Apelación por Procesamiento en Caso de Drogas
Apelación por Procesamiento en Caso de Drogas
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de diversa denominación, unidas a los resultados obtenidos en las diversas
tareas de investigación realizadas que han llevado a la detención de los
imputados), encontradas en el lugar del allanamiento, que hagan presumir
las maniobras de venta”. Por ello, afirmó que del allanamiento realizado, se
observa que los imputados “disponían de material estupefaciente”.
Alegó, que sin perjuicio del destino final que pudieran llegar a
tener los estupefacientes secuestrados, en autos se ha podido determinar con
el grado de probabilidad suficiente para esta etapa la intencionalidad de
comercializar la mercadería, toda vez que las características de la misma y la
cantidad no serían propias para el consumo personal y unidas a las tareas de
investigación desarrolladas se puede presumir con el grado de certeza
necesario que las involucrados sabían y conocían la ilegalidad de sus acciones.
Afirmó que “los hechos allí descriptos encuadrarían en la
tenencia de estupefacientes con fines de comercialización lo que permite
concluir que los consortes estarían comercializando con sustancia
estupefaciente en clara infracción a la ley 23.737 de estupefacientes”, sin
embargo, posteriormente afirmó que la conducta estaría encuadrada en la
figura tipificada por el art. 5, inc. “c” en la modalidad comercialización de
estupefacientes previstos en la ley 23.737.
Con relación a la prisión preventiva, afirmó que la escala penal
atribuida supera los tres años de prisión y a "prima facie" no correspondería la
condena de ejecución condicional (art. 26 C.P.), ello sumado a que se halla
presente en estos obrados, los peligros procesales de riesgo de fuga y
entorpecimiento de la investigación.
Alegó que “deviene necesario establecer un plazo provisorio de la
prisión preventiva, el cual será fijado en 12 meses (a contabilizar desde la
fecha de su detención), plazo que entiendo razonable teniendo en cuenta que
es el término que; de acuerdo a la práctica y a la experiencia, dura el trámite
de la instrucción”.
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respecto del acto primigenio e impulsor del proceso, que tiene como
consecuencia el allanamiento, secuestros y demás detenciones. Por ello,
afirmo que la pesquisa se encuentra viciada, dado que se instruye con una
denuncia anónima, deberá declararse la nulidad, como también de todos los
actos posteriores (art. 172 del CPPN).
En segundo lugar, sostuvo la nulidad del allanamiento, dado que se
realizó a ingresando a la fuerza, en horario nocturno (19.20 horas), sin
hallarse la situación dentro de alguna de las excepciones previstas en la
norma (art. 225 del CPPN), no existiendo urgencia, gravedad o peligro para el
orden público, sin brindar el magistrado un argumento para autorizar el
proceder de la fuerza de seguridad.
Además, sostuvo que del acta de allanamiento, se extraen los
siguientes agravios nulificantes: 1) primero ingresó la fuerza al domicilio y
luego los testigos, apartándose de lo dispuesto en el art. 224 del CPPN, no
existen razones para ello, dado que en la vivienda reside un matrimonio y 7
hijos menores; 2) Al declarar la imputada Aguirre Zosa declaró que fue
“sacudida” por la prevención, lo que significa que la agarraron del brazo y la
empujaron contra una pared, en clara infracción al “Protocolo de actuación
para las fuerzas policiales y de seguridad federales en intervención con
Niñas, Niños y Adolescentes”. Aludió que la nulidad del allanamiento se
funda en los arts. 169, 170 inc. 1 del CPPN, por vulnerarse las normas
establecido en el art. 224 y siguientes del CPPN.
En tercer lugar planteo la nulidad por la omisión del a quo de
evacuar citas, dado que se ha violentado el art. 304 del CPPN, por cuanto su
defendida al prestar declaración indagatoria, brindó información respecto de
quién dejo la mochila (Alfredo González), sin embargo no se tomó ello en
consideración y no se permitió que sea llamado, dictándose el auto de
procesamiento e impidiéndose que se ejerza la facultad de ofrecer pruebas.
Por ello, solicitó que se declare nulo el acto indagatorio, y en consecuencia el
auto de procesamiento. También, planteó la nulidad de las filmaciones, dado
que dicha medida adoptada por la fuerzas, fueron obtenidos sin orden judicial,
siendo una grave violación a garantías constitucionales.
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auto de procesamiento, es una decisión judicial sobre la presunta
participación de los imputados en el hecho que se le atribuye, y que basta para
su configuración, con corroborar la existencia de elementos de convicción
suficientes –que no necesariamente deben ser definitivos- para sustentar la
imputación penal.
En efecto, se advierte que el magistrado ha realizado un adecuado
análisis, detallando el hecho, indicando la calificación legal atribuida y
efectuando una valoración de los elementos probatorios incorporados en la
causa hasta el momento, por lo tanto, aquél contaba con el grado de
convicción suficiente que requiere esta etapa, razón por la cual, la resolución
objeto de impugnación, es válida dado que encuentra debidamente motivada
(art. 123 del CPPN).
Asimismo, tampoco podrá prosperar el agravio planteado por dicha
parte respecto a la inexistencia de elementos probatorios, dado que se advierte
una notoria correspondencia de los datos brindados en la denuncia primigenia
que identificaba puntualmente a Barreto, con las tareas de vigilancia
realizadas por el personal de la prevención [donde se observó actividades de
pasamanos en el domicilio de los imputados], ello sumado al secuestro de
sustancia –cocaína y marihuana- junto a otros elementos compatibles con la
comercialización (como ser dos balanzas, cuaderno con anotaciones varias,
etc.) al momento de efectuarse el allanamiento en el domicilio del nombrado,
siendo ello suficiente para la imputación penal efectuada por el magistrado.
Con relación a los argumentos de la defensa de Barreto y Zosa,
respecto a que no se tomó en cuenta lo expuesto por ambos imputados, cabe
señalar que tal como ya lo tiene dicho este Tribunal en reiterados precedentes
(Cfr. “Legajo de apelación: Sosa Leandro Rafael p/ Infracción ley 23.737
(Art. 5 inc. “c”)” Expte Nº FCT 3783/2022/3/CA2 –entre otros-) las
manifestaciones vertidas por aquéllos, deben ser consideradas por el a quo, en
tanto –prima facie- sean conducentes a la investigación y muestren un grado
de utilidad en relación a los hechos que se le atribuyen, por lo tanto, la no
profundización de una línea investigativa que presuntamente los beneficia, no
puede ser sin más el fundamento para quitar validez a la resolución
impugnada, más aún cuando dichos relatos no se encuentran amparados por
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efectivo del derecho de defensa enjuicio ni del principio de
contradicción que debe regir todo proceso -el resaltado nos pertenece-
(CFCP - Sala IV- FTU 18734/2016/TO1/CFC1- “SANSONE, Gerardo
Daniel s/recurso de casación" - 03/07/2019).
Por lo tanto dichos argumentos no podrán prosperar, atento que en
este sentido se expidió de manera reiterada éste Tribunal, respecto a que la
denuncia anónima constituye una notitia criminis suficiente para impulsar la
acción penal pública (Cfr. “Avalos Patricio Santiago y Otros s/ Infracción ley
23.737”; Expte. Nº FCT 1844/2020/CA3, Cutatelis Mario, Bejarano Juan
Ignacio, Masciarelli Fernando Sebastián, Villanueva Claudia Lorena s/
Infracción ley 23.737” FCT 1482/2022/CA3, entre otros), conforme lo
establecen los arts. 183, 184 y 195 el CPPN.
Por otra parte, corresponde abordar el agravio de la defensa de
Zosa Aguirre referido a la nulidad de las filmaciones efectuadas por la
prevención, en razón a que aquellas fueron obtenidas “sin orden judicial”,
siendo una grave violación a garantías constitucionales. Sobre ello, cabe
señalar que se advierte que en la Nota D.G.D.P y C.O N°49/24 –antes
señalada- se informó que en un inmueble ubicado en el Barrio Esperanza de
esta ciudad, se estarían comercializando estupefacientes y que “el
involucrado tendría el apellido Barreto”. En virtud de ello se solicitó
autorización para efectuar “tareas de campo, vigilancia, seguimiento, tomas
fotográficas y/o registros filmográficos de ser factible y no representar un
riesgo para la investigación […]”. Que, ello fue autorizado por el Ministerio
Público Fiscal, mediante resolución N°09/24, que indicó “Líbrese Oficio al
Jefe de la Dirección General de Drogas Peligrosas y Crimen Organizado de
la Policía de la Provincia de Corrientes a fon de que el personal […] realice
tareas investigativas […] tanto tareas de vigilancia y seguimientos […]
tomas fotográficas y filmaciones”.
Ahora bien, la nulidad incoada no podrá prosperar, dado que no se
requiere una “orden judicial”, pues se advierte que las fuerzas preventoras se
encuentran facultadas para la realización de dichas tareas investigativas (entre
ellas las filmaciones cuestionadas), ello en cumplimiento de lo dispuesto por
el art. 183 del CPPN, que establece “deberán investigar, por iniciativa
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Asimismo, tampoco surge del acta que existieran situaciones de
violencia institucional tal como lo relató la defensa (puntualmente contra su
defendida Zosa Aguirre), pues la necesidad de retener a los involucrados por
parte de la prevención obedecería a que al momento de arribar al domicilio,
se observó “fuera del domicilio se encontraba una persona de sexo
masculino y que al momento de ver la presencia policial se dio a la fuga
corriendo hacia una cancha de futbol que se encontraba frente al domicilio
donde fue demorado”, siendo luego identificado como el imputado Barreto,
resultando lógico que ante tal situación, los agentes de la prevención efectúen
actos para que los mayores de edad que se hallaban en el domicilio no
asuman idéntico comportamiento (fuga), no reseñándose en el instrumento
público en cuestión situaciones que indiquen los extremos presuntamente
referenciados como “una sacudida” y que luego se la arrojó contra una
pared. Por lo demás, atento que dichos actos presuntamente ilícitos por parte
de las fuerzas de seguridad alegados por la defensa no se encuentran
debidamente acreditados, eventualmente aquellos deberán ser denunciados y
tramitados por las vías procesales pertinentes.
Dicho ello, corresponde abordar los agravios de las defensas de
Barreto y Zosa Aguirre respecto a la calificación legal asignada por el
magistrado, esto es, el delito de comercialización de estupefacientes (art. 5
inc. “c” de la ley 23.737), dado que –a criterio de ambas defensas- no estarían
acreditados los actos de comercio de la sustancia estupefaciente por parte de
sus defendidos.
Ahora bien, previamente cabe señalar que, si bien el magistrado en
el punto “B.-Aspecto subjetivo” hace referencia al tipo penal de tenencia de
estupefacientes con fines de comercialización, lo cual, es reiterado en el punto
“III.- DE LA LEY PENAL APLICABLE”, al expedirse en la parte resolutiva
consigna finalmente: “delito previsto y reprimido por el art. 5. inc. c) en la
modalidad comercialización de estupefacientes”.
Que, dado que se advierte la existencia de un error material por
parte del a quo al consignar la parte resolutiva, corresponde subsumir la
conducta de los imputados en la figura de tenencia de estupefacientes con
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221 y 222 CPPF). Tal es así, que en este caso, el riesgo de fuga, se extrae de
las circunstancias y naturaleza del hecho –inc. b del art. 221- dado la
gravedad del delito atribuido en virtud de las actividades de comercialización
de estupefacientes efectuadas por el imputado y la cantidad de sustancia
secuestrada en el allanamiento, lo cual, permite presumir fundadamente que
dichas actividades se realizarían con la colaboración de más personas
(proveedores) con quienes aquél podrían contactarse para darse a la fuga.
Además, cabe considerar que al nombrado se le atribuye el delito de tenencia
de estupefacientes con fines de comercialización (art. 5 inc. “c” de la ley
23.737), calificación que mediante este auto se confirma, por lo tanto, la pena
que se espera como resultado del procedimiento (art. 221 inc. “b”), oscila
entre los 4 y los 15 años de prisión, deviniendo en consecuencia, la
imposibilidad de una -eventual- condenación condicional (art. 221 inc. “b”).
Asimismo, si bien el imputado contaría con arraigo domiciliario y
familiar, no se advierte que cuente con arraigo laboral acreditado, puesto que
del informe socioambiental se extrae que Barreto se desempeñaría como
“changarín”. Sobre ello, cabe considerar que este Tribunal, en sendos
precedentes ha sostenido que no se trata de un cuestionamiento al trabajo
informal que podría poseer el nombrado (tareas de albañil), sino a la falta de
certeza de sí realmente contaría con un empleo/ocupación que le permita
obtener algún ingreso económico en caso de recuperar su libertad (Cfr.
“Incidente de excarcelación en autos: Cardozo, Lisandro Javier s/ infracción
ley 23.737” Expte. Nº FCT 3084/2022/3/CA3” e “Incidente de excarcelación
en autos: Cardozo, Lisandro Javier s/ infracción ley 23.737” Expte. N° FCT
3084/2022/7/CA5”, cuya resolución fue luego confirmada por la Cámara
Federal de Casación Penal - Resol. del 29/08/2023).
Asimismo, como un parámetro negativo cabe considerar que del
informe del Registro Nacional de Reincidencia, se extrae que aquel cuenta
con antecedentes penales, dado que el imputado en fecha 15 de febrero de
2016, fue condenado por el delito de robo calificado en poblado, en banda y
con escalamiento, en calidad de partícipe necesario, a la pena de cinco años
de prisión; asimismo, en fecha 05 de mayo de 2022, nuevamente fue
condenado a través de la realización de en un juicio abreviado, recibiendo una
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NOTA: El Acuerdo que antecede fue suscripto por las Sras. Jueces
que constituyen mayoría absoluta del Tribunal (art. 26, Dto. Ley 1285/58 y
art. 109 R.J.N.), por encontrarse inhibido en estos autos el Sr. Juez de
Cámara, Dr. Ramón Luis González. Secretaría de Cámara. Corrientes, 19 de
diciembre del 2024.
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