0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas6 páginas

Equilibrio Intestinal y Energía Vital

El documento aborda la importancia de la microbiota intestinal en la salud, destacando su papel en la digestión, el sistema inmunitario y su relación con diversas patologías. Se enfatiza la necesidad de mantener un equilibrio microbiano a través de la alimentación, el consumo de probióticos y prebióticos, así como la importancia de una dieta rica en fibra. Además, se discuten aspectos relacionados con la producción de energía, el sistema cardiovascular y la salud digestiva, ofreciendo consejos para mejorar el bienestar general.

Cargado por

virginia
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas6 páginas

Equilibrio Intestinal y Energía Vital

El documento aborda la importancia de la microbiota intestinal en la salud, destacando su papel en la digestión, el sistema inmunitario y su relación con diversas patologías. Se enfatiza la necesidad de mantener un equilibrio microbiano a través de la alimentación, el consumo de probióticos y prebióticos, así como la importancia de una dieta rica en fibra. Además, se discuten aspectos relacionados con la producción de energía, el sistema cardiovascular y la salud digestiva, ofreciendo consejos para mejorar el bienestar general.

Cargado por

virginia
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INDICADORES DE SISTEMAS APOYO

Equilibrio Microbiano Intestinal

El término "microflora" o "microbiota" intestinal hace referencia al ecosistema microbiano que coloniza el
tracto gastrointestinal. Los instrumentos de biología molecular desarrollados recientemente sugieren
que todavía se ha de describir una parte sustancial de las comunidades bacterianas del intestino
humano. No obstante, están bien documentados la relevancia y el impacto de las bacterias residentes
en la fisiología y la patología del huésped. Las principales funciones de la microflora intestinal incluyen
(1) actividades metabólicas que se traducen en recuperación de energía y nutrientes, y (2) protección
del huésped frente a invasión por microorganismos extraños. Las bacterias intestinales desempeñan un
papel esencial en el desarrollo y la homeostasis del sistema inmunitario. Los folículos linfoides de la
mucosa intestinal son áreas principales para la inducción y la regulación del sistema inmune. Por otra
parte, se dispone de evidencias que implican a la microbiota intestinal en ciertos procesos patológicos,
incluyendo el fallo multi-orgánico, el cáncer de colon y la enfermedad inflamatoria intestinal.

Es evidente que no hace falta seguir demostrando la importancia de la flora intestinal en nuestra salud y
nuestro bienestar. En caso de desequilibrio, es esencial ayudar a nuestra flora a reconstituirse y
regenerarse. Un exceso de azúcares rápidos favorece la proliferación de las bacterias de fermentación,
demasiada carne favorece las bacterias de putrefacción, etc. Y si nuestra alimentación no contiene fibra
(que constituye la alimentación natural de las bacterias buenas), las bacterias de putrefacción
predominan y aparece el desequilibrio. Así se comprende mejor por qué una carencia de fibra en
nuestra alimentación puede generar problemas de tránsito a largo plazo. La regeneración de la flora
intestinal mediante el consumo de fibra y la aportación de probióticos y prebióticos es por tanto esencial
para evitar alteraciones del tránsito intestinal. El consumo de este tipo de producto durante 10 días al
mes permite reducir las molestias intestinales y alargar el tiempo que transcurre entre dos periodos de
tránsito intestinal difícil o irregular.

Los probióticos, como las bacterias de la familia de los lactobacilos y las bifidobacterias, son la solución
a una flora alterada. Esta aportación de bacterias buenas permitirá que superen a las malas y, de esta
manera, se podrá restablecer el equilibrio. La flora podrá cumplir de nuevo sus funciones y todo el
organismo lo notará. Hay muchos estudios realizados en seres humanos que demuestran la capacidad
de los probióticos (asociados o no a los prebióticos) para acelerar el tránsito intestinal y estimular el
peristaltismo. En particular, diversos estudios sobre las bifidobacterias han demostrado la capacidad
que tienen para reducir la duración del tránsito intestinal en las mujeres de buena salud, así como en las
personas mayores. Estos efectos se notan sobre todo en las personas que presentan molestias
relacionadas con un tránsito intestinal irregular. Los probióticos actúan modificando el equilibrio de la
flora microbiana en el intestino mediante la producción de ácidos grasos de cadena corta y aumentando
la eficacia global de la digestión. Los ácidos grasos de cadena corta, producidos por la flora bacteriana,
reducen también el pH en el intestino, lo que, a su vez, puede modificar la consistencia de las heces y
estimular el peristaltismo intestinal. Por lo tanto, a las personas que padecen molestias intestinales
(flatulencias, tránsito irregular o alterado, hinchazón, etc.) les conviene disminuir la proporción de estas
cepas metanógenas en el colon y favorecer las cepas no productoras de metano, como las
bifidobacterias, los lactobacillus y los s. thermophilus.

Por otro lado, los prebióticos suelen ser fibras, que también son indispensables para el equilibrio
adecuado de la flora, ya que constituyen los alimentos de los probióticos. Estas fibras llegan sin digerir
al colon y, por lo tanto, pueden servir directamente de alimento a las bacterias. La mayoría de los
efectos beneficiosos reivindicados por los prebióticos están asociados a la mejora de funciones
intestinales y metabólicas como, por ejemplo, el aumento de la expresión de ácidos grasos de cadena
corta, o incluso el aumento del peso fecal (para facilitar el tránsito intestinal). Hay estudios que han
demostrado que los prebióticos como los FOS, asociados a los probióticos, aumentan la cantidad de
bifidobacterias y lactobacilos en el intestino e inhiben determinadas bacterias potencialmente
patógenas. Estos efectos beneficiosos para la flora intestinal conllevan menos flatulencias y menos
alteraciones del tránsito intestinal. La alcachofa, los plátanos, el ajo, los guisantes, etc. son ricos en
prebióticos.

Producción de Energía

El organismo humano necesita proveerse de energía a través de los alimentos. Los llamados macro-
nutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas) que constituyen los alimentos son las fuentes de energía
(calorías) para nuestro óptimo funcionamiento. Una vez digeridos hasta sus elementos más básicos, son
absorbidos en el intestino y distribuidos a través del sistema circulatorio por todas las células del organismo.
En el interior de las células los nutrientes energéticos se integran en un proceso metabólico, es decir, en una
serie de reacciones químicas que tienen, como resultado final, la producción de la molécula de ATP. El ATP
es la “moneda” energética para nuestras funciones vitales. Para que este proceso se dé de forma eficaz
debe haber suficiente cantidad de Coenzima Q10 o Ubiquinona.

En muchas ocasiones nos ha pasado que nos hemos quedado escasos de energía y sin fuerzas para
poder hacer frente a los actos que llevamos a cabo a diario. Esto se debe a que las reservas del
organismo han fallado, y por ello es necesario que sepamos su mecanismo de acción para tener claro
en cada momento qué es lo correcto que debemos hacer para estar siempre a punto y tener la energía
necesaria para poder con el ejercicio. La clave de la energía está en el glucógeno. El índice glucémico
de los alimentos marca la cantidad de calorías que éstos contienen y que nuestro cuerpo convertirá en
glucógeno que quemaremos para crear energía. El problema de esto es que un exceso de glucógeno
sin consumir acaba siendo almacenado en el organismo en forma de grasa.

Pero como todos sabemos la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma, por ello vamos a ver
los diferentes niveles que tenemos de obtención de energía. El primer nivel y el más habitual es recibir la
energía directamente de las reservas de glucógeno que obtenemos directamente de los alimentos. Este
glucógeno se quema en las células para obtener energía. Es la forma más rápida de conseguir energía, y por
eso es adecuado y necesario que las personas que tienen una actividad física elevada consuman alimentos
con altas dosis de glucógeno, ya que de esta manera mantendrán las pilas cargadas todo el día.
El siguiente paso para obtener energía tiene lugar cuando se acaba el glucógeno y no reponemos con más
alimento. En este paso el organismo echa mano de las reservas de grasa de las que dispone, que
transformará en energía. Es un proceso más lento de obtención de energía, pero es mediante el cual se
consigue la pérdida de peso y de grasa.

En último lugar está la fase más crítica del proceso de obtención de energía, ya que tiene lugar cuando
el cuerpo agota las anteriores formas de obtención de energía. Consiste en que el organismo una vez
haya consumido el glucógeno y la grasa echará mano de las fibras musculares, consiguiendo que se
consuman en sí mismas. Llegar a este nivel es complicado, pero las personas que tienen pocas
reservas de grasa pueden padecerlo si no reponen el glucógeno consumido y siguen realizando
ejercicio de alta intensidad.

Sistema Cardiovascular

El sistema circulatorio posee como función el distribuir los nutrientes, oxigeno a las células y recoger los
desechos metabólicos que se han de eliminar después por los riñones, en la orina, y por el aire exalado
en los pulmones, rico en dióxido de carbono (CO2). De toda esta labor se encarga la sangre, que está
circulando constantemente. Además, el aparato circulatorio tiene otras destacadas funciones: interviene
en las defensas del organismo, regula la temperatura corporal, etc. La sangre que corre por las venas
de un ser humano es solo una parte del complejo sistema cardiovascular, o sistema circulatorio. Este
está constituido por 3 elementos que trabajan en conjunto: el corazón, los vasos sanguíneos y en
definitiva, la sangre. El sistema cardiovascular se encarga del transporte de sangre oxigenada hacia
todas las partes del cuerpo y de las sustancias de desecho hacia el hígado y los riñones para ser
liberadas del organismo. Es, como se puede ver, un sistema que nutre a las células y tejidos y purifica el
cuerpo.

El corazón es junto al cerebro el órgano más importante del cuerpo. Pero no lo cuidamos como debiéramos.
El 32% de los fallecimientos en España se producen por problemas cardiovasculares. En hombres es muy
frecuente el infarto de miocardio. En mujeres, el infarto cerebral. El 32% de los fallecimientos en España son
por problemas cardiovasculares. Podemos hacer mucho por mimar nuestro corazón. Entre las pautas que se
recomiendan, está para empezar el ejercicio físico regular. Lo ideal es practicar deporte 20 minutos, tres días
a la semana. Cualquier actividad es buena siempre que esté adaptada a la edad, condiciones y situación
cardiovascular de cada persona. La otra medida básica para cuidar el corazón es lo que comemos. Hay que
tener hábitos alimenticios saludables como evitar el exceso de calorías, desbancar de nuestra vida los
azúcares refinados, disminuir o evitar las grasas saturadas, quitar las grasas trans, reducir la sal y reducir o
evitar el alcohol sin polifenoles (casi todos salvo el vino tinto). Sabiendo ya lo que debemos evitar,
busquemos las bases de lo que sí debe estar presente en nuestra dieta diaria. La propuesta saludable es la
dieta mediterránea. Es una dieta baja en grasas saturadas, azúcares e hidratos de carbono refinados y muy
rica en fibra, grasas monoinsaturadas, vitaminas A, B, C y D y antioxidantes. Se compone de aceite de oliva,
frutas, verduras, legumbres, cereales, pescados, condimentos, especias y vino. Es pobre en carnes y
lácteos.

Sistema Gastrointestinal

El aparato digestivo, que se extiende desde la boca hasta el ano, se encarga de recibir los alimentos,
fraccionarlos en nutrientes (un proceso conocido como digestión), procurar su absorción por parte del
torrente sanguíneo y eliminar del organismo los restos de alimentos no digeribles. El aparato digestivo
se denomina a veces aparato gastrointestinal, pero ninguna de estas denominaciones describe
completamente las funciones o componentes del mismo. Los órganos del aparato digestivo también
producen factores de coagulación de la sangre y hormonas que no tienen relación con la digestión,
ayudan a eliminar sustancias tóxicas de la sangre y modifican químicamente (metabolizan) los
fármacos.

La cavidad abdominal es el espacio que contiene los órganos digestivos. Está limitada por la pared
abdominal en la parte anterior (compuesta por capas de piel, grasa, músculo y tejido conjuntivo), la
columna vertebral en la posterior, el diafragma en la superior y los órganos pélvicos en la inferior. Está
recubierta, al igual que la superficie externa de los órganos digestivos, por una membrana llamada
peritoneo.

Los expertos han reconocido la existencia de una fuerte conexión entre el aparato digestivo y el cerebro.
Por ejemplo, los factores psicológicos influyen mucho en las contracciones del intestino, la secreción de
enzimas digestivas y otras funciones del aparato digestivo. Incluso la susceptibilidad a infecciones, que
conduce a diversos trastornos digestivos, está fuertemente influenciada por el cerebro. A su vez, el
aparato digestivo tiene influencia sobre el cerebro. Por ejemplo, las enfermedades de larga duración o
recurrentes [como el síndrome del intestino irritable o el colon irritable, la colitis ulcerosa y otras
enfermedades dolorosas] afectan a las emociones, la conducta y la actividad diaria. Esta asociación de
doble sentido se ha denominado eje cerebro-intestinal.

El sistema digestivo descompone los alimentos que comemos en los nutrientes que el cuerpo necesita.
Si descuidamos la salud digestiva, el cuerpo podría tener problemas para digerir los alimentos y
absorber los nutrientes. La salud digestiva se ve directamente afectada por los alimentos que comemos
y el estilo de vida que llevamos. Al tomar medidas para mejorar la salud digestiva, el sistema digestivo
funcionará de manera más eficiente, mejorará la salud en general y la sensación de bienestar.

Consejos para mejorar la salud digestiva:

Consume una dieta rica en fibra. El consumo de una dieta que sea alta en fibra y rica en granos
enteros, verduras, legumbres y frutas puede mejorar tu salud digestiva. Una dieta rica en fibra ayuda a
mantener los alimentos moviéndose a través de tu tracto digestivo, haciendo que sea menos probable
que sufras de estreñimiento. Una dieta alta en fibra también puede ayudar a prevenir o tratar diversas
afecciones digestivas, como la diverticulosis, hemorroides y el síndrome de intestino irritable. Además,
puede ayudarle a alcanzar o mantener un peso saludable.

Obtener fibra insoluble y soluble. Es importante consumir ambos tipos de fibra, ya que cada una
ayuda a tu sistema digestivo de diferentes maneras. La fibra insoluble, también conocida como fibra, no
puede ser digerida por el cuerpo y por lo tanto ayuda a dar volumen a las heces. La fibra soluble atrae
agua y puede ayudar a prevenir las heces que son demasiado aguadas. Buenas fuentes de fibra
insoluble incluyen el salvado de trigo, verduras y granos enteros; obtén la fibra soluble de salvado de
avena, nueces, semillas y legumbres.

Limitar los alimentos que son altos en grasa. En general, los alimentos grasos tienden a ralentizar el
proceso digestivo, haciéndolo más propenso al estreñimiento. Sin embargo es importante consumir un
poco de grasa en tu dieta.

Elegir carnes magras. La proteína es una parte esencial de una dieta saludable, pero los cortes grasos
de carne puede conducir a una digestión incómoda. Cuando comas carne, elige cortes magros, como el
lomo de cerdo y las aves de corral sin piel.
Incorporar los probióticos en la dieta. Los probióticos son las bacterias saludables presentes de
forma natural en el tracto digestivo. Ayudan a mantener el cuerpo saludable mediante la lucha contra los
efectos de una mala alimentación, los antibióticos y el estrés. Además, los probióticos pueden mejorar la
absorción de nutrientes, ayudan a descomponer la lactosa, fortalecer tu sistema inmunológico, e incluso
ayuda a tratar el síndrome del intestino irritable. Come una buena fuente de probióticos, como el yogur
bajo en grasa o el kéfir diariamente.

Comer en las horas prevista. El consumo de tus comidas y meriendas en un horario regular puede
ayudar a mantener tu sistema digestivo en perfectas condiciones. Trata de sentarse para el desayuno,
almuerzo, cena y meriendas a la misma hora cada día.

Mantenerse hidratado. Beber mucha agua y alimentos hidratantes es bueno para tu salud digestiva. El
agua en tu sistema digestivo ayuda a disolver las grasas y la fibra soluble, lo que permite que estas
sustancias pasen más fácilmente.

Omitir los malos hábitos: evita el tabaquismo, el exceso de cafeína y alcohol. Los licores, el café y los
cigarrillos pueden interferir con el funcionamiento de tu sistema digestivo, y dar lugar a problemas como
úlceras de estómago y acidez estomacal.

Hacer ejercicio con regularidad. El ejercicio regular ayuda a mantener los alimentos en movimiento a
través de tu sistema digestivo, reduciendo el estreñimiento; puede ayudar a mantener un peso
saludable, lo que es bueno para tu salud digestiva. Haz del ejercicio un hábito.

Controlar el estrés. Demasiado estrés o ansiedad puede hacer que tu sistema digestivo no funcione
correctamente. Busca reducir el estrés con actividades que disfrutes y practicalas con regularidad.

Lo que se come y la calidad de la salud digestiva están entrelazados. Estas estrategias ayudarán a
asegurar de que siempre sea una relación feliz.

Sistema Hormonal

Aunque muy pocas veces pensamos en el sistema endocrino, éste influye sobre casi todas las células,
órganos y funciones del organismo. El sistema endocrino es fundamental para regular el estado de ánimo, el
crecimiento y el desarrollo, el funcionamiento de los distintos tejidos y el metabolismo, así como la función
sexual y los procesos reproductores. Generalmente el sistema endocrino se encarga de procesos corporales
que ocurren lentamente, como el crecimiento celular. Los procesos más rápidos, como la respiración y el
movimiento corporal, están controlados por el sistema nervioso. Pero, a pesar de que el nervioso y el
endocrino son sistemas distintos, a menudo colaboran para ayudar al organismo a funcionar
adecuadamente. Las piezas fundamentales de sistema endocrino son las hormonas y las glándulas. En
calidad de mensajeros químicos del cuerpo, las hormonas transmiten información e instrucciones entre
conjuntos de células. Aunque por el torrente sanguíneo circulan muchas hormonas diferentes, cada tipo de
hormona está diseñado para repercutir solamente sobre determinadas células.

La liberación de hormonas está regulada también por la cantidad de sustancias circulantes en sangre, cuya
presencia o utilización queda bajo control hormonal. Los altos niveles de glucosa en la sangre estimulan la
producción y liberación de insulina mientras que los niveles reducidos estimulan a las glándulas
suprarrenales para producir adrenalina y glucagón; así se mantiene el equilibrio en el metabolismo de los
hidratos de carbono. De igual manera, un déficit de calcio en la sangre estimula la secreción de hormona
paratiroidea, mientras que los niveles elevados estimulan la liberación de calcitonina por la tiroides.

La función endocrina está regulada también por el sistema nervioso, como lo demuestra la respuesta
suprarrenal al estrés. Los distintos órganos endocrinos están sometidos a diversas formas de control
nervioso. La médula suprarrenal y la hipófisis posterior son glándulas con rica inervación y controladas de
modo directo por el sistema nervioso. Sin embargo, la corteza suprarrenal, la tiroides y las gónadas, aunque
responden a varios estímulos nerviosos, carecen de inervación específica y mantienen su función cuando se
trasplantan a otras partes del organismo. La hipófisis anterior tiene inervación escasa, pero no puede
funcionar si se trasplanta.

Se desconoce la forma en que las hormonas ejercen muchos de sus efectos metabólicos y morfológicos. Sin
embargo, se piensa que los efectos sobre la función de las células se deben a su acción sobre las
membranas celulares o enzimas, mediante la regulación de la expresión de los genes o mediante el control
de la liberación de iones u otras moléculas pequeñas. Aunque en apariencia no se consumen o se modifican
en el proceso metabólico, las hormonas pueden ser destruidas en gran parte por degradación química. Los
productos hormonales finales se excretan con rapidez y se encuentran en la orina en grandes cantidades, y
también en las heces y el sudor.

Es importante seguir una dieta saludable para mantener un peso adecuado y una secreción balanceada
de sustancias químicas por parte de tus glándulas endocrinas. Tomar conciencia de los antecedentes
familiares y monitorear constantemente los niveles del sistema endocrino si en la familia hay un historial
de padecimientos de diabetes o hipotiroidismo. Aunque no se pueden cambiar los antecedentes
familiares, estar enterado de ellos puede ayudar a prevenir más efectivamente: llevar una dieta
saludable, hacer ejercicio y diagnosticar oportunamente cualquier anormalidad para corregirla. Reducir
los niveles de estrés para evitar que el cuerpo secrete continuamente sustancias químicas que pueden
desequilibrar o debilitar el sistema inmunológico. El estrés, ya sea físico, emocional o ambienta, puede
afectar la homeostasis: el equilibrio del organismo. Algunas glándulas endocrinas secretan hormonas
que te ayudan a reducir el estrés, pero debe ser una medida de respuesta muy ocasional. Una
secreción prolongada puede debilitar las defensas del cuerpo, además de inhibir los esteroides
naturales del organismo. A largo plazo, esto puede dañar a diferentes órganos del cuerpo e incluso
hacerlos colapsar. Reducir el estrés durmiendo lo suficiente, usando técnicas de relajación y
manteniendo una actitud positiva.

[Link]

También podría gustarte