Alejandro Romero Aranda
Todo empezó cuando nos fuimos a vivir a la casa de mi abuelita, de esas que
tienen muebles antiguos y pisos de madera que crujen cuando [Link] cuarto
era grande, pero había algo que nunca me gustó: un armario viejo en la esquina y
una mecedora. Desde el primer día sentí que algo súper extraño con la casa.. No
sé cómo explicarlo… simplemente me daba miedo.
Por las noches, cuando apagaban la luz, juraba escuchar un susurro que entraban
de la puerta y como la puerta daba directo para las escaleras del tercer piso daba
más miedo por los ruidos de arriba. Al principio pensé que era el viento o que
estaba soñando, pero cada noche era lo mismo. Y lo peor fue cuando escuché
claramente que decía murmurando:
Míralo observa que está solo.
Me paralicé,no podía moverme. Mi corazón latía tan fuerte que pensé que iba a
explotar. Quise gritar, pero no salió ningún sonido de mi boca.
Al día siguiente, le conté a mis papás y mi abuela , pero solo se rieron y dijeron
que seguro estaba teniendo pesadilla o estaba inventado todo para no quedarme
más a dormir hay. Intenté convencerlos porque en el fondo sabía que no era un
sueño.
Una noche, decidí que no podía seguir así. Con una linterna en la mano, me
acerqué a la puerta. El susurro comenzó de nuevo, más fuerte esta vez.
Alejandro habré la puerta, comenzó a dudar si era mi hermano o si era alguna
persona que me quisiera robar.
Al día siguiente le volví a contar a mi abuela hasta que me dijo que esa noche
dormiría conmigo, llego la noche, nos fuimos a dormir y de nuevo volvió a
escucharse los susurros.
Asustado movía a mi abuelita pero ella estaba muy dormida, sentí un miedo
horrible sentía que me iba a dar algo.