Diabetes
La diabetes es una enfermedad crónica que se presenta cuando el páncreas no secreta
suficiente insulina o cuando el organismo no logra utilizar eficazmente la insulina que
produce. La insulina es una hormona que regula la concentración de glucosa en la
sangre. Un efecto común de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (es decir, la
glucemia elevada) que, con el tiempo, daña gravemente muchos órganos y sistemas
del organismo, sobre todo los nervios y los vasos sanguíneos.
En 2022, el 14% de los mayores de 18 años vivían con diabetes, lo que supone un
aumento con respecto al porcentaje en 1990, que era del 7%. En 2022, más de la mitad
(59%) de los adultos de 30 años o más que vivían con diabetes no tomaban medicación
alguna contra esta afección. El porcentaje más bajo desde el punto de vista de la
cobertura del tratamiento contra la diabetes se registró en los países de ingreso
mediano bajo.
En 2021, la diabetes provocó 1,6 millones de muertes, con el 47% de los fallecidos
menores de 70 años. Además, 530,000 personas murieron por nefropatía diabética y la
hiperglucemia causó el 11% de las muertes cardiovasculares. Desde 2000, la
mortalidad por diabetes ha aumentado, aunque las muertes por enfermedades no
transmisibles han disminuido un 20% globalmente.
Los síntomas de la diabetes incluyen sed intensa, aumento en la frecuencia de la orina,
visión borrosa, cansancio y pérdida de peso involuntaria. En la diabetes tipo 2, estos
pueden ser leves y tardar años en aparecer. Con el tiempo, la enfermedad puede
dañar vasos sanguíneos del corazón, ojos, riñones y nervios, aumentando el riesgo de
infartos, derrames e insuficiencia renal. También puede causar pérdida de visión y
problemas en los pies, como úlceras y amputaciones.
La diabetes de tipo 1 se caracteriza por una producción baja de insulina y requiere la
administración diaria de esta hormona. En 2017, había 9 millones de personas con
diabetes tipo 1, principalmente en países de ingresos altos. La causa y prevención de
esta diabetes aún no se conocen. La diabetes de tipo 2 afecta cómo el cuerpo utiliza la
glucosa para energía, dificultando el uso adecuado de la insulina. Esto puede aumentar
el azúcar en sangre si no se trata y causar daños graves con el tiempo, especialmente a
nervios y vasos sanguíneos. Se puede prevenir mediante el control del sobrepeso,
ejercicio y factores genéticos. Es importante un diagnóstico precoz a través de
exámenes médicos regulares. Más del 95% de las personas con diabetes tienen tipo 2,
que antes se consideraba solo en adultos, pero ahora también afecta a niños.