TEMA 5
Introducción
La época de los Reyes Católicos marcó un momento clave en la historia de la península ibérica.
Con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se logró una unión dinástica,
aunque los reinos mantuvieron sus instituciones propias. Se fortaleció el poder de la Corona, se
consolidó el Estado autoritario moderno y se impulsó la expansión exterior, tanto en Europa
como en América. Además, se promovió la unificación religiosa con la expulsión de los judíos, la
fundación de la Inquisición y la reforma de la Iglesia, que se convirtió en un símbolo de identidad
común.
1. LA UNIÓN DINÁSTICA: LA INTEGRACIÓN DE LAS CORONAS DE CASTILLA Y
ARAGÓN
1.1. La guerra civil (1474-1479)
Los Reyes Católicos llegaron al poder tras una crisis en Castilla. Enrique IV enfrentó rebeliones
nobiliarias y rumores sobre la ilegitimidad de su hija Juana "la Beltraneja". Isabel, su
hermanastra, se proclamó reina tras la muerte de Enrique en 1474, apoyada por nobles y una
campaña de propaganda. La guerra de sucesión, con apoyo de Portugal y Francia para Juana,
terminó en 1479 con el Tratado de Alcaçovas-Toledo, que confirmó a Isabel como reina y confinó
a Juana en un convento.
1.2. La unión dinástica
En 1475, Isabel y Fernando acordaron en la Concordia de Segovia compartir el poder en Castilla,
firmando ambos las órdenes reales. En Aragón, donde Fernando fue rey desde 1479, se concedió
a Isabel la corregencia en 1481. Aunque mantuvieron leyes e instituciones separadas, con
Castilla en un papel hegemónico, el único organismo común fue el Tribunal de la Inquisición, sin
intención de fusionar los reinos.
2. ORGANIZACIÓN DEL ESTADO E INSTITUCIONES DE GOBIERNO
2.1. La reorganización del Estado
El programa político de los Reyes Católicos se centró en fortalecer la autoridad real, modernizar
el Estado, mantener la sociedad estamental y lograr la unidad religiosa. Gobernaron de forma
personal y estricta, con un rígido ceremonial y propaganda que ensalzaba su poder. Realizaron
obras benéficas y contaron con colaboradores destacados como Cisneros y el cardenal
Mendoza.
Modernizaron el Estado incrementando los ingresos fiscales en Castilla, lo que permitió crear un
ejército permanente y moderno. El Consejo Real, dominado por letrados, y una red de
corregidores en las ciudades fortalecieron el control territorial. Resucitaron la Santa Hermandad
como fuerza policial rural, financiada por contribuciones urbanas.
Aunque inicialmente dependieron de las Cortes para obtener apoyo y recursos, dejaron de
convocarlas regularmente. En Aragón, con un sistema rígido y menor autoridad real, Fernando
aprovechó los recursos y la diplomacia de Castilla para prescindir de las instituciones locales.
3. LA POLÍTICA SOCIAL DE LOS REYES CATÓLICOS
3.1. La política de la Corona respecto a la nobleza
Los Reyes Católicos no buscaron debilitar a la nobleza, sino consolidar su poder, compartiendo
valores y la necesidad de mantener el orden social. Protegieron a la aristocracia mediante
concesión de nuevos títulos y, sobre todo, con la legislación del mayorazgo, que estableció un
marco estable para asegurar la transmisión del patrimonio familiar, fortaleciendo así su posición.
3.2. Las relaciones con Roma y la reforma eclesiástica
Los Reyes Católicos lograron mayor control sobre la Iglesia en sus reinos al obtener de Roma la
aceptación de contribuciones e imponer a sus candidatos en obispados y abadías (patronato
regio). Impulsaron una reforma eclesiástica para corregir inmoralidades y mejorar la formación
del clero. Eligieron prelados capacitados, exigieron residencia de los obispos en sus diócesis y
fomentaron inspecciones, lideradas por Cisneros, para garantizar el cumplimiento de las normas.
3.3. Clases urbanas y campesinos
Los Reyes Católicos favorecieron a la oligarquía urbana, beneficiando a grandes comerciantes y
apoyando a la Mesta, que les proporcionaba altos ingresos fiscales y beneficios directos. Sin
embargo, artesanos y campesinos fueron perjudicados: los primeros por la falta de medidas
proteccionistas y los segundos por cargar con la mayoría de los impuestos, manteniendo una
situación precaria en Castilla. En Cataluña, la Sentencia Arbitral de Guadalupe de 1486 eliminó
los malos usos feudales a cambio de una compensación económica, aunque la explotación
feudal continuó.
4. LA CONQUISTA DEL REINO NAZARÍ Y LA INCORPORACIÓN DE NAVARRA
4.1. La guerra de Granada (1481-1492)
Los Reyes Católicos iniciaron la guerra de Granada en 1481 para eliminar la presencia islámica
en la Península. Aprovechando la debilidad de los nazaríes, utilizaron un gran ejército y nuevas
tácticas, como artillería avanzada y hospitales de campaña. Granada capituló el 2 de enero de
1492, poniendo fin al Islam en la península. La capitulación garantizó la libertad religiosa de los
musulmanes, pero Málaga fue esclavizada y unos 150,000 musulmanes fueron exiliados.
4.2. Navarra
En 1512, tras una ruptura con Francia, Fernando de Aragón ocupó Navarra, que fue anexionado a
Castilla por las tropas del duque de Alba. Además, los Reyes Católicos impulsaron una política
para eliminar las minorías religiosas, persiguiendo a los falsos conversos, expulsando a los
judíos y forzando la conversión de los mudéjares.
5.1. La Inquisición
La represión de la Inquisición fue brutal en los primeros veinte años, con miles de ejecutados. A
partir de 1500, las condenas se limitaron a casos más específicos, pero el pánico se extendió
por toda la sociedad, llevando a una segregación racial. Muchas instituciones adoptaron los
estatutos de limpieza de sangre, que excluían a personas de familias de conversos.
5.2. La expulsión de los judíos
Tras la caída de Granada, en 1492 los Reyes Católicos ordenaron la expulsión de los judíos,
quienes debían convertirse o abandonar el país en tres meses. Aunque podían llevar bienes
muebles, no se les permitió llevar oro ni plata. Unos 150,000 optaron por el exilio, enfrentando
dificultades económicas y partiendo hacia Portugal y el norte de África.
5-3. Los musulmanes
Tras la conquista de Granada, se permitió inicialmente a los musulmanes mantener su religión y
costumbres, pero en 1499 Cisneros impuso conversiones forzosas, lo que provocó una rebelión.
Tras su derrota, se anularon los acuerdos previos, y muchos musulmanes emigraron o se
convirtieron. En la Corona de Aragón, los musulmanes agrícolas fueron protegidos y no se
aplicaron medidas similares.
6. LA INTEGRACIÓN DE LAS CANARIAS Y LA APROXIMACIÓN A PORTUGAL
6.1. Las islas Canarias
En el Tratado de Alcaçovas-Toledo (1479), Portugal cedió las Canarias a Castilla. La conquista,
similar a la de América, fue realizada por particulares mediante capitulaciones con la Corona. Se
repartieron tierras a colonos, principalmente andaluces y extremeños, quienes esclavizaron a los
indígenas pese a las prohibiciones reales y papales.
6.2. Las relaciones con Portugal
Los Reyes Católicos pactaron con Portugal en el Tratado de Alcaçovas-Toledo (1479),
asegurando la legitimidad de Isabel como reina, un matrimonio dinástico y el reparto de
territorios atlánticos: Castilla obtuvo las Canarias y renunció a las Azores, Madeira y la costa
africana. Este acuerdo se reforzó con el Tratado de Tordesillas (1494), donde Portugal reconoció
los derechos castellanos sobre América.
7. POLÍTICA INTERNACIONAL Y ALIANZAS MATRIMONIALES
La unión dinástica entre Aragón y Castilla afectaba de modo directo a sus relaciones
internacionales
7.1. La política italiana y la lucha con Francia
Francia fue el principal rival de los Reyes Católicos, quienes forjaron alianzas matrimoniales
para contrarrestarla. En 1494, comenzaron los enfrentamientos en Italia tras la invasión francesa
de Nápoles. España respondió con una coalición antifrancesa y, gracias al Gran Capitán, obtuvo
varias victorias. En 1505, se firmó un acuerdo por el cual Francia retuvo el Milanesado, mientras
que Aragón aseguró el reino de Nápoles.
7.2. La política africana
La hostilidad hacia los Estados del norte de África se basaba en razones económicas,
ideológicas y estratégicas, como prevenir invasiones, combatir la piratería berberisca apoyada
por el sultán turco, y el deseo de extender el cristianismo, especialmente en Melilla.
7.3. La política matrimonial
Los Reyes Católicos negociaron matrimonios dinásticos para sus hijos con casas reales
europeas, buscando asegurar la herencia de las Coronas y formar alianzas contra Francia. Así,
se consolidaron acuerdos con Portugal, Austria-Borgoña e Inglaterra: la infanta Isabel se casó
con Manuel I de Portugal, el príncipe Juan con Margarita de Austria, Juana con Felipe el
Hermoso, y Catalina con el rey Arturo de Inglaterra, luego con Enrique VIII tras su muerte. Estas
alianzas crearon una red diplomática sólida.
8. LA CRISIS SUCESORIA Y EL FIN DEL REINADO
Tras la muerte de Isabel la Católica en 1504, la herencia pasó a su hija Juana, pero su esposo,
Felipe el Hermoso, tenía políticas contrarias a los Reyes Católicos, y Juana mostraba signos de
desequilibrio mental. Fernando asumió el gobierno de Castilla, pero tras la muerte de Felipe en
1506, regresó a Castilla, impuso su autoridad y declaró a Juana incapaz de gobernar. Acordó
con Maximiliano de Austria que gobernaría hasta que su nieto, Carlos, alcanzara la mayoría de
edad. Fernando gobernó hasta su muerte en 1516, dejando a Carlos como heredero, lo que dio
inicio a la dinastía de los Austrias en España.