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Inmunidad de Jurisdicción Estatal: ARA Libertad

La inmunidad de jurisdicción de los Estados es un principio que garantiza que un Estado no puede ser juzgado por tribunales de otros Estados sin su consentimiento, lo que resalta la igualdad soberana entre naciones. Este concepto ha evolucionado desde la inmunidad absoluta hacia una visión más restringida que permite excepciones en casos de actos comerciales. El caso de la Fragata Libertad ilustra cómo la renuncia a la inmunidad puede llevar a embargos y litigios internacionales, a pesar de las protecciones que ofrecen tratados y convenciones internacionales.

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Inmunidad de Jurisdicción Estatal: ARA Libertad

La inmunidad de jurisdicción de los Estados es un principio que garantiza que un Estado no puede ser juzgado por tribunales de otros Estados sin su consentimiento, lo que resalta la igualdad soberana entre naciones. Este concepto ha evolucionado desde la inmunidad absoluta hacia una visión más restringida que permite excepciones en casos de actos comerciales. El caso de la Fragata Libertad ilustra cómo la renuncia a la inmunidad puede llevar a embargos y litigios internacionales, a pesar de las protecciones que ofrecen tratados y convenciones internacionales.

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1

Inmunidad de jurisdicción de los Estados. Caso “ARA Libertad”

Silvia Fernanda Menéndez*

RESUMEN
La jurisdicción de una nación en su territorio es exclusiva y absoluta. No es
susceptible de limitación que no fuese impuesta por ella misma. Cualquier
restricción que genere invalidación implicaría una disminución de su soberanía.

ABSTRACT
The jurisdiction of a nation within its own territory is exclusive and absolute. The
jurisdiction is not susceptible of any limitation other than one imposed by the
same nation. Any restriction that generates invalidation from an external source
would imply a diminution of its sovereignty.

PALABRAS CLAVE
Jurisdicción, soberanía

KEYWORDS
Jurisdiction, sovereignty

I. Inmunidad de jurisdicción de los Estados

La inmunidad es el principio que le garantiza a un Estado que, sin su


consentimiento, sus actos o sus bienes no van a ser sometidos ante los
tribunales judiciales u órganos administrativos de otros Estados. La inmunidad
puede ser de jurisdicción o de ejecución. La primera impide que un Estado
pueda ser juzgado ante los tribunales de otro, mientras que la de ejecución
imposibilita que sus bienes puedan ser objeto de una medida de ejecución
ordenada por los tribunales u órganos de otro Estado. El fundamento de la
inmunidad de jurisdicción está directamente relacionado con la igualdad
soberana de los Estados.
El marco jurídico de la inmunidad de jurisdicción de los Estados surge de la
Resolución N° 2625 de la Asamblea General de Naciones Unidas, sobre los
Principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y
cooperación entre los Estados. Esta resolución es adoptada después de la
incorporación de una cantidad de Estados nuevos a la ONU, producto de la
descolonización. La comunidad internacional quería que los nuevos miembros
reafirmaran los principios que habían inspirado a los originarios. Dicha
resolución reza

[…] Todos los Estados gozan de la igualdad soberana. Tienen iguales


derechos e iguales deberes y son por igual miembros de la comunidad
internacional, pese a las diferencias de orden económico, social, político
y de otra índole. En particular la igualdad soberana comprende los
siguientes elementos: a) los Estados son iguales jurídicamente; b) cada
Estado goza de los derechos inherentes a la plena soberanía; c) cada

*
Profesora de Derecho Internacional Público, cátedra Dra. María Teresa Moya Domínguez (USAL)
Trabajo recibido 15/07/2017. Aceptado 28/08/2017
2

Estado tiene el deber de respetar la personalidad de los demás Estados;


d) la integridad territorial y la independencia política del Estado son
inviolables; e) cada Estado tiene el derecho a elegir y a llevar libremente
su sistema político, social económico y cultural; f) cada Estado tiene el
deber de cumplir plenamente y de buena fe sus obligaciones
internacionales y de vivir en paz con los demás Estados […].

El tema de la inmunidad soberana nos lleva, de manera inevitable, a finales


del siglo XVIII, cuando los tribunales comenzaron a desarrollar la postura
absoluta de la inmunidad de Estado. El principio sobre el cual se fundó es el de
la no intervención en los asuntos internos.
La inmunidad de jurisdicción se refiere, por tanto, solo a los procedimientos
judiciales ante los tribunales de otros países y no afecta en absoluto a la
responsabilidad internacional del Estado en el caso de incumplimiento de sus
obligaciones conforme al derecho internacional, ni a las controversias ante
tribunales internacionales. La inmunidad se refiere únicamente a la
imposibilidad de ejercer la función jurisdiccional frente a otro Estado1.
A partir de la Primera Guerra Mundial, con la irrupción de los Estados
socialista y comunista, el Estado comienza a interactuar en la economía y el
comercio y empiezan a coexistir dos teorías sobre inmunidad de jurisdicción: la
de la inmunidad absoluta, que había tenido vigencia desde el siglo XVIII, y la
restringida, que concede inmunidad solo para sus actos soberanos (iuri imperi)
más no para los actos comerciales (iuri gestionis), de manera tal que no exista
el amparo en la inmunidad de los actos propios de las actividades de gestión o
administración.
La inmunidad absoluta había provocado que los particulares quedaran en
una situación injusta, de desventaja frente a los Estados que retenían su
derecho de inmunidad en aquellos litigios que se originaban a causa de
actividades comerciales y económicas, mientras que los particulares no
gozaban de estos beneficios2.
Volviendo a la clasificación de jurisdicción, la inmunidad soberana, o de
jurisdicción lisa y llanamente, se refiere al derecho a no ser sometido a la
potestad judicial de otro Estado. Por su parte, la inmunidad de ejecución se
plantea cuando la inmunidad de jurisdicción cede, a causa de obligaciones
contractuales o comerciales, pero se le reconoce el derecho de oponerse a la
traba de medidas precautorias o a que se tomen medidas de ejecución sobre
determinados bienes. En definitiva, la inmunidad de ejecución es una cortesía
internacional, dado que no hay imperio entre pares (par in parem non habet
imperium).
A lo largo del siglo XIX, predominó en esta materia la inmunidad de
jurisdicción absoluta, que estaba establecida en la práctica constante de los
tribunales internos. El precedente más notorio data de 1812 y es la sentencia
de la Corte Suprema de los Estados Unidos, en el caso “The Schooner
Exchange vs McFaddon and Others”. En su voto, el Juez Marshall expresó
que:

1
Diez de Velazco, Manuel, Instituciones de Derecho Internacional Público, Ed. Tecnos, Madrid, 2010,
pp. 312-314.
2
Marzoratti, Inmunidad de Jurisdicción versus Inmunidad de Ejecución, Ed. El Derecho, Buenos Aires,
2004, pp. 207-596.
3

[...] Puesto que ningún soberano está subordinado en ningún sentido a


otro y como está vinculado por obligaciones del más alto carácter a no
menoscabar la dignidad de una nación, situándose o situando a sus
derechos en el ámbito de jurisdicción de otro, cabe suponer que entra en
un territorio extranjero solo con licencia expresa o con la seguridad de
que las inmunidades propias de su condición soberana e independiente,
aun cuando no se hayan estipulado expresamente, le están
implícitamente reservadas y le serán reconocidas […].

Este principio absoluto de inmunidad fue evolucionando y habilitó


excepciones que permiten en ciertos casos demandar a un Estado ante los
tribunales de otro. Desde comienzos del siglo XX hasta 1970, en ciertos foros
se admite la distinción entre actos de imperio y actos de gestión, pero la
jurisprudencia no era constante ni clara en cuanto a la distinción entre ambos.
Si el acto emanaba de la potestad pública, la inmunidad se acordaba, pero en
caso de duda los tribunales tenían toda la libertad para tomar decisiones. No
había regla consuetudinaria al respecto, pero la práctica anglosajona se
pronunciaba por la inmunidad absoluta.
A partir de 1970 hubo un cambio importante, particularmente por la decidida
conversión de la ley norteamericana llamada “Sovereign Inmunities Act”, de
1976, y de la ley inglesa “United Kingdom State Inmunity Act”, de 1978. La
Convención Europea de 1972 sobre “Inmunidad de Jurisdicción de los Estados”
enuncia un criterio general de inmunidad y especifica cada uno de los casos de
excepción. Asimismo, esta Convención señala que se necesita el
consentimiento del Estado para que se apliquen medidas de ejecución en los
casos de inmunidad de jurisdicción3.
La Convención Europea de 1972 recepta la teoría de la inmunidad
restrictiva. Establece un principio general y varias excepciones, la mayoría de
las cuales se basan en la distinción entre actos iure imperio y actos iure
gestionis. La inmunidad de jurisdicción y las excepciones no se extienden a la
de la ejecución, que se mantiene absoluta4.
La prórroga de jurisdicción no implica renunciar a la inmunidad soberana, ya
que el Estado extranjero y sus bienes no pueden ser objeto de medidas de
ejecución, lo que incluye medidas cautelares o secuestro de bienes, todo ello
convalidado por la práctica y por las Convenciones internacionales que rigen la
materia.

II-Antecedente del conflicto de la Fragata Libertad

Con José Alfredo Martínez de Hoz como Ministro de Economía de la


Dictadura Militar, a partir de 1976 nuestro país empieza a admitir en los
contratos internacionales celebrados con acreedores públicos y privados la
práctica de incluir la cláusula “prórroga de jurisdicción”. Esto implicaba que el
Estado renunciaba a someter sus conflictos en esta materia ante los tribunales
de nuestro país y aceptaba la prórroga a otras jurisdicciones.
La tendencia se hizo permanente en 1989, durante la presidencia del Dr.
Menem y bajo la gestión de su Ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien

3
BARBOZA, Julio, Derecho Internacional Público, Ed. Zabalía, Buenos Aires, 2008, pp. 360-366.
4
GONZALEZ NAPOLITANO, Silvina, Lecciones de Derecho Internacional Público, Ed. Erreius,
Buenos Aires, 2015, pp. 727.
4

aceptó mantenerla en la renegociación de la deuda externa argentina. En 2001,


durante la presidencia del Dr. Adolfo Rodríguez Saá, el gobierno argentino
declara el default (la cesación de pagos) y con este reconocimiento se inician
una serie de demandas de tenedores privados de bonos de la deuda argentina
ante tribunales extranjeros o de composición internacional. El más nombrado
es el que se tramitó ante el juez Thomas Griessa, en la jurisdicción de los
EE. UU., en el cual la parte acreedora de los bonos solicitó un embargo sobre
bienes del Estado argentino en otras jurisdicciones.
Los fondos de riesgo, también llamados fondos buitre, son aquellos que
compran bonos públicos en default a un precio más bajo que el del mercado,
para que una vez que los países salgan de la cesación puedan reclamarlos al
valor del mercado más los intereses. En ese derrotero, los tenedores de bonos
emitidos por la República Argentina que no se acogieron a la restructuración de
la deuda pública que hizo nuestro país se convirtieron en holdouts.
El Estado argentino al emitir los bonos cuya falta de pago dio lugar a la litis
ante los tribunales extranjeros, previamente renunció a su inmunidad de
jurisdicción y, con ello, al derecho internacional de no ser juzgado ante
tribunales extranjeros. Por ese motivo, quedó sometido a los tribunales y leyes
del estado de Nueva York.
La prórroga de jurisdicción que hizo la Argentina no implica renunciar a la
inmunidad soberana, ya que el Estado extranjero y sus bienes no pueden ser
objeto de medidas de ejecución, lo que incluye medidas cautelares como
embargo o secuestro de bienes5. El Estado puede alegar esta inmunidad en el
momento de la ejecución, aunque hubiere hecho prórroga de jurisdicción. La
inmunidad de jurisdicción cede si los bienes a ejecutar no están destinados al
ejercicio de funciones públicas.
Al momento del ejecutar el embargo a la Fragata Libertad, Argentina
enfrentaba, desde hacía varios años, juicios iniciados por los tenedores de
bonos emitidos con prórroga de jurisdicción, por lo que ya se estaban
reclamando bienes argentinos en distintas jurisdicciones de otros Estados.
Había tenido, además, un fallo desfavorable en la Corte de los EE. UU. en
mayo de 2006 con el “Caso NML c/ República Argentina”. En él se señaló que
los fondos de riesgo en conflicto están regidos por la ley y la jurisdicción de
Nueva York. El fallo habilitó a que se iniciaran procesos de ejecución, que
incluyen medidas cautelares y secuestro de bienes por parte de otros
tenedores de bonos argentinos con cláusula de prórroga de jurisdicción6.
En un proceso de ejecución en octubre del 2012, en el marco de una visita
oficial al Estado de Ghana, se embarga la Fragata Libertad. Al momento del
embargo regía en el ámbito internacional la “Convención de Agentes
Diplomáticos” de 19617, que consagra el principio de absoluta inmunidad de
ejecución para los bienes de las misiones diplomáticas y consulares. El art. 22
de dicha convención reza lo siguiente:

1) los locales de la misión son inviolables; 2) el Estado receptor tiene la


obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para
proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar

5
MOYA DOMÍNGUEZ, María Teresa, Manual de Derecho Internacional Público, Editorial Ediar,
Buenos Aires, 2004, pp. 517, 518.
6
GONZALEZ NAPOLITANO, Lecciones…, [Link]., pp.749.
7
Ratificada por Argentina en 1963. Entró en vi1gor en abril de 1964.
5

que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad;


3) los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en
ellos, así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser
objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución.

Argentina y Ghana habían ratificado la “Convención de Naciones Unidas


sobre Derecho del Mar”, (en adelante la CONVEMAR)8, que define como
buque de guerra a la Fragata Libertad en su art. 29.

Para los efectos de esta Convención, se entiende por buque de guerra


todo buque perteneciente a las fuerzas armadas de un Estado que lleve
los signos exteriores distintivos de los buques de guerra de su
nacionalidad, que se encuentre bajo el mando de un oficial debidamente
designado por el gobierno de ese Estado, cuyo nombre aparezca en el
correspondiente escalafón de oficiales o su equivalente y cuya dotación
este sometida a la disciplina de los las fuerzas armadas regulares.

El art. 32 consagra su inmunidad de jurisdicción y establece que “[…] Ninguna


disposición de esta Convención afectará las inmunidades de los buques de
guerra y otros buques del Estado destinados a fines no comerciales”.
Por su parte, la “Convención de Naciones Unidas sobre Inmunidades de los
Estados y de sus Bienes” del 02/12/2004, si bien no fue ratificada por Argentina
ni por Ghana, debe tomarse en cuenta como costumbre de derecho
internacional. Esta Convención agrega en su art. 16 el reconocimiento de la
inmunidad de jurisdicción para buques de guerra que sean utilizados para un
servicio público no comercial y luego, en su art. 20, que el consentimiento
prestado para la jurisdicción no implica el consentimiento para adoptar medidas
coercitivas. La Convención Europea de 1972 sobre inmunidad de jurisdicción
de los Estados hace referencia a la necesidad de obtener el consentimiento del
Estado para que se apliquen medidas de ejecución. En el ámbito del derecho
interno argentino, al momento de ejecutar el embargo a la Fragata regía la Ley
Nº 24.488 sobre inmunidad de jurisdicción de los Estados extranjeros,
sancionada con fecha 31/05/1995, conteste con lo dictaminado en las
Convenciones citadas.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el Caso “Manauta, Juan José
y Otros c/ Embajada de la Federación Rusa/s/ Daños y perjuicios”, del
22/12/1994, había adherido a la tesis restringida de la inmunidad de
jurisdicción, basada fundamentalmente en la distinción entre los actos de
imperio y los actos de gestión. Este cambio impulsó la sanción de la Ley Nº
24.488, que omite tratar la inmunidad de ejecución y el embargo de bienes
extranjeros.
A partir de 1994, no solo queda consagrada la inmunidad de jurisdicción
relativa como norma consuetudinaria de aplicación para nuestro país, sino que
se confirman ciertas reglas para resolver problemas que se plantean en torno a
la institución de la inmunidad de jurisdicción9.

III-Sentencia del Tribunal Internacional de Derecho del Mar (TIDM) en Caso


“ARA Libertad” (Argentina c/ Ghana) 15/12/2012

8
(CONVEMAR) Convención de Naciones Unidas de Derecho del Mar (10-12-1982). Entro en vigor en
noviembre de 1994.- Ratificada por la República Argentina octubre 1995.
9
4GONZALEZ NAPOLITANO, Lecciones…, [Link]., pp. 740-741.
6

El buque escuela de la Armada Argentina se encontraba en una visita


oficial, cumpliendo parte de un recorrido anual como buque de instrucción de
cadetes de la Marina Argentina y con oficiales de las Armadas de otras
naciones. Había doscientos ochenta y un (281) tripulantes a bordo. El gobierno
de Ghana había autorizado formalmente, y en el marco de la Convención de
Naciones Unidas de Derecho del Mar (CONVEMAR), a la Fragata Libertad a
realizar una visita oficial según las notas intercambiadas por la República
Argentina con el país demandado.
En el marco de un proceso de ejecución, afiliado a la firma Elliot
Management con –jurisdicción norteamericana–, por parte de los fondos NML
se traba una demanda con pedido de embargo contra el Estado argentino en la
jurisdicción de Ghana. En un Tribunal de Comercio de Accra, el juez se hace
eco del pedido de embargo solicitado en el Tribunal de Nueva York por
tenedores de bonos en default con prórroga de jurisdicción. Argentina, para ese
entonces, había firmado ante los bonistas el Acuerdo “Fiscal Agency
Agreement” (FAA), donde renunciaba a ciertas inmunidades sobre sus bienes,
pero hacía excepciones sobre algunos bienes, como los buques militares.
La Argentina recurrió al Tribunal Internacional de Derecho del Mar (TIDM)
porque Ghana violó el tratado internacional al pretender embargar un buque de
guerra que goza de inmunidad de jurisdicción. Según el art. 287 de la
CONVEMAR, el TIDM es una de las vías que los Estados tienen para
solucionar sus controversias cuando se encuentre en juego la interpretación o
aplicación de alguna norma de la Convención. Este Tribunal está compuesto
por veintiún miembros independientes que representan los principales sistemas
jurídicos del mundo.
La controversia entre dos Estados firmantes de la CONVEMAR, en el caso
del embargo a la Fragata, se refiere a la aplicación e interpretación del artículo
32, que protege la inmunidad de los navíos de guerra. Asimismo, hay
controversia acerca del art. 8 relativo a la definición de las aguas interiores. En
él se integran las disposiciones enunciadas en la Parte II de la Convención
titulada “Mar Territorial- Zona Contigua”.
Con anterioridad a la constitución del tribunal arbitral encargado de dirimir el
conflicto entre Argentina y Ghana, el Estado latinoamericano solicita que se
decreten medidas provisionales. De conformidad con el art. 290 de la
CONVEMAR, el Tribunal determinó que tenía competencia para prescribir
sobre las medidas provisionales solicitadas por la República Argentina. En
particular, este artículo reza que

[...] si una controversia se ha sometido en la forma debida a una Corte o


Tribunal que se estime competente […] esa Corte o Tribunal podrá
decretar las medidas provisionales que estime apropiadas, con arreglo a
las circunstancias para preservar los derechos respectivos de las partes
en la controversia […].

Los agentes que Argentina designó para solicitar la prescripción de medidas


provisionales fueron los embajadores Susana Ruiz Cerutti, consejera jurídica
del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y Horacio Basabe, jefe de la
Dirección de Ayuda Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
7

Entre los asesores legales mencionamos al Dr. Marcelo Koen, miembro


asociado del Instituto de Derecho Internacional10.

A) Postura del Estado argentino


Argentina argumentó que el Estado de Ghana había violado el derecho
internacional al detener a un buque de guerra que gozaba de inmunidad de
jurisdicción; adoptar medidas judiciales sobre él; impedirle su liberación y el
ejercicio de la libertad de navegación (le prohibieron, por ejemplo, cargar
combustible). La defensa argentina puso acento en el art. 32 CONVEMAR, que
protege la inmunidad de los navíos de guerra, en el art. 3º del Tratado de 1926
sobre unificación de ciertas reglas relativas a la inmunidad de los Buques del
Estado, en las convenciones que rigen la materia y en la costumbre
internacional. El país agregó que

[…] la inmovilización forzada de la Fragata le impide a la Argentina


ejercer a través de su navío emblemático, su derecho de navegación
garantizado por la Convención en los diferentes espacios marítimos. Le
impide a la ARA Libertad, cumplir su programa de navegación
establecido con el acuerdo de los Terceros Estados, realizar su
programa regular de mantenimiento, de ser utilizado como navío
escuela, en resumen, de ser utilizado. Esta inmovilización también ataca
de manera inmediata el derecho de Argentina de gozar de la inmunidad
que su navío de guerra posee […]11.

Asimismo, argumentó que el art. 18 de la CONVEMAR, al definir el paso


inocente, les permite a los buques no solo dirigirse hacia las aguas interiores,
sino también salir de ellas. Particularmente este último derecho es negado por
el Estado de Ghana.
Respecto al art. 87 y 90 de la CONVEMAR, Argentina alega que el tratado
internacional garantiza la libre navegación en alta mar de todos los buques de
bandera. Afirma la inmunidad acordada a los navíos de guerra y su aplicación a
la totalidad de los espacios marítimos, e invoca a este respecto las
disposiciones relativas a la protección y preservación del medio marino. Sirvan
como ejemplo el art. 211, párrafo 3 de la CONVEMAR, relativo a la entrada de
navíos extranjeros en los puertos o las aguas interiores y el art. 218 sobre los
poderes del Estado portuario, que muestran claramente que el art. 236 se
aplica al régimen de puertos.
Con todos estos argumentos, Argentina centra su defensa en el “status
jurídico” de la Fragata ARA Libertad, y deja en claro que se trata de un buque
de guerra cuya inmunidad jurisdiccional se encuentra protegida por el art. 29 de
la CONVEMAR, que define buque de guerra, y por el art. 32 que les otorga a
todos ellos inmunidad de jurisdicción.

B) Postura del Estado de Ghana


Ghana, por lo pronto, rechaza la jurisdicción del TIDM y eventualmente el
arbitraje por entender que se trataba de una cuestión de derecho interno. Los
acreedores de los bonos emitidos tenían jurisdicción norteamericana, por lo
tanto la CONVEMAR no era competente porque no estaba en juego la
10
Sentencia del Tribunal Internacional de Derecho del Mar (TIDM) Caso “ARA Libertad” Argentina c/
Ghana (15-12-2012).
11
Sentencia del TIDM en el Caso”ARA Libertad” Argentina c/ Ghana del 15-12-2012.
8

aplicación o interpretación de una norma de la Convención. La inmunidad


dispuesta en CONVEMAR para los buques de guerra es únicamente aplicable
en mar territorial y no en aguas interiores del Estado ribereño, donde fue
detenida la Fragata Libertad.
El Estado de Ghana planteó también que Argentina había renunciado a la
inmunidad de jurisdicción según surgía del acuerdo celebrado con los
tenedores de bonos, “Fiscal Agency Agreement” (FAA). Asimismo, agregó que,
al ingresar a sus aguas territoriales y hacer puerto en Tema, la Fragata dejaba
de regirse por el Derecho Internacional y quedaba supeditada al derecho local.
Justamente por eso podía ser objeto de embargo.
El Estado de Ghana además sostuvo que

[…] el derecho de paso del art. 18, párrafo 1 de la CONVEMAR define el


“pasaje” como el hecho de navegar en el mar territorial con el fin de
atravesar sin entrar en las aguas interiores del estado ribereño o con el
fin de dirigirse hacia las aguas interiores o salir de ellas, no es
pertinente, en el presente caso porque el navío “no se encuentra en el
mar territorial de Ghana […]12.

El Estado de Ghana destaca que el art. 32 de la CONVEMAR referente a la


inmunidad de los navíos de guerra en el mar territorial no hace ninguna
mención de que esa inmunidad se extienda a las aguas interiores. Asimismo,
se opone a que el TIDM haga uso de sus facultades discrecionales para el
dictado de una medida preliminar, un remedio excepcional que solo puede
dictarse ante la necesidad de preservar el derecho de las partes, dado que
para Ghana no había riesgo de producir un daño serio e irreparable para
Argentina en el caso de embargo de la Fragata ARA Libertad.
El 15 de diciembre de 2012 y por unanimidad, el Tribunal Internacional de
Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo, dictamina que en el caso
“ARA Libertad” Argentina c/ Ghana” surge una controversia sobre la
interpretación o aplicación art. 32 de la CONVEMAR. Esa es la base sobre la
cual el Tribunal pudo fundar su competencia.
De conformidad con el art. 290 de la convención, se determinó que tenía
competencia para prescribir medidas provisionales. El tribunal sostiene que el
buque de guerra perteneciente a las fuerzas armadas de un Estado es la
expresión de su soberanía, cuyo pabellón enarbola. Se destaca que

[…] Ghana causa un perjuicio irreparable a los derechos en cuestión de


Argentina, a saber la inmunidad de la cual goza la Fragata ARA Libertad,
el ejercicio de su derecho de salir de las aguas territoriales de Ghana, en
términos más generales, su libertad de navegación… la tentativa del
gobierno y del sistema judicial ghanés para ejercer su jurisdicción sobre
el navío de guerra, la aplicación de medidas coactivas y la amenaza de
medidas suplementarias aplicadas contra la Fragata ARA Libertad, no
solo impiden a Argentina el ejercicio de sus derechos durante un período
prolongado sino también acarrean el riesgo de pérdida irreparable de
esos derechos […].

Con estos argumentos basados en normas de derecho internacional, la


Sentencia dictada ordena al Estado de Ghana a

12
Ver http//[Link]
9

[…] proceder inmediatamente y sin condiciones al levantamiento del


embargo de la Fragata ARA Libertad, [actuando] de modo que su
comandante y su tripulación puedan dejar el puerto de Tema y las zonas
marítimas bajo jurisdicción ghanesa, [debiendo] encargarse de que la
Fragata ARA Libertad sea abastecida a este fin […]13.

IV. Conclusiones

La Fragata ARA Libertad resultó ser víctima del accionar estratégico de los
tenedores de bonos que estaban en default con prórroga de jurisdicción, razón
por la cual se habían iniciado procesos de ejecución sobre bienes del Estado
argentino. Esta maniobra especulativa y cuasi legítima había tenido éxito con
otros Estados (Zambia, República del Congo, Perú, Panamá) que también
habían contraído deuda externa con prórroga de jurisdicción. En esta
oportunidad, y con el embargo a la Fragata ARA Libertad, se encontraron con
un equipo profesional y experimentado de la Cancillería Argentina que logró un
fallo histórico del Tribunal Internacional de Derecho del Mar, por unanimidad y
sin disidencias. Argentina así logró hacer valer la inmunidad de ejecución de la
que gozan los buques de guerra como la Fragata “ARA Libertad”, defendiendo
con ello la soberanía del Estado argentino y sus bienes, que se encuentran
protegidos por las distintas Convenciones Internacionales y por la costumbre
internacional.
El fallo del TIDM hizo lugar a las medidas provisionales y a la liberación
pronta del buque de guerra, que resultaron más importantes que la cuestión de
fondo, porque Argentina necesitaba que el pleito no se extendiera en el tiempo.
En particular, eso jugaba contra los intereses argentinos –la inmovilización de
la Fragata acarreaba múltiples inconvenientes respecto a su seguridad y
mantenimiento–.
El Tribunal tuvo que decidir sobre la detención y embargo de un buque por
parte del Estado ribereño por obligaciones contraídas por el Estado del
pabellón, mediante contratos relativos a bonos de deuda argentina, a pesar de
que se trataba de un buque de guerra que goza según las normas del derecho
internacional y la CONVEMAR de inmunidad de jurisdicción.
El tribunal centró su decisión en el status jurídico de la Fragata,
considerando que el navío de guerra es la expresión de la soberanía del
Estado cuyo pabellón enarbola. Ergo, el buque de guerra es un caso de
excepción al principio de la renuncia a la inmunidad de jurisdicción, así lo
entendieron las distintas convenciones sobre el tema. El Tribunal Internacional
de Derecho del Mar no podía apartarse en su decisión de normas
internacionales, que forman parte del derecho internacional imperativo, como lo
es la igualdad soberana de los Estados, base de la inmunidad de jurisdicción.

V. Referencias bibliográficas

BARBOZA, Julio, Derecho Internacional Público, Editorial Zabalía, Buenos


Aires, 2008, pp. 360-366.
DIEZ DE VELASCO, Manuel, Instituciones de Derecho Internacional Público,
Editorial Tecnos, Madrid, pp. 312 - 314.

13
Sentencia TIDM del 15-12-2012.
10

GONZALEZ NAPOLITANO, Silvina, Lecciones de Derecho Internacional,


Editorial Erreius, Buenos Aires, 2015, pp. 725 a 740.
MOYA DOMÍNGUEZ, María Teresa, Manual de Derecho Internacional Público,
Editorial Ediar, Buenos Aires, 2004, pp. 516 a 518.

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