Asociación de Argentina de Salud Mental
Curso: Abuso sexual contra Niños, Niñas y Adolescentes
Maestra: Rocío Ramos
Alumna: Rayane Larissa Lopes Maia
contacto: rmmaia1995@[Link]
Fecha de entrega: 31/12/2024
Introducción
En este trabajo, correspondiente al curso sobre abuso sexual en niños, niñas y
adolescentes, abordaré algunos aspectos tratados a lo largo del curso. Me centraré
especialmente en la relevancia de visibilizar este problema, presentando datos que
demuestren que no se trata de un tema aislado ni ajeno a nuestra realidad. Resaltar el
impacto profundo que tiene en la vida de las víctimas, así como las consecuencias de este
tipo de trauma, incluyendo los síntomas y señales que suelen presentar. Finalmente, pondré
énfasis en la prevención, ya que, más allá de analizar el problema, es fundamental
desarrollar estrategias preventivas que contribuyan a reducir su incidencia en la sociedad.
Desarrollo
Cuando pensamos en abuso sexual infantil, muchas personas tienden a asociarlo con un
fenómeno aislado, distante o incluso con algo de lo que es mejor no hablar, ya que puede
generar incomodidad por tratarse de un tema tan delicado. Sin embargo, la realidad es todo
lo contrario. Este tipo de violencia no es tan raro como podría parecer y puede ocurrir en
cualquier lugar: en la escuela, en el vecindario, en el club e incluso dentro de la propia
familia. Los datos del año 2016 evidencian que el abuso sexual infantil es más común de lo
que imaginamos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 5 mujeres y
1 de cada 13 hombres han revelado haber sufrido abusos sexuales durante su infancia. Más
recientemente, en 2024, UNICEF reportó que 370 millones de niñas y mujeres, es decir, una
de cada ocho, ha sufrido violaciones o abusos sexuales antes de cumplir los 18 años.
A la luz de los datos presentados, es crucial abordar este tema para identificarlo, apoyar a
las víctimas y prevenirlo. Antes de profundizar en el asunto, es fundamental comprender
bien de qué estamos hablando. Es esencial conocer todos los actos que constituyen un
abuso sexual, ya que solo con la información adecuada podremos reconocerlo y
denunciarlo cuando sea necesario. Por lo tanto, es importante tener una definición clara de
lo que es el abuso sexual.
El abuso sexual infantil ocurre cuando un niño, niña o adolescente es utilizado para la
estimulación sexual de su agresor o para la gratificación de un observador. Implica cualquier
tipo de interacción sexual en la que el consentimiento no existe o no puede ser otorgado,
independientemente de si la víctima entiende la naturaleza sexual de la actividad o si no
muestra signos de rechazo.
Este tipo de estimulación sexual abarca lo siguiente:
● Manoseos, frotamientos, contactos y besos de índole sexual.
● Coito interfemoral (entre los muslos).
● Penetración sexual o su intento, ya sea vaginal, anal o bucal, incluso cuando se
introduzcan objetos.
● Exhibicionismo y voyeurismo.
● Actividades sexualizadas intrusivas, como comentarios lascivos o inapropiados
sobre la intimidad sexual de los niños, niñas y adolescentes.
● Exhibición de material pornográfico, a veces disfrazado de “educación sexual”.
● Incitación a que los niños, niñas y adolescentes mantengan relaciones sexuales
entre sí o la realización de fotografías en poses sexuales.
● Contacto con un niño, niña o adolescente a través de internet con fines sexuales
(grooming).
Ahora que entendemos de qué se trata el abuso sexual y las formas en que este crimen
puede ocurrir, es importante abordar las consecuencias que tiene en las víctimas. Muchos
de los síntomas que presentan las personas afectadas no son exclusivos del abuso, ya que
pueden asemejarse a los de otros tipos de traumas. Sin embargo, existen síntomas que son
específicos del abuso sexual.
Los indicadores específicos de abuso sexual incluyen:
● Lesiones en la zona genital y/o anal.
● Desgarros recientes o cicatriciales del himen.
● Diámetro del himen mayor a 1 cm.
● Desgarro de la mucosa vaginal.
● Dilatación anal y esfínter anal hipotónico.
● Sangrado vaginal y/o anal.
● Inflamaciones, enrojecimiento y lesiones por rascado.
● Sífilis.
● Blenorragia.
● Sida no preexistente al nacimiento.
● Condiloma acuminado.
● Flujo vaginal infeccioso con la presencia de gérmenes no habituales (como clamidia
o tricomonas) en la flora normal del niño o niña.
● Embarazo.
Los indicadores inespecíficos de abuso incluyen:
● Dolores abdominales recurrentes y dolores de cabeza sin causa orgánica aparente.
● Trastornos de la alimentación, como bulimia y anorexia nerviosa.
● Fenómenos regresivos, como enuresis (mojar la cama) y encopresis (evacuación
involuntaria), en niños y niñas que previamente habían logrado el control de
esfínteres.
● Infecciones urinarias repetidas sin causa orgánica.
● Conductas hipersexualizadas.
● Conocimientos inusuales sobre sexualidad para su edad.
Una vez detectado el abuso, ya sea a través de síntomas específicos o del relato del niño o
de alguien cercano, es fundamental contar con un equipo multidisciplinario que incluya
médicos, psicólogos, asistentes sociales y un organismo de protección que garantice la
seguridad del niño, niña o adolescente. Este equipo debe ser capaz de ofrecer contención,
protección, atención y tratamiento para las secuelas que el trauma haya dejado
Además de contar con un equipo multidisciplinario que trabaje en favor de las víctimas, es
fundamental que la sociedad cuente con un equipo dedicado a prevenir esta violencia.
A partir de ahora, abordaré algunos aspectos clave de la prevención del abuso sexual.
- Fomentar que los niños y las niñas se expresen abiertamente sobre temas
relacionados con la sexualidad.
- Enseñarles que el agresor sexual puede ser tanto un familiar como una persona
conocida o desconocida.
- Hacerles saber que tienen el derecho de decidir sobre su propio cuerpo.
- Brindarles seguridad en sí mismos y animarlos a decir "NO" cuando no deseen ser
tocados, incluso de maneras no sexuales.
- Dejar claro que desde los 3 años de edad, ya no necesitan ayuda de adultos o
adolescentes para cuidar sus partes íntimas. Fomentar la autonomía del niño para ir
al baño, vestirse y bañarse.
- Enseñar a los niños, niñas y adolescentes a cuidar sus propias partes íntimas para
que no dependan de otros.
- Explicar la diferencia entre los "buenos secretos" (como una fiesta sorpresa) y los
"malos secretos".
- Confiar en tus instintos. Si no te sientes cómodo dejando a un niño con alguien, no lo
hagas.
Conclusión
En conclusión, este trabajo resalta la urgencia de visibilizar el abuso sexual infantil, un
fenómeno prevalente y devastador para las víctimas. A través de la presentación de datos y
la definición clara de los diferentes tipos de abuso, se destaca la importancia de identificar y
denunciar este delito para proteger a los niños, niñas y adolescentes. Además, se señala la
relevancia de contar con un equipo multidisciplinario para ofrecer una intervención integral
que garantice la seguridad y el tratamiento adecuado de las víctimas. Por último, se enfatiza
la necesidad de implementar estrategias preventivas efectivas, que incluyan la educación
sobre sexualidad, el fortalecimiento de la autonomía de los menores y la confianza en los
instintos para prevenir situaciones de riesgo. Es esencial que la sociedad, en su conjunto,
se comprometa a erradicar este tipo de violencia y a crear un entorno seguro para los
menores.
Bibliografía:
-Abuso contra niños, niñas y adolescentes (unicef)
-Valoración de sospechas de abuso sexual infantil ( irene V. Intebi)