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Amor: Egoísmo y Altruismo en Ciencia

El amor es un concepto complejo y multifacético que abarca desde el afecto y el apego hasta la compasión y la devoción, siendo interpretado de diversas maneras en contextos artísticos, filosóficos y científicos. Se puede entender como una dualidad entre el altruismo y el egoísmo, donde el primero se asocia a la colaboración y el bienestar de los demás, mientras que el segundo se relaciona con la competencia y el interés personal. Además, el amor tiene un impacto significativo en las relaciones interpersonales y es un tema recurrente en la literatura y las artes, reflejando su importancia en la experiencia humana.
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Amor: Egoísmo y Altruismo en Ciencia

El amor es un concepto complejo y multifacético que abarca desde el afecto y el apego hasta la compasión y la devoción, siendo interpretado de diversas maneras en contextos artísticos, filosóficos y científicos. Se puede entender como una dualidad entre el altruismo y el egoísmo, donde el primero se asocia a la colaboración y el bienestar de los demás, mientras que el segundo se relaciona con la competencia y el interés personal. Además, el amor tiene un impacto significativo en las relaciones interpersonales y es un tema recurrente en la literatura y las artes, reflejando su importancia en la experiencia humana.
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Amor

El amor es un concepto universal relativo a la afinidad o armonía


entre seres, definido de diversas formas según las diferentes
ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico,
religioso). De manera habitual, y fundamentalmente en Occidente,
se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el
apego, y resultante y productor de una serie de actitudes,
emociones y experiencias. En el contexto filosófico, el amor es
una virtud que representa todo el afecto, la bondad y la compasión
del ser [Link]én puede describirse como acciones
dirigidas hacia otros y basadas en la compasión, o bien como
acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en el
afecto.1 ​

En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una


gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y
de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional
«El amor de los jóvenes no está en
asexual del amor familiar y el amor platónico,2 ​incluso se refiere a
el corazón, sino en los ojos».
la profunda devoción o unidad del amor religioso.3 ​
William Shakespeare. Pintura de
Frank Dicksee (1884).
En este último ámbito, trasciende del sentimiento y pasa a
considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente,
identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo.

Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser
irresistibles, y pueden ser tanto placenteras como dolorosas (sobre todo en el mundo occidental). El amor
en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su
importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en artes como el cine, la literatura o
la música.

Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado evolucionado
del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los seres humanos unidos y heroicos ante las
amenazas y facilitaba la continuación de la especie mediante la reproducción.4 ​

La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor
sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque, básicamente, el amor es interpretado
de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra
egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y
el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual. Ambos son, según la ciencia actual,
expresiones de procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de
algo parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de años.5 ​
A menudo, sucede que individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su comportamiento egoísta de
altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos numerosos ejemplos de dicho
comportamiento en la publicidad. Recíprocamente, también puede ocurrir que, en un ambiente egoísta, un
comportamiento altruista se disfrace de egoísmo: Oskar Schindler proporcionó un buen ejemplo.

A lo largo de la historia se han expresado, incluso en culturas sin ningún contacto conocido entre ellas,
conceptos que, con algunas variaciones, incluyen la dualidad esencial del ser humano: lo femenino y lo
masculino, el bien y el mal, el yin y el yang, el ápeiron de Anaximandro.

Dos formas de entender el amor


Los seres humanos podemos desarrollar en esencia dos tipos de actitudes: bajo una de ellas somos
altruistas y colaboradores, y bajo la otra somos egoístas y competidores.

Incluso existen personas totalmente polarizadas hacia una de las dos actitudes por voluntad propia; por
ejemplo, los monjes budistas están totalmente volcados hacia el altruismo, y los practicantes del
objetivismo, hacia el egoísmo. Y también existen personas que combinan ambas formas de ser,
comportándose, unas veces, de forma altruista y colaboradora, otras, de forma egoísta y competitiva, y
otras, de forma parcialmente altruista y competitiva. En algunas partes del mundo predomina el altruismo
(Tíbet), de modo que el egoísmo se ve en general como algo negativo. Y existen grupos humanos donde
sucede lo contrario. Todas las guerras de la historia nacieron del egoísmo por parte de, al menos, uno de
los dos bandos; todas las situaciones conflictivas del ser humano proceden del egoísmo.

Enfoque científico del egoísmo y el altruismo


Richard Dawkins interpreta ambas actitudes como las expresiones del instinto de conservación del
individuo (egoísmo) y de la especie (altruismo). Explica que, según una teoría aceptada por algunos
biólogos, heredamos los genes responsables de tales actitudes de especies antecesoras, y que, antes de
nuestra llegada, la evolución biológica estuvo probablemente controlada por un mecanismo denominado
«selección de grupos»; en virtud de este mecanismo, los grupos de individuos en los que hubiese más
miembros dispuestos a sacrificar su vida por el resto tendrían mayor probabilidad de sobrevivir que los
que estaban compuestos por individuos egoístas; esto daría como resultado que el mundo terminase
poblado por individuos altruistas.

Es una teoría que, aunque proporciona una explicación para el hecho de que actualmente el altruismo
predomine en el mundo, genera gran controversia en el mundo científico por contradecir directamente la
teoría darwinista; por ello, la explicación personal del autor acerca de la supervivencia del altruismo en el
marco darwinista del egoísmo individual es que la unidad de supervivencia no es el individuo, sino el
gen; es decir, bajo este punto de vista, los seres humanos y los grupos de seres humanos somos
«máquinas de supervivencia» «creadas» por los genes en su propio beneficio.6 ​

En cualquier caso, argumenta Dawkins, por el hecho de ser la primera especie racional, también somos la
primera especie en la historia de la evolución capaz de elegir entre ambos tipos de comportamiento de
forma voluntaria, actuando por lo tanto de forma «independiente» a nuestra propia programación
genética.6 ​
La evolución parece producirse mediante procesos
solapados entre sí y progresivamente refinados. A un
nivel inmediato, funciona mediante un simple,
gigantesco e irracional proceso de ensayo y error; los
éxitos de determinado estado de organización facilitan
su continuación.

No obstante, a medida que la organización se va


desarrollando cada vez más, aparecen de forma
espontánea métodos de predicción estratégica, que
eligen caminos indirectos que, a corto plazo, incluso
pueden parecer un error, pero que, considerados en
conjunto, constituyen un acierto; este tipo de
«conductas» han podido observarse en modelos
virtuales de evolución programados en una
computadora; la conducta agresiva y egoísta Representación simplificada de la teoría de
constituye un primer nivel de superorganización, en Dawkins acerca del «egoísmo» de la información
genética. Todos los genes, como unidades de
virtud de la cual el individuo «comprende» que para
supervivencia, son en sí mismos «egoístas»,
su supervivencia debe «atacar» a sus rivales antes de
compitiendo entre sí y con los de otros individuos.
acudir directamente a la recompensa, y la conducta Una vez alcanzado cierto grado de organización
altruista es un segundo nivel que surge en el momento durante el proceso evolutivo de las especies, la
en que los individuos desarrollan la capacidad de información genética que produzca un fenotipo
comunicarse entre sí; en modelos computacionales se egoísta será a la larga autodestructiva a nivel del
ha observado el desarrollo completamente espontáneo grupo humano, mientras que la que produzca un
fenotipo altruista (de egoísmo altruista a nivel de
de combinaciones de ambos mecanismos, de tal modo
gen) facilitará la supervivencia de dicha
que un individuo se comunica con otros varios y
información. Con los genes actuando
«miente» al resto en beneficio del grupo. El egoísmo, irracionalmente, y bajo la «ley natural del más
de este modo, aparece desde la perspectiva del grupo fuerte», se producirá inevitablemente una
como un comportamiento táctico, y el altruismo como supremacía del «gen de egoísmo altruista». El
un comportamiento estratégico. intercambio de la reproducción sexual a su vez
repartirá dicha información genética entre toda la
La inteligencia se constituye como un nivel adicional población.6 ​
de superorganización que permite el análisis de la
situación global y la predicción del mejor camino a
seguir mediante la sustitución en buena medida del método físico del ensayo y error por un proceso
paralelo y «virtual», también sujeto a evolución, que se desarrolla íntegramente en el cerebro de los
individuos y que se transmite de forma igualmente «virtual» a las generaciones siguientes mediante la
educación. Según la teoría de la singularidad tecnológica en conjunción con el concepto de
Transhumanismo, se sugiere que pronto tendremos la posibilidad de programar de forma «artificial»
nuestra propia evolución de la forma más beneficiosa para todos,7 ​aunque, no obstante, existen críticas al
respecto.8 9​ 10
​ ​

Concepción altruista
El altruismo puede entenderse como altruismo puro, donde no existen apego ni deseo, como en el caso
del budismo, o bien como «egoísmo altruista», como en el caso del cristianismo, donde existen apego a
un ser superior y el deseo de obtener la salvación. En la práctica, en ambas religiones existen apego y
deseo, y en el budismo existe una última etapa previa a la iluminación
que consiste en la renunciación a todos los logros conseguidos a
cambio de nada, con el objetivo de destruir el ego completamente.
Para el llamado «altruismo puro», no existe posibilidad de
negociación; las relaciones no son competitivas, sino colaborativas:
uno procura el bienestar de los demás sin esperar nada a cambio, y
los demás procuran el bienestar de uno.
Trabajadora humanitaria
El budismo sitúa al apego y al deseo como emociones negativas que medicando a un niño en
también producen ira y, en definitiva, sufrimiento. Apego, deseo, ira, Léogâne (Haití), tras el
miedo e ignorancia (por ejemplo, falta de comprensión de las causas terremoto.

del Duḥkha ajeno) contribuyen a reforzar el ego. En la filosofía


budista, el amor real es el amor compasivo, y el amor y el ego son incompatibles.11 ​ Recientes estudios
científicos han demostrado que la meditación budista produce un incremento de la actividad en las zonas
cerebrales relacionadas con las emociones positivas y una disminución de la actividad en las zonas
relacionadas con la ira y la depresión.12 13
​ ​

El «egoísmo altruista» es la filosofía de las relaciones humanas predicada por Jesucristo («ama a Dios
sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo»).

El altruismo es la forma de entender el amor para Leibniz, quien cree que, si uno realmente entiende y
busca el amor, siempre obtendrá placer en la felicidad de otro.14 ​

Amar verdaderamente, y de un modo desinteresado, no es otra cosa que encontrar placer en


las perfecciones o en la felicidad del objeto.15 ​
Gottfried Leibniz

La psicología humanista considera que el amor es indispensable para conseguir una autoestima saludable.

Es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea


fundamentalmente aceptado, amado y respetado por otros y por ella misma.16 ​
Abraham Maslow

Abraham Maslow sitúa al amor en el estrato de afiliación, entre el de seguridad y el


de reconocimiento, dentro de su jerarquía de las necesidades humanas.17 ​

Matthieu Ricard, doctor en bioquímica y monje budista, pone como ejemplo los
comportamientos altruistas que existieron entre judíos desconocidos entre sí durante
la ocupación nazi para ilustrar el hecho de que los seres humanos somos altruistas
por naturaleza. «¿Cómo cabe pensar que actuasen por egoísmo en esa situación?»,
argumenta. Matthieu Ricard
en el Foro
Económico
El amor compasivo desde el punto de vista científico Mundial de
Matthieu Ricard se sometió a un exhaustivo estudio mediante escáneres cerebrales 2009.
bajo un estado especial de meditación en el que se genera un estado de amor y
compasión puros y no enfocados hacia nada ni nadie en particular. Los resultados
mostraron un aumento sin precedentes en la actividad del córtex prefrontal izquierdo del cerebro,
relacionado con las emociones positivas, mientras que la actividad en la zona del lóbulo derecho
relacionada con la depresión disminuía, como si la compasión fuese
un buen antídoto contra la depresión. Y también disminuía la
actividad de la amígdala, relacionada con el miedo y la ira. Por otro
lado, un grupo de empleados de una empresa realizaron 30 minutos
diarios de meditación durante 3 meses. A lo largo del estudio,
reportaron un descenso en sus niveles de ansiedad, y se pudo ver que
también se incrementaba la actividad de su córtex prefrontal
izquierdo.12 13
​ ​

Concepción egoísta
La concepción anterior es diametralmente opuesta a la del
capitalismo, que promueve el llamado «egoísmo inherente al ser
humano», y sobre el cual se basa.18 ​ Ayn Rand defiende que el Gran Pirámide de Guiza. Las
egoísmo es en esencia un sentimiento noble, y que cada persona es pirámides de Egipto son
responsable de su propia felicidad y no de la de los demás. Este monumentos al narcisismo.
pensamiento está íntimamente ligado al capitalismo puro.19 ​

Juro, por mi vida y por mi amor por ella, que nunca viviré por el bien de otro hombre, ni
pediré a otro hombre que viva por el mío.20 ​
Ayn Rand

El amor sexual, en cualquiera de sus variantes, constituye asimismo un amor marcadamente egoísta; lo
que se manifiesta como un altruismo hacia la pareja constituye una manifestación de puro egoísmo
respecto al resto de la sociedad; el propio acto sexual se desarrolla bajo un estado de egoísmo personal en
el que el individuo busca su propio placer, ya sea de forma directa o por la gratificación que le produce el
placer de su pareja. En la misma línea, Sigmund Freud consideraba que todas las motivaciones humanas
tenían un trasfondo libidinoso, y, por lo tanto, egoísta. Al considerar el amor compasivo sublimado,
describe al amor como un comportamiento exclusivamente narcisista; para él las personas solo aman lo
que fueron, lo que son, o lo que ambicionan ser; distingue, incluso, entre grados saludables y patológicos
de narcisismo. Escribió, entre otras cosas, que el amor incondicional 21 ​ de una madre lleva a una
perpetua insatisfacción: «Cuando uno fue incontestablemente el hijo favorito de su madre, mantiene
durante toda su vida ese sentimiento de vencedor, mantiene el sentimiento de seguridad en el éxito, que
en realidad raramente se satisface». Es una forma de entender las relaciones humanas que se ha extendido
durante el siglo xx desde Estados Unidos a otros países occidentales, y actualmente existe una dura pugna
entre sus defensores y detractores. Francia y Argentina son los dos países que más se resisten a abandonar
la cultura del psicoanálisis. En España, más del 9% de los psicólogos siguen ya este paradigma.22 23​ ​

El amor en la sociedad capitalista


El capitalismo sitúa a la sociedad dentro del marco de un proceso de producción. Con este marco, el amor
se convierte en un elemento más de dicho proceso. Las empresas analizan al ser humano y buscan la
forma de extraer de él la mayor cantidad de consumo, no dudando en utilizar el amor y el sexo como
reclamo de un modo desnaturalizado y grotesco: la empresa evoca en el consumidor sentimientos
amorosos y de deseo, pero su fin último no es buscar el amor ni el sexo por parte del consumidor, sino su
dinero y su trabajo. Como consecuencia, se produce deshumanización
al identificarse el amor a otro ser humano con el amor a un producto,
ya que dicha asociación trae, inevitablemente, la asociación del
propio ser humano con un producto.

Gilles Deleuze y Félix Guattari consideran que el capitalismo


produce una perversión del concepto natural del amor, situando al ser
humano como parte de una máquina productora y destruyendo el
concepto del cuerpo y el alma.24 ​ Escriben, en Anti-Edipo: «el Según Deleuze y Guattari, el
capitalismo recoge y posee la potencia absurda y no poseída de la capitalismo deshumaniza.

máquina. [...] en verdad, no es para él ni para sus hijos que el


capitalista trabaja, sino para la inmortalidad del sistema. Violencia sin finalidad, alegría, pura alegría de
sentirse en un engranaje de la máquina, atravesado por los flujos, cortado por las esquizias.»25 ​ Michel
Foucault, refiriéndose a la sociedad capitalista, insiste en su prefacio de 1977 para la edición inglesa de
Introducción al esquizoanálisis que se opone «no solo al fascismo histórico, sino también al fascismo que
hay en todos nosotros, en nuestras cabezas y en nuestro comportamiento diario, el fascismo que nos hace
amar el poder, desear esa misma cosa que nos domina y explota».26 ​ Podemos encontrar una abierta
declaración de muchos de los actualmente tácitos valores del capitalismo agresivo en el Manifiesto
futurista, escrito por Filippo Tommaso Marinetti, en 1909.

Dentro de la cadena productiva, o, como se la conoce en el mundo anglosajón, «cadena de comodidad»,


la mentira también es un elemento válido; de hecho, es un elemento recurrente y necesario para que el
sistema no sucumba. Es, literalmente, lo que en política se conoce por demagogia; se miente al
consumidor con propósitos egoístas, y ello lleva, según los autores anteriormente citados, a una
«esquizofrenia» de las relaciones humanas a todos los niveles, haciendo imposible el amor real.24 ​

Werner Sombart consideraba la desnaturalización del amor en la sociedad como una última etapa de un
proceso destructivo de evolución que no es privativo de la cultura occidental: En primer lugar, el amor
perdió su individualidad con el cristianismo, que lo unificó y teocratizó: ningún amor era genuino si no
provenía de Dios, si no era aprobado por la Iglesia. Le siguió un período de «emancipación de la carne»,
que comenzó con tímidas tentativas y que se continuó, con los trovadores, con un período de sensualidad
más acentuada, de desarrollo pleno del amor libre e ingenuo. Por último, aparecieron una etapa de gran
refinamiento y, como colofón, la relajación moral y la perversión.27 ​

Manifestaciones del amor


En las relaciones de la persona con su medio, el amor se ha clasificado en diferentes manifestaciones; en
virtud de ello, pueden aparecer una o más de las siguientes:

Amor autopersonal: El amor propio, amor compasivo, es, desde el punto de vista de la
psicología humanista, el sano amor hacia uno mismo. Aparece situado como prerrequisito
de la autoestima y, en cierto contexto, como sinónimo de esta. Es algo positivo para el
desarrollo personal e indispensable para las buenas relaciones interpersonales,17 ​ y no
debe confundirse con el narcisismo, que conlleva egocentrismo y que coincide con una
autoestima baja.28 ​ Para el budismo, que califica al ego como una mera ilusión de nuestra
mente, el amor real, amor compasivo, solo existe cuando se dirige hacia otra persona, y no
hacia uno mismo. Para el psicoanálisis, que, de forma completamente opuesta al budismo,
califica al ego como la única realidad, el amor autopersonal
siempre es narcisismo, que puede ser, a su vez, saludable o
no saludable.
Amor incondicional: Es el amor compasivo, altruista, que se
profesa sin esperar nada a cambio. El amor espiritual,
predicado por las diferentes religiones, es el amor
incondicional por antonomasia. El amor maternal, o amor de
madre a hijo, se reconoce también como amor de este tipo, y,
por tradición, se considera motivado por un fuerte instinto que
lo hace especialmente intenso; no obstante, hay también
quien cuestiona la existencia de dicho instinto.29 ​
Amor filial: Entre hijos y padres (y, por extensión, entre
descendientes y ancestros).
Amor fraternal: En su sentido estricto, es el afecto entre Admiration maternelle
hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes («Admiración maternal»,
exceptuados los padres y los descendientes. Nace de un 1869). Óleo de William-
sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento a la familia, Adolphe Bouguereau.
y se manifiesta por emociones que apuntan a la convivencia,
la colaboración y la identificación de cada sujeto dentro de
una estructura de parentesco. Desde el punto de vista del
psicoanálisis, el fraternal es, al igual que el amor filial,
sublimado, ya que está fundado en la interdicción del incesto.
Amistad: Cercano al amor fraternal, es un sentimiento que
nace de la necesidad de los seres humanos de socializar. El
amor al prójimo nace a su vez del uso de la facultad de la
mente de empatizar y tolerar, y constituye la abstracción de la
amistad. Para Erich Fromm, dicho amor al prójimo equivale al
amor fraternal y al amor predicado en la Biblia mediante la Amor fraterno (figurillas
frase «amarás al prójimo como a ti mismo».30 ​ prehispánicas de barro, 250-
900 d. C.). Pueblos indígenas
Amor romántico: Nace en la expectativa de que un ser
del Centro de Veracruz.
humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad
Museo de Antropología de
existencial. Este sentimiento idealiza en cierto grado a la
persona objeto de dicha expectativa, definida en la psiquis. Xalapa, México.

Amor confluente: Amor entre personas capaces de


establecer relaciones de pareja, definido a mediados del
siglo xx. Aparece por oposición al amor romántico: no tiene
que ser único, no tiene que ser para siempre, no supone una
entrega incondicional, etc.31 ​
Amor sexual: Incluye el amor romántico y el amor confluente.
El deseo sexual, según Helen Fisher, es diferente del amor
romántico y del afecto (véase su estudio al respecto). Desde
el punto de vista de la psicología humanista, el amor
romántico —y el amor interpersonal en general— está
relacionado en gran medida con la autoestima.
Amor platónico: Con propiedad, es un concepto filosófico Representación del amor
que consiste en la elevación de la manifestación de una idea (erastés y erómeno,
hasta su contemplación, que varía desde la apariencia de la
siglo v a. C.).
belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su
esencia. Para Platón, el verdadero amor es el que nace de la
sabiduría, es decir, del conocimiento.32 ​ Vulgarmente, se
conoce como una forma de amor en que no hay un elemento sexual o este se da de forma
mental, imaginativa o idealística y no de forma física.
Amor a los animales y a las plantas: Nace de un sentimiento protector.
Amor hacia algo abstracto o inanimado: A un objeto físico, una idea, una meta, a la
patria (patriotismo), al lugar de nacimiento, al honor, a la independencia (integridad). Puede
considerarse amor platónico en su sentido filosófico. El patriotismo puede ir asociado a la
heroicidad, en cuyo caso constituye un comportamiento de altruismo respecto a su grupo,
que en esencia es un comportamiento de egoísmo respecto a otro grupo en la medida en
que no se considera al otro grupo de la misma condición.
Amor hacia un dios o una deidad (devoción): Suele nacer de la educación recibida
desde la infancia, y se basa en la fe. Se considera a Dios como la fuente de todo amor. En
la mayoría de los casos, existe la creencia de que, tras la muerte, Dios premiará de alguna
forma a las personas que la correspondiente religión considere virtuosas.
Amor universal: Amor espiritual que, según diferentes religiones, todas las personas
pueden llegar a profesar al medio natural y que los grandes místicos experimentan como
expresión del nirvana, éxtasis o iluminación, estados de conexión absoluta con el universo
o con Dios. Es una manifestación sublime en la que se eclipsan o confluyen el resto de las
manifestaciones. Eckhart Tolle sostiene que el amor, como estado continuo, aún es muy
raro y escaso, tan escaso como un ser humano consciente.33 ​

Simbología
Desde tiempos inmemoriales, el amor y todo lo relacionado con él se ha asociado con símbolos e iconos.
De los que han sobrevivido hasta la actualidad, unos son autóctonos de las diferentes culturas o ligados a
las costumbres de determinados lugares geográficos, y otros, con el paso de los siglos, se han convertido
en interculturales o incluso universales en el mundo civilizado. Las flores, el color rojo, determinados
perfumes o la música romántica, ensoñadora o erótica, son elementos que se repiten en una buena parte
de las relaciones amorosas. En el caso de Occidente, los bombones, entre otros detalles, se interpretan en
ocasiones con un significado amoroso. De todos los símbolos utilizados, los más característicos en la
cultura occidental son el cupido, y, sobre todo, el corazón.

Cupido
La figura de Cupido en forma de putto es
una imagen recurrente. En el caso del amor
romántico, suele representarse con un arco y
unas flechas, las cuales, a menudo con los
ojos vendados, dispara sobre las personas,
produciéndoles así el enamoramiento.

El origen de Cupido se remonta a la


mitología romana, si bien su figura ya
existía en la mitología griega bajo el nombre
de Eros, el dios primordial responsable de la
atracción sexual, el amor y el sexo, venerado
también como un dios de la fertilidad. Cupido en la página 708
Templo del Amor, que de la revista Die
resguarda en su interior La flecha de Cupido también posee orígenes Gartenlaube (El cenador,
una estatua de Cupido. grecolatinos, y su influencia se hizo notar Leipzig, 1894).
Petit Trianon, Francia. claramente en la poesía española desde la
época medieval, aun sin la aparición del dios
Amor. Bajo múltiples nombres (vira, asta, flecha, saeta, tiros, arpón, dardo, espina...), aparece en la
literatura medieval, renacentista y posrenacentista con un sentido amoroso que se repite indefinidamente
con pocos matices diferentes y mucha retórica. Sin embargo, el tema de la flecha alcanza un plano más
elevado, teñido de toques conceptuales nuevos con dimensión trascendente y expresión paradójica,
cuando se desarrolla en versiones a lo divino. De éstas, es significativa la narración de Santa Teresa de
Jesús en un pasaje del Libro de su vida, en el que cuenta su transverberación en presencia de Serafín.34 ​

A partir del Renacimiento, la figura de los putti llegó a confundirse con los querubines, confusión que
perdura en la actualidad. Tanto los putti como los cupidos y ángeles pueden encontrarse en el arte
religioso y secular desde la década de 1420 en Italia, desde finales del siglo xvi en los Países Bajos y
Alemania, desde el período manierista y el Renacimiento tardío en Francia, y a lo largo del Barroco en
frescos de techos. Los han representado tantos artistas que presentar la lista de estos sería poco útil,
aunque entre los más conocidos se encuentran el escultor Donatello y el pintor Rafael; dos putti en actitud
curiosa y relajada que aparecen a los pies de su Madonna Sixtina son reproducidos con frecuencia.35 ​

Experimentaron una revitalización importante en el siglo xix, y comenzaron a aparecer retozando en


obras de pintores académicos, desde las ilustraciones de Gustave Doré para Orlando Furioso, hasta
anuncios. Actualmente son un motivo muy utilizado como representación del amor en imágenes
destinadas a la mercadotecnia; tal es el caso de muchas postales de San Valentín.

Corazón
El símbolo del corazón es el que más frecuentemente se
relaciona con el amor. Cuando aparece atravesado por la
flecha de Cupido, simboliza el amor romántico, y es la
forma común en la que las parejas adolescentes lo dibujan
en los más variopintos lugares para dejar constancia de su
Forma de la amor. También se hace alusión al corazón real o al pecho de
vaina de silfio los amantes como fuente y receptáculo del amor, y son
según su comunes expresiones como «partir» o «romper el corazón»
representación como sinónimo de crear desamor, «robar el corazón» como
en monedas de sinónimo de producir enamoramiento, «abrir el corazón»
Cirene del
como sinónimo de ofrecer amor, y una larga lista con Postal de San
siglo vii a. C.
significados en los que los elementos comunes son el amor Valentín de 1910.
y el alma.36 ​

El origen del corazón del amor parece ser incierto, y existen diversas teorías. La idea del corazón como
fuente de amor se remonta como mínimo a hace varios milenios en la India, China y Japón, con el
concepto de chakras como centros de la «energía vital universal», de los cuales el que se encuentra a la
altura del corazón se manifiesta, según se afirma, en forma de amor y compasión.

Respecto al símbolo propiamente dicho, hay quien lo atribuye a una planta originaria del norte de África,
conocida como silfio37 ​ (generalmente considerada un hinojo gigante extinto, aunque algunos afirman
que la planta es realmente Ferula tingitana;38 ​no confundir con el género actual Silphium).

Durante el siglo vii a. C., la ciudad-estado de Cirene tenía un lucrativo negocio con dicha planta. Aunque
se usaba principalmente como condimento, tenía la reputación de poseer un valor adicional como método
anticonceptivo. La planta era tan importante para la economía de Cirene que se acuñaron monedas con la
imagen de la vaina o cáscara,39 ​ la cual tenía la forma del
símbolo del corazón que conocemos actualmente. Según
esta teoría, dicho símbolo se asoció inicialmente con el
sexo, y, posteriormente, con el amor.40 ​

La Iglesia católica sostiene que la forma del símbolo no


Primer diseño apareció hasta el siglo xvii, cuando Santa Margarita María El conocido y
del Sagrado Alacoque tuvo una visión del mismo rodeado de espinas. peculiar corazón
Corazón de Este símbolo se hizo conocido como el Sagrado Corazón de actual.
Jesús (Santa Jesús, se asoció con el amor y la devoción, y empezó a
Margarita María aparecer a menudo en vidrieras y otros tipos de iconografía
Alacoque).
eclesiástica. No obstante, aunque el Sagrado Corazón probablemente popularizase el
símbolo que hoy conocemos, la mayoría de los eruditos coinciden en que ya existía
desde mucho antes del siglo xv.40 ​

Existen otras ideas menos románticas acerca del origen. Algunos afirman que la forma actual del símbolo
surgió simplemente de burdos intentos de dibujar un corazón humano real, el órgano que los antiguos,
entre ellos Aristóteles, creían ser el contenedor de todas las pasiones. Un importante erudito sobre la
iconografía del corazón sostiene que la imprecisa descripción anatómica que hizo el filósofo, como un
órgano de tres cámaras con la parte superior redondeada y la inferior puntiaguda, pudo haber inspirado a
los artistas medievales a la hora de crear lo que hoy conocemos como la «forma de corazón».41 ​A su vez,
la tradición medieval del amor cortés pudo haber reforzado la asociación del símbolo con el amor
romántico.40 42
​ ​

Los corazones proliferaron cuando el intercambio de postales de San Valentín ganó popularidad en
Inglaterra en el siglo xvii. En un principio, las cartas eran simples, pero los victorianos hicieron que
fuesen más elaboradas, empleando el símbolo del corazón en conjunción con cintas y lazos.40 ​

Actualmente, el símbolo está extendido por todo el mundo civilizado, y puede encontrarse en los más
diversos ámbitos, lugares y momentos, incluyendo los naipes de diversas barajas, como la inglesa, la
francesa o la bávara, tapices, pinturas,40 ​ y como elemento decorativo en objetos cotidianos. También
constituye el emblema de la Cardiología.43 ​

Superstición
El carácter irracional e indescriptible de la atávica
experiencia amorosa y, probablemente, la existencia
de un instinto religioso natural, hacen que otro
aspecto íntimamente relacionado con el amor sea la
superstición. El horóscopo, la adivinación, o la
utilización de sustancias, objetos y rituales con
cualidades pretendidamente mágicas o milagrosas,
son, entre otras, creencias y prácticas que persisten Mapa de las religiones predominantes en el
desde la antigüedad, algunas de las cuales, como las mundo.
religiones, están fuertemente arraigadas desde hace
milenios (véase la sección Perspectiva espiritual en
este mismo artículo). El advenimiento del Racionalismo en el siglo xvii y el vertiginoso desarrollo de la
ciencia en el último siglo contribuyeron en gran medida a reducir el impacto de la superstición sobre el
pensamiento. No obstante, aún existen determinadas culturas, como las de tribus africanas por ejemplo,
donde es posible encontrar el pensamiento puramente mágico, así como significativos sectores de la
población del mundo civilizado que, al margen de las religiones, aceptadas y asumidas socialmente,
todavía relacionan el amor con lo sobrenatural, y testimonio de ello son las ventas de libros sobre la
Nueva Era o el lucrativo negocio de los adivinadores y cartomantes a través de medios de comunicación
como la televisión o la radio. En palabras de Helen Fisher, el amor es el resultado de reacciones químicas,
y el conocimiento de tal hecho no es óbice para su disfrute:

Yo tengo que decirles que sí, que todo es química. Cada vez que producimos un pensamiento,
o tenemos una motivación, o experimentamos una emoción, siempre se trata de química. Sin
embargo, es posible conocer todos y cada uno de los ingredientes de un pastel de chocolate, y
que aún nos guste sentarnos y comerlo. De la misma manera, podemos conocer toda la
química que hay detrás del amor romántico –todavía no la conocemos toda, pero estamos
empezando a conocerla en parte- y aun así ser capaces de captar toda su enorme magia.
Helen Fisher, en una entrevista.44 ​

Perspectivas sobre el amor

Perspectiva popular
Popularmente, el amor se considera un
sentimiento. En los casos más comunes,
dicho sentimiento se basa en la
atracción y la admiración de un sujeto
hacia otro.

Habitualmente se asocia el término con


Pareja de perros en el amor romántico —una relación
«situación amorosa». pasional y sexual entre dos personas
que produce una influencia muy
importante en sus vidas—, que
intensifica las relaciones interpersonales entre ambos sujetos, quienes,
partiendo de su propia insuficiencia, desean el encuentro y la unión con
aquel que han juzgado ser el complemento para su existencia.
Courtship (Cortejo). Óleo
Sin embargo, se aplica también a otras relaciones diferentes —tales sobre lienzo de Edmund Blair
como el amor platónico o el amor familiar—, y, en un sentido más Leighton, 1903.
amplio, del amor hacia Dios, el arte, la belleza, la humanidad o la
naturaleza, lo que suele asociarse con la empatía y otras capacidades. En
la mayoría de los casos, implica un gran afecto por algo que ocasiona felicidad o placer al que ama.

El amor es un concepto en contraste frecuente con el odio, el desprecio o el egoísmo. No obstante,


también está relativamente extendida la idea de que «solo hay un paso del amor al odio (o viceversa)», y
son típicas las «peleas de enamorados», así como, en algunas personas, las relaciones patológicas de
amor-odio, producidas estas últimas, según un estudio de la Universidad de Yale, por una autoestima
baja.45 ​ Para Helen Fisher, la convivencia del amor y el odio en las
relaciones amorosas es algo que, hasta cierto punto, tiene sentido, ya que
lo sugiere el hecho de que, en muchos aspectos conductuales y
fisiológicos, las respuestas del amor y el odio son análogas (ver la
sección Aspectos antropológicos de este mismo artículo).

Culturas como la budista consideran al apego y al deseo emociones


negativas que producen ira y sufrimiento; el amor y el ego son Pareja ante el mar durante
incompatibles. En la filosofía budista, el amor real es el amor una puesta de sol. La
compasivo. Con independencia de su origen —incluso en el caso del naturaleza constituye un
amor—, el apego produce sufrimiento (espiritual). El movimiento poderoso inspirador del
amor.
hippie, surgido en los años 1960, presentaba en sus inicios un
acercamiento similar al apego. Asimismo, este movimiento utilizó el
amor como uno de los principales baluartes de la contracultura de los años 1960, ejemplificado en el
eslogan make love, not war ('haz el amor, no la guerra').

Cabe resaltar el uso actual de la palabra amor para designar tanto el amor espiritual y el amor romántico
como el propio acto sexual —mediante la expresión «hacer el amor». Hasta mediados del siglo xx, esa
expresión estaba reservada para el galanteo.46 ​

Las personas tienden a aplicar el concepto del amor de un modo intuitivo desde y hacia otros animales
(normalmente próximos en la escala evolutiva o que muestran signos interpretables como inteligencia) y
hacia otros seres vivos como las plantas. En el primer caso, a menudo se debe a que los signos externos al
ser humano son interpretados de forma antropocéntrica; por ejemplo, el gesto de un perro que acude a
lamer la mano del dueño se interpreta como una demostración de amor; sin embargo, los procesos
psicológicos que producen ese tipo de comportamientos en el perro responden, según los conocimientos
científicos actuales, a otro tipo de motivaciones mucho menos complejas que las de los seres humanos,
como lo puede ser, por ejemplo, la necesidad de mantenimiento de la manada, heredada de su ancestro
evolutivo, el lobo.47 ​ En el caso de las plantas, es el hecho de que sepamos que la planta también es un
ser vivo, como nosotros, lo que la hace objeto de nuestro amor. En ciertos casos, se llega al extremo de
pensar que el amor en sí mismo beneficia a la planta. Y, realmente, la beneficia, aunque de forma
indirecta, a través de nuestras acciones.

Perspectiva mística y esotérica


En Psicología de la posible evolución del hombre y en Cuarto Camino, George Gurdjieff y Piotr
Uspenski distinguen entre «sentir» y la «función emocional superior» y «función cognitiva superior». El
primer caso es el que está accesible para la mayoría de las personas, y es el que se suele incluir en los
diccionarios, que definen el amor como un sentimiento. No obstante, ese mundanal sentimiento de apego
y deseo difiere mucho de lo que constituye el verdadero amor, al que solo se accede escalando en el nivel
de conciencia desde el ordinario hasta uno presente en pocas personas, y aún en menos de forma
permanente, y que en la mayoría de las personas que lo experimentan solo sucede una vez en la vida.

La subida del nivel de conciencia produce cambios a nivel de la percepción: de repente se comienzan a
encontrar significados donde antes no se veían, el encuentro con el ser amado «parece» estar rodeado de
una atmósfera de cuento de hadas (no solo lo parece, realmente lo está pues el mundo real es así), y el
sentido de la vista se vuelve más atractivo; por ejemplo, «da la impresión» de que se perciben más y
mejor los colores, las texturas, las formas. El ingenio
se acentúa, de repente «uno» se sorprende a sí mismo
con expresiones artísticas que por momentos no
reconoce como propias, y el ego se disipa: uno pasa a
ver el mundo como si viese una película de cine, de
tal modo que se olvida de sí mismo y de su pareja
como cuerpos y los acontecimientos parecen fluir de
un modo más suave, más grácil, el espíritu florece
como un manantial compasivo hacia todas las cosas, y
en algunos casos se llega a la producción de
experiencias «milagrosas» (realmente, sin comillas),
en las que se dan coincidencias sorprendentes (amigos Cuento de hadas, Toronto.
que casualmente aparecen en lugares totalmente
inesperados, canciones que comienzan a sonar en el
momento adecuado, y, en general, la «sensación» de que el mundo se adapta a los enamorados a su paso),
lo cual a su vez refuerza el amor y contribuye a profundizar en el estado aún más. Tal vez por el
implacable escepticismo del ego, y por las numerosas experiencias microtraumáticas y estresantes que,
sobre todo en ausencia del ser amado, experimentamos en el trabajo, en el hogar, en la calle, termina por
aparecer una «masa crítica» que de forma irreversible e inevitable gana la batalla a la fe creada en torno a
la magia de la relación amorosa, que era precisamente lo que mantenía el nivel de conciencia elevado. No
obstante, son experiencias que, al evocarlas, y debido a que se fijaron con fuerza en la memoria, aparecen
en el recuerdo, aunque como si procediesen de la nada, como sucedidas en otro universo inalcanzable. Es
lo que los enamorados suelen describir como la «magia del amor», que suele aparecer de forma más
generosa con el primer amor verdadero de la vida, y que generalmente no dura más de unos pocos días, y
de forma discontinua, para ser sustituida por la experiencia del ego, de la personalidad: el apego y el
deseo. El individuo deja de ser creativo y se vuelve rutinario y predecible. Desde su nuevo punto de vista
en una conciencia disminuida, y debido a que ha olvidado completamente su reciente vivencia en un
plano superior de la conciencia, él cree continuar viviéndolo como amor verdadero, pero ya es
simplemente un conjunto limitado de emociones, experiencias y actitudes. La magia (sin comillas) se
pierde y lo que antes eran dos espíritus en uno fundidos con el universo (o con Dios, si se quiere) ahora
son vacío interior, y lo que antes era una visión paisajística, brillante, colorida, de transparencia en el aire,
donde en ocasiones, incluso, se mezclaban los sentidos entre sí, ahora es la percepción de lo que se cree
ser el «yo», que realmente es la de un animal homínido sujeto a respuestas mecánicas, un «yo» engañoso,
pobre y fragmentado en decenas o cientos de «yoes» desconectados entre sí.

En cuanto al sexo, en estados evolucionados de la conciencia se produce lo que llamaremos «sexo


espiritual». Es una entrega compasiva al ser amado, donde la unión carnal constituye un elemento de
máxima sacralidad: es, de hecho, el origen de la creación de la vida. El ego no existe, y como
consecuencia se pierden todos los elementos morbosos, que son sustituidos por sentimientos de pureza e
inocencia. La tensión emocional que existe en el sexo ordinario es sustituida por una sensación de fluidez,
de flotar en el vacío, acompañada por un flujo suave y sin límites de amor compasivo que energetiza los
cuerpos y que se expande de forma explosiva en el orgasmo.

En la novela Las Nueve Revelaciones, James Redfield explica muchos de los fenómenos que se producen
en el Cuarto Camino, incluyendo la aparición del amor real.
Helen Fisher indica que durante el enamoramiento pueden producirse de forma natural sustancias como la
dopamina o el bupropión, lo cual podría explicar los efectos anteriormente citados.

Perspectiva espiritual
En la cultura religiosa monoteísta, el amor suele mencionarse y ser apoyado por Dios, como es el caso del
Islam, el judaísmo y el cristianismo. Aquellas personas cuyo amor está o se supone que está cercano al
Amor Universal, o a Dios, reciben el nombre de santos. Tanto en el budismo como en el cristianismo, el
islam, el hinduismo o el judaísmo suelen representarse con una aureola alrededor de su cabeza. Los budas
son presentados con aureolas adicionales alrededor de todo su cuerpo.

Judaísmo
En hebreo, ahavá es el término más comúnmente usado tanto para el
amor interpersonal como para el amor de Dios.

El judaísmo emplea una definición amplia del amor, tanto entre


personas como entre los seres humanos y la deidad. Respecto al
primer caso, en la Torá se afirma: «Ama a tu prójimo como a ti
mismo» (Levítico 19:18). Respecto al segundo, a los seres humanos
se les manda amar a Dios «con todo el corazón, con toda el alma y Escultura análoga a la escultura
con todas las fuerzas» (Deuteronomio 6:5), tomado de la Mishná (un de arte pop LOVE de Robert
texto central de la tradición oral judía) para referirse a los buenos Indiana (1977) que sustituye la
palabra «love» por ‫ אהבה‬aḥavá,
actos, la buena voluntad para sacrificar la vida en lugar de cometer
en el Museo de Israel.
ciertas transgresiones graves, la buena voluntad para sacrificar todas
las posesiones, y el agradecimiento al Señor a pesar de la adversidad
(tratado de bərākhāh 9:5). La literatura rabínica se diferencia de lo anterior en cómo este amor puede
desarrollarse: por ejemplo, mediante la contemplación de los bienes divinos o la observación de las
maravillas de la naturaleza.

En lo concerniente al amor entre compañeros de matrimonio, este está considerado un ingrediente


esencial de la vida: «Observa la vida con la esposa que amas» (Eclesiastés 9:9). El libro bíblico Cantar de
los Cantares se considera una metáfora romántica del amor entre Dios y su pueblo, pero, en su lectura
literal, aparece como una canción de amor.

El rabino del siglo xx Eliyahu Eliezer Dessler es citado frecuentemente como definidor del amor desde el
punto de vista judaico, de «dar sin esperar nada a cambio» (Michtav me-Eliyahu, Vol. 1).

Cristianismo
En el cristianismo se entiende que el amor proviene de Dios, porque el amor es una virtud teologal. El
amor de hombre y mujer —eros en griego— y el amor desinteresado por los demás (agápē) se contrastan
a menudo como amor «ascendente» y «descendente», respectivamente, aunque en última instancia son
una misma cosa.48 ​

Muchos teólogos cristianos ven a Dios como fuente de amor, que es reflejado en el ser humano y sus
propias relaciones amorosas. C. S. Lewis, influente teólogo anglicano, escribió varios libros sobre el
amor, especialmente The Four Loves. El papa Benedicto XVI, en su encíclica Deus Caritas Est (o sea,
Dios es Amor), también pretendió reflexionar sobre el amor divino
para con el ser humano y la relación entre el ágape y el eros.

Existen varias palabras griegas para el «amor» que se utilizan con


frecuencia en ámbitos cristianos.

Agape: En el Nuevo Testamento, agapē es caritativo,


desinteresado, altruista e incondicional. Es el amor de los
padres, visto como creador del bien en el mundo; es el
modo en el que se ve a Dios amar a la humanidad, y es la
clase de amor que los cristianos aspiran a tener por sus
semejantes.
Phileo: También usado en el Nuevo Testamento, es una
respuesta humana a algo que se ha encontrado muy
agradable. También conocido como amor fraternal.
Las palabras eros (amor sexual) y storge (amor entre hijos La Virgen y su hijo, de Isaac
y padres) nunca se usaron en el Nuevo Testamento. Oliver (f. 1617). Aparecen la
Virgen y su hijo representados
Los cristianos creen que amar a Dios con todo el corazón, mente y
con rasgos europeos y con la
fuerza (sobre todas las cosas) y amar al prójimo como a uno mismo aureola de santos.
son las dos cosas más importantes en la vida (el mayor mandamiento
de la Torá de los judíos, según Jesús);49 ​ San Agustín resumió este
pensamiento al escribir «ama a Dios, y haz lo que quieras».

Insiste San Agustín`, doctor de la iglesia, en su concepto del amor: "La medida del amor es el amor sin
medida" Carta 109,2.50 ​

El apóstol San Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes. Describiéndolo en el famoso poema
Primera epístola a los corintios, escribió:

«El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,


no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el
mal recibido,

no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».


1 Corintios 13:4-7.

En la Primera epístola de Juan, capítulo 4, se dice:

«Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que
ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios
es amor».
1 Juan 4:7-8.51 ​

El apóstol San Juan también escribió:

«Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no
muera, sino que tenga Vida eterna».
Juan 3.16.
San Agustín dice que es preciso ser capaz de descifrar la diferencia entre amor y lujuria. Lujuria, según
San Agustín, es un gran vicio y pecado, pero amar y ser amado es lo que este santo ha buscado toda su
vida. Él mismo dice: «yo estaba en el amor con amor». Finalmente, él hace caer en el amor y es amado
de vuelta, por Dios. San Agustín dice que la única persona que puede amarte verdaderamente y
plenamente es Dios, porque el amor de los hombres tiene muchas fallas, tales como «celo, desconfianza,
miedo, rabia y discordia». De acuerdo con este santo, Dios es amor «para alcanzar la paz». (del libro:
Las Confesiones de Santo Agustín).

La Iglesia católica, reafirmando las enseñanzas del su Magisterio y de la Teología del Cuerpo del papa
Juan Pablo II, afirmó que el amor es una virtud teologal,52 ​una «dádiva de sí mismo», y «es lo opuesto al
desamor».53 ​ Aplicado en las relaciones conyugales humanas, el amor verdaderamente vivido y
plenamente realizado es una comunión de dádiva mutua de sí mismos, «de afirmación mutua de la
dignidad de cada pareja» y un «encuentro de dos libertades en entrega y receptividad mutuas».54 ​ Esa
comunión conyugal del hombre y de la mujer es un icono de la vida de la Santísima Trinidad y lleva no
solo a la satisfacción, sino también a la santidad.55 ​Ese tipo de relación conyugal propuesta por la Iglesia
exige permanencia y compromiso matrimoniales.56 ​ Por esa razón, la sexualidad es una fuente de alegría
y placer,57 ​ no ejerce solo la función de procrear, sino que también juega un papel importante en la vida
íntima conyugal.58 ​ La relación sexual conyugal es considerada como la gran expresión «humana y
totalmente humanizada» del Amor idealizado por la Iglesia, donde el hombre y la mujer se unen y se
complementan recíprocamente.59 ​ Todo este amor conyugal propuesto por la Iglesia requiere fidelidad,
«permanencia y compromiso», que solo puede ser auténticamente vivido «en el seno de los lazos del
Matrimonio» y en la castidad conyugal.60 ​

Para la Iglesia Católica, el amor es el centro y propósito de la vida de las personas. Es por esto que hasta
han desarrollado el concepto de Civilización del Amor.

El islam y otras creencias árabes


En cierto sentido, el amor abarca la visión islámica de la vida como una hermandad universal que se
aplica a todos los que mantienen la fe. No existen referencias directas que afirmen que Dios es amor, pero
entre los 99 nombres de Dios (Allah), existe el nombre de Al-Wadūd (‫)الودود‬, o «el Amante», que se
encuentra en la Azora 11:90 y en la Azora 85:14. Se refiere a Dios como «pleno de amorosa amabilidad».
Todos los que tengan fe tendrán el amor de Dios, aunque el grado de amor recibido y el esfuerzo puesto
para conseguirlo depende del individuo en sí mismo.

Ishq, o el amor divino, es el tema principal del sufismo. Los sufís creen que el amor es una proyección de
la esencia de Dios sobre el universo. Dios desea reconocer la belleza, de modo que, cuando, por ejemplo,
alguien se mira en un espejo, es Dios quien se «mira» a sí mismo dentro de la dinámica de la naturaleza.
Ya que todo es un reflejo de Dios, la escuela del sufismo practica ver la belleza dentro de la aparente
fealdad. El sufismo se refiere a menudo a ello como la religión del amor. Dios aparece en tres términos
principales, que son el Amante, el Amado y el Amor, pudiéndose encontrar el último de estos términos
frecuentemente en la poesía sufí. Un punto de vista común es que, a través del amor, la humanidad puede
volver a su pureza y gracia inherentes. Los santos sufistas son tristemente célebres por estar «borrachos»
debido a su amor divino; por lo tanto, es constante la referencia al vino en la poesía y la música sufís.
La palabra «amor» aparece en el Corán más de 80 veces en diferentes formas y significados; todas las
aleyas que incluyen la palabra «amor», sean positivas o negativas, aseguran la grandeza del valor del
amor en establecer las relaciones en sus diferentes formas y círculos.61 ​

Algunos ejemplos:

«Al·lâh traerá a otros a los que amará y por los que será amado».
TSQ62 ​La sura de Al-Ma’ida «La Mesa Servida», aleya 54.

«Di: Si amáis a Al·lâh, seguidme, que Al·lâh os amará y perdonará vuestras faltas. Al·lâh es
Perdonador y Compasivo».
La sura de ‘Al ‘Imrân, «La Familia de ‘Imrân», aleya 31.

«Y pedid perdón a vuestro Señor y volveos a Él, pues es cierto que mi Señor es Compasivo,
Afectuoso».
La sura de Hûd, aleya 90.

En el islam, existe una poderosa imbricación entre las leyes de Alá y las leyes de los hombres. Dentro de
este marco, el amor se manifiesta en diversos círculos: El amor hacia Al·lâh, El amor hacia el Mensajero
de Al∙lâh, El amor del musulmán hacia el musulmán, El amor dentro de la familia musulmana, El amor
hacia el no musulmán, El cariño entre el gobernante y el gobernado.61 ​

El quinto círculo: el amor hacia el no musulmán


Según el Corán, Al∙lâh es El Afectuoso, El Muy Misericordioso y El Que ama a los equitativos y detesta a
los injustos. La justicia es el mejor pilar para el amor entre la gente. La misericordia de Al∙lâh y los
valores islámicos grandes y sublimes hacen del amor un espacio amplio que abarca a toda la gente. El
primer paso que conduce a este amor es abrir las puertas del reconocimiento de los unos a los otros.
Al·lâh, Enaltecido y Glorificado dice [lo que podemos traducir como]: «¡Hombres! Os hemos creado a
partir de un varón y de una hembra y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os reconocierais
unos a otros. Y en verdad que el más noble de vosotros ante Al·lâh es el que más Le teme. Al·lâh es
Conocedor y está perfectamente informado».61 63 ​ ​En otra azora aparecen estas palabras: «Y no te hemos
enviado sino como misericordia para todos los mundos».64 ​

Al∙lâh permite al musulmán casarse con una cristiana o una judía aunque una parte de sus creencias
contradice al islam y a los hábitos de los musulmanes. Y subraya que los cristianos son una gente digna
de cariño: «...mientras que encontrarás que los que están más próximos en afecto a los que creen, son los
que dicen: Somos cristianos».61 65
​ ​

Existen otras aleyas que avisan de que los casos de rechazo hacia el otro (los no musulmanes) no son
comunes, y que tampoco se aplican todo el tiempo. No se permite tratar como enemigos a los que no
ejercen enemistad contra los musulmanes, tampoco se permite clasificarles como enemigos. Más bien,
merecen otro tipo de tratamiento: «Al·lâh no os prohíbe que tratéis bien y con justicia a los que no os
hayan combatido a causa de vuestra creencia ni os hayan hecho abandonar vuestros hogares. Ciertamente,
Al·lâh ama a los equitativos».61 66
​ ​

El Corán abre las puertas del bien, del cariño y del afecto ante los que se enemistan con los musulmanes:
«Puede ser que Al·lâh ponga afecto entre vosotros y los que de ellos hayáis tenido como enemigos. Al·lâh
es Poderoso y Al·lâh es Perdonador y Compasivo». Y entre los comentarios sobre esta aleya está la
siguiente: «El afecto después del rechazo, el cariño después del odio, y la concordia después de la
discordia. Al∙lâh es El Que Puede unir las cosas esparcidas y dispersas. Es El Que concilia entre los
corazones después de la enemistad y la dureza y los reemplaza por el encuentro y la concordia».61 ​

Escribe Mahmud Nacua: «El origen en las relaciones entre la gente, por diferentes que sean sus
nacionalidades y creencias, es el hecho de reconocerse, de tener misericordia mutua, la cooperación, la
amistad y la paz. La excepción es el estado de guerras y los combates, que son asuntos que producen
odio. Esta excepción es temporal porque el odio no permanece entre la gente sean cuales sean las huellas
de las guerras. El mundo experimentó tanto en las pasadas épocas como en las recientes muchos ejemplos
de guerras que tuvieron lugar entre las tribus, los pueblos y las naciones. Entre un pueblo y otro, entre una
nación y otra en una cierta época, pero fueron seguidos por acuerdos de paz, pactos y cooperación… Así
es la naturaleza de la vida, unos ciclos consecutivos. El mejor de la gente es el que utiliza los ciclos del
bien, de los acuerdos y de la paz para el desarrollo de los factores del bien y del amor inculcándolos entre
los individuos y los pueblos. Este es el camino del Islam y este es el fundamento en el Islam».61 ​

Budismo
En el budismo, kāma es amor sensual, sexual. Es un obstáculo en el camino hacia la iluminación, ya que
constituye egoísmo.

Karuṇā es compasión y misericordia, y reduce el sufrimiento de otros. Es complementario de la sabiduría


y necesario para la iluminación.

Adveṣa y mettā son amor benevolente. Este amor es incondicional y requiere una autoaceptación
considerable. Es bastante diferente del amor ordinario, que normalmente se basa en el apego y el sexo y
que raramente ocurre sin interés propio. En su lugar, este amor se refiere al desprendimiento y la ausencia
de intereses egoístas en beneficio de los demás.

Desde el punto de vista del budismo, el amor «puro» proviene de un estado de pureza espiritual al que los
seres humanos pueden llegar mediante la liberación de las llamadas emociones perturbadoras (deseo y
apego, odio e ira, ignorancia, orgullo, envidia), inherentes al mundo material o samsara. Mediante la
compasión, el desapego del mundo material, y la meditación, puede aumentarse paulatinamente la
capacidad de funcionamiento de todos los chakras, incluyendo el chakra del corazón, de tal modo que es
posible amar conscientemente y eliminar el sufrimiento asociado al amor ordinario hasta alcanzar el
llamado estado de iluminación, en el que existe un amor incondicional hacia todos los seres sensibles,
equiparable al que, por ejemplo, puede sentir una madre por su hijo. Según esta corriente de pensamiento,
el amor mantiene unidas todas las cosas, y nuestra conciencia crea el propio universo. Para el budismo,
todas las religiones son válidas si se basan en el amor espiritual y la compasión.67 68
​ 69
​ 70
​ ​

El ideal de bodhisattva en el budismo Mahāyāna implica la completa renunciación a uno mismo con el
objeto de soportar la carga de un mundo de sufrimiento. La mayor motivación que uno tiene para tomar el
camino del bodhisattva es la idea de salvación que existe dentro del amor altruista y falto de egoísmo por
todos los seres sintientes, idea que, como deseo que es, emoción perturbadora, deberá abandonarse
también en última instancia para lograr la iluminación. Nótese que, en el budismo, buscar la felicidad es
un acto egoísta: el ego nos impide comprender que la felicidad no es algo que nos llega de fuera, sino la
manifestación de una conciencia libre de sufrimiento.
Hinduismo
En el hinduismo, kāma es el amor placentero, sexual, personificado
por el dios Kāmadeva. Para muchas escuelas hinduistas, es el tercer
final (artha) de la vida. Kāmadeva se representa a menudo
sosteniendo un arco de caña de azúcar y una flecha de flores, y
montado en ocasiones sobre un gran loro. Está normalmente
acompañado por su consorte Rati y su compañero Vasanta, señor de
la primavera. Pueden verse imágenes grabadas en piedra de Kaama y
Rati en la puerta del templo de Chenna Keshava en Belur, en
Karnataka, India. Maara es otro nombre para kāma.

En contraste con kāma, prema —o prem— se refiere al amor elevado.


Los siete chakras. El cuarto es el
Karuna es la compasión y misericordia, que impulsa a uno a reducir
del corazón.
el sufrimiento de otros. Bhakti es un término del sánscrito, que
significa «devoción amorosa hacia el supremo Dios». Una persona
que practica bhakti se conoce como bhakta. Escritores, teólogos y filósofos hindúes han diferenciado
nueve formas de bhakti, que pueden encontrarse en el Bhagavatha-Purana y en las obras de Tulsidas. La
obra filosófica Sutras de Narada Bhakti, de autor desconocido (presumiblemente Narada), distingue once
formas de amor.

Apego y deseo en las religiones orientales


La filosofía oriental presenta una aproximación al amor espiritual diferente de la occidental: el
sufrimiento en sí mismo no es lo que nos hace virtuosos, sino que es un medio para alcanzar la virtud, de
tal modo que acercarse a la iluminación o el nirvana implica el cese paulatino del sufrimiento y el
aumento del gozo. Al igual que en el cristianismo, el sufrimiento es un catártico (o vía de expiación) que
nos conduce al estado iluminado (o a Dios en el cristianismo). Sin embargo, para la concepción oriental,
preocuparse por conseguir un objetivo constituiría un modo de sufrimiento adicional (el apego y el
deseo), de modo que deberíamos limitar nuestro sufrimiento no preocupándonos por el propio sufrimiento
—incluyendo el deseo de conseguir metas—. En palabras de Osho:

El amor es algo fácil, el odio es algo fácil, pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a amar, no voy a
odiar». Así todo se vuelve difícil. ¡Así ni siquiera puedes amar! Inspirar es fácil, espirar es
fácil. Pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a inspirar, no voy a espirar». De esta forma todo se
vuelve difícil. La mente puede decir: «¿Para qué espirar? La respiración es vida. Simple
aritmética: inspira, no expulses el aire; estarás cada vez más vivo. Acumularás más vida.
Tendrás grandes reservas de vida. Inspira solamente, no espires porque espirar es morir». [...]
El amor es inspirar, el odio espirar. ¿Qué hacer entonces? La vida es fácil si no decides,
porque entonces sabes que inspirar y espirar no son dos cosas opuestas; son dos partes de un
mismo proceso. Y estas dos partes son orgánicas, no puedes dividirlas. ¿Y si no espiras...? La
lógica se equivoca. No vivirás; sencillamente, te morirás inmediatamente.
Osho, El libro de la Nada.71 ​
La religión frente al amor homosexual

Cristianismo, judaísmo y homosexualidad


El judaísmo y el cristianismo no conciben el amor sexual entre personas homosexuales. En la Biblia se
hace mención expresa del rechazo, no solo al amor homosexual, sino a la homosexualidad en sí misma.
Tres ejemplos:

No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame.
Levítico 18:2272 ​

Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a
muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame.
Levítico 20:1373 ​

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni
los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los
ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el
reino de Dios.
1 Corintios 6:9-10.74 ​

La Iglesia católica actual mantiene dicho rechazo. Según unas polémicas declaraciones pronunciadas en
diciembre de 2008 por el papa Benedicto XVI, «constituye una grave amenaza para la humanidad la
confusión de los sexos».75 76
​ 77
​ ​ En enero de 2012 declaró además que «el matrimonio homosexual
socava el porvenir mismo de la humanidad».78 ​No obstante, el papa Francisco propuso en un documental
publicado el 21 de octubre de 2020 la posibilidad de uniones civiles del mismo sexo.79 ​

Islam y homosexualidad
El islam, al igual que el cristianismo y el judaísmo, no concibe el amor homosexual y rechaza la
homosexualidad en sí misma. En el Corán existe constancia de tal rechazo, como puede verse en los
siguientes ejemplos, donde Lot critica a los hombres de Sodoma por su comportamiento sexual:

Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis una deshonestidad que ninguna criatura ha
cometido antes? Ciertamente, por concupiscencia, os llegáis a los hombres en lugar de
llegaros a las mujeres. ¡Sí, sois un pueblo inmoderado!». Lo único que respondió su pueblo
fue: «¡Expulsadles de la ciudad! ¡Son gente que se las da de puros!». Y les salvamos, a él y a
su familia, salvo a su mujer, que fue de los que se rezagaron. E hicimos llover sobre ellos una
lluvia: ¡Y mira cómo terminaron los pecadores!
Azora 7:80-8480 ​

Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis deshonestidad a sabiendas? ¿Os llegáis a los
hombres, por concupiscencia, en lugar de llegaros a las mujeres? Sí, sois gente ignorante».
Lo único que respondió su pueblo fue: «¡Expulsad de la ciudad a la familia de Lot! Son gente
que se las dan de puros». Les preservamos del castigo, a él y a su familia, salvo a su mujer.
Determinamos que fuera de los que se rezagaran. E hicimos llover sobre ellos una lluvia.
¡Lluvia fatal para los que habían sido advertidos...!
Azora 27:54-5881 ​
Los países de religión mayoritariamente islámica mantienen actualmente penas legales contra los
homosexuales, como multas y prisión, llegándose incluso a la pena de muerte en 5 países: Irán,
Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, y algunas partes de Nigeria y Somalia.82 ​

Perspectiva filosófica
Si la actitud del amor ha de formar parte, en algún momento, de las descripciones que siguen las
tendencias de la ciencia experimental, deberá definirse de manera tal que pueda ser observada y
cuantificada con cierta precisión. Baruch de Spinoza estableció una definición que puede cuadrar con los
requerimientos de las ciencias humanas y sociales. Escribió al respecto: «El que imagina aquello que ama
afectado de alegría o tristeza, también será afectado de alegría o tristeza; y uno y otro de estos afectos
será mayor o menor en el amante, según uno y otro sea mayor o menor en la cosa amada».83 ​

La definición de Spinoza, en la que la actitud del amor implica compartir alegrías y tristezas de otras
personas, no difiere esencialmente de la definición bíblica del amor, ya que el mandamiento sugiere
«compartir las alegrías y tristezas de los demás como si fuesen propias», tal el «amarás a tu prójimo como
a ti mismo».

No solo esta definición se refiere a aspectos observables y contrastables con la realidad, sino que también
presenta aspectos cuantificables, ya que indica que en mayor o menor medida serán compartidos los
afectos, mientras mayor o menor sean la alegría o la tristeza asociada a la persona amada.

De la definición mencionada Spinoza extrae algunas conclusiones inmediatas, tales como los
sentimientos que surgen hacia un tercero. Según sus propias palabras: «Si imaginamos que alguien afecta
de alegría a la cosa que amamos, seremos afectados de amor hacia él. Si imaginamos, por el contrario,
que la afecta de tristeza, seremos, por el contrario, afectados también de odio contra él».84 ​

Observamos, en esta expresión, que el odio aparece como una actitud opuesta al amor, como una
tendencia a intercambiar (respecto del tercero mencionado) los papeles de tristeza y alegría como afectos
compartidos.

Para Leibniz, la felicidad es al hombre lo que la perfección es a los entes, y esa felicidad radica
fundamentalmente en el amor. El amor a Dios, según el filósofo, debe ser con ternura, y debe tener el
ardor combinado con la luz. Así pues, la perfección humana consiste en amor luminoso, un amor en el
que se combina la ternura con la razón.85 ​

Perspectiva científica
Enfoque propio de disciplinas tales como biología y psicobiología, llamadas en su conjunto
neurociencias, así como de la psicología y la antropología.

Aspectos biológicos
El concepto de amor no es una noción técnica en biología sino un concepto del lenguaje ordinario que es
polisémico (tiene muchos significados), por lo cual resulta difícil explicarlo en términos biológicos. Sin
embargo, desde el punto de vista de la biología, lo que a veces se llama amor parece ser un medio para la
supervivencia de los individuos y de la especie. Si la supervivencia es el fin biológico más importante, es
lógico que la especie humana le confiera al amor un sentido
muy elevado y trascendente (lo cual contribuye a la
supervivencia). Desde la psicobiología sí tiene sentido
encontrar las bases orgánicas de estados mentales concretos
(como la sensación subjetiva de amor).

Sin embargo, en la mayoría de las especies animales parecen


existir expresiones de lo que se llama «amor» que no están
directamente relacionadas con la supervivencia. Las
relaciones físicas con individuos del mismo sexo
(equivalentes a la homosexualidad en el ser humano) y las
relaciones sexuales por placer, por ejemplo, no son exclusivas
de la especie humana, y también se observan
comportamientos altruistas por parte de individuos de una
especie hacia los de otras especies (las relaciones milenarias
entre el ser humano y el perro son un ejemplo). Algunos
Leones en ritual de apareamiento.
biólogos tratan de explicar dichos comportamientos en
Zoológico de Louisville (Kentucky).
términos de cooperación para la supervivencia o de conductas
excepcionales poco significativas. A partir de los años 1990
psiquiatras, antropólogos y biólogos (como Donatella
Marazziti o Helen Fisher) han encontrado correlaciones
importantes entre los niveles de hormonas como la
serotonina, la dopamina y la oxitocina y los estados amorosos
(atracción sexual, enamoramiento y amor estable).

Modelo tripartito del amor romántico


Los modelos biológicos del sexo tienden a contemplar el
amor como un impulso de los mamíferos, tal como el hambre
o la sed.86 ​ Helen Fisher, investigadora del Departamento de
Antropología de la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey, y
Base química del amor; visión general
experta mundial en este tema, describe la experiencia del
simplista.
amor en tres etapas parcialmente superpuestas: lujuria,
atracción y apego, en cada una de las cuales se desarrolla un
proceso cerebral distinto, aunque interconectado, y regulado hormonalmente.87 ​

1) El impulso sexual indiscriminado o excitación sexual. Este proceso está regulado por la testosterona
y el estrógeno en la mayoría de los mamíferos y casi exclusivamente por la testosterona en el ser humano,
y es detectable neurológicamente en el córtex cingulado anterior. De breve duración (raramente dura más
de unas pocas semanas o meses), su función es la búsqueda de pareja.

2) La atracción sexual selectiva, pasión amorosa o enamoramiento, regulada por la dopamina en los
circuitos cerebrales del placer. Esta segunda etapa es inusualmente prolongada en el ser humano frente a
otras especies (hasta 18 meses). Consiste en un deseo más individualizado y romántico por un candidato
específico para el apareamiento, que se desarrolla de forma independiente a la excitación sexual como un
sentimiento de responsabilidad hacia la pareja. Recientes estudios en neurociencia han indicado que, a
medida que las personas se enamoran, el cerebro secreta en crecientes cantidades una serie de sustancias
químicas, incluyendo feromonas, dopamina, norepinefrina y serotonina, que actúan de forma similar a las
anfetaminas, estimulando el centro del placer del cerebro y llevando a efectos colaterales tales como
aumento del ritmo cardíaco, pérdida de apetito y sueño, y una intensa sensación de excitación. Las
investigaciones han indicado que esta etapa generalmente termina al cabo de un año y medio a tres
años.88 ​

Otra sustancia que el cerebro libera en estado de enamoramiento es la feniletilamina, que actúa sobre el
sistema límbico y provoca las sensaciones y sentimientos comunes en dicho estado, además de que es un
precursor de la dopamina, de ahí que esta última también se encuentre en grandes cantidades. Una
pequeña modificación química puede hacer que se transforme en un estimulante (anfetamina y
metilfenidato) o un antidepresivo (bupropión y la venlafaxina). La feniletilamina puede encontrarse
también en alimentos como el chocolate y quesos fermentados. Según Helen Fisher, es por ello que el
amor romántico es —al igual que el chocolate— adictivo.

La molécula proteínica conocida como factor de crecimiento nervioso (NGF) presenta niveles elevados
cuando las personas se enamoran por primera vez, aunque esta vuelve a sus niveles previos al cabo de un
año.89 ​

Tras las etapas de lujuria y atracción, es necesaria una tercera etapa para establecer relaciones a largo
plazo:

3) El cariño o apego, lazo afectivo de larga duración que permite la continuidad del vínculo entre la
pareja, regulado por la oxitocina y la vasopresina, que también afectan al circuito cerebral del placer; su
duración es indeterminada (puede prolongarse toda la vida). El apego implica la tolerancia de la pareja (o
de los hijos) durante un tiempo suficiente como para criar a la prole hasta que esta pueda valerse por sí
misma. Se basa generalmente, por lo tanto, en responsabilidades tales como el matrimonio y los hijos, o
bien en amistad mutua basada en aspectos como los intereses compartidos. Se ha relacionado con niveles
de las sustancias químicas oxitocina y vasopresina a un nivel mayor del que se presenta en relaciones a
corto plazo.88 ​

El equilibrio de los tres procesos controla la biología reproductiva de muchas otras especies, por lo que se
cree que su origen evolutivo es común. La etología interpreta que el amor humano evolucionó a partir del
ritual de apareamiento o cortejo de los mamíferos (despliegue de energía, persecución obsesiva y
protección posesiva de la pareja y agresividad hacia los potenciales rivales).90 ​

Aspectos antropológicos
En una entrevista con motivo de la publicación de su libro Por qué amamos, Fisher comenta que, en la
elección de la pareja, y aunque aún no se conocen los motivos concretos, se sabe que intervienen de
forma importante la cultura y el momento en que se produce dicha elección (por ejemplo, debemos estar
dispuestos a enamorarnos). La gente tiende a enamorarse de alguien que tiene alrededor, próximo; nos
enamoramos de personas que resultan misteriosas, que no se conocen bien. Los hombres se enamoran
más deprisa que las mujeres, y tres de cada cuatro personas que se suicidan cuando una relación acaba
son hombres. En cuanto a la pasión, ambos sexos presentan el mismo grado, pero en los hombres se ha
descubierto una mayor actividad en una pequeña región cerebral asociada con la integración de los
estímulos visuales. Es algo que tiene sentido, pues [en general] el negocio de la pornografía se apoya en
los hombres y las mujeres intentan constantemente agradar con su aspecto a los hombres. La
investigadora refiere que, durante millones de años, el hombre ha tenido que mirar bien a la mujer y
tomarle la medida para ver si ella le daría un hijo saludable. En las mujeres, se ha descubierto una mayor
actividad en una de tres áreas diferentes, asociadas con la memoria y la rememoración, y no simplemente
con la capacidad de recordar. También durante millones de años, una mujer no podía mirar a un hombre y
saber si podría ser un buen padre y un buen marido. Para saberlo, tenía que recordar. Y actualmente las
mujeres recuerdan cosas como lo que había dicho su pareja el último día de San Valentín, o su
comportamiento con anterioridad. Según Fisher, es un mecanismo de adaptación que las mujeres
probablemente han poseído durante cuatro millones de años, para conseguir al hombre adecuado.44 87​ ​

El amor romántico es más fuerte que el impulso sexual. Promueve el apareo, pero, ante todo, promueve el
deseo de consecución de un nexo emocional (queremos que nuestra pareja nos llame por teléfono, que se
acuerde de nosotros, queremos agradarla y deseamos que ambos tengamos los mismos gustos). Una de
las características principales del amor romántico, además del deseo de contacto sexual, es el de
exclusividad sexual. Cuando tenemos relaciones sexuales con alguien y no lo amamos, no nos importa
realmente si también las tiene con otros. Pero cuando nos enamoramos, pasamos a ser realmente
posesivos, algo que en la comunidad científica llaman «vigilancia de la pareja». Por ello, el amor
romántico es un arma de doble filo, pues, dependiendo del desenlace de la relación, puede derivar en una
gran felicidad o una gran tristeza, la cual a su vez puede llevar, en casos extremos, al suicidio o al
asesinato.44 87
​ ​

El amor y el odio son muy parecidos, con la indiferencia como el opuesto de ambos. Normalmente
hacemos ambas cosas: amamos y odiamos al mismo tiempo a la persona. De hecho, el amor y el odio
tienen muchas cosas en común: cuando odiamos, concentramos nuestra atención tanto como cuando
amamos; cuando amamos o cuando odiamos, nos obsesiona pensar en ello, tenemos una gran cantidad de
energía y nos cuesta comer y dormir.44 87
​ ​

Aspectos psicológicos
Para presentar el punto de vista de la psicología sería
preciso presentarlo de cada uno de sus
enfoques/escuelas.

Desde un punto de vista de la terapia cognitivo-


conductual, el amor es un estado mental orgánico que
crece o decrece dependiendo de cómo se
retroalimente ese sentimiento en la relación de los que
componen el núcleo amoroso. La retroalimentación
depende de factores tales como el comportamiento de
Noonday heat («Calor del mediodía», 1902).
la persona amada, sus atributos involuntarios o las Pintura de Henry Scott Tuke.
necesidades particulares de la persona que ama (deseo
sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente
de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.).

Desde la psicología cognitiva y psicología social, destacan las investigaciones efectuadas acerca del
amor de Robert J. Sternberg, quien propuso la existencia de 3 componentes en su teoría triangular del
amor:

1. La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven
el acercamiento, el vínculo y la conexión.
2. La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos
y necesidades.
3. La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por
mantener ese amor.
Estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad y
pasión, pasión y compromiso, intimidad y compromiso, etc.

Dentro de la psicología social, algunos autores proponen una serie de arquetipos amatorios, como por
ejemplo John Lee: ludus, storge, eros, ágape, manía y pragma.

Desde corrientes psicoanalíticas, para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria
que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor
es, así, decisión, elección y actitud. Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una
sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y
conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que
aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser
amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el
atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento pero que dejan de
ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial.

Así pues, recomienda proceder ante el amor de la


misma forma que lo haríamos para aprender cualquier
otro arte, como la música, la pintura, la carpintería o
la medicina. Y distingue, como en todo proceso de
aprendizaje, dos partes, una teórica y otra práctica.30 ​

Desde el punto de vista de la psicología humanista,


la definición de amor más delimitada que aporta el
humanismo es la de Carl Rogers, también considerada
por Abraham Maslow: «amor significa ser plenamente
comprendido y profundamente aceptado por alguien». Le sommeil («El sueño», 1866). Óleo sobre lienzo
Según Maslow, «el amor implica una sana y afectuosa de Gustave Courbet.
relación entre dos personas». Partiendo de estas dos
definiciones, la necesidad de amor se basa en algo que
incita a las personas a ser aceptadas y adheridas a una relación. Dice Maslow: «La necesidad de amor
implica darlo y recibirlo […], por tanto, debemos comprenderlo; ser capaces de crearlo, detectarlo,
difundirlo; de otro modo, el mundo quedará encadenado a la hostilidad y a las sombras». Para Maslow,
así como para muchos teóricos de la psicología, las necesidades o pulsiones-deseo descritas por el
psicoanálisis nunca llegan a una satisfacción completa o son acompañadas por el surgimiento de una
nueva necesidad, por lo cual siempre permanecerá en la persona un estado de requerimiento.91 ​

Cuando en las relaciones sentimentales existe cierto grado de egoísmo, se producen situaciones en las que
uno de los amantes, por miedo al fracaso, por la inseguridad emocional que le produce su falta de
autoestima, polariza su egoísmo en una muestra extrema y desesperada de altruismo, que a modo de
ultimátum se manifiesta por un amor desmedido sin pensar en los límites de uno mismo, pudiendo
incluso llegar a poner en peligro su propia existencia o la de la otra persona por estar experimentando un
estado polarizado de obsesión. En este caso, el que ama, desea y anhela el bien y la felicidad del ser
amado, y lo hace por encima de todas las cosas, pero, en última instancia, esperando obtener algo a
cambio. Desde el punto de vista del budismo, es un amor con apego. En estos casos, el dar sin recibir a
cambio, el sacrificarse y anteponer las necesidades del ser amado por encima de las de uno mismo, suele
considerarse, para las personas que no han cultivado suficientemente el altruismo, es decir, para las
personas que no son capaces de amar sin apego, una antesala al desequilibrio emocional, ya que la
persona objeto de la obsesión no tiene por qué responder tal como se había premeditado; o puede incluso
que, bajo una actitud igualmente egoísta, no agradezca el esfuerzo y exija aún más. No obstante, algunos
confunden esa polarización con amor «verdadero» o «sano», y exigen de la otra persona el mismo
comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y, como salida a dicha frustración, violencia.
Por los resultados evidentes en las noticias a diario, observamos una creciente tendencia a la violencia en
el noviazgo, en la que los psicólogos actuales apuntan a esta patología de obsesión polarizada
(desencadenada por una baja autoestima) como principal desencadenante de estos conflictos.

Recuérdese que cada uno de los enfoques en psicología tienen su propia aportación a este respecto,
congruente con su propio marco teórico.

Diferentes visiones histórico-culturales


Si bien el amor está fundado en capacidades y necesidades biológicas así como el placer sexual y el
instinto de reproducción, tiene también una historia cultural. A veces se atribuye su invención a alguna
tradición particular (a los sufis, a los trovadores,92 ​ al cristianismo, al movimiento romántico, etcétera),
pero los vestigios arqueológicos de todas las civilizaciones confirman la existencia de afecto hacia los
familiares, la pareja, los niños, los coterráneos, entre otros, por lo cual las interpretaciones que postulan
que el amor en general es una construcción cultural específica no parecen fundadas.

Desde el punto de vista cultural, el amor sexual se ha manifestado históricamente hacia las personas del
sexo opuesto como hacia aquellas del mismo sexo. Para los griegos y durante el Renacimiento, los ideales
de belleza eran encarnados en particular por la mujer y por los adolescentes de sexo masculino.

La palabra española «amor» puede tener múltiples significados, aunque relacionados, distintos entre sí
dependiendo del contexto. A menudo, otros idiomas usan diferentes palabras para expresar algunos de los
variados conceptos. Las diferencias culturales al conceptualizar el amor hacen aún más difícil establecer
una definición universal.93 ​En la cultura maya no existía la palabra amor para con los hijos.

Cultura persa

Incluso tras todo este tiempo


El Sol nunca dice a la Tierra «estás en deuda conmigo».
¡Observa lo que ocurre con un Amor como ese!
—Ilumina todo el Cielo.
Hafiz

Rumi, Hafiz y Sa'di son iconos de la pasión y el amor en la cultura y el lenguaje persas. La palabra persa
para el amor es eshgh, que deriva de la árabe ishq. En la cultura persa, todo es abarcado por el amor y
todo es por amor, empezando por el amor a los amigos y a la familia, a los maridos y esposas, y llegando
finalmente al amor divino, que constituye la meta última de la vida. Hace alrededor de siete siglos, Sa'di
escribió:
Los hijos de Adán son miembros de un cuerpo
Habiendo sido creados de una sola esencia.
Cuando la calamidad del tiempo aflige a un miembro
Los otros miembros no pueden continuar su descanso.
Si no tienes compasión por los problemas de otros
No mereces ser llamado por el nombre de «hombre».
Sa'di

Cultura china y otras culturas sínicas


En el idioma chino y la cultura china contemporáneos, se usan
varios términos o palabras raíz para el concepto de amor:

Ai (愛) se usa como verbo (p. ej., wo ai ni, «te amo») o


como nombre, especialmente en aiqing (愛情), «amor»
o «romance». En la China continental, y desde 1949,
airen ( 愛 人 , originalmente «amante», o, más
literalmente, «persona de amor») es la palabra
dominante para «esposo» (habiendo sido
desenfatizados originalmente los términos separados
para «esposa» y «marido»); la palabra tuvo una vez
una connotación negativa, que permanece, entre otros
lugares, en Taiwán.
Lian ( 戀 ) generalmente no se usa de forma aislada, El carácter chino para el amor (愛)
sino como parte de términos tales como «estar consiste en un corazón (en medio)
dentro de «aceptar», «sentir» o
enamorado» ( 談 戀 愛 , tan lian'ai —que también
«percibir» que muestra una emoción
contiene ai), «amante» ( 戀 人 , lianren) u llena de gracia.
«homosexualidad» ( 同 性 戀 , tongxinglian). En el
confucianismo, lian es un amor benevolente y virtuoso
que deberían buscar todos los seres humanos, y refleja una vida moral. El filósofo chino
Mozi desarrolló el concepto de ai ( 愛 ) como reacción al lian confucianista. Ai, en el
mohismo, es un amor universal hacia todos los seres, no solo hacia los amigos o familia,
sin consideración de la reciprocidad. La extravagancia y la guerra ofensiva son hostiles
hacia ai. Aunque el pensamiento de Mozi tuvo influencia, el término confucianista lian es el
que la mayoría de los chinos usan para el amor.
Qing ( 情 ), que comúnmente significa «sentimiento» o «emoción», generalmente indica
«amor» en varios términos. Está contenido en la palabra aiqing (愛情). Qingren (情人) es un
término usado con el significado de «amante».
Gănqíng ( 感 情 ) es el «sentimiento» de relación, vagamente similar a la empatía. Una
persona expresará amor construyendo buen gănqíng, conseguido por medio de ayuda o
trabajo prestados a otras personas y apego emocional hacia otra persona o hacia cualquier
otra cosa.
Yuanfen ( 緣 份 ) es la conexión de destinos vinculados. Una relación significativa es
generalmente concebida como dependiente de un fuerte yuanfen. Consiste en buena
suerte a la hora de hacer un descubrimiento afortunado e inesperado. Conceptos similares
en español son: «Estaban hechos el uno para el otro», o el «destino».
Zaolian (simplificado: 早 恋 , tradicional: 早 戀 , pinyin: zǎoliàn), literalmente, «amor
temprano», es un término contemporáneo usado frecuentemente para los sentimientos
románticos o el apego entre niños o adolescentes. Describe tanto la relación entre novio y
novia adolescentes como el enamoramiento de la adolescencia temprana o la niñez. El
concepto indica en esencia la creencia prevalente en la cultura china contemporánea
consistente en que, debido a la demanda de los estudios (derivada sobre todo del sistema
educativo altamente competitivo de China), los jóvenes no crean apego romántico y por lo
tanto ponen en peligro sus oportunidades de éxito futuro. Han aparecido informes en
periódicos y otros medios chinos que detallan la prevalencia del fenómeno, los peligros
observados en los estudiantes y los temores de sus padres.

Qì xi: el «San Valentín» chino


Existe una leyenda china que se dice tiene miles de años de antigüedad, que, con diversas variaciones,
cuenta la historia de un joven arriero llamado Niulang (chino: 牛郎; pinyin: niú láng; literalmente «[el]
arriero», o «pastor de vacas», Altair) se encontró en su camino con siete hadas bañándose en un lago.
Alentado por su travieso compañero el buey, hurtó sus ropas, esperando después a ver qué sucedía. Las
hermanas hadas, para recuperarlas, eligieron a la hermana menor y más bella, de nombre Zhinü (chino:
織女; pinyin: zhī nǚ; literalmente, «[la] tejedora», Vega). Ella lo hace, pero, como Niulang la había visto
desnuda, se ve obligada a aceptar la propuesta de matrimonio de Niulang, que se había enamorado de ella
(en otras versiones de la historia, Zhinü había escapado del aburrido cielo para divertirse y fue ella la que
se enamoró de Niulang). Eran felices juntos, pero, en el reino de las hadas, la «Diosa del Cielo» (que en
algunas versiones es la madre de Zhinü), tras enterarse de la impura unión, tomó su alfiler y formó un
ancho río para separar a los dos amantes para siempre, creando así la Vía Láctea, que separa a las estrellas
Altair y Vega. (En otra versión, la Diosa obliga al hada a volver a su tarea de tejer coloridas nubes en el
cielo, ya que no podía hacerlo mientras estuviese casada con un mortal).

Zhinü permanece para siempre a un lado del río, hilando tristemente su telar, mientras Niulang la ve
desde lejos, y cuida de sus dos hijos (las dos estrellas que lo rodean, Beta Aquilae y Gamma Aquilae, o,
por sus nombres en chino, Hè Gu 1 y Hè Gu 3).

No obstante, una vez al año, todas las urracas del mundo, aves místicas en la cultura china, se
compadecen de ellos y vuelan hasta el cielo para formar un puente (chino: 鵲橋, Que Qiao, «el puente de
las urracas») sobre la estrella Deneb en la constelación del Cisne, para que los amantes puedan reunirse
por una sola noche, en la séptima noche de la séptima luna, el día del amor en China.

A finales del verano, las estrellas Altair y Vega se elevan en el cielo nocturno, y los chinos cuentan y
celebran esta leyenda durante el Qi xi (chino: 七夕 pinyin: qī xī, «la noche de los sietes»).

La historia presenta algunas variaciones más:

La Diosa del Cielo, por compasión al ser tocada por el amor que existía entre ambos,
decidió unirlos una vez el séptimo día del séptimo mes lunar.
El Emperador del cielo, padre del arriero, fue quien los separó para que se concentrasen en
su trabajo en lugar de en el romance.
La estrella Deneb es un hada que actúa como carabina cuando los amantes se encuentran
en el puente de las urracas.
Los amantes pueden reunirse una vez al mes.
Durante la noche de los sietes, en cierto momento las dos estrellas Altair y Vega se reúnen
realmente a un mismo lado de la Vía Láctea.
Cultura japonesa
En el budismo japonés, ai ( 愛 ) es un amor de cariño pasional, y un deseo fundamental. Puede
desarrollarse hacia el egoísmo o el altruismo y hacia la iluminación.

Amae (甘え), una palabra japonesa que significa «dependencia indulgente», es parte de la cultura de la
educación de los hijos en Japón. Se espera de las madres japonesas que abracen y mimen a sus hijos, y se
espera de los hijos que recompensen a sus madres aferrándose a ellas y sirviéndolas. Algunos sociólogos
han sugerido que las interacciones sociales de los japoneses en la vida de adultos se modelan en el amae
entre madre e hijo.

Cultura griega
El idioma griego distingue varios sentidos diferentes en los que se usa la palabra «amor». Por ejemplo, el
griego antiguo presenta las palabras agape, philia, eros, storge y xenia. Sin embargo, con el griego (al
igual que con muchos otros idiomas) ha sido históricamente difícil separar totalmente los significados de
estas palabras. Al mismo tiempo, el texto en koiné de la Biblia contiene ejemplos del verbo agapó
utilizado con el mismo significado que phileo.

Agape (ἀγάπη agápē) generalmente se refiere a un tipo ideal de amor «puro», más que a la
atracción física sugerida por eros. No obstante, hay algunos ejemplos de agape usados con
el significado de eros. También se ha traducido como «amor del alma».
Eros (ἔρως érōs) es un amor pasional, con deseo sensual y duradero. La palabra griega
erota significa enamorado. Platón creó su propia definición. Aunque eros se siente
inicialmente por una persona, con la contemplación se convierte en una apreciación de la
belleza que existe dentro de esa persona, o incluso llega a ser la apreciación de la belleza
en sí misma. Eros ayuda al alma a recordar el conocimiento de la belleza y contribuye a la
comprensión de la verdad espiritual. Los amantes y los filósofos están todos inspirados
para la búsqueda de la verdad por medio de eros. Algunas traducciones lo muestran como
«amor del cuerpo».
Philia (φιλία philía), un amor virtuoso desapasionado, fue un concepto desarrollado por
Aristóteles. Incluye la lealtad a los amigos, la familia y la comunidad, y requiere virtud,
igualdad, y familiaridad. Philia está motivado por razones prácticas; una o ambas partes se
benefician de la relación. También puede significar «amor de la mente».
Storge (στοργή storgē) es un afecto natural, como aquel que sienten los padres por sus
hijos.
Philautia (φιλαυτία philautía) era un término que los filósofos griegos usaban para referirse
al amor propio y era considerado una virtud, pero que en exceso podía convertirse en un
vicio, como la vanidad y la egolatría.
Xenia (ξενία xenía), hospitalidad, era una práctica extremadamente importante en la
Antigua Grecia. Era una amistad casi ritualizada formada entre un anfitrión y su huésped,
quienes podían haber sido previamente desconocidos. El anfitrión alimentaba y
proporcionaba alojamiento al huésped, de quien se esperaba recompensa únicamente con
gratitud. La importancia de este amor puede verse a través de toda la mitología griega, en
particular, en la Ilíada y la Odisea de Homero.

Reseña mitológica sobre el amor: el mito del andrógino


En la mitología griega, eran tres los sexos: lo masculino era en un principio descendiente del sol; lo
femenino, de la tierra, y lo que participaba de ambos, de la luna. Estos tres sexos, y su manera de avanzar,
eran, precisamente como la luna, circulares. Así pues, eran terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran
arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses. Ante esta situación, Zeus y los demás dioses
deliberaron, y se encontraron ante un dilema, ya que no podían matarlos o hacer desaparecer su raza
fulminándolos con el rayo como a los gigantes —porque entonces desaparecerían los honores y
sacrificios que los hombres les tributaban—, ni permitir que siguieran siendo altaneros.

Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: «Me parece que tengo una estratagema para que
continúen existiendo estos seres y al mismo tiempo dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora
mismo —continuó— voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más
útiles para nosotros, al haber aumentado su número». Así pues, Zeus llevó a cabo su plan, y una vez que
la naturaleza de estos seres quedó cortada en dos, cada parte empezó a echar de menos a su mitad, a
reunirse con ella y rodearla con sus brazos, a abrazarse la una con la otra anhelando ser una sola por
naturaleza. Desde entonces, el amor de unos a otros es innato en los hombres y mujeres y aglutinador de
la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos. Por eso, cuando se tropiezan con aquella
verdadera mitad de sí mismos, sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de
manera que no están dispuestos a separarse.

De El Banquete de Platón.

Cultura árabe
En árabe, que es una lengua muy rica en palabras sinónimas, existen numerosos sinónimos de la palabra
«amor». Entre ellos, se encuentran: «Al Hobb» («el amor»), «Al Mawadda» («el afecto»), «Al ‘ishq» (una
muy fuerte pasión), «Al Hayâm» (amor que llega a la locura), «As·sabâba» (ternura de la pasión),
«Ash·shawq» (inclinación por amor hacia otra persona o algo concreto), «Al-Hawâ» (amor que domina el
corazón), «Ash·shahwa» (amor mezclado con deseo), «Al Waÿd» (amor muy intenso), «Al-Gharâm»
(amor que domina a la persona, y la pasión que tortura), «At-tîm» (llegar a la locura de tanto amor, amor
que domina completamente a la persona).61 ​

El amor se manifiesta en diversos círculos: El amor hacia Al·lâh, El amor hacia el Mensajero de Al∙lâh, El
amor del musulmán hacia el musulmán, El amor dentro de la familia musulmana, El amor hacia el no
musulmán, El cariño entre el gobernante y el gobernado.61 ​

En un tercer círculo figura el amor entre los musulmanes; este amor se cristaliza en el intercambio de
sentimientos de afecto sincero y en traducirlo en dichos y hechos, en lo malo y en lo bueno. Es una
relación íntima y estrecha en la que los corazones y los espíritus se sienten atraídos unos hacia otros; de
este modo, se consigue la satisfacción y el goce del amor entre las partes que están en armonía.61 ​

Ibn Al Qayyem enumera los tipos de amor en el marco social diciendo: «Entre ellos figura el amor que se
manifiesta en un acuerdo acerca de una manera, una religión, una doctrina o un método, una proximidad,
un producto o un objetivo. Existe también el amor con el objetivo de lograr algún beneficio del amado, de
su potencia, riqueza, educación o para satisfacer un deseo. Este tipo es efímero y acaba una vez que se
haya logrado el objetivo. El que te ama para lograr una meta, te abandona al conseguirla. El amor
armonioso o el que emana de un acuerdo entre dos personas es duradero y sólo acaba cuando ocurre algo
que ponga fin a este amor. El amor de gran afecto es: “una aprobación espiritual y una combinación entre
las almas”».94 ​
Cultura turca (chamánica e islámica)
En turco, la palabra «amor» aparece con varios significados. Una persona puede amar a un dios, a una
persona, a sus padres, o a la familia. Pero esa persona solo puede «amar» (aşk) a una persona del sexo
opuesto. Los turcos usaban esta palabra solamente para sus amores en un sentido romántico o sexual, que
indicasen un enorme encaprichamiento. Esta palabra también es común para las lenguas turcas, tales
como el azerí (eşq) y el kazajo (ғашық).

Antigua Roma (latín)


El idioma latín tiene varios verbos diferentes que se
corresponden con la palabra española «amor».

Amāre es la palabra básica para «amar», y aún lo es


en el italiano actual. Los romanos la usaban tanto en
un sentido afectivo como en un sentido romántico o
sexual. De este verbo deriva amans —un amante,
amador, «amante profesional», generalmente con la
noción accesoria de lujuria— y amica, «novia»,
palabra generalmente usada de forma eufemística
para una prostituta. El nombre correspondiente es
amor, que también se usaba en la forma plural para
indicar enredos amorosos o aventuras sexuales. La
misma raíz produce además amicus —«amigo»— y
amicitia, «amistad» (por lo general basados en el
provecho mutuo, y correspondientes a veces más
exactamente a «deuda» o «influencia»). Cicerón
escribió un tratado llamado Sobre la amistad (De Agnolo Bronzino, Alegoría del triunfo de
amicitia), que discute la noción hasta cierta Venus, hacia 1540-1545. Londres, The
profundidad. Ovidio escribió una guía para las National Gallery. El amor representado
relaciones amorosas llamada Ars Amatoria que trata por los dos dioses acompañados por
en profundidad el amor desde las relaciones los «celos» (centro-izquierda), el
extramaritales hasta los padres sobreprotectores.
«engaño» (centro-derecha), la
«necedad» (arriba a la izquierda) y el
En latín a veces se usaba amāre con el sentido que
«tiempo» (arriba a la derecha).
damos en español a «gustar». Esta noción, no
obstante, se expresa de forma mucho más
generalizada con placere o delectāre, que son de
uso más coloquial, siendo el último usado frecuentemente en la poesía amorosa de
Catulo.

Diligere a menudo presenta la noción de «tener afecto por», «estimar», y raramente, si no


nunca, se usaba para el amor romántico. Esta palabra sería apropiada para describir la
amistad de dos hombres. El nombre correspondiente, diligentia, sin embargo, tiene el
significado de «diligencia» o «dedicación», y tiene cierta superposición semántica con el
verbo.
Observare es un sinónimo de diligere; este verbo y su correspondiente nombre,
observantia, denotan a menudo «estima» o «afecto».
Caritas se corresponde con el griego agape (empatía, altruismo), y se usó en traducciones
de la Biblia cristiana al latín con el significado de «amor caritativo»; este significado, no
obstante, no se ha hallado en la literatura clásica romana pagana. Como resultado de la
combinación con una palabra griega, no existe el verbo correspondiente.
Cupiditas se corresponde con el término griego eros (deseo sexual).
Algunas terminologías vulgares en español, como por ejemplo filito, originado de filia,
generan jerarquías de seriedad o duración de la pareja.

Cultura anglosajona
En la cultura anglosajona la palabra «amor» (love) presenta, al igual que en español, múltiples
significados. Pero, a todos aquellos que existen en el mundo hispanohablante, los angloparlantes añaden
un significado adicional, más relacionado con el simple gusto por algo: I love dancing (literalmente,
«amo el baile») corresponde en español a «me encanta bailar» o «me gusta mucho bailar»; he's a great
actor, I love him (literalmente, «es un gran actor, le amo») corresponde a «es un gran actor, me encanta»,
o «es un gran actor, me gusta mucho».95 ​ El psicoanálisis sitúa al amor como un comportamiento
narcisista, de tal modo que el amor interpersonal es realmente amor a uno mismo en última instancia. En
Estados Unidos, el psicoanálisis ha ocupado durante el siglo xx un lugar preponderante en el ámbito de la
psicología, aunque actualmente existe una dura pugna entre sus detractores y defensores, que se conoce
como the Freud wars. La cultura del psicoanálisis se ha extendido ampliamente por otros países, y
actualmente los dos países que más se resisten a la extinción de esta corriente psicológica son Francia y
Argentina.96

Véase también
Afecto Amor romántico Emoción Psicología
Afrodita Antropología Enamoramiento Sentimiento
Amor cortés Altruismo Eros Sexología
Amor de Dios Beber los vientos Filia Teoría triangular
Amor libre Caridad Fedro del amor
Amor líquido Compasión Misericordia
Amor platónico Egoísmo Pasión

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C. S. Lewis (2007). Los cuatro amores. Rialp. ISBN 978-84-321-2749-6.


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Conchita Ramón Delgado. Diccionario del amor. 1936. Gráficas "RECORT", Barcelona.

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