UNIDAD 18
I. Perjuicios reparables
El delito, a la par de la ofensa al bien penalmente protegido que fundamenta el castigo del
autor, puede causar perjuicios patrimoniales que fundamentan el derecho de los damnificados
a su reparación.
Según el artículo 29 del Código Penal, la reparación de los perjuicios
causados por el delito comprende:
Io) la indemnización del daño material y moral causado por el delito;
2o) la restitución de la cosa obtenida por el delito;
3o) el pago de las costas.
(Sumar art.30, 31 y 32)
II. Acción reparatoria
1. Conceptos generales:
Para obtener la reparación de los perjuicios que les ha causado el delito,
la ley les concede a los damnificados una acción civil independiente de la
acción criminal (C. C, 1096). Esta acción tiene naturaleza privada, porque
su objeto sólo les interesa de manera inmediata y principal a los damnifica-
dos. La independencia de la acción civil respecto de la criminal impide que se
unifiquen e identifiquen sustancial y formalmente su regulación material y su
ejercicio por el mismo órgano, con los mismos procedimientos, derechos y
deberes procesales, de manera que el ejercicio de una involucre el de la otra.
Con arreglo al artículo 29 del Código Penal, la sentencia condenatoria podrá ordenar la
reparación de los perjuicios causados por el delito. Conesto no desconoce la naturaleza privada
de la acción reparatoria, sino que en atención al interés social en facilitar y garantizar al
reparación, la ley se ha limitado a facultar al tribunal en lo penal para ordenar la reparación,
pero
subordinadamente a la demanda del damnificado y a lo que sobre la materia
dispongan las leyes procesales locales
Los nuevos códigos de procedimiento penal permiten el ejercicio de la acción civil en el proceso
penal.
2. Titulares
Los titulares de la acción reparatoria pueden ser la víctima del delito, su familia o los terceros a
los que el delito les haya causado un daño material o moral (C. P, 29, inc. Io). La víctima es la
persona física o ideal ofendida en su persona o bienes por el delito. La familia está compuesta
por el cónyuge sobreviviente y los herederos necesarios o forzosos del muerto por el delin-
cuente (C. C, 1085 y 1078, Ley 17.711).
Los terceros son las personas físicas o ideales a las cuales el delito les ha causado un daño
material en
virtud de su relación jurídica de índole patrimonial con la víctima, por ejemplo, el comprador de
la cosa hurtada reivindicada por su dueño o la persona que tenía derecho a servicios por parte
de la víctima.
3. Responsables
La obligación de reparar el daño es solidaria entre todos los responsables del delito (C. R, 31),
cualquiera que sea la participación que hayan tenido en él (ver C. E, 45 y 46)
Por lo tanto, el damnificado tiene el derecho de
demandar la totalidad del daño contra uno o todos los responsables (C. C, 699 y 705). La
solidaridad funciona en lo que respecta a la reparación del daño,
que comprende, de acuerdo al art. 29, la indemnización del daño material y moral, la restitución
de las cosas al estado anterior al delito y las costas.
La acción reparatoria también puede dirigirse contra el que por título lucrativo hubiese
participado de los efectos del delito, pues esa persona está
obligada a la reparación hasta la cuantía en que hubiese participado (CE,32)
La acción se puede dirigir, igualmente, en forma conjunta o no con el autor del delito, contra el
civilmente responsable por el daño causado (ver los arts. 1113yss. delC.C).
4. Vinculaciones con la acción penal
Cuando la acción reparatoria no se ejerce conjuntamente con la acción penal, no se desvincula
totalmente de ella, sino que, en ciertas condiciones, el juicio penal tiene prioridad sobre el civil y
la decisión en aquél tiene preeminencia respecto a la que se dicte en éste.
III. La indemnización del daño
1. La indemnización
La indemnización del daño debe ser plena, en el sentido de que debe
comprender todo el perjuicio causado
Deberá ser hecha en dinero (ver C.C.,
1083, Ley 17.711), fijándose el monto prudencialmente por el juez en defecto
de plena prueba (C. P, 29, inc. Io). Esta regla presupone que esté probada la
existencia pero no el valor del daño. El daño puede ser material o moral.
2. Daño material
Hay daño material siempre que se causa a otro algún perjuicio susceptible de apreciación
pecuniaria directamente en las cosas de su dominio o posesión (por ej., destrucción o deterioro
de una cosa), o indirectamente por el mal hecho a su persona (por ej., lesiones) o a sus
derechos o facultades ([Link]., defraudaciones de los primeros o usurpaciones de las segundas)
(C. C, 1068). El daño comprende no sólo el perjuicio efectivamente sufrido (daño emergente),
sino también la ganancia de que fue privado el damnificado por el acto ilícito (lucro cesante) (C.
C, 1069). El daño material debe ser cierto, y no simplemente eventual o hipotético. Su
existencia actual o futura debe ser segura, aunque no se pueda establecer su verdadero
monto. El daño es incierto si sólo se presenta como una simple posibilidad, porque existe
peligro de que se produzca
.
3. Daño moral
El daño moral es la molestia que el delito produce en la seguridad personal o en el goce de los
bienes, o la lesión que el delito causa en las afecciones legítimas.
No constituyen un daño moral, sino material, las repercusiones
económicas que la molestia o la lesión puramente moral, tiene en la capacidad laborativa o en
el crédito del que la sufre.
Con arreglo al nuevo artículo 1078, § 2 (Ley 17.711), la acción por indemnización del daño
moral sólo compete al damnificado directo por el delito (la víctima según el art. 29 del C.P)
salvo que del hecho hubiere resultado su muerte, caso en el que únicamente tendrán acción los
herederos forzosos (descendientes, ascendientes, viuda o viudo e hijos extramatrimoniales).
4. Restitución
Tratándose del daño material, la primera manera de reparar a que está obligado el
responsable, es, siendo posible, la restitución de la cosa obtenida por el delito (CE, 29, inc. 2o).
Empero, con arreglo a la reforma del artículo 183 del Código Civil por la Ley 17.711, el
damnificado puede optar por la indemnización en dinero.
La restitución, que excede la idea de una mera devolución de la cosa obtenida por el delito,
consiste en la reposición de las cosas a su estado anterior (C. C , 1083 [Ley 17.711)
.
Si la restitución es imposible de hecho (v. gr. destrucción o pérdida) o legalmente (v. gr.,
derecho legítimamente adquirido por un tercero) el damnificado puede exigir en sustitución de
ella y como indemnización, el pago del precio de la cosa, más el de estimación si lo tuviere (C.
P, 29, inc. 2o). Si la falta de restitución fuese parcial, la indemnización consistirá en el pago de
la diferencia del valor actual y el primitivo de la cosa (C. C , 1094, 2 a disposición). En el caso
de restitución, como en el de su imposibilidad, la reparación integral comprende los daños
originados por la privación de la cosa.
IV Preferencia de la obligación de indemnizar
La obligación de indemnizar es preferente a todas las que contraiga el
responsable después de cometido el delito y al pago de la multa (C. E, 30, §
Io ). Para el titular del derecho a la indemnización, restitución y pago de las cos-
tas, el del art. 30 es un privilegio general sobre los bienes muebles e inmuebles
del condenado. La preferencia rige para las obligaciones civiles y comerciales,
pero no para las fiscales. En caso de concurso de acreedores, el privilegio no cede
frente a privilegios especiales establecidos por las leyes22
La obligación de restituir, mientras se resuelva como tal, no tiene necesidad de esta protección,
ya que ningún tercero puede invocar preferencia frente al derecho de la víctima
a que se restituyan las cosas al estado anterior al delito.
Si los bienes del responsable no fueran suficientes para cubrir todas las
responsabilidades pecuniarias emergentes del delito, ellas se satisfarán en el
orden siguiente:
REPARACIÓN DE PERJUICIOS
I) la indemnización de los daños y perjuicios;
2) el resarcimiento de los gastos del juicio
A esos efectos, el producto del trabajo del recluso sólo responde en un 10
por ciento a la obligación de reparar (Ley Penitenciaria Nacional, 121, inc. a).
V . Insolvencia
Con arreglo al artículo 33 del Código Penal, en caso de insolvencia total o
parcial del responsable, se observarán las reglas siguientes:
I) tratándose de condenados a reclusión o prisión, la reparación se
hará en la forma determinada en el artículo 11 del Código Penal (inc. Io);
2) tratándose de condenados a otras penas, el tribunal señalará la parte
de su entradas o emolumentos que deban depositar periódicamente hasta el
pago total.