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Higiene Hospitalaria y Control de Infecciones

El documento aborda la importancia de la higiene hospitalaria en el control de infecciones nosocomiales, destacando la definición, cadena epidemiológica y medidas de prevención. Se enfatiza la relevancia del lavado de manos y la correcta gestión del ambiente hospitalario para reducir la transmisión de infecciones. Además, se analizan los tipos más prevalentes de infecciones nosocomiales y las medidas específicas para prevenirlas en procedimientos quirúrgicos, respiratorios y urinarios.

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Higiene Hospitalaria y Control de Infecciones

El documento aborda la importancia de la higiene hospitalaria en el control de infecciones nosocomiales, destacando la definición, cadena epidemiológica y medidas de prevención. Se enfatiza la relevancia del lavado de manos y la correcta gestión del ambiente hospitalario para reducir la transmisión de infecciones. Además, se analizan los tipos más prevalentes de infecciones nosocomiales y las medidas específicas para prevenirlas en procedimientos quirúrgicos, respiratorios y urinarios.

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CN Formación

TEMA TEMA

5 TÉCNICO/A CUIDADOS 25
AUXILIARES DE ENFERMERÍA

Infecciones nosocomiales: definición, cadena


epidemiológica. Barreras higiénicas. Tipos y medidas
de aislamiento. Importancia del lavado de manos.

Introducción
La higiene hospitalaria es uno de los aspectos fundamentales en el control de
infecciones. El medio ambiente hospitalario cumple un rol importante en la transmisión
de enfermedades. Se ha podido relacionar, en algunos casos, como causa directa de la
infección de los pacientes, y ha sido responsable de grandes brotes epidémicos.
Hoy se considera que todo lo que rodea al paciente debe gozar de una exhaustiva
higiene para prevenir infecciones. Como principio fundamental se tendrá en cuenta que
todo lo que se encuentre LIMPIO Y SECO no desarrollará gérmenes que puedan
provocar infecciones en los pacientes.
Objetivos de la higiene sanitaria:
▪ Disminuir la mayor cantidad de microorganismos contaminantes y
suciedad del medio ambiente.
▪ Conocer las normas de higiene hospitalaria y su importancia en la
transmisión de infecciones.
La correcta higiene ambiental contribuye en gran medida al control de las infecciones.

Generalidades de higiene ambiental


o La circulación de personas debe ser regulada en los distintos sectores
del hospital, en especial en las áreas de internación, unidades críticas,
unidades de trasplante y quirófano.
o Los sistemas de ventilación deben tener adecuado mantenimiento,
limpieza y cambios regulares de filtros de acuerdo a las sugerencias del
fabricante.
o La construcción o renovación de sectores en el ámbito hospitalario debe
efectuarse con barreras físicas adecuadas para evitar la polución
ambiental.
o Deben aplicarse las medidas específicas recomendadas para asegurar
la ausencia de contaminación de los reservorios de agua.
o Las superficies de techos, paredes y pisos deben estar en perfecto
estado de conservación.
o Los residuos patogénicos deben manejarse según normas.

I. Infecciones nosocomiales: definición, cadena


epidemiológica.

1. Infección nosocomial. Definición


Las infecciones nosocomiales son aquellas que se adquieren en el hospital
Aunque generalmente se padecen en el hospital, los conceptos de infección nosocomial
e infección intrahospitalaria no son sinónimos, de forma que las padecidas en las
primeras 72 horas del ingreso (incubadas fuera del hospital) no se consideran
infecciones nosocomiales, y las padecidas fuera del hospital, después del alta
(incubadas en él) sí se consideran infecciones nosocomiales.
El término «hospital» debe tomarse en sentido amplio incluyendo unidades de diálisis,
hospitales de día, etc.
El mecanismo fundamental de transmisión de la infecciones nosocomiales es a través
del medio ambiente hospitalario, y la principal medida de control es el lavado de manos
del personal sanitario.

Órganos de control de la infección hospitalaria


A pesar de los buenos niveles de control conseguidos y de la elevada concienciación
del personal sanitario, las infecciones nosocomiales siguen siendo un problema
relevante en los hospitales españoles.
Ello es debido, entre otros factores, a la mayor frecuencia de pacientes con alta
susceptibilidad a las infecciones, a la aparición de microorganismos resistentes a los
antibióticos, y al aumento en la complejidad de las intervenciones realizadas y en la
realización de procedimientos invasivos, y también, en un plano diferente, a la notable
repercusión social de unos resultados que siempre se intentan evitar pero que son
inherentes a la hospitalización, en la que no es posible ofrecer ni asegurar a los
pacientes un riesgo de infección cero.
A mediados de los años 70 se estableció en España la existencia en cada hospital de
una Comisión de Infecciones destinada a promover la prevención de las infecciones. En

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la misma época se crearon los Servicios de Medicina Preventiva en los hospitales de la
red de la Seguridad Social. En 1973 apareció una circular que regulaba las funciones
de dichos Servicios, y en 1980 el INSALUD les asignó las competencias actualmente
vigentes sobre epidemiología de la infección hospitalaria, higiene del hospital y
programas preventivos.
En todos los hospitales españoles deben estar perfectamente establecidas y en
funcionamiento aquellas actividades que, según los conocimientos actuales y las
mejores evidencias científicas disponibles, son efectivas y eficientes para lograr la mejor
vigilancia, prevención y control (VPC) de las infecciones nosocomiales (IN).
Los centros han de contar con una estructura organizativa básica que permita el ejercicio
continuado de las actividades de VPC. Es importante anotar esta exigencia porque si
bien los Servicios de Medicina Preventiva se hallan establecidos en muchos
hospitales, ello no significa que sus efectivos de personal y medios sean suficientes.
Además, deben organizar y canalizar la participación de los servicios asistenciales en
dichas actividades a través de la Comisión de Infecciones, y también mediante una
colaboración directa en la información, sensibilización y formación continuada del
personal sanitario en la materia, la difusión de protocolos, la evaluación del
cumplimiento de los mismos, la vigilancia de la infección nosocomial, la información a
los servicios de los resultados de los sistemas de vigilancia y asesoría en temas
puntuales de aislamiento, la actuación ante brotes, en la desinfección, y otros.
La frecuencia de las infecciones varía de unos hospitales a otros, siendo los hospitales
universitarios y aquellos con mayor número de camas los que presentan más
frecuencia. Con respecto a las unidades de hospitalización existen también variaciones,
siendo la Unidad de Cuidados Intensivos la que ostenta mayor prevalencia. El 60% de
las muertes relacionadas con las infecciones nosocomiales son debidas a neumonías.
En cuanto al agente responsable se ha observado que el 70% de las muertes son
debidos a bacteriemias por Gram negativos Las bacteriemias por cándida cursan con
una mortalidad del 38%.
Los sistemas de vigilancia de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria han
demostrado ser una herramienta fundamental para establecer los programas de control
de la enfermedad. Y claro ejemplo es el EPINE, que es un sistema de vigilancia
epidemiológico de infecciones en los pacientes hospitalizados, promovido por la
sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene que habitualmente
saca un informe anual de las infecciones más prevalentes y sus características de
aparición. Por ello el orden de las infecciones más prevalentes y microorganismos
habituales pueden variar de un año a otro.

Tipos de infección más prevalentes


Los tipos de infecciones más prevalentes son: herida quirúrgica, infecciones
respiratorias, infecciones urinarias y bacteriemias. El orden lo establece el EPINE anual.
A) Herida quirúrgica
Los factores que pueden influir en la aparición de una infección nosocomial
de herida quirúrgica pueden ser atribuibles:

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- Al propio paciente (diabetes, uso de esteroides, tabaquismo, desnutrición,
estancia preoperatoria prolongada, colonización por Staphylococcus áureos o
transfusiones preoperatorias),
- A la preparación de la intervención (ducha preoperatoria, rasurado y preparación
del campo quirúrgico, lavado de manos del personal quirúrgico y profilaxis
antibiótica),
- A las características del acto quirúrgico (ventilación y limpieza de quirófano,
esterilización del material quirúrgico, vestimenta del personal de quirófano o
técnicas empleadas),
- A los cuidado postoperatorios.
Son factores de riesgo que existan tres o más enfermedades subyacentes en el
paciente, que se trate de intervenciones abdominales, que las intervenciones sean
prolongadas y cirugías contaminadas o infectadas.
Tipos de cirugía según el grado de contaminación:
• Limpia. Cuando no se penetra en vía respiratoria, tubo digestivo, tracto
genitourinario o cavidad orofaríngea, no se accede a tejidos infectados.
Son aquellas heridas que cicatrizan por la denominada primera intención. El
riesgo de contaminación es exógeno.
• Limpia-contaminada: cuando se penetra en cavidades comunicadas con el
exterior.
• Contaminada: son las heridas recientes abiertas (menos de 4 horas),
operaciones con alteraciones de la técnica estéril.
• Sucia o infectada: cuando se trata de heridas traumáticas no recientes (más
de 8 horas) con tejido desvitalizado.

Medidas preventivas y normas para evitar las infecciones nosocomiales


quirúrgicas:
➢ Del sitio quirúrgico.
• Identificar y tratar antes de la intervención todas las infecciones
distantes al territorio quirúrgico, posponiendo la intervención si fuera
posible, hasta la curación de las mismas.
• En caso de tener que eliminar pelo, hacerlo inmediatamente antes de
la intervención y cortarlo, preferentemente, en la zona más próxima a
la raíz, evitando cortes de la piel. Nunca se deben aplicar cremas
depilatorias. Recomendadas maquinillas eléctricas de cabezal
desechable.
• Prescribir ducha o baño del paciente con jabón antiséptico, En su
defecto, limpiar detenidamente la piel del campo quirúrgico antes de
aplicar el antiséptico en quirófano.
• Preparar la piel del campo quirúrgico con un antiséptico adecuado.

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• La preparación del campo quirúrgico se hará en círculos concéntricos
y centrífugos, cubriendo un área suficiente para incluir posibles
ampliaciones de la incisión o colocación de drenajes.
➢ Preparación antiséptica preoperatoria de las manos y antebrazos del equipo
quirúrgico.
• Realizar un correcto lavado de manos y antebrazos con jabón
desinfectante, ante s de tocar los campos o instrumental quirúrgico y
durante 2 a 5 minutos.
• Mantener las manos alejadas del cuerpo después de lavado y con los
codos flexionados para que el agua fluya de las puntas de los dedos
hacia los codos.
➢ Preparación antiséptica relacionada con el entorno quirúrgico.
• Renovaciones de aire adecuadas (15 – 20 h)
• Esterilización correcta del material.
• Atuendo quirúrgico adecuado.
➢ Profilaxis antimicrobiana (en algunas ocasiones)
➢ Cuidados postoperatorios del sitio quirúrgico.
• Proteger las heridas cerradas de forma primaria, con un apósito estéril
que se mantendrá durante 48 horas.
• Lavar las manos, con un jabón bactericida, antes y después de cambiar
el apósito o manipular una herida.
• Utilizar una técnica estéril cuando haya que cambiar el apósito de la
herida.
• Realizar las curas de la herida quirúrgica con instrumental estéril.
• Enseñar al paciente y a su familia a identificar los signos de infección en
la herida.

B) Infecciones respiratorias
La neumonía nosocomial es un tipo frecuente de infección nosocomial y el primero en
la Unidad de Cuidados Intensivos.
Los factores de riesgo más importantes son:
- Aspiración
- Intubación
- Equipos de terapia respiratoria
- Alteraciones de la consciencia
- Infecciones respiratorias virales
- Cirugía torácica o abdominal.
Las medidas preventivas y normas a seguir en la aspiración de secreciones son:

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- Lavar las manos y utilizar guantes de un solo uso estériles
- Utilizar una sonda de un solo uso en cada sesión de aspiración
- Utilizar zonas distintas para la aspiración bucal y traqueal.
- Durante su utilización, las sondas se deben desobstruir aspirando solución salina
estéril.
- El tubo del aspirador debe cambiarse cada 24 horas o debe desinfectarse.
- El equipo de aspiración debe ser individual.

C) Infecciones urinarias.
Entre el 60% y el 80% de los casos de infecciones urinarias están asociados a
manipulaciones instrumentales de las vías urinarias (sondaje vesical). El
microorganismo más veces aislado es el [Link].
El factor de riesgo más importante es la duración del sondaje urinario (más de 48
horas). La cateterización vesical es un procedimiento invasivo que favorece la entrada
de microorganismos en la vejiga urinaria. Otros factores de riesgo son la edad y el sexo
Medidas preventivas y normas para evitar la infección urinaria:
- Se debe sondar únicamente cuando sea estrictamente necesario y retirar la
sonda en cuanto sea posible.
- La inserción y manejo de la sonda debe ser realizada por profesionales
entrenado. Es importante el lavado de manos previo a cualquier manipulación
del catéter, tubo y bolsa.
- Se debe utilizar el calibre adecuado a la situación urológica y un equipo de
sondaje estéril que se colocará con guantes estériles después de limpiar la zona
perineal y el meato uretral con agua y jabón.
- Se debe aplicar lubricante urológico para introducir la sonda.
- Las bolsas se deben cambiar cuando se cambia la sonda, cuando presentan
escapes o se rompen, cuando se acumulan sedimentos o desprendes olor
desagradable.
- Nunca se debe separar la unión catéter-tubo de drenaje
- Se deben utilizar sismas de drenaje cerrados y estériles.
- El vaciado de la bolsa se realiza a través de la válvula de salida. Se debe evitar
que esta se contamine por contacto con el recipiente e recogida o con el suelo.
- La sonda de silicona se suele cambiar cada dos meses y la de lates cada 15
días
- Extremar la asepsia en la manipulación e los catéteres.
- Asegurarse de que el flujo de orina sea descendente y continuo y que no haya
obstrucción
- Mantener la bolsa colectora por debajo del nivel de la vejiga del paciente y
eliminar acodaduras de la sonda y del tubo colector. Fijar la bolsa recolectora al
lateral de la cama, sin que ésta entre en contacto con el suelo.

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- Medidas de higiene y del meato uretral y fijación correcta de la sonda.
- La irrigación urinaria está indicada solo cuando haya peligro de obstrucción por
hemorragia después de cirugía urológica.
- La unión de la sonda con el meato urinario se limpiará diariamente con agua y
jabón, posteriormente con solución de clorhexidina al 0,5% y siempre que se
contamine con heces.
- La bolsa recolectora se vaciará cada 8 horas, utilizando un recipiente para cada
paciente.

D) Bacteriemia
La mayoría son secundarias a un foco infeccioso de otra localización,
principalmente del tracto urinario, neumonía o herida quirúrgica.
Las bacteriemias primarias están en relación con la instrumentalización
intravascular. Son los catéteres intravenosos la principal fuente de patógenos.
Son factores de riesgo, la nutrición parenteral, la duración de la cateterización,
factores relacionados con el propio paciente, como la edad, enfermedades
subyacentes etc.
Medidas preventivas y normas para evitar las infecciones nosocomiales
asociadas al catéter intravascular:
- Hay que seguir un estricto protocolo para la colocación, duración y cuidados de
los accesos vasculares que se realizará con una adecuada higiene de manos y
una técnica aséptica.
- Se deben utilizar antisépticos adecuados para limpiar la piel en el lugar de la
inserción.
- Los apósitos que se colocan en la zona de inserción del catéter pueden ser
transparentes de poliuretano o apósitos tradicionales estériles de gasa y
esparadrapo. El cambio del apósito de la zona de inserción del catéter se
realizará si está húmedo, con restos sanguíneos o si la zona presenta síntomas
de inflamación (transparente, 7 días – textil cada 3 días)
- Se deben seguir unos cuidados estrictos de las sustancias a infundir.
- La infusión de sangre y hemoderivados se hará siempre con un sistema
independiente.
- Se deben cambiar los sistemas de infusión, incluidos todos los elementos
colaterales y dispositivos adicionales, con una frecuencia no superior a 72 horas,
a no ser que se sospeche o confirme alguna infección relacionada con el catéter.
- Se debe cambiar el sistema de infusión utilizado para administrar sangre,
productos sanguíneos o emulsiones en el plazo de 24 horas desde el inicio de
la infusión.
- Desinfectar con antiséptico los tapones antes de inyectar o conectar os sistemas
de goteo, utilizando siempre dispositivos estériles.
- Evitar al máximo las desconectar los dispositivos del sistema

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Prevención de las infecciones nosocomiales
Las medidas a tomar implican a todo el personal hospitalario:
a) Conocimiento exacto de la situación:
Registrar toda sospecha de infección (como elevaciones febriles inexplicables) y
confirmación e identificación microbiológica de los gérmenes responsables. Valorar la
presencia dominante de ellos en las diversas unidades hospitalarias. Detectar los
portadores de agentes peligrosos entre el personal. Determinar que enfermos se han
de aislar como posible fuente de infecciones o como personas susceptibles de fácil
infección. Analizar el resultado y eficacia de los antibióticos empleados con el estudio
periódico de resultados de los antibiogramas. Establecer los índices mensuales para
objetivar la incidencia y prevalencia de infecciones según servicios clínicos.
b) Aislamiento físico:
«Barreras sanitarias» en áreas críticas como UVI, quirófanos, neonatología, cuartos de
curas, infecciosos, etc.
c) Asepsia hospitalaria
Aplicación escrupulosa de todas las técnicas de asepsia hospitalaria: esterilización,
desinfección permanente de utillaje y superficies, actuaciones sobre el enfermo con rigor
aséptico.
d) Política de antibióticos
Establecida y controlada por un comité de infecciones con expertos y empleándolos
según criterio racional en razón de su eficacia y evitando las resistencias a ellos.

Grados de eficacia de las medidas de prevención de las


infecciones nosocomiales.
Estas medidas se han agrupado por su eficacia en tres categorías:

A.- Grado I, eficacia probada.


- Esterilización.
- Lavado de manos.
- Drenaje urinario cerrado.
- Vigilancia de catéteres intravenosos.
- No tocar las heridas.
- Quimioprofilaxis en cirugía contaminada.
- Vigilancia de los respiradores.
- Empleo de guantes.
- Vacunación del personal sanitario (hepatitis B, gripe, etc…).

B.- Grado II, eficacia razonable (sugeridas por la experiencia o lógica).


- Procedimientos de aislamiento.

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- Educación e información.
- Sistemas de vigilancia epidemiológica.

C.- Grado III, eficacia dudosa o desconocida (no demostrada)


- Desinfección del suelo, paredes y superficies.
- Luz ultravioleta.
- Nebulizaciones o fumigación ambiental.
- Sistemas de flujo laminar.
- Quimioprofilaxis en intervenciones consideradas limpias.
- Control rutinario bacteriológico del ambiente.
- Filtros intravenosos terminales.

Consecuencias de las infecciones nosocomiales


Las consecuencias más importantes de la infecciones nosocomiales son las derivadas
de su morbimortalidad, el alargamiento de las estancias, y el coste económico directo e
indirecto, sin olvidar las consecuencias legales.

a) Mortalidad
Es difícil atribuir la causa de la muerte, cuando se sabe que la gravedad del paciente es
uno de los factores de riesgo principales para contraerla, y a la vez es el primer
determinante de la mortalidad. En estudios prospectivos se ha visto que, considerando
globalmente todos los tipos de IN, el 10% de los pacientes con IN mueren. De estos 10,
en 1 o 2 casos la IN es la causa directa de muerte, mientras que de 3 a 5 la IN es una
causa que contribuye. En España la mortalidad postquirúrgica relacionada con IN se
estima en alrededor del 10%.

b) Incremento de las estancias


La IN añade 4 días de media a las estancias de los pacientes, con importantes
variaciones según el tipo de infección que se considere.
El incremento se estima en unas 2000 estancias extra, por cada 250 camas, o dicho de
otra forma, unos 8 días extra de estancia por cama y año, suponiendo siempre una
prevalencia de alrededor del 5%.

c) Económicas
Las IN tienen un impacto económico considerable, como consecuencia del alargamiento
de las estancias y el coste de las medidas encaminadas a diagnosticarlas y tratarlas.
Dentro del gasto, el primer componente corresponde al alargamiento de la estancia
(93% de todo el aumento del coste), seguido del aumento de consumo de
antimicrobianos.

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d) Sociales-humanas
Aquí pueden incluirse todas las consecuencias adversas de la IN que no son medibles
en mortalidad, estancias o costes, porque se traducen en molestias, dolor, estrés o
sufrimiento.

e) Legales
La existencia de un componente iatrogénico en muchas de las IN, permite un enfoque
legal del problema. La responsabilidad del personal encargado de la atención
hospitalaria es importante, y la única forma de atacar esta responsabilidad es mediante
protocolos de cuidados de cada tema, que haga homogénea la práctica con respecto a
un estándar de excelencia basado en el estado del conocimiento de cada tema, y
proporcione cobertura legal.

2. Cadena epidemiológica.

Epidemiología de las enfermedades transmisibles.


Conceptos generales.
Las enfermedades trasmisibles son aquellas en las que existe un agente causal, vivo y
exógeno, capaz de reproducirse, de desencadenar la enfermedad y de pasar de una
persona, animal o medioambiente a una persona susceptible.
En primer lugar es importante diferenciar

 infección: presencia en el organismo de gérmenes patógenos.

 colonización: presencia en el organismo de gérmenes no patógenos, sin


que se produzca respuesta inmune.

 infestación: presencia de parásitos en el organismo.

 enfermedad infecciosa: el conjunto de manifestaciones clínicas


producidas por la infección.
Según el origen del microorganismo de la infección se distinguen:
1. Infección endógena. Causada por microorganismo pertenecientes a la propia flora
comensal del paciente.
2. Infección exógena. Causada por microorganismos adquiridos desde una fuente
externa al paciente, bien en otros pacientes, personal sanitario o en objetos
inanimado.
3. Adquisición exógena de la flora seguida de la infección endógena: En primer lugar,
el paciente adquiere la flora del hospital que pasa a formar parte de su flora y
posteriormente al producirse una alteración de las defensas, se desarrolla una
infección nosocomial endógena, que no está originada por la flora original del
huésped.

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Fases de las enfermedades transmisibles
En toda enfermedad transmisible se pueden identificar varias fases.

A. Período de incubación
Es el intervalo comprendido entre la entrada del microorganismo y la aparición de los
primeros síntomas. En este período, el agente se multiplica y adapta al huésped sin que
se llegue a provocar una respuesta perceptible. Cada enfermedad tiene un período de
incubación característico, media de los períodos de incubación de cada caso concreto,
cuyos logaritmos tendrían para Sartwell (1950), una distribución normal. La diferencia
entre la incubación mayor y la menor no suele exceder de la incubación media. El
período de incubación depende grandemente de la cantidad de microorganismos que
penetraron y de su tasa de multiplicación, pero aunque sea el principal factor, influye
también el que el agente se multiplique solo o cerca de la puerta de entrada, caso en
que la incubación es más corta que si se disemina, y así, una gonococia tiene una
incubación menor que una tifoidea. La respuesta inmune puede desempeñar un papel.
Un animal sensibilizado frente al bacilo de Koch tiene una respuesta más rápida y, por
ende, una incubación menor que el que no lo está. Las infecciones agudas suelen tener
incubación corta (la hepatitis B, 50 a 150 días) y las crónicas, como la tuberculosis o la
lepra, incubaciones largas.

B. Período prodrómico
Está caracterizado por la aparición de signos generales, inespecíficos, que se presentan
en gran número de procesos, incluso en los no infecciosos. Patogénicamente
corresponde a una situación en la que el agente o sus toxinas no actúan aun en sus
órganos diana, pero, en cambio, si hay afectación de la puerta de entrada o
generalizada.

C. Periodo clínico o fastigium


En esta fase es cuando se presentan los síntomas y signos que definen la enfermedad
y que junto con los datos analíticos permitirán hacer el diagnóstico del proceso. Después
de una fase de defervescencia, que se hace de modo lítico o crítico, se pasa a la
convalecencia, en la que no hay síntomas específicos, sino solamente el agotamiento
producido por la reacción orgánica ante el estrés de la infección

Cadena epidemiológica de las enfermedades


transmisibles
La cadena epidemiológica es la serie de eslabones que intervienen en la transmisión de
un agente desde un reservorio o una fuente infectiva a un huésped susceptible.
La cadena epidemiológica es el paso de un agente infeccioso de un huésped a otro. Los
«eslabones» de la cadena en cuestión serían:
A. El agente causal
B. Reservorio y fuente de infección (frecuentemente coinciden)
C. El mecanismo de transmisión, que puede ser directo (contagio) o indirecto.
D. El nuevo huésped, que por lo que nos ocupa puede ser un ser humano

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.

A. Agente causal
En las enfermedades transmisibles el agente se caracteriza por ser un organismo vivo,
capaz de multiplicarse, condición necesaria, pero no suficiente, pues se requieren
además los mecanismos de transmisión y el huésped sensible.
En el agente causal o etiológico se distinguen:

 Contagiosidad: Es la capacidad de propagarse. Se expresa por la Tasa


de Contagiosidad:

 Infectividad: Es la capacidad de instalarse y multiplicarse en los tejidos


produciendo o no enfermedad.

 Patogenicidad: Es la capacidad para provocar enfermedad en los


infectados. Se expresa por la Tasa de Patogenicidad.

 Virulencia: Es el grado de patogenicidad del agente causal. Supone


gravedad. La virulencia se evalúa por la determinación de la dosis letal
media (DL50) o por la dosis letal máxima (DL100). Cada vez se utiliza más
la dosis letal media que la dosis letal máxima.
Ej.: El virus del sarampión es muy patogénico, pues produce siempre enfermedad,
aunque es poco virulento.

B. Reservorios y fuentes de infección.


El reservorio es el hábitat natural del agente infeccioso donde vive y se multiplica.
La fuente de infección es un hábitat ocasional a partir del cual el agente etiológico pasa
rápidamente al huésped.
En muchas ocasiones, el reservorio y la fuente de infección son el mismo, como ocurre
con el sarampión. Otras veces, ambos factores son distintos, como por ejemplo, la
peste, dónde el reservorio son las ratas y la fuente de infección son las pulgas que la
transmiten. Pueden actuar como reservorio y fuente de infección el ser humano, los
animales y los materiales inanimados (suelo, agua, fómites).
El ser humano actúa como fuente de infección, como persona enferma o como portador
(no presenta la enfermedad pero puede transmitirla).
Existen los siguientes tipos de portadores:
- Portador: Elimina microorganismos patógenos.
- Portador precoz (en periodo de incubación): Elimina los microorganímos
patógenos antes de que se desarrolle la enfermedad que se está incubando.
- Portador convaleciente: Ha padecido la enfermedad infecciosa, de la cual ya han
desaparecido los síntomas pero sigue eliminando microorganimos patógenos.
- Persona enferma: Padece la enfermedad y elimina microorganimos.
- Portador sano. No padece la enfermedad porque tiene cierto grado de inmunidad
frente al agente patológico que porta.

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C. Mecanismos de transmisión
Podemos distinguir dos caminos en los mecanismos de transmisión:
1. Transmisión directa: Es la transmisión de la fuente de infección al huésped sin
mediadores, y puede ser de humano a humano, de animal a humano o telúrica
humana.
Con contacto físico: E.T.S. (enfermedades de transmisión sexual) o
venéreas, rabia, tétanos (si consideramos la tierra reservorio), lepra,
micosis superficiales, sarna, pediculosis y oftalmia neonatorum (en el canal
del parto).
Infecciones de la madre transmitidas vía placentaria al feto o por vía
intraparto, donde el contagio se produce en el canal del parto
(toxoplasmosis, listerosis, citomegalia, rubeola, sífilis congénita)
Vía aérea: gérmenes que mueren pronto en el aire y exigen, aun sin contacto,
una cercanía de la fuente y el receptor. Estos perecen por falta de
substratum nutricio, acción de los rayos ultravioletas o por simple caída al
suelo por efecto de la gravedad. Influyen la proximidad de las personas y
hacinamiento, temperatura, humedad ambiente y los mecanismos que
crean corrientes de aire.
En el aire, los gérmenes son vehiculados en gotas. Las más gruesas, de 100
o más micras, son las gotas de Pflugge, procedentes de las vías
respiratorias altas, caída pronta al suelo por su peso y contaminando un
radio escaso (unos tres metros) alrededor del que las expulsa. Los núcleos
goticulares de Wells, de menor tamaño (1 a 10 micras), desde las vías
aéreas bajas, son solo bacterias cubiertas de una fina lamina de moco que
rápidamente se deseca; dado su menor peso, flotan más tiempo en el aire
y llegan más lejos y por ser más delgados se inhalan con más facilidad,
motivos por lo que son más peligrosos. Al caer los agentes pasan al polvo
del suelo que al ser removido contamina de nuevo el aire. De todas formas
solo el aire habitado está contaminado, sea por saprofitos (cocos
cromógenos, piocianicos) o por agentes patógenos (tuberculosis).
Por escamas de desprendimiento cutáneo, propio de enfermedades
exantemáticas: viruela, varicela, sarampión, rubéola.
Por inoculación directa: penetración desde el exterior a la sangre del agente
contagioso. Puede ser:
o Mordeduras
o Transfusional
2. Transmisión indirecta: la transmisión de infección al huésped se realiza a través
del agua, aire, suelo, alimentos o fómites (seres animados o inanimados
contaminados).
A través del suelo: Los gérmenes del polvo que aireados se pueden inhalar;
los hay muy resistentes (bacilo de Koch) y los hay que forman esporas
(carbunco) y llegan por la piel o heridas (carbunco, tétanos, gangrena
gaseosa), aparte los de la putrefacción de la materia orgánica. Del suelo
pueden ser trasladados al agua, alimentos y patas de las moscas.
El agua se contamina por restos orgánicos y excretas animales y humanas y
vehicula los microbios que llegan al huésped vía digestiva (bebida,
CN Formación 13
moluscos, leche, vegetales regados, lavado de vajillas); aun siendo mas
los saprofitos, los gérmenes patógenos que pueden contener son
poliovirus, enterobacterias, vibrion colérico, virus de la hepatitis epidémica
(bastante resistente al cloro), leptospiras, amebas disentéricas y helmintos
de parasitación intestinal.
Los alimentos conllevan agentes si los tenía el animal de procedencia
(alimentos de origen animal) o los contaminan los manipuladores
portadores de gérmenes. Así, pueden serlo la carne de un animal enfermo
o contaminada por el ambiente, los mariscos criados en zonas costeras
donde van detritus orgánicos o excretas, la leche (que es un magnifico
medio de cultivo de microbios), los huevos frescos de pato con
salmonellas, las conservas con toxina botulínica, vegetales regados con
aguas no potables o abonados con estiércol.
Los fómites: son los vehículos inanimados que transmiten infecciones. Como
lencería, toallas, pomos de puertas, teléfonos, vajillas, jeringuillas, catgut
de sutura o cualquier material de uso clínico.
Hay vehículos vivos animales que transportan agentes en su superficie y
hasta en su interior, cual es el caso de los artrópodos vectores.

D. Sujeto sano susceptible, huésped o receptor.


Es todo sujeto sano y capaz de enfermar. Es el último eslabón de la cadena
epidemiológica.
El grado de la susceptibilidad del sujeto o huésped va a depender de muchos factores:
Edad
Sexo
Raza
Estado nutricional
Estado del sistema inmunitario
Estado General de salud
Características de tiempo y lugar
En el sujeto sano susceptible o huesped existen distintos elementos que juegan un papel
importante en el contagio:
1.- La puerta de entrada. Es el punto por dónde penetra el agente causal. Las distintas
puertas de entrada pueden ser: digestiva (ingestión), respiratoria (inhalación), mucosas
(conjuntival, nasofaringea, genital), piel indemne o perforada por herida (tétanos),
arañazo o mordedura (rabia), rascado (tifus exantemático) o picadura de vector (la pulga
en la peste; el anopheles en el paludismo), por la vía placentaria desde la madre
(infecciones congénitas).
2. La inmunidad. Remontadas las barreras iniciales el huésped sufrirá enfermedad
según las defensas interiores que oponga y la disposición del mecanismo de la
inmunidad. Existen muchas enfermedades que disminuyen la inmunidad (SIDA,
neoplasias,…) así como factores socioeconómicos y nutricionales.

CN Formación 14
La inmunidad
La inmunidad es la resistencia del organismo a una determinada infección microbiana.
Cuanto menos resiste el organismo, más riesgos se corren.
La inmunidad es la propiedad que posee el organismo de no contraer una enfermedad
gracias a los mecanismos de defensa:
 Inmunidad natural: es la resistencia natural que poseen algunos individuos y
algunas razas para no contraer determinadas enfermedades. Esta resistencia
es propia del organismo desde el nacimiento.
 Inmunidad adquirida:
o Adquirida por haber estado anteriormente enfermo: algunas
enfermedades (fiebre tifoidea, escarlatina, rubéola, varicela, poliomielitis)
confieren inmunidad, es decir que un sujeto que ya la haya pasado y se
haya curado, no corre el riesgo de volver a pasarla, aunque se halle
fuertemente expuesto al contagio.
o Adquirida por contagio anterior sin enfermedad. El organismo ha
reaccionado espontáneamente y se ha entrenado contra el microbio
 Inmunidad adquirida activa
Las vacunas son preparados a base de sustancias propias de los
microorganismos (antígenos), que resultan extrañas y por tanto reconocibles
para el sistema inmune humano.

CN Formación 15
Este reconoce esas sustancias como extrañas y reacciona frente a ellas
desarrollando mecanismos de defensa frente al microorganismo que las posee.
Por tanto, son capaces de crear defensas en el organismo frente a determinados
gérmenes sin que aparezca la enfermedad.
Existen múltiples clasificaciones a la hora de agrupar las vacunas:
− según el estado en que se encuentren los microorganismos:
▪ vacunas vivas o atenuadas: preparadas con cepas de bacterias o
virus, vivos pero atenuados, es decir, que aunque conservan su
capacidad antigénica (de estimular al sistema inmune), han perdido
su virulencia y, por tanto, no causan la enfermedad. Ejemplos:
sarampión, poliomielitis.
▪ vacunas muertas o inactivadas: preparadas con microorganismos
muertos. Ejemplo: vacuna de la tuberculosis

− según la vacuna está preparada con una sola, o varias cepas de un mismo
microorganismo:
▪ vacunas monovalentes: preparadas con una sola cepa. Ejemplo:
sarampión.
▪ vacunas polivalentes: preparadas a base de dos o más cepas de un
mismo microorganismo. Ejemplo: la vacuna de la gripe, la poliomielitis.

− según la vacuna contenga un solo o varios gérmenes diferentes:


▪ vacunas combinadas, en el mismo preparado existen varias vacunas,
es decir, para distintos gérmenes. Es el caso de la Triple DTP (difteria,
tétanos y tosferina).
▪ vacunas simples: sólo existe un tipo de microorganismos en el
preparado. Ejemplo: Hepatitis B

 Inmunidad adquirida pasiva


Es la inmunidad temporal (de 15 días a 3 semanas) conferida al organismo por
una inyección de suero (sueroterapia)
• Los sueros:
Cuando un microbio (antígeno) penetra en el organismo, éste se pone en
estado de defensa por la producción de sustancias llamadas anticuerpos. A
la secreción de toxinas (antígeno) por un microbio, el organismo responde
con la formación de un anticuerpo llamado antitoxina.
La antitoxina neutraliza el efecto de la toxina. El suero sanguíneo de un
animal vacunado por inyección de una vacuna obtenida a partir de toxinas
microbianas (difteria, por ejemplo) contiene las antitoxinas elaboradas por
este animal. Si se inyecta este suero a un enfermo, se produce una
transferencia provisional de inmunidad. El suero antitóxico neutraliza la
toxina no fijada circulante en el organismo atacado. Se trata, pues, de un
procedimiento curativo, de un tratamiento. La sueroterapia es curativa
porque aporta de una manera instantánea al organismo una dosis masiva de
anticuerpos preparados que destruyen inmediatamente el efecto de las

CN Formación 16
toxinas microbianas, pero esta inmunidad es sólo pasajera (unas tres
semanas).
El suero confiere, pues, una inmunidad pasiva, inmediata, provisional y
curativa, por oposición a la vacuna, que confiere una inmunidad activa,
duradera, preventiva. Citemos varias clases de sueros: suero antidiftérico,
antitetánico, antigangrenoso, antivenenoso (víbora), antibotulínico,
antitosferina para la sueroatenuación, etc.

Formas de presentación de las enfermedades


transmisibles.
• Esporádica o continua: Su incidencia no guarda relación con el tiempo ni
el espacio.
• Endemia: La enfermedad se presenta con una incidencia relativamente
constante en una comunidad geográfica o de otro tipo.
• Epidemia: Es la aparición en un área geográfica o comunidad de un grupo
de casos de enfermedad de naturaleza similar, claramente en exceso de lo
esperado normalmente o del nivel endémico.
Existen tres tipos principales de epidemias: de fuente común cuando la
enfermedad se presenta como resultado de la exposición a un vehículo
común que contiene el patógeno o sus toxinas; propagativa cuando el agente
se transmite de una persona a otra de manera consecutiva; y mixta cuando
se produce una mezcla de los dos tipos anteriores, en general primero existe
una exposición común y luego una transmisión propagativa. Una epidemia
propagativa se da por finalizada cuando ha transcurrido un tiempo
equivalente a dos períodos de incubación sin que hayan aparecido casos.
• Pandemia: Es la extensión de una epidemia a la totalidad o gran parte del
mundo. Este es un concepto más sanitario-administrativo que
epidemiológico, y que indica en general una situación de gravedad.

Control de las enfermedades transmisibles


El control epidemiológico es una acción inmediata, es un conjunto de medidas
individuales o colectivas que son aplicadas cuando y donde se presenta la enfermedad
transmisible y cuya finalidad es evitar la propagación y reducir la prevalencia en la
comunidad.
Estas medidas de control se pueden ejercer sobre cualquiera de los eslabones de la
cadena epidemiológica: sobre la fuente, sobre el mecanismo de transmisión y sobre los
posibles huéspedes.
Las infecciones nosocomiales de origen endógeno se extienden principalmente por
contacto y vehículos contaminados, por contacto directo a través de las manos de
enfermeros/as, TCAEs, celadores… El lavado cuidadoso de las manos en cada contacto
con los pacientes es la principal medida para prevenir la transmisión de infecciones por
contacto directo.
El segundo mecanismo de transmisión son los vehículos contaminados del tipo de
medicaciones, alimentos, instrumentos médicos.

CN Formación 17
La transmisión aérea en el hospital puede intervenir en enfermedades como infecciones
víricas, tuberculosis…
Los pocos gérmenes que se aíslan en un quirófano no presentan prácticamente ningún
riesgo.

Diagnostico precoz y tratamiento de los enfermos


infecciosos
En principio se efectúa un diagnóstico de presunción y precoz a partir de los síntomas
de sospecha de infección, luego se confirmara por análisis de laboratorio:

− De modo directo: aislando al agente que se visualiza (microscopia), se cultiva,


identifica o se inocula a animales sensibles a él, o se observan sus propiedades
serológicas, bioquímicas y de sensibilidad a los antibióticos.

− De modo indirecto, detectando en el suero del enfermo los anticuerpos


desencadenados (reacciones especificas in vitro enfrentando el agente y ese
suero), o la reactividad en la piel del infectado especifica ante la inoculación de
productos microbianos.
El tratamiento debe ser precoz, eficaz y capaz de aniquilar al agente. Antes de iniciarlo
se tomara la muestra para análisis microbiológico para evitar falsas negatividades. En
cada caso hay que escoger el producto, vía y dosis. El más idóneo viene indicado en el
antibiograma o prueba de sensibilidad in vitro enfrentando los antibióticos y
quimioterápicos a los agentes (en este caso bacterias). Aunque puede transcurrir cierto
tiempo antes de saber todos estos resultados y precisar emplear un tratamiento previo
de modo provisional. A la comunidad le interesa no solo curar a ese enfermo, sino
también eliminar de su organismo todo agente patogenia y que deje de eliminar
gérmenes al exterior (curación bacteriológica), todo lo cual no tiene por que ocurrir
simultáneamente.
Sobre las fuentes animales se ocupa la sanidad veterinaria, diagnosticando la infección
en el animal vivo o en sus productos, tratando los infectados, aislándolos,
sacrificándolos e incinerándolos según los casos.

Registro y comunicación de casos


o La ficha epidemiológica resume los datos de cada enfermo que son útiles
en el estudio epidemiológico.
o El mapa epidemiológico es la representación gráfica de localización de
casos en un área que puede ser un hospital, ciudad, comarca o provincia.
o La encuesta epidemiológica consiste en la recopilación detallada,
ordenada y minuciosa de todos los datos relacionados con cada proceso
infeccioso: antecedentes personales del enfermo, infecciones sufridas,
vacunaciones, sitios de residencia y patología predominante en ellos, aguas,
bebidas, alimentos, contactos, etc.; estudio del círculo familiar; exploraciones
generales y especiales, así como pruebas analíticas; entorno social y
geográfico; confirmación diagnóstica microbiológica, etcétera.

CN Formación 18
Solo de una buena información y su análisis, pueden resultar actuaciones coherentes
de lucha antiinfecciosa. De la comparación de los datos en todas las encuestas
referentes a un problema, se puede deducir cual es el foco de infección. Descubierto el
foco, se sabe donde corresponde tomar medidas.

Control de portadores
El origen de un foco infeccioso puede ser un portador eliminador de gérmenes,
resultando ser personas sobre las que no recaen en principio sospechas de infección,
pero que, debido a las actividades que llevan a cabo (como manipular alimentos o cuidar
enfermos), están en magnifica disposición para propagar tal infección. En estas
situaciones hay que intentar aislar los gérmenes en las vías de eliminación o
asentamiento para confirmar tal estado.
Confirmado el estado de portador, hay que ejercer medidas: tratamiento antimicrobiano
aunque no se sienta enfermo, por vía general o local; separación del empleo o personas
a quienes puede perjudicar; inmunización activa o pasiva; incluso remedio quirúrgico
(extirpación de la vesícula biliar en portadores de Salmonellas resistentes a la
quimioterapia).

Aislamiento de fuentes infecciosas humanas


El aislamiento de enfermos muy contagiosos puede ser necesario hasta su curación
microbiológica, en lugar y tiempo adecuado, pero adolece de defectos: imposibilidad de
extenderlo a todos los afectados si no se conocen todos, como ocurre con los
portadores; tampoco es medida en el período de incubación por desconocer este estado
habitualmente; dificultad de que sea estricto, pues debe tener acceso al infectado el
personal que le cuida.
Su mayor eficacia reclama que sea precoz, lo más completo posible, con especial
control de lo que sale de la habitación del enfermo, adaptado a la forma, período
infectante y modo de transmisión de cada proceso en particular, evitando que tanto en
medidas como en tiempo sea insuficiente.
Según el lugar y modo de efectuarse distinguimos los siguientes tipos de aislamientos:
Aislamiento domiciliario. Puede ser válido si el período infectante no es muy
prolongado, existe escaso peligro de contagio, y no hay posibilidad de que sea
hospitalario.
Aislamiento hospitalario. Puede montarse en hospital de infecciosos general o
especializado o en el pabellón de infecciosos de un hospital general.
o Riguroso o estricto, de enfermos altamente infectocontagiosos. Agrupa
todo tipo de medidas
o Respiratorio, de eliminadores de gérmenes vía aérea; cuida de la
recogida de esputos, uso de mascarillas, evitar el barrido, sacudir o
levantar polvo.
o Enterorrenal, con atención a la desinfección de excretas, lavado de
manos y lencería, etc.
o Cutaneomucoso con referencia al uso de apósitos, lavado de piel. etc.

CN Formación 19
o Aislamiento preventivo o inverso: es el de los enfermos no infecciosos
pero que tienen sus defensas debilitadas y por ello pueden ser infectados
por la flora hospitalaria circulante.
Serán explicados con más detalle, en este mismo tema.

Vigilancia y cuarentena
Son medidas sobre personas sanas, sospechosas de ser fuentes de infección; es el
estado de los viajeros que han sido contactos con infecciosos de procesos muy
peligrosos.
1. Cuarentena. Supone la limitación de movimientos por un tiempo que dura tanto
como el período de incubación máximo de la enfermedad cuya transmisión se
quiere evitar. Internacionalmente la cuarentena se reserva a tres procesos:
Cólera (5 días), Fiebre amarilla (6 días) y Peste (6 días). El período máximo
establecido por las OMS es de 6 días.
2. Vigilancia. Medida menos severa, pues no limita movimientos, pero obliga a
someterse a exámenes frecuentes hasta confirmar la no transmisibilidad de
proceso grave.
3. Cuarentena modificada. Es la restricción parcial y colectiva de movimientos de
personas y/o animales, ante un latente riesgo infeccioso grave. En el caso de
personas se produce, por ejemplo, el cierre de colegios, restaurantes, anulación
de permisos militares, etc.

II. Barreras higiénicas.

Colocación de las prendas de aislamiento o barrera


Son un conjunto de prendas que se emplean para establecer barreras que impidan o
dificulten la transmisión de microorganismos.
Las más empleadas, y que se describen a continuación, son la mascarilla, la bata, los
guantes, el gorro y las calzas. Además existen gafas o pantallas protectoras, de material
transparente y rígido, que se emplean como protección del médico o profesional
sanitario que interviene en un procedimiento en el que puede haber salpicaduras de
fluidos orgánicos, u otros riesgos para la conjuntiva ocular.

1. Colocación de la mascarilla
No deben humedecerse ni se deben usar más de 2 horas, puesto que perderían su
eficacia.
Las más eficaces son las desechables y que cubren con amplitud la boca y la nariz y se
adaptan herméticamente a la cara.

− Colocar la mascarilla después de lavarse las manos y antes de ponerse la bata


y los guantes.

CN Formación 20
− Atar primero las cintas superiores en la parte alta y posterior de la cabeza, para
que no se caiga. Después, se atan las inferiores, adaptando el puente de metal
(si lo tiene) sobre la parte superior de la nariz.

− Una vez colocada, hay que procurar no hablar mucho ni toser o estornudar.
− Retirar después de lavarse las manos, si no se llevan guantes. Desatar primero
las cintas inferiores y luego las superiores y doblar, aproximando los bordes por
el exterior.

2. Colocación de la bata
Las batas se emplean para proteger el uniforme de la posible contaminación del exterior,
o para impedir que los patógenos existentes en la ropa se transmitan al paciente.
Deben ser amplias para cubrir toda la ropa. Suelen tener un puño elástico y una abertura
en la espalda, que se cierra mediante varios pares de cintas.
En el aislamiento de protección, el procedimiento de colocación y retirada de la bata, es
el siguiente:

− Se toma la bata de su paquete, o del armario en que está colgada, por la parte
interior del cuello o por las cintas.

− Se considera limpio el interior y las cintas, y contaminado el exterior. Elevando


los brazos, se deja resbalar sobre ellos hasta los hombros.

− Se atan las cintas del cuello y de la cintura.


− Para quitarse la bata hay que quitarse primero los guantes, en caso de llevarlos,
y, de no ser así, hay que lavarse primero las manos. Se desatan las cintas. Se
deja resbalar la bata y se meten las manos en las mangas (haciendo lo
contrario que para sacar las manos por las mangas al ponérsela).

− Si se va a desechar, se recoge con el exterior hacia adentro y se introduce en


la bolsa de sucio.

− Si se va a volver a utilizar, se cuelga en la percha, dentro de la habitación. Para


ello, una vez desabrochada y con las manos dentro de las mangas, se cuelga
en la percha, con la abertura hacia nosotros, colocando las cintas limpias hacia
adentro.
En la asepsia quirúrgica, el procedimiento es similar. La diferencia es que hay que
asegurarse de que el exterior no toque ningún objeto; además, otra persona tirará de
las cintas y las atará.

3. Colocación de los guantes


Los que habitualmente se emplean para un solo uso están limpios, pero no estériles.
Son de plástico y de talla única.
▪ Para el aislamiento de protección, y siempre que se requiera una técnica
aséptica, se colocan después de lavarse las manos.
▪ Se retiran volviéndose del revés y desechándolos.
▪ En la asepsia quirúrgica, los guantes deben ser estériles. Son de goma o látex.

CN Formación 21
Para colocarlos, se procederá de la siguiente forma:

− Realizar el lavado de manos quirúrgico.


− Tomar el paquete de los guantes del envase de esterilización, que habrá abierto
un compañero.

− Se abre y se deja frente a nosotros en una mesa auxiliar, teniendo en cuenta


las indicaciones de izquierda y derecha que figuran en él.

− Coger el primer guante por el puño, que está doblado, teniendo cuidado de
tocar sólo el interior, y se introduce la mano en su interior. Se hace así puesto
que el exterior del guante es lo que debe permanecer estéril.

− El segundo guante de goma se toma colocando la mano ya enguantada por


debajo de la empuñadura doblada. Se introduce la otra mano, procurando no
tocar con la piel el exterior de ninguno de los guantes.

− Después se desdoblan los puños, tocando sólo el exterior.

Orden de colocación de las prendas de aislamiento


Cuando se emplean las prendas descritas más el gorro y las calzas, el orden general
de colocación debería ser:
Lavado de manos
Colocación de las calzas (se sujetan por el interior, abriendo la goma e introduciendo
el pie calzado).
Colocación del gorro (se sujeta por el interior y se coloca recogiendo todo el pelo).
Colocación de la mascarilla.
Colocación de la bata.
Colocación de los guantes.
Si según el aislamiento o las precauciones descritas habrá que utilizar sólo algunas de
estas prendas o todas y se colocarán atendiendo a este orden general mencionado, y
sin olvidar el lavado de manos.

Equipos de protección individual (EPI contra la COVID-


19)
A lo largo de estos últimos años han sido muchos los protocolos que han ido cambiando
en función de los conocimientos adquiridos sobre la enfermedad, su contagio y el virus
causante.

1. Mascarilla autofiltrantes
Como personal a cargo de pacientes infectados los TCAE ven reducida a menos
de dos metros la distancia que se considera de seguridad. Al disminuir esa
distancias aumenta la posibilidad de contagio.
Es aconsejable que el paciente lleve puesta al menos una mascarilla quirúrgica
y los sanitarios que atienden al paciente mascarillas de mayor filtración.
CN Formación 22
Las mascarillas FFP filtran el aire que inspiramos, el número que sigue a las
letras indica e nivel de filtración: Las FFP1 presentan un filtrado del 78%, las
FFP2 del 92% y las FFP3 del 98%.
Como norma general se aconseja para trabajar a distancias inferior a dos metros
una FFP2.
Se aconseja una FFP3 en caso de formación de aerosoles (intubación,
administración de fármacos…).

2. Guantes
Todos los sanitarios que estén en contacto con pacientes positivos, o con
probabilidad de serlo, deben usar guantes. Estos guantes deben cumplir la
norma UNE-EN ISO 374.5 – 2016, es decir, deben proteger contra virus. Estos
guantes deben llevar el pictograma correspondiente y deben ir marcados con la
palabra VIRUS, en caso contrario nos protegerán solo de bacterias y hongos.
Los guantes deben ser de latex o nitrilo, y lo ideal es cambiarlos entre pacientes
para evitar infección cruzadas

3. Protección ocular
Para la protección ocular debemos usar elementos de categoría II y seguir la
norma EN166:2001, no existiendo ninguna específica para virus. Podemos usar
principalmente varios tipos:
- Pantallas faciales: cubren toda a cara, son más cómodas pero no
protegen contra gotas de aerosoles
- Gafas de montura integral: son gafas con protección frente a gotas
inferiores a 5 micrometros.
- Cubregafas: son dispositivos no herméticos que no pueden ser usados
como EPI frente a estos virus

4. Vestuario
Existen multitud de EPI’s, los sanitarios escogerán el vestuario que más se
adecúe a su situación laboral.
Se aconseja prendas del tipo 3-B (herméticas a líquidos), y 4-B (herméticas a
pulverizaciones) que deben cumplir la norma EN 141262203+EN14605:
2005+A1:2009 y 6-B resistente a salpicaduras, que deben cumplir la norma
EN14126: 2003+EN 13034: 2005+A1:2009.
Como norma general se escogen las batas por su facilidad al quitar el EPI,
evitando infecciones cursadas entre pacientes, o de zonas que suponemos
limpias, dejando los monos a profesionales de emergencia.

III. Tipos y medidas de aislamiento.


El aislamiento es la separación de personas que padecen una enfermedad infecciosa o
transmisible, durante el período de tiempo que pueden trasmitirla.

CN Formación 23
La finalidad del aislamiento es:
a) separar a los enfermos contagiosos para que no transmitan la enfermedad a la
persona sana (aislamiento común o de barrera)
b) separar a los pacientes que tienen disminuidas sus defensas para protegerles
contra la eventualidad de adquirir una enfermedad (aislamiento protector o de
barrera inversa).

1. Tipos de aislamiento y procedimientos


El aislamiento se puede clasificar de diferente manera, según el lugar en que se realice
(aislamiento domiciliario y aislamiento hospitalario) o según el modo de transmisión de
la enfermedad y las precauciones que requiera. Atendiendo a esta última referencia, las
categorías de aislamiento han sido revisadas en varias ocasiones por el CDC (Centro
para el Control y Prevención de la Enfermedades) quedando establecidas en 1984 las
siguientes categorías:

− Aislamiento estricto.
− Aislamiento respiratorio.
− Aislamiento protector o inverso
− Aislamiento entérico o precauciones entéricas.
− Aislamiento de contacto o precauciones cutáneas.
− Precauciones parenterales

1.1. Aislamiento estricto


Es el tipo de aislamiento más severo, y el que requiere medidas y precauciones más
drásticas. Previene la transmisión de enfermedades altamente contagiosas que pueden
transmitirse de múltiples formas, fundamentalmente por vía aérea y contacto directo.
Se utiliza en: varicela, rubéola congénita, rabia, peste neumónica, herpes zóster, difteria
faríngea y quemaduras extensas e infectadas.
Se requiere:
▪ Habitación individual, a poder ser con presión negativa
▪ Puerta siempre cerrada
▪ Batas, guantes, calzas y mascarilla de un solo uso, tanto para el personal
sanitario como para las visitas
▪ Termómetros, esfigmomanómetro y fenondoscopio de uso exclusivo para el
paciente hasta finalizar el aislamiento.

▪ Vajilla de un solo uso.

Protocolo
− Se recomienda que los profesionales sanitarios que atiendan a estos pacientes
estén vacunados e inmunizados.

CN Formación 24
− Lavarse las manos antes de entrar en la habitación y al salir de ella.
− Todo el material necesario para vestirse se encontrará preparado dentro de la
habitación, excepto la mascarilla que se colocará ates de entrar.

− Antes de salir de la habitación se depositarán las prendas contaminadas en el


contenedor destinado a tal efecto, excepto la mascarilla que se tirará después de
salir.

− Reducir el número de profesionales que de ordinario atienden a estos pacientes


al mínimo posible.

− Planificar los cuidados de tal manera que su realización se efectúe al finalizar la


de otros pacientes.

− Desechar los residuos tipificados como de grado III (categoría bio-sanitaria


especial) para ser destruidos por autoclave o incinerados.

1.2. Aislamiento respiratorio


Previene la transmisión de enfermedades que se diseminan por vía aérea.
Se usa en: sarampión, rubéola, tos ferina, parotiditis, tuberculosis pulmonar activa y
meningitis meningocócica.
▪ Se recomienda una habitación individual, a poder ser con presión negativa. Los
enfermos contaminados por el mismo germen pueden compartir habitación.
▪ Puerta siempre cerrada, evitando ventilar hacia el interior.
▪ Uso de mascarilla. Los guantes desechables son necesarios cuando se tiene
contacto con secreciones.
▪ Pañuelos monouso para recoger las secreciones, que se desecharán en bolsas
o recipientes incinerables.

Protocolo de actuación:
− Cuando sea posible, estos pacientes serán atendidos por personal sanitario que
esté vacunado o inmunizado.

− Lavarse las manos antes de entrar y después de salir de la habitación.


− La mascarilla se colocará antes de entrar en la habitación y se desechará al salir.
− El paciente usará mascarilla cuando precise su traslado a otras dependencias
para pruebas diagnósticas.

− El instrumental de exploración o terapia respiratoria que no sea desechable


deberá ser desinfectado y esterilizado.

− Extremar las prevenciones al obtener y manipular las muestras de esputo y


secreciones rinofaríngeas.

CN Formación 25
1.3. Aislamiento protector o inverso
Su finalidad es aislar a los pacientes especialmente susceptibles o
inmunocomprometidos, adoptando medidas que impidan o minimicen el riesgo de
infección.
Se usa en: grandes quemados no infectados, trasplantados, prematuros, pacientes
sometidos a drásticos tratamientos inmunosupresores, leucemias y linfomas.
Requiere:
▪ Habitación individual con presión positiva.
▪ Puerta cerrada.
▪ Material e instrumental estéril.
▪ Mascarilla y guantes estériles.
▪ Esfigmomanómetro, fonendoscopio, y termómetros de uso exclusivo para el
paciente mientras dure el aislamiento.
▪ Material de limpieza exclusivo para esta habitación.
▪ En ocasiones se emplea la comida «en olla».

Protocolo de actuación:
− El personal sanitario que atienda a estos pacientes no debe padecer ningún
proceso infeccioso.

− Lavarse las manos con jabón antiséptico antes de atender al paciente.


− Extremar las medidas de asepsia y antisepsia en los cuidados de enfermería.
− Restringir el número de profesionales que atiendan al paciente, así como el
número de visitantes.

− Los acompañantes adoptarán también todas las medidas protectoras establecidas


para el cuidado de estos pacientes (uso de gorro, guantes, mascarilla, bata y
calzas).

− Esmerada limpieza y la descontaminación diaria de la habitación, utilizando los


productos según el protocolo hospitalario.

1.4. Aislamiento entérico o Precauciones entéricas


Su objetivo es prevenir la transmisión de las enfermedades que se contagian directa o
indirectamente por medio de excretas infectadas u objetos contaminados por estas
heces.
Se emplea en: cólera, diarrea aguda de origen infeccioso, gastroenteritis por Escherichia
coli, Salmonella, Shigella o Yersinia enterocolítica, hepatitis viral y poliomielitis.
a. No requiere habitación individual. Sería recomendable para niños y enfermos
con conducta difícil.
b. Guantes desechables y bata protectora para el contacto el enfermo.
c. Lejía u otros para desinfección de heces, inodoro y cuña.

CN Formación 26
Protocolo de actuación:
− Lavado las manos antes y después de atender al paciente.
− Dentro de la habitación habrá guantes y batas.
− Educación sanitaria del paciente reforzando los hábitos higiénicos de lavado
de manos después de utilizar el inodoro o defecar.

− Recoger y tratar la ropa de cama como contaminada.


− Limpiar y desinfectar cuidadosamente todos los objetos que están en relación
con heces del paciente.

1.5. Aislamiento de contacto o precauciones cutáneas


Su finalidad es prevenir la transmisión de infecciones cruzadas producidas por contacto
con heridas, quemaduras infectadas o grandes drenajes de material purulento.
Se emplea en: gangrena gaseosa, infecciones de heridas no cubiertas, infecciones
cutáneas, sífilis primaria o secundaria, quemaduras extensas infectadas, herpes zóster
localizado, y sepsis puerperal por Streptococcus del grupo A.
Requiere:
Bata y guantes estériles para las curas.
Instrumental quirúrgico estéril.

Protocolo de actuación:
− Lavarse las manos antes y después de atender al paciente.
− Todo el personal que entre en contacto con el enfermo vestirá bata, guantes y
mascarilla, según el tipo de lesión

− Todo el material necesario para vestirse se encontrará dentro de la habitación.


Antes de salir se depositará en contenedores al efecto.

− Las curas de estos pacientes se deben realizar en último lugar.


− Desechar los drenajes y el material contaminado como residuos de tipo III según
el protocolo del hospital.

− Recoger la ropa de cama y tratarla como contaminada.


− El instrumental quirúrgico se procesa como material contaminado.
− Los pacientes con grandes quemaduras o heridas infectadas con stafilococo
aureus o estreptococos del grupo A, que no están cubiertas o tapadas, requieren
aislamiento estricto en habitación individual.

− Si el paciente debe ser trasladado las heridas deben taparse adecuadamente.

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1.6. Precauciones parenterales
Destinadas a prevenir la diseminación de enfermedades transmisibles por la sangre o
líquidos orgánicos u objetos contaminados con los mismos.

Indicaciones:
Como resulta imposible identificar de manera fiable a todos los pacientes infectados
fundamentalmente por VIH, VHC o VHB, se establecieron precauciones especiales al
manejar fluidos contaminados con sangre u otros fluidos corporales, como el líquido
cefalorraquídeo, pleural, amniótico, peritoneal o pericárdico, el semen, las secreciones
vaginales y la leche materna.
Se requiere:
Guantes desechables
Jabón antiséptico y desinfectantes indicados
Contenedores rígidos de paredes no perforantes
Mascarillas y protectores oculares
Batas y delantales impermeables.

Protocolo de actuación:
− Los profesionales sanitarios que tengan contacto directo o indirecto con sangre u
otros fluidos orgánicos deben vacunarse contra la hepatitis B.

− Uso de guantes siempre que se prevea contacto con sangre o fluidos


− Imprescindible lavado de manos antes y después de atender al paciente, aunque
se hayan utilizado guantes.

− Protección ocular y facial (gafas y mascarillas) siempre que haya contacto con
sangre o fluidos.

− manejar cuidadosamente objetos cortantes y punzantes y desecharlos en


contenedores no perforables.

− No encapuchas las agujas


− Ante cualquier exposición accidental deben aplicarse las medidas establecidas
por el servicio de Medicina Preventiva.

Aislamiento respiratorio Aislamiento entérico


Aislamiento estricto
Varicela-Zoster, Meningitis Cólera, fiebre tifoidea, otras
Carbunco, Difteria, Mieloidosis,
meningocócica, parotiditis salmonelosis, gastroenteritis por
Neumonía estafilocócica, Lesiones
epidémica, rubeola, sarampión, Escherichia coli, hepatitis vírica
cutáneas extensas infectadas,
tosferina, (especialmente A), shigelosis,
Peste, Rabia, Viruela, Varicela
tuberculosis pulmonar amebiasis

Aislamiento de contacto
Aislamiento protector Aislamiento parenteral
Impétigo, gangrena gaseosa,
Quemados en más de un 25%, Hepatitis vírica (tipos B y C),
heridas abiertas, piodermas
Leucopenias, transplantados, Sida, sífilis, leptospirosis,
estafilocócicos, quemados en
inmunodeprimidos en general, Sida paludismo
menos de 25%

CN Formación 28
2. Tipos de aislamientos: clasificación actual.
Recomendaciones CDC
Los tipos de aislamiento mencionados han ido evolucionando hasta la
actualidad. Según nuevas recomendaciones de la CDC (Center for Disease
Control and Prevention) clasificó los tipos de aislamiento en dos categorías:
- Precauciones estándar o universales. Estas medidas deben adoptarse
con todos los pacientes, estén enfermos o no.
- Precauciones según el mecanismo de transmisión (por contacto, aérea y
por gotas)

2.1. Precauciones estándar


Se trata de medidas sencillas que disminuirán la incidencia de infecciones al
evitar entrar en contacto con piel no intacta y mucosas o determinados fluidos
corporales (sangre, secreciones vaginales, líquido amniótico, leche materna,
semen, líquido cefalorraquídeo, líquido sinovial, líquido peritoneal, líquido
pleural, líquido pericárdico, exudados y otros líquidos contaminaos visiblemente
con sangre).
- Lavado de manos. Debemos lavarnos las manos de manera inmediata
cuando, por accidente, se entre en contacto con estos fluidos y siempre
antes y después de entrar en contacto con cada paciente.
- Empleo de medidas de barrera: guantes, batas, protectores oculares,
etc… En ningún caso los guantes sustituyen la higiene de las manos.
- Limpieza de superficies: limpieza con agua y jabón y desinfección con
desinfectantes de superficies o lejía diluida a 1/10, excepto en superficies
metálicas.

2.2. Precauciones según el mecanismo de transmisión (por contacto,


aérea y por gotas)
Además de las precauciones estándar se aplicarán precauciones específicas en
pacientes concretos con infección documentada o sospechada, o bien
colonizados por agentes muy patógenos o con difícil tratamiento por su
resistencia a los antibióticos. Estas precauciones distinguen la transmisión por
tres mecanismos:

A) Precauciones por contacto.


Se produce por contacto de la piel del paciente o de un objeto
contaminado con la piel de la persona susceptible de contaminarse.
- Como medida más importante está el no tocar al paciente sin
protección, utilizar medios de barrera (guantes y batas si se va a
entrar en contacto con el paciente.
- Lavado de manos al salir de la habitación.

CN Formación 29
- No es necesario que la habitación sea individual. Existen casos de
patología muy resistentes a antibióticos en los cuales si es
necesario.
- Tanto las visitas como la entrada de personal sanitario se hará con
restricciones.
A raíz de la pandemia de la COVID-19 se recomienda mantener
idealmente 2 metros (1 metro mínimo) de separación con otros
pacientes en todo momento.

B) Precauciones para la transmisión aérea.


Se produce por diseminación de gotículas (gotas evaporadas de tamaño
menor o igual a 5 micras) o de partículas de polvo que contienen el agente
infeccioso. Las gotas evaporadas pueden permanecer en el aire durante
largos periodos de tiempo, conteniendo microorganismos y con las
corrientes de aire se pueden extender.
- Como medida de precaución debemos usar mascarillas de alta eficacia
FFP2.
- Es importante tener siempre la puerta cerrada. Se intentará una
ventilación máxima sin abrir la puerta.
- Tanto las visitas como la entrada de personal sanitario se hará con
restricciones.
- Cuando estemos ante el aislamiento de un paciente con tuberculosis
pulmonar o laríngea utilizaremos una lámpara ultravioleta (efectiva conta
la tuberculosis).
Ejemplos de estas enfermedades serían: tuberculosis pulmonar y
laríngea, meningitis meningocócica, varicela …

C) Precauciones para la transmisión por gotas.


La transmisión se origina por el contacto con las mucosas o la conjuntiva
de gotas de gran tamaño (mayores de 5 micras) que contienen
microorganismos. Se producen cuando el paciente habla, tose, estornuda
y durante la aplicación de ciertas técnicas como broncoscopias y aspirado
de secreciones.
- Como medida de precaución debemos usar elementos de barrera
(mascarilla quirúrgica) cuando nos aproximemos al paciente a menos de
1 m.
- Podemos dejar la puerta abierta
Ejemplos de estas enfermedades serían: rubeola, influenza, parotiditis…

A raíz de la pandemia de la COVID-19 se recomienda mantener idealmente 2


metros (1 metro mínimo) de separación con otros pacientes en todo momento.

CN Formación 30
IV. Importancia del lavado de manos

La medida más importante para la prevención y control de las infecciones


nosocomiales es la higiene de manos.
Esto es así porque la forma más frecuente de transmisión de microorganismos
patógenos entre pacientes se produce a través de las manos del personal sanitario
(transmisión cruzada). La “fuente” de estos microorganismos la forman no sólo los
pacientes con infecciones producidas por estos microorganismos, sino también aquellos
pacientes que están simplemente colonizados por los mismos (en la piel, aparato
respiratorio, digestivo, secreciones, etc), es decir, que no muestran síntomas o signos
de infección.
Otra fuente de adquisición de microorganismos en las manos del personal son las
superficies ambientales en contacto directo con el paciente infectado o portador
(mobiliario cercano, aparataje, etc.).
La higiene de manos es, además, una medida básica de protección del personal
sanitario.
Para evitar la transmisión de microorganismos entre pacientes debe utilizarse de
manera adecuada un producto que produzca la eliminación de la “flora transitoria”
(microorganismos que se adquieren tras el contacto con un medio contaminado y que
contaminan las manos de manera transitoria) es decir, una descontaminación de las
manos. Por tanto, el clásico concepto “lavado de manos” se amplía y complementa en
el nuevo concepto que llamaremos “descontaminación de manos” o “higiene de manos”.
En la actualidad disponemos de diversos tipos de agentes antisépticos tanto jabonosos
como soluciones que no requieren de la utilización de agua para conseguir este objetivo.
En las últimas décadas, las llamadas medidas de precaución universal (absolutamente
necesarias para evitar la infección del personal sanitario a partir de infecciones de los
pacientes, sobre todo de virus hematógenos como el VIH y el VHC) han tenido como
consecuencia la sobreutilización de guantes en los cuidados sanitarios, por una
incorrecta interpretación de estas medidas.
Los guantes, si no se utilizan correctamente (cambiándolos entre pacientes) pueden
actuar como vehículos de transmisión de microorganismos. Por tanto, tan importante
como una correcta higiene de manos es una adecuada utilización de guantes, no
usándolos cuando no es necesario y cambiándolos entre pacientes, distintas zonas del
mismo paciente, etc.
A pesar de su importancia, el nivel de cumplimiento de estas medidas higiénicas
básicas es bajo. A esto contribuyen diversos factores como:
el desconocimiento de su importancia,
a sobrecarga de trabajo,
la no disponibilidad de puntos de higiene de manos accesibles y cómodos,
la intolerancia a productos utilizados para la higiene de manos, etc.

CN Formación 31
Algunos avances recientes, como la disponibilidad de soluciones alcohólicas, pueden
ayudar a mejorar el cumplimiento de la descontaminación de manos, por su rapidez y
facilidad de utilización. La disponibilidad de dispensadores de soluciones alcohólicas,
además, podría compensar la falta de lavabos, si fuera el caso.
Algunos servicios de Salud realizan estas recomendaciones basándose en la guía de
los Center for Disease Control and Prevention (CDC). Dicha guía, proporciona
recomendaciones específicas categorizadas en función de la evidencia científica
disponible, las bases teóricas, la aplicabilidad y su impacto económico.

CN Formación 32
1. Productos usados para la higiene de manos

1.1. Jabones y geles no antisépticos (sólidos, líquidos, polvo)


Son productos detergentes capaces de eliminar la suciedad y algunas sustancias
orgánicas de las manos.
Carecen, en general, de actividad antimicrobiana, y no son lo suficientemente eficaces
para eliminar los patógenos de las manos del personal sanitario. Se recomiendan para
el lavado de manos cuando existe suciedad visible.

1.2. Alcoholes y soluciones alcohólicas


Los alcoholes utilizados habitualmente como antisépticos de manos son isopropanol,
etanol y n-propanol.
Las soluciones que contienen un 60-95% de alcohol son las más eficaces. Éstas tienen
una excelente actividad in vitro frente a bacterias gram positivas y gram negativas,
incluyendo microorganismos multirresistentes (Staphyilococcus aureus resistentes a
meticilina, Enterococcus resistentes a vancomicina), Mycobacterium tuberculosis,
ciertos hongos y virus con envuelta lipídica (incluyendo el VIH, influenza y el virus
respiratorio sincitial, y en general también el VHB y el VHC). Sin embargo, tienen
escasa actividad frente a esporas bacterianas, y virus sin envuelta. Además de la
actividad in vitro, su eficacia in vivo se ha comprobado en numerosos estudios. Los
alcoholes no son apropiados cuando las manos están visiblemente sucias o
contaminadas con abundante material proteico.
Se ha demostrado que su utilización puede prevenir la transmisión de patógenos
hospitalarios, siendo comparativamente más eficaces que los jabones no antisépticos
o jabones antisépticos. También son efectivos para la higiene preoperatoria de las
manos del personal quirúrgico; en estudios comparativos, fueron más eficaces que los
jabones no antisépticos y que la povidona iodada o la clorhexidina.
Algunos factores pueden afectar a la eficacia de las soluciones alcohólicas: tipo de
alcohol, la concentración, el tiempo de contacto, el volumen usado y la humedad de las
manos.
Las soluciones alcohólicas pueden causar sequedad de la piel a menos que lleven
emolientes o humectantes. Varios estudios han mostrado que las soluciones con
emolientes producen menos sequedad e irritación de piel que los jabones. Son
inflamables y volátiles, característica que hay que tener en cuenta a la hora de su
almacenaje.

1.3. Clorhexidina
Su acción antimicrobiana es más lenta que la del alcohol, pero le añade una mayor
actividad residual.
Tiene buena actividad frente a bacterias gram positivas, algo menor frente a bacterias
gram negativas y hongos, y escasa frente a M. tuberculosis. No es activa frente a
esporas. Tiene actividad frente a virus con envuelta lipídica (Herpes, Citomegalovirus,

CN Formación 33
VIH, Influenza, VRS) y escasa frente a virus no envueltos (Rotavirus, Enterovirus,
Adenovirus).
Su actividad se afecta mínimamente por la presencia de materia orgánica. Se asocia
bien con Amonios Cuaternarios y su actividad puede ser reducida con compuestos
aniónicos, sulfactantes no iónicos y cremas con agentes emulsionantes.
Las formulaciones con 0.5-0.75% de clorhexidina son sólo ligeramente más efectivas
que los jabones no antisépticos; las preparaciones más efectivas son las que incluyen
gluconato de clorhexidina al 4% (algo menos si es al 2%).
No debe aplicarse sobre tejido cerebral, meninges, ni oído medio con el tímpano
perforado.

1.4. Cloroxilenol
Tiene actividad frente a bacterias gram positivas y gram negativas, micobacterias y
algunos virus. Es poco activo frente a Pseudomonas aeruginosa, pero la adición de
EDTA incrementa su actividad frente a éste y otros patógenos. Existen pocos datos para
categorizar su eficacia y seguridad.

1.5. Hexaclorofeno
Es un agente bacteriostático, con actividad frente a bacterias gram positivas
(especialmente Staphyilococcus aureus). Su actividad frente a gram negativos, hongos
y micobacterias es débil.
Se trata de un producto considerado como de baja eficacia. Se le ha atribuido un efecto
neurotóxico cuando se emplea para el lavado de neonatos y cuando se aplica en
pacientes con quemaduras o grandes áreas de piel lesionadas.

1.6. Productos iodados (iodóforos)


La polivinilpirrolidona y otros polímeros se unen con el yodo libre para mantener la
actividad germicida del yodo y liberarlo lentamente. Los preparados de povidona iodada
al 5-10% se consideran eficaces y seguros. Tienen el inconveniente de que manchan.
Su espectro antimicrobiano, a la concentración en que se utiliza como antiséptico,
abarca bacterias gram positivas, gram negativas, micobacterias, hongos y virus.
Tienen una pobre actividad residual, según diversos estudios entre 30 y 60 minutos tras
el lavado de manos. Sufren inactivación importante por la presencia de materia
orgánica. Causan más dermatitis de contacto que otros antisépticos comúnmente
utilizados para la higiene de manos.

1.7. Compuestos de amonio cuaternario


De este amplio grupo el Cloruro de benzalconio es el más ampliamente usado como
antiséptico. Su actividad a las concentraciones de uso es bacteriostática y fungistática.
Son más activos frente a bacterias gram positivas que frente a gram negativas. Su
actividad frente a micobacterias y hongos es débil y son algo más activos frente a virus
con envuelta lipídica. Su actividad antimicrobiana se afecta por la presencia de materia

CN Formación 34
orgánica y no son compatibles con detergentes aniónicos. Los datos disponibles son
escasos para categorizarlos como eficaces o seguros.

1.8. Triclosan
Este producto se ha incorporado a jabones de uso sanitario. Tiene un espectro
antimicrobiano amplio, aunque su actividad es mayor frente a bacterias grampositivas
que frente a gram negativas, pero su actividad es bacteriostática y su actividad limitada
frente a hongos filamentosos. Existen pocos datos sobre su eficacia y seguridad para la
antisepsia de manos.

2. Recomendaciones sobre la higiene de manos


Estas recomendaciones están diseñadas para favorecer la higiene de las manos de
los profesionales sanitarios y para reducir la transmisión de microorganismos
patógenos a los pacientes y al personal en los establecimientos sanitarios. Esta guía
y sus recomendaciones no están pensadas para su uso en la elaboración de
alimentos ni en los establecimientos de dispensación de alimentos.
Como en las guías previas de CDC/HJCPAC (Healthcare Infection Control Practices
Advisory Committee) cada recomendación está clasificada en función de los datos
científicos existentes, del razonamiento teórico, de la aplicabilidad y del impacto
económico. La clasificación es la siguiente:
Categoría IA. Fuertemente recomendada para la implantación y fuertemente
sustentada por estudios experimentales, clínicos o epidemiológicos bien
diseñados.
Categoría IB. Fuertemente recomendada para la implantación y sustentada por
algunos estudios experimentales, clínicos o epidemiológicos, así como por un
sólido razonamiento teórico.
Categoría IC. Requerida por las reglamentaciones, normas o estándares
estatales o federales de USA.
Categoría II. Sugerida para la implantación y sustentada por estudios sugestivos
clínicos o epidemiológicos o por algún razonamiento teórico.
Sin recomendación. Representa un punto controvertido, en el que no existen
pruebas suficientes, ni consenso en cuanto a la eficacia.

2.1. Indicaciones para el lavado y antisepsia en las manos


- Cuando las manos están visiblemente sucias o contaminadas con material
proteico o manchadas con sangre o con otros líquidos orgánicos, se deben lavar
con agua y jabón no antiséptico, o con agua y jabón antiséptico (IA).
- Si las manos no están visiblemente sucias, usar una solución de base alcohólica
para la descontaminación rutinaria de las manos en todas las situaciones que se
describen en los apartados 1C-J (IA). Alternativamente se puede usar también,
jabón antiséptico y agua en todas las situaciones clínicas descritas en los
mencionados apartados (IB).

CN Formación 35
- Las manos se deben de descontaminar antes de un contacto directo con pacientes
(IB).
- Cuando se vaya a insertar un catéter intravascular central las manos se deben
descontaminar antes de ponerse guantes estériles (IB).
- Las manos se deben descontaminar antes de insertar catéteres urinarios,
catéteres vasculares periféricos u otros dispositivos que no requieren una
técnica quirúrgica (IB).
- Descontaminar las manos después de tocar la piel intacta de un paciente (por
ejemplo: tomar el pulso o la presión arterial, o levantar a un paciente) (IB).
- Descontaminar las manos después de contactar con líquidos orgánicos o
excreciones, membranas, mucosas, piel no intacta y vendajes de heridas, si las
manos no están visiblemente manchadas (IA).
- Descontaminar las manos si tienen que pasar, durante el cuidado del paciente,
de un punto corporal contaminado a otro limpio (II).
- Descontaminar las manos tras utilizar objetos que están situados cerca del
paciente, incluyendo los equipos médicos y material sanitario como cuñas,
bombas de perfusión, ventiladores...(II).
- Descontaminar las manos tras la retirada de los guantes (IB).
- Los paños impregnados de antimicrobianos (p.e.: toallitas...) pueden
considerarse como una alternativa al lavado de manos con agua y jabón. Debido
a que no son tan efectivos como las soluciones alcohólicas o como la higiene
con agua y jabón antiséptico, para reducir la carga bacteriana de las manos de
los profesionales sanitarios, no se pueden considerar un sustituto para la
solución alcohólica o para el jabón antiséptico (IB).
- Si se sospecha o conoce que ha habido exposición a Bacillus anthracis, deben
descontaminarse las manos con agua y jabón antiséptico. En estas
circunstancias se recomienda el lavado y enjuagado debido a la pobre acción
contra las esporas de alcoholes, clorhexidina, yodóforos y otros agentes
antisépticos (II).
- No se pueden hacer recomendaciones sobre el uso rutinario de soluciones no
alcohólicas para la higiene de las manos en establecimientos sanitarios. Punto
no resuelto.
- Se recomienda lavar las manos con agua y jabón no antiséptico:
Antes de iniciar la jornada de trabajo y al finalizarla.
Cada vez que las manos estén visiblemente sucias.
Antes y después de preparar, repartir o servir la comida.
Antes y después de comer.
Después de ir al cuarto de baño.
Después de estornudar o sonarse.

CN Formación 36
2.2. Técnica de la higiene de las manos
- Cuando se descontaminan las manos con una solución alcohólica, aplicar el
producto en la palma de una mano y frotar ambas manos, cubriendo toda la
superficie de las manos y dedos hasta que las manos estén secas (IB).
Seguir las instrucciones del fabricante acerca de la cantidad de producto que
haya que utilizar.
- Cuando se lavan las manos con agua y jabón, mojar primero las manos con
agua, aplicar luego, la cantidad de producto recomendado por el fabricante y
frotar vigorosamente ambas manos juntas, durante al menos 15 segundos,
cubriendo toda la superficie de las manos y dedos. Enjuagar las manos con agua
y secarlas completamente con papel de secado desechable. Usar el papel de
secado para cerrar el grifo. Evitar el uso de agua caliente, debido a que la
exposición repetida al agua caliente puede aumentar el riesgo de dermatitis (IB).
- Cuando se lavan las manos con agua y jabón, éste se puede utilizar en forma
líquida o en polvo. No se recomienda usar jabón en barra, si en caso
excepcional se utiliza, se debe tener en cuenta que la jabonera facilite el
drenaje y se deben usar barras pequeñas (II).
- No se recomiendan las toallas de tela de uso múltiple o las de tipo de rollo (II).

CN Formación 37
2.3. Lavado y desinfección de manos quirúrgico
- Quitar anillos, relojes y pulseras antes de comenzar el lavado (II).
- Retirar los restos de debajo de las uñas utilizando un cepillo de uñas y agua
corriente (II).
- Cuando se va a realizar un procedimiento quirúrgico se recomienda la antisepsia
de las manos con jabón antiséptico (IB).
- Cuando se va a realizar un procedimiento quirúrgico se deben frotar las manos
y antebrazos con jabón antiséptico durante el tiempo recomendado por el
fabricante, generalmente entre 2 y 6 minutos. Mayor tiempo de frotamiento
(p.e.: 10 minutos) no es necesario (IB).
- Cuando se use una solución de base alcohólica de actividad persistente, se deben
seguir las instrucciones del fabricante. Antes de aplicar la solución alcohólica, se
deben lavar las manos y antebrazos con jabón y secarlos completamente. Tras
la aplicación de la solución se debe esperar, antes de ponerse los guantes, a
que las manos y antebrazos estén completamente secos (IB).
- Prestar atención especial a la desinfección de uñas, borde periungueal, dedos y
pliegues interdigitales.

2.4. Selección de productos para la higiene de las manos


- Se deben suministrar al personal productos eficaces y que tengan escaso poder
de irritación, sobre todo si son productos que se usan muchas veces por turno
(IB).
- Para aumentar la aceptación de los productos por parte de los profesionales
sanitarios, se les debe consultar acerca del tacto, la fragancia y la tolerancia de
la piel de los productos que se estén valorando (IB).
- Cuando se seleccionen jabones, jabones antisépticos o soluciones alcohólicas,
se debe solicitar información a los fabricantes acerca de las interacciones
conocidas entre los productos utilizados para la desinfección de manos, los
productos para el cuidado de la piel y el tipo de guantes utilizados en el
establecimiento sanitario (II).
- Antes de tomar decisiones de compra, se deben valorar los sistemas de
dispensación de varios fabricantes o distribuidores para asegurarse de que el
dispensador funciona correctamente y que suministra el volumen adecuado de
producto (II).
- No añadir jabón en un dispensador parcialmente vacío. Esta práctica del
“relleno” puede provocar la contaminación bacteriana del jabón (IA).

2.5. Cuidados de la piel


- Suministrar a los profesionales sanitarios lociones o cremas para disminuir la
aparición de dermatitis irritativa de contacto asociada con el lavado o la
antisepsia de las manos (IA).
- Solicitar información de los fabricantes acerca de los efectos que las lociones,
cremas o antisépticos de base alcohólica, pueden tener sobre la persistencia de
la acción del jabón antiséptico utilizado en el establecimiento (IB).

CN Formación 38
2.6. Otros aspectos de la higiene de las manos y recomendaciones para
el uso correcto de guantes.
- No llevar uñas artificiales, ni largas, cuando se tiene contacto directo con
pacientes de alto riesgo (p.e.: UCI o quirófanos) (IA).
- Mantener el borde natural de las uñas por debajo de 6 mm de longitud (II).
- Llevar guantes cuando se pueda contactar con sangre u otros materiales
potencialmente infecciosos, membranas mucosas o piel no intacta (IC).
- Quitarse los guantes tras atender a un paciente. No usar el mismo par de
guantes para atender a más de un paciente y no lavar los guantes entre paciente
y paciente (IB).
- Cambiar los guantes durante el cuidado de un paciente si se va a pasar de tocar
un sitio contaminado a tocar uno limpio (II).
- Prestar especial atención y cubrir las manos cuando se padezca alguna
enfermedad exfoliativa, heridas o dermatitis en ellas.

2.7. Programas educativos y de motivación para los profesionales


sanitarios
- Como parte de un programa para mejorar las prácticas de higiene de las manos
de los profesionales sanitarios, educar al personal acerca de qué tipos de
actividades pueden ocasionar una contaminación de las manos, así como las
ventajas e inconvenientes de los distintos métodos usados para limpiar sus
manos (II).
- Monitorizar la adhesión de los profesionales sanitarios a las recomendaciones y
suministrar al personal información sobre los resultados (IA).

3. Recomendaciones para el uso correcto de guantes:


Aunque en los párrafos anteriores se especifican algunas medidas para el uso correcto
de guantes, dada su importancia, ampliamos brevemente los aspectos fundamentales.
Estas medidas son tan importantes como la adecuada descontaminación de manos.
- Deben utilizarse guantes cuando pueda existir contacto con sangre, secreciones,
fluidos corporales, piel no intacta o mucosas de un paciente.
- Debe evitarse el uso de guantes en situaciones no recomendadas, debido a que
puede olvidarse cambiarlos entre pacientes. Específicamente, debe evitarse
circular con guantes.
- Deben retirarse los guantes después del contacto con el paciente y desecharlos
(no lavarlos entre pacientes).
- Cuando es necesario utilizarlos, los guantes deben cambiarse siempre entre
pacientes, y entre áreas “contaminadas” y “no contaminadas” del mismo
paciente.
- El uso de guantes no evita en ningún caso la necesidad de descontaminación
de manos. Por tanto, aunque se hayan utilizado, debe realizarse
descontaminación de manos entre pacientes al retirarse éstos.

CN Formación 39

Common questions

Con tecnología de IA

Las medidas higiénicas en ambientes hospitalarios son críticas para prevenir infecciones, principalmente mediante la descontaminación de manos con agua y jabón o soluciones alcohólicas. Las manos de los profesionales sanitarios son vectores cruciales en la transmisión de microorganismos patógenos. Además, el uso correcto de guantes y la educación continua del personal sobre prácticas de higiene son fundamentales para reducir riesgos. Incrementar la adhesión a estas prácticas mejora el control de infecciones nosocomiales .

El diagnóstico precoz de enfermedades infecciosas se basa en la sospecha inicial por síntomas, confirmada por análisis de laboratorio que puede ser directo (cultivos, visualización del agente) o indirecto (detección de anticuerpos). El tratamiento precoz y eficaz es esencial para aniquilar al agente patógeno y prevenir su propagación, asegurando no solo la curación sintomática, sino también la bacteriológica, deteniendo la eliminación de gérmenes .

La educación continuada es vital para mantener la adherencia del personal sanitario a prácticas de higiene de manos, vital en el control de infecciones. Proporcionar información sobre cómo y cuándo se produce la contaminación, y sobre los diferentes métodos de limpieza de las manos, refuerza la importancia de estas prácticas. Los programas educativos que monitorean y retroalimentan el cumplimiento del personal aumentan la eficacia de la prevención de infecciones .

La transmisión indirecta de enfermedades ocurre a través de vehículos intermediarios como agua, aire, suelo, alimentos o fómites. Este tipo de transmisión extiende la propagación de infecciones más allá del contacto directo, desafiando el control en salud pública debido a la resistencia de algunos agentes en el ambiente y la dispersión a través de objetos contaminados. Controlar estos factores es esencial para prevenir brotes a gran escala .

El seguimiento epidemiológico, a través de encuestas, mapas y fichas, permite identificar y analizar patrones de casos de infecciones. Este análisis contextualizado facilita la identificación de focos de infección, permitiendo implementar medidas de control específicas. Un análisis minucioso y continuo asegura respuestas rápidas y efectivas, reduciendo la transmisión y contención de brotes .

Los portadores de microorganismos patógenos pueden ser: portadores precoces, convalecientes, enfermos y portadores sanos. Un portador precoz elimina microorganismos antes de desarrollar la enfermedad, un convaleciente sigue eliminando microorganismos después de la desaparición de síntomas, un enfermo padece la enfermedad activa y un portador sano no presenta la enfermedad gracias a ciertos niveles de inmunidad. Estos portadores son cruciales en la transmisión, ya que pueden propagar la infección incluso en ausencia de síntomas .

En entornos de alto riesgo, como UCIs o quirófanos, se recomienda usar guantes al contactar con sangre o materiales infecciosos, retirándolos tras cada paciente sin lavarlos para reutilización. Deben cambiarse entre áreas contaminadas y no contaminadas del mismo paciente. A pesar de su uso, es necesaria la descontaminación de manos después de retirarlos. El manejo adecuado minimiza la transmisión de infecciones .

Las características del agente causal en enfermedades transmisibles incluyen la contagiosidad, infectividad, patogenicidad, y virulencia. La contagiosidad es la capacidad del agente para propagarse y se expresa mediante la tasa de contagiosidad. La infectividad es la capacidad de instaurarse y multiplicarse en los tejidos, produciendo o no enfermedad. La patogenicidad es la capacidad de provocar enfermedad en los infectados y se expresa por la tasa de patogenicidad. La virulencia es el grado de patogenicidad y su gravedad, evaluándose por la dosis letal media o por la dosis letal máxima .

El reservorio es el hábitat natural de un agente infeccioso, donde vive y se multiplica, mientras que la fuente de infección es un hábitat ocasional desde donde el agente pasa rápidamente al huésped. A menudo, el reservorio y la fuente de infección coinciden, como en el caso del sarampión, pero en algunos casos son diferentes, por ejemplo, en la peste, donde las ratas son el reservorio y las pulgas la fuente de infección .

La transmisión directa de enfermedades infecciosas ocurre sin intermediarios, y puede ser de humano a humano, de animal a humano o telúrica humana. Los métodos de transmisión incluyen contacto físico (enfermedades venéreas, rabia, lepra), transmisión vía placentaria (toxoplasmosis, rubeola), y vía aérea (donde gérmenes se propagan en gotas en el aire y son inhalados). La proximidad entre individuos y factores como la temperatura y humedad influyen en la eficacia de esta transmisión .

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