SOSPECHAS
Capítulo 2.
Me quedé bloqueada, no sabía si bajar y preguntarle con quien hablaba ó
hacerme la tonta y seguir como si nada. ¿Y cuál elegí? la fácil, la segunda.
Mire mi móvil y me di cuenta al ver la cantidad de mensajes de WhatsApp de que
no lo miraba desde la noche anterior. <<tres almejas y un rabo>> tenía 128
mensajes, que evidentemente no me detuve a leer.
Estaba tan alterada que necesitaba un cigarro, pero el tabaco estaba abajo y no,
no iba a bajar. Me puse en línea y les escribí al grupo.
<<¿Holaaaaaaa, estáis?>>
<<¿Nosotras sí estamos. ¿Y tú?. ¿Estás viva? >>. Jimena.
<<!Eso digo yo¡ ¿Estás viva hija mía? Nos llamas a los tres anoche a la una de la
madrugada. Después desapareces. ¡Qué poca vergüenza!>>. Mauro.
<<¡¡Dios!! Se acaba de ir un tío con el que quedé ayer de Tinder de mi casa. ¡¡Qué
madreeeeeee míaaaaaaaaa!!>>. Aurora.
<<Ya estamos. Deja algo para las pobres. Zorra>>. Jimena.
<<Jimena. No follas porque no quieres. Me duele la boca de decirte que te habrás
la aplicación. Tinder es un campo de navos>>. Aurora.
<<Navos. ¡Qué me gusta un navo. Anoche yo también me harté bien con
Nando>>. Mauro.
A todo esto yo leía y leía sin saber como soltar la bomba y la solté sin más.
<<Creo que Óscar me es infiel>>
Nadie hablaba… y todos estábamos en línea.
Rompió el silencio Aurora.
<< Qué dices tía? Anda ya si os vais a casar en nada. Lo que tienes que hacer es
follar más y dejarte de tonterías. Que a este paso sí que te los va a poner. ¡¡Pero
de verdad!! >>
<<Al final se te cierra el himen de nuevo y vas casta y pura al altar>>. Mauro.
<<Al final follo yo más que ella>>. Jimena.
<<Tampoco te vengas arriba Jimena. Que lo tuyo tiene cárcel hija de mi vida>>.
Aurora.
<<Lo digo en serio. ¡Audio ya! >>
Y mandé un audio de catorce minutos.
<<Antonio es del trabajo? >>. Mauro.
<<sí, es el que le trae las piezas que le hacen falta. Cuando algo no va bien. >>
<<Hombre raro es… >>. Aurora.
<<Pero vamos a ver, uno porque lo oculta? Dos puede ser una sorpresa para la
boda o algo, que incluso la madre esté compinchada con él. Tres es raro de
cojones. >>. Jimena.
<<Lo de la boda descartado>>. Aurora.
<<Eso descartado y más sabiendo que la señora cara peo, no te puede ni ver. >>
Mauro.
<<Esto me ha descolocado por completo. Y sí le cojo el móvil?>>
<<A ver Malena tranquila. No te pongas en lo peor. Deja que pase unos días. No le
des importancia. Mi consejo es que ¡¡folles más tía!!>>
<<Ponte algo sugerente. Quítate el pijama de oso antimorbo que tienes. Ponte
mona para él y le echas un buen polvo está noche>>.Aurora.
<<Venga belleza. Ponte sexy y devoraló esta noche>>. Mauro.
<<Después de irme del sofá como me ido no creo que este la cosa como para tirar
cohetes. Pero lo intentaré>>
<<Venga flor demuéstrale la gata que tiene en casa>>.Jimena.
Me metí en la ducha, sí otra vez.
Para depilarme lo que viene siendo todo y repasarme las inglés y piernas. Me
puse crema hidratante de coco y vainilla, me seque el pelo con el secador, a mí
siempre con solo una pasada de secador se me quedaba bien, lacio sin necesidad
de planchas. Nunca las usaba, para algo bonito que tenía junto a la herencia de
ojos azules de mí padre no me iba a quitar ese mérito.
Me puse unas braguitas de Primark de encaje negras elegidas por Aurora que era
la que siempre se preocupaba por mi ropa interior y eran bastante monas. Pero
nunca las utilizaba porque yo era más de bragas de algodón cómoda. También me
puse una bata celeste de raso que mi madre me regalo para el ajuar porque según
ella toda mujer debe tener uno cuando se va de casa.
No me puse sujetador y bajé a ver que percal me encontraba.
Estaba en la cocina haciendo la cena. Había abierto una botella de vino blanco y
se estaba bebiendo una copa a la vez que cortaba cebolla y pimientos de tres
colores, supongo que para hacer [Link] mantuve en el marco de la puerta y
me miró, me indicó con la mirada la botella de vino y la copa vacía y le dije que sí
con un gesto, me llenó mi copa y me la dió mirándome de arriba abajo.
- Estas muy guapa Malena. ¿Cuánto hacía que no te ponías eso tan sexy?-bebí y le
mire con una sonrisa.
- ¿Te gusta?-y seguí sonriéndole maliciosamente.
- Sí -se acercó me cogió de la cintura y me dio un beso en los labios.
- Dime una cosa Óscar, nosotros estamos bien, ¿verdad? Quiero decir…-me corto y
me volvió a besar, beso corto pero metió la lengua buscando la mía.
-Malena, estamos bien.
Me montó en la encimera de la cocina y me abrió las piernas, tiró del lazo de la
bata de raso y la abrió, me quedé allí arriba sentada con los pechos al aire y en
segundos los pezones se me endurecieron. Me excité muy rápido, uno porque
llevábamos mucho sin hacer nada y dos porque lo veía muy guapo. Además la
situación me resultaba erótica. Pensé que hacía semanas que no lo miraba lo
suficiente, ¿sería por eso que lo veía tan guapo?.
Me acaricío los pechos con suavidad y tiró de mis pezones mientras nos
besábamos y yo hice un pequeño gemido en su boca, esa que me buscaba con
ganas. Me sorprendió la forma de besarme porque Óscar siempre ha besado bien
y su boca y la mía siempre se han acoplado pero esa noche me besaba ¿cómo
decirlo? con ansía.
Yo pensé que era porque llevábamos mucho tiempo sin hacer nada y estaría como
yo, caliente y con ganas de sexo. Pero después me dí cuenta de que me miraba
demasiado intenso como si estudiara cada gesto de mí cara. Le pregunté entre risa
tonta y cachonda.
- ¿Qué me miras tanto?
- Nada -Sonrió con esa sonrisa que pone de malicia -. que estás muy guapa esta
noche, hueles muy bien...
- Qué tonto eres… ¿nos pasamos al sofá?
- Ehh, no no… Aquí mejor, me gusta aquí, se te ve muy sexy ahí montada.
- Vale… ven bésame.
- No prefiero besar otra cosa. - y bajó a mi coño que estaba bastante humedo-.
Umm, me encanta, estas muy mojada.
- Óscar llevamos mas de veinte días sin hacer nada, ¿cómo quiere que este? -y me
dio la risa-.
- Es que siempre estás tan ocupada… - y lamió mi sexo por los pliegues de fuera-
volví a gemir- Joder no recordaba lo bien que sabes, nunca nos tomamos tiempo
para nosotros Malena, debería montarte en la encimera más a menudo.
Lamió más y más hasta que introdujo un dedo, dos y tres y seguía lamiendo. El
tercero me dolía y a la vez me gustaba.
- Para o me correré ya, Óscar. – me miró, se rió y se levantó.
Sin más palabras paró y me la metió, primero la punta y después poco a poco
hasta que entró hasta el fondo.- Gimió en mi oreja y yo gemí en la suya-.
Nos acompasamos en el ritmo porque con él el sexo era fácil, teníamos una buena
conexión y nos compaginábamos siempre muy bien; Ahí nuca hubo problema. El
problema vino después cuando en pleno acto paro en seco.
- Malena no puedo, lo siento pero no puedo…
Me quedé bloqueada y avergonzada de verme ahí arriba sentada, abierta
empapada y mi novio de 9 años rechazándome…
- ¿Qué pasa Óscar? Y no me digas que nada. ¿Qué pasa? - me baje me subí las
bragas y me anudé la bata de raso de nuevo- Te he preguntado que si estamos
bien y me has dicho que sí, pero ¡no joder! No lo estamos. ¿Qué pasa?-se pasó las
manos por el pelo y se tocó la barbilla rascándose la barba.
-Malena no sé que me pasa, pero no eres tú, soy yo. - no me miraba-
- Óscar esto me huele a cuerno quemado. ¿no te gusto es eso? ¿No te parezco ya
lo suficientemente atractiva? ¿Me has dejado de querer? - seguía sin mirarme y
eso me puso aún más nerviosa - .
- ¿Cómo no te voy a querer Malena? ¿cómo no me vas a gustar? - pero no me
miraba -.
- Óscar mírame, ¡mírame! - grité más de la cuenta, admito que cuando me pongo
nerviosa grito.
- ¿Qué? - y me miró con los ojos llorosos-
-¿Qué te pasa amor? ¿Qué pasa? ¿Es por la boda? ¿El dinero? ¿Pasa algo en el
trabajo? - no sabía que más decirle para que hablará , el seguía callado, con las
manos puestas en la encimera y la mirada fija en esta.-
- No es nada de eso, no sé llevo días que me encuentro mal y no se que me pasa,
será estrés, a ver si llegan las vacaciones de Navidad pronto.-me sonrío
falsamente, conozco sus caras, estaba mal pero me lo ocultaba -.
- ¿De verdad que sólo es eso?
- Sí Malena de verdad, no seas pesada.
- ¿Pesada? En serio Óscar, ¿pesada? Intentó saber qué pasa, no es muy normal
que mi novio la saque en pleno acto y me dejé ahí montada diciendo, no puedo.
¿Porqué no puedes?
- Ya te lo he dicho Malena, de verdad es estrés, sólo eso. – me miraba pero
conocía esa cara, me estaba mintiendo -.
-Vale, me voy a la cama. – me giré sin más y lo deje solo en la cocina-.
- ¿No vas a cenar? – lo escuché decir pero yo ya subía las escaleras –
-No tengo hambre, come tú.- y pegué un portazo que resonó en toda la casa.
Lloré, lloré de impotencia, frustración, coraje, vergüenza y un cúmulo de
sensaciones y pensamientos que se me vinieron a la cabeza. Yo nunca había
desconfiado de Óscar, es verdad y lo reconozco que soy celosa, pero si me dan
motivos, si no me los dan soy celosa pero sanamente... de una chica que lo mire y
me rio con la guasa y el cachondeo, de que Rosa lo llamé por “mi niño” en el
trabajo, y me pico con el imitándola con su tono de voz. Pero de ahí a ponerme
celosa de verdad, no. El tal “Antonio” me rondo la cabeza y me dije a mí misma
que tenía que averiguar quien era. Esa misma noche me dispuse a averiguarlo, no
lo iba a dejar pasar más.
Subió y me hice la dormida, esperé a que se durmiera y cuando comprobé que ya
no había ni un rayo que lo despertará me levanté a hurtadillas y le cogí el moví de
su mesita de noche. Me metí en WhatsApp, pero no había ninguna conversación
sospechosa. Miré el registro de llamadas y estaba todo borrado. Eso me hizo
ponerme más nerviosa y entonces me metí en el baño de al lado y cerré con el
móvil en la mano. Miré en la lista de contactos de WhatsApp y ahí estaba
“Antonio”Miré el número, estado y foto.
La foto era de un tío moreno, con barbas y bastante atractivo y en el estado ponía
una lengua de emoji de WhatsApp. Entonces pensé, ¿y si le habló? es verdad que
era tarde, no Malena no, no son horas, puedes despertar a ese hombre y sí está
casado a su mujer y liarla más aún. Y qué mañana él le diga ¿porque me llamaste
tan tarde? Y la bronca en casa sea monumental. Guarde el número en mi móvil.
Salí del baño de puntillas, dejé el móvil en su mesita y me acosté tonta de mi
buscándolo para que me hiciera la cucharita y el muy gilipollas se acomodó hacia
el lado de su mesita de noche y pasó de mi.
A la mañana siguiente, me levanté a las 7 y él ya estaba en la cocina bebiéndose
un zumo cuando yo bajé ya vestida y preparada para irme a trabajar.
-Buenos días - le dije muy seria-.
-Hola - me contestó -.Hace falta hacer la compra Malena, dime que hace falta,
pásame la lista y al mediodía me paso.
- Vale. – y me encendí un cigarro-.
- ¿Ya estás fumando? – y me miró con cara de sorpresa -.
- Sí, ¿qué pasa? – lo miré cabreada- Si no follo, no salgo, no bebo ¿tampoco fumo?
-Haz lo que quieras, pero fumas demasiado. – se fue de la cocina- Escuché que se
fue, cuando cerró la puerta de casa.
Ese día en el trabajo no estuve bien del todo y a mí que se me nota muy rápido
cuando no estoy bien, pues Lili me lo notó y Carlota mi compañera, también.
- Malena, ¿te ocurre algo?
- Nada grave, la boda Carlota… no te cases nunca.
- No lo haré, Alberto no quiere y yo tampoco quiero, así es mejor. – me sonrió y
me ofreció una Coca-Cola Zero
- Gracias guapa. - miré buscando a Lili y le pregunté si veía bien que nos
saliéramos diez minutos, el tiempo de un cigarro. Me dijo que sí y salimos al patio
interior del local.
- Malena, el sábado es mi cumpleaños, lo celebraré en el Gong, puedes venir con
tus amigas y con Mauro, si quieres. – encendí mi cigarro y le pasé el mechero.
- Pues mira, lo mismo [Link] lo confirmó a finales de semana - le sonreí.
Y de ahí hasta las dos y media fue rodado, porque la verdad esa horas siempre
pasaban volando. Cuando salí me di cuenta de que no le había mandado la lista a
Óscar. Entonces lo llamé pero no me cogió el teléfono, me pareció buena idea ir a
su trabajo, así lo vería y para calmar el asunto podríamos ir a tomar algo y hacer la
compra juntos.
Me monté en el coche, puse los 40 principales, sonaba Camilo con la canción
“millones” y en menos de diez minutos estaba en la puerta del hotel. Entré y
Patricia una joven de unos 24 años,morena con una melena midi que le quedaba
super bien con sus ojos marrones, su cara fina y labios color buganvilla, me dijo
que estaba abajo con la caldera liado de nuevo. Bajé en el ascensor y entre en
cocina, saludé a Rosa y le dije que el perfume olía muy bien, se quedó extrañada y
supuse que como tiene tantas cosas en la cabeza, no se acordaría. Bajé dos pisos
más por unas escaleras que daban al parking y allí estaba el cuarto de calderas y
contadores. Lo escuché hablar muy divertido con alguien.
Me vió acercándome, se le puso la misma cara que en casa de su madre cuando
cogí el teléfono y nadie habló. La misma puta cara. Y se me encendieron las
antenas, esas que tienen hasta rayos X y soló las tenemos las mujeres.
- ¡Hola! ¿Con quién hablas?
- Con nadie, con Antonio.-se puso nervioso, tartamudeaba-.
- Ah, ¡¡el famoso Antonio!! – y alargué el “Antonio con tono irónico -.
- Sí pero déjalo hoy está liado, hay complicaciones y está muy muy liado. Antonio
nos vamos, te dejo, mañana nos vemos. – y me echó el brazo por encima y casi
me obligó a caminar.
-No te ha contestado. - Lo miré directamente a sus ojos-.
-Está liado, dejémosle trabajar a ver si da con el problema y se puede dejar nueva
de una vez.-y me dio un beso en la cara –
Subimos por el ascensor y cogimos cada uno su coche, quedamos en un bar de
tapas que se llamaba Er Gazpacho. Ponían unas bravas buenísimas. Nos bebimos
una cerveza, las bravas y unos pinchos de pollo y salsa Tariyaki. Y
Quedamos en vernos en el supermercado. Hicimos la compra rápida yo entraba
de nuevo a trabajar y no me podía entretener mucho más. Lo dejé con toda la
compra en su maletero y me fui a echar mi segunda jornada.
Esa tarde Lili no vino, nos quedamos Carlota y yo al mando. Ella fuera y yo en el
horno haciendo croissant para la mañana siguiente y algunos encargos de tartas
de cumpleaños, que tenía que hacerle la prueba de sabores para que las madres
vieran cual les gustaba más. Y a las 8 y media cerramos juntas, nos despedimos en
la puerta y me fui directa a casa, llamando a mi madre al móvil para ponernos al
día durante los 10 minutos de camino andando. Era manía ya, llamar a mi madre ó
a alguien de camino a casa, se me hacía más a meno y lo hacía todos los días,
supongo que así te sientes menos sola.
La casa me recibió vacía, no estaba Óscar ni siquiera la compra, no me lo podía
cree, ¿dónde estaba? ¿con la carne, el congelado, el pescado y la fruta? Vale era
Octubre pero tanto tiempo en el maletero no podría estar.
Lo llamé hasta cinco veces y no lo cogía, llamé a su madre, pero tampoco estaba
en su casa ni sabía nada. Llamé a Aurora, que estaba saliendo de Woman’secret
donde trabajaba y me dijo que podía haber pasado algo con la caldera, de la que
había dejado a cargó a Antonio y que llamará al hotel. Pero llamé a Rosa.
-Rosa, hola, soy Malena, ¿está ahí Oscar? – tardó en contestar-.
-No cariño, aquí no está. ¿Pasa algo?
-No me coge el teléfono y no se nada de él desde este mediodía. -tampoco quería
extenderme mucho-.
-Pues por aquí no está, vamos yo por lo menos no lo he visto.-la escuché maldecir
–
- Rosa ¿qué pasa?, ¿sabes algo y no me lo quieres decir? – espere y no decía nada.
- ¿Rosa? ¿Estás ahí? – colgó.