Responsabilidad Internacional del Estado
Responsabilidad Internacional del Estado
Un comportamiento contrario a una norma internacional genera una nueva relación jurídica entre el
autor del hecho y la víctima, basada en la responsabilidad internacional del primero, dado que la
consecuencia genérica para el primero es el deber de reparar los efectos que ha generado el hecho
ilícito. Esta regulación se caracteriza, por un lado, por su gran importancia para la eficacia del derecho
internacional en la práctica diaria, pues la reparación entraña una sanción frente al hecho ilícito. Por
otro lado, por tener plena autonomía respecto a los ordenamientos nacionales sobre, la clasificación
del hecho del Estado como internacionalmente ilícito se rige por el derecho internacional.
La responsabilidad de los Estados y de las OOII se ha codificado por separado, dando origen a dos
proyectos de artículos: el Proyecto de artículos sobre la responsabilidad del Estado por hechos
internacionalmente ilícitos (aprobado por la CDI en 2001) y el Proyecto de artículos sobre la
responsabilidad de las Organizaciones Internacionales (aprobado por la CDI en 2009).
El art. 2 del Proyecto de artículos de la CDI caracteriza al hecho internacionalmente ilícito como “un
comportamiento consistente en una acción u omisión”. La primera entraña una conducta activa o de
hacer por parte de los órganos del Estado en relación con otro Estado o sus nacionales y es la más
frecuente en la práctica. Pero una conducta pasiva, en la que el Estado no actúa cuando ello era debido,
también puede constituir un hecho internacionalmente ilícito.
El mismo artículo establece en sus apartados a) y b) los elementos constitutivos del hecho
internacionalmente ilícito del Estado:
- Elemento subjetivo: consiste en que la acción u omisión “es atribuible al Estado según el
derecho internacional”.
El art. 4.1 del Proyecto de artículos dice que “Se considerará hecho del Estado según el derecho
internacional el comportamiento de todo órgano del Estado ya sea que ejerza funciones legislativas,
ejecutivas, judiciales o de otra índole, cualquiera que sea su posición en la organización del Estado y
tanto si pertenece al gobierno central como a una división territorial del Estado”.
EXCEPCIONES:
-> También se plantea la conexión existente entre la actuación de personas o grupos de personas y la
posible atribución al Estado de su comportamiento. Las situaciones posibles son tres:
- La primera se refiere al comportamiento de una persona o entidad que no sea órgano del Estado pero
que esté facultada por el derecho de ese Estado para ejercer atribuciones del poder público. El art. 5
del Proyecto de artículos responde positivamente a la atribución, siempre que en el caso concreto la
persona o entidad actúe en esa capacidad.
-> El último aspecto particular a considerar radica en la posible atribución al Estado de la actuación
de órganos de un movimiento insurreccional. En este caso no se trata de un grupo de personas, sino de
una organización dotada de su propio aparato institucional enfrentada a los órganos del Estado. Ello
implica que un movimiento insurreccional puede ser declarado responsable internacionalmente se su
comportamiento constituye una violación de una obligación internacional y que, por tanto, sus hechos
no pueden ser atribuidos al Estado contra el que se han levantado. En el art. 10 se distinguen dos
situaciones: en primer lugar, se considerará hecho de un Estado el del movimiento insurreccional que
se convierte en el nuevo gobierno de ese Estado. En segundo lugar, se considera también como hecho
de un nuevo Estado el comportamiento del movimiento insurreccional que da lugar a la creación de
aquél en una parte del territorio de un Estado preexistente o bajo su administración.
SOBRE EL ELEMENTO OBJETIVO:
En cuanto al elemento objetivo, el art 12 del Proyecto de artículos dispone que “hay violación de una
obligación internacional por un Estado cuando un hecho de ese Estado no está en conformidad con lo
que de él exige esa obligación”. Esto comprende tanto las obligaciones de comportamiento como las
de resultado, las obligaciones de hacer y las de no hacer, las obligaciones erga omnes y las de Estado
a Estado. El hecho internacionalmente ilícito se deriva de la violación de una obligación internacional,
con independencia de la naturaleza y características de esta.
En el art 9 del Proyecto aparece la noción de crimen internacional, que se concreta en los siguientes
supuestos:
El art 40 establece ciertas consecuencias de determinados tipos específicos de violaciones del derecho
internacional, identificados según dos criterios: en primer lugar, se incluyen las violaciones de
obligaciones derivadas de normas imperativas de derecho internacional general. En segundo lugar, las
violaciones contempladas han de ser graves, considerando su escala o carácter. El artículo dispone que
“La violación de tal obligación es grave si implica el incumplimiento flagrante o sistemático de la
obligación por el Estado responsable”. En este artículo no se establecen ejemplos de normas
imperativas, pero señala que las obligaciones contempladas surgen de aquellas normas sustantivas de
conducta que prohíben lo que se considera como intolerable por la amenaza que supone para la
supervivencia de los Estados y de sus pueblos y para los valores humanos más básicos. También apunta
que el término “grave” significa que es necesaria cierta magnitud de la violación, lo que no quiere
decir que las violaciones no graves sean excusables. Para que sea considerada como “sistemática”, una
violación debe haber sido cometida de manera organizada y deliberada. A su vez, el término “flagrante”
se refiere a la intensidad de la violación o sus efectos, que suponen un ataque directo contra los valores
protegidos por la norma.
El art 41 se ocupa de las consecuencias particulares de la violación grave de una obligación emanada
de normas imperativas de derecho internacional general, estableciendo obligaciones específicas para
los demás Estados. Conforme al tenor de la disposición: “1. Los Estados deben cooperar para poner
fin, por medios lícitos, a toda violación grave en el sentido del artículo 40. / 2. Ningún Estado
reconocerá como lícita una situación creada por una violación grave en el sentido del artículo 40, ni
prestará ayuda o asistencia para mantener esa situación. / 3. El presente artículo se entenderá sin
prejuicio de las demás consecuencias enunciadas en esta parte y de toda otra consecuencia que una
violación a la que se aplique el presente capítulo pueda generar según el derecho internacional”. Así
pues, los Estados tienen el deber positivo de cooperar para poner fin a la violación, y al mismo tiempo
tienen un deber de abstención que comprende dos obligaciones: no reconocer como lícita la situación
creada por la violación grave de la obligación emanada de la norma imperativa, y no prestar ayuda o
asistencia para mantener la situación. La primera de estas obligaciones se refiere a la obligación de no
reconocimiento colectivo de la comunidad internacional en su conjunto. La segunda obligación
contempla también la situación creada tras la violación y se aplica tanto si ésta continúa como si no,
impidiendo a los Estados que colaboren con el Estado responsable.
Valoración global: cabe afirmar que el Proyecto ha conseguido mantener en buena medida el concepto
de obligaciones para la comunidad internacional en su conjunto, atribuyendo consecuencias
específicas a las violaciones graves de las mismas tanto en lo que respecta a las obligaciones del Estado
responsable como en lo relativo a las obligaciones de los demás Estados y en lo que hace a la
determinación de los Estados habilitados para invocar la responsabilidad de aquél.
EL Proyecto de artículos define determinados supuestos en los cuales, pese a reunirse aparentemente
las dos condiciones de la existencia de un hecho internacionalmente ilícito, no puede concluirse tal
existencia dada la presencia de una circunstancia que impide llegar a esa conclusión. El verdadero
efecto de la existencia de esas circunstancias consiste en impedir que se clasifique de ilícito el
comportamiento del Estado en una de las circunstancias mencionadas.
El art 26 establece que las disposiciones relativas a las circunstancias que excluyen la ilicitud no
excluirán “la ilicitud de cualquier hecho de un Estado que no esté en conformidad con una obligación
que emana de una norma imperativa de derecho internacional general”.
a) Debe ser un consentimiento válido según las normas de derecho internacional, es decir, que no
adolezca de vicios como el error, el dolo, la corrupción o la coacción. El consentimiento válido
puede ser tácito o implícito.
b) Debe haber sido manifestado realmente, no puede ser nunca presunto.
c) Debe ser atribuible al Estado en el plano internacional, por lo que rigen aquí las normas de
derecho internacional relativas a la manifestación de la voluntad del Estado.
d) Sólo puede invocarse como circunstancia que excluye la ilicitud dentro de los límites de
alcance y duración que el Estado que manifiesta ese consentimiento establezca.
La segunda circunstancia es la legítima defensa. La CDI advierte que sólo se refiere a la legítima
defensa desde el punto de vista y en el marco de las circunstancias que excluyen la ilicitud. El hecho
de que un Estado recurra al uso de la fuerza armada con el propósito expreso de detener o rechazar una
agresión de otro Estado no puede constituir un hecho internacionalmente ilícito. El art 21 se limita a
afirmar que “la ilicitud de un hecho de un Estado queda excluida si ese hecho constituye una medida
lícita de legítima defensa tomada de conformidad con la Carta de las NNUU”. Art 21
La tercera circunstancia que excluye la ilicitud se relaciona con las medidas que el derecho
internacional permite que se adopten contra el Estado autor de un hecho internacionalmente ilícito para
forzarle a cumplir sus obligaciones. Tales medidas pueden ser tomadas por el Estado perjudicado o por
una OI como competencias en el mantenimiento de la paz. Se trata de las contramedidas, y la CDI
señala que en este tipo de actos no existe ilicitud, por considerarse que no existe violación de una
obligación internacional. La contramedida adoptada debe ser una medida legítima según el derecho
internacional. Art 22
La cuarta circunstancia que excluye la ilicitud es la fuerza mayor. Para que estemos en presencia de
este supuesto es necesario que se den ciertos requisitos: Art 23
a) La fuerza mayor debe ser efectivamente irresistible y el acontecimiento exterior debe ser
objetivamente imprevisto.
b) Es necesario que el propio Estado obligado no haya contribuido, intencionadamente o por su
negligencia, a que se produzca la situación de imposibilidad material que le impida incumplir
la obligación o percatarse de la falta de conformidad del comportamiento observado con la
obligación.
c) La posibilidad de invocar la circunstancia desaparece si el Estado había asumido previamente el
riesgo de que se produjera esa situación.
La quinta circunstancia excluyente es la del peligro extremo. Se entiende por tal una situación de
peligro en la que el órgano del Estado que adopta tal comportamiento no tiene, en ese mismo momento,
otro medio de salvarse o de salvar a las personas confiadas a su custodia que obrar de un modo no
conforme al tenor de la obligación de que se trate. El art 24 indica que “1. La ilicitud de un hecho de
un Estado que n esté en conformidad con una obligación internacional de ese Estado queda excluida
si el autor de ese hecho de ese Estado no tiene razonablemente otro modo, en una situación de peligro
extremo, de salvar su vida la vida de otras personas confiadas a su cuidado. / 2. El párrafo 1 no es
aplicable si: a) La situación en peligro extremo se debe, únicamente o en combinación con otros
factores, al comportamiento del Estado que la invoca; o B) Es probable que el hecho en cuestión cree
un peligro comparable o mayor”. Art 25
La sexta circunstancia es el estado de necesidad. Con esta expresión se designa la situación en que se
encuentra un Estado que no tiene absolutamente otro medio de preservar un interés esencial amenazado
por un peligro grave e inminente que el de adoptar un comportamiento que no está en conformidad
con lo que de él exige una obligación internacional para con otro Estado. Para que sea admisible existen
una serie de condiciones: (Art 25)
a) Que el interés del Estado que se encuentre en peligro sea un interés esencial. El carácter más o
menos esencial de un interés determinado está en función del conjunto de las condiciones en
que se encuentra un Estado en las diversas situaciones concretas, por lo que habrá que
apreciarlo en cada caso particular.
b) Que el peligro resulte también verdaderamente esencial y que la adopción por el Estado de un
comportamiento no conforme con una obligación internacional para con otro hubiera
representado para él el único medio de conjurar el peligro extremadamente grave e inminente.
c) El Estado que invoca en su favor la existencia de un estado de necesidad no debe haber dado
lugar él mismo, voluntariamente o por negligencia, a que se produzca ese estado de necesidad.
d) El interés del Estado que se sacrifica no sede constituir también un interés igualmente esencial
de ese otro Estado o de la comunidad internacional en su conjunto.
Reino Unido bombardea un petrolero con bandera liberiana que encalló y vertió crudo al mar ante el
peligro de que llegara a sus costas (Torrey Canyon, 1967) (está protegiendo un interés esencial para
ese país, es grave para la salud, medioambiente y Reino Unido no contribuye al accidente
A diferencia del Estado de Necesidad, en el peligro extremo no se amenaza al propio Estado, sino a
la supervivencia de la persona que adopta el comportamiento ilícito.
Existe unanimidad en admitir que todo hecho internacionalmente ilícito crea relaciones jurídicas
nuevas entre el Estado autor del hecho y el Estado perjudicado. Estas nuevas relaciones suponen
nuevas obligaciones para el Estado autor y tales obligaciones pueden existir con relación a otro Estado,
a varios Estados o a la comunidad internacional en su conjunto.
[Link] Proyecto recoge en su art 30 como primera obligación del Estado autor del ilícito la de proceder
a su cesación. Su función consiste en poner fin a la violación del derecho internacional y en
salvaguardar la continua validez y eficacia de la norma primaria infringida. La norma de la cesación
protege los intereses de la comunidad internacional en defensa de la primacía del derecho y del
mantenimiento del imperio de la ley.
2. La obligación principal del Estado autor del hecho internacionalmente ilícito es la reparación. El art
3 del Proyecto reconoce expresamente que “El Estado responsable está obligado a reparar íntegramente
el prejuicio causado por el hecho internacionalmente ilícito”. La norma general es que debe haber una
reparación íntegra que borre, en la medida de lo posible, todas las consecuencias del hecho
internacionalmente ilícito. Las principales formas de reparación son la restitución, la indemnización y
la satisfacción.
La restitutio in integrum (restitución) es la forma más perfecta de reparación, pues elimina las
consecuencias del ilícito al borrar o extinguir el daño causado: si éste consistía en una acción, supondrá
la anulación por el Estado de dicha medida; si se trata de una omisión, se verificará adoptando la
medida que el derecho internacional impone al Estado causante del ilícito. El estad autor está obligado
a cancelar todas las consecuencias jurídicas y materiales de su hecho ilícito mediante el
restablecimiento de la situación que habría existido de no haberse cometido el hecho ilícito.
Debe tenerse en cuenta que el daño causado al extranjero por un acto internacionalmente ilícito no sólo
puede afectar a sus bienes, sino también a su persona y, en este caso, también puede operar la
indemnización, como compensación por el daño sufrido por el Estado en la persona de su particular.
En relación con los bienes propiedad de los extranjeros, la indemnización constituye el medio normal
de reparar el daño sufrido en el caso de daños individuales, mientras que si se trata de daños infringidos
colectivamente, como en el caso de las expropiaciones o nacionalizaciones, le práctica se orienta hacia
el sistema llamado indemnización global, en el que la indemnización no es directamente proporcional
al valor de los bienes objeto de tales medidas, sino que constituye una suma global o a tanto alzado.
El art 36 del Proyecto regula la indemnización de la manera siguiente: “1. El Estado responsable del
hecho internacionalmente ilícito está obligado a indemnizar el daño causado por ese hecho en la
medida en que dicho daño n sea reparado por restitución. / 2. La indemnización cubrirá todo daño
susceptible de evaluación financiera, incluido el lucro cesante en la medida en que éste sea
comprobado”. Junto a las vías anteriores, la reparación puede realizarse a través de la satisfacción. En
cuanto a sus modalidades, en la práctica diplomática son frecuentes en primer término las disculpas o
las manifestaciones de pesar, a través de una declaración oficial del Gobierno o de una comunicación
por vía diplomática, que se hace pública.
Tipos de restitución
a. Restitutio in integrum
b. Indemnización
c. Satisfacción
Indemnización Arts 34 y 36
Aspira a compensar la situación que habría existido sin el ilicito
Satisfacción arts.34 y 37
Declaración. Oficial del Gobierno o comunicación por la vía diplomática
- Asunto Estrecho de Corfú (Reino Unido c. Albania), 1949, la limpieza de minas por la marina
británica violó la soberanía de Albania. Declaración de Reino Unido. “constituye por si misma
una satisfacción apropiada
- Asunto Adolf Eichiman, La S/RES/138 de 1960, declaró que había supuesto una violación de
la soberanía territorial de Argentina. Esta consideró que la citada declaración constituía una
satisfacción del daño sufrido.
- Asunto relativo a la aplicación de la Convención para la prevención y represión del genocidio
(Bosnia-Herzegovina c. RFYugoslava) 2007 modo de satisfacción las declaraciones del
demandado de sus obligaciones de prevenir y castigar el genocidio.
- Asunto Avena (México c. EE. UU.) la CIJ determinó que la presentación de excusas por EE.
UU. no era suficiente. Estos debían permitir el reexamen y revisión de los veredictos de
culpabilidad y de la pena dictados por sus tribunales.
Otro de los procedimientos tradicionales en el derecho internacional para asegurar la aplicación de sus
normas es el ejercicio de la protección diplomática. Según declaró la CPJI:
“Es un principio elemental de Derecho internacional el que autoriza al Estado a proteger a sus
nacionales lesionaos por actos contrarios al derecho internacional y cometidos por otro Estado, del que
no ha podido obtener satisfacción por las vías ordinarias”
Grupo de Trabajo creado por CDI 1997 -> necesaria “distinción entre la protección diplomática
propiamente dicha y ciertas actividades diplomáticas y consulares para la prestación de asistencia y
protección a las nacionalidades, previstas en los artículos 3 y
Definición:
Objeto y finalidad
A) Derecho del Estado -> es un principio elemental del Derecho Internacional el que autoriza el Estado
a proteger a sus nacionales lesionadas por acto contrarios al DI cometidos por otro Estado, del que no
había podido obtener satisfacción por las vías ordinarias” (CPJ, Mavrommatis, 1924)
Proyecto de artículos 2006 no define la protección diplomática como un derecho a reclamar; pero
consiste en la “invocación de la responsabilidad”: derecho que se reconoce a todo Estado lesionado.
o El Estado hace valer su propio derecho: el derecho de hacer respetar el DI en la persona de sus
nacionales
o El particular no es titular de ningún derecho.
o Actividad discrecional del Estado: ejercicio. Cese. Disposición indemnización
o Modulaciones. Derecho interno en las normas y jurisprudencia
Dos consecuencias:
Aún habiendo sido víctima del hecho ilícito de un Estado, el particular no es titular de ningún derecho
reconocido por el ordenamiento internacional: Actividad discrecional del Estado.
Aunque la reclamación afecta al particular la pretensión jurídica que se hace valer es privativa del
Estado, Puede no hacerlo por razones políticas. Puede abandonar, distribuir la indemnización
Desde la perspectiva del derecho internacional, la protección diplomática es una acción privativa del
Estado (no es una acción personal) mediante la cual hace valer su propio derecho. De esto se derivan
dos consecuencias relevantes en relación con los particulares. En primer lugar, que, aun habiendo sido
la víctima del hecho ilícito de un Estado, el particular no es titular de ningún derecho reconocido por
el ordenamiento internacional. En segundo lugar, que el ejercicio de la protección diplomática es una
actividad discrecional del Estado. Pese a la petición de su nacional para que la ejerza, el Estado puede
no hacerlo. Si decide ejercerla, puede luego abandonar la reclamación sin necesidad de consulta o
autorización de su nacional, el perjudicado. Si ha obtenido una reparación del Estado causante del
daño, está facultado para distribuir discrecionalmente el importe de la indemnización si son varios los
particulares afectados.
Para la reclamación de un Estado frente a otro por los daños sufridos por un particular, el derecho
internacional general establece dos requisitos o presupuestos: en primer lugar, la existencia de un
vínculo entre la reclamación y el Estado reclamante, basado en la nacionalidad de los particulares que
han sido víctima de un hecho ilícito. En segundo lugar, el previo agotamiento por el particular de los
recursos que ofrece el ordenamiento del Estado al que se imputa el daño sufrido.
1º Relaciones entre el Estado causante del daño y el particular extranjero que lo sufre
Dº Interno del Estado causante del daño: el particular está obligado a agotar los recursos internos.
2º Relaciones entre el Estado nacional de la víctima (demandante) y el Estado causante del daño
(demandado)
Dº Internacional ante un órgano. Internacional de arreglo de controversias
3º Relaciones entre el particular que sufrió el daño y el Estado del que es nacional
Dº interno del Estado del que es nacional el particular
Las consecuencias derivadas de la multiplicidad de planos de la reclamación: la discrecionalidad del
Estado
[Link] nacionalidad de la reclamación. La protección de las personas jurídicas
La regla general es, pues, que “en ausencia de acuerdos particulares, es el vínculo de la nacionalidad
entre el Estado y el individuo el único que da al Estado el derecho de protección diplomática”. Sin
embargo, en virtud de un tratado internacional puede extenderse el derecho de protección diplomática
a otras personas que estrictamente no son sus nacionales, y también a los apátridas y refugiados
residentes en el territorio de un Estado, así como a los miembros de la tripulación de un buque de su
nacionalidad nacionales de otro Estado respecto a daños sufridos por el buque.
a) Cuando el particular perjudicado ostenta, junto con la nacionalidad del Estado reclamante, la
de un tercer Estado. Según el art 6 del Proyecto, “Todo Estado del que sea nacional una persona
que tenga doble o múltiple nacionalidad podrá ejercer la protección diplomática con respecto
a esa persona frente a un Estado del que ésta no sea nacional”
b) Cuando el perjudicado ostenta, al mismo tiempo, la nacionalidad del Estado reclamante y la
del Estado causante del perjuicio. Contrariamente a lo que se venía aceptando anteriormente,
el art 7 del Proyecto establece que “Un Estado de la nacionalidad no podrá ejercer la protección
diplomática con respecto a una persona frente a otro Estado del que esa persona sea también
nacional, a menos que la nacionalidad del primer Estado sea predominante tanto en la fecha en
la que se produjo el perjuicio como en la fecha de la presentación oficial de la reclamación”.
c)
El requisito de la nacionalidad de la reclamación también opera en el caso de las personas jurídicas,
en particular de las sociedades. La CIJ, en el caso Ahmandou Sadio Diallo (República de Guinea c.
República democrática del Congo), ha señalado que: “sólo el Estado de la nacionalidad puede ejercer
la protección diplomática de la sociedad, cuando sus derechos han sido violados como consecuencia
de un acto ilícito de otro Estado”. En el art 9 del Proyecto de artículos dice: “A los efectos de la
protección diplomática, se entiende por Estado de la nacionalidad el Estado con arreglo a cuya
legislación se constituyó dicha sociedad. Sin embargo, cuando la sociedad esté controlada por
nacionales de otro u otros Estados, no desarrolle negocios de importancia en el Estado en el que se
constituyó y tenga la sede de su administración y su control financiero en otro Estado, este Estado se
considerará el Estado de la nacionalidad”.
a) Cuando el acto ilícito del Estado ha lesionado derechos propios o privativos de los accionistas.
El art 12 del Proyecto dice así: “En la medida en que un hecho internacionalmente ilícito de un
Estado cause un perjuicio directo a los derechos de los accionistas como tales, derechos que
son distintos de los de la propia sociedad, el Estad de la nacionalidad de cualquiera de esos
accionistas tendrá derecho a ejercer la protección diplomática con respecto a sus nacionales.
b) En el caso de que la sociedad haya dejado de existir legalmente, por una circunstancia ajena al
daño sufrido. En el art 11 del Proyecto dice así: “Un Estado de la nacionalidad de los accionistas
de una sociedad no tendrá derecho a ejercer la protección diplomática con respecto a esos
accionistas en caso de perjuicio causado a la sociedad, a menos que (...) b) La sociedad haya
tenido, en la fecha en la que se produjo el perjuicio, la nacionalidad del Estado cuya
responsabilidad por el perjuicio se invoca y la constitución de la sociedad en ese Estado haya
sido exigida por éste como condición previa para realizar negocios en dicho Estado”.
El segundo requisito para que el Estado pueda ejercer la protección diplomática es que el particular
haya agotado previamente las vías de recurso que le ofrece el ordenamiento interno del Estado causante
del perjuicio. La reclamación por parte del Estado sólo será admisible si el particular ha seguido esta
vía y no ha podido obtener en el orden interno la reparación del daño sufrido.
Esta regla de agotamiento de los recursos internos no tiene carácter absoluto. Su funcionamiento se
halla regido por dos principios generales:
- El particular deberá utilizar todas las vías posibles de recurso contra el acto lesivo, tanto
administrativas como judiciales, que existan en el ordenamiento del Estado causante del daño, y no
sólo alguna de ellas. Según el art 14.2 del Proyecto, por “recursos internos se entienden los recursos
legales que puede interponer una persona perjudicada ante los tribunales u órganos, sean éstos
judiciales o administrativos, ordinarios o especiales, del Estado cuya responsabilidad por causal el
perjuicio de invoca”.
- El particular sólo está obligado a recurrir en el orden interno si cabe obtener un resultado útil o
efectivo, es decir, susceptible de modificar la situación creada por el hecho ilícito y de obtener así una
reparación del daño sufrido.
Agotamiento de la vía de recursos que le ofrece el ordenamiento interno del Estado causante del daño
“importante principio derecho consuetudinario”
“que el Estado en que se ha cometido la lesión puede remediarla por tus propios medios en el marco
del ordenamiento interno”
a) No haya razonablemente disponibles recursos internos que provean una reparación efectiva o
los recursos internos no ofrezcan ninguna posibilidad razonable de obtener esa reparación;
b) En la tramitación del recurso exista dilación indebida atribuible al Estado cuya responsabilidad
de invoca;
c) No existía en la fecha en la que se produjo el perjuicio vínculo pertinente entre la persona
perjudicada y el Estado cuya responsabilidad se invoca;
d) La persona perjudicada esté manifiestamente impedida de ejercer los recursos internos;
e) El Estado cuya responsabilidad se invoca haya renunciado al requisito de que se agoten los
recursos internos”.
-Que exista un tratado bilateral entre los dos Estados
Punto de partida STS 2914/1974, 16 de noviembre. Establece los requisitos para su ejercicio:
- Falta de reparación por la vía de la protección diplomática
- Que las represalias ilícitas que causaron el daño patrimonial afecten a ciudadanos de una
nacionalidad española, y
- Que el origen mediato del daño sea un acto de represalia del tercer Estado.
STS 3026/2021
Posición del TS
Se trata de la protección por parte de las Organizaciones de sus agentes o funcionarios, por los daños
que éstos pueden sufrir en el ejercicio de sus funciones como consecuencia del hecho ilícito de un
Estado. En el asunto de la Reparación por daños sufridos al servicio de las Naciones Unidas, la CIJ
afirmó que: “Para garantizar la independencia del funcionario y, consiguientemente, la actividad
independiente de la propia Organización, es esencial que el agente, en el ejercicio de sus funciones, no
necesite acudir a una protección distinta de la que pueda ofrecerle la propia Organización (...) En
particular, no debe confiar en la protección del Estado del que es nacional, pues si tal es el caso su
independencia se vería comprometida, lo que sería contrario al artículo 100 de la Carta.
- En primer lugar, que, si la protección por parte de una OI tiene un carácter “funcional”, tan
protección sólo puede ejercerse respecto a los daños sufridos por éstos en el ejercicio de sus
funciones y, por tanto, tiene un carácter limitado.
- En segundo lugar, que la Organización podrá ejercer la protección frente a cualquier Estado
causante de un hecho ilícito contra un funcionario, incluso el Estado del cual el funcionario es
nacional. La razón de ello es que la acción ejercida por la Organización no se basa en la
nacionalidad de la víctima, sino en su condición de agente de la Organización. Es indiferente,
por tanto, el saber si el Estado frente al que se dirige la reclamación considera al agente como
nacional suyo, pues la cuestión de la nacionalidad no es pertinente para la admisibilidad de la
reclamación.
Sentencia arbitral de 1978 relativa al asunto de la interpretación del acuerdo aéreo entre Francia y
Estados Unidos 27 marzo 1947 -> “En el estado actual del derecho internacional general cada Estado
aprecia por si mismo su situación jurídica respecto a los otros Estados. En presencia de una situación
que comporta en su opinión la violación de una obligación internacional por otro Estado tiene derecho,
bajo la reserva de las reglas generales de derecho internacional relativas al uso de la fuerza de hacer
respetar su derecho por contramedidas”
La posibilidad de adoptar medidas coercitivas frente a uno o más Estados es en buena medida de
carácter individual, correspondiendo al Estado que ha sufrido una lesión en sus derechos o intereses
aplicar tales medidas. En atención a su ejercicio, estas medidas son una manifestación de la autotutela
o autoprotección por un Estado del propio derecho cuando ha sido lesionado por otro u otros Estados.
Desde la perspectiva de su finalidad, cabe calificarlas como contramedidas, pues presuponen la
existencia de una medida anterior de otro Estado, constitutiva de un hecho ilícito, frente a la que
reacciona el Estado lesionado. En el Proyecto de artículos, las contramedidas se incluyen entre las
circunstancias que excluyen la ilicitud, pues constituyen una reacción jurídica legítima frente a una
previa vulneración por otro sujeto del derecho internacional. Sin embargo, en el derecho internacional
actual coexisten las medidas de autotutela (de carácter individual) con las sanciones colectivas que
pueden adoptar los órganos de determinadas OOII.
- Una contramedida sólo es válida como respuesta al hecho internacionalmente ilícito de otro
Estado y debe estar dirigida contra dicho Estado.
- Su finalidad ha de ser la de incitar al autor del hecho ilícito a ejecutar las obligaciones
internacionales que le incumben. La medida ha de ser, pues, reversible.
- El Estado que ha sufrido una lesión en su derecho debe haber invitado al autor del hecho ilícito
a poner fin a su comportamiento ilícito o a dar una reparación por el perjuicio causado.
- Los efectos de una contramedida deben ser proporcionados a los daños sufridos, teniendo
en cuenta los derechos afectados.
La necesidad de asegurar la legalidad de las contramedidas lleva a señalar unas condiciones que
conforme al art 52 se centran en las obligaciones de requerir previamente al Estado responsable que
cumpla con sus obligaciones, notificarle su decisión de adoptar contramedidas y ofrecerle negociar.
Las contramedidas no podrán tomarse o habrán de suspenderse si el hecho ilícito ha cesado o la
controversia está sometida a un tribunal internacional.
Características fundamentales, el Estado que está sufriendo el daño pueda decir que frene el daño,
adoptar una medida proporcional y reversible, incitar al autor del hecho ilícito a ejecutar las
obligaciones internacionales
Ruptura de relaciones diplomáticas: puede operar como medida de autotutela o contramedida cuando
un Estado pone fin a las relaciones que mantenía con otro u otros Estados por estimar que su conducta
es contraria al derecho internacional y lesiona los intereses del Estado que lleva a cabo la ruptura.
Aunque puede considerarse que los efectos de esta medida son limitados, es cierto que pueden afectar
negativamente, por ejemplo, a la aplicación de convenios bilaterales de cooperación, a la concesión de
ayudas económicas, etc.
Las represalias: son la medida de autotutela de mayor gravedad. Son aquellas medidas de coerción
tomadas por un Estado que constituyen, en sí mismas, el incumplimiento de una obligación
internacional pero que están fundadas en la existencia de una violación precedente del derecho por el
Estado contra el que van dirigidas. Aun cuando las represalias constituyan actos ilícitos si se consideran
aisladamente, están legitimadas en atención a su finalidad, que es la respuesta a un acto contrario al
derecho internacional por parte de otro Estado. En la actualidad, la mayoría de las represalias son de
carácter económico, entrañando una modificación de los intercambios económicos. Pueden afectar a
las mercancías, al prohibirse su exportación (embargo) o su importación (boicot).
Hay dos tipos con carácter fundamental: No implican vulneración del DI y las que implican
vulneración del DI.
No implican vulneración del DI: ruptura de las relaciones diplomáticas y medidas de retorsión
Implica vulneración del DI: represalias.
Son la reacción colectiva frente a las violaciones más graves del ordenamiento. Esta respuesta se
canaliza a través de determinadas OOII y no se produce frente a cualquier ilícito, sino sólo frente a
vulneraciones de obligaciones que protegen intereses esenciales para la comunidad internacional en su
conjunto. Hay una orientación encaminada a reservar el empleo de la palabra “sanción” para las
medidas de reacción aplicadas en virtud de una decisión tomada por una organización internacional a
consecuencia de la violación de una obligación internacional que tiene graves consecuencias para toda
la comunidad internacional. Para asegurar el cumplimiento de las obligaciones para con la
organización, la competencia para adoptar sanciones internacionales sólo corresponde a las
organizaciones con competencia en el ámbito de la paz y la seguridad internacionales y,
principalmente, a la ONU.
Adoptadas por parte de una organización internacional contra un Estado o contra un grupo de Estado.
Procedimiento destinado a asegurar la aplicación de una norma jurídica y a reprimir su violación =
“sanción” se reserva para las medidas de reacción como consecuencia de la violación de una obligación
internacional.
Reacción colectiva
Se canaliza a través de determinadas OOII (principalmente ONU)
Consejo de Seguridad, capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas
Solo frente a vulneración de obligaciones que protegen intereses esenciales para la comunidad
internacional.
El Capítulo VII de la Carta atribuye amplios poderes al Consejo de Seguridad, estando también prevista
la intervención de la Asamblea General, aun cuando sus poderes sean más reducidos. En efecto, la AG
tiene competencia para discutir toda cuestión relativa al mantenimiento de la paz y seguridad
internacionales, y podrá hacer recomendaciones acerca de tales cuestiones, incluida la adopción de
medidas sancionadoras, cuya ejecución se confía a los Estados miembros. Sin embargo, mientras el
CS esté desempeñando sus funciones con respecto a una controversia, la AG no hará recomendación
alguna sobre tal controversia o situación, a no ser que lo solicite el Consejo.
A fin de evitar que la situación se agrave, el Consejo de Seguridad, antes de hacer las recomendaciones o
decidir las medidas de que trata el Artículo 39, podrá instar a las partes interesadas a que cumplan con las
medidas provisionales que juzgue necesarias o aconsejables. Dichas medidas provisionales no perjudicarán
los derechos, las reclamaciones o la posición de las partes interesadas. El Consejo de Seguridad tomará
debida nota del incumplimiento de dichas medidas provisionales.
El Consejo de Seguridad podrá decidir qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada han de
emplearse para hacer efectivas sus decisiones, y podrá instar a los Miembros de las Naciones Unidas a que
apliquen dichas medidas, que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas
y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros
medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas.
Si el Consejo de Seguridad estimare que las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o
han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea
necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender
demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de
Miembros de las Naciones Unidas.
(¿es necesario para activar este artículo hacer uso anterior del art.41?, sí)
Solo progresan si no hay veto por uno de los miembros permanente de ese caso.
Cambio de las sanciones globales a las sanciones individuales, en el contexto de la primera guerra del
Golfo.
Desde el año 1990 desde que el Consejo de Seguridad empieza a adoptar este tipo de sanciones que
hasta entonces tenía un bloqueo. Adoptar en situaciones que peligre la paz y la seguridad. Conflictos
armados de naturaleza interna, puede ser un factor desestabilizante, la lucha contra la proliferación
nuclear.
Comité 751 (Al shabaab)/ STJCE de 3 de septiembre de 2008 (Kadi y Al Barakaat, asuntos C-
402/05 P y C-415/05 P). Es la sentencia que ha cambiado el sistema de Naciones Unidas
En cuanto a mecanismo de autotutela y sanciones internacionales
Consecuencias sanciones sobre Irak -> aplicación lleva a colocar a los particulares en situaciones
absolutamente deficitarias desde el punto de vista humanitario
Fórmula-> “petróleo por alimentos” mediante la S. RES 986 (1995) -> se autorizaba a Irak a realizar
exportaciones de petróleo ingresando el producto en una cuenta de garantía bloqueada que se destinaba
a sufragar las necesidades humanitarias de la población iraquí pero también a nutrir el Fondo de
indemnización de Guerra y los gastos de control del desarme. Insuficiente.
El paso de las sanciones globales a las sanciones selectivas en la práctica del CS ha mejorado
objetivamente el mecanismo de las sanciones. Sin embargo, el recurso al sistema de listas como
instrumento central del régimen de sanciones inteligentes ha abierto un nuevo frente de problemas
desde la perspectiva del respeto de los derechos humanos. La cuestión estriba en que los
procedimientos de inclusión de los nombres de personas y entidades son oscurantistas y también en
que en relación con las peticiones de exclusión no se respetan las garantías de defensa consagradas en
los convenios internacionales de protección de los derechos humanos. En particular, las dificultades se
plantean en relación con las sanciones adoptadas en la lucha contra el terrorismo internacional
TEMA 5: EL RÉGIMEN JURÍDICO-INTERNACIONAL DE LOS ESPACIOS
En derecho internacional público, la importancia del territorio es determinante, pues supone uno de los
factores constitucionales para la existencia del Estado. Desde una perspectiva geográfica, puede
distinguirse entre territorios estatales continentales, insulares y mixtos. Desde una perspectiva espacial,
el ámbito de delimitación del ejercicio de las funciones del Estado se refiere tanto al espacio terrestre
como al marítimo y al aéreo (espacio aéreo subyacente al territorio y al mar territorial). Desde un punto
de vista jurídico, el concepto de territorio está vinculado al ámbito espacial en el que ejerce sus
competencias un Estado determinado y se caracteriza por ser estable, vinculado íntimamente a la
población que lo ocupa y con una nota de permanencia, de ámbito limitado por las fronteras y continuo,
con independencia de las alteraciones que puedan darse en su geografía física.
1. La competencia territorial
La competencia territorial presupone el monopolio del poder legislativo, ejecutivo y judicial, eso es,
la exclusividad en el ejercicio de las funciones estatales, dentro del territorio del Estado. Sin embargo,
esta característica de la competencia territorial no impide la existencia de situaciones en las que el
Estado territorial consiente voluntariamente en limitar su competencia a favor de otro.
La competencia territorial también se caracteriza por la plenitud de funciones que el Estado ejerce en
su territorio.
La adquisición del territorio estatal de ha explicado históricamente a través de dos cauces distintos,
distinguiendo entre modos originarios y modos derivativos, según se tratara de un territorio nullius, es
decir, sin dueño, o de un territorio propiedad de algún Estado. Una corriente doctrina l más moderna
prefiere hacer referencia a los modos de adquirir el título jurídico sobre un territorio, y distinguen entre
modos derivados de una situación de hecho y modos derivados de un título jurídico. Entre los primeros
suele mencionarse la ocupación, la contigüidad, la accesión, la conquista, etc., mientras que los
segundos comprenderían la cesión, los actos internacionales, etc. Ahora bien, gran parte de los
llamados modos originarios no son admitidos por el derecho internacional moderno, y algunos, como
el descubrimiento, constituyen formas históricamente superadas.
En vista de esto, nos referiremos básicamente a la ocupación efectiva de territorios nullius, como
modo de adquisición del título, o a fenómenos de sucesión de Estados bien sobre el territorio, o bien
en materia de tratados internacionales que establecen fronteras o regímenes territoriales objetivos.
La solución de una controversia de naturaleza territorial gravita sobre la precisión de si existe un título
jurídico válido y perfecto en beneficio de una parte o si, de no existir título jurídico previo, la ocupación
efectiva equivale a un modo o fundamento para la adquisición del título.
Por último, debe advertirse que una situación territorial consolidada en su origen puede quedar
modificada o extinguida con el transcurso del tiempo como consecuencia del comportamiento
recíproco de las partes, en cuanto pueda inducirse del mismo que manifiesta el consentimiento
implícito de aquéllas en orden a llevar a cabo dicha modificación. Una situación territorial es
susceptible de ser modificada por aquiescencia en el transcurso de un largo período de tiempo, pues la
conducta de un Estado puede ser considerada como equivalente a una aquiescencia.
Actualmente: existencia de controversias territoriales.
○ Modos derivados de una situación de hecho: Ocupación, prescripción, la accesión, la conquista...
○ Modos derivados de un título jurídico: cesión mediante acuerdo internacional (secesión o sucesión
de estados). Única manera actualmente.
○ **Gran parte de los modos de adquisición están obsoletos, en la actualidad hablamos de ocupación
y sucesión.
A. La ocupación territorial y sus requisitos como fundamento para la adquisición de un título sobre
el territorio
La condición previa es que el territorio ocupado sea en ese momento terra nullius, es decir, que no
exista soberano alguno en el mismo. Hay que destacar dos situaciones concretas:
- La segunda situación particular se refiere a los territorios colonizados en los que sí existía algún
tipo de organización política de carácter local (asunto del Sáhara Occidental). Los territorios
habitados por tribus o pueblos que tenían una organización social y política no son considerados
terra nullius. Si se quiere justificar la adquisición de la soberanía sobre estos territorios
mediante acuerdos concluidos con los jefes locales, estaremos ante un modo de adquisición
derivativa y no ante un título originario adquirido por la ocupación de una terra nullius.
La doble condición posterior al hecho físico de la ocupación consiste en que el Estado ocupante
manifieste un animus occupandis sobre el territorio y, además, que la ocupación sea efectiva. La mera
ocupación física equivale a un título jurídico de carácter provisional, condicionado e incompleto
(inchoate title), que necesita ser perfeccionado o completado. No basta con determinar el título por el
que la soberanía territorial fue válidamente adquirida en un momento determinado, también se ha de
demostrar que dicha soberanía territorial ha continuado existiendo. El ejercicio continuo y pacífico de
la soberanía territorial constituye un modo de adquisición de un título jurídico. La efectividad requiere
la concurrencia de actos del poder legislativo, jurisdiccionales, administrativos y de policía que
supongan una manifestación genuina de las funciones del Estado. Esta condición se encuentra
relativizada por la existencia de territorios con características físicas especiales, en los que la exigencia
de que el Estado ocupante ejerza competencias continuas de carácter estatal es valorada en atención a
las características del territorio, siendo necesario que se excluya la autoridad de cualquier otro Estado
extranjero.
Condición posterior: efectividad de la ocupación, Asunto isla de Clipperton, Groenlandia oriental
(se tiene que dar que sea terra nullius, doble condición posterior). Isla de palmas Max Huber
La fecha crítica es aquélla a partir de la cual los elementos de un litigio se considera que han quedado
definitivamente claros, de tal forma que los actos u omisiones posteriores de las partes en la
controversia no pueden afectar al objeto del litigio. La fecha crítica se configura como una construcción
eminentemente judicial que permite precisar a los tribunales que conocen contenciosos territoriales el
momento a partir del cual el comportamiento de las partes es irrelevante al haber quedado establecida
la soberanía.
El período crítico es el espacio de tiempo inmediatamente anterior a la fecha que se considera como
crítica. Este período tiene una importancia esencial, desde el punto de vista judicial, puesto que durante
el mismo se valora especialmente el ejercicio de las funciones de Estado sobre el territorio litigioso, a
los fines de atribuir la soberanía a una de las partes. Si la fecha crítica sirve para precisar en el tiempo
el momento en que un título provisional se ha convertido en un título definitivo, el período crítico
permite valorar especialmente el ejercicio de las funciones estatales por un Estado, de suerte que la
soberanía puede serle atribuida por ausencia de otro título equiparable o superior.
El concepto de frontera, como categoría jurídica, sirve para delimitar la porción de territorio en la cual
cada Estado ejerce su propia autoridad y puede exigir a los restantes Estados que se abstengan de
penetrar y actuar en él. La frontera es muy importante como factor de estabilidad internacional.
La frontera se concreta en una línea que marca el límite exterior del territorio de un Estado
determinado, de modo que esta línea debe ser precisa para que la frontera sea estable y definitiva. El
trazado de las fronteras estatales se desdobla en dos momentos distintos: la delimitación y la
demarcación. La delimitación constituye un acto complejo de naturaleza política y jurídica para
determinar el límite del poder estatal territorial entre dos o más Estados. A continuación, viene la
demarcación, que es la ejecución puramente técnica y material en cada parte del territorio de los límites
previamente establecidos.
Estas operaciones suelen llevarse a cabo en los trazados de fronteras de carácter convencional a través
de las llamadas Comisiones de límites, cuya composición y poderes se acuerda por los Estados
interesados en el trazado de la línea fronteriza. En otros casos, estas comisiones tienen competencias
más amplias, como la de resolver las cuestiones fronterizas, interpretar los respectivos convenios de
límites y proponer las medidas oportunas en materia fronteriza. Por el contrario, las comisiones de
demarcación, compuestas por expertos técnicos, se limitan a fijar en el terreno materialmente los
límites previamente decididos.
Una frontera establecida por un tratado adquiere una permanencia que el tratado mismo no
necesariamente conoce. Un tratado puede dejar de estar en vigor sin que la continuidad de la frontera
se vea afectada. Se ejercite o no la opción de terminar el tratado, la frontera permanece. (CIJ, 1994
asunto controversia territorial)
La práctica internacional demuestra que la interpretación de los acuerdos de fronteras es fuente de
numerosas controversias. Los procedimientos usados comúnmente para solucionar este tipo de
conflictos son la vía diplomática y el arbitraje, y en ambos casos deben tenerse en cuenta dos principios
fundamentales, además de las reglas generales de interpretación de tratados. En primer lugar, el
principio de que cuando dos países establecen entre ellos una frontera, uno de los objetivos principales
es el de llegar a una solución estable y definitiva. El segundo principio es el de que un tratado de límites
no queda afectado por un cambio fundamental de las circunstancias.
Los criterios utilizados para acordar la delimitación que están más arraigados en la práctica
convencional varían, según se trate de fronteras terrestres, marítimas, aéreas, etc., aunque exista una
mayor predisposición al empleo de fronteras naturales que, en determinados espacios, deben ser
sustituidas por otros criterios de carácter artificial o imaginario.
Los criterios naturales suponen un límite objetivo y evidente, si bien es cierto que insuficiente, pues
es necesario trazar una línea que determine qué parte del obstáculo natural pertenece a cada Estado.
En las cadenas montañosas, esta línea puede unir las crestas más altas, el pie de las montañas o el punto
de caída de las aguas. En los ríos, la línea fronteriza puede estar situada en una de las orillas, se puede
seguir el criterio de la línea media equidistante de ambas orillas o emplear y criterio del thalweg, esto
es, la línea media del canal navegable.
Por su parte, los criterios imaginarios pueden ser utilizados en los espacios terrestres, marítimos y
aéreos. En el territorio es posible utilizar como fronteras las líneas astronómicas de paralelos y
meridianos, o las líneas geométricas trazadas desde determinados puntos. Cuando se trata de los
espacios marítimos, la línea fronteriza del Estado coincide con la línea exterior del mar territorial. La
frontera aérea estará constituida por una línea imaginaria de puntos elevada verticalmente desde las
fronteras terrestres y marítimas, hasta una determinada altura.
B. Problemas particulares
Existen ciertos problemas particulares en relación con las fronteras. El primero es el de los supuestos
de aquellos territorios que, aun habiendo sufrido en el pasado la acción colonial, no tenían
fronteras reconocidas históricamente. Estos límites fueron apreciados en atención a los actos de
jurisdicción existentes en materia de policía, aduanas, administración de justicia... realizados por cada
parte e, incluso, al uso de los pasos existentes en la zona disputada.
El origen de este principio se encuentra en el continente americano tras dos procesos emancipadores
que tuvieron lugar en 1810 y 1821 respecto a la Corona de España, y también fue utilizado durante el
siglo XX en el continente africano. Este principio jurídico juega un doble papel, como título jurídico
de la soberanía sobre el territorio y como criterio para la delimitación de fronteras.
Está formado por diferentes elementos. El primero, subrayado por el genitivo latino iuris, otorga la
preeminencia al título jurídico sobre la posesión efectiva como base de la soberanía. El segundo
elemento intenta asegurar el respeto de los límites territoriales en el momento de la accesión a la
independencia. La aplicación del uti possidetis implica la transformación de los límites administrativos
de fronteras internacionales propiamente dichas.
El uti possidetis consolida la situación en el momento del acceso a la independencia, por lo que en la
determinación de las fronteras estatales resultan irrelevantes, en principio, los actos de soberanía
realizados por las partes en un territorio determinado, siendo los títulos jurídicos de la época colonial
los únicos relevantes jurídicamente para tal fin. El uti possidetis es un principio conservador de
situaciones, vinculado a la descolonización, que evita reivindicaciones por parte de terceros Estados.
Califica el uti possidetis como uno de los principios jurídicos más importantes del DI.
Si entra en conflicto con situaciones de ocupación efectiva, el uti possidetis iuris debe primar al ser
un título jurídico.
1. Si la administración efectiva coincide con el titular del uti possidetis iuris la “efectividad”
simplemente es confirmativa.
2. Si el territorio está administrado por un Estado distinto del que posee el título tiene
preferencia este último (Asunto Burkina Faso [Link])
3. Si el título jurídico (uti possidetis) es oscuro o impreciso las efectividades serán un
parámetro de interpretación (Controversia fronteriza terrestre, insular y marítima, El
Salvador [Link])
4. Si las efectividades no coexisten con ningún título deben ser tenidas en cuenta.
Históricamente el derecho internacional del mar ha registrado una tensión permanente entre la
posibilidad de una apropiación estatal de los espacios marítimos y la afirmación del principio de la
libertad de los mares. Mientras que el derecho del mar clásico centraba su interés en las exigencias de
la navegación y comercio, el actual derecho del mar tiene un contenido predominantemente
económico.
Los principios y normas que constituyen el derecho del mar han ido decantándose mediante un largo
proceso de formación, una de cuyas etapas importantes fue la codificación llevada a cabo en el seno
de la CDI, que dio lugar a la adopción de 4 convenios en 1958 (Convenio sobre el mar territorial y la
zona contigua, Convenio sobre la plataforma continental, Convenio sobre el alta mar, Convenio sobre
pesca y conservación de los recursos vivos del alta mar) pero dejó sin resolver cuestiones importantes,
entre ellas la anchura del mar territorial, a lo que se unió una rápida evolución de la práctica de los
Estados para satisfacer nuevos intereses. Esto abrió in proceso de revisión, que dio como resultado la
adopción de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar.
La gran mayoría de normas son normas consuetudinarias. Convención de NNUU, CDI con su labor
ha dado lugar a la convención del derecho del mar. Convención de NNUU del Mar. Regula aspectos
técnicos.
Alta mar (**casi libertad total**) - plataforma continental (subsuelo) - zona económica exclusiva (se
van a ejercer competencias desde la perspectiva económica) (zee) (200 millas) - zona contigua (12
millas) - Mar territorial (12 millas) - Aguas interiores (lo más cercano a líneas de bases) - Tierra
firme.
Hasta el mar territorial las competencias son propias del Estado Ribereño.
Tensión permanente entre la posibilidad de una apropiación estatal de los espacios marítimos y la
afirmación del principio de la libertad de los mares. El derecho del mar clásico centraba su interés en
las exigencias de la navegación y comercio basándose fundamentalmente en la contraposición entre
mar territorial y alta mar. El actual derecho del mar tiene un contenido predominantemente
económico: explotación de los recursos vivos y minerales del mar y subsuelo.
REGULACIÓN:
Mar territorial: se cuentan 12 millas náuticas hacia el exterior desde la línea base (ya sean líneas
rectas o no)(derecho de paso inocente entrada y salida en los puertos).
200 millas náuticas (ZEE) integrando todo lo anterior. A partir de esas 200 millas se empieza a
contar como alta mar.
El concepto de aguas interiores está explícito en el art 8 CONVEMAR, que la define como las aguas
situadas en el interior de la línea de base del mar territorial. Se trata de aguas que forman parte del
medio marino, con lo que se excluyen otras aguas situadas en el territorio estatal (lagos, ríos), que se
caracterizan desde un punto de vista situacional por hallarse dentro de la línea de base del mar
territorial. Las aguas interiores son pues aquel espacio marítimo situado entre la tierra firme y el límite
interior del mar territorial. En función del dato que acaba de apuntarse, la delimitación de las aguas
interiores se hace por referencia al mar territorial, dado que el límite exterior de estas aguas coincide
con el límite interior del mar territorial, el cual se traza normalmente por el sistema de las líneas de
base rectas que unen los puntos apropiados de la costa o las islas próximas a ella.
La naturaleza jurídica de las aguas interiores está recogida en el art 2.1 CONVEMAR cuando señala
que están sometidas a soberanía del Estado ribereño. Ahora bien, esta soberanía no puede asimilarse
sin más a la que existe en el territorio estatal, ya que la naturaleza física del medio marino y las
actividades humanas que se realizan en el mismo impiden una asimilación absoluta al territorio
terrestre.
El régimen jurídico de esta zona es el de soberanía del ribereño. Por ello, el aprovechamiento de los
recursos naturales de la zona – renovables y no renovables – existentes tanto en la columna de agua
como en el lecho y el subsuelo, está reservado exclusivamente a los nacionales del ribereño, de
conformidad con la legislación interna adoptada por éste. En segundo lugar, la legislación interna del
Estado costero en materia penal, de policía o de seguridad pública es plenamente aplicable en sus aguas
interiores, incluyendo las normas sobre prevención de la contaminación. De otra parte, el régimen de
la navegación de buques extranjeros por las aguas interiores queda, en principio, sometido a la
legislación del Estado ribereño, el cual puede incluso fijar las condiciones aplicables a la admisión de
dichos buques en tales aguas, pudiendo exigir su previa autorización.
Matices
Derecho excepcional de paso inocente (*principio general con respecto al mar territorial) cuando el
trazado de líneas rectas encierre como aguas interiores aguas que anteriormente no eran tales (art.8.2
Convemar)
● Derecho español: Ley 20/1967 (pesca); Ley 10/1977, sobre el Mar territorial; Ley 27/1992 de
Puertos del Estado.
PUERTOS:
Los puertos (parajes de la costa más o menos abrigados, por disposición natural o por obras construidas
al efecto, en los cuales exista de una forma permanente y adecuada tráfico marítimo) tienen una
importancia esencial dentro de las aguas interiores, disfrutando de un régimen jurídico específico. Por
lo que respecta a la admisión de buques extranjeros en los puertos, la regla de base aparece implícita
en el art 25.2 CONVEMAR, cuando se refiere a las competencias del ribereño para determinar las
condiciones aplicables a la admisión de dichos buques. El principio de libertad de acceso proclamado
en el Laudo arbitral de 23 de agosto de 1958 en el asunto Aramco, ha sido arrumbado por una práctica
más restrictiva. En relación con los buques mercantes, las necesidades derivadas de la cooperación
pacífica internacional en materia de navegación imponen al Estado costero la admisión en sus puertos
de los buques mercantes extranjeros, siempre que cumplan con las condiciones establecidas por su
legislación interna. Por el contrario, existe un régimen especial más gravoso respecto a los buques
mercantes impulsados por energía nuclear, con previa autorización del Estado ribereño e imposición
de medidas de seguridad y también respecto a los buques dedicados a la investigación científica, a los
que la legislación española exige autorización para entrar en los puertos. También existe legislación
especial respecto de los buques tanque que transporten mercancías peligrosas o contaminantes, que
prohíbe a los petroleros de casco único la entrada en nuestros puertos.
Respecto a los buques de guerra, la regla general es el régimen de previa autorización del Estado
ribereño, solicitada por vía diplomática. El tema está regulado en nuestro derecho por la OM 25/1985,
de 23 de abril, por la que aprueban las normas para las escalas de buques de guerra extranjeros en
puertos o fondeaderos españoles y su paso por el mar territorial español en tiempo de paz; en ella se
distinguen tres tipos de escala: accidental, no oficial y oficial, requiriendo todas ellas petición de
autorización, solicitada por vía diplomática al Ministerio de Asuntos Exteriores español.
Tras la admisión de los buques extranjeros se plantea la cuestión de su estatuto en los puertos. El punto
de partida se sitúa en la sumisión a la legislación del Estado ribereño durante su navegación y estancia
por las aguas interiores. Sin embargo, la sumisión de los buques extranjeros a la legislación penal del
ribereño admite un tratamiento distinto según se trate de buques mercantes o de buques de guerra.
- Para los buques mercantes, el Estado del puerto será competente para sancionar las infracciones
penales cometidas a bordo del buque cuando tales actos sean susceptibles de alterar el orden
público o atentar contra la seguridad de ese Estado. Por el contrario, las infracciones penales
cometidas en el interior del buque que afecten exclusivamente al orden interno de éste serán
competencia del capitán. En el caso de actos cometidos por la tripulación de estos buques en
tierra, la competencia sancionadora corresponde por entero al Estado del puerto.
BAHÍAS:
Una bahía es, según la definición que ofrece el art 10.2 CONVEMAR: “toda escotadura bien
determinada, cuy penetración tierra adentro, en relación con la anchura de su boca, es tan que contiene
aguas cercadas por la costa y constituye algo más que una simple inflexión de la costa. La escotadura
no se considerará, in embargo, como bahía si su superficie no es igual o superior a la de un semicírculo
que tenga por diámetro la boca de dicha escotadura”. Esta definición se refiere a las bahías cuyas costas
pertenece a un solo Estado. La consecuencia jurídica de la existencia de una bahía radica en que las
aguas encerradas en su interior serán consideradas como aguas interiores.
La delimitación de las bahías implica la existencia de ciertos criterios que permiten el trazado de las
líneas de cierre en estos espacios. El art 10.3 CONVEMAR determina que “para los efectos de su
medición, la superficie de escotadura es la comprendida entre la línea de bajamar que sigue la costa de
la escotadura y una línea que una las líneas de bajamar de sus puntos naturales de entrada. La superficie
de las islas situadas dentro de una escotadura quedará comprendida en la superficie total de ésta, como
si formara parte de ella. Este criterio de delimitación de las bahías debe ponerse en relación con la
distancia máxima que puede alcanzar la línea de cierre. La primera situación posible es la contemplada
en el art 10.4: “si la distancia entre las líneas de bajamar de los puntos naturales de entrada de una
bahía no excede las 24 millas, se podrá trazar una línea de demarcación entre las dos franjas de la
bajamar, y las aguas que queden encerradas serán considerada como aguas interiores”. La segunda
hipótesis es la prevista en el art 10.5: “cuando la distancia entre las franjas de la bajamar de los puntos
naturales de entrada de una bahía exceda de 24 millas, se podrá trazar dentro de la bahía una línea de
base recta de 24 millas, de manera que encierre la mayor superficie posible de agua que se pueda
encerrar con una línea de esa longitud”.
Un supuesto que merece atención singular es el de la delimitación de bahías cuyas costas pertenecen
a dos o más Estados. Al respecto, es posible separar dos situaciones distintas: primera, cuando todos
los Estados ribereños tienen acceso a la entrada, como sucede en las bahías de Higuer y Gibraltar;
segunda, cuando uno de los Estados está situado en la boca de la bahía, dominando su entrada, y los
restantes ribereños quedan en el fondo del saco, supuesto del golfo de Fonseca. Dado que en ambos
tipos de bahías existen intereses comunes de carácter estratégico, de navegación y de aprovechamiento
de sus recursos naturales, las posibles técnicas de solución serán las siguientes.
En primer lugar, establecer un condominio, una comunidad de uso entre los Estados ribereños, de
manera que ejercieran competencias concurrentes sobre las aguas y sus recursos, solución subyacente
en el caso del golfo de Fonseca. En segundo lugar, llegar a una reglamentación por vía convencional
entre los Estados ribereños. Por último, aplicar una técnica similar a la prevista para la delimitación
del mar territorial, esto es, utilizar el principio de equidistancia para determinar el sector sometido a la
soberanía de cada uno de ellos.
La situación española respecto de las bahías no reguladas por el art 10 de la Convención puede
resumirse como sigue: la bahía de Higuer tiene un régimen recogido inicialmente en el acuerdo
hispano-francés de 30 de marzo de 1879, y reiterado en el convenio hispano-francés de 14 de julio de
1959, a tenor del cual las aguas de la bahía se subdividen en tres sectores: uno bajo la jurisdicción
exclusiva de España, otro bajo la jurisdicción exclusiva de Francia y el tercero son aguas comunes a
los dos países.
Por último, ha de mencionarse una excepción general a la aplicación de las anteriores reglas en relación
con las bahías y aguas históricas, que forman una categoría distinta y separada, y pertenecen
indudablemente al Estado ribereño, sea cual fuere su penetración y la anchura de su boca, cuando dicho
país ha afirmado su soberanía sobre estas aguas y circunstancias particulares, tales como su
configuración geográfica, el uso inmemorial y sobre todo las exigencias de autodefensa, justifican tal
pretensión.
Dos criterios: [Link] de punto más salientes de la bahía, que no supere las 24 millas náuticas (si
se superan las 24 millas se bajará la línea hasta que se llegue a las 24 millas); 2 Trazar por el diámetro
un semicírculo, si solo cerca aguas es una bahía (si cerca tierra firme no lo es). A partir de lo que
identificamos como bahía se contarán 12 millas para mar territorial. NO ES BAHÍA si en el
semicírculo entra parte de tierra firme.
Las soluciones son establecer un condominio, caso de España y Francia, también pueden querer regular
ese espacio a través de un tratado internacional, deciden como se quieren repartir ese espacio que es la
vía convencional; y por último establecer la regla del principio de equidistancia, los diferentes estados
determinen y establezcan una línea para separar e ir modulando y que el juez verifique que es un
resultado adecuado para ambos estados.
Equidistancia, establecer una línea media provisional, hacer un estudio y va a empezar a
desplazar las líneas o ajustarlas, verificar la inexistencia de desproporciones. CIJ Asunto relativo
a la Delimitación marítima en el Mar Negro (Rumania c. Ucrania). Sentencia de 3 de febrero de
2009
Art 16 de la CONVEMAR, aguas históricas reguladas de manera previa, lo que se establece en estas
aguas es si hubo una previa regulación se debe mantener el régimen anterior si era más beneficioso
que el régimen de la CONVEMAR. No sería de aplicación el régimen general y respetar esos derechos
adquiridos de las aguas históricas.
Se trata de los espacios de más reciente aparición en el derecho del mar, surgido en la práctica estatal
e incorporado en el texto de la CONVEMAR, pese a la fuerte oposición inicial de las principales
potencias navales. La solución tradicional, recogida en el Convenio de Ginebra, se limitaba a aceptar
que cada isla tenía su propio mar territorial. Frente a esta tesis, los Estados archipelágicos sostenían
que su unidad interna exigía el reconocimiento de un espacio propio diferente a la suma de los mares
territoriales de cada isla. Esta aspiración ha sido recogida conceptualmente en el art 46 CONVEMAR,
que define el archipiélago como “un grupo de islas, incluidas partes de islas, las aguas que las conectan
y otras características, naturales, que están tan directamente relacionadas entre sí que tales islas, aguas
y otros elementos naturales forman una entidad geográfica, económica, política intrínseca o que
históricamente ha sido considerada como tal”, mientras que un Estado archipelágico es aquel
“constituido totalmente por uno o por varios archipiélagos y que podrá incluir otras islas”.
La delimitación de las aguas archipelágicas se efectúa trazando líneas de base archipelágicas rectas,
que unen los puntos extremos de las islas, arrecifes e instalaciones artificiales para la navegación, que
sean más exteriores que el archipiélago, no pudiendo exceder normalmente la longitud de esas líneas
100 millas marinas y debiendo seguir su trazado la configuración general del archipiélago, sin
desviarse apreciablemente de la misma. A partir de la línea de base recta archipelágica comienza a
medirse el mar territorial, la ZEE y los restantes espacios marítimos.
El régimen de las aguas archipelágicas, esto es, de la masa de agua que queda encerrada por el
perímetro archipelágico, formado por las distintas líneas de base, ofrece dificultades en cuando a su
naturaleza jurídica. El principio de base es la soberanía del Estado en cuestión sobre dichas aguas,
incluyendo el espacio aéreo suprayacente, el lecho y el subsuelo, así como los recursos naturales
existentes: dicho en estos términos, las aguas archipelágicas podrían parecer asimiladas a las aguas
interiores, pero el Estado archipelágico tiene una soberanía limitada sobre las aguas situadas en el
interior de las líneas de base. Los buques extranjeros gozan del derecho de paso inocente en estas
aguas, todos los buques y aeronaves tienen un derecho de paso ininterrumpido y rápido por las rutas
marítimas y áreas archipelágicas (muy similar al derecho de paso en tránsito a través de los estrechos
internacionales), y los Estados archipelágicos deberán reconocer los derechos y actividades
tradicionales de otros Estados en las aguas archipelágicas, incluidos los cables submarinos.
El concepto del mar territorial se deduce del art 2 CONVEMAR, cuando afirma que la “soberanía de
un Estado se extiende más allá de su territorio y de sus aguas interiores, a la franja de mas adyacente
designada con el nombre de mar territorial”. De forma que el mar territorial se configura como un
espacio adyacente a las costas del Estado o a sus aguas interiores, sobre el que ejerce poderes soberanos
de acuerdo con el derecho internacional.
Una de las cuestiones que más problemas ha suscitado en la práctica internacional es la relativa a la
delimitación del mar territorial, que supone el trazado de tres límites distintos, cada uno de los cuales
plantea aspectos específicos: de un lado, el límite interior, respecto de la tierra firme o de las aguas
interiores; por otra parte, el límite exterior, para fijar dónde termina ese espacio y dónde comienzan
los siguientes espacios del ribereño del mar territorial de los Estados adyacentes; por último, el límite
lateral, que separa los mares territoriales de los Estados cuyas costas son contiguas, puede ser
considerado como una variante del anterior.
La delimitación del mar territorial puede llevarse a cabo utilizando dos criterios diferentes. La línea de
base normal es la “línea de bajamar al largo de la costa, tal como aparece marcada en las cartas a gran
escala reconocidas oficialmente por el Estado ribereño” (art 5 CONVEMAR). Este término está
recogido en nuestra legislación con el nombre de “línea de bajamar escorada”. El segundo criterio
presenta un carácter excepcional, ya que “en los lugares en que la costa tenga profundas aberturas y
escotaduras o en los que haya una franja de islas a lo largo de la costa situadas en su proximidad
inmediata, puede adaptarse como método para trazar la línea de base desde la que ha de medirse el mar
territorial el de las líneas de base rectas que unan los puntos apropiados” (art 7 CONVEMAR).
Existen ciertas situaciones especiales para la delimitación del mar territorial, relativas a las
instalaciones permanentes, a las radas utilizadas normalmente para la carga, descarga y fondeaderos
de los buques, a los arrecifes, a las elevaciones emergentes en bajamar y a la desembocadura de los
ríos.
Respecto al trazado del límite exterior del mar territorial, “está constituido por una línea cada uno de
cuyos puntos está, del punto más próximo de la línea de base, a una distancia igual a la anchura del
mar territorial” (art 4 CONVEMAR). El procedimiento técnico es relativamente simple, pues consiste
en el trazado de una serie continuada de arcos de círculo máximo, que tengan como radio la anchura
del mar territorial del Estado en cuestión, siendo la curva tangente de tales arcos la que nos ofrece el
límite exterior de este espacio marítimo.
Por último, se plantea la delimitación del mar territorial entre Estados vecinos. Con arreglo al art 15
CONVEMAR, “cuando las costas de los Estados se hallen situadas frente a frente o sean adyacentes,
ninguno de dichos Estados tendrá derecho, salvo mutuo acuerdo en contrario, a extender su mar
territorial más allá de una línea media determinada cuyos puntos sean equidistantes de los puntos más
próximos de las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial de cada uno
de esos Estados”. Éste es el principio o método de equidistancia.
En cuanto a la anchura del mar territorial, ha sido ésta una de las cuestiones más debatidas en el derecho
del mar hasta los últimos años. En el período inicial de formación del concepto no existió acuerdo
sobre si extensión, utilizándose diversos criterios, hasta que en el siglo XVIII se concretó la anchura
del mar territorial en el alcance de la bala de cañón (vinculando la soberanía del ribereño a la eficacia
de la fuerza de las armas), precisándose más tarde dicho alcance en una legua marina (tres millas). El
art 3 CONVEMAR determina que “todo Estado tiene derecho a establecer la anchura de su mar
territorial hasta un límite que no exceda de las 12 millas marinas medidas a partir de las líneas de base.
En cuando al derecho español en la materia, éste fija en 12 millas la anchura del mar territorial español,
porque éste es el límite establecido en la actualidad por la mayoría de los Estados y considerado
conforme al derecho internacional vigente”.
Criterio de equidistancia: línea media cuyos puntos sean equidistantes respecto de los puntos más
próximos de las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial. Resuelve el
tribunal internacional.
El régimen jurídico del mar territorial se traduce en un conjunto de derecho y deberes que afectan al
Estado soberano. En principio, la soberanía del Estado costero sobre su mar territorial se traduce en la
aplicación de su legislación interna sobre este espacio, además de la facultad de sancionar las
infracciones a esta legislación. Pero el componente más característico del mar territorial afecta al
régimen de navegación, respecto del cual los arts. 21 a 23 CONVEMAR precisan el contenido de la
potestad reglamentaria del Estado costero, que abarca, principalmente, los siguientes aspectos: de una
parte, la seguridad de navegación y la protección de las instalaciones adecuadas, así como de los cables
y tuberías submarinos, la conservación de los recursos vivos del mar y la sanción de las infracciones,
la prevención de la contaminación, la investigación científica y oceanográfica y la prevención de las
infracciones a los reglamentos aduaneros, fiscales, sanitarios y de inmigración; en segundo término, el
establecimiento de rutas marítimas y esquemas de separación de tráfico en el mar territorial; por último,
un régimen especial para los buques extranjeros de propulsión nuclear o que transporten sustancias
nucleares e intrínsecamente peligrosas y nocivas.
PASO INOCENTE:
Dentro del mar territorial existe un equilibrio entre los intereses particulares del ribereño en orden a su
seguridad, y los intereses generales de la comunidad internacional en relación con la navegación. De
ahí que, frente a los derechos del Estado costero, se reconozca el derecho de paso inocente a los buques
extranjeros para navegar por el mar territorial de cualquier Estado (arts. 17 y ss. CONVEMAR). La
precisión del contenido del derecho de paso inocente exige delimitar dos nociones: el paso y la
inocencia del paso.
Por lo que se refiere al primer aspecto, este derecho es aplicable exclusivamente a la navegación
marítima y no a la navegación aérea, y además se aplica a la navegación en superficie, pues se exige
que los buques submarinos naveguen en la superficie y muestren su bandera. El paso comprende “el
hecho de navegar por el mar territorial, ya sea atravesarlo sin penetrar en las aguas interiores, ya sea
para dirigirse hacia estas aguas, ya sea para dirigirse hacia alta mar viniendo de ellas. El paso
“comprende el derecho de detenerse y fondear, pero sólo en la medida en que la detención y el hecho
de fondear no constituyan más que incidentes normales de la navegación o le sean impuestos al buque
por una arribada forzosa o por un peligro extremo”. Hay que tener en cuenta que el Estado ribereño
puede suspender temporalmente el paso de buques extranjeros por determinados lugares de su mar
territorial cuando dicha suspensión sea indispensable para la protección de su seguridad, debiendo
hacerlo sin discriminación y con la publicidad oportuna.
La inocencia del paso había sido recogida de gorma genérica en el Convenio de Ginebra de 1958, en
el sentido de que “el paso es inocente mientras no sea perjudicial para la paz, el orden o la seguridad
del Estado ribereño”, siendo a éste a quien corresponde inicialmente calificar la inocencia. En cambio,
la CONVEMAR enfrenta la cuestión con mayor dosis de casuismo y concreta las actividades que
atentan contra la paz, la seguridad o el orden ribereño:
En todos aquellos supuestos en los cuales el Estado ribereño estime que el paso de buques extranjeros
por su mar territorial no es inocente, de acuerdo con los requisitos expuestos, puede tomar todas las
medidas necesarias para impedirlo. Es de destacar que, respecto a los buques de guerra extranjeros, se
permite al ribereño establecer las disposiciones que estime necesarias para regular el paso, pudiendo
exigir cuando se incumplan que el buque en cuestión abandone su mar territorial. El derecho español
establece que el paso de buques de guerra extranjeros por el mar territorial español no requiere
autorización especial, estando obligados a respetar el derecho de paso inocente.
Para ser considerado paso debe ser rápido e ininterrumpido, no puede detenerse ni fondear a no ser
que sea necesario por peligro extremo o sea un incidente normal en la navegación
Navegación: los submarinos para la inocencia del paso deben pasar por la superficie para poder hacer
uso de la inocencia del paso
Inocente, que no sea perjudicial para la paz, orden o seguridad del Estado
La CONVEMAR determina unos supuestos (Art. 19.2 CNUDM)
Sí, el Estado ribereño puede suspender el paso si considera que no es inocente justificando el porqué
de la falta de inocencia del paso.
El Estado ribereño podrá suspender temporalmente el derecho de paso inocente por determinadas:
cuando sea indispensable para la seguridad, sin discriminación, con la publicidad oportuna.
4. Los estrechos utilizados para la navegación internacional
La noción de estrecho implica tener en cuenta tres elementos relevantes: el elemento geográfico,
conforme al cual un estrecho es un paso natural en el medio marino, que constituye una contracción
de las aguas afectadas y separa dos espacios terrestres, poniendo en conexión dos áreas del mar; el
elemento funcional, según el cual se trata de una vía de comunicación que se utiliza para la navegación
internacional; por último, el elemento jurídico posee una importancia capital, y consiste en que las
aguas del estrecho forman parte del mar territorial de uno o de varios Estados.
Los arts. 34 a 45 CONVEMAR contemplan dos tipos diferentes de estrechos, a los que aplican reglas
para la navegación también diferentes en cada paso:
- Los primeros serán aquellos estrechos (estrechos secundarios) que unan una zona de alta mar
o una zona económica exclusiva y el mar territorial de un Estado extranjero, y los que están
formados por una isla de un Estado ribereño del estrecho y su territorio continental cuando al
otro lado de la isla exista un espacio abierto a la navegación. En ambos casos, el régimen de la
navegación es el derecho de paso inocente, aunque sin posibilidad de suspender su ejercicio.
La zona contigua se regula en el art 33 CONVEMAR, con arreglo al cual “1. En una zona contigua a
su mar territorial, designada con el nombre de zona contigua, el Estado ribereño podrá tomar las
medidas de fiscalización necesarias para:
2. La zona contigua no podrá extenderse más allá de 24 millas contadas desde las líneas de base a partir
de las cuales se mide la anchura del mar territorial (esto es, 12 millas desde la línea exterior del mar
territorial)”.
En cuanto a su naturaleza jurídica, no existe dificultad alguna en calificarla como alta mar, sobre la
cual los Estados ribereños poseen competencias especializadas para evitar o reprimir las infracciones
de buques extranjeros a su legislación aduanera, fiscal, de inmigración y sanitaria, cometidas en
espacios sujetos a la soberanía estatal.
Con la existencia de la zona contigua se limita la posibilidad de que el tránsito hacia la alta mar
constituya una evasión directa de la legislación interna de los Estados; en tal sentido, conviene destacar
que, ante la inobservancia de las leyes aduaneras, fiscales, de inmigración y sanitarias, el art 111.1
CONVEMAR reconoce el derecho de persecución (hot pursuit) de los buques extranjeros a partir de
la misma. En el caso de España, nuestra zona contigua es de 24 millas náuticas contadas desde las
líneas de base.
Esta categoría surge de la práctica interna de los Estados a partir de los años 70, y consiste básicamente
en la conjunción de la dualidad de categorías jurídicas en materia de recursos previamente existentes
(zona exclusiva de pesca y plataforma continental). La característica más destacada de la ZEE radica
en someter, globalmente, los recursos renovables y no renovables, existentes en la columna de agua y
en el lecho y subsuelo, a la soberanía del Estado ribereño, a los fines de su explotación, conservación
y exploración, comprendiendo asimismo las competencias necesarias en materia de investigación
científica del medio y de prevención de la contaminación.
Según el art 57, la anchura de la ZEE no excederá de 200 millas marinas contadas desde las líneas de
base a partir de la cuales se mide la anchura del mar territorial. Como quiera que las primeras 12 millas
constituyen normalmente el mar territorial de los Estados, la ZEE comprende, en sentido estricto, las
188 millas restantes.
Las competencias de los Estados en su ZEE comprenden derechos de soberanía para los fines de
exploración y explotación, conservación y ordenación de los recursos naturales, tanto vivos como no
vivos, del lecho y el subsuelo del mar y de las aguas suprayacentes, y con respecto a otras actividades
con miras a la exploración y explotación económicas de la zona, tal como la producción de energía
derivada del agua, de las corrientes y de los vientos. El estado ribereño tiene además jurisdicción para
el establecimiento y utilización de islas artificiales e instalaciones de explotación, para la investigación
científica en la zona y para la preservación del medio marino. En las islas artificiales e instalaciones
empleadas en relación con los recursos naturales, el Estado ribereño tiene derecho a establecer zonas
de seguridad de 500 metros.
Por lo que se refiere a los recursos vivos, corresponde al Estado ribereño determinar la captura
permisible, de forma que logre el máximo rendimiento sostenible, para lo cual promoverá el objetivo
de la utilización óptima de los mismos. Se reconoce a los ribereños los correspondientes poderes de
sanción.
Los Estados tienen también ciertos deberes frente a los demás países en el interior de su ZEE. La
primera obligación general se deriva de la propia naturaleza jurídica de este espacio y comprende el
respeto a las libertades de navegación, sobrevuelo y tendido de cables y tuberías submarinas que tiene
todo Estado en la ZEE de los demás, así como otros usos del mar reconocidos internacionalmente que
están relacionados con dichas libertades. La segunda obligación es asimismo de carácter general,
vinculada a la cooperación internacional en el mantenimiento del medio y de sus especies. Por último,
existe una importante obligación en relación con la cual, cuando el Estado ribereño no tenga capacidad
para explotar toda la captura permisible de recursos pesqueros, fijada por él mismo, dará acceso a otros
Estados sin litoral y los que tengan características geográficas especiales.
La materia de delimitación de la ZEE entre Estados la regla de base es idéntica a la prevista respecto
a la plataforma continental. Se determina que la delimitación de la ZEE entre estados con costas
adyacentes o situadas frente a frente se efectuará con acuerdo entre ellos sobre la base del derecho
internacional.
En derecho español se define la ZEE española como aquel espacio que se extiende desde el límite
exterior del mar territorial español hasta la distancia de 200 millas náuticas, contadas a partir de las
líneas de base desde las que se mide la anchura de aquél, y en el cual el Estado español tiene derechos
soberanos a los efectos de la exploración y explotación de los recursos naturales del lecho y del
subsuelo marinos y de las aguas suprayacentes.
El ejercicio de la pesca por parte de los buques de un Estado en la zona de otro distinto reposa en el
consentimiento de este último.
a) El lecho del mar y el subsuelo de las zonas submarinas adyacentes a las costas, pero situadas
fuera de la zona del mar territorial, hasta una profundidad de 200 metros, o más allá de este
límite, hasta donde la profundidad de las aguas subyacentes permita la exploración de los
recursos naturales de dichas zonas;
b) El lecho del mar y el subsuelo de las regiones submarinas análogas, adyacentes a las costas de
las islas.
Conforme a esta definición, el límite interior de la plataforma continental coincide con el límite exterior
del mar territorial, en tanto que el límite exterior de la plataforma continental de establecería con el
criterio batimétrico de la profundidad de 200 metros o, más normalmente, con el criterio funcional de
la explotabilidad.
Como ocurriera en Ginebra en 1958, la referencia a límites exteriores objetivos (200 metros de
profundidad en aquel caso, 200 millas de extensión para la CONVEMAR) presenta un valor secundario
para ciertos países dotados de extensas plataformas geológicas, pues el criterio operativo va a ser “el
borde exterior del margen continental”. Se prevén ciertas hipótesis en las cuales el borde exterior del
margen continental puede quedar fijado en “350 millas marinas contadas desde las líneas de base” o a
“100 millas marinas contadas desde la isóbata de 2.500 metros”. La consecuencia jurídica de este
conjunto de reglas es dar satisfacción a los Estados con plataformas continentales muy extensas que,
de esta manera, ven ampliada su soberanía sobre este espacio más allá de las 200 millas que comprende
su ZEE. En el art 82 CONVEMAR se contempla que el Estado ribereño efectuará pagos o
contribuciones para su distribución por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y Oceánicos
entre los Estados parte en la CONVEMAR “respecto de la explotación de los recursos no vivos de la
plataforma continental más allá de las 200 millas marinas contadas a partir de las líneas de base desde
las cuales se mide la anchura del mar territorial”.
Una cuestión de importancia esencial es la de delimitación de la plataforma continental entre dos o
más Estados. El punto de partida de la regulación del problema viene dado por el Convenio de Ginebra,
que distingue dos supuestos: que la plataforma continental sea adyacente al territorio de los Estados
cuyas costas están situadas frente a frente, o bien que se trate de Estados limítrofes. En ambos casos,
la delimitación de efectuará por acuerdo entre ellos.
A falta de acuerdo y salvo que las circunstancias especiales justifiquen otra delimitación, ésta se
determinará por la línea media cuyos puntos sean todos equidistantes de los puntos más próximos de
las líneas de base desde donde se mide la extensión del mar territorial de cada Estado. Por tanto, la
delimitación de la plataforma debe ser objeto de acuerdo entre los Estados interesados y este acuerdo
debe ser llevado a cabo con arreglo a principios de equidad. Ahora bien, la equidistancia sólo es
equitativa cuando se trata de costas regulares y uniformes, pero produce resultados gravemente
distorsionados cuando se trata de otro tipo de costas. La menor deformación de una costa queda
ampliada automáticamente por la línea de equidistancia en sus consecuencias respecto a la delimitación
de la plataforma continental.
Así sucede en el caso de costas cóncavas o convexas, en las cuales la aplicación del método de
equidistancia conduce a resultados tanto menos razonables a medida que aumente la deformación y la
zona a delimitar queda más alejada de la costa. Una exageración de tal importancia respecto a las
consecuencias de un accidente natural debe ser reparada, o compensada en la medida de lo posible
porque ella es en sí creadora de la desigualdad. Las partes están obligadas a negociar de tal forma que
la negociación tenga sentido con vistas a llegar a un acuerdo, y no a cumplir un trámite formal para
aplicar un método de delimitación determinado. La equidistancia es uno de ellos y puede ser aplicado,
pero únicamente cuando los resultados sean equitativos.
Cada litigio relativo a la plataforma continental debe ser examinado y resuelto en función de sus
circunstancias específicas, así pues, no tiene sentido intentar una construcción abstracta en relación
con la aplicación de los principios y reglas relativos a la plataforma continental. La delimitación debe
realizarse mediante la aplicación de criterios equitativos y la utilización de métodos prácticos que sean
capaces de garantizar un resultado equitativo, teniendo en cuenta la configuración geográfica de la
región y otras circunstancias pertinentes.
Las competencias de los Estados ribereños sobre su plataforma continental pueden clasificarse en
competencias soberanas limitadas funcionalmente, ya que como señala el art 77 CONVEMAR el
“Estado ribereño ejerce derechos de soberanía sobre la plataforma continental a los efectos de su
explotación y la explotación de sus recursos naturales”. Estos derechos soberanos son exclusivos, de
consentimiento del ribereño, aunque éste no explote su plataforma. Las competencias generales se
concretan en el derecho a construir, autorizar y reglamentar la construcción, operación y utilización de
islas artificiales, instalaciones y estructuras en la plataforma continental necesarias para explotarla y
para explotar sus recursos naturales, así como establecer zonas de seguridad alrededor de ellas. Tales
zonas de seguridad podrán comprender un radio máximo de 500 metros alrededor de las instalaciones.
Por otra parte, la afirmación de que la soberanía del ribereño es funcional para el aprovechamiento de
los recursos naturales, entraña la necesidad de precisar cuáles sean éstos. Conforme al art 77.4
CONVEMAR, se trata de “los recursos minerales y otros recursos no vivos pertenecientes a especies
sedentarias, es decir, aquellos que en el período de explotación están inmóviles en el lecho del mar o
en su subsuelo o sólo pueden moverse en constante contacto físico con el lecho o subsuelo”.
Asimismo, de la soberanía estatal sobre la plataforma de derivan ciertas obligaciones respecto a los
demás Estados. Tales obligaciones se derivan en general del dato jurídico siguiente: esta categoría
afecta exclusivamente al lecho y subsuelo marinos y no al régimen jurídico de las aguas suprayacentes.
Ello explica la libertad de navegación y de sobrevuelo sobre la plataforma, la libertad de colocar cables
y tuberías submarinas, la libertad de pesca y la libertad de investigación científica, cuando los
resultados vayan a hacerse públicos, libertades para los demás Estados que suponen la obligación de
los ribereños de respetarlas. De otra parte, los Estados soberanos de plataformas están obligados a
tomar las medidas de seguridad necesarias para que sus instalaciones y dispositivos no pongan en
peligro la integridad del medio ni la seguridad de la navegación internacional.
Recursos naturales:
-Recursos minerales
- Otros recursos no vivos del lecho y subsuelo del mar
- Organismos vivos de especies sedentarias (inmóviles o siempre en contacto)
Competencias generales:
Derecho a construir, autorizar y regular la construcción y utilización de islas artificiales e instalaciones
para su explotación.
Derecho a establecer zonas de seguridad alrededor de ellas (500 millas máx.) y a adoptar en estas zonas
medidas necesarias para proteger dichas instalaciones y dispositivos.
Obligaciones frente a terceros Estados (derivan del hecho de que esta categoría afecta exclusivamente
al lecho y al subsuelo marinos, y no al régimen jurídico de las aguas suprayacentes)
- Respetar la libertad de navegación y de sobrevuelo sobre la PC
- Respetar
8. La alta mar
Este espacio se define negativamente por la ausencia de poderes estatales. Para el Convenio de Ginebra
es la parte del mar no perteneciente al mar territorial ni a las aguas interiores de un Estado. Para la
CONVEMAR, la alta mar está formada por todas las partes del mar no incluidas en la ZEE, en el mar
territorial o en las aguas interiores de un Estado, o en las aguas archipelágicas de un Estado
archipelágico.
Dada su no afectación a ningún Estado, el alta mar está abierta a un sistema de libertades, disfrutando
de su ejercicio todos los Estados, sean ribereños o sin litoral. Las libertades están expuestas en el art.87
- Libertad de navegación: tiene alcance general, ya que todos los Estados, con litoral o sin él,
tienen el derecho de que naveguen en alta mar los buques que enarbolen su bandera. La bandera
constituye el vínculo jurídico que una un buque a un Estado determinado, precisando la
jurisdicción nacional a la que dicho buque permanece sometido durante su navegación por el
alta mar, y a este fin cada Estado establecerá los requisitos necesarios para conceder su
nacionalidad a los buques. Para evitar los llamados pabellones de complacencia, esto es, la
atribución puramente formal de nacionalidad, pero sin conexión real alguna con el Estado cuyo
pabellón ostentan, con los problemas que se derivan de estas situaciones, la CONVEMAR
exige que exista una relación auténtica entre el Estado y el buque: en particular, el Estado ha
de ejercer de manera efectiva su jurisdicción y control en cuestiones administrativas, técnicas
y sociales sobre los buques que enarbolan su pabellón.
- Libertad de pesca
- Libertad de colocar cables y tuberías submarinos
- Libertad de sobrevuelo
- Libertad de investigación científica
- Libertad de construir islas artificiales y otras instalaciones autorizadas por el derecho
internacional
Art. 90 CNUDM
La trata de esclavos supone una actividad repugnada por la sociedad internacional, no sólo por violar
derechos fundamentales de la persona humana, sino también por estar expresamente prohibida. El art
99 CONVEMAR sostiene que “todo Estado está obligado a tomar medidas eficaces para impedir y
castigar el transporte de esclavos en buques autorizados para enarbolar su bandera y para impedir que
con este propósito se use ilegalmente su bandera. Todo esclavo que se refugie en un buque sea cual
sea su bandera, quedará libre ipso facto.
Por lo que respecta a la piratería, está definida en el art 101 CONVEMAR como:
a) Todo acto ilegal de violencia, de detención o depredación cometido con un propósito personal
por la tripulación o por los pasajeros de un buque privado o de una aeronave privada, y dirigido:
i) contra un buque o una aeronave en alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos;
ii) contra un buque o una aeronave, personas o bienes que se encuentren en un lugar no
sometido a la jurisdicción de ningún Estado;
b) Todo acto de participación voluntaria en la utilización de un buque o de una aeronave cuando el que
lo realice tenga conocimientos que den a dicho buque o aeronave el carácter de pirata;
c) Todo acto que tenga por objeto incitar a los actos anteriores o facilitarlos intencionalmente.
La consecuencia jurídica más importante de los actos de piratería radica en que los buques que han
incurrido en ellos quedan al margen de la jurisdicción exclusiva del Estado cuyo pabellón enarbolan y
pueden ser apresados por cualquier Estado en alta mar. En este caso, corresponde a las autoridades
judiciales del Estado que haya realizado la presa la determinación de las penas que vayan a imponerse
a los piratas, así como las medidas a tomar respecto a los bienes a bordo del buque o aeronave, y
respecto a estos últimos.
Para asegurar la actuación eficaz en estas materias, además de las medidas ya señaladas, el derecho
del mar contempla un derecho que supone también una excepción al principio general de no
interferencia de buques extranjeros en alta mar. Se trata del derecho de reconocimiento o derecho de
visita consagrado en el art 101 CONVEMAR, según el cual si un buque de guerra encuentra en alta
mar un buque extranjero y hay motivo fundado para sospechar que el buque se dedica a la piratería, o
a la trata de esclavos o se utiliza para efectuar transmisiones o autorizadas, no tiene nacionalidad o
tiene en realidad la misma nacionalidad que el buque de guerra, aunque enarbole un pabellón extranjero
o se niegue a izar su pabellón, podrá proceder a verificar el derecho del buque se enarbolar su pabellón.
Para ello podrá enviar una lancha, al mando de un oficial, al buque sospechoso. Si aún después de
examinar los documentos persisten las sospechas, podrá proseguir el examen a bordo del buque, que
deberá llevarse a efecto con todas las consideraciones posibles.
Por otra parte, con el fin de posibilitar la defensa del Estado ribereño frente a las infracciones y delitos
cometidos a su soberanía o jurisdicción, el derecho consuetudinario ha consagrado el derecho de
persecución. Conforme al art 111 CONVEMAR, la persecución de un buque extranjero sólo puede
comenzar si existen motivos fundados para creer que ha cometido una infracción de las leyes o
reglamentos del ribereño en cualquiera de los espacios marítimos bajo su jurisdicción y por tanto
mientras el buque extranjero, o una de sus lanchas, se encuentra en las aguas interiores, en el mar
territorial, en la zona contigua y en las aguas archipelágicas, o también en la ZEE o la plataforma
continental respecto de la violación de las leyes y reglamentos del ribereño aplicables a esos espacios.
La persecución debe ser continua y sin interrupción para la subsistencia del derecho. Ésta cesará en el
momento en que el buque perseguido entre en el mar territorial del país al que pertenece o en el de un
tercer Estado. El uso de este derecho se reserva a los buques de guerra o aeronaves militares del Estado
ribereño cuya legislación ha resultado infringida, así como por los buques y aeronaves de carácter
público que están especialmente autorizadas para estos menesteres. El creciente interés de los Estados
para evitar los riesgos de contaminación del medio marino en general, y de sus costas en particular, ha
inducido a algunos países a acordar la posibilidad de actuación en alta mar contra los buques que
supongan un peligro de contaminación.
En el art. 102 se añade a esta definición que también se considera piratería los actos realzados por los
buques de guerra y por los buques y aeronaves del Estado cuya tripulación se haya amotinado y
apoderado del buque o de la aeronave. Represión tráfico estupefacientes (Art. 108 CNUDM)
- Se podrá verificar la situación enviando lancha con oficial al mando que podrá examinar la
documentación del buque y comprobaciones oportunas
- Si las sospechas son fundadas se podrá realizar el apresamiento. En el caso de que no, el
buque investigado tendrá derecho a ser indemnizado.
Alta Mar. Excepción a favor del estado ribereño Derecho de Persecución en alta mar
Persepectiva histórica: Es tardía, era una competencia doméstica. Algunos protegidos desde el
XIX/XX. Es tras la II Guerra Mundial cuando surge un verdadero reconocimiento internacional de los
derechos humanos, a partir de la Carta de las NNUU.
Para la eficacia de esta proclamación fue necesario emprender dos acciones decisivas: en primer lugar,
excluir de la reserva a favor de la “competencia doméstica” de los Estados las acciones que entrañan
vulneraciones graves de estos derechos y libertades fundamentales, por considerar que constituían una
amenaza para la paz y la seguridad internacional. En segundo lugar, fue preciso llevar a cabo una
acción a favor de su reconocimiento y protección, a través de la adopción de declaraciones y convenios
internacionales, lo que se plasmó inicialmente en la proclamación de la Declaración Universal de 10
de diciembre de 1948 y, más tarde, ha sido continuada con la adopción de los Pactos internacionales d
16 de diciembre de 1966, sobre derechos civiles y políticos y sobre derechos económicos, sociales y
culturales, respectivamente. La construcción del derecho internacional de los derechos humanos no es
sólo obra de determinadas OOII de ámbito universal, sino que también han sido incluidas en tratados
internacionales o en actos institucionales adoptados en el ámbito de OOII regionales.
Algunos principios y normas del derecho internacional de los derechos humanos han pasado a formar
parte del derecho consuetudinario y, por tanto, hoy poseen un alcance general, como es el caso de las
normas que prohíben el genocidio, la esclavitud y el apartheid, la tortura, el asesinato o la desaparición
generalizada de los componentes de un grupo político. Este dato evidencia, por sí solo, el carácter
evolutivo de las normas internacionales en esta materia. Por otra parte, han surgido los llamados
derechos de la “tercera generación”, de naturaleza colectiva, entre los que se incluyen, por ejemplo, el
derecho a la protección de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona o el derecho
a desarrollo.
Ahora bien, esta evolución suscita una cuestión importante: la indivisibilidad y la interdependencia de
los derechos humanos. Lo que implica que la efectividad de un determinado derecho de halla
condicionada, en buena medida, por el progreso alcanzado en los restantes. De manera que es necesaria
una apreciación global para poder impulsar su respeto, ya que es insuficiente, por ejemplo, potenciar
los derechos individuales civiles y políticos si al mismo tiempo no se logra hacer efectivos otros
derechos de carácter colectivo (como el derecho a la educación o a la salud). En todo caso, la intensidad
de la evolución ha permitido crear un amplio cuerpo normativo de protección internacional de los
derechos humanos que inspira e incide en los ordenamientos estatales, invirtiendo en buena medida la
corriente histórica inicial.
Art 10.2 CE
1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de
la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y
de la paz social.
2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución
reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los
tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.
(La Carta es una resolución no un tratado). Declaración Universal de los Derechos Humanos:
No es un tratado es una resolución de la Asamblea, por tanto, es soft law. No implica
obligaciones jurídicas para los Estados.
Medidas que no implicaran el uso de la fuerza, evitar las violaciones masivas de derechos humanos y
graves entonces se puede autorizar la fuerza para poner fin a esta situación ya que si no es así
vulneraría el principio de no injerencia en asuntos internos.
En esencia, los Pactos recogen el catálogo de derechos y libertades establecido por la Declaración
Universal de 1948 como elemento básico. Pero cabe observar, en primer lugar, que, si bien ciertos
derechos reconocidos en la Declaración no son incluidos en los Pactos, en cambio la mayor parte de
los derechos definidos en 1948 han sido precisados y concretados y, en algunos casos, se ha ampliado
su alcance. En segundo lugar, en ambos Pactos se establece la obligación del Estado parte de respetar
y garantizar a todos los individuos que se encuentren en su territorio tales derechos, abriéndoles las
oportunas vías de recurso contra su violación, así como el deber de asegurar el derecho igual de
hombres y mujeres a gozar de los derechos contenidos en los Pactos. Por último, se reconoce a los
Estados la posibilidad de limitar el ejercicio de los derechos humanos en el caso de un peligro público
excepcional que amenace la existencia de la nación, siempre que esta declaración de excepción se
proclame oficialmente y sea comunicada a los Estados parte en el convenio. Con la importante reserva
de que determinados derechos y libertades no pueden ser restringidos o limitados en ningún caso.
El efectivo respeto por los Estados de los derechos reconocidos requiere el establecimiento de unas
instancias internacionales de control. En los Pactos internacionales de 1966 son dos los órganos de
control. De un lado, el Comité de Derechos Humanos, establecido por el Pacto Internacional de
Derecho Civiles y Políticos, a quien corresponde intervenir en relación con este último texto, así como
respecto a sus protocolos facultativos. De otro, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, creado para vigilar la aplicación del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Ambos órganos poseen un cierto carácter independiente en cuanto a su composición, pues en los dos
casos están formados por dieciocho miembros elegidos por un período de cuatro años entre personas
de reconocida competencia en materia de derechos humanos, que actúan a título personal y no como
representantes de los gobiernos.
Las técnicas empleadas para el control del cumplimiento de los Pactos internacionales son las
siguientes:
a) El control a partir de los informes que han de presentar periódicamente los Estados parte sobre los
progresos y dificultades en la aplicación de estos instrumentos en sus respectivos ámbitos internos.
b) El control a través de la denuncia de un Estado del incumplimiento de sus obligaciones por parte
de otro Estado. Los Comités están facultados para conocer esta denuncia y, tras determinar si se han
agotado los recursos internos del Estado denunciado, pondrá sus buenos oficios a disposición de los
Estados interesados, a fin de llegar a una solución amistosa; emitiendo ulteriormente un informe sobre
los resultados alcanzados. En el caso del PIDCP, el procedimiento puede prolongarse, pues si el Comité
no consigue conciliar a los Estados interesados, puede designar con el consentimiento previo de éstos
una Comisión especial de conciliación, compuesta de cinco personas independientes, que someterá al
presidente del Comité un informe con sus observaciones para la consecución de una solución amistosa
del asunto. Al término del procedimiento, los Estados dispondrán de un plazo de tres meses para
comunicar al presidente del Comité si aceptan o no los términos del informe de la Comisión.
c) El control basado en la queja de los particulares. Por él se faculta a los respectivos Comités para
recibir y considerar comunicaciones de individuos cuyos derechos han sido violados por el Estado
parte en el Protocolo en cuya jurisdicción se encuentra la víctima. Aunque las quejas no serán
admisibles si no cumplen con ciertos requisitos: que se presenten en debida forma por las víctimas o
sus representantes, no pudiendo ser anónimas; que del caso no conozca otra instancia internacional y
que no constituyan un abuso de derecho o sean incompatibles con las disposiciones de los Pactos. Tras
conocer la queja, las facultades atribuidas a estos órganos son reducidas, al limitarse a solicitar y recibir
los informes escritos de la persona afectada y del Estado denunciado y a presentar a ambos sus propias
observaciones, también por escrito. Si el Estado interesado no acepta las observaciones de los
correspondientes Comités, no cabe una ulterior acción internacional, de forma que la eficacia de esta
técnica de control radica, en última instancia en la publicidad de estos informes.
Solo ha habido un caso en el que se ha tenido en cuenta el dictamen del órgano de control. Tienen
fuerza vinculante o no los dictámenes del órganos de control
PIDCP: protocolo facultativo, creación del Comité de DH (no está formado por jueces, sino por
expertos), como órgano de supervisión del cumplimiento del Pacto. Protocolo Facultativo sobre
aboliciń de la pena de muerte (1989)(hay muchos países que no lo han ratificado).
PIDESC: protocolo facultativo por el que se amplían los mecanismos de control de PIDESC (2008).
Se parte de un instrumento general que es soft law (declaración universal de DH) pero que ha
inspirado diversas constituciones.
STS 2747/2018 de 17 de julio -> no puede dudarse que tendrán carácter vinculante/obligatorio para
el estado parte que reconoció la Convención y El Protocolo pues el art.24 Convención dispone que
los estados partes se comprometen a adoptar todas las medidas necesarias en el ámbito nacional para
conseguir la plen realización de los derechos reconocidos en la presente convención.
STS 401/2020 de 12 de febrero no se pueden equiparar sentencias del TEDH con las recomendaciones
o dictámenes de los distintos Comités de las variadas OOII que se pronuncian sobre el cumplimiento
de las obligaciones asumidas por España en materia de DH puesto que según este tribunal “la ley
española sólo atribuye a las sentencias del TEDH y en determinadas condiciones, la condición de
título habilitante para un recurso de revisión con una resolución judicial firme. Se deben de tener en
cuenta esos dictámenes, pero no son obligatorios.
En Europa coexisten tres sistemas de protección de los derechos humanos, que operan en ámbitos
geográficos distintos: el del Consejo de Europa, de la Unión Europea, y con un alcance más limitado,
en de la OSCE. De todos ellos, el sistema del Consejo de Europa posee un carácter preeminente por
varias razones. En primer lugar, porque su carta constitutiva afirma que el respeto de los derechos
humanos constituye un principio básico del patrimonio común que define la “identidad europea”. Se
establece como condición para el ingreso de un Estado miembro de esta organización internacional
que el solicitante garantice el disfrute de los derechos humanos y de las libertades fundamentales a
cualquier persona bajo su jurisdicción.
A) La protección en el ámbito del Consejo de Europa: el Convenio Europeo para la protección de los
derechos humanos y las libertades fundamentales, de 4 de noviembre de 1950
Los textos básicos del sistema de protección de los derechos humanos en el ámbito del Consejo de
Europa son el citado Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 y los Protocolos adoptados
posteriormente, cuya interpretación y aplicación de confía al TEDH.
El Consejo de Europa ha adoptado otros convenios relevantes en el ámbito de los derechos individuales
de la persona humana, entre los que se encuentran el Convenio europeo de extradición, el Convenio
europeo para la prevención del terrorismo, el Convenio europeo para la prevención de la tortura y de
las penas o tratos inhumanos o degradantes, el Convenio-marco para la protección de las minorías
nacionales y el Convenio europeo para la protección de los derechos humanos y de la dignidad del ser
humano respecto a las aplicaciones de la biología y de la medicina.
En cuanto al ámbito de aplicación del Convenio de Roma de 1950, los Estados parte reconocen los
derechosy libertades definidos en su Título I a toda persona dependiente de su jurisdicción, ya sea
nacional o extranjero.
En relación con las reservas al Convenio europeo, su artículo 57 permite que los Estados las formulen
a una disposición particular, en la medida en que su legislación interna no sea conforme con dicha
disposición. Ha de tenerse en cuenta que el Tribunal puede declarar su invalidez si han sido alegadas
en un caso sometido a su conocimiento.
a) Derechos que, por la configuración legal de su protección, sólo podrán ser vulnerados si la ley
interna ha sido infringida o no respeta el contenido esencial del derecho.
b) Derechos y libertades que pueden ser restringidos en su ejercicio si la injerencia está prevista por
la ley y, además, constituye una medida justificada por razones de protección del orden público, de
prevención del delito o de la seguridad pública y de la moral en una sociedad democrática.
c) Por último, aunque un Estado parte puede derogar el cumplimiento de las obligaciones contraídas
en el Convenio en caso de guerra o de otro peligro público que amenace la vida de la nación, sólo se
permite en la estricta medida en que la situación lo exija. Y, además, dejando siempre a salvo la
protección de ciertos derechos como el derecho a la vida, de forma que sólo los incluidos en este tercer
grupo gozan de una protección absoluta, aun en supuestos de crisis internas o internacionales.
Debe ser obligado cumplimiento por parte de España. Derechos de naturaleza indiv Pueden señalarse
3 notas fundamentales de este Convenio
La garantía de respeto de los derechos y libertades reconocidos tanto en los artículos 2 a 16 del
Convenio como en sus Protocolos se confía ahora exclusivamente al TEDH, constituido por un número
de jueces igual al de los Estados parte en el Convenio.
Se trata pues de un sistema de protección de los derechos humanos de carácter jurisdiccional, en el que
el TEDH examina tanto demandas interestatales, en las que un Estado parte denuncia el
incumplimiento de lo dispuesto en el Convenio o en sus Protocolos por otro Estado parte, como
demandas individuales, que pueden presentar por sí solas las personas físicas, las organizaciones no
gubernamentales o grupos de particulares que se consideren víctimas de una violación por un Estado
parte de los derechos que el Convenio y sus Protocolos reconocen. La riqueza de este cause
procedimental explica la situación dramática en cuanto a carga de trabajo que experimenta hoy día el
Tribunal.
En cuanto al funcionamiento y organización del TEDH, éste actúa a través de un Juez único, en
Comités de tres juece, en Salas de siete jueces o, eventualmente, en una Gran Sala de diecisiete jueces.
El Pleno del Tribunal carece de funciones jurisdiccionales, limitándose al desarrollo de tareas
administrativas tales como la adopción del Reglamento interno, la designación del secretario y de los
presidentes del Tribunal y de las Salas, su composición, etc.
Los Jueces únicos resuelven con carácter definitivo, aunque su función se limita a desestimar por
medio de Decisiones las demandas individuales manifiestamente inadmisibles o decretar su archivo.
En otro cas, la demanda ha de ser transmitida a un Comité o a una Sala para proceder a un examen
complementario. No pueden conocer las demandas dirigidas contra el Estado a título del cual han sido
designados.
El Comité de tres jueces tiene asignada una doble competencia. De un lado, por unanimidad y con
carácter definitivo puede decidir desestimar una demanda individual manifiestamente inadmisible. De
otro, puede dictar una Sentencia en la que, al mismo tiempo, se declara la admisibilidad y se resuelve
sobre el fondo, siempre que la cuestión subyacente al caso, relativa a la interpretación o la aplicación
del Convenio o de sus Protocolos, ya haya dado lugar a una jurisprudencia bien establecida del
Tribunal. Los asuntos completados así son en esencia los reiteradamente planteados al Tribunal, como
los relativos a la vulneración del “plazo razonable” o aquellos respecto de los cuales haya sido dictada
con anterioridad una Sentencia por el TEDH que haya establecido la existencia de un problema
estructural, asociado con disfunciones derivadas de la legislación o de la práctica administrativa del
Estado encausado, en relación con el cual el Tribunal no ha dudado incluso en precisar las medidas a
adoptar, desbordando la naturaleza eminentemente declarativa de sus decisiones. De no existir acuerdo
en el seno del Comité, el asunto debe ser referido a una Sala. Si el juez elegido por el Estado parte en
el asunto no es miembro del Comité, éste puede invitarle a incorporarse en ualquier fase del
procedimiento, en lugar de uno de sus miembros, teniendo en cuenta todos los factores pertinentes del
caso.
Las Salas de siete jueces son el elemento central de la estructura del TEDH. Resuelven sobre la
admisibilidad y sobre el fondo, en los casos no resueltos por los Jueces únicos o por los Comités.
Tienen la competencia exclusiva para conocer de las demandas interestatales, tanto para decidir sobre
su admisibilidad como ara dictar Sentencia respecto del fondo del asunto, debiendo de ordinario
abordar separadamente unas y otras. En su composición figura siempre el Juez del Estado contra el
que se dirige el asunto. En caso de ausencia de este juez, o cuando no puede participar en el caso, el
presidente del TEDH procederá a la designación de un Juez ad hoc entre los propuestos por el Estado.
La Gran Sala sólo actúa en dos supuestos. En primer lugar, si una Sala, antes de dictar Sentencia, se
inhibe en su favor, por suscitarse una “cuestión grave” relativa a la interpretación del Convenio o de
sus Protocolos, o porque la solución dada a una cuestión pudiera ser contradictoria con una Sentencia
anterior. En segundo lugar, puede también intervenir si tras dictarse Sentencia por la Sala una de las
partes solicita que sea remitida a la Gran Sala. La Gran Sala puede emitir opiniones consultivas a
solicitud del Comité de ministros, acerca de cuestiones jurídicas relativas a la interpretación del
Convenio y de sus Protocolos, aunque se trata de una capacidad muy restringida, pues no puede incidir
en cuestiones que guarden relación con el contenido o la extensión de los derechos y libertades
definidos en el Convenio o en los Protocolos.
En cuanto al procedimiento, cabe distinguir tres fases, aunque también cabe reunir en una sola
Sentencia la decisión sobre admisibilidad y sobre el fondo.
c) En lo que respecta a la fase de ejecución, los Estados tienen la obligación de acatar las Sentencias
definitivas del Tribunal en los asuntos en los que sean parte. Aunque las Sentencias son transmitidas
al Comité de ministros, quien velará por su ejecución, la ejecución en cuanto tal corresponde al Estado
parte condenado, de acuerdo con los procedimientos previstos en su legislación interna, lo que llevará
de ordinario a la revisión del acto o la legislación causante de la vulneración, para evitar que se
reproduzcan los recursos. Si el derecho interno sólo permite de forma imperfecta reparar las
consecuencias de la medida causante de la vulneración, la decisión del Tribunal fijará una
indemnización adecuada a la parte lesionada.
Fases:
[Link]
2. Examen contradictorio, fase escrita y otra oral
3. Sentencia, puede condenar o no condenar al Estado
[Link]ón, se ejecuta
Artículo 5 bis. Ley Orgánica 7/2015, de 21 de julio, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985,
de 1 de julio del Poder Judicial
“Se podrá interponer recurso de revisión ante el Tribunal Supremo contra una resolución judicial
firme, con arreglo a las normas procesales de cada orden jurisdiccional cuando el Tribunal Europeo
de Derechos Humanos haya declarado que dicha resolución ha sido dictada en violación de alguno
de los derechos reconocidos en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y
Libertades Fundamentales y sus Protocolos, siempre que la violación por su naturaleza y gravedad
entrañe efectos que persistan y no pueda cesar de ningún otro modo que no sea mediante esta revisión”
Los derechos fundamentales forman parte de los principios generales del derecho, cuyo respeto
garantiza el Tribunal de Justicia, al ser comunes a las tradiciones constitucionales de los Estados
miembros. La salvaguardia de estos derechos debe ser asegurada en el marco de la estructura y los
objetivos de la Comunidad.
Unión se adherirá al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las
Libertades fundamentales. Esta adhesión no modificará las competencias de la Unión que se definen
en los Tratados”.
Por otra parte, el artículo 7 TJUE establece unos mecanismos sui generis a través de los cuales se
puede controlar el respeto por los Estados miembros de los derechos y libertades fundamentales,
garantizados en los textos precedentes. De un lado, el artículo 7 TJUE establece un procedimiento de
carácter preventivo, según el cual se confiere la posibilidad de que el Consejo, por iniciativa motivada
de un tercio de los Estados miembros, del Parlamento europeo o a propuesta de la Comisión (previa
autorización del Parlamento), pueda constatar el riesgo claro de violación grave de los valores
enunciados en el artículo 2 TJUE. Por su parte, el artículo 7.2 TJUE establece un procedimiento de
carácter represivo con arreglo al cual el Consejo puede adoptar, por unanimidad, una decisión
constatando la existencia de una violación grave y persistente de dichos valores, atribuible a un Estado
miembro, pudiendo acordar que se suspendan determinados derechos derivados de la aplicación de los
Tratados al Estado miembro de que se trate, incluidos los derechos de voto en el Consejo, así como
modificar o derogar ulteriormente las medidas adoptadas.
El Reglamento 168/2007 del Consejo ha creado una Agencia de los Derechos Fundamentales de la
Unión Europea, a la que se asignan tareas vinculadas con el asesoramiento a las instituciones, órganos,
organismos y agencias competentes de la UE, en materia de derechos fundamentales con el fin de
ayudarles a respetarlos plenamente cuando adopten medidas o establezcan líneas de actuación en sus
esferas de competencia respectivas.
La solidez de los compromisos de la Unión en relación con el respeto de los derechos humanos se
refrenda con la disposición contenida en el artículo 6.3 TJUE, que recoge las afirmaciones más
significativas del acervo jurisprudencial de la UE, al afirmar que los derechos fundamentales
garantizados en el Convenio Europeo y los que son fruto de las tradiciones constitucionales comunes
a los Estados miembros forman parte del Derecho de la Unión como principios generales, tal como ha
venido proclamando el TJUE.
Los derechos fundamentales de la persona están comprendidos dentro de los principios generales del
Derecho comunitario ¿
“Está inspirada en los principios generales constitucionales comunes a los Estados miembros” y
consolida estos principios comunes internos como fuente (asunto international ….
Sin embargo, cuando los jefes de Gobierno realizan estas modificaciones la Carta no se encuentra
anexa a estos tratados, ya que hay Estados que se opusieron como es Reino Unido.
Evolución que tiende a alejarlo de su dinámica tradicional para proyectarse sobre nuevas dimensiones
asociadas con el desarrollo de fórmulas de autogobierno o los procesos de democratización impulsados
a nivel internacional.
Tres situaciones:
1. Fase histórica
2. Proceso de concentración de poder de las potencias
3. Las NNUU es la que se va a ocupar del avance de los pueblos sometidos a la dominación.
CJ de las NNUU, es la que se ocupa de ese avance de los pueblos sometidos a dominación colonial,
asumiendo medidas para hacer efectivo el principio de libre determinación.
A) Las Naciones Unidas, el principio de libre determinación de los pueblos y el proceso colonizador
Un de los éxitos capitales lofacos por la ONU a pesar de las contradictorias previsiones contenidad
en la Carta, si bien proclama en su art.I y 55 le derecho de los pueblos a su
1960: el sistema de la Carta comienza a definirse definitivamente relegando al olvido a aquellas de sus
disposiciones que parecían tolerar la subsistencia de los regímenes coloniales.
A/RES/2625, es más conservadora ya que dice que algunos estados igual no quieren ser
independientes, se habla de otras fórmulas, esos principios estructurales, libre asociación, etc. La
independencia no es la única forma de libre determinación, es la vía prioritaria y fundamental, pero
hay territorios que siguen siendo no autónomos.
A/RES/1541 propone lectura mucho más conservadora. Primera del ejercicio independiente de estados
nuevos independiente. Segundo, a lo mejor quiere tener un estado medio independiente. Pluralidad de
formas de la libre determinación:libre asociación, integración
A/RES/1654 (XVI) Y 1810 (XVII) crearon el Comité de los 24, encargado de examinar las situaciones
coloniales y de velar por la aplicación de las resoluciones descolonizadoras. Ejemplo del Sáhara
Occidental.
Segunda forma de dominación colonial: enclaves coloniales establecidos por un Estado en el territorio
de otro Estado ya existente, generalmente como consecuencia de una guerra.
A/RES/ 1514 Y 2625 Declararon incompatibles con el sistema de las NNUU y con su derecho
descolonizador todas las situaciones que quebrantaran total o parcialmente.
Caso de España, Gibraltar enclavez pertenecientes a la Corona Española que pasó a soberanía inglesa
tras el Tratado de Utrecht. A/RES/2353, Reino Unido organiza ese referéndum sobre la retrocesión
del territorio
Gibraltar: retrocesión del territorio a la soberanía del Estado cuya integridad territorial ha sido
violada. A/RES/2353 y A/RES/ 2429
Zonas grises, el fenómeno descolonizador, zonas intermedias, son situaciones muy residuales
Siglo XX: desarrollo económico, catástrofes ecológicas. Necesidad de establecer convenios, tratados
que se ocupen de regular estas cuestiones.
Conferencia NNUU sobre el medio humano 72: impulso al desarrollo normativo en este ámbito
material. Primer hito histórico, acuerdo casi de mínimos, se planteó la necesidad de actuar de manera
común. Supuso un impulso importante del desarrollo normativo. Carácter gubernamental, no a nivel
uniforme, no implica ningún tipo de obligación para los estados.
Conferencia de Río 1992: bases para la evolución adaptando el Plan de Acción para el desarrollo
sostenible. Intento de protección, regulación de este ámbito concreto. Primer plan de acción de
desarrollo sostenible (concepto ambiguo).
Debe ser una lucha conjunta, para lidiar con el cambio climático se debe trabajar conjuntamente para
intentar de limitar o frenar ese cambio climático mediante normas internas o tratados.
Hay que proteger el medioambiente a nivel global. Países como África tiene menor recursos para
luchar como situaciones como esta por sus bajos recursos, además que son el vertedero de Europa
algunos de sus territorios.
No solo el cambio climático causa problemas de salud también en cuestiones vinculadas a la seguridad
internacional, eso hace que se extiendan las prerrogativas sobre la seguridad global.
Refugiado climático, son personas que huyen de sus países nacionales, vinculados a una situación
insoportable de calor o frío o que en su territorio no pueden desarrollar sus derechos. Los Estados
alquilan parte de sus territorios para esos refugiados climáticos. Los pequeños países insulares son los
que quieren tratar de salvar esta situación extrema difícil de revertir. Hay Estados que van a dejar de
existir si seguimos con este ritmo de elevación de temperaturas.
Problemas respecto a España, Ámsterdam, con construcciones masivas como diques para frenar la
subida del mar
No hay costumbre internacional, en unos años igual existen, hoy en día existen las conferencias
gubernamentales, los actos de las conferencias internacionales y los tratados convencionales
• Actos de OOII
Contribuciones muy positivas
Planes de acción, a no ser que organizaciones como NNUU admita una demanda
Carácter más particular para frenar el cambio climático.
Tribunal va a reconocer los Estados por primera vez en el caso de unas abuelas suizas que decían que
el cambio climático afectaba a su salud.
Diferente concepción por parte de los Estados sobre los orígenes del cambio climático y existe un
negacionismo por parte de grupos políticos sobre la existencia del cambio climático.
La UE está adoptando medidas como la prohibición de plásticos de un solo uso, por la alta
contaminación que producen.
Hay tres que son el 13, 14 y 15 que se vinculan con el medio ambiente y el cambio climático.
13: acción por el clima
14: vida submarina, protección de los océanos debido a la acción humana y explotación masiva,
cuidando la vida submarina.
15: vida en los ecosistemas terrestres
En España como se adoptan políticas en esta línea se están dando subvenciones a las empresas para
que se sigan desarrollando, provocando un derroche de los recursos económicos.
Evitar que la temperatura media suba un grado y medio para evitar el desalojo de algunos Estados,
evitar el crecimiento global de las temperaturas,
Objetivo es limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de 2, preferiblemente a 1,5 grados
centígrados, en comparación con los niveles preindustriales
a) Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados con
respecto de los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese
aumento de la temperatura a 1,5 con respecto a los niveles preindustriales reconociendo
que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático.
b) Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y
promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto
invernadero, de un modo que no comprometa la producción de alimentos.
c) Elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca
a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
Cuestiones fundamentales que se desconoce sobre el cambio climático
Solicitud Opinión Consultiva por la AG a la CIJ 20 de marzo de 2023 A/RES/77/276
n Opinión de la CIJ en cuanto a las consecuencias jurídicas que los Estados deben afrontar por
sus “actos y omisiones que hayan causado daños significativos al sistema climático y a otros
elementos del medio ambiente”, perjudicando en particular a los pequeños Estados insulares
en desarrollo, que “debido a sus circunstancias geográficas y a su nivel de desarrollo, son
especialmente afectados por los efectos adversos del cambio climático o son más vulnerables
a ellos”.
n “cuáles son las obligaciones que tienen los Estados en virtud del derecho internacional de
garantizar la protección del sistema climático y otros elementos del medio ambiente frente a
las emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero en favor de los Estados y de las
generaciones presentes y futuras”
Estados insulares pequeños han solicitado al Tribunal internacional del derecho del mar una opinión
consultiva relacionada con los efectos del cambio climático en el ecosistema marino.
La solicitud de opinión consultiva menciona varios “efectos nocivos que resultan o pueden resultar del
cambio climáticos”, como el calentamiento de los océanos, la subida del nivel mar, la acidificación de
los océanos
Cambio climático y el TEDH
La sentencia, que reconoce la protección frente al cambio climático como un derecho humano, es
aplicable a todos los países del Consejo de Europa (sentencia compleja)
El TEDH devuelve el caso a la justicia suiza, que deberá obligar al Estado a tomar medidas para reducir
las emisiones de gases efecto invernadero.
Ha sido muy criticada por que no es la vía idónea a nivel internacional, la adecuada es la firma de
tratados específicos que obliguen a proteger de las consecuencias del cambio climático, que es la vía
tradicional. La vía idónea no es el TEDH, ya que es sectorial, lo idóneo son los tratados, la vía
convencional, con esos acuerdos de mínimos.
Es un avance que implica poner parches
Damien Carème
Exalcalde de Grande-Synthe, población situada en la periferia de Dunkerque, en el norte de Francia,
alegó que el gobierno francés había incumplido su obligación de proteger la vida al no tomar medidas
suficientes para prevenir el cambio climático y, por tanto, elevar el riesgo de futuras inundaciones en
la zona. No se admitió.
El fundamento del principio de arreglo pacífico de controversias es la igualdad soberana de los Estados,
lo que tiene dos tipos de implicaciones. De un lado, que los terceros Estados deberán respetar la
independencia de las partes en el arreglo de la controversia pendiente entre ellas, absteniéndose de
intervenir en la misma, salvo para ofrecer sus buenos oficios o porque las propias partes lo requiera.
De otro, que cuando las partes se han sometido a un determinado procedimiento de arreglo, su
desarrollo está sometido a la igualdad de armas.
El contenido esencial del principio es que los Estados deben arreglar sus controversias internacionales
exclusivamente por medios pacíficos, rigiendo en este sentido el principio de libre elección de medios.
Estos medios son, entre otros, la negociación, la investigación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo
judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales, etc.
En cuanto a su alcance, las partes están obligadas a tratar de lograr un arreglo pronto y equitativo de
la controversia, de forma que, en caso de que las partes en una controversia no lleguen prontamente a
una solución recurriendo a cualquiera de los medios de arreglo anteriormente mencionados, las partes
seguirán buscando una solución pacífica y celebrarán de inmediato consultas sobre medios
mutuamente convenidos de resolver pacíficamente la controversia. En particular, si la prolongación en
el tiempo de la controversia puede poner en peligro la paz y la seguridad internacionales, las partes
deberán someterla al Consejo de Seguridad, sin perjuicio de los poderes de actuación que este órgano
tiene de conformidad con la Carta.
Los textos internacionales coinciden en utilizar la noción de controversia internacional. Mientras que
desde un punto de vista sociológico se entiende que existe un “conflicto” cuando entre dos o más
sujetos surge una oposición de intereses y pretensiones, manifestada en sus relaciones mutuas, que es
susceptible tanto de alterar éstas como de amenazar la paz del grupo social, el concepto de
“controversia” es de carácter jurídico, siendo clásica la definición proporcionada por la CPJI en el
sentido de que “una controversia internacional es un de acuerdo sobre un punto de derecho o de hecho,
una oposición de tesis jurídicas o de intereses entre dos personas”. Para establecer la existencia de una
controversia hay que demostrar que la reclamación de una de las partes se enfrenta al rechazo
manifiesto de la otra.
Así pues, para determinar la existencia de una controversia es preciso tener en cuenta dos aspectos. En
primer lugar, la existencia de una oposición de actitudes entre dos o más Estados, en relación con un
determinado punto de hecho o de derecho, lo que requiere que la oposición de puntos de vista se
mantenga tras haberse formulado una pretensión por una parte y la respuesta de la otra. En segundo
lugar, la exteriorización de la controversia. No basta que una de las partes en un asunto contencioso
afirme la existencia de una controversia con otra parte, sino que hace falta demostrar que la
reclamación de una de las partes se enfrenta con una oposición manifiesta de la otra.
De otro lado, la noción de controversia comprende, en sentido amplio, tanto las políticas como las de
carácter jurídico. Esto se basa en que, en las primeras, un Estado pretende una modificación del
comportamiento de otro sin invocar como fundamento de su pretensión la existencia de una obligación
jurídica por parte de éste, de manera que el arreglo sólo puede ser el resultado de una decisión política,
mientras que en las segundas su objeto se vincula con concretos derechos y obligaciones establecidos
por el derecho internacional, y, por tanto, puede ser resuelta de acuerdo con el derecho. Esta distinción
no puede hacerse de forma tajante, porque nada impide que en una controversia de orden jurídico
también puedan estar presentes en muchos casos aspectos políticos.
Se puede atender a que el arreglo se confíe exclusivamente a las partes (la negociación) o, por el
contrario, intervenga más o menso decisivamente un tercero (Estado, Organización u órgano
internacional), lo que permite hablar de procedimientos de auto solución u de hetero solución
respectivamente. También cabe distinguir entre procedimientos jurisdiccionales y no jurisdiccionales,
según que el arreglo del conflicto de alcance mediante la aplicación por el juez o el árbitro del derecho
internacional (arbitraje, arreglo judicial) o por causes diplomáticos (buenos oficios, mediación,
encuesta, conciliación). La elección de unos u otros medios es relevante en cuanto al resultado del
arreglo, pues si las partes han elegido un procedimiento jurisdiccional, consienten en que la decisión
que dicte el Tribunal sea obligatoria y definitiva para ellas como res iucata. En cambio, si eligen un
procedimiento de arreglo de carácter no jurisdiccional, las partes pueden aceptar, pero también
rechazar, la solución dada por el tercero, conservando así su libertad para considerar o no como
definitiva dicha solución.
A esta categoría pertenecen los buenos oficios, la negociación, la determinación de los hechos y la
conciliación
1. La negociación
Las negociaciones diplomáticas constituyen el principal medio de arreglo pacífico. Esto se debe, en
primer lugar, al hecho de ser un cauce flexible y aplicable a cualquier tipo de controversia. En segundo
lugar, a su carácter directo, lo que permite a las partes exponer directamente y con entera reserva sus
puntos de vista y propuestas. Por último, a que hacen posible que se alcance un pronto resultado en el
arreglo de la controversia.
Una vez iniciada la negociación, en su desarrollo han de tenerse en cuenta varios extremos. Entre ellos
cabe destacar que del principio de buena fe se deriva que las partes están obligadas a conducirse de
manera que las negociaciones sean significativas, lo que no sucederá si cualquiera de ellas insiste en
su propia posición son prever ninguna modificación de esta. Este principio también impone a las pares
el deber de abstenerse durante en curso de la negociación de cualquier acción unilateral susceptible de
agravar la controversia u obtener una posición de ventaja mediante vías de hecho.
Estos dos procedimientos de arreglo se caracterizan por la intervención de uno o varios Estados,
terceros en la controversia, a petición de ambas partes o por iniciativa de un tercero aceptada por
aquéllas, teniendo en cuenta que el ejercicio de este derecho no puede nunca ser considerado, por una
u otra de las partes en litigio, como un acto poco amistoso.
Entre ambos procedimientos existe una diferencia en cuanto al alcance de la intervención del tercero,
pues en sentido estricto, en los buenos oficios el tercero sólo trata de establecer o restablecer el contacto
entre las partes y se limita a transmitir las propuestas de una de ellas a la otra, aunque sin tomar parte
en las negociaciones ni formular propuestas, de manera que su función sólo es la de servir de cauce
para la comunicación o el diálogo entre las partes. En cambio, la intervención del tercer Estado en la
mediación va más lejos y es más formal, pues el mediador, tras examinar las alegaciones de las partes,
puede presentar una propuesta de arreglo, sin carácter obligatorio, y a partir de sus respuestas a dicha
propuesta, tratará de lograr el acuerdo entre éstas.
En la práctica, sin embargo, la diferencia entre ellos en muchos casos se hace borrosa, comenzando
como buenos oficios y pasando después a la mediación. En efecto, el tercer Estado puede servir no
sólo de cauce de comunicación entre las partes sino ir más allá y, con base en proposiciones aceptadas
por ellas, proponerles concretas soluciones de arreglo.
4. La conciliación
La comisión de conciliación está compuesta de ordinario por cinco miembros, de los cuales cada
Estado designa uno, siendo elegidos los tres restantes de común acuerdo entre nacionales de terceros
Estados. En cuanto a las funciones de la comisión, se han señalado dos: dilucidar las cuestiones
controvertidas, recabando de las partes la información apropiada, y tratar de conciliar sus puntos de
vista para que éstas lleguen a un arreglo, constituyendo el informe de la comisión debe presentar al
finalizar su trabajo el medio para lograr la conciliación. A diferencia del procedimiento de
investigación, la comisión de conciliación se pronuncia tanto sobre hechos sobre como el derecho
aplicable.
Sólo la jurisdicción de la CIJ tiene carácter general, aunque fuera del ámbito del arreglo pacífico de
las controversias internacionales la jurisdicción internacional tiene en la actualidad otras
manifestaciones, ya sea vinculadas a los mecanismos de control del respeto de los derechos humanos
(como el TEDH), ya sea para juzgar a individuos por la comisión de crímenes de trascendencia
internacional (CPI), incluso se han creado Tribunales mixtos por acuerdo entre las NNUU y un Estado
concreto. Todo ello sin olvidar que los procesos regionales de integración cuentan con tribunales cuya
misión es garantizar la interpretación y la aplicación uniforme del ordenamiento jurídico autónomo
correspondiente, como es el caso del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Al igual que su predecesor, la CIJ está compuesta por quince jueces, sin que dos de ellos puedan
ostentar la misma nacionalidad. Se exige que cumplan ciertas condiciones individuales, y que en
conjunto representen los principales sistemas jurídicos del mundo. Su elección se lleva a cabo mediante
votación separada en la AG y en el CS. Para ser declarado electo, el candidato deberá obtener la
mayoría absoluta en ambos órganos, que votan al mismo tiempo. En la práctica operan ciertos
gentlemen’s agreements que traducen un acuerdo tácito sobre el reparto geográfico de los puestos a
cubrir (África 2, América Latina y Caribe 2, Asia 3, Europa occidental y otros Estados 5, Europa
oriental 2; entre ellos hay siempre jueces de la nacionalidad de los cinco miembros permanentes del
CS)
Los jueces de la CIJ son elegidos por un período de nueve años, pudiendo ser reelegidos. Se procede
cada tres años a la renovación de un tercio de los miembros. En caso de fallecimiento de un miembro,
se elige a un sustituto hasta el término del mandato de su predecesor. El presidente se elige por los
miembros de la Corte para un período de tres años y representa al órgano, dirige los trabajos, los
servicios, los debates y las vistas, y tiene voto de calidad en los empates. Será sustituido en las
ausencias o en los casos de imposibilidad de actuar por el vicepresidente, también elegido por la Corte
para el mismo período. Para favorecer la independencia de los miembros de la CIJ, se declara su
inamovilidad, a no ser que los demás miembros consideren unánimemente que han dejado de satisfacer
las condiciones requeridas. Además, los jueces gozan de privilegios e inmunidades diplomáticas en el
ejercicio de sus funciones.
Cuando en un asunto ante la CIJ una de las partes cuente con un juez de su nacionalidad entre los
miembros del tribunal, la otra parte tendrá derecho a designar una persona de su elección para que
tome asiento en calidad de magistrado. Los jueces así designados, cuyas funciones se limitan al
conocimiento de un asunto determinado, son los llamados jueces ad hoc, que constituyen un residuo
del arreglo arbitral. Si la designación de los jueces ad hoc opera de ordinario en los supuestos de
jurisdicción contenciosa, donde existe un litigio entre Estados, el artículo 31 del Estatuto no distingue
entre este supuesto y el de la jurisdicción consultiva.
Por lo que se refiere a su organización, la Corte ejerce sus funciones jurisdiccionales en sesión plenaria,
pero también se ha previsto la constitución de Salas, con composición más restringida, de dos tipos:
Las tareas administrativas de la CIJ reposan sobre su Secretaría, que está compuesta por un
secretario y otros funcionarios. Los miembros de la Corte eligen al secretario y al secretario
adjunto entre los candidatos que ellos mismos proponen, para un mandato de siete años. Los
restantes funcionarios son nombrados por la Corte a propuesta del secretario. Entre las
funciones del secretario cabe destacar que es el intermediario obligado de todas las
comunicaciones que emanan de la CIJ o se dirigen a ésta, recibiendo, por ejemplo, las
demandas. Está encargado de transmitir los documentos recibidos de una parte a otra. Tiene a
su cargo la Lista General de asuntos planteados ante la Corte. Asiste a las sesiones del Pleno y
de las Salas y levanta las actas de las sesiones, firmando las sentencias, opiniones consultivas
y autos que dicta la CIJ.
La CIJ puede ejercer su función jurisdiccional tanto en materia contenciosa como en materia
consultiva. Por razón de los sujetos, la jurisdicción contenciosa es exclusivamente interestatal, ya que
sólo los Estados pueden ser partes en litigios ante la CIJ. Pero para tener acceso a la Corte se requiere,
además, que los Estados sean partes en el Estatuto, condición que la Carta atribuye ipso facto a todos
los Miembros de las Naciones Unidas desde su admisión en la Organización. Los Estados no miembros
de las NNUU pueden convertirse en partes en el Estatuto y tener acceso a la Corte aceptando ciertas
condiciones, de conformidad con lo dispuesto en la Carta y en el Estatuto. Por razón de la materia, la
jurisdicción contenciosa de la Corte se limita a las controversias de orden jurídico, pues la Corte es un
órgano judicial y ha de resolverla aplicando el derecho internacional. La Corte ha señalado en diversas
ocasiones que el hecho de que una controversia presente también aspectos políticos no impide que se
ocupe de ella. Hay que tener en cuenta que, al no ser obligatoria, la jurisdicción contenciosa de la CIJ
sólo se extiende a los litigios que las partes le sometan de conformidad con el Estatuto y el Reglamento.
Es irrelevante que, tras iniciarse el litigio, el tratado termine o sea denunciado, como ha ocurrido
en varios asuntos, pues la
Corte opera sobre la base del “derecho en vigor” entre las partes al plantearse el litigio y, de este modo,
la denuncia o terminación posterior no pueden privar al Tribunal de una competencia ya establecida.
a) En primer lugar, por su carácter facultativo, pues los Estados son absolutamente libres se suscribir
o no suscribir tales declaraciones.
b) En segundo lugar, porque corresponde a cada Estado, cuando formula una declaración, decidir
sobre los límites de su aceptación de la jurisdicción de la Corte, lo que permite que las declaraciones
se formulen con una limitación temporal y, además, que estén acompañadas de reservas que restringen
su aplicación a determinadas condiciones o circunstancias de los litigios.
En lo que respecta a su limitación temporal, las declaraciones pueden hacerse por un tiempo
determinado, con renovación automática o no por períodos similares. Y también por tiempo indefinido,
sin ulterior condición o con reserva de la posibilidad de modificación, retiro, denuncia o terminación
unilateral, ya sea sin preaviso o con un preaviso de seis meses.
En cuanto a las reservas o condiciones con las que se acepta la jurisdicción obligatoria de la Corte,
deben tenerse en cuenta tres supuestos. En primer lugar, cabe establecer un límite ratione temporis,
que excluye aquellas controversias surgidas antes de su remisión al secretario general de las Naciones
Unidas para su depósito o relativas a hechos o situaciones acaecidas con anterioridad a dicha fecha,
aunque dichos hechos o situaciones puedan seguir manifestándose o surtiendo efectos con
posterioridad a la misma. A esto se agrega la exclusión de las controversias en las que la otra parte o
partes hayan aceptado la jurisdicción obligatoria de la Corte con menos de doce meses de antelación a
la fecha de la presentación de la solicitud escrita incoando el procedimiento correspondiente a la Corte.
En segundo término, son posibles las limitaciones ratione personae, excluyendo las controversias que
se susciten con determinados Estados.
Por último, las declaraciones pueden contener limitaciones ratione materiae, excluyendo la
jurisdicción del Tribunal sobre ciertas controversias o determinadas categorías de controversias. Muy
frecuentemente se excluyen las controversias derivadas de un tratado multilateral, salvo que todos los
Estados parte en dicho tratado lo sean también en la controversia. Ciertas declaraciones excluyen las
controversias sobre los asuntos que pertenecen a la jurisdicción interna de los Estados.
CIJ Asunto de la caza de las ballenas en el Antártico. Sentencia de 31 de marzo de 2014, limitación
territorial
A) Aspectos generales
Se inicia mediante un acto de parte, que constituye la condición procesal necesaria para que la Corte
ejerza su jurisdicción. Al iniciar el procedimiento, es preciso que las partes designen oficialmente
agentes en La Haya, la sede de la CIJ, para el envío de todas las notificaciones pertinentes.
Posteriormente, en el curso de la fase oral, podrán intervenir en nombre de cada Estado parte los
agentes, consejeros, abogados y expertos que designe. Los idiomas oficiales de la Corte serán el francés
y el inglés, aunque si lo solicitara alguna de las partes, la Corte autorizará a usar cualquier otro idioma.
Si la Corte aprueba que las partes en procedimientos separados tienen un mismo interés, es decir,
presentan los mismos argumentos y llegan a las mismas conclusiones contra el mismo oponente en
relación con la misma cuestión, podrá ordenar la acumulación de los procedimientos por medio de un
Auto. Las partes no podrán designar más que un solo juez ad hoc, presentarán sus alegatos y escritos
conjuntamente y se dictará un solo fallo.
El procedimiento ante la Corte consiste en una fase escrita y otra oral. La primera consiste en la
presentación por las partes de escritos que contienen una exposición detallada de los hechos y
fundamentos de derecho en que se apoyan, así como la respuesta a los argumentos de la otra parte. El
presidente de la Corte se entrevista con los agentes de las partes para conocer sus puntos de vista sobre
el número y el orden de presentación de escritos, así como los plazos dentro de los cuales se han de
presentar. Los escritos previstos son la memoria y la contramemoria y, si la Corte lo autoriza, la réplica
y la dúplica, a los que acompañan como anejos los documentos en que cada parte apoya su propia tesis.
En cada uno de estos escritos deben figurar las conclusiones.
Presentado el último escrito, la Corte determina la apertura del procedimiento oral, que se desarrolla
en audiencias públicas, donde los agentes y consejeros de las partes exponen las respectivas tesis y, en
su caso, prestan declaraciones los testigos y expertos. La CIJ podrá comisionar a instituciones,
organismos o individuos para que elaboren informas o emitan dictámenes sobre un aspecto del asunto
en cuestión. Una vez finalizada la fase oral, los agentes expondrán sus conclusiones definitivas. El
presidente declarará entonces terminada la vista y la Corte iniciará sus deliberaciones, que tendrán
carácter secreto.
B) Incidentes procesales
Entre los incidentes procesales que pueden plantearse cabe destacar la solicitud de medidas
provisionales, las excepciones preliminares, las demandas reconvencionales, la incomparecencia del
demandado, las demandas de intervención de terceros y el desistimiento.
Las medidas provisionales son una facultad inherente a la CIJ como órgano judicial, cuya finalidad es
la de salvaguardar los derechos de las partes en el proceso en tanto no se proceda a dictar sentencia.
Las excepciones preliminares son un medio de defensa que el Estado demandado puede utilizar con
carácter previo a entrar en el fondo del asunto y que pueden versar bien sobre la ausencia de
competencia de la Corte para conocer el litigio o sobre la admisibilidad de la demanda. Su efecto
consiste en suspender el procedimiento sobre el fondo del asunto, iniciándose un nuevo procedimiento
sobre el examen de la excepción, que la Corte resolverá mediante una sentencia. Si acoge la excepción
del demandado, concluye el litigio, en caso contrario se fijarán los plazos para la continuación del
procedimiento inicial sobre el fondo.
Mediante la reconvención, la parte demandada interpone una acción contra la parte demandante, para
que sea resuelta en la misma sentencia. La Corte sólo podrá admitir una demanda reconvencional si
entra dentro del ámbito de su competencia y tiene conexión directa con el objeto de la demanda de la
otra parte, condiciones que la Corte considera de “admisibilidad”. El porqué de estas condiciones es
que el demandado no debería aprovecharse de la acción reconvencional para plantear ante el juez
internacional demandas que excederían los límites dentro de los cuales las partes han reconocido su
competencia, y que el demandado no debería tampoco por esta vía imponer al demandante cualquier
demanda, con el riesgo de lesionar los derechos de éste y de comprometer la buena administración de
la justicia.
En el momento inicial del procedimiento puede producirse la incomparecencia del Estado demandado,
supuesto de rebeldía procesal, en el que se faculta al demandante a solicitar a la Corte que decida a su
favor.
En cuanto a la intervención de terceros Estados en el procedimiento, todos ellos tienen derecho a
intervenir en el proceso, siendo entonces obligatoria para los intervinientes la interpretación contenida
en el fallo.
El desistimiento puede producirse por acuerdo entre las partes o por decisión del demandante. En este
último supuesto, el demandado podrá oponerse, en cuyo caso continuará el procedimiento, de no ser
así la Corte dictará un Auto tomando nota del desistimiento y ordenando la cancelación del asunto de
que se trate del Registro General de la Corte, haciéndose lo mismo en caso de desistimiento por
acuerdo.
Salvo el arreglo amistoso entre las partes o el desistimiento del Estado demandante, los asuntos de la CIJ
finalizan con una Sentencia. Una vez establecido el texto final, el proyecto de sentencia es valorado por los
miembros de la Corte. Sus decisiones de adoptarán por mayoría de votos de los magistrados presentes, aunque
en caso de empate decide el voto cualificado del presidente.
En su parte dispositiva, el fallo, la decisión de la CIJ se adopta en relación con las peticiones formuladas por las
partes en sus conclusiones definitivas. En la parte dispositiva de la sentencia consta no solamente el número
sino también el nombre de los jueces que constituyen la mayoría sobre cada punto del fallo. El texto de la
sentencia puede ir acompañado de opiniones individuales suscritas por un juez que ha votado a favor de la
decisión de la Corte, pero que está en desacuerdo con la fundamentación o ha sido impulsado a votar a favor
del fallo por razones distintas o adicionales. Las opiniones disidentes expresan las razones por las que un juez
está en desacuerdo con la parte dispositiva del fallo.
Las sentencias de la CIJ son definitivas e inapelables desde el mismo día en que se hacen públicas. Son
obligatorias y producen efecto de cosa juzgada, aunque su alcance es relativo, ya que sólo son obligatorias para
las partes en litigio y respecto del caso que ha sido decidido. Frente a las sentencias del Tribunal caben dos
posibles recursos: el de interpretación y el de revisión.
- El primero se sustancia ante el propio órgano judicial en caso de desacuerdo de un Estado parte sobre el
sentido o alcance del fallo, debiendo indicar el solicitante con precisión el aspecto o aspectos discutidos. Toda
solicitud de interpretación debe versar sobre la parte dispositiva de la sentencia y no puede referirse a los
motivos más que en la medida en que éstos sean inseparables de la parte dispositiva.
Cada miembro de las Naciones Unidad se compromete a cumplir la decisión de la Corte Internacional de Justicia
en todo litigio de que sea parte.
En los supuestos de incumplimiento, el Estado perjudicado puede utilizar las medidas de autotutela. Se puede
acudir a la cooperación de terceros Estados para lograr la ejecución de la sentencia, recurriendo incluso a los
tribuales internos de esos Estados. Si una de las partes en un litigio deja de cumplir las obligaciones que le
imponga un fallo de la Corte, la otra parte podrá recurrir al Consejo de Seguridad, el cual podrá, si lo
cree necesario, hacer recomendaciones o dictar medidas con el objeto de que se lleve a cabo la
ejecución del fallo.
5. La jurisdicción consultiva de la CIJ
Aun habiendo sido solicitado el dictamen por un órgano habilitado para pedirlo, la Corte sólo será
competente para darlo si su objeto es “cuestiones jurídicas”, es decir, aquellas planteadas en términos
jurídicos y que susciten problemas de derecho internacional. La Corte no ha excluido que deba dar una
respuesta si se trata de una cuestión abstracta, pues puede emitir la opinión sobre cualquier cuestión
jurídica, sea abstracta o no. Tampoco lo ha excluido, aunque la cuestión planteada no sea “clara”.
Tampoco excluye el ejercicio de su función consultiva el hecho de que en la cuestión jurídica también
estén presentes aspectos políticos o puedan entrañar consecuencias de esta índole, pues la respuesta el
problema jurídico planteado puede ser necesaria para que la organización solicitante del dictamen
pueda actuar.
La CIJ puede determinar si existe alguna razón para negarse a ejercer esa competencia, pues la Corte
entiende que se deja a su discreción el dar o no la opinión consultiva solicitada, aunque en principio
no debería denegarse el dictamen a menos que existan razones imperiosas o decisivas. En realizad la
CIJ nunca se ha negado a dar una opinión.
El procedimiento ante la CIJ en el ejercicio de la función consultiva de articula en dos fases. En primer
lugar, se procederá a la apertura de una fase escrita, de exposiciones o comunicaciones, que irá seguida
de una fase oral, con intervenciones de los representantes de los Estados y OOII que hayan
comparecido. Por último, cabe destacar que la Opinión Consultiva de estructura formalmente como si
se tratara de una sentencia de la CIJ, contando con una fundamentación y unas conclusiones en las que
se concreta la respuesta a la cuestión jurídica planteada, pudiendo ir acompañada de declaraciones y
de opiniones individuales o disidentes de los jueces.
En cuanto a los efectos jurídicos de una opinión consultiva, la destinataria de ésta es la organización
solicitante y no los Estados miembros. La opinión no posee eficacia obligatoria, pero cuando ésta se
refiere al ámbito institucional de una organización internacional tiene un valor cuasi-obligatorio.
Algunos textos han introducido, entre los procedimientos de arreglo de controversias relativos a las
causas de nulidad derivadas de la violación de una norma de ius cogens, la solicitud de una opinión
consultiva de la CIJ, la cual será aceptada por todas las partes de la controversia de que se trate. Esto
está previsto para los casos en que sean parte en la controversia una o varias organizaciones y pretende
paliar la falta de legitimación de éstas en la jurisdicción contenciosa de la Corte.
Alicia Díaz Marques 1ºB2 Derecho Internacional Público
• 23 y 24
• Capítulo VI y VII de la Carta
1
Alicia Díaz Marques 1ºB2 Derecho Internacional Público
Art. 2.4 de la Carta: como norma convencional, norma consuetudinaria y como principio fundamental o
esencial (norma de ius cogens) del derecho internacional
Asunto de las actividades militares y paramilitares en Nicaragua y contra esta (1986) la Corte declaró que:
El art. 2.4 Carta de las NNUU prohíbe el recurso a la fuerza y la amenaza de su empleo
Amplitud evidente al ámbito de la prohibición pues resulta impensable un uso de la fuerza que no atente
contra los genéricos propósitos que pergeña el art. I de la Carta
Pese a que la prohibición se dirige en exclusiva a los Estados miembros de la ONU, ha cobrado tal
generalidad que se impone al conjunto de Estados de la Comunidad Internacional con independencia de su
condición de miembros de la ONU
A/RES/2625 (XXV) ha identificado a la prohibición del recurso a la fuerza con uno de los principios
fundamentales que rigen las relaciones entre los Estados de conformidad con el Derecho internacional
Países con derecho a veto: EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido.
Responsabilidad de no vetar: se dice que es necesario reformar este sistema pero se necesita que los propios
estados que pueden vetar lo permitan. Este sistema está completamente bloqueado, de ahí las críticas al
Consejo de Seguridad.
Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o
colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de
Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las
medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas
inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del
Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el
fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.
2
Alicia Díaz Marques 1ºB2 Derecho Internacional Público
• Situación de ataque en curso: no se trata de vengarse sino de defenderse. En caso de ataque armado
y ataque inminente o del ya producido y concluido.
• Acción armada debe de ser puesta en conocimiento del Consejo de Seguridad, pero a posteriori
porque se permite que la acción sea subsidiaria y provisional
• Adoptar medidas exclusivamente para rechazar el ataque en virtud del principio de necesidad
y de proporcionalidad, con los medios proporcionales
• Inmediatez en la acción defensiva: proximidad temporal entre el ataque y las medidas defensivas.
Si el ataque ya no está en curso, ya no hay inmediatez (delgada línea entre defenderse del ataque y
la venganza)
Elementos interesantes
• Legítima defensa colectiva: (se admite) faculta a otros Estados para que recurran a la fuerza en
auxilio del estado atacado (tratados bilaterales. Tratado del Atlántico norte de 1949, art. 42.7. TUET
Tratado de Lisboa). También invasión rusa en Ucrania, febrero 2022.
• ¿Legítima defensa preventiva?: invocación de Bush. (No existe ataque armado… no avalada por
la CIJ) no se admite, genera problemas, porque no cumple los criterios de la legitima defensa
• Algunas cuestiones particulares
o Invocación contra actores no estatales: terrorismo internacional
o Opinión Consultiva sobre la amenaza o empleo de armas nucleares
• Capítulo VII de la carta atribuye poderes importantes al CS para actuar en estos casos de amenazas
a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión
• Década de los 90: utilización del Capítulo VII, ampliación del concepto de paz y seguridad,
desbordando el tradicional centrado en el uso de la fuerza entre Estados
• Un Programa de Paz de 1992, se asume que las funciones en relación con la paz y la seguridad son
varias: prevención de conflictos, establecimiento de la paz, mantenimiento de la paz, imposición de
la paz y consolidación de la paz
¿si no hay autorización del CS es mejor no hacer nada y mirar para otro lado? Cabía la posibilidad del abuso
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Alicia Díaz Marques 1ºB2 Derecho Internacional Público
¿Las violaciones graves y masivas de derechos humanos son amenazas a la paz y seguridad internacionales?
¿excepción al principio de no intervención?
¿Es lícito ese uso de la fuerza?: riesgo de legitimar la actuación de ciertos Estados vulnerando el principio
de no intervención. (OTAN en Yugoslavia en 1999…