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Principios y Regulación de la Adopción

La adopción es una institución jurídica destinada a proteger el derecho de niños, niñas y adolescentes a vivir en una familia que satisfaga sus necesidades afectivas y materiales, y se formaliza mediante sentencia judicial. La normativa establece principios como el interés superior del niño, el respeto por el derecho a la identidad y la preferencia por la familia de origen, priorizando la permanencia en ella antes de considerar la adopción. Además, se reconoce el derecho del adoptado a conocer sus orígenes y a ser escuchado en decisiones que lo involucren, enfatizando la importancia de su opinión según su edad y madurez.

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Principios y Regulación de la Adopción

La adopción es una institución jurídica destinada a proteger el derecho de niños, niñas y adolescentes a vivir en una familia que satisfaga sus necesidades afectivas y materiales, y se formaliza mediante sentencia judicial. La normativa establece principios como el interés superior del niño, el respeto por el derecho a la identidad y la preferencia por la familia de origen, priorizando la permanencia en ella antes de considerar la adopción. Además, se reconoce el derecho del adoptado a conocer sus orígenes y a ser escuchado en decisiones que lo involucren, enfatizando la importancia de su opinión según su edad y madurez.

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ADOPCION

“ARTÍCULO 594. Concepto La adopción es una institución jurídica que tiene por objeto proteger el derecho de niños,
niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le procure los cuidados tendientes a satisfacer sus
necesidades afectivas y materiales, cuando éstos no le pueden ser proporcionados por su familia de origen.
La adopción se otorga solo por sentencia judicial y emplaza al adoptado en el estado de hijo, conforme con las
disposiciones de este Código.”
El instituto de la adopción no formó parte de la codificación del derecho privado realizada por Vélez Sarsfield, y su
regulación como fuente legal de filiación se introduce en el sistema jurídico argentino con una norma especial y
complementaria en el año 1948, aunque es recién en el año 1997 que se lo incorpora al texto del Código Civil.
La sentencia judicial se mantiene como modo de emplazar jurídicamente en un estado filial y la adopción que ella
declara constituye una de las fuentes de filiación consignadas en el art. 558 CCyC, generándose parentesco en función
de lo dispuesto por los arts. 529, 535 y 631 CCyC, según veremos.
El nuevo sistema adoptivo se formuló de modo tal de dar cabida a un emplazamiento —originario o sustituyente de uno
anterior— que abarca a personas tanto menores como mayores de edad. Sin embargo, en virtud de la plena vigencia de
la Convención de los Derechos del Niño, la ley 26.061, la OC 17 de la Corte IDH el estatus preferente de protección del
que gozan los niños, niñas y adolescentes hace que el acento se coloque en ellos.
La norma en comentario indica que la adopción procura que se efectivice el derecho de los niños a vivir y desarrollarse
en una familia distinta a la de origen, aunque también señala que los cuidados afectivos y materiales deberán ser
procurados en primer término por el grupo originario, dotando de preferencia al mantenimiento de ese vínculo.
La “preferencia” de la familia de origen Las reglas jurídicas que administran la materia vinculada a la niñez en el Sistema
Interamericano de Derechos Humanos resultan de ineludible aplicación por los Estados signatarios. El art. 19 de la
Convención Americana de Derechos Humanos determina un ámbito de protección especial a los derechos humanos de
los niños, las niñas y los adolescentes y responsabiliza por su cumplimiento a la familia, la sociedad y el Estado. El
derecho humano de los niños a conocer a sus padres y ser criados por ellos (arts. 7°, 8° y 9° CDN) impone que la
actuación administrativa y la judicial, en supuestos de vulneración de derechos, se enmarque en un trabajo coherente
con medidas eficaces, cuya finalidad sea procurar que la convivencia familiar en la familia de origen sea posible, puesto
que la separación es una medida excepcional. (97) El fundamento de esa separación serán las situaciones de extrema
gravedad como violencia, abuso, negligencia y otras formas de maltrato que no fueron revertidas. A nivel local, el art. 7°
de la ley 26.061 dispone acerca de la responsabilidad prioritaria de la familia de origen en el aseguramiento de los
derechos de los niños y niñas.
Bajo esas directrices, la verdadera igualdad en materia de adopción estará dada por la actuación de un Poder Judicial
que, removiendo los obstáculos que pudieran afectar o condicionar el ejercicio de la responsabilidad parental de los
progenitores —mediante la exigencia al poder administrador de la satisfacción de derechos prestacionales básicos— u
obligando al recorrido de programas de atención específicos para el tratamiento de la violencia o las adicciones,
gestione un esquema determinado de reconversión familiar a fin de contribuir a la creación de un ambiente estable y
positivo en el cual los niños se desarrollen. Eso será insuficiente si no se considera en profundidad una serie de medidas
sociales (provisión de vivienda adecuada, horarios laborales acordes, servicios de atención a la salud, servicios públicos
de cuidado y de calidad, realización del derecho a beneficiarse de la seguridad social) y de políticas públicas (programas
de educación parental o familiar, visitadores domiciliarios, oferta de apoyos a partir de modalidades que alienten
relaciones positivas y sensibles que mejoren la comprensión de los derechos del niño) en las que el Poder Ejecutivo
juega un rol fundamental.

“ ARTÍCULO 595. Principios generales La adopción se rige por los siguientes principios:
a) el interés superior del niño;
b) el respeto por el derecho a la identidad;
c) el agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada;
d) la preservación de los vínculos fraternos, priorizándose la adopción de grupos de hermanos en la misma familia
adoptiva o, en su defecto, el mantenimiento de vínculos jurídicos entre los hermanos, excepto razones debidamente
fundadas; e) el derecho a conocer los orígenes;
f) el derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta según su edad y grado de
madurez, siendo obligatorio requerir su consentimiento a partir de los diez años.”
Los principios son “directrices para resolver conflictos de derechos de igual reconocimiento”. El establecimiento de
principios coadyuva a que, en supuestos en que las circunstancias planteadas no se encuentren previstas en la letra de la
ley o se trate de un caso donde dos derechos igualmente reconocidos se contraponen.
Interés superior del niño Se trata de un principio de derecho reglado en varias normas como la ley 26.061 (art. 3°) y las
leyes provinciales de infancia, pero particularmente enfatizado en la CDN para el supuesto del derecho a vivir en familia
en los arts 20 y 21.
El principio del interés superior del niño, también conocido como el interés superior del menor, es un conjunto de
acciones y procesos enfocados en garantizar un desarrollo integral y una vida digna, así como las condiciones materiales
y afectivas que permitan vivir plenamente y alcanzar el máximo de bienestar posible a los niños. 1
Se trata de una garantía de que las niñas y los niños tienen derecho a que, antes de tomar una medida respecto de ellos,
se adopten aquellas que promuevan y protejan sus derechos y no las que los conculquen.
-El derecho a la identidad y el correlativo deber de respeto Se trata de uno de los principales derechos humanos
comprometidos en la órbita legal que regula la filiación, y se refleja en las directivas que reglan sus tres fuentes: por
naturaleza, mediante las técnicas de reproducción y por adopción. La identidad personal incide en todos los aspectos del
desarrollo vital, se forja desde cada uno pero en consonancia con el entorno y los otros. Interesa destacar los dos tramos
que integran el concepto de identidad: el estático —conformado por algunos datos permanentes como el genoma, las
huellas dactilares y los signos que integran la personalidad: nombre, datos de nacimiento, edad, imagen, estado civil— y
el dinámico —conformado a partir de los valores de la cultura, el ambiente y el despliegue de la condición humana— de
gran incidencia en el tema de la adopción.
- El agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada, En definitiva, reconocida la
posibilidad de que una familia tenga dificultades de crianza que vulneren los derechos de sus hijos puede ocurrir que,
por distintas circunstancias, deba abordarse al grupo y eventualmente producirse una separación transitoria con el
consiguiente ingreso al régimen de cuidados alternativos. Dichos cuidados suelen procurarse o por miembros de la
familia ampliada, o familias ingresadas como cuidadoras o bien en instituciones estatales destinadas al efecto. Esas
medidas serán de carácter temporal, y vencidos los plazos que se fijen para la reversión de las circunstancias que la
motivaron, se dispondrá lo necesario para efectivizar el derecho a la convivencia familiar de manera estable y
permanente, sea en la familia de origen que logró los cambios, sea en la ampliada o en una adoptiva.
- La preservación de los vínculos fraternos Esta directriz se enmarca dentro del concepto de “identidad”, en su doble
vertiente pues contiene el deber de respeto por los vínculos construidos a partir de una realidad biológica determinada.
Consagra el mantenimiento del vínculo jurídico y relacional a partir de que deberá procurarse la adopción conjunta de
todos los hermanos por los mismos adoptantes. La inseparabilidad de los hermanos no es una regla absoluta sino una
directriz. Es decir: debe procurarse que los hermanos en situación de adoptabilidad sean adoptados por la misma
familia; si ello no es posible se abre una doble posibilidad:
a) el mantenimiento del vínculo jurídico por la adopción simple o por la plena con preservación del parentesco en los
términos del art. 621 CCyC; o
b) la extinción del vínculo jurídico pero con ciertos derechos, como el régimen comunicacional. Ello sin perjuicio de la
extensión del derecho a conocer el origen que luego se analizará
- El conocimiento de los orígenes En el marco de la implicancia que sobre el derecho a la identidad personal tiene el
derecho a conocer los orígenes, aparece como una derivación y gozando de autonomía en el campo filiatorio en general,
una acción autónoma para su ejercicio.
- Ser oído y que la opinión sea tenida en cuenta según la edad y grado de madurez Se concreta aquí la regla contenida en
el art. 12 CDN, también contemplada en la ley 26.061 (art. 3°) y en las distintas legislaciones provinciales. CCyC reconoce
la progresividad de ejercicio de derechos hasta la completa autonomía personal, la que en el tema de la adopción se
traduce en que se parte de un primer estadio donde el niño o niña con independencia de su edad y cuando deba
tomarse una decisión que lo involucre, debe ser escuchado, hasta uno más intenso dado por el consentimiento de su
propia adopción. Se resalta que no se fija una edad determinada para que se ejerza el derecho a ser oído como sinónimo
de escucha personal, sin perjuicio de los otros aspectos que involucra y que sí tienen determinados recaudos etarios.
- el consentimiento del niño o niña para su adopción Esta novedad legislativa es celebrada por gran parte de la doctrina,
en especial por la finalidad preventiva respecto de las dificultades que pueden surgir en las inserciones adoptivas, sobre
todo en supuestos de niños que superan la primera infancia. Sin embargo, algunas disonancias se explicitaron en cuanto
a la edad escogida (10 años), estimándola escasa.

“ARTÍCULO 596. Derecho a conocer los orígenes El adoptado con edad y grado de madurez suficiente tiene derecho a
conocer los datos relativos a su origen y puede acceder, cuando lo requiera, al expediente judicial y administrativo en el
que se tramitó su adopción y a otra información que conste en registros judiciales o administrativos.
Si la persona es menor de edad, el juez puede disponer la intervención del equipo técnico del tribunal, del organismo de
protección o del registro de adoptantes para que presten colaboración. La familia adoptante puede solicitar
asesoramiento en los mismos organismos.
El expediente judicial y administrativo debe contener la mayor cantidad de datos posibles de la identidad del niño y de
su familia de origen referidos a ese origen, incluidos los relativos a enfermedades transmisibles. Los adoptantes deben
comprometerse expresamente a hacer conocer sus orígenes al adoptado, quedando constancia de esa declaración en el
expediente. Además del derecho a acceder a los expedientes, el adoptado adolescente está facultado para iniciar una
acción autónoma a los fines de conocer sus orígenes. En este caso, debe contar con asistencia letrada”
- La norma actual hace referencia a la edad y grado de madurez del adoptado. Conforme lo establecido en el art. 26
CCyC, los adolescentes, es decir aquellas personas que cuentan con al menos 13 años tienen legitimación procesal para
requerir el acceso a los antecedentes obrantes sobre la historia personal y el origen.
a tarea consistirá en evaluar si el niño o adolescente, de conformidad con la edad que tenga pero valorada
conjuntamente con la madurez, la reflexión, la necesidad manifestada, y con intervención de profesionales aptos para
acompañar la inquietud, está en condiciones de tomar conocimiento de los antecedentes biográficos que hacen a su
identidad. El texto legal es claro: expresa “cuando lo requiera”.
Los organismos a efectivizarlo No se reducen al ámbito judicial, pues tanto los Registros de Pretensos Adoptantes —
nacional o provinciales— por su organización y capacitación en la materia, devienen aptos para esa tarea, por contar con
profesionales de disciplinas conducentes a proveer la contención que pueda requerirse, tanto para el hijo adoptivo
como para sus padres.
Lo cierto es que no existía ni existe norma alguna que sancione el incumplimiento de los adoptantes del compromiso de
develar el soporte no biológico del vínculo.
Acción autónoma : Legitimados activos Esta acción es titularizada por el niño o el adulto emplazado como hijo adoptivo.
En caso de tratarse de un menor de edad, la misma será ejercida por sus representantes legales aunque en el supuesto
del adolescente (mayor de 13 años) la ley presume que cuenta con madurez suficiente para que accione por sí mismo,
con patrocinio letrado. En definitiva todo niño con el solo recaudo de madurez acorde al tema, puede requerir en
cualquier momento información sobre su origen, y acceder a todos los registros administrativos o judiciales; si es
adolescente puede, sin necesidad de representación legal, instaurar la acción. Legitimados pasivos Esta acción puede
dirigirse contra sus progenitores biológicos, ascendientes o hermanos sin consecuencia jurídica alguna para el vínculo
filial adoptivo.
la acción de acceso al origen contempla:
a) un derecho a la información subdividido en:
1) deber de ser informado sobre el origen no biológico, a cargo de los adoptantes y sin más límite que la edad y madurez
del niño o niña;
2) deber de ser informado sobre las circunstancias de la adopción o la existencia de parientes biológicos, esta obligación
recae en los organismos estatales.
b) un derecho a la registración fidedigna que persigue integrar todos los aspectos de la identidad si no hubo
reconocimiento de ambos progenitores, o si existen hermanos, o determinar los ascendientes biológicos para:
1) demostrar la existencia de impedimentos matrimoniales;
2) completar la historia vital;
3) reclamar derechos alimentarios o sucesorios, sin afectar los efectos de la adopción plena, en cuyo caso se aplica el art.
624 CCyC.

“ARTÍCULO 597. Personas que pueden ser adoptadas Pueden ser adoptadas las personas menores de edad no
emancipadas declaradas en situación de adoptabilidad o cuyos padres han sido privados de la responsabilidad parental.
Excepcionalmente, puede ser adoptada la persona mayor de edad cuando: a) se trate del hijo del cónyuge o conviviente
de la persona que pretende adoptar; b) hubo posesión de estado de hijo mientras era menor de edad, fehacientemente
comprobada.”
Menores de edad Conforme el art. 25 CCyC son personas menores de edad no emancipadas, los niños (entre 0 a 12
años) y los adolescentes (a partir de los 13 y hasta los 18 años), y son las comprendidas en este artículo.
Emancipación: La mayoría de edad se adquiere a los 18 años a partir de la ley 26.579, en coincidencia con la edad núbil
estipulada en el art. 403, inc. f, CCyC, de modo que la emancipación a la que se refiere el artículo se reduce a la obtenida
a partir del matrimonio de la persona menor de edad.
La situación de adoptabilidad La persona menor de edad es declarada en situación de adoptabilidad cuando se llevaron a
cabo todas las medidas posibles para garantizar su permanencia en la familia de origen —nuclear o extensa— sin
resultado satisfactorio, de conformidad con lo dispone el art. 607 CCyC. Procede siempre que se encuentre comprobada
la imposibilidad de que los cuidados y necesidades del niño sean provistos por su familia de origen (conf. art. 595 CCyC y
art. 9° CDN). Las situaciones que pueden provocar tal declaración son: 1) filiación no establecida; 2) orfandad y ausencia
de familia extensa; 3) desprendimiento por consentimiento informado de los progenitores; 4) ineficacia y agotamiento
de las medidas de protección de derechos excepcionales implementadas; 5) ausencia de miembros de la familia extensa
en condiciones de asumir la crianza mediante la figura de la guarda o de la tutela.
Adopción de integración La posibilidad de solicitar y que se conceda la adopción del hijo mayor de edad de uno de los
miembros de la pareja es tanto para las matrimoniales como para las no matrimoniales.
Posesión de estado de hijo durante la menor edad En este supuesto la excepción a la prohibición de adopción de
mayores de edad tiene como exigencia que se pueda comprobar que el trato filial se desarrolló durante la menor edad,
es decir hasta antes de cumplir los 18 años. Deberá, como ocurre con todo adoptante mayor de 10 años, requerir su
consentimiento. La posesión de estado importa la apariencia de la titularidad de un estado civil, fundada en el ejercicio
público y continuado de las facultades correspondientes al mismo. Lo relevante es que el vínculo se haya originado,
desarrollado y mantenido con la publicidad suficiente para permitir acreditar su desarrollo en similares condiciones a los
otros tipos filiales, con lazos afectivos consolidados y por los cuales se brindó los cuidados necesarios para el desarrollo.

“ARTÍCULO 598. Pluralidad de adoptados Pueden ser adoptadas varias personas, simultánea o sucesivamente. La
existencia de descendientes del adoptante no impide la adopción. En este caso, deben ser oídos por el juez, valorándose
su opinión de conformidad con su edad y grado de madurez. Todos los hijos adoptivos y biológicos de un mismo
adoptante son considerados hermanos entre sí”
Las adopciones pueden decretarse en un mismo acto y dentro de un solo proceso —como cuando se trata de un grupo
de hermanos— o en distintos momentos —como en el caso que los adoptivos no compartan vínculo de origen o que sí
lo hagan y su situación de adoptabilidad se compruebe en momentos distintos—. Simultáneo es, entonces, lo que se
realiza en un mismo espacio temporal, mientras que sucesivo implica que a una situación le sigue otra, en un orden
temporal consecutiva.
A diferencia de la regulación que contenía el art. 313 CC, que establecía que todas las adopciones serían del mismo tipo
(simple o plena), la legislación vigente, de textura abierta y mucho más permeable para dotar de contenido al principio
general del mejor interés del niño, independiza el tipo de adopción de la existencia de otros emplazamientos de igual
fuente filial.

“ARTÍCULO 599. Personas que pueden ser adoptantes El niño, niña o adolescente puede ser adoptado por un
matrimonio, por ambos integrantes de una unión convivencial o por una única persona. Todo adoptante debe ser por lo
menos dieciséis años mayor que el adoptado, excepto cuando el cónyuge o conviviente adopta al hijo del otro cónyuge o
conviviente. En caso de muerte del o de los adoptantes u otra causa de extinción de la adopción, se puede otorgar una
nueva adopción sobre la persona menor de edad”

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