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Introducción a la energía de biomasa

El documento aborda la energía de biomasa, definiendo su concepto, clasificación y tipos, así como el proceso de compostaje y sus condiciones óptimas. Se analizan las características físicas y químicas de los combustibles, los procesos de conversión de biomasa en energía y sus aplicaciones energéticas, además de las ventajas e inconvenientes de su uso. Se destaca la importancia de los cultivos energéticos y su impacto ambiental, así como la gestión de residuos orgánicos e inorgánicos.

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Introducción a la energía de biomasa

El documento aborda la energía de biomasa, definiendo su concepto, clasificación y tipos, así como el proceso de compostaje y sus condiciones óptimas. Se analizan las características físicas y químicas de los combustibles, los procesos de conversión de biomasa en energía y sus aplicaciones energéticas, además de las ventajas e inconvenientes de su uso. Se destaca la importancia de los cultivos energéticos y su impacto ambiental, así como la gestión de residuos orgánicos e inorgánicos.

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Energía de biomasa (I)

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Objetivos
En esta primera parte del módulo dedicado a la biomasa, veremos las siguientes compe-
tencias:

— Definir y analizar el concepto de biomasa.

— Analizar la clasificación de la biomasa.

— Definir los diferentes tipos de biomasa natural y residual caracterizando las singularida-
des de cada una de ellas y evaluando el origen de cada tipo.

— Definir el proceso de compostaje.

— Establecer las condiciones óptimas para la generación del compost.

— Describir los sistemas de compostaje.

— Evaluar las cualidades del compost como fertilizante.

— Presentar los procesos básicos que componen una planta de explotación industrial.

— Conocer los criterios que se utilizan para determinar la madurez del compost.

— Conocer y analizar las características físicas y químicas que definen un combustible.

— Describir los procesos de conversión de biomasa en energía.

— Describir y analizar las diferentes aplicaciones energéticas de la biomasa.

— Analizar las ventajas e inconvenientes del uso de la biomasa.


Índice
1. Introducción
2. Clasificación de la biomasa
2.1. Cultivos energéticos
2.2. Biomasa residual
3. Compostaje
3.1. Introducción
3.2. Fundamentos del proceso
3.3. Condiciones de proceso
3.4. Sistemas de compostaje
3.5. El compost como fertilizante
3.6. Descripción de una instalación
3.7. Criterios de madurez del compost
4. Características físicas y químicas que definen un combustible
4.1. Físicas y químicas
4.2. Poder calorífico: superior, inferior y real
5. Procesos de conversión de biomasa en energía
5.1. Pretratamientos
5.2. Procesos termoquímicos
5.3. Procesos bioquímicos
5.4. Procesos químicos
6. Aplicaciones energéticas de la biomasa
6.1. Generación de energía térmica
6.2. Generación de energía eléctrica
6.3. Cogeneración
6.4. Generación de energía mecánica
6.5. Viabilidad económica del uso de la biomasa
7. Ventajas e inconvenientes del uso de la biomasa
7.1. Ventajas ambientales
7.2. Ventajas socioeconómicas
7.3. Inconvenientes
Energía de
biomasa (I)

1. Introducción

1. Introducción Biomasa

Agregado orgánico de origen animal y/o vegetal. Era la


fuente energética renovable más importante para la hu-
manidad y en ella, se basaba la actividad manufacturera
hasta el inicio de la revolución industrial. Con el uso ma-
sivo de combustibles fósiles el aprovechamiento energé-
tico de la biomasa fue disminuyendo progresivamente y,
en la actualidad, presenta en el mundo un reparto muy
desigual como fuente de energía primaria.

Mientras que en los países desarrollados es la energía re-


novable más extendida y que más se está potenciando,
en multitud de países en vías de desarrollo ya desde hace
mucho es la principal fuente de energía primaria, lo que
ocasiona en muchos casos problemas medioambientales
como deforestación, desertización, reducción de la biodi-
versidad, etc.

No obstante, en los últimos años el panorama energético


mundial ha variado notablemente. El elevado coste de los
combustibles fósiles, por un lado, y por otro los avances
técnicos que han posibilitado la aparición de sistemas de
aprovechamiento energético de la biomasa cada vez más
eficientes, fiables y limpios. Es por ello por lo que esta fuente
de energía renovable está siendo cada vez más considera-
da por las industrias como una alternativa -total o parcial- a
los combustibles fósiles.

La energía de la biomasa proviene, en última instancia, del


sol. Mediante la fotosíntesis el reino vegetal absorbe y al-
macena una parte de la energía solar que llega a la tierra;
las células vegetales utilizan la radiación solar para for-
mar sustancias orgánicas a partir de sustancias simples y
el dióxido de carbono presente en el aire. El reino animal
incorpora, transforma y modifica esa energía. En este pro-
ceso de transformación de la materia orgánica se generan
subproductos que no tienen valor para nuestra cadena ali-
menticia, o que no sirven para la fabricación de productos
de mercado, pero que pueden aprovecharse como com-
bustible.

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Las perspectivas de la biomasa pueden separarse en dos grupos:

a. Por un lado, aplicaciones domésticas e industriales que pueden considerarse como tra-
dicionales, y que funcionan mediante la combustión directa de la biomasa. Los avances
tecnológicos irán por la incorporación de sistemas de alimentación de la biomasa y cal-
deras que mejoren los rendimientos.

b. En otro grupo se incluirían las aplicaciones más recientes como cultivos energéticos, ga-
sificación de la biomasa, biodiésel, etc., donde es previsible se produzca un incremento
del consumo de biomasa a nivel mundial.

Por último, la gestión de residuos se basa en el siguiente principio de jerarquía:

— Reducción.

— Reutilización.

— Reciclaje.

— Incineración - Valorización energética.

— Incineración - Eliminación.

Los residuos orgánicos deberán tener un tratamiento de compostaje o de digestión anaeró-


bica. Sin embargo, cuando sus características lo impidan (presencia de metales, sustancias
tóxicas, etc.), se recomienda realizar una valorización con aprovechamiento energético.

Los residuos inorgánicos deberán ser reutilizados o reciclados cuando la tecnología lo per-
mita, si no es conveniente una valorización energética antes de enviar los rechazos a ver-
tedero. La incineración o coincineración de residuos es el último eslabón de la gestión de
residuos antes de enviar los rechazos a vertedero.
Energía de
biomasa (I)

2. Clasificación de la biomasa
Biomasa
2. Clasificación de Material de origen biológico que excluye al material inclui-
la biomasa do en formaciones geológicas y que se transforma en fó-
sil. Las fuentes de biomasa incluyen cultivos energéticos,
desechos y subproductos agrícolas y forestales, estiércol o
biomasa microbiana.

Tipos de biomasa

Se puede distinguir entre biomasa vegetal, que es la ma-


teria orgánica producida a partir de la fotosíntesis, y la bio-
masa animal producida por los seres que se alimentan de
materia vegetal. Dentro de la biomasa vegetal merecen in-
terés especial los cultivos energéticos.

Biocombustibles

Son las fuentes de energía producida directa o indirecta-


mente a partir de la biomasa.

Los biocombustibles pueden incluir, por ejemplo, biocom-


bustibles líquidos, es decir aquellos derivados de la bio-
masa para usos de transporte; biocombustibles gaseosos,
como el gas metano, y biocombustibles sólidos como la
leña, carbón vegetal, etc.

Biocarburantes

Son los productos energéticos principalmente líquidos de


origen biológico, alternativos a los tradicionales (como ga-
solina y gasóleo). Se suelen usar en el sector del transpor-
te en los motores de explosión (o combustión interna). Los
biocarburantes se obtienen a través de ciertos procesos de
transformación química y/o microbiológica.

Agrocombustibles

Son los productos energéticos principalmente líquidos de


origen biológico, alternativos a los tradicionales (como ga-
solina y gasóleo). Se suelen usar en el sector del transpor-
te en los motores de explosión (o combustión interna). Los
biocarburantes se obtienen a través de ciertos procesos de
transformación química y/o microbiológica.

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La biomasa se puede clasificar también en tres grandes grupos, según su origen: natural,
residual y fósil, y son las siguientes:

— La biomasa natural es la que se genera en ecosistemas sin intervención humana.

— La biomasa residual es la que se obtiene como resultado de actividades agrícolas, pe-


cuarias y forestales, así como de las industrias agroalimentarias y transformación de la
madera. Otros materiales que también se incluyen en este apartado son los efluentes
ganaderos, aguas residuales y lodos de depuradora.

— Los combustibles convencionales —como el petróleo, el carbón y el gas natural— se


pueden considerar como biomasa fósil producida en épocas remotas, bajo determinadas
condiciones físicas y químicas.

2.1. Cultivos energéticos

Cultivos energéticos

Los cultivos energéticos son plantaciones de crecimiento rápido que se realizan con el
propósito específico de producir energía en alguna de sus tipologías: térmica, eléctrica
o mediante su transformación en biocarburantes. Estas plantaciones están adquiriendo
importancia por la disposición de superficie agrícola, antes cultivada para fines alimenta-
rios, debido a factores tales como el aumento de productividad por mejora de los proce-
sos agrícolas, nuevas semillas, etc. También afectan el cambio de hábitos alimentarios, el
abandono de la población rural y la ampliación del comercio de productos agrarios.

Un aspecto que considerar de los cultivos energéticos es su impacto ambiental. La agricul-


tura es una actividad que altera el equilibrio ecológico de la biosfera, ya que modifica los
ecosistemas naturales.

Y, por supuesto, estos cultivos también alteran el medio ambiente, aunque en menor medi-
da que los alimentarios o industriales, debido a que los cultivos energéticos se implantan
en zonas marginales de escasa productividad, donde protegen el suelo contra la erosión y
aumentan su contenido en materia orgánica.

Al ser cultivos poco exigentes —


en cuanto a labores y tratamientos
químicos— no precisan tantos fer-
tilizantes como los tradicionales.
Por no ser cultivos específicos, se
puede aumentar la variedad de
las especies, mejorando el eco-
sistema agrario.

A pesar de todo, antes de imple-


mentar los cultivos energéticos
en una zona es necesario realizar
estudios que evalúen el impacto
de su establecimiento y tomar las
medidas adecuadas para minimi-
zarlo.
Estos cultivos deben cumplir unas condiciones diferenciadas de las de los cultivos alimen-
tarios, entre las que se pueden señalar los siguientes:

— Deben ofrecer un balance energético positivo, es decir, alto rendimiento en biomasa co-
sechable, con un mínimo de gasto energético en su obtención.

— Debe ser aprovechable toda la biomasa recolectable, no sólo semillas, frutos o tubércu-
los.

— Estos cultivos se valoran por el contenido calórico del producto cosechado y, por tanto,
las especies a cultivar serán distintas a las de fines alimentarios. Así, algunas plantas con-
sideradas como malas hierbas, tóxicas o incluso nocivas, pueden llegar a ser interesantes
como biomasa energética.

— Los cultivos energéticos pueden tener una aplicación energética directa mediante com-
bustión o servir de materia prima para la obtención de biocarburantes (etanol o biodiésel).

Se pueden clasificar en:

• Tradicionales.

• Poco frecuentes.

• Acuáticos.

• Plantas productoras de combustibles líquidos.

2.1.1. Cultivos tradicionales

Cultivos tradicionales

Son aquellos que se vienen utilizando desde hace tiempo para alimentación y obtención
de materias primas de interés industrial.

Algunos de estos cultivos ya se utilizan con fines energéticos, y se distinguen los destina-
dos exclusivamente a ese fin de los que compiten con los destinados a la alimentación. Se
pueden plantear algunas diferencias en cuanto a las condiciones exigibles y a los objetivos
a alcanzar entre los cultivos agroenergéticos y los agroalimentarios como son:

— en los agroalimentarios se pretende obtener alimentos de calidad;

— mientras que en los agroenergéticos se trata, sobre todo, de conseguir la mayor cantidad
de biomasa transformable en energía.

Entre las especies más comunes de cultivos tradicionales valorizables energéticamente es-
tán: la caña de azúcar, trigo, cebada, maíz, sorgo dulce, remolacha, mandioca, patata, bonia-
to y batata, nabo, aguacate, girasol, arroz, etc.

Todas ellas precisan ciertas exigencias climáticas, terrenos fértiles y agua, lo que supone
una fuerte competencia con los cultivos alimentarios. Idealmente, los cultivos energéticos
se deberían localizar en terrenos marginales, pero, salvo las zonas desérticas, las zonas para
el aprovechamiento de la tierra están bastante definidas.

En este apartado se incluyen las plantaciones forestales, si bien su manipulación en plan-


taciones energéticas es distinta que en las explotaciones madereras. Las especies de cre-

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cimiento rápido con alta densidad de plantación son las idóneas, sometiéndolas a podas
intensivas y cosechando su producción en ciclos cortos, generalmente menores de cinco
años.

Las especies forestales más adecuadas para cultivos energéticos son: eucalipto, álamo,
sauce y acacia.

El primero de ellos es el más interesante por su resistencia a las plagas y facilidad de adapta-
ción a suelos y climas. Además, se conocen numerosas especies, pudiéndose elegir la que
mejor se acomode a los terrenos marginales.

2.1.2. Cultivos poco frecuentes

En los últimos tiempos se ha considerado la utilización de especies silvestres, no aptas


para fines alimentarios o industriales, con fines energéticos. Son especies de gran pro-
ducción de biomasa en condiciones desfavorables, suelos salinos, pobres y áridos. Su
cultivo pretende el aprovechamiento total de su biomasa, como azúcares fermentables y
residuos leñosos o celulósicos para combustibles sólidos.

a. Cardo

Un candidato a ocupar las tierras cerealistas de secano que van quedando retiradas de la
producción agrícola en aplicación de la Política Agraria Comunitaria (PAC) es el cardo, ya que
tiene unas excelentes condiciones de producción y adaptabilidad a la gran mayoría de los
secanos españoles.

El cardo es una especie próxima a la alcachofa, perteneciente a la familia de las compues-


tas lo mismo que el girasol. Es una especie herbácea vivaz (perenne), con un ciclo anual de
producción de biomasa aérea, muy bien adaptada a las condiciones de clima mediterráneo
de veranos secos y calurosos.

El cultivo puede llegar a producir de 15 a 20 toneladas de materia seca por hectárea y año. Es
decir, de tres a cinco veces lo que producen los cultivos de cereales de la meseta castellana,
como son el trigo, la cebada, la avena, el centeno,

b. Otras especies

Otras especies que se pueden utilizar son:


— La pataca, la cual no precisa sembrado anual, ya que sus tubérculos rebrotan de los ras-
trojos. Se valoriza su materia seca, los tallos, por métodos termoquímicos.
— Las chumberas cuyos tallos y frutos contienen una elevada proporción de azúcares fer-
mentables en alcohol.
— Los helechos, con elevado contenido en humedad, son una materia prima apta para di-
gestión anaerobia, útil para la obtención de biogás.

2.1.3. Cultivos acuáticos


Entre las especies de algas (kelp) explotadas se encuentran Macrocystis, Nerocystis y Alaria,
con células sin envoltura lignocelulósica; lo que favorece su tratamiento. La primera es inte-
resante por su gran productividad, ligada a una alta eficiencia fotosintética. Estas algas llegan
a superar los 40m de longitud, dando en las “granjas marinas” un rendimiento de 70 t/ha por
año de materia seca con un potencial energético de 11 MJ/kg. Además, estos cultivos no
precisan siembra anual, ya que rebrotan después de cada corte.

Otra planta acuática de singular importancia es el jacinto de agua, especie de agua dulce de
origen tropical, con un crecimiento óptimo entre 26 y 28 ºC y nulo a menos de 10 ºC.

En condiciones adecuadas su reproducción vegetativa es extraordinaria: aumenta en un 10 %


su peso diario, duplicándose cada 10 a 15 días. Su productividad media es superior a 30 t/ha
por año en peso seco, alcanzando 150 t/ha por año.

Una de las características de esta planta es su capacidad de depuración de aguas residuales


de todo tipo, ya que la materia orgánica y las sales inorgánicas son absorbidas por la planta
y retenidas en sus tejidos, liberando el agua de estos.

2.1.4. Cultivos para biocarburantes


Comercialmente existen dos grupos de biocarburantes:
— Bioetanol y su derivado el etiltercbutiléter (ETBE), como sustitutivos o aditivos de la ga-
solina. El bioetanol se obtiene por fermentación de materias agrícolas ricas en azúcares o
en almidón y el segundo se obtiene por reacción del etanol con isobuteno.
— Ésteres metílicos de aceites vegetales (fitoplancton, colza, soja, girasol...) como sustitu-
tivos del gasóleo. Se obtienen por reacción del aceite con metanol, en presencia de un
catalizador.
Un adecuado programa de mejora genética y de cultivo de las especies vegetales oportu-
nas elevaría el rendimiento en la producción de biocombustibles y biocarburantes.

La producción de biocarburantes presenta como inconveniente su elevado coste frente


a los combustibles fósiles. En la actualidad, las industrias fabricantes de biocarburantes
importan a buenos precios los cereales para mantener sus costes, que pueden llegar a ser
el doble, aunque el consumidor paga el mismo precio por el biocarburante que por el proce-
dente del petróleo, ya que la producción de biocombustibles se está potenciando mediante
ventajas como la exención de impuestos. Esta práctica se está viendo enfrentada tenaz-
mente por aquellos grupos que argumentan (con razón) que es irresponsable y criminal
convertir los cultivos originalmente destinados a alimento en humo por el transporte.

Entre otros cultivos para la obtención de etanol están el sorgo azucarero y la pataca:

— Producción: 22t biomasa aérea (m.s./ha: m.s./ha = masa seca porhec-


tárea)
Sorghum bi- — Tallos: 70-80 % (base de m.s.)
color (sorgo — Azúcares en el tallo: 24 % sacarosa, 9 % glucosa y 6 % fructosa. c Pro-
azucarero) ducción de azúcares: 7-12 t azúcar/ha
— Producción de etanol: 1 l/15 kg tallos
— Rendimiento 5 m3 etanol/ha.
— Producción: 70-80 t tubérculos/ha + 10 t tallos/ha.
Helianthus — Tubérculos: 17-18 % inulina, 20-22 % m.s.
tuberosus (pa- — Hidrólisis de la inulina: 70-80 % fructosa, 15-25 % glucosa.
taca) — Producción de etanol: 1 l/12kg de tubérculos
— Rendimiento 5-6m3 etanol/ha.

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El aspecto polémico —pero incontrovertible— alrededor de los biocarburantes radica en que
mayormente se obtienen a costa de sacrificar cultivos que normalmente se destinarían a la
alimentación. Se está procurando convertir esta desfavorable realidad en una oportunidad,
incentivándose la investigación del cultivo de fitoplancton. Estos microorganismos fotosin-
téticos tienen capacidad de reproducción exponencial, lo que les permitiría ser varias veces
más productivos por hectárea “cultivada” que el más energético de los cultivos convencio-
nales, y son ricos en lípidos, azúcares y/o proteínas, lo que refuerza aún más favorablemen-
te esa ventaja de su productividad.

Es posible “cultivarlos” en terrenos sin ningún otro tipo de aprovechamiento, y su crecimien-


to a escala industrial es una importantísima vía de remoción de CO2 de los gases de escape
producto de la combustión de combustibles fósiles, de manera que la conversión de su
cultivo en biocarburantes lejos de competir con la alimentación, la refuerza.

2.2. Biomasa residual


La biomasa residual está constituida por la agregación de subproductos de la actividad de
distintos sectores, como el industrial, el urbano y el agropecuario.

La energía que contiene puede ser valorizada de dos formas: por combustión directa de los
residuos, o la que se obtiene de las otras sustancias en las que puede ser transformada.

2.2.1. Residuos domésticos

Residuos domésticos

Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

"Residuos domésticos": residuos peligrosos o no peligrosos generados en los hogares


como consecuencia de las actividades domésticas. Se consideran también residuos do-
mésticos los similares en composición y cantidad a los anteriores generados en servicios
e industrias, que no se generen como consecuencia de la actividad propia del servicio o
industria.

Se incluyen también en esta categoría los residuos que se generan en los hogares de,
entre otros, aceites de cocina usados, aparatos eléctricos y electrónicos, textil, pilas, acu-
muladores, muebles, enseres y colchones, así como los residuos y escombros proceden-
tes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria. Tendrán la consideración
de residuos domésticos, los residuos procedentes de la limpieza de vías públicas, zonas
verdes, áreas recreativas y playas, los animales domésticos muertos y los vehículos aban-
donados.

Además, esta Ley incluye una nueva definición:

"Biorresiduo": residuo biodegradable vegetal de hogares, jardines, parques y del sector


servicios, así como residuos alimentarios y de cocina procedentes de hogares, oficinas,
restaurantes, mayoristas, comedores, servicios de restauración colectiva y establecimien-
tos de consumo al por menor, entre otros, y residuos comparables procedentes de plantas
de transformación de alimentos.

La composición de los residuos domésticos determina los procesos para su tratamiento.


Entre los factores que determinan su composición están las características de la población:
zonas rurales o urbanas, nivel de vida, clima y época del año.
En cuanto a los componentes de los residuos domésticos se pueden distinguir:

Inertes: metales, vidrio, restos de reparaciones domiciliarias, tierra, escorias, cenizas.

Fermentables: residuos orgánicos putrescibles.

Combustibles: papel, cartón, plásticos, madera, gomas, cueros, textiles, etc.

La nueva Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía
circular, define la Gestión de residuos como la recogida, el transporte, la valorización y la
eliminación de los residuos.

Con la entrada en vigor de esta nueva ley se define el tratamiento de residuos como las ope-
raciones de valorización o eliminación de estos, dando un lugar prioritario al tratamiento de
valoración del residuo, es decir, toda operación cuyo resultado principal sea que el residuo
sirva a una finalidad útil al sustituir a otros materiales, que de otro modo se habrían utilizado
para cumplir una función particular. Por tanto, los sistemas de tratamiento de los residuos
podrían clasificarse como:

— Recogida separada.

— Valorización: reciclado, compostado, valorización energética, etc.

— Eliminación: vertido, incineración, etc.

2.2.2. Lodos de depuradora


Se denominan "aguas residuales" a las que han sido utilizadas en las viviendas, en la indus-
tria, en la agricultura y en los servicios, pudiéndose incluir también las que proceden de
lluvia y discurren por las calles.

Sin embargo, en la depuración de las aguas urbanas se obtienen unos lodos con gran con-
centración de materia orgánica, que al someterlos a digestión anaeróbica generan meta-
no, aprovechable para producir calor y/o electricidad. La cantidad de lodo generada es del
orden del 1% del agua tratada. Los métodos de eliminación más extendidos son digestión
anaeróbica e incineración.

2.2.3. Residuos de industrias agroalimentarias


Las aguas procedentes de las industrias agroalimentarias presentan elevados índices de
materia orgánica biodegradable, por lo que son aptas para ser tratadas mediante procesos
biológicos.

Aunque no suelen contener compuestos tóxicos, pueden ocasionar graves problemas


medioambientales ya que, debido a su elevada demanda biológica de oxígeno (DBO), ago-
tan fácilmente este elemento del medio acuático. Además, es frecuente que presenten só-
lidos en suspensión, que enturbian las aguas y deterioran el desenvolvimiento de la fauna
piscícola.

Las actividades que generan este tipo de residuos fundamentalmente son las industrias pro-
cesadoras de pescado: la conservera y también la de la elaboración de harinas (partiendo de
cabezas, espinas y vísceras); cárnicas y mataderos (carne, sangre, vísceras, etc.); azucarera,
procesadora de vegetales (pulpa de remolacha, alpechín, melaza, etc.), conserveras vege-
tales, así como las industrias lácteas.

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2.2.4. Residuos de la industria de la ma-
dera
Estos residuos se originan en la industria de trans-
formación de la madera y la papelera. Según su
cantidad y localización sirven como materia prima
para otras actividades o como combustibles.

Los principales sectores generadores de dichos


residuos son:

— Aserraderos o industrias de primera transformación de la madera.


Sus principales residuos son serrines, recortes, astillas y cortezas.

— Fabricación de productos elaborados de la madera. Los residuos más comunes de


este sector son: serrines, recortes, polvo de lijado, etc. Son reutilizados como materias
primas o como combustible en las propias instalaciones.

— Fabricación de productos de corcho. La fabricación de tapones es el subsector que


más residuos genera. Dichos residuos se reutilizan para aglomerados, forros y aislantes.
El principal desecho es polvo de corcho, utilizado como combustible in situ.

— Fabricación de pasta de papel. Los principales desechos de la industria papelera son


cortezas, serrines y lejías negras o aguas del proceso de producción, que se valorizan en
la propia fábrica como combustible.

2.2.5. Residuos forestales


Los residuos generados en los bosques se clasifican en:

— Residuos de tratamientos selvícolas obtenidos en las operaciones de mantenimiento y


limpieza del bosque y del monte, así como de la explotación de la industria maderera en
los propios bosques. Estos residuos se componen de leñas, ramas, matorrales, cortezas,
serrines y virutas. Normalmente se utilizan directamente para combustión.

— Residuos de corta de pies maderables, generados en la limpieza forestal y constituyen


cerca de la tercera parte del árbol. Sólo tienen aplicación energética en la actualidad.
Los dos grupos de residuos se generan por necesidades forestales, no energéticas. Hasta
el momento, los relativamente bajos precios de la energía hacen que no se cubra los costes
que generaría la recogida con fines exclusivamente energéticos. Entre las ventajas de elimi-
nar estos residuos en los bosques pueden citarse:

— Prevenir la propagación de plagas e incendios. Los incendios se ven favorecidos en


aquellos bosques donde el matorral seco, las ramas, etc. Se acumulan en el suelo.

— Favorecer la regeneración natural o reforestación artificial. La regeneración de un


bosque es necesaria para mantener una mayor diversidad de tamaños y dar paso a los
pies más jóvenes para su desarrollo.

— Favorecer el crecimiento del arbolado. Las podas de los árboles les regenera y les hace
más vigorosos.

— Facilitar los movimientos en el monte. El mantenimiento de los caminos y cortafuegos


es fundamental para el tránsito de las guarderías forestales, agricultores, cazadores y
bomberos, en el caso de la ocurrencia de incendios.

— Favorecer el hábitat de la fauna silvestre. A mayor diversidad de hábitat mayor proba-


bilidad de desarrollo de fauna al haber mayor heterogeneidad espacial.

— Mejorar el aspecto estético del monte. La diversidad de edades de la vegetación hace


que las policromías y formas sean muy diversas a lo largo del año.

— Aumentar la capacidad de acogida recreativa. Los diferentes usos públicos de los


montes son más diversos y atrayentes según la variabilidad de la vegetación.

2.2.6. Residuos pecuarios


Los residuos pecuarios pueden ser sólidos o líquidos:

— Los sólidos se denominan "estiércoles" y están formados por mezclas de deyecciones y


camas de ganado. Las ganaderías bovinas y ovinas son las principales generadoras de
estiércol.

— Los líquidos incluyen deyecciones y aguas de lavado y se denominan "purines", sien-


do típicos en las explotaciones porcinas y, en menor medida, en las de vacuno. A estos
desechos se les realiza una separación sólido-líquido mediante tamices para eliminar
arenas, pajas, etc. Cuando el contenido en sólidos supera el 12 %, los residuos son de tipo
pastoso como en las explotaciones avícolas o bovinas.

Tradicionalmente estos residuos se aplicaban


en los suelos agrícolas. Sin embargo, tras la
aparición de los fertilizantes comerciales y la
separación entre la agricultura y la ganadería,
el estiércol ha dejado en gran medida de uti-
lizarse. En los últimos años, las explotaciones
ganaderas han sufrido una serie de transforma-
ciones tecnológicas.

Estas industrias pecuarias alimentan al ganado


con piensos compuestos, por lo que no nece-
sitan tierras de cultivo y no utilizan el estiércol.

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Así, las explotaciones intensivas deben recoger las deyecciones para depurarlas o valorizar-
las.

Los procesos biológicos para la valorización de los residuos ganaderos son la digestión
anaeróbica y el compostaje. Con la primera, los residuos líquidos se transforman en biogás,
mientras que los estiércoles se pueden emplear para compost.

2.2.7. Residuos agrícolas


Estos residuos se generan como restos de cosechas con un potencial energético conside-
rable. Los residuos agrícolas se dividen en:

— Podas de cultivos leñosos, de carácter estacional. Se obtienen, por ejemplo, de viñe-


dos, olivares y árboles frutales. Las partes verdes de estos desechos son aprovechables
para alimentación animal, o se dejan secar y se emplean como combustible doméstico.
Sin embargo, la mayoría de los residuos se dejan en el campo y se destruyen sin aprove-
chamiento, quemándolos en el propio terreno. Su tratamiento y valorización son similares
a los de los forestales.

— Residuos de cultivos herbáceos, también de carácter estacional. Incluyen las partes


no aprovechables, como las pajas de todo tipo de cereales, además de los residuos de
cultivos para la industria como algodón, tabaco, remolacha, etc. Su principal uso es la
transformación en combustible en aquellos países donde está regulada la quema de
rastrojos. Estos desechos se deben eliminar del campo para prevenir la propagación de
plagas y fuegos, pero hay restos que se queman in situ.
Energía de
biomasa (I)

3.1. Introducción

Compost
3. Compostaje
Según la Ley 7/2022 es el material orgánico higienizado y
estabilizado obtenido a partir del tratamiento controlado
biológico aerobio y termófilo de residuos biodegradables
recogidos separadamente.

Estos materiales se transforman en un producto rico en


materias orgánicas y nutrientes, sin elementos tóxicos, que
puede aprovecharse para abono o acondicionamiento del
suelo. En cuanto a los aspectos microbiológicos, la pobla-
ción microbiana depende de la materia inicial, siendo en su
mayor parte hongos y bacterias.

El compost se emplea sobre todo en la agricultura intensiva


de invernadero y en cultivos forzados, pero su uso es esca-
so en la agricultura extensiva de regadío y casi nulo en la
de secano. Su aplicación principal como substrato es en la
horticultura y el cultivo de hongos comestibles.

3.2. Fundamentos del proceso


Según Sahagún Gallego (2005), el tratamiento de compos-
taje “… sigue un proceso que se puede definir como bioxi-
dativo controlado de un substrato heterogéneo en estado
sólido que evoluciona a través de una fase termofílica y
conduce a la producción de anhídrido carbónico, agua, mi-
nerales, materia orgánica estabilizada y calor, según la si-
guiente reacción:

M. org. + MO + Nutrientes + O2 + H2O =


Compost + NMO + MO (muertos) + CO2 + H2O+ NO3- + SO4= + Calor

Esta reacción se desarrolla en dos etapas:

1. Mineralización de la materia orgánica descomponién-


dose en CO2 y NH3.

2. Oxidación del amoníaco a ácido nitroso y posterior nitri-


ficación a nitratos.

17
Según el autor, la materia orgánica de partida es una mezcla de moléculas orgánicas, algu-
nas muy simples y fáciles de biodegradar (carbohidratos, ácidos orgánicos, proteínas, etc.)
que no tienen problemas para alcanzar una completa mineralización durante la primera eta-
pa del proceso, produciendo agua y dióxido de carbono; y otras, más complejas (lignina,
celulosa, pectina, etc.) que solo se oxidan y mineralizan parcialmente, formando sustancias
húmicas.

Usando el oxígeno en sus procesos metabólicos los microorganismos obtienen de la mate-


ria orgánica los elementos esenciales que precisan tanto para su nutrición como para
su desarrollo y reproducción. Estos nuevos microorganismos que se producen se convier-
ten en parte de la biomasa activa implicada en la conversión de materia orgánica y, cuando
mueren, se transforman en parte del compost.

Entre los elementos esenciales que precisan se pueden distinguir dos grupos: sustancias
necesarias en pequeña cantidad o micronutrientes, y sustancias que deben estar en mayor
proporción o macronutrientes.

Entre los macronutrientes fundamentales se encuentran el carbono, el nitrógeno y el fósforo.

— Carbono. Es el elemento que debe estar presente en mayor cantidad. Del total de car-
bono contenido en la materia orgánica más o menos dos tercios se oxidan para producir
energía y anhídrido carbónico, mientras que el tercio restante se combina en las células
con el nitrógeno para la síntesis celular y la formación del protoplasma.

— Nitrógeno. Debido a la naturaleza proteica del protoplasma es un elemento esencial en


la reproducción celular. La cantidad necesaria de nitrógeno está muy relacionada con la
cantidad de carbono.

— Fósforo. Desempeña un papel trascendental en la formación de compuestos celulares


ricos en energía, siendo un elemento necesario para el metabolismo microbiano.

La obtención de compost de buena calidad depende fundamentalmente de:

— La composición de materia orgánica de partida.

— Las condiciones del proceso.

— El proceso de depuración de la materia orgánica fermentada.


3.2.1. Ventajas e inconvenientes
El compostaje presenta las siguientes ventajas:

a. Es un proceso de reciclaje mediante el cual se utilizan residuos orgánicos para obtener un


compuesto húmico natural y estable para acondicionamiento y regeneración de suelos.

b. El producto final posee unas propiedades enmendantes que permiten su utilización en la


agricultura. Por tanto, es un producto comercializable.

c. La utilización del compost obtenido mejora notoriamente las propiedades químicas y


bioquímicas de los suelos donde se aplica, produce una mayor retención de agua en los
suelos y supone una economía en abonos químicos.

d. El proceso lo llevan a cabo los microorganismos (bacterias y hongos) y la intervención


humana se limita a proporcionar las condiciones idóneas para que se efectúe con la
máxima rapidez y eficacia.

e. Si el compostaje se realiza de forma adecuada no produce molestias en forma de olores,


insectos o roedores.

f. En instalaciones cubiertas el desarrollo del compostaje no se ve afectado por el clima,


por lo que mejora el control de las condiciones del proceso y por tanto la calidad del
producto final.

g. Reduce el potencial de los residuos para originar daños a la salud y al medioambiente


(patógenos, contaminación de atmósfera, suelo y agua).

Como desventajas más importantes se pueden citar las siguientes:

a. Los costes de inversión inicial y de explotación son elevados en el caso de sistemas de


compostaje dinámicos.

b. El producto final, compost, debe de tener demanda suficiente en la zona donde se sitúe
la planta de compostaje para evitar los elevados costes de transporte (la densidad del
compost es baja).

3.3. Condiciones de proceso


Son muchos y muy complejos los factores que intervienen en cualquier proceso biológico
de transformación, siendo los más importantes:

a. Temperatura.

b. Humedad.

c. pH.

d. Oxígeno.

e. Balance de nutrientes.

f. Población microbiana.

Todas estas variables están a su vez influenciadas por las condiciones ambientales, tipo de
residuos a tratar y tipo de técnica de compostaje.

19
3.3.1. Temperatura
La temperatura es el parámetro que mejor indica el desarrollo del proceso. El compostaje es
un proceso exotérmico, de forma que en la medida que los microorganismos descomponen
la materia orgánica, generan calor por el proceso de oxidación de esta.

La temperatura varía a lo largo del proceso de compostaje según sea la actividad metabóli-
ca de los microorganismos. Así, se puede dividir en cinco fases: latencia, mesófila, termófi-
la, enfriamiento y maduración.

Inicialmente los residuos se encuentran


a temperatura ambiente (fase de laten-
cia), pero una vez superado el período
de adaptación de los microorganismos
al medio, comienzan a crecer y la tem-
peratura sube considerablemente al-
canzándose a los pocos días los 40 ºC
(fase mesófila o de crecimiento). La tem-
peratura sigue subiendo hasta alcanzar
valores comprendidos entre 60-70 ºC:
fase termófila (con una duración de en-
tre 10 y 15 días) durante la cual la mayor
parte de los microorganismos iniciales
mueren y son reemplazados por otros
resistentes a esa temperatura. A partir de los 60 ºC, los hongos termófilos cesan su actividad
y la reacción se lleva a cabo por las bacterias formadoras de esporas y actinomicetos. Duran-
te esta fase se produce una disminución del carbono presente en el material, provocando el
descenso de la relación C/N.

En el momento en que la generación de calor se iguala a la velocidad de pérdida de calor


en la superficie de las pilas se produce el final de la fase termófila. Por último, en la fase de
maduración la temperatura y la población microbiana descienden lentamente. Durante esta
fase se produce fundamentalmente la humificación, mediante la cual algunos compuestos
orgánicos se transforman en coloides húmicos.

La temperatura se debe controlar, ya que por una parte las temperaturas bajas suponen una
lenta transformación de los residuos, prolongándose los tiempos de retención y, sin embar-
go, las temperaturas elevadas determinan la destrucción de la mayor parte de los microor-
ganismos (pasteurización), fenómeno que sólo debe permitirse al final del compostaje, para
asegurar la eliminación de patógenos.

El control de la temperatura se realizará variando el caudal de aire suministrado en el caso


de sistemas de compostaje con pilas estáticas aireadas y en biorreactores, mientras que en
los sistemas en hileras dicho control solo se podrá realizar de forma indirecta modificando la
frecuencia de volteo.

En general, las temperaturas conseguidas en el proceso, junto con la competencia por los
nutrientes y la producción de fermentos (antibióticos) que impiden su desarrollo, llegan a
eliminar los microorganismos patógenos, parásitos y semillas llegados con los residuos.

3.3.2. Humedad
Los microorganismos necesitan agua como medio de transporte de los nutrientes y los ele-
mentos energéticos. Si la humedad es muy baja se obtiene un producto final biológicamente
inestable y si es muy alta satura los poros y no permite la distribución del aire. El valor óptimo
es de un 50-60 %.

La humedad de la mezcla a compostar puede ajustarse mediante la mezcla de distintos


tipos de residuos, triturándolos o desfibrándolos en caso necesario, o a través de la adición
de agua. El agua puede agregarse a la pila de compostaje de varias formas, bien regando
la misma cuando es volteada, o cambiando la forma superior para incorporar agua de lluvia
o infiltrarla con un tubo cerrado en la punta y perforado en los costados en el centro de la
pila. Es necesario determinar la humedad media, para calcular la cantidad de agua necesaria
para mantener las condiciones óptimas.

3.3.3. PH
El valor del pH del residuo es un parámetro que, junto a la temperatura, puede ser utilizado
para evaluar el desarrollo del proceso de compostaje. El pH influye en el proceso debido a
su acción sobre los microorganismos. En general, los hongos toleran un margen de pH entre
5 y 8, mientras que las bacterias tienen menor capacidad de tolerancia (pH = 6 a 7,5). En la
primera etapa el pH desciende por la formación de ácidos orgánicos y después asciende,
debido a la presencia de amoníaco, alcanzando un máximo de 8,5 en la segunda fase. Final-
mente, el pH vuelve a entre 7 y 8 por el efecto tampón del medio.

3.3.4. Oxígeno
Es un factor importante en el proceso de compostaje y, por tanto, un parámetro a controlar.
El proceso de compostaje es un proceso aerobio, por lo que se necesita la presencia de
oxígeno para el desarrollo adecuado de los microorganismos. La aireación tiene un doble
objetivo, aportar por una parte el oxígeno suficiente a los microorganismos y permitir al máxi-
mo la evacuación del dióxido de carbono producido. La aireación debe mantenerse en unos
niveles adecuados teniendo en cuenta además que las necesidades de oxígeno varían a lo
largo del proceso, siendo bajas en la fase mesófila, alcanzando el máximo en la fase termó-
fila y disminuyendo de nuevo al final del proceso.

La cantidad de aire a suministrar depende de varios factores, como el tipo de material, po-
rosidad o humedad. Generalmente se utiliza un exceso de aire para asegurar una oxidación
rápida y evitar al máximo problemas de malos olores. Puesto que la cantidad de aire aporta-
da es importante, se puede utilizar como un regulador de la temperatura. Existen varios mé-
todos de aireación. Uno de ellos es el volteo de la pila, que constituye la forma más rápida y
económica de garantizar la presencia de oxígeno en el proceso de compostaje, además de
homogeneizar la mezcla e intentar que todas las zonas de la pila tengan una temperatura
uniforme. Otra forma de oxigenar la pila de compost son los métodos de aireación directa,
ya sea por succión o por presión. La aireación no debe ser excesiva, puesto que se pueden
producir variaciones en la temperatura y en el contenido en humedad. Así, por ejemplo, un
exceso de ventilación podría provocar evaporación que inhibiría la actividad microbiológica
hasta parar el proceso de compostaje, con lo que podría dar la impresión de que el proceso
había concluido. Por otra parte, el exceso de ventilación incrementaría considerablemente
los gastos de producción.

3.3.5. Balance de nutrientes


Los microorganismos precisan carbono, nitrógeno y, en menor medida fósforo y azufre. En la
masa a compostar es importante la relación entre el carbono y el nitrógeno presente. El valor
óptimo inicial está entre 25 y 35; si es superior a 35 la fermentación se alarga y si es inferior a
25 hay importantes pérdidas de nitrógeno.

21
Todos los organismos necesitan nutrientes para crecer y reproducirse. Los nutrientes más
importantes a la hora de llevar a cabo un proceso de compostaje son el carbono y el nitró-
geno. El carbono es utilizado por los microorganismos como fuente de energía y el nitrógeno
para la síntesis de proteínas.

Dos terceras partes del carbono son quemadas y transformadas en CO2 y la restante entra
a formar parte del protoplasma celular de los nuevos microorganismos, si bien para la pro-
ducción de proteínas se necesita la absorción de otros elementos entre los cuales el más
importante es el nitrógeno y en menores cantidades el fósforo y el azufre.

Las formas de carbono más fácilmente atacables por los microorganismos son los azúcares
y las materias grasas. El nitrógeno en la materia a compostar se encuentra casi su totalidad
en forma orgánica, por lo que debe ser extraído o modificado por los microorganismos para
poder ser utilizado por éstos.

La relación C/N de la masa a compostar es posiblemente el factor más importante a contro-


lar para obtener una fermentación correcta y, por tanto, un producto final de características
adecuadas. Recalcamos que la relación óptima C/N inicial está comprendida entre 25 y 35,
aunque los valores óptimos pueden ser diferentes en función de la materia a compostar.

— Si la relación C/N es elevada disminuye la actividad biológica, por lo que el proceso de


fermentación se alarga considerablemente hasta que el exceso de carbono es oxidado
y la relación C/N desciende a valores adecuados para el metabolismo. Sin embargo, si
la materia orgánica a compostar es poco biodegradable (por ejemplo, por estar formada
fundamentalmente por celulosa o lignina), la lentitud del proceso será causa de ella y no
de la falta de nitrógeno.

— Una relación C/N muy baja no afecta al proceso de compostaje, pues el exceso de ni-
trógeno se pierde en forma de amoniaco. No obstante, puesto que disminuye la cantidad
de nutrientes, la calidad del producto final se verá reducida.

Para obtener una relación C/N inicial adecuada es habitual mezclar residuos de elevado
contenido en carbono con otros ricos en nitrógeno. En caso de tener un material de elevada
relación C/N, esta se puede hacer descender, ya sea quitando celulosa, es decir, reducien-
do el carbono, o bien aumentando el contenido de nitrógeno. Los materiales pobres en car-
bono y ricos en nitrógeno son los vegetales jóvenes, las deyecciones animales y los residuos
de matadero. También se puede añadir nitrato amónico (aunque este compuesto es difícil de
obtener, ya que se utiliza en la elaboración de explosivos y conseguirlo requiere de muchos
permisos, cumplir protocolos de seguridad, etc.). En caso de tener una baja relación C/N, se
puede agregar materiales carbonados como aserrín, papel, paja, hojas, ramas, etc.

A medida que transcurre el compostaje, la relación C/N se hace cada vez menor hasta llegar
a un valor inferior a 20 en el producto final, necesario para un crecimiento equilibrado de los
cultivos en los que vaya a ser utilizado.

3.3.6. Población microbiana


El compostaje es un proceso dinámico debido a las actividades combinadas de una amplia
gama de poblaciones de bacterias, hongos y actinomicetes, de forma que una población
comienza a aparecer mientras otras están en su máximo crecimiento o ya están desapare-
ciendo, complementándose las actividades de los diferentes grupos. Por ello, es importante
mantener las condiciones del proceso mencionadas anteriormente para que los microorga-
nismos se desarrollen sin ningún problema.
La naturaleza y número de microorganismos presentes en cada etapa dependen del mate-
rial inicial. Al comienzo del compostaje el material se encuentra a temperatura ambiente y
la flora mesófila (principalmente bacterias mesófilas) presente en los materiales orgánicos
empieza a desarrollarse utilizando los hidratos de carbono y proteínas más fácilmente asi-
milables.

La hidrólisis y asimilación de polímeros por los microorganismos es un proceso relativamen-


te lento, por tanto, la generación de calor disminuye hasta alcanzar la temperatura ambien-
te, alrededor de los 40 ºC, y los organismos mesófilos (actinomicetos, hongos y bacterias
mesófilas) reemprenden su actividad. La intensa actividad metabólica de estos organismos,
fundamentalmente hongos y bacterias, provocan la elevación de la temperatura en el inte-
rior de la masa en compostaje. Al aumentar la temperatura empiezan a proliferar bacterias y
sobre todo hongos termófilos que se desarrollan desde los 40 hasta los 60 ºC.

Estas especies empiezan a degradar la celulosa y la lignina, con lo cual la temperatura sube
hasta los 70 ºC, apareciendo poblaciones de actinomicetos y bacterias formadoras de espo-
ras. Durante varios días se mantiene a esta temperatura, en una fase de actividad biológica
lenta, en la que se produce la pasteurización del medio.

Aunque la celulosa y la lignina a estas temperaturas se degradan lentamente, las ceras, pro-
teínas y hemicelulosas se degradan rápidamente.

Cuando la materia orgánica se ha consumido, la temperatura empieza a disminuir (el calor


que se genera es menor que el que se pierde) y las bacterias, fundamentalmente los hongos
mesófilos, vuelven a aparecer en el interior del compost, detectándose también la actividad
de protozoos, miriápodos, etc., utilizando como fuente de energía la celulosa y la lignina re-
siduales. Como consecuencia de las elevadas temperaturas alcanzadas durante el compos-
taje se destruyen las bacterias patógenas y parásitos presentes en los residuos de partida.

Las bacterias se encuentran distribuidas por toda la pila, mientras que los hongos y actino-
micetos están situados a 5-15 cm de la superficie, dándole un aspecto grisáceo característi-
co a la materia que se está compostando.

Un aspecto que ha sido ampliamente discutido es el posible interés de inocular las pilas de
compostaje con microorganismos para facilitar o mejorar la evolución de un compost.

Los estudios realizados en este sentido parecen indicar que la inoculación no produce gran-
des mejoras, y raramente son un factor limitante, cuando las condiciones ambientales son
las adecuadas, dado que los microorganismos que se encuentran de forma natural en el
material a compostar están más adaptados que aquellos preparados en el laboratorio.

23
3.3.7. Resumen condiciones de proceso
Los valores óptimos para los parámetros de control en el compostaje son los siguientes:
— Relación C/N inicial: 30-35:1.
— Relación C/P inicial: 75-150:1.
— Tamaño de partícula: 12,5 mm (agitación y aireación forzada), 50 mm (aireación natural).
— Aireación: mantener niveles de O2 entre 10-18 %.
— Humedad: 50-60 %.
— Temperatura: 55 ºC.
— Agitación: intervalos de corta duración seguida de períodos sin agitación. c pH: normal-
mente no deseable.
— Tamaño: alto < 1,5 m; ancho < 2,5 m (aireación natural).
— Según el precalentamiento (aireación forzada).

3.4. Sistemas de compostaje

Los sistemas de compostaje se pueden dividir en dos grupos: tradicional o industrial. Habi-
tualmente el compostaje tradicional se realiza al aire libre, agrupando el material en hileras
o pilas, y el régimen del proceso es discontinuo o semicontinuo. Los sistemas industriales
se realizan bajo techo bien en el interior de naves cerradas o en reactores. Operan en ré-
gimen discontinuo o continuo y se encuentran totalmente automatizados, por lo que el
control de las variables del proceso es mejor y, por tanto, el producto que se obtiene es
de mayor calidad.

3.4.1. Sistemas de compostaje tradicionales


Los sistemas abiertos son los sistemas tradicionales de compostaje. Los substratos que
compostar se disponen en montones o pilas que pueden estar al aire libre o en naves. La
aireación de la masa fermentable puede hacerse por volteo mecánico de la pila o mediante
ventilación forzada. Esta última tiene la ventaja de permitir el control del nivel de oxígeno, así
como de la humedad y de la temperatura. Además, supone menores costes y necesidades
menores de espacio, evitándose los inconvenientes del volteo de las pilas. Los sistemas más
utilizados son los siguientes que detallamos.

a. Compostaje en pilas estáticas con aireación natural

Es el sistema más antiguo que se conoce y se realiza en pilas, de altura reducida, que se
mantienen estáticas durante el compostaje. La ventilación es natural a través de los espacios
de la masa a compostar. Las dimensiones de los montones pueden estar en función de los
equipos utilizados para compostar, pero para este sistema no interesa que sean más altos
de 1,5 m, con una anchura en su base de unos 2,5 a 3 m, de la longitud deseada y de frente
triangular, debiendo presentar mayor pendiente en los lugares o épocas más lluviosas.

b. Compostaje en pilas estáticas con ventilación forzada

La pila de fermentación es estática y en su formación se ha dispuesto un sistema mecánico


de ventilación por tuberías perforadas o por un canal empotrado en la solera. Las tuberías se
conectan con un ventilador que asegura la entrada de oxígeno y la salida de CO2. Esta venti-
lación puede hacerse por succión o inyección de aire o bien mediante sistemas alternantes
de succión e inyección.

Con el sistema de succión, por ejemplo, el método Beltsville, empleado en el compostaje


de lodos de depuradora con astillas de madera, un flujo de aire alrededor de 0,2 m3/min a la
entrada del succionador es suficiente para alcanzar una concentración de oxígeno del 15 %.
Con el fin de reducir los problemas de olores, el aire se pasa a través de una pila de compost
maduro que actúa como filtro.

En el método Rutgers la aireación se consigue por succión con control de la temperatura, de


esta forma al mismo tiempo que se aporta el oxígeno necesario se controla la temperatura.

Este sistema tiene dos ventajas sobre el anterior: produce, por la evaporación que ocasiona,
una baja humedad del producto final, garantizando una buena estabilidad; por otra parte, el
control automático de temperatura evita periodos prolongados de temperatura elevada. Si
bien una temperatura elevada inhibe la población microbiana, tiene, sin embargo, un efecto
positivo sobre la reducción de patógenos. Por este motivo hay sistemas que incluyen una
fase inicial de succión de aire, que permite elevar la temperatura en pocos días, después la
corriente de aire se invierte y se introduce en la masa, junto con un control de temperatura
y se continúa el proceso.

c. Compostaje en pilas por volteo

Aunque es un sistema muy utilizado porque es muy simple, tiene una serie de limitaciones.
En primer lugar, la pila es oxigenada tan sólo periódicamente.

Requiere, en general, más espacio y el control higiénico es más difícil. El tamaño de la pila
fermentable es mayor que en caso anterior, permitiendo alturas en torno a 2,5 m. La frecuen-
cia del volteo depende del tipo de material, de la humedad y de la rapidez con que interesa
que sea realizado el proceso.

En la actualidad, las nuevas tendencias se orientan hacia los sistemas de compostaje por
volteo forzado por medio de volteadoras con control automático. El tiempo de fermentación
o de estancia en el parque de volteo suele ser de dos a cuatro semanas; transcurrido este
tiempo, el compost deberá pasar al parque de maduración antes de proceder a su refino y
depuración.

25
3.4.2. Sistemas de compostaje industrial
Los sistemas industrializados son cerrados. Dependen de entidades públicas o privadas, y
generalmente se utilizan para compostar residuos en las proximidades de ciudades de ta-
maño medio o grande.

En estos sistemas, la fase inicial de fermentación se realiza en reactores que pueden ser de
dos tipos: horizontales o verticales, mientras que la fase final de maduración se hace al aire
libre o en naves abiertas. Son sistemas desarrollados para reducir considerablemente las
superficies de compostaje y lograr un mejor control de los parámetros de fermentación y
controlar los olores de forma más adecuada.

Aunque estos sistemas implican costos de instalación superiores a los anteriores, presen-
tan las ventajas de ser más rápidos, requerir menos espacio, controlar mejor la calidad del
compost, y minimizar los miasmas. Entre estos podemos destacar los que se mencionan a
continuación:

a. Fermentadores verticales

Los reactores verticales pueden operar de forma continua o discontinua. En el primer caso
la materia a compostar se encuentra en forma de masa única, mientras que en el segundo
caso la masa del compostaje se sitúa en distintos niveles.

En los sistemas cerrados continuos se utilizan reactores de 4 a 10m de altura, con un volu-
men total de 1.000 a 3.000m3. El biorreactor consta de un cilindro cerrado, aislado térmica-
mente, que en su parte inferior posee un sistema de aireación y extracción de materia. La
materia se introduce por la parte superior mediante un tornillo alimentador. A medida que
se va extrayendo la materia compostada por debajo, la materia fresca va descendiendo (re-
cuerda un poco al proceso de un alto horno). El control de la aireación se realiza por la tem-
peratura y las características de los gases de salida (éstos son aspirados por la parte superior
del reactor). El tiempo de residencia es de 2 semanas.

Los reactores verticales discontinuos constan de un depósito cilíndrico de grandes dimen-


siones dividido en varios niveles (cada nivel tiene de 2 a 3 m de altura). La materia que com-
postar se coloca en lo más alto y mediante dispositivos mecánicos se voltea la masa a la vez
que va descendiendo al piso inferior.

La humedad requerida para llevar a cabo el proceso se consigue o bien por evaporación del
agua del material situado en los niveles inferiores, la cual se encuentra a una mayor tempe-
ratura o bien se dispone de sistemas de suministro de agua.

Cuando la fracción orgánica ha descendido al último piso se da por concluida la fermen-


tación y el compost sale al parque de maduración. El tiempo en el fermentador es de una
semana. El inconveniente de este tipo de reactores es el elevado coste de instalación y de
mantenimiento de la planta.

Otra variante de reactor vertical es el reactor circular. Los


que existen actualmente tienen un diámetro de 6 a 36 m
y una altura de 2 a 3 m. la materia a compostar se intro-
duce por la parte superior del reactor, y la masa se voltea
mediante un brazo giratorio, la salida del material se
realiza por el centro de la base. La aireación se
realiza por la parte inferior. El tiempo de re-
tención es de 10 días, transcurridos los
cuales pasa al parque de maduración.
b. Reactores horizontales

Estos reactores consisten en un cilindro horizontal que suele tener de 2 a


3m de diámetro y giran a una velocidad de 2rpm sobre su eje longitudi-
nal, manteniendo un tratamiento mecánico continuo. El tiempo de per-
manencia de los residuos dentro del fermentador es de 24 a 36 horas,
durante el cual la materia orgánica es físicamente separada del resto de
Bioestabilizador componentes, al mismo tiempo que ocurre el proceso de degradación
microbiana.
En estos reactores no se produce un auténtico compostaje, sino una
fase de preparación del substrato de tipo fisicoquímico. La materia re-
sultante es finalmente compostada en pilas o en el reactor.
En ellos la materia generalmente preseleccionada (separación de iner-
tes) se somete al proceso de compostaje durante 15 a 30 días en condi-
ciones estáticas (reactor túnel) o de volteo periódico (reactor rectangular
dinámico). Dentro de este grupo, los reactores de túnel que están en
servicio tienen forma de caja rectangular de 4m de altura, 5,5m de an-
cho y longitud variable según el volumen a tratar. La agitación se logra
Reactores mediante sistemas hidráulicos y la aireación se realiza por sistemas si-
horizontales tuados en la parte inferior. El tiempo de reacción es de 14 días y el pro-
propiamente ducto requiere generalmente un tratamiento posterior.
dichos
El reactor rectangular tiene forma de caja rectangular de 3m de alto y
6m de ancho, y longitud variable según las necesidades. El material es
descargado por la parte superior, y con un dispositivo que penetra en el
reactor, parecido a una fresa de un reactor, se mezcla y se descarga en
otra zona del reactor mediante una cinta transportadora y una grúa mó-
vil. Con el mismo sistema se extrae la materia una vez compostada. La
aireación se realiza por la parte inferior. El tiempo de retención es de 14 a
21 días y normalmente no necesita un tratamiento posterior.

3.5. El compost como fertilizante


El compost se obtiene industrialmente por la transformación biológica de la materia orgá-
nica que contienen los residuos. De esta transformación resulta una enmienda orgánica de
características importantes que lo sitúan en un lugar destacado en la fertilización de todo
tipo de terrenos agrícolas.

Las (3) ventajas del compost frente a los fertilizantes inorgánicos son las siguientes:

a. Mejora notablemente las características físicas del suelo: la materia orgánica favorece
la estabilidad de la estructura de los agregados del suelo agrícola, reduce la densidad
aparente, aumenta la porosidad y permeabilidad, y aumenta la capacidad de retención
de agua en el suelo. Se obtienen suelos más esponjosos y con mayor retención de agua,
por lo que disminuye la posibilidad de que se produzca escorrentía superficial y erosión
del terreno.

b. Mejora las propiedades químicas: aumenta el contenido en macronutrientes (N, P, K)


y oligoelementos (Ca, Mg, Cu, Fe, etc.), y mejora la capacidad de intercambio catiónico.
Los ácidos resultantes de los procesos de degradación de la materia orgánica disuelven
parte de los productos minerales del suelo y los hacen aprovechables para la nutrición
de las plantas. El nitrógeno contenido en el compost se encuentra en forma asimilable

27
por las raíces, con la ventaja de ser retenido en la capa cultivable del suelo, evitando ser
arrastrado por las aguas de lluvia o de riego a capas más profundas fuera del alcance del
sistema radicular. El contenido en fósforo y potasio del compost no suele ser elevado,
pero la modificación de las características fisicoquímicas del terreno hace que se incre-
mente el grado de disponibilidad de estos elementos para la planta. Los oligoelementos
que incorpora al terreno son muy necesarios para la actividad y desarrollo vegetativo de
las plantas.

c. Mejora la actividad biológica del suelo: actúa como soporte y alimento de los microor-
ganismos, ya que viven a expensas del humus y contribuyen a su mineralización. La mo-
dificación que produce en la población microbiana del suelo favorece la asimilación del
nitrógeno. La acción microbiana favorece la desaparición del efecto residual de la aplica-
ción de pesticidas químicos, a la vez que disminuye la necesidad de utilizarlos al producir
plantas menos susceptibles a plagas de insectos y enfermedades.

3.6. Descripción de una instalación


El proceso básico se efectúa en una línea con la alimentación de residuos y termina con la
producción de compost, y dos líneas más: una para la gestión de gases y olores y otra para
gestión de agua y lixiviados. Estas dos líneas permiten: por una parte, un mejor desarrollo
del proceso básico; y, por otra, preservar el entorno de los impactos ambientales que se
pudieran producir.

3.6.1. Proceso básico


a. Recepción, pesaje y control

Todos los vehículos que transportan los residuos, antes de acceder a las instalaciones, de-
ben ser sometidos a un protocolo de admisión. Durante este se realizan controles para iden-
tificar los residuos y determinar su origen, procedencia, composición, así como su cantidad,
antes de proceder a su admisión o rechazo definitivo.

b. Almacenamiento temporal de residuos

En el caso de restos vegetales, por ejemplo, podas, éstos se deben almacenar para el fun-
cionamiento anual de la planta. Por consiguiente, para que ocupen menor espacio es con-
veniente triturarlos.

Para los lodos sería conveniente que los camiones llegarán de acuerdo con las necesida-
des, para evitar todo el problema de malos olores.

Si se realiza con la parte orgánica de la basura, según se vaya generando en planta.

Hoy en día, cada vez es más normal la mezcla de residuos para aprovechar las característi-
cas individuales de cada uno, por ejemplo: lodos más purines, lodos más residuos vegeta-
les, lodos más fracción orgánica de los residuos urbanos…

c. Pretratamiento

Se incluyen en esta etapa las acciones necesarias para conseguir obtener una materia ho-
mogénea que permita una buena fermentación. La finalidad es la obtención de un compost
con una granulometría tal que el 90 % del producto fertilizante deberá pasar por una malla
de 10 mm (RD 506/2013, de 28 de junio).
d. Fermentación

Suele ser en túnel con el suelo perforado, con una densidad de ranuras que permite una
dispersión regular del aire por toda su superficie. Por debajo del suelo se sitúan las tuberías
de conexión con el sistema de ventilación, así como los conductos para la recogida de los
lixiviados generados durante el proceso de fermentación.

En el techo hay unos orificios que permiten introducir sondas para la medición de paráme-
tros en el interior de la masa en fermentación (temperatura, oxígeno, dióxido de carbono y
amoniaco). También en el techo hay una red de difusores que permiten el riego de la materia.

El aire necesario para mantener unas buenas condiciones aeróbicas se aspira de la nave de
pretratamiento por medio de un ventilador de flujo radial, y se introduce a los túneles a tra-
vés de las perforaciones existentes en las losas de hormigón que constituyen el suelo. Este
pasa a través de la masa a fermentar y sale por una tobera situada en la pared del fondo de
cada túnel, en dirección hacia el área de lavado, humectación y filtrado.

En el interior de cada túnel se dispone de los instrumentos necesarios para monitorizar, du-
rante los 14 días que dura la fase de fermentación, las condiciones de proceso, compararlas
con las definidas como óptimas, y así poder intervenir, en caso de que alguna no se ajuste a
los valores establecidos. Los factores que más directamente intervienen son los siguientes:
— Relación carbono/nitrógeno del conjunto (C/N).
— Granulometría/superficie de contacto.
— Grado de aireación.
— Grado de humedad.
— Temperatura.

e. Maduración

En esta etapa del proceso se pretende, por una parte, completar los procesos que no hayan
finalizado en los túneles, y por otra, estabilizar la materia orgánica. Las operaciones básicas
necesarias que la integran son:

Maduración dinámica

El producto obtenido en la fermentación precisa ser sometido a una etapa de maduración


para alcanzar el grado de estabilización necesario. Se trata de otro proceso aeróbico en el
que el contenido de O2 en el interior de la masa, la temperatura y el grado de humedad,
vuelven a ser los parámetros básicos que deben mantenerse dentro de los rangos adecua-
dos, para conseguir la óptima actividad biológica. Las condiciones adecuadas se consiguen
mediante una volteadora, que realiza volteos sucesivos de la masa debidamente espacia-
dos en el tiempo, y una red de aportación de agua para conseguir la humedad necesaria
en cada momento. Consiste básicamente en depositar sobre una plataforma el producto
fermentado, procedente del vaciado de los túneles, manteniéndolo durante seis semanas y
volteándolo una vez por semana.

Maduración estática

Después de la fase de maduración dinámica, el producto se transporta hasta el área de ma-


duración estática.

Durante esta etapa el producto se mantiene en una sola meseta en la que no se realizan
volteos, con tiempo de residencia de 13 semanas.

29
Es muy importante, antes de comenzar el afino, controlar que la etapa biológica esté total-
mente concluida. Para ello, la humedad debe ser de un 25 a un 35 %, el pH entre 6 y 8 y la
relación C/N entre 16 y 20.

f. Afino

Una vez finalizado el proceso de maduración, y para conseguir un producto de alta calidad,
el compost estabilizado procedente de la maduración estática es alimentado y depurado
mecánicamente para eliminar, del producto final, todos aquellos elementos indeseables,
bien los inertes, o bien porque, debido a sus dimensiones o naturaleza, ha sido imposible su
fermentación. Se realiza una separación mecánica y otra neumática

La separación mecánica consiste en un cribado de la materia en un tromel de 20 mm de


calibre de malla para obtener dos corrientes: los mayores y los menores de 20 mm. Los ma-
yores de 20mm constituyen el primer rechazo del afino, mientras que los menores de 20mm
se conducen a la separación neumática. La separación neumática se efectúa en una mesa
densimétrica. En ella, se generan tres nuevas fracciones diferentes según su densidad: lige-
ra, pesada y media.

La fracción pesada, generalmente denominada densos finos, constituye el segundo recha-


zo. La fracción fina, representa una pequeña cantidad respecto a las otras dos y se puede
considerar como rechazo, o bien incorporarla a la fracción media, constituyendo el conjunto
el compost comercial.

3.7. Criterios de madurez del compost


Para que los efectos de la aplicación del compost sean positivos, éste debe ser lo suficien-
temente maduro, es decir, estable. De lo contrario la materia orgánica poco estabilizada
seguirá el proceso de descomposición en el suelo pudiendo provocar problemas. Para evi-
tar estos posibles efectos negativos se hace necesaria la evaluación de la madurez de un
compost.

Es difícil la definición de la calidad de un compost a partir de un único parámetro químico,


bioquímico o toxicológico, ya que el proceso de compostaje es un proceso microbiológico
muy complejo. Hasta el momento no existe un único método aceptado de forma generali-
zada para determinar el grado de madurez del compost.

Se ha trabajado con diversos parámetros que informan, de manera relativa, de la evolución


de la materia orgánica durante el proceso o como definitorio de la calidad del producto ya
a la venta. En todos los casos pueden existir problemas ya que un parámetro podría ser un
buen indicador del grado de madurez desde un punto de vista teórico, pero inaplicable por
su pérdida de significación al ignorar la historia de la muestra, o por no ser aplicable a los
análisis de rutina.

Aunque no se dispone de un método simple y reproducible, son muchos y diferentes los


criterios propuestos. Estos se pueden agrupar en 4 tipos.

3.7.1. Test de tipo físico


Son los habitualmente utilizados y, en general, dan una idea aproximada de la madurez de
un compost. Entre ellos se incluyen factores tales como ausencia de olor desagradable, co-
lor oscuro y temperatura estable.
a. Olor: el compost maduro debe tener ausencia de olor desagradable y debe tener un olor
similar a la tierra húmeda.

b. Color: durante el proceso de compostaje, el material sufre un proceso de oscurecimiento


hasta transformarse en un producto oscuro. Aunque los mecanismos del proceso citado
no son bien conocidos, en ellos se incluyen reacciones de humificación, tipo amino-car-
bonilo, sin descartar otras reacciones que ocurren a menor temperatura. Se han propues-
to algunas técnicas para determinar el grado de ennegrecimiento. La formación de zonas
más claras en el interior del montón puede estar indicando problemas de anaerobiosis
durante el proceso de compostaje.

c. Temperatura estable: durante el compostaje se considera la evolución de la tempera-


tura como reflejo de la actividad de la población microbiana involucrada en el proceso,
que decrece considerablemente al final de este, determinando una disminución de la
temperatura del material comportado de 60-70 ºC hasta temperatura ambiente. En este
sentido, un compost se considera maduro cuando la curva de temperatura de este se ha
estabilizado y no varía con el volteo del material.

3.7.2. Estudios de la fracción húmica del compost.


Algunos autores han tratado de relacionar el grado de madurez de un compost con las ca-
racterísticas de los compuestos húmicos presentes en el mismo, principalmente atendiendo
a su grado de polimerización, tasa de extracción y su riqueza en el compost. Así, se emplea
como índice de madurez la relación carbono-de-ácidos fúlvicos/carbono-de-ácidos-húmi-
cos, que debe disminuir a lo largo del proceso.

3.7.3. Métodos químicos


Existe un gran número de test o análisis químicos que pueden ser utilizados, con un mayor
grado de confianza que los físicos, como criterios indicadores del grado de madurez de los
compost. Entre ellos se pueden destacar:

a. Relación C/N en fase sólida

Es el criterio tradicionalmente utilizado para la determinación de la estabilidad de un com-


post. Si bien pueden presentar alguna dificultad en la selección de muestras lo suficien-
temente homogéneas, la determinación del mismo es relativamente sencilla y rápida. Por
lo general, un compost se considera maduro cuando su relación C/N es menor de 20 y lo
más cercano a 15, aunque en la práctica dicho valor puede ser superior, ya que gran parte
del carbono orgánico, al encontrarse en formas resistentes como son celulosas o ligninas,
no puede ser utilizado de inmediato por los microorganismos. La relación C/N es un índice
interesante para seguir la evolución de un proceso de compostaje a pie de planta, ya que da
mucha información si se conoce la relación C/N de partida. En caso de no conocerse ésta,
la interpretación es difícil. Por ejemplo, un compost con una relación C/N relativamente
alta puede estar bien fermentado y estar maduro, si procede de residuos sólidos urbanos
(RSU) con una relación C/N alta, lo que ocurre, por ejemplo, si no se han eliminado papeles
y cartones. Por el contrario, un compost con una relación C/N baja puede ser fresco y poco
fermentado, como puede ocurrir si procede de una mezcla de RSU con otros residuos con
alto contenido en N, como son los lodos de depuradoras de aguas residuales urbanas.

b. Relación C/N orgánico en extracto acuoso

La reacción de compostaje es, básicamente, una degradación bioquímica de la materia or-


gánica por acción de los microorganismos. Los componentes solubles de la misma se di-

31
suelven en agua y son asimilables por los microorganismos. Los compuestos insolubles son
transformados enzimáticamente en compuestos solubles y posteriormente absorbidos por
las células microbianas. Este hecho ha sido utilizado por diversos autores para obtener un
nuevo índice de la maduración del compost. Dicho índice, basado en la determinación del C
orgánico y del N orgánico en los extractos acuosos del producto, disminuye a medida que
avanza la degradación del residuo, hasta estabilizarse entre 5 y 6, cuando el producto ha
madurado, lo que hace que pueda ser utilizado como parámetro esencial de la madurez.

A diferencia de la relación C/N del sólido maduro, este índice presenta unos valores mucho
menos variables, al ser menos dependientes del tipo y origen del material inicial.

c. Determinación de la DQO (demanda química de oxígeno) del compost

Constituye un método rápido y sencillo para evaluar el grado de madurez del compost. Bá-
sicamente consiste en una oxidación del material mediante bicromato potásico y valoración
posterior con sulfato ferroso amónico.

d. PH

También la determinación del pH sería un buen indicador de la marcha del proceso, ya que
por lo general —durante el compostaje— el pH disminuye ligeramente para subir posterior-
mente a medida que la materia se va estabilizando, quedando al final del proceso entre 7 y
8. Valores más bajos indicarían que se han producido fenómenos de anaerobiosis y que la
materia no está aún madura.

3.7.4. Métodos biológicos o test de fitotoxicidad


Últimamente se están desarrollando un gran número de tests biológicos con el fin de eva-
luar la madurez de un compost.

Estos análisis están basados en el efecto negativo que provoca la aplicación de compost
inmaduros sobre la germinación de las semillas, debido a la presencia de compuestos fito-
tóxicos en estos productos. Dichos tests consisten fundamentalmente en la obtención de un
extracto acuoso de la materia que es introducido en una placa Petri de incubación, donde se
determina el grado de germinación. En general, un compost se considera maduro cuando el
índice de germinación es superior al 50 %.
Energía de
biomasa (I)

4. Características físicas y químicas que


definen un combustible
4. Características Antes de iniciar cualquier proyecto de aprovechamiento
físicas y químicas energético de la biomasa, se debe haber determinado sus
características físico-químicas para utilizar la mejor tecno-
que definen un logía aplicable, teniendo en cuenta las variables ambienta-
les y económicas.
combustible
4.1. Físicas y químicas
Las características físicas y químicas que definen un com-
bustible y las unidades en que se miden se recogen en la
siguiente tabla. Algunas de ellas, como la superficie espe-
cífica, solo es interesante considerarlas en biocombustibles
(sólidos).

En muchas ocasiones la biomasa se elimina por ser moles-


ta para la instalación que la produce o porque entorpece
las labores agrarias o pecuarias que lo generan. Cuando
esto ocurre, se está desperdiciando una fuente de energía
importante; basta recordar que, por término medio, un kilo-
gramo de biomasa permite obtener 3.500 kcal y que un litro
de gasolina tiene aproximadamente 10.000 kcal; entonces,
por cada 3kg que se desperdicia de biomasa se desapro-
vecha el equivalente a un litro de gasolina.

33
Características Tipo Unidad
— Forma. — -
— Aspecto. — -
— Densidades. — Kg/dm3.
— Humedades. — Porcentaje.
Físicas
— Superficie específica. — Cm2/dm3.
— Porcentaje de corteza. — Porcentaje.
— Friabilidad. — Índices.
— Resistencia a la compresión. — Kg/cm2.
— Composición química elemental.
— Porcentaje.
— Composición química por compuestos.
— Porcentaje.
— Composición de cenizas.
— Porcentaje.
— Composición química de gases de escape.
— Porcentaje.
Químicas — Poderes caloríficos.
— KJ/kg.
— Índice de yodo.
— Índice de yodo.
— Índices de octano y cetano.
— Índices.
— Otros índices químicos exclusivos de combusti-
— Índices.
bles líquidos y gaseosos.
— Coeficiente de conductividad térmica. — W/ms.
— Combustibilidad: temperaturas y tiempos de
combustión. — ºC, s.

Fisicoquímicas — Inflamabilidad: temperatura y tiempo de infla- — ºC, s.


mación.
— W/s.
— Potencia calorífica.
— Densidad energética. — KJ/Dm3.

4.2. Poder calorífico: superior, inferior y real


Desde el punto de vista energético una de las principales características de la biomasa es su
poder calorífico. La definición clásica es la cantidad de energía desprendida por kilogramo
de combustible en combustión completa a presión constante de 1 kg/cm2.

Respecto a definición clásica se debe indicar que la obtención de los parámetros del poder
calorífico de las sustancias, en España, se realiza en combustiones completas, pero a volu-
men constante, no a presión constante; y que la presión del oxígeno en la bomba calorimé-
trica no es de 1 kg/cm2, sino que es de, al menos, 20 kg/cm2 (generalmente 30 kg/cm2).

Se pueden distinguir, por tanto, los conceptos siguientes:

Poder calorífico superior (PCS)

Es el calor desprendido por la combustión de un kilogramo de combustible y su valor se


mide en una bomba calorimétrica. La combustión se realiza a volumen constante. El agua de
combustión es recogida en forma líquida. Su valor depende de la humedad de la muestra.
Poder calorífico inferior (PCI)

Es el calor desprendido por un kilogramo de combustible, en una combustión en la que el


agua del combustible se libera en forma de vapor. Por tanto, el PCI es menor que el PCS
y, a mayor humedad del combustible, mayor resulta esta diferencia. Como la mayor parte
de las calderas disipan por sus chimeneas el agua en forma de vapor, sin recuperadores,
el PCI es el poder calorífico que debe emplearse en la industria.

Poder calorífico real (PCR)

Se obtiene multiplicando el PCI por el rendimiento de combustión que, a efectos prácti-


cos, suele ser de 0,85.

La tabla siguiente recoge el poder calorífico inferior a distintos contenidos de humedad de


algunos de los recursos de biomasa más habituales.

P.C.I. a humedad x (kJ/kg)


Producto Humedad Humedad Hume-
PCI PCI PCI
(%) (%) dad (%)

Leñas y ramas 0 19.353 20 15.006 40 10.659


Serrines y virutas 0 19.069 15 15.842 35 11.537
Orujillo de oliva 0 18.839 15 15.800 35 11.746
Cáscara de almendra 0 18.559 10 16.469 15 15.424
Cortezas
Coníferas 0 19.437 20 15.257 40 11.077
Frondosas 0 18.225 20 14.087 40 9.948
Poda de frutales 0 17.890 20 13.836 40 9.781
0 17.138 10 15.173 20 13.209
Paja de cereales
30 11.286 - - - -
Vid
Sarmiento 0 17.765 20 13.710 40 9.656
Ramilla de uva 0 17.263 25 12.331 50 7.399
Orujo de uva 0 18.894 25 13.543 50 8.193
Contenido energético de algunos recursos englobados bajo el término "biomasa residual seca".

Por otra parte, como no se puede llevar a cabo la combustión directa de la biomasa residual
húmeda, su contenido energético puede determinarse en función del que posee el biogás
obtenido de su digestión anaerobia. La cantidad de biogás generado y su contenido energé-
tico dependen de las características del sustrato tratado y de la tecnología empleada.

35
En esta otra tabla se muestra el potencial energético medio de algunos recursos.

Cantidad de gas a 30 ºC en Contenido P.C.I. (kcal/m3N


Sustrato
l/kg de residuo seco en metano (%) de biogás)
Estiércol con paja 286 75 6.100
Excrementos de vaca 237 80 6.500
Excrementos de cerdo 257 81 6.600
Agua residual urbana 100 (por m3 de agua tratada) 65 5.300

Por otra parte, como no se puede llevar a cabo la combustión directa de la biomasa residual
húmeda, su contenido energético puede determinarse en función del que posee el biogás
obtenido de su digestión anaerobia. La cantidad de biogás generado y su contenido energé-
tico dependen de las características del sustrato tratado y de la tecnología empleada.

Por último, en el caso de los biocarburantes, estos presentan un PCI ligeramente inferior al
de los combustibles fósiles tradicionales, aproximadamente el 10 %.
Energía de
biomasa (I)

5. Procesos de conversión de biomasa en


energía
5. Procesos de Se puede obtener energía de la biomasa por combustión
conversión de directa de esta, pero además la biomasa se puede usar
indirectamente mediante su transformación en productos
biomasa en energía asimilables a los combustibles derivados del carbón y del
petróleo. Sin embargo, de las posibles formas de conver-
sión energética de la biomasa sólo unas pocas tienen apli-
cación comercial. Esto se debe al alto precio de las materias
primas y a la escasa implantación de las tecnologías para su
transformación.

En la siguiente tabla se recogen las principales materias pri-


mas y las aplicaciones que se realiza de la biomasa

Materia prima Productos y aplicaciones


Residuos forestales.
Residuos agrícolas leñosos. Biomasa
Residuos agrícolas herbá- Aplicaciones domésticas
ceos. de la biomasa.
Residuos de industrias fores- Calefacción.
tales. Aplicaciones térmicas
Residuos de industrias agrí- industriales.
colas. Aplicaciones eléctricas.
Cultivos energéticos.
Biogás
Residuos ganaderos.
Aplicaciones térmicas y
Residuos biodegradables de
eléctricas.
instalaciones industriales.
Aplicaciones como bio-
Lodos de depuradora.
carburantes.
Cultivos ricos en azúcares
(cereal, maíz, remolacha). Bioetanol
Productos lignocelulósicos.
Cultivos ricos en aceites de
girasol, colza…).
Aceites usados y grasas ani-
males.
Biodiésel
Fracción biodegradable de
los residuos urbanos e indus-
triales.
Fitoplancton.
Aprovechamiento energético de la biomasa.

37
Los procesos de conversión de la biomasa en energía son los siguientes:

— Termoquímicos: combustión, pirólisis y gasificación.

— Bioquímicos: digestión anaerobia, fermentación alcohólica.

— Químicos: extracción directa y esterificación de aceites vegetales.

El tratamiento de la biomasa requiere un acondicionamiento o pretratamiento seguido de


unos procesos de conversión químicos, bioquímicos o termoquímicos.

Procesos de transformación de la biomasa.

5.1. Pretratamientos
Estos procesos de acondicionamiento son previos a la transformación de la biomasa y se
basan en diversas actuaciones físicas. Aunque se pueden separar las fracciones de la bio-
masa, no se altera su composición. Se trata de obtener productos adecuados para las eta-
pas posteriores de tratamiento.

Según la materia prima, su presentación y características se llevan a cabo una o varias eta-
pas de proceso, si el precio de los productos es conveniente.

5.1.1. Fraccionamiento mecánico


El fraccionamiento mecánico se emplea principalmente en los residuos forestales y agrí-
colas. Tras la realización de los trabajos previos que los generan: poda, desbroce, etc., se
procede a su recogida, cortado y astillado, facilitando las operaciones posteriores de trata-
miento.

El astillado mediante equipos móviles se realiza in situ, resultando una primera reducción del
tamaño de partícula.

Por otra parte, la presencia de hojas, restos de brozas, etc., dificultan el astillado, resultando
astillas heterogéneas.
5.1.2. Secado
El secado se realiza para eliminar humedad. Se puede distinguir entre:

— Secado natural. Depende de las condiciones ambientales. Entre ellas pueden citarse: la
humedad ambiental, el régimen de precipitaciones y otras condiciones climáticas. Tam-
bién influye el tiempo de permanencia de los residuos apilados, así como el tamaño y
forma de las pilas.

— Secado forzado. Se emplean sistemas ventilados o rotatorios. Los primeros se basan en


el arrastre de la humedad de los sólidos utilizando la corriente convectiva forzada de un
flujo térmico. Se utilizan con partículas finas y se obtiene una deshidratación escasa. Los
secadores rotatorios de tipo tromel se aplican a fracciones gruesas y/o materiales muy
húmedos.

Ambos sistemas poseen en común un foco de calor, un canal de secado y un sistema de


succión.

5.1.3. Molienda
La molienda de los residuos se realiza para obtener un tamaño útil para algunos equipos de
conversión energética. El tamizado resulta imprescindible para el aprovechamiento diferen-
cial de las distintas fracciones granulométricas.

5.1.4. Densificación
Uno de los problemas para el aprovechamiento energético de la biomasa es su baja den-
sidad, lo que requiere grandes almacenes, encarece el transporte y dificulta su manejo. La
compactación puede ser natural o mediante la utilización de elementos químicos no conta-
minantes.

Dos son los sólidos densificados que se pueden encontrar en el mercado español: los pele-
tizados y las briquetas.

a. Peletizado

La biomasa triturada se alimenta (en las condiciones de humedad requeridas) a la tolva


de una prensa de tornillo que la extruye a través de una matriz (la cámara de extrusión se
mantiene al vacío). Los “espaguetis” de biomasa a la salida de la matriz se van cortando a la
longitud determinada, conformando los pellets.

El tamaño del peletizado es inferior al de la briqueta y por ello se puede manejar mejor, pu-
diéndose mover a paladas y cargarse automáticamente mediante cintas transportadoras de
goma y tornillos sinfín en chimeneas de uso doméstico y calderas, en las que sustituye al
carbón mineral.

Los pellets tienen forma cilíndrica con diámetros entre 6 y 12 mm y longitudes de 10 a 30


mm. Para su producción se debe disponer de un producto con una humedad comprendida
entre 8-15 %, y un tamaño de partícula del orden de 5 mm. La densidad de los pellets suele
estar entre 1.000 a 1.200 kg/m3.

En el gráfico que se muestra a continuación se puede ver la evolución del consumo de pe-
llets de madera en España (Fuente Pellets 2021: Informe estadístico sobre producción y con-
sumo de pellets en España). En España el mayor consumo se registra en el sector doméstico

39
(76 % de la producción total en 2020), utilizándose en estufas equipadas con sistemas auto-
máticos de alimentación.

Producción y consumo de pellets de madera (toneladas/año).

b. Briquetas

Al igual que los pellets, las briquetas se obtienen por extrusión, aunque
también se pueden obtener por prensado. Las briquetas están com-
puestas por materiales muy distintos entre los que abundan las ma-
deras (coníferas y frondosas), corteza de árboles, restos de papel,
cartón, restos de tableros de fibras, polvo de lijado… La característica
común de todas es su alta densidad. Su forma suele ser cilíndrica
con diámetros comprendidos entre 5 y 10 cm. La humedad del material
está comprendida entre 8-15 % de humedad y el tamaño de las partículas en-
tre ½ y 1 cm.

5.2. Procesos termoquímicos


Mediante los procesos termoquímicos de conversión de la biomasa se producen reacciones
químicas a altas temperaturas y en condiciones variables de oxidación. Se utiliza esta tecno-
logía con biomasa sólida y seca, lo que permite elevadas velocidades de conversión. Estos
procesos se clasifican en tres grupos:
a. Combustión directa. La biomasa se quema con exceso de oxígeno, para obtener calor
con fines diversos.
b. Gasificación. Es una combustión incompleta, es decir, se da con defecto de oxígeno. Se
puede llevar a cabo con oxígeno, dando lugar al “gas de síntesis” (H2 + CO) convertible en
metanol, o con aire común, produciendo “gas pobre” (N2 + CO + H2).
c. Pirólisis. Es un calentamiento de la biomasa en ausencia de oxígeno. Según las condicio-
nes de operación, se obtienen combustibles sólidos, líquidos o gaseosos.
5.2.1. Combustión
La combustión es el sistema más antiguo y elemental de recuperación energética de la
biomasa. Supone la oxidación completa de la materia para producir dióxido de carbono,
vapor de agua y cenizas. Para ello, se requiere que la biomasa alcance una temperatura tal
que, en presencia de aire en exceso u oxígeno, se pueda mantener la reacción hasta su total
transformación. En el curso de la combustión se pueden distinguir tres fases, generalmente
solapadas: evaporación del agua o secado, volatización, a partir de los 200 ºC y formación
de gases y su combustión a partir de los 500 ºC.

a. Sistemas de combustión

En los últimos años la tecnología de combustión de la biomasa ha permitido alcanzar rendi-


mientos de hasta el 80 %, que se logran al adicionar recuperadores de calor.

Actualmente se presta especial atención a tres aspectos: los medioambientales (debido a


las emisiones gaseosas o volátiles), los sistemas automáticos de alimentación del combus-
tible y los equipos aptos para combustibles diferentes.

Generalmente la biomasa permite obtener bajas cantidades de cenizas, lo que facilita su


eliminación. En cuanto a su contenido en humedad, no debe superar el 60 %, para reducir las
pérdidas por evaporación. La calidad de los procesos de combustión depende de la relación
CO/CO2 en los humos, con valores adecuados por debajo de 0,07.

De modo general, los procesos de combustión pueden considerarse integrados por los si-
guientes sistemas:

— Almacenamiento del combustible. Para el almacenamiento se recomienda una dispo-


sición que permita dos días de funcionamiento a régimen normal. En cuanto a su dispo-
sición, se recomiendan los silos enterrados por su facilidad de carga.

— Transporte y dosificación del combustible al equipo de combustión. Los sistemas de


transporte de combustible de biomasa sólida se dividen en: sistemas neumáticos y me-
cánicos.

— Equipos y cámara de combustión. Existe una gran variedad de tecnologías y procedi-


mientos para incinerar la biomasa.

41
Los sistemas más utilizados son:

— Quemador de tornillo. Empleado en instalaciones de pequeña capacidad. Resulta apro-


piado para residuos con humedad de entre el 30 y el 35 % y granulometrías medianas. La
limitación de este quemador radica en que la combustión se efectúa en una zona restrin-
gida, lo que implica temperaturas de llama elevadas con formación de escorias.

— Parrillas. Son la forma más usual de quemar en lecho delgado. El combustible se lanza
sobre la parrilla de tal manera que los finos y volátiles que se desprenden entran en com-
bustión antes de llegar y se terminan de quemar en la propia parrilla.

— Quemador ciclónico. Se emplea para sólidos pulverizados, que se introducen a presión


y adquieren un movimiento helicoidal dentro de la cámara al mezclarse con el aire de
combustión.

— Lecho fluidizado. Consiste en la combustión en el seno de una masa en suspensión de


partículas de combustible, cenizas y, a veces, un inerte, fluidizados por una corriente de
aire ascensional.

Presenta ventajas como la desulfuración, utilización de diversos combustibles, tempera-


tura uniforme, alta transferencia de calor, no formación de escorias, menor exceso de aire
de combustión, menor emisión de gases nitrosos, así como mayor rendimiento.

La cámara de combustión es el espacio cerrado en el que se realiza la combustión, libe-


rándose calor y gases. Los principales factores que afectan al proceso son: volumen de la
cámara, velocidad y tiempo de permanencia de los humos. La velocidad de incineración
de los combustibles sólidos es menor que la de los líquidos y gaseosos, lo que exige
cámaras de combustión de mayores dimensiones.

— Depuración de gases. Es necesario depurar los inquemados y las cenizas arrastradas


por el flujo de humos, con mecanismos estancos de evacuación continua del polvo. Se
suelen colocar captadores centrífugos, lo que permite una atmósfera libre de partículas
cerca de la instalación.

— Extracción de cenizas. Deben existir registros de acceso para evacuar las cenizas de-
positadas en la cámara de combustión, la caldera y los equipos auxiliares del circuito de
humos. En dicha cámara el mecanismo de extracción depende del sistema de combus-
tión y el combustible utilizado, mientras que en el resto de las instalaciones se utilizan
válvulas de descarga automática.

b. Aplicaciones de la combustión

La utilización de la biomasa como combustible de uso directo es la alternativa para los re-
siduos leñosos que conlleva un mejor aprovechamiento energético que su transformación
en electricidad.

Así, el uso directo de biomasa para procesos de calentamiento puede alcanzar rendimientos
del orden del 50 %, incluyendo los costes energéticos de preparación y transporte de dicha
biomasa.

c. Hornos

En el sector de fabricación de ladrillos los costes energéticos tienen una fuerte repercusión
en el precio final, por lo que se analiza con especial atención el combustible. Los materiales
leñosos resultan útiles para los hornos cerámicos. Además, en ciertos tipos de estableci-
mientos el gas natural está siendo desplazado por la biomasa, y el uso de ésta sigue mante-
niendo perspectivas favorables gracias a su precio de mercado, altamente competitivos en
muchos casos.

d. Secaderos

Otra aplicación importante de la biomasa puede darse en el secado de materiales, ya sea


mediante secadores de tipo indirecto o de tipo directo. En el primer caso se trata de equipos
que alimentan un sistema para producir aire caliente mediante intercambio energético. En
este sistema hay una separación entre los gases procedentes de la combustión y los que se
emplean para el secado de los productos. En los de tipo directo el material está en contacto
con los humos de combustión una vez atemperados y para ello se realiza la combustión con
gran exceso de aire, introduciéndose además aire del exterior.

e. Calderas

En la caldera se produce el intercambio de calor entre los gases de combustión y el fluido a


calentar. En el mercado existen dos tipos principales:

Pirotubulares, en las que los gases calien-


Acuotubulares, en las que el agua circu-
tes fluyen por el interior de los tubos y el
la por el interior de los tubos. Se usan para
agua por el exterior. Son las más utilizadas
grandes presiones y producciones de vapor,
para producciones medias de vapor y pre-
centrales de generación eléctrica, etc.
siones bajas.

5.2.2. Producción de energía eléctrica


La generación de electricidad a partir de biomasa se ha incentivado en los últimos años de-
bido al desarrollo de las tecnologías de la combustión. También ha contribuido la necesidad
de encontrar aplicaciones alternativas a ciertos subproductos o residuos, como el alperujo
de la aceituna, cortezas de madera, cáscaras de cereales, etc.

El poder calorífico inferior medio en la biomasa es de unas 3.200 kcal/kg, es decir, su poten-
cial energético puede estimarse en unos 3,7 kWh/kg. Si consideramos un rendimiento del
30 %, podemos obtener 1,1 kWh/kg.

43
5.2.3. Gasificación
La gasificación es un proceso de oxidación parcial que permite transformar la biomasa en
productos gaseosos, principalmente hidrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono,
metano y vapor de agua. Según la composición de la biomasa y el comburente utilizado,
oxígeno bruto o aire, se obtienen distintos productos. La biomasa característica para gasificar
presenta un alto contenido en lignina y celulosa, como es el caso de los residuos forestales.

Gas de síntesis

Cuando se gasifica la biomasa con oxígeno, se obtiene el gas de síntesis formado por CO
y H2. Cuanto mayor sea la humedad de la biomasa, la concentración en hidrógeno del gas
de síntesis aumenta.

Este gas tiene cierto interés industrial, ya que puede utilizarse como materia prima para ob-
tener metanol u otros combustibles líquidos.

Cuando la gasificación se realiza con aire y biomasa seca, se obtiene gas pobre o gas ga-
sógeno, formado por CO, H2 y N2. Este gas posee bajo poder calorífico y se utiliza como
combustible para obtener energía térmica y eléctrica. En ambos casos, la temperatura para
iniciar la gasificación es 700 o 800 ºC, con un valor operativo de 1.100 ºC, pero sin superar los
1.500 ºC para evitar la fusión de las cenizas.

Composición
Gas pobre Gas de síntesis
(% volumen seco)
CO 11-30 40-50
CO2 6-16 10-20
H2 10-20 25-30
CH4 1-15 4-8
N2 50 -
Poder calorífico (kcal/m )
3
1.000 2.500

La elección del gasificador dependerá del tipo y cantidad de biomasa a procesar, así como
de las aplicaciones de los gases. Entre los gasificadores cabe destacar: de lecho móvil en
contracorriente, en flujo paralelo, en flujo cruzado y de lecho fluidizado.

Cada uno de estos sistemas tiene ventajas e inconvenientes.

— Los reactores de lecho móvil utilizan un intervalo de tamaños de sólidos más amplio,
pero no son adecuados para residuos de baja densidad, aunque se pueden utilizar me-
diante su densificación previa.

— La fluidificación se puede mejorar añadiendo al lecho un sólido inerte como arena o alú-
mina, aunque aumenta la pérdida de presión.

Estos gasificadores procesan del orden de 600 a 6.000 kg/h de biomasa, mientras que los
de lecho móvil suelen ser inferiores a 800 kg/h de biomasa. Además, estos últimos presen-
tan un flujo de tipo pistón con deficiente transmisión de calor y gradientes de temperatura.
5.2.4. Pirólisis

Pirólisis

La pirólisis de biomasa es un proceso termoquímico análogo a la gasificación, pero sin


oxígeno, ya que el residuo, sometido a altas temperaturas, sufre una descomposición quí-
mica, si bien los productos resultantes son esencialmente diferentes. Supone la descom-
posición mediante el calor de una sustancia orgánica, en vacío o en una atmósfera inerte.

Cuando los materiales leñosos se someten a temperaturas de 500 a 600 ºC en ausencia de


aire, se transforman en una fracción sólida carbonosa, una líquida y una gaseosa combusti-
ble, llamada vapor piroleñoso. Las proporciones relativas de estas tres fracciones dependen
de las condiciones de operación. La fracción sólida es carbón vegetal (conocido como char
o coke) y la líquida es alquitrán condensable.

Además, de los procesos tradicionales existen tecnologías industriales para la obtención


de carbón vegetal. El más extendido es el horno cilíndrico vertical, para madera de grandes
dimensiones. Se utiliza los hornos rotativos para materiales de pequeña granulometría.

La pirólisis denominada flash opera con tiempos de residencia cortos y altas temperaturas.
Resulta conveniente la condensación de la fracción piroleñosa, separando la parte líquida
de la gaseosa. El líquido se utiliza como materia prima para la industria química, mientras
que el gas aporta energía al secadero o al horno. Las investigaciones recientes han obtenido
una fracción líquida de características similares al petróleo, conocido como “crudo biológico”.

Si bien todos los compuestos orgánicos se descomponen por calentamiento, la pirólisis de


madera afecta de forma diferente a sus tres constituyentes: celulosa, hemicelulosa y lignina.
El rendimiento varía en función del material pirolizado. Los resultados de la pirólisis depen-
den de las condiciones de operación, considerándose los parámetros más importantes:
— Velocidad de calentamiento y tipo de reactor. Tiene gran importancia en la distribu-
ción de los productos, por la distinta transferencia de calor. Su elección es función del
tamaño de partícula, ya que para partículas grandes la velocidad de transmisión de calor
disminuye. A elevadas velocidades se favorece la aparición de líquidos condensables en
zonas del pirolizador con menor temperatura, y de gases en los puntos calientes. El ren-
dimiento en carbón vegetal aumenta a velocidades de calentamiento bajas y tamaños de
partículas grandes, en detrimento de productos volátiles, gases y líquidos.
— Temperatura. La temperatura elevada favorece la producción de gas por craqueo y gasi-
ficación del residuo carbonoso con el vapor de agua, el monóxido de carbono y el hidró-
geno, etc., gases producidos in situ.
— Tiempo de residencia del gas y de las partículas.
— Presión. En la pirólisis se generan sólidos, líquidos y gases y su proceso se puede orientar
hacia la obtención de uno o varios de estos productos, según las condiciones de opera-
ción. El objetivo prioritario puede ser la obtención de productos químicos o energía.

En función del producto obtenido, se utilizan diferentes términos para denominar a la pirólisis:
— Carbonización: cuando el principal producto es el carbón.
— Destilación de madera: si se obtiene líquido piroleñoso o alquitrán.
— Destilación destructiva: cuando se produce carbón y alquitranes líquidos.
— Gasificación por pirólisis rápida: si se produce gas.

45
5.3. Procesos bioquímicos
La materia orgánica puede ser descompuesta por los microorganismos, según ciertos pro-
cesos bioquímicos conocidos como fermentaciones. Debe distinguirse entre:

— la fermentación metánica, también denominada "digestión anaeróbica", en la que se ob-


tiene metano; y,

— la fermentación alcohólica que produce etanol.

5.3.1. Digestión anaerobia

Digestión

Proceso de degradación de la materia orgánica que ocurre en la naturaleza de forma


espontánea. La descomposición de la biomasa se efectúa en ausencia de oxígeno (me-
dio anaerobio, reductor) por la acción de ciertas bacterias que descomponen la materia
orgánica de los residuos y la estabilizan. Como resultado se obtiene el biogás y una sus-
pensión acuosa denominada "fango" o "lodo" en la que se encuentran la mayor parte de
las sustancias inorgánicas como nitrógeno, fósforo, etc., junto con otros compuestos no
biodegradables.

a. Aspectos bioquímicos de la digestión anaerobia

La digestión anaerobia es un proceso complejo debido a las numerosas vías que pueden
utilizar las bacterias para la conversión de la materia orgánica. Estas rutas no se conocen en
su totalidad, pero se pueden englobar en tres etapas básicas: hidrólisis, acidogénesis y me-
tanogénesis, como muestra el siguiente esquema.

Etapas de la digestión anaerobia.


La hidrólisis consiste en la degradación de las macromoléculas a moléculas más simples.
Normalmente, la materia orgánica se halla en estado sólido, y para que sea asimilable por
las bacterias debe ser atacada por enzimas extracelulares segregadas y disueltas en agua.

En la acidogénesis se obtiene como principal producto el ácido acético, además de otros


ácidos volátiles, como el propiónico y el butírico, junto con hidrógeno y dióxido de carbono.
Los ácidos sencillos sirven de alimento a las bacterias de la etapa metanogénica.

Durante la metanogénesis, los ácidos obtenidos en las anteriores etapas son degradados a
metano y dióxido de carbono por las bacterias metanogénicas. Alrededor del 70% del meta-
no producido proviene del ácido acético, mientras que el resto procede del ácido fórmico y
del dióxido de carbono. Este último es importante ya que, mediante reducción con el hidró-
geno, da lugar al metano.

La caída en la producción de metano significa que no se controlan las condiciones del pro-
ceso y se da un exceso de predominio de alguna etapa respecto a las otras.

b. Factores que intervienen en el proceso de digestión anaerobia

Entre las variables más importantes de la digestión anaerobia cabe destacar:

— Tiempo de retención hidráulica (TRH). Se define como el cociente entre el volumen del
digestor y el caudal de alimentación. Este parámetro puede definirse como el tiempo que
debe permanecer el efluente orgánico o sustrato en el digestor, para alcanzar los niveles
de energía y/o reducción de la carga contaminante que se hayan prefijado.

— Temperatura. En función de la temperatura óptima de crecimiento, los microorganismos


se clasifican en: psicrófilos (temperatura óptima de crecimiento inferior a 30°C); mesófilos
(óptimo de crecimiento entre 30 y 45 °C); termófilos (su temperatura óptima es superior
a los 45 °C y generalmente entre 50 y 60 °C). Como consecuencia de este crecimiento
específico de los microorganismos, se pueden distinguir las fermentaciones psicrófila,
mesófila y termófila. La operación en el rango mesófilo es el de mayor difusión.

— PH. La digestión anaerobia se desarrolla en condiciones óptimas a un pH de 7,0-7,2 pu-


diendo tener una fluctuación entre 6,5 y 7,5.

— Contenido en sólidos. Es un factor muy importante, ya que, si es bajo las bacterias, no


se desarrollan. Por el contrario, si la alimentación es muy concentrada, disminuye el ren-
dimiento del proceso.

— Nutrientes. Una de las ventajas inherentes al proceso de digestión anaerobia es su baja


necesidad de nutrientes como consecuencia de su pequeña velocidad de crecimiento.
No obstante, resulta fundamental para la estabilización del proceso que la relación C/N
se mantenga entre 20/1 y 30/1 y la relación N/P más adecuada es de entre 1/5 y 1/7.

— Inhibidores. Aunque en los subproductos agroindustriales pueden existir sustancias inhi-


bidoras como pesticidas, herbicidas, aceites esenciales, polifenoles, etc., en los residuos
vegetales o desinfectantes y antibióticos en los estiércoles ganaderos, la realidad es que
no existen referencias claras de instalaciones de biodigestión en las que la concentración
de dichos inhibidores haya producido un efecto negativo sobre el proceso. Asimismo,
también puede haber casos en los que las sustancias inhibidoras se forman durante la
digestión anaerobia, como la aparición de concentraciones altas de ácidos grasos de
cadena larga, amoniaco e hidrógeno y ácido sulfhídrico.

47
— Tóxicos. Diferentes metales, el ion amonio y especialmente los metales pesados, llegan
a ser tóxicos cuando alcanzan una cierta concentración en el sustrato. Estas concentra-
ciones están comprendidas entre los siguientes valores:
— Na: 3.500-5.500 ppm — Ca: 2.500-4.500 ppm — Mg: 1.000-1.500 ppm
— K: 2.500-4.500 ppm — NH4: 1.500-3.500 ppm
En la siguiente tabla se recogen resumidamente las condiciones óptimas en las que se de-
sarrollan los microorganismos tanto en la fase metanogénica como en la fase acidogénica.

Parámetro Análisis/solidificación Formación CH4


Mesófilo: 32-42
Temperatura (ºC) 25-35
Termófilo: 50-58
PH 5,2-6,3 6,7-7,5
Relación C:N 10-45 20-30
Contenido en sólidos (%) < 40 < 30
Potencial redox (mV) 300-400 < 250
Demanda de nutrientes (C:N:P:S) 500:15:5:3 600:15:5:3
No existen requeri- Micronutrientes esenciales:
Elementos traza
mientos específicos. Ni, Co, Mo, Se.

c. Equipos para la digestión anaerobia

La elección del equipo apropiado depende de las características del residuo a tratar. Los
reactores se denominan “digestores”, en ellos se lleva a cabo el contacto entre la biomasa y
los microorganismos. Los digestores deben permitir una fácil carga y descarga de la bioma-
sa, así como la recogida del biogás. Su tamaño depende de la concentración de sólidos, la
velocidad de alimentación y el tiempo de residencia.

d. Biogás

Es el producto gaseoso obtenido de la biomasa en la digestión anaerobia. Es una mezcla


de metano, dióxido de carbono, hidrógeno y nitrógeno junto con trazas de otros gases. Su
poder calorífico es función de la riqueza en metano siendo, para un contenido de un 60% de
este, del orden de 5.500 kcal/m3. Para su aprovechamiento conviene eliminar el dióxido de
carbono, sulfuro de hidrógeno y vapor de agua para aumentar dicho poder calorífico y evitar
problemas de corrosión en los equipos. Como norma de seguridad, en su almacenamiento
no debe mezclarse con aire, ya que —en determinadas proporciones— podrá originar ex-
plosiones.

La composición del biogás es muy variable según se muestra en la tabla adjunta.

Compuesto Porcentaje en volumen


CH4 50-70
CO2 30-50
N2 <3
O2 < 0,1
H2 1-10
SH2 Trazas
Composición del biogás.
En el siguiente esquema se muestra la equivalencia que tiene un biogás con un 70 % de
metano y un PCI de 6.000 kcal/m3 respecto con otras fuentes energéticas (fuente: CIEMAT):

Equivalencia del biogás con otros combustibles.

La principal aplicación del biogás es como combustible, ya sea para calefacción y/o agua
caliente de las propias instalaciones que lo generan, como para producir energía eléctrica
mediante grupos motor-alternador.

5.3.2. Fermentación alcohólica


Las plantas almacenan la mayor parte de la energía solar que captan en forma de hidratos
de carbono. Estos compuestos pueden presentarse de manera simple como azúcares o
como polímeros del tipo almidón o celulosa. Cualquier producto que contenga azucares
fermentables o transformables en aquéllos puede servir para obtener alcohol.

Se distinguen tres grandes grupos de biomasa susceptible de ser fermentada a alcohol, y


son los siguientes:

— Azucarada: mostos y jugos de diversas frutas, remolacha, caña de azúcar.

— Amilácea: cereales (maíz, cebada, malta, trigo, centeno, arroz), tubérculos (patata, bonia-
to) y raíz de girasol.

— Celulósica: madera, líquidos residuales del papel, pulpa de remolacha, etc.

49
Una vez que la biomasa se ha transformado en una solución azucarada, se somete a una
fermentación para convertir los azúcares en etanol por la acción de los microorganismos.
Los más frecuentemente utilizados son levaduras y hongos unicelulares, abundantes en la
naturaleza.

El primer paso de la producción de bioetanol (que puede utilizarse como biocarburante) es


la preparación del medio de fermentación; a continuación, se realiza la fermentación pro-
piamente dicha y, finalmente, se lleva a cabo la destilación y rectificación para recuperar y
purificar el etanol. La concentración inicial de azúcar condiciona la del producto de la fer-
mentación y el consumo energético de la destilación.

El etanol tiene gran importancia en Brasil y Estados Unidos; en Brasil se utiliza como com-
bustible y procede de la caña de azúcar; y en EE. UU. la utilización del etanol surgió a partir
de las leyes restrictivas sobre uso de los combustibles fósiles en áreas sensibles, así como
de dar salida a los excedentes de maíz.

En España la producción industrial emplea principalmente cereal como materia prima bá-
sica, con posibilidad de utilizar los excedentes de la industria remolachera transformados en
jugos azucarados de bajo costo.

Las tecnologías de producción de etanol las vemos en el esquema propuesto :

Tecnologías de producción de etanol.


El bioetanol se utiliza de las formas siguientes:

— Como combustible único. Tiene una relación de compresión más elevada. El carburador
requiere un ajuste para adaptarlo a la nueva relación estequiométrica aire/combustible.
Se requiere además un dispositivo para facilitar el arranque en frío (elevado calor de va-
porización).

— Mezclado con gasolina. Reducción de la potencia. Aumento del consumo.

— Aditivo a la gasolina (ETBE). Miscible con la gasolina en todas las condiciones. Poder
corrosivo mucho menor al de los alcoholes. Puede producirse en las plantas actuales de
MTBE. Mejora el índice de octano ([Link]

Los efectos de la utilización del etanol como combustible en el medio ambiente son los
siguientes:

— Reducción de los compuestos orgánicos volátiles (COV).

— Reducción de hidrocarburos inquemados (HC).

— Reducción del monóxido de carbono (CO).

— Aumento de los óxidos de nitrógeno (NOx)

— Aumento de las emisiones de ciertos aldehídos.

5.4. Procesos químicos


Entre los procesos químicos se cuentan desde el más sencillo —la extracción de las sus-
tancias útiles contenidas en la biomasa— a los que requieren un tratamiento más complejo.
De estos últimos procesos, el más interesante es la transesterificación de ácidos grasos de
aceites vegetales (por reacción con alcoholes) para obtener el biodiésel, utilizable en moto-
res diésel en los que puede sustituir al gasóleo.

5.4.1. Extracción
Consiste en separar algunos de los componentes de la biomasa por medio de disolventes
químicos. La biomasa se somete a un proceso de extracción para separar las sustancias uti-
lizables como combustibles, como hidrocarburos y compuestos afines.

El proceso requiere el secado previo y la molienda del material realizándose la operación


en varias etapas. En la primera etapa, se emplea como disolvente acetona obteniéndose
un extracto y un refinado. De la extracción se obtiene un aceite con propiedades similares al
crudo. Está formado por hidrocarburos y un residuo rico en proteínas e hidratos de carbono,
transformable en etanol. El tratamiento depende de la biomasa considerada y se precisan
disolventes muy selectivos.

5.4.2. Biodiésel
Se obtiene por reacción química de los aceites de origen biológico con metanol en un pro-
ceso conocido como transesterificación.

51
Los aceites de origen biológico se utilizaron en los primeros motores diésel (enlace de inte-
rés: [Link] (de hecho, aceite puro de palma o de
coco), hasta que el petróleo los desbancó a principios del siglo xx.

Se producen a partir de cultivos oleaginosos como el fitoplancton, la colza, la soja y el gira-


sol. La obtención del aceite se lleva a cabo mediante prensado, arrastre con disolventes, etc.
Así se logra un aceite bruto que se puede utilizar como combustible, aunque los motores
requieren cierta adaptación. Si se aplican filtrados, refinados y desgomados, estos aceites se
pueden emplear en motores convencionales. Además de biodiésel, se obtienen dos copro-
ductos: la torta agotada —formada por materiales molidos sobrantes de la extracción para
piensos muy ricos en proteínas— y la glicerina.

Entre las ventajas del biodiésel están sus propiedades similares al combustible a sustituir
(gasóleo), ser un producto homogéneo y poderse utilizar en motores sin modificar. El biodié-
sel se puede usar tanto solo como mezclado con gasóleo con pequeñas alteraciones en el
consumo y en el rendimiento de los motores.

Aunque en sentido amplio el biodiésel se ha relacionado en ocasiones con la utilización de


aceite vegetal puro como biocarburante, desde un punto de vista estricto, el término biodié-
sel se refiere —de forma exclusiva— al éster metílico producido a partir de un aceite vegetal
o animal que cumpla la norma UNE-EN 14214:2013 V2+A2:2019.
Energía de
biomasa (I)

6. Aplicaciones energéticas de la biomasa

6. Aplicaciones Con biomasa se puede generar energía térmica (agua o


aire caliente, vapor, etc.), energía eléctrica e incluso mecá-
energéticas de la nica, mediante su uso (transformada en biocarburantes) en
biomasa motores de combustión interna.

6.1. Generación de energía térmica


Teniendo en cuenta que el poder calorífico inferior (P.C.I.)
medio de un biocombustible sólido seco está alrededor
de 3.500 kcal/kg y que el P.C.I. del gasóleo está alrededor
de 9.500 kcal/kg, se deduce fácilmente que el equivalente
energético de 1 kg de este último se conseguiría con 2,7
kg de un biocombustible. Considerando que el coste ac-
tual del gasóleo de calefacción (enlace de interés: http://
[Link]/precio-actualizado-combustibles/
[Link]) es de 1,021 €/l (apro-
ximadamente) y que el precio (promedio, con transporte
e IVA) actual de biocombustibles para fines térmicos está
alrededor de 0,28 €/kg (aproximadamente), es evidente la
ventaja económica que supone el empleo de los biocom-
bustibles para fines térmicos frente a combustibles fósiles.

Los biocombustibles han venido siendo residuos foresta-


les y agroindustriales.

El desarrollo futuro de la biomasa con fines térmicos pasa


necesariamente por los cultivos energéticos o de fito-
plancton.

— Los primeros se pueden convertir en biocombustibles


comercializables como pellets o briquetas. El tamaño
medio de una planta peletizadora es de 50.000 t/año,
que requiere 5.000 ha de cultivos de biomasa lignoce-
lulósica (estimando producir 10 t/año-ha de biomasa
seca).

— Los segundos pueden producir biocarburantes a ra-


zón de más de 110 t/año-ha según los nuevos desa-
rrollos ([Link]).

53
Las principales variables que afectan tecnológicamente al proceso de combustión de los
biocombustibles son:

— Proporción de aire de combustión, dependiendo de la tecnología se suele introducir un


exceso de aire del 20 al 40 %.

— Temperatura de combustión que oscila entre 600 y 1.300 ºC.

— Características del combustible —físicas, químicas y térmicas— que influirán en los pa-
rámetros de combustión.

Las etapas en las que puede dividirse el proceso de combustión de los biocombustibles son
las siguientes:

— Secado de la biomasa y eliminación del agua en forma de vapor.

— Liberación de los compuestos volátiles contenidos en la biomasa (a partir de 200-250 ºC)


y formación de otros por el aire primario y la brasa del combustible.

— Combustión de los compuestos volátiles originados a partir de 300-500 ºC, mediante el


aire secundario en la parte superior del lecho del combustible.

— Combustión del sólido carbonoso de la biomasa (brasa o char) (enlace propuesto de


amplicación de conocimiento: [Link] que arde lentamente
y sin llama (combustión con brillo). Al final solo quedarán cenizas, que son elementos
minerales principalmente en estado de óxidos.

Los equipos fundamentales que forman una planta de combustión de biocombustibles son
los siguientes:

— Almacenamiento del combustible.

— Acarreo y dosificación del combustible.

— Hogar de combustión o quemadores.

— Caldera es el lugar en el que se produce el intercambio de calor entre los gases de com-
bustión generados en el proceso de oxidación del combustible y el fluido que se desea
calentar o transformar en vapor. Pueden ser: acuotubulares y pirotubulares.

— Recuperadores auxiliares de calor. El bajo contenido en azufre de la biomasa hace que


la temperatura de rocío de los humos sea baja, lo que permite aprovechar mejor el calor
sensible de los humos y rebajar la temperatura de su emisión a valores de 125 a 150 ºC
sin que se produzcan condensaciones ácidas. Este calor residual puede ser utilizado para
precalentar el agua de alimentación de la caldera (economizadores) o para precalentar el
aire de combustión (precalentadores) —muy importante considerando el relativamente
alto exceso de aire suministrado en muchos casos—.

— Depuración de humos para ajustar las emisiones gaseosas a la legislación vigente sobre
contaminación atmosférica, con captadores centrífugos, ciclones o multiciclones.

— Extracción de cenizas tanto de la cámara de combustión como del ciclón, la caldera y el


resto de los equipos auxiliares.
6.1.1. Calefacción doméstica
Los sistemas modernos de calefacción con biomasa trabajan del mismo modo que los sis-
temas de calefacción convencionales de gasóleo o carbón. En la actualidad no es un gran
problema encontrar suministradores estables de biocombustible ya que existe una oferta
variada (orujillo, hueso de aceituna, cáscara de almendra…).

Una vivienda individual cuyos requerimientos energéticos pretendan ser abastecidos a partir
de biomasa tiene la posibilidad de instalar estufas modernas (donde se produce el calenta-
miento directo del aire), calderas de biomasa conectadas a un sistema clásico de calefac-
ción por radiadores, o sistemas híbridos.

Las estufas presentan rendimientos en torno al 50 % y son de fácil instalación. Las instalacio-
nes de calefacción en inmuebles colectivos son similares a los sistemas de calefacción con
carbón o gasóleo.

La calefacción de distritos (district heating) son redes de calefacción centralizada que sumi-
nistra calefacción y agua caliente sanitaria a distintos edificios a partir de una planta central.
Son instalaciones bien arraigadas en los países centroeuropeos y nórdicos. En España existe
un mercado emergente.
Fuentes de interés:
• [Link]
mate%[Link]
• Energía geotérmica, José Soler. EUDE (Madrid, 2011).

6.1.2. Procesos industriales


Al igual que para usos domésticos, los biocombustibles se pueden utilizar en las industrias
que requieran calor, tanto en forma de agua caliente como en forma de vapor, con análogas
ventajas económicas respecto a la utilización de combustibles fósiles.

Son de uso común en las industrias que producen residuos utilizables como biocombusti-
bles tales como las industrias pastero-papeleras, las fábricas de tableros, las industrias de
aceite de orujo… En muchas de estas industrias se utilizan cogeneraciones en las que se
emplean los biocombustibles para producir el vapor que mueve una turbina y esta, a su vez,
un alternador para producir electricidad. Además, se utiliza parte del calor residual para los
procesos térmicos que requiera la empresa.

6.1.3. Co-combustión
En la actualidad el término co-combustión se utiliza para hacer referencia a la combustión
conjunta de biomasa y un combustible fósil. El interés de la co-combustión en Europa está
creciendo por razones económicas y ambientales.

La co-combustión de biomasa en centrales térmicas convencionales reduce el consumo de


combustible fósil, y por tanto las emisiones de CO2, con el consiguiente ahorro de derechos
de emisión por parte de las instalaciones.

La co-combustión puede ser una alternativa no solo para la gestión de residuos biomásicos,
sino, además, para el desarrollo de los cultivos energéticos que pueden aprovechar su va-
lorización en centrales térmicas convencionales ya amortizadas sin necesidad de tener que
instalar nuevas plantas.

55
Se pueden distinguir tres tipos de instalaciones de co-combustión:

— Directa. Tanto el combustible principal como el secundario entran conjuntamente a la


caldera.

— Indirecta. Existe gasificación previa de la biomasa, y el gas una vez tratado entra en la
caldera alimentada de carbón. Con ello se consigue una gestión separada de cenizas.

— Quemado paralelo. La combustión de ambos combustibles se hace en sistemas inde-


pendientes y el vapor producido en ambas instalaciones se une para alimentar la turbina.

6.1.4. Sistemas empleados


El sistema más extendido para este tipo de aprovechamiento está en la combustión de bio-
masa sólida, aunque también es posible quemar el biogás procedente de la digestión anae-
robia de un residuo líquido o el gas de síntesis generado en la gasificación de uno sólido.

Sistema Características
¾ de la energía de combustión se
Combustión
produce en los productos volátiles.
• Baja eficiencia (15-20 %).
• NOx.
Calderas convencionales
• Potencia 1-10 MWe.
• Coste 2-2,5 M€/Kw.
Combustión de lecho fluidificado Buena eficiencia (35 %).

6.2. Generación de energía eléctrica


En función del tipo y cantidad de biomasa disponible varía la tecnología más adecuada a
emplear para este fin.

Tecnología Características

• Convencional: 400 A 500 ºC sin aire.


• Pirólisis rápida: 800 A 900 ºC (10 % de sólido 60 % gas).
Pirólisis • Buena eficiencia (35 %).
• Potencia < 50 MW.
• Coste 0,8-1,0 M€/MWe.

• Con vapor de agua y aire.


Gasificación con producción de • Con vapor de agua y oxígeno.
CO, H, y CH4 • Baja eficiencia (35 %). 10-20 MWe.
• Alta eficiencia (con ciclo combinado). 15-20 MWe.

Digestión anaerobia. Descom- • Digestores (contenido de metano del 50 al 70 % con


posición bacteriana de la mate- una eficiencia del 60 %).
ria orgánica en ausencia de aire • Vertederos controlados.
6.2.1. Ciclo de vapor
Está basado en la combustión de biomasa, a partir de la cual se genera vapor que es poste-
riormente expandido en una turbina de vapor.

Turbina de vapor

Es la turbomáquina que transforma la energía de un flujo de vapor de agua en energía


mecánica. Este vapor se genera en una caldera, de la que sale en unas condiciones de
elevada temperatura y presión. En la turbina se transforma la energía interna del vapor
en energía mecánica que, típicamente, es aprovechada por un generador para producir
electricidad.

Al pasar por los álabes de la turbina, el vapor cede energía al expandirse aumentando así su
velocidad. Este vapor a alta velocidad es el que hace que los álabes móviles de la turbina
giren alrededor de su eje al incidir sobre estos. En una turbina se pueden distinguir dos par-
tes: el rotor y el estator.

— El rotor está formado por ruedas de álabes unidas al eje y que constituyen la parte móvil
de la turbina.

— El estator también está formado por álabes no unidos al eje sino a la carcasa de la turbina.

Atendiendo a donde se realiza la expansión del vapor se distinguen dos tipos de turbinas: de
acción o de reacción.

— En las turbinas de acción: la expansión del vapor se realiza en el estator perdiendo


presión y aumentando su velocidad hasta pasar al rotor donde la presión se mantendrá
constante y se reducirá su velocidad al incidir sobre los álabes.

— En las turbinas de reacción: el vapor se expande en el rotor, manteniéndose la presión


y velocidad constante al pasar por el estator, que en este caso sólo sirve para dirigir y
orientar el flujo de vapor.

Esquema de una central térmica: el vapor mueve una turbina unida a un generador de energía eléctrica.

57
6.2.2. Alternativa a la combustión
Para mejorar el rendimiento energético de estas instalaciones se puede realizar un ciclo
energético de alto rendimiento caracterizado por:
a. La combustión produce vapor saturado.
b. El vapor saturado se sobrecalienta con los gases de escape de una turbina de gas, y se
alimenta a un turbogenerador de vapor.

Las ventajas más importantes son:


a. El alto rendimiento energético global.
b. Menores problemas de corrosión en el horno.
c. Menor emisión de contaminantes por kWh que en centrales térmicas convencionales.

6.2.3. Turbinas
Son turbomáquinas diseñadas para obtener de o aportar energía a los fluidos con los que
trabajan. Esos fluidos pueden ser esencialmente, por supuesto, tanto líquidos como gaseo-
sos. En función del tipo de fluido para el que están diseñadas se las clasifica como turbinas
hidráulicas (si manejan líquidos) y turbinas de gas (si manejan gases). En contadas ocasiones
son diseñadas para manejar flujos bifásicos, pero esta condición de diseño procura evitarse
debido a los esfuerzos límite a los que somete a los materiales de los equipos este tipo de
flujos.

Las conocidas como turbinas de gas, entonces, no es que utilicen exclusivamente combus-
tibles en estado gaseoso. Por ejemplo: las turbinas usadas en la aviación comercial funcio-
nan con combustibles líquidos mezclas de keroseno y otros hidrocarburos, denominados
genéricamente "JP", los que se mezclan en sus cámaras de combustión con los enormes
flujos de aire (fluido de trabajo —gas—) que las atraviesa.

Últimamente las grandes instalaciones de generación de potencia eléctrica han venido di-
señándose a partir del proceso de la cogeneración, donde turbinas de gas -aire- (que en
este caso particular también queman hidrocarburos gaseosos como combustible) acopla-
das directamente a turbinas de vapor (también gas) generan electricidad al estar solidaria-
mente acopladas a generadores eléctricos (el muy caliente escape de la turbina de gas se
utiliza para generar el vapor que mueve la turbina correspondiente.

Una planta de generación de electricidad como la descrita podría cambiarse para operar con
gasóleo con relativamente bajo coste de inversión y poco tiempo. Sin embargo, las ventajas
del gas como combustible (costos del producto, transporte y almacenamiento más bajos, y
menor contaminación entre otros) han llevado a preferirlo sobre los hidrocarburos líquidos).

Turbina de gas

Una turbina de gas simple está compuesta de tres secciones principales: un turbocom-
presor, un quemador y una turbina de potencia. Las turbinas de gas operan según el ciclo
Brayton, en donde aire comprimido es mezclado con combustible y quemado bajo con-
diciones de presión constante. El gas caliente producido por la combustión se expande a
través de la turbina haciéndola girar para llevar a cabo trabajo. En una turbina de gas con
una eficiencia del 33 %, aproximadamente ⅔ del trabajo producido se usa comprimiendo
el aire. El otro tercio genera electricidad o impulsa un dispositivo mecánico.
Pueden utilizar el gas de síntesis de la gasificación de un recurso sólido. Al aplicar los gases
de escape de la turbina a un ciclo de vapor (como se describe más arriba) se habla de un
ciclo combinado.

Una variación del sistema de turbina simple (Brayton) es el de añadir un regenerador. El re-
generador es un intercambiador de calor que aprovecha la energía de los gases calientes de
escape al precalentar el aire que entra a la cámara de combustión. Este ciclo normalmente
es utilizado en turbinas que trabajan con bajas presiones.

Las turbinas de gas con altas presiones de trabajo pueden utilizar un interenfriador para en-
friar el aire ente las etapas de compresión, permitiendo quemar más combustible y generar
más potencia. El factor limitante para la cantidad de combustible utilizado es la temperatura
de los gases calientes creados por la combustión, debido a que existen restricciones a las
temperaturas que pueden soportar los alabes de la turbina y otras partes de la misma. Con
los avances en la ingeniería y en los materiales, estos límites siempre van aumentando.

Existen también turbinas de gas con varias etapas de combustión y expansión y otras con
interenfriador y regenerador en el mismo ciclo. Todas estas variantes arriba mencionadas
pertenecen exclusivamente al domino de las grandes instalaciones terrestres destinadas a
la generación de potencia. Pero no hay que olvidar que una buena parte de la demanda de
energía corresponde al transporte, y una parte importante de este es el transporte aéreo. Y
es evidente que las turbinas de aviación no pueden sobrecargarse con el peso de tos esos
equipos adicionales.

El avance en este campo ha venido entonces desde dos flancos: mejorar la calidad de los
biocarburantes (para que sean certificados por las severas normas de la aviación) y adaptar
los motores (turbinas) existentes para funcionar con estos recursos.

El martes 2 de agosto de 2011 llegó al aeropuerto de Barajas un Boeing 777 de Aeromexico


(procedente de la Ciudad de México), siendo el primer vuelo transoceánico comercial con
pasajeros propulsado por biocarburante. Llevaba un 30 % de este tipo de combustible en
sus tanques. En un vuelo de 11 horas de duración ha supuesto un ahorro de una tonelada y
media de combustible.

59
Como se ve, la pregunta no es cuándo va a llegar el biocarburante al transporte, sino cómo
se va a estructurar un proceso productivo a nivel mundial de biocarburantes confiable y
capaz, y que no compita por los recursos alimenticios. El uso de los biocarburantes, por lo
tanto, se potenciará intencionalmente hacia el mercado de transporte, y el de la calefacción
o generación de potencia será el nicho de los biocombustibles.

6.2.4. Motor alternativo


Pueden utilizar tanto el gas de síntesis procedente de la gasificación de recursos sólidos
como biogás obtenido de una digestión anaerobia, al igual que biocarburantes.

6.3. Cogeneración
Cuando una empresa decide instalar un sistema de cogeneración, su doble objetivo es el
reducir su factura energética al generar de forma conjunta electricidad y calor, a la vez que
reducir sus emisiones de cara a gestionar eficientemente sus “derechos” de emisión. El cos-
te de generar electricidad y calor en la propia planta industrial es inferior a la suma de los
costes de la electricidad y del combustible empleado en la generación del calor necesario.

Sistema de cogeneración

Cuando una entidad presenta consumos térmicos y eléctricos importantes se puede plan-
tear la instalación de un sistema de cogeneración, consistente en la producción conjunta
de energía térmica y eléctrica. Esta tecnología presenta como gran ventaja la consecución
de rendimientos superiores a los sistemas de producción de energía térmica o eléctrica
por separado. El principio de funcionamiento de la cogeneración se basa en el aprovecha-
miento de los calores residuales de los sistemas de producción de electricidad.

6.4. Generación de energía mecánica


Los biocarburantes pueden ser empleados
en los motores alternativos de aviones, auto-
móviles, camiones, autobuses, etc., sustitu-
yendo total o parcialmente a los combustibles
fósiles.

La utilización de biocarburantes es especial-


mente interesante en industrias agrarias que
dispongan de una adecuada materia prima
para su producción (aceites reciclados, colza,
girasol, etc.) y que puedan autoconsumirlos
(por ejemplo, en tractores), llegando a supo-
ner importantes ahorros en la factura de los
combustibles.

Por otra parte, el etanol como carburante se utiliza como:

— Combustible único.

— Mezclado con gasolina.

— Aditivo a la gasolina (ETBE, 5-etil-ter-butil-éter).


Combustible único
• Un ajuste del carburador adaptado a la relación estequiométrica aire/combustible.
• Un sistema de bujías capaces de soportar altas presiones y temperaturas.
• Un dispositivo para facilitar el arranque en frío o elevado calor latente de vaporización).
• Materiales resistentes a la corrosión.
• Una relación de compresión más elevada.
Mezclado con gasolina
• Utilización en motores hasta un 25 %.
• Reducción de la potencia y del par motor.
• Aumento del consumo (4 % para mezclas con el 15 %).
• Aumento de la corrosión de las partes metálicas y deterioro de los compuestos de
caucho.
• Hay que ajustar el motor para mejorar la relación de compresión y adaptando el carbura-
dor se consigue mayor potencia y par motor, con lo que se consigue: mejor rendimiento
térmico, se reduce el consumo y mejora la combustión (menor índice de carbonización
y emisión de gases tóxicos.
Aditivo a la gasolina
• Es miscible con la gasolina en todas las condiciones.
• No aumenta la volatilidad
• Mayor poder calorífico y relación estequiométrica más próxima a las de la gasolina.
• Muy baja solubilidad en agua.
• Poder corrosivo inferior al de los alcoholes.
• Puede producirse en las plantas actuales de MTBE.
• Mejora el índice de octano (11 % de ETBE aporta una ganancia de 1,4 puntos en el IO)
generando menores consumos, mejores prestaciones y menos contaminantes.

Las ventajas del uso del bioetanol como carburante son las siguientes:
— Reducción de emisiones de CO2: 51 % (cereales), 70 % (azúcares) con respecto a la gasolina.
— Reducción de las emisiones de CO en la combustión.
— Reducción de contaminantes tóxicos en la combustión: benceno y butadieno.
— Aumento de acetaldehídos y formaldehídos en la combustión.
— Relativamente barato.
— Obtención: fermentación de azúcares contenidos en las plantas.
— Utilización: puede sustituir directamente al diésel procedente del petróleo sin casi modi-
ficación de los motores.
— Reducción de emisiones:
• CO2: 57 % (colza) 72 % (soja) con respecto al diésel procedente del petróleo.
• Eliminación de SO2.

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• 65 % de las partículas.

• Productos orgánicos aromáticos.

— Aumenta la vida de los motores.

— Es una realidad en Alemania, Francia, Italia, Bélgica y Austria.

La Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009,


relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables es traspuesta a la
normativa nacional mediante la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible (deroga-
das por la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía
circular), que estableció en su artículo 78 un objetivo nacional mínimo de participación de las
energías renovables en el consumo en todos los tipos de transporte en 2020, que sea como
mínimo equivalente al 10 % del consumo final de energía del sector transporte. Finalmente,
mediante el Real Decreto 1085/2015, de 4 de diciembre, de fomento de los Biocarburantes
se establece, para el año 2016 un objetivo global anual mínimo obligatorio de venta o con-
sumo de biocarburantes del 4,3 %, y para los años 2017, 2018, 2019 y 2020, unos objetivos del
5, 6, 7 y 8,5 %, respectivamente, todos ellos en contenido energético.

Además para el año 2020, según lo previsto en la Directiva (UE) 2015/1513 del Parlamen-
to Europeo y del Consejo, de 9 de septiembre de 2015, por la que se modifica la Directiva
98/70/CE, relativa a la calidad de la gasolina y el gasóleo, y la Directiva 2009/28/CE, relativa
al fomento del uso de energía renovable procedente de fuentes renovables, se establece
que, para el cómputo en el objetivo de energías renovables en el transporte, el porcentaje
de biocarburantes producidos a partir de cereales y otros cultivos ricos en almidón, de azú-
cares, de oleaginosas y de otros cultivos plantados en tierras agrícolas, como cultivos prin-
cipales, fundamentalmente con fines energéticos, no podrá superar el 7 %.

Por último, se hace una mención especial a los biocarburantes producidos a partir de resi-
duos, que no implican una demanda adicional de suelo, aportando reducciones considera-
bles de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para cumplir los objetivos previstos,
debería fomentarse la utilización de los biocarburantes procedentes de materias primas re-
siduales, teniendo en cuenta lo establecido en la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y
suelos contaminados para una economía circular, el principio de jerarquía de residuos. Es el
caso de los aceites usados que cuentan con una tecnología madura, promoviendo la reco-
gida de dicha materia prima y su transformación para su uso como biocarburante.

Factores A favor En contra


• Elevado precio del petróleo.
• Reducción precio H.
• Costes materia prima.
• Reducción costes vehículos con pi-
Económicos • Apreciación coproductos.
Ias de combustible.
• Éxito cultivos energéticos.
• Fracaso cultivos energéticos.
• Alto coste hidrógeno.
• Dificultad adaptar vehículos.
• Viabilidad vehículos eléctricos.
• Mejora producción.
• Deterioro calidad del aire.
Técnicos • Distribución y almacenamiento
de hidrógeno. • Mayor rentabilidad biomasa en
otros usos.
• Fallo de tecnologías.
Factores A favor En contra
• Acuerdo sobre estándares. • No aceptación pública de fábricas.
Consumo
• Calidad de biocombustibles. • Mala calidad de los biocarburantes.
• U.E.
Políticos • Reducción CO2. • Inadecuada reforma de la PAC.
• Reducción importaciones.
Factores que condicionan la penetración de los biocarburantes.

Por último, los aceites vegetales se pueden utilizar como combustible de automoción en:

— Motores diésel de inyección directa: En mezclas con gasóleo (50 %) y en mezclas con
gasolina (14 %)

— Motores diésel tipo Elsbett: sin mezclar.

6.5. Viabilidad económica del uso de la biomasa


Una vez que hemos visto los diferentes usos que tiene la biomasa, es necesario saber si su
uso es económicamente viable desde un punto de vista empresarial. Vamos a analizar esa
viabilidad económica en función de los usos que hemos expuesto en el punto anterior.

6.5.1. Viabilidad económica del uso térmico de la biomasa


Para que un empresario elija la biomasa como fuente de calor en su industria, se tienen que
dar los siguientes supuestos:

— Disponibilidad de la biomasa durante todo el año.

— Precio competitivo frente a otros combustibles y estable en el tiempo. c Técnica de com-


bustión fiable y fácil de mantener.

— Fácil manejo de la biomasa.

— Conciencia ecológica y/o compromiso con el medioambiente.

— Responsabilidad social empresarial.

Hoy en día, existe biomasa disponible durante todo el año: orujillo de aceituna, hueso de
aceituna, briquetas de madera, cáscara de almendra, etc. Y en cuanto al precio, se puede
considerar que es competitivo, ya que la biomasa tiene un precio aproximado de 0,6 c€/
termia frente a 1,5 c€/th para el gas natural o 7 c€/th para el gasoil aproximadamente. Estas
cifras habría que corregirlas ya que el rendimiento de una caldera de biomasa es del 80-
85 % y el de una caldera de gas natural es del 98 %. Pero aun así es más económico el uso
de la biomasa.

La técnica de combustión de la biomasa está muy probada y no presenta problemas impor-


tantes. El único remarcable es que la inversión en una caldera de biomasa es el doble que en
una caldera de gas natural. Pero por la diferencia de coste del combustible esta diferencia
se amortiza en unos cuatro años. El mantenimiento de una caldera de biomasa es algo más
caro que una caldera de gas natural.

63
En cuanto al manejo de la biomasa, está claro que necesita más espacio que un combusti-
ble fósil. Lo ideal es almacenarlo en briquetas, o cuando mucho en pellets.

En resumen, podemos afirmar que, si se está en una zona de fácil acceso a la biomasa, su
uso es económicamente rentable frente a los combustibles fósiles.

6.5.2. Viabilidad económica del uso eléctrico de la biomasa


La producción de energía eléctrica con biomasa es más cara que con cualquier combustible
fósil. Por supuesto sin contar con el coste ambiental que supone el uso de los combustibles
fósiles y que hoy en día no se tiene en cuenta en la factura eléctrica.

La producción de energía eléctrica con biomasa se empezó a desarrollar en aquellos países


que o bien disponían de muchas cantidades y a precios muy bajos o bien la administración
pública subvencionaba el precio de la electricidad.

Los países de la Unión Europea y EE. UU. promocionan el uso de las energías renovables,
por motivos ambientales, políticos y de no dependencia de los combustibles fósiles.

Para que una planta eléctrica con biomasa sea viable económicamente para una empresa
se han de dar las siguientes condiciones:
— Seguridad en el suministro de la biomasa.
— Precio de la biomasa bajo y con variaciones controladas a lo largo de los años.
— Seguridad del precio del kWh en un plazo mínimo de 10 años.
— Tecnología probada.

Para asegurar el suministro de la biomasa es necesario realizar contratos a largo plazo con
los productores de esta. Esto no es fácil, ya que la biomasa suele estar en manos de los agri-
cultores, que son muchos y están dispersos.

Por otro lado, el contrato suele llevar penalizaciones en caso de no realizar el suministro,
lo que hace recelar a los agricultores a la hora de firmar. Lo que generalmente hacen las
empresas es firmar contratos con sociedades que gestionan mucha biomasa, caso de las
extractoras de aceite de orujo, con lo que el riesgo de falta de aprovisionamiento disminuye.

Para conseguir un precio de la biomasa bajo y con pocas variaciones se negocia un contrato
ligando el precio de la biomasa a las subidas o bajadas del precio de la electricidad, de esta
manera el suministrador de biomasa tiene asegurados unos ingresos durante ese periodo
de tiempo.

La seguridad del precio del kWh tiene que estar regulada por ley para que una empresa
decida realizar la inversión.

La tecnología para producir electricidad con biomasa es idéntica a la de cualquier central


térmica. El único problema es el manejo de la biomasa y su composición química, que
hace que las calderas se ensucien cada cierto tiempo, con las consiguientes paradas. Es
necesario que una planta funcione unas 7.800 horas al año para que sea rentable.

Por otra parte, el empleo de los residuos (orgánicos o inorgánicos) en la valorización con
aprovechamiento energético es una alternativa cada vez más usual para evitar su dispo-
sición en vertederos.
6.5.3. Viabilidad económica del uso como biocarburante de la biomasa
El coste de obtención de los biocarburantes es superior al de los derivados del petróleo. Ello
se debe a que si son obtenidos de cultivos “tradicionales” la productividad por hectárea es
comparativamente baja y los costos de procesamiento inciden de manera importante. Esta
panorámica se va a revertir tan pronto como entren en escena los procesos de producción
de fitoplancton a escala industrial, con rendimientos de más de ocho veces superiores por
hectárea.

No obstante, en el ínterin, la producción de biocarburantes puede ser competitiva frente a la


de los combustibles fósiles a los que sustituyen con el mantenimiento de exenciones fisca-
les especiales o en el caso de su fabricación para autoconsumo en empresas o cooperativas
agrarias con elevadas cantidades de maquinaria agrícola o en empresas o instituciones con
flotas de transporte cautivas (transportes urbanos, recogida de basuras, etc.).

Los cereales son utilizados por empresas para la obtención de bioalcoholes, lo que supone
un rendimiento alto pero su precio es elevado.

Bioalcohol

“(…) Es el producido a partir de materias y restos orgánicos mediante fermentación alco-


hólica. Existe tecnología para producir alcohol a partir de caña de azúcar, yuca, madera o
restos celulósicos” ([Link]

Por lo tanto, la única posibilidad desde el punto de vista económico para producir biocarbu-
rantes es potenciar la investigación y el desarrollo de las tecnologías para el cultivo a escala
industrial del fitoplancton, ya que el pago de un mayor precio por parte del consumidor no
es viable en el actual escenario de crisis económica.

65
Energía de
biomasa (I)

7. Ventajas e inconvenientes del uso de la


biomasa
7. Ventajas e El empleo de la biomasa disminuye la factura energética al
inconvenientes del reducir la cantidad de combustibles que se debe adquirir
del exterior. Por otra parte, el uso de la biomasa presenta,
uso de la biomasa igual que otras energías renovables, numerosas ventajas
medioambientales y socioeconómicas.

7.1. Ventajas ambientales


— Se considera que todo el CO2 emitido en la utilización
energética de la biomasa había sido previamente fijado
en el crecimiento de la materia vegetal que la había ge-
nerado, por lo que no contribuye al incremento de su
proporción en la atmósfera, y, por tanto, no es respon-
sable del aumento del efecto invernadero.

— La biomasa tiene contenidos en azufres prácticamente


nulos, generalmente inferiores al 0,1 %. Por este motivo,
las emisiones de dióxido de azufre, que junto con la de
óxidos de nitrógeno son las causantes de la lluvia áci-
da, son mínimas.

— El uso de biocarburantes en motores de combustión


interna supone una reducción de las emisiones gene-
radas (hidrocarburos volátiles, partículas, SO2 y CO).

— El empleo de la tecnología de digestión anaerobia para


tratar biomasa residual húmeda, además de anular su
carga contaminante, reduce fuentes de olores moles-
tos y elimina, casi en su totalidad, los gérmenes y los
microorganismos patógenos del vertido. Los fangos re-
sultantes del proceso de digestión anaerobia pueden
ser utilizados como fertilizantes en la agricultura.

— Se disminuye el riesgo de inicio y propagación de in-


cendios forestales, en el caso de extraer residuos del
monte (obteniéndose leñas y/o astillas). Si se extrae de
la paja de cereales se disminuye el riesgo de incendio
por este biocombustible en el campo.

— Se controla el riesgo de epidemias de insectos que se


alimentan de la madera que ha sido cortada y de las
ramas caídas en el monte.
— Se aprovechan unos residuos sólidos (cascarilla de arroz, ganaderas, forestales...) o líqui-
dos (lejías negras, purines, alperujo...) que derramados en el medio ambiente provocarían
efectos perjudiciales para el mismo.
— Se rentabilizan económicamente unas actividades, como las claras y clareos que son
beneficiosas para la masa forestal y que no encuentran una salida de sus productos.
— Los cultivos agroenergéticos solución de la disminución de cultivos agroalimentarios. En
Europa la eliminación de excedentes agrícolas permitirá disponer de:
720 Mt/año de biomasa = Producción de petróleo del Mar del Norte

— Disminución de la emisión de gases de efecto invernadero por la reforestación y fijación


del dióxido de carbono.

7.2. Ventajas socioeconómicas


— Ayuda a disminuir la dependencia energética del país.
— El aprovechamiento energético de la biomasa contribuye a la diversificación energética,
uno de los objetivos marcados por los planes energéticos, tanto a escala nacional como
europea.
— La implantación de cultivos energéticos en tierras abandonadas evita la erosión y degra-
dación del suelo. La política agraria comunitaria (PAC) permite la utilización de tierras en
retirada para la producción de cultivos no alimentarios, como son los cultivos energéti-
cos.
— El aprovechamiento de algunos tipos de biomasa (principalmente la forestal y los cultivos
energéticos) contribuyen a la creación de puestos de trabajo en el medio rural.
— Posibilidad de competir en precio con las energías convencionales (2,5 kg de leña o 3 kg
de paja contienen la misma energía que 1 kg de petróleo).
— La de mayor contribución al balance energético y la de mejores perspectivas de creci-
miento según las previsiones del libro blanco de la UE.
— La agroenergética puede ser una forma de disminuir las subvenciones agroalimentarias
de la UE.

7.3. Inconvenientes
7.3.1. Generales
— Estacionalidad de la producción (necesidad de almacenar).
— Dispersión en el espacio (necesidad de concentrar).
— Menor densidad energética que los combustibles tradicionales.
— Multipropiedad del recurso.
— Dificultad de controlar el ciclo completo debido a la diversidad de actores que intervienen.
— Recurso (sector agrícola).
— Producción de biocombustibles (sector industria).
— Distribución de la energía.

67
7.3.2. Ambientales
Los procesos de utilización de la biomasa como biocombustible pueden generar diversos
productos contaminantes dependiendo de las características de la materia prima y de los
equipos utilizados, que son emitidos al medio ambiente. Los compuestos emitidos pueden
ser gaseosos, líquidos o sólidos.

a. Emisiones gaseosas

Las sustancias gaseosas nocivas más destacables, gene-


radas durante la combustión de la biomasa, son el dióxido
y monóxido de carbono, compuestos de azufre y óxidos
de nitrógeno.

— Dióxido y monóxido de carbono. En la generación de


biomasa en la naturaleza el dióxido de carbono es toma-
do de la atmósfera (a la que regresa tras la combustión de
la misma). De esta manera, teóricamente, la combustión de
la biomasa no supone un aumento en el contenido de dióxido de
carbono en la atmósfera, por lo que no contribuye al efecto invernadero.
Las emisiones de monóxido de carbono durante la combustión de la biomasa son con-
siderables y dependen de la tecnología empleada. Para reducir dichas emisiones es
necesario que el equipo de combustión funcione adecuadamente y se produzca una
combustión completa.
Otra fuente de dióxido de carbono en la atmósfera se da en el proceso de fermentación
metánica, tanto natural como provocada.

— Compuestos de azufre. Los compuestos de azufre más frecuentes en la combustión


son los óxidos de azufre, que se convierten en ácido sulfúrico, que dan lugar a la lluvia
ácida. También se forman óxidos de azufre en la digestión anaerobia y en la pirólisis de la
biomasa. En la primera se genera, a veces, sulfuro de hidrógeno. En general, el uso de la
biomasa no constituye un problema importante en cuanto a las emisiones de azufre, ya
que las cantidades de azufre en origen son pequeñas.

— Óxidos de nitrógeno. Los óxidos de nitrógeno se forman por la oxidación del nitróge-
no presente en el aire y de los compuestos nitrogenados que contiene la biomasa. Sin
embargo, dado que la combustión de la biomasa en general se realiza a temperaturas
inferiores a las de los combustibles fósiles, la formación de estos compuestos es menor.
Para reducir estas emisiones de óxidos de nitrógeno es necesario controlar rigurosamen-
te el proceso de combustión, tanto en el aspecto térmico como en el aporte de aire.

— Otras emisiones. La incineración de Residuos sólidos Urbanos (R.S.U.) ocasiona la emi-


sión de sustancias contaminantes debido a la presencia frecuente de plásticos y com-
puestos con cloro, que dan lugar a la formación de sustancias nocivas como las dioxinas.
Por otra parte, durante la combustión de la madera se producen emisiones de gran can-
tidad de compuestos orgánicos, como son los benzopirenos e hidrocarburos aromáticos
policíclicos. Una vez emitidos a la atmósfera es difícil la localización (se pueden encontrar
en el agua, en la tierra y en las plantas) y eliminación de los hidrocarburos.
Estas sustancias contaminantes son similares a las de la combustión incompleta del car-
bón y de los productos petrolíferos.
b. Emisiones líquidas

Los efluentes con sólidos en suspensión y metales pesados (estos últimos encontrados ge-
neralmente en las plantas de tratamiento de aguas residuales), que se evacuan de las ins-
talaciones que trabajan con biomasa, pueden ocasionar la contaminación del agua y, por
tanto, es necesario su control y tratamiento. Los efluentes líquidos con alta concentración
en nutrientes pueden emplearse como fertilizantes o como materia prima en la industria
química.

En los procesos de gasificación y pirólisis se producen compuestos nocivos, como fenoles y


aceites insolubles en agua (tolueno, benzopireno) y una gran variedad de compuestos orgá-
nicos no aromáticos. Para eliminar los alquitranes que se forman en los procesos citados se
emplean diversos catalizadores y lavadores.

c. Emisiones sólidas

En la combustión de la biomasa se producen, fundamentalmente, cenizas como residuos


sólidos y se deben a la presencia de sustancias no combustibles. Una gestión inadecuada
de estas sustancias puede contaminar el agua y el suelo, debido a la presencia de sustan-
cias tóxicas, como el cromo y el cadmio, por lo que se considera necesario un exhaustivo
control en la extracción y el tratamiento de las cenizas.

En la actualidad existen sistemas y equipos que operan con altos rendimientos y que retie-
nen gran cantidad de partículas. Estos equipos consisten en filtros de mangas, ciclones y
precipitadores electrostáticos. Su desarrollo tecnológico se debe a su utilización en el tra-
tamiento de los humos de los combustibles convencionales y a su amplia aplicación en la
industria química.

En la digestión anaerobia también se originan residuos sólidos, pero no se consideran con-


taminantes ya que pueden emplearse como fertilizantes orgánicos, debido a su importante
contenido en nutrientes, estar estabilizados y no presentar agentes patógenos.

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