2 Juan 1:9-11 “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina
de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése
sí tiene al Padre y al [Link] alguno viene a vosotros, y no trae esta
doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que
le dice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras.”
La perseverancia en la doctrina es sumamente vital para la salud
espiritual del cristiano, quien está expuesto a los ataques de Satanás.
Satanás procura atacar con más saña a los cristianos que dejan de
perseverar. 1 Pedro 5:8 “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario
el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien
devorar.”
Su estrategia es aplicar anestesia espiritual para que no puedan percibir
el daño que les está causado.
Renuncio”. Por lo general, decimos esto cuando una relación, un trabajo
o algo parecido se vuelve tan estresante que creemos que no podremos
salir adelante. A veces, estas palabras incluso se dirigen a Dios cuando
las exigencias parecen demasiado grandes, el costo demasiado alto o los
obstáculos demasiado desalentadores.
Pero incluso en tiempos de desaliento, Dios nos da lo necesario para
resistir. Contamos con el testimonio de los creyentes que nos han
precedido, aquellos cuyas historias están registradas en la Biblia. Y, por
supuesto, nuestro máximo ejemplo es Jesucristo. Él soportó la cruz no
solo para salvarnos, sino también para animarnos a no cansarnos ni
desanimarnos.
Los problemas abundan en este mundo plagado de pecados, pero Dios
dice que somos bendecidos cuando perseveramos en las pruebas (Stg
1.12). Para lograrlo, debemos deshacernos del pecado y de los
obstáculos que impiden nuestro progreso espiritual.
Cuando pensamos en rendirnos, nos estamos enfocando en nosotros en
vez de hacerlo en nuestro Salvador, quien nos ha dado todo lo que
necesitamos para perseverar. El deseo y el poder para seguir adelante
provienen de Dios, no de nuestra voluntad y determinación. Los
esfuerzos humanos pueden fallarnos, pero el Señor nunca nos dejará.
La perseverancia es importante para nuestro caminar cristiano. No
importa lo fuerte que empieces. Se trata de cómo terminas. Muchos
cristianos comienzan extraordinariamente fuertes, pero debido a que no
tienen este atributo esencial llamado perseverancia no duran mucho. He
visto a muchos cristianos entusiasmados con su fe recién encontrada
comienzan a compartir su testimonio a los demás, a orar por los
enfermos, pero después de algunas pruebas no avanzan. Muchos se
quedan atascados y nunca vuelven a levantarse.
Quiero hablar de un personaje de perseverancia
Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me
envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como
lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que habían subido
conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí
siguiendo a Jehová mi Dios. Josué 14:7, 8 (RVR 1960)
Cuando todos los demás estaban desanimando a la gente, Caleb y Josué
se pusieron de pie con una perspectiva más grande. Sabían que su Dios
lucharía por ellos. Caleb tenía una actitud y perspectiva diferentes a los
otros espías. Los otros pensaban que iban a morir y, por lo tanto, no
tenía sentido ni siquiera ir a la batalla.
El corazón de Caleb era fiel a Dios. Dice que « cumplí siguiendo a Jehová
mi Dios«. Caleb no sólo lo hizo cuando era lo popular. Siguió a Dios
cuando el resto de la multitud estaba en contra. Caleb no lo creyó
durante solo uno o dos años. Perseveró durante cuarenta y cinco años
antes de ver su promesa cumplida. Caleb permaneció fiel y por eso
recibió la promesa de Dios.
Caleb no es el nombre más conocido en la Biblia. Su historia es una de
desilusión y sueños aplazados, sin embargo, Caleb es un ejemplo
poderoso de perseverancia, fe y de resistir fuertemente hasta el final.
Siendo una de las dos únicas personas que creyeron que Dios podía dar
la tierra prometida a los israelitas, fue grandemente sobrepasado por
toda una generación temerosa. Teniendo que esperar en el desierto por
cuarenta años, Caleb vio por fin la promesa de Dios cumplida con 85
años de edad. Entonces, ¿qué podemos aprender de la vida de Caleb?
Un final fuerte comienza con un comienzo fuerte. Mucha gente vive una
mentalidad basada en el mañana. Después de este gran proyecto..,
cuando los niños sean mayores.., cuando yo tenga más tiempo.., cuando
me retire… entonces tendré el tiempo para hacer cosas buenas. Pero en
realidad, si no estamos haciendo lo que Dios quiere que hagamos en el
ahora, va a ser muy difícil empezar después. Caleb tenía una fe fuerte
cuando era joven y esa fe lo mantenía vivo a pesar de los reveses y las
decepciones.
Caleb estaba comprometido. Una vida plenamente consagrada a Dios
sin reservas. Caleb era completamente devoto a Dios.
Cree en las promesas de Dios. Incluso cuando las cosas se veían
sombrías, durante los 40 años en el desierto, Caleb nunca perdió la
esperanza. Sin importar cuantos contratiempos, Caleb se aferró a las
promesas de Dios.
Fue un ejemplo. Vemos en la historia de Caleb que su sobrino, quien
participó luego en reclamar la tierra prometida, finalmente se convirtió
en el primer juez de Israel. Uno nunca sabe quién está observando cómo
respondemos a las dificultades y decepciones de la vida. Sea conocido
por su fe inquebrantable y la búsqueda de la voluntad de Dios, incluso
durante los tiempos difíciles.
¡Qué ejemplo tan increíble es Caleb para los seguidores de Jesús!
Mientras enfrentamos las dificultades de la vida, los reveses y las
decepciones, nunca debemos perder el enfoque en las promesas de
Dios. ¿Qué situaciones le están haciendo perder la fe? Sea honesto con
Dios y pídale ayuda. Pídale a Dios una fe como la que tuvo Caleb