0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas19 páginas

Esclavitud en Teror en el siglo XVII

Cargado por

verogo7149
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas19 páginas

Esclavitud en Teror en el siglo XVII

Cargado por

verogo7149
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LOS OTROS TERORENSES: LA POBLACIÓN ESCLAVA

DE TEROR EN EL SIGLO XVII


Gustavo A. Trujillo Yánez
Mª Antonia Rodríguez Pérez

Tal y como se indica en el título, el objetivo de la presente comunicación ha sido el estudio


de la población esclava de Teror en el siglo XVII a través de las fuentes sacramentales del
archivo parroquial de la Villa Mariana. Un trabajo con el que pretendemos contribuir a un
mejor conocimiento del fenómeno de la esclavitud en Canarias durante el Antiguo Régimen,
además de aportar a la historiografía de este municipio de las medianías de Gran Canaria un
nuevo tema de estudio, inédito hasta el momento, pues para este importante sector de la
población marginal de la Villa se carece de cualquier tipo de publicación científica o trabajo
monográfico, a excepción de las escuetas referencias existentes en las tablas de ventas de
esclavos realizadas durante el siglo XVI en las islas orientales, de la obra de Lobo Cabrera.1

Sin duda, la llegada de los primeros esclavos al lugar coincide con la de los repobladores
que deciden establecerse en la zona a finales del siglo XV y comienzos del XVI, por lo que
cabe suponer que estos serían empleados como mano de obra para el cultivo de la tierra, la
ganadería, el servicio doméstico o en las actividades artesanales, toda vez que Teror por su
condición de tierra de secano no fue escenario del cultivo de la caña de azúcar, producto de
exportación que estimuló la llegada de esclavos al archipiélago.2 A pesar de todo, las fuentes
parroquiales no nos van a permitir su localización hasta principios del Seiscientos, pues el
primer libro de bautismos conservado data del año 1605, razón por la que hemos optado por el
mentado siglo XVII como marco cronológico de nuestra investigación.

LA PRESENCIA DE ESCLAVOS EN LOS LIBROS DE BAUTISMOS

De los 4.132 sujetos bautizados entre los años 1605 y 1700, hemos registrado un total de
54 esclavos ­42 niños y 12 adultos­ lo que supone el 1,3% del conjunto de neófitos. Esta cifra
es considerablemente inferior a las vistas en otros núcleos de población del archipiélago tales
como Santa Cruz de La Palma con un 12,6% en el siglo XVII,3 Las Palmas de Gran Canaria
con un porcentaje del 10,2%,4 o localidades como Arucas, donde se alcanzaron valores del
3,72% y 2,78% en la primera y segunda mitad del siglo XVII respectivamente, y Moya con un
índice del 5,10% en la primera mitad del citado siglo, y del 1,14% en los restantes cincuenta
años.5

La presencia de esclavos se distribuye a lo largo del siglo en 39 años, 19 en la primera


mitad y 20 en la segunda, con valores que van de uno a dos esclavos bautizados por año,
excepto los años 1653, con 3 cautivas adultas, y 1679 con el registro de 1 niña y 5 adultos
bautizados (Véase tabla I). En Teror, al igual que sucede en el resto de parroquias del
Archipiélago Canario, observamos que mientras en la primera mitad del siglo XVII el
porcentaje de esclavos que pasan por la pila bautismal es del 1,7%, en la segunda mitad se
reduce al 1,0%. En cuanto al sexo de los bautizados, en la primera mitad del siglo los hombres
(13) superan ligeramente a las mujeres (12), mientras que en los restantes cincuenta años las
féminas (19) superan a los varones (10); unas proporciones que son compartidas por otros

1012
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

núcleos de población de Gran Canaria.6 Probablemente, el predominio de los varones sobre


las hembras detectado en la primera mitad del Seiscientos sea casual, debido a que no
registramos el bautizo de ningún hombre adulto. No ocurre lo mismo con el incremento del
número de mujeres que se produce en la segunda mitad del siglo XVII, hecho que se explica
por la llegada de 8 cautivas adultas, motivando que el aumento de esclavos en los últimos
cincuenta años del siglo se deba a la compra de nuevos esclavos por los vecinos de la
localidad.

Por lo que se refiere a la peligrosidad en el momento del alumbramiento, a excepción de lo


visto en el bautizo de una esclava adulta, en ninguna ocasión se consigna que el recién nacido
tenga que ser bautizado de urgencia, por lo que cabría pensar que esta debió de haber sido
inexistente o, al menos, bastante reducida. No obstante, del total de 10 niños fallecidos que se
recoge en la tabla VI, podemos observar que solo 3 superaron el año de edad en el momento
del óbito ­lo que supone un 30%­ mientras que los 7 restantes ­el 70%­ no cumplieron el año
de vida, lo que evidencia que la alta tasa de mortalidad infantil propia del Antiguo Régimen es
también aplicable a los hijos de los esclavos terorenses. 7 En lo referente a la vecindad de estos
cautivos nada se nos dice al respecto, excepto en las ocasiones en las que se señala el lugar de
residencia del propietario, circunstancia que no siempre aparece reflejada en el acta bautismal.
De esta manera, tenemos constancia de que al menos 15 dueños de esclavos eran vecinos de
Teror, figurando pagos como los de El Palmar y El Laurelar. La única referencia a
propietarios oriundos de otras localidades nos la ofrece el caso del capitán don Lorenzo
Muñoz, vecino de La Vega (Véase tabla I).

En función de las anotaciones llevadas a cabo por los párrocos, hemos podido establecer
las siguientes variantes de esclavos (Véase tabla III). Por orden de importancia numérica,
comenzaremos por los hijos de padre no conocido y esclava, los cuales representan el 48,1%
de esclavos bautizados en Teror.8 La mayoría de estas esclavas (75%) tiene un solo hijo, 9 con
2 hijos figuran cuatro esclavas, mientras que con 3 hijos tenemos el único caso de Catalina
Jiménez, esclava de Martín Padilla Figueredo (Véase tablas III y IV). No obstante, se da el
supuesto de esclavas como Hilaria ­cautiva sobre la que trataremos en el párrafo dedicado a
los hijos de hombre libre y esclava­ con hijos en diferentes circunstancias: de padre
desconocido y otros donde se conoce la identidad del progenitor. Estas esclavas con más de
un hijo nos ponen de manifiesto su capacidad como procreadoras o su situación de concubinas
­amancebadas con sus propios amos, con los vecinos y personas próximas a ellas, u otros
esclavos pertenecientes al mismo dueño­ conducta atacada en las Sinodales de Cámara y
Murga.10

En segundo lugar se encuentran los bautizos de esclavos adultos, en total 12, ofreciendo un
valor del 22,2%. Con esta variante se nos platea el problema de interpretar correctamente las
fuentes, pues si en algunos casos (5) se señala la edad del individuo, se indica que se trata de
un adulto (1), o si este ha sido instruido y catequizado en la doctrina cristiana (1), en otras
ocasiones sólo figura el nombre del esclavo/a y el de su propietario (5), sin hacer mención
alguna a los padres del bautizado, llegando en este caso a la conclusión de que nos
encontramos ante esclavos adultos.11 Se trata en su mayoría de esclavos bozales (8) recién
traídos del continente africano, con edades que van de los 22 a los 40 años. En sus partidas
bautismales es frecuente que el párroco deje constancia de que el sujeto ha sido catequizado,
bien instruido y examinado en la doctrina católica, y en el caso de 3 de los 5 esclavos
bautizados el 12­XI­1679, haber sido sometidos al correspondiente exorcismo según dispone
el Manual Romano.12 De uno de ellos, concretamente del esclavo bozal llamado Diego, se
dice haber sido bautizado anteriormente en la isla de Tenerife, a pesar de lo cual volvió a

1013
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

recibir las aguas bautismales, probablemente ante las dudas suscitadas sobre lo válido del
sacramento, pues como ya han señalado Lobo Cabrera y Quintana Andrés para el caso de
Santa Cruz de La Palma, muchos de estos cautivos eran bautizados en masa a bordo de los
barcos negreros en los que eran transportados, sin que sus dueños se preocuparan sobre lo
correcto del ritual.13 En cuanto al sexo de estos individuos, se trata en su gran mayoría de
mujeres ­en total 9­ hecho que tiene su explicación por la mayor demanda que había de
hembras frente a los varones. Estas serán empleadas en el servicio doméstico, sin olvidar su
capacidad de engendrar nuevos esclavos que agregar a la economía familiar ante la
inseguridad de importar nuevos efectivos, y por supuesto la de convertirse en el objeto del
deseo sexual de sus amos, del de otros esclavos próximos al hogar donde estas ofrecen su
fuerza de trabajo, así como del resto de vecinos de la localidad, tal y como vimos al tratar
sobre los hijos de padre no conocido y esclava.14 Por otro lado, tal y como se encargó de
señalar Rodríguez Calleja para las localidades de Arucas y Moya, estos bautizos de cautivos
adultos son un perfecto ejemplo de que aunque la esclavitud va decayendo a lo largo del siglo
XVII, aún perdura la compra de esclavos, una “mercancía” que en su gran mayoría se registra
en Teror ­al igual que sucede en los dos núcleos de población arriba citados­ en la década de
1670.15

A estos les siguen los hijos de padres esclavos conocidos, contabilizándose 8 criaturas, las
cuales constituyen el 14,8% del total. Estas fueron fruto tanto del matrimonio formado por
Francisco y Jerónima, casados el 26­II­1683,16 y progenitores de la niña llamada Isabel, como
de la pareja compuesta por Francisco y Simona, unidos por el sacramento del matrimonio el
24­VI­1685.17 Esta última fue sin duda la más prolífica de las esclavas de aquella época, pues
de la relación con su esposo Francisco hemos registrado el bautismo de al menos 7 niños, 18 de
los que sobrevivieron 3.19 Esta última pareja pone de manifiesto una de las principales
inquietudes de todo dueño de esclavo/a, como era la de conseguir que sus cautivas
comenzaran a parir cuanto antes como forma de aumentar el número de esclavos a su servicio
o incluso para amortizar el precio pagado por ellas.20 Con todo, y pese a que algunos dueños
de esclavos se oponían a estos matrimonios, las uniones estables entre estos contaban con el
beneplácito tanto de las leyes civiles como canónicas, así como de obispos como Cristóbal de
la Cámara y Murga, y especialmente de Bartolomé García Jiménez, el cual promulgó un
edicto para que los esclavos se pudiesen casar a pesar de la oposición de sus amos. 21 No
obstante, hemos visto que este tipo de matrimonios fue bastante frecuente, acaso como una
estrategia adoptada por los propietarios de esclavos para asegurarse el proveimiento de
“mercancía”, o para asegurar mayor tranquilidad a sus cautivos.22 Los hijos habidos de tales
matrimonios, a pesar de su condición de esclavos, son considerados como legítimos,
circunstancia que será recogida sistemáticamente por el párroco de turno.23

Por su parte, los hijos fruto de la unión entre un hombre libre y una esclava ­en total 7­
llegan a constituir el 12,9%. De estos, es necesario diferenciar entre aquellos niños nacidos de
la unión no legítima entre una esclava y un varón libre, y aquellos otros que fueron fruto del
matrimonio. De los primeros contamos con el ejemplo de la esclava Hilaria ­propiedad de
Gaspar Hernández y de su esposa Inés de Ojeda­ la cual, tras dos partos de los que se
desconoce el nombre del progenitor,24 tuvo a su tercer hijo de nombre Tomé ­bautizado el 4­I­
1625­ del que se conoce la identidad del padre gracias a la testificación del vecindario,
resultando ser un tal Salvador García, soltero. Junto con este, contamos con el caso de la
esclava María ­propiedad de Juan de Ojeda­ de la que registramos el bautizo de su hijo
Gabriel (17­V­1626) fruto de su relación con el negro Nicolás de Olivares, y casi tres años
después el de Gregorio (19­III­1628) tras su unión con el vecino Domingo Hernández,

1014
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

conociendo también su identidad gracias a la testificación de terceros, en este caso a través del
capitán Gaspar de Quintana.

Por lo que se refiere a los hijos nacidos de la unión legítima entre una esclava y un hombre
libre, contamos con los ejemplos de las parejas formadas por la esclava Ana de Arencibia
­propiedad de doña Melchora de Arencibia­ casada en primeras nupcias con Pedro Pérez, con
el que al menos tiene 2 hijas: Leonor (bautizada el 20­IX­1614) e Isabel (14­III­1621),25 y
luego con Francisco Sarmiento (11­I­1625).26 El otro ejemplo lo tenemos en la pareja formada
por Juan de Letra y la esclava María, de los cuales, a pesar de no encontrarse inscritos en los
libros de matrimonios, registramos el bautizo de 2 niños: Juan (13­VI­1637) y María (9­X­
1639).27

Completa el grupo el caso de Sebastiana ­bautizada el 27­I­1629­ niña de la que se


desconoce el nombre de sus progenitores, ejemplo que representa el 1,8% del total.

COLOR Y PROCEDENCIA DE LOS ESCLAVOS

En cuanto al color de los bautizados, en Teror, al igual que lo visto en otras localidades y
núcleos de población del archipiélago, las noticias que nos aportan los párrocos sobre el color
de los esclavos son dramáticamente escasas. Así, en la primera mitad del siglo XVII en
ninguna ocasión se menciona el color del neófito, siendo la única referencia existente a este
respecto la cita al color negro de Nicolás de Olivares, progenitor de Gabriel (Véase tabla I).
En la segunda mitad del siglo solo se deja constancia del color de los bautizados en 3
ocasiones, tal es el caso de esclavas como María del Pino de la que se dice que era negra
bozal (29­III­1673),28 María negra bozal de Guinea (5­XI­1681),29 y María negra bozal (roto­
IV­1682).30 En todo caso, el número de cautivos negros debió de haber sido mucho mayor,
pues es bastante probable que los 5 esclavos bozales adultos bautizados el 12­XI­1679 a los
que ya hicimos referencia, compartan con las 3 primeras el color oscuro de su piel. Negras, o
al menos mulatas, también debieron de haber sido Francisca (bautizada el 7­X­1697) y
Leonor (20­XII­1699), hijas de Catalina negra , 31 esclava del alférez Cristóbal Montesdeoca.
Al igual que Antonio, hijo de la citada María del Pino,32 Catalina ­bautizada el 24­IX­1679 e
hija de la esclava bozal llamada María, propiedad del alférez Cristóbal Montesdeoca y de
padre desconocido­33 así como Baltasar, hijo de María, perteneciente al vecino Salvador
González Falcón. 34

Por lo que se refiere al lugar de origen de estos esclavos, la única ocasión en la que se
registra tal circunstancia nos la aporta la partida de bautismo de María, perteneciente al
alférez Cristóbal Montesdeoca, de la que se anota que procede de Guinea.35 No obstante, si
admitimos que los esclavos bautizados en Teror son producto de la llegada de nuevos
efectivos procedentes de África, así como de esclavas descendientes de los primeros seres
humanos privados de libertad que llegaron a Teror, podemos concluir que junto con los
negros y mulatos, debió de haber existido un número nada despreciable de moriscos, y en
mucha menor medida de esclavos indios.

LAS UNIONES ENTRE ESCLAVOS Y MUJERES LIBRES

Junto con las cinco variantes ya citadas de esclavos bautizados, son dignas de señalar por
su carácter excepcional las uniones habidas entre esclavos varones y mujeres libres, un tipo de
relación desigual y mal vista por la mentalidad barroca imperante, si bien los hijos de estos
heredan la condición libre de la madre. En total han sido 5 las parejas de este tipo registradas

1015
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

durante el siglo XVII, cifra similar a la detectada en las localidades de Arucas y Moya, con 6 y
3 matrimonios respectivamente,36 y nada desdeñable si la comparamos con los 12 casos
detectados en Santa Cruz de La Palma, donde el volumen de población tanto libre como
esclava fue muy superior al de Teror.37 La primera de ellas fue la formada por el esclavo Juan
Juvel y Ana Díaz, de los que no hemos hallado su presencia en los libros de casamientos, a
pesar de lo cual intuimos su unión matrimonial al figurar como legítimas las 2 niñas que
ambos llevaron a bautizar: Juana (28­VI­1643) y Beatriz (26­XI­1645). Otro de los
matrimonios sobre los que tampoco hay constancia en el correspondiente registro de
casamientos fue el constituido por Antonio y María Martín, de los que sabemos que
estuvieron casados por la partida de defunción de la hija de ambos, María.38 Otra pareja de la
que tenemos noticias a través de fuentes indirectas fue la formada por Juan Ratón, esclavo del
capitán Juan de Quintana, y Catalina de Jesús. En concreto, gracias a la partida de defunción
de esta última ­fechada el 10­XI­1680­ donde consta como esposa del primero.39 El mismo
capitán Juan de Quintana fue propietario de otro esclavo varón llamado Juan Hernández,
casado con Catalina García o Hernández el 25­IX­1679.40 De ambos sabemos que bautizaron
a una niña de nombre María (6­XI­1680).41 El último de estos matrimonios mixtos conocidos,
al menos de momento, fue el constituido por el esclavo Juan Hernández Ratón, propiedad del
terorense Gaspar de Quintana, y la mujer libre Ana de Santiago ­en otras ocasiones se hace
alusión a ella como Ana de Santa Ana o Ana de la Concepción­ si bien cabe la posibilidad de
este Juan Hernández Ratón sea el Juan Ratón que estuvo casado con Catalina de Jesús,
fallecida el 10­XI­1680.42 En tal caso, tendríamos que admitir que su amo, el capitán Juan de
Quintana, lo vendió al vecino Gaspar de Quintana, aunque de momento no contamos con
datos que permitan avalar tal hipótesis.

Finalmente, merece la pena reseñar la existencia de otro tipo de uniones a las ya vistas
como fue el matrimonio entre el negro Vicente Ramos, probablemente un esclavo
manumitido, e Inés Cortés, mujer de condición libre. Producto de esta relación, de la que
tampoco existe constancia de su enlace matrimonial, hemos podido registrar el bautizo de
José (8­XII­1686), hijo legítimo de ambos tal y como se señala en el acta bautismal. 43

LOS PROPIETARIOS DE LOS ESCLAVOS

Los registros detallan de forma sistemática el propietario del esclavo, salvo en 4


ocasiones,44 sin embargo y al igual que sucede en otras parroquias apenas nos informan sobre
las actividades desempeñadas por sus amos, por lo que las indicaciones se limitan a señalar a
aquellos individuos que desempeñan algún tipo de cargo en la administración civil,
eclesiástica y de milicias o, en todo caso, cuando estos disfrutan de una privilegiada y
reconocida posición social al ir antecedidos del Don o Doña. Esta circunstancia nos impide
saber cuál era la ocupación habitual de estos esclavos, aunque como ya señalamos en la
introducción, es fácil suponer que estos serían empleados en el servicio doméstico
­especialmente las féminas­ junto con las faenas agrícolas, ganaderas, o en las actividades
artesanales.

En total, hemos hallado 43 dueños de esclavos diferentes, para lo cual no nos hemos
guiado exclusivamente por los registros bautismales, sino también por los libros de
matrimonios y defunciones.45 De estos se desconoce la ocupación habitual o el cargo
desempeñado por 24 de ellos, acaparando el 53,1% de los cautivos (Véase tabla VIII). Para
los casos en los que existe constancia sobre el oficio del individuo, se sabe que 5 estaban en
posesión de algún cargo de milicias, registrando la presencia de dos capitanes ­don Lorenzo
Muñoz, vecino de La Vega y don Juan de Quintana­, dos alféreces ­Cristóbal Montesdeoca y

1016
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

Diego de Matos­46 y el sargento mayor don Alonso Lezcano Olivares, siendo propietarios del
14,5% de los esclavos.

A estos les siguen los individuos consagrados a la Iglesia, poseedores del 12,5% de la
población cautiva, dos de los cuales fueron párrocos de Teror: el licenciado Antonio
Montesdeoca (1648­1654) y el bachiller Juan Rodríguez de Quintana (1675­1718), un
coadjutor ­el licenciado Roque Pérez de Quevedo, que lo fue durante los años 1662­1686­ un
canónigo de la Catedral, don Baltasar Fernández Castellanos, y en último lugar Martín Padilla
de Figueredo, sochantre y sacristán mayor de la iglesia de Ntra. Sra. del Pino en Teror. En
tercer lugar figuran aquellas personas que aparecen antecedidas por el Don o Doña. Entre
ellos (5), registramos a tres mujeres: doña Melchora, doña María Pestana y doña Luisa de
Figueroa,47 a las que se unen don Juan de Aguilar y don Gonzalo de Almoguera, siendo
poseedores del 9,3% de los cautivos. Como poseedores de la vara de alcalde tenemos el caso
de Baltasar de Arencibia y de Andrés de Ortega, del que suponemos que también fue alcalde
de la localidad,48 dueños del 6, 25% de los esclavos del lugar. Aparte de las vistas, la única
profesión que se cita es la de mercader, ejercida por Antonio de Matos, propietario de la
esclava Isabel.

Por su parte, 7 son las mujeres que aparecen como dueñas de esclavos, tres de ellas viudas,
y otras tres mostrando una cierta distinción social ­más clara en el caso de una de ellas, al
tratarse de la viuda del alférez José García­ ya que van precedidas de la expresión Doña. De
las primeras, tenemos el caso de Leonor Hernández de la Cruz, Inés de Ojeda y de María
Rodríguez. De las segundas, a doña Melchora de Arencibia, doña María Pestana y doña Luisa
de Figueroa. El otro ejemplo de mujer en calidad de propietaria de un esclavo nos lo ofrece
Constanza Rodríguez. De estas, 3 comparten la propiedad del esclavo con el esposo: Inés de
Ojeda con Gaspar Hernández ­hasta que este fallece en fecha anterior a 1625, momento a
partir del cual ya solo figura ella como propietaria de Hilaria­49 María Rodríguez con Pedro
Jiménez ­hasta que este fallece el 27­III­1694­50 y doña Luisa de Figueroa con el sargento
mayor don Alonso Lezcano Olivares. Otros autores ya han señalado la importancia que para
toda viuda suponía poseer un esclavo/a, pues este se convertía un medio de subsistencia ante
la ausencia del esposo, pudiendo obtener ingresos económicos alquilándolo o vendiéndolo a
terceras personas.51

Por lo general, la posesión de cautivos suele estar entre 1 (12 propietarios) y 2 (20
propietarios), o a lo sumo 3 esclavos (7 propietarios), siendo frecuentes aquellos individuos
que adquieren una o dos esclavas, más los hijos que estas puedan procrear. Los mayores
propietarios de esclavos de Teror fueron el matrimonio formado por Pedro Jiménez y María
Rodríguez, vecinos de Teror en el barrio de El Palmar y propietarios de Francisco y Simona,
esclavos de ambos que llegaron a procrear siete hijos. El siguiente ejemplo es el que nos
ofrece el alférez Cristóbal Montesdeoca, dueño de tres esclavas adultas y de tres de sus hijos
(Véase tabla VIII). En definitiva y a tenor de las fuentes, parece que la tenencia de cautivos
estaba bastante repartida entre los vecinos de Teror y que cualquier persona con los recursos
suficientes podían ser propietario de 1 ó 2 esclavos. Para estos dueños o señores de esclavos,
la posesión de uno o varios de ellos no solo les va a permitir disponer de mano de obra barata
y útil, sino que estos darán un toque de distinción social a aquellos que los poseen pues, como
se sabe, en una sociedad como la barroca el boato y el prestigio eran dos cuestiones a cuidar y
valorar.52

1017
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

LAS DEFUNCIONES DE ESCLAVOS

Los libros de entierros de la parroquia de Teror ofrecen la cifra de 24 esclavos fallecidos,


lo que supone el 2,1% del total (Véase tabla VI).53 De estos, 10 corresponden a infantes cuyas
edades oscilan entre los ocho días y los siete u ocho años en el momento del óbito. En cuanto
a los adultos ­en total 14­ en ocho ocasiones se señala la edad del fallecido, con valores que
van desde los 22 a los 50 años. Por lo que se refiere al sexo de los finados, hay un predomino
de las mujeres ­14­ frente a los hombres, 10. En 13 de las actas de defunción se menciona el
lugar de enterramiento de los fallecidos, contando los esclavos con un espacio sepulcral
propio: la llamada “sepultura de los esclavos”, ubicada detrás del coro de la Iglesia, lugar a
donde irían a reposar los restos mortales de ocho de ellos. Las menciones que existen sobre la
sepultura de la iglesia situada detrás del coro, donde fue inhumada la negra bozal María,54
aquella otra que se encontraba en el trascoro, lugar donde descansó el cuerpo de la también
negra bozal Isabel,55 y el espacio que se reservó para Agustina56 ­junto a la pila grande del
agua bendita, detrás del coro­ creemos que se corresponden con la aludida sepultura de los
esclavos, por lo que finalmente tendríamos que elevar a 11 los esclavos que se inhumaron en
este espacio. Diferente trato recibieron la niña Isabel (9­VI­1675), que fue enterrada “delante
de la puerta que salía a la plaza”,57 y María (9­IV­1697), de la que se dice que lo fue en
“sepultura de la Iglesia”.58

Los precios de las tumbas oscilan entre los 4 y los 8 reales, cantidades muy parecidas a las
abonadas en Arucas y Moya,59 correspondiendo las de mayor cuantía a la niña Isabel, esclava
de doña María Pestana, a Francisco ­esclavo de María Rodríguez­ y a María, propiedad del
alférez Cristóbal Montesdeoca. En cuanto a las circunstancias en que estos fueron inhumados,
en algunos casos se señala si el finado recibió o no los santos sacramentos, si falleció de
forma repentina, si lo hizo sin testar,60 o si el mismo día del sepelio recibió las aguas del
bautismo. Por lo que se refiere al ceremonial fúnebre, existen diferencias entre el aplicado a
los niños y aquel otro puesto en práctica con los adultos, formalidades que son extensibles al
resto de la población. En cuanto a los infantes, a 6 de ellos se les enterró con cruz alta y capa,
mientras que otros 2 lo fueron con cruz baja y estola. Sobre la niña de nombre Isabel (9­VI­
1675) no se especifica nada,61 mientras que para el niño de 4 meses de edad llamado Pedro
(31­VIII­1696) se hizo un oficio entero de ángel.62 En cuanto al ceremonial aplicado a los
adultos, se solía hacer uno o dos oficios de cuerpo presente, en una ocasión cantado; también
se hace referencia a la celebración de misas cantadas con vigilia, aunque en otras ocasiones se
enterraban con vigilia pero sin misa. También figura el gasto de cera de las ánimas, así como
el empleo de vestiduras o sudarios para envolver el cadáver; tal es el caso de la esclava María
(9­IV­1697) que fue amortajada en mortaja blanca,63 mientras que Francisco (17­I­1696) lo
fue con el hábito de San Francisco.64 Existe una clara relación entre los sepelios de mayor
cuantía con la celebración de un ceremonial fúnebre más elaborado y cuidado, así como con
la categoría social del propietario del esclavo. Así, hemos podido comprobar cómo la niña de
nombre Isabel (9­VI­1675), que fue enterrada “ delante de la puerta que salía a la plaza” ,
pertenecía a doña María Pestana, la cual desembolsó 8 reales. 65 Lo mismo podemos decir de
la esclava María, perteneciente al alférez Cristóbal Montesdeoca, inhumada en la “ sepultura
de la Iglesia” de 8 reales, amortajada en mortaja blanca, y en cuyo entierro se dijo un oficio,
una misa cantada, y se gastó ½ cera de las ánimas.66 Mientras que con Francisco, acaso por el
cariño que a él y a su esposa le tenían sus amos, se le hicieron dos oficios de cuerpo presente,
se le puso la cera de las ánimas y, como vimos, fue amortajado con el hábito del santo
minorita. Finalmente, en ninguna ocasión se recoge la celebración de oficios, misas de
aniversario o “ cavos de año” en memoria de los cautivos fallecidos.

1018
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

CONCLUSIONES

Los habitantes de Teror, a pesar de no dedicarse al cultivo de la caña de azúcar, se hicieron


desde los primeros momentos de la colonización de su territorio (siglos XV y XVI) con los
servicios de mano de obra esclava, llegando a actuar también como vendedores de estos seres
humanos a los vecinos de otros pueblos y localidades de Gran Canaria. Las fuentes manejadas
nos han ofrecido un porcentaje de población cautiva muy inferior al registrado en el resto del
Archipiélago Canario. No obstante, su estudio permite completar y ampliar el conocimiento
que se tiene del fenómeno de la esclavitud durante el Antiguo Régimen en Canarias, al tiempo
que confirmar tendencias y comportamientos vistos en otras localidades, como fue su
progresiva desaparición a lo largo de la segunda mitad del siglo XVII ­por citar un ejemplo
destacado­ a pesar de lo cual se mantuvo la compra de esclavos adultos ­especialmente
mujeres­ pues, como se ha indicado, cualquier vecino con suficientes recursos podía
convertirse en dueño de alguno de ellos.

1019
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

FECHA NOMBRE PADRE MADRE PROPIETARIO


30­I­1606 Sebastián Desconocido María Baltasar de
Arencibia,
Alcalde de Teror
20­IV­1606 Luisa Desconocido Malgarida Constanza
Hernández Rodríguez
24­V­1607 María Desconocido Desconocida Diego Hernández
Mentado
3­VI­1607 Asencia Desconocido María Antón Rodríguez
21­VII­1610 Beatriz Desconocido María Baltasar de
Arencibia,
Alcalde de Teror
17­VIII­1614 María Desconocido Isabel Baltasar Hernández
20­IX­1614 Leonor Pedro Pérez Ana de Arencibia Doña Melchora
Libre
26­VIII­1619 Juan Desconocido Hilaria Gaspar Hernández
14­III­1621 Isabel Pedro Pérez Ana de Arencibia Doña Melchora
Libre
6­XI­1621 María Desconocido Hilaria Gaspar Hernández
Inés de Ojeda,
4­I­1625 Tomé Salvador García Hilaria viuda de Gaspar
Hernández
Nicolás de Juan de Ojeda
17­V­1626 Gabriel Olivares, María
negro
19­III­1628 Gregorio Domingo María Juan de Ojeda
Hernández
27­I­1629 Sebastiana Desconocido Desconocida No figura
2­VI­1630 Juan Desconocido Beatriz No figura
30­IV­1634 Francisco Desconocido Sebastiana Andrés de Ortega
Alcalde Teror
27­VIII­1634 María Desconocido Juana D. Juan de Aguilar
D. Baltasar
9­II­1636 Niña sin nombre Desconocido Clara Fernández
Castellanos,
Canónigo
15­II­1637 Bartolomé Desconocido Sebastiana de No figura
Ortega
13­VI­1637 Juan Juan de Letra María Bastián Hernández
Libre
9­X­1639 María Juan de Letra María Gregorio Ravelo
Libre
29­IX­1643 Simón Desconocido Sebastiana Andrés de Ortega
Alcalde Teror
17­IV­1645 Juan Desconocido Isabel Juan de
Montesdeoca
17­VI­1646 Juan Desconocido Ana Juan de Quintana
27­III­1648 Lázaro Desconocido Ana Salvador González
Lcdo. Antonio
23­III­1653 Catalina Desconocido Desconocida Montesdeoca,
Párroco de Teror
Lcdo. Antonio
23­III­1653 María Desconocido Desconocida Montesdeoca,
Párroco de Teror
4­V­1653 María Desconocido Desconocida Juan Rodríguez
7­I­1657 Lucía Desconocido María Juan Rodríguez
29­III­1673 Mª del Pino Desconocido Desconocida Doña María
Negra bozal Pestana

1020
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

11­VI­1675 Antonio Desconocido Mª del Pino Doña María


Pestana
María Cristóbal de
24­IX­1679 Catalina Desconocido Esclava bozal Montesdeoca,
Alférez
12­XI­1679 Diego Desconocido Desconocida Juan Rodríguez
Esclavo bozal Collado
12­XI­1679 Catalina Desconocido Desconocida Juan Rodríguez
Esclava bozal Collado
12­XI­1679 Isabel Desconocido Desconocida Antonio de Matos,
Esclava bozal Mercader
12­XI­1679 Francisco Desconocido Desconocida Diego de Matos
Esclavo bozal
Antonio Desconocido Desconocida Sebastián
12­XI­1679 Esclavo bozal Rodríguez Trujillo
María Cristóbal de
5­XI­1681 Negra bozal de Desconocido Desconocida Montesdeoca,
Guinea Alférez
[roto]­IV­1682 María Desconocido Desconocida Salvador González
Negra bozal Falcón
25­IV­1683 Baltasar Desconocido María Salvador González
De él: Don
Lorenzo Muñoz,
Capitán
13­I­1684 Isabel Francisco Jerónima De ella: Lcdo.
Roque Pérez de
Quevedo,
Coadjutor

8­VI­1686 Isabel Francisco Simona De ambos: Pedro


Jiménez

24­V­1687 Josefa Francisco Simona De ambos: Pedro


Jiménez
20­XI­1688 Juan Francisco Simona De ambos: Pedro
Jiménez
24­VI­1691 Juan Francisco Simona De ambos: Pedro
Jiménez
20­I­1693 Bartolomé Francisco Simona De ambos: Pedro
Jiménez
3­I­1694 Domingo Francisco Simona De ambos: Pedro
Jiménez
29­I­1695 Francisca Desconocido María Ignacio de Matos
De ambos: María
29­XII­1695 Manuela Francisco Simona Rodríguez, viuda
de
Pedro Jiménez
Martín Padilla de
7­V­1696 Pedro Desconocido Catalina Jiménez Figueredo,
Sacristán Mayor y
Sochantre
7­X­1697 Francisca Desconocido Catalina Cristóbal de
negra Montesdeoca,
Alférez
Martín Padilla de
17­II­1698 Magdalena Desconocido Catalina Figueredo,
Sacristán Mayor y
Sochantre

1021
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

Martín Padilla de
28­IV­1699 Josefa Desconocido Catalina Figueredo,
Sacristán Mayor y
Sochantre
20­XII­1699 Leonor Desconocido Catalina Cristóbal de
Montesdeoca,
Alférez
Tabla I. Relación de esclavos bautizados en la parroquia de Teror durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I, II y III de Bautismos del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

FECHA NOMBRE PADRE MADRE PROPIETARIO


28­VI­1643 Juana Juan Juvel, Ana Díaz No figura
esclavo
26­XI­1645 Beatriz Juan Juvel, Ana Díaz No figura
esclavo
5­XI­1680 María Juan Hernández, Catalina Hernández Capitán Juan de
esclavo Quintana
5­XII­1684 Andrea Juan Hernández, Ana de Santa Ana Gaspar de
esclavo Quintana
Juan Hernández
4­VIII­1689 José Ratón, Ana de Santiago Gaspar de
esclavo Quintana
Juan Hernández
1­V­1691 José Ratón, Ana de Santiago Gaspar de
esclavo Quintana
Juan Hernández
17­I­1694 Leonor Ratón, Ana de Santiago Gaspar de
esclavo Quintana
Tabla II. Relación de niños bautizados en la parroquia de Teror, fruto de la unión entre un esclavo y una mujer
libre.
Fuente: Libros I, II y III de Bautismos del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

TIPOLOGÍA CANTIDAD %
Hijos de padre no conocido y 26 48,1
esclava
Esclavos adultos 12 22,2
Hijos de padres esclavos 8 14,8
conocidos
Hijos de hombre libre y esclava 7 12,9
Esclavos de padres desconocidos 1 1,8
TOTAL 54 100,0
Tabla III. Distribución de las diferentes tipologías de esclavos bautizados en Teror durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I, II y III de Bautismos del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

MADRES ESCLAVAS CANTIDAD %


Con un hijo 15 75
Con dos hijos 4 20
Con tres hijos 1 5
TOTAL 20 100
Tabla IV. Relación de esclavas con hijos de padres desconocidos durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I, II y III de Bautismos del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

1022
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

FECHA NOMBRE DEL NOMBRE DE LA PROPIETARIO


ESPOSO ESPOSA
27­XI­1617 Cristóbal Francisca De ambos: Luis
Sánchez, el mozo.
14­XII­1623 Pascual Catalina de la Nuez De ambos: Manuel
Ramos.
11­I­1625 Francisco Sarmiento Ana de Arencibia Doña Melchora de
Libre Arencibia.
25­IX­1679 Juan Hernández Catalina García Capitán Juan de
Libre Quintana.
10­III­1680 Diego Catalina De ambos: Juan
Esclavo bozal Esclava bozal Rodríguez Collado.
4­I­1683 Juan Hernández Ana de la Concepción Gaspar de Quintana.
Libre
De él: Don Lorenzo
Muñoz, Capitán
26­II­1683 Francisco Jerónima De ella: Lcdo. Roque
Pérez de Quevedo,
Coadjutor.
24­VI­1685 Francisco Simona De ambos: Pedro
Jiménez
5­III­1690 Manuel Catalina De ambos: Diego de
Matos, Alférez
Tabla V. Relación de esclavos que figuran en los registros matrimoniales durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I y II de Matrimonios del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

FECHA NOMBRE LUGAR DE EDAD PRECIO PROPIETARIO PADRES


ENTERRAMIENTO
26­VII­ Isabel Sepultura de los No No figura José González No figura
1668 esclavos. figura
17­XI­ Ana Sepultura de los No 4 reales Juan de No figura
1669 esclavos. figura Quintana,
Capitán
9­V­ Domingo Sepultura de los No 4 reales Juan Rodríguez No figura
1671 Triguero esclavos. figura
18­I­ María Sepultura de la Don Gonzalo de No figura
1673 Negra bozal Iglesia, detrás del No 4 reales Almoguera
coro. figura
9­VI­ Isabel Delante de la puerta 7­8 años 8 reales Doña María No figura
1675 que sale a la plaza. Pestana
24­VIII­ Francisco Sepultura de los 45 años 4 reales Juan de la Coba, No figura
1675 esclavos. vecino de la
ciudad
Don Alonso
Lezcano
13­IX­ Francisca No figura 1 año No figura Olivares, Francisca
1678 Sargento Mayor
y doña Luisa de
Figueroa
13­XI­ Isabel Trascoro 40 años 4 reales Antonio de No figura
1681 Negra bozal Matos
5­III­ Juan Carne Sepultura de los Salvador No figura
1683 Cruda esclavos, en el 30 años No figura González Falcón
trascoro.
9­VIII­ Salvador María
1683 Baltasar No figura 4 meses No figura González Falcón Ancho

1023
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

Leonor
16­XII­ Bernardo Sepultura de los 22 años 4 reales Hernández de la No figura
1684 esclavos. Cruz
Bachiller Juan
24­III­ Simón Sepultura de los 30 años 4 reales Rodríguez de No figura
1686 esclavos. Quintana,
Párroco de Teror
18­V­ Junto a la pila
1687 Agustina grande de agua 50 años 4 reales José Domingo No figura
bendita, detrás del García
coro
2­IV­ 10 meses Francisco
1688 Josefa No figura No figura Pedro Jiménez y
Simona
18­VIII­ 20 meses Francisco
1690 Juan No figura No figura Pedro Jiménez y
Simona
Antonio,
Bachiller Juan esclavo
23­II­ María No figura No No figura Rodríguez de y
1691 figura Quintana, María
Párroco de Teror Martín,
Libre
25­I­ Francisco
1693 Bartolomé No figura 15 días No figura Pedro Jiménez y
Simona
22­VIII­ Mariana Sepultura de los 40 años 4 reales Diego de Matos, No figura
1695 esclavos. Alférez
31­XII­ María Francisco
1695 Manuela No figura 8 días No figura Rodríguez, viuda y
de Pedro Simona
Jiménez

María
17­I­ Francisco No figura 40 años 8 reales Rodríguez, viuda figura
1696 de Pedro
Jiménez
Martín Padilla
31­VIII­ Pedro No figura 4 meses No figura Figueredo, Catalina
1696 Sacristán Mayor
y Sochantre
9­IV­ Cristóbal
1697 María Sepultura de la 50 años 8 reales Montesdeoca, No figura
Iglesia Alférez
10­V­ Martín Padilla
1698 Magdalena No figura 2 meses No figura Figueredo, Catalina
Sacristán Mayor
y Sochantre
Tabla VI. Relación de esclavos que figuran en los registros de entierros durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I y II de Entierros del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

1024
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

CANTIDAD PROPIETARIOS % ESCLAVOS %


Uno 12 27,9 12 12,5
Dos 20 46,5 40 41,6
Tres 7 16,2 21 21,8
Cuatro 2 4,6 8 8,3
Cinco 0 0 0 0
Seis 1 2,3 6 6,25
Siete 0 0 0 0
Ocho 0 0 0 0
Nueve 1 2,3 9 9,3
TOTAL 43 100,0 96 100,0
Tabla VII. Distribución de esclavos por propietario.
Fuente: Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

ACTIVIDAD Nº DE ESCLAVOS Nº DE PROPIETARIOS %


Milicias 14 5 14,5
Clero 12 5 12,5
Don, Doña 9 4 9,3
Administración 6 2 6,25
Mujeres 3 2 3,1
Mercaderes 1 1 1,0
Sin especificar 51 24 53,1
TOTAL 96 43 100,0
Tabla VIII. Categoría socio profesional de los propietarios de esclavos.
Fuente: Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.

1025
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

NOTAS

1
LOBO CABRERA, M. (1982). La esclavitud en las Canarias Orientales en el siglo XVI (Negros, moros y
moriscos). En adelante se citará como La esclavitud en las Canarias Orientales.
2
RIVERO SUÁREZ, B. (2002). “El proceso de la colonización”, en El Pino: Historia, tradición y
espiritualidad canaria , pp. 333­344.
3
LOBO CABRERA, M. y QUINTANA ANDRÉS, P. (1997). Población marginal en Santa Cruz de La
Palma, 1564­1700, p. 75. En lo sucesivo se citará como Población marginal en Santa Cruz de La Palma .
4
LOBO CABRERA, M. y DÍAZ HERNÁNDEZ, R. (1984). “La población esclava de Las Palmas durante el
siglo XVII”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº 30, pp. 184­185. En adelante se citará como “La población
esclava de Las Palmas”.
5
RODRÍGUEZ CALLEJA, Jesús E. (2002). La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 105. En lo
sucesivo se citará como La población de Arucas y Moya en el siglo XVII.
6
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 107.
7
Pongamos como ejemplo lo sucedido a la esclava Catalina Jiménez, propiedad de Martín Padilla Figueredo,
de la que sabemos que al menos tuvo 3 hijos: Pedro (bautizado el 7­V­1696), Magdalena (17­V­1698) y
Josefa (28­IV­1699). Pues bien, de estos solo sobrevive la última, pues Pedro falleció a los 4 meses de edad
(31­VIII­1696), mientras que su hermana Magdalena expiró a los 2 meses (10­V­1698). Véase tablas I
y VI.
8
Los hijos de padre no conocido y esclava son también los casos más numerosos en Arucas, donde
alcanzaron el 72,92% del total, y en Moya, con un porcentaje del 92,32% (La población de Arucas y Moya
en el siglo XVII, p. 110). También lo fueron en Santa Cruz de La Palma, donde llegaron a constituir el 96%
de los infantes esclavos bautizados (Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 95).
9
Estas mismas proporciones son también las más frecuentes en Arucas y Moya, con un 59,25% y 53,33%
respectivamente (La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 111), así como en Santa Cruz de La
Palma, con 53,6% de cautivas que tuvieron un solo hijo (Población marginal en Santa Cruz de La Palma ,
p. 101).
10
“Grave delito, y digno de ejemplar castigo cometen los señores de esclavas, que usando del mal dominio
que en ellas tienen no solo las consienten estar amancebadas, pero las exponen a pecar”. Constituciones
Sinodales del Obispado de la Gran Canaria por el obispo don Cristóbal de la CÁMARA Y
MURGA. Constitución XL, número 6, “Que los señores de esclavas no las consientas estar amancebadas”,
pp. 253­254.
11
Esta dificultad a la hora de discernir entre un esclavo adulto de lo que puede ser un niño esclavo de padres
desconocidos ya ha sido puesta de relieve por Rodríguez Calleja. En La población de Arucas y Moya en el
siglo XVII, p. 113.
12
Así lo anota el párroco en el bautizo de Catalina, Isabel y Francisco. A(RCHIVO) P(ARROQUIAL) DE
T(EROR): Libro II de Bautismos, fol. 166 r. y 166 v.
13
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 68.
14
Ídem, p. 89.

1026
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

15
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 113­114.
16
Francisco era propiedad del capitán don Lorenzo Muñoz ­vecino de La Vega, lugar donde ambos fueron
casados­ mientras que Jerónima lo era del licenciado Roque Pérez de Quevedo, vecino de Teror y coadjutor
de la parroquia de Ntra. Sra. del Pino. A.P.T. Libro II de Matrimonios, fol. 62 r.
17
A.P.T. Libro II de Matrimonios, fol. 72 v.
18
Isabel (8­VI­1686), Josefa (24­V­1687), Juan (20­XI­1688), Juan (24­VI­1691), Bartolomé (20­I­1693),
Domingo (3­I­1694) y Manuela (29­XII­1695). Véase tabla I.
19
En concreto, de los 7 niños fallecieron los siguientes: Josefa (2­IV­1688), Juan (18­VIII­1690), Bartolomé
(25­I­1693) y Manuela (31­XII­1695). Véase tabla IV.
20
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 84.
21
El edicto fue redactado en Tenerife el 2 de febrero de 1669. En La población de Arucas y Moya en el siglo
XVII, p.112, nota 314.

22
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 108.
23
Además de las dos parejas arriba señaladas, conocemos la existencia de otros matrimonios de esclavos en
Teror: Cristóbal y Francisca, propiedad de Luis Sánchez y casados el 27­XI­1617, Pascual y Catalina de la
Nuez ­ambos de Manuel Ramos­ unidos por el citado sacramento el 14­XII­1623, Diego y Catalina
­esclavos bozales adquiridos por el vecino Juan Rodríguez Collado, bautizados el 12­XI­1679 y unidos en
matrimonio casi cuatro meses después, concretamente el 10­III­1680­ así como de Manuel y Catalina,
propiedad del alférez Diego de Matos. De todos ellos, no tenemos constancia de que dejaran descendencia
en Teror (Véase tablas I y V). Asimismo, sabemos que algunos cautivos residentes en Teror contrajeron
matrimonio fuera de su localidad, tal es el caso del esclavo de Las Troyanas (barrio situado en el actual
municipio de Valleseco) casado en la parroquia del Sagrario de Las Palmas. En “La población esclava de
Las Palmas”, p. 315. Véase cuadro número 23.
24
Fruto de los cuales hemos consignado el bautizo de Juan (26­VIII­1619) y de María (6­XI­1621).Véase
tabla I.
25
Su unión matrimonial no consta en los correspondientes libros de casamientos, sea como fuere, el hecho de
que en las partidas bautismales de Leonor e Isabel no se haga referencia a su posible ilegitimidad ­en el
caso de Isabel se señala claramente que se trata de una hija legítima­ nos hace pensar que nos encontramos
ante una pareja unida por el sacramento del matrimonio, cabiendo la posibilidad de que dicha unión se
celebrase en otra parroquia. A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 61 r.
26
A.P.T. Libro I de Matrimonios, fol. 24 v.
27
En este caso nos topamos con el mismo problema visto arriba, pues como hemos indicado no consta su
inscripción en el libro de matrimonios. No obstante, en ningún momento se señala que ambos padres sean
solteros o que sus hijos sean ilegítimos, razón que nos inclina a pensar que nos encontramos ante una unión
legítima. Esto puede tener su explicación por la circunstancia de que en el primer tomo de casamientos
faltan 5 años, concretamente desde 1631 a 1635, ambos inclusive. Una ausencia que el párroco Lázaro
Marrero Montesdeoca ­el cual ocupó este cargo durante los años 1750­1769­ atribuye a lo siguiente: “Sería
por no aver libro en que escribirlos, y quizá averlas escrito en algún papel suelto, que se perdería con el
transcurso del tiempo” (Véase A.P.T. I Libro de Casamientos). Finalmente, conviene resaltar cómo la
esclava María figura en 1637 como propiedad de Bastián Hernández, y en 1639 de Gregorio Ravelo. Es

1027
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

bastante probable, aunque no contamos con documentación para apoyar tal afirmación, que esta hubiese
sido vendida por Bastián Hernández al que luego fue su nuevo amo.
28
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 91 v.
29
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 191 v.
30
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 198 r.
31
De esta manera se le menciona en la partida de bautismo de su hija Francisca. A.P.T. Libro III de
Bautismos, fol. 17 v.
32
Bautizado el 11­VI­1675. A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 117 r.
33
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 164 v.
34
Baltasar fue bautizado el 25­IV­1683 (Libro II de Bautismos, folio 212 r.) y era hijo de María, con toda
probabilidad la negra bozal que un año antes (roto­IV­1682) llevó a bautizar su amo, Salvador Glez.
Falcón. A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 198 r.
35
Véase nota nº 29.
36
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 114.
37
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 105.
38
La criatura fue inhumada el 23­II­1691 y murió habiendo sido bautizada en la casa. El padre era propiedad
del bachiller Juan Rodríguez de Quintana. A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 99 r.
39
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 32 v.
40
Esta Catalina figura en el libro de casamientos con el apellido García, era hija legítima de Gaspar
Hernández y de María de Jesús, vecinos de Teror. En cambio, su esposo era hijo de Ana de Santiago,
esclava del dicho capitán Juan de Quintana, mientras que su padre fue “según es notorio” Antonio
Hernández. A.P.T. Libro II de Matrimonios, fol. 48 v.
41
En la partida bautismal de María, la madre además de figurar como “legítima muger” del esclavo Juan
Hernández, aparece en esta ocasión apellidada como Hernández. A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 179 v.
42
Véase nota nº 39.
43
Por otro lado, la citada Inés Cortés figura como mujer legítima de Vicente Ramos, lo que apoya la idea
expuesta de que ambos estaban casados (A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 253 v.). Desafortunadamente, y
al igual que ocurría con un considerable número de recién nacidos y niños, José falleció a los 7 meses de
edad, concretamente el 10­VII­1687, enterrándose con cruz baja y capa. A.P.T. Libro II de Entierros, fol.
82 r.
44
Tal es el caso de Sebastiana, bautizada el 27­I­1629 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 91 r.), el de Juan (2­
VI­1630) del que solo se conoce la identidad de la madre (A.P.T. Libro I de Bautismos, folio 98 r.) y del
esclavo Juan Juvel ­casado con Ana Díaz­ del que tampoco tenemos conocimiento sobre la identidad de su
amo. El cuarto ejemplo sería el proporcionado por la esclava Sebastiana de Ortega, de la que hemos
registrado el bautizo de su hijo Bartolomé el 15­II­1637 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 127). No

1028
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…

obstante, existe la posibilidad de que esta sea la misma Sebastiana que figura como propiedad del vecino
Andrés de Ortega ­el empleo de este mismo apellido por aquella puede ser un dato a valorar­ de la que
sabemos que bautizó a otros 2 niños más: Francisco el 30­IV­1634 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 115
v.) y Simón el 29­IX­1643 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 158 v.). No obstante, y a falta de recabar más
datos, consideraremos que ambas son personas diferentes.
45
Esto se debe a que la única referencia que tenemos sobre determinados dueños de esclavos nos la ofrece un
acta de defunción o de matrimonio, por lo que limitarnos a confeccionar un listado de propietarios sobre la
base de los libros de bautismos nos hubiera llevado a omitir y pasar por alto un nada despreciable número
de individuos. Sirva como ejemplo lo ocurrido con el esclavo Juan Carne Cruda, perteneciente a Salvador
González Falcón, del cual solo tenemos constancia de su existencia por su partida de fallecimiento fechada
el 5­III­1683 (A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 58 r.) no figurando ni en los libros de bautismos ni en los de
casamientos, lo que nos habría llevado a pensar de que su amo sólo fue propietario de la esclava María y de
su hijo Baltasar (Véase tabla I).
46
Sobre este personaje tenemos constancia de que ostentó la Alcaldía del lugar durante los años 1691 a 1696.
No obstante, lo contabilizaremos como perteneciente al grupo de milicianos. Comunicación personal de
Vicente Suárez Grimón, al que agradecemos sus inestimables sugerencias y comentarios.
47
En la tabla VIII, en el apartado dedicado a las mujeres solo figuran dos de las siete registradas: Constanza
Rodríguez, dueña de Malgarida Hernández y de su hija Luisa, y la viuda Leonor Hernández de la Cruz,
propietaria de Bernardo (Véase tablas I y VI). Ello se debe a que doña Luisa de Figueroa figura como
propietaria de esclavos en compañía de su esposo, el sargento mayor don Alonso Lezcano Olivares, razón
por la que la incluimos en el capítulo de los cargos militares. Por su parte, doña Melchora y doña María
Pestana figuran en el apartado dedicado a las personas antecedidas del Don/Doña, mientras que las
restantes, Inés de Ojeda y María Rodríguez, aparecen como dueñas de cautivos en compañía de sus
respectivos esposos, Gaspar Hernández y Pedro Jiménez respectivamente, de los que desconocemos cuál
fue su ocupación, razón que nos ha movido a incluirlas en ese 53,1% de propietarios sin profesión
conocida.
48
Este Andrés de Ortega, propietario de Sebastiana ­de la que registramos el bautizo de Francisco (30­IV­
134) y de Simón (29­IX­1643)­ creemos que se trata del homónimo fallecido el 24­X­1648 (A.P.T. Libro I
de Entierros, fol. 5 v.) alcalde Teror, esposo de doña Ana de Arencibia, hijo de Diego Pérez de Villanueva
y de Leonor de Ortega, y nieto de Juan Pérez de Villanueva, uno de los personajes más importantes e
influyentes de Teror en el siglo XVI.
49
En la partida de bautismo de Tomé, hijo de la esclava Hilaria, Inés de Ojeda figura como viuda de Gaspar
Hernández. A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 76r.
50
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 110 r.
51
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 122.
52
Ídem, p. 116.
53
En total se enterraron 1.133 personas durante el período objeto de estudio. El primer libro de entierros, a
diferencia de lo ocurrido con el de bautismos y matrimonios fechados en 1605, data del año 1639, faltando
los siguientes años: 1642, 1643, 1644, 1645, 1646, 1652, 1655, 1656 y 1657.
54
La susodicha, propiedad del vecino de Teror don Gonzalo de Almoguera, fue enterrada el 18­I­1673. A.P.T.
Libro I de Entierros, fol. 31 r.

1029
XVII Coloquio de Historia Canario­Americana

55
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 49 r.
56
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 80 v.
57
A.P.T. Libro I de Entierros, fol. 38 v.
58
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 140 r.
59
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, pp. 203­205.
60
En el caso del esclavo Domingo Triguero (9­V­1671), propiedad del vecino de Teror Juan Rodríguez, se
anota que murió abintestato. A.P.T. Libro I de Entierros, fol. 27 v.
61
Véase nota nº 57.
62
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 136 r.
63
Véase nota nº 58.
64
Francisco era esposo de la citada esclava llamada Simona, ambos propiedad de Pedro Jiménez y María
Rodríguez, vecinos de Teror en el barrio de El Palmar (Véase notas nº 17, 18 y 19). Como hemos indicado,
su partida de defunción está fechada el 17­I­1696, figurando en ella su muerte repentina a los 40 años de
edad. Su ama, ya viuda por aquel entonces, mandó además que se le hiciesen 2 oficios de cuerpo presente y
que se le pusiera la cera de las ánimas. A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 134 r.
65
Véase nota nº 57.
66
Véase notas nº 58 y 63.

1030

También podría gustarte