Instituto Liceo Benavente
Catedrático Rosa Isela Orozco
• Índice
• Revolución Democrático
Burguesa.
• Revolución Rusa.
• Consecuencias.
• La nueva política
económica (NEP).
• Estalinismo.
Revolución democrático-burguesa o
revolución democrático-socialista
La burguesía fue una clase revolucionaria desde que empezó a
manifestarse en el curso de la Edad Media y sobre todo durante los
siglos XVI, XVII y XVIII, y luchaba contra el feudalismo y contra la
Iglesia.
La burguesía, tras una serie de combates seculares que algunas veces
adquirieron un esplendor épico – Revolución inglesa y Revolución
francesa-, conquistó el poder político en un gran número de países. La
burguesía organizó un sistema económico: el capitalismo. Ahora bien,
de la misma manera que de los flancos del viejo feudalismo nació una
clase social nueva -la burguesía- que debía acabar con él, de los flancos
del capitalismo surgió el proletariado, cuya misión histórica era ser el
heredero, continuador y destructor a la vez de la burguesía.
La burguesía, de clase revolucionaria con relación al feudalismo, se ha
transformado en conservadora y reaccionaria con respecto al
proletariado.
Esta transformación de la burguesía empieza a manifestarse a medida
que el feudalismo cae hecho trizas y, en cambio, la clase trabajadora se
desarrolla al calor de la fábrica y de la gran empresa. Es en la revolución
de 1848 que se nota experimentalmente este cambio, adquiriendo en
1871, en la Commune francesa, proporciones gigantescas.
Esta evolución de la burguesía en sentido retrógrado, en oposición al
crecimiento y al desarrollo revolucionario del proletariado, se acentúa
más y más durante el siglo xx, época de imperialismos.
La primera revolución que surge en el siglo xx es la de Rusia, en 1905.
Aun cuando en Rusia había que liquidar el feudalismo, se demostró
palpablemente que la burguesía ya no era una fuerza revolucionaria y
que la única clase verdaderamente progresiva era el proletariado.
Solamente la clase trabajadora podía llevar la revolución adelante. La
falta de un verdadero partido revolucionario que desempeñara las
funciones de eje del proletariado y supiera buscar aliados, al campesino
principalmente, determinó el fracaso de la revolución. La burguesía,
después de algunas fluctuaciones, acabó por ligarse con el zarismo
feudal contra la clase trabajadora.
En 1917 vuelve a plantearse el problema como en 1905. Pero el
movimiento obrero tiene ante sí la experiencia de doce años atrás.
Mientras que el socialismo reformista, el menchevismo, pretende que la
revolución rusa es una revolución democrático-burguesa, el marxismo
revolucionario, representado por Lenin y Trotski, opina que el
proletariado debe ir a la conquista del poder político para llevar a cabo
la revolución burguesa, que la burguesía es incapaz de hacer, e iniciar
la revolución socialista.
No hay necesidad de que nos extendamos en consideraciones para
demostrar que la posición bolchevique era justa frente al menchevismo.
Lo asombroso, aparentemente, es que quienes se dicen continuadores
del bolchevismo, cuando en España tea un problema parecido al de
Rusia en posiciones que en aquella época defendían los Dan, Tsereteli,
Kerenski, etc. Digo aparentemente porque, analizada la cosa a fondo,
no hay por qué extrañarse. El comunismo de la época stalinista -y esto
me propongo demostrarlo en un próximo artículo- es menchevismo de
la peor especie, no teniendo nada, absolutamente nada que ver con el
bolchevismo clásico.
La Revolución rusa, o mejor dicho, las tres revoluciones rusas, la de
1905 y las dos de 1917, son para la revolución proletaria lo que para las
revoluciones burguesas fue la Gran Revolución francesa de fines del
siglo XVIII: el guion ejemplar.
En Italia, en Alemania, en Austria, la socialdemocracia se empeñó en
estabilizar la revolución sobre el flanco democrático-burgués. Quiso
quedarse en el 1905 ruso sin llegar al octubre de 1917. El fracaso no ha
podido ser más contundente. Los trabajadores de dichos países y el
propio proletariado internacional sufren ahora las consecuencias de las
faltas del socialismo reformista, obstaculizando el triunfo de la
revolución socialista.
El fascismo no es solamente la denegación política de la burguesía. Es
también un castigo, un azote devastador, que la historia inflige a la clase
trabajadora por su falta de audacia revolucionaria, por sus pecados
reformistas.
Revolución Rusa
Fue una mezcla de distintos factores.
Las causas se dividen según el tiempo de existencia: las causas a largo
plazo, las de medio plazo y las causas a corto plazo (también llamadas
catalizadores). Estas últimas son las que informalmente conocemos
como “la gota que colma el vaso”.
Otras más se dividen por tipo, según si afectan el ámbito social,
económico o político del país.
Causas políticas, sociales y económicas
Entre las causas políticas destacan el régimen absolutista del Zar, que
prohibía muchas libertades y derechos civiles a los trabajadores, así
como la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, que se
hizo en contra de la voluntad del pueblo y fue un desastre para el país.
Los costes económicos de la guerra también provocaron que la riqueza
se acumulara en manos de la nobleza y, como consecuencia, la pobreza
extrema se expandiera por las calles y pueblos.
La causa más potente fue posiblemente en el ámbito social: el pueblo
era pobre pero cada vez estaba más politizado, empujado por el
descontento e influenciado por las ideas socialistas de igualdad que
crecían en Europa. Obreros y campesinos se manifestaron años antes
de la revolución de 1917.
Las causas de la Revolución rusa
Podrían enumerarse ocho causas que, combinadas, provocaron que el
pueblo se alzara contra el régimen de los zares y apoyara el
establecimiento de un nuevo gobierno comunista.
1. Descontento acumulado contra su gobernante. El zar Nicolás II era
un hombre déspota que vivía en un mundo de riqueza mientras su
pueblo moría de hambre.
2. Aparición de los primeros partidos políticos. Intelectuales y activistas
de la época comenzaron a repartir panfletos con ideas revolucionarias,
como reacción al descontento de la población.
3. Una nueva forma de protesta: la huelga. Detener la producción de las
fábricas afectaba directamente a las clases más ricas. Las huelgas
empezaron a convocarse por todo el país y, en vez de introducir
cambios, la respuesta del Zar fue la represión brutal. En esa época
encarcelaron a muchas personas y otras tuvieron que exiliarse.
4. El Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso (POSDR). A pesar de
estar dividido en dos corrientes (bolcheviques y mencheviques), el
POSDR se reunió en Londres con un objetivo claro: acabar con el
régimen del Zar.
5. La Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905). La guerra acabó con la
victoria de Japón y una Rusia con un servicio militar desgastado,
además de una imagen dañada del Zar.
[Link]. El descontento acumulado por aquella época derivó
en una serie de manifestaciones pacíficas que pedían al Zar una mejora
de las condiciones de vida. Estos eventos culminaron en el Domingo
sangriento de 1905, cuando la guardia sofocó a las masas usando las
armas y murieron miles de personas.
[Link] Guerra Mundial. En junio 1914 se produce un atentado contra
el archiduque Francisco Fernando, el supuesto heredero del Imperio
Austro-Húngaro. Este acto llevó a una escalada de tensión y
declaraciones de guerra entre países. Rusia entró en el conflicto pero el
resultado fue desastroso.
[Link] Influencia de Gregori Rasputín. Rasputín, que se presentaba como
un hombre santo y curador, ejerció una fuerte influencia sobre la Zarina
(la mujer del Zar). A una parte de la nobleza no le gustaba que tuviera
tanto poder, por lo que fue asesinado. Este hecho acabó con la unidad
entre los nobles rusos.
La nueva política económica (NEP)
La Nueva Política Económica trató de revertir la crisis en la que se
encontraba sumida Rusia a causa de la guerra civil y la agresión
extranjera.
La revolución había logrado sobrevivir, pero a costa de un enorme
coste: la producción agrícola había descendido respecto a 1914 en un
60%, la producción industrial había quedado reducida a un 15%, la
emigración al campo y el despoblamiento de las ciudades era galopante
y el nivel de vida de la población estaba bajo mínimos.
El invierno de 1920 y 1921 se caracterizó por su extremada dureza y
junto al hambre causó más de dos millones de muertos.
La guarnición de la fortaleza de Kronstadt (Báltico), una de las más
leales al gobierno revolucionario, se amotinó en marzo de 1921,
descontenta con la situación económica y política imperante. La
rebelión, aunque abortada, supuso un serio aviso para los bolcheviques,
cuyos líderes vieron necesario un cambio de tendencia.
En palabras de Lenin, la NEP constituía un sistema transitorio y mixto,
un “obligado paso atrás” en el que la economía permanecería bajo la
dirección y planificación del Estado, aunque secundada por la iniciativa
privada.
Era el restablecimiento de un capitalismo limitado y controlado cuyo
objetivo era reconstruir la maltrecha producción.
Cesaron las incautaciones de granos a los agricultores y les fue
concedida la libertad de cultivar y vender a su conveniencia, una vez
hubiesen satisfecho una cuota obligatoria (10% de la cosecha) al
Estado. También se flexibilizaron las relaciones laborales mediante la
diversificación de los salarios y diversos incentivos a la producción.
Se autorizó el libre comercio interior, se contrataron técnicos extranjeros
y se permitió la propiedad privada de pequeñas y medianas empresas.
El Estado mantuvo bajo su control los transportes, el comercio exterior,
la banca y las grandes empresas. También se accedió a la inversión de
capitales extranjeros, si bien estos no afluyeron de la forma esperada,
por la inseguridad que el régimen despertaba a nivel internacional y por
la negativa de los nuevos dirigentes a hacerse cargo de la deuda
externa del estado zarista.
La NEP consiguió una revitalización económica fulgurante,
fundamentalmente en el campo agrícola, donde el significativo
incremento de la producción permitió eliminar el hambre. Así mismo
incrementó el nivel de vida de la población y permitió implementar un
ambicioso plan de mejora de las infraestructuras y la industria.
En 1927 se habían logrado recuperar las cotas de 1914.
Contrariamente a estos beneficiosos efectos económicos, la NEP
acarreó tensiones de carácter político y social: resurgimiento de la
burguesía, enriquecimiento de los propietarios industriales y
comerciales, así como de los viejos campesinos acaudalados de la
época zarista (los kulaks).
La NEP sobrevivió a Lenin (que falleció en 1924) y continuó su andadura
durante el mandato de Stalin, hasta que éste decidió ponerle fin en
1928-1929, sustituyéndola por la estatalización de la economía,
inaugurando con ello una nueva etapa en la construcción del Estado
soviético, caracterizada en lo económico por la vuelta al dirigismo
estatal que había sido puesto en práctica en los primeros tiempos de la
revolución.
• Estalinismo.
El estalinismo fue una ideología y un sistema político comunista que
implementó el dirigente soviético Iósif Stalin en la Unión Soviética
(URSS) entre 1924 y 1953.
Stalin llegó al poder tras la muerte de Vladimir Lenin y, luego de
marginar a sus opositores políticos (como León Trotski), instauró en
1929 una dictadura totalitaria que concentró el poder en el líder,
promovió la represión de toda oposición política e impulsó la
centralización estatal de la economía con el objetivo de construir el
“socialismo en un solo país”.
El término “estalinismo” fue acuñado por Lazar Kaganovich, un político
muy cercano al líder soviético, pero Stalin no se identificaba como
estalinista, sino que llamaba a su doctrina “marxista-leninista”.
De todos modos, el término estalinismo fue desde entonces usado para
diferenciar las ideas de Stalin de las de otros dirigentes comunistas
(como León Trotski y el trotskismo) y para dar nombre al régimen
totalitario impulsado por Stalin en la Unión Soviética y en los países del
bloque comunista hasta 1953 (el año de su muerte).
Características del estalinismo
El régimen estalinista tuvo las siguientes características:
• Fue un régimen político y económico de carácter totalitario basado
en la interpretación de Iósif Stalin del marxismo.
• Promovió el lema del “socialismo en un solo país”, es decir, la
construcción del socialismo dentro de las fronteras de la Unión
Soviética mediante una política de industrialización acelerada.
Este modelo se contraponía con la propuesta del trotskismo que
planteaba la “revolución permanente”, es decir, la extensión de la
revolución a los países industrializados de Europa para evitar el
aislamiento soviético.
• Constituyó un Estado con poder absoluto que acaparó las tierras
agrícolas, prohibió la propiedad privada, estatizó los bancos, las
empresas, los servicios, y restringió derechos y libertades.
• Conformó una economía centralizada basada en la industria
pesada (carbón, petróleo, acero, etc.) y la colectivización forzada
de la agricultura (expropiación de tierras y trabajo obligatorio en
granjas bajo control estatal). La planificación económica se
organizó mediante planes quinquenales y alcanzó altos niveles de
industrialización, aunque provocó muchos padecimientos a las
poblaciones campesinas.
• Ejerció un fuerte control de los medios de comunicación para
censurar lo que no se quería que se hiciera público y difundir la
propaganda oficial.
• Impuso el culto a la personalidad de Stalin, presentado como el
heredero legítimo de Lenin, y como el único capaz de interpretar
el dogma marxista y como el indiscutible líder soviético (llamado
“padre” o “benefactor”).
• Reprimió sistemáticamente a quienes se oponían al régimen o a
la ideología oficial y a cualquiera que fuera considerado una
amenaza. Esto incluyó la vigilancia permanente (a través de
órganos como la NKVD) y la denuncia, la deportación a campos
de trabajo forzado (conocidos como Gulag) y la ejecución de
ciudadanos y miembros del Partido Comunista y el Estado
soviético (comúnmente llamadas purgas).
El origen del estalinismo
Después de la Revolución de Febrero y la Revolución del Octubre
(ambas ocurridas en 1917), el gobierno bolchevique liderado por
Vladimir Lenin se consolidó tras reprimir a sus opositores y vencer en la
guerra civil rusa (1918-1921) contra el Ejército Blanco (conformado por
contrarrevolucionarios rusos y tropas de los ejércitos extranjeros que
buscaban detener la propagación del comunismo).
En 1922 se conformó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS), también llamada Unión Soviética. Ese mismo año, Stalin fue
nombrado secretario general del Comité Central del Partido Comunista
de Rusia, posteriormente llamado Partido Comunista de la Unión
Soviética.
El nuevo Estado soviético
La Rusia surgida de la guerra civil era un país destrozado y hambriento.
La crisis agrícola de 1921 hizo peligrar el apoyo de los trabajadores
industriales y los habitantes de las ciudades al bolchevismo. Además,
ciertos sectores del campesinado se opusieron al “comunismo de
guerra”, el modelo económico instaurado por el gobierno bolchevique
que se basaba en las requisas forzadas de grano y el control estatal de
la economía.
El gobierno respondió a los reclamos con un giro importante en la
política económica: del “comunismo de guerra” se pasó a la NEP (Nueva
Política Económica), es decir, la liberalización controlada de la
economía, que promovió un sistema mixto estatal y privado (favorable
al mercado y la propiedad privada) y permitió la recuperación
económica.
Las nuevas directrices económicas autorizaban a los campesinos a
vender su producción a particulares o a organismos estatales. Se
permitió también el comercio privado, por lo general al por menor. El
comercio exterior se recuperó, aunque no volvió a alcanzar los niveles
de preguerra.
La reducción del gasto estatal y el aumento de los impuestos también
contribuyeron a la estabilización de los precios. Las empresas
industriales de mayores dimensiones permanecieron en poder del
Estado, pero sus directivos fueron alentados a gestionarlas siguiendo
algunos criterios capitalistas. Los principales bancos continuaron
estatizados.
Los resultados no se hicieron esperar. Los niveles de producción de los
sectores agrícola e industrial en 1927 o 1928 habían vuelto a ser como
los de preguerra. Sin embargo, pese a cierto retorno a la economía de
mercado, el Estado concentraba el poder en los ámbitos político y
económico, por lo que los emprendedores privados tenían importantes
limitaciones. Además, la economía había disminuido su apertura al
exterior (menos comercio y ninguna inversión extranjera).
El fin del estalinismo
En 1950 Stalin comenzó a tener problemas de salud, con fallas de la
memoria y agotamiento. Durante los últimos años de su gobierno,
temeroso de que alguien intentara asesinarlo, incrementó la represión
interna, en especial contra un grupo de médicos, la mayoría de origen
judío, acusados de planificar una conspiración (que tras la muerte de
Stalin se reveló falsa).
Stalin murió el 5 de marzo de 1953. A partir de entonces, asumió el
liderazgo de la Unión Soviética Nikita Jrushchov, quien pronto dictó una
amnistía para los presos políticos del régimen estalinista e inició un
proceso de desestalinización, en el que se denunciaron los crímenes
cometidos por Stalin.
Según algunos cálculos, el régimen estalinista provocó la muerte de
veinte millones de personas como consecuencia de las ejecuciones, el
internamiento en campos de trabajo forzado, la colectivización forzada
y el hambre.