Tiene por objeto regular los ámbitos de vigencia, dispuestos en la
Constitución Política del Estado, entre la jurisdicción indígena
originaria campesina y las otras jurisdicciones reconocidas
constitucionalmente; y determinar los mecanismos de
coordinación y cooperación entre estas jurisdicciones, en elmarco
del pluralismo jurídico. La presente Ley tiene por objeto regular los ámbitos de vigencia,
dispuestos en la Constitución Política del Estado, entre la jurisdicción indígena originaria
campesina y las otras jurisdicciones reconocidas constitucionalmente; y determinar los
mecanismos de coordinación y cooperación entre estas jurisdicciones, en el marco del pluralismo
jurídico. Se regulan el ámbito de vigencia personal, material, y territorial de la jurisdicción indígena
originaria campesina, los que deberán concurrir simultáneamente para su ejercicio. Se establece
asimismo la obligación de la jurisdicción indígena originaria campesina, la ordinaria, la
agroambiental y las demás jurisdicciones legalmente reconocidas de cooperarse mutuamente para
el cumplimiento y realización de sus fines y objetivos.
La justicia comunitaria es una modalidad de administración de justicia que se
constituye con el conjunto de instituciones y procedimientos mediante los cuales
un grupo social tramita sus conflictos de manera acorde con su identidad,
independientemente del sistema jurídico estatal (GORILA, 2012)..
Para que haya justicia comunitaria es necesario que haya administración de
justicia y que haya comunidad. Si falta alguna de las dos, estaremos frente a otro
tipo de situación. No será administración de justicia si se gestionan conflictos sin
procedimientos y normas derivados del ámbito social específico. No contemplará
la comunidad si el ámbito social en el que se inscribe la gestión no considera
dinámicas de identidad y pertenencia.
En Bolivia y algunos otros países andinos, se denomina justicia comunitaria a
instituciones de derecho consuetudinario mediante las cuales se sancionan
conductas que se entienden reprobables y se gestionan conflictos con capacidad
regulativa en un ámbito social comunitario, sin la intervención del Estado ni
su burocracia.
Según Ermo Quisbert,1 la justicia comunitaria es un sistema autogestionado, dado
que los propios participantes implantan las normas que se les aplican. Es además
consensual, ya que no se rige por el principio de mayoría sino por el de consenso.
Vulgar y mediaticamente la justicia comunitaria se confunde con el linchamiento.
El linchamiento no es justicia ni es comunitaria. No tiene procedimientos para la
toma de decisión (administración de justicia) ni se soporta en las normas
comunitarias. En realidad son actos contra la justicia comunitaria porque
desconocen también la institucionalidad comunitaria para la administración de
justicia.
Características
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Generalmente en la JUSTICIA COMUNITARIA, las partes se representan a sí
mismas, lo que hace que se trate de un sistema no profesional, donde no
intervienen profesionales del Derecho ni se exige un lenguaje jurídico del Estado.
Tampoco participan las autoridades estatales. En algunos países, la justicia
comunitaria admite una intervención excepcional orientada a equilibrar a las partes
en conflicto. Éstas, por otra parte, no se consideran como individuos aislados, sino
en relación con la comunidad y con el ambiente en que se presenta el problema.
Normalmente, la justicia comunitaria no tiende exclusivamente a la pena, sino que
da importancia a la restitución del equilibrio y la reparación del daño.2
Relación entre justicia estatal y justicia
comunitaria
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La justicia comunitaria no debe comprenderse únicamente a partir de movimientos
que se están adelantando alrededor de la transformación del Estado. Las
comunidades no son un simple material sobre el que esculpen los actores
externos a ellas. Ellas toman, al menos, uno de dos caminos para el
establecimiento y sostenimiento de figuras de justicia comunitaria. De un lado,
pueden desarrollar, con cierta autonomía, instituciones e instancias propias de
gestión y regulación de los conflictos. Del otro, asumir, surtir y desarrollar, en su
seno, figuras de administración de justicia creadas por el Estado para el manejo
de un cierto rango de conflictos. Desde el lado del Estado se pueden apreciar dos
tipos de movimientos frente a la justicia comunitaria: por un lado, el
reconocimiento de ciertas figuras nacidas en las comunidades y la validación de
sus actuaciones ante el sistema jurídico nacional. Y, por el otro, el establecimiento
de ciertas instancias y procedimientos mediante los cuales las comunidades
alcanzan decisiones válidas ante el sistema jurídico nacional.
Según Édgar Ardila, existen tres grandes modalidades de justicia comunitaria:
Primera modalidad
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Es aquella justicia comunitaria que es el resultado de una organización de la
administración de justicia estatal, como los jueces de paz en varios países.
Aunque las dinámicas comunitarias son definitivas en la viabilidad de esta
modalidad, tales figuras constituyen una parte del sistema general de
administración de justicia del Estado. Ello se evidencia en que normas y
mecanismos de control estatal definen precisas competencias; unos
procedimientos para constituir tal figura de administración de justicia; unos
procedimientos mínimos para tramitar los conflictos y; aunque muy laxamente, un
marco jurídico para la toma de decisiones (Santos, 1992; De La Torre, 2005). De
acuerdo con los criterios de Ermo Quisbert, no podría considerarse una auténtica
justicia comunitaria.
Segunda modalidad
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Se trata de ciertas dinámicas de justicia comunitaria que se desarrollan en
comunidades, principalmente tradicionales (como las indígenas), a las que el
Estado por expresa prescripción legal reviste de un estatus de validez ante el
ordenamiento jurídico nacional. En tales casos, la ley estatal no las constituye sino
que las reconoce. En consecuencia, son las dinámicas comunitarias, con figuras
muy diversas no necesariamente reconocibles en leyes nacionales, las que
definen el estatuto de existencia y funcionamiento de la figura, así como el marco
normativo para la toma de decisiones. En esta modalidad de justicia, el sistema
estatal define unas reglas de coordinación de la rama judicial con ellos.34
Tercera modalidad
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La tercera modalidad son aquellas figuras de justicia comunitaria que germinan y
se desarrollan en comunidades tradicionales (como la justicia gitana o marginales
o perseguidas (como la justicia popular en Sudáfrica y que no alcanzan el
reconocimiento o la validación por parte de la ley y las instituciones del Estado. En
tales casos, la definición de las competencias, la implantación de las figuras de
administración de justicia, sus métodos y mecanismos de trámite, así como el
marco regulativo de las decisiones están bajo el resorte de la comunidad.
La que por disposición legal, o constitucional, los jueces y los tribunales del Poder Judicial ejercen
de manera principal y común. La jurisdicción ordinaria es también conocida como fuero común
y conoce de aquellos asuntos generales que no están destinados a una jurisdicción especial.
JUSTICI ORDINARIA
La que por disposición legal, o constitucional, los jueces y los tribunales del Poder Judicial ejercen de ma
también conocida como fuero común y conoce de aquellos asuntos generales que no están destin
ordinaria no es única, por cuanto se desdobla en distintos fueros, principalmente en las ramas fun
Artículo 180.
I. La jurisdicción ordinaria se fundamenta en los principios procesales de
gratuidad, publicidad, transparencia, oralidad, celeridad, probidad,
honestidad, legalidad, eficacia, eficiencia, accesibilidad, inmediatez, verdad
material, debido proceso e igualdad de las partes ante el juez.
II. Se garantiza el principio de impugnación en los procesos judiciales.
III. La jurisdicción ordinaria no reconocerá fueros, privilegios ni tribunales de
excepción.
La jurisdicción militar juzgará los delitos de naturaleza militar regulados por
la ley.
Artículo 181. El Tribunal Supremo de Justicia es el máximo tribunal de la
jurisdicción ordinaria. Está integrado por Magistradas y Magistrados.
Se organiza internamente en salas especializadas. Su composición y
organización se determinará por la ley.
Artículo 192.
I. Toda autoridad pública o persona acatará las decisiones de la jurisdicción
indígena originaria campesina.
II. Para el cumplimiento de las decisiones de la jurisdicción indígena
originario campesina, sus autoridades podrán solicitar el apoyo de los órganos
competentes del Estado.
III. El Estado promoverá y fortalecerá la justicia indígena originaria
campesina.
La Ley de Deslinde Jurisdiccional, determinará los mecanismos de
coordinación y cooperación entre la jurisdicción indígena originaria
campesina con la jurisdicción ordinaria y la jurisdicción agroambiental y todas
las jurisdicciones constitucionalmente reconocidas.
La jurisdicción (del latín: iuris dictio ‘decir o declarar el derecho a su propio
gobierno’) es la potestad, derivada de la soberanía del Estado, de aplicar
el derecho en el caso concreto, resolviendo de modo definitivo e irrevocable una
controversia, que es ejercida en forma exclusiva por los tribunales de justicia
integrados por jueces autónomos e independientes.1
Uno de los principales rasgos de la potestad jurisdiccional es su carácter
irrevocable y definitivo, capaz de producir en la actuación del derecho lo que
técnicamente se denomina cosa juzgada.
En sentido , la palabra "jurisdicción" es utilizada para designar el territorio (Estado,
provincia, municipio, región, país, etc.) sobre el cual esta potestad es ejercida. Del
mismo modo, por extensión, es utilizada para designar el área geográfica de
ejercicio de las atribuciones y facultades de una autoridad o las materias que se
encuentran dentro de su competencia; y, en general, para designar el territorio
sobre el cual un Estado ejerce su soberanía.
En palabras del distinguido profesor Eduardo Couture: "Es la función pública,
realizada por los órganos competentes del Estado, con las formas requeridas por
la ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se determinan los derechos de las
partes, con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de relevancia jurídica,
mediante decisiones bajo autoridad de cosa juzgada, eventuálmente factibles de
ejecución".
De manera más simplificada, la jurisdicción, es el poder de administrar justicia en
un territorio, es la potestad pública de conocer y sentenciar los casos judiciales,
dentro de su capacidad territorial.
El Diccionario Jurídico-Rafael de Pina Vara indica que es la "Potestad para
administrar justicia atribuida a los jueces, quienes la ejercen aplicando las normas
jurídicas generales y abstractas a los casos concretos que deben decir"
En Chile es posible definir jurisdicción siguiendo al abogado y profesor Mario
Mosquera como el poder deber del Estado radicado preferentemente en los
tribunales de justicia para que estos como órganos imparciales, resuelvan de
manera definitiva e inalterable con posibilidad de ejecución, los conflictos de
intereses de relevancia jurídica suscitados entre las partes o que surjan de una
violación del ordenamiento jurídico social.2
Naturaleza y características
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La jurisdicción es una función estatal de satisfacción de pretensiones ante una
controversia o conflicto.
Para el Derecho constitucional y las Ciencias políticas, por largo tiempo ha sido
uno de los poderes del Estado, llamado Poder Judicial (de acuerdo a la doctrina
de la separación de poderes). Mientras que, para el Derecho procesal, constituye
uno de los presupuestos procesales, y uno de los más importantes.
Esta se caracteriza por ser:
Constitucional: nace de la constitución.
General: se extiende por todo el territorio.
Exclusiva: solo la ejerce el Estado.
Permanente: se ejerce en todo momento que un estado tenga soberanía.
P.P.: puesto que es un presupuesto procesal
También se acostumbra a caracterizarla como una función monopólica del Estado.
Sin embargo, es discutible considerando la existencia de los tribunales arbitrales,
que evidencia que el Estado no se ha reservado en forma privativa el ejercicio de
la jurisdicción.
Para que la función jurisdiccional cumpla justa y eficazmente su cometido, en la
mayoría de las legislaciones, se le ha rodeado de un conjunto de principios y
condiciones indispensables, denominadas en general bases de la jurisdicción.
Entre ellas encontramos las siguientes:
Legalidad: no es propia de la actividad jurisdiccional, toda vez que es común a todos
los actos del Estado. Es más bien, un común denominador de todos los órganos
estatales y un principio del Derecho público.
Independencia e inamovilidad: también es una base común a todos los órganos del
Estado. No obstante, la independencia de la función jurisdiccional es, tal vez, de
mucha mayor importancia por el carácter de objetividad e imparcialidad con que debe
cumplir su cometido. La Independencia judicial supone que el órgano que la ejerce
está libre de sujeción a otro, sea cual fuere, es decir, no sujeto a los tribunales
superiores ni a entidad o poder alguno (quedando sometido exclusivamente
al Derecho).
Responsabilidad: esta se encuentra en íntima conexión con la anterior, por cuanto
los jueces son generalmente inamovibles en sus cargos, porque son responsables de
sus actos ministeriales (comúnmente civil y penalmente).
Territorialidad: los tribunales solo pueden ejercer su potestad en los asuntos y dentro
del territorio que la ley les ha asignado.
Sedentariedad: implica que los tribunales deben administrar justicia en lugares y
horas determinados.
Pasividad: en virtud del cual los tribunales pueden ejercer su función, por regla
general, solo a petición o requerimiento de parte interesada, y solo
excepcionalmente de oficio.
Inavocabilidad: es la prohibición que tienen los tribunales superiores para conocer,
sin que medie recurso alguno, un asunto pendiente ante uno inferior.
Gradualidad: supone que lo resuelto por el tribunal puede ser revisado por otro de
superior jerarquía, generalmente a través del recurso de apelación. Esto implica la
existencia de más de una instancia (entendida esta como cada uno de los grados
jurisdiccionales en que puede ser conocida y fallada un controversia).
Publicidad: que no se refiere al conocimiento que las partes pueden tener del
contrario o de las diligencias o actuaciones del tribunal, sino del hecho que cualquier
persona pueda imponerse libremente de los actos jurisdiccionales.
Dimensión internacional
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En general, las leyes y los tratados internacionales proporcionan acuerdos a los
que las naciones aceptan estar obligadas. Dichos acuerdos no siempre se
establecen o mantienen. El ejercicio de la jurisdicción extraterritorial por tres
principios esbozados en la carta de la ONU. Estos son la igualdad de los estados,
la soberanía territorial y la no intervención.3 Esto plantea la cuestión de cuándo
pueden muchos estados prescribir o hacer cumplir la jurisdicción. El caso
Lotus establece dos reglas fundamentales para la prescripción y ejecución de la
jurisdicción. El caso destaca que la jurisdicción es territorial y que un estado no
puede ejercer su jurisdicción en el territorio de otro estado a menos que exista una
regla que lo permita.4 Del mismo modo, los Estados gozan de un amplio grado de
discrecionalidad para prescribir jurisdicción sobre personas, bienes y actos dentro
de su propio territorio, a menos que exista una norma que lo prohíba.4
Estrategias de clasificación d