Características y clasificación de Papovavirus
Características y clasificación de Papovavirus
Papovavirus
FAMILIA PAPOVAVIRIDAE
La familia Papovaviridae se encuentra dividida en dos subfamilias, Polyomavirinae y
Papillomavirinae. El término papovavirus se deriva de las dos primeras letras de los virus
agrupados inicialmente para conformar la familia: Papillomavirus del conejo, Polyomavirus
del ratón y Simian vacuolating virus (SV40). Los Papillomavirus integran la subfamilia
Papillomavirinae y sus miembros se caracterizan por presentar genomas más grandes, y su
importancia médica está dada por su capacidad de desencadenar procesos malignos en los
humanos. Los virus que integran la subfamilia Polyomavirinae se conocen con el nombre
genérico de Polyomavirus e infectan principalmente animales de diferentes especies, aun-
que algunos representantes infectan al hombre.
En el Cuadro 60.1 aparecen las propiedades generales más importantes de la familia
Papovaviridae.
Familia papovaviridae
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Microbiología y Parasitología Médicas
POLYOMAVIRUS
Estructura y composición
La estructura y composición de los polyomavirus se basa principalmente en las caracte-
rísticas de los virus SV40 y polyoma que son los más caracterizados dentro de este grupo
viral por su pequeño genoma y su habilidad de causar transformaciones celulares malignas.
Los polyomavirus son virus pequeños, no envueltos con cápside icosaédrica de aproxima-
damente 45 nm. El peso molecular del virión es alrededor de 27x106 con 72 capsómeros que
incluyen 60 hexonas y 12 pentonas. El mismo se encuentra formado por tres proteínas
estructurales llamadas VP1, VP2 y VP3, siendo VP1 la proteína mayoritaria de la cápside con
un peso que oscila entre 39 y 44 KD. Las proteínas VP2 y VP3 tienen un peso de 35 y 25 KD
respectivamente.
Estos virus presentan genoma circular de ácido desoxirribonucleico (ADN)
superhelicoidal de doble cadena covalentemente cerrado con una talla de aproximadamente
5 000 pares de bases (5 kb) con un peso molecular de 3,2x10 6. El ADN genómico constituye
aproximadamente el 12 % de la masa total del virión y se encuentra asociado a histonas
celulares H2A, H2B, H3 y H4 para constituir una estructura en forma de cromatina que resulta
indistinguible del ADN celular.
Las partículas virales pueden tener tres formas de presentación: virus infeccioso, los
cuales contienen ADN viral; cápsides virales vacías, en las cuales el ADN viral se pierde y
pseudoviriones, los cuales contienen fragmentos de ADN viral.
Los viriones y las cápsides de los polyomavirus difieren en las especies de VP1 que
contengan, así como en su unión a la célula.
Clasificación
Los polyomavirus integran la subfamilia Polyomavirinae dentro de la familia de los
Papovavirus. En el Cuadro 60.2 se pueden apreciar los virus que componen esta subfamilia
y sus hospederos naturales.
Cuadro 60.2. Virus que componen la subfamilia Polyomavirinae y sus hospederos naturales
BKV Humanos
JCV Humanos
SV 40 Monos
Papovavirus linfotrópico Monos
SA 12 Monos Baboon
Polyomavirus Ratones
Papovavirus K Ratones
Papovavirus de hámster Hámster
RKV Conejos
Virus de Budgerigar fledgling Aves
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Papovavirus
capacidad de producir tumores en múltiples sitios. El virus 40 de los simios o Simian virus 40
(SV40) fue descubierto por Sweet y Hilleman, en 1960, como un contaminante de vacunas de
poliovirus preparadas a partir de cultivos celulares de riñones de monos rhesus. Este virus
fue considerado la causa de tumores cuando fue inoculado en hámsteres recién nacidos.
Otros dos polyomavirus fueron descubiertos en 1971 y se conocen con el nombre de
virus BK (BKV) y virus JC (JCV), ambos están genéticamente relacionados con el SV40
según estudios realizados para comparar sus secuencias nucleotídicas. El BKV fue aislado a
partir de la orina de un receptor de transplante renal bajo terapia inmunosupresiva, mientras
que el JCV fue aislado a partir de tejido cerebral de un paciente que padecía leucoencefalopatía
multifocal progresiva (LMP). El BKV infecta a los humanos durante la infancia, presentando
una amplia distribución mundial en la mayoría de la población. Este agente persiste en los
riñones de forma latente sin causar enfermedad aparente. El JCV también infecta a los huma-
nos durante la infancia y se presenta en la mayoría de la población mundial. Este virus es
considerado el agente causal de la LMP. Esta fue la primera enfermedad humana asociada a
polyomavirus y es considerado un síndrome raro que causa trastornos fatales del sistema
nervioso central debido a la desmielinización progresiva y que además está comúnmente
asociada a un estado de depresión inmunológica. En los últimos años la LMP causada por el
JCV ha sido considerada como una importante complicación en los pacientes que sufren del
síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) debido al estado inmunológico de estos
pacientes. Las infecciones producidas por el BKV han sido asociadas con cistitis hemorrágica,
estenosis uretral y otras enfermedades del tracto urinario además de que se han podido aislar
secuencias genómicas de este virus a partir de tumores cerebrales y pancreáticos.
La mayor parte de los polyomavirus se cultivan adecuadamente en cultivos celulares de
fibroblastos humanos o en cultivos de células epiteliales provenientes de sus hospederos
naturales, sin embargo, el papovavirus linfotrópico (LPV) crece solamente en cultivos de
linfocitos B en división. Este agente fue aislado de una línea celular linfoblástica tipo B
obtenida del mono verde africano. Las encuestas serológicas realizadas sugieren que los
polyomavirus linfotrópicos antigénicamente relacionados están ampliamente distribuidos
en todos los primates, incluyendo los humanos.
El papovavirus de hámster (HapV) fue aislado a partir de epiteliomas de piel que surgie-
ron espontáneamente en hámsteres sirios, este virus está genéticamente relacionado con los
polyomavirus y ambos son capaces de inducir leucemias y linfomas en hámsteres recién
nacidos. La propiedad leucogénica del HapV es exclusiva de este virus en la subfamilia
Polyomavirinae.
El primer polyomavirus descrito que no afecta a los mamíferos es el virus causante de la
enfermedad de Budgerigar fledging que produce una infección contagiosa aguda en aves.
Su clasificación como polyomavirus se basa en la morfología, las reacciones de hibridación
de ADN, la reacción con anticuerpos dirigidos contra la cápside viral y su capacidad de
provocar la transformación celular.
El polyoma de ratón y el SV40 de los simios son los polyomavirus mejor caracterizados,
ellos han sido ampliamente estudiados por presentar un genoma de talla pequeña y por su
capacidad de producir transformación maligna en las células infectadas.
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Microbiología y Parasitología Médicas
Replicación
Las células infectadas por polyomavirus pueden responder de dos formas diferentes. La
infección productiva o lítica es el resultado de la replicación del virus, la producción de una
progenie de partículas virales infecciosas y la muerte de la célula hospedera. Por otra parte,
la infección no productiva o abortiva es el resultado de la interrupción del ciclo de vida del
virus y el fallo en la producción de la progenie viral. La naturaleza de la respuesta a la
infección depende del tipo de célula infectada. Así, el polyomavirus de ratón causa una
infección lítica en células de ratones y una infección abortiva en células de hámsteres,
mientras el SV40 causa una infección lítica en células de mono y una infección abortiva en
células de ratas o hámsteres.
La infección productiva producida por los polyomavirus se divide en dos etapas, tem-
prana y tardía. La etapa temprana ocurre antes de la replicación del ADN viral y la etapa tardía
ocurre después del comienzo de la replicación viral. La etapa temprana comienza con la
adsorción del virus a la célula huésped y continúa hasta el comienzo de la replicación viral,
que incluye además en la penetración y migración hacia el núcleo donde ocurre el
desnudamiento. En esta etapa temprana se produce la expresión de genes que conducen a
cambios importantes en la célula hospedera, incluyendo la activación de la expresión de
genes celulares y la inducción de la síntesis de ADN de la célula hospedera. Posteriormente
comienza la síntesis de ADN viral, seguido ocurre la síntesis de las proteínas de los viriones
o antígenos T y al final se produce el ensamblaje de la progenie de partículas virales. La etapa
tardía se extiende desde la replicación del ADN viral hasta el final del ciclo de infección e
involucra la replicación del ADN, la expresión de los genes tardíos que codifican para las
proteínas de la cápside, el ensamblaje de la partícula viral en el núcleo y la liberación del virus
unida a la muerte celular.
El tiempo en que ocurre la infección lítica, en el caso del polyoma y el SV40, depende de
la multiplicidad de la infección, de este modo la infección ocurre de forma más rápida cuando
ha ocurrido a una alta multiplicidad. Otro aspecto del cual depende la eficiencia de la infec-
ción lítica es el estado de crecimiento de las células de modo que cuando las células se
encuentran en fase exponencial de crecimiento los eventos de replicación y la producción de
progenie viral ocurren de forma más eficiente. Un ciclo simple de infección por polyoma dura
de 24 a 48 h. En el caso del SV40 un ciclo simple de infección dura de 48 a 72 h.
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Papovavirus
codifican para proteínas VP1 alteradas producen dos tipos diferentes de placas de lisis,
pequeñas o grandes, las cuales se corresponden con virus que difieren en su capacidad de
adsorción a la célula hospedera. La proteína VP1 de polyoma puede ser dividida en seis
especies designadas de la A hasta la F. Las seis especies difieren en las modificaciones
postranscripcionales. Las especies D, E y F son fosforiladas, mientras que la especie E
funciona como proteína de unión a células de ratones y las especies D y F son proteínas
de unión a eritrocitos de curiel. El polyomavirus puede unirse a células de riñón de ratón
por dos mecanismos diferentes. Así, los viriones que contengan las seis especies de VP1
se unen a un receptor específico, mientras que las cápsides que carecen de la especie E de
VP1 no compiten con otros viriones por sitios de unión a las células de riñón de ratón,
aunque sí son capaces de competir por los sitios de unión a las células de eritrocitos de
curiel. Los virus que no se unen específicamente a los receptores de la célula huésped son
degradados en liposomas, sin embargo, aquellos cuya unión resulta de forma específica
son transportados hacia el núcleo para continuar con el proceso replicativo. De los recep-
tores celulares de los polyomavirus se conoce poco, pero se sabe que los anticuerpos que
bloquean la adsorción a la superficie están estrictamente dirigidos contra la proteína VP1.
Se conoce además que las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad clase I
(MHC clase I) al estar presente en la superficie de la célula forman parte del receptor.
También se sugiere la hipótesis de que la adsorción del virus a la célula hospedera puede
estar mediada por residuos de ácido siálico, pues la infección puede ser bloqueada cuando
las células son tratadas con sialidasa.
2. Penetración y desnudamiento.
La penetración de los polyomavirus ocurre por endocitosis. Las partículas virales son
adsorbidas a la superficie de la célula y luego son introducidas de forma individual o en
pequeños grupos mediante vesículas endocíticas. Este proceso de endocitosis difiere del
que ocurre en otros virus pues requiere de mecanismos de transporte a través de los
endosomas o lisosomas los cuales son necesarios para el desnudamiento y la activación.
La mayoría de los estudios realizados revelan que el desnudamiento ocurre en el núcleo.
Las vesículas endocíticas que contienen los virus son transportadas hacia el núcleo
donde la membrana endocítica se fusiona con la membrana nuclear, para liberar así, las
partículas virales dentro de las cisternas nucleares. Se han visto vesículas endocíticas en
el retículo endoplasmático lo cual también pudiera ser una vía para llegar al núcleo. El
complejo de poros nucleares puede constituir una vía eficiente de entrada al núcleo donde
el minicromosoma viral es transcrito, replicado y subsecuentemente encapsidado.
3. Transcripción a ácidos ribonucleicos mensajeros (ARNm) de las regiones tempranas.
La transcripción a ARNm tempranos está restringida a la región temprana del genoma viral
y es llevada a cabo por la polimerasa de ARN tipo II que no requiere de proteínas codifica-
das por el virus. La transcripción temprana es regulada por el antígeno T el cual se une al
ADN viral en la región del promotor temprano. La transcripción es además regulada por
secuencias de ADN que determinan el sitio de iniciación de los transcritos tempranos, así
como por factores celulares que se unen a secuencias de ADN en las regiones promotoras
y amplificadoras. Una mayor eficiencia en la posterior transcripción de la región tardía del
genoma viral depende de:
a) Síntesis de las proteínas tempranas.
b) Replicación del ADN viral.
4. Síntesis de las proteínas tempranas.
Los transcritos tempranos son procesados a partir de los ARN mensajeros maduros para
la síntesis de las proteínas tempranas o antígenos T. Los antígenos T son sintetizados en
el citoplasma, pero son enviados a diferentes compartimentos de la célula. Los antígenos
T se localizan inicialmente en el núcleo donde participan en la replicación del ADN viral. La
localización del antígeno T largo en el núcleo depende de sus secuencias aminoacídicas.
La presencia de una fracción del antígeno T largo modificado por glicosilación y
palmitilación sugiere que la vía secretora para el transporte de la proteína a través del
retículo endoplasmático y el aparato de Golgi hacia la membrana plasmática puede ser
utilizada por formas de antígeno T asociadas a membrana. Sin embargo, el antígeno T no
contiene secuencias señales específicas que son necesarias para la entrada de la proteína
a la vía secretora, por lo que se han descrito mecanismos específicos de transporte del
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Microbiología y Parasitología Médicas
Patogenia y patología
La patogénesis de la infección por polyomavirus conduce a la siguiente secuencia de
eventos: entrada del virus al organismo, acompañada de la multiplicación en el sitio de
entrada; viremia con transporte de virus a los órganos diana y multiplicación del virus en
dichos órganos. Con respecto al JCV y al BKV el sitio de entrada al organismo no está bien
definido, pero se ha establecido que pudiera ser el tracto respiratorio. La rápida adquisición
de los anticuerpos contra el virus en los primeros años de la vida sugiere al tracto respiratorio
como vía de transmisión.
Estudios realizados en el polyomavirus K de ratón sugieren que su transmisión se
efectúa por vía oral con una multiplicación inicial en las células endoteliales de los capilares
intestinales. La entrada del virus a las células susceptibles ocurre por unión a la proteína
mayoritaria de la cápside y posterior endocitosis, subsecuentemente se produce el transpor-
te hacia el núcleo donde ocurre el desnudamiento y la multiplicación viral. El virus llega a los
órganos diana por la vía hematológica y la viremia ocurre regularmente en ratones infectados
con el polyomavirus K y en monos rhesus infectados con el SV40, sin embargo, en el caso del
JCV y del BKV las evidencias de que ocurra una viremia son limitadas.
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Papovavirus
Datos clínicos
Se ha establecido claramente que el JCV constituye el agente causal de la LMP, sin
embargo, los polyomavirus están asociados a muchas patologías del tracto urinario y a
infecciones del tracto respiratorio medio superior. La mayoría de estas enfermedades resul-
tan de la reactivación de la infección viral.
Leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP). La enfermedad fue descrita con gran
variedad de nombres en la primera literatura que se publicó al respecto, pero fue reconocida
como una simple entidad en 1958. La ausencia de una respuesta inflamatoria en muchos
casos, los cambios en el núcleo de los oligodendrocitos y la asociación de esta enfermedad
con estados de depresión inmunológica condujeron a E. Richardson a proponer que la LMP
podía ser el resultado de la infección de los oligodendrocitos con un virus oportunista. En
1965 se detectaron partículas de polyomavirus en muestras de tejido cerebral de pacientes
con LMP y, en 1971, fue reconocido el JCV como el agente causal de la LMP al aislar el virus
en cultivo de células gliales fetales humanas a partir de una muestra de tejido cerebral de un
paciente con LMP.
La LMP es una enfermedad rara, subaguda que provoca la desmielinización del SNC y
que se presenta ante la aparición de otras enfermedades que afectan la respuesta inmune
mediada por células. Desde el punto de vista patológico se caracteriza por focos de
desmielinización, la presencia de oligodendrocitos con núcleo alargado y cuerpos de inclu-
sión alrededor del foco de desmielinización mientras que los astrocitos, muchas veces au-
mentados de tamaño, muestran una serie de raras modificaciones nucleares, se encuentran
localizados en los focos de desmielinización. A escala macroscópica, cuando son analizadas
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Microbiología y Parasitología Médicas
muestras de tejido cerebral con LMP se pueden apreciar áreas de desmielinización amplia-
mente distribuidas que varían en tamaño. En casos avanzados los centros de grandes áreas
de desmielinización pueden ser necróticos y formar cavidades. Las lesiones son más fre-
cuentes en la materia blanca subcortical. A escala microscópica la característica más impor-
tante es la presencia de oligodendrocitos alargados con núcleo de dos a tres veces mayor
que su tamaño normal. Los núcleos son basófilos y pueden contener cuerpos de inclusión
basófilos o eosinófilos. Estos oligodendrocitos alterados dentro y alrededor de pequeñas
áreas de desmielinización, así como en los márgenes de las grandes áreas desmielinizadas.
El inicio de la enfermedad es insidioso, los primeros síntomas y signos de infección son
multifocales y ocurren lesiones cerebrales asimétricas sin que se incremente la presión
intracraneal. En las primeras etapas de la enfermedad se manifiestan trastornos del lenguaje
y la visión, así como deterioro mental. Como regla general la enfermedad progresa rápida-
mente, produciéndose parálisis de los miembros, ceguera cortical y anormalidades sensoria-
les. El paciente permanece afebril y la cefalea no es común. La muerte ocurre luego de 3 a 6
meses del inicio de la enfermedad, pues rara vez se logra la supervivencia por varios años
con estabilización de los signos y síntomas o aún con remisión aparente. El líquido
cefalorraquídeo permanece normal y los electroencefalogramas muestran cambios
inespecíficos.
La LMP se encuentra ampliamente distribuida a escala mundial y puede presentarse
como una complicación poco frecuente de otras alteraciones que incluyen trastornos
linfoproliferativos como la enfermedad de Hodgkin, leucemia crónica linfoide y linfosarcoma,
enfermedades crónicas e inmunodeficiencia primaria. Se ha reportado además que la LMP se
presenta como una complicación frecuente de los pacientes con SIDA, reportándose en el
3,8 % de estos pacientes que presentan trastornos neurológicos. La PML también se presen-
ta en pacientes que han recibido una terapia inmunosupresiva por tiempo prolongado como
es el caso de los receptores de transplante renal, en pacientes con artritis reumatoide, lupus
eritematoso sistémico y polimiocitis. El estado del huésped es de vital importancia puesto
que el JCV no causa PML en ausencia de alteraciones inmunológicas de modo que los
pacientes con LMP muestran una baja respuesta de la inmunidad celular y una marcada
disminución de la producción de anticuerpos contra el virus.
El evento patogénico clave de la LMP es el efecto citocida que se produce en los
oligodendrocitos infectados por el JCV. Los oligodendrocitos son los encargados de la
formación y mantenimiento de la cubierta de mielina por lo que la destrucción de estas
células provoca la desmielinización, las neuronas no son afectadas por estos virus. Los
astrocitos que se encuentran localizados en las áreas desmielinizadas, generalmente, no
contienen antígenos o partículas virales, lo cual indica que la infección de estas células por
el JCV es no permisiva. La distribución multifocal y la amplia diseminación de focos discretos
de desmielinización sugieren una diseminación hematógena del virus al cerebro. Esta hipóte-
sis está basada en la detección del JCV en células mononucleares de la médula ósea, en el
bazo y en el parénquima perivascular del cerebro.
Enfermedad respiratoria. La infección primaria con BKV ha sido asociada con enferme-
dades respiratorias moderadas en niños jóvenes. En estudios realizados se ha demostrado
un aumento en el título de anticuerpos contra el BKV, sin embargo, durante este período
donde ocurre este aumento en el número de anticuerpos, algunos niños pueden presentar
síntomas y otros pueden permanecer asintomáticos. Este virus ha sido aislado a partir de una
muestra de orina de un niño que mostró seroconversión además de que el ADN viral no
integrado ha sido identificado en tejido de las amígdalas de niños con enfermedad respirato-
ria recurrente.
Excreción viral en embarazadas. El embarazo reactiva infecciones latentes de
polyomavirus, al encontrar evidencias citológicas de excreción viral en la orina. El diagnós-
tico citológico ha sido confirmado por métodos virológicos en muchos casos. Tanto el BKV
como el JCV se han podido aislar en la orina. El inicio de la excreción viral ocurre tardíamente
en el segundo trimestre y durante el tercer trimestre del embarazo. Una vez establecida la
excreción viral, esta continúa intermitentemente a lo largo del embarazo y cesa en el período
posterior al parto. La excreción viral no está asociada con ningún efecto perjudicial para la
madre. En pruebas realizadas con sueros pareados se ha podido encontrar un aumento en los
títulos de anticuerpos contra el BKV o JCV y las infecciones ocurridas en individuos en los
que se detectan anticuerpos en el suero han sido diagnosticadas como reactivas. Se ha
investigado la posibilidad de que los virus puedan ser transmitidos congénitamente y
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Papovavirus
Inmunidad
El BKV y el JCV presentan en la superficie del virus determinantes antigénicos específi-
cos de especie y también para reaccionar de forma cruzada con otras especies. La reactividad
cruzada entre estos dos virus es mínima o prácticamente nula cuando se realizan estudios de
detección de anticuerpos por técnicas de neutralización, inhibición de la hemoaglutinación e
inmunomicroscopia electrónica. Los determinantes antigénicos de género de los polyomavirus
se localizan al adentrarse en la superficie del virión y se ubican en la proteína mayoritaria de
la cápside VP1. Este determinante antigénico se expresa en células infectadas las cuales
producen anticuerpos neutralizantes contra el mismo, pero que no son capaces de neutrali-
zar virus que no están genéticamente relacionados.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico se basa en el estudio de signos y síntomas en el paciente, por
ejemplo la presencia de daños neurológicos con lesión cerebral asimétrico en focos múltiples
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Microbiología y Parasitología Médicas
Epidemiología
Tanto en el caso del BKV como el JCV la infección ocurre en las primeras etapas de la
vida. Para la mayoría de la población la primoinfección con BKV o JCV en niños sanos no se
asocia a ninguna enfermedad. La seroconversión con BKV se asocia a enfermedad respirato-
ria moderada, pero ni el BKV ni el JCV se han podido aislar de secreciones respiratorias. En
niños con algún tipo de inmunodeficiencia, la infección primaria con BKV puede causar
daños renales mientras que la primoinfección con JCV en estos infantes puede provocar
LMP. La forma en que se transmiten estos virus aún no está clara, sin embargo, la rápida
adquisición de los anticuerpos durante la infancia es más consistente ante una infección
diseminada en el tracto respiratorio que ante una infección diseminada en el tracto urinario.
Luego de la primoinfección el virus persiste de forma latente en los riñones el cual se puede
reactivar luego de muchos años. Las reactivaciones ocurren no solamente en presencia de
inmunosupresión como es el caso de los pacientes receptores de transplante renal sino
también dependiendo de otros factores como el embarazo y las enfermedades crónicas como
la diabetes.
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Papovavirus
PAPILLOMAVIRUS
Estructura y composición
Los papillomavirus humanos (PVH) son un grupo de partículas virales pequeñas de
aproximadamente 55 nm de diámetro, que presentan un genoma de ácido desoxirribonucleico
(ADN) de doble cadena y pertenecen a la familia Papovaviridae. Son virus desnudos y de
talla pequeña capaces provocar lesiones epiteliales de origen maligno, aunque también
constituyen la causa de una amplia gama de lesiones proliferativas de naturaleza benigna. La
cápside viral presenta simetría icosaédrica, tiene un diámetro de 55 nm y está compuesta por
72 capsómeros, de los cuales 60 son hexonas y el resto pentonas. Está formada por dos
proteínas estructurales; una de ellas se conoce como la proteína mayoritaria de la cápside y
tiene un peso molecular de 55 000, representando aproximadamente el 80 % del total de las
proteínas virales.
Esta proteína mayoritaria genera una respuesta neutralizante de anticuerpos específicos
de grupo y está altamente conservada entre los diferentes tipos de PVH. La otra proteína
estructural tiene un peso molecular de 75 000 y se conoce como proteína minoritaria de la
cápside al representar un menor porcentaje dentro de la misma, además es una proteína
mucho menos conservada entre los diferentes tipos de PVH. Ambas son codificadas por los
marcos de lectura abierta (ORF, del inglés open reading frame) L1 y L2 respectivamente. Al
ser virus no envueltos, los PVH son relativamente resistentes al calor y a los solventes
orgánicos. La partícula viral está formada por una sola molécula de ADN circular de doble
cadena de aproximadamente 8 000 pares de bases (8 kb). Su peso molecular es de 5,2 x106 y
está asociada con las histonas celulares formando un complejo similar a la cromatina. El
genoma viral contiene 10 ORF y su estructura revela marcadas similitudes entre diferentes
miembros de este grupo viral. Generalmente, una sola cadena del genoma es
transcripcionalmente activa, así la transcripción ocurre en una sola dirección de modo que
los ORF muestran un alto grado de correspondencia. El contenido guanina-citosina de la
mayoría de los papillomas es de 42 % y el ADN constituye aproximadamente el 12 % del peso
del virión. La mayoría de los genomas de los PVH han sido clonados y ha sido posible
secuenciarlos completamente.
Clasificación
Por muchos siglos se ha sospechado la naturaleza infecciosa de las verrugas; Ciuffo, en
1907, descubrió su etiología viral mediante la transmisión de estos de una persona a otra por
inoculación de un extracto de tejido infectado libre de células. El primer Papillomavirus se
descubrió, en 1933, cuando Shope reconoció el agente etiológico de la papilomatosis cutá-
nea del conejo algodonoso. Años más tarde se determinó que estos virus estaban asociados
a lesiones localizadas en diferentes sitios en el hombre (piel, cavidad oral, tracto anogenital
y respiratorio).
Históricamente los papillomavirus habían estado agrupados junto a los polyomavirus
como géneros de la familia Papovaviridae que incluye virus de talla pequeña, desnudos,
con simetría icosaédrica, genoma de ADN y que se replican en el núcleo celular. Las partícu-
las de papillomavirus son un poco mayores que las de polyomavirus en cuanto al diámetro
de la cápside y el tamaño del genoma. Estudios recientes de la biología y organización del
genoma de estos virus sugieren que no deben ser agrupados como géneros de una misma
familia, sino como dos subfamilias individuales. Los miembros de las subfamilias pueden ser
distinguidos por las tallas de los viriones y del genoma viral y por la existencia de antígenos
característicos. La conservación de secuencias de ADN entre los miembros de una subfamilia
permite la hibridación cruzada en condiciones de astringencia reducida, situación en la cual
no hibridan miembros de papillomavirus y polyomavirus.
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Microbiología y Parasitología Médicas
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Papovavirus
Cuadro 60.3. Asociación entre los tipos de Papillomavirus descritos y la morfología y localización de las lesiones que provocan
Papillomavirus
Tipos de PVH Patología asociada Localización
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Microbiología y Parasitología Médicas
Replicación
Existen dos formas de replicación del ADN viral. La primera de ellas ocurre en la porción
baja de la epidermis, donde el genoma se mantiene como un plásmido con un promedio de
multiplicación de 11 copias por cada ciclo celular. La segunda forma es la replicación vegetativa,
que ocurre en las células más diferenciadas de la epidermis, donde no hay síntesis de ADN
celular y existe una explosión en la generación de genomas virales que garantiza la formación
de la progenie.
La replicación de los papillomavirus se divide en dos etapas, temprana y tardía; esto
demuestra que estas etapas están directamente ligadas al grado de diferenciación de las
células epiteliales. Por esta razón, la replicación depende de la expresión de ciertos genes
virales tempranos esencialmente.
Desde el punto de vista histológico, la replicación viral conduce a la aparición de una
serie de lesiones que abarcan una amplia variedad de manifestaciones. Estos cambios
histológicos reflejan las propiedades de los PVH y los cambios morfológicos son inducidos
por productos específicos de los genes virales.
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Papovavirus
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Microbiología y Parasitología Médicas
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Papovavirus
De las tres etapas que se enumeran anteriormente se conoce muy poco. Las partículas
virales completas pueden ser observadas en la capa granular del epitelio infectado, pero no
en las capas más bajas. No se ha establecido que el virus provoque la lisis celular pues no
existen evidencias de este tipo de fenómeno. La liberación de las partículas virales maduras
ocurre en las capas córneas del epitelio queratinizado y tanto en los epitelios queratinizados
como en los epitelios mucosos, la infección por PVH provoca severas aberraciones nuclea-
res que reflejan la desestabilización y alteraciones cromosómicas de la célula infectada.
Patogenia y patología
Los papillomavirus presentan un tropismo específico por las células epiteliales e infec-
tan tanto el epitelio queratinizado como el mucoso. Se localizan en la piel, tracto anogenital,
cavidad oral, tracto respiratorio y conjuntiva, con una amplia gama de manifestaciones que
abarcan desde la infección asintomática hasta la aparición de signos y síntomas de importan-
cia clínica. Se reconoce la vía sexual más común de diseminación del virus.
La infección del cuello uterino por PVH puede ser asintomática o provocar una serie de
manifestaciones que varían desde la presencia de condilomas benignos hasta la ocurrencia
de alteraciones displásicas de diferentes grados y cáncer. Los exámenes citológicos e
histológicos constituyen la base del análisis de estas lesiones pues ofrecen suficiente infor-
mación para la evaluación clínica de los pacientes. La distinción de los diferentes estados
patológicos tiene un alto valor pronóstico, ya que mientras los condilomas casi siempre
permanecen como lesiones benignas, las neoplasias intraepiteliales cervicales (NIC) tienen
una alta potencialidad de progresar al cáncer invasivo.
La infección se inicia en las células indiferenciadas que forman las capas basales del
epitelio; este mecanismo es importante, ya que estas células en constante división constitu-
yen una fuente de ADN viral que es distribuido a las células hijas durante la mitosis. La
expresión de los genes está limitada en las capas basales, sin embargo, cuando las células
infectadas comienzan a madurar y a ascender a través del epitelio, los genomas del virus
continúan replicándose y se incrementa la actividad viral. El control de la expresión del virus
parece estar estrechamente ligado a la diferenciación epitelial y es el resultado de una com-
pleja interacción entre la célula y elementos virales reguladores.
Al nivel de queratinocitos la expresión de los genes de PVH puede manifestarse como
una coilocitosis o una displasia. La primera se considera patognomónica de la infección y se
caracteriza por la presencia de un halo perinuclear refringente y anormalidades nucleares que
incluyen irregularidad y aumento de tamaño. Las células epiteliales displásicas presentan
trastornos en la maduración y organización celular, irregularidades nucleares y un aumento
en el número de mitosis.
Estos cambios celulares se manifiestan al nivel tisular como:
Los PVH pueden producir verrugas o papillomas. La morfología de las mismas es varia-
ble, dependiendo del tipo y localización del epitelio infectado. Las lesiones sobre el epitelio
cutáneo de la vulva, pene y el área perianal son queratinizadas, mientras que las de la mucosa
epitelial de la vagina, cérvix o mucosa rectal son muy suaves o poco queratinizadas. Las
verrugas genitales se denominan condilomas acuminados cuando afloran a la superficie de
la piel y condilomas planos cuando no lo hacen. En los hombres el condiloma acuminado se
produce en el pene, alrededor del ano, periano y es raro encontrarlo en el escroto; en las
mujeres en el introito vaginal, vulva, periano, ano y raramente en el cérvix.
La displasia epitelial se presenta como la pérdida de la orientación normal de las células,
acompañada de alteraciones en el tamaño celular y la forma del núcleo. Estas anormalida-
des celulares han sido denominadas comúnmente como neoplasias intraepiteliales cer-
vicales o NIC.
95
Microbiología y Parasitología Médicas
Datos clínicos
De los 216 tipos de PVH existentes, aproximadamente 80 han sido totalmente
secuenciados y estudiados y han logrado la secuenciación parcial de otros, 120 tipos. Hasta
el momento se han reportado en la literatura internacional la clasificación de 77 tipos y el tipo
de lesión o enfermedad con la que se han visto asociados. Los PVH se han dividido en dos
grandes grupos: mucosos y cutáneos según el tipo de epitelio que infectan. Dentro de los
PVH cutáneos, más de 15 han sido casi exclusivamente asociados a la epidermodisplasia
verruciforme (EV), que es un raro trastorno dermatológico en el que los individuos afectados
por lesiones extensivas asociadas a PVH son incapaces de sanar de forma espontánea o bajo
tratamiento. El tracto genital es el principal reservorio de los PVH mucosos de los que se han
identificado actualmente alrededor de 40 tipos. Algunos PVH que afectan el tracto ano
96
Papovavirus
genital como los PVH 6 y 11 producen verrugas genitales y son predominantes entre otros
PVH que infectan otros sitios mucosos como el tracto respiratorio, la cavidad oral y la
conjuntiva. Otros tipos de PVH que también afectan el tracto ano genital como los PVH 16,
18, 45 y 31 se han visto asociados con el cáncer cervical. Otros dos tipos de PVH como el 13
y el 32 infectan exclusivamente la cavidad oral, donde se asocian con la patología conocida
como hiperplasia epitelial focal. El significado clínico de las lesiones asociadas a PVH está
determinado, fundamentalmente, por su localización, el tipo viral y los factores relacionados
con el hospedero.
Verrugas cutáneas. Las verrugas pueden aparecer en cualquier sitio de la piel, aunque
existen sitios favorecidos. La morfología de las verrugas es variable. Las verrugas comunes
son redondeadas con múltiples proyecciones cónicas (papilomatosis), que le confieren una
apariencia aterciopelada, localizándose, generalmente, en las manos donde aparecen en
varios sitios a la vez. Las verrugas plantares se localizan en la superficie plantar de los pies
y son caracterizadas por presentar una capa córnea ampliamente engrosada o hiperqueratosis.
Las verrugas planas pueden presentar o no papilomatosis, estas casi siempre aparecen de
forma múltiple y se localizan frecuentemente en los brazos, la cara y alrededor de las rodillas.
Las verrugas de fibras filamentosas comúnmente pueden ser encontradas en la cara y el
cuello. Las verrugas cutáneas son transmitidas de una persona a otra por contacto directo
con el área de tejido infectada o pueden ser transmitidas por contacto con objetos contami-
nados. En un individuo infectado la transmisión de la infección de un sitio a otro puede
ocurrir comúnmente por autoinoculación. Las verrugas aparecen, de forma general, en pe-
queña cantidad en el cuerpo y su talla es pequeña. Cuando estas aparecen en un número
mayor de lo común es posible que este hecho esté ligado a estados de inmunodeficiencia.
Las verrugas cutáneas rara vez aparecen antes de los 5 años y son más frecuentes en
niños mayores de esta edad y en adultos jóvenes. La escasa presencia de estas en personas
de edad avanzada se justifica por la inmunidad que han adquirido frente a estas infecciones
y a una menor exposición.
En actividades donde la piel puede ser dañada ligeramente, o en otros lugares donde el
virus puede ser transmitido de una persona a otra como las arenas de las playas o en las
piscinas, el contagio se facilita debido a un aumento en la exposición al virus, especialmente
por esta vía se produce la aparición de verrugas plantares. En otros casos, como en los
carniceros o en personas que manipulan alimentos cárnicos pueden presentar una alta inci-
dencia de verrugas en las manos; este hecho, probablemente asociado al trauma repetido,
asociado con este tipo de trabajo facilita la infección. Estas verrugas no son el resultado de
la transmisión de los papillomavirus animales al hombre sino que el traumatismo provocado
en la piel de las manos favorece la infección por el PVH tipo 7 que es el que se ha encontrado
en estos casos. Aunque la correlación del tipo viral con la lesión no es absoluta existe una
gran asociación entre el PVH 1 y las verrugas plantares profundas, entre el PVH 2 y las
verrugas comunes, entre los PVH 3 y 10 y las verrugas cutáneas planas y entre el PVH tipo
7 y las conocidas verrugas de carniceros.
Epidermodisplasia verruciforme. Esta es una rara enfermedad en la cual el paciente es
incapaz de resolver esta patología y algunas de las lesiones pueden progresar hacia la
malignidad. Está distribuida por todo el mundo y a pesar de ser una rara enfermedad se
caracteriza por presentarse en personas de una misma familia donde existe una historia de
consanguinidad parental, lo cual indica que los factores genéticos están involucrados en la
etiología de dicha enfermedad. La naturaleza del defecto genético o la manera precisa en que
se hereda no se conoce y en algunos pacientes este desorden puede conllevar a retardo
mental. La enfermedad, generalmente, comienza durante la infancia con lesiones verrugosas
múltiples de variado polimorfismo diseminadas en la cara, el tronco y las extremidades, las
cuales tienden a ser confluentes. En un paciente pueden aparecer dos tipos diferentes de
verrugas: verrugas planas y placas maculares rojizas parecidas a la pitiriasis versicolor. En
las verrugas planas presentes en estos pacientes se pueden detectar PVH tipo 3 y 10,
mientras que en las placas maculares rojizas se pueden identificar varios de estos tipos
virales (PVH 5, 8, 9, 12, 14, 15, 17, 19, 20, y 25), los cuales pocas veces se pueden detectar en
la población normal. En la mayoría de los casos, luego de algunos años del comienzo de la
enfermedad aparecen focos de transformación maligna en las placas maculares rojizas loca-
lizadas en sitios del cuerpo expuestos a la luz solar. Histológicamente, las lesiones pueden
97
Microbiología y Parasitología Médicas
98
Papovavirus
Inmunidad
La composición y competencia del sistema inmune indudablemente desempeña una
función importante en la influencia de las infecciones por PVH. Existe una probabilidad más
alta de la presencia del alelo Dqw3 del complejo mayor de histocompatibilidad clase II entre
pacientes con CC que entre individuos normales. La asociación entre alelos particulares del
complejo mayor de histocompatibilidad y el CC en humanos provoca un incremento en la
susceptibilidad a la infección por PVH o en la progresión a la enfermedad.
Evidencias patológicas y clínicas destacan la importancia de la respuesta inmune, espe-
cialmente de la respuesta celular. Se ha reportado que las verrugas son más frecuentes en
condiciones en que el funcionamiento de las células T está deprimido, y que las mismas
desaparecen cuando la inmunosupresión disminuye o se elimina. En pacientes con infeccio-
nes extensivas de papillomavirus genital se ha demostrado que la relación celular T4+/T8+
está alterada.
99
Microbiología y Parasitología Médicas
Diagnóstico
Los métodos utilizados se apoyan en el examen citológico e histológico, en la detección
del virus o sus productos y en los estudios serológicos.
A. Examen citomorfológico e histológico.
El diagnóstico de enfermedades cervicales se lleva a cabo con certeza por dos procedi-
mientos confiables: los exámenes citológicos y las biopsias.
El análisis citológico se realiza por la técnica descrita por Papanicolau y empleando el
sistema de clasificación establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1984,
donde los extendidos cervicales pueden incluirse dentro de 10 categorías:
1. No útil.
2. Negativo de células malignas.
3. Infección por PVH.
4. Displasia leve (NIC I).
5. Displasia moderada (NIC II).
6. Displasia severa (NIC III).
7. Carcinoma in situ.
8. Carcinoma invasor.
9. Célula neoplásica de otro origen.
10. Infecciones por gérmenes infecciosos específicos u otras observaciones.
100
Papovavirus
Está técnica ha sido utilizada en sus múltiples variantes para la detección de genomas de
PVH en muestras clínicas de tejidos o células infectadas. Aunque la Reacción en Cadena de
la polimerasa es mucho más sensible, la hibridación continúa siendo la técnica de referencia.
1. Dot-Blot (Hibridación en mancha).
Esta variante resulta de gran utilidad no solo para muestreos masivos de un gran número
de casos sino también para el análisis de los productos de la RCP y su comparación con
esta técnica. En esta variante el ADN es desnaturalizado por tratamientos alcalinos o con
calentamiento o ambos. Luego de este tratamiento desnaturalizante el ADN es inmoviliza-
do en un soporte sólido que puede ser un filtro de nitrocelulosa o nylon que se corta a la
talla deseada. Posteriormente, se hace reaccionar con un fragmento del genoma de PVH
(sonda) marcado de forma radiactiva, y si existe homología entre la sonda y la muestra, la
radiactividad persiste en el filtro y el híbrido puede ser detectado mediante autorradiografía.
Este método requiere poca cantidad de ADN (300 a 500 ng) para detectar la presencia del
virus; es una técnica de elevada sensibilidad que en muchos casos puede ser utilizada
como un amplificador de la respuesta de la técnica de PCR al hibridar los productos
amplificados con sondas específicas. Esta metodología permite amplificar varias veces la
señal en aquellos casos en que una electroforesis en gel de agarosa de los productos de la
RCP resulta de baja resolución y difícil de interpretar por el investigador debido a factores
subjetivos.
A pesar de que esta técnica es muy sensible en algunas ocasiones presenta la desventaja
de que pueden aparecer falsos positivos, lo que puede ser evitable y controlado, al modu-
lar las condiciones de hibridación y al extremar las condiciones de astringencia para así
lograr la mayor especificidad posible.
Esta técnica tiene una gran utilidad en la tipificación de infecciones por PVH al emplear
como sondas los genomas completos de los diferentes genotipos virales bajo condiciones
de alta astringencia o al emplear como sondas las regiones internas de los productos
amplificados por la RCP lo cual permite tipificar aun con más precisión los tipos de PVH
detectados de forma más frecuente con el empleo de oligonucleótidos consenso. Se utiliza
también para confirmar infecciones mixtas por PVH donde el resultado no puede ser
determinado si se utiliza la RCP al emplear oligonucleótidos consenso.
2. Hibridación in situ Filter.
En esta variante no se requiere una previa extracción y purificación del ácido nucleico. Las
células de la muestra se colocan directamente sobre el filtro y se les aplica un tratamiento
que provoca la lisis celular y deja expuesto el ADN, que posteriormente es desnaturalizado
y neutralizado, para hacerlo hibridar con la sonda marcada. Es un método simple, en el cual
también aparecen con cierta frecuencia casos falsos positivos.
3. Hibridación por Southern Blot.
Este método consiste en extraer el ADN a partir de las muestras clínicas, digerirlo con
enzimas de restricción, separar los fragmentos de restricción en un gel de agarosa, desna-
turalizar el ADN en el gel para transferirlo a un filtro de nitrocelulosa o membrana de nylon
y finalmente hibridar los fragmentos inmovilizados en la membrana o filtro con una sonda
marcada. El Southern Blot es considerado la técnica de referencia para la tipificación de
PVH y su especificidad está determinada por un control adecuado de las condiciones de
hibridación. Presenta un bajo límite de detección de ADN que corresponde aproximada-
mente a 106 genomas de PVH por muestra; cuando el número de copias está por debajo de
este valor las muestras pueden ser interpretadas como falsos negativos. Para garantizar
que la cantidad de ADN esté por encima del límite de detección y evitar la obtención de
falsos negativos es necesaria una cantidad de 5 a 10 µg de ADN.
101
Microbiología y Parasitología Médicas
102
Papovavirus
Condiciones de amplificación:
1. Número de ciclos: la reacción estándar requiere de 30 a 40 ciclos. Todos los ciclos son
iguales, excepto el primero que tiene un paso de desnaturalización prolongado, y el último
que presenta un largo tiempo de extensión.
2. Temperatura: una temperatura de desnaturalización de 94 ºC es adecuada en la mayoría de
los casos. La temperatura de hibridación oscila entre 40 y 60 ºC, depende de la composi-
ción de nucleótidos de los cebadores y esta determina la especificidad de la reacción de
amplificación; se determina con el empleo de la siguiente fórmula: Ta = Tm - 5 ºC = 2(A + T)
+ 4(G + C) - 5 ºC, donde Ta es la temperatura de hibridación del cebador y Tm su temperatura
de fusión. La temperatura de elongación que garantiza un funcionamiento óptimo de la Taq
polimerasa es 72 ºC.
3. Tiempo de reacción: el primer ciclo de desnaturalización necesita entre 5 y 10 min, que se
reduce a solo uno en el resto de los ciclos. El tiempo de hibridación es variable y depende
de la temperatura de hibridación de los cebadores; oscila de 20 a 120 s. El tiempo de
elongación varía en función de la longitud del fragmento a amplificar.
Contaminaciones:
Por la alta sensibilidad de la técnica, las contaminaciones constituyen un serio proble-
ma. Pueden estar dadas por varios factores y producen con facilidad resultados falsos
positivos. Las tres fuentes fundamentales de contaminación son las muestras clínicas entre
las que se produce con facilidad intercambio de material genético, los reactivos contamina-
dos, y por último, la acumulación de productos de la RCP por la amplificación repetida de una
misma secuencia en el laboratorio. Se recomienda para evitarlas utilizar soluciones dispensa-
das en alícuotas de forma previa, emplear pipetas de desplazamiento positivo, separar física-
mente el área de reacción del área de análisis de los productos amplificados, e incluir contro-
les negativos y positivos entre otras medidas.
También pueden aparecer resultados falsos negativos debido a la alteración de alguno
de los parámetros o condiciones de la reacción, la presencia de un bajo número de copias, o
la existencia de variabilidad en el genoma, por lo que se recomienda que los cebadores deben
ser complementarios a secuencias dianas de regiones conservadas.
La PCR es la técnica más sensible empleada hasta el momento en la detección de ADN
de PVH. Para la obtención de resultados positivos en muestras clínicas son necesarias pocas
copias virales. La sensibilidad depende de varios factores, que incluyen la variante de ampli-
ficación utilizada, la especificidad de los cebadores y el modo de detección de los productos
amplificados. Puede detectarse un solo tipo viral con la utilización de cebadores que se unan
a secuencias específicas de este, o pueden detectarse varios tipos simultáneamente ya sea
con el uso de una mezcla de cebadores específicos o con el empleo de cebadores generales
o consenso.
Los cebadores consenso se seleccionan al tener en cuenta la existencia de secuencias
conservadas entre varios tipos de PVH. Su utilización ha reportado ventajas respecto a los
cebadores específicos, ya que con ellos se amplía el espectro de detección de PVH, pueden
detectarse tipos de PVH no secuenciados, e incluso tipos desconocidos.
La tipificación está limitada, frecuentemente, a los tipos más comunes y se lleva a cabo
por secuenciación, análisis con enzimas de restricción, hibridación con sondas específicas o
por una PCR adicional para un determinado número de tipos.
Actualmente la reacción en cadena de la polimerasa ha permitido conocer que cerca de
20 tipos de PVH están asociados a carcinomas y son considerados de alto riesgo, entre ellos
los PVH 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 54, 56, 58, 59 y 66; y que otro grupo diferente de tipos
se asocia a lesiones cervicales benignas y representan un bajo riesgo de desarrollar cáncer
invasivo, como por ejemplo, los siguientes tipos, PVH 6, 11, 34, 40, 42, 43 y 44. Debido a esto
se han desarrollado muchos procedimientos diagnósticos basados en la clasificación de PVH
en grupos con diferentes comportamientos biológicos en lugar de la tipificación individual.
Esta técnica no solo se emplea en la detección de genomas de PVH y su tipificación, sino
también en la determinación del estado físico del genoma del virus en las lesiones. Se piensa
que la integración del ADN viral en el cromosoma de la célula hospedera es esencial para la
progresión al cáncer. La región E2 es frecuentemente escindida en el proceso de integración.
103
Microbiología y Parasitología Médicas
Una PCR en el que los cebadores se unan a esta región permite determinar el estado episomal
o integrado del genoma de PVH en las células infectadas.
Serología. El desarrollo de técnicas serológicas que permitan la detección de anticuerpos
específicos contra los diferentes tipos de PVH está limitado por la gran cantidad de tipos
existentes y la alta homología que presentan las proteínas de la cápside de estos virus. Otra
dificultad está referida a la obtención de la cantidad necesaria de antígeno viral para estas
pruebas, ya que PVH no se replica in vitro y en las lesiones existe poca cantidad de virus
intactos o cápsides proteicas. El empleo de técnicas de biología molecular ha permitido hasta
cierto punto superar este problema, pues se han creado de forma artificial antígenos
recombinantes y péptidos sintéticos para emplearlos en la detección de anticuerpos especí-
ficos en el suero de pacientes.
La serología es de gran ayuda en estudios epidemiológicos porque permite realizar
análisis inmediatos o retrospectivos de la infección por PVH. La detección de anticuerpos
específicos contra determinados tipos de virales considerados de alto riesgo, permite definir
qué pacientes pueden desarrollar carcinoma cervical.
Propagación en cultivo de tejidos. Ninguno de los papillomavirus conocidos hasta el
momento ha sido propagado exitosamente en cultivo celular. Cuando los viriones derivados
de extractos de verrugas son inoculados en cultivo de queratinocitos el ADN se replica en
forma extra-cromosomal y solo se transcriben algunos genes virales; sin embargo, no se
ensamblan partículas virales, ni se sintetizan proteínas de la cápside, no se produce efecto
citopático y el ADN viral se pierde luego de unos pocos pases. En el cultivo de queratinoci-
tos de verrugas tampoco se ha obtenido progenie viral.
Los fallos en la propagación del virus en queratinocitos pueden radicar en que la dife-
renciación celular completa que se requiere para la producción de partículas virales no se
lleva a cabo en ninguno de los cultivos de tejidos estudiados.
Se han podido obtener poblaciones virales cuando se exponen fragmentos de tejido
susceptibles (epitelio cervical) frente a extractos de condilomas que contienen viriones de
PVH 11, y estos son transplantados debajo de la cápsula renal de ratones desnudos carentes
de timo. Las células de estos tejidos se multiplican, forman quistes y luego de un período de
tres a seis meses aparecen efectos citopáticos y una arquitectura celular similar a la del
condiloma. En el sistema se producen proteínas virales de la cápside y PVH 11 infeccioso,
que puede conservarse mediante pases en este mismo sistema experimental. Otros tipos de
PVH no se han logrado multiplicar de esta forma.
Epidemiología
La asociación entre un agente etiológico transmisible sexualmente y el cáncer cervical
ha sido reconocida desde hace varias décadas y apoyada por múltiples evidencias
epidemiológicas. Los datos históricos incluyen:
104
Papovavirus
las NIC III y el CC invasivo son más probables entre mujeres de edad avanzada. Las NIC son
importantes clínicamente, ya que se piensa que sus grados II y III son precursores del CC
invasivo.
Las infecciones por PVH pueden hacerse latentes o ser eliminadas por el individuo,
posiblemente a través de mecanismos de control inmunológicos. Datos preliminares sugie-
ren que el ADN de PVH puede permanecer indetectable por un período de uno a dos años
después de la infección.
La infección genital por PVH es común en los hombres, apareciendo condiloma acuminado
en el pene, escroto y a veces en la ingle. La enfermedad maligna en el hombre tiene baja
incidencia, aunque se ha visto que en hombres homosexuales afectados por el VIH el cáncer
anal asociado a PVH ha alcanzado índices más elevados en los últimos años que el cáncer
cervical en la población femenina. Este es un elemento de importancia relevante que se ha
publicado recientemente sobre la base de estudios realizados en amplios grupos de hombres
homosexuales en Estados Unidos.
Las infecciones de la mucosa y los genitales se incrementan cada año a miles de casos
ocurriendo usualmente en individuos de 18 a 30 años en plena actividad sexual. Esto conlle-
va a un aumento del riesgo a padecer carcinoma en el cérvix o en otras áreas del tracto
genital.
Estudios recientes en los que se han utilizado técnicas como la PCR revelan que solo
una pequeña proporción de individuos positivos a PVH desarrolla enfermedad detectable
clínicamente, sugiriendo que la infección con el virus puede no ser suficiente para el desarro-
llo de enfermedad cervical y que debe ser considerada la influencia de varios factores en la
patogénesis del cáncer.
La temprana edad de las primeras relaciones sexuales y el número de parejas son facto-
res de riesgo para la enfermedad cervical. Una temprana edad puede ser uno de los factores
de riesgo más importantes, ya que el período de maduración sexual es una etapa de alta
actividad regeneradora que permite la expansión lateral de células que portan el genoma viral
y una rápida proliferación de células infectadas. El aumento del número de parejas incrementa
la probabilidad de contraer PVH, ya que es mayor la posibilidad de contacto con individuos
infectados.
Una gran cantidad de evidencias asocia el hábito de fumar y el CC. Estudios realizados
empleando la PCR en los que los pacientes infectados fueron divididos en grupos con
lesiones de alto y bajo grado demostraron que el mayor porcentaje de fumadores se encon-
traba en los grupos de individuos con lesiones de alto grado. Además, se ha detectado
nicotina en las secreciones mucosas del cérvix de mujeres fumadoras y se plantea que los
productos del tabaco pueden producir un decrecimiento en las concentraciones de células
de Langerhans en el epitelio cervical normal, provocando un déficit inmunológico que per-
mite la infección y persistencia del virus.
Algunos estudios estadísticos realizados en Cuba y otros países como Colombia, Espa-
ña y Estados Unidos sugieren una relación entre la infección por PVH y el uso de
anticonceptivos orales. Se plantea que este es un factor que puede incrementar la expresión
del genoma del virus en la mucosa cervical de mujeres que utilizan esta forma de
anticoncepción.
Efectos protectores con respecto al riesgo de padecer CC han sido atribuidos a la dieta,
especialmente al consumo frecuente de comidas ricas en beta carotenos, vitamina C y en
menor cantidad vitamina A. Es probable que este factor sea importante en la explicación de
las diferencias regionales que existen en la incidencia de CC en varios países.
La multiparidad fue un factor considerado en el pasado, pero ha perdido importancia, y
actualmente se piensa que tener hijos no sea un acontecimiento causal importante. Dos
estudios realizados en Estados Unidos y América Latina respectivamente demuestran la
independencia del número de partos del riesgo de las mujeres de padecer CC.
Otros factores descritos son la predisposición genética como factor individual que
determina diferencias en la susceptibilidad entre los individuos, los componentes del esper-
ma y el fluido seminal y el probable papel que puedan desempeñar otras enfermedades de
transmisión sexual.
El conocimiento de los factores de riesgo epidemiológicos y el efecto de los mismos en
la biología molecular de la célula y de PVH ha permitido grandes progresos en la compren-
sión de la patogénesis del CC.
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Microbiología y Parasitología Médicas
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Papovavirus
RESUMEN
La familia Papovaviridae se encuentra dividida en dos subfamilias, Polyomavirinae y
Papillomavirinae. Esta familia se caracteriza, en general, porque los virus que la integran
presentan talla pequeña, virión desnudo, cápside icosaédrica, genoma de ADN circular de
doble cadena superenrollado y el núcleo constituye el sitio donde ocurre la multiplicación
viral. Los papillomavirus integran la subfamilia Papillomavirinae y sus miembros se carac-
terizan por presentar genomas más grandes, y por su importancia en las enfermedades
humanas. La organización del genoma difiere significativamente entre las dos subfamilias.
Los virus que integran la subfamilia Polyomavirinae se conocen con el nombre genérico de
Polyomavirus e infectan principalmente animales de diferentes especies incluyendo aves,
roedores, conejos, ganado, hámsteres y primates, presentando un rango estrecho de hospe-
deros. Este grupo viral no causa tumores en sus huéspedes naturales, sin embargo, pueden
inducir transformación en células de cultivo y causar tumores en animales de experimenta-
ción.
Existen dos polyomavirus humanos que fueron aislados, en 1971, y se conocen como
BKV y JCV. Ambos infectan humanos en edades tempranas, están distribuidos ampliamente
a escala mundial y se mantienen de forma latente en la mayoría de la población sin causar
infección aparente. Los papillomavirus comprenden un amplio grupo viral que incluye hasta
la actualidad un total de 216 tipos identificados. Se presentan con una marcada heterogenei-
dad siendo los papillomavirus humanos (PVH) los de mayor importancia médica. Las infec-
ciones producidas por estos virus causan una gran variedad de lesiones benignas que
incluyen las conocidas verrugas o papilomas, quistes epiteliales, neoplasias intraepiteliales
y papilomatosis anogenital, orolaríngea y faríngea, así como queratoacantomas y otros tipos
de hiperqueratosis. Este grupo de virus también se ha visto asociado a la etiología de la
mayoría de los cánceres humanos. Específicamente los PVH tipo 16 y 18 han sido identifica-
dos como agentes causales de al menos el 90 % de los cánceres cervicouterinos y al 50 % de
otros tipos de cáncer.
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Microbiología y Parasitología Médicas
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