República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria,
Ciencias y Tecnología
Universidad de las Ciencias de la Salud “Hugo Chávez Frías”
San Cristóbal- Estado Táchira
CORRIENTES INTERFERENCIALES
(Compendio de informaciones)
Autores:
Carley L. Leal V.
Máximo de J. Colmenares
Aaron
Wendy K. Ortiz G.
Ninoska G. Rendon
Karen D. Useche A.
San Cristóbal, 2023
Electroterapia: Evolución Histórica
♦ Luigi GALVANI (1789) : Corriente galvánica (Ita.)
♦ Michael FARADAY (1831) : Corriente farádica (GB)
♦ ZEYNEK (1908) : Corrientes de alta frecuencia
♦ BERNARD (1945) : Corrientes Diadinámicas (Franc.)
♦ NEMEC (1950) : Corrientes Interferenciales (Austria)
♦ KOTH (1969) : Corrientes Rusas
Corrientes Interferencia les (Nemec – CIF)
✪ En electroterapia se utilizan las corrientes (alternas) de
frecuencia media (FM).
✪ Gama FM oscila entre:
- 1.000 - 100.000 Hz (Wyss)
- 2.000 - 3.000 Hz (Gildemeister)
Conceptos generales
✪ Diversas corrientes FM Æ mejor conocida la Terapia Interferencial
(TIF) (desarrollada por el Dr. Hans Nemec – Austria).
✪ TIF Æ fenómeno que ocurre cuando se aplican dos o más
oscilaciones simultáneas al mismo punto o serie de puntos de un
medio.
Bases de las corrientes interferenciales
Las corrientes de media frecuencia, a las que pertenecen las corrientes
interferenciales (CIF), son corrientes alternas con frecuencias comprendidas
entre 1.000 y 100.000 Hz.
Se entiende por corriente interferencial, o de Nemec, al fenómeno que se
produce al aplicar dos o más oscilaciones simultáneas en un mismo punto, o
serie de puntos, de un mismo medio. Al superponer dos señales alternas de
media frecuencia, una de frecuencia fija (portadora de 4.000 Hz) y otra de
frecuencia variable (moduladora de 4.000 hasta 4.250 Hz), se obtiene una
tercera corriente llamada interferencia1.
Donde se cortan las corrientes aparece la nueva corriente alterna, cuya
frecuencia es igual a la media de las dos originales y cuya amplitud varía a
una frecuencia igual a la diferencia de las frecuencias de ambas corrientes,
lo que se conoce como amplitud modulada de frecuencia (AMF). Esta AMF,
en la práctica, equivale a la frecuencia de tratamiento2.
La modulación de la amplitud de la corriente no sólo se caracteriza por
la AMF, sino también por la profundidad de modulación2, entendiéndose
como la profundidad a la que ocurre la interferencia, no lo que la corriente
penetra en el cuerpo. Se expresa en forma de porcentaje y puede variar
entre 0 y 100%. Es necesaria una profundidad de modulación del 100% para
una interrupción efectiva de la corriente.
Por otro lado, el espectro de frecuencia es el que define el rango en
que se transformará la AMF durante la sesión 3. Es una gama de frecuencias
de tratamiento en la que las frecuencias se modifican automáticamente y de
forma rítmica al superponerlas sobre la frecuencia base elegida (AMF). Se
utiliza para evitar la acomodación.
En cuanto al espectro hay que tener en cuenta que:
Un espectro amplio superpuesto a una AMF baja provoca sensaciones
marcadas, hasta contracciones en procesos subagudos y crónicos,
por lo que es mejor evitarlo.
Si el espectro es estrecho y se superpone a una AMF alta se produce
un cambio inapreciable, lo que facilita la acomodación.
Si un espectro en barridos de 0 a 10 Hz supera el umbral motor
provoca contracciones y relajaciones rítmicas, lo que puede ser útil en
contracturas crónicas.
Un espectro en barridos de 1 a 50 Hz produce un bombeo activo de la
musculatura estriada.
Si el espectro es de 0 a 100 Hz y se supera el umbral motor aparecen
contracciones sostenidas que regulan el tono, además de tener un
efecto antiedema.
con un espectro en barridos de 80 a 100 Hz no debe superarse el
umbral motor para no provocar fatiga. Es óptimo para la potenciación
de la fibra rápida.
Un espectro en barridos de más de 100 Hz es específico para lograr
analgesia en pacientes con dolor agudo.
Efectos fisiológicos:
A las CIF se les atribuyen los siguientes efectos fisiológicos1,4:
disminución del dolor por estimulación de fibras mielínicas de grueso
diámetro mediante una intensidad relativamente baja y una frecuencia
relativamente alta.
normalización del balance neurovegetativo con relajación y aumento
de la circulación sanguínea local.
estimulación muscular.
efecto no deseado: acomodación, lo que supone disminución de la
eficacia del tratamiento
Las aplicaciones clínicas de las CIF están relacionadas con sus efectos
fisiológicos, de forma que la población que se puede beneficiar del
tratamiento es de pacientes con patologías y necesidades como las
siguientes1,4:
pacientes con dolor: mialgias 5, neuralgias, capsulitis, distrofia
simpático refleja, síndrome de dolor miofascial6.
pacientes con necesidad de fortalecimiento muscular.
pacientes con contractura muscular.
pacientes con disminución del flujo sanguíneo local.
pacientes con edema.
Electrodos:
Existen diferentes tipos de electrodos en el mercado con los que se pueden
aplicar las CIF. Se pueden clasificar en dos grupos1,7:
electrodos para zonas amplias:
o Planos: adhesivos o de caucho, estos últimos requieren la
presencia de una esponja húmeda que envolverá el electrodo
para su aplicación.
o Ventosas o electrodos de vacío o succión: también necesitan
de esponjas humedecidas para su aplicación.
o Almohadilla de 4 polos: son cuatro electrodos colocados en una
almohadilla
o Guantes o manoplas: se colocan en la mano del fisioterapeuta
y se desplaza por la superficie corporal.
electrodos para zonas muy localizadas. Generalmente se utilizan para
tratar tendinitis, esguinces, estimular puntos gatillo, pequeños
desgarros tisulares, contracturas de pequeños músculos… Son:
o Placa cuadrada de goma de unos 8 cm de lado, con un
electrodo en cada esquina.
o Una única ventosa con un sistema de cuatro electrodos
acoplados con sus correspondientes esponjas.
o Lápiz: se utiliza para buscar puntos concretos de analgesia o
puntos motores (musculares y nerviosos).
Los electrodos se pueden colocar siguiendo diferentes estrategias 1,2,3:
Técnica bipolar: utiliza dos electrodos. La interferencia se produce en
el interior del aparato, por lo que la corriente resultante que sale de los
polos ya está modulada. La profundidad de la modulación siempre
está en la línea que une los dos electrodos y es del 100%.
Técnica tetrapolar: utiliza cuatro electrodos. En este caso el aparato
emite dos corrientes alternas no moduladas mediante circuitos
separados. Cuando se superponen en los tejidos se produce la
interferencia siempre que los electrodos se colocan cruzados.
Tetrapolar con vector de rastreo automático: la zona de interferencia
se desplaza por el campo de tratamiento, lo que garantiza que la zona
objetivo será afectada de lleno al menos cada cierto tiempo.
Métodos de tratamiento2:
1. Aplicación en los puntos dolorosos y en los puntos de provocación:
técnica bipolar, con un electrodo fijo y grande en la zona a tratar, y
otro electrodo pequeño (lápiz) que se mueve hasta localizar el punto
doloroso.
2. Aplicación en los nervios: técnica bipolar a lo largo del nervio. Para
nervios pequeños es preferible utilizar electrodos de lápiz.
3. Aplicación paravertebral: los electrodos se colocan sobre la columna o
cerca de ella. Se utiliza para dolor local, cervical, hipertonía de los
músculos erectores del tronco y trastornos del equilibrio
neurovegetativo.
4. Aplicación muscular: se realiza con tres objetivos principales.
Tonificar: se utiliza una AMF menor de 50 Hz con una intensidad lo
suficientemente alta, sin provocar tetanización.
Mejorar la circulación: AMF menor de 30 Hz, elevar la intensidad hasta
que el músculo fibrile sin llegar a tetanizar.
Relajar la musculatura: AMF con frecuencia constante y electrodos a
ambos lados del vientre muscular. Pasado un tiempo de contracción
evidente llega la fatiga muscular, que produce relajación. Se vuelve a
subir la intensidad y se repite el ciclo hasta lograr una relajación
duradera.
5. Aplicación transregional: se utiliza la técnica tetrapolar en la zona
afectada. Si el dolor es difuso puede ser más efectivo utilizar el rastreo del
vector automático.
Parámetros de tratamiento:1,7
1. elección de la AMF en función de la naturaleza de la patología:
o AMF alta (75-150 Hz): en procesos agudos con dolor intenso.
o AMF baja (25-75 Hz): en procesos subagudos o crónicos.
o AMF entre 25-50 Hz: para fortalecimiento muscular.
2. elección del espectro para evitar la acomodación:
o espectro amplio (50 Hz) con una AMF baja: en afecciones
subagudas o crónicas.
o espectro estrecho (10 Hz) con una AMF alta: en procesos
agudos.
3. recorrido del espectro:
o barrido de contorno triangular:
De 0-10 Hz: si se supera el umbral motor produce
relajación de las contracturas mediante vibraciones
(contracción-relajación).
De 0-100 Hz: tras superar el umbral motor mejora el tono
muscular y tiene un efecto semejante a la “compresión
de una esponja” sobre los líquidos del músculo.
De 80-100 Hz: tras superar el umbral motor provocará
una contracción mantenida, sin relajación. Es un efecto
no deseado, así que hay que permanecer en el umbral
sensitivo sin superar el motor.
o barrido de contorno cuadrangular o trapezoidal: también
permite el efecto “esponja”.
Contorno cuadrangular: por ejemplo barrido de 2-60 Hz
con 10’’ de frecuencia mantenida a 2 Hz pasando
bruscamente a 10’’ de 60 Hz. Supone una vibración de
10’’ de relajación y 10’’ de vibración, lo que consigue no
fatigar al músculo.
Contorno trapezoidal: con los mismos parámetros se
consigue el mismo efecto pero con cambios más
atenuados.
Dosificación7:
La dosificación hay que ajustarla a cada paciente en función de tres factores
diferentes:
La respuesta sensitiva: el paciente no debe manifestar molestia por la
corriente, de forma que el límite estará en la percepción subjetiva de
éste.
La respuesta motora: deben evitarse las contracciones mantenidas
que llevan a la fatiga. Si se pretende superar el umbral motor se hará
con trenes o vibraciones musculares.
El aporte energético: medido en mA. Es complejo saber qué cantidad
de la energía aportada se transforma en calor o en alteración de la
actividad biológica. En ocasiones se pueden encontrar quemaduras
cuando la intensidad de la corriente ha sido alta y se han utilizado
electrodos pequeños, aunque el paciente no haya manifestado
molestias. Estas quemaduras no son galvánicas ni electrolíticas.
Duración de la sesión:
Responde fundamentalmente a la necesidad de los pacientes y a la
posibilidad de incluir las CIF dentro de un tratamiento más complejo. Puede
abarcar desde alrededor de 15 hasta 30-45 minutos para autores que tratan
exclusivamente con CIF3.
Contraindicaciones1,2,4:
Hay que tener en cuenta que en los siguientes casos está contraindicado el
uso de CIF:
Presencia de marcapasos.
Tumores.
Trombosis venosa profunda o tromboflebitis.
Pacientes sometidos a terapias anticoagulantes (sólo está
contraindicada la aplicación de electrodos de vacío).
Pacientes cuya piel puede ser fácilmente dañada o magullada.
Roturas tisulares recientes si se aplica con efecto de fortalecimiento.
Procesos infecciosos.
No debe invadir el corazón con el campo eléctrico.
No debe invadir el sistema nervioso central o los centros
neurovegetativos importantes.
Zonas de piel que presenten heridas abiertas o micosis
Gangrena
Prótesis metálicas subyacentes de localización superficial, en
el caso de que el paciente experimente dolor
Zona abdominal en pacientes embarazadas
Procesos neoplásicos subyacentes
Isquemia por insuficiencia arterial
Úlceras varicosas
Flebotrombosis
Síndromes febriles
Pacientes Epilépticos
Aplicación sobre órganos de los sentidos
Zona génito-urinaria en caso de que el paciente tenga
colocado un DIU
Ventajas de las CIF frente a otros tipos de corrientes1:
La impedancia de la piel disminuye al aumentar la frecuencia
consiguiendo mayor penetración en el cuerpo y mayor efecto a igual
intensidad.
El umbral sensitivo aumenta con la frecuencia, por lo tanto hay menor
sensación de cosquilleo y se toleran intensidades más altas.
Al ser corrientes alternas carecen de efectos polares por lo que
disminuye enormemente el riesgo de quemaduras y otras lesiones
cutáneas.
Se pueden modular en frecuencias equivalentes a las empleadas en
baja frecuencia y obtener así efectos similares pero con las ventajas
anteriores.
Fenómenos de las corrientes interferenciales
1-Efecto Gildeimeister
De acuerdo a Lullies, la mitad negativa del ciclo de corriente tiene mayor
efecto hipopolarizante sobre el potencial de membrana que la mitad positiva.
Después de cada ciclo de corriente alterna, la diferencia de potencial
disminuirá ligeramente aproximándose al valor umbral.
Después de un cierto número de ciclos -tiempo efectivo-, se llega al valor
umbral, produciéndose la despolarización de la fibra nerviosa.
Cuanto más alta la intensidad más corto el “tiempo efectivo”.
Este fenómeno constituye el principio de sumación.
2-Inhibición de Wedenski
Fenómeno que explica las causas por las que a un músculo que se le
suministra corriente alterna de frecuencia media (interferencial), se contrae
cada vez menos acabando por no contraerse.
Si durante la estimulación uno o más impulsos coinciden con el período
refractario, la repolarización de la fibra nerviosa dentro de ese período resulta
más difícil o imposible.
La fatiga de la placa motora terminal aumenta al elevarse la frecuencia de la
estimulación eléctrica indirecta.
Para prevenir este fenómeno es necesario interrumpir la corriente de
frecuencia media después de cada despolarización.
Modulación de las corrientes interferenciales
Modulación sinusoidal: corresponde a las interferenciales clásicas.
Modulación cuadrangular: usada para el fortalecimiento muscular.
Modulación triangular: empleada en el tratamiento de las
denervaciones periféricas.
– Modulación de la amplitud (AM)
Se denomina así al aumento y disminución rítmicos de la intensidad,
para permitir la repolarización .
Implica que la frecuencia es fija, solamente se están generando
cambios o modulaciones en sentido vertical
– Modulación de la AMF (Amplitud modular de frecuencia)
Las distintas AMF producen sensaciones diferentes en el paciente, de
forma que la corriente puede adaptarse a la sensibilidad y la patología
de los tejidos tratados.
La elección de la AMF tiene gran importancia terapéutica.
Puede ajustarse según se requiera, dependiendo de la naturaleza, el
estadío, la gravedad y la localización del trastorno.
Se aconseja emplear una AMF alta , 80-200HZ, en problemas agudos
con dolor intenso e hipersensibilidad, o si el paciente siente temor hacia
la estimulación eléctrica.
La AMF baja, inferior a los 50 hz es usada para problemas subagudos
o crónicos, produciendo contracciones musculares.
Indicaciones de las corrientes Interferenciales
Potenciación muscular.
Relajación muscular.
Elongación muscular.
Bombeo circulatorio.
Analgesia en dolores de origen químico, mecánico y neurálgico.
Desbridamientos tisulares, fundamentalmente en los inicios de la
proliferación del colágeno.
Liberaciones articulares, en los estadíos de proliferación de
adherencias.
Eliminación de derrames articulares (ni agudos, ni sépticos).
Distrofia simpático refleja.
Movilización intrínseca e íntima de las articulaciones vertebrales.
Aumento y mejora del trofismo local por aporte energético.
En qué zonas se aplica?
Pueden aplicarse en casi cualquier grupo muscular teniendo en
cuenta las contraindicaciones mencionadas más abajo.
Normalmente se utilizan para la zona glútea, piernas
(especialmente aductores y cuádriceps), brazos, abdomen, espalda
y pectorales.
Qué precauciones se deben tener?
La única precaución especial es estirar los músculos tratados
luego de cada sesión, igual que si se hubiera practicado deporte.
Como en cualquier tratamiento estético en el que busquemos un
resultado significativo y duradero, hay que cuidar la dieta y
practicar alguna actividad aeróbica. El tratamiento será más
efectivo si el paciente realiza además actividad física los días que
no acude a las sesiones. Podrá hacerlo también los días de sesión
siempre que se encuentre en un óptimo estado físico y muscular
que evite la fatiga de los músculos, agujetas y dolores que impidan
luego aplicar el tratamiento correctamente. PRECAUSIONES
precausio es
Se puede combinar con otros tratamientos estéticos?
El tratamiento muscular con corrientes eléctricas es
perfectamente combinables con otros tratamientos estéticos, como
la mesoterapia, la electroporación, la presoterapia, la
radiofrecuencia, todo tipo de masajes etc.
Utilización en Medicina Estética
Las corrientes interferenciales se emplean para tonificar y modelar
grandes masas musculares, siendo los músculos elegidos con
mayor frecuencia los glúteos, isquiotibiales, abdominales,
cuádriceps y aductores, no descartándose la estimulación en bíceps
y tríceps a través del empleo de electrodos más pequeños. Las
principales indicaciones de estas corrientes en el campo estético
son las siguientes:
Flaccidez muscular.
Insuficiencia venosa.
Modelación de contornos corporales.
Analgesia post quirúrgica.
Tratamientos pre y post parto.
Celulitis
Según las frecuencias que apliquemos, sus efectos son: - 3 Hz:
efecto lipolítico - 100 Hz: vasodilatación - 10 Hz: reducción de
edemas - 1-4 Hz: estimulación muscular - 100 Hz-200 Hz: efecto
analgésico Son de gran eficacia como tratamientos tonificantes y
producen unos efectos asombrosos, combinadas con otras terapias,
para el tratamiento de las obesidades de tipo androide (obesidades
abdominales).