LOS AGUJEROS NEGROS
Los agujeros negros son los restos fríos de antiguas estrellas, tan
densas que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, es capaz de
escapar a su poderosa fuerza gravitatoria. Mientras muchas estrellas
acaban convertidas en enanas blancas o estrellas de neutrones, los
agujeros negros representan la última fase en la evolución de
enormes estrellas que fueron al menos de 10 a 15 veces más grandes
que nuestro sol.
Los agujeros negros siguen siendo uno de los fenómenos
cosmológicos más atractivos tanto para muchos investigadores como
para el gran público. Al ser también unos grandes desconocidos,
constantemente están saliendo nuevos estudios y descubrimientos
sobre ellos. Por ejemplo, a finales de marzo de 2023, la Agencia
Espacial Europea (ESA) anunció que su misión Gaia había ayudado a
descubrir un nuevo tipo de agujero negro del que había dos
evidencias y que además eran los agujeros negros más cercanos a la
Tierra que se conocían hasta el momento, a 1560 años luz de
distancia. "Varios telescopios han mirado en la zona y no han
encontrado ningún tipo de luz, dejando solo una posibilidad: agujeros
negros", afirmaba la nota de prensa de la ESA.
Cómo se forman los agujeros negros
Cuando las estrellas gigantes alcanzan el estadio final de sus vidas
estallan en cataclismos conocidos como supernovas. Tal explosión
dispersa la mayor parte de la estrella al vacío espacial pero quedan
una gran cantidad de restos «fríos» en los que no se produce la
fusión.
En estrellas jóvenes, la fusión nuclear crea energía y una presión
exterior constante que se encuentra en equilibrio con la fuerza de
gravedad interior que produce la propia masa de la estrella. Sin
embargo, en los restos inertes de una supernova no hay una fuerza
que se resista a la gravedad, por lo que la estrella empieza a
replegarse sobre sí misma.
Sin una fuerza que frene la gravedad, el emergente agujero negro
encoje hasta un volumen cero, en cuyo punto pasa a ser
infinitamente denso. Incluso la luz de dicha estrella es incapaz de
escapar a su inmensa fuerza gravitatoria, que se ve atrapada en
órbita, por lo que la oscura estrella se conoce con el nombre de
agujero negro.
Los agujeros negros atraen la materia, e incluso la energía, hacia sí,
pero no en mayor medida que otras estrellas u objetos cósmicos de
masa similar. Esto significa que un agujero negro con la misma masa
que la de nuestro sol, no «aspiraría» más objetos hacia sí que
nuestro sol con su propia fuerza gravitatoria.
Los planetas, la luz y otra materia deben pasar cerca de un agujero
negro para ser atraídos dentro de su radio de acción. Cuando
alcanzan un punto sin retorno, se dice que han entrado en el
horizonte de sucesos, un punto del que es imposible escapar porque
requiere moverse a una velocidad superior a la de la luz.
Los agujeros negros tienen un tamaño pequeño. Un agujero de una
masa solar de un millón, como el que se sospecha que se encuentra
en el centro de algunas galaxias, tendría un radio de unos tres
millones de kilómetros, es decir, sólo unas cuatro veces el tamaño de
nuestro sol. Un agujero negro con una masa igual a la del sol tendría
un radio de tres kilómetros.
VER GALERÍA
Primeras pruebas gráficas
Dado que son tan pequeños, distantes y oscuros, los agujeros negros
hasta hace poco no podían ser observados de manera directa. A
pesar de esto, los científicos habían confirmado las sospechas largo
tiempo mantenidas de su existencia. Esto se realizaba normalmente
midiendo la masa de una región del espacio y buscando zonas con
una gran masa oscura.
En 2019, más de 200 científicos se reunieron en Bruselas para hacer
públicas las primeras imágenes jamás tomadas de un agujero negro.
Gracias a un telescopio del tamaño del planeta Tierra, más de 200
científicos lograron capturar la sombra de un agujero negro. A más
de 55 millones de años luz de la Tierra, el agujero se encuentra en la
Galaxia Messier 87 y es 6500 millones de veces más masivo que el
Sol.
Las imágenes muestran una gigantesca estructura en forma de anillo
con una región central oscura, la sombra del agujero negro, y una
zona más “iluminada” en su parte baja, lo que los científicos achacan
a un ligero movimiento de rotación.
Desde entonces, se han multiplicado los estudios sobre estos
fenómenos astronómicos. Como por ejemplo: se ha descubierto el
agujero negro más masivo detectado con ondas gravitacionales;
un nuevo agujero negro que podría ser el más cercano a la Tierra;
un insólito baile de agujeros negros descubierto por investigadores
españoles; o la primera imagen del inmenso agujero negro del centro
de nuestra galaxia.
Tipos de agujeros negros
Existen muchos agujeros negros en el seno de los sistemas binarios.
Estos agujeros atraen continuamente masa de su estrella vecina,
aumentando el agujero negro y encogiendo la otra estrella, hasta que
el agujero negro se hace grande y la estrella compañera se
desvanece por completo.
Según afirmó la ESA en marzo de 2023, los nuevos agujeros negros
descubiertos son "realmente negros" y solo se pueden detectar por
sus efectos gravitacionales. "La distancia de las estrellas al agujero
negro y las órbitas de las estrellas a su alrededor son mucho más
amplías que otros sistemas binarios conocidos de agujeros negros y
estrellas", aseguró la agencia europea.
(Relacionado: Investigadores españoles hallan un insólito baile de
agujeros negros)
Pueden existir agujeros negros supermasivos en el centro de algunas
galaxias, incluida nuestra Vía Láctea. Estos cuerpos inmensos
pueden tener una masa de 10 a 100 mil millones de soles. Son
parecidos a los agujeros negros más pequeños pero alcanzan tales
dimensiones al haber mucha materia en el interior de la galaxia que
pueden atraer. Los agujeros negros pueden acumular cantidades de
materia ilimitadas; simplemente se convierten en cuerpos aún más
densos a medida que aumenta su masa.
Los agujeros negros han capturado la imaginación del público y
jugado un papel destacado en conceptos extremadamente teóricos
como el de los agujeros de gusano. Estos «túneles» permitirían
realizar viajes rápidos en el espacio y en el tiempo, pero no hay
pruebas reales de su existencia.