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Historia del Voto Electrónico Mundial

El documento presenta una visión general de la historia del voto electrónico desde finales del siglo XIX, con un enfoque particular en su evolución desde 1990, cuando la revolución tecnológica transformó los sistemas de votación. Se destaca que, aunque la tecnología es útil para facilitar el proceso electoral, su efectividad depende de un marco normativo y de la confianza de los votantes en el sistema. Además, se enfatiza la importancia de garantizar los derechos de los electores a través de procedimientos seguros y confiables en la votación electrónica.

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Historia del Voto Electrónico Mundial

El documento presenta una visión general de la historia del voto electrónico desde finales del siglo XIX, con un enfoque particular en su evolución desde 1990, cuando la revolución tecnológica transformó los sistemas de votación. Se destaca que, aunque la tecnología es útil para facilitar el proceso electoral, su efectividad depende de un marco normativo y de la confianza de los votantes en el sistema. Además, se enfatiza la importancia de garantizar los derechos de los electores a través de procedimientos seguros y confiables en la votación electrónica.

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Miguel González Madrid

El voto electrónico en el mundo. Breve historia de experiencias acerca


de un ascenso desigual

El voto electrónico en el mundo.


Breve historia de experiencias acerca
de un ascenso desigual

Electronic voting in the world.


A brief history of experiences about an uneven ascent

Miguel González Madrid1

Fecha de recepción: 28 de octubre de 2020


Fecha de aceptación: 16 de noviembre de 2020

RESUMEN: Este trabajo ofrece una vista panorámica de la historia del


uso de “máquinas de votar” desde finales del siglo XIX, pero sobre todo
desde 1990, cuando la revolución electrónica e informática marcó una
nueva era tecnológica de la mano de la microelectrónica, el diseño de
variados artefactos (hardware) y la aparición de múltiples aplicaciones
informáticas. La definición de “voto electrónico” ha variado desde en-
tonces, pero no sólo por la forma general como se ha utilizado ese tipo
de máquinas y porque parecía que todo se reducía a una serie de da-
tos almacenados en un disco de memoria interna, sino principalmente
porque la especificidad del voto electrónico ha dependido del sistema
del que es parte, es decir, del conjunto de procedimientos, accesorios,
estándares y normas jurídicas que involucran a diversos actores. Aquí
se hace énfasis, entonces, en que los desarrollos tecnológicos son útiles
para los sistemas de votación popular, pero no son determinantes para
el futuro de las elecciones, sino que coadyuvan de modo relevante a ga-
1 Maestro en Derecho Electoral por la Universidad del Valle de Tlaxcala (UVT) y politólogo
por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Profesor e Investigador Titular de la
UAM-Iztapalapa en líneas de investigación sobre elecciones, democracia, derechos, teoría po-
lítica, políticas públicas y gobiernos locales. Contacto: mgmundouno@[Link]

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(enero-junio): 173-236. ISSN: 2448–8283.

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rantizar la realización de los derechos de los votantes a condición de


que cumplan con las normas, los estándares y las expectativas plantea-
das por el sistema electoral en cada caso.
Palabras clave: Voto electrónico, derechos de los electores, papeleta electoral, com-
probante del voto, seguridad.
ABSTRACT: This work offers a panoramic view about the history of the
use of “voting machines” since the end of the 19th century, but mainly
from 1990 until the current present, when the electronic and informatio-
nal technology revolution marked a new technological era at the hands of
microelectronics, the design of varied artifacts (hardware) and the appea-
rance of multiple computer applications. The definition of “electronic vo-
ting” has changed since then, but not only because of the general way in
which this type of machine has been used and because it seemed that
everything was reduced into a series of data stored on an internal memory
disk, in spite of the specificity of electronic voting has depended on the
system of which it is a part, that is, on the set of legal procedures, acces-
sories, standards and norms involving to various actors. Therefore, it is
emphasized that technological developments are useful for popular vo-
ting systems, but they are not decisive for the future of the elections, but
they contribute in a relevant way to guarantee the realization of the rights
of voters on a condition that they comply with the norms, standards and
expectations set forth by the electoral system in each case.
Key words: Electronic voting, voters’ rights, electoral ballot, proof of vote, security.

Introducción
En un documento sobre voto electrónico, IDEA Internacional (2011) seña-
la que algunas definiciones al respecto son “bastante amplias”, tal vez
porque los sistemas de votación electrónica son variados y diferentes.
Por tanto, alternativamente, sugiere una definición centrada en “el re-
gistro, la emisión o el conteo de los votos”. Detrás de esas diferencias
se encuentra una larga historia de invenciones, creaciones y desarrollos

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tecnológicos para contar con nuevas versiones de máquinas de votación2.


Sin duda, la revolución electrónica e informática de los años de 1990
marcó una era en esa dirección, la que, sin embargo, parece no terminar
de convencer a sus detractores, mientras que los promotores de la vota-
ción electrónica masiva no encuentran un tipo de diseño normativo que
permita sosegar las dudas sobre el uso seguro y confiable de esas tecnolo-
gías; porque, en definitiva, no se trata de que las creaciones tecnológicas
humanas desborden los derechos fundamentales o de que se adopten sin
control o mediación jurídica y política, sino de que ellas ayuden a la realiza-
ción de estos derechos y constituyan un medio superior, efectivo, seguro y confiable
para tomar decisiones trascendentales en la vida política de la ciudadanía. Después
de todo, hay algo que el ser humano ha estado tratando de verificar en
todo aquello que utiliza para tomar decisiones, y los medios de votación
popular no podrían ser la excepción: si los medios son o no coherentes
con los fines perseguidos y con su propia libertad.
Así planteada la problemática, que no concierne solamente a este tra-
bajo, como objetivo sugiero observar esa búsqueda de máquinas para
votar, desde el siglo XIX, vinculada a un propósito individual y colectivo
totalmente plausible: evitar el engaño, el fraude y la ilusión en torno al ejercicio
de la soberanía popular y de la libertad de cada votante. El uso de artefactos de
diversa tecnología generalmente ha sido decidido en elecciones popula-
res porque se les ha visto una utilidad para evitar el fraude electoral o, en
otra perspectiva, porque ayudan a las administraciones electorales a dar
eficiencia a la emisión y recepción de los votos. Inversamente, lo peor
que puede ocurrir es que se culpe a un tipo de máquina de los males de
la ciudadanía y de un sistema electoral, particularmente cuando entre
los ciudadanos quedan dudas sobre la autenticidad de la elección de los
gobernantes o representantes; si eso llega a ocurrir, la sombra de la des-
confianza comienza a invadir la mente de la ciudadanía y de la opinión
pública, y eso genera debates reiterativos y a veces irresolubles.
En consecuencia, la breve historia de experiencias e invenciones que
aquí se presenta en torno al uso de medios de votación popular (“má-

2 “El término general ‘máquina de votación’ (MV) suele emplearse en referencia a los sistemas
PCOS y a las máquinas RED, así como a los kioscos para el voto por internet” (IDEA Interna-
cional, 2011: 12).

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quinas” o artefactos de distinto diseño y avance tecnológico) se justifica


con la pretensión de mostrar que el uso de tecnologías en decisiones
colectivas no es neutral, sino que está impulsado por diferentes propó-
sitos, a pesar de que durante el camino puedan aparecer limitaciones
e inconvenientes de distinto tipo que invitan a modificar los mismos
medios utilizados, o revisar los estándares y normas, o abandonar in-
cluso la empresa. El contenido descriptivo de este escrito sobre uno de
los temas que probablemente será rediscutido durante la tercera década
del siglo XXI no debilita la intención básica: mostrar la evolución de los
medios de votación popular electrónica en un contexto cambiante, pero
con una finalidad persistente que concierne a la salvaguarda de dere-
chos políticos y electorales, por lo que los diseñadores de esas máqui-
nas -y de los sistemas electorales- se ven exigidos a trabajar para velar
permanentemente por los derechos del electorado, para que éstos no se
vean menoscabados a la hora de emitir y computar los votos. Las revolu-
ciones tecnológicas asociadas con elecciones populares son fascinantes,
pero es más fascinante cómo ellas ayudan a los electores a decidir de un
modo sencillo, seguro y confiable.

¿Qué es el voto electrónico?


Definiciones… y más allá
El estadounidense y criptógrafo David L. Chaum (1981) dejó ver en un
breve reporte de investigación, al inicio de la década de 1980,3 la posi-
bilidad de asociar el envío de mensajes anónimos y encriptados por vía
electrónica con elecciones populares, pero fue una idea que no desarro-

3 “Untraceable Electronic Mail, Return Addresses, and Digital Pseudonyms” (“Correo Elec-
trónico de rastro oculto, Direcciones de Regreso, y Seudónimos Digitales”). David L. Chaum
también llegó a proponer en 1982 la idea de “dinero efectivo digital” y el uso de “firmas ciegas”
(firmas digitales). Desde entonces, desarrolló otras ideas, como las siguientes: en 1991 propuso
lo que luego sería el llamado “código de votación en sistemas de votación remota (Remotegrity);
en 1994 propuso una forma de verificación criptográfica del voto electrónico en máquinas
DRE, una vez emitido en centros de votación presencial, pero fue hasta 2009, en las eleccio-
nes de Takoma Park, Maryland, que el mecanismo fue utilizado por primera vez; y en 2011
propuso un sistema de verificación aleatoria de votantes que podía servir como una muestra
representativa del conjunto de votantes.

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lló a la par que la de correo electrónico, y quedó solamente el esbozo de


elecciones por vía electrónica, tal vez más próxima al concepto de votación
electrónica por internet o en línea:
Si solo se aceptan votantes registrados para una lista en particular, enton-
ces se puede usar para llevar a cabo una elección. Para una combinación
única, cada votante envía una boleta de la forma K1 (R1, K, Inv (K) (C, V)),
donde K es el seudónimo del votante y V es el voto real. Para una casca-
da de mezclas, las papeletas deben procesarse como un solo lote, al igual
que las cartas utilizadas para formar las listas. Los elementos del lote final
de salida ordenado lexicográficamente son de la forma K, Inv (K) (C, V).
Dado que la lista de votantes registrados también se ordena en K, es fácil
para cualquiera contar los votos haciendo un solo pase a través de ambos
lotes a la vez. Cada papeleta se cuenta solo después de comprobar que el
seudónimo K que forma su prefijo también está incluido en la lista y que el
seudónimo descifra correctamente el voto firmado V.
Guillermo Ramón Adames Suari (2009: 318-319) dice que el término “voto
electrónico” fue acuñado por Rebecca Mercuri “en su tesis doctoral pre-
sentada en la Universidad de Pennsylvania el 30 de abril de 2001”. Además,
a la experta mencionada, quien ha trabajado en este tema desde 1989,4 se
le conoce sobre todo por haber insistido en su propuesta de diseñar boletas
o papeletas electorales verificables por el votante. Esa propuesta ha sido conocida
como “método Mercuri”, el cual consiste en que “cada voto sea impreso
por la urna electrónica y ‘mostrado’ al elector detrás de un visor para que
este lo apruebe; si lo hace, el ‘talón’ de voto cae en forma desordenada den-
tro de la urna; si no, se llama a un auxiliar que anula el voto” 5
La siguiente declaración sobre las características y deficiencias de un
tipo dominante de máquinas electrónicas de votar de finales del siglo
XX y principios del XXI, tan difundida porque llamó la atención de
áreas gubernamentales estadounidenses, fue atribuida a la investigado-
ra Rebecca Mercuri (2007)6:

4 El mismo año que David T. Chaum esbozó la idea de elecciones por vía electrónica, en 1981,
Rebeca T. Mercuri fundó la empresa de consultoría forense y de seguridad informática Nota-
ble Software. Seguramente, esa empresa incentivó su interés por las elecciones electrónicas.
5 Prince, 2005: 18; además, véanse Mercuri, 1992 y 2001; y más datos de referencia de Rebecca
Mercuri, Ph.D., en el sitio web: [Link]
6 Al respecto, véase, por ejemplo, el sitio: [Link]
Profesoral/20060520%5BForoprofesoral%5D%20Fwd%20Declaraci%F3n%20de%20exper-
ta%20sobre%20Voto%20Electr%[Link].

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Los sistemas completamente electrónicos no proveen de ninguna forma


en la que el votante pueda verdaderamente verificar que el voto emitido
corresponde al que está siendo grabado, transmitido o tabulado. Cual-
quier programador puede hacer un código que muestre una cosa en la
pantalla, grabe otra y hasta imprima un resultado diferente. No hay nin-
guna forma de asegurarse de que esto no esté sucediendo dentro de un
sistema de votación.
Los sistemas de votación electrónicos sin comprobantes impresos indi-
viduales para que sean examinados por los votantes no proveen un rastro
que pueda ser auditado de forma independiente (a pesar de que los fa-
bricantes de estos sistemas digan lo contrario). Como todos los sistemas
de votación (especialmente los electrónicos) están sujetos al error, la
capacidad de poder efectuar un conteo manual de papeletas es esencial.
Ningún sistema de votación ha sido certificado, ni siquiera al nivel más
bajo, según los estándares de seguridad de computadoras del gobierno
de los EUA o internacionales (como los criterios comunes ISO o su pre-
decesor, TCSEC/ITSEC), y tampoco ninguno ha sido obligado a cumplir
con tales normas. Por lo tanto, ningún sistema electrónico de votación ha
sido verificado como seguro.
Después de los estudios pioneros de Rebecca Mercuri centrados en
cuestiones de seguridad y auditoría, que representaron una severa crítica
a la vulnerabilidad de los sistemas de votación DRE (Prince, 2005: 18),
comenzaron a aparecer diseños menos duros de la combinación de sof-
tware y hardware, con una consecuente separación entre “la máquina” de
votar y la papeleta de inscripción del voto. Prácticamente, el siglo XXI inicia
con ese tipo de diseño y la presentación de la “boleta electrónica” como
un instrumento de síntesis entre la boleta tradicional de papel impreso
y la “urna electrónica” del sistema DRE, una alternativa de solución bas-
tante plausible. Venezuela, en 2004, se convirtió así en el primer país
que utilizó esta tecnología con mecanismos desagregados (véase Tabla
1). Así, incluso diversas definiciones de voto electrónico comenzaron a
considerar el comprobante de papel como elemento fundamental en el
procedimiento de verificación de votos emitidos.
En esencia, todas las definiciones de “voto electrónico” coinciden en
que se trata de un sistema de votación que permite al elector emitir su
voto utilizando algún mecanismo, instrumento o máquina de tipo elec-
trónico. Sin embargo, el procedimiento completo de votación el día de

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la jornada electoral no siempre o necesariamente se realiza del mismo


modo, como si se tratara de una operación en un cajero automático de
alguna institución bancaria, que implica que (a) el usuario se identifica
con una tarjeta que contiene sus datos digitalizados en un chip que, al
ser validada, (b) debe ser complementada necesariamente con una con-
traseña de acceso al sistema y, enseguida, (c) puede decidir de acuerdo
con las opciones que ofrece el sistema y con los límites impuestos al tipo
de usuario. Un sistema de votación electrónica puede incluir, entonces,
otras operaciones complementarias al uso de un instrumento o máquina
para la emisión del voto, pero esto depende de que así lo establezca la
ley y el propio sistema electoral adoptado. En ese tenor, Miguel Ángel
Presno Linera señala lo siguiente:
[…] con la expresión “voto electrónico” nos referiremos a la emisión del
sufragio a través de instrumentos electrónicos (urna electrónica, compu-
tadora u ordenador), aunque es habitual incluir en esta expresión al en-
tramado tecnológico que hace posible el ejercicio del voto y su escrutinio
(registro y control de la identidad del elector, recuento de los sufragios
emitidos, transmisión de los resultados y asignación de los puestos a ele-
gir). En ocasiones, se asocia, de forma impropia, el voto electrónico con
el mero escrutinio informatizado (Presno Linera, 2007: 2).
A su vez, Feierherd, et. al. (2004) señalan que “normalmente reserva-
mos la expresión para cuestiones vinculadas a la etapa de votación pero
que, obviamente, se ve condicionada por las etapas previas y tiene con-
secuencias sobre todas las posteriores, por lo que sería más correcto
hablar de sistemas electrónicos de voto y conteo que de sistemas electrónicos de
voto” [subrayado por el autor de este estudio]. Precisamente porque el
sistema de voto electrónico implica otras operaciones que difícilmente
pueden ser apartadas del uso de tecnologías informáticas, Feierherd, et.
al. (2004: 6) sostienen que:
[…] cuando se utiliza voto electrónico no sólo se cambia la forma de vo-
tar, sino que además se modifican (casi diríamos obligatoriamente) los
mecanismos normalmente utilizados para realizar, al menos, el escruti-
nio provisorio. Las consecuencias se extienden, obviamente, a la trans-
misión y agregación posterior de los resultados parciales.
Así, podemos ver este subsistema como compuesto por tres etapas: iden-
tificación del elector, emisión del voto, cómputo de los resultados de la

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mesa. Las dos primeras se llevan a cabo con cada elector y la tercera al
cierre del acto.
Con Feierherd, et. al. (2004), quienes analizan algunas experiencias de
votación electrónica en Argentina, se confirma que el concepto de sistema
de votación electrónica es más apropiado para referirse a una serie de actos que
se llevan a cabo en un proceso electoral, que evidentemente incluyen el acto de
emisión del voto, su escrutinio y cómputo. Aunque las tecnologías elec-
trónicas e informáticas pueden ser utilizadas en un proceso electoral
desde que éste inicia oficialmente, o incluso previamente (por ejemplo,
en actividades de inscripción de nuevos ciudadanos en los registros ad
hoc, de redistritación electoral, etcétera), el sistema de votación electrónica
queda circunscrito propiamente a la diversidad de actos que se realizan durante la
jornada electoral, sea que ésta se lleve a cabo en un solo día o durante más
días7. Así, Feierherd, et. al. consideran que el sistema de voto electró-
nico constituye un sub-sistema electoral, un componente específico
del sistema electoral; y aun parecen excederse en su consideración: “po-
demos considerar el actual sistema electoral de cualquier jurisdicción
(provincia, municipio, etc.) como compuesto de los siguientes subsis-
temas: preparar padrón, distribuir electores, votar, escrutar mesas, co-
municar escrutinios parciales, agregar escrutinios parciales, determinar
ganadores, publicitar resultados” (Feierherd, et. al. 2004: 4).

7 El Diccionario Electoral editado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH)


([Link]
[Link]), en la voz “Jornada Electoral”, establece que la “jornada electoral” es “el período durante
el que transcurre la votación o, dicho de una manera aún más simple, el número total de horas
que permanecen abiertos los colegios electorales para recoger el voto de los electores”. Por tanto,
según dicha fuente, incluye una serie de actos de preparación y organización de medios e ins-
trumentos durante ese periodo, previos y posteriores a la emisión del voto: a) instalación de la
autoridad que habrá de responsabilizarse de la identificación de electores que concurren a vo-
tar y de representantes de partidos o candidatos (según Carracedo Gallardo y Pérez Belleboni:
2009), la presencia de representantes de candidatos está prohibida en Suecia y República
Checa); b) emisión de votos; c) recepción, escrutinio y cómputo de votos; d) comunicación
y registro de incidencias; y e) comunicación de resultados de la votación por centro, mesa o
casilla (según sea el lenguaje en la legislación) hacia el nivel de compilación o concentración.
Véase la liga específica: [Link]
rio/jornada%[Link] Pero ese periodo puede consistir en un lapso de uno o dos días,
como ocurrió con las elecciones legislativas en Italia (para renovar la Cámara de Representan-
tes y el Senado), las cuales duraron dos días, el domingo 24 y el lunes 25 de febrero de 2013.

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Ahora bien, voto electrónico y voto digital son expresiones que parecen te-
ner un mismo significado, pero en realidad en el segundo caso se hace
referencia al procedimiento de votación mediante la Internet, un medio
esencialmente de comunicación digital. Feierherd, et. al. (2004: 2) seña-
lan al respecto que:
Si bien en una primera etapa ambas parecen haberse utilizado en forma
indistinta, en la actualidad la última tiende a reservarse para aquellas si-
tuaciones en las que el voto puede emitirse a través de Internet, en tanto
que la primera hace referencia a casos menos innovadores, en los que se
mantienen muchos de los procedimientos actuales para votar, pero con
las tradicionales boletas y urnas reemplazadas por algún sistema com-
putacional.
Julio Téllez Valdés –uno de los autores especializados en materia de
voto electrónico– menciona, a propósito de la formación de un nuevo
lenguaje en torno a los sistemas de votación informatizados, que en los
últimos años se han utilizado en la literatura especializada al menos
quince expresiones, algunas próximas entre sí, entre ellas: voto electróni-
co, voto informático, voto informatizado, voto telemático, tecnovoto, e-vote, e-poll,
televoting, electrovoto, televote y voto automatizado (Téllez Valdés, 2010: 15-
16). Sin embargo, en español se ha utilizado principalmente la expresión
“voto electrónico” para designar un tipo de sistema en donde se utili-
zan tecnologías informatizadas para la emisión de votos. Del mismo
modo que Presno Linera (2007) y Feierherd, et. al. (2004), Téllez Valdés
(2010: 16) distingue entre el momento o la etapa del uso de medios elec-
trónicos en lo que parece ser sólo la jornada electoral (voto electoral en
“sentido restringido”) y, por otro lado, las diversas etapas del proceso
electoral en donde suele ser utilizado algún tipo de tecnología, inclu-
yendo la jornada electoral (el voto electrónico en “sentido amplio”).
Gómez Oliva, et. al. (2003: 4) también consideran que el voto electróni-
co supone actos diversos además de la pura emisión del voto por algún
medio de automatización (electrónica):
Existe un uso generalizado del término voto electrónico para referirse a
cualquier sistema novedoso de votación que automatice alguno de los
procesos implícitos en un proceso electoral: autenticación de los vo-
tantes, emisión y recuento de los votos, y publicación de los resultados.
Dentro de estos sistemas novedosos hay que distinguir aquellos que ha-

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cen uso de las redes telemáticas para comunicar a los votantes con una
Mesa Electoral remota. Estos sistemas, también denominados de voto a
través de Internet o voto telemático, permitirán votar desde casa o desde
cualquier punto destinado al efecto, sin necesidad de estar ligado a un
determinado Colegio Electoral.
Por su parte, Carracedo Gallardo y Pérez Belleboni (2009: 5-9) distin-
guen tres niveles de automatización (electrónica) del proceso electo-
ral: a) en un primer nivel, se adopta la automatización de ciertas tareas,
pero para la emisión del voto se siguen empleando papeletas tradicionales
o boletas de papel impreso con tintas ordinarias; b) en un segundo ni-
vel, se utilizan máquinas electrónicas para capturar, almacenar y computar
los votos emitidos; y c) en un tercer nivel, los votos se emiten de modo
remoto, se emplea el “voto telemático” (diferenciado del “voto por inter-
net”) que consiste en que “tanto la autorización para votar como el voto
‘viajan’ por la red” en tiempo real, bajo condiciones de autenticación, a
través de una red ad hoc, sea concurrente o bien de acceso independiente.
Del mismo modo, citando a Juan Rial, Mahmud Aleuy (2007: 221-222)
señala dos aristas de definición del voto electrónico, “una amplia y otra
restringida”. Una definición amplia considera la factibilidad de que to-
dos los actos electorales se ejecuten con auxilio de las tecnologías de
información, e incluye tanto el registro de ciudadanos con derechos po-
lítico-electorales como la “certificación oficial” de resultados electora-
les, y la gran gama de actos intermedios. En cambio, en una definición
restringida el voto electrónico se entiende sólo el acto de votar, sea en
forma digital (por internet o telemática) o por medio de “máquinas y
programas que no están conectados a la Red de Redes)”. Esa misma de-
finición de Juan Rial es citada textualmente por la Oficina Nacional de
Procesos Electorales que en 2012 elaboró un estudio sobre la historia del
voto electrónico en Perú del periodo 2005-2012 (ONPE, 2012: 22):
Una acepción amplia del concepto de voto electrónico implica la referen-
cia a todos los actos electorales factibles de ser llevados a cabo apelando
a la tecnología de la información. Éstos incluyen el registro de los ciuda-
danos; la confección de mapas de los distritos electorales; la gerencia, ad-
ministración y logística electoral; el ejercicio del voto en sí mismo; el pro-
ceso de escrutinio; la transmisión de resultados; y su certificación oficial.
En una acepción restringida se refiere exclusivamente al acto de votar.

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A su vez, en el “Documento Conceptual” elaborado por los organizadores


del Seminario Internacional: “Experiencias comparadas en la implemen-
tación del voto electrónico”, en 2013, se define al voto electrónico como:
[…] aquel en el cual el elector utiliza un medio electrónico (como la com-
putadora, urna electrónica) para la emisión del sufragio. El voto es gra-
bado, almacenado y procesado por una computadora. Adicional al acto
mismo de sufragar, el concepto de voto electrónico también incluye los
procesos que hacen posible el ejercicio del voto, su escrutinio, el registro
y control de la identidad del elector, el de los sufragios emitidos, la trans-
misión de los resultados y la asignación de los puestos a elegir.
Obsérvese que, por un lado, se habla de un modo de guardar, almacenar y
procesar los votos emitidos a través de un medio electrónico, lo cual se-
ría una característica específica del voto electrónico. Por otro lado, el
concepto designa actos diversos que incluyen la identificación de los
electores y la misma asignación de cargos obtenidos por los contendien-
tes, lo cual indica que el sistema de voto electrónico puede ser empleado
durante la etapa de la jornada electoral, pero también posteriormente
para calcular con precisión la asignación de cargos de representación
política o de gobierno.
En general, en la definición del voto electrónico, encontramos que hay
acuerdo en torno a varios aspectos:
1) El voto electrónico es un sistema (o un subsistema que forma parte
del sistema electoral que rige el conjunto de un proceso electoral), el
cual opera propiamente durante todo el periodo de la jornada electo-
ral, no circunscribiéndose sólo a la emisión del voto;
2) el voto electrónico presencial se distingue del voto digital (vía
internet, online o en formato telemático) por cuanto a que requiere
la presencia de los electores habilitados para emitir su voto en un
sitio común y durante un horario común y único; y
3) la preparación y organización del proceso electoral en su con-
junto puede ser apoyada en el uso de tecnologías que ofrezcan
ventajas comparativas o que faciliten la operación de las distintas
tareas previstas en la ley. Por tanto, se ha convenido en hablar del
voto electrónico presencial adscribiéndolo a la jornada electoral –
de uno o más días– a la cual concurren personalmente los electores.

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En una definición que omite la distinción entre los momentos o fases del
proceso electoral, Marco Antonio Alberto Urday Chávez (2012: 1) dice
que el voto electrónico se trata de “una forma de expresión secreta de una
preferencia ante una opción”, pero destaca que la elección se basa en el
uso de “equipos electrónicos y programas informáticos que permiten au-
tomatizar los procesos de comprobación de la identidad del elector, emi-
sión del voto, conteo de votos y emisión de reportes de resultados”. Esta
es, sin embargo, una definición que corresponde más bien a un tipo de
sistema integrado, es decir, a una máquina que procesa, almacena y transmi-
te todos los datos y la información del día de la votación, como se puede
observar en todo el trabajo de este autor (Urday Chávez, 2012: 28 y ss.).
De lo anterior se puede desprender una definición apropiada de voto
electrónico que –en aras de su comprensión tanto por expertos como
por ciudadanos comunes y corrientes– ayude a acotarlo en términos de
un tipo de medios para desahogar la concatenación sucesiva de actos
que se manifiestan durante la jornada electoral a fin de elegir autorida-
des o representantes: El voto electrónico –específicamente el de na-
turaleza presencial– consiste en la conjunción de instrumentos y medios de
carácter electrónico e informático que son utilizados básicamente por funcionarios
y electores para que éstos elijan a sus gobernantes y/o representantes, entre diversas
opciones y conforme a reglas y principios preestablecidos, y aquellos realicen opera-
ciones de administración y control del procedimiento, a saber: identificación de elec-
tores, asignación de instrumentos a los electores, revisión y sumatoria de resultados,
certificación de resultados, comunicación de actas de la jornada electoral y entrega
de la paquetería utilizada a una autoridad central.
Esta definición es compatible con la que citamos arriba correspondiente
al sistema electoral (Ramírez González y López Carmona, 2012), pues
contempla, en el fondo, que una elección, y concretamente el ejercicio
del derecho a votar, se sujetan a principios, reglas y procedimientos
establecidos previamente.
Para Miguel Ángel Presno Linera (2007: 2 y 3) el voto electrónico consis-
te en la emisión del voto por medio de instrumentos electrónicos (“urna
electrónica, computadora u ordenador”); pero agrega algo que es relevante

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(enero-junio): 173-236. ISSN: 2448–8283.

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El voto electrónico en el mundo. Breve historia de experiencias acerca
de un ascenso desigual

para una concepción sistémica: tal tipo de voto no se reduce a un simple


uso de estos medios, sino que, en primer lugar, “está supeditado al respe-
to de los elementos que constitucionalmente configuran el sufragio como
libertad subjetiva”; en segundo lugar, se debe sujetar a las disposiciones
constitucionales que son también de “dimensión objetiva” y connotan un
“mandato de optimización” “para el máximo desarrollo, jurídico y prác-
tico, del haz de facultades comprendido en este derecho fundamental”;
y, en tercer lugar, debe favorecer en todo momento la mayor partici-
pación ciudadana y, en consecuencia, superar las propias restricciones
impuestas por el sistema tradicional de votación a aquellos ciudadanos
que padecen “alguna discapacidad física o intelectual”.

Breve historia del uso de máquinas


de votación por países

Ahora bien, me parece que en la revisión –que aquí será breve– de la


historia del uso de máquinas de votación se puede identificar una fuer-
te razón en la decisión de adoptar primero máquinas mecánicas y poste-
riormente sistemas de votación electrónica que, paradójicamente, hoy
en día parece entrar en crisis: la búsqueda de un tipo de medios de vo-
tación, distinto de la papeleta, para erradicar las prácticas de fraude y
la desconfianza de los electores. De hecho, la exigencia de la secrecía
del voto, del sentido del voto emitido y de su autor, parece estar en la
base de la búsqueda de esos otros medios. Simplemente, era necesario
y urgente, desde 1892, con el uso de máquinas de palanca para votar, en
los Estados Unidos, terminar con el fraude electoral, porque además el voto
“cantado”8 era una revelación pública in situ que se prestaba a una prác-

8 Según José María Infante (2005: 66-67), “en sus inicios, los votos eran cantados o públicos y el
secreto fue imponiéndose poco a poco. En Chile y los Estados Unidos el voto era secreto desde
mediados del siglo XIX, pero en la mayoría de los países de América no se impuso sino hasta
ini­cios del siglo XX”.

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El voto electrónico en el mundo. Breve historia de experiencias acerca
de un ascenso desigual

tica vil de intimidación, represalia y amenaza al votante, por tanto, con


el consecuente quebrantamiento de su decisión soberana.9
Rodolfo Romero Flores y Julio Alejandro Téllez Valdés refieren la exis-
tencia de un cierto interés, en los Estados Unidos de América, a principios
del siglo XIX, por proponer algún tipo de sistema de votación automati-
zada para uso parlamentario, lo que llevó al célebre inventor Thomas Alva
Edison –en 1868, a sus 21 años– a crear un mecanismo de registro electro-
gráfico de votos, a partir de una variante del telégrafo de impresión que
se utilizaba en aquella época. El invento no pasó de ser un sorprendente
avance tecnológico, pues dicho inventor demostró ante el Congreso esta-
dounidense su utilidad práctica en una votación de opciones simples (“sí”
o “no”). Según estos autores, “el sistema consistía en que cada legislador
presionaba un botón conectado a un dispositivo eléctrico que registraba
gráficamente el sentido de la votación en una hoja en blanco”. Sin embar-
go, los políticos estadounidenses no se interesaron más en ese mecanismo
de votación, pues consideraron “demasiado arriesgada la aportación tec-
nológica del joven inventor” (Romero Flores y Téllez Valdés, 2010: 156).
Ese sistema de grabación de “voto eléctrico” fue aprovechado posterior-
mente por Thomas Alva Edison “para su primera patente [en 1869], ya que
nadie quiso utilizarla” (Panizo Alonso, 2007: 1).
El uso inicial de máquinas de votación –en elecciones populares–
data propiamente de finales del siglo XIX, desde 1892; su uso y diseño

9 El voto secreto tiene su origen en la antigua Atenas cuando los ciudadanos reunidos en la plaza
pública, con anticipada programación colectiva, decidían inscribir el nombre de alguno de ellos
en un trozo o fragmento de cerámica (ostraka) para ser expulsado de la Ciudad-Estado durante
diez años, al ser considerado mayoritariamente una amenaza para la Ciudad-Estado (Polis) o un
potencial tirano. Los fragmentos con la inscripción de nombres eran depositados en una urna,
de modo que no se podía saber quién había decidido una determinada inscripción y contra qué
ciudadano. Es posible que ese procedimiento haya sido la otra cara de la democracia ateniense,
aquella que mostraba a los ciudadanos decidiendo en votaciones por unanimidad a mano alza-
da o por exclamación multitudinaria, puesto que la disidencia ante los presentes era mal vista.
Aristóteles señala ese hecho como el principio del fin de la democracia ateniense. Un trabajo que
refiere de las prácticas fraudulentas en elecciones populares estadounidenses es el de Rubén
Hernández Yunta, publicado en línea el 17 de julio de 2018, sobre “Una aproximación al fraude
electoral en Estados Unidos (siglos XVIII y XIX). Según el autor, esas prácticas fueron conteni-
das de algún modo hasta la década de 1890 con la instauración del voto secreto, a lo cual coadyu-
vó de manera importante la máquina mecánica de Jacob Myers en las elecciones de Lockport, N.
Y., en 1892. Liga de búsqueda: [Link]
ral-en-estados-unidos-siglos-xviii-y-xix/

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posterior supone un cambio tecnológico, porque está asociado con la


aparición de la primera generación de computadoras, en los años de
1940, así como al surgimiento de la informática y el desarrollo de la
electrónica a partir de 1951.10 De acuerdo con García Camarero (2012),
“desde finales del siglo XIX las máquinas de calcular, las máquinas
de escribir, las máquinas registradoras, ciertas máquinas de conta-
bilidad, y las tabuladoras, tanto mecánicas como electromecánicas,
invadían ya las oficinas”, y de ese mundo ya eran parte primigenia
las máquinas mecánicas de votación (AVM: Automatic Voting Ma-
chine) diseñadas por Jacob H. Myers, que se utilizaron por primera

10 La primera computadora electrónica digital fue construida en 1946, en la Universidad de Pen-


nsylvania, EUA, fue catalogada con el nombre de ENIAC y funcionaba con base en un circuito
integrado de silicio, antecedente del microprocesador aparecido en 1971, a su vez el cerebro de
las computadoras personales fabricadas a inicios de la década de 1980. La computadora perso-
nal, introducida por la empresa IBM al mercado, fue la base de la llamada “Revolución Informá-
tica” (y, más exactamente, de las computadoras personales) y facilitó el desarrollo de nuevas
tecnologías y su convergencia. Simultáneamente, bajaron los costos de producción y se creó un
gran mercado para el consumo de hogares, oficinas, escuelas y fábricas. A la par que el desarro-
llo de las telecomunicaciones (vía satelital y por cable) y de una nueva generación de circuitos
integrados electrónicos (chip o microchip, contenedores de cientos de miles de transistores minia-
turizados), en 1971 (con el desarrollo del innovador proyecto de Marcian Hoff), la informática
avanzó a principios de los años de 1990 al desarrollarse el chip de alta velocidad y un innovador
sistema de redes digitales de información a gran escala con la creación de la “World Wide Web”,
conocida popularmente como la WWW, distintivo de la llamada Internet o –si la queremos di-
ferenciarla de sus antecedentes de laboratorio bajo control gubernamental, en los años de 1960,
a través de la ARPANet (Advanced Research Projects Agency Network o Red de la Agencia
para los Proyectos de Investigación Avanzada de los Estados Unidos)– red de redes de información
mundial socializada o sistema de interconexión abierta de redes con protocolos diversos (TCP e IP, entre
otros posteriores), gracias también a la maduración de una serie de normas de compatibilización
(el modelo OSI) establecida en 1977 por la Organización Internacional de Normalización. Ade-
más de la Internet, se crearon también otras redes de “comunicación mediada por computación”
(dixit Andreas Metzner-Szigeth) de acceso limitado a áreas gubernamentales, de instituciones
de investigación y organizaciones empresariales mundiales. Véase “La Revolución Informáti-
ca”, en línea: [Link] Metzner-Szigeth
(2006), González Arencibia (2006), Berzal (2013), Dávila Silva (2013), Lopategui (2013), Della
Gaspera et al (2013) y García Camarero (2012).

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vez en Lockport, Nueva York, el 12 de abril de 189211 (Romero Flores


y Téllez Valdés, 2010: 156-157; Téllez Valdés, 2010: 13; Panizo Alon-
so, 2007: 1) con el propósito de “evitar fraude en las votaciones” (The
City University of New York, 2013). Romero Flores y Téllez Valdés
(2010: 157) incluso citan palabras del propio Jacob H. Myers cuyo
significado ha trascendido hasta nuestros días en virtud del objeti-
vo que se encuentra en el fondo del uso de cualquier tipo de máqui-
na en votaciones populares (y me permito subrayar con negritas la
cita textual, puesto que dicho propósito recobra vigencia cuanto más
parece ganar presencia el reduccionismo tecnológico en el estudio y
el uso descontextualizado de los sistemas electrónicos de votación):
esas máquinas mecánicas fueron creadas para “proteger mecáni-
camente al votante del fraude y hacer del proceso de selección de
la papeleta de voto un plan perfecto, simple y secreto”.12 Las má-

11 ACE Project relata así esta historia de las máquinas mecánicas: “Las máquinas de votación me-
diante palancas mecánicas son hoy consideradas tecnología “obsoleta” y su uso se ha estado
extinguiendo gradualmente. Utilizadas por vez primera en los Estados Unidos en una elec-
ción en Lockport, Nueva York en 1982, para la década de 1960 eran usadas por más de la mitad
de los electores en ese país. En las elecciones presidenciales de 1996 sólo fueron utilizadas por
el 20.7% de los electores”. / “En una máquina ordinaria de este tipo, a cada candidato se le asig-
na una palanca. Al entrar al compartimento o cabina de votación, el elector tira de una manija
que activa la máquina y cierra una cortina que ofrece privacidad. El elector tira entonces de
las palancas para marcar sus preferencias, Las máquinas están diseñadas para evitar que el
elector efectúe más selecciones de las permitidas. Cuando termina de votar y abre las cortinas
con la manija, las palancas vuelven a su posición original para el siguiente elector”. “A medida
que cada palanca es activada, giran las ruedas dentro de la máquina para indicar o marcar un
voto. Al final de la votación, las ruedas de conteo de cada máquina indican el número de votos
emitidos por cada candidato”. “En Gambia se utiliza otro sistema de votación mecánica, se co-
locan canicas o pelotitas en una máquina para indicar los votos por los candidatos preferidos.
La máquina calcula el número de canicas o pelotitas asignadas a cada candidato”.
12 Por primera vez en el estado de New York, en los Estados Unidos, desde el 24 de octubre de 2020,
durante la semana previa a las elecciones presidenciales del 3 de noviembre del mismo año, dio
inicio la votación anticipada (early voting) y masiva mediante máquinas de votación. Según la nota
de Univisió[Link], “más de 193,000 personas acudieron a las urnas en el primer fin de semana del
periodo de votación anticipada” (liga de acceso a la nota: [Link]
va-york-wxtv/elecciones-estados-unidos-2020/de-blasio-pide-a-la-junta-electoral-sacar-las-ma-
quinas-de-votacion-guardadas-y-ampliar-los-horarios-de-la-votacion-anticipada. La votación
anticipada –utilizada con mayor intensidad para evitar las posibilidades de riesgo de contagio del
virus SAR-CoV-2, en el país con mayor votación masiva personalizada– ya se había generalizado
durante varias semanas previas, aunque de manera desigual en distintos lugares de la Unión Ame-
ricana y, además de la vía de voto postal (con variadas opciones de depósito y con el mecanismo
de máquinas clasificadoras de votos postales) con el cual se esperaba que 60 por ciento de los vo-
tantes ejerciera su derecho a votar anticipadamente, también el uso de “máquinas de votación” de
tipo electrónico con pantalla táctil se había extendido en varios estados antes de esperar el primer
martes de noviembre. Al respecto, puede verse el reporte de Charles T. Clark, “La elección sin pre-
cedentes de 2020 trae nuevas formas de votar y nuevas expectativas para San Diego”, publicado
en línea el 28 de septiembre de 2020 en el San Diego Union Tribune: [Link]
[Link]/en-espanol/noticias/elecciones/articulo/2020-09-28/la-eleccion-sin-precedentes-de-
2020-trae-nuevas-formas-de-votar-y-nuevas-expectativas-para-san-diego

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quinas mecánicas de votar con palanca (o palanquilla), enclaustradas


bajo cortinas, dejaron de ser utilizadas en las elecciones de New York
en 2017, y en su lugar se utilizaron máquinas de votar electrónicas.13
De acuerdo con información de la Dirección de Régimen Jurídico, Servi-
cios y Procesos Electorales del Gobierno Vasco (2014), ese tipo de má-
quinas se instaló en 1930 en las principales ciudades estadounidenses; y
en 1960 la mitad de los electores utilizó esas máquinas mecánicas. Se-
gún el “Documento conceptual” elaborado como promocional por el Se-
minario Internacional “Experiencias comparadas en la implementación
del voto electrónico” (realizado el 22 y 23 de octubre de 2013, en Lima,
Perú), “los sistemas de votación electrónica han sido utilizados desde los
60” en los Estados Unidos de América, de modo que en la elección presi-
dencial del 3 de noviembre de 1964 (de la que resultó ganador Lyndon B.
Johnson, un año después de haber sustituido a Robert F. Kennedy, por
trágica muerte por atentado) se utilizó alguna forma de voto electrónico
en “siete condados”. Aunque, según ACE Project, las máquinas “con tarjetas
perforables y las computadoras para escrutarlas, se usaron por primera vez en los
Estados Unidos, en 1964, para las elecciones presidenciales primarias que
se realizaron en dos condados del Estado de Georgia”.
Un documento difundido por el Departamento de Estado de los EUA.
señala lo siguiente con respecto al uso de variadas tecnologías en vota-
ciones populares en ese país (Departamento de Estado – EUA, 2012: 81):
En algunas jurisdicciones todavía se usan máquinas de “palanca” en las
que los votantes hacen girar una pequeña manivela junto a los nombres
de los candidatos de su preferencia o de la solución que prefieren para
un problema. Otro artefacto común es la máquina “perforadora de tarje-
tas”. La papeleta es una tarjeta en la cual se hacen perforaciones junto al
nombre de un candidato, o la tarjeta se inserta en un soporte que la ali-
nea con la imagen de una papeleta y entonces se hacen las perforaciones.
Este es el tipo de papeleta que causó controversia en el conteo de votos
de la elección presidencial estadounidense de 2000 en Florida. A raíz
de esa dificultad, muchas jurisdicciones han eliminado sus dispositivos
de tarjetas perforadas. La Ley de Ayuda a Estados Unidos para el Voto

13 Véase al respecto la nota de Jenniffer Martínez, “Nuevas máquinas de votación para las elec-
ciones del 7 de noviembre”, publicada en línea el 2 de noviembre de 2017: [Link]
[Link]/nuevas-maquinas-de-votacion-para-las-elecciones-del-7-de-noviembre/

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aportó fondos voluntarios para que esas jurisdicciones sustituyeran sus


sistemas de votación a base de palancas y tarjetas perforadas.
Las máquinas de votación electrónica se utilizaron en algunos estados
de la Unión Americana de manera progresiva y temprana; su uso se ha
generalizado, pero no ha desplazado otros medios de votación (como el
voto postal y el uso directo de papeletas en centros de votación), sino
que hay una impresionante combinación de medios-métodos de vota-
ción que camina a la par de una emotiva participación de la ciudadanía
multicultural. Según el mismo documento de la Dirección de Régimen
Jurídico, Servicios y Procesos Electorales del Gobierno Vasco (2014),
en 1980, en los EUA. se incorporó nueva tecnología aplicable a las vota-
ciones populares: las papeletas diseñadas para escaneo óptico y las no-
vedosas máquinas de Registro Electrónico Directo (DRE, por sus siglas
en inglés) con pantallas de digitalización activadas por el votante, pero
continuó el uso de máquinas mecánicas y el de boletas convencionales
de papel impreso. Sin embargo, para 1996, sólo 7.7% de los votantes uti-
lizó el sistema DRE. Esa misma fuente precisa, para ese país, que
En las elecciones presidenciales de 2000 tan sólo el 1,6% del electorado
usó papeletas convencionales de papel; el 9.1% usó el registro electróni-
co directo; el 18.6% usó las máquinas de palanca; el 27,3% usó lectores
ópticos y el 34.3% usó las tarjetas perforadas. En el estado de Florida se
registraron incidencias con el sistema de votación de tarjetas perforadas
en el recuento de votos. Además, doscientos militares destinados fuera
del país votaron a través de Internet.
Las elecciones estadounidenses (presidencial y legislativas) se han lle-
vado a cabo históricamente conforme a las leyes de los estados. Pero, a
partir de 2002, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la famosa Ley
HAVA (Ley Ayude a los Estados Unidos a Votar) que se convirtió en un
intento de establecimiento de estándares o criterios federales para re-
solver algunos problemas comunes relativos al procedimiento electoral
seguido en cada uno de los estados, sobre todo como una respuesta a los
problemas provocados por la polémica elección presidencial de 2000, de
tal manera que ordenó, entre otras cosas, “mejorar las prácticas electo-
rales en todo el país asignando fondos para reemplazar los sistemas de
tarjetas perforadas y máquinas de palanca y pasar a sistemas de vota-
ción más avanzados”. En ese tenor, para las elecciones de 2012, 39% de

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los votantes utilizaron máquinas de votación DRE (Registro Electró-


nico Directo, RED por sus siglas en español), aunque 56% prefirió las
boletas de papel impreso (Dirección de Régimen Jurídico, Servicios y
Procesos Electorales del Gobierno Vasco, 2014).
En otros países, ya dentro de la que ha sido señalada como la cuarta
etapa del desarrollo de las computadoras (1971-1982), la incorporación
de máquinas de votación fue tardía, pero también en coincidencia con
el desarrollo tecnológico e informático de los años de 1980, que provocó
la aparición de microcircuitos (chips: circuitos integrados miniaturiza-
dos de alta densidad y mayor velocidad de procesamiento de datos) y la
posterior producción masiva de ordenadores personales con múltiples
aplicaciones de texto, imagen, audio y video. Por ejemplo, Bélgica, en
1989, cuyo caso se considera pionero en el mundo, comenzó a incorpo-
rar en sus procesos electorales máquinas con pantalla táctil, lápiz óp-
tico y tarjetas de banda magnética para grabar datos (Carrillo, 2004:
1; Dirección de Régimen Jurídico, Servicios y Procesos Electorales del
Gobierno Vasco, 2014). Luego, otros países adoptaron sistemas electró-
nicos avanzados, como se observa en la Tabla 1 (véase un compendio si-
milar de datos sobre este tema, por país, en Panizo Alonso, 2007: 19-29).
En relación con Venezuela, que utiliza ampliamente el voto electrónico
desde 2004, cabe mencionar la opinión del Centro Carter (The Carter
Center) en su Informe Preliminar con respecto a la elección presidencial
del 14 de abril de 2013, por cuanto a que parece valorar positivamente el
uso de nuevas tecnologías que garantiza que el elector recibe un com-
probante de papel con el cual puede confirmar que emitió su voto, pero
aún con algunas limitaciones:
Los ciudadanos venezolanos votan en máquinas de votación con pantalla
táctil, las cuales entregan un comprobante de papel, que confirma el voto
electrónico. Dicho comprobante se deposita luego en una urna, que que-
da disponible para una “verificación ciudadana” o “auditoría en caliente”,
la cual se realiza en poco más de la mitad de las mesas de votación des-
pués del cierre del sufragio. En esa auditoría, donde participan votantes
y testigos de los partidos, se cuentan los comprobantes de papel y se
los compara con los resultados del acta de escrutinio electrónica. Esta
auditoría tiene el propósito de incrementar la confianza en el proceso
de votación y se deriva de una serie de acuerdos concertados entre el
CNE y los partidos políticos en 2006. Los votos que legalmente cuenta el

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CNE para obtener los resultados electorales oficiales son sin embargo los
transmitidos por vía electrónica a la sede del CNE, no los comprobantes
de papel impresos por la máquina.
Lo novedoso del sistema de votación electrónica en Venezuela, que pa-
rece colocar a este país en el uso pionero de una novedosa tecnología
(independientemente de los duros cuestionamientos a que se ha visto
expuesto desde 2004), es que se utilizó la identificación biométrica de los elec-
tores en el 100% de los centros de votación, desde las elecciones nacionales de
2012 y 2013, con la consecuente reducción de tiempos previos a la emi-
sión del voto (SmartMatic, 2013; y Fandiña Casas, 2012: 11).
Como puede observarse de lo dicho en esta sección, en el extremo actual
de los sistemas de votación que utilizan tecnologías basadas en la elec-
trónica y la informática, se abre ya una etapa para el diseño de máquinas
electrónicas lectoras y de papeletas electorales con chips (microcircui-
tos electrónicos). Pero en un futuro próximo podríamos tener un chip
impreso en papel convencional de alta calidad y flexibilidad, como bien
anticipa Palou (2013). Si bien la impresión de este tipo de circuitos en
papel no es nueva -y tampoco son nuevos los componentes electrónicos
utilizados-, la innovación consiste en una técnica de impresión similar a
la que se aplica en tintas, relieves, troquelados y barnices. Así, dice Pa-
lou, “la impresión de electrónica en papel sería una versión mucho más
sofisticada y refinada que ésta, capaz de ejecutar procesos más comple-
jos y de incorporar, como parte de la impresión baterías, LED lumino-
sos, microprocesadores o sensores”.
Una de las etapas más importantes de las máquinas de votación se habría
originado precisamente con la fabricación de máquinas integradas con
nuevos materiales y diseños de escritorio, así como de sistemas operati-
vos que permiten el uso personal de programas o aplicaciones de texto
e imagen. La microelectrónica14 (tanto analógica como digital) hizo po-

14 En general, se dice en el capítulo 4 del documento del Centro para la Innovación y Desarro-
llo de la Educación a Distancia (CIDEAD), en el tema de “Tecnología”, publicado en el sitio
web del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado, “la
electrónica ha permitido la miniaturización de los aparatos, la posibilidad de automatización
y programación de procesos y un gran desarrollo de las tecnologías de la información y la
comunicación” (véase el documento en línea: [Link]
d/4esotecnologia/). La informática ha puesto la otra parte de las tecnologías telemáticas y de
procesamiento analógico y digital.

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sible –desde los años de 1990– el diseño de máquinas relativamente más


pequeñas de uso personal y la integración de funciones de cómputo, tele-
comunicaciones y creación de texto en el marco de los llamados “procesos
de convergencia tecnológica” (González Arencibia, 2006: 33).
En medio de esos extremos se encuentra la historia del voto electrónico
y, en consecuencia, la diversidad de sistemas de votación empleados por
algunos países. Gómez Oliva y Carracedo Gallardo (2003: 1) sostienen
que el llamado “voto electrónico” (el vocablo y el sistema) se creó muy
temprano en los Estados Unidos de América, en 1964, “cuando por
primera vez se emplearon ordenadores […] para realizar ciertas fun-
ciones ligadas al proceso electoral”. Según R. Michael Álvarez, Gabriel
Katz y Julia Pomares (Álvarez, Katz y Pomares, 2012: 97), hacia finales
de la primera década del siglo XXI alrededor de 30 países estaban en
etapa de prueba o de implementación de algún sistema de voto electró-
nico, pero “en por lo menos 10 países este tipo de voto es ya el método
principal usado para elegir representantes nacionales”.
La tabla siguiente, que no incluye a los Estados Unidos de América de-
bido al espacio que en cierto modo ha sido dedicado aquí a este país, es
producto de la agregación de diversos datos publicados por medios im-
presos o en línea. En ésta se presenta una panorámica de la evolución del
voto electrónico por países. Con alguna omisión no relevante, se puede
observar ahí que, en la actualidad (año 2020), no hay más de veinte paí-
ses en donde el voto electrónico se haya implementado y su uso esté
vigente, sea nacional o localmente. El sitio [Link]
informacion/voto-electronico-voto-electronico-en-el-mundo/web01-
a2haukon/es/, una de las fuentes consultadas, muestra que es mayor la
cantidad de países en donde el voto electrónico se encuentra en etapa de
prueba o en implementación parcial o bajo pruebas piloto; por ejemplo, en
diversas comunidades autónomas españolas como el País Vasco, Cata-
luña, Valencia y Andalucía, o en todo el territorio español, en donde en
2004 se llevó a cabo la primera prueba de voto electrónico remoto.

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Tabla n.1 Países con sistema de votación electrónica


implantado vigente
(Se señalan innovaciones adoptadas y marco legal expedido a
aprobado por país y año)

País Año Hecho e/o innovación


Bélgica 1989 Uso de máquinas con pantalla táctil, lápiz óptico y tarjetas de banda magnética
para grabar datos.
1994 Expedición del marco legal.
2010 Licitación para seleccionar nuevo sistema.
Brasil 1995 Aprobación de ley electoral.
1996 Implantación del voto electrónico.
2000 El sistema electrónico incluye identificación de electores y publicación del resul-
tado final.
2002 100% de votos presenciales emitidos electrónicamente
2008 En tres ciudades se utilizó identificación biométrica
2010 4 millones de electores usaron urnas biométricas
Estonia 2005 Incorpora el servicio de internet para votar en elecciones municipales. Se convierte
en el primer país que usa internet en elecciones populares.
2007 El servicio de internet se utiliza para elecciones nacionales parlamentarias. Estonia
se convierte en pionera mundial al usar el sistema de internet, para la emisión de
voto anticipado en elecciones nacionales.15
2008 Se utiliza internet en telefonía móvil para la emisión de votos.
2009 En elecciones parlamentarias, 25% de los electores utilizó internet.
2013 El código fuente de los sistemas electrónicos de votación se hizo público (Estonia es
país pionero en este rubro de seguridad informática).
2019 Crece la participación virtual de votantes en elecciones populares: casi la mitad de
los votantes utilizó el sistema de e-voting (voto por internet), con una cobertura na-
cional de usuarios de alrededor de 91%. El sistema permite que el votante utilice un
código QR para verificar si el sentido de su voto ha sido respetado o no.16
Venezuela 1998 Se utiliza el sistema de escaneo óptico de votos para frenar el problema de fraude
electoral.

15 Véase la nota informativa publicada en línea por El País, el 4 de marzo de 2007, sobre el caso
pionero de Estonia, en elecciones parlamentarias: [Link]
actualidad/1173002462_850215.html
16 Véase la nota informativa publicada el 6 de abril de 2019 por el sitio de Business Insider, a
cargo de Manu Contreras, para la sección Economía Digital: [Link]
estonia-implanta-voto-electronico-imposible-otros-paises-400709

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de un ascenso desigual

País Año Hecho e/o innovación


2004 El sistema de votación electrónico fue utilizado en el referéndum presidencial de
ese año y se convirtió en el primero en el mundo en imprimir un comprobante del
voto y en utilizar un mecanismo de autentificación biométrica de los electores; ade-
más, fue susceptible a ser auditado en todas sus fases.17 Dicho sistema fue agregado
como sistema dominante a los sistemas de voto por correo y voto por internet.
2012 Se alcanza una cobertura de 100% de automatización de las elecciones nacionales
con autenticación biométrica y activación de la urna electrónica desde el momento
de emisión de los votos hasta la publicación de resultados (véase también al respec-
to SmartMatic, 2013a).
2013 El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela autoriza aplicar auditoría en el
100% de las urnas instaladas de la elección presidencial del domingo 14 de abril de
2013.
Filipinas 2007 Utiliza el voto por internet para ciudadanos residentes en el extranjero.
2010 Las elecciones legislativas se realizan con voto electrónico.
India 1989 Inicia de manera progresiva el uso del voto electrónico.
2003 Se utiliza al 100% el sistema de voto electrónico.
2006 Se incorpora el sistema Braille en las máquinas de votación electrónica
2011 Gujarat (o Guyarat), un estado localizado en el extremo oeste de la India, experi-
menta con el voto por internet.
Argentina 2009 La transición al voto electrónico inició en las elecciones de la Capital y de San Lo-
renzo, en la Provincia de Salta, en 2009;18 luego, en las elecciones provinciales de
Salta, en 2011. En años posteriores, se extendió a otras demarcaciones argentinas:
Neuquén, Chaco (2017) y Buenos Aires (2015). La empresa MSA (Magic Software
Argentina) ganó ahí las licitaciones para proveer las máquinas y el software confor-
me a su llamado sistema [Link] basado en la Boleta Única Electrónica.19

17 Véase la nota informativa al respecto, en: [Link]


3nico-en-venezuela-voto-de-confianza/a-42912086
18 Véase la nota informativa publicada el 16 de abril de 2015, con detalle de datos relevantes a tra-
vés de: [Link]
co-en-salta/; además, el Documento de Trabajo núm. 147, 38 páginas, publicado en marzo de
2016, de María Page, Josefina Mignone y Julieta Lenarduzzi (editado por CIPPEC): Cambios en
la forma de votar. 10 aprendizajes de la implementación del voto electrónico en la provincia de Salta (Liga de
consulta y descarga: [Link]
[Link]).
19 Julian Assange participó vía remota en la conferencia CISL del 26 de octubre de 2016 para ha-
blar sobre el voto electrónico; “como experto en seguridad”, a propósito de las elecciones pre-
sidenciales estadounidenses y de un proyecto de reforma electoral en Argentina para adoptar
el sistema de votación electrónica a nivel nacional, que el voto electrónico “es un suicido para
elecciones nacionales”. Liga de enlace al video publicado en YouTube: [Link]
com/watch?v=wP5s0EcDpdI Video original de mayor duración, en: [Link]
com/watch?v=ndUYXZMNlBU

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España 2010 La Junta Electoral Central recomendó adoptar el sistema de voto electrónico remoto
(“voto telemático”) y en 2016 el Parlamento Europeo solicitó al gobierno español que
revisara el procedimiento autorizado para facilitar el ejercicio de voto a sus ciudada-
nos en el exterior. Pero, en 2017, el gobierno descartó el uso de un sistema de vota-
ción electrónica por temor a los riesgos de intrusión informática, por lo que para esos
ciudadanos siguió utilizando el voto postal y el voto presencial en sus consulados.20
2019 El voto electrónico ha sido utilizado en elecciones internas de partidos, como en el caso
de Ciudadanos, en Castilla y León, en el que fueron identificados problemas de se-
guridad del sistema empleado.21
2020 Debido al elevado riesgo de contagio de COVID-19, provocado por la propagación
pandémica del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, la Junta Electoral Central (JEC)
autorizó el uso de un sistema simplificado de voto postal y telemático para las elec-
ciones parlamentarias de Galicia y el País Vasco, originalmente convocadas para
celebrarse el 5 de abril de 2020, pero finalmente recorridas al 12 de julio de 2020:
primero, los ciudadanos pudieron recibir del servicio de Correos la documentación
a utilizar (un sobre y las papeletas para votar); luego, los ciudadanos pudieron ejer-
cer su derecho a votar al instante en que recibieran la documentación o posterior-
mente, sea por depósito de las papeletas utilizadas en una oficina de la JCE o vía
telemática desde casa a través del sitio web de Correos.22

20 El sociólogo español Manuel Castells incluso ha sido de los intelectuales que han dudado de
la confiabilidad de los sistemas de votación electrónica, concretamente para el caso español.
21 Véase la nota informativa con la versión explicativa del desarrollador de sistemas informá-
ticos de la empresa N-Votes, Eduardo Robles, en: [Link]
ro-el-voto-electronico-DA22448759/
22 Véase la nota informativa en: [Link]
licia-2020-gallegos-podran-pedir-voto-correo-internet-y-votar-recibir-documenta-
cion-casa-202005282008_noticia.html; además: [Link]
ya-se-puede-solicitar-el-voto-por-correo-para-las-elecciones-al-parlamento-vasco-y-al-par-
lamento-de-galicia-que-se-celebraran-el-5-de-abril/# y [Link]
cions2020_72_c-Voto_por_correo, sitio último de la Xunta de Galicia, del cual se extrae lo
siguiente: “La Junta Electoral Central, dada la actual situación extraordinaria derivada de
la pandemia del COVID-19, para proteger el derecho a la salud del personal de Correos,
el derecho a la salud de los propios votantes y ponderando los valores jurídicos en con-
flicto, ha resuelto en su acuerdo 56/2020, que resulta admisible que los electores puedan
realizar dicha petición de forma telemática en la web de Correos, mediante firma electró-
nica, siempre que se cumplan las garantías establecidas en los artículos 9 y 10 de la Ley
39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administra-
ciones Públicas”. Las elecciones parlamentarias en Galicia y el País Vasco fueron celebrado
bajo estrictas medidas sanitarias como el uso obligatorio de cubrebocas, distanciamiento de
seguridad entre votantes y uso de medios postales y telemáticos de votación; pero, además, se
prohibió votar a las personas que hubieran obtenido un resultado positivo de la prueba PCR
del nuevo coronavirus durante los 14 días previos al día de la elección. Este tipo de restriccio-
nes fue considerado “inconstitucional” por algunos políticos e intelectuales españoles, pero
fue acatado por la ciudadanía de esas regiones autonómicas. Sobre esto último, véase la nota
informativa publicada en [Link]
[Link]

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Rusia 2011 En diversas localidades, usó el voto electrónico con tarjeta de activación del sistema
y pantalla táctil.
2018 En la elección presidencial de 2018 utilizó 12 mil urnas electrónicas con mecanismos
de código QR y escaneo de papeletas electorales, para alrededor de 35 millones de
votantes.
Ecuador 2012 En las elecciones de vocales a las Juntas Parroquiales de La Esmeralda (Provincia
de Los Ríos) y Panguintza (Provincia de Zamora Chinchipe) fue utilizado el voto
electrónico. La confianza/desconfianza de los ciudadanos sobre ese sistema utili-
zado se polarizó.23
2014 Se realizan elecciones seccionales para designar prefectos, viceprefectos, alcaldes y
concejales en las localidades de Azuay, Santo Domingo de los Tsáchilas y la Morita,
mediante la tecnología de voto electrónico e impresión en papel del voto emitido.
En esas elecciones fue autorizado trasladar máquinas electrónicas a los domicilios
de personas con discapacidad y a centros de rehabilitación para que las personas
privadas de su libertad pudieran ejercer su derecho a votar.24
2020- El Consejo Nacional Electoral anuncia que prepara el uso del voto electrónico (tele-
2021 mático y postal) para ecuatorianos residentes en tres ciudades del exterior, para la
elección de presidente, vicepresidente y 137 legisladores al Parlamento Andino, en
la jornada en primera vuelta del 7 de febrero de 2021. El derecho a votar para esos
residentes fue autorizado en mayo de 2019.
Suiza 2003 Inicia pruebas piloto con un sistema de voto electrónico por internet en los canto-
nes de Ginebra, Neuchâtel y Zurich.
2015 Alrededor de 13 mil ciudadanos suizos residentes en el extranjero -de un total de
142 mil- utilizaron el sistema de voto electrónico por internet para elecciones le-
gislativas.

23 Una serie de trabajos interesantes (de Ana Gómez Oliva et al) sobre las posibilidades del voto
electrónico en Ecuador se encuentra en el número 14 de la revista Elecciones, publicado por la
ONPE ([Link]) en 2014.
24 Véase la nota informativa en: [Link]
dor-compartira-experiencia-de-voto-electronico-en-congreso-mundial. Además, léase el trabajo
de Héctor Tapia Ramírez sobre “La implementación del voto electrónico en el Ecuador. Experien-
cias en las Elecciones Secciones 2014”, en Elecciones, núm. 14, ONPE, pp. 65-97.

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2019 Tenía previsto utilizar el sistema de voto electrónico por internet en 2019, pero
La Poste (o Swiss Post, organismo de correo postal) anunció en abril de ese año que
no tendría disponible el servicio para las elecciones programadas el 19 de mayo,
derivado de errores críticos del sistema detectados durante una prueba de segu-
ridad contra intrusión, a pesar de que en las pruebas se registraron 3186 intentos
de hackeo, pero sin éxito alguno.25En diciembre de 2019, el gobierno discutió el
tema y tenía pendiente votar una iniciativa de suspensión definitiva, hasta que se
rindiera un informe completo.26 Incluso, previamente, Suiss Post había convocado a
hackers de todo el mundo para que intentaran ingresar a su sistema y revelaran -por
una recompensa global distribuida de hasta 132 mil euros- las fallas de seguridad
que encontraran, como parte del protocolo de seguridad autorizado conocido como
Proyecto de Intrusión Pública (PIT).
Canadá 2003 “El voto por internet se utiliza en las elecciones municipales de las provincias de
Ontario, desde 2003, donde fue utilizado por 150 municipios, y de Nueva Escocia,
desde 2008”.27
2015 En 2011, las provincias de Alberta, Columbia Británica, Nueva Brunswick, Nueva
Escocia, Ontario y Quebec aprobaron leyes que permiten diversas formas de voto
electrónico, incluido el voto digital o por internet. En 2015 fue puesta a prueba por
primera vez esa legislación.
Congo 2018 El 30 de diciembre de 2019, utilizó 110 mil máquinas de voto electrónico para rea-
lizar elecciones presidenciales, las cuales fueron fabricadas por el corporativo sur-
coreano Miru Systems Co. El software de Boleta Única Electrónica utilizado fue
comprado a la empresa Magic Software Argentina (MSA).28
Perú 2021 Para elecciones generales de presidente de la República, dos vicepresidentes, 130
congresistas y 5 representantes del Parlamento Andino, en la jornada electoral del
11 de abril de 2021, se utilizará el voto electrónico a distancia a utilizar por ciuda-
danos peruanos residentes en el extranjero, según la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE).

25 Sobre la suspensión del uso del sistema de voto electrónico por internet, en Suiza, véase:
[Link]
26 La nota que refiere la suspensión definitiva condicionada se encuentra en: [Link]
[Link]/spa/politica/parlamento-federal_otro-golpe-al-voto-electr%C3%B3nico/45423908
27 Sobre las primeras elecciones por internet en provincias de Canadá, véase La Razón, edición
de 10 de octubre de 2020, nota en línea: [Link]
[Link]
28 Sobre las elecciones presidenciales en Congo, el 30 de diciembre de 2018, véase la nota pu-
blicada en: [Link]
nas-destinadas-argentina-y-explotaron-las-denuncias-fraude-n54707

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México 2021 Para las elecciones de gobernador en varias entidades federativas (Baja California
Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí,
Zacatecas, Ciudad de México y Jalisco), en 2021 el Instituto Nacional Electoral, en
coordinación con los institutos electorales locales, implementará un sistema de vo-
tación electrónica que podrán utilizar los residentes mexicanos en el extranjero, se-
gún disposición prevista en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Elec-
torales desde 2014, reglamentada para operar en los procesos electorales locales de
2020-2021. A su vez, desde hace algunos años (2005 en adelante), algunas entidades
federativas (Coahuila, Hidalgo, Jalisco, Ciudad de México), han utilizado selectiva-
mente algún sistema de votación electrónica de manera experimental o sistemática,
previsto en sus propias legislaciones para elecciones municipales o locales.
Fuente: Elaborado con base en datos: a) del Departamento de Seguridad y la Dirección
de Régimen Jurídico, Servicios y Procesos Electorales del Gobierno Vasco, en línea (ht-
tps://[Link]/informacion/voto-electronico-voto-electronico-en-el-mundo/
web01-a2haukon/es/); b) IDEA Internacional; ACE Project; c) Organización de los Es-
tados Americanos, a través de la Canadian Internacional Development Agency (https://
[Link]/es/sap/docs/deco/Tecnologias_s.pdf); y diversos sitios especializados en
el estudio del voto electrónico.
En otros países también se han llevado a cabo elecciones con medios
electrónicos de manera presencial o remota, con aplicación para un sec-
tor de ciudadanos o para algún tipo de organización o demarcación lo-
cal, con validez en el resultado total o sólo a modo de prueba, sobre todo
durante la primera década del siglo XXI: Francia, Noruega, Rusia, Sui-
za, Argentina, Canadá, Colombia, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú,
Emiratos Árabes Unidos, Japón, Kazajistán, Australia y México (Direc-
ción del Régimen Jurídico, Servicios y Procesos Electorales del Gobier-
no Vasco, 2013). Colombia estuvo emplazada por la Ley 892 de 2004
para incursionar cinco años después al sistema de voto electrónico, pero
en 2011, conforme a la Ley Estatutaria 1475, se estableció una comisión
asesora con la finalidad de avanzar en “la incorporación, implantación,
diseño de tecnologías de la información y las comunicaciones para el
proceso electoral” (Kertzman, 2013).
La base de datos de [Link], a través de la Dirección de Régimen Jurí-
dico y Procesos Electorales, señala otros cinco países en donde la adop-
ción de sistemas de votación electrónica está prohibida o paralizada: a)
Alemania, en 2005, realizó elecciones legislativas por este medio, pero
en 2009 el Tribunal Constitucional Federal determinó que la norma

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aplicable era inconstitucional, ya que no permitía la fiscalización del


sistema empleado y, por tanto, contradecía el principio de máxima pu-
blicidad; b) Finlandia, en 2006, contó con normas para implementar el
voto electrónico, pero, por problemas de usabilidad en una prueba reali-
zada en 2008, en 2010 el gobierno decidió suspender el sistema adopta-
do y observar los avances en el escenario internacional; c) Holanda fue
país pionero –antes que Bélgica– en la implementación del voto elec-
trónico y la aprobación de una legislación ex profeso, pero, ante los fallos
de seguridad informática puestos en evidencia en 2006, abandonó este
sistema dos años después, aunque está interesado en los desarrollos re-
lacionados con votación remota vía telefónica e internet; d) Reino Uni-
do llevó a cabo, entre 2002 y 2007, “más de treinta pruebas pilotos con
diferentes sistemas de votación electrónica”, pero en 2008 la Comisión
Electoral determinó suspender el periodo de pruebas con el argumento
de que éstas evidenciaron problemas de seguridad informática; e) Irlan-
da introdujo en 2000 una legislación ad hoc para adoptar el voto elec-
trónico, pero, luego de llevar a cabo algunas pruebas en algunas de sus
ciudades (Dublín Norte, Dublín Oeste y Meta) y de que una comisión
independiente de expertos informáticos reveló problemas de seguridad
informática, el gobierno decidió en 2009 suspender su implementación,
alegando una mayor satisfacción del electorado puesta en el sistema tra-
dicional y elevados costes económicos de los sistemas electrónicos. 29
Otra fuente señala que Suiza abandonó su sistema de votación electró-
nica en 2019, ante una alerta de la Universidad Johns Hopkins sobre
problemas de seguridad informática relativos al cambio del sentido de
los votos emitidos30, por lo que en adelante utilizará solamente el siste-
ma de voto por vía postal y el presencial tradicional. A su vez, la base de
datos de ACE Project31 y diversos sitios especializados en el estudio del
tema incluyen otros países que plantearon proyectos de voto electró-
nico32, presencial o remoto, o lo adoptaron en alguna de sus elecciones,

29 Véase la liga [Link]


30 Véase la nota informativa publicada originalmente en Economía Digital, en: [Link]
[Link]/estonia-implanta-voto-electronico-imposible-otros-paises-400709
31 [Link]
32 Por ejemplo: [Link]
mundo/

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pero lo abandonaron en algún momento: 1) Australia (este país fue el


primero en adoptar el principio de secrecía en elecciones populares, en
1856; en la ley electoral del Territorio de la Capital australiana, en 1992,
utilizó por primera vez un sistema de voto electrónico en la elección
parlamentaria de 2001), 2) Paraguay (lo adoptó gradualmente desde
2001, pero lo abandonó en definitiva en 2008), 3) Francia (autorizó en
1969 el uso de máquinas electromecánicas, que se usaron selectivamente
y en corto tiempo, pero fueron abandonadas; luego, en tres comunas se
utilizó el voto electrónico y el número se fue ampliando, hasta que en
2007 se presentaron varios proyectos de ley para su erradicación). 4)
Kazajstán (en 2004 adoptó el sistema Sailau, pero lo abandonó en 2011).
Finalmente, en otras partes del mundo han estado discutiendo si aprue-
ban o no el uso de sistemas de votación electrónica, presencial o re-
mota, o en combinación con el voto postal, y con qué preponderancia.
Pero también ahí el debate parece interminable, los desacuerdos son
constantes y se plantean numerosas interrogantes sobre la seguridad y
confiabilidad del uso de ese tipo de tecnologías. Uno de los casos más
recientes de ese debate se registró en Bolivia, en 2018, porque no se lo-
graba acuerdo tácito sobre el uso de medios electrónicos para que los
residentes bolivianos en el extranjero pudieran ejercer su derecho a
votar en las elecciones legislativas y presidencial de 2019, en parte por
la falta de una legislación expresa, pero también por la manifestación
de desconfianza hacia la tecnología en sí misma y el Tribunal Superior
Electoral (TSE) en particular.
A pesar de esas circunstancias, con fundamento en Ley de Régimen Elec-
toral Transitorio, la Corte Nacional Electoral boliviana firmó en julio de
2019 un contrato con una empresa argentina-japonesa para elaborar un
registro biométrico de los ciudadanos para ser utilizado en la elección
presidencial cuya realización estaba prevista extraordinariamente el 6
de diciembre de ese año, como respuesta a la crisis política que provocó
la dimisión de Evo Morales al cargo presidencial, recién reelecto, acu-
sado de fraude electoral. La elección extraordinaria no se llevó a cabo.
La pandemia por el COVID-19 en 2020 ha sido un factor en la decisión
de nuevos aplazamientos de esa elección, lo cual ha añadido nuevos in-

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gredientes a la crisis política boliviana.33 Bolivia tiene previsto realizar


elecciones de presidente, vicepresidente, 36 senadores y 130 diputados
el 18 de octubre de 2020, en primera vuelta, luego de que el Tribunal
Superior Electoral las hubiere programado para el 3 de mayo de 2020 y
luego recorrido catorce días, al 17 de mayo, y al 6 de septiembre de ese
mismo año. Aunque el debate no cesa en ese país sudamericano y mu-
chos bolivianos aún esperan que sea posible el uso del voto electrónico
por residentes en el extranjero, el TSE determinó a mediados de mayo de 2020
no utilizar ese sistema de voto.34

Tipologías de sistemas de votación


electrónica
Fernando Tuesta Soldevilla (2004: 57), apoyándose en estándares fija-
dos por la Federal Election Commission de los Estados Unidos de Amé-
rica, distingue entre el sistema de votación y el voto electrónico, si bien ambos
tienen en común que forman parte de un proceso electoral cada vez más
automatizado (o que adopta combinaciones tecnológicas informatiza-
das): La expresión sistema electrónico es “una combinación de equipos
mecánicos y electromecánicos o electrónicos que incluye el software
requerido para programar y controlar al equipo que se usa para definir
las papeletas de votación; para recibir y contar votos; para reportar y/o
mostrar resultados de la elección; y para mantener y producir informa-
ción de auditoría”. En cambio, en esa concepción el voto electrónico
está confinado al acto de emisión del voto por medio de un dispositivo
electrónico.
Al respecto, me parece pertinente configurar un concepto de voto elec-
trónico que permita entenderlo en relación con el conjunto de actos su-
cesivos que se manifiestan durante la jornada electoral, y no sólo con
respecto a la emisión del voto por medio de un dispositivo electrónico

33 Ver [Link]
tronico-requiere-ley-tiempo-y-recursos
34 Ver [Link]
rario-de-votacion_179412.

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exprofeso. Por tanto, propongo migrar aquí al concepto de sistema de


votación electrónica que supone una mirada amplia de la jornada elec-
toral como etapa en la que los ciudadanos-electores son protagonistas,
concretan su intención de voto y esperan que su voto sea respetado (o
no sea alterado de modo alguno). Por ello, la distinción propuesta por
Tuesta Soldevilla nos parece pertinente. Así, al hablar de “voto electró-
nico” debemos entenderlo con el alcance que tiene la propuesta de “sis-
tema de votación electrónica”.
En consonancia con lo anterior, considero que cuando se habla de “voto
electrónico” se hace referencia a una concatenación de actos duran-
te la jornada electoral, de los cuales forma parte la emisión del voto
por medio de algún dispositivo electrónico. Así, se entiende que, en
tanto sistema de votación electrónica, éste supone actos diversos orientados
a garantizar que: 1) el derecho a votar sea ejercido debidamente por sus
titulares (para lo cual se requiere verificar o certificar su identificación);
2) el elector no tenga dificultad al utilizar los instrumentos provistos;
3) no se altere el sentido de su voto; y 4) aun exista la posibilidad legal y
constitucional de verificar que los votos emitidos no han sido alterados.
Sin duda, durante los últimos años los gobiernos y organismos electo-
rales se han enfrentado al reto de encontrar la tecnología idónea apli-
cable a votaciones populares que, por tanto, permita obtener el mayor
número de ventajas posible, pero sobre todo dos: reducir el costo de las
elecciones y mantener (o elevar) la confianza de los electores en el siste-
ma empleado. Y es esto último lo que, en sentido estricto, se encuentra
en la base de una conceptualización amplia del voto electrónico, toda
vez que, como he reiterado, la plenitud del ejercicio de derechos polí-
tico-electorales tiene como consecuencia directa la generación de con-
fianza por lo menos hacia el sistema electoral empleado.
Ahora bien, a modo de vista panorámica del tema sobre la evolución de
los medios utilizados para el voto electrónico, de acuerdo con ACE Pro-
ject (2013a) estos son los sistemas de votación mecánicos o electrónicos
empleados en el periodo de 1892 y hasta 2013, pero no hay que olvidar
la máquina de votar creada por Thomas Alva Edison en 1868 (patenta-
da en 1869, pero nunca utilizada); incluso, según Medeles Hernández
(2011: 1-2), también deben mencionarse el diseño de una máquina simi-

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de un ascenso desigual

lar por el inventor inglés William Chamberlain Jr., en 1848, y el intento


de construcción de un artefacto similar por Anthony C. Beranek en 1881
en Chicago.
1) “Sistemas de votación y conteo mecánicos”. El caso pionero fue el
de Lockport, NY, en 1892, con máquinas mecánicas de votar con pa-
lanca (lever machines), conocidas también como “Myers Automatic Booth”
(cabinas automáticas de votar). Su diseño se debe a Jacob H. Myers,
quien en 1889 dio a conocer públicamente su “voting machine” (Me-
deles Hernández, 2011: 1 y 3) o “cabina automática de Myers”. Este
tipo de máquinas se empleó en varias ciudades de los Estados Unidos
de América a partir de los años de 1920 (Medeles Hernández, 2011: 2),
pero su uso se extendió en ese mismo país en la década siguiente.35 Al
amparo de las variadas legislaciones de los Estados de la Unión Ame-
ricana para organizar la elección presidencial,36 en 2000 se utilizaron
variados sistemas de votación, según un informe del Departamento
35 Ana María Medeles Hernández (2011) describe con mucho detalle las características técnicas
y el funcionamiento de la máquina de votar de Jacob H. Myers utilizada por primera vez en
Lockport, Nueva York, en 1892. Pero lo más importante, en el estudio de cualquier tipo de
tecnología y de artefacto utilizados en votaciones populares es su finalidad, compatible con el
problema sustancial que se quiere resolver; cito dos párrafos del texto de la autora menciona-
da para conservar en este estudio la referencia a dicha finalidad y, por tanto, para destacar que
la invención de máquinas de votar, cual sea la tecnología y arquitectura, no es lo que importa
en sí, sino su uso específico para la conservación del acto electoral y la autenticidad de
la voluntad popular conformada por la libre intención de cada votante manifestada en
secreto: “Myers hizo pública esta patente cuando en el estado de Nueva York se llevaba a cabo
un debate sobre la adopción del sistema australiano de voto secreto. Los reformistas electorales
de la época consideraban que era necesario poner fin a las prácticas electorales corruptas, los
congresistas alegaban que, si se lograba garantizar el voto secreto, no había manera de que los
compradores de votos pudieran ver si el elector había cubierto parte del trato. Sin embargo, en
oposición a ello estaba el gobernador David B. Hill, demócrata que alegaba que, debido al anal-
fabetismo y el desconocimiento del idioma, votantes nacidos en el extranjero, no podrían leer ni
escribir sus preferencias electorales. La máquina de Myers cumplía con dos propósitos; obligar
al voto secreto mediante el uso de una cabina y segundo permitiría a los votantes analfabetos
emitir su voto sin ayuda. La máquina de Myers estaba diseñada dentro de un stand o mueble
equipado con puertas de cierre automático, una vez que el votante ingresara al mueble la puerta
se cerraría detrás de él. Habiendo el elector votado no tendría a donde ir y al pasar la puerta
interna impediría volver al compartimento de votación. Al cierre de la puerta interna se abriría
la puerta de salida y al hacerlo se liberaría la cerradura de la puerta de entrada con lo que sonaría
una campana que significaba que la máquina estaba lista para el siguiente votante”.
36 Si bien existe una diversidad de legislaciones electorales subnacionales para organizar y realizar
elecciones federales estadounidenses, la Comisión Electoral Federal (FEC) se encarga de man-
tener los estándares que han de cumplir los sistemas de votación empleados (Informe en línea a
través del sitio web: [Link]

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de un ascenso desigual

de Seguridad del Gobierno del País Vasco: “En las [polémicas y reñi-
das] elecciones presidenciales de 2000 tan sólo el 1.6% de los electores
votaron usando las papeletas convencionales de papel; el 9.1% usó el
registro electrónico directo; el 18.6% usó las máquinas de palanca de
votar; el 27.3% usó lectores ópticos y el 34.3% usó las tarjetas perfora-
das. En las elecciones estadounidenses de 2016 se utilizó una versión
mejorada de ese tipo de máquina.37 Sobre la máquina de Myers, Ru-
bén Hernández Yunta (2018) señala lo siguiente:
Si el voto secreto no fue suficiente, esta vez los avances de la Revolución
Industrial sí que empezaban a tener efectos. En las elecciones de 1892 se
usó por primera vez, en la ciudad de Lockport (Nueva York), una má-
quina de votación automática que, mediante un dispositivo propulsado
por una palanca, registraba los votos sin necesidad de papel. Esta má-
quina de votación fue patentada por Alfred J. Gillespie y elaborada por
Standard Voting Machine Company de Rochester, Nueva York, a finales
de la década de 1890. Fue la primera en emplear un mecanismo que ac-
tivaba el votante para colocar una cortina que asegurara la privacidad y
al mismo tiempo desbloqueaba las palancas de la máquina para poder
votar. En 1898, Gillespie y el inventor Jacob Myers pusieron en funcio-
namiento una compañía que se convirtió en Automatic Voting Machine
Company.
Desde 1898 hasta principios de la década de 1960, se intensifico el uso
de esta tecnología como una forma de lograr la votación ideal. Aunque
su mecanismo interno cambió con el paso del tiempo, la estructura bási-
ca de funcionamiento nunca cambió: en primer lugar, tirar de la manija
para cerrar las cortinas de la cabina; en segundo lugar, girar las palancas
de votación sobre los nombres de los candidatos seleccionados; y, por
último, empujar la manija hacia atrás para registrar el voto y abrir las
cortinas. Acorde con los tiempos de la industrialización, esta máquina
de votación parecía anunciar un nuevo despertar en el que la tecnología
finalmente podría poner fin al fraude electoral que había sido generaliza-
do en tantas ocasiones.
Curiosamente, uno de los últimos casos de empleo de máquinas me-
cánicas de votar, similares a las de 1892 o modificadas, se dio el 10 de

37 En la nota informativa publicada por [Link], de 27 de agosto de 2016, se describen los


tipos de votación que se emplearían en las elecciones estadounidenses de 2016. Liga: https://
[Link]/tag/tarjetas-perforadas/

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octubre de 2013 de manera excepcional, también en Nueva York, para


desempatar las elecciones primarias a alcalde en segunda vuelta electoral. Para
esos años, el sistema ya era considerado obsoleto. (Véase al respecto
la nota de Deepti Haleja desde [Link]
[Link]; además: Departa-
mento de Estado - EUA, 2012).
2) “Sistemas de votación y conteo mediante tarjetas perforadas”. Las
tarjetas perforadas fueron creadas en 1725 y fueron evolucionando
en la industria textil incluso hasta el siglo XX para el procesamiento
de datos. Según ACE Project, “las tarjetas perforables y las compu-
tadoras para escrutarlas, se usaron por primera vez en los Estados
Unidos en 1964, para las elecciones presidenciales primarias que se
realizaron en dos condados del Estado de Georgia”. (Una descrip-
ción detallada de este sistema y los problemas que presentó puede
verse en Cáceres Rincón, 2011: 11-15). Pero fue precisamente en esas
elecciones de 2000, concretamente en el Estado de Florida, que otro
sistema de votación, el de tarjetas o papeletas perforadas, provocó
un desconcierto a la hora de contar los votos emitidos, por lo que se
decidió darle pronto fin y autorizar el uso de nuevas tecnologías (Tr-
augott, 2005: 2). Para las elecciones de 2016, en los Estados Unidos
se empleó otra vez el sistema de tarjetas perforables, pero una nota
de wordpress en línea señala lo siguiente38:
De acuerdo con Voto Verificado, aún persiste el empleo -en poquísimos
condados- del caduco sistema de tarjetas perforadas, en el cual, con un
dispositivo, los votantes seleccionan sus opciones haciendo agujeros en
la papeleta. Seguidamente, la tarjeta es colocada en una urna para su
conteo o manual o introducida en una máquina de tabulación.
Conocidas las tecnologías más usuales en Estados Unidos, es evidente
que, para llevar a la Casa Blanca a su candidato preferido, los más
de 185 millones de electores del país usarán los modelos de votación de
mayor aplicación en el mundo, pero queda claro que el sufragio elec-
trónico es el que prevalece.

38 [Link]

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3) “Sistemas de votación y conteo de lector óptico” o sistemas de “Lec-


tura Óptica del Voto”. Han sido utilizados desde la década de 1970.
Estos sistemas utilizan equipos de cómputo (urnas con lector óptico
o escáner) con almacenamiento de datos y operan correctamente si
el pequeño óvalo, cuadro o círculo que corresponde a la opción ele-
gida es llenado (con algún bolígrafo de grafito o tinta) por completo
de manera uniforme; su uso se extendió a centros escolares incluso
hasta la segunda década del siglo XXI, para la aplicación de cuestio-
narios y comunicación de calificaciones. (Véase la descripción com-
pleta de estos sistemas en ACE Project, 2014; y Dirección Nacional
Electoral, 2004: 17-19).
4) Dispositivos con sistema de marcado. La nota informativa de wor-
[Link] en línea ([Link]
tas-perforadas/) agrega que “una derivación de algunas máquinas de
votación, son las provistas de una interfaz que facilita el sufragio de
las personas con discapacidades. Se trata de equipos que ofrecen au-
tonomía a los electores con limitaciones físicas (motoras, problemas
o ausencia de extremidades), así como aquellas de tipo sensorial (vi-
sual y auditivo). Por ejemplo, si la condición es visual, el componente
tecnológico puede contar con una pantalla táctil con sistema Braille
o audífonos, ya que puede leer el contenido de la boleta. También es-
tán los que poseen una interfase que permite navegar por la papeleta
electoral utilizando dispositivos (pitillos) para inhalar y exhalar, de
forma que el electorado con limitaciones motoras pueda desplazar-
se por la boleta”. Este tipo de sistema atiende recomendaciones y
estándares establecidos por organismos internacionales relativos a
eliminar todo tipo de obstáculos para que todas las personas ciudadanas
puedan ejercer su derecho al voto de manera sencilla, accesible y adaptable; su
diseño varía según el país de que se trate.39 En los Estados Unidos, al
respecto se aplican la Ley de Accesibilidad al Voto para Ancianos y

39 Al respecto, véase el documento de Naciones Unidas, preparado por Gopinathan Achamku-


langare, con año de publicación 2018, Mejorar la accesibilidad de las conferencias y reuniones del sis-
tema de las Naciones Unidas para las personas con discapacidad, 103 pp. Además, el documento de
divulgación de Jim Dickson relativo a las personas con discapacidad que requieren asistencia
institucional, publicado por la American Association of People with Disabilities (AAPD), en
el sitio de la OEA: [Link]
ci%C3%B3n%20Dickson%20ESPA%C3%[Link]

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Personas con Discapacidades, expedida en 1984, la Ley de Estadou-


nidenses con Discapacidades, aprobada en 1990, la Ley Nacional de
Inscripción de Votantes, aprobada en 2002, y la Ley Ayude a América
a Votar (Help America Vote Act: HAVA), expedida en 2002. Véase
en línea la nota informativa de ShareAmerica, de 25 de julio de 2016:
[Link]
dad-cuenta/; además del sitio de la U.S. Election Asistance Commis-
sion, en donde se encuentra el texto PDF de la ley referida.40
5) “Sistemas de Registro Electrónico Directo” (RED o DRE). Utiliza-
dos sobre todo desde la segunda mitad de los años de 1990; implicó
la ausencia de boletas de papel. Prácticamente, en su versión inicial
o avanzada, las máquinas utilizadas hacen todo: el elector marca su
opción de voto (por teclado o a través de pantalla táctil), confirma
su opción y, entonces, la máquina activa las demás operaciones con-
forme a los tiempos del procedimiento electoral: recepción, almace-
namiento, registro, cómputo total y transmisión de datos sobre los
votos emitidos). Este tipo de sistemas tiene algunas modalidades y,
en virtud de ellas, los datos se pueden transmitir de manera continua
en tiempo real a un centro de recepción de resultados o al final de la
votación de manera automática al activar un comando de resultados
totales por centro de votación, generalmente en red, como un solo
paquete de datos. El uso pionero de este tipo de sistemas implicó la
omisión de comprobantes de votación, puesto que se utilizó una memoria
virtual de almacenamiento de datos (registro directo).
En los EUA, los sistemas DRE fueron distribuidos principalmente por
las empresas Diebold, Sequoia, ES&S y Hart InterCivic, con particu-
laridades tecnológicas adicionadas (por ejemplo, el uso de auriculares
y dispositivo manuales especiales para votar en el caso de personas
con impedimentos visuales), según Simons (2004). (Sobre las caracte-
rísticas de estos sistemas y las experiencias de su uso, bajo un amplio
análisis de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, véase
Dirección Nacional Electoral, 2004: 34-90). En 2018, previamente a
la elección legislativa de los 435 escaños de la Cámara de Represen-
tantes, 35 de 100 senadurías, 36 de 50 gubernaturas y otro tanto de

40 [Link]

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congresos locales, un informe de hackers reveló que las máquinas a


utilizar en varios Estados de la Unión Americana tenían problemas de
seguridad, pero la empresa fabricante Election Systems & Software
(ES&S) respondió que “las medidas de seguridad en el M650 [su
sistema operativo] son tan fuertes como para que sea extraordina-
riamente difícil de hackear en un entorno del mundo real”41.
6) Internet. Según este sistema, los votos pueden ser emitidos en el si-
tio de votación, en quioscos de servicios distribuidos al público o en
cualquier lugar en que se encuentre el votante (por ejemplo, en su
propia casa). Este sistema supone el funcionamiento de una red de
acceso remoto o, incluso presencial tratándose de la votación en un
sitio común pero oficial de emisión de votos. El voto por internet se
implementó de manera experimental en algunos países desde finales
de la década de 1990, pero en las siguientes dos décadas su uso pare-
ció haberse extendido, sobre todo al ser orientado a los votantes na-
cionales residentes o migrantes en el extranjero, en complemento del
voto postal (Del Toro Huerta e De Icaza Hernández, 2008; Calderón
Chelius, 2003; e IDEA Internacional, 2008).42
A esos sistemas hay que agregar, sin embargo, los de tipo “híbrido” o
“mixto”, diseñados precisamente a raíz de las limitaciones, la obsoles-
cencia, los fallos o los riesgos de vulnerabilidad de los anteriores. Los
sistemas híbridos (de tipo convencional-electrónico) combinan ins-

41 [Link]
42 ACE Project muestra una lista de países en donde se ha implementado el uso del voto remoto
por internet para residentes en el extranjero: Austria, España, Estados Unidos (concretamente
en Alabama, Arkansas, Missouri, Nueva York, Alaska y Virginia Occidental), Estonia, Países
Bajos, Suiza; pero parece incompleta si se compara con el seguimiento diversificado en línea de
este tipo de datos. Véase la sección correspondiente en: [Link]
vai/vai01 En Francia también se implantó en 2009, pero fue abandonado temporalmente en 2017;
en Canadá, se implementó para algunas de sus provincias: Ontario, en 2003, y Nueva Escocia,
en 2008; en Nueva Gales del Sur, en Australia, se ha implementado desde 2011 para asistir a
las personas con discapacidades que tienen su domicilio a una distancia mayor a 30 km de su
colegio electoral. Véase, al respecto, la nota en línea de La Región Internacional, de 23 de agosto
de 2019: [Link]
do-voto-online/[Link] Según datos de [Link], en la elección presi-
dencial de los [Link]. de 2012, la empresa española Scytl se encargó de procesar los votos de los
residentes de ese país en el extranjero, habiendo tenido como antecedente el procesamiento de
votos de ciudadanos de la Florida residentes en el extranjero en 2008: ([Link]
web/20160304130659/[Link]
2Fla-compania-espanola-scytl-contara-los-votos-en-las-renidas-elecciones).

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trumentos convencionales con instrumentos electrónicos avanzados


(como la pantalla táctil, la identificación biométrica y la identificación
por IDN con un chip que contiene datos del ciudadano, generalmente de
modo separado) en dos modalidades:
a) La boleta electrónica, la cual no exige la impresión de comprobante
de votación individual, sino sólo el desprendimiento de una “colilla”
o un “talón” a partir de una línea troquelada. Una de las modalidades
de esta boleta electrónica se caracteriza porque el chip de grabación de
datos de la elección individual –que se encuentra integrado a la bole-
ta–contiene la opción de una interfaz para ser activada en el idioma
propio del votante.
b) La impresión instantánea de un comprobante del voto emitido en
dos modalidades:
b.1.) Comprobante que puede tomar el votante para depositarlo en una
urna predispuesta;
b.2.) Comprobante que sólo puede observar (no tocar) el votante,
para enseguida activar un mecanismo a efecto de depositarlo en
la urna; y
b.3.) Comprobante que puede llevarse el votante, sin dato alguno so-
bre el sentido de su voto.
En el “Documento conceptual” elaborado para la promoción del Semina-
rio Internacional “Experiencia comparadas en la implementación del voto
electrónico”, realizado en Lima, Perú, el 22 y 23 de octubre de 2013, en
apretado resumen se señalan diversos sistemas de votación electrónica:
Existen distintas clases de sistema de Votación Electrónica; dentro de
los principales tipos se encuentra; sistemas de Registro Electrónico Di-
recto (DRE) y sistemas de Votación y Conteo de Lector Óptico (LOV).
En particular, estas máquinas de votación de Registro Electrónico Direc-
to (DRE por sus siglas en inglés) son dispositivos que permiten al elector
realizar la selección de sus candidatos directamente en el dispositivo,
bien sea a través de una pantalla sensible al tacto o a través de disposi-
tivos periféricos específicos como tabletas, teclados numéricos o dispo-
sitivos sensibles al tacto. Una vez realizada la selección de candidatos,
la captura y contabilización del voto es inmediata y en algunos casos se

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puede generar un recibo en papel o una traza impresa. Las máquinas de


votación DRE pueden realizar la transmisión directa de votos desde el
dispositivo ubicado en el recinto de votación hacia un centro regional/
nacional de tabulación de resultados. En el caso de la Votación con Esca-
neo Óptico (LOV), estos sistemas utilizan urnas electrónicas con lector
óptico, que pueden manejar boletas diseñadas especialmente para ser
leídas electrónicamente.
De acuerdo con Barbara Simons (2004: 25-26), algunos modelos híbri-
dos funcionan del siguiente modo (se cita en el idioma original y simul-
táneamente ofrezco traducción sistémico-funcional43):
Los modelos híbridos. Estos sistemas utilizan boletas de papel para mar-
car y en cierto modo son una combinación del sistema DRE y el sistema
de escáner óptico. Uno de los modelos híbridos, desarrollado por Sistemas
Electorales Vogue (VES) y actualmente comercializado por ES&S, ofrece
una pantalla táctil similar al sistema DRE: el votante inserta una papele-
ta de escáner óptico en blanco en la máquina y, entonces, procede como
si interactuara con una máquina DRE. Una vez que el votante confirma
todos sus votos, la máquina marca la papeleta con escáner óptico, con lo
que evita el registro de votos adicionales y, en su caso, alerta sobre votos
faltantes en el proceso. Con estos modelos también desparecen las marcas
hechas con lápices ordinarios que podrían confundir al lector óptico. Op-
cionalmente, algunos modelos incorporan auriculares que permiten a los
votantes con disminución visual a votar sin ayuda.

La contribución de las legislaciones


de Brasil y Euskadi
Según Joelson Costa Dias, el proceso de cambio de un sistema conven-
cional a otro de tipo electrónico en Brasil comenzó en 1995 (véase tam-
bién Panizo Alonso, 2007: 14); su implementación inició un año después,
en 1996, cuando “un tercio del electorado votó por medio electrónico”;
en 1998 votaron dos tercios del electorado; desde 2000 las elecciones
presidenciales y legislativas en Brasil se realizan por medio de la “urna

43 Sobre el concepto de traducción sistémico-funcional, véase el trabajo didáctico de María Antonia


Álvarez (1994), quien subraya la orientación cultural y el sentido contextual en el proceso de
traducción.

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electrónica” al 100 por ciento, y desde 2008 comenzó a incorporarse la


tecnología de lector de identificación biométrica de huellas digitales
o de autenticación digital (Costa Dias, 2012: 130). Su implementación
tuvo la intención de “reducir el fraude electoral y minimizar el tiem-
po de escrutinio” (Panizo Alonso, 2007: 14). Las firmas empresariales
Omnitech, Microbase y Unisys fueron las proveedoras de las primeras
máquinas utilizadas en 199644. También, desde 2008, en Brasil se utiliza
código fuente abierto con software GNU/Linux tanto en las máquinas
de votación como en el lector biométrico y la interconexión en red de
estas máquinas omite la conexión directa a internet.
Del mismo modo, en la línea de cumplimiento de requisitos del voto
electrónico compatibles con elecciones populares democráticas, la ley
brasileña establece que las máquinas de votación serán auditadas por
el Tribunal Supremo Electoral (que organiza las elecciones), los par-
tidos políticos y los auditores externos. La Ley núm. 9.504 de 30 de
septiembre de 1997 (consultable en línea desde [Link]
eleicoes/eleicoes-2014/normas-e-documentacoes-eleicoes-2014), que
rige las elecciones brasileñas a la fecha, contiene escasas disposiciones
sobre el voto electrónico, especialmente en un capítulo denominado
“Del sistema de votación electrónica y de la totalización de los votos”.
No obstante, dispone para el Tribunal Superior Electoral amplias facul-
tades para la organización de las elecciones y la impartición de justicia
electoral en correlación con diversos ordenamientos complementarios.
De esa ley destaco las siguientes disposiciones:
a) El artículo 59 (con el que inicia el capítulo mencionado) parágrafo 4
dispone: “El voto electrónico dispondrá de recursos que, tras la firma
digital, permitan el registro digital de cada voto y la identificación
de la urna en la que se grabó, guardados para el anonimato del vo-
tante” (traducción propia del § 4° “A urna eletrônica disporá de recursos
que, mediante assinatura digital, permitam o registro digital de cada voto e a
identificação da urna em que foi registrado, resguardado anonimato do eleitor”).

44 Dato en: [Link]


[Link] y [Link]
magazine/2010/06/[Link]?origin=EtOtherStories).

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b) El parágrafo 5 del mismo artículo establece que será el Tribunal Elec-


toral el que determine la clave de seguridad e identificación del voto
electrónico. El parágrafo 6 determina que, al final de la votación, se
utilizará la urna electrónica para firmar digitalmente el archivo de
votos emitidos, con un registro automático de horario y un boletín de
urna, a fin de impedir la sustitución y alteración de votos.
c) El artículo 88 dispone que el Juez Presidente de la Junta Electoral
está obligado a efectuar el recuento de votos de una urna conforme
a dos hipótesis: en primer lugar, si el informe no presenta resultados
coincidentes con el número de votantes o datos discrepantes obte-
nidos en el momento del cálculo; y, en segundo lugar, si se asig-
nan votos a candidatos inexistentes, o no existe registro de fecha del
cómputo de urna o hay una sumatoria de votos nulos, en blanco y
válidos divergente de la media global de las secciones restante.
d) El artículo 89 autoriza el uso de instrumentos que auxilien al elector
analfabeto a votar.
e) El parágrafo único del artículo 91-A (en la sección de las Disposições
Finais) establece una disposición que está contenida en algunos
acuerdos administrativos o en leyes electorales de otros países (por
ejemplo, Italia, Colombia, Guatemala, El Salvador, Perú, República
Dominicana, Venezuela) o locales en el caso mexicano (por ejemplo,
Guerrero, Jalisco, Puebla, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tlax-
cala, Zacatecas) relativa a lo siguiente: “Queda prohibido portar apa-
ratos de telefonía celular, máquinas fotográficas y filmadoras, dentro
de las cabinas de votación”. El propósito común consiste en disuadir
o eliminar toda posibilidad de fraude electoral y la compra de votos,
sobre la base de evidencias que se pueden obtener por esos medios
acerca del sentido del voto de los votantes coaccionados.
Costa Dias (2012: 139) destaca lo que en la lectura del capítulo sobre
votación electrónica de la ley electoral brasileña se puede advertir visi-
blemente, a saber: el papel activo del Tribunal Supremo Electoral para
garantizar la seguridad del sistema empleado en la medida en que con-
duce tareas de auditoría por medio de una empresa de auditoría exter-
na y “acompañado por la prensa, el Ministerio Público, el Orden de los

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Abogados de Brasil y los fiscales de los partidos políticos”. Sin embargo,


un informe en línea de Wikipedia revela lo siguiente:
[…] en noviembre de 2009, el investigador Sergio Freitas da Silva, uno
de los 32 especialistas convocados por el Tribunal Superior Electoral
de Brasil para probar la seguridad de las urnas electrónicas de ese país,
logró romper el secreto del sufragio con técnicas de lectura de radiofre-
cuencia y equipamiento muy económico. El experimento logró vulnerar
el secreto del voto, aunque no apuntó a la manipulación del conteo. El
sistema usado fueron las denominadas interferencias de Van Eck [sic].45
Sobre el sistema de “urna electrónica” utilizado en Brasil y en otros paí-
ses, Guillermo López Mirau y Jorge Coraita (2013: 191 y 192) señalan su
uso generalizado, el cual implica esencialmente un registro de datos en la
terminal de la máquina, aunque se ha evolucionado rápidamente a su complemen-
tación con la generación de comprobantes de papel para cada voto emitido, inclu-
so se utilizan boletas de papel como alternativa emergente en caso de fallos del
sistema electrónico (de manera similar que en algunos Estados de las
Unión Americana):
Países como Venezuela y Brasil, en nuestra región, o Estados Unidos,
Bélgica, Suiza, Noruega, entre otros, utilizan distintas modalidades –y
con variado alcance local o nacional- de sistemas de “urna electrónica”
(o incluso de votación electrónica a distancia como es el caso del voto
por internet de Noruega). En este sistema, la información del voto -o en
algunos casos hasta jurídicamente el voto mismo- se registra electróni-
camente dentro de la terminal utilizada para la votación. Al finalizar, esa
misma terminal la que provea el resultado.
El sistema de “urna electrónica” ha encontrado fuertes desafíos de tipo téc-
nico, jurídico y político. Sin embargo, en la mayoría de los casos estos desa-
fíos fueron superados y se utilizan desde hace años con aceptación política
consolidada y bajo los más calificados estándares internacionales electorales
[…]
La clave al decidir la implementación de un sistema determinado sobre
otro no es sólo el análisis técnico, sino fundamentalmente el contexto
histórico-cultural-político del lugar donde se implementa. En esta línea,

45 Ver [Link] y [Link]


ar/2009/12/02/un-investigador-logra-violar-el-secreto-del-voto-en-las-urnas-brasilenas/)

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la confianza desde los partidos, las instituciones, los candidatos y esen-


cialmente la ciudadanía, es el elemento principal a tener en cuenta.
De acuerdo con Itziar Lizeaga Romero (2002: 5), el Gobierno del País
Vasco (Euskadi) instruyó en 1995 el estudio de los procesos de automa-
tización y uso de nuevas tecnologías relativos al voto electrónico, para
su eventual regulación y posterior adopción. En 1997 el Gobierno Vasco
tomó la decisión de “adoptar el sistema de voto electrónico con tarjeta
con banda magnética (tipo tarjeta de crédito)” por las razones siguien-
tes (se citan textualmente y en la forma desglosada original):
“Que garantizase el ejercicio del derecho de sufragio y su privaci-
dad”.
“Que ofreciese las garantías de estar probado con éxito en países
democráticos de nuestro entorno”.
“Que, aun siendo rupturista con el proceso de votación existente, lo
fuera lo menos posible”.
“Que se tratase de un sistema sencillo de utilizar”.
“Que fuese aceptado socialmente, comprobándolo mediante un ri-
guroso estudio sociológico”.
Si bien es cierto que el País Vasco no ha realizado elección oficial alguna
desde que en 1998 incluyó un capítulo para realizar el voto electrónico,
al modificarse la ley de 1990 (sujeta al supremo marco normativo del
Estado Español), cabe destacar que, en primer lugar, ni la Constitución
española (creada en 1978, sin reforma alguna a la fecha) ni la Ley Orgá-
nica del Régimen Electoral General de España (Ley Orgánica 5/1985 de
19 de junio y sucesivas modificaciones al 15 de julio de 2011) contienen
referencia alguna al voto electrónico.46
Itziar Lizeaga Romero (2002: 3), entonces representante del Gobierno
Vasco para explicar el sistema Demotek de voto electrónico, destacó el

46 Fernández Riveira, 2001: 205; además, la normativa electoral española consultable en línea
desde: [Link]
taElectoralCentral/NormElec y [Link]
lo_005_1985.pdf y, sobre todo, [Link]
[Link]).

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de un ascenso desigual

diseño de la legislación del voto electrónico en el País Vasco y que di-


cho Gobierno consideró “necesario cumplir con los 5 principios básicos
que deben regir en todo proceso electoral”, a saber (textualmente, con
el desglose original):
 “Garantizar la autenticidad del votante”.
 “Garantizar el secreto del voto”.
 “Garantizar la fiabilidad de los resultados escrutados”.
 “Garantizar el principio democrático de participación política, por
el que ninguna persona con derecho a voto puede quedar marginada
por la complejidad del procedimiento electoral”.
Del mismo modo, Itziar Lizeaga Romero (2002: 4) consideró que en
la implementación del voto electrónico deben conjugarse las formas tradi-
cionales y las nuevas tecnologías, en particular para conservar los hábitos
electorales de los actores políticos en el marco de las costumbres comu-
nes. Además, recomendó que un sistema de voto electrónico debe ser
sencillo y de fácil manejo “para una rápida formación de los miembros
de las casillas electorales”, “contar con el visto bueno de la sociedad, sin
producir rechazo social” y “deberá gozar del consenso unánime de los
partidos políticos”.
La Ley 15/1998 modificó la Ley 5/1990 y adicionó diversas disposiciones
contenidas en el nuevo Capítulo X “Procedimiento de la votación elec-
trónica” en el Título V de la Ley 5/1990, de “Elecciones al Parlamento
Vasco”. En su “exposición de motivos” se reconoce que el voto electró-
nico, “al igual que el tradicional”,
 “Facilita el ejercicio de las libertades públicas”.
 “Favorece la claridad y objetividad de los procedimientos electorales
y la autenticidad del voto”.
 “Garantiza plenamente el carácter secreto y libre del derecho de su-
fragio activo”.
A tal efecto, se señala ahí que el Gobierno Vasco tiene la facultad para
determinar “el modelo oficial, las características técnicas y condiciones
generales de homologación y entrega a que habrán de ajustarse todos los

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de un ascenso desigual

elementos citados […] y dispositivos de equipamiento necesarios para la


votación electrónica”.
En el artículo 132 Bis de la Ley 15/1998 se reconocen como componentes
del sistema de voto electrónico: “La tarjeta con banda magnética de vo-
tación”, “la urna electrónica”, “la pantalla de votar”, “la cabina electoral”
y “el software o programa informático electoral”. Es de entenderse que
se trata de una de las tecnologías de punta de ese entonces. Además, el
mismo (y extenso) dispositivo jurídico invocado da a la “Junta Electo-
ral de la Comunidad Autónoma” la facultad para “aprobar la validez de
funcionamiento del software electoral” y “elaborar para cada una de las
Mesas Electorales la personalización del software electoral aprobado,
señalado en la letra anterior”.
Asimismo, la ley invocada reconoce el derecho de los representantes
de los candidatos (y partidos) a recabar de la Junta Electoral de la Co-
munidad Autónoma “información sobre el correcto funcionamiento del
software electoral”. De lo dispuesto en el artículo 132 Quater (que me
permito citar in extenso y subrayar con “negritas” lo esencial de cada paso
en el procedimiento) se puede desprender la idea en la que he insistido
relativa a nuevos derechos que corresponden al elector, a propósito de
la modificación que sufre el procedimiento de votación:
Artículo 132 Quater.- Votación electrónica
I.-
1. Los electores se acercarán uno por uno a la Mesa Electoral que les co-
rresponda y uno de los Vocales de la Mesa les entregará una tarjeta
con banda magnética de votación validada.
2. A continuación, el elector deberá entrar en la cabina electoral, e in-
troducir en la pantalla de votar la tarjeta con banda magnética
de votación, para efectuar la selección de la opción deseada. A estos
efectos, figurarán las denominaciones, siglas y símbolos de las can-
didaturas en la circunscripción electoral correspondiente, colocadas
por filas de izquierda a derecha según el orden de proclamación de
las mismas, así como la opción de voto en blanco y de voto nulo en
últimos lugares.

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3. Inmediatamente realizada la selección, la pantalla de votar mostra-


rá, en su caso, la candidatura escogida con sus candidatos pro-
clamados y el elector deberá confirmar su opción elegida. Caso de
no desear confirmarla, el elector tendrá la posibilidad de realizar una
nueva selección.
Una vez confirmada su elección, la opción elegida de voto se grabará
en la tarjeta con banda magnética, quedando liberada de la panta-
lla de votar para ser recogida por el elector.
4. Seguidamente, el elector deberá dirigirse a la urna electrónica mani-
festando al presidente de la Mesa su nombre y apellidos. Los Vocales
y los Interventores podrán examinar el ejemplar certificado de la lista
del censo o las certificaciones censales aportadas, comprobando si fi-
gura el nombre del votante y su identidad, que se justificará mediante
la exhibición del Documento Nacional de Identidad o de alguno de los
documentos previstos en el artículo 105 de la Ley 5/1990, de Eleccio-
nes al Parlamento Vasco.
5. Acto seguido, el elector, por su propia mano, entregará la tarjeta
con banda magnética de votación al presidente de la Mesa, quién
a la vista del público dirá “botoa ematen du”, o bien “vota” e intro-
ducirá la tarjeta con banda magnética en la urna electrónica, donde
permanecerá tras el registro de la información que lleva en el software
electoral en soporte magnético. La secuencia de estos registros se de-
termina por un procedimiento aleatorio.
6. Depositada la tarjeta con banda magnética en la urna, los Vocales ano-
tarán en la lista certificada del censo electoral de la Mesa, la circuns-
tancia de haber votado. Todo elector tendrá derecho a examinar si
ha sido correctamente anotado el hecho de haber votado, que se
reflejará en la mencionada lista certificada.
Puede advertirse que, si bien el Gobierno Vasco estuvo interesado en
1998 en conservar los principios fundamentales de elecciones democrá-
ticas aplicables al voto electrónico, la Ley 15/1998 no revela por sí misma
la preocupación por un diseño normativo que supere las adversidades
eventualmente presentadas con la implementación del sistema mencio-
nado. La exposición de motivos puede ser suficiente para confirmar esa
preocupación, pero el procedimiento de votación que se ha citado mues-
tra dos cosas interesantes:

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El uso de una tarjeta con banda magnética es una alternativa pionera a


los sistemas DRE con los cuales tienden a difuminarse una serie de requi-
sitos para garantizar el voto en el marco de un Estado constitucional de-
mocrático: la certeza, la confiabilidad, la seguridad y la transparencia; y
Se conserva la necesidad de que el votante verifique que en los registros
oficiales se haga constar que “votó”, y esto anticipa que en posteriores
estudios y legislaciones de otros países se haga énfasis en el derecho del
votante a verificar el curso y la existencia física de su voto una vez
emitido.
Evidentemente, en la actualidad existen nuevas tecnologías que supe-
ran el hardware y el software asociado a las máquinas tipo DRE y a las
máquinas con banda magnética. Pero es pertinente la mención grosso
modo de su uso destacar que la evolución de los sistemas de votación
electrónica incide en la definición del “voto electrónico”, toda vez que
sus componentes tienen una dinámica que depende precisamente de re-
voluciones tecnológicas y del diseño de la normatividad aplicable.

El caso mexicano: De la máquina


de votar de 1911 a los estudios de
viabilidad del voto electrónico en
2010 y su culminación en 2021
De acuerdo con información detallada contenida en el Diagnóstico para
Determinar la Viabilidad o No de Utilizar Instrumentos Electrónicos de Votación
en los Procesos Electorales Federales (IFE, 2010b) anexo al Informe de la Co-
misión Temporal del Consejo General del Instituto Federal Electoral [IFE] para
realizar las investigaciones y estudios técnicos que permitan determinar la viabili-
dad o no de utilizar instrumentos electrónicos de votación en los procesos electorales
federales (IFE, 2010a), la previsión legal del uso de máquinas de votar en
México se remonta al artículo 31 de la Ley Electoral del 19 de diciembre
de 1911, promovida por Francisco I. Madero, que estableció lo siguiente
(citado tal cual por Ana María Medeles Hernández, 2011: 6-7):

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Artículo 31. El votante se apartará del lugar en que esté la mesa electoral,
a fin de escoger la cédula que le convenga, sin ser visto por las personas
que integran aquélla ni por los representantes que asistan a la elección. Si
no votare por ningún candidato inscrito, el votante escribirá en la cédula
en blanco el nombre del elector; sólo que no supiere escribir, lo hará él
instalado en presencia de los dos escrutadores. La cédula que fuere elegida
por el votante será doblada y depositada por éste en un ánfora o caja, des-
truyéndose en el acto las demás. La votación podrá recogerse por medio de
máquinas automáticas, siempre que llenen los requisitos siguientes:
I. Que puedan colocarse en lugar visible el disco de color que sirva de
distintivo al partido y los nombres de los candidatos propuestos;
II. Que automáticamente marque el número total de votantes y los vo-
tos que cada candidato obtenga;
III. Que tenga espacios libres donde los ciudadanos puedan escribir los
nombres de los candidatos cuando voten por alguno no registrado;
IV. Que pueda conservar el secreto del voto
V. Que el registro total efectuado automáticamente sea visible é igual á
las sumas parciales de los votos obtenidos por cada candidato.
Esa misma previsión legal se conservó prácticamente tal cual en las le-
yes electorales posteriores: en el artículo 58 de la Ley para la Elección de
Poderes Federales de 2 julio de 1918; en el artículo 76 de la Ley Electoral
Federal de 7 de enero de 1946; en el artículo 86 de la Ley Electoral Fede-
ral de 4 de diciembre de 1951; en el artículo 140 de la Ley Federal Electo-
ral de 5 de enero de 1973; y en el artículo 188 de la Ley Federal de Orga-
nizaciones Políticas y Procesos Electorales de 28 de diciembre de 1977.
El Diagnóstico mencionado señala que “con el Código Federal Electoral,
del 9 de enero de 1987, se cerró la posibilidad de utilizar máquinas para
la recepción de la votación en procesos electorales federales, ya que no
se consideró dicha posibilidad” (IFE, 2010a), no obstante que México
estaba ingresando al inicio de la ola mundial tecnológica e informática
de los microcircuitos y las microcomputadoras; ello coincidió, a su vez, con
el pleno comienzo de la era de la globalización.
El mismo Diagnóstico señala que, en 2009, la Cámara de Diputados
instruyó al Instituto Federal Electoral, en uno de los artículos transito-

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rios del Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fis-


cal 2010, lo siguiente (véase, a propósito, el Decreto de Presupuesto de
Egresos de la Federación 2010 publicado en el Diario Oficial de la Fede-
ración de 7 de diciembre de 2009):
VIGÉSIMO QUINTO. Del presupuesto total asignado al Instituto Fe-
deral Electoral para el ejercicio fiscal 2010, podrá destinar recursos para
iniciar investigaciones o estudios técnicos que permitan determinar, en
el mediano plazo, la viabilidad o no, de utilizar instrumentos electróni-
cos de votación en los procesos electorales federales, que garanticen la
efectividad y autenticidad del sufragio, así como el posible recuento de
la votación, sin afectar el principio del secreto al voto.
Si bien en algunas entidades federativas de la República mexicana
(Coahuila, Jalisco) se habían dado pasos experimentales importantes
sobre voto electrónico, a través de sus institutos electorales locales,
el informe presentado en 2010 por el Instituto Federal Electoral (IFE)
abrió una etapa de pruebas piloto para la creación de un sistema de vo-
tación electrónica propio y con la advertencia de que, para su uso eficaz
y seguro, en relación con la confianza que se debía obtener por parte del
electorado, también era necesaria una regulación ad hoc.
La segunda década del siglo XXI puede ser así considerada como la eta-
pa durante la cual el IFE -y luego el Instituto Nacional Electoral (INE),
desde 2014- pudo avanzar en la misión de crear un sistema de votación
electrónica aplicable en elecciones federales. El INE, con más atribu-
ciones otorgadas por la reforma electoral de 2014, que incluso permiten
suponer su preponderancia con respecto a los institutos electorales lo-
cales para la organización de los procesos electorales locales, ha culmi-
nado así esa misión con un programa de asistencia directa de la recep-
ción del voto por vía electrónica remota de los residentes mexicanos en
el exterior; ellos podrán votar en 2021 en las elecciones de gobernador
en las entidades federativas cuyas legislaciones así lo previenen, a saber:
Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit,
Querétaro, San Luis Potosí, Zacatecas, Ciudad de México y Jalisco. Para
entonces, habrá una nueva experiencia a evaluar.

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A manera de conclusión
A lo largo de la historia de las tecnologías y los modos de votación popu-
lar, desde los antiguos griegos de la época de Solón-Clístenes-Pericles
hasta la actualidad, ha persistido la preocupación por utilizar medios
de votación que reflejen genuinamente la intención de los electores y,
por tanto, evitar la alteración del sentido de cada voto. Grosso modo, así
puede ser apreciado el objetivo común de los inventores -y de quienes
contrataron sus servicios- de las primeras máquinas (el registrador eléc-
trico de Thomas Alva Edison, en 1868, y la máquina mecánica de palanca
de Myers, en 1892). En la actualidad, con el uso de modelos sofisticados
de otro tipo de máquinas (electrónicas e informatizadas) de votar, se
mantiene vigente la preocupación por respetar la voluntad de los votan-
tes y la configuración de la voluntad colectiva. Y me parece que, con el
uso de sistemas híbridos de votación, se configura una tendencia a la predo-
minancia de la protección de derechos político-electorales, para mantener intocada
la voluntad colectiva, en contraste extremo con el interés por las ventajas
de tipo técnico o administrativo (reducir tiempos, automatizar opera-
ciones, simplificar funciones, etcétera).
Me parece que, en esta perspectiva de evaluación de las ventajas que ofre-
cen unos u otros sistemas de votación, todavía está por efectuarse una va-
loración sistemática de los tipos de ventajas que ofrecen cada uno de los sis-
temas automatizados de votación. En definitiva, en este trabajo he tratado
de destacar que tanto Edison como Myers no se equivocaron al proponer
el uso de máquinas de votar como medio efectivo para evitar la nefasta pre-
sencia de alguna “mano negra” fraudulenta. Sin embargo, puesto que las
nuevas tecnologías de votación popular parecen ser continuamente vul-
nerables, si bien a la par son creados variados sistemas de seguridad elec-
trónica e informática, tal vez por ello son muy pocos los países que se han
atrevido a utilizarlas, mientras que otros de plano han renunciado a seguir
utilizándolas. De alguna manera, solamente diez por ciento del total de
países utiliza sistemas de votación electrónica en alguno de sus pro-
cesos electorales populares, y esa es una mala noticia para quienes desde
los años de 1990 calcularon que el uso de esas tecnologías se generalizaría
en el mundo electoral. Sin duda, las cuestiones de seguridad informática,

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de nuevos diseños tecnológicos y de regulación de los sistemas de votación


electrónica seguirán siendo discutidas para llegar a un umbral de acuerdos
sobre el aprovechamiento de los sistemas de votación electrónica con la
finalidad de eliminar la posibilidad de fraude y obtener ventajas comple-
mentarias a los votantes y el sistema democrático electoral.
El boom provocado por el advenimiento de los microcomputadores con
funciones multimedia (texto-audio-video-imagen), en los años de 1990,
prácticamente revolucionó la idea de utilizar máquinas de votar, no sólo
por el gran contraste entre la máquina mecánica de palanca de 1892 y la
máquina electrónica de finales del siglo XX, concebida sobre la base de
tecnologías novedosas: a) de almacenamiento de una gran cantidad de
información por medio de dispositivos rígidos de grabación magnética digital
(“discos duros”)47, cada vez de mayor capacidad; b) de redes de interconexión
remota entre servidores; y c) de transmisión de señales eléctricas de baja
potencia por semiconductores (conducen-aíslan) en un circuito integrado
(creado por el genial científico estadounidense Jack S. Kilby en 1958)
o posteriormente (desde 1965) el microcircuito que contiene millones de
transistores (cada vez más miniaturizados). La revolución electrónica-in-
formática para el ámbito electoral se comprende porque fue posible tras-
ladar fácilmente de un sitio a otro los microcomputadores y programarlos
para un uso específico, en redes de distinta dimensión, estructura, alcan-
ce y finalidad. Así, en la actualidad es imposible prescindir del trabajo
en redes, porque desde la computadora personalizada se dispone de una
gran cantidad de aplicaciones y los usuarios pueden compartir masiva
y continuamente una gran cantidad de información y recursos técnicos.
Pero, por supuesto, que en las máquinas de votación lo prioritario para
los votantes no será el uso de redes, sino que la emisión de su voto sea
sencilla, que el sistema utilizado sea seguro y que el sentido de su voto sea

47 El primer disco duro fue creado por la IBM en 1956 y fue una de las bases de la revolución elec-
trónica de los años de 1980. La capacidad de almacenamiento de los primeros discos duros es-
tuvo dada por el mayor apilamiento de platos o discos delgados unidos por un eje de rotación
común, cuya superficie se conforma con “anillos concéntricos” o “pistas”, a su vez subdividido
en sectores, agrupados en “clúster”. Véase al respecto: “Disco Duro”, en [Link]
net/hardware/discosd/[Link]; “Discos Duros”, en [Link]
fichs_pdf_teo/Trabajos_Ampliacion/Discos_Duros.pdf; y “El disco duro”, en [Link]
[Link]/centros/iesmonteneme/system/files/DISCO+[Link]

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respetado. Estas tres exigencias conforman una ecuación de la que resulta


la confianza que requiere todo sistema electoral.
Aunque en 1952, en los Estados Unidos de América, se utilizaron por pri-
mera vez computadoras (la UNIVAC I: Universal Automatic Computer
I) para tabular resultados en la elección presidencial (que ganó el candi-
dato republicano Dwight D. Eisenhower), y durante las décadas siguien-
tes se lograron desarrollos importantes en el campo de la informática, en
realidad el boom informático-electrónico de los años de 1990 –con el sis-
tema DRE como basamento– provocó un rápido desplazamiento de las
antiguas tecnologías de votación (lectores ópticos, papeletas perforables,
máquinas mecánicas mejoradas y boletas impresas de papel). El rápido
desarrollo industrial de la máquina con pantalla táctil (touch screen), a fi-
nales del siglo XX -cuya propuesta bastante incipiente data de mediados
de la década de 1960- representó un siguiente boom que abrió un ancho
sendero de uso masivo de equipos que combinaron sistemas multimedia
a través de los smartphones. No obstante, la regulación jurídica del uso
de computadoras en votaciones populares no corrió paralelamente con la
misma velocidad, y en la actualidad esto constituye un gran desafío para
los legisladores cuando se enfrentan a la cuestión de cómo incorporar el
“voto electrónico” en sus sistemas electorales.
Los casos pioneros de uso de sistemas electrónicos se acompañaron de
legislaciones incipientes (por ejemplo, Holanda en 1965), y fue hasta la
década de 1990 que tomó impulso el interés por diseñar regulaciones espe-
cíficas (Holanda en 1997 y Bélgica en 1991). Sin embargo, en la actualidad,
muy pocos casos parecen representar auténticas revoluciones norma-
tivas de los sistemas electorales que utilizan sistemas electrónicos de
votación popular, con los casos de Brasil y Argentina como ejemplos
destacables, pero especialmente el segundo caso en el cual la hibrida-
ción entre la máquina electrónica y la papeleta electoral parece ofrecer
una solución práctica y plausible para atenuar la vulnerabilidad de los
diseños puros de los sistemas electrónicos e informatizados. Este pa-
norama revela, después de todo, que el trabajo legislativo en materia de
voto electrónico ha sido descuidado y que los desarrollos tecnológicos
no han sido aprovechados al máximo.

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