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Licencias de Derechos de Autor Explicadas

Las licencias de derechos de autor son autorizaciones que permiten a organizaciones y usuarios reutilizar obras protegidas, y CEDRO ofrece dos tipos: licencia anual y licencia de pago por uso. La instalación de software implica un proceso fundamental para su funcionamiento, que incluye varias fases desde el desarrollo hasta la configuración. Además, se analizan conceptos como eficacia, eficiencia y productividad, que son cruciales en el ámbito empresarial para medir el éxito y el uso de recursos.

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Licencias de Derechos de Autor Explicadas

Las licencias de derechos de autor son autorizaciones que permiten a organizaciones y usuarios reutilizar obras protegidas, y CEDRO ofrece dos tipos: licencia anual y licencia de pago por uso. La instalación de software implica un proceso fundamental para su funcionamiento, que incluye varias fases desde el desarrollo hasta la configuración. Además, se analizan conceptos como eficacia, eficiencia y productividad, que son cruciales en el ámbito empresarial para medir el éxito y el uso de recursos.

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¿Qué son las licencias de derechos de autor?

Las licencias son autorizaciones que los autores y editores conceden a organizaciones y usuarios
para que puedan reutilizar sus obras en sus actividades o en las de su organización.

Estas licencias surgen como solución para que se puedan compartir obras protegidas por la Ley
de Propiedad Intelectual ya que según los artículos 17 y 32.1, se establece que, con carácter
general, para reproducir y compartir las copias de libros, artículos de prensa y otras
publicaciones se debe obtener la autorización expresa de sus titulares de derechos.

Licencias de CEDRO
CEDRO, como entidad de gestión de autores y editores de libros, revistas, periódicos y
partituras, dispone de un sistema de licencias de derechos de autor, similar al de otros países
europeos, que se adaptan a las necesidades de uso de material protegido que puede llevarse a
cabo en tu organización.

Puede consultar las organizaciones que tienen licencia aquí.

Si necesitas usar obras puedes elegir entre dos tipos de licencias de derechos de autor: licencia
anual y licencia de pago por uso.

Licencia anual
La licencia anual es una autorización anual renovable y de tarifa plana para copiar y compartir
fragmentos de libros, revistas y periódicos protegidos por derechos de autor. Esta autorización
de carácter general permite la utilización de un capítulo de un libro o artículo de una publicación
periódica, o extensión equivalente al 10% de la obra, en empresas, centros
de enseñanza e instituciones.

Licencia de pago por uso


La licencia de pago por uso es el permiso en línea para hacer un determinado uso de forma
ocasional. Hay licencias de pago por uso para: fotocopiar, imprimir, grabar en USB pendrive,
enviar por correo electrónico, subir a una intranet, subir a internet, utilizar en presentaciones,
incluir en lecturas y suministro de documentos. Si deseas realizar cualquier otro uso, por
favor, consúltanos.
La instalación de los programas computacionales (software) es el proceso fundamental por el cual
los nuevos programas son transferidos a un computador con el fin de ser configurados, y preparados
para ser desarrollados. Un programa recorre diferentes fases de desarrollo durante su vida útil:

1. Programador: profesional encargado de desarrollar el programa computacional1.


2. Desarrollo: cada programador necesita el programa instalado, pero con las herramientas,
códigos fuente, bancos de datos y etc, para modificar el programa.
3. Prueba: antes de la entrega al usuario, el software debe ser sometido a pruebas. Esto se hace,
en caso de software complejos, en una instalación ad hoc.
4. Producción: Para ser utilizado por el usuario final....
En cada una de esas fases la instalación cumple diferentes objetivos. En español, programa sirve
para señalar tanto un guion o archivo ejecutable, ejemplo tar, como un conjunto de archivos que
sirven un fin común, ejemplo LibreOffice. Por eso usaremos el neologismo software para programas
computacionales.
Objetivo[editar]
Una instalación exitosa es una condición necesaria para el funcionamiento de cualquier software.
Mientras más complejo sea el software, es decir, entre otras características, mientras más archivos
contenga, mientras mayor la dispersión de los archivos y mientras mayor sea la interdependencia
con otros softwares, mayor es el riesgo de alguna falla durante la instalación. Si la instalación falla
aunque sea solo parcialmente, el fin que persigue la instalación posiblemente no podrá ser
alcanzado. Por esa razón, sobre todo en casos de software complejo, el desarrollo de un proceso de
instalación confiable y seguro es una parte fundamental del equipo desarrollo del software.
La desinstalación de software es el proceso por el que elimina el software del computador.
Alternativas[editar]
En los últimos años se han producido normas y técnicas cada vez más avanzadas para minimizar y
estandarizar el proceso de instalación de software. Ver Sistema de gestión de paquetes. Para la
instalación de software se pueden aplicar las siguientes técnicas básicas:

• Los archivos son simplemente copiados en algún lugar del directorio. Este sistema es fácil e
intuitivo, y el preferido en MacOS X. Un riesgo es que versiones más antiguas hayan quedado
abandonadas en algún otro lugar sin que nos demos cuenta.
• Se instala primero un instalador, el que posteriormente instala el software deseado.
• El sistema operativo o algún software permanente se ocupan de instalar un paquete de
software con todos los archivos requeridos. Esto es un Sistema de gestión de paquetes.

Proceso de la instalación[editar]
• Verificación de la compatibilidad: Se debe comprobar si se cumplen los requisitos para la
instalación en cuanto a hardware y software. A veces es necesario desinstalar versiones antiguas
del mismo software.
• Verificación de la integridad: Se verifica que el paquete de software es el original, esto se hace
para evitar la instalación de programas maliciosos.
• Creación de los directorios requeridos: Para mantener el orden en el directorio cada sistema
operativo puede tener un estándar para la instalación de ciertos archivos en ciertos directorios. Ver
por ejemplo Linux Standard Base.
• Creación de los usuarios requeridos: Para deslindar responsabilidades y tareas se pueden o deben
usar diferentes usuarios para diferentes paquetes de software.
• Concesión de los derechos requeridos: Para ordenar el sistema y limitar daños en caso necesario,
se le conceden a los usuarios solo el mínimo necesario de derechos.
• Copia, desempaque y decompresión de los archivos desde el paquete de software: Para
ahorrar Ancho de banda y tiempo en la transmisión por internet o espacio de Disco duro, los
paquetes vienen empacados y comprimidos.
• Archivos principales, sean de fuente o binarios.
• Archivos de datos, por ejemplo datos, imágenes, modelos, documentos XML-
Dokumente, etc.
• Documentación
• Archivos de configuración
• Bibliotecas
• Enlaces duros o enlaces simbólico a otros archivos
• Compilación y enlace con la bibliotecas requeridas: En algunos casos no se puede evitar el
complicado paso de la compilación y enlace que a su vez tiene severos requerimientos de software
al sistema. El enlace con bibliotecas requeridas puede ser un problema si en su instalación no se
acataron los estándares establecidos.
• Configuración: Por medio de archivos de configuración se le da a conocer al software con que
parámetros debe trabajar. Por ejemplo, los nombres de las personas que pueden usar el software,
como verificar su clave de ingreso, la ruta donde se encuentran los archivos con datos o la
dirección de nuestro proveedor de correo electrónico. Para sistemas complejos se debe desarrollar
el Software Configuration Management.
• Definir las variables de entorno requeridas: Algunos comportamientos del software solo pueden ser
determinados por medio de estas variables. Esto es parte de la configuración, aunque es más
dinámica.
• Registro ante el dueño de la marca: Para el Software comercial a veces el desarrollador de
software exige el registro de la instalación si se desea su servicio.
Término de la instalación[editar]
Si un sistema de gestión de paquetes realiza paquetes de software del sistema.
En caso de que bibliotecas hayan sido cambiadas por la instalación, es necesario arrancar el sistema
operativo o el software nuevamente para hacer efectivos los cambios en todos los programas.
Eficiencia, eficacia y productividad son conceptos relacionados. Sin embargo, en
absoluto son equivalentes y conviene no confundirlos. Corres el riesgo de emplear un
término incorrecto o de no comprender lo que se nos explica.

Estos conceptos son muy importantes porque te hablan de algunos objetivos de la vida
empresarial. Lo podemos entender mejor con el ejemplo de una asesorías o despacho
profesional. En cierto modo, sirven de traducción a términos más concretos del éxito y
el fracaso.

¡COMPÁRTELO! Descubre las similitudes y diferencias entre eficacia, eficiencia y


productividad en una asesoría o despacho.

¿Qué significa la eficacia?


El propio nombre de este término ya es muy indicativo, ya que deriva de la
palabra efecto. Lógicamente, es eficaz aquella acción o proyecto cuyo resultado es el
deseado o esperado.
La eficacia desde un punto de vista técnico

Técnicamente, los procesos son eficaces cuando a su fin se produce el resultado


previsto. Por ejemplo, una contabilidad, teóricamente, podría llevarse de muchas
formas. Nos podemos imaginar el contable con manguitos que lleva la contabilidad a
mano y en papel. También podría hacerse con un programa informático instalado en un
ordenador. Y nos podríamos decantar por llevarla con una solución en la nube.

Si nuestro objetivo es llevar un libro diario, mantener libros auxiliares y formular unas
cuentas anuales, cualquiera de las opciones es eficaz. Las tres alternativas producen ese
resultado final.

Sin embargo, que las tres opciones sean eficaces no significa que sean equivalentes. No
solamente te interesan los resultados finales del proceso, sino también los medios
empleados.

De hecho, el ejemplo de la llevanza de una contabilidad conforme a las normas es muy


ilustrativo de la importancia del entorno. En este caso, es la ley antifraude la que te
marca unos medios concretos para organizar tus cuentas con sistemas electrónicos o
informáticos. Solo con ellos, alcanzarás tus objetivos.
La ley, los contratos, las condiciones del mercado o la estructura interna son ejemplos de restricciones del
entorno que pueden hacer que para alcanzar tus objetivos necesites hacerlo por unos caminos
determinados.
La eficacia, la planificación y el control

La planificación exige diseñar programas de actuación, concretar objetivos y realizar


previsiones. La eficacia implica que los objetivos se van cumpliendo.

En ese punto, es donde mejor podemos comprender la relación entre eficacia y


eficiencia. Ningún plan puede entenderse cumplido únicamente en función de los
resultados alcanzados. Ha de hacerlo con los recursos previstos o incluso menos. De lo
contrario, será necesario modificarlo para incluir más recursos o deberemos renunciar a
lo que nos proponíamos.

Por ejemplo, si un contable tiene diseñado su trabajo para poder llevar las cuentas de
un determinado número de clientes, sus planes habrán fallado si acaba
necesitando personal de refuerzo no previsto inicialmente para poder cumplir con sus
encargos. No habrá sido eficaz.

Si, por el contrario, sí alcanza el nivel previsto de actividad, sus planes habrán sido
eficaces. Sin embargo, ello no garantiza que hayan sido eficientes, ya que para ello no
solamente lo debería haber lograrlo con los recursos previstos, sino que éstos deberían
ser los mínimos necesarios.
¿Qué implica la eficiencia?

La eficiencia requiere, en primer lugar, ser eficaz. Si no se logran los resultados


pretendidos, no existe eficiencia. Pero, además, exige que se produzca el mínimo
empleo de recursos.
La eficiencia desde un punto de vista técnico

Técnicamente, se es eficiente cuando no existen recursos sobrantes. Por ejemplo, si un


despacho contable puede ofrecer el mismo nivel de servicio con un trabajador menos y
empleando las mismas cantidades de otros recursos, no estará siendo técnicamente
eficiente.
La eficiencia económica

La eficiencia económica va un paso más allá de la técnica. Generalmente, se puede


producir de muchas formas. Por ejemplo, es posible que la realización de determinadas
inversiones haga necesario emplear menos trabajadores para alcanzar la misma
producción.
De todas las formas técnicamente eficientes, la más barata será eficiente
económicamente. Habrá una para cada posible nivel de producción, dados los precios
de los recursos necesarios para producir.
Las ganancias de eficiencia

Una ganancia de eficiencia implica lograr algo que, con los mismos recursos, antes no
era posible. Por ejemplo, gracias a mejoras técnicas y al enfoque colaborativo, un
contable puede conseguir llevar las cuentas de más empresas sin realizar más
inversiones, ni contratar más personal y sin necesitar más recursos de ningún otro tipo.

Las ganancias de eficiencia pueden tener diversas fuentes, entre otras:

• Nuevas técnicas para producir.


• Mejora del capital humano de la empresa.
• Cambios organizativos.
• Un entorno más favorable.
• Incorporación de tecnologías de nueva generación.
Las tecnologías colaborativas en la nube son un factor que ha propiciado ganancias de eficiencia en
muchos sectores, entre ellos las asesorías y despachos profesionales.

La medición de la eficiencia

No existe una unidad de medida de la eficiencia. No podemos decir algo así como
“nuestra empresa ha sido 0,6 eficiente”. Sin embargo, sí podemos evaluar si se
producen despilfarros de recursos.

En general, toda empresa puede tener ineficiencias. Se podría lograr más con menos.
Sin embargo, hay que analizar con precaución cada una de las fuentes de derroche. Con
cierta frecuencia, lo que parece un mal empleo de los recursos, simplemente es una
práctica necesaria para poder hacer compatibles distintos objetivos.

Un ejemplo lo tenemos con el tiempo. Muchas actividades pueden parecer, a primera


vista, innecesarias. Podríamos alcanzar la misma producción sin realizarlas. Sin embargo,
no es raro que se efectúen por otros motivos como razones de relaciones públicas,
atención al cliente, mejora del ambiente laboral, etc. Por tanto, la perspectiva de ese
análisis debe ser global, teniendo en cuenta el conjunto de la empresa.
La relación y las diferencias entre eficiencia y eficacia

Como ves, la eficacia es un requisito para la eficiencia, pero no el único. Además, es


necesario emplear los mínimos recursos posibles. Por tanto, todo lo eficiente ha de ser
eficaz, pero no todo lo eficaz es necesariamente eficiente.

También tienen mucho que ver la forma en la que se analiza la eficacia y la


eficiencia. Exigen respuestas de sí o no. En cada aspecto que analizamos, se es o no
eficiente o eficaz, lo cual no es siempre sencillo de determinar.

Lo que sucede es que ese análisis, con frecuencia, incluye muchos aspectos, de manera
que puedas, en cierto modo, graduar la eficacia o la eficiencia alcanzada. Por ejemplo,
si pretendemos alcanzar un objetivo todos los días, diremos que somos más eficaces si
lo logramos el 99% que si lo hacemos el 90% de las jornadas.

No obstante, al analizar la eficacia y la eficiencia no debemos perder de vista un aspecto


cualitativo. En el ejemplo anterior, aunque solamente fallemos uno de cada cien días, si
lo hacemos en la jornada clave, los perjuicios pueden ser mucho peores que si lo
hacemos en un 10% de menor importancia para la empresa.
La aproximación a la eficiencia de una empresa o despacho exige un análisis minucioso de su realidad.

De ahí que te importe saber ya no solamente en qué fallas o cuando empleas más
recursos de los necesarios, sino el impacto de esas disfunciones. Es decir, cuánto
pierdes y en qué varía la empresa por ello.

¿Qué representa la productividad?


La productividad relaciona la producción alcanzada con los recursos empleados. A
diferencia de la eficiencia o la eficacia, puede medirse en unidades físicas o monetarias.
Por ejemplo, hablarás de tantas unidades por trabajador o por máquina.

Cuando la mides en unidades monetarias, lo que estás analizando, en realidad, es


el valor de la productividad. Es decir, los recursos se emplean para producir, pero más
tarde se alcanzan unos ingresos por las ventas. Por lo tanto, el precio cobrado por cada
una de esas unidades físicas también influye en el valor de la productividad.

Por ejemplo, una asesoría suele necesitar prestar servicios de mayor valor para sus
clientes. Gracias a la técnica y las nuevas formas de organizarse es posible incrementar
la actividad con menos recursos. Sin embargo, eso se traduce un precio más reducido
que hace los servicios tradicionales más accesibles al cliente. El despacho necesita, por
tanto, utilizar las nuevas herramientas para hacer más valiosa su producción, como:

• Abarcar nuevos ámbitos de trabajo complementarios de los anteriores.


• Introducir cambios en los flujos de información que faciliten la toma de
decisiones.
• Incorporar verificaciones adicionales que visibilicen el buen desarrollo de los
procesos.
• Hacer compatibles los servicios con los de otros proveedores de asesoramiento
empresarial.
Tipos de productividad

Para cada recurso productivo existirá una productividad. Hablamos de productividad


laboral, de productividad del capital, etc.

Por otro lado, existen diversas formas de valorar la productividad en función del recurso
que analicemos. Así, por ejemplo, te puede interesar uno concreto. Por ejemplo, quieres
saber cuánto produce un trabajador determinado que tenemos en plantilla.

Otra opción es analizar la productividad media de una determinada clase de recursos.


Por ejemplo, tomas toda la producción y la divides entre la plantilla total de una
empresa o sección.

Y también puedes extraer muchas enseñanzas del análisis de la productividad marginal.


Se trata de un término utilizado por la teoría económica. Se refiere a la producción que
añade el empleo de una unidad adicional de un recurso.
La medición de la productividad

Dividir la producción alcanzada entre el número de unidades del recurso empleadas


puede ser sencillo. Y es útil en muchas circunstancias, como:

• Realizar comparaciones entre diversas secciones de tu despacho o de las


empresas para las que trabajas.
• Valorar cómo varía el rendimiento en diferentes momentos.
• Trazar objetivos.
• Analizar la repercusión de la actividad de los diferentes recursos en los costes.

Sin embargo, esa medición se complica cuando tratamos otros aspectos de enorme
interés como, por ejemplo:
• ¿Qué producción añade un trabajador concreto?
• ¿Rinde lo máximo posible un determinado recurso?

En general, es imposible medir con exactitud la productividad de cada trabajador.


Necesitaríamos dos empresas iguales, una con esa persona y otra sin ella. Suele estar
muy influida por aspectos del entorno. Por ejemplo, un contable será más productivo si
tiene compañeros muy competentes, con los que se conjunta bien y está rodeado de los
medios más adecuados. No es fácil distinguir lo que es mérito personal de lo que es un
éxito de equipo.

Otro punto oscuro en la medición de la productividad es la que se podría alcanzar


potencialmente. Eso es especialmente importante en la gestión de los recursos
humanos. No es sencillo saber hasta qué punto un trabajador concreto (o tan siquiera
un equipo humano) podría producir más.
La relación y diferencias entre productividad y eficacia

La eficacia se determina por la consecución de logros. Para alcanzarlos, deberemos


buscar que los recursos se empleen de la forma más productiva posible.

Por otro lado, el propio diseño de los objetivos pretendidos requiere reflexionar sobre
la productividad. Si los recursos empleados no van a ser capaces de rendir de la forma
planeada, seguramente seremos ineficaces.

Sin embargo, a pesar de la relación entre ambos conceptos, son términos muy
diferentes. Se puede ser eficaz pero improductivo. Por ejemplo, se pueden alcanzar los
resultados pretendidos con un empleo exagerado de recursos.
La relación y diferencias entre productividad y eficiencia

Ambas relacionan producción y recursos empleados. Sin embargo, lo hacen de forma


diferente. La eficiencia implica destinar los recursos de la forma más productiva posible,
pero no solamente. Exige, además, que se apliquen exclusivamente los más adecuados.

Por otro lado, la eficiencia es un atributo que los procesos pueden o no tener. Por su
parte, la productividad es una magnitud que pretende describir la actividad de la
empresa.

Es útil analizar las fuentes de ineficiencia en la empresa y ver cuál puede ser su impacto
en la productividad. Puede haber recursos improductivos, mal empleados o
insuficientemente aprovechados.
En conclusión, la eficacia, eficiencia y productividad son piezas clave en el rompecabezas
del éxito empresarial. Al entender la importancia de no solo lograr objetivos, sino
también de hacerlo de la manera más eficiente posible, podemos mejorar nuestras
prácticas empresariales y mantenernos a la vanguardia en un entorno competitivo.

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