0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas18 páginas

Jack el Destripador: Asesinatos en Whitechapel

Jack el Destripador es un asesino en serie no identificado que cometió al menos cinco homicidios en Whitechapel, Londres, en 1888, caracterizados por mutilaciones y desfiguraciones de mujeres prostitutas. A pesar de una extensa investigación y la identificación de varios sospechosos, el autor nunca fue atrapado, lo que generó un mito que ha perdurado en la cultura popular. Los asesinatos, conocidos como 'los cinco canónicos', han sido objeto de numerosas teorías y especulaciones a lo largo de los años.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas18 páginas

Jack el Destripador: Asesinatos en Whitechapel

Jack el Destripador es un asesino en serie no identificado que cometió al menos cinco homicidios en Whitechapel, Londres, en 1888, caracterizados por mutilaciones y desfiguraciones de mujeres prostitutas. A pesar de una extensa investigación y la identificación de varios sospechosos, el autor nunca fue atrapado, lo que generó un mito que ha perdurado en la cultura popular. Los asesinatos, conocidos como 'los cinco canónicos', han sido objeto de numerosas teorías y especulaciones a lo largo de los años.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

WikipediaLa enciclopedia libre

Buscar en Wikipedia
Buscar
Donaciones
Crear una cuenta
Acceder

¡Haz fotografías sobre tu cultura local, ayuda a Wikipedia y gana!


Contraer
Contenidos ocultar
Inicio
Contexto histórico
Asesinatos

Los cinco canónicos


Resto del expediente
Otras supuestas víctimas
Investigación

Perfil criminal
Sospechas
Cartas
Medios de comunicación
Impacto en la cultura de masas
Véase también
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Jack el Destripador

Artículo
Discusión
Leer
Ver código fuente
Ver historial

Herramientas
Apariencia ocultar
Texto

Pequeño

Estándar

Grande
Anchura

Estándar

Ancho
Color (beta)

Automático

Claro

Oscuro
Artículo destacado
Jack el Destripador

«Un posible sospechoso», caricatura publicada por el Illustrated London News el 13


de octubre de 1888, en la que aparece representado el Comité de Vigilancia de
Whitechapel en su búsqueda de Jack el Destripador.
Información personal
Nacimiento desconocido
Reino Unido
Fallecimiento desconocido
desconocido
Sepultura Londres
Nacionalidad desconocida
Información profesional
Ocupación Asesino en serie
Información criminal
Situación penal Jamás fue atrapado. Mató a cinco mujeres, pero se le atribuyen
más víctimas. La policía de Whitechapel considera que no fue solamente una persona
la que cometió los atroces asesinatos.
Jack el Destripador (en inglés: Jack the Ripper) es el nombre dado a un asesino en
serie sin identificar, al que se le atribuyen al menos cinco homicidios en el
barrio londinense de Whitechapel en 1888, y cuyo modus operandi estuvo
caracterizado por cortes en la garganta, mutilaciones en el área genital y
abdominal, extirpación de órganos y desfiguración del rostro1 de mujeres que se
dedicaban a la prostitución.

A mediados del siglo XIX, el East End de Londres tenía sobrepoblación y su nivel de
calidad de vida era mísero.2 La situación empeoró con la proliferación de barrios
de clase baja con notables índices de pobreza, violencia, alcoholismo y
prostitución.3 Antes de los asesinatos, Whitechapel era asociado con casos de
antisemitismo, racismo, delincuencia, disturbios y privación.4 Si bien la Policía
Metropolitana de Londres imputó solo cinco asesinatos al mismo individuo, sus
registros incluyeron seis crímenes más que conformaron el expediente de
Whitechapel.51 Entre 1887 y 1891, la prensa atribuyó otra serie de homicidios al
Destripador, aunque existen discrepancias sobre este vínculo.

Pese a que se investigó aproximadamente a trescientos sospechosos,6 la


investigación policial resultó ineficaz en el esclarecimiento de la identidad del
asesino serial, y fue objeto de burla y polémica por parte de la prensa.7 Esto
derivó en el establecimiento de un comité ciudadano encargado de patrullar las
calles de Whitechapel, identificar a posibles sospechosos e investigar por su
cuenta los asesinatos.8 Aunque el autor de los crímenes nunca fue identificado,
surgieron varias teorías y sospechas por parte de la policía, prensa y autores para
explicar los posibles conocimientos quirúrgicos,9 profesión u ocupación y salud
mental del homicida.10 Algunos de los sospechosos a los que se investigó fueron
Montague Druitt,11 Severin Klosowski,12 Aaron Kosminski13 y Francis Tumblety.14 La
policía recibió al menos tres cartas supuestamente firmadas por el asesino, en las
que este se mofaba de las investigaciones y amenazaba con seguir asesinando a
prostitutas. Una de las misivas estaba firmada por «Jack el Destripador» y a partir
de ese entonces el asesino comenzó a ser referido por este apodo.15El historiador
inglés Russell Edwards explicó que el ADN encontrado en un chal en la escena de un
crimen, pertenecía a un inmigrante polaco de 23 años llamado Aaron Kosminski, que
murió en una institución mental en 1919.16

El mito de Jack el Destripador ha sido el concepto central de varias obras


literarias, artísticas y cinematográficas que, por lo general, combinan hechos
reales con elementos ficticios y de terror, ayudando a consolidar una alegoría en
torno al homicida que prevalece en la época contemporánea.
Contexto histórico
A mediados del siglo XIX, las principales demarcaciones británicas, entre ellas el
East End de Londres —donde se encuentra Whitechapel—, tenían sobrepoblación17
debido al flujo de inmigrantes irlandeses y al arribo de refugiados judíos del este
de Europa y de la Rusia imperial a partir del año 1882.2 Este problema repercutió
en el decaimiento de los niveles de empleo y calidad de vida y llevó a la
proliferación de una amplia clase baja1817 caracterizada por la pobreza, el crimen
y la violencia, el alcoholismo y la prostitución. De acuerdo a estimaciones de la
Policía Metropolitana de Londres, en octubre de 1888 había 62 burdeles y 1200
prostitutas en Whitechapel.3 También eran comunes las manifestaciones y protestas
por la situación económica entre 1886 y 1890, entre las cuales sobresalió el
Domingo Sangriento de 1887.1920

Whitechapel tenía particularmente mala reputación por los casos de antisemitismo,


racismo, delincuencia, disturbios sociales y suma pobreza.21 Tal percepción como
reducto de inmoralidad llegó a su punto álgido en 1888, cuando la prensa comenzó a
dar una cobertura sin precedentes a una serie de grotescos y atroces homicidios
atribuidos a «Jack el Destripador».2217

Asesinatos
Artículo principal: Asesinatos de Whitechapel
Si bien la elevada cantidad de ataques contra mujeres del East End en esa época
complicó la averiguación de cuántos de esos asesinatos habían sido cometidos por un
mismo individuo,23 la Policía Metropolitana de Londres identificó once homicidios
ocurridos en Whitechapel entre abril de 1888 y febrero de 1891.52425 Aunque no
había certeza para asegurar que todos habían sido obra de una misma persona, cinco
de ellos sí tenían varios elementos en común y se atribuyeron a Jack el
Destripador, cuyo modus operandi se caracterizaba por cortes en la garganta,
mutilaciones en el área genital y abdominal, extirpación de órganos y desfiguración
del rostro.1 Estos asesinatos suelen denominarse «los cinco canónicos» para
distinguirlos del resto del expediente de Whitechapel;26 no figuran entre ellos los
dos primeros casos: las muertes de Emma Elizabeth Smith y Martha Tabram.27

Smith fue asaltada y abusada sexualmente en la calle Osborn del citado barrio el 3
de abril de 1888. Murió al día siguiente en el London Hospital por peritonitis
ocasionada por la inserción de un objeto desafilado en su vagina.282930 En su
declaración, ella dijo que había sido atacada por dos o tres hombres, uno de los
cuales era un adolescente,30 razón por la que se descartó este caso del expediente
del Destripador.3132 Tabram murió el 7 de agosto del mismo año, víctima de 39
puñaladas. Si bien la policía lo asoció con los cinco canónicos debido a la
crueldad, la ausencia de un motivo aparente y la cercanía de la zona donde ocurrió
—George Yard, Whitechapel— con las de las otras muertes,31 en realidad el ataque
difería del modus operandi anteriormente señalado: Tabram no tenía cortes en la
garganta ni el abdomen, y sus heridas no seguían el patrón identificado en el
expediente de los cinco canónicos.33

Mapa de Londres en la época victoriana; los siete puntos rojos marcan las
ubicaciones de los primeros siete asesinatos en Whitechapel: la calle Osborn y el
edificio de George Yard (en el centro), la calle Hanbury (arriba), Buck's Row
(parte superior derecha), calle Berner (parte inferior derecha), Mitre Square
(parte inferior izquierda) y calle Dorset (al centro e izquierda).
Los cinco canónicos
La policía encontró el cuerpo de la primera víctima canónica, Mary Ann Nichols, a
las 3:40 de la mañana del viernes 31 de agosto de 1888, en Buck's Row —actual calle
Durward—, Whitechapel. Tenía un par de cortes en la garganta, el abdomen
parcialmente rasgado con una profunda hendidura en zigzag y varias incisiones
hechas con el mismo cuchillo.3435
El cadáver de Annie Chapman apareció días después, el sábado 8 de septiembre,
aproximadamente a las 6 de la mañana, cerca de la entrada del patio interior de la
calle Hanbury, en Spitalfields. Tenía dos incisiones en la garganta, al igual que
ocurriera con Nichols.36 Sin embargo, en el caso de Chapman su vientre había sido
completamente abierto y eviscerado, con los intestinos puestos por encima de un
hombro y le habían extirpado el útero.37 Un testigo afirmó haber visto a Chapman
media hora antes del hallazgo junto con un hombre de cabello oscuro y con
apariencia de un «gentil venido a menos».3839

Cadáver de Mary Jane Kelly.


Los asesinatos de Elizabeth Stride y de Catherine Eddowes ocurrieron en la
madrugada del domingo 30 de septiembre; el cuerpo de la primera fue descubierto a
la 1 en Dutfield's Yard —actual calle Henriques— y tenía un corte en el lado
izquierdo del cuello que le dañó la arteria carótida. Sin embargo, no presentaba
incisiones en el abdomen, lo cual planteó dudas sobre la autoría del Destripador, o
si en todo caso este había sido interrumpido durante el ataque.40 Aunque testigos
declararon haber visto antes a Stride con un hombre, sus testimonios tuvieron
irregularidades: unos dijeron que el acompañante era rubio y otros que era de
cabello oscuro; e inclusive unos afirmaron que vestía de forma andrajosa, pero
otros argumentaron lo contrario.41 Cuarenta y cinco minutos después, la policía
halló el cadáver de Eddowes en Mitre Square, en la City de Londres. Al igual que
Chapman, tenía la garganta profundamente cortada, una incisión vertical profunda y
extensa en el abdomen con evisceración y colocación de los intestinos por encima de
un hombro y le habían extirpado el riñón izquierdo y la mayor parte del útero.
Además, le habían acuchillado el rostro. Joseph Lawende, vecino que dijo haber
pasado por esa calle con dos amigos poco antes del asesinato, declaró que había
visto a una mujer con un hombre rubio y de aspecto descuidado.42 No obstante, sus
amigos no pudieron avalar esa descripción.4243 Se encontró el delantal
ensangrentado de Eddowes cerca de la entrada de un edificio de apartamentos en la
calle Goulston, y un grafiti en la pared —justo encima de donde estaba la prenda—
que parecía implicar a un judío, aunque no se pudo comprobar si el grafiti había
sido escrito por el homicida o si se trataba de una simple coincidencia,444546 ya
que este tipo de textos ilícitos eran comunes en Whitechapel en esa época. Charles
Warren, comisionado de la policía, pidió que retiraran el grafiti antes del
amanecer bajo la sospecha de que podría incitar protestas antisemitas.47

Finalmente, la policía encontró el cuerpo atrozmente mutilado y totalmente


destripado de Mary Jane Kelly sobre la cama de su habitación alquilada en Miller's
Court, Spitalfields,5 a las 10:45 de la mañana del viernes 9 de noviembre. Tenía un
profundo corte que iba desde la garganta hasta la espina dorsal, el rostro hecho
trizas haciéndolo irreconocible y le habían extraído todos los órganos abdominales
y el corazón.5

Los cinco asesinatos canónicos ocurrieron por la noche, generalmente durante un fin
de semana y al término de un mes.48 También puede deducirse que cada asesinato
resultó más severo que el anterior, excepto el de Stride, cuyo ataque
presumiblemente fue interrumpido.4950 El cuerpo de Nichols tenía todos sus órganos,
pero a Chapman y Eddowes le extrajeron el útero y las destriparon, mientras que
esta última y Kelly presentaban mutilaciones en el rostro.

El vínculo entre estos cinco crímenes se remonta a documentos posteriores en los


que son excluidos de otros asesinatos.5152 Por ejemplo, en una carta escrita por el
médico forense Thomas Bond al encargado del CID —sigla en inglés del Departamento
de Investigación Criminal— de Londres, y que data del 10 de noviembre de 1888, ya
aparecen relacionadas las cinco víctimas canónicas.10 Para algunos analistas,
ciertos asesinatos de Whitechapel indudablemente fueron obra del mismo individuo,
pero en otros actuó un número desconocido de homicidas.53 Tal fue el caso de los
autores Stewart P. Evans y Donald Rumbelow, que catalogaron al expediente de los
canónicos como «el mito del Destripador» al considerar que, si bien los casos de
Nichols, Chapman y Eddowes guardan similitudes entre sí, no hay evidencia de que
los asesinatos de Stride y Kelly hubiesen sido cometidos por la misma persona.54
Inclusive hay quienes argumentan que el homicidio de Tabram sí encaja con el
expediente de los canónicos.1 El doctor Percy Clark, auxiliar del médico forense
George Bagster Phillips, concluyó que tres de las muertes habían sido cometidas por
el mismo individuo, mientras que el resto había sido obra de «individuos de mente
débil ... con la convicción de imitar [la serie original de crímenes]».5556 Aunque
el nuevo encargado del CID, Melville Macnaghten, señaló categóricamente en un
reporte que «el asesino de Whitechapel tuvo cinco víctimas, nada más»,5149 hay que
hacer notar que Macnaghten había entrado en la policía un año después de las
muertes canónicas y que su memorándum incluía errores en la descripción de los
posibles sospechosos.57

Resto del expediente


Kelly es considerada como la última víctima del Destripador, cuya ola de crímenes
debió cesar ya sea por su muerte, arresto o migración.58 No obstante, el expediente
de Whitechapel incluye otros cuatro homicidios ocurridos después de los cinco
canónicos.

La policía encontró el cuerpo de Rose Mylett en Clarke's Yard, actual calle High,
Poplar, el 20 de diciembre de 1888. Aunque había sido estrangulada no mostraba
indicios de forcejeo, motivo por el que pensaron que se había ahorcado
accidentalmente en estado de ebriedad, o que se había suicidado.59 Pese a lo
anterior, el perito concluyó que Mylett había sido asesinada.5960

Casi seis meses después, el 17 de julio de 1889, el cadáver de Alice McKenzie


apareció en Castle Alley, Whitechapel. Tenía una herida en la arteria carótida
izquierda y varias contusiones y cortaduras leves. Uno de los forenses que examinó
el cuerpo, Thomas Bond, creyó que se trataba de una víctima más del Destripador,
aunque su compañero George Bagster Phillips opinó lo contrario al haber revisado
los cadáveres canónicos.6162 Algunos autores opinaron que el homicida de McKenzie
había imitado el modus operandi de Jack para despistar a la policía,63 pero otros
aseguraron que era obra del Destripador.64

El asesino de la siguiente mujer de Whitechapel la decapitó y le amputó las


piernas, y arrojó el torso mutilado debajo de un arco ferroviario en la calle
Pinchin. En el lugar del hallazgo, el 10 de septiembre del mismo año, la policía
encontró varias partes dispersas del cuerpo, por lo que no pudo validarse que la
hubieran asesinado ahí.6566 El cadáver de la última víctima del expediente de
Whitechapel también apareció debajo de un arco ferroviario el 13 de febrero de
1891, en la calle Swallow Gardens. Su cuerpo estaba intacto excepto por un corte en
la garganta. Algunos testigos dijeron haber visto poco antes a la mujer con un
hombre llamado James Thomas Sadler, a quien la policía luego localizó y arrestó por
el delito de asesinato. Incluso se llegó a pensar que él era Jack el Destripador.67
Sin embargo, fue absuelto de los cargos y puesto en libertad el 3 de marzo por
falta de pruebas incriminatorias.67

Otras supuestas víctimas


Además de los once asesinatos de Whitechapel, la opinión pública atribuyó otros
homicidios a Jack el Destripador, aunque en algunos casos no hubo evidencia para
corroborar que dichas muertes hubiesen ocurrido. Tal fue el caso del asunto «Fairy
Fay»,68 nombre con el que se le conoció a una supuesta víctima hallada el 26 de
diciembre de 1887 con «una estaca en el abdomen».6970 No existen registros de la
policía de ningún homicidio ocurrido durante la temporada navideña de ese año,25 y
varios autores coinciden en que este homicidio jamás sucedió.6871 Una explicación
señaló que la prensa se había equivocado al reportar el asesinato de Smith, una de
las víctimas canónicas que tenía un palo u objeto desafilado en la vagina, y por
error había dado origen al caso «Fairy Fay».68 Hubo casos en que las víctimas
salían con vida del presunto ataque del Destripador, como Annie Millwood, que
ingresó el 25 de febrero de 1888 a la enfermería de la workhouse de Whitechapel con
heridas de puñaladas en las piernas y la parte baja del abdomen.72 Aunque fue dada
de alta, murió el 31 de marzo debido a causas naturales;71 Ada Wilson,73 que
sobrevivió a dos puñaladas en el cuello el 28 de marzo del mismo año;74 o Annie
Farmer, que vivía con Tabram en la misma hostería75 y tenía un corte superficial en
el cuello, posiblemente autoinfligido, tras ser atacada el 21 de noviembre.7576

Ilustración de tres hombres descubriendo el torso de una mujer. «El misterio de


Whitehall», de octubre de 1888.
«El misterio de Whitehall» fue el nombre con el que la prensa se refirió al
hallazgo del torso decapitado de una mujer en el sótano de las nuevas oficinas de
la Policía Metropolitana, en la calle Whitehall, el 2 de octubre de 1888.
Anteriormente el brazo de la víctima había sido encontrado flotando en el río
Támesis, cerca de Pimlico, y una de sus piernas yacía enterrada cerca de donde
estaba el torso.77 Ya que la policía no pudo encontrar el resto de extremidades ni
la cabeza, jamás pudo ser identificada. Tanto el caso de Whitehall como el de la
calle Pinchin —uno de los once del expediente de Whitechapel— involucraban el
hallazgo de torsos mutilados de mujeres, razón por la que se les catalogó como «los
misterios del Támesis», atribuidos a un solo homicida apodado como «el asesino de
los torsos».78 No ha podido comprobarse que este último haya sido el mismo
Destripador de las muertes canónicas,78 pero el modus operandi del asesino de los
torsos difería del de Jack.79 Una tercera mujer, cuyas extremidades fueron
recogidas del río Támesis entre el 2 y el 25 de junio de 1889, podría tratarse del
tercer asesinato del homicida del torso.80

El 29 de diciembre de 1888 se halló el cuerpo de John Gill, un niño de siete años,


en Manningham, Bradford. De forma parecida a Kelly —la última de las víctimas
canónicas—, tenía las piernas heridas y una oreja amputada, el abdomen seccionado y
le habían extraído los intestinos y el corazón. La prensa especuló que había sido
obra del Destripador,81 y aunque el empleador del niño, el lechero William Barrett,
fue arrestado en dos ocasiones al ser acusado por evidencia circunstancial, al
final fue puesto en libertad81 y la policía no procesó a ningún otro sospechoso.81

El cadáver de la estadounidense Carrie Brown apareció el 24 de abril de 1891 en


Nueva York y, además de haber sido estrangulada, tenía un tenedor incrustado en la
ingle y cortaduras superficiales en las piernas y la espalda. Aunque el cuerpo
tenía todos sus órganos, la policía encontró un ovario en su cama. Cabe señalarse
que, al igual que ocurriera en el East End de Londres, Nueva York tuvo un flujo
considerable de inmigrantes irlandeses en 1860.82 Si bien la prensa comparó este
homicidio con los de Jack el Destripador, la Policía Metropolitana de Londres
descartó cualquier vínculo entre estos.83

Investigación

Caricatura de John Tenniel, que data del 22 de septiembre de 1888, en la cual se


critica la supuesta incompetencia de la policía en la investigación del expediente
de Whitechapel, reforzada por el hecho de que el asesino nunca fue capturado.7
Los documentos policíacos sobre los asesinatos de Whitechapel permiten conocer cómo
era el procedimiento de investigación en la época victoriana:84 para recabar
información, un extenso equipo de oficiales iban de casa en casa y sondeaban a los
vecinos. El material forense mientras tanto era analizado por personal calificado.
Cuando se identificaba a los sospechosos, la investigación se hacía más a fondo y,
dependiendo de los resultados obtenidos, se decidía ya sea procesarlos o
descartarlos del expediente. Desde entonces ha sido el método utilizado en las
investigaciones policíacas contemporáneas.84 En relación con los asesinatos de
Whitechapel, la policía entrevistó a más de dos mil personas, investigó
aproximadamente a trescientas, y detuvo a ochenta.6 La división criminal del
Departamento de Investigación (CID) de la Policía Metropolitana de Whitechapel (H),
encabezada por el inspector Edmund Reid, llevó a cabo las investigaciones de los
primeros dos casos del expediente de Whitechapel. Tras la muerte de Nichols, la
oficina central de Scotland Yard envió a los inspectores Frederick George
Abberline, Henry Moore y Walter Andrews para esclarecer el caso. La policía de la
City de Londres se involucró a partir del homicidio de Eddowes, por medio del
detective James McWilliam.5 Pese a lo anterior, las investigaciones se vieron
obstruidas debido a que el encargado recién electo del CID, Robert Anderson, había
solicitado una licencia de trabajo en Suiza entre el 7 de septiembre y 6 de octubre
de 1888, período en que ocurrieron los homicidios de Chapman, Stride y Eddowes.85
Por tal motivo Charles Warren, comisionado de la Policía Metropolitana, nombró a
Donald Swanson como coordinador de las investigaciones de Scotland Yard.8687
Insatisfechos con el esfuerzo policial, un grupo de ciudadanos del East End de
Londres comenzó a patrullar las calles bajo el mote de «Comité de Vigilancia de
Whitechapel», cuyo objetivo era encontrar a posibles sospechosos de los asesinatos.
Además de contratar a detectives privados para entrevistar a presuntos testigos, le
sugirieron al gobierno que ofreciera una recompensa a cambio de información sobre
el homicida, a manera de alternativa para recabar más información.8

Debido al tipo de heridas de las víctimas, la policía consideró inicialmente como


sospechosos a los carniceros, cirujanos y médicos.88 De acuerdo a un reporte
elaborado por el inspector Swanson y dirigido a la oficina central, se visitaron 76
carnicerías y mataderos e investigaron a sus empleados durante seis meses.89 Esta
hipótesis venía reforzada por la propia reina Victoria, para quien el culpable
debía ser un carnicero o ganadero proveniente de alguna de las embarcaciones de
ganado que operaban entre Londres y la Europa Continental,9091 tomando en cuenta la
cercanía de Whitechapel respecto a los muelles de Londres92 y el atraco de estos
barcos cada jueves o viernes, y su partida el sábado o domingo, lo cual coincidía
con los días en que habían ocurrido las muertes.93 Pese a lo anterior, lo cierto es
que ninguno de los asesinatos ocurrió durante alguna de las fechas de arribo de los
barcos, lo cual llevó a la policía a desestimar esta conjetura.94

Perfil criminal
A finales de octubre de 1888, Anderson le pidió al médico forense Thomas Bond que
evaluara las heridas de las víctimas y ofreciera su punto de vista con respecto a
los posibles conocimientos quirúrgicos del homicida.995 Bond elaboró su dictamen
basándose en el examen del cadáver con mayores mutilaciones y los registros de
autopsia del resto de las víctimas canónicas.10 Su descripción, considerada como
uno de los perfiles criminales más antiguos de los que se tenga registro,96 decía
textualmente:

No cabe duda de que los cinco asesinatos fueron cometidos por la misma mano. En las
primeras cuatro [víctimas], las gargantas parecen haber sido cortadas de izquierda
a derecha y en la última, debido a la extensa mutilación, es imposible decir en qué
dirección se hizo el corte fatal, aunque se encontró sangre arterial en la pared,
salpicada cerca de donde la cabeza de la mujer debió haber estado.
Las circunstancias en torno a los asesinatos me llevan a deducir que las mujeres
estaban recostadas al momento de ser asesinadas, y en todos los casos [el homicida]
cortó primero la garganta.10
Bond rechazó la idea de que el asesino contara con conocimientos científicos o
anatómicos, o «el entendimiento técnico de un carnicero o matarife»,10 y en cambio
argumentó que debía tratarse de un hombre solitario, sujeto a «ataques periódicos
de manía homicida o erótica» e hipersexual, dado el tipo de mutilaciones.10 También
señaló que «el impulso homicida podría haber surgido de alguna condición mental de
venganza o melancolía, o una manía religiosa, aunque no creo que ninguna de estas
hipótesis sea [procedente]».10

Si bien no hubo evidencia alguna de actividades sexuales entre el asesino y sus


víctimas,197 algunos psicólogos supusieron que la penetración de las víctimas con
un cuchillo y «la exhibición de los cadáveres en posiciones sexualmente degradantes
con las heridas expuestas» son indicativos de que el responsable obtenía placer
sexual con los ataques,198 aunque para otros especialistas dicha suposición no
puede ser comprobada.99100

Sospechas
Artículo principal: Sospechas de la identidad de Jack el Destripador

Portada de la revista Puck del 21 de septiembre de 1889, que muestra una caricatura
de Tom Merry donde especula con la identidad de Jack el Destripador.
Ante la escasez de evidencia forense y las varias contradicciones de fuentes
contemporáneas sobre el caso, resulta casi imposible esclarecer la identidad de
Jack el Destripador.101 Aunque existen análisis de ADN realizados a partir de las
cartas atribuidas al homicida, lo cierto es que sus resultados no fueron
concluyentes102 y ya están demasiado adulterados como para proporcionar algún dato
útil.103 Pese a lo anterior, existen varias teorías sobre la identidad de Jack el
Destripador.104105 Una de las más difundidas en esa época señalaba que el asesino
debía vivir en Whitechapel y tener un empleo estable, ya que los crímenes
ocurrieron en fines de semana próximos a fechas festivas, y en calles cercanas
entre sí.106107 También se pensó que el responsable podía ser un hombre culto y de
clase alta, posiblemente un doctor o aristócrata, que había llegado al barrio
procedente de un sector más opulento,108 aunque dichas suposiciones podrían haber
obedecido a estereotipos culturales como el temor a los médicos, la desconfianza en
la ciencia o la explotación de los pobres por los ricos.109

En los años siguientes a los asesinatos, los registros señalan que la policía tenía
sospechas de cualquier persona que estuviese remotamente vinculada con el caso, así
como de varias celebridades que ni siquiera habían sido investigadas en la pesquisa
original. Con el paso del tiempo, y la muerte de aquellos que vivían en esa época,
autores contemporáneos han tenido soltura para acusar a cualquiera «sin necesidad
de evidencia histórica».110 Si bien un memorándum de Melville Macnaghten de 1894
contenía los nombres de tres sospechosos referidos en los registros policíacos de
entonces, lo cierto es que la evidencia contra ellos era meramente circunstancial y
por lo tanto no fueron procesados.111 En total hubo más de cien sospechosos de ser
el Destripador,104105 entre los cuales estaban Montague Druitt,11 Severin
Klosowski,12 Aaron Kosminski13 y Francis Tumblety.14 Otros, sin embargo, fueron
vinculados solamente por la prensa, como William Bury,112 Thomas Neill Cream,113
Robert D'Onston Stephenson114 y Frederick Deeming.115

Cartas
La prensa y la policía recibieron numerosas cartas en el transcurso de los
asesinatos de Whitechapel,116 y si bien algunas consistían en propuestas para
ayudar a la captura del asesino, la mayoría no tuvieron utilidad en la pesquisa.117
118119 No obstante, cientos de dichas cartas supuestamente eran de la autoría del
Destripador,120 y tres de ellas resultaron notables: la carta «Querido jefe», la
postal «Saucy Jacky» y la carta «Desde el infierno».121

La carta «Querido jefe» data del 25 de septiembre de 1888 y fue recibida


inicialmente por la Central News Agency el 27 de septiembre, fecha que coincidía
con el matasellos. El medio informativo le reenvió el documento a Scotland Yard dos
días después.122123124125 Al principio se le consideró como un bulo, sin embargo el
documento cobró notoriedad después del hallazgo del cuerpo de Eddowes, puesto que
el cadáver carecía de una oreja y la carta, enviada tres días antes del asesinato,
incluía la amenaza de «cercenar las orejas de la dama».126 Pese a lo anterior, las
investigaciones concluyeron que la oreja de Eddowes había sido incidentalmente
cortada por el asesino durante su ataque. A lo anterior se suma el hecho de que el
documento también afirmaba que el autor habría de enviar las orejas de su víctima a
la policía, lo cual no ocurrió.127 La importancia de esta carta radica igualmente
en que su autor usó por primera vez el mote «Jack el Destripador» para referirse a
sí mismo, y desde entonces la prensa y policía, que solían llamarlo «Mandil de
cuero»,128 comenzaron a denominarlo así.15 Algunas fuentes señalaron que el apodo
en realidad había sido utilizado originalmente en una carta del 17 de septiembre
del mismo año,129 sin embargo no hubo consenso en validar esta suposición y se le
consideró como un bulo en los registros del siglo XX de la policía.130

La carta «Desde el infierno».


De igual forma la Central News Agency recibió la postal «Saucy Jacky» el 1 de
octubre, fecha del matasellos. Cabe señalarse que la caligrafía y el tono eran
similares a los de la carta «Querido jefe».131132 El autor aseguraba que dos
víctimas más habían sido asesinadas en sitios cercanos entre sí, y calificaba el
homicidio como «un doble evento», supuestamente en alusión a las muertes de Stride
y Eddowes.133 Aunque se llegó a pensar que la carta había sido enviada antes de que
la policía hiciera públicos los asesinatos, de manera que hubiera sido improbable
que alguien más tuviera conocimiento del doble evento en ese momento,134 lo cierto
es que la fecha del matasellos indicaba que su autor había enviado el documento más
de 24 horas después de las muertes, cuando ya los medios daban cobertura de lo
sucedido a la población.133135

George Lusk, líder del Comité de Vigilancia de Whitechapel, recibió la carta «Desde
el infierno» el 16 de octubre. No obstante, al ser comparada con las cartas
anteriores, el documento tenía otra caligrafía y estilo de redacción.136 La carta
venía en una pequeña caja que también contenía la mitad de un riñón preservado en
etanol,136 y el autor aseguraba que se había comido el resto del órgano frito.
Aunque algunas fuentes dedujeron que el riñón le pertenecía a Eddowes, cuyo cadáver
carecía de dicho órgano, otras referencias concluyeron que se trataba solamente de
una broma macabra.137138 El cirujano inglés Thomas Openshaw, del London Hospital,
examinó el riñón y determinó que sí era humano y provenía del costado izquierdo de
la víctima. No obstante, fue incapaz de establecer otra característica
biológica.139 Más tarde el médico recibió otra carta firmada por el Destripador.140

Scotland Yard publicó el 3 de octubre facsímiles de la carta «Querido Jefe» y de la


postal con la esperanza de que alguien reconociera la caligrafía.141 En opinión de
Warren: «Creo que todo esto se trata de un bulo, pero estamos obligados de
cualquier forma a encontrar al autor [de los documentos]».142 El 7 de octubre,
George Robert Sims explicó en el rotativo dominical Referee que la carta había sido
escrita por un periodista para acrecentar la popularidad de un periódico.143
Basándose en esa hipótesis, la policía confirmó poco después haber identificado a
un periodista como el responsable de las misivas,144 llamado Tom Bullen, según una
carta enviada por el inspector John Littlechild a George Robert Sims el 23 de
septiembre de 1913.145 No fue sino hasta 1931 que el periodista Fred Best confesó
que él y un colega de The Star habían escrito las cartas firmadas por Jack el
Destripador con tal de acrecentar el interés en los homicidios de Whitechapel y
«mantener vivo el negocio».146

Medios de comunicación

Portada de un periódico cuyo encabezado dice textualmente: «Horrible asesinato en


el East End. Espantosa mutilación de una mujer. Detengan a Mandil de cuero».
Aunque Jack el Destripador no fue el primer asesino en serie, sus crímenes tuvieron
una cobertura mediática sin precedentes58147 gracias a las reformas fiscales
aprobadas en los años 1850 que favorecieron la distribución masiva de rotativos de
bajo precio.148 Durante la época victoriana este tipo de publicaciones tuvo un
mayor auge, e incluyó a periódicos con precios tan asequibles como medio penique y
revistas populares como Illustrated Police News, que encauzaron sus esfuerzos en
dar publicidad al homicida.149

Los periodistas eran conscientes de que la información que podían publicar sobre
los crímenes de Whitechapel era escasa, tal y como reconoció el diario Manchester
Guardian al señalar que «cualquier información que pueda estar en posesión de la
policía pareciera que necesitan conservarla en secreto... Se cree que su atención
está particularmente dirigida a... un notorio personaje conocido como "Mandil de
cuero"».150 La sensación de frustración de ciertos medios en relación con los pocos
detalles que se conocían de las investigaciones policíacas propició que las
publicaciones se vieran desprovistas de veracidad.58151 Fue así como surgieron
descripciones ficticias del asesino,152 pese a que algunos reporteros
ocasionalmente desmentían los falsos rumores al considerarlos como «consecuencia de
la mítica excrecencia fantasiosa del periodista».153 Ante la difusión de estas
notas erráticas, algunos comenzaron a realizar conjeturas basándose en las
afirmaciones de la prensa; por ejemplo, la policía arrestó a John Pizer, un
vendedor judío de calzado de cuero que era conocido por el mote de «Mandil de
cuero»,154 el mismo usado por el Manchester Guardian para referirse al Destripador.
Una vez confirmada la inexistencia de evidencia que lo relacionara con los
crímenes, Pizer fue liberado.155154

No fue sino hasta la publicación de la carta «Querido jefe» que los medios
comenzaron a utilizar el mote «Jack el Destripador» en vez de «Mandil de cuero»
para referirse al homicida.128 El nombre «Jack» ya era usado para describir a otro
criminal de Londres: «Jack el saltarín», que supuestamente saltaba por encima de
los muros para atacar a sus víctimas y luego escapaba de similar manera.156 Con el
tiempo se volvió costumbre que la prensa adoptara apodos para referirse a
homicidas, como ocurrió con el hachero de Nueva Orleans, el estrangulador de
Boston, el francotirador de Beltway, el Destripador francés,157 el Destripador de
Düsseldorf,158159 el Destripador de Camden,160 Jack the Stripper,161162 el
Destripador de Yorkshire163164165 y el Destripador de Rostov, entre otros.166167

Impacto en la cultura de masas

Caricatura publicada en la revista Punch en 1888, en la que Jack es representado


como un fantasma con un cuchillo.
Los crímenes cometidos por Jack el Destripador dirigieron la atención hacia el bajo
nivel de calidad de vida imperante en el East End en aquellos años,168 ocasionado
por sus barrios bajos superpoblados e insalubres.169 Si bien varios de estos
barrios fueron desalojados y demolidos,170 todavía se preservan algunas de sus
calles y edificaciones, que suelen ser visitados por turistas interesados en el
mito del Destripador.171 Se tiene noción de que uno de estos inmuebles, el pub The
Ten Bells, ubicado en la calle Commercial, era frecuentado por Kelly.172 En 2015
abrió sus puertas el Museo de Jack el Destripador en el este de Londres.173

La alegoría del Destripador como una figura fantasmagórica o monstruosa pasó a


convertirse en «el coco de los niños» inmediatamente después de los asesinatos.174
En los años 1920 y 1930 era representado en el cine como un misterioso hombre
vestido de forma ordinaria que atacaba a gente despreocupada,175 mientras que en la
década de 1960 era «el símbolo de una aristocracia nociva»175 mediante la
personificación de un noble con sombrero de copa que representaba a las clases
bajas explotadas por el establishment.176 Con el transcurso del tiempo la imagen
del Destripador adoptó conceptos de terror como el manto de Drácula o la afición
del Dr. Frankenstein a la cosecha de órganos.177 A grandes rasgos, el mito del
asesino de Whitechapel se fue combinando con diversos géneros literarios que
abarcan desde la narrativa de Sherlock Holmes hasta el terror erótico japonés.178

También ha servido como eje de numerosas obras literarias y audiovisuales que


generalmente combinan hechos reales con la ficción.179 Esto lo ha llevado a ser uno
de los criminales de los que se han escrito más novelas y publicaciones.104 Una de
las primeras novelas publicadas sobre el caso lleva por título The Curse Upon Mitre
Square (1888). Fue escrita por John Francis Brewer, que recurrió al asesinato de
Eddowes como hilo conductor de su trama.180181 En 1927 el cineasta Alfred Hitchcock
estrenó la película muda The Lodger: A Story of the London Fog, basada en la novela
The Lodger (1913), de Marie Belloc Lowndes, sobre una pareja de Londres que
sospecha que su inquilino es un asesino en serie cuyo modus operandi es muy similar
al del Destripador.182 Dicha novela habría de ser adaptada al cine en otras cuatro
ocasiones más: The Lodger (1932), por Maurice Elvey; The Lodger (1944), por John
Brahm; Man in the Attic (1953), por Hugo Fregonese; y The Lodger (2009), por David
Ondaatje. A su vez, Robert Bloch redactó el relato corto «Yours Truly, Jack the
Ripper», publicado en 1943, en el que describió a Jack el Destripador como un
humano necesitado de sacrificios humanos para preservar su inmortalidad.183 Una de
las novelas controvertidas, aunque exitosa, fue Jack the Ripper: The Final Solution
(1976), de Stephen Knight, ya que propuso una teoría conspirativa que implicó a la
familia real británica, la francmasonería y al pintor Walter Sickert.184185 Entre
los escritores que han redactado material sobre el mito del Destripador se
encuentran Fredric Brown, Gardner Fox, Philip José Farmer, Ramsey Campbell, Roger
Zelazny186} y, más recientemente, Stephen Hunter, este último con su novela I,
Ripper (2015).187 En cuanto a literatura en español, en 1945 la editorial Povi, de
Barcelona, distribuyó el tercer volumen de Sherlock Holmes. Memorias íntimas del
rey de los detectives, en donde el detective inglés ficticio trata de capturar a
Jack el Destripador.188

Jack el Destripador también ha aparecido en manga y anime. Tiene una representación


en la saga Fate, y aparece como uno de los representantes de la humanidad en
Shuumatsu no Valkyrie.

En la industria cinematográfica, algunas producciones sobre el mito del Destripador


son Die Büchse der Pandora (1929), dirigida por Georg Wilhelm Pabst; Jack the
Ripper (1959), de Monty Berman y Robert S. Baker; A Study in Terror (1965), de
James Hill; y Desde el infierno (2001), de Albert Hughes y Allan Hughes. Otros
contenidos incluyen la puesta en escena The Ruling Class (1968), de Peter
Barnes;189 los episodios «The New Exhibit» (1963) de la serie televisiva The
Twilight Zone, en donde el encargado de un museo de cera se obsesiona con cinco
exhibiciones, entre ellas la figura de Jack el Destripador, por lo que comienza a
matar a otras personas con tal de salvaguardar su integridad;190 y «Comes the
Inquisitor» (1995) de Babylon 5, en el que uno de sus personajes referido como Jack
el Destripador es secuestrado por alienígenas;191 la pintura Jack the Ripper's
Bedroom, de Walter Sickert;192 la novela gráfica From Hell, de Alan Moore y Eddie
Campbell;193 y la canción Jack the Ripper (1964), originalmente interpretada por el
músico inglés Screaming Lord Sutch.194 También en la sexta película de la
franquicia Detective Conan, Detective Conan: el fantasma de Baker Street, uno de
los personajes del videojuego Comcon es Jack el Destripador.

La «ripperología», término acuñado en los años 1970 por el filósofo y escritor


británico Colin Wilson, hace referencia a los estudios sobre los homicidios de Jack
el Destripador,195196 y existen periódicos que difunden los resultados de dichas
investigaciones, tales como Ripperana, Ripperologist y Ripper Notes.197

Véase también
Asesinatos de Whitechapel
Sospechas de la identidad de Jack el Destripador
Anexo:Asesinos en serie no identificados
Referencias
Keppel, Robert D.; Weis, Joseph G.; Brown, Katherine M.; Welch, Kristen (2005),
«The Jack the Ripper Murders: A Modus Operandi and Signature Analysis of the 1888–
1891 Whitechapel Murders». Journal of Investigative Psychology and Offender
Profiling, vol. 2, pp. 1-21.
Werner, 2008, p. 65-97 cita a Kershen, Anne J. The Immigrant Community of
Whitechapel at the Time of the Jack the Ripper Murders; Werner, 2008, p. 225 cita a
Vaughan, Laura, Mapping the East End Labyrinth
Evans y Skinner, 2001, p. 1; Evans y Skinner, 2000, p. 283; Rumbelow, 2004, p. 12
cita el reporte de la policía que data del 25 de octubre de 1888, MEPO 3/141 ff.
158-163
Werner, 2008 cita a Marriott, John, The Imaginative Geography of the Whitechapel
murders
The Enduring Mystery of Jack the Ripper, London Metropolitan Police, archivado
desde el original el 13 de diciembre de 2012, consultado el 1 de agosto de 2017.
Begg, 2003, p. 205 del inspector Donald Swanson al Ministerio del Interior, 19 de
octubre de 1888, HO 144/221/A49301C; Evans y Rumbelow, 2006, p. 113; Evans y
Skinner,.
Begg, 2003, p. 57
«Timeline of Ripper-related events (1887-1997)». [Link] (en inglés).
Consultado el 30 de abril de 2017.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 186-187
Evans y Skinner, 2000, p. 360-362 citan la carta de Thomas Bond a Robert Anderson,
10 de noviembre de 1888, HO 144/221/A49301C; Rumbelow,.
Fido, 1993, p. 203; Marriott, 2005, pp. 231-234; Rumbelow, 2004, p. 157.
Begg, 2003, p. 281 cita a Adam, Hargrave Lee (1930), The Trial of George Chapman,
William Hodge; Evans y Rumbelow, 2006, p. 229; Fido, 1993, p. 177; Rumbelow, 2004,
p. 193.
Begg, 2003, p. 266; Evans y Rumbelow, 2006, p. 236; Evans y Skinner, 2000, pp.
626-633; Fido, 1993, p. 169.
Evans y Skinner, 2001, p. 203.
Evans y Skinner, 2000, p. 193; Cook, 2009, pp. 77-78; Evans y Rumbelow, 2006, p.
140.
SMM (17 de febrero de 2025). «Revelan la identidad del famoso asesino Jack 'el
destripador'». MARCA. Consultado el 25 de febrero de 2025.
Diniejko, Andrzej (2013) «Slums and Slumming in Late-Victorian London». (En
inglés). Consultado el 11 de septiembre de 2014.
Life and Labour of the People in London (Londres: Macmillan, 1902-1903) (archivo
en línea de Charles Booth). Consultado el 5 de agosto de 2008.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 38-42.
Rumbelow, 2004, pp. 21-22.
Werner, 2008, pp. 31-63 cita a Marriott, John, The Imaginative Geography of the
Whitechapel murders
Haggard, Robert F. (1995), «Jack the Ripper As the Threat of Outcast London»,
Essays in History, vol. 35, Departamento de Historia de la Universidad de Virginia.
Woods y Baddeley, 2009, p. 20.
Cook, 2009, pp. 33-34.
Evans y Skinner, 2000, p. 3.
Cook, 2009, p. 51.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 47-55.
Begg, 2003, pp. 27-28.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 47-50.
Evans y Skinner, 2000, pp. 4-7
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 51-55.
Marriott, 2005, p. 13.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 51-55; Marriott, 2005, p. 13.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 60-61.
Rumbelow, 2004, pp. 24-27.
Rumbelow, 2004, p. 42.
Marriott, 2005, pp. 26-29.
Begg, 2003, p. 153.
Cook, 2003, p. 163.
Cook, 2093, pp. 81-125.
Begg, 2003, pp. 176-84.
Begg, 2003, pp. 193-94
Evans y Skinner, 2000, pp. 185-88.
Cook, 2003, p. 143.
Fido, 1987, pp. 47-52.
Sugden, 2002, p. 254.
Evans y Skinner, 2000, pp. 183-84.
Evans y Skinner, 2000, pp. 339-40.
Evans y Skinner, 2000, pp. 584-87.
Fido, 1987, p. 98.
Cook, 2003, p. 151
Woods y Baddeley, 2009, p. 85.
Cook, 2003, pp. 156-59, 199.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 260.
Cook, 2003, pp. 179-80.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 239.
Marriott, 2005, pp. 231-234; Rumbelow, 2004, p. 157.
Davenport-Hines, Richard (2004). "Jack the Ripper (fl. 1888)", Oxford Dictionary
of National Biography. Oxford University Press. Subscripción para la versión
online.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 245-56
Evans y Skinner, 2000, pp. 422-39.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 208-09.
Rumbelow, 2004, p. 131.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 209.
Marriott, 2005, p. 195.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 210.
Evans y Skinner, 2000, pp. 480-515.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 218-222; Evans y Skinner, 2000, p. 551-568.
Evans y Connell, 2009
Fido, 1993, p. 15.
Terrence Robinson acuñó el término «Fairy Fay» en el periódico Reynold's News, el
29 de octubre de 1950, «ante la necesidad de un mejor nombre».
Begg, 2006, pp. 21-25
The Eastern Post and City Chronicle, 7 de abril de 1888.
Beadle, 2009, p. 77.
P. ej. East London Advertiser, 31 de marzo de 1888.
Beadle, 2009, p. 207
Evans y Rumbelow, 2006, p. 202.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 142-144
Gordon, 2002
Evans y Rumbelow, pp. 210-213
Gordon, 2003, pp. xxii, 190.
Evans y Skinner, 2001, p. 136
«Cholera in Nineteenth Century New York» (en inglés), VNY, City University of New
York. Consultado el 13 de abril de 2017.
Vanderlinden, Wolf (2003-04). The New York Affair, en Ripper Notes parte uno #16
(julio de 2003), ISBN 0-9759129-0-9).
Canter, 1994, pp. 12-13
Evans y Skinner, 2000, p. 675.
Begg, 2003, p. 205.
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 84-85.
Rumbelow, p. 274.
Begg, 2003, p. 206 cita el reporte del inspector Donald Swanson al Ministerio del
Interior, 19 de octubre de 1888, HO 144/221/A49301C; Evans y Skinner, 2000, p. 125;
Evans y Skinner,.
Blair, 1996
Eddleston, 2002.
Marriott, 2008, p. 48.
Rumbelow, 2004, p. 93; Evans y Skinner, 2000, p. 341 citan al Daily Telegraph del
10 de noviembre de 1888.
Evans y Skinner, 2000, p. 399 citan el mensaje de Robert Anderson al Ministerio
Interior, 10 de enero de 1889, 144/221/A49301C ff. 235-6
Evans y Skinner, 2000, pp. 359-360.
Canter, 1994, pp. 5-6
Woods y Baddeley, 2009, p. 38.
Woods y Baddeley, 2009, p. 111 citan las ediciones posteriores de Psychopathia
Sexualis de Richard von Krafft-Ebing
Evans y Rumbelow, 2006, pp. 187-188, 261.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 121-122.
Cook, 2009, p. 31.
The Independent (18 de mayo de 2006). «Was Jack the Ripper a Woman?» (en inglés).
Consultado el 30 de abril de 2017.
Meikle, 2002, p. 197; Rumbelow, 2004, p. 246.
Whiteway, Ken (2004). A Guide to the Literature of Jack the Ripper (29 edición).
Canadian Law Library Review. pp. 219-229. Consultado el 11 de marzo de 2010.
Eddleston, 2002, pp. 195-244
Marriott, 2005, p. 205.
Rumbelow, 2004, p. 263.
Begg, 2003, p. 43.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 111-114.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 261
Begg, 2003, p. 264 cita, a manera de ejemplo, a Frederick Abberline en Pall Mall
Gazette, del 31 de marzo de 1903.
Evans y Skinner, 2001, pp. 207-208.
Evans y Skinner, 2001, p. 212; Rumbelow, 2004, p. 206.
Rumbelow, 2004, p. 254-258; Woods y Baddeley, 2009, pp. 181-182.
Evans y Skinner, 2000, pp. 577-578 citan el Pall Mall Gazette del 8 de abril de
1892.
Evans y Skinner, 2001, p. 180 citan a Donald McCormick, que estimó «probablemente
cerca de 2000»; Evans y Skinner, 2001, p. 199 citan a The Illustrated Police News
del 20 de octubre de 1888, que señaló que alrededor de 700 eran investigadas por la
policía; Evans y Skinner, 2001, p. 149.
Begg, 2004, p. 165.
Evans y Skinner, 2005, p. 105.
Rumbelow, 2004, pp. 105-116.
Evans y Skinner, 2001, p. 8, 180 citan que se conservan alrededor de 200 en la
Oficina de Información Pública.
Marriott, 2005, p. 219.
Cook, 2009, pp. 76-77.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 137.
Evans y Skinner, 2001, pp. 16-18.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 48-49.
Cook, 2009, p. 221.
Evans y Skinner, 2001, p. 179; Cook, 2009, p. 79; Marriott, 2005, p. 221.
Evans y Skinner, 2001, pp. 13, 86
Eddleston, 2002, p. 155; Marriott, 2005, p. 223.
Marriott, 2005, p. 223.
Marriott, 2005, pp. 219-222.
Cook, 2009, p. 87; Evans y Skinner, 2000, p. 652.
Cook, 2009, pp. 79-80; Fido, 1993, pp. 8-9; Marriott, 2005, pp. 219-222; Rumbelow,
2004, p. 123.
Cullen, 1965, p. 103.
Sugden, 2002, p. 269.
Evans y Rumbelow, 2006, p. 170
The Hype and the Press Speculation, London Metropolitan Police, consultado el 29
de abril de 2017.
Wolf, Gunter (2008). «A kidney from hell? A nephrological view of the Whitechapel
murders in 1888». Nephrology Dialysis Transplantation vol. 23 pp. 3343-3349 (se
requiere suscripción)
Cook, 2009, p. 146; Fido, 1993, p. 78.
BBC (19 de abril de 2001). «Jack the Ripper 'letter' made public» (en inglés).
Consultado el 29 de abril de 2017.
Evans y Skinner, 2001, pp. 32-33.
Cook, 2009, p. 78 cita la carta de Charles Warren a Godfrey Lushington, 10 de
octubre de 1888, Metropolitan Police Archive MEPO 1/48; Evans y Rumbelow, 2006, p.
140; Evans y Skinner, 2001, p. 43.
Evans y Skinner, 2001, p. 41, 52; Woods y Baddeley, 2009, p. 54.
Cook, 2009, pp. 94-95; Evans y Skinner, 2001, pp. 45-48; Evans y Skinner, 2000,
pp. 624-633; Marriott, 2005, pp. 219-222; Rumbelow, 2004, pp. 121-122.
Cook, 2009, pp. 96-97; Evans y Skinner, 2001, p. 49; Evans y Skinner, 2000, p.
193; Marriott, 2005, p. 254.
Evans y Skinner, 2001, pp. 51-52 citan al profesor Francis Edward Camps, agosto de
1966, «More on Jack the Ripper», Crime and Detection
Woods y Baddeley, 2009, pp. 20, 52.
Begg, 2003, p. 208.
Curtis, 2001.
Begg, 2003, p. 98 cita al Manchester Guardian del 6 de septiembre de 1888.
Begg, 2003, p. 214.
Begg, 2003, pp. 98-99 cita al Manchester Guardian del 10 de septiembre de 1888, y
al Austin Statesman del 5 de septiembre de 1888.; Evans y Rumbelow, 2006, p. 80
citan al diario The Star del 5 de septiembre de 1888.
Begg, 2003, p. 99 cita al Leytonstone Express and Independent del 8 de septiembre
de 1888.
Marriott, 2005, p. 251; Rumbelow, 2004, p. 49.
Begg, 2003, p. 99 cita el reporte del Inspector Joseph Helson, CID 'J' Division,
en el Archivo de la Policía Metropolitana, MEPO 3/140 ff. 235-8; Evans y Skinner,
2000, p. 24.
Werner, 2008, p. 10 cita a Ackroyd, Peter, "Introduction"; Rivett y Whitehead,
2006, p. 11.
Rumbelow, 2004, pp. 249, 303-304.
Rumbelow, 2004, pp. 312-330.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 218-222.
Rumbelow, 2004, p. 298; Woods y Baddeley, 2009, pp. 235-237.
Rumbelow, 2004, pp. 305-312.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 223-226.
Cook, 2009, p. 192.
Marriott, 2005, pp. 350-351.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 57-59.
Rumbelow, 2004, p. 298.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 226-228.
Begg, 2003, pp. 1-2; Rivett y Whitehead, 2006, p. 15.
Cook, 2009, pp. 139-141; Werner, 2008, p. 236-237 cita a Vaughan, Laura, Mapping
the East End Labyrinth.
Werner, 2008, pp. 177-179 cita a Dennis, Richard, Common Lodgings and Furnished
Rooms: Housing in 1880s Whitechapel
Rumbelow, 2004, p. xv; Woods y Baddeley, 2009, p. 136.
Begg, 2003, p. 19.
Khomami, Nadia (5 de agosto de 2015), «Jack the Ripper museum architect says he
was 'duped' over change of plans», The Guardian (en inglés), consultado el 30 de
abril de 2017.
Begg, 2003, p. 198 cita a Dew, Walter (1938). I Caught Crippen. Londres: Blackie y
Son. p. 126
Werner, 2008, p. 251 cita a Bloom, Clive, «Jack the Ripper – A Legacy in Pictures»
Woods y Baddeley, 2009, p. 150.
Werner, 2008, pp. 252-253 cita a Bloom, Clive, «Jack the Ripper – A Legacy in
Pictures»
Werner, 2008, pp. 255-260 cita a Bloom, Clive, «Jack the Ripper – A Legacy in
Pictures»
Begg, 2003, p. 299; Marriott, 2005, pp. 272-277; Rumbelow, 2004, pp. 251-253.
Brewer, John Francis (1889). The curse upon Mitre square. A.D. 1530-1888. Nueva
York: J. W. Lovell Company. OCLC 43935642.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 61-62.
Spoto, Donald (1999). The Dark Side of Genius: The Life of Alfred Hitchcock. Da
Capo. p. 84. ISBN 0-306-80932-X.
Meikle, 2002, p. 110.
Knight, 1976, pp. 24-39
Belane, Carlos (marzo de 2010). «La verdadera identidad de Jack el Destripador».
Actually Notes. Consultado el 28 de marzo de 2010.
Whitehead y Rivett, 2006, pp. 133-136.
Hunter, Stephen (2015). I, Ripper: A Novel. Simon and Schuster. ISBN
9781476764870.
Editores del Anuario Marítimo Español (1945). Anuario español e hispanoamericano
del libro y de las artes gráficas con el Catálogo mundial del libro impreso en
lengua española, Volumen 2. Editores del Anuario Marítimo Español.
«Reviving the Ruling Class» (en inglés). The Guardian. Consultado el 1 de mayo de
2017.
Meikle, 2002, p. 115.
Meikle, 2002, pp. 175-176.
[Link]. Jack the Ripper's Bedroom (en inglés). Galería de Arte de
Mánchester. Consultado el 1 de mayo de 2017.
Meikle, 2002, p. 188.
Woods y Baddeley, 2009, p. 79.
Woods y Baddeley, 2009, pp. 70, 124.
Evans, Stewart P. (abril de 2003). "Ripperology, A Term Coined By ...", Ripper
Notes, copias en Wayback y Casebook (en inglés). Consultado el 30 de abril de 2017.
Creaton, Heather (mayo de 2003) «Recent Scholarship on Jack the Ripper and the
Victorian Media». Archivado el 28 de septiembre de 2006 en Wayback Machine. (en
inglés). Reviews in History, no. 333, Institute of Historical Research. Consultado
el 30 de abril de 2017.
Bibliografía
Beadle, William (2009). Jack the Ripper: Unmasked. John Blake Publishing Ltd. ISBN
1844546888.
Begg, Paul (2003). Jack the Ripper: The Definitive History. Londres: Pearson
Education. ISBN 0-582-50631-X.
Begg, Paul (2004). The Jack, The Ripper A-Z. Londres: Pearson Education. ISBN 978-
0-7472-5522-2.
Begg, Paul (2006). Jack the Ripper: The Facts. Anova Books. ISBN 1-86105-687-7.
Blair, Sara (1996). Henry James and the writing of race and nation (en inglés) 63
(Segunda edición). Cambridge University Press. pp. 489. ISBN 0521497507. Consultado
el 9 de septiembre de 2010.
Canter, David (1994). Criminal Shadows: Inside the Mind of the Serial Killer.
Londres: HarperCollins. ISBN 0002552159.
Chapman, Pauline (1984). Madame Tussaud's Chamber of Horrors: two hundred years of
crime. Londres: Constable. ISBN 0094656207.
Cook, Andrew (2009). Jack the Ripper. Stroud, Gloucestershire: Amberley Publishing.
ISBN 978-1-84868-327-3.
Cullen, Tom (1965). Autumn of Terror: Jack the Ripper, his crimes and times.
Londres: The Bodley Head. ISBN 3540640096.
Curtis, Lewis Perry (2001). Jack The Ripper & The London Press. Yale University
Press. ISBN 0-300-08872-8.
Dew, Walter (1938). I Caught Crippen. Londres: Blackie and Son.
Eddleston, John J. (2002). Jack the Ripper: An Encyclopedia. Londres: Metro Books.
ISBN 1-84358-046-2.
Evans, Stewart P.; Rumbelow, Donald (2006). Jack the Ripper: Scotland Yard
Investigates. Stroud, Gloucestershire: Sutton Publishing. ISBN 0-7509-4228-2.
Evans, Stewart P.; Skinner, Keith (2000). The Ultimate Jack the Ripper Sourcebook:
An Illustrated Encyclopedia. Londres: Constable and Robinson. ISBN 1-84119-225-2.
Evans, Stewart P.; Skinner, Keith (2001). Jack the Ripper: Letters from Hell.
Stroud, Gloucestershire: Sutton Publishing. ISBN 0-7509-2549-3.
Evans, Stuart; Connell, Nicholas (2009). The Man Who Hunted Jack the Ripper.
Amberley Publishing. ISBN 1-902791-05-3.
Fido, Martin (1993). The Crimes, Detection and Death of Jack the Ripper. Nueva
York: Barnes and Noble. ISBN 978-1-56619-537-9.
Gordon, R. Michael (2002). The Thames Torso Murders of Victorian London. Jefferson,
Carolina del Norte: McFarland & Company. ISBN 978-0-7864-1348-5.
Gordon, R. Michael (2003). The American Murders of Jack the Ripper. Greenwood
Publishing. ISBN 9780275981556.
Knight, Stephen (1976). Jack the Ripper: The Final Solution (en inglés). Londres:
Bounty Books. ISBN 0-7537-0369-6.
Marriott, Trevor (2005). Jack the Ripper: The 21st Century Investigation. Londres:
John Blake Publishing Ltd. ISBN 1-84454-103-7.
Meikle, Denis (2002). Jack the Ripper: The Murders and the Movies. Richmond,
Surrey: Reynolds and Hearn Ltd. ISBN 1-903111-32-3.
Ramsland, Katherine M. (2006). Inside the minds of serial killers: why they kill.
Greenwood Publishing Group. ISBN 978-0-275-99099-2.
Rivett, Miriam; Whitehead, Mark (2006). Jack the Ripper. Harpenden, Hertfordshire:
Pocket Essentials. ISBN 978-1-904048-69-5.
Rumbelow, Donald (2004). The Complete Jack the Ripper. Fully Revised and Updated.
Penguin Books. ISBN 978-0-14-017395-6.
Sugden, Philip; Whitehead, Mark (2002). The Complete History of Jack the Ripper.
Carroll & Graf Publishers. ISBN 0-7867-0276-1.
Werner, Alex (2008). Jack the Ripper and the East End. Chatto & Windus. ISBN 978-0-
7011-8247-2.
Whitehead, Mark; Rivett, Miriam (2006). Jack the Ripper. Harpenden, Hertfordshire:
Pocket Essentials. ISBN 9781904048695.
Whiteway, Ken (2004). A Guide to the Literature of Jack the Ripper. Canadian Law
Library Review.
Woods, Paul; Baddeley, Gavin (2009). Saucy Jack: The Elusive Ripper. Hersam,
Surrey: Ian Allan Publishing. ISBN 978-0-7110-3410-5.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Jack el Destripador.
Wikisource en inglés contiene obras originales de y sobre Jack el Destripador.
The National Archives incluye imágenes y transcripciones de las cartas atribuidas a
Jack el Destripador (en inglés)
Artículo sobre Jack el Destripador en la Enciclopedia Británica (en inglés)
Rossmo, D. K., «Jack the Ripper», Centro de Inteligencia Geoespacial e
Investigación, Universidad Estatal de Texas (en inglés)
Jack the Ripper 1888, sitio web que analiza la historia de los asesinatos de
Whitechapel en medio del contexto social de la época (en inglés)
Archivo del FBI sobre Jack el Destripador realizado en 1988 (en inglés)
Esta obra contiene una traducción total derivada de «Jack the Ripper» de Wikipedia
en inglés, concretamente de esta versión, publicada por sus editores bajo la
Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-
CompartirIgual 4.0 Internacional.
Esta obra contiene una traducción parcial derivada de «Jack the Ripper fiction» de
Wikipedia en inglés, concretamente de esta versión, publicada por sus editores bajo
la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons
Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Control de autoridades
Proyectos WikimediaWd Datos: Q43963Commonscat Multimedia: Jack the Ripper / Q43963
IdentificadoresWorldCatVIAF: 9290148947789654950005ISNI: 0000000430850890BNF:
12361311x (data)GND: 119004356LCCN: n93031680NKC: jx20081215034NLA: 50077911NLI:
987007301635305171SUDOC: 029165881Deutsche Biographie: 119004356Tabakalera:
76769Diccionarios y enciclopediasBritannica: url
Categorías: HombresNacidos en año desconocidoFallecidos en año desconocidoJack el
DestripadorAsesinos en serie de Reino UnidoPersonas sin identificar
Esta página se editó por última vez el 26 feb 2025 a las 00:03.
El texto está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución-
CompartirIgual 4.0; pueden aplicarse cláusulas adicionales. Al usar este sitio
aceptas nuestros términos de uso y nuestra política de privacidad.
Wikipedia® es una marca registrada de la Fundación Wikimedia, una organización sin
ánimo de lucro.
Política de privacidadAcerca de WikipediaLimitación de responsabilidadCódigo de
conductaDesarrolladoresEstadísticasDeclaración de cookiesVersión para móviles
Wikimedia Foundation
Powered by MediaWiki

Jack el Destripador

79 idiomas
Añadir tema

También podría gustarte