Capitulo 27.
Ese mensaje me dejó claro que sabía que le ocultaba algo y que se hizo el tonto cpn todas las
cosas que solté por mi boca, para no soltar la verdad.
¿Y cuál era la verdad Malena?. La primera que me gustaba Esteban pero no podía pasar la línea
que me había impuesto, la segunda que Berto me daba oaz y estabilidad dentro de todo mi caos
y no lo podía perder o me arrepentería. Tres que me tenía que poner a buscar un trabajo serio
antes de que mi situación económica se convierta de lo más lamentable. La hipoteca, y todos
los gastos de la casa incluyendo el préstamo personal de Óscar seguian descontándose del
banco. Y la cuenta de ahorro iba bajando.
Y la cuarta es que por muy dura y segura que pareciera por fuera, todo era fachada. Yo estaba
peor de lo que creía. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Era viernes y cuando ví la nevera tan deprimente con un pimiemto pocho, dos latas de Coca
Cola Zero, media botella de vino y dos tuppers de comida que seguro que ya estaría mala, me
dije que necesitaba una buena compra. Como las que hacíamos Óscar y yo. Esas de pasarte de
dinero pero de ir contenta con el carro a tope hasta el coche. Reñirme Óscar a mí por
cantidades ingestas de vino del Mercadona y helados. Y yo reñirle a él por coger latas de
cerveza para un regimiento. Pero eran momentos que me hacian reir.
Camino al supermercado me pasé por casa de Lili. Estaba más mayor. Era eso o que ahora que
no la veía a diario le notaba las arrugas mucho más.
Le dio mucha alegría verme. A Ignacio también. Nos dejó solas porque se iba a su partida de
dominó. Lili sacó un bizcocho de limón que cuando probé se me saltaron hasta las lágirmas.
Hizo chocolate a la taza y charlamos de todo un poco. Tmabién le conté lo de Esteban.
Necesitaba su opinión al respecto. Me dijo que era buen chaval, trabajador, pero que no le
había ido bien en el amor. Todo esto lo sabía de buena mano por Manolo.
- No ha tenido suerte. Ha tenido un mal casamiento con esa mujer que según su padre solo
quería su dinero. ¿Y ahora quiénes lo sufren?. Pues los hijos... Pero es joven y guapo. Manolo
también era muy guapo de joven. Sale a su padre.
- ¿Pero tú cuando lo has visto?.
- Yo nunca. Por fotos que me enseñaba Manolo. Bueno y entonces con Berto no cuaja la cosa
no?.
- Sí. Bueno no sé.
- A tí te va la marcha. Berto es demasiado bueno para tí. A ti eso te aburre.
- Bueno tampoco es que sea un bendito.
- Soy más vieja que tú. Eso no cuaja. Si no... al tiempo.
Cuando estaba con el carro pasillo arrriba y abajo llenándolo y rigiéndome exclusivamente a la
lista para no pasarme de dinero no paraba de darle vueltas a lo que me había dicho Lili. ¿Por
qué no iba a cuajar?. En el sexo era un fenómeno, y como peersona también. ¡Vaya mujer!. Y lo
más guay era que no solía equivocarse. Casi nunca. Confié en que en ese casi cabiera una
posobilidad de llevar yo la razón y no ella.
Aurora y Jimena hablaron por Whatsapp para tomar café. Café que sería tan largo como acabar
en mi casa hasta las tantas.
Cogí más vino, lasañas y bolsa de patatas fritas. Y unos chettos rizos para mí, que escondería
para que las galgas de mis amigas no se lo comieran.