Amor: Egoísmo y Altruismo en Ciencia
Amor: Egoísmo y Altruismo en Ciencia
Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser
irresistibles, y pueden ser tanto placenteras como dolorosas (sobre todo en el mundo occidental). El amor
en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su
importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en artes como el cine, la literatura o
la música.
Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado evolucionado
del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los seres humanos unidos y heroicos ante las
amenazas y facilitaba la continuación de la especie mediante la reproducción.4
La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor
sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque, básicamente, el amor es interpretado
de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra
egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y
el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual. Ambos son, según la ciencia actual,
expresiones de procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de
algo parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de años.5
A menudo, sucede que individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su comportamiento egoísta de
altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos numerosos ejemplos de dicho
comportamiento en la publicidad. Recíprocamente, también puede ocurrir que, en un ambiente egoísta, un
comportamiento altruista se disfrace de egoísmo: Oskar Schindler proporcionó un buen ejemplo.
A lo largo de la historia se han expresado, incluso en culturas sin ningún contacto conocido entre ellas,
conceptos que, con algunas variaciones, incluyen la dualidad esencial del ser humano: lo femenino y lo
masculino, el bien y el mal, el yin y el yang, el ápeiron de Anaximandro.
Incluso existen personas totalmente polarizadas hacia una de las dos actitudes por voluntad propia; por
ejemplo, los monjes budistas están totalmente volcados hacia el altruismo, y los practicantes del
objetivismo, hacia el egoísmo. Y también existen personas que combinan ambas formas de ser,
comportándose, unas veces, de forma altruista y colaboradora, otras, de forma egoísta y competitiva, y
otras, de forma parcialmente altruista y competitiva. En algunas partes del mundo predomina el altruismo
(Tíbet), de modo que el egoísmo se ve en general como algo negativo. Y existen grupos humanos donde
sucede lo contrario. Todas las guerras de la historia nacieron del egoísmo por parte de, al menos, uno de
los dos bandos; todas las situaciones conflictivas del ser humano proceden del egoísmo.
Es una teoría que, aunque proporciona una explicación para el hecho de que actualmente el altruismo
predomine en el mundo, genera gran controversia en el mundo científico por contradecir directamente la
teoría darwinista; por ello, la explicación personal del autor acerca de la supervivencia del altruismo en el
marco darwinista del egoísmo individual es que la unidad de supervivencia no es el individuo, sino el
gen; es decir, bajo este punto de vista, los seres humanos y los grupos de seres humanos somos
«máquinas de supervivencia» «creadas» por los genes en su propio beneficio.6
En cualquier caso, argumenta Dawkins, por el hecho de ser la primera especie racional, también somos la
primera especie en la historia de la evolución capaz de elegir entre ambos tipos de comportamiento de
forma voluntaria, actuando por lo tanto de forma «independiente» a nuestra propia programación
genética.6
La evolución parece producirse mediante procesos
solapados entre sí y progresivamente refinados. A un
nivel inmediato, funciona mediante un simple,
gigantesco e irracional proceso de ensayo y error; los
éxitos de determinado estado de organización facilitan
su continuación.
Concepción altruista
El altruismo puede entenderse como altruismo puro, donde no existen apego ni deseo, como en el caso
del budismo, o bien como «egoísmo altruista», como en el caso del cristianismo, donde existen apego a
un ser superior y el deseo de obtener la salvación. En la práctica, en ambas religiones existen apego y
deseo, y en el budismo existe una última etapa previa a la iluminación
que consiste en la renunciación a todos los logros conseguidos a
cambio de nada, con el objetivo de destruir el ego completamente.
Para el llamado «altruismo puro», no existe posibilidad de
negociación; las relaciones no son competitivas, sino colaborativas:
uno procura el bienestar de los demás sin esperar nada a cambio, y
los demás procuran el bienestar de uno.
Trabajadora humanitaria
El budismo sitúa al apego y al deseo como emociones negativas que medicando a un niño en
también producen ira y, en definitiva, sufrimiento. Apego, deseo, ira, Léogâne (Haití), tras el
miedo e ignorancia (por ejemplo, falta de comprensión de las causas terremoto.
El «egoísmo altruista» es la filosofía de las relaciones humanas predicada por Jesucristo («ama a Dios
sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo»).
El altruismo es la forma de entender el amor para Leibniz, quien cree que, si uno realmente entiende y
busca el amor, siempre obtendrá placer en la felicidad de otro.14
La psicología humanista considera que el amor es indispensable para conseguir una autoestima saludable.
Matthieu Ricard, doctor en bioquímica y monje budista, pone como ejemplo los
comportamientos altruistas que existieron entre judíos desconocidos entre sí durante
la ocupación nazi para ilustrar el hecho de que los seres humanos somos altruistas
por naturaleza. «¿Cómo cabe pensar que actuasen por egoísmo en esa situación?»,
argumenta. Matthieu Ricard
en el Foro
Económico
El amor compasivo desde el punto de vista científico Mundial de
Matthieu Ricard se sometió a un exhaustivo estudio mediante escáneres cerebrales 2009.
bajo un estado especial de meditación en el que se genera un estado de amor y
compasión puros y no enfocados hacia nada ni nadie en particular. Los resultados
mostraron un aumento sin precedentes en la actividad del córtex prefrontal izquierdo del cerebro,
relacionado con las emociones positivas, mientras que la actividad en la zona del lóbulo derecho
relacionada con la depresión disminuía, como si la compasión fuese
un buen antídoto contra la depresión. Y también disminuía la
actividad de la amígdala, relacionada con el miedo y la ira. Por otro
lado, un grupo de empleados de una empresa realizaron 30 minutos
diarios de meditación durante 3 meses. A lo largo del estudio,
reportaron un descenso en sus niveles de ansiedad, y se pudo ver que
también se incrementaba la actividad de su córtex prefrontal
izquierdo.12 13
Concepción egoísta
La concepción anterior es diametralmente opuesta a la del
capitalismo, que promueve el llamado «egoísmo inherente al ser
humano», y sobre el cual se basa.18 Ayn Rand defiende que el Gran Pirámide de Guiza. Las
egoísmo es en esencia un sentimiento noble, y que cada persona es pirámides de Egipto son
responsable de su propia felicidad y no de la de los demás. Este monumentos al narcisismo.
pensamiento está íntimamente ligado al capitalismo puro.19
Juro, por mi vida y por mi amor por ella, que nunca viviré por el bien de otro hombre, ni
pediré a otro hombre que viva por el mío.20
Ayn Rand
El amor sexual, en cualquiera de sus variantes, constituye asimismo un amor marcadamente egoísta; lo
que se manifiesta como un altruismo hacia la pareja constituye una manifestación de puro egoísmo
respecto al resto de la sociedad; el propio acto sexual se desarrolla bajo un estado de egoísmo personal en
el que el individuo busca su propio placer, ya sea de forma directa o por la gratificación que le produce el
placer de su pareja. En la misma línea, Sigmund Freud consideraba que todas las motivaciones humanas
tenían un trasfondo libidinoso, y, por lo tanto, egoísta. Al considerar el amor compasivo sublimado,
describe al amor como un comportamiento exclusivamente narcisista; para él las personas solo aman lo
que fueron, lo que son, o lo que ambicionan ser; distingue, incluso, entre grados saludables y patológicos
de narcisismo. Escribió, entre otras cosas, que el amor incondicional 21 de una madre lleva a una
perpetua insatisfacción: «Cuando uno fue incontestablemente el hijo favorito de su madre, mantiene
durante toda su vida ese sentimiento de vencedor, mantiene el sentimiento de seguridad en el éxito, que
en realidad raramente se satisface». Es una forma de entender las relaciones humanas que se ha extendido
durante el siglo xx desde Estados Unidos a otros países occidentales, y actualmente existe una dura pugna
entre sus defensores y detractores. Francia y Argentina son los dos países que más se resisten a abandonar
la cultura del psicoanálisis. En España, más del 9% de los psicólogos siguen ya este paradigma.22 23
Werner Sombart consideraba la desnaturalización del amor en la sociedad como una última etapa de un
proceso destructivo de evolución que no es privativo de la cultura occidental: En primer lugar, el amor
perdió su individualidad con el cristianismo, que lo unificó y teocratizó: ningún amor era genuino si no
provenía de Dios, si no era aprobado por la Iglesia. Le siguió un período de «emancipación de la carne»,
que comenzó con tímidas tentativas y que se continuó, con los trovadores, con un período de sensualidad
más acentuada, de desarrollo pleno del amor libre e ingenuo. Por último, aparecieron una etapa de gran
refinamiento y, como colofón, la relajación moral y la perversión.27
Amor autopersonal: El amor propio, amor compasivo, es, desde el punto de vista de la
psicología humanista, el sano amor hacia uno mismo. Aparece situado como prerrequisito
de la autoestima y, en cierto contexto, como sinónimo de esta. Es algo positivo para el
desarrollo personal e indispensable para las buenas relaciones interpersonales,17 y no
debe confundirse con el narcisismo, que conlleva egocentrismo y que coincide con una
autoestima baja.28 Para el budismo, que califica al ego como una mera ilusión de nuestra
mente, el amor real, amor compasivo, solo existe cuando se dirige hacia otra persona, y no
hacia uno mismo. Para el psicoanálisis, que, de forma completamente opuesta al budismo,
califica al ego como la única realidad, el amor autopersonal
siempre es narcisismo, que puede ser, a su vez, saludable o
no saludable.
Amor incondicional: Es el amor compasivo, altruista, que se
profesa sin esperar nada a cambio. El amor espiritual,
predicado por las diferentes religiones, es el amor
incondicional por antonomasia. El amor maternal, o amor de
madre a hijo, se reconoce también como amor de este tipo, y,
por tradición, se considera motivado por un fuerte instinto que
lo hace especialmente intenso; no obstante, hay también
quien cuestiona la existencia de dicho instinto.29
Amor filial: Entre hijos y padres (y, por extensión, entre
descendientes y ancestros).
Amor fraternal: En su sentido estricto, es el afecto entre Admiration maternelle
hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes («Admiración maternal»,
exceptuados los padres y los descendientes. Nace de un 1869). Óleo de William-
sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento a la familia, Adolphe Bouguereau.
y se manifiesta por emociones que apuntan a la convivencia,
la colaboración y la identificación de cada sujeto dentro de
una estructura de parentesco. Desde el punto de vista del
psicoanálisis, el fraternal es, al igual que el amor filial,
sublimado, ya que está fundado en la interdicción del incesto.
Amistad: Cercano al amor fraternal, es un sentimiento que
nace de la necesidad de los seres humanos de socializar. El
amor al prójimo nace a su vez del uso de la facultad de la
mente de empatizar y tolerar, y constituye la abstracción de la
amistad. Para Erich Fromm, dicho amor al prójimo equivale al
amor fraternal y al amor predicado en la Biblia mediante la Amor fraterno (figurillas
frase «amarás al prójimo como a ti mismo».30 prehispánicas de barro, 250-
900 d. C.). Pueblos indígenas
Amor romántico: Nace en la expectativa de que un ser
del Centro de Veracruz.
humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad
Museo de Antropología de
existencial. Este sentimiento idealiza en cierto grado a la
persona objeto de dicha expectativa, definida en la psiquis. Xalapa, México.
Simbología
Desde tiempos inmemoriales, el amor y todo lo relacionado con él se ha asociado con símbolos e iconos.
De los que han sobrevivido hasta la actualidad, unos son autóctonos de las diferentes culturas o ligados a
las costumbres de determinados lugares geográficos, y otros, con el paso de los siglos, se han convertido
en interculturales o incluso universales en el mundo civilizado. Las flores, el color rojo, determinados
perfumes o la música romántica, ensoñadora o erótica, son elementos que se repiten en una buena parte
de las relaciones amorosas. En el caso de Occidente, los bombones, entre otros detalles, se interpretan en
ocasiones con un significado amoroso. De todos los símbolos utilizados, los más característicos en la
cultura occidental son el cupido, y, sobre todo, el corazón.
Cupido
La figura de Cupido en forma de putto es
una imagen recurrente. En el caso del amor
romántico, suele representarse con un arco y
unas flechas, las cuales, a menudo con los
ojos vendados, dispara sobre las personas,
produciéndoles así el enamoramiento.
A partir del Renacimiento, la figura de los putti llegó a confundirse con los querubines, confusión que
perdura en la actualidad. Tanto los putti como los cupidos y ángeles pueden encontrarse en el arte
religioso y secular desde la década de 1420 en Italia, desde finales del siglo xvi en los Países Bajos y
Alemania, desde el período manierista y el Renacimiento tardío en Francia, y a lo largo del Barroco en
frescos de techos. Los han representado tantos artistas que presentar la lista de estos sería poco útil,
aunque entre los más conocidos se encuentran el escultor Donatello y el pintor Rafael; dos putti en actitud
curiosa y relajada que aparecen a los pies de su Madonna Sixtina son reproducidos con frecuencia.35
Corazón
El símbolo del corazón es el que más frecuentemente se
relaciona con el amor. Cuando aparece atravesado por la
flecha de Cupido, simboliza el amor romántico, y es la
forma común en la que las parejas adolescentes lo dibujan
en los más variopintos lugares para dejar constancia de su
Forma de la amor. También se hace alusión al corazón real o al pecho de
vaina de silfio los amantes como fuente y receptáculo del amor, y son
según su comunes expresiones como «partir» o «romper el corazón»
representación como sinónimo de crear desamor, «robar el corazón» como
en monedas de sinónimo de producir enamoramiento, «abrir el corazón»
Cirene del
como sinónimo de ofrecer amor, y una larga lista con Postal de San
siglo vii a. C.
significados en los que los elementos comunes son el amor Valentín de 1910.
y el alma.36
El origen del corazón del amor parece ser incierto, y existen diversas teorías. La idea del corazón como
fuente de amor se remonta como mínimo a hace varios milenios en la India, China y Japón, con el
concepto de chakras como centros de la «energía vital universal», de los cuales el que se encuentra a la
altura del corazón se manifiesta, según se afirma, en forma de amor y compasión.
Respecto al símbolo propiamente dicho, hay quien lo atribuye a una planta originaria del norte de África,
conocida como silfio37 (generalmente considerada un hinojo gigante extinto, aunque algunos afirman
que la planta es realmente Ferula tingitana;38 no confundir con el género actual Silphium).
Durante el siglo vii a. C., la ciudad-estado de Cirene tenía un lucrativo negocio con dicha planta. Aunque
se usaba principalmente como condimento, tenía la reputación de poseer un valor adicional como método
anticonceptivo. La planta era tan importante para la economía de Cirene que se acuñaron monedas con la
imagen de la vaina o cáscara,39 la cual tenía la forma del
símbolo del corazón que conocemos actualmente. Según
esta teoría, dicho símbolo se asoció inicialmente con el
sexo, y, posteriormente, con el amor.40
Existen otras ideas menos románticas acerca del origen. Algunos afirman que la forma actual del símbolo
surgió simplemente de burdos intentos de dibujar un corazón humano real, el órgano que los antiguos,
entre ellos Aristóteles, creían ser el contenedor de todas las pasiones. Un importante erudito sobre la
iconografía del corazón sostiene que la imprecisa descripción anatómica que hizo el filósofo, como un
órgano de tres cámaras con la parte superior redondeada y la inferior puntiaguda, pudo haber inspirado a
los artistas medievales a la hora de crear lo que hoy conocemos como la «forma de corazón».41 A su vez,
la tradición medieval del amor cortés pudo haber reforzado la asociación del símbolo con el amor
romántico.40 42
Los corazones proliferaron cuando el intercambio de postales de San Valentín ganó popularidad en
Inglaterra en el siglo xvii. En un principio, las cartas eran simples, pero los victorianos hicieron que
fuesen más elaboradas, empleando el símbolo del corazón en conjunción con cintas y lazos.40
Actualmente, el símbolo está extendido por todo el mundo civilizado, y puede encontrarse en los más
diversos ámbitos, lugares y momentos, incluyendo los naipes de diversas barajas, como la inglesa, la
francesa o la bávara, tapices, pinturas,40 y como elemento decorativo en objetos cotidianos. También
constituye el emblema de la Cardiología.43
Superstición
El carácter irracional e indescriptible de la atávica
experiencia amorosa y, probablemente, la existencia
de un instinto religioso natural, hacen que otro
aspecto íntimamente relacionado con el amor sea la
superstición. El horóscopo, la adivinación, o la
utilización de sustancias, objetos y rituales con
cualidades pretendidamente mágicas o milagrosas,
son, entre otras, creencias y prácticas que persisten Mapa de las religiones predominantes en el
desde la antigüedad, algunas de las cuales, como las mundo.
religiones, están fuertemente arraigadas desde hace
milenios (véase la sección Perspectiva espiritual en
este mismo artículo). El advenimiento del Racionalismo en el siglo xvii y el vertiginoso desarrollo de la
ciencia en el último siglo contribuyeron en gran medida a reducir el impacto de la superstición sobre el
pensamiento. No obstante, aún existen determinadas culturas, como las de tribus africanas por ejemplo,
donde es posible encontrar el pensamiento puramente mágico, así como significativos sectores de la
población del mundo civilizado que, al margen de las religiones, aceptadas y asumidas socialmente,
todavía relacionan el amor con lo sobrenatural, y testimonio de ello son las ventas de libros sobre la
Nueva Era o el lucrativo negocio de los adivinadores y cartomantes a través de medios de comunicación
como la televisión o la radio. En palabras de Helen Fisher, el amor es el resultado de reacciones químicas,
y el conocimiento de tal hecho no es óbice para su disfrute:
Yo tengo que decirles que sí, que todo es química. Cada vez que producimos un pensamiento,
o tenemos una motivación, o experimentamos una emoción, siempre se trata de química. Sin
embargo, es posible conocer todos y cada uno de los ingredientes de un pastel de chocolate, y
que aún nos guste sentarnos y comerlo. De la misma manera, podemos conocer toda la
química que hay detrás del amor romántico –todavía no la conocemos toda, pero estamos
empezando a conocerla en parte- y aun así ser capaces de captar toda su enorme magia.
Helen Fisher, en una entrevista.44
Perspectiva popular
Popularmente, el amor se considera un
sentimiento. En los casos más comunes,
dicho sentimiento se basa en la
atracción y la admiración de un sujeto
hacia otro.
Cabe resaltar el uso actual de la palabra amor para designar tanto el amor espiritual y el amor romántico
como el propio acto sexual —mediante la expresión «hacer el amor». Hasta mediados del siglo xx, esa
expresión estaba reservada para el galanteo.46
Las personas tienden a aplicar el concepto del amor de un modo intuitivo desde y hacia otros animales
(normalmente próximos en la escala evolutiva o que muestran signos interpretables como inteligencia) y
hacia otros seres vivos como las plantas. En el primer caso, a menudo se debe a que los signos externos al
ser humano son interpretados de forma antropocéntrica; por ejemplo, el gesto de un perro que acude a
lamer la mano del dueño se interpreta como una demostración de amor; sin embargo, los procesos
psicológicos que producen ese tipo de comportamientos en el perro responden, según los conocimientos
científicos actuales, a otro tipo de motivaciones mucho menos complejas que las de los seres humanos,
como lo puede ser, por ejemplo, la necesidad de mantenimiento de la manada, heredada de su ancestro
evolutivo, el lobo.47 En el caso de las plantas, es el hecho de que sepamos que la planta también es un
ser vivo, como nosotros, lo que la hace objeto de nuestro amor. En ciertos casos, se llega al extremo de
pensar que el amor en sí mismo beneficia a la planta. Y, realmente, la beneficia, aunque de forma
indirecta, a través de nuestras acciones.
La subida del nivel de conciencia produce cambios a nivel de la percepción: de repente se comienzan a
encontrar significados donde antes no se veían, el encuentro con el ser amado «parece» estar rodeado de
una atmósfera de cuento de hadas (no solo lo parece, realmente lo está pues el mundo real es así), y el
sentido de la vista se vuelve más atractivo; por ejemplo, «da la impresión» de que se perciben más y
mejor los colores, las texturas, las formas. El ingenio
se acentúa, de repente «uno» se sorprende a sí mismo
con expresiones artísticas que por momentos no
reconoce como propias, y el ego se disipa: uno pasa a
ver el mundo como si viese una película de cine, de
tal modo que se olvida de sí mismo y de su pareja
como cuerpos y los acontecimientos parecen fluir de
un modo más suave, más grácil, el espíritu florece
como un manantial compasivo hacia todas las cosas, y
en algunos casos se llega a la producción de
experiencias «milagrosas» (realmente, sin comillas),
en las que se dan coincidencias sorprendentes (amigos Cuento de hadas, Toronto.
que casualmente aparecen en lugares totalmente
inesperados, canciones que comienzan a sonar en el
momento adecuado, y, en general, la «sensación» de que el mundo se adapta a los enamorados a su paso),
lo cual a su vez refuerza el amor y contribuye a profundizar en el estado aún más. Tal vez por el
implacable escepticismo del ego, y por las numerosas experiencias microtraumáticas y estresantes que,
sobre todo en ausencia del ser amado, experimentamos en el trabajo, en el hogar, en la calle, termina por
aparecer una «masa crítica» que de forma irreversible e inevitable gana la batalla a la fe creada en torno a
la magia de la relación amorosa, que era precisamente lo que mantenía el nivel de conciencia elevado. No
obstante, son experiencias que, al evocarlas, y debido a que se fijaron con fuerza en la memoria, aparecen
en el recuerdo, aunque como si procediesen de la nada, como sucedidas en otro universo inalcanzable. Es
lo que los enamorados suelen describir como la «magia del amor», que suele aparecer de forma más
generosa con el primer amor verdadero de la vida, y que generalmente no dura más de unos pocos días, y
de forma discontinua, para ser sustituida por la experiencia del ego, de la personalidad: el apego y el
deseo. El individuo deja de ser creativo y se vuelve rutinario y predecible. Desde su nuevo punto de vista
en una conciencia disminuida, y debido a que ha olvidado completamente su reciente vivencia en un
plano superior de la conciencia, él cree continuar viviéndolo como amor verdadero, pero ya es
simplemente un conjunto limitado de emociones, experiencias y actitudes. La magia (sin comillas) se
pierde y lo que antes eran dos espíritus en uno fundidos con el universo (o con Dios, si se quiere) ahora
son vacío interior, y lo que antes era una visión paisajística, brillante, colorida, de transparencia en el aire,
donde en ocasiones, incluso, se mezclaban los sentidos entre sí, ahora es la percepción de lo que se cree
ser el «yo», que realmente es la de un animal homínido sujeto a respuestas mecánicas, un «yo» engañoso,
pobre y fragmentado en decenas o cientos de «yoes» desconectados entre sí.
En la novela Las Nueve Revelaciones, James Redfield explica muchos de los fenómenos que se producen
en el Cuarto Camino, incluyendo la aparición del amor real.
Helen Fisher indica que durante el enamoramiento pueden producirse de forma natural sustancias como la
dopamina o el bupropión, lo cual podría explicar los efectos anteriormente citados.
Perspectiva espiritual
En la cultura religiosa monoteísta, el amor suele mencionarse y ser apoyado por Dios, como es el caso del
Islam, el judaísmo y el cristianismo. Aquellas personas cuyo amor está o se supone que está cercano al
Amor Universal, o a Dios, reciben el nombre de santos. Tanto en el budismo como en el cristianismo, el
islam, el hinduismo o el judaísmo suelen representarse con una aureola alrededor de su cabeza. Los budas
son presentados con aureolas adicionales alrededor de todo su cuerpo.
Judaísmo
En hebreo, ahavá es el término más comúnmente usado tanto para el
amor interpersonal como para el amor de Dios.
El rabino del siglo xx Eliyahu Eliezer Dessler es citado frecuentemente como definidor del amor desde el
punto de vista judaico, de «dar sin esperar nada a cambio» (Michtav me-Eliyahu, Vol. 1).
Cristianismo
En el cristianismo se entiende que el amor proviene de Dios, porque el amor es una virtud teologal. El
amor de hombre y mujer —eros en griego— y el amor desinteresado por los demás (agápē) se contrastan
a menudo como amor «ascendente» y «descendente», respectivamente, aunque en última instancia son
una misma cosa.48
Muchos teólogos cristianos ven a Dios como fuente de amor, que es reflejado en el ser humano y sus
propias relaciones amorosas. C. S. Lewis, influente teólogo anglicano, escribió varios libros sobre el
amor, especialmente The Four Loves. El papa Benedicto XVI, en su encíclica Deus Caritas Est (o sea,
Dios es Amor), también pretendió reflexionar sobre el amor divino
para con el ser humano y la relación entre el ágape y el eros.
Insiste San Agustín`, doctor de la iglesia, en su concepto del amor: "La medida del amor es el amor sin
medida" Carta 109,2.50
El apóstol San Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes. Describiéndolo en el famoso poema
Primera epístola a los corintios, escribió:
«Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que
ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios
es amor».
1 Juan 4:7-8.51
«Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no
muera, sino que tenga Vida eterna».
Juan 3.16.
San Agustín dice que es preciso ser capaz de descifrar la diferencia entre amor y lujuria. Lujuria, según
San Agustín, es un gran vicio y pecado, pero amar y ser amado es lo que este santo ha buscado toda su
vida. Él mismo dice: «yo estaba en el amor con amor». Finalmente, él hace caer en el amor y es amado
de vuelta, por Dios. San Agustín dice que la única persona que puede amarte verdaderamente y
plenamente es Dios, porque el amor de los hombres tiene muchas fallas, tales como «celo, desconfianza,
miedo, rabia y discordia». De acuerdo con este santo, Dios es amor «para alcanzar la paz». (del libro:
Las Confesiones de Santo Agustín).
La Iglesia católica, reafirmando las enseñanzas del su Magisterio y de la Teología del Cuerpo del papa
Juan Pablo II, afirmó que el amor es una virtud teologal,52 una «dádiva de sí mismo», y «es lo opuesto al
desamor».53 Aplicado en las relaciones conyugales humanas, el amor verdaderamente vivido y
plenamente realizado es una comunión de dádiva mutua de sí mismos, «de afirmación mutua de la
dignidad de cada pareja» y un «encuentro de dos libertades en entrega y receptividad mutuas».54 Esa
comunión conyugal del hombre y de la mujer es un icono de la vida de la Santísima Trinidad y lleva no
solo a la satisfacción, sino también a la santidad.55 Ese tipo de relación conyugal propuesta por la Iglesia
exige permanencia y compromiso matrimoniales.56 Por esa razón, la sexualidad es una fuente de alegría
y placer,57 no ejerce solo la función de procrear, sino que también juega un papel importante en la vida
íntima conyugal.58 La relación sexual conyugal es considerada como la gran expresión «humana y
totalmente humanizada» del Amor idealizado por la Iglesia, donde el hombre y la mujer se unen y se
complementan recíprocamente.59 Todo este amor conyugal propuesto por la Iglesia requiere fidelidad,
«permanencia y compromiso», que solo puede ser auténticamente vivido «en el seno de los lazos del
Matrimonio» y en la castidad conyugal.60
Para la Iglesia Católica, el amor es el centro y propósito de la vida de las personas. Es por esto que hasta
han desarrollado el concepto de Civilización del Amor.
Ishq, o el amor divino, es el tema principal del sufismo. Los sufís creen que el amor es una proyección de
la esencia de Dios sobre el universo. Dios desea reconocer la belleza, de modo que, cuando, por ejemplo,
alguien se mira en un espejo, es Dios quien se «mira» a sí mismo dentro de la dinámica de la naturaleza.
Ya que todo es un reflejo de Dios, la escuela del sufismo practica ver la belleza dentro de la aparente
fealdad. El sufismo se refiere a menudo a ello como la religión del amor. Dios aparece en tres términos
principales, que son el Amante, el Amado y el Amor, pudiéndose encontrar el último de estos términos
frecuentemente en la poesía sufí. Un punto de vista común es que, a través del amor, la humanidad puede
volver a su pureza y gracia inherentes. Los santos sufistas son tristemente célebres por estar «borrachos»
debido a su amor divino; por lo tanto, es constante la referencia al vino en la poesía y la música sufís.
La palabra «amor» aparece en el Corán más de 80 veces en diferentes formas y significados; todas las
aleyas que incluyen la palabra «amor», sean positivas o negativas, aseguran la grandeza del valor del
amor en establecer las relaciones en sus diferentes formas y círculos.61
Algunos ejemplos:
«Al·lâh traerá a otros a los que amará y por los que será amado».
TSQ62 La sura de Al-Ma’ida «La Mesa Servida», aleya 54.
«Di: Si amáis a Al·lâh, seguidme, que Al·lâh os amará y perdonará vuestras faltas. Al·lâh es
Perdonador y Compasivo».
La sura de ‘Al ‘Imrân, «La Familia de ‘Imrân», aleya 31.
«Y pedid perdón a vuestro Señor y volveos a Él, pues es cierto que mi Señor es Compasivo,
Afectuoso».
La sura de Hûd, aleya 90.
En el islam, existe una poderosa imbricación entre las leyes de Alá y las leyes de los hombres. Dentro de
este marco, el amor se manifiesta en diversos círculos: El amor hacia Al·lâh, El amor hacia el Mensajero
de Al∙lâh, El amor del musulmán hacia el musulmán, El amor dentro de la familia musulmana, El amor
hacia el no musulmán, El cariño entre el gobernante y el gobernado.61
Al∙lâh permite al musulmán casarse con una cristiana o una judía aunque una parte de sus creencias
contradice al islam y a los hábitos de los musulmanes. Y subraya que los cristianos son una gente digna
de cariño: «...mientras que encontrarás que los que están más próximos en afecto a los que creen, son los
que dicen: Somos cristianos».61 65
Existen otras aleyas que avisan de que los casos de rechazo hacia el otro (los no musulmanes) no son
comunes, y que tampoco se aplican todo el tiempo. No se permite tratar como enemigos a los que no
ejercen enemistad contra los musulmanes, tampoco se permite clasificarles como enemigos. Más bien,
merecen otro tipo de tratamiento: «Al·lâh no os prohíbe que tratéis bien y con justicia a los que no os
hayan combatido a causa de vuestra creencia ni os hayan hecho abandonar vuestros hogares. Ciertamente,
Al·lâh ama a los equitativos».61 66
El Corán abre las puertas del bien, del cariño y del afecto ante los que se enemistan con los musulmanes:
«Puede ser que Al·lâh ponga afecto entre vosotros y los que de ellos hayáis tenido como enemigos. Al·lâh
es Poderoso y Al·lâh es Perdonador y Compasivo». Y entre los comentarios sobre esta aleya está la
siguiente: «El afecto después del rechazo, el cariño después del odio, y la concordia después de la
discordia. Al∙lâh es El Que Puede unir las cosas esparcidas y dispersas. Es El Que concilia entre los
corazones después de la enemistad y la dureza y los reemplaza por el encuentro y la concordia».61
Escribe Mahmud Nacua: «El origen en las relaciones entre la gente, por diferentes que sean sus
nacionalidades y creencias, es el hecho de reconocerse, de tener misericordia mutua, la cooperación, la
amistad y la paz. La excepción es el estado de guerras y los combates, que son asuntos que producen
odio. Esta excepción es temporal porque el odio no permanece entre la gente sean cuales sean las huellas
de las guerras. El mundo experimentó tanto en las pasadas épocas como en las recientes muchos ejemplos
de guerras que tuvieron lugar entre las tribus, los pueblos y las naciones. Entre un pueblo y otro, entre una
nación y otra en una cierta época, pero fueron seguidos por acuerdos de paz, pactos y cooperación… Así
es la naturaleza de la vida, unos ciclos consecutivos. El mejor de la gente es el que utiliza los ciclos del
bien, de los acuerdos y de la paz para el desarrollo de los factores del bien y del amor inculcándolos entre
los individuos y los pueblos. Este es el camino del Islam y este es el fundamento en el Islam».61
Budismo
En el budismo, kāma es amor sensual, sexual. Es un obstáculo en el camino hacia la iluminación, ya que
constituye egoísmo.
Adveṣa y mettā son amor benevolente. Este amor es incondicional y requiere una autoaceptación
considerable. Es bastante diferente del amor ordinario, que normalmente se basa en el apego y el sexo y
que raramente ocurre sin interés propio. En su lugar, este amor se refiere al desprendimiento y la ausencia
de intereses egoístas en beneficio de los demás.
Desde el punto de vista del budismo, el amor «puro» proviene de un estado de pureza espiritual al que los
seres humanos pueden llegar mediante la liberación de las llamadas emociones perturbadoras (deseo y
apego, odio e ira, ignorancia, orgullo, envidia), inherentes al mundo material o samsara. Mediante la
compasión, el desapego del mundo material, y la meditación, puede aumentarse paulatinamente la
capacidad de funcionamiento de todos los chakras, incluyendo el chakra del corazón, de tal modo que es
posible amar conscientemente y eliminar el sufrimiento asociado al amor ordinario hasta alcanzar el
llamado estado de iluminación, en el que existe un amor incondicional hacia todos los seres sensibles,
equiparable al que, por ejemplo, puede sentir una madre por su hijo. Según esta corriente de pensamiento,
el amor mantiene unidas todas las cosas, y nuestra conciencia crea el propio universo. Para el budismo,
todas las religiones son válidas si se basan en el amor espiritual y la compasión.67 68
69
70
El ideal de bodhisattva en el budismo Mahāyāna implica la completa renunciación a uno mismo con el
objeto de soportar la carga de un mundo de sufrimiento. La mayor motivación que uno tiene para tomar el
camino del bodhisattva es la idea de salvación que existe dentro del amor altruista y falto de egoísmo por
todos los seres sintientes, idea que, como deseo que es, emoción perturbadora, deberá abandonarse
también en última instancia para lograr la iluminación. Nótese que, en el budismo, buscar la felicidad es
un acto egoísta: el ego nos impide comprender que la felicidad no es algo que nos llega de fuera, sino la
manifestación de una conciencia libre de sufrimiento.
Hinduismo
En el hinduismo, kāma es el amor placentero, sexual, personificado
por el dios Kāmadeva. Para muchas escuelas hinduistas, es el tercer
final (artha) de la vida. Kāmadeva se representa a menudo
sosteniendo un arco de caña de azúcar y una flecha de flores, y
montado en ocasiones sobre un gran loro. Está normalmente
acompañado por su consorte Rati y su compañero Vasanta, señor de
la primavera. Pueden verse imágenes grabadas en piedra de Kaama y
Rati en la puerta del templo de Chenna Keshava en Belur, en
Karnataka, India. Maara es otro nombre para kāma.
El amor es algo fácil, el odio es algo fácil, pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a amar, no voy a
odiar». Así todo se vuelve difícil. ¡Así ni siquiera puedes amar! Inspirar es fácil, espirar es
fácil. Pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a inspirar, no voy a espirar». De esta forma todo se
vuelve difícil. La mente puede decir: «¿Para qué espirar? La respiración es vida. Simple
aritmética: inspira, no expulses el aire; estarás cada vez más vivo. Acumularás más vida.
Tendrás grandes reservas de vida. Inspira solamente, no espires porque espirar es morir». [...]
El amor es inspirar, el odio espirar. ¿Qué hacer entonces? La vida es fácil si no decides,
porque entonces sabes que inspirar y espirar no son dos cosas opuestas; son dos partes de un
mismo proceso. Y estas dos partes son orgánicas, no puedes dividirlas. ¿Y si no espiras...? La
lógica se equivoca. No vivirás; sencillamente, te morirás inmediatamente.
Osho, El libro de la Nada.71
La religión frente al amor homosexual
No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame.
Levítico 18:2272
Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a
muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame.
Levítico 20:1373
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni
los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los
ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el
reino de Dios.
1 Corintios 6:9-10.74
La Iglesia católica actual mantiene dicho rechazo. Según unas polémicas declaraciones pronunciadas en
diciembre de 2008 por el papa Benedicto XVI, «constituye una grave amenaza para la humanidad la
confusión de los sexos».75 76
77
En enero de 2012 declaró además que «el matrimonio homosexual
socava el porvenir mismo de la humanidad».78 No obstante, el papa Francisco propuso en un documental
publicado el 21 de octubre de 2020 la posibilidad de uniones civiles del mismo sexo.79
Islam y homosexualidad
El islam, al igual que el cristianismo y el judaísmo, no concibe el amor homosexual y rechaza la
homosexualidad en sí misma. En el Corán existe constancia de tal rechazo, como puede verse en los
siguientes ejemplos, donde Lot critica a los hombres de Sodoma por su comportamiento sexual:
Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis una deshonestidad que ninguna criatura ha
cometido antes? Ciertamente, por concupiscencia, os llegáis a los hombres en lugar de
llegaros a las mujeres. ¡Sí, sois un pueblo inmoderado!». Lo único que respondió su pueblo
fue: «¡Expulsadles de la ciudad! ¡Son gente que se las da de puros!». Y les salvamos, a él y a
su familia, salvo a su mujer, que fue de los que se rezagaron. E hicimos llover sobre ellos una
lluvia: ¡Y mira cómo terminaron los pecadores!
Azora 7:80-8480
Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis deshonestidad a sabiendas? ¿Os llegáis a los
hombres, por concupiscencia, en lugar de llegaros a las mujeres? Sí, sois gente ignorante».
Lo único que respondió su pueblo fue: «¡Expulsad de la ciudad a la familia de Lot! Son gente
que se las dan de puros». Les preservamos del castigo, a él y a su familia, salvo a su mujer.
Determinamos que fuera de los que se rezagaran. E hicimos llover sobre ellos una lluvia.
¡Lluvia fatal para los que habían sido advertidos...!
Azora 27:54-5881
Los países de religión mayoritariamente islámica mantienen actualmente penas legales contra los
homosexuales, como multas y prisión, llegándose incluso a la pena de muerte en 5 países: Irán,
Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, y algunas partes de Nigeria y Somalia.82
Perspectiva filosófica
Si la actitud del amor ha de formar parte, en algún momento, de las descripciones que siguen las
tendencias de la ciencia experimental, deberá definirse de manera tal que pueda ser observada y
cuantificada con cierta precisión. Baruch de Spinoza estableció una definición que puede cuadrar con los
requerimientos de las ciencias humanas y sociales. Escribió al respecto: «El que imagina aquello que ama
afectado de alegría o tristeza, también será afectado de alegría o tristeza; y uno y otro de estos afectos
será mayor o menor en el amante, según uno y otro sea mayor o menor en la cosa amada».83
La definición de Spinoza, en la que la actitud del amor implica compartir alegrías y tristezas de otras
personas, no difiere esencialmente de la definición bíblica del amor, ya que el mandamiento sugiere
«compartir las alegrías y tristezas de los demás como si fuesen propias», tal el «amarás a tu prójimo como
a ti mismo».
No solo esta definición se refiere a aspectos observables y contrastables con la realidad, sino que también
presenta aspectos cuantificables, ya que indica que en mayor o menor medida serán compartidos los
afectos, mientras mayor o menor sean la alegría o la tristeza asociada a la persona amada.
De la definición mencionada Spinoza extrae algunas conclusiones inmediatas, tales como los
sentimientos que surgen hacia un tercero. Según sus propias palabras: «Si imaginamos que alguien afecta
de alegría a la cosa que amamos, seremos afectados de amor hacia él. Si imaginamos, por el contrario,
que la afecta de tristeza, seremos, por el contrario, afectados también de odio contra él».84
Observamos, en esta expresión, que el odio aparece como una actitud opuesta al amor, como una
tendencia a intercambiar (respecto del tercero mencionado) los papeles de tristeza y alegría como afectos
compartidos.
Para Leibniz, la felicidad es al hombre lo que la perfección es a los entes, y esa felicidad radica
fundamentalmente en el amor. El amor a Dios, según el filósofo, debe ser con ternura, y debe tener el
ardor combinado con la luz. Así pues, la perfección humana consiste en amor luminoso, un amor en el
que se combina la ternura con la razón.85
Perspectiva científica
Enfoque propio de disciplinas tales como biología y psicobiología, llamadas en su conjunto
neurociencias, así como de la psicología y la antropología.
Aspectos biológicos
El concepto de amor no es una noción técnica en biología sino un concepto del lenguaje ordinario que es
polisémico (tiene muchos significados), por lo cual resulta difícil explicarlo en términos biológicos. Sin
embargo, desde el punto de vista de la biología, lo que a veces se llama amor parece ser un medio para la
supervivencia de los individuos y de la especie. Si la supervivencia es el fin biológico más importante, es
lógico que la especie humana le confiera al amor un sentido
muy elevado y trascendente (lo cual contribuye a la
supervivencia). Desde la psicobiología sí tiene sentido
encontrar las bases orgánicas de estados mentales concretos
(como la sensación subjetiva de amor).
1) El impulso sexual indiscriminado o excitación sexual. Este proceso está regulado por la testosterona
y el estrógeno en la mayoría de los mamíferos y casi exclusivamente por la testosterona en el ser humano,
y es detectable neurológicamente en el córtex cingulado anterior. De breve duración (raramente dura más
de unas pocas semanas o meses), su función es la búsqueda de pareja.
2) La atracción sexual selectiva, pasión amorosa o enamoramiento, regulada por la dopamina en los
circuitos cerebrales del placer. Esta segunda etapa es inusualmente prolongada en el ser humano frente a
otras especies (hasta 18 meses). Consiste en un deseo más individualizado y romántico por un candidato
específico para el apareamiento, que se desarrolla de forma independiente a la excitación sexual como un
sentimiento de responsabilidad hacia la pareja. Recientes estudios en neurociencia han indicado que, a
medida que las personas se enamoran, el cerebro secreta en crecientes cantidades una serie de sustancias
químicas, incluyendo feromonas, dopamina, norepinefrina y serotonina, que actúan de forma similar a las
anfetaminas, estimulando el centro del placer del cerebro y llevando a efectos colaterales tales como
aumento del ritmo cardíaco, pérdida de apetito y sueño, y una intensa sensación de excitación. Las
investigaciones han indicado que esta etapa generalmente termina al cabo de un año y medio a tres
años.88
Otra sustancia que el cerebro libera en estado de enamoramiento es la feniletilamina, que actúa sobre el
sistema límbico y provoca las sensaciones y sentimientos comunes en dicho estado, además de que es un
precursor de la dopamina, de ahí que esta última también se encuentre en grandes cantidades. Una
pequeña modificación química puede hacer que se transforme en un estimulante (anfetamina y
metilfenidato) o un antidepresivo (bupropión y la venlafaxina). La feniletilamina puede encontrarse
también en alimentos como el chocolate y quesos fermentados. Según Helen Fisher, es por ello que el
amor romántico es —al igual que el chocolate— adictivo.
La molécula proteínica conocida como factor de crecimiento nervioso (NGF) presenta niveles elevados
cuando las personas se enamoran por primera vez, aunque esta vuelve a sus niveles previos al cabo de un
año.89
Tras las etapas de lujuria y atracción, es necesaria una tercera etapa para establecer relaciones a largo
plazo:
3) El cariño o apego, lazo afectivo de larga duración que permite la continuidad del vínculo entre la
pareja, regulado por la oxitocina y la vasopresina, que también afectan al circuito cerebral del placer; su
duración es indeterminada (puede prolongarse toda la vida). El apego implica la tolerancia de la pareja (o
de los hijos) durante un tiempo suficiente como para criar a la prole hasta que esta pueda valerse por sí
misma. Se basa generalmente, por lo tanto, en responsabilidades tales como el matrimonio y los hijos, o
bien en amistad mutua basada en aspectos como los intereses compartidos. Se ha relacionado con niveles
de las sustancias químicas oxitocina y vasopresina a un nivel mayor del que se presenta en relaciones a
corto plazo.88
El equilibrio de los tres procesos controla la biología reproductiva de muchas otras especies, por lo que se
cree que su origen evolutivo es común. La etología interpreta que el amor humano evolucionó a partir del
ritual de apareamiento o cortejo de los mamíferos (despliegue de energía, persecución obsesiva y
protección posesiva de la pareja y agresividad hacia los potenciales rivales).90
Aspectos antropológicos
En una entrevista con motivo de la publicación de su libro Por qué amamos, Fisher comenta que, en la
elección de la pareja, y aunque aún no se conocen los motivos concretos, se sabe que intervienen de
forma importante la cultura y el momento en que se produce dicha elección (por ejemplo, debemos estar
dispuestos a enamorarnos). La gente tiende a enamorarse de alguien que tiene alrededor, próximo; nos
enamoramos de personas que resultan misteriosas, que no se conocen bien. Los hombres se enamoran
más deprisa que las mujeres, y tres de cada cuatro personas que se suicidan cuando una relación acaba
son hombres. En cuanto a la pasión, ambos sexos presentan el mismo grado, pero en los hombres se ha
descubierto una mayor actividad en una pequeña región cerebral asociada con la integración de los
estímulos visuales. Es algo que tiene sentido, pues [en general] el negocio de la pornografía se apoya en
los hombres y las mujeres intentan constantemente agradar con su aspecto a los hombres. La
investigadora refiere que, durante millones de años, el hombre ha tenido que mirar bien a la mujer y
tomarle la medida para ver si ella le daría un hijo saludable. En las mujeres, se ha descubierto una mayor
actividad en una de tres áreas diferentes, asociadas con la memoria y la rememoración, y no simplemente
con la capacidad de recordar. También durante millones de años, una mujer no podía mirar a un hombre y
saber si podría ser un buen padre y un buen marido. Para saberlo, tenía que recordar. Y actualmente las
mujeres recuerdan cosas como lo que había dicho su pareja el último día de San Valentín, o su
comportamiento con anterioridad. Según Fisher, es un mecanismo de adaptación que las mujeres
probablemente han poseído durante cuatro millones de años, para conseguir al hombre adecuado.44 87
El amor romántico es más fuerte que el impulso sexual. Promueve el apareo, pero, ante todo, promueve el
deseo de consecución de un nexo emocional (queremos que nuestra pareja nos llame por teléfono, que se
acuerde de nosotros, queremos agradarla y deseamos que ambos tengamos los mismos gustos). Una de
las características principales del amor romántico, además del deseo de contacto sexual, es el de
exclusividad sexual. Cuando tenemos relaciones sexuales con alguien y no lo amamos, no nos importa
realmente si también las tiene con otros. Pero cuando nos enamoramos, pasamos a ser realmente
posesivos, algo que en la comunidad científica llaman «vigilancia de la pareja». Por ello, el amor
romántico es un arma de doble filo, pues, dependiendo del desenlace de la relación, puede derivar en una
gran felicidad o una gran tristeza, la cual a su vez puede llevar, en casos extremos, al suicidio o al
asesinato.44 87
El amor y el odio son muy parecidos, con la indiferencia como el opuesto de ambos. Normalmente
hacemos ambas cosas: amamos y odiamos al mismo tiempo a la persona. De hecho, el amor y el odio
tienen muchas cosas en común: cuando odiamos, concentramos nuestra atención tanto como cuando
amamos; cuando amamos o cuando odiamos, nos obsesiona pensar en ello, tenemos una gran cantidad de
energía y nos cuesta comer y dormir.44 87
Aspectos psicológicos
Para presentar el punto de vista de la psicología sería
preciso presentarlo de cada uno de sus
enfoques/escuelas.
Desde la psicología cognitiva y psicología social, destacan las investigaciones efectuadas acerca del
amor de Robert J. Sternberg, quien propuso la existencia de 3 componentes en su teoría triangular del
amor:
1. La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven
el acercamiento, el vínculo y la conexión.
2. La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos
y necesidades.
3. La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por
mantener ese amor.
Estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad y
pasión, pasión y compromiso, intimidad y compromiso, etc.
Dentro de la psicología social, algunos autores proponen una serie de arquetipos amatorios, como por
ejemplo John Lee: ludus, storge, eros, ágape, manía y pragma.
Desde corrientes psicoanalíticas, para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria
que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor
es, así, decisión, elección y actitud. Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una
sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y
conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que
aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser
amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el
atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento pero que dejan de
ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial.
Cuando en las relaciones sentimentales existe cierto grado de egoísmo, se producen situaciones en las que
uno de los amantes, por miedo al fracaso, por la inseguridad emocional que le produce su falta de
autoestima, polariza su egoísmo en una muestra extrema y desesperada de altruismo, que a modo de
ultimátum se manifiesta por un amor desmedido sin pensar en los límites de uno mismo, pudiendo
incluso llegar a poner en peligro su propia existencia o la de la otra persona por estar experimentando un
estado polarizado de obsesión. En este caso, el que ama, desea y anhela el bien y la felicidad del ser
amado, y lo hace por encima de todas las cosas, pero, en última instancia, esperando obtener algo a
cambio. Desde el punto de vista del budismo, es un amor con apego. En estos casos, el dar sin recibir a
cambio, el sacrificarse y anteponer las necesidades del ser amado por encima de las de uno mismo, suele
considerarse, para las personas que no han cultivado suficientemente el altruismo, es decir, para las
personas que no son capaces de amar sin apego, una antesala al desequilibrio emocional, ya que la
persona objeto de la obsesión no tiene por qué responder tal como se había premeditado; o puede incluso
que, bajo una actitud igualmente egoísta, no agradezca el esfuerzo y exija aún más. No obstante, algunos
confunden esa polarización con amor «verdadero» o «sano», y exigen de la otra persona el mismo
comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y, como salida a dicha frustración, violencia.
Por los resultados evidentes en las noticias a diario, observamos una creciente tendencia a la violencia en
el noviazgo, en la que los psicólogos actuales apuntan a esta patología de obsesión polarizada
(desencadenada por una baja autoestima) como principal desencadenante de estos conflictos.
Recuérdese que cada uno de los enfoques en psicología tienen su propia aportación a este respecto,
congruente con su propio marco teórico.
Desde el punto de vista cultural, el amor sexual se ha manifestado históricamente hacia las personas del
sexo opuesto como hacia aquellas del mismo sexo. Para los griegos y durante el Renacimiento, los ideales
de belleza eran encarnados en particular por la mujer y por los adolescentes de sexo masculino.
La palabra española «amor» puede tener múltiples significados, aunque relacionados, distintos entre sí
dependiendo del contexto. A menudo, otros idiomas usan diferentes palabras para expresar algunos de los
variados conceptos. Las diferencias culturales al conceptualizar el amor hacen aún más difícil establecer
una definición universal.93 En la cultura maya no existía la palabra amor para con los hijos.
Cultura persa
Rumi, Hafiz y Sa'di son iconos de la pasión y el amor en la cultura y el lenguaje persas. La palabra persa
para el amor es eshgh, que deriva de la árabe ishq. En la cultura persa, todo es abarcado por el amor y
todo es por amor, empezando por el amor a los amigos y a la familia, a los maridos y esposas, y llegando
finalmente al amor divino, que constituye la meta última de la vida. Hace alrededor de siete siglos, Sa'di
escribió:
Los hijos de Adán son miembros de un cuerpo
Habiendo sido creados de una sola esencia.
Cuando la calamidad del tiempo aflige a un miembro
Los otros miembros no pueden continuar su descanso.
Si no tienes compasión por los problemas de otros
No mereces ser llamado por el nombre de «hombre».
Sa'di
Zhinü permanece para siempre a un lado del río, hilando tristemente su telar, mientras Niulang la ve
desde lejos, y cuida de sus dos hijos (las dos estrellas que lo rodean, Beta Aquilae y Gamma Aquilae, o,
por sus nombres en chino, Hè Gu 1 y Hè Gu 3).
No obstante, una vez al año, todas las urracas del mundo, aves místicas en la cultura china, se
compadecen de ellos y vuelan hasta el cielo para formar un puente (chino: 鵲橋, Que Qiao, «el puente de
las urracas») sobre la estrella Deneb en la constelación del Cisne, para que los amantes puedan reunirse
por una sola noche, en la séptima noche de la séptima luna, el día del amor en China.
A finales del verano, las estrellas Altair y Vega se elevan en el cielo nocturno, y los chinos cuentan y
celebran esta leyenda durante el Qi xi (chino: 七夕 pinyin: qī xī, «la noche de los sietes»).
La Diosa del Cielo, por compasión al ser tocada por el amor que existía entre ambos,
decidió unirlos una vez el séptimo día del séptimo mes lunar.
El Emperador del cielo, padre del arriero, fue quien los separó para que se concentrasen en
su trabajo en lugar de en el romance.
La estrella Deneb es un hada que actúa como carabina cuando los amantes se encuentran
en el puente de las urracas.
Los amantes pueden reunirse una vez al mes.
Durante la noche de los sietes, en cierto momento las dos estrellas Altair y Vega se reúnen
realmente a un mismo lado de la Vía Láctea.
Cultura japonesa
En el budismo japonés, ai ( 愛 ) es un amor de cariño pasional, y un deseo fundamental. Puede
desarrollarse hacia el egoísmo o el altruismo y hacia la iluminación.
Amae (甘え), una palabra japonesa que significa «dependencia indulgente», es parte de la cultura de la
educación de los hijos en Japón. Se espera de las madres japonesas que abracen y mimen a sus hijos, y se
espera de los hijos que recompensen a sus madres aferrándose a ellas y sirviéndolas. Algunos sociólogos
han sugerido que las interacciones sociales de los japoneses en la vida de adultos se modelan en el amae
entre madre e hijo.
Cultura griega
El idioma griego distingue varios sentidos diferentes en los que se usa la palabra «amor». Por ejemplo, el
griego antiguo presenta las palabras agape, philia, eros, storge y xenia. Sin embargo, con el griego (al
igual que con muchos otros idiomas) ha sido históricamente difícil separar totalmente los significados de
estas palabras. Al mismo tiempo, el texto en koiné de la Biblia contiene ejemplos del verbo agapó
utilizado con el mismo significado que phileo.
Agape (ἀγάπη agápē) generalmente se refiere a un tipo ideal de amor «puro», más que a la
atracción física sugerida por eros. No obstante, hay algunos ejemplos de agape usados con
el significado de eros. También se ha traducido como «amor del alma».
Eros (ἔρως érōs) es un amor pasional, con deseo sensual y duradero. La palabra griega
erota significa enamorado. Platón creó su propia definición. Aunque eros se siente
inicialmente por una persona, con la contemplación se convierte en una apreciación de la
belleza que existe dentro de esa persona, o incluso llega a ser la apreciación de la belleza
en sí misma. Eros ayuda al alma a recordar el conocimiento de la belleza y contribuye a la
comprensión de la verdad espiritual. Los amantes y los filósofos están todos inspirados
para la búsqueda de la verdad por medio de eros. Algunas traducciones lo muestran como
«amor del cuerpo».
Philia (φιλία philía), un amor virtuoso desapasionado, fue un concepto desarrollado por
Aristóteles. Incluye la lealtad a los amigos, la familia y la comunidad, y requiere virtud,
igualdad, y familiaridad. Philia está motivado por razones prácticas; una o ambas partes se
benefician de la relación. También puede significar «amor de la mente».
Storge (στοργή storgē) es un afecto natural, como aquel que sienten los padres por sus
hijos.
Philautia (φιλαυτία philautía) era un término que los filósofos griegos usaban para referirse
al amor propio y era considerado una virtud, pero que en exceso podía convertirse en un
vicio, como la vanidad y la egolatría.
Xenia (ξενία xenía), hospitalidad, era una práctica extremadamente importante en la
Antigua Grecia. Era una amistad casi ritualizada formada entre un anfitrión y su huésped,
quienes podían haber sido previamente desconocidos. El anfitrión alimentaba y
proporcionaba alojamiento al huésped, de quien se esperaba recompensa únicamente con
gratitud. La importancia de este amor puede verse a través de toda la mitología griega, en
particular, en la Ilíada y la Odisea de Homero.
Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: «Me parece que tengo una estratagema para que
continúen existiendo estos seres y al mismo tiempo dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora
mismo —continuó— voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más
útiles para nosotros, al haber aumentado su número». Así pues, Zeus llevó a cabo su plan, y una vez que
la naturaleza de estos seres quedó cortada en dos, cada parte empezó a echar de menos a su mitad, a
reunirse con ella y rodearla con sus brazos, a abrazarse la una con la otra anhelando ser una sola por
naturaleza. Desde entonces, el amor de unos a otros es innato en los hombres y mujeres y aglutinador de
la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos. Por eso, cuando se tropiezan con aquella
verdadera mitad de sí mismos, sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de
manera que no están dispuestos a separarse.
De El Banquete de Platón.
Cultura árabe
En árabe, que es una lengua muy rica en palabras sinónimas, existen numerosos sinónimos de la palabra
«amor». Entre ellos, se encuentran: «Al Hobb» («el amor»), «Al Mawadda» («el afecto»), «Al ‘ishq» (una
muy fuerte pasión), «Al Hayâm» (amor que llega a la locura), «As·sabâba» (ternura de la pasión),
«Ash·shawq» (inclinación por amor hacia otra persona o algo concreto), «Al-Hawâ» (amor que domina el
corazón), «Ash·shahwa» (amor mezclado con deseo), «Al Waÿd» (amor muy intenso), «Al-Gharâm»
(amor que domina a la persona, y la pasión que tortura), «At-tîm» (llegar a la locura de tanto amor, amor
que domina completamente a la persona).61
El amor se manifiesta en diversos círculos: El amor hacia Al·lâh, El amor hacia el Mensajero de Al∙lâh, El
amor del musulmán hacia el musulmán, El amor dentro de la familia musulmana, El amor hacia el no
musulmán, El cariño entre el gobernante y el gobernado.61
En un tercer círculo figura el amor entre los musulmanes; este amor se cristaliza en el intercambio de
sentimientos de afecto sincero y en traducirlo en dichos y hechos, en lo malo y en lo bueno. Es una
relación íntima y estrecha en la que los corazones y los espíritus se sienten atraídos unos hacia otros; de
este modo, se consigue la satisfacción y el goce del amor entre las partes que están en armonía.61
Ibn Al Qayyem enumera los tipos de amor en el marco social diciendo: «Entre ellos figura el amor que se
manifiesta en un acuerdo acerca de una manera, una religión, una doctrina o un método, una proximidad,
un producto o un objetivo. Existe también el amor con el objetivo de lograr algún beneficio del amado, de
su potencia, riqueza, educación o para satisfacer un deseo. Este tipo es efímero y acaba una vez que se
haya logrado el objetivo. El que te ama para lograr una meta, te abandona al conseguirla. El amor
armonioso o el que emana de un acuerdo entre dos personas es duradero y sólo acaba cuando ocurre algo
que ponga fin a este amor. El amor de gran afecto es: “una aprobación espiritual y una combinación entre
las almas”».94
Cultura turca (chamánica e islámica)
En turco, la palabra «amor» aparece con varios significados. Una persona puede amar a un dios, a una
persona, a sus padres, o a la familia. Pero esa persona solo puede «amar» (aşk) a una persona del sexo
opuesto. Los turcos usaban esta palabra solamente para sus amores en un sentido romántico o sexual, que
indicasen un enorme encaprichamiento. Esta palabra también es común para las lenguas turcas, tales
como el azerí (eşq) y el kazajo (ғашық).
Cultura anglosajona
En la cultura anglosajona la palabra «amor» (love) presenta, al igual que en español, múltiples
significados. Pero, a todos aquellos que existen en el mundo hispanohablante, los angloparlantes añaden
un significado adicional, más relacionado con el simple gusto por algo: I love dancing (literalmente,
«amo el baile») corresponde en español a «me encanta bailar» o «me gusta mucho bailar»; he's a great
actor, I love him (literalmente, «es un gran actor, le amo») corresponde a «es un gran actor, me encanta»,
o «es un gran actor, me gusta mucho».95 El psicoanálisis sitúa al amor como un comportamiento
narcisista, de tal modo que el amor interpersonal es realmente amor a uno mismo en última instancia. En
Estados Unidos, el psicoanálisis ha ocupado durante el siglo xx un lugar preponderante en el ámbito de la
psicología, aunque actualmente existe una dura pugna entre sus detractores y defensores, que se conoce
como the Freud wars. La cultura del psicoanálisis se ha extendido ampliamente por otros países, y
actualmente los dos países que más se resisten a la extinción de esta corriente psicológica son Francia y
Argentina.96
Véase también
Afecto Amor romántico Emoción Psicología
Afrodita Antropología Enamoramiento Sentimiento
Amor cortés Altruismo Eros Sexología
Amor de Dios Beber los vientos Filia Teoría triangular
Amor libre Caridad Fedro del amor
Amor líquido Compasión Misericordia
Amor platónico Egoísmo Pasión
Referencias
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Enlaces externos
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