amor por alguien, merecía abrirme de nuevo al amor, pero tengo terror que mis demonios
alcancen a Diego y lo lastimen, pero tampoco quería luchar con lo que sentía por él, ya no más estaba actuando como
una estúpida con alguien que no lo merecía.
Me mordí el labio inferior y lo miré fijamente, era perfecto, no podía seguir luchando, ya no podía aparentar más lo que
sentía por él, pero también iba a proteger a Diego de mis demonios, no dejaré que nadie lo toque jamás, lucharía aún
más por él, para que jamás se entere de mi pasado, y que ahora seamos solo nosotros dos.
—Puede—murmure.
—Puede— dice con esa
esa jovial sonrisa que utiliza
utiliza siempre que necesita
necesita ser arrebatadoramente
arrebatadoramente encantador y salirse
salirse
con la suya.
Ahhhhh!!!! Perdón por ser tan mala y dejarlo de nuevo con intriga, pero les tengo mucha sorpresa en esta
historia y solo quiero decir que ya esta muy avanzada y que estoy muy emocionada y espero también que no
me maten.
Hola criaturitas hermosa ❤ ¿Como están? cuentemen como le ha ido últimamente en su vida, ya salieron de
vacaciones.
Y también comentar la historia sus comentarios son muy importantes para mi, espero que tenga una muy
buena semana y que siempre sean feliz y positivos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
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ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 24
Él tomó mi cara entre sus manos y me besó con una brusquedad deliciosa que le agregaba mucho fuego. Agarro con
fuerza los brazos de Diego, respondiendo el beso con la misma furia de deseo que sentíamos. Él bajó sus manos
hasta mi cadera. Su lengua invadió mi boca que me hizo soltar un gemido. Chupó mi labio inferior antes de morderlo.
Puse mis manos alrededor de su cuello y lo atraje de nuevo hacia a mí donde lo besé con rabia por todo lo que este
chico me hacía sentir, no quería tener sentimientos por este chico. No quería volver a caer por alguien, pero aun así
estaba cayendo y volviendo a sentir.
—Anastasia—, susurra con voz aterciopelada, recorriendo mi mejilla con sus labios
labios carnosos, desatando
desatando fuego en las
zonas más sensibles.
Volvió a atacar besándome, nuestras lenguas danzaron juntas en un baile de odio, pasión y deseo. Se separo de mí
solo para darme pequeños besos en mi cuello.
Yo asentí y entrelazó nuestras manos, antes de tocar tres veces el ventanal en donde Alejandra asomó su cabeza y
solté la mano de Diego.
Miré hacia otra parte porque tal vez ella nos vio. Diego puso una mano en mi cintura y asintió con su cabeza, su
expresión era indescifrable.
Le di un golpe en el hombro que hizo que se volviera lentamente hacia mí. Él me sonrió ampliamente y metió sus
manos en los bolsillos de su pantalón.
—Imbécil.
Diego puso una mano en mi cintura y se despidió de Dylan. Lo miré, tenía una sonrisa picarona y volvió a subir a bajar
sus cejas. Le pare mi dedo del medio, es un chismo.
Entramos en ascensor, él jugaba con mis dedos, lo miré de reojo. Solté un suspiro al míralo, es perfecto el imbécil. Él
soltó una risa y tiró de mi mano dejándome en frente de él.
—Me gustas mucho—antes
mucho—antes de que pueda
pueda responder, noto como Diego tira de la manga
manga de mi chaqueta,
chaqueta, obligándome
a caminar ridículamente rápido hacia el hasta que choco contra su pecho.
Me quedo quieta y él me hace girar donde mi espalda toca su pecho, Diego desliza una mano debajo de mi camiseta,
acaricia mi vientre plano y va subiendo hasta llegar muy cerca de mi pechos. Aguanto la respiración
El ascensor abrió las puertas y caminamos rápidamente a su todoterreno, ambos teníamos mucho deseo por dentro.
*******
Entramos al departamento de Diego, quien me acorraló contra la pared. Él pasó sus dedos por mi cuello haciendo que
mi respiración se enloqueciera.
—¿Nerviosa? —Preguntó en
en tono burlón y con
con una sonrisa presuntuosa.
presuntuosa.
Negué con la cabeza. Él sonrió y empezó a repartir pequeños besos en mi cuello que me hicieron cerrar los ojos con
fuerza y soltar suspiros entrecortados Con la punta de su nariz traza un recorrido desde el mi cuello hasta mi cabello e
inspira profundamente, produciéndome un sensual estremecimiento. Me miró un segundo como si no pudiera creer
que estuviera con él.
Pegó su boca a la mía y su lengua se introdujo con fuerza. Puse mis manos en su pecho y toqué su firme torso. Se
apegó más a mí y se frotó contra mí, podía sentirlo duro contra mí. Puso sus manos en mis
mi s muslos y me levantó, mis
piernas rodearon su cadera.
Él caminó conmigo hasta que se sentó en un sofá. Me separé de él lentamente intentando controlar mi respiración.
Mire sus labios estaban hinchados, pase mi dedo por sus labios.
—Eres preciosa—me
con su jovial acercó más
más a él—. ¿Eres real? ¿Estás
sonrisa descarada. ¿Estás aquí o solo estoy
estoy soñando con una
una erección? —Pregunto
—Pregunto
Él puso sus manos en mi cintura e hizo que me moviera hacia adelante y atrás creando fricción perfecta entre nuestros
cuerpos. Solté un gemido.
—Anastasia—, me dio un
un beso fugaz—. Tú eres mi jodida fantasía.
fantasía. Te deseo en todas
todas las posturas que mi pervertida
mente ha podido imaginarte—soltó sin descaro.
—Pervertido—digo antes
antes de besarlo—, pero...Tengo
pero...Tengo algo que confesarte.
Se detuvo y me miró fijamente, me acerqué más a él. Mi sonrojo se agrandó por como él me estaba mirando.
Lo mire fijamente y juegue con mechones negros que caían en su frente. Solté un suspiro. Porque era hermoso.
Lo miré fijamente, esperando que estallara en una risa o que dijera algo estúpido, pero solo se quedó callado por unos
minutos.
Soltó un gruñido y echó su cabeza hacia atrás por unos segundos antes de mirarme fijamente.
Me acerqué a él y estampé mis labios contra los suyos y moviendo de nuevo mis caderas creando las fricciones
perfectas en nuestro cuerpo con cada roce. Me mordió el labio y soltó unas palabras incoherentes.
Me levanto con facilidad y empezó a caminar a su habitación. Mis manos se fueron a suave pelo en donde las hebras
de su cabello se me escapaban dentro de mis dedos.
Entró en la habitación y prendió la luz. Me acostó con cuidado y se puso arriba mío, me miró con lujuria de arriba y
abajo. Me levanté y lo atraje a mí.
m í.
Él tragó saliva, mi mano tomó el dobladillo de la polera y se la saqué lentamente con su ayuda. Sonrió y me dio un
pequeño empujón para que me acostara. Él abrió mis piernas y se puso en medio de ella.
Se separó de mí y fue repartiendo besos por todo mi cuerpo, sus manos exploraban mi cintura. Él desabrochó mi
sujetador y lo sacó con cuidado. Miré a Diego, estaba hipnotizado mirando mis pechos: "hombres".
Se puso a hacer cosas especulares en mi cuerpo, amasando mi pecho izquierdo y besando mi pecho derecho.
Empecé a decir cosas incoherentes. Solté varios gemidos que no podía controlar, este chico no solo sacaba lo peor y
lo mejor de mí, le hacía cosas increíbles a mi cuerpo.
Volvió hacia mí y me besó con amor, fue lento y cuidadoso. Su mano siguió bajando hasta llegar al inicio de mi
pantalón y con habilidad increíble desabrochó el botón y su mano se coló dentro de mi sexo y tocó el punto exacto que
hizo que soltara un fuerte gemido.
Él introdujo un dedo dentro de mi sexo y me mordí en el labio inferior con fuerza, sabía cómo enloquecer a una chica.
Pasé mis manos por su torso duro y bien marcado. Me mordí en el labio inferior. Mi mano llegó al inicio de su pantalón
y lo desabroche. Miré a Diego quien me ayudó a bajar su pantalón y bóxer.
Soltó una risa y me guiñó el ojo. Basta de juegos—susurré, mi mano rodeó su pene y empecé a subir y a bajar primero
lento con cuidado. Él gruñó y puso los ojos en blanco.
Me separé de él y le
l e di pequeños besos en su cuello y pequeñas gotas de sudor que recorría por su torso y cuello, mi
mano aceleró. Soltó un gruñido y se corrió en mi mano. Me levanté y me fui a limpiar al baño.
Cuando volvió él ya estaba cambiado y traía otro bóxer. Diego se acercó a mí y puso sus manos en mi hombros
empujando hacia atrás, di varios pasos hasta que tope con el colchón. Lo mire y tenía una mirada de deseo.
—Acuéstate, aún no
no hemos acabado.
Me acosté en la cama y él se volvió a subir encima de mí y me beso con lujuria, nuestras lenguas se enredaron y
estaba ebria del sabor de Diego en mi paladar, enredo mis dedos entre su pelo y lo acercó aún más contra mi cuerpo.
Siento como pellizca uno de mis pechos hasta dejarlo erguido y necesitado. .
pantalones.
—Dios...
Estoy temblorosa y excitada. De pronto, sus dientes se aferran a mi clavícula y gimo de placer.
Como toda respuesta, agarra mi sexo a través de la delga tela de mis bragas y empuja sus dedos hacia el interior,
provocándome.
Suelto un extraño resoplido y parpadeo varias veces porque estoy demasiado excitada. <<¡Me va a matar de placer,
joder!>> Aprieto los muslos con fuerza, incapaz de pronunciar ninguna
ninguna palabra coherente,
coherente, mientras clavo las uñas
uñas en
los brazos de Diego.
Él vuelve a lamer y estira uno de mis pechos a la vez que masajea el otro, repartiendo un cosquilleo que me hace
ronronear. Pero no se detiene ahí; sus caricias avanzan tocando toda mi piel y luego, inesperadamente, hunde dos
dedos bajo mis sexo, estimulando el punto exacto que me hace enloquecer y gritar su nombre de nuevo.
Todo el cuerpo me vuelve arde; nunca me había sentido así. Exhaló un gemido de intenso placer. De pronto, Diego
detiene sus caricias y vuelve a besarme en los labios.
Su mano comienza a bajar hasta llegar a mi cadera, noto como se aparta lentamente y toma posición entre mis
piernas levantándome un tobillo hasta la altura de su rostro. Sus dientes lo rozan incitándome y al vez produciéndome
una descarga eléctrica en todo mi cuerpo.
Apenas logro entender lo que me dice estoy perdida en el placer, pero sí lo suficiente para agarrarme al cubrecama..
Noto como va subiendo suavemente arrasando con la sensibilidad que me queda, marcando primero la cara interna de
uno de mis muslos y luego el otro dándole pequeños besos que hace que mi respiración se corte por el deseo.
De repente, vuelve a pararse, me saca la lengua, burlón, y se sitúa de modo que su cabeza acaba frente a mi ombligo.
Me guiña el ojo de forma juguetón hunde la boca entre los labios de mi sexo, mientras yo rodeo su espalda con mis
piernas.
Una oleada de intenso placer sacude mi cuerpo cuando la punta de su lengua toca mi clítoris. Las sensaciones son
incluso más intensas que la tuvimos hace diez minutos atrás y Diego comienza a pasar lengua por mi sexo
haciéndome delirar una y otra vez, mierda tiene experiencia... No duraré mucho debido a mi otro orgasmo.
Empujo la nuca de
muero, muero>> meDiego,
digo, atrayéndola
conteniendohacia
el airemíy cerrando
sexo, y éllos
meojos.
complace haciéndome vibrar con cada toque. <<Me
Exhalo un tremendo suspiro mientras alcanzó otro orgasmo en menos de diez minutos. Ahora mismo, mi cuerpo es
una gelatina y no puedo hacer nada más que suspira.
—¿Uhm...?
Oigo una carcajada, es un imbécil le gusta presumir sus habilidades de sexo oral.
Me abrazó con fuerza y solté un suspiro que hizo que él soltara una risa ronca. Nos miramos
mir amos fijamente y pasó un dedo
por mi labio inferior.
—Aún te odio—bromeo—,
odio—bromeo—, pero también me gustas—él
gustas—él soltó una risa ronca y varios mechones de rebelde pelo
cayeron en la frente—. Tengo un amor y odio, que no sé si va ganando el amor o el odio ¿Por qué lado debería irme?
—Achicó los ojos y lo miró con una sonrisa.
Él me da un beso suave.
Me abrazó por atrás y comenzó a besarme el cuello dejando un pequeño rastro debesos y haciendo que mi cuerpo se
estremeciera por completo.
—Tenías razón.
Ahhhh ¡Que emoción! Por fin tiene el beso que tanto quería y algo más :0
Hola criaturitas hermosa ❤ ¿Como están? cuentemen como le ha ido últimamente en su vida, ya salieron de
vacaciones.
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buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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Alguien repartía besos por toda mi cara. Me removí un poco y pestañeé varias veces para despertar. Fruncí el ceño al
ver que estaba en una cama desconocida. Una caricia en mi estómago me hizo girar mi cabeza y vi a Diego con una
sonrisa. Solté un suspiro y se veía guapo recién despertado. Me levanté rápidamente al baño, hice mis necesidades y
me lavé los dientes. Corrí hacia la cama y me tiré.
Solté una risa como una tonta. Me miró sorprendido al verme tan feliz. Normal, tú siempre estás a la defensiva con la
gente—me dije a mí misma.
Él se acercó a mí y me dio un largo beso, mis manos se pusieron juguetonas con su pelo, bajé mi otra mano por su
torso duro. Me levantó con facilidad e hizo que quedara arriba de él. Tomé su cara entre mis manos, chupé su labio
inferior y luego lo mordí con fuerza, mi lengua se adentró en su boca. Se apoyó con sus codos para mantener la
posición.
Me separé de él y me
m e quedé mirando fijamente sus ojos, estaban dilatados por mí. Acaricie su mejilla.
Me separó lentamente y pestañeó varias veces para no llorar. Cada vez que hablaba sobre mi ex novio se me hacía
un nudo en la garganta, no porque aún siguiera enamorada de él al contrario lo odio y a la vez tengo mucho miedo de
él.
Él limpió una lágrima solitaria con su pulgar y me miró con mucha intensidad, se mordió el labio inferior varias veces
antes de hablar.
Me acerqué a él y lo
l o abracé fuertemente, no sabía que decir, me dolía escuchar que toda su familia había muerto, eso
explica porque él jamás habla de ella y porque jamás la he visto, pero por cuánto tiempo ha estado solo. De seguro
que tiene más familia ¿no?
Tragué duro con su declaración, no quería asustarme con sus palabras y no debía hacerlo, quería volver a sentir ¿o
no? No sé, ni yo misma
mi sma me entendía, tenía un lío en mi cabeza en estos momentos.
—Eres tierno—me burlé de él. Puso los ojos en blanco, antes de estampar sus labios contra
contra los míos, presionó su
erección contra mí, lo que me hizo que soltara un gemido.
Apoyó su frente contra la mía y no podía ver nada más que no fuera sus hermosos ojos café en donde no me había
fijado, pero los tenía más claro.
—Mmm...No sé si tengo que preocuparme por cómo me estás mirando en estos estos momentos, Anastasia—comenta
Anastasia—comenta con
tono burlón y esa sonrisa traviesa en sus labios que cada vez que la miro me incita a tener pensamientos impuros.
Me llevé una mano a mi pecho y puse cara de indigna lo que hizo que él soltara una pequeña carcajada.
Me lleve una mano a mi barbilla y me quede callada unos segundos. Él levantó una ceja y yo seguía callada haciendo
más dramático el momento.
Me observo un segundo antes de soltar una carcajada, no puede evitarlo y me uní a él, varios mechones de su pelo
cayeron en mi frente haciéndome cosquillas.
Sonrió de lado en donde se le marcaron sus hoyuelos. Él muy imbécil tenía esa sonrisa encantadora que hacía
suspirar a las chicas.
Inclinó su cabeza de lado y se quedó callado unos segundos, pasó su mano por debajo de mi espalda y me acarició la
mejilla tiernamente. Nos miramos fijamente y sonreí burlonamente hacia él.
Sonrió antes de besarme. Primero mordisqueo mi labio inferior, lo delineo con su lengua para luego chuparlo antes
que comience a besarlo. Me quedo quieta por un momento, pero el beso no tarda en ponerse más caliente, mis manos
van a su pelo, el beso pasa a ser un beso lento y profundo a más caliente.
Su lengua acaricia la mía, siento sus manos en mi trasero y me toma con una fuerza increíble en donde ahora estoy
sentada en su regazo, me muerde con fuerza mi labio inferior y suelto un gemido que es callado por su beso. Nos
separamos solo cuando necesitamos urgentemente aire.
Pestañeé varias veces, es en serio, aun no me creo que antes nunca tuviera una novia, si sabe decir las palabras
correctas para ser un buen novio. No entiendo porque él finge con todo el mundo algo que no es realmente.
Él puso los ojos en blanco, pero una sonrisa se dibujó en sus labios.
Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días de año?
Feliz año nuevo hermosa personitas espero que el año que venga sea mucho mejor y que cumpla muchas de
sus metas para el próximo año y nada quiero decirle que tengo muchas sorpresas en la historia y poco a poco
van a ir conociendo mas a Anastasia y Diego...solo puedo adelantar que van a amar mas a Diego.
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Capítulo 26
Nota de la autora: Atención a mis personitas hermosas: hoy día van a conocer un poco de la historia entre Simón y
Anastasia. Solo quiero decir de que ahora en adelante Simón será uno de los personajes que más van a aparecer. Y
poco a poco van ir conociendo el horrible pasado de Anastasia.
Caminé lentamente en donde se encontraba Diego cocinado, lo abracé por la cintura y apoyé mi cabeza en su
espalda. Él tomó mis manos y se giró para quedar frente a mí.
—Tus manos andan muy
muy traviesas, Anastasia—se burla maliciosamente, ladeando
ladeando la cabeza.
cabeza.
Solté un bufido, lo que hizo que él se riera de mí, al parecer le gustaba burlarse de mí, así como a mí de él. Me
gustaba esa actitud, pero él no tiene porqué saber eso.
—Tengo que irme Diego, después de almorzar
—Llegaré como la una de la noche—digo encogiéndome de hombros. No creo que pueda desocuparme
desocuparme antes tenía
que hacerlo bien y no necesitaba estar nerviosa.
El almuerzo estaba muy rico, zapallo italiano relleno de verduras, me devoré el plato en minutos. ¡Dios mío! Diego
tiene un talento increíble para la cocina. Ayude a levantar la mesa y lavar los platos entre bromas con él.
Me tomó de la cintura y no perdió el tiempo besando con fuerza y pasión donde hacía cosas locas con mi respiración
en estos momentos. Mis manos rodearon su cuello y lo atraje más a mí, lo necesitaba más cerca. Cuando estuvimos
jadeando por la falta
falta de aire nos separamos
separamos no sin antes morder
morder su labio inferior.
—Adiós, Anastasia. —Me dio un beso en la frente antes de cerrar la puerta de su departamento.
departamento.
Entré en mi departamento y subí rápidamente a mi cuarto. Tomé las l as cosas necesarias para irme a bañar. Una vez lista
revisé todo lo que necesitaba que era: dinero, celular y mis llaves del departamento. Miré por última vez la dirección a
donde tenía que ir y solté un suspiro de cansancio, porque me tomaría una hora en llegar.
Tomé un taxi y le escribí un mensaje a Javier. Mordí mi labio inferior, estaba nerviosa por lo que estaba a punto de
hacer. ¡Es una locura, Anastasia! Estaba jugando con fuego, pero era lo que tenía que hacer. El juego ya comenzó—
me digo a mí misma.
Mi celular vibró y sabía que era un mensaje de Javier, así que lo abrí rápidamente:
"Nos vemos"
Le pagué al taxi y me bajé. Miré a todas partes, pero no vi a nadie. Caminé hacia el galpón abandonado donde se iba
amuy
presentar Simón.
oscuro—me Entré
digo a mícon cuidado, me apoyé en la pared para guiarme. Joder, tengo que ir con cuidado. Está todo
misma.
Sentí unas voces en el cuarto de fondo, me acerqué lo más que pude y me agaché. Puse una mano en mi pecho y mi
corazón latía muy rápido.
Soy una estúpida—me dije a mi misma, cuando ya estaba girando la manilla y me adentro en la habitación. Simón se
encontraba sentado en una silla, su pelo rubio estaba en punta y estaba vestido de blanco.
Simón levantó la cabeza y me miró de arriba y abajo lentamente. Levanté una ceja hacia él.
—Sorprendido, ¿eh?
Caminé por la habitación, no tenía gran cosa, solo era una vieja pieza donde uno esperaba que empezaran las peleas.
—Porque te enamoraste
enamoraste de mi hermano. Tus ojos
ojos solo eran para él—comento
él—comento con un tono
tono serio y me quede callada
un segundo.
Me senté en la silla que tenía al lado de él. Nos quedamos callados por unos segundos antes de que yo contestara:
—Las personas no elegimos
elegimos de quien nos
nos enamoramos, Simón.
—Supongo, pero todos
todos los días me pregunto
pregunto algo...—murmura. Lo
Lo miré de reojo—. ¿Qué hubiera pasado si me
hubieras elegido a mí?
Hice una mueca, porque ahora daría cualquier cosa por no haber conocido a Nicolás y Simón. Mire el techo unos
segundos. Jamás me plantee esa pregunta hasta ahora que hubiera pasado si solo hubiera seguido con Simón en ese
momento.
—Perdóname Anastasia,
Anastasia, yo...Ese día intenté
intenté llegar a ti, solo pude
pude sacarte de ahí
ahí y llevarte a un hospital.
hospital. Tu hermano
confió en mí, pero yo no puede... —Se rompió su voz y desvió la mirada.
No puedo evitar que una lágrima solitaria escape de mi ojo. <<Duele, cada vez que hablo de mi hermano. Siento que
no puedo respirar cada vez que abro esa herida>>
—Tú y yo sabemos que tenemos más cosas en común, Anastasia—me recordó con un pequeña
pequeña sonrisa traviesa en
sus labios.
Simón se inclinó hacia mí y yo me paré rápidamente de la silla. Hora de irse Anastasia—me digo a mí misma.
—¿Qué haces aquí? —Simón se me acercó más a mí. —Si tanto te duele
duele mírame ¿Qué haces aquí? Porque estás
estás
aquí...Deja de confundirme, Anastasia.
—No es mi intención Simón, lo que hago aquí
aquí es de mi incumbencia.
incumbencia.
—También la mía, que no
no entiendes que mi hermano está obsesionado
obsesionado contigo y que
que quiere...—Él se detuvo,
detuvo, me miró
por un segundo.
Pasé por un lado y me dirigí a la puerta. Simón me agarró la mano y me entregó un papel.
Salí del galpón abandonado, miré a todas partes y caminé rápidamente en donde se encontraba Javier. Me subí a su
coche.
—Me encanta como se ve el color negro en ti—me dijo Javier con una sonrisa.
—Digo lo mismo—él prendió su auto—. Necesito que vayamos a donde está Nicolás.
Javier prendió su GPS y arrancó el auto. Lo miré de reojo y lo vi concentrado, manejado y me parece increíble que
entre Javier y Dylan sean tan diferentes. Dylan es descarado, coqueto y divertido y Javier tiene esa aura de chico
misterioso de pocas palabras y aunque también es coqueto cuando una chica llama su atención.
Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
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Capítulo 27
Mire al frente donde se encuentra la discoteca. Reviso la hora y son las diez de la noche, veo como cada vez hay más
gente llegando a la discoteca. Suelto un suspiro. << Se fuerte Anastasia, esto recién está comenzando>>—. Me animé
a mí misma. Observo de nuevo la discoteca en donde se encuentra Nicolás.
Yo asentí. Nos bajamos del auto y caminamos a la entrada de la discoteca . Javier se acercó al guardia y le dijo algo al
oído y nos dejaron entrar. Miré de reojo a Javier y me guiñó el ojo. Nos movimos como pudimos por la discoteca hasta
que llegamos a la barra y pedimos nuestro refresco.
—Lo sé, soy increíble, baby—me gritó por encima de la música. Solté una
una risa y miré a todas partes,
partes, pero no vi a
Nicolás.
Me mordí el labio inferior con fuerza, no pensé que hubiera tanta gente en esta discoteca. Javier me tocó el hombre y
me apuntó donde estaba una escalera y ahí lo vi. Nicolas estaba hablando con el señor que me amenazó en Madrid.
—No podré acércame—digo preocupada. Él miró hacia todas partes y se fijó en una chica de pelo rubio que le llegaba
hasta la cintura y andaba con vestido plateado con lentejuelas.
Miré a Javier como sacaba todas sus armas para coquetear con la chica, que cayó fácilmente por los encantos de
Javier. Él le susurró algo al oído. Ella asentía y me miró por un segundo, antes de mirar hacia arriba. Ella volvió asentir
y luego pasó su brazo por el cuello de Javier y se empezaron a dar un beso. Aparte la vista y finge unas arcadas.
Él se acercó con la chica donde estaba yo tomando mi Coca-Cola. Ella me miró y sonrió.
—Muchas gracias.
Bailamos una, tres hasta diez canciones. Javier como siempre era un excelente compañero de baile. Nos acercamos a
la barra y pedimos otros refrescos. Observamos que venía Casandra con una sonrisa.
Ella se acercó a mí y empezó a contarme todo lo que había hablado el señor y Nicolás con lujo de detalles, cuando
acabó sonreí y le di las gracias. Javier le susurró algo a su oído y se la llevó a la pista de baile donde bailaron y se
besaron. Cuando la pista terminó Javier le dio un último beso, antes de caminar a la salida.
Una vez de camino por fin a mi departamento, recosté mi cabeza en la ventanilla. Javier estaba concentrado
manejando, pero de repente comencé a reírme porque recordé como Javier había coqueteado con Casandra.
—Tienes una habilidad increíble para que las mujeres hagan todo
todo por ti—me reí—. Eres como
como un don Juan.
Me bajó del auto de Javier y entró en el ascensor. Observo mi celular son las dos de la mañana. Ups, muy tarde
Anastasia—me digo mentalmente. Camino un poco insegura al departamento de Diego. Tocó una vez y la puerta se
abre lentamente dejando a un Diego sin polera, mostrando su perfecto torso con sus tatuajes en su brazo izquierdo.
Él tira de mí y me aprisiona contra su puerta. Lo miro por unos segundos antes de besarlo con fuerza y rabia porque
me estaba dando cuenta que me encanta Diego y no quería eso, pero ya era bastante tarde parar mis sentimientos.
Me acercó de nuevo a él y pegó mi boca otra vez con la suya porque necesitaba más de él. Él me alza y mis piernas,
rodea su cadera y empieza a subir la escalera. Cuando llegamos a su cuarto él se sienta conmigo. Mis manos
m anos curiosas
empiezan a tocar su duro torso.
Me levanta y me deja en el suelo, me quita la chaqueta. Me entrega una de sus camisetas. Camino rápidamente al
baño, me cambio mi ropa por la polera de Diego y me lavo los
l os dientes. Cuando estoy lista, salgo del baño y me dirigió
directamente a la cama.
Apoyo mi cabeza en su pecho y cierro los ojos porque en verdad estoy agotada.
Me giré y me tapé hasta arriba con el cubrecamas, no quería hablar más con él o de seguro iba a explotar y terminaría
peleando con él. Se acercó más a mí y me abrazó por detrás.
*******
Sentí como alguien caminaba de un lado a otro, me removí un poco y sentí que alguien arrastró una silla. Me senté en
la cama y pestañeé varias veces para poder ver mejor
m ejor en la oscuridad. Miré en donde él tenía un escritorio y lo vi
sentado con sus manos en la cabeza y sus hombros caídos.
Miré de reojo el reloj y marcaba las tres y dos minutos de la mañana. Me moví con cuidado y me acerqué a él.
No puedo contenerme y comencé a llorar con él porque no me quiero imaginar que es lo que él siente al perder a su
familia. Comparto su dolor de pérdida porque sufro también por mi hermano.
Me acerqué a él y chupé su labio inferior antes de besarlo con amor, puse mi mano en su mejilla y se la acaricié. Él
soltó un gemido de alivio al sentir nuestras lenguas tocarse y enredarse una y otra vez. Él inclinó un poco su cabeza
para que el beso fuera más profundo.
Él asintió con su cabeza. Tome su mano y nos acostamos en silencio. Se acercó más a mí y me abrazó con fuerza. Mi
mano acarició su mejilla.
No me contestó, pero puso su cabeza en mi pecho y me abrazó aún más fuerte, mis manos empezaron a acariciar su
pelo y pronto la respiración de él se hizo más profunda, lo que me indicaba que se quedó dormido. Miré hacia abajo y
mordí el labio inferior, se veía como un ángel durmiendo.
Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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Capítulo 28
Mi mano acarició la mejilla de Diego, él se removió un poco y arrugó un poco su nariz. Solté un suspiro, se veía tan
guapo y sexy por la mañana con su pelo revuelto y su torso marcado a la vista. Mi mano se dirigió a su brazo tatuado
tenía una flor, tigre y varios pequeños tatuajes que rodean los más grandes.
Él me abraza más fuerte. Paso mi mano por su mejilla acariciando el inicio de una leve barba que hace que se vea aún
más guapo como un modelo Calvin Klein. Siento como él empieza a hacer una caricia en mi estómago.
Me pasó una mano por mi barbilla solo para comprobar que no estaba babeando. Diego me miró con curiosidad y
después soltó una risa y me dio un beso en la frente, solté un suspiro al sentir sus labios, fue un gesto tan tierno, solo
que mi mente tenía otro tipo de pensamiento...más sucios.
Me sonrojé y me acosté en la cama. Miro el techo pensando que ya llevaba dos días con él, me sentía de nuevo feliz,
relajada y no estaba tan a la defensiva todo el tiempo. Diego logró
l ogró romper mi muro de estar a la defensiva. También
me di cuenta de que no me quería separar de él y tenía razón: lo de nosotros fue inevitable y solo fue cosa de
semanas para que lo de nosotros explotara y se convirtiera en una hermosa rendición.
Sentí las pisadas de él y como el colchón se hundió por su peso. Me tomó de la cintura y me acercó más a él. Miré
esos ojos cafés y nuestras narices se rozaron. Él pegó su boca contra la mía, solté un pequeño gemido y su lengua no
perdió el tiempo adentrándose dentro de mi boca y jugando con mi lengua.
Me separé lentamente y acaricié su mejilla.
—Pervertido.
—Tu amas que sea un pervertido contigo, Anastasia—me dice Diego con un pícaro guiño
guiño y tocó mi seno derecho
derecho que
me hizo dar un pequeño salto.
—Estás loco—puse los ojos
ojos en blanco.
******
Golpeó el saco de boxeo por última vez y caminó a la banca. Miró de reojo a Diego, quien está entrenando con su
entrenador en el ring de pelea. Doy un sorbo a mi agua y tomo mis cosas y camino a las duchas.
Cuando salgo de las duchas me encuentro con él, quien camina a los camerinos.
—Gracias—sonríe amablemente.
amablemente.
Negué con la cabeza y le mandé un mensaje a Ricky, mi entrenador, diciendo que el lunes iba a entrenar. Mire cómo
la gente entrenaba y había muchos jóvenes novatos. Volví a poner la atención en mi celular cuando veo que tengo un
nuevo mensaje.
"Mira que eres buena para evadir el tema. Tú solo contéstame: ¡Sí, Amorcín!
Pd: Seré feliz y te dejaré tranquila para que sigas follándote a Diego, aunque me esté engañando Amorcín.
No puedo evitar que una sonrisa aparezca en mi cara, tengo a los mejores amigos que siempre están ahí y sobre todo
Dylan.
Pd: Yo no te engaño.
Levanté la mirada y observé a mi alrededor y él aún no salía de la ducha y muchos chicos entraban al gimnasio.
Observé al entrenador quien le estaba enseñando a un chico que se veía que era nuevo. Mi celular volvió a vibrar.
"Ya sabía yo que no me fallarías. Empieza a las diez de la noche, ven sensual y sexy, Amorcín.
Pd: Te amo, Amorcín.
Me sonrió con su arrebatadora sonrisa y me dio un pequeño pellizco en la cadera y luego una palmada en mi trasero.
Él pone los ojos en blanco, pero aun así parece una pequeña sonrisa que le curva la esquina de su labio.
Tiré mi bolso a una esquina de mi habitación. Sonreí al ver a Diego en una habitación tan rosada, se veía fuera de
lugar con sus pantalones-rotos y una polera blanca y su pelo revuelto. Me acerqué a él y le di un empujón que hizo
que retrocediera y se topará con mi cama.
Se sentó en mi cama y me senté en su regazo, mis manos se fueron a su pelo. Él cerró sus ojos y tomó su barbilla.
—Mírame—le di un pequeño
pequeño beso en los labios
labios y él hizo un pequeño
pequeño puchero. Me reí, es tan hermoso este
este hombre,
jamás me podría cansar de
de verlo.
—Anastasia, no juegues
juegues conmigo—me advierto con un ronco gruñido.
gruñido.
—¿Por qué no me miras? —Empecé
—Empecé a darle besos por toda la cara. Él se tiró el pelo y me tomó firme de la cintura y
movió mi cadera hacia adelante y hacia atrás—Diego, estas...—No alcancé a terminar.
Él abrió los ojos y tenía las pupilas dilatadas, se relamió los labios.
—Lo siento.
Me abrazó y me dio un beso en la frente. Sonreí, no podía creer que ahora estemos juntos después de todo nuestro
encuentros tanto buenos como malos y ahora estamos en esta faceta de pasar tiempo juntos y ver qué pasa con
nosotros, si funcionamos o no.
Él me guiñó el ojo traviesamente antes de besarme. Cerré los ojos y me dejé besar por este chico tan guapo y
arrogante que poco a poco se está metiendo en mi vida y corazón poco a poco.
Rozó su nariz contra mi nariz y me dio pequeños besos por toda la cara y sus manos comenzaron a subir mi polera,
dejando al descubierto mi sujetador. Asintió con su cabeza y sus manos poco a poco fueron subiendo a mis pechos en
donde apretó mis pechos haciendo que soltara un pequeño gemido.
Que hizo que se agrandará su sonrisa traviesa que tenía. No perdió tiempo y comenzó a darme pequeños besos en el
cuello. Cerré los ojos y moví
m oví mi cuello hacia un lado para darle mejor acceso, sus manos continuaban con las caricias
en mis pechos.
Se separó un poco de mí y me sacó la polera y la del también dejando a la vista su perfecto y marcado torso bien
trabajado. Él se sentó en la cama y se apoyó en la cabecera de la cama y tiró de mi mano para que me
m e sentara en su
regazo.
—Antes de ti de seguro
seguro estaba en mi cuarto,
cuarto, pensando que
que la magia no existía,
existía, y ahora eso es todo
todo lo que veo cuando
cuando
te miro, gracias por cambiar mi visión, Anastasia.
—Diego...
Él sonrió de lado haciendo que se le marcaran sus hoyuelos y sus manos tomaron con fuerza mi cadera.
—Basta de Diego tierno,
tierno, ya tuvo sus momentos
momentos de ser cursi por hoy—bromea.
hoy—bromea.
Solté una risa, porque solo él podía arruinar sus momentos cursi por una de sus malas bromas que aun así me saca
una sonrisa tonta.
Movió mis caderas y se frotó contra mí en donde lo sentí duro. Lo miré y él tenía una sonrisa inocente.
Sus manos subieron por mi espalda y se detuvieron en el broche de mi sujetador en donde lo abrió y mis copas se
aflojaron y me lo saqué dejándome totalmente expuesta a él. Él se llevó un pecho a su boca y comenzó a lamerlo y
con el otro pecho lo masajeó.
Cerré los ojos con fuerza y me mordió el labio inferior con fuerza para tratar de no volver loca por este chico y por las
cosas increíbles que está haciendo con mi cuerpo.
Mordió un poco mi pecho haciendo que soltara un fuerte gemido que me hizo ver las estrellas en estos momentos. Mis
manos se enredaron en su pelo y se lo tiré con fuerza.
Tomó mi cintura y con un movimiento hizo que mi espalda tocara el colchón. Sus manos fueron a mi pantalón donde
los desabrochó y de un tirón me los sacó.
Tragué saliva porque tenía mi boca seca. Se acercó a mí y no perdió tiempo y tomó una de mi pierna, la enredó en su
cadera y presionó su pelvis contra mi sexo haciendo que soltara un suspiro.
—Eres micadera.
mover su hermosa fantasía Anastasia, superas todas mis expectativas—me
expectativas—me susurro antes de besarme
besarme y a volver a
Él me sonrió de lado mostrando esa sonrisa que derrite a todas las chicas. Puse mi mano en su pecho y poco a poco
comenzó a bajar hasta que llegó a su destino y se metió dentro de su bóxer, pero él tomó mis muñecas y negó con la
cabeza..
Comenzó a girar sus dedos dentro de mi sexo, haciendo que mordiera con fuerza mis labios y cerré mis ojos porque
sentía me iba a desmayar. Sentí como él comenzó a bajar dejando besos húmedos por mi estómago.
—Diego..., joder...eso...no—comencé
joder...eso...no—comencé a decir
decir palabras incoherentes.
incoherentes.
Sus dedos aumentaron la velocidad y cada vez me sentía más húmeda y mojada. Diego volvió a pasar su lengua por
mi sexo y ahora su lengua y sus dedos me torturaban sin piedad en mi sexo. Agarre con fuerza su pelo para que
volviera a mí. Sentí su risa y como sus movimientos poco a poco se volvieron algo más lento y sentí como le daba
besos la parte interna de mis muslos.
Sus dedos aumentaron la velocidad y cada vez me sentía más húmeda y mojada. Diego volvió a pasar su lengua por
mi sexo y agarre con fuerza su pelo para que volviera a mí. Sentí su risa y como sus movimientos poco a poco se
volvieron algo más lento y sentí como le daba besos la parte interna de mis muslos.
—¡Dios! —jadeo.
Lo mire y vi que tenía una enorme erección que se marcaba en sus pantalones, le di un pequeño empujón para que su
espalda quede apoyada en la marquesa de la cama, me senté en su regazo y él me miró con una tierna sonrisa.
Niego con la cabeza y mi mano comienza a bajar lentamente por sus abdominales hasta el inicio de su pantalón donde
lo desabrocho con cuidado bajo la atenta mirada de Diego. Le di un golpecitos para que se levantara y él se sacó sus
bóxer y pantalón juntos. El pene de Diego saltó a mi vista y lo tomé.
—Si.
Mi mano comenzó a subir y bajar lentamente por su pene y me agacho para estar a lal a altura de su pene. Levantó la
vista y veo que tiene una mirada tierna, su mano acaricio mi mejilla con cuidado.
Miro su pene y veo que tiene una pequeña gota de preseminal, paso mi dedo y lamo la gota y escucho que él suelta
un gemido ronco y muevo mi manom ano despacio por su pene. Diego vuelve a gemir desde lo más profundo de su garganta
y las cadera le tiembla ligeramente.
Se le acelera la respiración con cada caricia y su abdomen sube y baja ante mis ojos. Cuando lo oigo maldecir, me
meto su pene en mi boca y deslizo mi lengua de abajo arriba. Diego pone una mano en mi cabello. Rodeo el glande
con los labios antes de salir para tomar algo de aire, lo miro, me está mirando atentamente y me vuelvo a agachar y
tomó aire antes de volver a meterme su pene en la boca y dibujo círculo delicado con mi lengua.
Siento como agarra mi pelo, pero después lo vuelve a soltar, se está conteniendo. La tensión de su cuerpo se extiende
hasta el mío a través de nuestras caricias. Las caderas le tiemblan un poco. Y me meto poco a poco su pene hasta
donde puedo y siento que me estoy ahogando y me la saco.
—Lo estás haciendo bien—me alienta Diego con la voz ronca.
Me la vuelvo a meter y esta vez, empuja un poco sus caderas y comienzo a entrar y salir donde mi lengua recorre su
pene. Diego comienza a marcar un poco más ritmo con su cadera y sigo entrando y saliendo y sé que está a punto
Él levantó su pulgar.
—Exacto, mi bella.
Solté una risa y entré en el baño en donde me miré en el espejo y pude ver una Anastasia feliz de nuevo y que no
quería parar de sentir y emocionarse por ese chico que estaba ahí afuera acostado en su cama. Definitivamente Diego
es luz en mi vida
Ahhhhhh!!!!!!!!!!!! Aquí les dejo un gif de Diego, es tan hermoso y tierno . Disfrútenlo <3
Hola personitas bellas ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 29
Sentí las pisadas de Diego y como se acercaba a mi habitación, pero cerré los ojos no quería despertar porque
llegamos hace unas pocas horas de la fiesta de Dylan que como siempre se descontroló y hasta llegaron la policía
para decir que la fiesta tenía que terminar.
Me removí en la cama y tomé mi celular y vi que era la una de la tarde del domingo. En ese momento la puerta se
abrió y entró él sin polera con una bandeja en donde podía ver que había hecho el almuerzo.
Se sentó al lado mío y me puso mi plato que era pasta con verduras salteadas y la del tenía una hamburguesa. Mi
estómago en ese momento rugió por comida ya que me había saltado el desayuno.
Solté un bufido y me crucé de brazos porque era la verdad, incluso me molestaba a mí misma. Me miró divertido.
Lo observo detenidamente y no sé cómo he llegado a este punto. Se supone que no tendría que haber puesto mis ojos
en un chico. Yo no quería caer de nuevo en el estúpido amor, se supone que mi meta era volver a hacer libre y ahora
estoy...retrasando todo. Y eso es peor ya que solo es cuestión de tiempo que explote todo y lastime de nuevo a
Alejandra, Diego, mis gemelos, Jonathan y mi familia.
Solo es cuestión de semanas o meses para saber que mi tranquilidad se va a ir y que tarde o temprano le romperé el
corazón a Diego y me pregunto si soy tan egoísta por seguir con él y seguir exponiéndolo.
—Nada—digo cortante.
—¿Cuál juego? No sé de
de qué hablas.
Pues que se joda, no he pasado tanto para que alguien me vaya diciendo que tengo que hacer con mis mierdas.
—No. Joder, pero por lo menos podrías ser un poco más sincera conmigo
conmigo y no estar a la defensiva
defensiva todo el tiempo—
tiempo—
Gritó molesto apretando demasiado la bandeja y añade—: tú, si sabes cómo arruinar un momento, no te he hecho
nada.
Solté un gruñido.
—Es una lástima. Hombre soysoy así y punto. Son mis secretos y aún no estoy lista, Diego. Te lo he dicho muchas veces,
veces,
no me siento lista para hablar contigo aún. Cada vez que yo...—Cerré los ojos y respiré hartas veces para no seguir
cargándola—. Sabes que olvídalo...
—Joder, estaba bien Anastasia. No quiero pelear contigo por algo tan estúpido.
estúpido. Estaré abajo esperándote
esperándote para que
ambos nos tranquilicemos y después podamos hablar con calma. En serio que no quiero pelear contigo.
Me crucé de brazos y vi como salía con la bandeja. Me acerqué a la puerta y la cerré de un portazo.
Me acosté en la cama y miré al techo, ¿pero qué mierda había hecho? Me desquité con la primera persona que estaba
ahí y solo por pensar en Nicolás es que acaso siempre será así. Mi odio por esa basura de hombre puede por encima
de todo que hasta paguen las personas que no tienen la culpa como Diego.
A veces me pregunto cuánto rencor hay en mi corazón y si algún día podré soltarlo y no aferrarme a él como lo estoy
haciendo ahora. Me pregunto cuándo será el día en que lo deje y comience a perdonar y sanar mi corazón, sé que no
es sano, pero no puedo...Pienso en cómo fue todo y lo veo todo rojo. Siento que no podré, que una gran parte de mi
vida está llena de odio, venganza y rencor.
Sé que él lo está dando todo por esta relación contándome sus miedos y secretos... y ¿Por qué yo no puedo? Y la
respuesta es clara, tengo miedo...Miedo de cómo Diego pueda reaccionar. Me miró de reojo en el espejo que hay en
mi cómoda y solo veo una persona jodida. ¿Diego merece a una persona mejor? —Me pregunté a mí misma—. Claro,
eso era más que evidente.
Cuando bajé lo vi hablando por teléfono y me quedé quieta esperando que terminara su conversación.
Me quede quieta. Tenía ganas de llorar, pensé que iba estar enojado conmigo y más con la pelea que tuvo recién con
Barbara, pero no, al contrario, me está entendiendo... No es fácil para mí.
—Diego—susurro.
Él sonrió y se levantó de la silla y caminó hacia la cocina en donde calentó de nuevo la cocina. Pasaron unos minutos
y volvió con la bandeja, dejó mi plato y luego el suyo.
Se sentó al lado mío y comenzó a comer. Lo miré de reojo y podía ver que realmente lo había lastimado. Estire mi
mano y tome su mano que quedó suspendida en el aire.
Le di un manotazo.
—¡Que imbécil! —Solté una risa porque sentía como el ambiente entre nosotros se iba relajando.
relajando.
Tomé el tenedor y comenzamos a comer al principio en un silencio y poco a poco fui tirando bromas para tratar de
alivianar el ambiente y él también se unía a mí
******
Entré a mi pieza con un enorme plato lleno de palomitas y bebida para ver la siguiente película después de que
habíamos peleado poco a poco las cosas se calmaron y decidimos ver películas ya que no queríamos salir tampoco.
Tuvimos suficiente con la fiesta de anoche. Yo sabía que no teníamos que ir y aun así fuimos y la pasamos súper bien,
el problema fue después cuando eran las seis de la mañana y Dylan no quería parar la fiesta aun cuando ya habían
estado dos veces la policía y a la tercera nos querían llevar detenidos por causar caos.
Me acosté a su lado y no perdió el tiempo en rodearme con su brazo y atraerme más a su pecho.
Solté una carcajada y tomé mi computador, busqué entre mis películas favoritas y le puse play a un amor para
recordar: ¡Dios mío, por favor no me hagas llorar tanto con esta película! —Me dije a mi misma.
—Esta película es un clásico cliché—digo con una sonrisa—. Es obvio que él se iba a enamorar
enamorar de Jamie, es
hermoso.
Él me mira por un momento antes de mirar de nuevo la película. Cerré los ojos cuando Jamie le dice a Landon que
está enferma. Joder, no puedo evitar que mis ojos se empañen de lágrimas.
—¡Oh, vamos! —Exclamó con una sonrisa y no puedo puedo evitar emocionarme—.
emocionarme—. Este es el típico cliché
cliché de las historias
del amor entre la chica inocente y él malo, pero aquí ahí cambio sincero de Landon e intento cumplir cada uno de sus
sueños y Jamie no se merecía es final...No puedo con esta película.
—No llores, Anastasia. —Me abraza y me da un beso
beso en el pelo.
—Recuérdame jamás ir al cine contigo—dice con una una mueca burlona y le pego un codazo—.
codazo—. ¡Salvaje!
Lo miro por un segundo, antes de darle un pequeño beso. Me concentro de nuevo en la pantalla de mi m i computadora.
Una hora después, termina la película. Suelto un suspiro, adoro esta película, es mi favorita y no me canso de verla.
Me levanto de la cama y me estiro un poco. Me peino con los dedos mi largo cabello castaño con ondas.
—Gracias, pero tú no te
te quedas atrás, ángel—lo
ángel—lo pincho y tiro con
con fuerza su pelo.
Él quita mi mano de su pelo y tira de mí para que me siente en su regazo. Me quedo embobada mirando su perfecto
rostro, si definitivamente cae en la categoría de un ángel que es entre un chico malo pero tierno y cursi. Muerdo mi
labio inferior.
Me miró por un segundo, antes de soltar una ruidosa carcajada, que se dobló hacia adelante. Me abrazó más fuerte y
seguía riendo y de repente su frente cayó sobre mi hombro.
Bufé molesta y me levanté de regazo. Camine hacia donde estaba mi repisa y saque el libro de Hush Hush y camine
de nuevo en donde estaba él mirando con una sonrisa traviesa.
Él sonrió y tiró de mi mano tan rápido e hizo que me quedara acostada en mi cama. Sonrió maliciosamente y me miró
fijamente. Mi respiración se alteró. Tomé con fuerza el libro y lo apoyé contra su pecho.
Eres un espectáculo de ver, ángel sexy y ardiente—me digo a mí misma. Miro como él se sienta en la posición de indio
y empieza a leer el libro con una sonrisa. Sabía que le iba a gustar o se iba a sentir identificado con Patch.
Una hora después, tenía su cabeza apoyada en mi estómago y aún seguía leyendo Hush Hush. Cerré los ojos por
unos minutos, pero sentí los labios de Diego.
—Despierta Anastasia—abrí
Anastasia—abrí los ojos y él estaba sentado mirándome—. Te están llamando.
Me pasó mi celular y vi que era un número desconocido. Me levanté de la cama y salí de mi habitación.
—Anastasia, es importante—soltó
importante—soltó un suspiro—. ¿Puedes mañana a las cinco? —pregunto.
—pregunto.
—Simón, no confío en
en ti.
—Nada.
—Vale, no meto en tu
tu vida—dijo decepcionado.
decepcionado. Lo miré de reojo—,
reojo—, eso significa una cosa para mí—se puso frente a
mí . Que no pertenezco a tu vida Anastasia, tú no me quieres en ella, solo quieres pasar un buen rato conmigo.
Mi corazón se rompió cuando escuché eso, porque yo no lo veía así, solo que no quería que se mezclara con mi
pasado turbulento. Me acerqué a Diego, pero él dio un paso atrás.
—Diego, yo no...
Me acerqué a él y me
m e puse de puntitas, mis manos rodearon su cuello.
—Confío en ti Anastasia,
Anastasia, solo que tengo
tengo miedo de que esté
esté en peligro y también
también de que me rompas el corazón, no lo
hagas, por favor. —me suplica.
—La persona que me llamó antes era mi amigo, pero ya no, solo quería
quería decirme algo, pero
pero no confió en él—solté
él—solté de
repente e intentando cambiar el tema.
Me abrazó más fuerte y me agarró con fuerza a su polera. Él me acarició la espalda y me dio un beso en el pelo.
alcanzar su objetivo.
Me separé de él y entrelacé mi mano con la suya y caminé en donde estaba el sofá.
—Quiero que confíes en mí—suelto de repente—,
repente—, pero no siempre
siempre te contaré lo que hago, porque como
como te dije antes
tengo demonios del pasado que debo enfrentarme yo sola.
Lo observé fijamente y me quedé callada, antes muerta. No dejaré que Diego se involucre en esto, no dejaré que
nadie jamás le toque un solo pelo y menos
m enos Nicolás y si tengo que seguir mintiéndole sobre mi pasado, engañarlo y
evadir sus preguntas lo haré. Soy lo peor como puedo mentirle en la cara y seguir viéndolo a los ojos, esos ojos que
solo miran con amor, pasión y deseo.
«Soy la peor. Miento a la gente que amo y no siento remordimiento al momento de hacerlo y menos si así me aseguro
de que ellos estarán bien»—me repito una y otra vez tratando de calmarme.
Mmm... no pensé que este capitulo iba a quedar tan largo, pero espero que les guste. Les daré un pista por
ahora las cosas esta muy calmada pero pronto pasara algo y bueno, me callo un mes... A no ser...
Hola Hermosa criaturitas, por cierto soy fans de ElRubius ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos
ultimos días?
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya
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capítulo ♀ ♀
Instagram: Vanesa Osorio Guerrero
Capítulo 30
Me desperté antes que Diego. Tomé mi celular y miré la hora de mi celular eran las diez de la mañana. Primer lunes
que amo ya que es feriado y no hay clases en la universidad. Mis pies tocaron el frío suelo y me metí al baño, me lavé
los dientes e hice mis necesidades.
Bajé con cuidado las escaleras y me metí en la cocina en donde iba a hacer un rico desayuno para los dos ya que
siempre cocinaba Diego y ahora quería tratar de sorprenderlo.
Sonreír al ver mi resultado me quedaron muy bien hot cakes y por último agregó arándanos para que queden aún más
ricos. Lavó toda la loza sucia y tomó la bandeja con cuidado. Subo las escaleras. Cuando entró en la habitación él
siguió durmiendo.
Dejé la bandeja en la mesita y me senté al lado de él. Me inclino y comienzo a darle pequeños besos en donde él se
remueve y bate sus largas y gruesas pestañas. Sus hermosos ojos cafés se abren y me mira con diversión.
Tomó la bandeja y la dejó en la cama. Me ubicó frente a él imitando su posición. Me observa sorprendido.
—Claro que lo sé. Pero es un lindo detalle que cocines para mí.
Él me sonríe divertido y se lleva un pedazo de hot cakes y lo mastica lentamente haciendo la situación más dramática.
Pongo los ojos en blanco porque confío en mí misma y sé que cocino muy bien.
lengua
porque lame un poco de miel
esa lengua...niego conquedo en sus labios—me
la cabeza—¡Hey! y mellama.
quedo atrapada en ese gesto ¡Madre mía! —pienso en mi
Lo miro a los ojos y sus ojos brillan con diversión, ¡mierda! Me ha pillado recordando lo que paso ayer, vuelvo a míralo
y una sonrisa perversa se extiende por sus labios. Me aclaro la garganta.
Su sonrisa se agranda mucho más como si estuviera compartiendo una travesura conmigo, lo cual es cierto,
pero...tiene que ser tan arrogante.
Sentí cómo se movían los platos y abrí los ojos, me separé de él.
El desayuno se acabó rápidamente, supongo que ambos teníamos mucha hambre y fue como siempre tranquilo y
cada vez notaba que se hacía más común estar juntos y se sentía tan cómodo estar con él.
******
Diego dibuja círculos en mi estómago. Bajé mi libro y lo miré por un momento. Él me sonrió dulcemente.
—¿Estás coqueteando
coqueteando conmigo?
Sonrió y dejé mi libro de lado y me concentré en el hermoso hombre que tenía en frente de mí.
Sonrió burlonamente y puso una mano detrás de mi cabeza. Me acerqué más a él, puse mis manos en su pecho.
—Y a ti te encanta.
Lo observé con los ojos entrecerrados y escuché como soltaba una pequeña risa antes de presionar su boca sobre la
mía.
Empieza a mover sus labios y mis manos curiosas tocan su duro torso de arriba y abajo. Él adentra su lengua dentro
de la mía y el beso cada vez va subiendo más de intensidad. Él no pierde el tiempo y sus manos se cuelan debajo de
su camiseta y comienza a subir lentamente hasta llegar a su destino. Aprieta mis pechos. Suelto un pequeño gemido.
Se separa lentamente y por fin puedo tomar un poco de aire. Él cambia de dirección y comienza a repartir pequeños
besos en mi cuello. Cierro los ojos con fuerza.
«Contrólate Anastasia, no enloquezca porque si lo haces tendrá más alto su ego»—digo mentalmente.
Me hace girar y mi espalda toca el suave colchón. Él me mira con diversión y toma el dobladillo de mi polera y me
m e la
saca con cuidado.
Él se inclinó y me besó de nuevo, puse mis manos en sus hombros. La mano de Diego fue bajando hasta llegar al
inicio de mis bragas. El me empezó a dar un beso por toda la cara y tomo aire antes de meter su mano dentro de mis
bragas y sus dedos comienza a explorar mi sexo y mete dos dedos en mi vagina.
Me mira fijamente con una sonrisa, mientras con destreza su mano se mantiene acariciándome y sus dedos mantienen
un ritmo lento que hace que poco a poco mi vista se nuble por el placer que me está proporcionando.
Muerdo mi labio inferior y repito
r epito su nombre una y otra vez.
Diego me vuelve a besar y agrega otro dedo que comienza a estimular mi clítoris haciendo que me moje aún más y
que sea más rápido el orgasmo. Se separa y comienza a darme pequeños besos calientes en mi cuello y sigue
bajando hasta que llega a mis pechos y se mete uno en la boca donde succiona con fuerza y el otro lo masajea con la
mano libre. Me retuerzo en la cama y lo llamó varias veces por su nombre.
Cierro los ojos con fuerza porque siento mi orgasmo a la vuelta de la esquina y siento que caigo en un lugar lleno de
placer. Enredo mis manos en su cabello obligándolo a bajar su cabeza para que me bese. Cierro los ojos con fuerza
mientras alcanzo mi cumbre de placer, me estremezco mientras jadeo.
******
Él toma mi mano mientras caminamos por las calles de Barcelona sin ningún destino. Lo miro de reojo y se ve tan
guapo todo de negro e incluido su gorra.
Asiente y me guía por las calles que están repletas de gente que van apuradas o de turistas que sacan fotos en cada
esquina, no los culpo Barcelona es una ciudad hermosa.
Caminamos unas cuadras y llegamos a una pequeña plaza. Él tira de mi mano y camina en donde hay una banca y
nos sentamos. Me acerco más a él y me abraza.
Nos quedamos en silencio mirando a la gente pasar y lo miró de reojo. Me muerdo el labio inferior con fuerza, porque
estoy segura de que cada día que paso al lado de este chico mis sentimientos se van agrandando cada día más y eso
me asusta, pero no de enamórame...Tengo miedo de que quieran hacerle daño a él y por mi m i culpa.
Yo asiento, se acabó lo de sin sentimientos. Toma mi mano y la lleva hacia su corazón en donde late rápidamente.
Él toma mi cara entre sus manos antes de besar profundamente, mis manos se enredan en su pelo y lo atraigo más
hacia mí. Chupa mi labio inferior antes de morderlo y adentra su lengua en mi boca en donde nuestras lenguas danzan
en un baile.
Me separo de él por un poco de aire y me da un beso en frente. Me quedo quieta ante su gesto tan tierno, he
aprendido que él es un chico tan tierno por dentro que no es nada como yo lo conocí. Lo observo y sé que me está
mostrando al verdadero Diego, que no se está escondiendo.
—Claro, claro.
Él pone su dedo en mis labios y lo muerdo con fuerza. Él lo retira rápidamente y me mira fijamente.
Lo miré divertida.
Abrí los ojos y no pude evitarlo y me empecé a reír. Se cruzó de brazo y fingió estar enojado.
Crucé la calle y sentí como él gritaba mi nombre. Apenas pude reaccionar cuando él tomó mi mano y comenzó a correr
conmigo. Me apretó con fuerza la mano y esquivamos a la gente.
Diego dejó de correr y me tomó de la cintura. Puse una mano en mi pecho e intenté controlar mi respiración. Tenía una
enorme sonrisa y se pasó una mano por el pelo alborotado aún más.
Sonreí como una niña y me puse de puntitas. Mis manos rodearon su cuello y paso su mano por mi cintura.
—Aún no me siento listo para mostrar mi verdadero yo, por ahora solo contigo
contigo Anastasia—me susurró antes de darme
darme
un beso pequeño en los labios.
Me acerco aún más y le doy un corto beso. Tomo su mano y de nuevo comenzamos a correr, no puedo evitar, pero
comienzo a reír con él. Definitivamente Diego me hace increíblemente feliz y él merece la pena, merece la pena luchar
por él y cuidarlo.
No sé en qué momento exacto habría caído por los encantos del chico que alguna vez consideré como un imbécil, no
sé cómo al final él se pudo meter en mi corazón. No tengo una explicación simplemente me cautivó conocer al
verdadero Diego y estoy segura de que pronto podré decir que caí profundamente enamorada de él, porque mis
sentimientos crecen muy rápido y no me arrepiento.
Ahhhh!!!! Hoy día llegamos 100.000 mil lecturas y subí una foto a mi instagram agradeciendo su enorme apoyo
aun no me lo creo que en dos meses llegáramos cuando hace dos meses atrás estaba diciendo que llegamos
50.000 mil lecturas.. muchas gracias por su apoyo.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 31
Entramos a un pequeño restaurante vegetariano. Él se sentó a mi lado y me rodeó con su brazo, me acerqué a él y le
di un beso en su barbilla.
La mesera se acercó y miró fijamente a Diego. Negué con la cabeza y él sonrió burlonamente al ver mi expresión.
La miré fijamente, era una chica de unos veintitrés años o veinticinco de pelo rubio corto, ojos café y morena, era linda
la chica. Él me miró
mir ó por un momento antes de pedir. La chica pestañeó varias veces hacia él y puso un mechón de
pelo detrás de la oreja. "Será creído, el imbécil"—dije mentalmente y observando la escena
Apoye mi cabeza en mi mano, mire a la ventana y observe cómo la gente pasaba. Él estiró su mano, tomó un mechón
de mi pelo y comenzó a enrollarlo en su dedo.
Me abrazó con fuerza y me dio un beso en el pelo donde soltó una pequeña carcajada haciéndome cosquillas. Cerré
los ojos por un momento.
La camarera se acercó de nuevo y dejó nuestras bebidas y volvió a hacerle ojitos antes de irse.
—Anastasia: te puedo
puedo preguntar algo.
Él me sonrió de lado.
—Lo admiro mucho y siempre estoy pensando en él, aunque él él no esté conmigo...Yo
conmigo...Yo puedo sentirlo conmigo
conmigo cada día,
sé que suena estúpido lo que digo, pero... —Antes de que termine de hablar él me interrumpe.
Me acerqué a él y le
l e di un beso en la mejilla y lo abracé fuertemente.
Miré hacia al frente y vi como la mesera se acerca a nuestra mesa con la lasaña, ella solo tiene ojos para Diego. Estoy
segura de que ni noto mi presencia...La muy cínica. Ella dejó la lasaña y nuestros platos.
La chica se puso más roja y él se mordió el labio inferior para aguantarse la risa.
Miré a Diego con una sonrisa, puse mis manos en sus mejillas y se la apreté. Él hizo cara de dolor y solté sus mejillas
que tenían un leve tono rojo.
El almuerzo transcurrió normal y entre bromas con Diego como siempre, aunque al frente de nosotros había un par de
chicas que literalmente se estaban comiendo a Diego con la mirada y por supuesto que él lo notó, es como un imán
para las mujeres. Supongo que él ya está acostumbrado a que las mujeres se lo devoren con la mirada.
Cuando terminamos de comer él entrelazó nuestras manos y caminamos de nuevo por la calle de Barcelona, mirando
—Vale cariño, nos vemos en el departamento de Alejandra—solté una risa y él me guiño el ojo—. Si vamos a ir, mira
que te pones enojón hombre, relájate... —Diego soltó una risa y negó con la cabeza. Cortó la llamada y guardó su
celular.
—¿Quieres ir al departamento
departamento de Alejandra? Porque
Porque hay fiesta.
minutos.
—Él simplemente no puede
puede vivir sin mí, soy el hombre de su vida—bromea. Tomó
Tomó mi mano e hizo parar
parar a un taxi.
*******
Llegamos al departamento de Alejandra. Diego tocó la puerta tres veces antes de que la puerta se abriera y viéramos
a Cameron con una cerveza en su mano. Él abrazó a Diego y me dio un enorme beso en la mejilla.
Él entrelazó mi mano con la suya y todos nos miraban con una sonrisa. Alejandra corrió en donde estaba y me abrazó
con fuerza.
Él me ofreció cerveza, pero negué con la cabeza, tomó una Coca-Cola y acepté. Abrí la bebida y le di un sorbo. Lo
miré de reojo.
Me quedé callada y apreté mis labios porque no sabía si besarlo o reírme por lo cursi que me salió este chico. Él se
pasó una mano por el pelo con un claro gesto de nerviosismo.
—Te estás ablandando
ablandando muchachote.
Mis manos las puse en las mejillas de Diego y cerró los ojos. Acaricié su barbilla y podía sentir como tenía un leve
rastro de barba.
—Te contaré un secreto:
secreto: la vida se ve realmente
realmente hermosa cuando tú sonríes Diego, no dejes jamás de sonreír
sonreír para mí.
Hice un gesto con la mano quitándole importancia, lo que hizo que él soltara una carcajada.
me abrazara.
La fiesta transcurrió tranquilamente, aunque después igual llegó Bárbara con un nuevo chico con el que estuvo
besándolo. Diego hacía cara de asco porque era obvio que ella quería sacarle celos a Diego, lo que me hacía aún más
gracia la situación.
Él tomó mi mano y me sacó a bailar una improvisada pista que había en una parte de la sala de estar en donde estaba
Alejandra y Cameron bailando. En donde comenzó la nueva canción de Ariana Grande Boyfriend. Alejandra gritó y se
acercó más a Cameron.
Me acerqué a él y mis
m is manos rodearon su cuello. Sonrió de lado y me miraba fijamente con deseo. No puede evitar,
pero empecé a cantar la canción:
La canción terminó y me dio un beso antes de volver a sentarnos en los sillones. Él me miraba de reojo.
Tomó un mechón de mi pelo y se acercó a mí y acarició su nariz con la mía. Me quedé quieta mirándolo.
Solté una risa y en ese momento Alejandra y Cameron se sentaron a nuestro lado y comenzamos a conversar y a tirar
bromas.
******
Diego jugaba con un mechón de mi pelo mientras veíamos eclipse y soltaba pequeños suspiros de aburrimiento.
Observe como Bella besaba a Jacob, a los triángulos amoroso que sería la película sin ellos.
Lo miré por un segundo y ahí estaba apareciendo esa sonrisa burlona, negué con la cabeza antes de volver a mirar la
pantalla.
Me remuevo nerviosa y golpeó su hombro. Él apenas se inmuta. Únicamente sonríe de manera ambigua.
—¡Diego! Me daría igual si fuera con un hombre o una mujer, pero a ti te gustaría con un
un chico. ¿Todavía seguirías
seguirías
queriendo hacer un trío? —lo provocó—. ¿De verdad te parecería bien? —bromeo.
Observó el duro e inflexible perfil de Diego.
—Perfecto, porque no
no estoy entendiendo
entendiendo el punto de esta conversación, al
al final quieres tener un trío, ¿o no? —vuelve
a provocarme con una mirada presuntuosa.
La sangre me hierve. Se está ganando un golpe en su rostro, niego con la cabeza y masajeó la sien.
De pronto, Diego aplasta su boca contra la mía, impidiendo que pueda decir nada más. Por puro instinto de
supervivencia me agarro a su camiseta para no caer hacia atrás y despacio me dejo caer por el placentero movimiento
de su escurridiza lengua. Diego asume el control del beso y acomoda sus labios sobre los míos con una exigencia
feroz. La caricia se vuelve ardiente y caliente.
Diego hace
subiendo la que mi espalda
temperatura en retroceda hasta que
nuestro cuerpo. topó el
La forma ensofá
quesin
susdejar deme
labios besar,
rozanpero siento
se filtra encomo ese
mi piel simple
como un beso va
suspiro,
una promesa, una necesidad irrefrenable.
Soy solo yo y él es todo lo que me sostiene en su regazo. Me doy la vuelta todo lo que puedo y deslizo mi mano sobre
sus tatuajes por su brazo izquierdo. Diego suelta un gruñido y de pronto me abraza con más fuerza. Mis pechos se
estrujan contra su torso firme y duro. Él se queda muy quieto de repente y se separa con dolor mientras yo inspiro
temblorosa.
—Nada —gruñe.
Diego pellizca mi trasero y doy un respingo. Antes de que pueda decir algo, me aparta el pelo hacia un lado y lame con
sensualidad la curva del lado derecho de mi cuello. A la vez, me desabotona los pantalones y baja muy despacio la
cremallera.
Desliza mis vaqueros junto con mis bragas rosas por mis muslos con movimientos lentos y suaves. Un doloroso y
placentero pinchazo se extiende por mi sexo al imaginar lo que vendrá después. Ya no puedo esperar.
Estoy a punto de decir algo más, pero Diego me m e hace callar con un pequeño soplo de aire y me besa en el centro de la
espalda, y un sutil escalofrío se extiende por mi espina dorsal.
Diego conduce en círculos sensuales dos de mis dedos sobre mi sexo y muerdo mi labio cuando mis dedos se meten
m eten
dentro de mi sexo. Cierro los ojos y me relajo apoyando la cabeza en su hombro y siento como un dedo Diego juega
con mi clítoris y su otra mano masajea mi pecho derecho.
¡Madre mía! —pienso para mí misma. Aceleró los movimientos como a mí me gusta y Diego comienza murmura
palabras calientes que hace que me excite, vamos no soy una santa yo misma me he dado placer, pero hacerlo con
Diego le da un toque más caliente. Me estresa cuando las mujeres
m ujeres niegan que se masturban, uno tiene que hacerlo
para conocer tu cuerpo y también para saber lo que a ti te gusta y poder comentar con tus parejas así de simple.
Él toma mi boca y la llena poderosamente con la suya. Mis caderas se sincronizan con los movimientos de mi mano y
muerdo el labio con fuerza de Diego porque siento como un hormigueo asciende dentro de mí, lo que me hace saber
que estoy llegando a mi orgasmo.
La cara interna de mis muslos está perlada de sudor y me siento caliente. Miro de reojo a Diego y veo que retira su
dedo dentro de mi sexo y se lo lleva a la boca... ¡Puff, dios bendito! Esa imagen es demasiado.
—¿Estas apunto?
Asiento con mi cabeza y las manos de Diego comienza a deslizarse por mi cuello, bajando por mi pecho donde los
masajea unos
y comienza segundos
a moverlo en antes de retiro
círculos continuar descendiend
descendiendo
mis dedos y dejo oque
porélmisiga.
estomago
Aprietohasta llegar mi
mi s muslos
mis consexo donde
fuerza mete unsudedo
atrapando
mano.
—¿Te ha gustado? —pregunta, asiento con mi cabeza y me da un breve beso—. Dime cuáles son tus fantasías
fantasías
Anastasia, y te prometo que te las cumpliré—me ronronean en mi cuello.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 32
Sentí como sonaba la alarma, pero me tapé con una almohada. No quería ir a clase, quería seguir durmiendo. Sentí
que alguien me quitaba la almohada e hice un puchero porque la única persona que podría ser era Diego.
Di ego. Él comenzó
a darme besos por toda la cara, era una buena forma de despertar, pero aún no quería despertar, le di un empujón y
me tapé hasta arriba con el cubrecama. Sentí como se reía de mí y me arrancaba el cubrecama.
—Despierta bella, no me hagas tirarte agua—me amenazó—. Me voy a bañar y cuando salga
salga quiero ver tu lindo culo
fuera de esa cama.
******
Él me arrastraba por los pasillos de la universidad. Lo miré e iba enojado porque esos cinco minutos se convirtieron en
media hora que pasé de largo. Entramos al salón y nos sentamos en los últimos puestos, miré de reojo a Diego, quien
miraba fijamente al profesor.
Saqué mi cuaderno y comencé a tomar apuntes de lo que decía el profesor. Sentí como él arrastró su silla más cerca
de la mía y miraba
mi raba lo que estaba anotando.
Aguante la respiración y lo mire por el rabillo de mi oreja, tenía una sonrisa de oreja a oreja, tome su mano y la saqué
lentamente.
—Egocéntrico—digo anotando
anotando de nuevo
nuevo lo que está diciendo
diciendo el profesor. Me rodea
rodea con su brazo y me observa
fijamente, sé que está esperando que diga algo más. Lo miro y estaba tan cerca de mí que no puedo ver nada más
que no sea sus ojos cafés oscuro. —Mi palabra del día para ti.
—Olvídalo, no importa.
Por fin salimos de clase donde los gemelos y Jonathan me estaban esperando. Dylan se acercó a Diego y chocaron
sus puños.
Saludo a Javier y Jonathan. Él me imita saludando a los demás. Caminamos hacia el patio en donde vemos a
Alejandra y Cameron acercarse. Nos sentamos todo en pasto.
Entramos por fin en mi departamento y él me acorrala contra la pared y comienza a darme pequeños besos en el
cuello. Mis manos rodean su cuello y tira mi mochila a un lado junto con la de él.
Sonrió y lo observó fijamente porque estoy perdiendo ya esta batalla y cada segundo que paso con él se mete cada
vez más en mi corazón y mi piel y ya me rendí, Diego siempre será mi hermosa rendición.
Él me alzó y mis piernas rodearon su cadera. Se apretó contra mí y pude sentirlo duro como una roca. Solté un
gemido. Diego caminó y me acostó en el sillón, se puso arriba de mí y tomó el dobladillo de mi polera y me la sacó
dejándome solo en sujetador. Tome su camiseta y se la quite también, la tire al suelo y él volvió a besarme con pasión.
—A la mierda—dijo antes de
de empujar contra la pared.
pared.
Me besó con furia y con deseo. Mis manos se fueron a su pelo y se lo tiré con fuerza que hizo que soltara un gemido
que se perdió en mi boca. Desabrochó mi sujetador y pude sentir cómo las copas se aflojaron.
Me separé de él y me
m e saqué mi sujetador. Sus ojos me recorrieron lentamente mi cuerpo mando pequeñas ondas de
lujuria, sus ojos me miraban como si quisiera comer a besos. Mis manos rodearon su cuello y lo atraje de nuevo hacia
mí besándolo con fuerza y deseo. Puso sus manos en mi trasero y me levantó con rapidez y comenzó a subir las
escaleras.
Abrió de una patada mi puerta y entró con rapidez dejándome en la cama. Él subió encima y se puso entremedio de
mis piernas y lo puede sentir duro contra mí. Hizo un movimiento con su cadera que hizo que soltara un gemido. Sus
manos fueron hacia mis pechos donde las apretó, las masajeo hasta dejarlas erguidas y duras.
Cerré los ojos y me mordió el labio inferior con fuerza. Su boca comenzó a descender lentamente hasta llegar a mis
pechos donde chupó mi pecho derecho y con su otra mano masajeaba mi pecho. Solté un gemido fuerte cuando
atrapo con sus dientes mi pezón y mi espalda se arquea por el placer.
Volvió a besarme y nuestras lenguas se juntaron, mis manos se fueron a su trasero y lo apreté contra mí, que hizo que
ambos soltáramos un gemido. Tomó una de mi pierna y la puso alrededor de su cadera y él volvió a mover su cadera
contra la mía creando la fricción perfecta.
Sus manos fueron a los botones de mis pantalones y comenzó a desabrocharlo y su mano no perdió tiempo y se coló
entre mis bragas, llegó a mi sexo y me metió dos dedos dentro de mi sexo. Solté un gemido al sentir sus dedos dentro
de mí. Inicio primero lento con movimiento circulares y después comenzó acelera sus dedos que entraban y salían.
Mis manos también se fueron a sus botones donde los desabrochó y se los l os bajó junto con su bóxer. Su pene salta libre
¡Dios, mío! Está duro y listo para jugar con él. Me mordió el cuello cuando agarré su miembro y comencé a
masturbarlo despacio.
Él aceleró sus movimientos y yo también aceleró mis movimientos haciendo que ambos soltamos gemidos sin control.
Sentí como mi espalda se arqueó y llegué a mi orgasmo.
******
Me acerco con mucho cuidado en donde se encuentra cocinado Diego solo con sus pantalones de pijama. Mis manos
rodean su cadera y sube por su torso bien marcado.
m arcado. Apoyó mi cabeza en su espalda y pudo sentirlo como se ríe.
Diego se gira lentamente y una pequeña sonrisa traviesa comienza a aparecer en sus labios, toma un mechón de mi
pelo y se lo enrolla en su dedo.
—¡Hey! Pero sí aquí está
está mi Anastasia tontita — Él tira de mi mechón y me da un suave beso—.
beso—. Bueno, tú siempre
siempre
estás así cuando estoy yo, te tengo bajo mis encantos.
Me tomó de la cintura.
Me suelto de su agarre y él se gira para volver las verduras salteadas...Mmm huele delicioso. Él me ofrece y me
acerca la cuchara a mi boca, sopló un poco antes de comer...Mmm delicioso.
Me observa sorprendido.
—Porque tengo unauna jodida fantasía de hacerlo contigo arriba del mesón, duro y fuerte y no me ayudas
ayudas ahora mismo—
declara sin vergüenza.
—Diego, es lo mismo.
Él hace un gesto con la mano quitándole importancia y camina donde está la cocina y la apaga. Me mira de reojo
r eojo y doy
un paso atrás porque sus ojos brillan con diversión como si estuviera planeado algo.
Lo observo fijamente como saca platos de mis muebles y comienza a servir la comida en los platos. Me entrega el mío
y caminamos al comedor, nos sentamos en silencio. Levantó la mirada y me está observando fijamente.
—¡Me encantas! Vale, me encantas y siento que estoy jodido, que no puedo detener lo que siento
siento por ti y que no
quiero tampoco detenerlo porque soy feliz. Tú me haces feliz, Anastasia—dice muy serio, sin ningún tono de burla o
arrogancia.
«¡Dios mío! Esto se me está escapando de las manos»—me digo a mí misma. Él me mira fijamente, pero comienzo a
comer. Hasta dónde estás dispuesta a llegar Anastasia ¿Cuánto tiempo más aguantaré esta mentira? —Me regaño yo
misma.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
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La semana se me pasó rápido con mis amigos volviendo a hacer nosotros por ahora, tampoco quería que Diego me
asfixiara por estar todo el tiempo juntos, necesitaba mis espacios para estar con mis amigos y también para estar sola
desde que comencé con él no había tenido tiempo para estar sola. Y una tarde que estaba con él exploté con él
porque de verdad que estaba siendo un pesado conmigo.
—Perdona—dice enojado,
enojado, aunque él estaba
estaba más calmado. Pero
Pero yo no, joder, quería
quería gritar, no me gustó nada cómo se
está comportando y creo que es recíproco.
Me gire y camine hacia la salida de la puerta, pero él me tomó del brazo con cuidado y lo fulminó con la mirada.
m irada. Ya
estaba cansada de hablar con él y necesitaba irme de aquí.
Subí en dos las escaleras y entré a mi cuarto, vi mi bolso entrenar y lo tomé. Necesitaba relajarme un poco, y entrenar
un poco me
entiendo parecía
porque me la mejorSabía
siguió. idea para sacar
que era unalamala
ira que tengo.
idea No tenía
juntarme derechopero
con Simón, de desconfiar así hablar
solo fue para de mí, de
auncosas
no
importantes que al final no sirvieron para nada porque aún no podía conseguir nada de Nicolás.
******
Gotas de sudor recorren mi cara y mi espalda mientras le pego una y otra vez al saco de boxeo y sacaba toda la rabia
que tenía dentro. No tenía ni idea cuánto tiempo llevaba así, pero no quería parar, sentía tanta rabia con Diego que
aún no podía creer que me siguiera.
Tomé una enorme respiración para tratar de controlarme y pensar mejor las cosas.
Rodé los ojos y me metí dentro de los camerinos de mujeres, tal vez tenía razón, necesitaba escuchar su versión y
que sea sincero de porque me siguió, para mí es algo muy feo, creo que para cualquier persona lo sería.
Cuando llegué a mi departamento vi a Diego en mi puerta. Él escuchó mis pasos y se levantó rápidamente. Caminé
más despacio a propósito, aún no me sentía lista para hablar, pero ya estaba mucho más calmada.
Abrí la puerta de mi departamento y me hice a un lado para que entrara. Caminamos juntos hasta la sala de estar.
Él me tomó la mano
m ano e hizo que lo mirara. Lo observé y vi en sus ojos miedo y desconfianza.
Achiqué los ojos y negué con la cabeza. Muy mala pregunta Diego—me dije a mí misma. Joder, que me dolía, jamás
podría serle infiel.
Di un paso hacia atrás, supongo que en cierta forma tiene razón, pero me
m e aterra que eso pase.
—No. Solo quiero volver a estar un tiempo con mis amigos, estamos las veinticuatro
veinticuatro horas juntos y eso no está
pasando factura para ambos, solo pido tiempo para cada uno y después estar un rato juntos, por favor.
—Lo entiendo—Se acercó a mí y me dio un beso corto e incluso diría que frío —. Promete
Promete algo — yo asentí y él
añadió—. No va a cambiar nada entre nosotros.
Sonreí un poco.
Presente:
Me acerqué al todoterreno de Diego, quien estaba recostado en catop con lentes de sol. Miré hacia a los lados y vi
como varias chicas lo miraban con fascinación. Rodé los ojos.
Me acerqué con mucho cuidado de que no se diera cuenta que me estaba acercando y cuando estuve lo suficiente
cerca de él. Puse mis manos en su pecho y grité un:
—¡Buuh!
Dio un salto que hizo que se pegara su cabeza contra el capot de su todoterreno. Abrí los ojos y él se puso la mano
por su cabeza y se la refregó con cuidado.
Me observo serio por unos segundos antes de que apareciera una pequeña sonrisa en sus labios.
—Perdón...Es que no
no pensé que te ibas a asustar tanto—digo
tanto—digo avergonzada porque el golpe se escuchó fuerte.
Me mordí el labio inferior con fuerza. Mis manos rodearon su cuello y lo atraje hacia mí.
—No será mi culpa que me comience a poner tontito
tontito ahora yo por ti.
ti.
Me abrió la puerta y me subí. Él caminó hacia el otro lado del conductor del todoterreno y vi que saludó a las chicas
quien lo estaban mirando antes. Él entró con una sonrisa y mi teléfono vibró, era un mensaje de Luis.
"Lo sé, también te quiero, nos vemos hoy. Adiós tarado" —Le doy enviar y no puedo evitar mi emoción que tengo
pelea. Miro de reojo a Diego, quien me miró con curiosidad.
—¡Oh! Claro, ya sé quién es Alejandra—bromea. Fruncí el ceño y me miró de reojo antes de volvervolver a poner su vista en
en
la carretera—. O puede ser la chica más hermosa que mis ojos hayan visto alguna vez ¿Sabes algo? Ella me encanta.
Su forma de ser es increíble y te cuento un secreto entre nosotros dos—dijo lo último en voz baja. Lo miré con
curiosidad—. Caí por ella desde la primera vez que la vi. Era una chica tan rara y que le gustaba estar siempre sola.
Me pasaba las clases intentado descifrarla.
Abrí los ojos y solté un suspiro agudo que se escuchó más como un gemido. Él me observó.
Cuando por fin nos separamos por un poco de aire. Él apoyó su frente contra la mía y puse mi
m i mano en su corazón
que latía muy rápido.
******
La gente gritaba mi nombre y caminé con seguridad en donde estaba el muro de personas. Diego me dio un suave
beso antes de separarme de él, pero algo llamó mi atención: en una esquina se encontraba un sujeto que se parecía
mucho a Nicolás o eso creo que era él. El hombre estaba cruzado de brazos y me observa detenidamente. Mi corazón
se aceleró y sentía la boca seca. Luis se acercó y me dio un suave empujón que me hizo reaccionar.
Luis me presentó y entré con emoción, aunque estaba preocupada, pero de seguro estaba siendo una paranoica.
Quité ese pensamiento de mi cabeza y me concentré en mi oponente que tenía en frente.
Observe a la chica es morena con el pelo muy negro. Ella sonrió con mucha arrogancia y se acercó a mí intentando
intimidarme, pero me puse seria y no mostré ninguna expresión lo cual se sorprendió.
Tocaron la bocina y comenzó la pelea, como siempre la chica se acercó a mí y lanzó dos golpes que lo esquivó con
facilidad y la chica tiro su tercer golpe y me moví a la derecha para evadirlo. Lance mi primer golpe que fue directo a
su mejilla izquierda y luego el segundo.
La chica se tambaleo un poco y lance mi tercer golpe que fue directo a la nariz. Ella se llevó la mano de la nariz porque
un pequeño hilo de sangre comenzaba a salir. Volví atacar y golpe su labio. Ella volvió a tirar otro golpe, pero me
agache. Aproveche y lancé otro golpe que dio en su estómago que hizo que se doblara.
Esperó unos segundos a que se recuperara y ella volvió a por mí, pero yo era mucho más rápida y la esquiva con
facilidad, pero parecía que era demasiado lenta y predecible. Se notaba que era una novata en esto de las peleas y
que no sabía con quién se había metido.
La chica intentó de nuevo lo que me hizo que soltara un gruñido de enojo y estaba harta de esta chica. Así que quería
acabar luego con ella, lancé una, dos, tres, cuatro hasta diez golpes seguidos, lo que hizo que la chica cayera al suelo
y Luis hizo sonar la bocina dando por finalizada la pelea.
Diego gritó mi nombre y entró empujando a mucha gente para llegar a donde estaba y me abrazó antes de darme un
beso y hacerme girar.
—Te das cuenta de que estamos siendo muy cursi, Anastasia—se burló y me miró con un gesto
gesto de diversión.
—Contigo siempre—extendí
siempre—extendí mi dedo meñique y él él igual e hicimos la pinky promise en donde ambos
ambos estábamos
aguantando la risa, pero también sabíamos que era una promesa irrompible.
Feliz día de San Valentín criaturitas espero que la pasen bien con sus amigos o parejas y si no con su familia.
También es un buen panorama ver películas y leer. Yo ahora estoy en la playa con mi familia.
f amilia. Los adoro
criaturitas y quiero recordar que en Instagram voy a hacer una ronda de respuesta en donde ustedes podrán
preguntarme lo que quieran y hablar sobre el capitulo. Nos vemos por Instagram criaturitas.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
Hoy les traigo nuevo capítulo espero que le guste
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 34
Nota de la autora: Hola criaturitas, espero que estén preparados para este capitulo y espero que comenten. Estaré
leyendo su comentario. Dejo esta cancion de Billie Ellish porque creo es perfecta para este capítulo.
Habían pasado ya tres semanas junto a Diego y ya casi cumplíamos dos meses de que estamos juntos. Diego me
tenía atrapada por su amor y cada día sentía que me ponía más tontita por él, cada día que pasaba caía más por ese
hombre, en estos casi dos meses juntos hemos aprendido mucho de los dos. Y a pesar de nuestra única pelea que
tuvimos las cosas andan mucho mejor y ambos tenemos tiempo para estar con nuestros amigos y para estar juntos y
eso me gusta.
Diego resulta ser un hombre tan apasionado, romántico y tierno que cada día me sorprende con algo, es una caja de
sorpresa que no sabes en qué momento te dirá las palabras más lindas que alguien podría decir y también él se
muestra tal y como es, no finge cuando está conmigo. Tengo que admitir que también saca mi Anastasia alegre,
chistosa y romántica, no puedo evitarlo. Eso que nunca me consideré una chica romántica pero este chico sabe cómo
sacar esa a Anastasia.
Siento que estos casi dos meses he podido conocer muy bien a Diego
D iego porque es muy comunicativo, yo no tanto, aún
tengo mucho miedo de mi pasado y más cuando sé que está muy cerca...Tengo un miedo horrible y es que también
hace unas semanas que vengo viendo a Nicolás o creo que es él, no estoy segura y tengo terror es como si me
estuviera acechando entre las sombras, pero también puede que sea mi imaginación y estoy siendo paranoica.
******
Llegamos a la barra de la discoteca en donde se encuentran Alejandra, Cameron, Bárbara y un chico que estaba
acompañado a Barbara. Saludé a todos y Barbara me fulminó con la mirada cuando Diego me dio un beso en la
mejilla.
Le di un empujón que hizo que se atragantara con su cerveza y comenzara a toser, no puede evitarlo, pero me
comencé a reír. Ella me fulminó con la mirada.
—Yo
con mitampoco—reí divertida—.
divertida—.
mano en la barbilla, O sea,que
haciendo yo la
quería
rubiauna amistad
suelte y él no ¿Cómo demonios llegamos
una carcajada. llegamos a esto? —Preguntó
—Preguntó
—Creo que estás un poco ebria—digo con un tono burlón, y le doy un pequeño
pequeño empujón que hace
hace se tambalee hacia
hacia
un lado, comprobando que está bastante borracha.
Siento como alguien me toma de la cintura, me volteo y veo a Diego. Me tomó de la mano y me llevó hacia la pista de
baile. Mis manos suben por su duro torso hasta que llegan a su cuello.
Nos separamos y empezamos a bailar al ritmo de Dua Lipa, pasaron unos minutos y se unieron Alejandra y Cameron.
Diego fue un excelente compañero de baile, me sorprendió que en cada canción me cantara en el oído y me besara
siempre que podía. Después de unas diez canciones volvimos a la mesa donde estaba Barbara muy seria con su
acompañante.
Miro hacia todas partes y pude ver claramente la figura de Nicolás bailando con una chica rubia. Nuestras miradas
coincidieron. Solté un grito ahogado. ¡No, no, no puede ser!
Él puso una mano en mi barbilla e hizo que lo mirara. Miro mi mano y ya no estaba el chupito había caído en el suelo.
Me suelto de su agarre y miro
m iro en donde estaba Nicolás, pero ya no estaba ahí. «¿Qué mierda estaba pasando?» Me
rasqué el cuello.
Tragué duro y negué con la cabeza varias veces. Miro a Alejandra, quien estaba mirando también hacia la pista
buscando a quien me hizo gritar. Necesitaba tomar aire, estaba alucinando o me estoy volviendo loca, qué está
pasando conmigo.
Diego tomó otro chupito que le pasaba a Cameron y me di cuenta de que la estaba pasando bien, así que negué con
la cabeza.
Estaré bien, nada me sucederá por subir al segundo piso del baño—digo con sarcasmo.
Él asintió. Se acercó a mí y me dio un beso corto. Camine como puede por la pista para poder llegar a la escalera. Me
rasqué el cuello. Me sentía observada, miré hacia todas partes, pero solo vi a gente bailar y pasarlo bien, era casi
imposible ver a alguien sospechoso aquí.
Por fin llegué al baño y entro en él. Me apoye en lavamanos ¿Qué mierda está pasando? ¿Por qué me estoy
imaginando a Nicolás en cada esquina? ¿Me estoy volviendo loca o qué? —Me pregunto a mí misma. No entiendo
nada. Respiré varias veces para tratar de controlarme y decir que todo estará bien y que solo era mi imaginación
haciéndome una mala pasada.
Cuando salí del baño estaba un poco más tranquila hasta que una mano me agarró del cuello con fuerza y me azotó
contra la pared. Abrí los ojos y vi a mi peor demonio con una sonrisa malvada. Puse mi mano en su brazo para que
soltara, pero él solo apretó un poco más haciendo que me costara respirar.
Él soltó una carcajada que hizo que mi cuerpo se estremeciera. Respire profundo y me centre en odio y nada más que
en odio que sentía por esa escoria que tenía en frente de mí. No dejaré que él gane nunca más. Lo hizo a propósito,
jugó con mi mente e hizo
hizo que me pusiera paranoica
paranoica y nerviosa.
—Hola amor ¿Me extrañaste? —Aflojó su agarre de mi cuello y me acarició la mejilla. —Eres tan hermosa. Joder
Joder como
me pones con solo mírate.
Cerré los ojos con fuerza. Él se acercó a mí y me besó con fuerza, pero yo no abrí la boca y me removí una y otra vez.
Sentí náuseas y quería vomitar. Él soltó un gruñido que sonó más como un animal que como una persona.
Se apretó más a mi cuerpo y sonrió maliciosamente. Apreté mis manos en puños con fuerza.
Vi mi oportunidad para escapar de él y levanté mi pierna y le di una fuerte patada en sus partes noveles, él se dobló y
cayó al suelo. Me agaché para estar a su altura. Lo tomé de su polera y lo levanté con una fuerza impresionante y lo
azoté con fuerza contra la pared. Lo agarré del cuello tal como me tenía a mí y apreté con fuerza su cuello.
Joder, tenía tanta rabia de verlo aquí. Quiero matarlo ahora mismo—me dije a mí misma—. Podía hacerlo y estoy
segura de que le haría un bien a este mundo
m undo al no tener a una escoria de persona—me repetía a mí misma.
Respiraba con dificultad al tenerlo al frente de mí y hacía que perdiera control sobre mí. Era la persona que más
odiaba y también mi demonio como podía odiarlo tanto y a la vez tener tanto miedo. Saqué mi conclusión de que el
odio siempre gana al miedo.
—Vas a caer Nicolás. Vas a pagar por todo lo que has hecho—él
hecho—él sonrió burlonamente y no pude contenerme
contenerme y le
pegué un puñetazo en su cara que hizo que se le borrara su sonrisa—. Mírame, pedazo de mierda no te tengo miedo
porque ya me destruiste ¡mírame joder! —Gritó enojada. —Tú creaste a esta nueva Anastasia y te debo dar las
gracias, me has hecho más fuerte y no le tengo miedo a nada.
Me acerqué más a él y apreté más su cuello. Sería tan fácil apretar un poco más su cuello y ver como él deja de
respirar. Observa cómo exhala el último respiro, podía controlar su reparación y verlo como a poco sus ojos se
apagaban, pero no, yo no jugaba así de sucio.
Apreté más su cuello y Nicolás tomó mi brazo e intento que lo soltara. Sonreí con maldad hacia él y puse mis dos
manos en su cuello y se la apreté con más fuerza. Nicolás comenzó a toser porque no podía respirar.
Traté de respirar varias veces para intentar calmarme y no cometer una locura como la que estaba cruzando en este
momento por mi cabeza. Tenía que controlarme y no dejarme llevar por el odio y cometer un error.
—No mereces
acabaré tu [Link] pena—murmure.
pena—murmure. Negué con la cabeza
cabeza y solté su cuello—. Pero recuerda bien mis palabras: Nicolás,
Nicolás empezó a toser y a la vez reír fuertemente lo que lo hacía ver como psicópata y me dio miedo. Cerré los ojos,
mi mano se cerró en un puño y chocó con su mandíbula que lo hizo caer al piso. Nicolás abrió los ojos y un pequeño
rastro de sangre salía de su labio.
Camino rápidamente donde estaban los demás, pero no estaban ahí. Solo estaba el acompañante de Barbara. Tenía
un mal presentimiento, me acerqué al acompañante de Bárbara y lo miró atentamente. Tomé mi pequeño bolso.
Él apuntó a la pista de baile. Yo asentí y caminé con pasos rápidos y mirando a todas partes, tenía los minutos
m inutos
contados antes que llegara Nicolás con su gente. Quería sacar a todos de aquí, pero no sabía si podría llegar a ellos
antes de que me atrapen. Cuando llegué me acerqué a Alejandra, Cameron, Diego y Bárbara los vi feliz bailando. Él
estaba muy pegado bailando con Barbara.
Pestañeé varias veces para no llorar y miré hacia todas partes. Pude ver como Nicolás habla con cuatro hombres en el
segundo piso. Él se acercó a la barandilla y comenzó a mirar a la pista. Tragué
Tr agué duro y mi boca se secó. Sentí su risa y
miré a Bárbara como pasaba sus manos por el cuello de Diego.
Me dolió jodidamente, me dolió, pero tampoco iba a caer en este juego si él quiere ser infiel, cosa de él y no la mía, es
su decisión. Miro de reojo a Nicolás y vi que estaba ahora hablando con el señor que me amenazó en Madrid. Ellos me
estaban buscando. Me toqué el pecho y miré por última vez a Diego bailando con Barbara y me di cuenta de que
necesitaba esto. Necesitaba una chica sin un pasado turbio y lleno de secretos, necesitaba tener una chica que le
fuera honesta en todo y que no le mintiera. Tenía que dejarlo ir y no seguir exponiéndolo algo peligroso, él ya había
sufrido mucho y no merecía más caos en su vida. Yo era la personificación del caos y desastre. No era justo para él.
Miro de nuevo a Nicolás que aún me busca entre la gente. ¡Mierda Anastasia, tienes que salir ahora! —Me dije a mí
misma, me mordí el labio
l abio inferior, no iba a salir de esta, sin que me viera, me iban a atrapar.
Empecé a caminar rápidamente a la salida y vi como Nicolás me apuntó en donde estaba y los cuatro hombres
empezaron a correr en donde estaba yo. Me toqué el pecho y empecé a empujar a la gente. Miré de reojo y estaba
cada vez más cerca y miré
mir é a Nicolás quien habla con él, señor de Madrid y estaba bebiendo y chocando sus copas.
Pedazo de mierda—murmure en voz baja.
Siento como alguien me agarra del brazo y levanto mi mano lista para golpearlo, pero veo que es Simón y él
prácticamente me arrastra a fuera de la discoteca. Me sube a su auto y acelera rápidamente.
Pestañeó varias veces hacia él. Simón apretaba fuertemente el volante tanto que sus nudillos estaban blancos por la
fuerza.
Me miró por un segundo, antes de volver a concentrarse en la carretera. Observe que nos estábamos alejando de
Barcelona. Levanté una ceja, cuando él dobló por un camino de tierra y comenzaron a aparecer más árboles por el
camino.
Simón me sonrió de lado y negó con la cabeza. Miré al frente y vi una pequeña casa de madera en medio de un
pequeño bosque. Se bajó de su auto y me abrió la puerta.
Cuando bajé del auto, me tomó de la barbilla y me miró fijamente como buscando algún daño en mi cara, tomó mis
manos y examinó mis brazos. Cuando estuvo conforme con su escaneo me soltó.
Él abrió la puerta y me dejó entrar primero y después cerró la puerta dejándonos a oscuras. Me giré en donde se
encontraba Simón y se acercó aún más a mí.
—Simón: ¿Por qué me trajiste aquí? —pregunto con curiosidad.
Me acarició la mejilla, pero yo di un paso atrás, por mucho que molestara ver a Diego bailando con Barbara, no iba
caer en ese juego estúpido de pensar mal de mi pareja, yo confió en Diego. Di varios pasos hacia atrás poniendo una
distancia porque, aunque me cueste admitirlo los encantos de Simón son peligroso para mí.
Él se alejó y prendió la luz. Pestañeé varias veces para intentar acostumbrarme de nuevo a la luz. Miré a mi alrededor,
era una casa muy linda, tenía una chimenea y sillones blancos en la sala de estar. Él caminó un poco y entró en una
pequeña cocina en donde también estaba la mesa.
Me senté en la silla y vi como Simón se movía de un lado a otro sacando cosas para cocinar. Dejó varias verduras y
unas hamburguesas de soyas.
Me reí y negué con la cabeza. Recuerdo como ese día Simón me invitó a comer y se quedó sorprendido cuando le dije
que sí, pero que tenía que ser un lugar vegetariano. Cuando llegamos al restaurante, Simón me dejó ordenar y ordené
unas hamburguesas de soyas con lechuga, tomate, queso vegano. Simón estuvo diciendo todo el rato que fue la peor
hamburguesa que había comido, solo para hacerme enojar.
Dos horas después me reía con Simón recordando lo malo que éramos en la pista de hielo y todas las veces que nos
caímos en dos minutos. Recuerdo que ese día fue uno de los mejores que pasé con Simón
Que les pareció el capitulo de hoy van entendiendo un poco del pasado de Anastasia ¿cuénteme que es lo que
creen que pasara?
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 35
—Simón—, digo enojada.
enojada. Porque les gusta a los hombres recordar tanto
tanto las cosas, porque
porque simplemente no pueden
pueden
olvidar lo que pasamos juntos hace casi cuatro años.
Simón me sonrió de lado y se acercó a mí, pero yo me alejé de él. Quería irme, tenía muchas cosas que pensar y
tenía miedo. Nicolás estaba tan cerca de mí que puedo sentir que estaba respirando sobre mi cuello. Me rasco el
cuello, necesito atraparlo pronto.
******
Simón estacionó su auto a una cuadra de mi departamento, ni loca le daba mi verdadera dirección, me despedí de él y
esperé que se fuera . Cuando llegué vi que estaba Diego, Cameron y Alejandra esperándome.
Abrí la puerta de mi departamento y entraron todos. Caminamos a donde estaban los sillones y nos sentamos.
Alejandra asintió y tomó la mano de Cameron y subimos juntos las escaleras. Los instalé en una de las habitaciones,
me despedí de ellos y caminé hacia mi habitación y cerré la puerta.
Tomé mi pijama y mis cosas de aseo y me metí en el baño. Apoye mis manos en lavamanos Diego me ha estado
evitando, es obvio que se besó con Barbara, es lo más lógico, no me sorprende en absoluto. La vida me ha dado
muchos golpes
dos meses para
juntos en que ya algo
los que realmente
hemos me sorprenda,
vivido momentos perosido
que han esoespeciales
no significapara
que mí
noyme
sé duela porque para
que también ya son casi
Diego,
pero no puedo juzgarlo sin escucharlo.
Cuando estaba lista, salí del baño y me topé con Diego, quien estaba dando vueltas en mi pieza. Me apoyé en la
puerta del baño y lo miré por unos minutos.
—¿No me crees?
Caminé a mi cama y me acosté. Me observó detenidamente y me pasé una mano por la cara, estaba agotada tanto
físicamente como emocionalmente tanto que no tenía ganas de nada. Solo de desaparecer y que Nicolás no me
encuentre de nuevo.
Sonreí.
—Es parte de mi encanto—traté
encanto—traté de bromear—. Además, te encanta que sea así, es lo que mantiene nuestra
nuestra relación
más interesante.
Diego se sacó la polera. Abrí los ojos como siempre, era un espectáculo de verlo sin polera. Se paró y se sacó los
pantalones quedando solo en bóxer. Él se metió en la cama y mem e abrazó fuerte.
Abrí los ojos y él me miraba tiernamente. Yo asiento porque es obvio que lo quiero y no sé si estoy haciendo lo
correcto en seguir con él y seguir poniéndolo en peligro y sobre todo después de lo que pasó esta noche. Estoy segura
de que Nicolás ya sabe de su existencia. Me descuidé demasiado y esta noche por poco me atrapan, fui una estúpida
y tengo mucho miedo. Otra vez se revive mi pesadilla de que no me siento segura en ninguna parte.
Se inclinó y me dio un suave beso. Tragué duro y él apoyó su cabeza en mi pecho. Mis manos se fueron a su pelo y
comencé a tocar su suave pelo. Me quedé mirando el techo y pasaron varios minutos así. Sentí como la respiración de
Diego se hacía más calmada y me abrazaba más fuerte.
Pasó una hora más o menos, no estoy muy clara y no podía dormir... tenía tanto miedo de pensar que Nicolás podría
estar abajo esperándome o vigilándome o peor vigilando a Alejandra, porque él sabe que ella es mi hermana y él hará
todo lo posible para lastimarme y jamás me perdonaría que a ella le pasara algo. Mi celular comenzó a vibrar y lo tomé
con miedo.
Miré la pantalla de mi celular y vi que era una llamada entrante de Simón. Me solté con cuidado del abrazo de Diego y
cerré la puerta de mi habitación con cuidado para que no despertara.
—Hola—digo en un susurro
susurro bajando la escalera
escalera para que nadie pudiera escucharme.
Negué con la cabeza, otra vez no, por favor ¡No me puede estar pasando de nuevo! —No puedo aguantar más y
comencé a llorar ¿Por qué me tiene que pasar de nuevo? Quería gritar, llorar y romper todo a mi paso. Me senté en
una silla y me derrumbé de nuevo, no sé cuánto tiempo poder seguir escapando de él.
⋙ Lo estoy siguiendo, Anastasia. Tienes que escapar de él es mucho más peligroso de lo que te imaginas, créeme
cuando te digo que tienes que irte por ahora hasta que las cosas se calmen, te prometo que tus amigos estarán a
salvo—sentí como habla con alguien más—Te lo prometo, sabes que yo cumplo con mi palabra.
Me pasé una mano por mi cara y cerré los ojos. Recuerdo como hace dos años atrás Jonathan me decía las mismas
palabras junto con los gemelos: "vete, escapa de él, es peligroso" —recuerdo que me abrazaron fuerte los tres antes
de subir al tren. Recuerdo que solo tenía la plata de mis peleas y no sabía en dónde esconderme, estaba sola. No
quería seguir exponiendo más a Alejandra o a mis abuelitos.
—Vale
Media hora después tenía toda mi ropa dentro y saqué con cuidado las tres pequeñas maletas de manos de mi
mi
habitación y me senté al lado de Diego. Él estaba profundamente dormido.
nada
estés ya solo vasmea creer
salvo, queyjugué
descuide contigo
te puse y que rompí
en peligro. No metuquiero
corazón—me limpiéque
ir, pero tengo las hacerlo.
lágrimas—. Pero lo
l o hago para que
Me acerqué a él y le
l e di un beso en su frente.
Me levanté de la cama y dejé la carta con su celular. Salí con cuidado de mi habitación. Caminé hacia a donde se
encontraba Alejandra y metí la nota debajo de la puerta.
—Perdóname de nuevo
nuevo por volver a ponerte
ponerte en peligro, soy la peor, pero solucionaré
solucionaré toda esta mierda, solo
solo que por
ahora tendrá que ser lejos..., lo siento tanto. Te amo amiga, si algo te pasara a ti yo me
m e muero y me duele que seas mi
punto débil y que Nicolás siempre esté pensando en hacerte daño, no es justo para ti. Perdóname por favor—susurro.
Baje con cuidado las escaleras y tome mis maletas. Una hora después ya tenía mi boleto comprado y solo estaba
esperando para embarcar. Me sentía mal, fui una estúpida por haber dejado que Nicolás se acercara tanto, me
descuidé de la peor forma, ni siquiera vi venir este golpe.
Lo mire fijamente.
Tome sus llaves y la guarde. Me limpió las lágrimas que caen por mis mejillas, él me miró fijamente de seguro, tenía
los ojos rojos de tanto llorar, pero no puedo evitarlo, otra vez tengo dejar todo para no poner a nadie que amo en
peligro.
—Está bien—murmuró.
Creo que por ahora lo mejor es ser paciente y mantenerme al margen por un tiempo. Me limpio las lágrimas que se me
escapan por qué otra vez Nicolás me hace sufrir con lo que más me duele, que son las personas que amo y eso duele
demasiado.
A sufrido mucho nuestra Anastasia ¿cuénteme que es lo que creen que pasara?
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos ultimos días?
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Capítulo 36
Un mes después:
Corría sin parar a través de un pequeño bosque en donde ya había seguido muchas veces Nicolás y tenía una
pequeña casa de madera en medio de la nada a las afueras de Barcelona. Mi corazón latía muy rápido y corrí muy
rápido por el bosque esquivando todas las ramas.
A lo lejos podía ver los faroles de los autos que venían acompañando a Nicolás, corrí aún más rápido y sentía que mi
corazón se iba a salir en estos momentos, pero tenía que conseguir más pruebas. Cuando por fin llegué cerca de la
casa me apoyé contra un árbol, para poder recuperar un poco el aire.
Observé el árbol y la cabaña en donde podía ver lo que estaba haciendo así que no lo dudé. Comencé a escalar un
árbol y me senté en una rama. Observé como Nicolás habla con los dos hombres de trajes bastante lujosos. Saqué mi
celular y comencé a grabarlo ya que la cabaña tenía enormes ventanales, un grave error, pero supongo que al estar
en medio de la nada él pensó que nadie lo seguiría hasta aquí. Ya he venido tres veces a este lugar y él no lo ha
notado. He recolectado muchas pruebas para atraparlo, pero tampoco ha sido tan fácil, es bueno eliminado todas las
pruebas de sus crímenes.
Apretó más mi celular porque tengo la mano congelada por el frío ya que el invierno se está cercando. Suelto un
gruñido cuando veo que toman asiento y veo como el hombre que me amenazó en Madrid trae una botella de vino y le
sirve.
Dos horas después salen de la cabaña con dos chicas que se ven que están drogadas porque apenas se mantienen
en pie, Nicolás las empuja y los
l os dos hombres toman con fuerza su brazo llevándose a las chicas en diferentes autos
de lujo. Nicolás se queda ahí sonriendo hasta que ve desaparecer a los autos y entra de nuevo en casa.
Paró la grabación y me quedo mirando adentro de la casa. Él solo está sentado usando su computadora ¿Qué le
hiciste a esas chicas? Me bajo del árbol y me acerco lentamente a la cabaña. Tomó una piedra y la envuelvo en la
nota.
Me alejo y la tiró a una ventana en donde el vidrio se parte y Nicolás se para rápidamente y camina hacia la otra
habitación. Me alejo y comienzo a correr de nuevo hacia dentro del bosque sin parar, no me tiene que ver. Cuando
salgo del bosque me subo a la moto que arrendé y aceleré rápidamente alejando de él por ahora.
******
Miro mi celular y veo que Diego sale de la tienda con una botella de licor.
li cor. Observó cómo se tambalea un poco, pero se
afirma en Bárbara y en Cameron. Niego con la cabeza y es que lo noto mal, es obvio que va borracho y apenas puede
caminar bien. Alejandra camina detrás de ellos y ella también ha perdido algo de peso.
Niego con la cabeza y los sigo a una distancia prudente por el otro lado de la calle. Veo que se sienta a fondo de la
plaza en pasto, yo me siento a lo lejos en una banca. Diego abre la botella y le da un largo trago, esto no era lo que yo
quería. Me duele que esté recurriendo al alcohol. Cameron le arrebata la botella a Diego y la guarda en su mochila.
Ellos comienzan a discutir tanto que Diego le pega un empujón a Cameron y entre Barbara y Alejandra se interpone
entre ellos. Me masajeó la sien, yo no quería esto, Diego no debería estar tomando y peleando con su mejor
amigo...odio no poder ir y tomar su mano, pero no puedo. Me acomodo mejor la gorra y me pongo los lentes de sol y
doy una vuelta por la plaza asegurando de que Nicolás no esté cerca de ellos.
Cuando doy la tercera vuelta y no veo rastro de Nicolás me vuelvo a sentar en la banca y veo como ya está más
calmado el ambiente. Diego trata de sonreír con lo que le habla a los demás, pero él se separa y se aleja un poco de lo
demás. Observo que se lleva su teléfono a la oreja, en ese momento siento vibrar mi antiguo celular. Observó que es
una llamada éntrate de Diego y la cortó. Necesito que te olvides de mí—hablo conmigo mismo.
Él frunce el ceño y se lleva de nuevo el celular a la oreja y otra vez comienza a vibrar mi celular, dejo que suene y
pasa cinco minutos llamándome hasta que Bárbara lo viene a buscar y él se vuelve a sentar con los demás. Me limpio
una lágrima que recorre mi mejilla.
—Perdón Diego, no quise
quise hacerte daño o alejarte de mí, pero
pero la vida es una perra
perra injusta y aunque no pueda tomar tu
mano o estar ahí cerca de ti. Sigo aquí a la distancia y mientras yo esté aquí, nadie puede herirte—murmuré en un
susurro.
Miré la hora y tenía que irme. Me levanté de banca por suerte, el metro estaba cruzando la plaza. Camine lentamente
en donde están ellos y agache un poco los lentes de sol y mire fijamente a Alejandra quien abrió los ojos al verme. Me
coloqué de nuevo los lentes de sol y caminé de prisa mezclándome con la gente que entraba en el metro. Tal vez fui
una tonta al dejar que me viera Alejandra, pero ella necesitaba saber que estoy bien y que sigo con vida, que nada
malo me ha pasado. Que siempre estaré ahí protegiéndola, que jamás la dejaría sola.
Entré en el bar, me senté en la mesa más alejada y observé a los gemelos y a Jonathan como estaba hablando con
tres chicas. Puse los ojos en blanco y observé hacia la calle en busca de algún rastro de Nicolás, pero tampoco. Lo
que sí vi fue el agente que estaba estacionado afuera
afuera del bar.
Escuché la risa de Dylan y cómo ellos brindaban con las chicas y después cómo tiraban bromas entre ellos. Esos tres
nunca van a cambiar—me digo a mí misma.
mism a. Hago un puchero porque me muero por ir a abrazarlos, pero no puedo, ni
siquiera debería estar aquí.
Se supone que tendría que estar en Sevilla, tranquila en mi departamento, pero no puedo como podría estar ahí
tranquila cuando puse en peligro a toda la gente que amo de nuevo, él siempre ha sabido cual es mi punto débil.
Él simplemente no me mata porque le gusta torturarme con la gente que amo, le gusta ver como yo sufro en vida para
sentirse más poderoso, Nicolás es así y conocí esa parte sádica de él, cuando pasó lo de esa noche.
Saqué mi celular y vi que me tenía que ir ya porque mi vuelo salía en una hora. Fue un viaje corto, pero necesario para
mí, necesitaba ver que ellos estaban bien y que seguían con su vida y aunque con los gemelos y Jonathan seguía
teniendo contacto con ellos con Alejandra y Diego, no para ellos simplemente me fui de una noche a otra. Rompí el
corazón de ellos y sé que ambos la están pasando mal, pero es necesario.
Salí del bar e hice contacto visual con el agente, quien negó con su cabeza. Me aleja rápidamente de ahí. Bah, me da
lo mismo
hagan su sitrabajo
estoy cuando
r ompiendo
rompiendo las reglas,
yo también soyno me iba inteligente
bastante a quedar escondida en necesito
y astuta. No un departamento, esperando
estar encerrado que ellos
en un
departamento esperando a que las cosas se resuelvan mágicamente, porque la vida no era así y yo no me iba a
quedar con los brazos cruzados esperando, tengo mi propio plan y pruebas.
Miro de reojo a la gente quien está hablando por teléfono de seguro que le aviso a Simón de que estoy aquí rompiendo
las reglas. Que se jodan—murmuró.
Simón, Simón, Simón, cumpliste tu palabra de proteger a mis amigos y me has puesto segura de nuevo. Suelto un
suspiro, porque me ha estado llamando todos los días preguntándome: ¿Cómo estoy? Tanto física como mentalmente,
supongo que tiene algo de miedo
m iedo que haga alguna locura. Tengo mucho que agradecerle por estar apoyándome en mi
etapa más oscura o la más solitaria...o algo por estilo.
******
Siento que alguien toca la puerta de mi departamento. Abro la puerta y veo a Simón con una botella de tequila y con
varios limones, me hago hacia un lado para que entre.
Desaparece en la cocina y me siento en el piso del cuarto de estar en donde dejó la botella. Se sienta al lado mío y me
da un beso en la mejilla. Lo observo y anda vestido todo blanco haciendo que sus ojos azules resaltan aún más.
—Este mal que me sienta tan sola.
Me vuelve a pasar otro vaso que no dudo en tomarlo rápidamente y él me imita. Uno, tres hasta diez tragos de tequila
nos tomamos hasta que la botella se acaba y estoy muy achispada tanto que me rio por cualquier cosa que me cuente
Simón.
Él se inclina hacia mí tanto que no puedo ver nada más que sus ojos azules. Su mano acaricia mi mejilla y no me
muevo.
—¿Ah?
Se acerca más a mí, nuestras narices se rozan, él se muerde su labio inferior y pasa su dedo por mis labios. Niego con
la cabeza porque ese gesto me recordó tanto a Diego. Antes de que pueda reaccionar su boca está en la mía y mi
cuerpo me traiciona porque le sigue el beso, es como antes a esa Anastasia: rebelde, fiestera, carreras ilegales,
peleas ilegales y con Simón.
Él siempre ha significado ese chico que me orilla a cometer locuras y no pensar en las consecuencias de las locuras.
Tiró de mi mano e hizo que me sentara en su regazo.
Me separé rápidamente, esto era una locura, una locura deliciosa y tendedora, pero ya pasé por esto con él y no
volvería a pasar esto de nuevo. Me levanto de su regazo.
Yo asiento porque no he dejado de pensar en un solo día y eso me llega incluso a enfermar que cada día, minutos y
segundos esté mi mente pensando en él y en su chiste malo, en lo vanidoso que era con él, sus besos, en fin, lo
extraño mucho.
—Eso es mentira—tomo mi cara entre sus manos—. Sigues Sigues sintiendo algo por mí, el beso me lo indica...lo
indica...lo amas a él,
está bien lo entiendo, pero sigues sintiendo cosas fuertes por mí—negué con la cabeza—. Eso es lo que tú crees.
Demuéstralo, Anastasia, bésame.
Me limpié las lágrimas y tomé su cara antes de que yo pueda besar su boca de nuevo. Está encima de la mía
moviendo su lengua que no pierde tiempo y se adentra dentro de mi boca jugando con la mía. Sus manos tomaron mi
cintura, pero yo se las atrapé y me separé de él.
Me quedé callada, no quería hablar más, ya me sentía mal con los besos. Tal vez fui un poco dura con él, pero no
quiero ilusionarlo porque amo a Diego y aunque no estoy con él, mis
mi s sentimientos siguen intactos por él y si tengo que
mantener lejos de Diego para que esté a salvo lo haré porque de eso se trata el amor de hacer sacrificios por la gente
que amas aun cuando a ti te está matando por dentro y también lo hago principalmente por mi rubia porque es una de
las personas más importantes en mi vida y si a ella le hacen daño es como si me lo estuviera haciendo a mí.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días? Yo se que
estamos pasando por crisis enorme con el coronavirus y entiendo mucho estamos preocupados, pero
mantengamos la calma y hagamos lo que nos recomienda las autoridades. Yo soy de Chile y la cosa va
empeorando y yo estado un poco desaparecida, pero es porque las clases comenzaron y aun no tengo
departamento en donde estudio..., pero en fin no estado pasando por muchas cosas pero trato de ver el lado
positivo y he tenido una mala racha este comienzo de mes y tampoco ayuda lo de coronavirus, pero no
caigamos en el panco y cuídense mucho.
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importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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Gotas de sudor recorría mi espalda y mi cara mientras corría sin parar por las calles de Sevilla. Me detuve cuando
llegué a una pequeña plaza en donde varias personas más estaban caminando, comiendo o haciendo ejercicios como
yo.
Respire profundamente una y otra vez hasta que mi respiración se volvió normal. Abrí mi botella de agua y le di un
sorbo. Caminé a una banca y me senté un momento.
Negué con la cabeza y cerré rápidamente instagram. Me pare de la banca y comencé a caminar de nuevo hacia mi
departamento. Sentí que mi celular vibró, lo saqué del bolsillo de mi polerón y vi que era mi mamá. No lo dude y
conteste la llamada:
—Hola hija, ¿Cómo estás?
Corté la llamada y entré a mi edificio. Me acerqué al consejero. Él me sonrió, era un adulto mayor muy amable con las
personas y tenía un gran carisma que estos meses he aprendido a respetarlo.
El hombre asintió y empezó a buscar mi factura de los gastos comunes. Él me entregó los sobres.
Abrí la puerta de mi departamento y sentí algo raro, el ambiente había cambiado y me di cuenta de inmediato que no
estaba sola aquí. Me adentré en el departamento y sentí ruidos en la cocina. Caminé lentamente y solté un grito
cuando me topé con Simón.
Él pasó por mi lado y dejó el pan en la mesa hasta ahora, me vengo a dar cuenta que está puesta la mesa. Él tomó mi
mano y retiró la silla para mí, me senté y él se sentó al frente mío.
—¿Y qué quieres que haga Simón? TengoTengo mucha información y pruebas
pruebas como tú, no puedo esconderme la vida
entera y si he estado vigilando a Nicolás, pero ambos sabemos que necesitamos muchas más pruebas y que con lo
tuyo ya tenemos más.
Me miró fijamente con sus increíbles ojos azules en donde no podía mentirle porque él sabía todo lo que escondía.
⋙ No puedo estar aquí escondida viendo como tú y tus amigos policías hacen todo el trabajo y lo agradezco, pero
también es mi pelea. Deja de tratarme como si fuera una frágil mujer y sé que también no debo ir a ver a mis amigos,
pero necesito verlo con mis ojos para saber que ellos siguen con su vida y que está bien...Necesito verlo con mis ojos
—termine de hablar.
Comenzamos a comer juntos y como siempre él me hizo reír demasiado. Siempre ha sido así, nada lo toma en serio y
es lo que me gustaba de él en su tiempo. Siempre fueron besos, caricias y risas, muchas risas.
Una hora después estaba bañada. Él me mostraba los papeles y los puntos claves que era importante para acabar con
Nicolás de la manera que tenía que ser con prueba para que lo metieran a la cárcel y se acabara por fin todo.
Tomé uno de los papeles y comencé a leerlo. "¡Dios mío!" Cada vez que leía sobre Nicolás me daba cuenta de que era
una mala persona que no sentía empatía con otra persona, solo le importaba el dinero, el poder. Es como si fuera un
psicópata, cada vez lo veía más claro en sus acciones y en las pruebas.
Levanté la mirada y vi que él me miraba fijamente.
—Eres hermosa
una sonrisa.
—Lo soy—bromeo con una
Se inclinó hacia mí y puso una mano detrás de mí nuca. Observé esos ojos azules que hace cinco años atrás me
tenían loca. Como olvidar que él fue el primer chico que me interesó, me gustó y me volvía loca.
—Mis sentimientos son de alguien más Simón, y tú lo sabes. Aunque esté lejos de él sigo pensando en él.
él. —Me
separé de él.
Él asintió y siguió mostrándome los papeles. Pusimos notas en todas las partes que consideramos importantes. Miré el
reloj y ya eran las seis de la tarde. Él contestó una llamada y yo me estiré, estaba cansada. Él ordenó todos los
papeles y los metió en una carpeta, se acercó a mí.
Yo asentí y lo acompañé a la puerta del departamento. Él se acercó y me abrazó con fuerza y me dio un largo beso en
la mejilla.
Cerré la puerta y apoyé mi frente en la puerta porque tiene que ser tan difícil mi vida, porque tienes que aparecer
Simón cuando estoy más inestable mentalmente. Él no podía de nuevo a empezarme a gustarme, pero no se compra
por lo que siento aún por Diego porque me enamoré de él, no tengo otra explicación porque no puedo sacarlo de mi
cabeza y de mi corazón y como me duele cada vez que él sube una nueva historia con Bárbara, aunque no estoy
segura de que ellos están juntos porque nunca han subido nada besándose, pero siempre están juntos.
Tomé un profundo respiro y me acerqué a la ventana en donde tengo la vista perfecta a Sevilla. Quisiera decir que la
voy a extrañar, pero no, me muero por llegar a Barcelona y afrontar todos mis miedos y a mis demonios de una vez
por todas.
Me miro en el reflejo del ventanal y noto que mi pelo está muy largo, me llega hasta la cintura y me gusta, me hace ver
diferente. Me siento en la terraza y recibo una notificación de Alejandra de nuevo sube una foto de nosotras dos juntas
cuando teníamos dieciséis años. Miró la descripción de la foto:
"No entiendo cómo fue que un día desapareciste de mi vida. Quiero que sepas que te amo y que te espero aquí con
mis brazos abiertos cuando vuelvas. Solo una llamada, un mensaje, un me gusta para saber que sigues conmigo".
Mi corazón se rompió, pero no podía darle, me gusta, tenía que ser cuidadosa con los pasos que daba. Nicolás aún
sigue buscándome, pero por lo que me dijo Simón estaba más tranquilo y está ahora poniendo atención a otros
asuntos. Era el momento de volver.
Esa noche tuve que tomar la decisión más difícil de dejar a todos en Barcelona y aun cuando yo no quería irme, pero
no podía ser nada. Nicolás tenía gente muy peligrosa y no podía hacer nada y si me enfrentaba a él lo más probable
es que me hubiera secuestrado y quizás que me hubiera hecho así que tuve que irme
irm e para poner a toda la gente que
amo a salvo.
Caminé de nuevo hacia adentro en donde comencé a hacer los trabajos que tenía que entregar para la universidad
que también tiene online, así que no me quedaría atrasada. Hace ya un mes que entraron de nuevo a clase y me
estresa estar perdiéndome de tanto, pero es lo que hay.
******
Me meto a mi portal de estudiante y comienzo con las clases. Entrego todos mis trabajos y también pongo al tanto a
mis profesores que unos días más me reincorporo en la universidad para ir personalmente a las clases.
Tres horas después estoy cocinado y siento que vibra mi antiguo celular. Lo tomo y veo que fue una llamada corta de
Diego y miro que tengo demasiada de Alejandra. Niego con la cabeza y recuerdo que antes Diego me llamaba una y
otra vez con el paso de las semanas se cansó y cada vez llamó menos y después no llamó hasta ahora.
Marque el número de Dylan, quien sonó hasta el tercer timbre antes de contestar:
Hablamos por una hora y me despedí de ellos. Tomo un libro, me senté en la terraza junto con un café para pasar un
poco el frío. El invierno llegó hace un mes
m es atrás y se ha hecho más presente en este mes.
Mi celular vibró y vi que era Alejandra quien subía otra foto mía, pero después ella seguía compartiendo sus historias
en donde vi como Diego estaba besando a Bárbara y diciendo: "que se veían lindos juntos".
Metí en el perfil de Bárbara en donde había subido una foto con Diego besándose y en la descripción decía:
"Este chico hermoso que ven aquí hoy día me preguntó: ¿quieres ser mi novia? Y mi respuesta fue un rotundo: ¡Sí!"
Joder, eso sí que dolió, él siguió adelante y creo que está bien era lo que yo quería ¿tal vez? Pero no significa que no
me duela y porque ahora cuando vuelvo en unos días. Tienes que ser fuerte, Anastasia, concéntrate en acabar con
Nicolás—me repetí a mí misma. Es mi objetivo.
Diego continuó su vida y yo también ambos tomamos caminos diferentes. Quédate con los buenos recuerdos y
aprécialos, pero tengo que seguir con mi vida sola y volver más fuerte que nunca para todo lo que se viene.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
pues yo estoy que congelo mi carrera, porque no entiendo nada osea yo no puedo... entender a mi profesora a
través de una pantalla.
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muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 38
Llegó mi último día aquí en Sevilla en unas horas más, tenía que tomar el vuelo hacia Barcelona y tendría que volver,
por una parte, estoy aterrada de ver a Diego o a Nicolás, pero también vengo más fuerte que nunca a derribar todo lo
que se me cruce en el camino.
Si cree Diego que me lastimara verlo con otra chica se equivoca y a Nicolás seguiré siendo su demonio personal como
lo había hecho estos meses. Esta vez no dejaré nada suelto y seré más astuta, más rápida e inteligente que él.
Ayer mandé todos los trabajos que debía y mañana ya podría volver a la
l a universidad en donde, por fin, podré volver a
ver mis gemelos, Jonathan y Simón. Tengo tanto que agradecerle a Simón, aunque estoy un poco confundida no
quiero que mis sentimientos vuelvan a salir por él.
Estaba emocionada, se acabó lo de estar escondida, por fin podría salir tranquila en Barcelona. También Simón dijo
que nos íbamos a juntar con uno de sus amigos que era agente de policía quien estaba llevando el caso. Te tengo en
mi poder a mi querido Nicolás.
Solté una risa y me acerqué al ventanal. Miré mi pieza y todo estaba empacado, ya no quedaba nada afuera y yo ya
estaba vestida.
—Alejandra se ve muy triste y creo que está muy dolida que ni siquiera
siquiera le dijeras algo o que
que la llamaras—dice Javier.
Me acuesto en la cama y me paso una mano por la cara.
—Soy una mala amiga, pero era por su bien, tenía que ser cuidadosa,
cuidadosa, no podía
podía estar gritando a donde
donde me había ido.
ido.
Era peligroso para todos—solté un suspiro—. Créanme que la llamaré ahora, necesito que me escuche y poder
explicarle algo de lo que pasó esa noche.
Revisé mi instagram y vi como Alejandra había subido una foto en donde salía: Cameron, Alejandra, Barbara y Diego.
Negué con la cabeza, no podía enojarme con ella, eran sus amigos y Bárbara era su amiga, así que tiene derecho de
apoyar a sus amigos en su relación.
En ese momento me entró una llamada de Simón que sin dudarlo contestó:
—Te parece si te voy a buscar el lunes en la universidad. Tengo algo importante que mostrarte de mi hermano y
tranquila él está en Madrid, además hablé con mi amigo y dijo que podía ir a buscarte y después juntarnos ese día
tengo clases así que llegaré más tarde. Por eso le dije que te pasara a buscar y tranquila es de confianza... ¿Confías
en mí? —pregunto.
—Si confío en ti, eso es obvio: Simón—puse los ojos en blanco porque él no podía
podía verme. —Está bien y ahí me das su
número para ver en qué lugar nos juntamos.
Solté un suspiro de alivio y me mordí en el labio inferior.
—Simón, oye gracias por todo. Creo que si no me hubieras llamado todos
todos los días... me hubiera
hubiera vuelto loca aquí.
aquí.
Escuché que ella hablaba con otras personas y cerraba una puerta.
—Es un enfermo—Alejandra
enfermo—Alejandra soltó un suspiro—. Aún no entiendo porque te fuiste, ¿en dónde estás ahora?
ahora?
—Eso ya lo sé. Tú eres la mujer más fuerte que he conocido y no lo dudo. ¿Algún día
día me contarás qué fue
fue lo que te
pasó realmente ese día?
Nos quedamos en silencio en un momento en que siento que se hace eterno. Hasta que ella rompe el silencio
volviendo a hablar.
—¿Diego? —Pregunte en
en un susurro.
Me levanté de la cama y caminé en donde estaba mi computadora prendida y observé la foto en donde salía Diego y
yo.
—Es difícil para mí porque eres mi mejor amiga, mi hermana y Diego es un gran amigo para mí y Bárbara también—
comenzó a divagar. Lo que yo ya sabía de qué Diego estaba con Barbara—. Ellos comenzaron a salir juntos.
Me quedé callada y apreté mis labios en una fina línea. Aunque lo sabía no podía evitar sentir un pinchazo en mi
corazón.
—Pero Anastasia—dice en
en un susurro.
Estoy bien. Borre la foto
foto que tenía con
con él y apague la computadora . Cada uno tomó caminos distintos
distintos y eso está
bien.
Claro que lo extrañaba cada jodido segundo, pero Alejandra no tenía que saber esto.
—Porque te amo—sonreí—.
amo—sonreí—. Adiós, rubia bonita.
bonita.
Dios mío, aunque tenía terror mañana lunes tendría que ver en vivo y en directo a Diego y Bárbara. En donde Barbara
me restregara su amor en la cara porque ella me odia. Tengo que ser fuerte y no dejarme intimidar por nadie. Por
dentro estaba nerviosa de que todo saliera mal con Diego y Nicolás, aunque con Diego solo tenía que mantenerlo lejos
para que Nicolás no lastime y yo tengo que atraparlo para destruirlo y por fin ser libre y feliz.
Mire una foto que tenía aún mía y de Diego en celular porque no puedo olvidarte, porque sigues aquí dentro de mi
corazón. Porque no puedo odiarte como al inicio. Porque me enamoré de ti.
Que jodido es el puto amor, es la última vez que te enamoras, Anastasia y es que tú no aprendes ¿verdad? —Pelee
conmigo mismo.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para...recuerden que el viernes,
viernes, subo otro capítulo mas largo que este.... en donde se viene bueno...Tal vez el
jueves suba un spoiler a mi instagram.
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importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
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ya no avisa, cuando subo capítulo
Saqué mi celular para preguntarle si iba a venir o para pedir un taxi. Sentí que varias personas se sentaron en la
banca que estaba, pero no le tomé importancia.
Me levanté y lo abracé fuertemente, los tres me abrazaron fuertemente y sonreír al verlo. Los miré, seguían igual de
guapos.
—Amorcín, tú no puedes
puedes vivir sin nosotros—me recordó
recordó Dylan con una sonrisa.
sonrisa.
Nos sentamos en la mesa y empezamos a conversar de lo que habíamos hecho estos últimos meses y las bromas nos
faltaron, de nuevo me sentía en casa con mis amigos. Los chicos se fueron a las dos de la mañana y caí rendida en mi
cama.
******
Me senté como siempre en el último puesto y muchos de mis compañeros me miraban como si hubieran visto a un
fantasma, vale, desaparecí por tres meses, pero tampoco es para tanto. Saqué mi libro de adiós a las armas y me
concentré en la lectura. Unos minutos después el salón estaba lleno de mis compañeros. Sentí su risa y la voz de
Barbara. Me agaché en la silla y me concentré en mi lectura.
Miré de reojo en donde se encontraba Diego que estaba besando a Barbara. Me mordí el labio l abio con fuerza, eso dolió,
jodidamente dolió, pero
pero tenía que mantener
mantener mi cabeza en alto
alto y ser fuerte. Tengo que concentrarme en en el odio hacia
Nicolás y en atraparlo. No puedo ser débil por el amor ahora es lo menos que mem e importante había vuelto para
recuperar mi libertad de una vez por todas y acabar con Nicolás solo quería volver a ser libre.
l ibre.
Al menos aún no se daba cuenta de que había llegado. El profesor comenzó a llamar a mis compañeros que iban en
pareja ya que el informe era de a dos, pero yo estaba sola en Sevilla.
Tomé el informe y vi que mi nota era de diez. Caminé de nuevo hacia mi puesto y me senté. Me concentré de nuevo
en la lectura, pero sentí una mirada sobre mí, levanté mi vista y me topé con la mirada de Diego, quien me mira
fijamente con el ceño fruncido.
Tengo muchos sentimientos por él, y tengo que actuar como si no me importara una mierda... porque estoy
jodidamente asustada
asustada de que le hagan
hagan daño y duele tener que verlo a la distancia y con alguien
alguien más. —susurro.
Respiré profundo y volví a concentrarme en la lectura
El profesor empezó a pasar materia y tomó apunte a todo lo que decía, amaba la clase de literatura y es raro, pero
hasta extrañaba venir a clase. La clase terminó y guardé todas mis cosas. Salí rápidamente de ahí, no quería toparme
con Diego y tampoco con Barbara. Sonreí al ver a Dylan esperándome afuera de mi salón.
Caminamos juntos en donde estaba Rocío y los demás. Me senté al lado de Rocío y empezamos a ponernos al
corriente y tirábamos bromas con los demás. Podía sentir las miradas de varias personas sobre mí.
El día transcurrió relativamente normal, aunque muchas personas me miraban como si fuera un fantasma, evité a toda
costa toparme con Diego. Me apoyé en la pared, esperando a Simón y veo al grupo de Alejandra acercarse a mí.
—Anastasia—grita Alejandra
Alejandra con emoción, prácticamente
prácticamente se arroja encima de mí—¡Estás aquí!
Abrí los ojos y miré a Alejandra, quien estaba fulminado con la mirada a Cameron.
Diego se acercó a mí, me miró fijamente antes de darme un beso en la mejilla que duró mucho tiempo para mi gusto,
no puedo evitarlo, pero mi respiración se alteró.
Ella tiró de mi brazo e hizo que nos alejáramos de los demás y se acercó más a mí.
De repente sentí como alguien me agarraba de la cintura, me solté rápidamente de su agarre y mi mano quedó
suspendida en el aire.
Me acerqué a Simón y lo abracé era increíble pero incluso extrañé a Simón y más que nada me ha demostrado que no
es como su hermano y que de verdad me está ayudando. Gracias a él tengo más pruebas. Él se quedó quieto, pero
después me abrazó con más fuerza.
—Si.
—Igual que tu Ale. Todos hemos cambiado mucho y dejamos de ser adolescentes.
—Anastasia, mírame—negué
mírame—negué con la cabeza y agaché la cabeza.
cabeza. Él tomó mi barbilla e hizo que lo mira—. Conmigo
nunca has tenido que fingir. Estuve ahí y vi lo que estaba haciendo mi hermano, no tienes que fingir conmigo, si
quieres llorar hazlo, quieres golpearme hazlo, quieres gritar hazlo, pero no finjas conmigo. Yo conozco a la verdadera
Anastasia, eres increíble y sigo aquí contigo.
—Simón—, susurro.
Él me acarició la mejilla y miré de reojo como Diego entrecerró sus ojos hacia nosotros. Lo ignoré y me concentré en
Simón.
Me rasqué el cuello, no sabía qué decirle. Él era muy guapo como un modelo con sus ojos claros que era muy
profundo que con solo mirarte podías perderte.
Me crucé de brazos y vi como en sus labios aprecia una sonrisa que significaba muchas cosas: era esa sonrisa que
me dio cuando me besó por primera vez, cuando me propuso conocernos como algo más que amigos.
Me separé de él y caminé por el lado de Diego, quien estaba besando a Barbara, repito por segunda vez eso dolió,
pero no agaché la mirada, tenía que ser fuerte.
Llegué donde estaba la rubia y me despedí de ella y de Cameron. Simón llegó a donde estaba y se despidió también.
Él tomó mi mano y me guió a su auto. Cuando estuvimos adentro nos quedamos en silencio. Yo miraba como Diego
sonreía con Barbara y ella besaba su cuello. Cerré los ojos y traté de contar del uno al diez.
Sonreí.
—Inténtalo—digo burlonamente.
burlonamente.
Él entró en mi departamento con la pizza en la mano y soltó un silbido a ver mi enorme departamento. Le di un
empujón para que entrara de una buena vez. Sonrió y dejó la pizza en la encimera.
Me senté en la encimera y me observó detenidamente. Negó con la cabeza. Sonreí como dije ya antes con Simón,
siempre se sintió todo muy fácil o fue porque con él experimenté muchas cosas, primer beso, mi primero en tocar mis
partes íntimas...todo fue muy fácil y no se sentía mal.
Comenzó a abrir mis muebles buscando los platos y se dio la vuelta poniendo sus manos en sus caderas.
Él se acercó a mí y acarició mis piernas. Tragué duro y ahora era él quien sonreía.
—¿Cómo te enamoraste de
de mi hermano? —Preguntó
—Preguntó con curiosidad e intriga.
intriga.
—Vale...Recuerdas ese día que peleamos
peleamos en tu casa en esa
esa fiesta que diste y yo estaba enojada
enojada contigo, porque me
estaba enamorando de ti, pero tú no estabas ni ahí conmigo, solo me veías como tu capricho, Simón—él iba a hablar,
pero yo puse mi dedo en sus labios para que se callara y me dejara continuar—. Me dolió ver cómo te enrollaste con
dos chicas frente a mi porque yo ingenuamente era exclusiva para ti. Aunque sé cuáles fueron nuestras reglas. En fin,
subí molesta al segundo piso y caminé una y otra vez por el pasillo hasta que sentí la mirada
m irada de alguien.
—¿Estás coqueteando
coqueteando conmigo? Verdad —bromeé.
Sonrió de lado y se pasó la mano por el pelo en donde varios mechones rubios cayeron en su frente.
Negué con la cabeza y apoyé mi cabeza en el sillón. Miré el techo y él se inclinó hacia mí. Lo miré con ceja alzada.
—¿Qué haces?
—Te
comoobservo de qué ángulo
es eso jodidamente te puedes
puedesqueja.
posible—se verte menos bonita,
bonita, pero es imposible eres
eres hermosa en todos los
los ángulos,
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
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Capítulo 40
Mire la hora de mi celular eran las siete de la mañana, me sorprende estar despierta a esta hora, siempre he sido algo
dormilona, pero la noche fue horrible y volvieron las pesadillas de esa noche que pensé que había quedado en el
pasado.
Me estiro en la cama y tomo mi ropa y toallas para darme un buen baño, ya que me acaba de llegar un mensaje de
Simón diciendo:
"Lo siento, pero mi amigo no puede en la tarde, pero puedo un rato en la mañana, te quiere tomar declaración.
Pd: Dime que está despierta"
Le dije que sí podía y me dijo que un rato más me pasaría a buscar. Me visto rápidamente, porque me demoré más de
la cuenta en la ducha. Me pongo mis pantalones blancos, una polera negra que me llega hasta el ombligo y una
casaca de cuero negro. Me hago el delineado en los ojos y rímel, no es mi mejor cara y las ojeras me delatan por lo
que trato de cubrir con corrector de ojeras.
Miro a la hora y son las 7:50 <<Mierda, mierda>> tomo mi mochila y corro hacia el ascensor y las puertas se abre, mi
sonrisa se borra cuando veo a Diego besando a Barbara. Cierro los ojos profundamente y los saludos cortésmente, en
ese momento me entra una llamada de Simón:
—Ya me desperté. Voy
Voy bajando, soy puntual—digo
puntual—digo poniendo
poniendo los ojos en blanco.
blanco. Siento que refunfuña
refunfuña y me rio.
—Llamaba para comprobar
comprobar que tu lindo trasero
trasero estaba fuera de la cama, mi amigo va camino hacia allá. Otra cosa—
soltó un suspiro largo—. Mi amigo es un poco coqueto, espero que no caigas en sus encantos—dice molesto.
Salgo del ascensor y veo a un sujeto apoyando en una moto de policía con una enorme sonrisa. Me quedo quieta
haciendo que Diego choque conmigo al igual que Barbara. El tipo es enorme, debe medir casi dos metros, es moreno,
con ojos verdes y pelo con ondas, muy guapo.
—Una mierda, no te vas a ir con él—abrí los ojos y vi que Bárbara me fulmina
fulmina con la mirada.
Me quedé mirando a Diego fijamente y él a mí, pude sentir como ambos seguíamos teniendo esa química o como
éramos al principio cuando peleábamos por todo, pero él tiene novia y yo me
m e tengo que mantener alejada de él. Di un
paso hacia atrás.
Se tiró el pelo y negó con la cabeza, miró hacia el fondo en donde Bárbara nos miraba atentamente.
Yo asentí y vi como el todoterreno salía del estacionamiento, volví a concentrarme en Harry, quien se subía a la moto
y me ofrecía su mano.
Puse los ojos en blanco haciendo que él suelte una risa ronca.
Me subí a su moto y tomo mis brazos, pero yo me solté y me afirmé de la parte de atrás.
—No.
—Debería—escucho lo que
que dice antes de arrancar con la moto y salir
salir del subterráneo del
del edificio.
******
Él se estaciona en una cafetería y se baja de la moto. Me ofrece su mano, pero yo la rechazo. Harry se rio y camino
con seguridad hacia dentro de la cafetería. Nos sentamos en una mesa y pone sus codos en la mesa y me mira mir a
fijamente.
Lo observó atentamente, este chico es demasiado guapo como los policías que salen en la película y que muy poco se
ve en persona. Me tomo el tiempo de evaluarlo bien pelo castaño y un poco de ondas que lo hace ver más lindo.
Vestido completamente de negro que hacen resaltar más sus ojos verdes.
Él saca una libreta y comienza a hacerme las preguntas de cómo conocí a Nicolás, sobre esa noche, cosa que me
hace revivir la herida que sigue aquí en mi corazón intacto, pero sé que no lo hace en mala forma, es su trabajo y tiene
que investigar. Mis ojos están empañados por las lágrimas que se me acumulan y él me desliza una servilleta. Él sigue
preguntándome cosas de Nicolás y sobre esa noche tanto que hasta me marea y quiero vomitar del asco.
—Vale.
Nos quedamos callados y yo lo observo como él come. No tengo hambre, se me cerró el apetito y creo que él lo sabe
porque llama
debe estar al camarero para
acostumbrado envolverlo
a escuchar cosaspara llevarlo.
horribles Me adoy
o ver cuenta
gente de que Harry es un hombre muy inteligente y
asesinada.
Él niega con la cabeza una y otra vez haciendo que varias ondas caigan en su frente.
—Eso no es verdad, mirarme a mi yo solo he tenidotenido una novia que dure con ella cinco años
años y terminamos, pero no
no por
peleas, fue por el futuro de ella que le ofrecieron una beca muy importante en los Estados Unidos y ahora sé que tiene
novio y le deseo lo mejor, así como ella a mí.
No puedo evitarlo y me río porque es algo estúpido y me parece ilógico que un chico tan guapo que de seguro es un
rompecorazones esté diciendo esto es estúpido, en serio alguien sigue creyendo en eso.
Él me observa en silencio.
Lo observé y él me sonrió divertido como si yo fuera para él un jodido desafío. Me levanté de la mesa.
Me bajó de su moto y miró de reojo mi universidad. Harry toma mi mano y acaricia mi mano. Mi vista se dirige hacia
donde su mano acaricia la mía. Me aclaro la garganta y recupero mi mano.
—Me das tu número, porpor favor. —Puse mis manos en
en la cadera—. Es por
por si tienes información nueva
nueva sobre Nicolás o
por si estuvieras en peligro.
—¿Ah?
Me despido de él. Doy la vuelta y veo a Diego apoyado en su todoterreno fumando. Primera vez que lo veo fumar
¿desde cuándo empezó a fumar? Camino por su lado y él me toma la mano.
—Ya te acordaste, eh
eh lo recuerdas Anastasia.
Anastasia. —Me gritó haciendo
haciendo que diera un paso
paso hacia atrás.
—Tú mismo
nuestro lo acabas
terminó de decir:
hace más dde
ecir:
tres"era tu novia"
meses, —digo haciendo comillas con los dedos en que
—digo
Diego. que era tu novia. —. Lo
Lo
Él tomó mi barbilla entre sus dedos y mi corazón se aceleró al sentir de nuevo su tacto.
—Te duele verme feliz de nuevo con alguien más, ¿verdad? Después
Después que tú me destruiste
destruiste por completo. Te duele
duele que
vuelva a sonreír.
Me duele jodidamente sus palabras, me quema por dentro, siento que me está destrozando por dentro, porque él no
sabe nada. No tiene una puta idea de nada y aunque me duele él merece ser feliz con alguien más, es por eso por lo
que no intento defenderme.
Estaba quieta, sentía que no podía hablar, no tenía ánimo para pelear con alguien. Estoy agotada, tuve una noche
llena de mis pesadillas y después de hablar con Harry y tener que revivir todo de nuevo me había dejado sin energía.
Así que ahora estaba aquí escuchando al chico que amaba como él, ahora me desprecia y no sé qué me duele más, si
tengo que mantenerlo lejos de mí o sus palabras.
Se alejó rápidamente de mí y entró a la universidad. Me limpié rápidamente una lágrima que rodaba por mi mejilla y
me senté en una banca. Necesitaba respirar profundamente antes de intentar sonreír y fingir que no me pasaba nada,
porque tengo que actuar como si no me importara una mierda.
La vida es una perra injusta, pero no me dejaré vencer por ella—me digo a mí misma.
Entré en mis clases e hice todo lo correcto que tenía que hacer, hablé con mis amigos y sonreí, tiré bromas con ellos,
me guardé mis sentimientos al ver como Diego y Bárbara se besaban frente a mí y subían fotos a su instagram
mostrando al mundo lo mucho que se querían. Y fue así cada puto día de la semana en donde todo se había vuelto
una maldita rutina donde tenía que fingir, sonreír, bromear, tomar apuntes.
La única persona con la que podía hablar era con Simón, quien estaba estudiando para unos exámenes importantes y
no tenía tiempo, pero aun así me llamaba toda la tarde para hacerme reír y que no me preocupara tanto.
Será posible que me vuelva a enamorar de Simón—miró por última vez el mensaje que mando y una foto de él
haciendo cara chistosa. Supongo que ambos estamos nerviosos por el sábado y tratamos de darnos ánimos.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para, quedémonos en casa.
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
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Capítulo 41
Me rasco el cuello y camino de un lado a otro por mi departamento esperando el mensaje de Simón, siento que me
ahogo, no quiero ir a esa casa, pero debemos tener más pruebas. Estoy aterrada porque vamos a invadir
i nvadir su casa y
me da miedo que nos atrapen.
Por suerte hoy día tiene una pelea importante de boxeo así que será el momento perfecto para entrar a su casa, no sé
cómo lo hizo Simón, pero tiene una llave de su casa. Él me dijo que tenía a alguien adentro, pero aún no me dijo quién
es.
<Simón a las 11:34 a.m.>
Sonrió con su mensaje y tomó mi mochila, en donde llevo guantes, cámaras y linternas todo lo que creí necesario para
entrar en esa maldita casa. En ese momento entró en el ascensor y está Diego. Lo saludo, pero él no me devuelve el
saludo.
Siento un pinchazo porque está manteniendo su palabra que se iba alejar de mí y en cierta parte me alivia, no quiero
que nadie le haga daño a él o Alejandra, lo que me hace pensar que tengo que estar más encima de ella, la ventaja de
vivir en el mismo edificio de Diego es que puedo vigilarlo desde cerca.
De repente siento que el ascensor frena con búsqueda. Miro a Diego y veo que él presionó el botón de emergencia. Se
acerca a mí y me mira enojado, pero qué le pasa a este chico ahora.
Apreté mis puños, porque se está pasando. No le estaba haciendo nada y ahora quería que me de mi departamento.
Estiré mi mano y apreté de nuevo el botón, porque ya no quería seguir escuchando cuanto me odia. Me lastima
mucho, pero tengo que aparentar, aunque por dentro quisiera llorar.
Doy varios pasos hacia atrás y me apoyo en la fría pared del ascensor. Mis ojos se empañan, se está pasando con lo
de ser cruel. Las puertas del ascensor se abren y veo a Simón esperando afuera y no dudó en abrazarlo.
******
Estábamos comiendo mientras vigilábamos, esperando que saliera de su casa, faltaba una hora aún para su pelea. Él
estaba callado, supongo que es porque ambos estamos nerviosos de lo que podamos encontrar ahí adentro.
No podía parar de reírme, era un imbécil, es que nunca se va a poner serio aun cuando estábamos a punto de entrar a
la casa y que podía ser quizás un crimen de allanamiento de morada.
Tomó mi mano y se acercó tanto a mí que me quedé embobada mirando sus ojos azules, su nariz acarició la mía, su
otra mano fue a mi mejilla.
Me mordí el labio inferior y él bajó la vista a mis labios. Sentía que mi respiración se alteraba, pero me alejé porque vi
como Nicolás salía con tres hombres y una mujer rubia que debía tener unos veinte años.
—Momento para lucirnos, bonita—me
bonita—me dice cuando
cuando vemos que la casa queda todo oscura.
oscura. Nos bajamos del auto
auto y
cruzamos la calle. —A trepar—ambos comenzamos a trepar sin problemas sobre la reja y saltamos al pasto. Él me
agarra de la cintura.
Toma mi mano y comienza a caminar hacia el patio trasero de la casa, saca una llave de su bolsillo y abre la puerta.
Yo abro mi mochila y sacó los guantes, las cámaras y linternas. Ambos nos ponemos los guantes y Simón limpia
li mpia con
un pañuelo la manilla no dejando sus huellas.
Entramos en la casa y nos quedamos quietos por unos minutos para ver si hay alguien o algo.
Yo asiento y subo con cuidado las escaleras. La verdad, es una casa muy bonita, es toda blanca. Cuando llegó arriba
entró en los cuartos, pero están vacíos la mayoría, hasta que llegó al fondo y observo que es su cuarto. Entro y no veo
nada fuera de lo común, hasta que una foto llama mi atención y es mía con él cuando teníamos ambos dieciséis años.
Observo la foto porque éramos felices, se nota en mi mirada que lo amaba y que hubiera hecho por él cualquier cosa
en ese momento y no sé ahora si su amor era sincero por sus acciones. Dejo la foto ahí aun cuando quiero hacerla
añicos, pero no tengo que dejar huellas.
Bajo las escaleras y busco a Simón, pero no lo encuentro hasta que veo que hay luz que proviene del sótano, bajo con
cuidado y suelto un grito de horror al ver la pared llena de fotos mías, de Diego, Alejandra, de los gemelos, Jonathan y
Simón.
Yo asiento, me acerco al mural donde un escalofrío recorre mi espalda porque acabo de darme cuenta de que Nicolás
tiene más fotos mías que yo misma. Observo miles de fotos y veo que hay fotos de Diego conmigo tomados de las
manos y otras con Barbara, fotos mías con Alejandra. Niego con la cabeza y me alejo. Me acerco a la mesa que tiene
un cuchillo clavado en la mesa, me acerco más y el cuchillo traspasa una foto de Diego donde salimos juntos
caminando.
Respiro profundo: <<Quiero dejar de ser un maldito amuleto de mala suerte, estoy condenado a todas las personas>>
—Miro de reojo a Simón que
que está concentrado
concentrado sacando fotos <<incluso
<<incluso te estoy condenado
condenado a ti>>.
Camino por el sótano. Miro a Simón que está sacando fotos a un libro lo miro, me doy cuenta de que muchas chicas
son boxeadoras. Muchas con las que he peleado y otras no. Me abrazo a mí misma y me acerco a una mesa de
madera, veo que hay una nota escrita por Nicolás, la tomo y la guardo dentro de mi pantalón. Veo un mueble y lo abro,
veo muchas pistolas, bates de béisbol y martillos, cadenas ¿Qué es esto?
Nicolás empuja a una chica al suelo y le pega una patada y otro hombre se la lleva dentro de la casa, el hombre de
traje habla con él. Nicolás se dirige de nuevo a su auto y saca a otra chica que la sujeta del brazo con fuerza. El
hombre de traje sonríe, ahora es él quien toma el brazo de la chica.
Cuando estábamos en el avión Simón me abrazaba fuertemente y apoyé mi cabeza en su pecho. Estoy agotada,
supongo que fue exitoso ya que tenemos más pruebas y él sacó también una foto a Nicolás cuando llegó y le golpeó a
esa chica.
Levanté un momento mi vista y él me estaba mirando con una sonrisa que siento que poco a poco comienza a salir de
nuevo esos sentimientos y recordé porque había caído por este chico, porque me había gustado, porque dejé que él
fuera tan importante en mi vida y porque lo elegí para ser el primero en muchas cosas.
Él asintió y me volvió a atraer a su pecho y cerré los ojos, estaba agotada y aún falta una hora de vuelo. Simón
estacionó su auto frente al edificio de Alejandra. Me desabroché el cinturón y le di un beso en la mejilla.
Sentí que me llegaba un mensaje a mi antiguo celular. Abrí el mensaje y no pude evitar comenzar a llorar. Era una foto
del cadáver de mi hermano y el número era de Nicolás.
Entiende que tú eres mía y que tienes que volver tú misma a mí".
Apoyé mi espalda en la pared y cerré los ojos, porque me tortura de esta forma, que fue lo que le hice yo a él, mi único
error fue amarlo. Me quedo unos minutos llorando, esperando que se pase un poco, pero no puedo, porque no me
mato a mí en vez de mi hermano, porque no me mata de una vez. Mi hermano era que él tenía que vivir, no yo.
Me secó las lágrimas y subo al departamento de Alejandra. Tocó con fuerza la puerta, porque necesito verla y
comprobar que está bien. La puerta se abre y un Diego sonriente me recibe hasta que se da cuenta que soy yo y su
sonrisa se borra. Agacho la mirada y me aclaro la garganta.
Alejandra me abraza con más fuerza y me acaricia la espalda, lloro porque tengo miedo de que algo malo le pase a
ella. Alejandra me abraza mientras me calmo.
—No lo eres.
tu corazón Eres
y sé queuna buena persona
buena
tu hermano que le ha
que
está orgulloso detocado
ti y de pasar
plaasar porfuerte
mujer cosasenjodidas,
jodidas
l a que, pero
la te hasnoconvertido.
lo eres hay
hayEres
bondad
una dentro
de las de
personas más buenas que he conocido, estoy segura de que darías la vida por las personas que amas y ¿sabes lo
que significa eso? —Me quedo callada mirando sus ojos azules—. Que eres una de las personas más increíbles,
buenas y nobles que hay en este mundo.
—Tampoco te pases—apoyo
pases—apoyo mi cabeza en la pared.
En ese momento la puerta se abre y asoma su cabeza Cameron que nos sonríe con una enorme sonrisa. Mi amiga
suelta un suspiro. Chica tonta y enamorada—me digo a mí misma.
Solté un largo y fingido suspiro. Entramos todos adentro de su departamento y camino en donde están los sillones. Me
siento al frente de Diego, quien estaba besando a Barbara.
Me quedé mirando la escena por fuera, estaba tranquila, pero por dentro quería que esto acabara pronto, quería ver a
Nicolás en la cárcel. Quería ser libre de nuevo aun cuando por el camino perdí tal vez el amor de Diego, pero sé que
hice bien en alejarlo aún cuando él me odie y jamás se entere de la verdad.
Alejandra se sentó a mi lado y depositó una pastilla en la palma de mi mano, tomé el vaso, pero mi pulso tembló. Ella
me miró sorprendida.
Yo asentí y tomé la pastilla de una buena vez. Ella me abrazó, pero necesitaba respirar un poco de aire.
Me limpio las lágrimas con rabia porque esto recién comienza y no puedo ser débil y estar pensando en la manera
más fácil de acabar con mi vida. "Soy una guerrera y no me dejaré vencer por la vida, las mujeres podemos con esto y
mucho más" —me dije a mi misma.
Recuerdo que hace dos años atrás probablemente me hubiera dolido Diego, pero ahora parece un juego inmaduro.
Hace dos años todo era distinto en mi vida. Creía que tenía al chico perfecto para mí, pero él solo me vio como un
objeto sexual para venderme a los mejores compradores de mi cuerpo. Mientras yo le juraba mi amor eterno hacia él,
Nicolás no tuvo compasión con mi hermano en matarlo entre siete hombres a golpearlo frente a mí en donde yo estaba
encadenada en un sótano.
Me limpio las lágrimas porque como se supera algo así, cómo puedo yo volver a confiar de nuevo en la
l a gente, cuando
ahora siempre
llevando lo pocoespero que ladentro
que queda gente de
memí,
muestre
porquesume
peor cara.
está NicolásMe
matando. mevuelve
mató ahace dosdolorosamente
matar años en vida yyahora
no sé se está
cuánto
más de mi pueda ver cuando esto termine. —Me limpio las lágrimas.
En ese momento me entra una llamada de Harry, la corto porque no tengo ánimo de hablar con nadie y me quedo
mirando la hermosa Barcelona y el frío parece ser mi mejor amigo y siento que de nuevo me llama Harry, qué pesado
es. Contesto la llamada:
Todos lo miran y yo hago las presentaciones, nos sentamos en el sillón. Alejandra le ofrece un vaso de agua.
Harry se quita la gorra junto con su arma que la deja en su pierna. Toma un sorbo de agua. Miro de reojo a Diego,
quien me está mirando
mir ando atentamente con cara de preocupación. Seguro que se está preguntando qué hago con Harry,
cosas que no había pensado que él se pudiera preocupar y me aterra que intente volver a hablarme.
Niego con la cabeza, miro como Alejandra evalúa a Harry descaradamente e incluso Barbara.
Nos quedamos un momento callado antes de que él soltara una carcajada y todos reímos e incluso se unió incluso
Barbara, pero Diego estaba serio y me fulminó con la mirada.
Cameron tomó otro trago de su cerveza y abrazó a la rubia, me encantaba su pareja son perfectos juntos.
Me quedé callada porque en cierta parte era verdad, aunque yo no entendía los hombres y dicen que las mujeres
somos complicadas, no se miran primero antes de decir eso.
—Tal vez si o tal vez no, el amor te ciega y tal vez
vez él no se da cuenta
cuenta que su historia ya pasó—me levanté del sillón.
Harry me miró sorprendido e incluso yo estaba sorprendida de haber dicho eso. Él se levantó y se puso de nuevo su
arma y la gorra.
Cuando llegamos a su auto él me abrió la puerta e incluso la cerró, rodeó su auto y se subió en la parte del conductor.
Nos quedamos callados un momento antes de que él rompiera el silencio.
Lo miré con los ojos abiertos, era obvio que tenía miedo, esto hace rato que se salió de mis manos. No sabía de lo que
era capaz Nicolás, pero ahora lo sé y me da mucho miedo.
—Eres admirable y tienes unun buen corazón, sigues protegiendo a tu expareja Diego. Él que estaba con
con otra chica y tú
aún así quieres seguir cuidándolo aun cuando te lastima.
—Como sabes...
Me miró de reojo.
—Recuerda a Simón.
—Gracias.
—Me dejarás conocerte mejor.
mejor.
—No te darás por vencido,
vencido, ¿verdad? Chico de amor a primera vista.
Soltó una risa antes de arrancar su auto. Su teléfono sonó y él contestó la llamada. Su ceño se frunció y decía okey o
no hay problema jefa, cuando cortó la llamada, me miró de reojo.
Hola Hermosa criaturitas, ¿como están? ¿como le ha ido últimamente en estos últimos días de cuarentena?
Por favor, no exponga y quedémonos en casa. Eso es serio y tenemos que coperar todos para que se pueda
para, quedémonos en casa.
Otra cosa el martes intente subir un nuevo capítulo, pero wattpad me borro dos veces el capítulo y después
me salia fallo de conexión ese día a mucho no le funcionaba wattpad y lo avise en mi instagram. Bueno pero
aquí esta el capítulo del martes y mañana se sube otro capítulo.
No se le olvide votar si le gusta la historia Y también comentar la historia sus comentarios son muy
muy
importantes para mi, espero que tenga una muy buena semana y que siempre sean feliz y positivos
No se le olvide seguirme en las redes sociales, en donde siempre estoy avisando cuando subiré capítulo y
últimamente wattpad ya capítulo ♀ ♀
ya no avisa, cuando subo capítulo
Capítulo 42
Otro lunes de mierda, estoy muy segura de que odio los lunes. Presioné de nuevo el botón de ascensor porque se
estaba demorando y mi Uber ya estaba abajo esperándome. Las puertas se abrieron y entré con Diego, quien me
saludó con una sonrisa tierna. Me giré para mirarlo.
Yo asiento, porque no quiero que se vuelva a acercarme a mí, veo que él da dos pasos hacia mí.
Lo observé detenidamente y me tomé el tiempo de mirarlo bien, andaba con una polera blanca de mangas
m angas largas y
pantalones negro-rotos en la rodilla. Me di cuenta de que él también me estaba mirando.
—Tu novia me odia, pero
pero supongo que podemos ser educados
educados el uno con el otro.
otro.
Salí rápidamente del ascensor en donde saludé al conserje y me subí a Uber, me acaricié la mano y no podía creer
que una pequeña caricia me afectara tanto, tampoco no entendía el cambio de Diego y porque volvía a ser ese chico
tierno.
Este día me sentía observada, pero por Diego y por Bárbara. Diego me observa como antes como si quisiera
descifrarme y Bárbara me tiraba daga con sus ojos y también lo noté distante a Diego de Bárbara porque en las clases
ya no estaba como cuando llegué se podía sentir el ambiente tenso entre ellos dos.
Levanté la mirada y vi que él me estaba mirando fijamente y me sonreía. Le devolvió la sonrisa y sentí que mi celular
vibra:
"Ya llegué.
"Está bien y tengo que hablar de tu amigo Harry, pero te lo digo en persona.
La clase terminó y tomé mi mochila y salí detrás de Diego y Bárbara quienes iban peleando por algún asunto. <<No
quería escuchar y no debía hacerlo>>—me dije a mí misma. Pero aun así caminé lento escuchando su pelea y resulta
que era por mi culpa: <<oh genial>>
Sentí como alguien me da un beso, miré por encima de mi hombro y vi a la rubia con una sonrisa y a Camero quienes
nos fuimos hablando.
Vi a Simón apoyado en su coche y no dudé en acercarme a él con Alejandra. En donde comenzamos a hablar sobre él
igual que íbamos a comer.
—¿Quieres venir a comer con nosotros? —Ofreció Simón con una sonrisa, Alejandra
Alejandra me miró y asentí. Ella habló con
los demás y nosotros nos alejamos de los demás.
—¿Por qué?
—Porque te encontró
encontróNo
me miró fijamente—. preciosa, él fue como
quiero sonar sincerounconmigo
sincero enfermo,y dijo
peroque tú lecelos
tengo interesaba—Él
y miedo. tomó
tomó mi cara entre sus manos
manos y
—Simón...
Simón habló con Alejandra, quien le dio la dirección a los demás y asintió, vi como Diego caminaba con Bárbara a su
todoterreno. Simón se subió y se pasó su mano por el pelo.
El almuerzo transcurrió con tranquilidad, Simón tiraba bromas con Alejandra cuando estábamos en el instituto, pero yo
me quedé callada, solo asentí cuando preguntaba algo y no tenía ánimo de hablar del instituto.
Me apoyé en el lavamanos y me eché agua en la cara, sonríe Anastasia, por favor—me dije a mi misma. Me pasé una
mano por el pelo, hoy día no me había sentido tan bien de ánimo. Dormí pésimo, casi no pude pegar un ojo
recordando esa noche, no sé porque ahora han vuelto esas pesadillas, pero me he sentido tan sola en estos meses.
—No es de tu incumbencia,
incumbencia, Diego.