Balanitis/balanopostitis
¿De qué hablamos?
La balanitis se define como la inflamación del glande. A menudo se asocia a afectación prepucial;
en este caso hablamos de balanopostitis.
¿Cuál es su etiología y cómo se manifiesta?
Generalmente se produce por irritación local o traumatismo y, con mayor frecuencia, de forma
secundaria a infección por una higiene inadecuada o por dificultad para la retracción del prepucio.
También puede ocurrir por el lavado frecuente con jabones que contengan alergenos tópicos o
irritantes (English JC, 1997). Clínicamente puede ser más grave en pacientes diabéticos e
inmunodeprimidos, presentándose con edema fulminante o úlceras. Un retraso en el diagnóstico
puede desencadenar fimosis, celulitis del eje del pene y abscesos (Offenbacher J, 2019).
Diferentes estudios demuestran que es más frecuente en pacientes no circuncidados. En uno de
ellos se vio que un 84% de los pacientes con infecciones en el pene no habían sido circuncidados
(Mallon E, 2000). Un metaanálisis recientemente publicado demostró que los hombres
circuncidados tienen una prevalencia un 68% menor de balanitis y que esta se acompaña de un
aumento de 3,8 veces en el riesgo de cáncer de pene. La circuncisión se considera, por tanto, un
factor protector (Mallon E, 2000; Morris BJ, 2017).
Generalmente, las lesiones del pene suelen estar infradiagnosticadas por el estigma social que
representan en la consulta de atención primaria. El diagnóstico suele ser difícil por la gran
variedad de diagnósticos diferenciales que plantea: dermatológicos, infecciosos y tumorales. Debe
basarse en la anamnesis (prestando especial atención a la historia sexual), la exploración y, en
algunas ocasiones, en la realización de pruebas complementarias: microbiológicas, urinoanálisis
con estudio de la glucosuria (relacionado con candidiasis), así como la necesidad de interconsulta a
dermatología para la realización de posible biopsia diagnóstica (Samuel M, 2010).
Estas lesiones pueden determinar complicaciones como disfunción urinaria, disfunción sexual, así
como predisposición a cáncer de pene.
Tabla 1. Etiología (Edwards SK, 2011; Edwards SK, 2014).
Lesiones
Dermatosis
Infecciosas premalignas Vasculopatía
inflamatorias
(Carcinoma in situ)
Balanitis
candidiásica
Liquen
(Candida
escleroso
albicans)
Liquen plano
Bacterias
aerobias Balanitis de
Zoon Eritroplasia de
Bacterias
anaerobias Psoriasis Queyrat
Bacterias Balanitis Enfermedad de
aerobias- circinada Bowen
anaerobias Eccema Papulosis
facultativas bowenoide Calcifilaxis
(irritantes,
peneana
Sifilítica alérgico, Balanitis
seborreico) pseudoepitelio
Trichomonas
vaginalis Reacciones matosa
alérgicas queratósica y
Virus herpes micácea
(exantema
simple tipos 1 (PEKMB)
fijo
y2
medicament
Virus del oso,
papiloma síndrome de
humano (VPH) Stevens
Johnson)
Micoplasma
genital
Balanitis infecciosas
Las balanitis infecciosas constituyen uno de los principales grupos de balanitis. En este caso es
importante atender a las características clínicas de la presentación para intentar realizar un
tratamiento empírico precoz lo más dirigido posible, siendo precisa en la mayoría de los casos
confirmación microbiológica. Es importante tener en cuenta la necesidad de realizar despistaje de
otras infecciones de transmisión sexual (ITS), tanto locales como sistémicas, en caso de aparición
de uno de estos cuadros.
Balanitis candidiásica: es la principal causa de balanitis infecciosas (Aridogan IA, 2011) en un 30-
35% de los casos (Lisboa C, 2009). Se manifiesta clínicamente por lesiones eritematosas, brillantes,
con pápulas y pústulas satélites y, en ocasiones, exudado blanquecino. El diagnóstico
generalmente es clínico y no suele requerir más exploraciones. Puede confirmarse con cultivo de
la zona subprepucial y preparaciones con hidróxido de potasio o tinción de Gram. Si es recidivante
se debe descartar diabetes mellitus y, en casos de mayor severidad, infección por VIH u otras
causas de inmunosupresión (Edwards SK, 2014). Se puede realizar prueba diagnóstica o
tratamiento empírico de la pareja sexual para evitar la reinfección (Edwards SK, 2014).
Balanitis por anaerobios: caracterizada por inflamación del prepucio junto a secreción maloliente.
En ocasiones se asocia a adenopatías inguinales. Se diagnostica por cultivo del exudado
subprepucial por tinción de Gram. Una de las causas puede ser Gardnerella vaginalis. Una
respuesta rápida al tratamiento con metronidazol también puede confirmar la causa anaeróbica
de la infección (Cree G, 1982).
Balanitis por aerobios: según la etiología, la clínica puede variar desde eritema hasta fisuras y
edema. El diagnóstico se basa en cultivo tomando una muestra de la zona subprepucial y el
tratamiento se realizará en base al germen hallado (Edwards SK, 2014). Hay estudios publicados
donde se habla de transmisión pene-oral de Streptococcus pyogenes, constituyendo una ITS
(Minami M, 2010).
Balanitis por aerobio-anaerobio facultativo (Pasteurella bettyae): recientemente detectada
como balanitis y uretritis en hombres que tienen sexo con hombres. Normalmente es sensible a
penicilinas, por lo que sería el tratamiento empírico de elección. Este patógeno precisa mayor
investigación como potencial agente infeccioso de tracto genital, con capacidad para producir
uretritis y balanitis, siendo necesario por tanto el cultivo (Rosales-Castillo A, 2021).
Balanitis sifilítica primaria: la sífilis primaria debe incluirse en el diagnóstico diferencial de la
balanitis y la balanopostitis. Follman fue el primero en describir el hecho de que la balanitis puede
ser la única expresión de la sífilis primaria, manifestándose por una balanitis erosiva sin chancro.
Se debe sospechar cuando el glande está indurado y existen linfadenopatías inguinales (Mainetti
C, 2016).
Tricomoniasis: causa de balanitis erosiva superficial que puede acabar desarrollando fimosis.
Puede estar asociada a otras enfermedades de transmisión sexual. Se aísla en muestras tomadas
de la zona subprepucial. Es conveniente investigar y tratar a la pareja sexual (Workowski KA,
2015).
Balanitis por herpes: es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple
(VHS) tipos 1 y 2, de tipo recurrente a lo largo de la vida, con un espectro clínico muy variable que
va desde infección subclínica hasta la aparición de pápulas que evoluciona a vesículas y,
posteriormente, a úlceras dolorosas que se transforman en costras. Se asocia frecuentemente a
adenopatías inguinales y los primeros episodios pueden presentar también sintomatología
sistémica (fiebre, malestar general y mialgias). El diagnóstico es por serología, aunque también se
puede usar el citodiagnóstico de Tzanck. Las recidivas suelen aparecer en la misma localización,
pero con menor sintomatología (Workowski KA, 2015).
Balanitis por virus del papiloma humano (VPH): la infección puede ser asintomática o
manifestarse en forma de verrugas. Existen más de 100 tipos de virus y una gran parte de la
población va a contactar y se va a infectar con este microorganismo. Hasta un 90% de los casos se
resuelve espontáneamente (Pereira Garzón CM, 2017). Los serotipos 6 y 11 son los implicados en
el 90% de las verrugas genitales. Algunos como el 16, el 18, el 31 y el 33 tienen potencial
oncogénico y son responsables del 11% de los casos de cáncer de pene. El diagnóstico es clínico y
puede confirmarse por biopsia con tipificación del serotipo de VPH. Se debe informar a la pareja
de la posibilidad de transmisión sexual.
Balanitis inflamatorias
Liquen escleroso (balanitis xerótica obliterans): descrita por primera vez en 1887. Puede aparecer
en todas las edades, pero la edad media del diagnóstico es alrededor de los 40 años (Fistarol SK,
2013). Su frecuencia es inferior al 1% de los varones (Nguyen ATM, 2020). En la población
masculina existe una débil asociación con la autoinmunidad, a diferencia del sexo femenino,
considerándose más un epifenómeno desencadenado por irritación crónica del epitelio genital, en
un ambiente oclusivo, húmedo y de exposición crónica a la orina (Bunker CB, 2010; Edmonds EV,
2011). Todos estos pueden ser factores predisponentes. Es muy infrecuente en los varones
circuncidados al nacer. Existe un papel controvertido de Borrelia burgdorferi y el virus de Epstein-
Barr en su patogenia (Fistarol SK, 2013). La causa exacta sigue siendo desconocida (Fergus KB,
2020).
Clínicamente se caracteriza por la aparición de lesiones pruriginosas de coloración grisácea o
blanquiazulada en el glande y/o la superficie interna del prepucio, que luego se transforman en
placas escleróticas, con la aparición de un prepucio no retráctil y riesgo de parafimosis (Fistarol SK,
2013). En ocasiones, la superficie del glande y el interior del prepucio pueden ulcerarse con
fibrosis posterior, lo que puede conducir a la fusión de capas y el consecuente desarrollo de
estenosis del meato uretral o de la propia uretra. Existe riesgo potencial de transformación
maligna (Bunker CB, 2010), lo cual obliga a seguimiento periódico del paciente (Guo H, 2018).
El 14% de los pacientes pueden desarrollar neoplasia intraepitelial peneana diferenciada, difícil de
diagnosticar por la mínima atipia de las células basales (Sabater-Marco V, 2020). En este caso, la
clínica se manifiesta por dispareunia, prurito, posibilidad de aparición de fisuras en el prepucio,
dificultad en la micción por obstrucción y posibilidad de sangrado. El diagnóstico habitualmente es
clínico y en ocasiones es necesario recurrir a la biopsia. Esta última no siempre es concluyente,
siendo fundamental la correlación clínico-patológica.
Liquen plano: es un trastorno inflamatorio crónico que afecta con más frecuencia a adultos de
mediana edad. Se trata de una enfermedad inmunológica mediada por células T (Gorouhi F, 2014).
Puede afectar a la piel, con lesiones característicamente bilaterales y simétricas, y también a las
mucosas oral, vulvovaginal, esofágica, laríngea y conjuntival. Tiene una prevalencia entre el 0,5-1%
de la población, preferentemente en varones entre 30-60 años (Nemirovsky DR, 2021).
El liquen plano anular es una forma poco común de esta patología, que afecta a genitales
masculinos (glande y eje del pene), así como también a axila, ingle o extremidades. Las lesiones
son planas, elevadas y de aspecto poligonal (Horan DB, 1984). Pueden aparecer rayas blancas finas
(estrías de Wickham) en la superficie de las lesiones. Clínicamente puede presentar prurito y dolor,
o ser asintomática. En ocasiones aparecen lesiones ulceradas e induradas que pueden requerir
biopsia para el diagnóstico diferencial con el cáncer de células escamosas (Teichman JM, 2010). Se
relaciona en múltiples ocasiones con infección por el virus de la hepatitis C y con ciertos fármacos
(IECA, betabloqueantes, AINE o diuréticos tiazídicos, entre otros).
Balanitis de Zoon (de células plasmáticas): originalmente descrita por Zoon en 1952. Es una
enfermedad de varones mayores no circuncidados, principalmente debida a irritación crónica de la
zona, producida por una higiene deficiente, causando una respuesta inespecífica en una piel
escasamente queratinizada (Weyers W, 2002). Según un estudio reciente (Piaserico S, 2019)
también podría tener relación con el tabaquismo.
Es una dermatosis benigna, no venérea, asintomática, que se presenta como una lesión solitaria o
múltiple, bien circunscrita, de color rojo-anaranjado y brillante (Dayal S, 2016). Es típica la
aparición de un punteado pequeño rojizo, denominado puntos de pimienta de cayena.
Actualmente, en el diagnóstico de esta entidad pueden emplearse técnicas como la
dermatoscopia o la microscopía confocal de reflectancia, que permite objetivar la aparición de
vasos curvos y piel de color anaranjado (Nemirovsky DR, 2022). El seguimiento depende del curso
clínico y del tratamiento utilizado. En caso de no mejoría puede ser necesaria la realización de
biopsia, sobre todo de cara a descartar otras patologías como la eritroplasia de Queyrat (condición
premaligna), psoriasis, dermatitis de contacto o incluso sarcoma de Kaposi (Dopico García A, 2013;
Edwards SK, 2014; Dayal S, 2016).
Psoriasis: es la reacción inflamatoria que con más frecuencia afecta a los genitales masculinos,
hasta en el 40% de los casos de enfermedad (MacDonald A, 2007), siendo esta afectación parte de
un trastorno cutáneo más generalizado o en ocasiones como única localización. Las
manifestaciones clínicas son diferentes según la situación del paciente: en varones circuncidados
se presenta como placas rojas y escamosas en glande, mientras que en no circuncidados, como
placas rojas satinadas (Edwards SK, 2014). Se asocia frecuentemente a prurito. Al igual que con la
psoriasis a cualquier otro nivel, la enfermedad se puede exacerbar por factores estresores,
alcohol, tabaco, infecciones (estreptococo) o fármacos (betabloqueantes, litio, etc.) (Teichman JM,
2010).
Ocasionalmente, los pacientes pueden presentar una infección fúngica concomitante, lo cual
aconseja la toma de muestras para descartar tiña o cándida. La biopsia podría ser necesaria para
establecer el diagnóstico diferencial con otras patologías o lesiones premalignas (Edwards SK,
2014).
Balanitis circinada: se trata de un proceso inflamatorio que puede ser o no una manifestación
dermatológica mucocutánea de la artritis reactiva (síndrome de Reiter). Esta se caracteriza por la
triada artritis, uretritis y conjuntivitis, y frecuentemente se acompaña de lesiones mucocutáneas,
entre las que se encuentra la balanitis circinada. Estas lesiones aparecen en artritis inducidas
por Chlamydia trachomatis o infección enteral como Shigella o Salmonella (Quint KD, 2010) en
individuos genéticamente predispuestos. La etiología puede residir en la reacción cruzada de los
anticuerpos con el sistema HLA (HLA-B27).
El diagnóstico se basa en la clínica, caracterizada por la aparición de lesiones blanco-grisáceas en el
glande de aspecto geográfico, coalescentes, con bordes blanquecinos, en asociación o no con
síndrome de Reiter (Edwards SK, 2014). Puede realizarse biopsia en ocasiones que se plantee
diagnóstico diferencial con psoriasis pustulosa (Edwards SK, 2014).
Se recomienda descartar y tratar ITS asociadas, entre ellas la infección por VIH, y valorar la
realización de HLA-B27. Dado que se trata de una forma reactiva a infección, en algunos casos será
preciso realizar tratamiento de la pareja sexual del paciente según protocolo.
Balanitis por reacciones alérgicas o irritantes
Dermatitis de contacto alérgica: su etiología puede variar por sensibilización a múltiples factores:
látex de preservativo, lubricantes, desodorantes de higiene femenina o anestésicos locales. Se
manifiesta como reacción alérgica inmediata mediada por IgE, aunque en ocasiones la reacción de
hipersensibilidad también puede ser retardada al látex o a productos químicos añadidos a este
durante la fabricación (Buechner SA, 2002). La manifestación clínica se caracteriza por eritema,
edema y posible aparición de microvesículas y exudado. El diagnóstico se basa en la clínica y
puede requerir realización de pruebas alérgicas (Buechner SA, 2002).
Dermatitis de contacto irritante: se produce principalmente en el área de contacto con ciertos
irritantes, como pueden ser jabones, detergentes, medicamentos tópicos… Es el resultado de un
daño físico o químico no inmunológico en la piel. Clínicamente, las lesiones son eritematosas y
pueden ser exudativas y con costra. Si la exposición al agente se mantiene, la piel puede sufrir una
reacción de liquenificación, inflamación o hiperqueratosis.
Dermatitis seborreica: asociada a hipersensibilidad a Pityrosporum ovale. Se manifiesta como
prurito leve o enrojecimiento. La descamación en esta zona es poco probable. El diagnóstico se
apoya en la aparición de lesiones en zonas típicas, como pliegue nasolabial, cuero cabelludo,
orejas o cejas (Edwards SK, 2014).
Exantema fijo medicamentoso: se trata de una lesión que aparece de forma característica en la
misma localización, coincidiendo con la administración de un fármaco. Clínicamente se presenta
de forma habitual como un nódulo indurado, eritematoso, hiperpigmentado con vesícula central,
aunque puede manifestarse de otras formas, como eritema no pigmentado o urticaria.
Ocasionalmente imita al liquen plano o al eritema multiforme. Las lesiones en los genitales
masculinos aparecen de forma muy frecuente con cotrimoxazol (Ozkaya-Bayazit E, 2003). Otros
fármacos implicados en esta patología pueden ser: tetraciclinas, metamizol,
fenilbutazona, paracetamol, ácido acetilsalicílico, metronidazol, amoxicilina, eritromicina,
quimioterapia (5-fluorouracilo), etc.
El diagnóstico se basa en una correcta historia clínica, en una revisión de la medicación asociada al
paciente y en la reaparición de las lesiones al reintroducir el fármaco. A veces puede requerir
incluso biopsia.
Balanitis vasculares
Calcifilaxis peneana: es una vasculopatía obliterante de vasos pequeños de extremada rareza,
causada por calcificación progresiva y crónica de vasos de pequeño calibre y su consecuente
trombosis. La diabetes mellitus y la enfermedad renal terminal son los principales factores
predisponentes implicados (Gabel C, 2021). Puede conducir a diagnóstico erróneo y a iatrogenia
asociada. Estando contraindicada la biopsia del glande, el diagnóstico es clínico, apoyado en la
ecografía, donde se observarían calcificaciones difusas. El glande puede tener un aspecto
blanquecino, indurado y doloroso. Es importante el diagnóstico precoz para evitar el tratamiento
con corticoides que agravaría la patología (Gaillet A, 2020). El tratamiento se basa en el cuidado de
las heridas y la corrección de las anomalías electrolíticas responsables del depósito de calcio
(Sherban A, 2021). Actualmente uno de los tratamientos más prometedores parece centrarse en
los bifosfonatos. Hay que prestar especial importancia a fármacos como los antagonistas de
vitamina K, pues se encuentran entre los factores precipitantes más conocidos, siendo necesaria
su sustitución por anticoagulantes de acción directa.
Lesiones premalignas
Se han identificado diversos factores de riesgo implicados en su desarrollo, como la presencia de
fimosis, la mala higiene del pene, la infección por VPH, la balanopostitis crónica, las infecciones de
repetición, el liquen escleroso y escleroatrófico, la diabetes mellitus, la balanitis xerótica
obliterante, la fototerapia tipo PUVA sin protección genital, el tabaquismo, el bajo nivel
socioeconómico, los condilomas acuminados o la inmunosupresión (Álvarez-Avella A, 2012;
Douglawi A, 2019; Kristiansen S, 2019).
El carcinoma de pene se desarrolla generalmente sobre lesiones preexistentes (Álvarez-Avella A,
2012):
De bajo riesgo: papulosis bowenoide (el riesgo es mayor si se asocia a inmunosupresión).
Alto riesgo: enfermedad de Bowen (sobre piel queratinizada) y eritroplasia de Queyrat
(piel no queratinizada).
Riesgo intermedio: balanitis xerótica obliterante.
Salvo la balanitis xerótica obliterante, el resto tiene una fuerte asociación con la infección por VPH.
Eritroplasia de Queyrat: es un carcinoma in situ que se presenta como una placa eritematosa
aterciopelada de color rojo brillante, de bordes mal definidos, con una superficie lisa o erosiva,
ocasionalmente descamativa o verrucosa, en glande o cara interna del prepucio, que puede estar
indurada (Rodríguez Toro G, 2015). Existe riesgo de progresión a carcinoma de células escamosas
invasivo en el 10-33% de los casos (Nemirovsky DR, 2022). Clínicamente puede asociarse a prurito,
dolor, sangrado o dificultad para retraer el prepucio. El diagnóstico se basa en la biopsia. El
seguimiento se debe de realizar en atención hospitalaria.
Enfermedad de Bowen: descrita en 1912 por John T. Bowen como proliferación epitelial atípica
crónica. Se considera un carcinoma espinocelular in situ y clínicamente se manifiesta como una
placa eritematosa de superficie queratósica, en ocasiones ulcerada, de crecimiento lento, que
puede ser invasora. El diagnóstico se basa en la biopsia (Martínez S, 2006).
Papulosis bowenoide: se caracteriza por la aparición de pápulas pigmentadas que pueden
coalescer formando placas. Suelen aparecer en el cuerpo del pene en varones sexualmente
activos. Se suele asociar a la presencia de VPH-16, 18, 31, 33, 34, 35, 39. El 2,6% progresa a
carcinoma escamoso invasivo (Nemirovsky DR, 2022). Habitualmente presenta evolución benigna,
pero puede evolucionar a enfermedad de Bowen y, con menos frecuencia, a carcinoma escamoso
(Álvarez-Avella A, 2012). El diagnóstico se basa en la biopsia y se debe de seguir en consulta de
atención hospitalaria por la posibilidad de recidiva.
Balanitis pseudoepiteliomatosa queratósica y micácea (PEKMB): patología extremadamente rara,
más frecuente en varones circuncidados. Representa una forma de liquen escleroso inestable
crónico no diagnosticado o mal diagnosticado, tratado inadecuadamente o refractario al
tratamiento (Spencer A, 2022). Se caracteriza por la aparición de una placa blanca laminada
hiperqueratósica en glande. Presenta riesgo de progresión a carcinoma verrucoso. Puede ser
resistente al tratamiento tópico y precisar cirugía (glandectomía) (Nemirovsky DR, 2022).
¿Cómo se trata?
Tabla 2. Tratamiento (Edwards SK, 2014; Pereira Garzón CM, 2017; Workowski KA, 2015; Albertini
JG, 2002).
Etiología Tratamiento recomendado Alternativa
Clotrimazol crema 1%. Fluconazol 150 mg vía oral
Balanitis Miconazol crema 2%. dosis única.
candidiásica Nistatina 100.000 unidades/g
2 veces al día, 7-14 días. Hay que tratar si existe sospecha de
a la pareja para evitar la reinfección. resistencia o alergia a
imidazoles.
Imidazol tópico con
hidrocortisona al 1% si hay
inflamación.
Amoxicilina-ácido
Metronidazol 500 mg/12 horas
clavulánico 500 mg/125 mg
(vo), 7 días.
Balanitis por cada 8 horas, 7 días.
Casos más
anaerobios Clindamicina tópica, 1
leves, metronidazol tópico al
aplicación cada 12 horas, 7
0,75% cada 12 horas, 7 días.
días.
Según germen causal.
Como tratamiento empírico:
o Dicloxacilina oral 500
mg/6 horas, 7 días.
o Eritromicina 500 mg/8 Depende de la sensibilidad
horas, 7 días. del organismo aislado.
Balanitis por o Amoxicilina-ácido Habitualmente, tratamiento
aerobios clavulánico 500 mg/8 tópico para casos severos.
horas, 7 días. Tratamiento oral según
antibiograma.
o Ácido fusídico tópico al
2%, 1 aplicación cada 8
horas, 7 días.
o Mupirocina tópica cada
8 horas, 7-14 días.
Doxiciclina 100 mg vía oral
cada 12 horas, 14 días.
Balanitis Penicilina G benzatina 2,4
Eritromicina 500 mg vía oral
sifilítica millones de unidades
cada 8 horas, 10 días.
primaria intramusculares. Dosis única.
Ceftriaxona 1 g intramuscular
o intravenoso al día, 10 días.
Metronidazol oral 2 g, dosis Metronidazol oral 250 mg, 2
Tricomoniasis única. comprimidos cada 12 horas, 7
Tinidazol oral 2 g, dosis única. días.
Aciclovir 400 mg vía oral 3 veces
al día, 7-10 días.
Aciclovir 200 mg vía oral 5 veces
al día, 7-10 días. Si la curación es incompleta
Balanitis por
puede prolongarse el
herpes Valaciclovir 1 g vía oral 2 veces tratamiento 10 días más.
al día, 7-10 días.
Famciclovir 250 mg vía oral 3
veces al día, 7-10 días.
No existe tratamiento antiviral
específico.
Imiquimod (Aldara®) 1
Puede existir resolución
Balanitis por aplicación 3 veces a la semana
espontánea de verrugas en
VPH hasta la desaparición, no más de
un año.
16 semanas.
Podofilotoxina 2 veces al día, 3
veces a la semana.
Circuncisión, cirugía estenosis
Corticoides tópicos potentes
del meato. Tratamiento de
(clobetasol crema-
elección.
betametasona) aplicados hasta
remisión de las lesiones (2-16 Inhibidores de la calcineurina
Balanitis semanas). (pimecrolimus y tacrolimus).
xerótica Precaución en lesiones
En ocasiones mantener una vez
obliterans cutáneas malignas o
a la semana.
potencialmente malignas.
Vigilar la reactivación de Tratamiento a corto plazo.
lesiones infecciosas (VHS,
Acitretina sistémica en casos
condilomas).
resistentes.
Tratamiento tópico u oral
con ciclosporina en
Corticoides de moderada o alta enfermedad erosiva.
potencia, según grado de
Inhibidores de la calcineurina,
Liquen plano severidad.
no existiendo evidencia
Antihistamínico para el alivio del específica en el pene.
prurito.
Circuncisión para algunos
casos de liquen plano erosivo.
Prednisona oral 30-60
mg/día, 3-6 semanas.
Láser de CO2 y con erbio:
Circuncisión. YAG, resultados variables.
Balanitis de Esteroides tópicos con o sin Inhibidores de la calcineurina
Zoon agentes antibacterianos. (tacrolimus); tratamiento
controvertido.
Medidas higiénicas.
Talidomida, 6 semanas.
Preparados de vitamina D
tópica (calcipotriol, calcitriol,
2 veces al día).
Dipropionato de
Corticoides de potencia media betametasona/calcipotriol (D
asociados o no a antibióticos y aivobet®). En genitales puede
Psoriasis antifúngicos. producir reacciones locales.
Emolientes. Tacrolimus tópico: pocos
estudios, no terapia de
primera línea.
Terapia biológica en casos
refractarios. Infliximab.
Corticoides de potencia media.
Corticoide de mayor
Tratamiento específico de la potencia.
Balanitis
infección asociada.
circinada Ácido salicílico al 10%.
Estudio y tratamiento de la
Pimecrolimus al 1%.
pareja según protocolo ETS.
Evitar los factores Corticoides de mayor
Balanitis desencadenantes. potencia.
alérgica- Hidrocortisona al 1% aplicada 1 Asociar antibiótico o
irritante o 2 veces al día hasta resolución antifúngico tópico si hay
de los síntomas. sobreinfección.
Azoles o tetraciclinas orales.
Dermatitis Crema antifúngica con esteroide
de potencia media. La terbinafina oral puede ser
seborreica
efectiva.
Retirar el fármaco.
Exantema fijo
Esteroides de baja y moderada Esteroides orales en
medicamento
potencia 2 veces al día hasta la afectación más severa.
so
resolución.
Crema de imiquimod al 5%.
Eritroplasia Terapia fotodinámica.
de Queyrat Extirpar la lesión. Cirugía de
Fluorouracilo al 5% crema.
Enfermedad Mohs*.
de Bowen Resección por láser.
Crioterapia.
Terapia fotodinámica.
Fluorouracilo al 5% crema.
Papulosis Crema de imiquimod al 5%.
Curetaje y cauterización.
Bowenoide Resección por láser.
Extirpar la lesión. Cirugía de
Mohs*.
(*) La cirugía micrográfica de Mohs es una técnica quirúrgica delicada que permite extirpar
tumores cutáneos de forma completa, preservando al máximo la piel sana alrededor del tumor.
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