Nian, el monstruo.
Hace mucho tiempo, había un monstruo llamado Nian. Le encantaba tener
aterrorizado a un pequeño pueblo en China y lo visitaba una vez al año para
asustar a sus habitantes. Siempre visitaba el pueblo el primer día del año, para
recordar a los lugareños que seguía estando allí un año más y que debían
seguir asustados.
El terror que Nian despertaba podría haber durado para siempre pero un día,
por casualidad, uno de los habitantes del pueblo vestía una túnica roja. Cuando
el monstruo Nian se acercó a él y vio la túnica roja, empezó a huir. El lugareño
se asustó al ver al monstruo y se le cayó colina abajo el cubo de metal que
transportaba, provocando un ruido sonoro y molesto que asustó todavía más a
Nian, el monstruo, que se marchó de allí a gran velocidad.
Al volver al pueblo, el lugareño contó a todos sus vecinos su encuentro con el
monstruo y la suerte que había tenido: su túnica roja había asustado a Nian y
con el ruido del cubo de metal el monstruo empezó a huir sin mirar atrás.
Conociendo la forma de hacer que el monstruo dejara de asustarles, todos
los habitantes del pueblo estuvieron un año entero preparándose. Cuando Nian
volvió a aparecer, al año siguiente, todos fueron a buscar las banderas rojas
y los sonajeros que habían estado fabricando durante el año.
Con el ruido de los sonajeros y la agitación de las banderas rojas, Nian, el
monstruo, huyó despavorido y los habitantes del pueblo no le volvieron a ver
jamás.
Cuento chino