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Leyendas de terror latinoamericanas

El documento presenta varias leyendas populares de la cultura latinoamericana, incluyendo 'La Llorona', 'El Sombrerón', 'La Siguanaba', 'El Cadejo' y 'El Carruaje de la Muerte'. Cada leyenda narra historias de seres sobrenaturales que interactúan con los humanos, a menudo con un tono de advertencia o terror. Estas historias reflejan creencias culturales y tradiciones orales que han sido transmitidas a lo largo del tiempo.
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Leyendas de terror latinoamericanas

El documento presenta varias leyendas populares de la cultura latinoamericana, incluyendo 'La Llorona', 'El Sombrerón', 'La Siguanaba', 'El Cadejo' y 'El Carruaje de la Muerte'. Cada leyenda narra historias de seres sobrenaturales que interactúan con los humanos, a menudo con un tono de advertencia o terror. Estas historias reflejan creencias culturales y tradiciones orales que han sido transmitidas a lo largo del tiempo.
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“La Llorona”

Cuentan las historias, sobre una mujer vestida de blanco que deambula por las
noches cerca de los lugares oscuros en donde hay agua que corre o los ríos.
Doña María de los Remedios es una desdichada mujer que, por amor prohibido,
ahogó a su hijo recién nacido en las aguas de un río. Desde ese momento se
encuentra condenada a vagar por las calles, campos y ríos de las ciudades en
busca de la tumba de su hijo.
Con gritos suplicantes, largos y agudos asusta a las personas, cuando llora lejos
significa que está cerca y cuando lo hace de cerca significa lo contrario. Cuentan
las historias que quienes la han escuchado ya no pueden caminar, su paso se
hace más pesado y lento y sienten un aire tan frío, con la presencia de este ser
sobrenatural, que casi les paraliza el corazón.
EL SOMBRERÓN

Una de las leyendas más conocidas sobre este personaje de la cultura


guatemalteca y además también es muy conocida en Aguadas, Caldas dice así:
Una noche el Sombrerón caminaba en un barrio de La Antigua Guatemala cuando
vio a una muchacha muy bella con pelo largo y se enamoró de ella buscó su casa
y le llevó serenata una y otra noche, pero ella no le dijo nada a sus padres sobre él
Un día empeñó a dejar de comer hasta el punto de que casi murió, y que entonces
cuando la madre se dio cuenta que era por el Sombrerón.

Llevó a su hija a un convento creyendo que ahí iba a estar mejor, pero la niña
siguió sin comer y un día despertó con una trenza en su pelo hecha por el
espectro y ese día murió. Luego en el velorio, apareció el Sombrerón llorando y
sus lágrimas eran como cristales jamás olvida a las muchachas que ha
amado también se cuenta que les hace trenzas a los caballos y mulas.

Se cuenta también que este espanto aparte de enamorar a muchachas jóvenes,


gusta por cabalgar mulas y caballos de los establos de las 'incas en las
noches agotándolos por ello, las bestias durante el día no cumplen las tareas
sumado a que sé que el en hostiles con las personas, los campesinos y vinieras al
ver este comportamiento buscan si el Sombrerón no les ha hecho trenzas en la
cresta. Si es así, el animal ya no sirve para tareas.

Una forma de saber si el Sombrerón está haciendo de las suyas en 'incas y casas,
es colocar ya sea cerca de un balcón de casa o cerca de los establos una silla y
mesa de pino recién elaboradas, junto a aguardiente y una guitarra en noche de
luna y deben guardar silencio todas las personas, sólo así se escuchará la guitarra
y los cantos del Sombrerón. Al Sombrerón le atraen las muchachas de pelo largo y
ojos grandes, por ello, cuando se sospecha que está tras una joven se le debe
cortar el pelo a esta para que el Sombrerón no se gane el alma de la joven.
La Siguanaba

Su historia se remonta a la época colonial; aunque en ese entonces se le conocía


con otro nombre: “sihuehuet”, que significa mujer hermosa. Se dice que ella un
romance con un dios llamado Tlaloc, con quien tuvo un hijo.

Sihuehuet nunca expresó amor por su pequeño y siempre fue mala madre. Debido
a esto, el dios se enojó y la maldijo con el nombre de Siguanaba; que significa lo
contrario a su nombre original: mujer horrible. ¡Pero no solamente fue el nombre!
También la condenó a tener un rostro horrendo y vagar por las calles.

Desde ese día; las personas cuentan que se aparece en las colonias por la noche.
La leyenda de la Siguanaba dice que ella usa un vestido transparente de color
blanco y acostumbra bañarse en piletas, tanques de agua o ríos mientras peina su
cabellera negra con un peine de oro.

Su fin es llamar la atención de los hombres; en especial de los infieles para


perseguirlos y atormentarnos. La Siguanaba muestra su hermosa figura y cubre su
rostro con un velo blanco para así despertar la curiosidad y atraerlos.

Cuando están suficientemente cerca; ella quita el velo y deja al descubierto su


horrible rostro con apariencia de caballo, con ojos rojos y piel sumamente
arrugada y verde. Sus uñas crecen y además suelta una carcajada tenebrosa. Al
abrir su hocico, suelta un olor nauseabundo y es ahí donde roba el alma de su
víctima.
El Cadejo

El Cadejo, según la tradición guatemalteca, es un perro protector de quienes


beben mucho alcohol. Aunque suena extraño, no creas que los ebrios la tienen tan
fácil: según la leyenda, hay dos tipos de cadejo: uno blanco que protege y uno
negro que maldice.

Aunque parecen perros, tienen los ojos rojizos, cascos de cabra y mucho pelaje.
El “bueno” deambula por las calles durante las madrugadas y ayuda a los
borrachos a encontrar el camino a casa sin que les suceda nada. Hay quienes
dicen que hasta cuida a niños que están solos por la noche.

El “malo”, sin embargo, tiene una mirada feroz y lame la boca de la persona y
con eso la maldice de forma en que nunca más vuelve a estar sobrio.

Por si fuera poco, queda condenado a que el cadejo lo aceche durante nueve días
seguidos hasta que finalmente [Link] puede tocar al cadejo, incluso
algunos dicen que no lo llegan a ver, pero que “sienten” su presencia y tienen la
certeza de que está allí. También es posible que ambos cadejos deambulen juntos
y al toparse con un borracho, luchan entre sí, uno para protegerlo y otro para
atacarlo.
El cadejo blanco, sin embargo, nunca cuidará a una persona que se emborrache
con malas intenciones.

El carruaje de la muerte

Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su


casa en la ciudad. Ya casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a
su casa escuchó el sonido de un carruaje muy cerca, lo que era muy normal en
aquella época. Pero este sonido era diferente, sintió mucho temor. Corrió y decidió
esconderse en el parque, detrás de los árboles.

Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el
frío que sintió y recordó lo ocurrido la noche anterior. En ese momento pensó que
temerle a un carruaje había sido algo absurdo. Se levantó y fue a su casa.

Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo que ocurrido, así que decidió
contárselo a un amigo. Al escucharlo el amigo también le compartió lo que
contaba la gente al respecto. Dicen que por las noches se escuchaba a un
carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría, era
conocido como El Carruaje de la Muerte.

Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche y
así confirmar si los rumores eran ciertos. Se encontraban en el parque bajo la
noche fría y solitaria cuando comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje.
Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. En efecto, se trataba de un
carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido
completamente de negro también.

Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observó fijamente
y ambos hombres se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío.
Desde entonces, tanto Mario como su amigo se esconden donde pueden cada vez
que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.

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