las Culturas Precolombinas, se llaman a las que existieron en el continente
Americano antes de que llegaran al mar Caribe el navegante genovés Cristobal
Colon, el 12 de Octubre de 1492…Las tres Culturas precolombinas principales
que existían en esa época de América eran los Azteca, Cultura Maya e Incas.
Estas tres Culturas precolombinas poseían un desarrollo comparable a las
civilizaciones clásicas de occidente y oriente.
¿Qué fueron las culturas precolombinas?
Las culturas precolombinas fueron las culturas que habitaron América hasta que se inició la
colonización europea. Esta comenzó el 12 de octubre de 1492, con la llegada de Cristóbal
Colón, quien estableció la primera colonia española en el continente americano.
Colón había llegado a las islas de los actuales territorios de Cuba, Haití y República Dominicana,
pero pensaba que había desembarcado en la India del Viejo Mundo. Por eso, cuando se
encontró con los nativos, los llamó “indios”.
Fueron varias las culturas que habitaron en la América precolombina. Las más destacadas
fueron las que desarrollaron grandes civilizaciones, como la azteca en Mesoamérica, la maya
en la península del Yucatán y la inca en los Andes centrales.
Puntos clave
Las culturas precolombinas fueron las culturas que habitaron América antes de la
llegada de Cristóbal Colón en 1492.
Las culturas precolombinas fueron muy diversas. Algunas desarrollaron sistemas
políticos y religiosos complejos, y otras tuvieron organizaciones sociales más simples.
Entre las culturas precolombinas, se destacan civilizaciones como las de los mayas, los
aztecas y los incas.
Hoy en día, el uso del término “precolombino” es cuestionado por su falta de
reconocimiento de la diversidad de culturas nativas americanas y por su asociación con
un único explorador europeo.
Las culturas precolombinas se caracterizaron por su gran heterogeneidad. Algunas de
ellas se destacaron por sus conocimientos en astronomía, escritura, arquitectura,
ciencia y medicina, así como por la creación de impresionantes obras de arte
monumental que aún se pueden admirar en la actualidad.
Los aztecas o mexicas (1325-1521 d. C.). Ocuparon el valle de México y fundaron la ciudad
de Tenochtitlán. Se destacaron por la construcción de grandes palacios, templos y mercados. A
través de alianzas militares y enfrentamientos, lograron expandir su territorio y su poder, hasta
la conquista española bajo la conducción de Hernán Cortés.
Los mayas (2000 a. C.-1697 d. C.). Habitaron el sureste de México, Guatemala, Belice,
Honduras y El Salvador. Se destacaron por desarrollar grandes conocimientos de matemática y
astronomía, y crearon un sistema de escritura jeroglífica. Además, son conocidos por la
construcción de sus grandes pirámides escalonadas.
Los incas (1438-1533 d. C.). Ocuparon la región montañosa de los Andes centrales en los
actuales países de Ecuador, Perú, Bolivia y norte de Argentina y de Chile. Se destacaron por sus
amplios conocimientos militares y bélicos, los que les permitieron convertirse en la civilización
de mayor extensión territorial de América. Son conocidos por su extensa red de caminos, que
unía miles de kilómetros de montaña, y por la creación de un sistema agrícola avanzado.
Entre las diversas culturas precolombinas, se puede destacar la organización política de las
siguientes civilizaciones:
Los aztecas. Se basaron en un sistema de gobierno monárquico, aunque este no se
transmitía mediante linaje de sangre. El cargo era designado por un consejo supremo
representado por la nobleza, que comprendía una minoría de la población. Se
destacaron por un gran despliegue militar que les permitía conquistar más territorios y
ejercer poder sobre los campesinos, los plebeyos y los esclavos, es decir, sobre la
mayoría de la población.
Los mayas. Se basaron en un sistema de gobierno monárquico y teocrático, es decir,
que estaba centrado en las creencias religiosas. Los sacerdotes formaban parte de la
nobleza gobernante, junto a un supremo gobernante que asumía el cargo por herencia
o linaje de sangre. Los mayas crearon varios Estados independientes.
Los incas. Se basaron en un sistema de gobierno monárquico y teocrático. El rey Inca
representaba al hijo del dios Sol y la nobleza concentraba el poder militar, civil y
religioso.
¿Qué fue la cultura inca?
La cultura inca, civilización inca o cultura incaica (a veces también escrito inka) fueuna de las
culturas precolombinas de mayor extensión de América. Esta civilización regía un poderoso
imperio en Sudamérica, centrado en los Andes centrales, cuando llegaron los conquistadores
españoles en 1532.
Puntos clave
La cultura inca surgió en la región andina de Cusco, en el actual Perú, y se expandió
hasta conformar un extenso imperio en los siglos XV y XVI.
Se destacó por su arquitectura, su sistema agrícola, su administración política y sus
caminos, que conectaban amplias regiones.
Su lengua oficial era el quechua y su gobernante era el Inca, considerado hijo del dios
Inti (el Sol).
El Imperio inca cayó ante los conquistadores españoles en el siglo XVI pero algunos
aspectos de su cultura perviven en la actualidad.
Origen de la cultura inca
La cultura inca surgió posiblemente en el siglo XIII d. C., con el asentamiento de un grupo de
familias en el valle de Cusco. Algunas interpretaciones habían planteado que este grupo
procedía de Tiahuanaco o Tiwanaku, una cultura en el sur cuyo colapso se pensaba que había
motivado migraciones hacia el norte, pero actualmente esta idea está puesta en duda. De
todos modos, se suele aceptar que la organización política de los incas fue influida por culturas
anteriores como Tiwanaku y Wari, que eran sociedades estatales.
Características de la cultura inca
Además de Machu Picchu, la arquitectura inca persiste en sitios como Ollantaytambo.
Los incas fueron la última gran civilización precolombina de América. Además de sus propias
características culturales, supieron recoger e integrar los conocimientos técnicos, artísticos y
tecnológicos de sus antecesores y potenciarlos.
Su lengua, el quechua (kechwa o kichwa), aún persiste en algunas regiones que antiguamente
formaban parte del imperio. El quechua era la lengua oficial o vehicular del Imperio inca, pero
también se hablaban otras lenguas, como el aimara, el mochica y el puquina, lo que demuestra
que las culturas sometidas a los incas podían conservar sus lenguas y además podían ejercer
algún grado de influencia sobre la civilización incaica.
Organización social de la cultura inca
La sociedad incaica se estructuraba en base al ayllu, concepto que podría traducirse como
linaje, comunidad, genealogía, parentesco o casta. Es decir, la existencia de un antepasado
común, real o mitológico, hermanaba a los miembros del ayllu y los organizaba para
emprender el trabajo, como la agricultura comunal, la actividad militar, entre otros.
Esto no significa que no hubiera estamentos o clases sociales. De hecho, la nobleza y el pueblo
estaban bien diferenciados en la sociedad incaica, y cada uno tenía a su vez distintas
jerarquías:
Nobleza. Estaba conformada por el monarca (llamado Inca) y su familia, los
descendientes de los antiguos monarcas, los jefes militares, sacerdotes o altos
funcionarios, y los curacas de pueblos sometidos que obedecían al imperio y
representaban a la aristocracia local ante los incas. La nobleza se distinguía entre:
La realeza o corte imperial. Formada por el monarca (Inca), su esposa (Coya) y
los príncipes legítimos (auquis).
La nobleza de sangre. Eran descendientes de los monarcas incas fallecidos,
que integraban grupos de parentesco llamados panacas y solían desempeñarse
como funcionarios de alto rango, gobernadores, sumos sacerdotes y jefes
militares.
La nobleza por privilegio. Eran personas nacidas fuera de la nobleza de sangre
pero que habían adquirido posiciones jerárquicas debido a su actuación
destacada en la guerra, el sacerdocio u otras actividades de importancia.
La nobleza local. Eran los curacas de las comunidades dominadas por los incas,
que intermediaban entre el ayllu local y las autoridades de Cusco.
Pueblo. Estaba integrado por el común de los habitantes del Imperio inca, dedicados a
labores como la agricultura, la pesca, la artesanía o el comercio. Según su oficio o
condición podían llamarse:
Hatunrunas. Eran campesinos dedicados a la agricultura y la ganadería.
Mitmaqkunas. Eran colonizadores de nuevas tierras por órdenes de las
autoridades incas.
Yanas. Eran siervos puestos al servicio del Inca o de los nobles.
Mamaconas y acllas. Eran mujeres dedicadas a la elaboración de textiles o
encargadas de la cocina y otras tareas en recintos especiales. Eran reclutadas
en distintos puntos del imperio y podían convertirse en esposas secundarias
del Inca o de otras autoridades.
Pampayrunas. Eran mujeres prisioneras de guerra obligadas al ejercicio de la
prostitución.
Pinas. Eran prisioneros de guerra sometidos al Estado para labores agrícolas en
condiciones de esclavitud.
Organización política de la cultura inca
Los incas tuvieron una de las organizaciones políticas más complejas de toda la América
precolombina. Se trataba de una monarquía encabezada por el Inca, considerado hijo de Inti
(el Sol) y un ser sagrado. Sin embargo, la monarquía inca respondía a una organización dual
que llevó a algunos autores a caracterizarla como una diarquía, pues contaba con dos reyes:
uno de Cusco alto (Hanan Cusco) y otro de Cusco bajo (Hurin Cusco).
El primero, llamado Sapa Inca o Inca, controlaba especialmente los aspectos civiles, políticos,
económicos y militares, y el otro, llamado Willaq Umu, concentraba el poder sacerdotal. La
autoridad del Willaq Umu era menor a la del Inca, pero era influyente en las decisiones
imperiales.
Los demás cargos políticos, ocupados por la nobleza, se organizaban de la siguiente manera:
El Auqui. Era el príncipe heredero, que ejercía el cogobierno junto a su padre como una
forma de preparación para el cargo. Era escogido entre todos los hijos varones del Inca
y la Coya, de modo que era designado por mérito y no por mayorazgo.
El Tahuantinsuyo Camachic. Era el Consejo Imperial, compuesto por cuatro apus que
gobernaban cada uno de los cuatro suyos o regiones del Imperio inca: Chinchaysuyu,
Cuntisuyu, Antisuyu y Collasuyu. Estaban respaldados por doce consejeros
secundarios.
Los Apunchic. Eran los gobernadores de las provincias del imperio, con atribuciones
político-militares, que respondían directamente al Consejo Imperial y al Inca.
El Tucuirícuc. Su nombre significaba “El que todo lo ve”, y era un veedor y supervisor
imperial, que controlaba a los funcionarios de cada provincia y estaba facultado para
asumir, en caso de ser necesario, la autoridad local.
El curaca. Era el jefe de cada ayllu o comunidad, equivalente más o menos a un
cacique. Generalmente, era elegido por su propio grupo por ser considerado el más
sabio, aunque podía ser designado por las autoridades incas. Era quien intermediaba
entre el ayllu y la autoridad imperial, y se ocupaba de la justicia, de la recolección del
tributo y de mantener el orden.
Religión de la cultura inca
Como otros pueblos precolombinos, los incas eran profundamente religiosos y sus rituales
formaban parte de la cotidianidad y de sus festividades. En su culto religioso tenía un lugar
destacado Wiracocha, un dios creador que también era adorado por otras poblaciones
andinas.
¿Qué fue la cultura azteca?
Se conoce como los aztecas, tenochcas o mexicas a uno de los pueblos mesoamericanos más
conocidos de la época precolombina. Fueron los fundadores del Imperio azteca, la entidad
político-territorial más grande y poderosa de la región hasta la llegada de los conquistadores
españoles en el siglo XVI. Estaba ubicado en la región centro-sur del actual territorio mexicano.
Los aztecas fundaron la ciudad de Tenochtitlán en el valle de México en 1325 d. C. y, en apenas
cien años, dieron origen al Imperio azteca, que gobernó y colonizó la región central
mesoamericana en una triple alianza entre los pueblos de México-Tenochtitlán (mexicas o
tenochcas), Texcoco (acolhuas) y Tlacopan (tepanecas). De hecho, Tenochtitlán fue la capital
del imperio, que se expandió notablemente hasta la llegada de los españoles.
Puntos clave
La cultura azteca o mexica se desarrolló en el valle de México en el siglo XIV d. C. y
conformó un imperio centrado en la ciudad de Tenochtitlán.
Su máxima autoridad política era el huey-tlatoani y su sociedad estaba dividida en tres
estratos: los nobles, los plebeyos y los esclavos.
Era una sociedad guerrera que constituyó una triple alianza con Texcoco y Tlacopan,
conquistó extensas tierras y practicó el sacrificio humano.
Su agricultura se basaba en el sistema de chinampas y su religión se centraba en el
culto al dios solar Huitzilopochtli.
Características de la cultura azteca
Los aztecas no construyeron Teotihuacán pero la utilizaron para sus rituales.
Los aztecas eran un pueblo fundamentalmente guerrero y religioso, cuyo patrono principal era
el dios del Sol, Huitzilopochtli. En su honor y el de otros dioses hacían sacrificios humanos,
cuyas víctimas eran los guerreros de las etnias conquistadas, a las que además imponían un
sistema de tributos que centralizaba en Tenochtitlán una gran cantidad de riquezas.
Su carácter belicista se reflejaba en las vestimentas de sus guerreros, adornadas con plumas,
pieles de animales y otros ornamentos que mostraban además la jerarquía del individuo
dentro de la sociedad. Dominaban un tipo de metalurgia basada en el cobre, el oro y la plata y
usaban la obsidiana. Con estos materiales confeccionaban ornamentos y armas para la guerra.
Organización política y social de los aztecas
La sociedad mexica de Tenochtitlán se dividía en veinte clanes o calpullis, que agrupaban a
personas vinculadas por parentesco y que pertenecían al sector de los plebeyos. Cada clan
tenía una autoridad o calpullec, un territorio asignado y un templo propio.
La sociedad azteca se dividía en tres estratos o clases sociales:
Nobles (pipiltin). Controlaban el gobierno, la guerra y la religión, dado el carácter
teocrático de la sociedad mexica.
Plebeyos (macehualtin). Trabajaban como artesanos, campesinos y comerciantes y
conformaban el pueblo llano.
Esclavos (tlatlacohtin). Generalmente eran prisioneros de guerra, criminales o
personas que pagaban mediante la servidumbre sus deudas a terceros.
La economía azteca
La economía azteca fue muy próspera, especialmente durante el apogeo del imperio. En
particular porque el dominio de los pueblos vecinos brindaba la oportunidad de conseguir
mano de obra barata y abundante.
El cultivo de las tierras se repartía entre los clanes o calpullis, el Estado y los sacerdotes.
Gracias a sus avanzadas técnicas agrícolas, se aprovecharon las aguas del lago Texcoco
mediante un sistema de cultivo llamado chinampas, que empleaba el lodo del lago como
abono sobre campos elevados y permitía sembrar varias veces al año.
Religión de los aztecas
Como otras culturas mesoamericanas, los mexicas poseían una cosmovisión que era fruto de la
herencia e hibridación de culturas anteriores. Aunque estaba organizada en torno a la
veneración de un dios solar específicamente mexica: Huitzilopochtli, hay abundante evidencia
de la veneración de dioses toltecas, como Tláloc, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl.
A medida que el imperio crecía, eran veneradas nuevas deidades. Esto se debía a que los
dioses de las poblaciones asimiladas eran incorporados al panteón azteca. Para ello, se
enlazaban los relatos mitológicos aztecas con los dioses de los territorios conquistados.
Esto dio como resultado una religión llena de complejas historias de parentesco entre los
dioses, fruto del sincretismo entre civilizaciones.
La religión de los aztecas era un elemento central de su cultura. Los ritos de ofrenda a los
dioses y los sacrificios humanos (generalmente de prisioneros de guerra) eran comunes y
contribuían a la consolidación de las castas u órdenes militares. Los sacerdotes eran los
encargados de realizar y supervisar los rituales de acuerdo a las fechas del calendario.
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