Migraciones indígenas en Chiapas: cambios y retos
Migraciones indígenas en Chiapas: cambios y retos
Migraciones indígenas en
el Chiapas contemporáneo:
movilizaciones internas y
migración internacional*
ron abajo los precios del petróleo, y la deuda externa control de los cabildos.
sumió a la economía mexicana en una repentina cri- Las rivalidades emergieron en el municipio tsot-
sis. Se impusieron entonces severas medidas de ajus- sil de Chamula hacia mediados de la década de los
te estructural, reduciendo el gasto del sector público, setenta con la disputa por la presidencia municipal,
abriendo la puerta a la inversión extranjera, ponien- evento que desencadenó las muy conocidas “expul-
do un tope a los salarios de los trabajadores y fijando siones religiosas”, que consistieron en el desplaza-
desfavorables precios de garantía a los productos miento forzado de familias acusadas de practicar una
agrícolas. La desactivación del Instituto Mexicano “religión” ajena a las prácticas comunitarias. Entre
del Café (INMecAFe) y la caída de los precios inter- 1960 y 2001 se registraron 339 conflictos religiosos
nacionales del aromático afectaron a un numeroso que sumaron 432 actos de agresión o violación de
grupo de campesinos indígenas en Chiapas. La cri- los derechos humanos (Rivera et al., 2005: 141).
sis agraria precipitaría movimientos migratorios de Las expulsiones se extenderían hacia un buen nú-
campesinos pauperizados a las ciudades de Chiapas. mero de municipios indígenas alteños. Diez años
En el altiplano chiapaneco, donde se concen- después de que tsotsiles y tseltales iniciaran sus ex-
traba la población maya hablante de tsotsil y tseltal pulsiones de población, comunidades tojolabales de
–que representan la mayoría de los indígenas chia- la comarca comiteca también reproducirían expul-
panecos– diversas fuerzas centrífugas empezaron a siones de este tipo, cuyos afectados migraron a las
transformar las comunidades, hasta entonces consi- ciudades de Comitán y Las Margaritas.
deradas como sistemas cerrados, con fuertes emble- Con la administración salinista se diseñó una
mas étnicos y cohesionados en torno de un gobierno agresiva política agropecuaria que recortó la parti-
indígena municipal. cipación del Estado en la economía rural, desacti-
Laeconomíacampesinasemonetarizó;elagotami- vando instituciones relacionadas con las actividades
ento de la frontera agrícola en condiciones de una agropecuarias. Se eliminaron subsidios y apoyos a la
ausencia de cambio tecnológico, aunada con la ero- producción y comercialización, además del anuncio
sión del suelo y una fuerte presión demográfica lle- de la cancelación del reparto agrario (González y
varon a una integración de la economía campesina Salles, 1995: 15).
hacia la producción mercantil (Parra y Moguel, El 1 de enero de 1994 estallaría la rebelión
1998; Gutiérrez, 2000). Se dio un proceso de dife- zapatista que marcaría otro momento de fuertes
renciación económica y polarización social dentro rupturas dentro de las comunidades al explotar ten-
de las comunidades indígenas (Rus y Collier, 2002); siones acumuladas en los municipios indígenas con
la crisis agraria obligó al trabajo remunerado de las el enfrentamiento entre facciones, en alianza con ac-
mujeres, alterando con ello los papeles de género; el tores y fuerzas políticas externas. Esto precipitó una
trabajo asalariado dio independencia a los jóvenes y segunda oleada de desplazamientos internos, en un
abrió una brecha generacional entre éstos y los mayo- clima de polarización política y cambiantes políticas
res (Collier, 1998); los rituales colectivos empezaron a gubernamentales que han oscilado desde la abierta
descentralizarse (Cancian, 1992 ) y a ser cuestionados contrainsurgencia hasta la guerra de baja intensidad.
por algunos sectores de la población, influidos por la Los desplazamientos de este periodo han afectado
actividad misionera tanto de la Iglesia católica como el conjunto de las regiones indígenas de Chiapas,
de las iglesias protestantes que realizaron actos de aunque destacan los municipios choles de Tila, Tum-
proselitismo entre la población indígena en la región balá y Sabanilla de la región norte (Alejos, 2002) y
(Robledo, 1997). Nuevos liderazgos nativos surgie- el municipio de Chenalhó en la región Altos, por la
ron con la acción misionera de las iglesias católica y extrema violencia de grupos paramilitares que ahí
presbiteriana, aunque más tarde la diversidad religio- operan. La violencia social que sacudió las regiones
sa se expandió con la llegada de una serie de cultos indígenas en este último periodo propició aún ma-
pentecostales y “evangélicos”, muchos de ellos vincu- yores desplazamientos de población que básicamente
lados con grupos religiosos guatemaltecos. se dirigieron hacia las ciudades chiapanecas.
También la actividad desarrollada por una po- De acuerdo con la aCNUR, los desplazados inter-
lítica indigenista aplicada en la región produjo una nos son una población altamente vulnerable debido a
clase media rural, representada por promotores y que son obligados a huir de sus hogares para escapar
maestros bilingües, que cuestionaron el poder ejer- de una violencia social generalizada y cotidiana, en la
cido por un pequeño grupo de nativos que garanti- que en muchos casos la autoridad toma parte.
332 zaban la hegemonía política y electoral del pRI en los El resultado de estos movimientos de población
municipios indígenas. Esto condujo a luchas por el en la segunda mitad del siglo xx fue el estableci-
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miento masivo de población indígena en las ciuda- Por medio de diversas organizaciones, la población
des chiapanecas que en su conjunto reconfiguraron indígena también se ha abierto espacios laborales en
espacios tanto territoriales como sociales, permi- los mercados de San Cristóbal de Las Casas mediante
tiendo el surgimiento de nuevas configuraciones ét- la venta de verduras, frutas, legumbres y artesanías.
nicas (Barabas y Bartolomé, 1996; Velasco, 2010) en El transporte ha sido otra rama de la actividad eco-
las zonas de colonización y en las más importantes nómica en donde han ganado posiciones.
ciudades chiapanecas. Otro ejemplo del surgimiento de una nueva
En la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, por configuración étnica a raíz de las migraciones de
ejemplo, el establecimiento de la población indíge- la época, la encontramos en las colonias de la Selva
na desplazada en la ciudad puso fin a una división Lacandona donde se acunó el movimiento zapatista.
colonial del territorio que excluía su presencia de la Estos colonos procedían –en una gran mayoría– de
ciudad. Los expulsados requirieron de una organi- las densamente pobladas regiones indígenas del al-
zación que fue proporcionada, en primera instan- tiplano, norte y fronteriza, donde la presión demo-
cia, por las iglesias involucradas en la expulsión de gráfica sobre la tierra había llegado a un punto de
sus fieles, entre las que destacan los católicos de la saturación. Para estos campesinos en busca de tierra,
Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y la Iglesia extender la frontera agrícola hacia las inhóspitas tie-
presbiteriana. Fue vital el soporte económico y or- rras selváticas los llevó a organizarse para enfrentar
ganizativo de sus comunidades religiosas, gracias a a sus rivales: terratenientes, compañías madereras y
lo que se compraron predios para la fundación de rancheros locales, así como defender sus intereses ante
las primeras colonias indígenas en la ciudad. las contradictorias políticas de las autoridades gu-
Desde su llegada a San Cristóbal de Las Casas, bernamentales. El encuentro de estos campesinos
los líderes de los expulsados construyeron organi- indígenas con otros actores, como las diversas igle-
zaciones de carácter amplio que demandaban a las sias cuya presencia y organización fue muy activa
autoridades estatales su intervención para hacer desde los inicios de la colonización, la experiencia del
efectiva la libertad de culto y el regreso a sus tierras, movimiento campesino que en Chiapas inició en
al tiempo que reivindicaban sus derechos sociales y los años setenta, así como las organizaciones políti-
económicos ante una ciudad ladina que los recibía cas provenientes de otras experiencias de movimientos
con hostilidad (Robledo, 1997; Morquecho, 2002). democráticos y de izquierda en el país, permitió la
Las organizaciones de los expulsados crearon un mo- emergencia del zapatismo.
vimiento de reivindicación étnica que luchaba en dos Desde estas nuevas configuraciones regionales
frentes: ante las autoridades tradicionales de los munici- los indígenas chiapanecos iniciaron una migración
pios indígenas, demandando la libertad de culto y el laboral hacia Estados Unidos en las postrimerías del
regreso a sus comunidades; y frente a las autoridades siglo xx. La migración en busca de empleo no es una
gubernamentales exigiendo el respeto a sus derechos actividad reciente para los indígenas chiapanecos.
económicos y sociales para establecerse en la ciudad, Desde al menos finales del siglo xIx los campesi-
así como a sus derechos humanos, pisoteados por las nos de las comunidades mayas de la región alteña
autoridades tradicionales. migraron estacionalmente hacia la contigua región
La Iglesia católica por su parte, desde la Diócesis de del Soconusco para emplearse como jornaleros
San Cristóbal, apoyó la gestión de una política de defensa en la pizca del café. Durante el siglo xx, en la medida
de los derechos humanos de los expulsados desde el que crecía la población aceleradamente, ejerciendo
Centro de Defensa de los Derechos Humanos “Fray una fuerte presión sobre la tierra, la migración y la
Bartolomé de Las Casas”, fundado en 1989 (Kovic, aparcería se convirtieron en actividades necesarias
2005). En 1997 fundaría la organización no guber- para la reproducción de la economía campesina. La
namental Melel Xojobal, que promueve la defensa de migración laboral al Soconusco entró en decadencia
los derechos de los niños y jóvenes indígenas traba- con la presencia de los refugiados guatemaltecos, por
jadores en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. lo que los destinos de los campesinos alteños se di-
Gracias al movimiento de los expulsados, la versificaron hacia el último tercio del siglo hacia las
población indígena urbana emergió como un nuevo grandes obras de construcción de hidroeléctricas en
actor en el sistema político, creando un movimiento de la cuenca del Grijalva o a los estados vecinos como
reivindicación cultural cuyas demandas trajeron a la Veracruz, Tabasco, Quintana Roo, además la ciudad
agenda nacional e internacional el tema del respeto de México en donde se emplearon en la industria de
a los derechos humanos de la población nativa obli- la construcción, el sector servicios o la venta de arte- 333
gada a renunciar a una vida digna en su propia tierra. sanías. No es sino hasta la década de los noventa que
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Los pueblos indígenas que habitan la frontera sur chiapaneca se costumbres”, pues muchas mujeres indígenas han señalado que
han caracterizado en las últimas décadas por acelerados procesos sólo desean reconocimiento para aquellas costumbres y tradi-
de cambio cultural que han tenido como consecuencia el despla- ciones incluyentes y que es tiempo de cambiar los elementos
zamiento lingüístico y la sustitución de idiomas mayas como el de sus culturas que profundizan la marginación de las muje-
jakalteko, cakchiquel, mam, mochó, q’anjobal y chuj’ por el caste- res indígenas (Hernández, 2010). En la región fronteriza de
llano. Esos cambios identitarios se han dado en paralelo con trans- Chiapas las mujeres indígenas organizadas dentro de las coo-
formaciones profundas en las relaciones de género, sobre todo perativas agroecológicas, como Indígenas de la Sierra Madre
a partir de los procesos migratorios de los últimos diez años. de Motozintla (ISMAM) y Nan Choch, o dentro de los mismos
Se trata de una zona cultural que fue dividida en dos durante el proyectos culturales promovidos por el Estado, están dando
siglo xIx, con el establecimiento de la frontera entre México y una lucha al interior de sus comunidades para legitimar nue-
Guatemala, y cuyos habitantes han sido objeto de violentas cam- vas tradiciones no excluyentes.
pañas de aculturación durante distintos periodos históricos. Pero la persistencia y reconstitución de las identidades
Las políticas de castellanización e integración forzada a la nación culturales dentro del proceso de globalización no implica nece-
impulsadas por los gobiernos posrevolucionarios influyeron para sariamente que se trate de identidades antisistémicas y contestata-
que durante varias décadas un importante sector de la población rias. Autores como Bauman (2001) plantean que la regeneración
fronteriza chiapaneca negara sus identidades étnicas y reivindi- de las identidades está vinculada con la actual fase de mundiali-
cara sus identidades campesinas (Cruz, 1998; Hernández, 2001). zación del capital y que se trata de una respuesta a la individua-
Con el reconocimiento del carácter pluricultural de la lización exacerbada que sufren las sociedades industrializadas.
nación mexicana, sobre todo a partir del decenio de 1970, los Al respecto, señala que esas identidades que se reinventan en
cambios en las políticas integracionistas abrieron nuevos es- el marco del proceso de globalización “no son contrarias a la
pacios para la reivindicación de las identidades culturales de tendencia globalizadora, ni se interponen en su camino: son un
esos pueblos. Las mujeres han jugado un papel fundamental en los vástago legítimo y un compañero natural de la globalización y,
procesos de reconfiguración étnica derivados. Después de que lejos de detenerla, le engrasan las ruedas” (Bauman, 2001: 174).
las identidades indígenas fueron negadas durante varias déca- En este texto me propongo mostrar que la migración indíge-
das, a partir del levantamiento zapatista de 1994 hemos sido na desde esta región fronteriza es parte de un proceso histórico
testigos de procesos de politización de las identidades culturales de globalización y neoliberalización que tiene consecuencias
en toda la región fronteriza de Chiapas, como una medida de contradictorias para mujeres y hombres indígenas. En paralelo
protección contra la violencia física y simbólica de las campañas al resurgimiento de las identidades étnicas, los procesos de des-
integracionistas. Las identidades indígenas se han convertido en campesinización, producto de las políticas neoliberales hacia el
espacios de movilización que combinan las demandas de reco- agro, están poniendo en peligro las bases materiales de la repro-
nocimiento cultural con las de redistribución económica y del ducción de sus culturas.
poder político (Hernández, 2009). La región fronteriza a la que se refiere este trabajo está inte-
Las prácticas culturales de los pueblos indígenas que antes grada por ocho municipios: Tapachula, Motozintla, El Porvenir,
eran concebidas simplemente como la vida misma, ahora se Mazapa de Madero, Amatenango de la Frontera, Frontera Co-
conceptualizan como tradiciones. En el proceso de “nombrar” malapa, La Independencia y La Trinitaria, que para 2005 tenían
la cultura se están dando negociaciones entre los géneros por la una población de 540 505 habitantes, de los cuales solo 4.7% era
definición de la misma. reconocido como indígena, y de este porcentaje, solo 47 recono-
La reforma constitucional de 2001, con la llamada Ley de cía que hablaba un idioma indígena. Se trata de una región con
Derechos y Cultura Indígena (artículo 2 bis constitucional), una presencia minoritaria de población indígena pero caracte-
reconoció la diversidad cultural del país y los derechos de los rizada en las últimas décadas por un proceso de reemergencia
pueblos indígenas a sus propios sistemas normativos (Hernández étnica en el que las identidades culturales se han convertido en
et al., 2004). Ello puso en la mesa del debate de comunidades y espacios de organización política y productiva.
organizaciones indígenas el tema de las “buenas” y las “malas Las dinámicas socioculturales y las transformaciones en las
relaciones de género difieren considerablemente de una región
* CIes AS/México. a otra. La región del Soconusco es una de las regiones agrícolas 335
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más dinámicas del país y durante varias décadas fue la columna blecieron durante el siglo xIx, la mayoría de los hablantes de chuj
vertebral de la economía chiapaneca. La población indígena que y de q’anjob’al-acateco, que reconoce la Comisión para el Desa-
habita hoy esta región tiene sus orígenes en cuatro momentos rrollo de los Pueblos Indígenas, son producto de esa última ola
históricos distintos: las comunidades que existían en el Soco- migratoria (CDI-pNUD, 2002). Esta subregión abarca desde
nusco antes de establecerse los tratados de límites; las que se la zona de bosques de La Trinitaria hasta las inmediaciones
formaron a partir de las campañas de colonización promovidas de los lagos de Montebello, en donde se ubican las comuni-
por el gobierno de Porfirio Díaz a fines del siglo x Ix; la nueva dades chuj y q’anjob’al-acateco, cuyas dinámicas culturales
ola migratoria de refugiados guatemaltecos que se da en la dé- están marcadas por la presencia del turismo nacional e inter-
cada de 1980, cuando miles de campesinos mayas cruzaron la nacional; por último está la región de los llanos de Amatenango
frontera para huir de la guerra civil en su país, y finalmente de la Frontera y Frontera Comalapa, en los ranchos gana-
las migraciones económicas que se han dado a lo largo del úl- deros coexisten con la producción maicera donde se ubica la
timo siglo, cuando los trabajadores temporeros que cruzaban la población jacalteca-popti ’, calculada por la cDI en 1 478 perso-
frontera para contratarse en las fincas cafetaleras decidieron nas (CDI-pNUD, 2002). En esa región la presencia de oNg durante
asentarse de manera definitiva en la región (Hernández, 2001). la etapa del refugio influyó en la creación de espacios de reflexión
Para entender las dinámicas identitarias de esta región es impor- sobre los derechos de las mujeres que fueron determinantes en la
tante considerar la intensa movilidad social de sus habitantes formación de las nuevas generaciones de mujeres indígenas.
y el constante flujo de migrantes centroamericanos, muchos de A pesar de las diferencias regionales, podríamos decir que
ellos indígenas guatemaltecos, que han venido a dinamizar los a excepción de la ciudad de Tapachula, esta región fronteriza
procesos económicos y culturales de la región. Es en esta región se caracteriza por las condiciones de extrema pobreza: 87.5%
donde se ha presentado el mayor número de las violaciones a de la población vive en condiciones de alta marginalidad ( CDI-
los derechos humanos de las mujeres migrantes, por ubicarse pNUD, 2007). Este contexto exige repensar las políticas del re-
en la ciudad de Tapachula el eje rector de una red de tráfico conocimiento cultural y la promoción de políticas públicas con
de mujeres que ha sido ampliamente denunciada (Azaola, perspectiva de género como aspectos estrechamente vinculados
2000; Casillas, 2006; Enlace, 2010). a las políticas de redistribución económica. No es posible plan-
En la subregión de la Sierra se ubica un pequeño grupo tear el apoyo al fortalecimiento de sus identidades culturales ni
de indígenas mochós (unos 692 ubicados en distintos barrios de a los derechos de las mujeres sin tocar los temas del desarrollo
la ciudad de Motozintla), un grupo disperso de unos 675 regional y la reproducción de la economía campesina.
cakchiqueles ubicados sobre todo en el municipio de Mazapa
de Madero, así como los principales asentamientos de indígenas Procesos migratorios y relaciones de género en la
mames, que con una población de 23 812 constituyen el grupo mayo- frontera sur
ritario de los cinco grupos indígenas asentados en las tres
subregiones (CDI-pNUD, 2002). Se trata de la región fronteri- Si bien esta región fronteriza siempre ha sido zona de recepción
za con el mayor índice de marginación económica: 80% de la de migrantes (como trabajadores temporeros en las fincas cafe-
población vive en pobreza extrema (134 108 personas según el taleras del Soconusco, o de paso en la migración hacia el norte),
censo de 2000), situación que ha influido en los altos índices de es en los últimos 15 años que se ha convertido en una zona de
migración interna e internacional y ha sido un factor dinami- expulsión de migrantes. Tanto los desastres naturales de 1998
zador de los procesos organizativos en la región. Es una región como de 2005 se conjugaron con la crisis de la agricultura campe-
donde las mujeres han tenido una participación muy activa en el sina -que desde las dos décadas anteriores ya afectaba a los
movimiento agroecológico y lograron llevar sus demandas de pequeños productores de la región- para acelerar la migración
género a la agenda de las cooperativas de café orgánico. Sin em- de hombres y mujeres indígenas hacia las ciudades turísticas del
bargo, en los últimos años muchos de los liderazgos femeninos Caribe mexicano y las zonas agrícolas de la costa este de Estados
se han visto mermados porque a la migración masculina se ha Unidos de América.
sumado el fenómeno de la migración de mujeres jóvenes que se Para entender el origen de esos procesos migratorios es
han integrado a la fuerza de trabajo de las regiones agrícolas de la importante reconocer que las dinámicas sociales de las comu-
costa este de Estados Unidos de América. nidades mames, cakchiqueles, chujes, q’anjob’ales, jacaltecas y
En la región fronteriza de Llanos y Bosques se ubican los mochós han sufrido en los últimos 10 años acelerados cam-
indígenas chujes, q’anjob’ales-acatecos y jacaltecos-popti ’. Se bios producto del impacto de las políticas agrícolas neoliberales
trata de la principal región de asentamiento de los campa- sobre la economía campesina. Esos mismos procesos afectan la
mentos de refugiados guatemaltecos durante la década de 1980 economía campesina de todo el estado, como lo muestran los
(Kauffer, 2000, 2004; Ruiz, 2007a, 2007b). Aunque las primeras datos del Consejo Estatal de la Población (Coespo), que se-
336 comunidades contemporáneas de esos pueblos mayas se esta- ñalan que 65% de los migrantes chiapanecos son indígenas y
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campesinos y 79% de esa población nunca regresan a su lugar engaño y el secuestro para “enganchar” a sus víctimas. En julio de
de origen. Según esa misma fuente, cuatro municipios de esta 2007, la organización End Child Prostitution Child Pornography
región fronteriza encabezan la lista de expulsores de migrantes and Trafficking of Children for Sexual Purposes (eCpAT) ubicó a
en el estado: Tapachula, Motozintla, Frontera Comalapa y La la ciudad de Tapachula como uno de los centros de operacio-
Trinitaria ([Link]). nes de las redes de prostitución infantil, con 21 mil mujeres que
La migración hacia el Norte, término genérico con el que laboran en 1 552 bares y burdeles de esa ciudad. Según esos da-
se denomina tanto a la frontera norte de México como a Estados tos, 98% de ellas tiene entre 15 y 17 años, aunque también hay
Unidos, se ha convertido en una opción de sobrevivencia un grupo que oscila entre los 8 y 14 años. Además se reporta
para miles de campesinos que han renunciado a seguir viviendo que muchas de esas mujeres son redistribuidas a los estados de
a merced de las fluctuaciones del mercado internacional del ca- Veracruz, Distrito Federal, Tamaulipas, Oaxaca, Guerrero, Mi-
fé o a la espera de un reparto agrario que nunca llega. Desde choacán, Jalisco, Nayarit, Sonora y Sinaloa, y muchas de ellas a
la década de 1980, los indígenas mames de esta región fron- Estados Unidos. Esas niñas son engañadas y trasladadas desde
teriza, guiados muchas veces por indígenas guatemaltecos, distintas regiones de Centro América a la frontera sur de México
fueron pioneros entre el campesinado chiapaneco en empren- para ser vendidas por 100 a 200 dólares (Enlace, 2010). Los testi-
der el camino hacia el norte. Sin embargo, los testimonios de monios recopilados en la Sierra hablan de que esas redes también
sus experiencias se contaban entonces como sagas de individuos han alcanzado a las mujeres indígenas de Chiapas, que es-
audaces que eran más la excepción que la regla. En ese mismo tán siendo “enganchadas” para el trabajo agrícola pero terminan
decenio la iglesia católica, adelantándose a las dimensiones siendo “vendidas” por las redes de prostitución.
que el fenómeno podía tomar, empezó a promover la creación La migración está cambiando las vidas no sólo de quienes
de cooperativas de agricultura orgánica como una estrategia se han ido sino también de los que se han quedado. Hoy las
para frenar la migración y resistir el modelo de desarrollo mujeres se ven obligadas a convertirse en cabezas de familia y
agrícola basado en los agroquímicos. La opción agroecológica en muchos casos a abandonar los roles de género tradicionales
permitió a muchos indígenas de la frontera encontrar en los “socialmente aceptados” en la región (Zapata, 2002). Por su
mercados alternativos y el comercio justo una opción frente parte, los abuelos, al encargarse de los nietos mientras sus hijos
a la voracidad del libre mercado (Hernández, 1998). Sin em- se establecen en el “norte”, han vuelto a ser padres; las organi-
bargo, la mayoría de esos indígenas no ha tenido ni la tierra ni zaciones indígenas y campesinas han visto mermada la parti-
los recursos organizativos o financieros para tomar esa opción, cipación de sus afiliados, quienes en gran número se han ido
y por diversas razones han renunciado a la lucha agraria. De a Estados Unidos de América. Incluso el paisaje de la región está
ese grupo, son cada vez más los jóvenes que han optado por cambiando: las casas de material y las antenas parabólicas son
arriesgarse a trabajar como ilegales en Estados Unidos y que ahora mucho más abundantes que en el pasado. El significado de
han dejado atrás las esperanzas de buscar una opción colectiva esos cambios en los planos identitario, económico y político
para la sobrevivencia. para los hombres y mujeres indígenas de la frontera es aun una
El género, la generación y las redes de relaciones mediante asignatura pendiente para las Ciencias Sociales.
las cuales se migra marcan la manera en que se accede o no al Sin embargo, los estudios realizados en otras regiones indí-
“sueño americano”. Aunque existen historias de migración exi- genas de México, sobre todo entre los mixtecos oaxaqueños
tosa en que los jóvenes logran cruzar la frontera con apoyo de (Fox, 2004; Kearney, 1996; Besserer, 1999), han evidenciado
amigos y luego insertarse en el mercado laboral norteamerica- las falacias del paradigma de la modernización, que analizaba la
no sin sufrir experiencias de violencia, cada vez es más difícil migración desde una perspectiva bipolar que enfatizaba la ten-
llegar al norte a partir de redes de familiares y amigos, pues el dencia a la desvinculación de los migrantes de sus regiones de
monopolio de los “coyotes” se empieza a extender por toda la origen y su integración a la sociedad receptora. Los estudios
región fronteriza. Las redes de tráfico ilegal de trabajadores se de las que han sido llamadas comunidades “desterritoriali-
han vuelto más complejas en su organización y estilos de traba- zadas” (Glick et al., 1992) enfatizan los vínculos que los mi-
jo; se han convertido en bandas de traficantes de migrantes que, grantes tienen con sus familias, comunidades y tradiciones,
según información del Instituto Nacional de Migración (INM), más allá de los Estados nación a los que han migrado. En la
poseen instrumentos y maquinaria sofisticados para falsificar perspectiva del análisis de la migración, esos cambios, que se
documentos, así como estructuras clandestinas que no permi- dieron sobre todo a principios del decenio de 1990, invitan a
ten ubicar a quienes las controlan y financian. Esa institución ampliar nuestras perspectivas sobre la comunidad y a romper
reportó en 2004 la existencia de 52 de esas redes en territorio el vínculo entre identidad y territorio, para entonces explorar la
chiapaneco (CIepAC, 2004). Pero la parte más preocupante para manera en que se construye un sentido de pertenencia deste-
las mujeres indígenas es que esas organizaciones se han conver- rritorializado, muchas veces mediante afiliaciones multiloca-
tido también en redes de tráfico de mujeres que utilizan el les (Basch et al., 1994; Glick et al., 1992). 337
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La utilidad de esta propuesta metodológica resulta más evi- regiones fronterizas chiapanecas y los cuchumatanes guatemal-
dente en el caso de la población mam, chuj, q’anjob’al y jacalteca tecos sean más fuertes (Smith, 1998) que los del pasado; sin
de Chiapas que en la de otras regiones indígenas, porque sus embargo, la comunidad trasnacional no es para los indígenas
identidades culturales han estado históricamente marcadas por fronterizos una experiencia nueva, a pesar de la violencia de
las experiencias migratorias, de Guatemala a México a fines los programas integracionistas del Estado mexicano; la co-
del xIx o en la década de los ochenta del siglo xx, y a distin- munidad imaginaria (Anderson, 1983) ha incluido también a
tas regiones del estado durante todo el siglo xx. El sentido de lohablantes de mam, chuj, q’anjob’al o jacalteco que quedaron
pertenencia a una “comunidad imaginada” ha estado más vincu- del otro lado de la frontera. Paradójicamente, los procesos de
lado a la memoria histórica que al territorio; por ello, abando- globalización económica, más que anular sus identidades cultu-
nar las comunidades y migrar a las fincas de Carolina del Norte rales, los han llevado a reencontrarse con sus “hermanos chapi-
puede ser una historia más que contar en la reconstrucción de las nes” a miles de kilómetros de sus comunidades de origen; para
narrativas de pertenencia que se siguen socializando en las re- algunos de ellos esto ha representado un regreso a su identidad
uniones familiares o en los programas de radio que se transmiten indígena, una incursión en la memoria para desenterrar el
semanalmente en la “Voz de la Frontera Sur” (Gutiérrez, 1996). idioma materno que los programas integracionistas del Estado
De igual manera, las afiliaciones multilocales que los indígenas mexicano intentaron destruir.
fronterizos pueden estar desarrollando, por un lado, al mantener Es evidente que esos fenómenos de resistencia identitaria
sus vínculos familiares y sociales con sus comunidades de origen se enmarcan en procesos más amplios de violencia estructural,
mediante las nuevas tecnologías de comunicación, y por otro, al física y simbólica que afectan de manera especial a las mujeres
construir nuevas comunidades en el espacio compartido con los indígenas. Por ello, no podemos celebrar de manera acrítica la
trabajadores chapines en Estados Unidos, tienen como antece- reconfiguración de las identidades étnicas y de género en el marco
dente la formación de identidades múltiples que les permitían de la migración. La academia tiene un papel importante que cum-
reivindicarse como campesinos o indígenas según el contexto. plir en el análisis y denuncia de las nuevas exclusiones y violencias
Quizá los avances en la tecnología de la comunicación que están marcando la vida de hombres y mujeres indígenas en el
permitan que los vínculos entre las distintas localidades de las nuevo contexto de globalización y migración trasnacional.
mecanismos como las tiendas de raya, que volvían Otras corrientes migratorias se dirigieron hacia
obligatorio el trabajo para el patrón (Favre, 1992). el Soconusco, región próxima a Guatemala, como
Este sistema provocó una serie de abusos hacia consecuencia del florecimiento de las plantaciones
la población nativa, reduciendo su condición a la de de café. Con la promulgación de las leyes de coloni-
peones acasillados, como es el caso de la zona zación de terrenos baldíos durante el Porfiriato, el
Norte y el valle de Simojovel, donde el estableci- Soconusco –territorio prácticamente despoblado en
miento de fincas cafetaleras provocó el despojo de ese entonces– se convirtió en una tierra codiciada por
tierras de los pobladores nativos para incluirlos inversionistas extranjeros: alemanes, ingleses y espa-
como peones acasillados dentro de las fincas. ñoles adquirieron grandes propiedades en donde es-
Las últimas décadas del siglo xIx vieron nacer en tablecieron un sistema de fincas para la producción
Chiapas una serie de corrientes migratorias que sur- de café. Como la producción cafetalera requería para
gieron en torno de empresas capitalistas agroexporta- su funcionamiento de una mano de obra abundante,
doras que se establecieron en las regiones aledañas al diferentes tipos de migraciones se produjeron para
macizo central. Una de estas corrientes se dirigió hacia satisfacer su demanda: miles de indios provenientes
las monterías de la Lacandonia, en donde madereros de Guatemala se establecieron en los alrededores. En
estadounidenses, ingleses y españoles fueron favoreci- 1903, la construcción de un ferrocarril que uniría al
dos con concesiones gubernamentales para la explo- Soconusco con el centro de México también atrajo
tación de maderas preciosas y de tinte en la cuenca corrientes de trabajadores zapotecos provenientes del
del Usumacinta. El trabajo en las monterías era exte- Istmo de Tehuantepec y chinos que no habían podido
nuante, agravado por el clima, las enfermedades tro- cruzar hacia Estados Unidos. Tapachula, la perla del
picales, el abuso de capataces y administradores, por Soconusco, tuvo un espectacular crecimiento demo-
lo que pocos trabajadores sobrevivían a la experiencia. gráfico entre 1880 y 1930 (Viqueira, 2008).
Además, el descubrimiento del chicle, que se produjo Una región aledaña, la Sierra Madre de Chiapas,
en esos años, dio nacimiento a una nueva profesión: que perteneció a Guatemala hasta la firma del tra-
338 la del chiclero, que requería de la extracción del látex tado de límites México-Guatemala en 1892, también
durante la época de lluvias (Dichtl, 1988). se transformaría radicalmente. Miles de indígenas
9 | Migraciones indígenas en el Chiapas contemporáneo: movilizaciones internas y migración internacional
guatemaltecos, hablantes de mam y algunos de teco, hicieron presentes hacia finales del siglo xIx y princi-
cruzaron la frontera para establecerse en las tierras pios del xx, así como a la presencia de fincas ganaderas
más altas y menos productivas de la sierra, convir- y cafetaleras en el valle de Tulijá. Ambos tipos de explo-
tiéndose en reserva de mano de obra para sus veci- taciones contaban con grandes extensiones de tierra
nos finqueros del Soconusco. concentradas en pocas manos. Fincas, propiedades
Aun así, no se satisfizo la necesidad de mano de comitecos y “coletos” (originarios de San Cristóbal
de obra requerida para ciertas etapas del cultivo del de Las Casas) formaban una franja que era una “puer-
café, por lo que se creó un sistema de enganche ta de entrada” a la región inhóspita de la selva. La finca
mediante el cual ladinos de San Cristóbal de Las era el eje del sistema económico y social que perduró
Casas proveían a los cafetaleros de trabajadores in- en la región hasta la primera mitad del siglo xx. Den-
dígenas provenientes del macizo central de Chiapas. tro había una diversidad de trabajadores: meseros,
Tsotsiles, tseltales y tojolabales eran reclutados para baldilleros, horneros y vaqueros que se empleaban
ser conducidos a las fincas del Soconusco y obli- y vivían en “la casa grande” o bien se concentraban
gados a trabajar en el corte del café. Aunque en un en pequeños caseríos dentro de las tierras del patrón
inicio el reclutamiento de mano de obra se realizaba (Leyva y Ascencio, 1996). Montagú (1970) describe
mediante un sistema coercitivo, décadas más tarde el tipo de relaciones de autoridad que prevalecían en-
los campesinos nativos se dirigirían por voluntad tre las familias tseltales –en su mayoría descendientes
propia al trabajo estacional en las fincas con objeto de los baldíos de las haciendas dominicas– que vivían
de completar su mermada economía. en pequeños caseríos dentro de las haciendas del valle
Las haciendas maiceras y ganaderas de la “tierra de Ocosingo en 1960. Las fincas aparecen en su relato
caliente” en la Depresión Central también atraían a como mundos autosuficientes en donde la autoridad
miles de indígenas alteños que anualmente se diri- del patrón y la autonomía en que los campesinos se
gían a los ranchos de la cuenca del Grijalva, al igual gobiernan a sí mismos, son polaridades de un mismo
que los valles de Jiquipilas y Cintalapa en busca de sistema que escapaba al control del mundo exterior.
tierras para arrendar. Hacia 1930, fecha en que se inició el reparto agra-
Desde finales del siglo xIx también se hizo pre- rio, la población local empezó a abandonar haciendas
sente la injerencia del Estado mexicano en la vida y ranchos para fundar las primeras colonias, primero
política de Chiapas. Por medio del gobernador Emilio en el municipio de Las Margaritas y más tarde en el
Rabasa, el presidente Díaz promovió la centralización de Ocosingo. Las demasías de las haciendas eran
del poder y la limitación de la competencia de las expropiadas generalmente por petición de los campe-
autoridades regionales a favor del gobierno central. sinos, peones de las mismas. Las afectaciones a las
Más tarde, el faccionalismo de la Revolución mexicana propiedades de los madereros se realizaron mediante
llegaría a tierra chiapaneca a través del carrancismo, decretos expropiatorios e implicó el avance sobre la
pero la oligarquía chiapaneca logró mantenerse en frontera agrícola (Acevedo, 2005).
el poder, por lo que las reformas en materia laboral y La colonización también se vio alentada por la
agraria que se derivaron de los gobiernos posrevolu- iniciativa de misioneros tanto protestantes como ca-
cionarios que llegarían a Chiapas de manera atenuada. tólicos que veían en la selva un lugar propicio para el
Como en el resto del país, a partir de los años encuentro de la “tierra prometida”. Los primeros en
cuarenta, la población chiapaneca empezó a experi- llegar fueron las iglesias protestantes, que mediante
mentar un acelerado crecimiento. La presión sobre el Instituto Lingüístico de Verano, crearon un cam-
la tierra que esto supuso en las regiones indígenas pamento de entrenamiento en Yaxoquintelá, en donde
provocó el desplazamiento de campesinos hacia misioneros y enfermeros nativos eran entrenados.
otros territorios en busca de tierra. La colonización Fundaron también la organización Alas de Socorro,
de terrenos nacionales en la Selva Lacandona sur- para el traslado mediante avionetas de enfermos
gió entonces como una opción, alentada por las graves a su campamento. No más de diez misione-
políticas gubernamentales. ros estadounidenses se establecieron a lo largo de
los años, pero su trabajo tuvo un fuerte impacto
Movimientos de población en el siglo xx entre los habitantes de la selva, creando una retícu-
la de congregaciones religiosas entre los dispersos
La colonización de la Selva Lacandona poblados (De Vos, 1998).
La iglesia católica, ante el avance protestante
El poblamiento de la región selvática se produjo a la entre la población indígena reformuló su espíritu 339
par de las explotaciones madereras y caucheras que se misionero con un movimiento catequístico de gran
Migraciones indígenas en el Chiapas contemporáneo: movilizaciones internas y migración internacional | 9
envergadura. Los jesuitas fundaron la misión de Las Margaritas. A través de redes de comunicación
Bachajón en 1958. Más tarde aparecería la de Comitán establecidas entre conocidos y familiares se sabía en las
con los maristas y la de Ocosingo con los dominicos comunidades alteñas de tierras nacionales suscepti-
en 1963. La llegada del Obispo Samuel Ruiz García a bles de colonización.
la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas redefini- Esta colonización se iniciaba por pequeños gru-
ría el rumbo de la evangelización por medio de una pos encabezados por un líder, quienes aprovechando
pastoral que, inspirada en la teología de la liberación, los caminos construidos hasta entonces, caminaban
enfatizaría la construcción de una iglesia autóctona que hasta encontrar “terrenos nacionales” deshabitados.
hiciera posible la encarnación del evangelio en las cul- Enseguida, era clave la ubicación de una corriente
turas nativas, al tiempo que enfrentara una lucha de agua para el establecimiento del poblado, por lo
por los derechos sociales y políticos de su pueblo. La que fue común asentarse en los antiguos campamentos
formación de catequistas, con un sentido de servicio chicleros o madereros. Entonces los migrantes desmon-
a la comunidad –“animadores” del pueblo– se com- taban la selva o montanya, para sembrar milpa. Una
plementó con la creación y formación de una nueva vez sembrada la primera milpa, los hombres volvían a
figura en el ministerio religioso de las colonias selvá- sus comunidades para regresar a la selva semanas
ticas: el diácono o tu’unel, quien administraba ciertos o meses después para doblar el maíz o cosecharlo.
sacramentos y ayudaba en las misas (Leyva, 1998). De Garantizado el aprovisionamiento de maíz, venía la
esta manera se creó un movimiento de evangelización familia y se procedía a la construcción de una casa.
inspirado en una catequesis del éxodo que benefició Sin embargo, en ocasiones al inspeccionar la milpa
la organización de los colonos mediante cooperativas encontraban a otras personas asentadas en el lugar,
y diversos proyectos de desarrollo comunitario. De- por lo que se presentó una fuerte competencia por
signados por la propia comunidad para ejercer estos la posesión de la tierra. Primero los campesinos
cargos, catequistas y diáconos aprendieron a hablar el vivían dispersos al lado de sus milpas, más tarde,
español, a leer y escribir, a reflexionar sobre sus pro- autoridades civiles y religiosas presionaron a los
blemas personales y colectivos así como a mejorar habitantes para su concentración en poblados que
sus condiciones de vida. La religión se convirtió en- reunían a 20 o 30 familias.
tonces en el primer eje ordenador de las recién fun- Los poblados se iban formando alrededor de
dadas colonias de la selva (De Vos, 1998). una religión principal o de un grupo lingüístico, evi-
Las primeras resoluciones sobre dotación ejidal tando a la población ladina y teniendo cuidado en
en la Selva se decretaron en los años cuarenta. Así se la selección de los nuevos pobladores. Generalmente
fundaron Río Blanco, Veracruz, San Juan Pozo, Vi- se hacían varios viajes exploratorios, y se pasaba por
cente Guerrero y El Momón en el municipio de Las varios asentamientos antes de establecerse definitiva-
Margaritas, junto con Suschilá y Patihuitz en Oco- mente en uno, pues se producían conflictos de límites
singo. Las colonias se expandieron en Las Cañadas con colonos ya establecidos o propietarios de ran-
de Las Margaritas, en la de Patihuitz y en la del Jataté chos. La constitución definitiva de los núcleos de
superior. Para 1960, en Las Margaritas 57% de la población se realizó a lo largo de varios años pues
población se concentraba en 89 ejidos, todos hablantes los solicitantes entraban y salían constantemente.
de tojolabal (Acevedo, 1995). A medida que estas co- Todos los trabajos que la apertura de la frontera
lonias se saturaron y el crecimiento de la población agrícola supuso: traslado de la población, búsque-
demandó más tierra, la población caminó selva da de tierras, clareo de la selva y levantamiento del
adentro, ensanchando la frontera agrícola hacia los asentamiento fueron aportados por los propios
valles de Guadalupe y San Quintín. colonos. Las autoridades sólo daban curso a la trami-
Una vez que el reparto agrario mediante la afec- tación agraria (Lobato, 2003; Acevedo, 2005).
tación a particulares disminuyó, cobró impulso la También se expropiaron terrenos a antiguas
colonización. En 1962 durante el gobierno de López compañías madereras y deslindadoras a donde serían
Mateos, se promulgó una ley mediante la cual todos trasladados campesinos de Aguascalientes, Guana-
los terrenos nacionales se destinarían a constituir juato, Hidalgo, Michoacán, Querétaro y Tlaxcala, que
o ampliar ejidos o al establecimiento de nuevos se ubicaron en los municipios de Palenque, Ocosingo
centros de población ejidal. En esta coyuntura tsot- y Las Margaritas. En Palenque, colonos procedentes del
siles y tseltales de la región de los Altos, choles de centro de México fundaron varios asentamientos,
la región norte y tojolabales de la región fronteriza entrando en conflicto con los intereses de la empresa
340 empezaron a migrar a la selva en busca de tierra. Los maderera Maya, S.A., a raíz de lo cual se produjeron
primeros se empezaron a establecer en la selva de tensos enfrentamientos. Algunos de los poblados
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fueron legalizados en 1964, en tanto que la empresa A fines de 1977 se decretó la creación de la Reserva
operó hasta 1972. En Las Margaritas, mediante un de la Biósfera Montes Azules en un área de 300 000
proyecto creado por el Instituto Nacional Indige- hectáreas, dentro de la superficie dotada al grupo
nista y el Departamento de Asuntos Agrarios y lacandón. Sin embargo, varios poblados ya estaban
Colonización, que operó de manera parcial, se asentados dentro de los límites de la reserva, además
reacomodaron a familias procedentes de la región de terrenos pertenecientes al poblado Velasco Suárez
de los Altos en la frontera México-Guatemala. En que también se encontraban dentro de los límites de
Ocosingo, la zona de Marqués de Comillas fue la Montes Azules (Mendoza, 1995). La creación de esta
región más importante hacia donde se impulsó reserva y la política adoptada por las autoridades gu-
la colonización y la creación de nuevos centros de bernamentales que reconocieron como beneficiarios
población (Mendoza, 1995). de la explotación forestal a aquellos pobladores que
Para inicios de 1970 ya se habían estableci- aceptaron trasladarse a nuevos centros de población,
do en la selva alrededor de 155 ejidos solicitan- provocó el enfrentamiento entre las propias comuni-
tes de una dotación agraria ante las autoridades dades campesinas, pues estos últimos, considerándose
correspondientes. Para entonces la tierra ejidal beneficiarios de las utilidades de la explotación
ya representaba las dos terceras partes de las forestal actuaron en contra de aquellos poblados que
propiedades en la región, desplazando en impor- se habían resistido al traslado.
tancia a la finca. Sin embargo, los propietarios pri- Con la erupción del volcán Chichonal en 1982
vados siguieron concentrando los recursos para la nuevos contingentes de campesinos zoques damni-
producción ganadera y comercial, frente a la produc- ficados se establecerían en la selva. Así, entre 1955
ción campesina que giraba en torno a la producción y 1985 alrededor de 80 mil campesinos mayas se
de cultivos para el autoconsumo. Sin embargo, pron- establecieron definitivamente en la selva en 350
to se empezó a hacer presente un proceso de “ganaderi- nuevos poblados que en su mayoría se constituyeron
zación” entre los campesinos ejidatarios para quienes el como ejidos, con un promedio de entre 500 y 700
ganado bovino representaba la posibilidad de allegarse habitantes, distribuidos en una superficie de 12 mil
de ingresos económicos. (Leyva y Ascencio, 1995). kilómetros cuadrados. Las altas tasas de migración y
En esta década el gobierno federal dio un giro en natalidad provocaron el acelerado crecimiento de la
su política hacia la región, y la reconoció como una población que para el año 2000 alcanzaba los 380 mil
zona de grandes potencialidades y consideró la re- habitantes (Lobato, 2003).
ciente colonización como un obstáculo a sus planes En la colonización de la selva chiapaneca se pu-
de desarrollo. Para frenarla, se aplicaron una serie de sieron en marcha una serie de políticas gubernamen-
medidas: en 1972 mediante un decreto se otorgó a tales contradictorias que favorecieron la organización
66 familias lacandonas, 600 mil ha de bosques tropi- de los campesinos para la lucha agraria. Estos riva-
cales. El decreto afectaba a 40 mil colonos indígenas lizaban con los grandes propietarios por la posesión
agrupados en más de 70 comunidades que se habían de la tierra, quienes tenían en sus manos el control
establecido en la zona. Como respuesta, las comuni- político de los municipios; pero además, la contradic-
dades iniciaron una lucha por el reconocimiento de toria política gubernamental provocó el facciona-
sus tierras y formaron la primera organización po- lismo y el enfrentamiento entre los propios grupos
lítica en la Selva: la Quiptic Ta Lacubtesel o Unidos campesinos. En estas condiciones, se empezó a gestar
por nuestra fuerza. un movimiento campesino cuyos inicios se pueden
En 1976, tras varios desalojos de algunas po- identificar con el Congreso Indígena de 1974 convo-
blaciones, el gobernador Velasco Suárez apoyó la cado para la conmemoración del 500 aniversario
creación de varios centros de población ejidal: Ve- del natalicio de fray Bartolomé de las Casas, cuya
lasco Suárez (Palestina) y Frontera Echeverría (Corozal) organización fue encomendada a la Iglesia católica.
dentro de la comunidad lacandona, y Torres Landa, Ro- Los trabajos del congreso involucraron un trabajo
berto Barrio y Flor de Cacao en la región de Marqués de previo de organización y discusión de la problemática
Comillas. Las autoridades alentaron la colonización de más sentida por los pueblos choles, tsotsiles, tselta-
este último rincón de la selva, por lo que se establecieron les y tojolables, que denunciaron las condiciones de
en ella colonos provenientes de otros estados de la Repú- sujeción y privación en las que se encontraban, en
blica, además de indígenas que fueron trasladados por materia de tierra, comercio, educación y salud (Mo-
las autoridades de la comunidad lacandona a esa zona. rales, 1992). Este congreso marcaría un parteaguas en
Aquellos que no aceptaron ser trasladados a los nuevos la participación y conciencia política de los pueblos 341
centros de población se convirtieron en “invasores”. indígenas, después de lo cual aparecerían varias organi-
Migraciones indígenas en el Chiapas contemporáneo: movilizaciones internas y migración internacional | 9
Sin embargo, como respuesta a la demanda de un na accedieron a nuevos recursos y servicios. La pre-
grupo de refugiados, el gobierno mexicano dio sencia de los refugiados se reflejó en el censo de 1990
inicio a una política de integración de los refu- en donde por primera vez se reportó la presencia de
giados a la sociedad mexicana en los campamentos de numerosos hablantes de q’anjob’al en los municipios
Campeche y Quintana Roo en 1996 y dos años de La Trinitaria y Las Margaritas. En menor número
más tarde en Chiapas. también se reportaron otras lenguas de la población
Esta integración tenía que considerar varios as- refugiada como el cakchiquel, el mam, y el quiché.
pectos. Incluía un proceso de regularización migrato- Desde otro punto de vista, la presencia de los re-
ria de la población refugiada mediante un programa fugiados guatemaltecos en Chiapas actualizó los
de Estabilización migratoria, que tendía hacia un vínculos entre poblaciones hermanas asentadas a
proceso progresivo de naturalización y otorgaba la ambos lados de la frontera. Esta actualización de los
ciudadanía mexicana a los hijos de guatemaltecos vínculos ha sido determinante en la formación de
nacidos en México, además de la puesta en marcha de redes que canalizan la migración tanto de guatemal-
proyectos que atendieran la situación económica, tecos como de chiapanecos hacia Estados Unidos. Se
cultural y social de los grupos de refugiados. estima que alrededor de 250 mil guatemaltecos habían
Las distintas condiciones de la población refu- inmigrado al estado de Florida, en Estados Unidos a
giada en Campeche y Quintana Roo, por un lado, y principios de los años noventa (Conde, 1995). Como
Chiapas por el otro, han resultado en procesos des- resultado de su condición, habían creado una organi-
iguales de integración. Los refugiados asentados en zación propia: Corn Maya Inc., que surgió como un
Campeche y Quintana Roo han tenido una favorable servicio de asesoría jurídica para jacaltecos amenaza-
experiencia en este proceso, incluyendo el recono- dos con la deportación.
cimiento legal de sus comunidades, el acceso a la En Júpiter, una localidad del condado de Palm
tierra mediante zonas susceptibles de colonización, Beach, Corn Maya Inc., apoyó la formación del Centro
y la puesta en marcha de proyectos productivos en “El Sol” , que ofrece diversos servicios a la comunidad
conjunto con la población mexicana. inmigrante formada en su mayoría por guatemaltecos
Los refugiados establecidos en Chiapas en cam- y chiapanecos. En 2007 la organización patrocinó una
bio, vieron retrasar el proceso de naturalización que visita al Centro por parte del entonces presidente gua-
quedó trunco cuando el Alto Comisionado de Nacio- temalteco Oscar Berger, quien elogió el trabajo de El
nes Unidas para Refugiados (ACNUR) Cerró su progra- Sol como un ejemplo a seguir (Steigenga y Williams,
ma de actividades en México hacia finales de 2001. 2009). El Sol ofrece una bolsa de trabajo que per-
Mediante una comisión ad hoc, el gobierno mexicano mite poner en contacto a empleadores e inmigrantes.
decidió continuar con la puesta en marcha de tal polí- Como parte del servicio, se ofrece un almuerzo a
tica, sin embargo, la integración se redujo al impulso los inmigrantes que durante el día han quedado sin
del desarrollo local, sin integrar otros aspectos que empleo. Corn Maya también organiza torneos de fut-
han sido exitosos para los refugiados en la península bol con equipos guatemaltecos y chiapanecos que se
de Yucatán, como el caso del acceso a la tierra, o el im- forman alrededor de las comunidades de origen de los
pulso a proyectos productivos en los que se involucre migrantes. En 2009 había dos equipos chiapanecos:
tanto a refugiados como a población mexicana de la Real de Socoltenango, con jugadores provenientes del
zona. Esto ha traído como consecuencia la migración municipio de Socoltenango, en Chiapas, y otro más
laboral de los guatemaltecos a los centros urbanos con jugadores de Frontera Comalapa.
regionales, los ranchos cercanos y también hacia Es- De esta manera, los vínculos que nacieron en
tados Unidos en busca de trabajo (Kauffer, 2005). la época del refugio entre las poblaciones de chiapa-
¿Cuáles han sido las consecuencias de la presen- necos y guatemaltecos perduran en la inmigración
cia de esta población refugiada para los chiapanecos? hacia Estados Unidos en donde los inmigrantes com-
Hernández et al. (1993: 147) señalan la importancia de parten el sitio común de ser indocumentados. Los re-
su presencia para las regiones en donde se asentaron. fugiados guatemaltecos –más tarde indocumentados
En el tiempo del refugio proporcionaron mano de en Estados Unidos– han capitalizado su experiencia
obra barata a los campesinos de las regiones fronte- política en el exilio forzoso mediante la creación
rizas, involucrados en un proceso de colonización y de organizaciones como Corn Maya que ha logrado
extensión de la frontera agrícola en la selva. Por otra convertirse en interlocutor de autoridades tanto de su
parte, su presencia atrajo la atención de instituciones país como de Estados Unidos. Los chiapanecos se
y organismos internacionales, por medio de los cua- benefician de esta organización y siguen ratificando 343
les las poblaciones tanto guatemalteca como mexica- su alianza histórica con sus hermanos guatemaltecos.