La comunicación de la ciencia a través de artículos científicos Santos López Leyva, Aida
Alvarado Borrego, Ana Bárbara Mungaray Moctezuma México, Universidad de
Occidente/Ediciones del Lirio Segunda edición, corregida y aumentada, 2014 Miguel Angel
Vázquez Ruiz* El oficio de escribir no es tarea fácil. No basta querer hacerlo, ni conocer las
técnicas de la ortografía y la sintaxis. Quien escribe debe de tener claro el propósito que
persigue y establecer las fronteras a donde desea llegar. Se puede escribir para la recreación
íntima, como es el caso de la poesía o de un diario de vida; para informar masivamente, como
hace el periodista en sus diversas modalidades; o para difundir conocimiento especializado,
resultado del trabajo de investigación. En este último ámbito se inscribe el libro La
comunicación de la ciencia a través de artículos científicos, escrito por Santos López Leyva, Aida
Alvarado Borrego y Ana Bárbara Mungaray Moctezuma. El libro vio luz por primera vez en 2011
y la segunda edición apareció en 2014. En ambas ediciones se contó con invitados que
plasmaron sus puntos de vista en las primeras páginas y que dejaron testimonio de la
importancia del texto; asimismo, para cada edición se hizo una introducción a cargo de uno de
los coautores: Santos López Leyva. La segunda edición fue revisada y enriquecida con la
incorporación de un capítulo más, que se refiere a las formas de citar y presentar las
referencias de la bibliografía. El libro se compone de 11 capítulos donde se abordan temas
fundamentales para la publicación de artículos, con énfasis en los artículos científicos, con
vistas a ser publicados en revistas reconocidas en los índices de calidad de nivel nacional e
internacional. Los autores son tres reconocidos profesores e investigadores, experimentados
en los avatares de publicar artículos científicos. Es decir, este libro es producto de lecturas,
revisiones teóricas, conceptuales y metodológicas, pero sobre todo de la investigación en
temas de sus respectivas especialidades. Destaco, en especial, el papel del Dr. Santos López
Leyva en la elaboración del libro, bujía de éste y muchos otros proyectos académicos, entre
otros, de la Red de Relaciones Internacionales y Desarrollo Global. * Profesor-investigador
en el Departamento de Economía de la Universidad de Sonora. Coordinador del posgrado en
Integración Económica de la misma Universidad. Miembro del cuerpo académico Procesos de
Integración Económica y del Sistema Nacional de Investigadores. CE: mvazquez@[Link]
Perfiles Educativos | vol. XXXVIII, núm. 153, 2016 | IISUE-UNAM 203En la primera parte,
escrita en tres capítulos, se abordan diversos temas: los espacios de la comunicación científica,
la difusión y divulgación de la ciencia, así como la redacción científica. Como se señala en el
texto, los artículos pueden ser de distintos niveles y características: los de más fácil acceso para
su lectura y comprensión son los periodísticos, mientras que los más complicados son los
especializados en algún campo del conocimiento, de las ciencias sociales, naturales o exactas,
es decir, los artículos científicos. El binomio difusión-divulgación suele presentar confusiones
para distinguirlos, incluso entre académicos e investigadores. Por eso el texto lo aclara muy
bien en la página 43: difusión, nos dicen los autores, apoyándose en la Real Academia
Española, es, “propagar o divulgar conocimientos, noticias, actitudes, costumbres o modas”. El
énfasis se pone en el hecho de que la difusión está dirigida a los especialistas de alguno de los
campos del conocimiento científico. Divulgación, en cambio, “…refiere la acción y efecto de
divulgar, misma que puntualiza a publicar, extender, poner al alcance del público, algo”. Se
divulga, entonces, cuando el conocimiento se facilita en los términos de lenguaje para hacerlo
accesible a personas no especialistas, pero que tengan interés especial en el conocimiento
científico. Este punto forma parte del capítulo 2, cuyas coordenadas se establecieron en el
capítulo 1, denominado, “Los espacios de la comunicación científica”. En éste los autores
plantean que La acción de la comunicación científica conlleva un proceso de búsqueda,
indagatoria, creación y producción de datos de la realidad que el investigador aborda, con el
objeto de estructurar su análisis y reflexión del fenómeno en estudio para discutir y formar una
postura teórica y práctica que coadyuve a desarrollar el conocimiento científico (p. 31). Un
concepto clave en esta parte es el de “alfabetización científica”, cuyos orígenes se encuentran
en la década de los años cincuenta del siglo pasado, y que en la actualidad se ha vuelto
popular. ¿Qué se entiende por alfabetización científica? Los autores señalan tres formas de
concebirla: • Alfabetización científica práctica, que permita utilizar los conocimientos en la vida
diaria con la finalidad de mejorar las condiciones de vida y el conocimiento de nosotros
mismos…; • Alfabetización científica cívica, para que las personas puedan intervenir
socialmente con criterio científico, en decisiones políticas; • Alfabetización científica cultural,
relacionada con los niveles de la naturaleza de la ciencia, con el significado de la ciencia y la
tecnología y su incidencia en la configuración social (p. 55). 204 Perfiles Educativos | vol.
XXXVIII, núm. 153, 2016 | IISUE-UNAMLo anterior, imaginario evidentemente loable, se
enfrenta a varias circunstancias: el retraso entre la producción del conocimiento científ ico y su
divulgación; la resistencia de muchos científicos a facilitar el lenguaje de su campo de
conocimiento; y el bajo nivel de curiosidad y lectura del público, en especial de los mexicanos.
La primera parte se cierra en el capítulo 3, donde se analiza la importancia de “la redacción
científica”, para llegar no sólo a lectores especializados y conocedores del tema en discusión,
sino al público interesado en general. Para destacar la relevancia de la redacción científica, los
autores recurren a Mari-Mutt (2010), cuando señala: …que la investigación científica y la
publicación del artículo científico son dos actividades íntimamente relacionadas. Algunas
personas piensan que la investigación termina cuando se obtienen los resultados, cuando
éstos se analizan, cuando se entrega el informe del trabajo o cuando la investigación se
presenta en una reunión profesional. Sin embargo, la investigación científica realmente termina
con la publicación de un artículo en una revista científica; sólo entonces tu contribución pasará
a formar parte del conocimiento científico. Algunas personas van más lejos al sugerir que la
investigación termina cuando el lector entiende el artículo; es decir, que no basta con publicar
el trabajo; es necesario que la audiencia entienda su contenido (p. 69). Según el mismo autor,
la redacción científica debe de cumplir cuatro requisitos: dominar el idioma, enfocarse en el
trabajo, dedicar tiempo a la revisión del manuscrito, y entender y aplicar los principios
fundamentales de la redacción científica. El punto de la redacción científica es clave para la
difusión y divulgación de la ciencia y, como señala Mari-Mutt, el proceso de investigación
solamente se cierra cuando los resultados de la misma son publicados, conocidos y debatidos.
Sin embargo, no siempre ocurre así, por varias razones: una, porque muchos productos de
investigación se pierden en los archiveros o archivos de computadora de los investigadores sin
haberse sometido al escrutinio de los lectores; y dos, porque una práctica que suele ser común
en el medio académico es que se confunde el conocimiento científico con la redacción
rebuscada o confusa. Pareciera ser que entre menos entendible sea una redacción, es más
“científica”, premisa a todas luces incorrecta. Los autores de La comunicación de la ciencia a
través de artículos científicos apuntalan la importancia de la redacción en un artículo científico
con estas ideas: El lenguaje en los escritos científicos debe de ser capaz de transmitir los
hallazgos y resultados de investigación a la comunidad; esto es, en el momento de redactar el
informe o cualquier otro documento, en todo instante se debe de estar pensando quiénes van
a leer esa información, Perfiles Educativos | vol. XXXVIII, núm. 153, 2016 | IISUE-UNAM
205de manera que la utilización del lenguaje marque el entendimiento y apropiación del
conocimiento emitido en esos informes (p. 77). En suma, ponen el acento en uno de los
eslabones más importantes en la cadena de la producción del conocimiento: escribir claro,
conservando la esencia científica de sus trabajos, con una estrategia para “atrapar” al lector. En
la segunda parte del libro, que no está explícitamente segmentado, pero sí implícitamente, se
describe y analiza el tema de los artículos científicos. Esto es el núcleo central del texto.
Apoyándose en Rogel (2009), los autores explican que: Un artículo científico es un texto que
destaca los principales resultados de una investigación académica, concluida o en proceso, y
que, posterior a una rigurosa revisión por especialistas, es considerado una contribución
original y relevante para el desarrollo de un campo del conocimiento científico (p. 79).
Siguiendo a Campanario (2009), los autores afirman que la “originalidad”, “claridad” y
“organización” son elementos clave de los artículos científicos. Esencial es también su
“estructura”. La forma tradicional sugiere varias partes: resumen (abstract), introducción,
materiales y métodos, resultados y discusión (el acrónimo es AIMRAD). En el libro que nos
ocupa se presentan variantes de la estructura y se asume que son válidas tanto para las
ciencias sociales como para las experimentales. Al respecto, ojalá en la próxima edición del
libro el tema se desarrolle un poco más, ya que en los apartados que usualmente contiene un
artículo, a propósito de difusión y divulgación, queda la interrogante acerca del lugar que
deben tener los aspectos teóricos y contextuales. De las partes centrales de los artículos
científicos (resumen, introducción, métodos, resultados, discusión y conclusiones), destaco la
importancia de estas últimas, ya que muchos científicos suelen no sacarle el “jugo” que
realmente tiene su artículo. Por eso es importante la recomendación de este libro para la
redacción de las conclusiones, siguiendo a Rogel (2009): • Es preciso no confundir la discusión
de resultados con las conclusiones, ni repetir totalmente lo dicho en el resumen; • dependen
de sus resultados y de su análisis, tomando en consideración tanto el marco teórico como los
objetivos enunciados; • las conclusiones deben obtenerse a partir de algo más que de los
simples datos registrados; • es preciso destacar que es la parte donde se menciona el principal
aporte de la investigación, y • también se encargan de señalar la agenda de investigación
pendiente. 206 Perfiles Educativos | vol. XXXVIII, núm. 153, 2016 | IISUE-UNAMLos artículos
científicos incluyen también las “partes conexas”: el titulo (que sea “sugestivo”), autor o
autores (el orden de aparición es relevante), palabras clave o keywords (“generalmente
sustantivos”), agradecimientos, referencias bibliográficas, anexos (si los hay), tablas, figuras y
gráficas. Las referencias son importantes por su contenido, e implican una técnica de
elaboración. En el libro se destacan tres modelos, que no son los únicos: el manual de la APA
(American Psychological Association); el manual de estilo Chicago y el de la Asociación de las
Lenguas Modernas. En este sentido, una parte del libro ejemplifica muchos puntos que a veces
no quedan claros en los cursos de metodología de la investigación (pp. 113-132). Publicar un
artículo científico no es resultado o producto de las buenas intenciones o de un acto de
improvisación del presumible autor; hay un “proceso de preparación del manuscrito” que
implica comenzar con un “plan de escritura para el artículo”. Este punto se aborda en el
capítulo VIII (pp. 134-145), y se complementa en el capítulo IX, que describe los “Elementos del
proceso de publicación del artículo” (pp. 147-161) y ofrece un decálogo de recomendaciones
para este fin. Publicar implica tener claro también qué revista se pretende que acepte nuestro
artículo científico. En el capítulo X los autores describen y analizan el tema de “Las
publicaciones científicas en los índices de calidad”. Como sabemos, las revistas pueden ser no
arbitradas, arbitradas e indizadas. El binomio arbitrada-indizada es sinónimo de calidad. Los
autores exponen las características de seis bancos internacionales de información; entre los
extranjeros está el Instituto para la Información Científica (ISI), SCOPUS y el de Librerías o
Bibliotecas Científicas Electrónicas en Línea (SciELO); y entre los mexicanos citan la Red de
Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALyC), el Sistema
Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España
y Portugal (LATINDEX), y el Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y
Tecnológica del CONACyT. El libro cierra con un capítulo sobre “La publicación de una revista
científica”. Elaborado a partir de entrevistas realizadas a directores de revistas indizadas. Esta
parte es de suma utilidad para quienes están en proceso de crear una revista, y para quienes
dirigen y editan las que ya circulan. La lectura de estas experiencias permite conocer los
secretos del arbitraje, los procesos de búsqueda de calidad en los trabajos científicos, y los
diversos mecanismos para hacer que una revista científica ingrese a los índices de calidad, y/o
para mantenerse en ellos. Finalmente, en un país como México, donde los ajetreos cotidianos
para sobrellevar la vida suelen ser bastante intensos, la invitación a la lectura y la escritura es
un valor no desdeñable. Por eso cada libro, cada lectura, es una buena noticia. Y también por
eso el libro La comunicación de la ciencia a través de artículos científicos es una aportación
Perfiles Educativos | vol. XXXVIII, núm. 153, 2016 | IISUE-UNAM 207importante en esta
materia, ya que además de preocuparse por el trabajo de los “ilustrados” que requieren dar a
conocer sus hallazgos científicos, se interesa también por la “alfabetización de la ciencia”,
donde el gran público interesado es invitado principal en el escenario de la sociedad del
conocimiento. El contenido del libro responde a cada uno de los aspectos que enfrentan los
académicos e investigadores que buscan trascender las fronteras del conocimiento al publicar
artículos científicos. El texto es una mezcla de metodología para la investigación con las
técnicas puntuales que los especialistas deben de seguir para entrar al mundo de la calidad
científica, expresada en la difusión y divulgación, en medios impresos o virtuales. Por lo
anterior, los coautores merecen una efusiva felicitación y un reconocimiento a su trabajo, que
bien puede expresarse en la lectura y la práctica de sus preceptos, así como en la escritura de
libros, capítulos y artículos científicos, porque como diría el clásico, el mejor homenaje para el
escritor es leerlo, difundirlo, divulgarlo, compartirlo; y en este caso, aprender y practicar.