TEMA 6.
AMÉRICA: EXPANSIÓN ULTRAMARINA Y
CREACIÓN DEL IMPERIO COLONIAL
1. EL DESCUBRIMIENTO DE ÁMERICA
1.1. CAUSAS DE LOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRÁFICOS
Entre los factores técnicos hay que mencionar el desarrollo de la cartografía y los instrumentos de
navegación. También se produjo un avance importante en la construcción naval, con la aparición de la nao y la
carabela, las naves que permitieron navegar con cierta seguridad por el Atlántico.
Entre las causas económicas, la más importante fue el crecimiento del comercio internacional, que aportó
los capitales necesarios para las empresas de navegación. La falta de metales preciosos también animaba a
buscar nuevas minas y yacimientos. Pero sobre todo fue la necesidad de buscar una nueva ruta hacia las
Indias lo que llevó a los portugueses, primero, y a los castellanos después, a lanzarse a la aventura. Europa
necesitaba las especias orientales junto a otros productos de lujo, pero la ruta tradicional que se hacía por
tierra quedó colapsada con la expansión del Imperio turco. Tenían que buscar nuevos caminos hacia los
mercados asiáticos.
Por último, están los factores políticos e ideológicos. Portugal y Castilla estaban en plena expansión en el siglo
XV. El fin de la Reconquista prolongó el espíritu de cruzada más allá de la guerra de Granada. La rivalidad entre
los estados de la Península fomentó la competencia entre ellos, además la cultura humanística impulsaba la
curiosidad científica.
1.2. EL DESCUBRIMIENTO
Cristóbal Colón era un marinero genovés experimentado cuando en 1476 llegó a Portugal. En 1482 presentó
en Lisboa su proyecto de viajar a las Indias por occidente, pero los gobernantes portugueses lo rechazaron.
Decepcionado, Colón se dirigió entonces a Castilla, el único Estado que podía tener interés en aquel
momento en su proyecto. Fue recibido por los Reyes Católicos, pero la comisión de expertos rechazó la
propuesta de Colón, porque su teoría era frágil. Además, los gastos de la guerra de Granada tampoco
permitían mucho margen para proyectos inciertos.
En 1488 Bartolomé Dias llegó al sur de África y descubrió el Cabo de Buena Esperanza: los portugueses habían
conseguido su objetivo. Y Colón volvió a insistir: se presentó ante los Reyes en los días de exaltación que
siguieron a la entrada en Granada.
Tras una dura negociación, el 27 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe. En ellas se
concedían a Colón, entre otras cosas, los títulos de virrey, gobernador y almirante en las tierras y mares que
descubriera; y el 10% de los beneficios que se obtuvieran en las tierras descubiertas.
El viaje se organizó en el puerto de Palos. Donde había marineros experimentados. Fue financiado en su mayor
parte por la Corona, aunque también invirtieron algunos comerciantes genoveses. Se armaron tres barcos,
dos carabelas: la Pinta y la Niña, y una nao: la Santa María, a cuyo mando estaban los hermanos Martín Alonso
y Vicente Yáñez Pinzón y el propio Colón, además de unos noventa hombres.
El 3 de agosto zarparon, y tras hacer escala en las Canarias, el 6 de septiembre pusieron rumbo hacia
occidente, a la altura en que Colón creía que se encontraba la costa de Cipango (Japón). El viaje fue facilísimo,
porque los vientos alisios empujaban las naves con rapidez. Durante cinco semanas avanzaron sin encontrar
más que algunas aves que venían del oeste. Las tripulaciones comenzaron a inquietarse.
Por fin, el 12 de octubre, a las 2 de la mañana, el vigía avistó la costa de la isla de Guanahani (isla de Watling,
en las Bahamas). Tras desembarcar, Colón y sus hombres entraron en contacto con los indígenas. Durante
varias semanas exploraron la isla y siguieron ruta. Allí, tras perder la Santa María, encallada en la costa, se
construyó un fuerte, en el que quedaron algunos marineros, y el 16 de enero emprendieron el regreso.
El 4 de marzo llegaron a Lisboa, y pocos días después a Palos. El 15 de abril Colón se presentaba ante los
Reyes en Barcelona, llevando oro, objetos exóticos y dos indígenas. Fue recibido de forma triunfal y
homenajeado.
1.3. EL TRATADO DE TORDESILLAS
Colón estaba convencido de que las islas descubiertas estaban situadas frente a la costa asiática, de ahí los
nombres de Antillas (ante-illas) y de indios, aplicado a los indígenas. Pero tanto para él como para los reyes, se
trataba de tierras desconocidas. Rápidamente, los Reyes Católicos solicitaron del papa que confirmara su
soberanía sobre las tierras descubiertas. La bula Inter Caetera entregaba a Castilla el derecho a tales
tierras.
Pero los portugueses no aceptaron la decisión pontificia. Para ellos, el viaje colombino había violado el
acuerdo de Alcaçovas. Tras varios meses de negociación, en 1494 ambos Estados firmaron el Tratado de
Tordesillas, en el que se fijaba una nueva división norte-sur. De ahí arranco el derecho de Portugal al Brasil.
Los demás países europeos no aceptaron la situación, y poco después comenzarían a enviar sus propias
expediciones.
1.4. LOS VIAJES MENORES Y EL DESCUBRIMIENTO DEL PACÍFICO (1493-1513)
En septiembre de 1493 Colón inició un nuevo viaje, con una flota de 17 barcos y 1500 hombres. El objetivo
era ya colonizar e iniciar la evangelización de los indios. El viaje sirvió para completar el reconocimiento de las
Antillas, pero sobre todo para constatar dos hechos:
− Que Colón era un buen marinero, pero un pésimo gobernante, que no supo imponer su autoridad y que
permitió el enfrentamiento entre los colonos y el abuso sobre los indígenas.
− Que las tierras descubiertas no eran un puñado de pequeñas islas, sino un conjunto de territorios
vasto y que no podía ser explotado de forma particular.
A partir de ahí los Reyes Católicos comenzaron a retirar su confianza a Colón. Enviaron administradores y
recaudadores, y comenzaron a autorizar nuevos viajes, ajenos al almirante. Son los llamados viajes menores,
donde exploraron la Tierra Firme. Una expedición portuguesa descubriría en 1499 el Brasil, y en 1500 el
italiano Américo Vespucci reconoció la costa sur. En 1507 Martín Waldseemüller bautizó el nuevo continente
en su honor.
Colón realizó aún otros dos viajes, empeñado en encontrar un paso que condujera a la costa de Cathay
(China). Pero fracasó en su intento, y se enfrentó a las autoridades enviadas por los reyes, hasta el punto de
que en 1500 fue apresado y devuelto a Castilla acusado de abusar de su poder. Murió en 1506, cansado y
desilusionado.
El mapa atlántico de América quedó completado entre 1508 y 1516:
− Alonso de Ojeda: reconoció la costa venezolana
− Diego Ponce de León: exploró toda la costa de Florida
− Vasco Núñez de Balboa: en 1513, siguiendo las indicaciones de los indígenas, consiguió atravesar el
istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico, el Mar del Sur.
2. CONQUISTA Y COLONIZACIÓN
2.1. LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO (1519-1522)
Hacia 1518 el proceso de exploración inicial estaba concluido. Pero las Antillas y la costa del Istmo no
ofrecían riquezas suficientes. Quedaban dos alternativas: la búsqueda de una ruta hacia las Indias, y la
expansión por el continente.
La búsqueda de un paso hacia el oriente llevó a un portugués, Fernando de Magallanes, a organizar una
expedición, bajo el patrocinio de Castilla, que partió en 1519 y consiguió atravesar el cabo de Hornos y
alcanzar las islas de las especias. Tras una travesía terrible y llena de desgracias, incluida la muerte del propio
Magallanes, su lugarteniente Juan Sebastián Elcano lograba regresar a Sevilla en 1522 con solo 22
supervivientes, las dar la primera vuelta al mundo. La ruta fue desechada por inviable.
2.2. LA CONQUISTA DEL CONTINENTE (1519-1550)
En 1519, Hernán Cortés desembarcó en la costa y fundó Veracruz. Se internó con 400 hombres hacia las
tierras del Imperio azteca, que ocupaba buena parte del actual Estado de México. Cortés supo aprovechar las
disputas internas y logró hacerse con el control del imperio tras la caída de la capital azteca, en 1521.
Cortés organizó una administración eficaz. En 1535, cuando se convirtió en el virreinato de Nueva España,
con capital en México, abarcaba desde California y la costa de los actuales EEUU hasta Panamá, incluyendo
las Antillas.
La otra gran conquista del periodo es la del Perú, en la que el Imperio inca dominaba las tierras de toda la
región del Pacífico. Tras varios viajes de exploración, en 1531 Francisco Pizarro iniciaría la conquista,
capturando al inca Atahualpa en Cajamarca. Tras la toma de la capital, Cuzco, fundó Lima, que se convirtió en
la capital del virreinato del Perú. A él se incorporarían las tierras de Chile y del Río de la Plata (Buenos Aires).
Hacia 1540 puede darse por concluida la conquista.
2.4. LA EXPLOTACIÓN DEL TERRITORIO Y LA HECATOMBRE DEMOGRÁFICA
La conquista se realizó mediante expediciones particulares, en la que los conquistadores firmaban unas
capitulaciones con la Corona, y más tarde con sus gobernadores. En ellas se fijaban los objetivos y el reparto
del botín. Eran, por tanto, expediciones de empresa, en las que se daba prioridad a la obtención de beneficios
rápidos, sobre todo el oro.
Los colonos eran mayormente andaluces, extremeños y vascos. Eran marinos, pero también campesinos sin
tierras y artesanos. Se calcula que hacia 1550 habían emigrado a América unos 150.000 castellanos.
En los primeros tiempos, en el Caribe, los conquistadores se dedicaron a extraer la mayor cantidad de oro
posible, sometiendo a los indígenas a trabajos forzados. El resultado es que en unos pocos años se obtuvo
todo el oro que los indígenas habían producido durante cientos de años.
La situación fue distinta en el continente. Los colonos se adueñaron de la tierra y obligaron a los indios a
trabajarla mediante el sistema de encomiendas. Éstas consistían en la entrega de un grupo de indios al
colono, teóricamente para ser evangelizados e instruidos, pero que en la práctica fueron explotados.
El impacto sobre la población indígena fue brutal. La introducción de enfermedades europeas y la imposición
del trabajo en minas y cultivos, rompiendo el modo de vida, condujeron a una gran masacre. En las Grandes
Antillas, la población indígena casi se extinguió y fueron repobladas con población negra esclava traída de
África. En el continente, la mezcla racial fue mayor, tanto con la población blanca como con la traída de África.
Pronto, el mestizaje dio lugar a una serie de cruces y castas muy diversas.
2.5. LA POLÉMICA DE LOS “JUSTOS TÍTULOS”
Se conoce como “justos títulos” a los supuestos derechos que tenían los castellanos para colonizar el nuevo
continente y para someter a los indígenas.
Desde el principio se reivindicó el monopolio y la exclusión de otras naciones europeas. Es muy significativo
que los Reyes Católicos sólo tardaran unos meses en obtener del papa Alejando VI las bulas que confirmaban
su derecho a las tierras descubiertas.
Pero las demás naciones europeas no aceptaron el monopolio. Franceses e ingleses enviaron sus propias
expediciones, aunque la falta de riquezas del norte de América les llevó pronto a renunciar a nuevas
exploraciones. Sin embargo, eso no impidió la aparición de la piratería.
El debate sobre el derecho a someter a los indios se vinculó desde el principio con la obligación de
evangelizar. Sin embargo, con la excusa de predicarles la verdadera fe se precedió rápidamente a someterlos.
La polémica estalló en 1511, cuando un dominico denunció en un sermón la explotación de los indios. El
sermón causó un enorme impacto, hasta el punto de que Fernando el Católico convocó una junta en Burgos
para estudiar el problema. Las leyes de Burgos de 1512 proclamaron la libertad y los derechos de los indios a
una vivienda y aun salario justo.
− En los años siguientes hubo un intenso debate entre juristas y frailes a favor y en contra de la
esclavización. Entre los primeros destacó Juan Ginés de Sepúlveda, que subrayaba la incapacidad de
los indios para autogobernarse y la necesidad de acabar con costumbres como el canibalismo.
− Entre los segundos, el más insistente fue Bartolomé de las Casas, que escribió varias obras
dedicadas a denunciar los abusos.
Ambos se enfrentaron en la célebre Junta de Valladolid.
En general, los monarcas castellanos protegieron legalmente los derechos de los indios, legislando contra los
abusos. Pero en la práctica, la lejanía hizo que la protección quedara en nada.
3. LA ECONOMÍA COLONIAL
3.1. EL COMERCIO CON LA PENÍNSULA Y LOS METALES PRECIOSOS
Los colonos necesitaban prácticamente de todo: alimentos, ropa, aperos de labranza, armas, herrajes, etc. La
Corona prohibió el desarrollo de talleres en América, para evitar la competencia con la metrópoli. A cambio,
a Europa se enviaban materias primas.
La diferencia se cubría con metales preciosos. Tras la etapa inicial, en la que el oro y la plata fueron
arrebatados a los indígenas, se descubrieron las grandes minas de plata del Potosí (Perú) y Zacatecas (Nueva
España), y comenzó su explotación sistemática. Sobre todo, desde la aplicación de una nueva técnica, la
amalgama de mercurio, que permitía aumentar la velocidad de producción. La plata americana resultó vital
para sostener las guerras europeas de la monarquía hispánica. Castilla se convirtió en la principal
suministradora de plata para toda Europa.
Para garantizar que hubiera mano de obra se produjo la mita, un sistema de trabajo forzoso, que obligaba a un
porcentaje de trabajadores de cada pueblo a prestar servicios en las minas a cambio de un salario. La dureza
de las minas provocaba la muerte de cientos de trabajadores, pero la Corona no hizo nada por resolver el
problema, ya que necesitaba imperiosamente la llegada de los grandes cargamentos de plata.
El envío de la plata se convirtió en un problema estratégico ante el aumento de la piratería en el Atlántico. Para
proteger los convoyes, Castilla decidió regular la navegación: obligó a los barcos mercantes a agruparse en
dos flotas anuales, la de Nueva España, que llegaba al puerto de Veracruz, y la de Perú, hacia el puerto de
Portobelo. Ambas se encontraban, al volver, en la Habana, cargadas de plata, para retornar juntas a la
Península. Iban escoltadas por una serie de navíos de guerra. El sistema fue efectivo: sólo en una ocasión, en
1628, la flota fue capturada.
3.2. LA EXPLOTACIÓN DE LAS COLONIAS EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII
A finales del siglo XVI, la falta de mano de obra llevó a sustituir las encomiendas por el sistema de haciendas y
plantaciones, grandes propiedades trabajadas por hombres libres, pero también esclavos, traídos de África.
Las haciendas eran explotaciones autosuficientes, que incluían producción agrícola y ganadera. Los
castellanos introdujeron los cultivos europeos, como el trigo, la vid, el olivo o las hortalizas. Junto a ellos, se
extendieron los productos autóctonos, como el maíz, la papa o el frijol.
Las plantaciones se extendieron por toda la región tropical. Su producción, destinada directamente a la
explotación se centró en cinco cultivos básicos, tres autóctonos (cacao, tabaco y añil) y dos traídos por los
europeos (caña de azúcar y café). Eran grandes extensiones de terreno dedicadas al monocultivo y trabajadas
por mano de obra esclava.
Aumentó la producción artesanal, y comenzó a desarrollarse el intercambio interno de productos, pese a las
prohibiciones de las autoridades españolas. América se autoabastecía de numerosos productos, lo que hacía
descender las importaciones y manufacturas españolas.
3.3. EL COMERCIO COLONIAL Y EL CONTRABANDO
Desde comienzos del siglo XVII se agudizó la penetración de comerciantes extranjeros en América. Barcos
holandeses, ingleses y franceses traían productos necesarios para los colonos. Las guerras europeas
incentivaron el contrabando, se convirtió en una forma de guerra comercial que perjudicaba a la monarquía
española.
A lo largo del siglo XVIII, los reyes Borbones, crearon grandes compañías comerciales para intentar
modernizar la producción y el tráfico de mercancías. En 1778, además, se abrió el comercio a la mayor parte
de los puertos de la Península.
A pesar de todo ello, a finales del siglo XVIII el control de las colonias era ya muy precario. La Armada española
no estaba en condiciones de proteger el circuito colonial.
4. GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN
4.1. AMÉRICA BAJO EL CONTROL DE LA CORONA
En 1503 se estableció en Sevilla la Casa de Contratación, organismo múltiple encargado de todo lo referente
a América. Era aduana, almacén para preparar las naves, casa de control de emigración, escuela de pilotos,
centro de cartografía e institución encargada de recaudar el quinto real, el 20% de los beneficios del comercio
americano. Todas las expediciones hacia América debían partir obligatoriamente de Sevilla, por ser puerto
seguro, dada su situación interior.
En 1524, ante la envergadura del nuevo imperio colonial, el emperador Carlos V decidió establecer un
Consejo de Indias separado del de Castilla, encargado de todos los asuntos asociados con América. Estaba
formado por letrados y fue el encargado de elaborar todas las leyes, además de ejercer como tribunal.
4.2. LA ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA DE AMÉRICA
Una vez terminado el proceso de conquista, la América española se dividió en dos grandes virreinatos: Nueva
España (1535), con capital en México, y Perú (1542), con capital en Lima. Los virreyes eran la máxima
autoridad en América, por lo que fueron designados entre miembros de la alta nobleza, y en ocasiones incluso
de la familia real. Se rodearon de una corte y un ceremonial similares a los de la metrópoli. En la práctica
actuaban con una enorme autonomía.
En el siglo XVIII, ante la complejidad de controlar un territorio tan inmenso, los virreinatos se subdividieron. Se
estableció el virreinato de Nueva Granada, disgregados del de Nueva España, y posteriormente se separó del
Perú el del Río de la Plata.
Por debajo de los virreyes estaban las audiencias, que correspondían a los distritos en que se subdividía cada
virreinato. La audiencia era a la vez un órgano administrativo y un tribunal. Estaba formada por jueces y la
Corona.
Cada audiencia tenía jurisdicción sobre varias provincias: Éstas estaban dirigidas por gobernadores, que
tenían también funciones administrativas y jurídicas.