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Noche de Fiesta y Nuevas Experiencias

En una noche de fiesta, Malena y Berto se encuentran en un bar donde Berto intenta convencer a Malena de su atractivo y la anima a sentirse más segura de sí misma. La conversación se torna íntima y, tras unas copas, deciden ir a un club de ambiente donde Malena se siente intrigada y nerviosa por la posibilidad de explorar su sexualidad. A medida que avanza la noche, Malena se siente atraída por Erik, un chico del club, y se plantea entrar en un mundo de lujuria y placer que nunca había considerado antes.

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Noche de Fiesta y Nuevas Experiencias

En una noche de fiesta, Malena y Berto se encuentran en un bar donde Berto intenta convencer a Malena de su atractivo y la anima a sentirse más segura de sí misma. La conversación se torna íntima y, tras unas copas, deciden ir a un club de ambiente donde Malena se siente intrigada y nerviosa por la posibilidad de explorar su sexualidad. A medida que avanza la noche, Malena se siente atraída por Erik, un chico del club, y se plantea entrar en un mundo de lujuria y placer que nunca había considerado antes.

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MEJOR ARREPENTIRSE QUE QUEDARSE CON LAS GANAS

Capítulo 19.

Se nos hizo de noche llegando a una zona de bares que estaba llenísima a esas
horas. Nos paramos en Plaza Mayor.

Pedí un Seagram´s con sprite, Berto pidió un Cacique Cola. Se estaba agusto allí,
ya empezaba a hacer frío y como tenían estufas por toda la terraza, se estaba muy
agusto con el calorcito.

- ¿Es un tanga, verdad?.-le dije mirando la bolsa.

- No. Son las bragas.-le dio un sorbo a su copa.

Miré asomándome un poco a la bolsa y sí eran las bragas. Luego lo miré a él.
Estaba serio.

- ¿Qué te pasa?.

- Me da coraje una cosa, solo eso.

- ¿El qué?.

- Que no te mires a ti misma como yo te miro. -me quedé sin saber que decir.

- Bueno tengo mis inseguridades, como cualquier mujer.-no quise decirle mucho
más.

- Ya. ¿Te crees que no puedes llevar un tanga? ¿por qué? ¿Por tener una talla L? -
me quedé sorprendida. Fué muy directo.

- Bueno, puede ser.

- Tú eres tonta.

- ¿Perdona?.
- Sí, en serio. Haber Malena, miramé. ¿Tú no ves como me pones, con solo dos,
tres besos?. Me excito contigo como nunca antes me había excitado. Tengo ganas
de follarte a todas horas, eres una diosa. Tus curvas, tu culo, tus pechos, esa cara
que pones encima de mí, tu pelo cuando estas desnuda... ¿Sigo?. -me reí, algo
cortada.

- No, no hace falta.

- Pues a mí me parece que sí, que tengo que seguir. Porque me da la sensación de
que no te crees nada.

- Haber... es que... Yo no soy Bea.

- Ni quiero que lo seas.

- Pero ella es perfecta. Guapa, rubia, alta, medidas perfectas, pecho perfecto.

- Perfecta será para tí y la gran paranoia que tienes en la cabeza. Porque para
empezar y no quiero hablar mal de ella, me empezaba a cansar que hasta para ir a
por el pan se maquillara. Tú eres natural Malena. Esta mañana me hizo gracia tu
outfit para venir a Madrid, pero porque pensé,¡qué pasote de tía, le da igual
todo!. Yo iba como tú dices, como un pijo remilgado. Y tú en cambio ibas con tú
chándal ,te miraba y para mí ibas guapa. Porque sabes llevar todo lo que te pones.
Y tú no te lo crees. ¡Ah! y las tetas son operadas.

- Vale, el chándal, era un jogger. Y no todo me queda bien.

- Hasta con el pijama de osos, la noche que me llegué a verte después del trabajo,
te veía guapa. Además, ahora se me acaba de venir otra pregunta.

- Venga, a ver... - me crucé de brazos, echandomé relajadamente para el respaldo


de la silla, a escucharlo.

- Bea jamás se había puesto así con ninguna chica. ¿Tú crees que si no viera en tí
algo, se hubiera puesto así la noche de halloween?. ¡Joder Malena! No sé como
decirtelo ya... Solo se me ocurre una cosa. Pero tenemos que pedir otro copazo.

- ¿Me quieres emborrachar y que vaya borracha por Madrid?.


- Más o menos.

Bebimos más de la cuenta, empezamos a contar historias de verano. Historias de


borracheras de ferias de pueblo, campamentos de verano, suspensos de instituto
y sus castigos... y claro suele pasar que te bebas una, dos, tres, cuatro y cinco
copas. Cuando me levanté me daba vuelta todo, llevaba un considerable puntazo,
y él otro igual. Pagué yo, después de discutir como dos bobos delante del
camarero, que pasó la TPV de un lado a otro cuatro veces.

Después no teníamos hambre. Teníamos más ganas de fiesta. Me hechó el brazo


por encima como si fuera su pareja y me besó en la mejilla. Creó que el alcohol a
veces hace que hagas lo que no eres capaz de hacer si no estas ebrio. Y no me
refiero al beso en la mejilla o a ir cogidos de la mano o con el brazo por encima.
Me refiero al plan que me propuso y que a mí con los Seagram´s me pareció
excitante y divertido. Ahora lo pienso y fue una auténtica locura, que si no llega a
ser porque me pilló bebida, no hubiera hecho.

Acabamos en Fusion Vip. Era un local de lo más modernos de la capital, con un


ambiente juvenil, divertido y de ocio. Tipo pub y discoteca donde tomar una copa,
escuchar música de Dj´s conocidos, y ya si te apetece puedes pasar a la zona de
reservados donde ya se accedería en ropa interior o desnudos. Eso ya es decisión
tuya. Sí, tal y como estaís leyendo, me llevó a un sitio de ambiente.

La gente no iba tan directa al aquí te pillo, aquí te mato. Había de todo. Pero por
lo general se daba un ambiente previo a charlar, bailar o simplemente tomarse
una copa, si se desea.

La iluminación era azul oscura. Pero se veía con claridad. Nos sentamos en una
mesa alta, al lado de la barra y nos atendió un hombre maduro, muy atractivo, con
poca barba y calvito. El tío estaba cuadrado del gimnasio porque la camisa iba a
estallar en cualquier movimiento. La camarera era rubía, ojos muy claros, aunque
la luz no me dejará ver el color, y llevaba un corset rojo que quitaba el hipo, con
sus labios rojos y unas pestañas postizas de purpurina plateada.

El calvito nos atendió muy amable y nos pregunto si era nuestra primera vez.
- Para ella sí. Para mí no. - me quedé flipando. ¿Con que le gustaba eso no?.

- Pues a disfrutar, lo pasareís bien, hay buen ambiente. ¿Un chupito?.-miré a


Berto.

- Sí por favor. El más fuerte que tenga.

- ¿Empiezas fuerte no?.

- Es que o me emborracho más o me voy.

- Pues no se habla más. Chupito para la señorita.

Berto me miraba divertido. Claro él ya estaba acostumbrado a esas cosas, yo ni


me lo había imagiando jamás en mi cabeza.

- Ahí teneís.¡Disfrutar, chicos!.

- ¡Gracias!. -le contesté yo, con el vaso de chupito en la mano.

- ¿Brindamos?.

- Vale, por... Bueno dilo tú.

- Pues, brindemos porque Malena salga de aquí creyendo en ella. Y mirándose


como yo y todos los que estamos aquí la miramos.

- Vale, pero para eso... hay que hacer algo, ¿no?.

- Bueno, aquí estamos bien. Hay un par de parejas que llevan mirando un rato.
Pero no se sí te refieres a algo más. No quiero que hagas nada que tú no quieras
hacer.

- ¿Qué hay ahí dentro?.

- Pues lujuría, sexo, placer...

- ¿Cuántas veces has venido a sitios así?.

- Aquí la primera vez. Pero he ido en Sevilla un par de veces.


-¿Solo?.

- Solo y acompañado.

- Vale, pues quiero entrar.

- ¿Estas segura?. Dentro hay que entrar sin ropa. Quiero decir, en ropa interior o
desnudos. -me quede loqueada. Como se notaba que no tenía ni puta idea de
nada de ese mundo.

- ¿En ropa interior?.-pestañeé un par de veces.

- Sí. ¿Quieres o no?. Sí no quieres no pasa nada. Nos quedamos aquí, charlamos y
vemos el tema.

- ¿Qué tema?.

- El que te quema. - se echó a reir a carcajadas.

- Imbécil. -Ví a una pareja por detrás de Berto acercarse. No me dió tiempo a
avisarlo.

- Hola chicos. ¿Qué tal?.-dijo ella.

- Hola. -contesté yo, mientras Berto se volvía.

Nos dimos dos besos entre las parejas para presentarnos. Se llamaban Erik y
Teresa. Ella tenía el pelo rubio casi blanco de la decoloración y mechas rosas y azul
celeste, ojos verdes parecian a simple vista, era bajita. Un metro sesenta si es que
llegaba. Llevaba un body de encaje negro con una falda de cuero negra, medias de
rejilla y botas hasta la rodilla. Era guapa, atractiva. Tenía una mirada gatuna. Era
menudita, pero muy mona, la verdad.

Él en cambio era un tío moreno, con ojos oscuros, más oscuros que Berto. Altura
como yo más o menos. Berto era un poco más alto que él. Pero me gustaba su
sonrisa, no paraba de sonreir. Era un tío muy divertido, guasón diría yo. Llevaba
una camiseta de manga corta blanca con la que se le veía un pecho marcado, se le
veían todos los brazos tatuados, también tenía piercings en las orejas, lengua y
nariz. Vaqueros estrechos y tobillos al aire. ¡Me entró calor!. Y encima no dejaba
de mirarme mientras me hablaba. Mirada de... me iría contigo ahora mísmo.

- Bueno, ¿otra copa?. - dijo Berto. Estaba nervioso, se lo notaba.

- Vale por mi sí. ¿Malena tú que bebes?. - me preguntó Erik.

- Seagram´s.

- ¿Con?.-se acercó y me toco la cintura.

- Con Sprite. - me quedé perdida en sus oscuros ojos.

- Vale. Pues pedimos. - me pasó toda la mano por la espalda hasta casi llegar al
culo.

Nos dejaron solas. Yo estaba flipando, no sabía si eso estaba bien o estaba mal. Si
a ella le gustaba que coqueteará en su cara con otra, ó si ella buscaba otra cosa.
No sé. Llegué a pensar que era bisexual y los dos querian conmigo.

- ¿Estas nerviosa?. -me preguntó.

- Sí un poco. ¿Venís mucho por aquí?.

- A menudo. Esto es buenísimo para la relación. Te da confianza. Nos gusta un tipo


de pareja que no siempre encontramos de primeras, y mira, hoy estamos de
suerte. Vosotros. Soys justo lo que Erik y yo buscamos.

- ¿Qué soleís hacer?.

-¿Te refieres dentro?.

- Sí. Dentro.

- Pues de todo. No llevas un planin planificado. Entras y todo va fluyendo solo. A


veces tríos, a veces solo yo y Erik mira o al reves. Intercambios de pareja lo que
más.

- ¿Y ustedes qué?.

- Bueno nosotros estamos de viaje. Y algo achispados. No entraba en mis planes


hacer esto, pero Berto lo ha hecho más veces, y me ha dado curiosidad.

- ¿Entonces deduzco, que es tu primera vez?. -me acarció el brazo.

- Sí. Deduces bien. -agaché la cabeza algo cortada.

- A Erik le has encantado y cuando se entere de que eres novata en esto, más.

No le contesté. Los ví venir con las copas y hablando entre ellos. Erick se acercó
con mi copa y su copa. Berto traía la de ella, también se la dió.

- Me ha dicho Berto que es tú primera vez. -me preguntó Erik.

- Sí. -miré a Berto.

- No voy a hacer nada que no quieras hacer. Tranquila. ¿Quieres bailar? así te
relajas un poco. ¿Puedo Berto?. -lo volví a mirar. Me dijo que sí con la cabeza y se
acercó a Teresa, la cogío por la cintura y Erik le quedó claro que si podía.

- Bueno, ven. Vamos a hablar tú y yo un rato a solas. -me tendió la mano.

Se la dí y me fuí a la pista de baile con él. Berto se quedó con ella en la mesa alta
hablando, o mejor dicho tonteando. Y desde allí nos miraban a nosotros.

- Mí mujer y yo tenemos un código. -me cogió por la cintura y me acercó a él.

- ¿Sí? ¿cual?. - le sonreí muy cerca de su boca.

- Hasta q uno de los dos no se besa con el otro, no tiramos para adelante.

- ¿Y me vas a besar?. -era guapo, cada vez lo tenía más claro. Era un tiarrón.

- Si tu quieres, ahora mísmo.

- Quiero preguntarte una cosa. Antes.

- Dime. - me acercó más a él. Estábamos a centrímetros de las bocas.

- ¿Merece la pena?. Esto quiero decir. - señalé hacía dentro, zona reservados.

- Es un tipo de diversión, un plan que haremos hasta que nos deje de motivar. Por
el momento, nos motiva y nos hace crecer como pareja. Y nunca hemos sentido
celos, porque lo hacemos siempre juntos. Merece la pena.

No sé si fue el alcohol, la situación, que me ponía muchísimo ese tío, que ví a


Berto tonteándo con ella mientras no paraba de mirarme, o todo junto. Pero lo
besé. Me lié con él en medio de la pista. Me pegó a él y el roce de mis pezones
con su pecho hizo que estos se pusieran duros y excitados. Bajó las mano de las
caderas al culo y me lo cogío con ganas mientras me seguía besando, pegándome
a su polla que ya notaba dura cada vez que me pegaba a él.

- ¿Qué te excita de mí?.

- ¿Lo dices en serio?. Nunca nadie me había preguntado eso, antes de... eres
peculiar... pues mira en dos palabras. Toda tú. Eres guapa, mujerona, tienes unos
ojos preciosos, y me encantan las pelirrojas. Mí mujer lo sabe, y cuando te vió
entrar, dijo: Hoy es tú noche. -me quedé callada, le sonreí pero no le contesté. -
Me ha dicho Berto que no soys novios.

- No, no lo somos. -en ese momento, algo me escoció en mis adentros, pero era la
verdad. No eramos novios.

- No, somos amigos. Buenos amigos.

Me dió la vuelta y me pegó su polla al culo. Mí paronama ahora era, yo bailando


con Erik detrás mía, acariándome los brazos, el pelo el cuello, y yo mirando a
Berto besarse con Teresa. Eso sí no me quitaba ojo de encima. Ví que le divertía, le
ponía cachondo verme con otro. Y quise jugar más.

- Tengo un conjunto en el bolso.

- Me lo ha dicho Berto. Me encantaría verte con él. -me volví de nuevo hacía él.

- ¿Dónde puedo cambiarme?.

Me indicó hacia un pasillo que daba a unos baños con ducha, champú, gel de
baño, acites,secador, toallas... ¡Joder, como se lo montaban allí!. Ví que había
baños con puerta y taquillas. Entré a cambiarme. Cuando salí con las bragas
brasileñas de encaje y el corset del baño, Teresa estaba en bolas en los espejos y
lavabos.

- Hola. ¡Qué guapa!. Estas guapísima. ¡Qué corset tan bonito!. A mí marido le va a
encantar. Berto esta fuera, quiere hablar contigo antes.

- Vale. Gracias Teresa.

Dejé todas mis cosas en la taquilla y salí. Estaba esperándome apoyado en la


pared, justo al salir del baño. Me acerqué a él.

- ¡Joder! ¡Madre mía!.

- Vale me queda claro que te gusta. Me ha dicho Teresa que querías hablar
conmigo. -me cogió las manos.

-Sí, Malena. Quiero que hagas lo que quieras hacer. No me importa. Haz lo que te
de la gana. Vamos a estar los cuatro juntos, pero no quiero que te cohibas por mí.
Como si no estuviera. Te voy a mirar y voy a disfrutar viéndote. ¿Vale?.

- Vale. Creo que me da un poco de corte.

- Eso es los primeros cinco minutos. Luego sale solo. Y Erik se ve buen chaval.

- ¿Te gusta mucho Teresa?. - se rió.

- ¿Por qué me preguntas eso?.

- ¿Te gusta mucho a tí Erik?.

- Me pone. -agaché la cabeza avergonzada.

- Pues a mí igual. Me pone, nada más.-me apretó mis manos con las suyas. Luego
me besó. Y me calmó.

- Voy a desnudarme, bueno si no quieres... me quedó en boxer.

- Haz lo que quieras, de todas formas creo que es más cómodo sin nada. Los vas a
perder por el camino...

- ¡Qué graciosa!. Esperamé aquí. Tardo un minuto.


Mientras esperaba, me miré en el espejo, tenía las mejillas sonrojadas, pelo algo
abufado de la calor de allí dentro. Me retoqué mirándome al espejo del pasillo
con los dedos, un poco el pelo y salió en bolas de su baño. Lo ví por el reflejo del
espejo y me entró la risa.

- No te rías. Malvada. ¡Joder qué culazo te hace esas braguitas!.Ven aquí, dame un
beso antes.-me acerqué y lo besé, más bien lo morreé. y la polla le subío a media
hasta.

Dentro había camas redondas, cuadradas, una piscina y un jacuzzi. Ellos estaban
en una cama cuadrada en bolas, relajados, tomando una copa. Habían pedido
champán. Erik se levantó y me ofreció una copa.

- Estas espectacular. Hemos cogido este sitio, en este rincón por tí, para que estes
cómoda. Así no te ve casi nadie. Solo nosotros.

- Gracias.-le di un sorbo a la copa, estaba muy frío y me alivio algo los nervios.

Berto se quedó tendido, apoyado en un codo con la copa en la mano. Teresa


estaba también así y los dos se miraban. Segundos después ella se acercó y
emepezó a comerle la polla sin más preambulos. Miré a Erik que miraba a su
mujer con tanto placer en sus ojos, que me quedé sin saber que hacer. Me volví a
llenar la copa, al menos tenía lago en la mano, y estaba tan fresquito que entraba
solo.

Él seguía mirándola maravillado, y ella lo miraba a él mientras se la comía a Berto.


Este último en su caso, solo gemía y cerraba los ojos.

- Únete. Venga.

- Pero... ¿y tú?.

- Yo por ahora solo quiero mirar. Me excita [Link], no tengas vergüenza.

Pusé una rodilla en la cama y después la otra, fuí gateando hasta donde estaban. Y
ella al verme, me besó. Jamás me había besado una chica. Y resultó raro, pero mo
me disgustó. Evidentemente sabía que no me gustaban las tías, pero en ese
momento me excitó que Berto me mirará tan lascivo. Me invitó a comerselá con la
mirada y ella me cogió de la cabeza y me agarró del pelo para que no me
molestará. Me la metí sin más hasta el fondo, la saqué de mi boca, la moví con mi
mano arriba y abajo y volví a metermelá entera en la boca, succioné un poco,
jugué con la lengua y ella intervino comiéndola también. Ahí estábamos las dos.
Comiendolé la polla a Berto.

Noté que Erik estaba detrás porque me acarició la espalda. Me volví sin pensar
demasiado y empecé a comerserlá a él. Minutos después Teresa estaba encima de
Berto cabalgando como una jinete.

Erik me tumbó en la cama y se puso a mi lado, me besaba e iba bajando con sus
labios por el cuello, pechos, barriga hasta llegar a mis braguitas que quitó muy
delicadamente sin dejar de mirarme y me tocó.

- Estas muy mojada.

Sin esperar a que dijera algo, me metió el dedo índice y empezó a entrar y salir de
mí. Yo gemía. Porque estaba exitadísma, y miraba a Berto con Teresa encima y me
ponía más aún.

- ¿Te gusta mirarlos?. A mí también.

Siguió con el dedo, dentro y fuera, hasta que lo paré agarrandolé la mano. Me
levanté de la cama, cogí un peservativo de la cesta que había en una esquina de la
cama y se lo dí.

- Ponteló. -se rió.

- Ahora mismo. Estoy deseando de meterla dentro de tí.

Mientras se lo ponía, ví que Berto se levantaba la ponía a cuatro patas y


empezaba a darle fuerte desde atrás. Mirándome.

- Ven preciosa. ¿Quieres así, como Teresa?.

Le dije que sí. Me la metió suave, era delicado eso sí es verdad. Y cuando ya
estaba haciéndose a mi cuerpo, empezó a moverse lento. Allí estábamos las dos
mirandonos cara a cara con ellos detrás.
Teresa alargo las manos hacía mí. Y me atrajo hacia ella. Empezó a besarme el
cuello, mientras Erik me cogía del pelo por detrás. Me empezó a besar los pechos
y los sacó del corset, dejándolos al aire.

Segundos después todo cambio, yo me quedé a cuatro patas y Berto se vino hacía
nosotros. Empezaron un juego de machotes, a follarme por turnos entre los dos.
Mientras Teresa se tocaba y miraba la escena. Luego su marido la llamó para que
se la comiera, y Berto me llamó para que se la comiera a él. Cuando me quise dar
cuenta Erik estaba otra vez buscandomé y me puso tumbada con él de rodillas y
yo super abierta y expuesta. Ahí imagino que por el calentón, fue menos delicado.
Empezó a follarme más fuerte, con penetraciones profundas, tocandome los
pechos y mirandome desde ahí arriba. Perdí un poco la noción con el placer que
me estaba dando follar con él. Y cuando retomé la consciencia y salí del limbo,
Berto se estaba corriendo en su boca. Después su marido la llamó y también se
corrió en la boca de ella. Ella me lo quiso dar, y yo no quise. Entonces me lo
esparció por todo mis pechos desde su boca, barriga y monte de venus.

Me limpié con papel y toallitas que habían en la cesta y nos tomamos una copa de
champan para terminar la noche. Fueron muy agradables y atentos, sobre todo
conmigo. En la ducha ella me dió las gracias. Y su número por si queríamos repetir.

Berto terminó antes que yo, porque él no tenía que secarse el pelo. Me despedí
de Erik, y nos cogímos un taxi hasta el hostal.

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