Las cebollas pertenecen a la familia Allium, bajo la que también se cobijan los ajos, los puerros o las
cebolletas. Es un alimento poderoso, con propiedades antisépticas, diuréticas y antibacterianas, entre
muchas otras. También es poderoso en sabores y aromas, algo que le confiere un carácter polémico,
sobre todo en crudo: hay quien adora los aros crujientes, de toque picante, con notas dulces, de la
cebolla en ensalada, y hay quien no puede sufrir esa juliana de cebolla que inunda la boca con una
efervescencia de sabores fuertes que anulan el resto.
Tipos de cebolla y diferencias entre variedades
A veces se trata simplemente de acertar con la variedad: buscar la menos azufrada y por tanto más
suave (cebolla dulce); la más crujiente y colorida si queremos crear contrastes (cebolla morada); o la de
sabores más sutiles (chalota) tanto en crudo como guisada.
Cebolla amarilla
Es la cebolla básica, de piel seca y dorada. Se encuentra todo el año, aunque su temporada natural es de
verano a primeros de otoño. La cebolla amarilla es muy resistente, aguanta semanas almacenada en la
despensa. Tiene una consistencia y sabor robusto en crudo, pero al cocinarla es suave y aporta textura,
de hecho, es la mejor para guisar. Posee mayor cantidad de azúcar que otras variedades, lo que también
la hace ideal para ser caramelizada. En general, es una cebolla todoterreno, que tanto vale para un asado
como para una sopa. Cruda se puede comer, pero hay variedades más suaves. Suele ser la más
económica y la más utilizada.
Cebolla amarilla
racool studio
Cebolla morada o roja
Su colorido es su seña de identidad. Por fuera se la reconoce por tener una piel morada, a veces rojiza, y
por dentro cada aro está envuelto en una fina piel de un color entre vino tinto y berenjena. Es una
cebolla crujiente, con un punto picante y reina en los platos donde podemos comerla cruda. Deliciosa en
ensaladas, ceviches, guacamoles y encurtidos. Aporta frescura y color a los platos. Se puede cocinar
aunque el color se transforma en un violeta azulado con tendencia a teñir otros alimentos, por lo que se
la encuentra con menor frecuencia en guisos o sofritos, aunque también está presente. Su temporada
ideal es el verano, cuando es más suave al paladar.