Esclavitud en Teror en el siglo XVII
Esclavitud en Teror en el siglo XVII
Sin duda, la llegada de los primeros esclavos al lugar coincide con la de los repobladores
que deciden establecerse en la zona a finales del siglo XV y comienzos del XVI, por lo que
cabe suponer que estos serían empleados como mano de obra para el cultivo de la tierra, la
ganadería, el servicio doméstico o en las actividades artesanales, toda vez que Teror por su
condición de tierra de secano no fue escenario del cultivo de la caña de azúcar, producto de
exportación que estimuló la llegada de esclavos al archipiélago.2 A pesar de todo, las fuentes
parroquiales no nos van a permitir su localización hasta principios del Seiscientos, pues el
primer libro de bautismos conservado data del año 1605, razón por la que hemos optado por el
mentado siglo XVII como marco cronológico de nuestra investigación.
De los 4.132 sujetos bautizados entre los años 1605 y 1700, hemos registrado un total de
54 esclavos 42 niños y 12 adultos lo que supone el 1,3% del conjunto de neófitos. Esta cifra
es considerablemente inferior a las vistas en otros núcleos de población del archipiélago tales
como Santa Cruz de La Palma con un 12,6% en el siglo XVII,3 Las Palmas de Gran Canaria
con un porcentaje del 10,2%,4 o localidades como Arucas, donde se alcanzaron valores del
3,72% y 2,78% en la primera y segunda mitad del siglo XVII respectivamente, y Moya con un
índice del 5,10% en la primera mitad del citado siglo, y del 1,14% en los restantes cincuenta
años.5
1012
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
En función de las anotaciones llevadas a cabo por los párrocos, hemos podido establecer
las siguientes variantes de esclavos (Véase tabla III). Por orden de importancia numérica,
comenzaremos por los hijos de padre no conocido y esclava, los cuales representan el 48,1%
de esclavos bautizados en Teror.8 La mayoría de estas esclavas (75%) tiene un solo hijo, 9 con
2 hijos figuran cuatro esclavas, mientras que con 3 hijos tenemos el único caso de Catalina
Jiménez, esclava de Martín Padilla Figueredo (Véase tablas III y IV). No obstante, se da el
supuesto de esclavas como Hilaria cautiva sobre la que trataremos en el párrafo dedicado a
los hijos de hombre libre y esclava con hijos en diferentes circunstancias: de padre
desconocido y otros donde se conoce la identidad del progenitor. Estas esclavas con más de
un hijo nos ponen de manifiesto su capacidad como procreadoras o su situación de concubinas
amancebadas con sus propios amos, con los vecinos y personas próximas a ellas, u otros
esclavos pertenecientes al mismo dueño conducta atacada en las Sinodales de Cámara y
Murga.10
En segundo lugar se encuentran los bautizos de esclavos adultos, en total 12, ofreciendo un
valor del 22,2%. Con esta variante se nos platea el problema de interpretar correctamente las
fuentes, pues si en algunos casos (5) se señala la edad del individuo, se indica que se trata de
un adulto (1), o si este ha sido instruido y catequizado en la doctrina cristiana (1), en otras
ocasiones sólo figura el nombre del esclavo/a y el de su propietario (5), sin hacer mención
alguna a los padres del bautizado, llegando en este caso a la conclusión de que nos
encontramos ante esclavos adultos.11 Se trata en su mayoría de esclavos bozales (8) recién
traídos del continente africano, con edades que van de los 22 a los 40 años. En sus partidas
bautismales es frecuente que el párroco deje constancia de que el sujeto ha sido catequizado,
bien instruido y examinado en la doctrina católica, y en el caso de 3 de los 5 esclavos
bautizados el 12XI1679, haber sido sometidos al correspondiente exorcismo según dispone
el Manual Romano.12 De uno de ellos, concretamente del esclavo bozal llamado Diego, se
dice haber sido bautizado anteriormente en la isla de Tenerife, a pesar de lo cual volvió a
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XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
recibir las aguas bautismales, probablemente ante las dudas suscitadas sobre lo válido del
sacramento, pues como ya han señalado Lobo Cabrera y Quintana Andrés para el caso de
Santa Cruz de La Palma, muchos de estos cautivos eran bautizados en masa a bordo de los
barcos negreros en los que eran transportados, sin que sus dueños se preocuparan sobre lo
correcto del ritual.13 En cuanto al sexo de estos individuos, se trata en su gran mayoría de
mujeres en total 9 hecho que tiene su explicación por la mayor demanda que había de
hembras frente a los varones. Estas serán empleadas en el servicio doméstico, sin olvidar su
capacidad de engendrar nuevos esclavos que agregar a la economía familiar ante la
inseguridad de importar nuevos efectivos, y por supuesto la de convertirse en el objeto del
deseo sexual de sus amos, del de otros esclavos próximos al hogar donde estas ofrecen su
fuerza de trabajo, así como del resto de vecinos de la localidad, tal y como vimos al tratar
sobre los hijos de padre no conocido y esclava.14 Por otro lado, tal y como se encargó de
señalar Rodríguez Calleja para las localidades de Arucas y Moya, estos bautizos de cautivos
adultos son un perfecto ejemplo de que aunque la esclavitud va decayendo a lo largo del siglo
XVII, aún perdura la compra de esclavos, una “mercancía” que en su gran mayoría se registra
en Teror al igual que sucede en los dos núcleos de población arriba citados en la década de
1670.15
A estos les siguen los hijos de padres esclavos conocidos, contabilizándose 8 criaturas, las
cuales constituyen el 14,8% del total. Estas fueron fruto tanto del matrimonio formado por
Francisco y Jerónima, casados el 26II1683,16 y progenitores de la niña llamada Isabel, como
de la pareja compuesta por Francisco y Simona, unidos por el sacramento del matrimonio el
24VI1685.17 Esta última fue sin duda la más prolífica de las esclavas de aquella época, pues
de la relación con su esposo Francisco hemos registrado el bautismo de al menos 7 niños, 18 de
los que sobrevivieron 3.19 Esta última pareja pone de manifiesto una de las principales
inquietudes de todo dueño de esclavo/a, como era la de conseguir que sus cautivas
comenzaran a parir cuanto antes como forma de aumentar el número de esclavos a su servicio
o incluso para amortizar el precio pagado por ellas.20 Con todo, y pese a que algunos dueños
de esclavos se oponían a estos matrimonios, las uniones estables entre estos contaban con el
beneplácito tanto de las leyes civiles como canónicas, así como de obispos como Cristóbal de
la Cámara y Murga, y especialmente de Bartolomé García Jiménez, el cual promulgó un
edicto para que los esclavos se pudiesen casar a pesar de la oposición de sus amos. 21 No
obstante, hemos visto que este tipo de matrimonios fue bastante frecuente, acaso como una
estrategia adoptada por los propietarios de esclavos para asegurarse el proveimiento de
“mercancía”, o para asegurar mayor tranquilidad a sus cautivos.22 Los hijos habidos de tales
matrimonios, a pesar de su condición de esclavos, son considerados como legítimos,
circunstancia que será recogida sistemáticamente por el párroco de turno.23
Por su parte, los hijos fruto de la unión entre un hombre libre y una esclava en total 7
llegan a constituir el 12,9%. De estos, es necesario diferenciar entre aquellos niños nacidos de
la unión no legítima entre una esclava y un varón libre, y aquellos otros que fueron fruto del
matrimonio. De los primeros contamos con el ejemplo de la esclava Hilaria propiedad de
Gaspar Hernández y de su esposa Inés de Ojeda la cual, tras dos partos de los que se
desconoce el nombre del progenitor,24 tuvo a su tercer hijo de nombre Tomé bautizado el 4I
1625 del que se conoce la identidad del padre gracias a la testificación del vecindario,
resultando ser un tal Salvador García, soltero. Junto con este, contamos con el caso de la
esclava María propiedad de Juan de Ojeda de la que registramos el bautizo de su hijo
Gabriel (17V1626) fruto de su relación con el negro Nicolás de Olivares, y casi tres años
después el de Gregorio (19III1628) tras su unión con el vecino Domingo Hernández,
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Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
conociendo también su identidad gracias a la testificación de terceros, en este caso a través del
capitán Gaspar de Quintana.
Por lo que se refiere a los hijos nacidos de la unión legítima entre una esclava y un hombre
libre, contamos con los ejemplos de las parejas formadas por la esclava Ana de Arencibia
propiedad de doña Melchora de Arencibia casada en primeras nupcias con Pedro Pérez, con
el que al menos tiene 2 hijas: Leonor (bautizada el 20IX1614) e Isabel (14III1621),25 y
luego con Francisco Sarmiento (11I1625).26 El otro ejemplo lo tenemos en la pareja formada
por Juan de Letra y la esclava María, de los cuales, a pesar de no encontrarse inscritos en los
libros de matrimonios, registramos el bautizo de 2 niños: Juan (13VI1637) y María (9X
1639).27
En cuanto al color de los bautizados, en Teror, al igual que lo visto en otras localidades y
núcleos de población del archipiélago, las noticias que nos aportan los párrocos sobre el color
de los esclavos son dramáticamente escasas. Así, en la primera mitad del siglo XVII en
ninguna ocasión se menciona el color del neófito, siendo la única referencia existente a este
respecto la cita al color negro de Nicolás de Olivares, progenitor de Gabriel (Véase tabla I).
En la segunda mitad del siglo solo se deja constancia del color de los bautizados en 3
ocasiones, tal es el caso de esclavas como María del Pino de la que se dice que era negra
bozal (29III1673),28 María negra bozal de Guinea (5XI1681),29 y María negra bozal (roto
IV1682).30 En todo caso, el número de cautivos negros debió de haber sido mucho mayor,
pues es bastante probable que los 5 esclavos bozales adultos bautizados el 12XI1679 a los
que ya hicimos referencia, compartan con las 3 primeras el color oscuro de su piel. Negras, o
al menos mulatas, también debieron de haber sido Francisca (bautizada el 7X1697) y
Leonor (20XII1699), hijas de Catalina negra , 31 esclava del alférez Cristóbal Montesdeoca.
Al igual que Antonio, hijo de la citada María del Pino,32 Catalina bautizada el 24IX1679 e
hija de la esclava bozal llamada María, propiedad del alférez Cristóbal Montesdeoca y de
padre desconocido33 así como Baltasar, hijo de María, perteneciente al vecino Salvador
González Falcón. 34
Por lo que se refiere al lugar de origen de estos esclavos, la única ocasión en la que se
registra tal circunstancia nos la aporta la partida de bautismo de María, perteneciente al
alférez Cristóbal Montesdeoca, de la que se anota que procede de Guinea.35 No obstante, si
admitimos que los esclavos bautizados en Teror son producto de la llegada de nuevos
efectivos procedentes de África, así como de esclavas descendientes de los primeros seres
humanos privados de libertad que llegaron a Teror, podemos concluir que junto con los
negros y mulatos, debió de haber existido un número nada despreciable de moriscos, y en
mucha menor medida de esclavos indios.
Junto con las cinco variantes ya citadas de esclavos bautizados, son dignas de señalar por
su carácter excepcional las uniones habidas entre esclavos varones y mujeres libres, un tipo de
relación desigual y mal vista por la mentalidad barroca imperante, si bien los hijos de estos
heredan la condición libre de la madre. En total han sido 5 las parejas de este tipo registradas
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XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
durante el siglo XVII, cifra similar a la detectada en las localidades de Arucas y Moya, con 6 y
3 matrimonios respectivamente,36 y nada desdeñable si la comparamos con los 12 casos
detectados en Santa Cruz de La Palma, donde el volumen de población tanto libre como
esclava fue muy superior al de Teror.37 La primera de ellas fue la formada por el esclavo Juan
Juvel y Ana Díaz, de los que no hemos hallado su presencia en los libros de casamientos, a
pesar de lo cual intuimos su unión matrimonial al figurar como legítimas las 2 niñas que
ambos llevaron a bautizar: Juana (28VI1643) y Beatriz (26XI1645). Otro de los
matrimonios sobre los que tampoco hay constancia en el correspondiente registro de
casamientos fue el constituido por Antonio y María Martín, de los que sabemos que
estuvieron casados por la partida de defunción de la hija de ambos, María.38 Otra pareja de la
que tenemos noticias a través de fuentes indirectas fue la formada por Juan Ratón, esclavo del
capitán Juan de Quintana, y Catalina de Jesús. En concreto, gracias a la partida de defunción
de esta última fechada el 10XI1680 donde consta como esposa del primero.39 El mismo
capitán Juan de Quintana fue propietario de otro esclavo varón llamado Juan Hernández,
casado con Catalina García o Hernández el 25IX1679.40 De ambos sabemos que bautizaron
a una niña de nombre María (6XI1680).41 El último de estos matrimonios mixtos conocidos,
al menos de momento, fue el constituido por el esclavo Juan Hernández Ratón, propiedad del
terorense Gaspar de Quintana, y la mujer libre Ana de Santiago en otras ocasiones se hace
alusión a ella como Ana de Santa Ana o Ana de la Concepción si bien cabe la posibilidad de
este Juan Hernández Ratón sea el Juan Ratón que estuvo casado con Catalina de Jesús,
fallecida el 10XI1680.42 En tal caso, tendríamos que admitir que su amo, el capitán Juan de
Quintana, lo vendió al vecino Gaspar de Quintana, aunque de momento no contamos con
datos que permitan avalar tal hipótesis.
Finalmente, merece la pena reseñar la existencia de otro tipo de uniones a las ya vistas
como fue el matrimonio entre el negro Vicente Ramos, probablemente un esclavo
manumitido, e Inés Cortés, mujer de condición libre. Producto de esta relación, de la que
tampoco existe constancia de su enlace matrimonial, hemos podido registrar el bautizo de
José (8XII1686), hijo legítimo de ambos tal y como se señala en el acta bautismal. 43
En total, hemos hallado 43 dueños de esclavos diferentes, para lo cual no nos hemos
guiado exclusivamente por los registros bautismales, sino también por los libros de
matrimonios y defunciones.45 De estos se desconoce la ocupación habitual o el cargo
desempeñado por 24 de ellos, acaparando el 53,1% de los cautivos (Véase tabla VIII). Para
los casos en los que existe constancia sobre el oficio del individuo, se sabe que 5 estaban en
posesión de algún cargo de milicias, registrando la presencia de dos capitanes don Lorenzo
Muñoz, vecino de La Vega y don Juan de Quintana, dos alféreces Cristóbal Montesdeoca y
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Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
Diego de Matos46 y el sargento mayor don Alonso Lezcano Olivares, siendo propietarios del
14,5% de los esclavos.
A estos les siguen los individuos consagrados a la Iglesia, poseedores del 12,5% de la
población cautiva, dos de los cuales fueron párrocos de Teror: el licenciado Antonio
Montesdeoca (16481654) y el bachiller Juan Rodríguez de Quintana (16751718), un
coadjutor el licenciado Roque Pérez de Quevedo, que lo fue durante los años 16621686 un
canónigo de la Catedral, don Baltasar Fernández Castellanos, y en último lugar Martín Padilla
de Figueredo, sochantre y sacristán mayor de la iglesia de Ntra. Sra. del Pino en Teror. En
tercer lugar figuran aquellas personas que aparecen antecedidas por el Don o Doña. Entre
ellos (5), registramos a tres mujeres: doña Melchora, doña María Pestana y doña Luisa de
Figueroa,47 a las que se unen don Juan de Aguilar y don Gonzalo de Almoguera, siendo
poseedores del 9,3% de los cautivos. Como poseedores de la vara de alcalde tenemos el caso
de Baltasar de Arencibia y de Andrés de Ortega, del que suponemos que también fue alcalde
de la localidad,48 dueños del 6, 25% de los esclavos del lugar. Aparte de las vistas, la única
profesión que se cita es la de mercader, ejercida por Antonio de Matos, propietario de la
esclava Isabel.
Por su parte, 7 son las mujeres que aparecen como dueñas de esclavos, tres de ellas viudas,
y otras tres mostrando una cierta distinción social más clara en el caso de una de ellas, al
tratarse de la viuda del alférez José García ya que van precedidas de la expresión Doña. De
las primeras, tenemos el caso de Leonor Hernández de la Cruz, Inés de Ojeda y de María
Rodríguez. De las segundas, a doña Melchora de Arencibia, doña María Pestana y doña Luisa
de Figueroa. El otro ejemplo de mujer en calidad de propietaria de un esclavo nos lo ofrece
Constanza Rodríguez. De estas, 3 comparten la propiedad del esclavo con el esposo: Inés de
Ojeda con Gaspar Hernández hasta que este fallece en fecha anterior a 1625, momento a
partir del cual ya solo figura ella como propietaria de Hilaria49 María Rodríguez con Pedro
Jiménez hasta que este fallece el 27III169450 y doña Luisa de Figueroa con el sargento
mayor don Alonso Lezcano Olivares. Otros autores ya han señalado la importancia que para
toda viuda suponía poseer un esclavo/a, pues este se convertía un medio de subsistencia ante
la ausencia del esposo, pudiendo obtener ingresos económicos alquilándolo o vendiéndolo a
terceras personas.51
Por lo general, la posesión de cautivos suele estar entre 1 (12 propietarios) y 2 (20
propietarios), o a lo sumo 3 esclavos (7 propietarios), siendo frecuentes aquellos individuos
que adquieren una o dos esclavas, más los hijos que estas puedan procrear. Los mayores
propietarios de esclavos de Teror fueron el matrimonio formado por Pedro Jiménez y María
Rodríguez, vecinos de Teror en el barrio de El Palmar y propietarios de Francisco y Simona,
esclavos de ambos que llegaron a procrear siete hijos. El siguiente ejemplo es el que nos
ofrece el alférez Cristóbal Montesdeoca, dueño de tres esclavas adultas y de tres de sus hijos
(Véase tabla VIII). En definitiva y a tenor de las fuentes, parece que la tenencia de cautivos
estaba bastante repartida entre los vecinos de Teror y que cualquier persona con los recursos
suficientes podían ser propietario de 1 ó 2 esclavos. Para estos dueños o señores de esclavos,
la posesión de uno o varios de ellos no solo les va a permitir disponer de mano de obra barata
y útil, sino que estos darán un toque de distinción social a aquellos que los poseen pues, como
se sabe, en una sociedad como la barroca el boato y el prestigio eran dos cuestiones a cuidar y
valorar.52
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XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
Los precios de las tumbas oscilan entre los 4 y los 8 reales, cantidades muy parecidas a las
abonadas en Arucas y Moya,59 correspondiendo las de mayor cuantía a la niña Isabel, esclava
de doña María Pestana, a Francisco esclavo de María Rodríguez y a María, propiedad del
alférez Cristóbal Montesdeoca. En cuanto a las circunstancias en que estos fueron inhumados,
en algunos casos se señala si el finado recibió o no los santos sacramentos, si falleció de
forma repentina, si lo hizo sin testar,60 o si el mismo día del sepelio recibió las aguas del
bautismo. Por lo que se refiere al ceremonial fúnebre, existen diferencias entre el aplicado a
los niños y aquel otro puesto en práctica con los adultos, formalidades que son extensibles al
resto de la población. En cuanto a los infantes, a 6 de ellos se les enterró con cruz alta y capa,
mientras que otros 2 lo fueron con cruz baja y estola. Sobre la niña de nombre Isabel (9VI
1675) no se especifica nada,61 mientras que para el niño de 4 meses de edad llamado Pedro
(31VIII1696) se hizo un oficio entero de ángel.62 En cuanto al ceremonial aplicado a los
adultos, se solía hacer uno o dos oficios de cuerpo presente, en una ocasión cantado; también
se hace referencia a la celebración de misas cantadas con vigilia, aunque en otras ocasiones se
enterraban con vigilia pero sin misa. También figura el gasto de cera de las ánimas, así como
el empleo de vestiduras o sudarios para envolver el cadáver; tal es el caso de la esclava María
(9IV1697) que fue amortajada en mortaja blanca,63 mientras que Francisco (17I1696) lo
fue con el hábito de San Francisco.64 Existe una clara relación entre los sepelios de mayor
cuantía con la celebración de un ceremonial fúnebre más elaborado y cuidado, así como con
la categoría social del propietario del esclavo. Así, hemos podido comprobar cómo la niña de
nombre Isabel (9VI1675), que fue enterrada “ delante de la puerta que salía a la plaza” ,
pertenecía a doña María Pestana, la cual desembolsó 8 reales. 65 Lo mismo podemos decir de
la esclava María, perteneciente al alférez Cristóbal Montesdeoca, inhumada en la “ sepultura
de la Iglesia” de 8 reales, amortajada en mortaja blanca, y en cuyo entierro se dijo un oficio,
una misa cantada, y se gastó ½ cera de las ánimas.66 Mientras que con Francisco, acaso por el
cariño que a él y a su esposa le tenían sus amos, se le hicieron dos oficios de cuerpo presente,
se le puso la cera de las ánimas y, como vimos, fue amortajado con el hábito del santo
minorita. Finalmente, en ninguna ocasión se recoge la celebración de oficios, misas de
aniversario o “ cavos de año” en memoria de los cautivos fallecidos.
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CONCLUSIONES
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Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
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XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
Martín Padilla de
28IV1699 Josefa Desconocido Catalina Figueredo,
Sacristán Mayor y
Sochantre
20XII1699 Leonor Desconocido Catalina Cristóbal de
Montesdeoca,
Alférez
Tabla I. Relación de esclavos bautizados en la parroquia de Teror durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I, II y III de Bautismos del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.
TIPOLOGÍA CANTIDAD %
Hijos de padre no conocido y 26 48,1
esclava
Esclavos adultos 12 22,2
Hijos de padres esclavos 8 14,8
conocidos
Hijos de hombre libre y esclava 7 12,9
Esclavos de padres desconocidos 1 1,8
TOTAL 54 100,0
Tabla III. Distribución de las diferentes tipologías de esclavos bautizados en Teror durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I, II y III de Bautismos del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.
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XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
Leonor
16XII Bernardo Sepultura de los 22 años 4 reales Hernández de la No figura
1684 esclavos. Cruz
Bachiller Juan
24III Simón Sepultura de los 30 años 4 reales Rodríguez de No figura
1686 esclavos. Quintana,
Párroco de Teror
18V Junto a la pila
1687 Agustina grande de agua 50 años 4 reales José Domingo No figura
bendita, detrás del García
coro
2IV 10 meses Francisco
1688 Josefa No figura No figura Pedro Jiménez y
Simona
18VIII 20 meses Francisco
1690 Juan No figura No figura Pedro Jiménez y
Simona
Antonio,
Bachiller Juan esclavo
23II María No figura No No figura Rodríguez de y
1691 figura Quintana, María
Párroco de Teror Martín,
Libre
25I Francisco
1693 Bartolomé No figura 15 días No figura Pedro Jiménez y
Simona
22VIII Mariana Sepultura de los 40 años 4 reales Diego de Matos, No figura
1695 esclavos. Alférez
31XII María Francisco
1695 Manuela No figura 8 días No figura Rodríguez, viuda y
de Pedro Simona
Jiménez
María
17I Francisco No figura 40 años 8 reales Rodríguez, viuda figura
1696 de Pedro
Jiménez
Martín Padilla
31VIII Pedro No figura 4 meses No figura Figueredo, Catalina
1696 Sacristán Mayor
y Sochantre
9IV Cristóbal
1697 María Sepultura de la 50 años 8 reales Montesdeoca, No figura
Iglesia Alférez
10V Martín Padilla
1698 Magdalena No figura 2 meses No figura Figueredo, Catalina
Sacristán Mayor
y Sochantre
Tabla VI. Relación de esclavos que figuran en los registros de entierros durante el siglo XVII.
Fuente: Libros I y II de Entierros del Archivo Parroquial de Teror. Elaboración propia.
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Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
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XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
NOTAS
1
LOBO CABRERA, M. (1982). La esclavitud en las Canarias Orientales en el siglo XVI (Negros, moros y
moriscos). En adelante se citará como La esclavitud en las Canarias Orientales.
2
RIVERO SUÁREZ, B. (2002). “El proceso de la colonización”, en El Pino: Historia, tradición y
espiritualidad canaria , pp. 333344.
3
LOBO CABRERA, M. y QUINTANA ANDRÉS, P. (1997). Población marginal en Santa Cruz de La
Palma, 15641700, p. 75. En lo sucesivo se citará como Población marginal en Santa Cruz de La Palma .
4
LOBO CABRERA, M. y DÍAZ HERNÁNDEZ, R. (1984). “La población esclava de Las Palmas durante el
siglo XVII”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº 30, pp. 184185. En adelante se citará como “La población
esclava de Las Palmas”.
5
RODRÍGUEZ CALLEJA, Jesús E. (2002). La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 105. En lo
sucesivo se citará como La población de Arucas y Moya en el siglo XVII.
6
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 107.
7
Pongamos como ejemplo lo sucedido a la esclava Catalina Jiménez, propiedad de Martín Padilla Figueredo,
de la que sabemos que al menos tuvo 3 hijos: Pedro (bautizado el 7V1696), Magdalena (17V1698) y
Josefa (28IV1699). Pues bien, de estos solo sobrevive la última, pues Pedro falleció a los 4 meses de edad
(31VIII1696), mientras que su hermana Magdalena expiró a los 2 meses (10V1698). Véase tablas I
y VI.
8
Los hijos de padre no conocido y esclava son también los casos más numerosos en Arucas, donde
alcanzaron el 72,92% del total, y en Moya, con un porcentaje del 92,32% (La población de Arucas y Moya
en el siglo XVII, p. 110). También lo fueron en Santa Cruz de La Palma, donde llegaron a constituir el 96%
de los infantes esclavos bautizados (Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 95).
9
Estas mismas proporciones son también las más frecuentes en Arucas y Moya, con un 59,25% y 53,33%
respectivamente (La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 111), así como en Santa Cruz de La
Palma, con 53,6% de cautivas que tuvieron un solo hijo (Población marginal en Santa Cruz de La Palma ,
p. 101).
10
“Grave delito, y digno de ejemplar castigo cometen los señores de esclavas, que usando del mal dominio
que en ellas tienen no solo las consienten estar amancebadas, pero las exponen a pecar”. Constituciones
Sinodales del Obispado de la Gran Canaria por el obispo don Cristóbal de la CÁMARA Y
MURGA. Constitución XL, número 6, “Que los señores de esclavas no las consientas estar amancebadas”,
pp. 253254.
11
Esta dificultad a la hora de discernir entre un esclavo adulto de lo que puede ser un niño esclavo de padres
desconocidos ya ha sido puesta de relieve por Rodríguez Calleja. En La población de Arucas y Moya en el
siglo XVII, p. 113.
12
Así lo anota el párroco en el bautizo de Catalina, Isabel y Francisco. A(RCHIVO) P(ARROQUIAL) DE
T(EROR): Libro II de Bautismos, fol. 166 r. y 166 v.
13
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 68.
14
Ídem, p. 89.
1026
Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
15
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 113114.
16
Francisco era propiedad del capitán don Lorenzo Muñoz vecino de La Vega, lugar donde ambos fueron
casados mientras que Jerónima lo era del licenciado Roque Pérez de Quevedo, vecino de Teror y coadjutor
de la parroquia de Ntra. Sra. del Pino. A.P.T. Libro II de Matrimonios, fol. 62 r.
17
A.P.T. Libro II de Matrimonios, fol. 72 v.
18
Isabel (8VI1686), Josefa (24V1687), Juan (20XI1688), Juan (24VI1691), Bartolomé (20I1693),
Domingo (3I1694) y Manuela (29XII1695). Véase tabla I.
19
En concreto, de los 7 niños fallecieron los siguientes: Josefa (2IV1688), Juan (18VIII1690), Bartolomé
(25I1693) y Manuela (31XII1695). Véase tabla IV.
20
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 84.
21
El edicto fue redactado en Tenerife el 2 de febrero de 1669. En La población de Arucas y Moya en el siglo
XVII, p.112, nota 314.
22
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 108.
23
Además de las dos parejas arriba señaladas, conocemos la existencia de otros matrimonios de esclavos en
Teror: Cristóbal y Francisca, propiedad de Luis Sánchez y casados el 27XI1617, Pascual y Catalina de la
Nuez ambos de Manuel Ramos unidos por el citado sacramento el 14XII1623, Diego y Catalina
esclavos bozales adquiridos por el vecino Juan Rodríguez Collado, bautizados el 12XI1679 y unidos en
matrimonio casi cuatro meses después, concretamente el 10III1680 así como de Manuel y Catalina,
propiedad del alférez Diego de Matos. De todos ellos, no tenemos constancia de que dejaran descendencia
en Teror (Véase tablas I y V). Asimismo, sabemos que algunos cautivos residentes en Teror contrajeron
matrimonio fuera de su localidad, tal es el caso del esclavo de Las Troyanas (barrio situado en el actual
municipio de Valleseco) casado en la parroquia del Sagrario de Las Palmas. En “La población esclava de
Las Palmas”, p. 315. Véase cuadro número 23.
24
Fruto de los cuales hemos consignado el bautizo de Juan (26VIII1619) y de María (6XI1621).Véase
tabla I.
25
Su unión matrimonial no consta en los correspondientes libros de casamientos, sea como fuere, el hecho de
que en las partidas bautismales de Leonor e Isabel no se haga referencia a su posible ilegitimidad en el
caso de Isabel se señala claramente que se trata de una hija legítima nos hace pensar que nos encontramos
ante una pareja unida por el sacramento del matrimonio, cabiendo la posibilidad de que dicha unión se
celebrase en otra parroquia. A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 61 r.
26
A.P.T. Libro I de Matrimonios, fol. 24 v.
27
En este caso nos topamos con el mismo problema visto arriba, pues como hemos indicado no consta su
inscripción en el libro de matrimonios. No obstante, en ningún momento se señala que ambos padres sean
solteros o que sus hijos sean ilegítimos, razón que nos inclina a pensar que nos encontramos ante una unión
legítima. Esto puede tener su explicación por la circunstancia de que en el primer tomo de casamientos
faltan 5 años, concretamente desde 1631 a 1635, ambos inclusive. Una ausencia que el párroco Lázaro
Marrero Montesdeoca el cual ocupó este cargo durante los años 17501769 atribuye a lo siguiente: “Sería
por no aver libro en que escribirlos, y quizá averlas escrito en algún papel suelto, que se perdería con el
transcurso del tiempo” (Véase A.P.T. I Libro de Casamientos). Finalmente, conviene resaltar cómo la
esclava María figura en 1637 como propiedad de Bastián Hernández, y en 1639 de Gregorio Ravelo. Es
1027
XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
bastante probable, aunque no contamos con documentación para apoyar tal afirmación, que esta hubiese
sido vendida por Bastián Hernández al que luego fue su nuevo amo.
28
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 91 v.
29
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 191 v.
30
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 198 r.
31
De esta manera se le menciona en la partida de bautismo de su hija Francisca. A.P.T. Libro III de
Bautismos, fol. 17 v.
32
Bautizado el 11VI1675. A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 117 r.
33
A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 164 v.
34
Baltasar fue bautizado el 25IV1683 (Libro II de Bautismos, folio 212 r.) y era hijo de María, con toda
probabilidad la negra bozal que un año antes (rotoIV1682) llevó a bautizar su amo, Salvador Glez.
Falcón. A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 198 r.
35
Véase nota nº 29.
36
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, p. 114.
37
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 105.
38
La criatura fue inhumada el 23II1691 y murió habiendo sido bautizada en la casa. El padre era propiedad
del bachiller Juan Rodríguez de Quintana. A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 99 r.
39
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 32 v.
40
Esta Catalina figura en el libro de casamientos con el apellido García, era hija legítima de Gaspar
Hernández y de María de Jesús, vecinos de Teror. En cambio, su esposo era hijo de Ana de Santiago,
esclava del dicho capitán Juan de Quintana, mientras que su padre fue “según es notorio” Antonio
Hernández. A.P.T. Libro II de Matrimonios, fol. 48 v.
41
En la partida bautismal de María, la madre además de figurar como “legítima muger” del esclavo Juan
Hernández, aparece en esta ocasión apellidada como Hernández. A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 179 v.
42
Véase nota nº 39.
43
Por otro lado, la citada Inés Cortés figura como mujer legítima de Vicente Ramos, lo que apoya la idea
expuesta de que ambos estaban casados (A.P.T. Libro II de Bautismos, fol. 253 v.). Desafortunadamente, y
al igual que ocurría con un considerable número de recién nacidos y niños, José falleció a los 7 meses de
edad, concretamente el 10VII1687, enterrándose con cruz baja y capa. A.P.T. Libro II de Entierros, fol.
82 r.
44
Tal es el caso de Sebastiana, bautizada el 27I1629 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 91 r.), el de Juan (2
VI1630) del que solo se conoce la identidad de la madre (A.P.T. Libro I de Bautismos, folio 98 r.) y del
esclavo Juan Juvel casado con Ana Díaz del que tampoco tenemos conocimiento sobre la identidad de su
amo. El cuarto ejemplo sería el proporcionado por la esclava Sebastiana de Ortega, de la que hemos
registrado el bautizo de su hijo Bartolomé el 15II1637 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 127). No
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Los otros terorenses: la población esclava de Teror…
obstante, existe la posibilidad de que esta sea la misma Sebastiana que figura como propiedad del vecino
Andrés de Ortega el empleo de este mismo apellido por aquella puede ser un dato a valorar de la que
sabemos que bautizó a otros 2 niños más: Francisco el 30IV1634 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 115
v.) y Simón el 29IX1643 (A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 158 v.). No obstante, y a falta de recabar más
datos, consideraremos que ambas son personas diferentes.
45
Esto se debe a que la única referencia que tenemos sobre determinados dueños de esclavos nos la ofrece un
acta de defunción o de matrimonio, por lo que limitarnos a confeccionar un listado de propietarios sobre la
base de los libros de bautismos nos hubiera llevado a omitir y pasar por alto un nada despreciable número
de individuos. Sirva como ejemplo lo ocurrido con el esclavo Juan Carne Cruda, perteneciente a Salvador
González Falcón, del cual solo tenemos constancia de su existencia por su partida de fallecimiento fechada
el 5III1683 (A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 58 r.) no figurando ni en los libros de bautismos ni en los de
casamientos, lo que nos habría llevado a pensar de que su amo sólo fue propietario de la esclava María y de
su hijo Baltasar (Véase tabla I).
46
Sobre este personaje tenemos constancia de que ostentó la Alcaldía del lugar durante los años 1691 a 1696.
No obstante, lo contabilizaremos como perteneciente al grupo de milicianos. Comunicación personal de
Vicente Suárez Grimón, al que agradecemos sus inestimables sugerencias y comentarios.
47
En la tabla VIII, en el apartado dedicado a las mujeres solo figuran dos de las siete registradas: Constanza
Rodríguez, dueña de Malgarida Hernández y de su hija Luisa, y la viuda Leonor Hernández de la Cruz,
propietaria de Bernardo (Véase tablas I y VI). Ello se debe a que doña Luisa de Figueroa figura como
propietaria de esclavos en compañía de su esposo, el sargento mayor don Alonso Lezcano Olivares, razón
por la que la incluimos en el capítulo de los cargos militares. Por su parte, doña Melchora y doña María
Pestana figuran en el apartado dedicado a las personas antecedidas del Don/Doña, mientras que las
restantes, Inés de Ojeda y María Rodríguez, aparecen como dueñas de cautivos en compañía de sus
respectivos esposos, Gaspar Hernández y Pedro Jiménez respectivamente, de los que desconocemos cuál
fue su ocupación, razón que nos ha movido a incluirlas en ese 53,1% de propietarios sin profesión
conocida.
48
Este Andrés de Ortega, propietario de Sebastiana de la que registramos el bautizo de Francisco (30IV
134) y de Simón (29IX1643) creemos que se trata del homónimo fallecido el 24X1648 (A.P.T. Libro I
de Entierros, fol. 5 v.) alcalde Teror, esposo de doña Ana de Arencibia, hijo de Diego Pérez de Villanueva
y de Leonor de Ortega, y nieto de Juan Pérez de Villanueva, uno de los personajes más importantes e
influyentes de Teror en el siglo XVI.
49
En la partida de bautismo de Tomé, hijo de la esclava Hilaria, Inés de Ojeda figura como viuda de Gaspar
Hernández. A.P.T. Libro I de Bautismos, fol. 76r.
50
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 110 r.
51
Población marginal en Santa Cruz de La Palma , p. 122.
52
Ídem, p. 116.
53
En total se enterraron 1.133 personas durante el período objeto de estudio. El primer libro de entierros, a
diferencia de lo ocurrido con el de bautismos y matrimonios fechados en 1605, data del año 1639, faltando
los siguientes años: 1642, 1643, 1644, 1645, 1646, 1652, 1655, 1656 y 1657.
54
La susodicha, propiedad del vecino de Teror don Gonzalo de Almoguera, fue enterrada el 18I1673. A.P.T.
Libro I de Entierros, fol. 31 r.
1029
XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana
55
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 49 r.
56
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 80 v.
57
A.P.T. Libro I de Entierros, fol. 38 v.
58
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 140 r.
59
La población de Arucas y Moya en el siglo XVII, pp. 203205.
60
En el caso del esclavo Domingo Triguero (9V1671), propiedad del vecino de Teror Juan Rodríguez, se
anota que murió abintestato. A.P.T. Libro I de Entierros, fol. 27 v.
61
Véase nota nº 57.
62
A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 136 r.
63
Véase nota nº 58.
64
Francisco era esposo de la citada esclava llamada Simona, ambos propiedad de Pedro Jiménez y María
Rodríguez, vecinos de Teror en el barrio de El Palmar (Véase notas nº 17, 18 y 19). Como hemos indicado,
su partida de defunción está fechada el 17I1696, figurando en ella su muerte repentina a los 40 años de
edad. Su ama, ya viuda por aquel entonces, mandó además que se le hiciesen 2 oficios de cuerpo presente y
que se le pusiera la cera de las ánimas. A.P.T. Libro II de Entierros, fol. 134 r.
65
Véase nota nº 57.
66
Véase notas nº 58 y 63.
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