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Ondas Electromagnéticas: Tipos y Formación

Las ondas electromagnéticas son ondas que se propagan sin necesidad de un medio material, incluyendo la luz visible y las ondas de radio. Se originan a partir de cargas eléctricas aceleradas y se describen mediante las ecuaciones de Maxwell, que explican cómo los campos eléctricos y magnéticos se generan y propagan. Además, se discuten sus efectos potenciales en la fauna, especialmente en aves, debido a la contaminación electromagnética generada por las antenas de telefonía móvil.

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Ondas Electromagnéticas: Tipos y Formación

Las ondas electromagnéticas son ondas que se propagan sin necesidad de un medio material, incluyendo la luz visible y las ondas de radio. Se originan a partir de cargas eléctricas aceleradas y se describen mediante las ecuaciones de Maxwell, que explican cómo los campos eléctricos y magnéticos se generan y propagan. Además, se discuten sus efectos potenciales en la fauna, especialmente en aves, debido a la contaminación electromagnética generada por las antenas de telefonía móvil.

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ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS

Son aquellas ondas que no necesitan un medio material para propagarse.


Incluyen, entre otras, la luz visible y las ondas de radio, televisión y telefonía.
Todas se propagan en el vacío a una velocidad constante, muy alta (300 0000
km/s) pero no infinita. Gracias a ello podemos observar la luz emitida por una
estrella lejana hace tanto tiempo que quizás esa estrella haya desaparecido ya.
O enterarnos de un suceso que ocurre a miles de kilómetros prácticamente en
el instante de producirse.

Las ondas electromagnéticas se propagan mediante una oscilación de campos


eléctricos y magnéticos. Los campos electromagnéticos al "excitar" los
electrones de nuestra retina, nos comunican con el exterior y permiten que
nuestro cerebro "construya" el escenario del mundo en que estamos.
Las O.E.M. son también soporte de las telecomunicaciones y el funcionamiento
complejo del mundo actual

ORIGEN Y FORMACIÓN

Las cargas eléctricas al ser aceleradas originan ondas electromagnéticas

El campo E originado por la carga acelerada depende de la distancia a la


carga, la aceleración de la carga y del seno del ángulo que forma la dirección
de aceleración de la carga y al dirección al punto en que medimos el
campo( sen q).
Un campo electrico variable engendra un campo magnético variable y este a su
vez uno electrico, de esta forma las o. e.m. se propagan en el vacio sin soporte
material

Una carga eléctrica acelerada crea un campo eléctrico variable y, como


explican las leyes de Maxwell, los campos pueden abandonar la fuente
que los produce y viajar por el espacio sin soporte material.

Los campso no necesitan un medio deformable que vibre a su paso, lo único


que vibra son los valores de los campos E y B en cada lugar.
Las ecuaciones de Maxwell explican esta propagación:
En efecto, un campo eléctrico variable engendra un campo magnético variable
que, a su vez, engendra otro eléctrico y así avanzan por el espacio.

LEYES DE MAXWELL

La variación del flujo magnético que atraviesa


una superficie engendra un campo eléctrico
cuya circulación a lo largo de la curva que
cierra esa superficie viene dado por la
fórmula aquí mostrada ( tercera ecuación de
Maxweell)
La variación del flujo eléctrico que atraviesa
una superficie engendra un campo magnético
cuya circulación a lo largo de curva que cierra
dicha supericie viene dado por la fórmula aquí
mostrada (cuarta ecuación de Maxwell)
La carga eléctrica en movimiento crea a su alrededor un campo
electromagnético, cuyas componentes E y B son perpendiculares . Sus valores
en cada punto y en función del tiempo son:
E=Eosen( t -kx)
B=Bosen( t -kx

Las cargas eléctricas al ser aceleradas originan ondas electromagnéticas

Podemos elegir como modelo de formación de ondas


electromagnéticas al dipolo eléctrico oscilante (dos
cargas iguales y opuestas cuya separación varía
armonicamente con el tiempo). Según la teoría
electromagnética clásica una carga que oscila con
Movimineto Armónico Simple de frecuencia "" radia
energía de la misma frecuencia. La energía que emite la
transporta un campo electrico y otro magnético. Veamos
como son y como se forman.

Lo que viene a continuación puedes saltarlo si no quieres profundizar


ahora más en el tema.

La expresión del campo electrico (E) creado por una carga acelerada es una
corrección de la deducida de la Ley de Coulomb ( E=F / q) y tiene tres
términos.

El primero es
igual que el creado por una carga quieta.
El segundo introduce el efecto de la carga en el pasado. Como el campo se
establece a la velocidad de la luz debemos saber donde estaba la carga y
como se movía en un tiempo anterior ( el que tardo en llegar la radiación,
viajando a la velocidad "c", en llegar al punto en que se mide). La carga que
crea el campo, viajando a la velocidad "v", en ese momento que yo mido el
campo está en otro punto distinto al que estaba cuando creo el campo E, que
detectamos en ese punto de medida .
El tercer término agrega una corrección que es la variación del tiempo de
retardo.
Cuando medimos E en puntos alejados de la carga oscilante el único término
de la expresión que influye es el tercero.
El campo B se obtiene a partir de E

La fórmula de E refleja que el campo es función de: la acelerción de vibación


del dipolo (se obtiene del tercer término); del seno del ángulo formado por la
dirección de vibración y la de propagación hacia el observador; de la distancia,
disminuye inversamente con la distancia ( no con el cuadrado de la distancia).
La velocidad de la luz (c) aparece porque el campo no se establece
instantáneamente y la carga que se mueve ejerce un efecto desde donde está
y donde estuvo. Por todo lo anterior la fórmula del campo es:


cero en la dirección del eje de la antena y máximo en la dirección
perpendicular a la misma.

máximo cuando "a" es máxima y varía senoidalmente como "a" ( a=-
A·sen t) .

El campo tiene expresión de onda lineal ( onda electromagnética) E=Eosen( t -


kx)y vibra contenida en el plano del dipolo y la dirección de propagación. La
fórmula representa el campo como onda lineal viajera . en la que "w" equivale a
2·, donde ""es la frecuencia de oscilación la fuente que emite, k=2 y
"x" la distancia al origen.

E disminuye sólo inversamente proporcional a la distancia del punto en que se


mide a la carga que lo crea, cuando las cargas son grandes.

La intensidad de radiación I depende del campo E radiado por una antena y


es:I=c· E2
ESPECTRO ELECTROMAGNÉTICO
Las ondas electromagnéticas se agrupan bajo distintas denominaciones según
su frecuencia, aunque no existe un límte muy presiso para cada grupo.
Además, una misma fuente de ondas electromagfnéticas puede generar al
mismo tiempo ondas de varios tipos.

 Ondas de radio: son las utilizadas en telecomunicaciones e incluyen las


ondas de radio y televisión. Su frecuencia oscila desde unos pocos
hercios hasta mil millones de hercios. Se originan en la oscilación de la
carga eléctrica en las antenas emisoras (dipolo radiantes).

 Microondas: Se utilizan en las comunicaciones del radar o la banda


UHF ( Ultra High Frecuency) y en los hornos de las cocinas. Su
frecuencia va desde los milmillones de hercios hasta casi el [Link]
producen en oscilaciones dentro de un aparato llamado magnetrón. El
magnetrón es una cavidad resonante formada por dos imanes de disco
en los extremos, donde los electrones emitidos por un cátodo son
acelerados originado los campos electromagnéticos oscilantes de la
frecuencia de microondas.
 Infrarrojos: Son emitidos por los cuerpos calientes. Los transitos
energéticos implicados en rotaciones y vibraciones de las moléculas
caen dentro de este rango de frecuencias. Los visores nocturnos
detectan la radiación emitida por los cuerpos a una temperatura de 37
º .Sus frecuencias van desde 10 11Hz a 4·1014Hz. Nuestra piel también
detecta el calor y por lo tanto las radiaciones infrarrojas.

 Luz visible: Incluye una franja estrecha de frecuencias, los humanos


tenemos unos sensores para detectarla ( los ojos, retina, conos y
bastones). Se originan en la aceleración de los electrones en los
tránsitos energéticos entre órbitas permitidas. Entre 4·1014Hz y 8·1014Hz

 Ultravioleta: Comprende de 8·1014Hz a 1·1017Hz. Son producidas por


saltos de electrones en átomos y molécualas excitados. Tiene el rango
de energía que interviene en las reacciones químicas. El sol es una
fuente poderosa de UVA ( rayos ultravioleta) los cuales al interaccionar
con la atmósfera exterior la ionizan creando la ionosfera. Los ultravioleta
puden destruir la vida y se emplean para esterilizar. Nuestra piel detecta
la radiación ultravioleta y nuestro organismo se pone a fabricar melanina
para protegernos de la radiación. La capa de ozono nos proteje de los
UVA.

 Rayos X: Son producidos por electrones que saltan de órbitas internas


en átomos pesados. Sus frecuencias van de 1'1·1017Hz a 1,1·1019Hz.
Son peligrosos para la vida: una exposición prolongada produce cancer.

 Rayos gamma: comprenden frecuencias mayores de 1·1019Hz. Se


origina en los procesos de estabilización en el núcleo del átomo después
de emisiones radiactivas. Sus radiación es muy peligrosa para los seres
vivos.

por colores
Efecto de las ondas electromagnéticas
Posibles efectos de las ondas electromagnéticas utilizadas en la telefonía
inalámbrica sobre los seres vivos. Se presenta una. Tras exponer las
características técnicas y la situación legal de esta nueva tecnología se revisan
los hallazgos científicos que pudieran tener interés para el estudio de sus
efectos sobre la fauna silvestre. Basándonos en los conocimientos científicos
actuales se comentan las posibles consecuencias para las aves, teniendo en
cuenta el deterioro reciente de algunos ecosistemas que ocupan. Se
recomienda considerar la contaminación electromagnética en el rango de las
microondas como un posible factor de declive de algunas poblaciones de
riesgo, especialmente de las aves urbanas, expuestas a mayores niveles de
radiación. Tampoco pueden descartarse efectos sobre las aves en áreas
rurales o protegidas que cuentan con instalaciones próximas. Teniendo en
cuenta que las aves pueden ser excelentes bioindicadores, se resalta la
importancia de realizar estudios que valoren los efectos de este nuevo tipo de
contaminación y se proponen algunas metodologías que se podrían emplear.
Palabras clave: Antenas de telefonía, aves silvestres, bioelectromagnetismo,
bioindicadores, contaminación electromagnética, efectos no térmicos,
microondas, radiofrecuencias.

INTRODUCCIÓN El hombre ha utilizado con frecuencia a los seres vivos para


detectar posibles alteraciones en los ecosistemas y en su propia esfera vital.
Desde los líquenes, muy sensibles a la contaminación por acumular las
sustancias tóxicas en sus tejidos, hasta las aves que viven en jardines y
edificios, una amplia gama de organismos han servido como indicadores de la
salubridad del hábitat humano.

Características físicas y tecnológicas de la telefonía móvil Las radiaciones


electromagnéticas transmiten pequeños paquetes de energía denominados
fotones (Aguilar, 2001). Las radiofrecuencias ocupan el rango entre 10 MHz. y
300 GHz. de frecuencia. Las antenas de telefonía móvil lanzan ondas
electromagnéticas con una frecuencia portadora de 900 MHz. para el sistema
analógico y de 900 MHz. y 1800 MHz. para el sistema digital, generalmente
conocidas como microondas (rango aproximado entre 1GHz. y 300 GHz.),
pulsadas en frecuencias de audio. Las microondas llevan la información sonora
por medio de ráfagas o pulsos de corta duración con pequeñas modulaciones
de su frecuencia, que se transfieren entre los teléfonos móviles y las estaciones
base. Una antena de un teléfono móvil irradia en todas las direcciones,
mientras la antena de una estación base produce una emisión direccional en
forma de lóbulo. Además se forman varios lóbulos secundarios, de menor
potencia, que se dirigen hacia los lados y la parte de atrás, en las proximidades
de la antena. Las estaciones base de telefonía ordinariamente disponen de tres
sectores, con tres antenas, que cubren un ángulo de 120 grados cada una
(Santini et al., 2000; Hyland, 2000, 2001; Navarro et al., 2003). La frecuencia
utilizada en la corriente alterna de uso doméstico (50-60 Hz.) crea un campo
electromagnético, inducido y estático (efecto indeseado) que no se proyecta en
el espacio, se desvanece a pocos decímetros de la fuente y desaparece
cuando la fuente de energía se desconecta (electrodomésticos de uso
cotidiano, cables y transformadores). Por el contrario las antenas de telefonía
emiten radiaciones de microondas que viajan alejándose de la fuente,
continúan existiendo aunque la fuente se desconecte (Aguilar, 2001) y pueden
llegar hasta treinta kilómetros de distancia. Para una dirección concreta con
respecto a la antena, la densidad de potencia en un punto varía de forma
inversamente proporcional al cuadrado de la distancia a la fuente emisora. A
una distancia de 50 metros de una antena de telefonía la densidad de potencia
es de unos 10 µW/cm2 (Santini et al., 2000), mientras a distancias de 100
metros a nivel del suelo se puede medir todavía por encima de 1 µW/cm2 (obs.
pers.). Entre 150 y 200 metros, la densidad de potencia del lóbulo principal
cerca del suelo es típicamente de unas décimas de µW/cm2 (Hyland, 2000).
Por encima de 0,1 µW/cm2 se han sugerido efectos biológicos. La densidad de
potencia supera ampliamente este valor en las zonas situadas a menos de 300
metros de las antenas (Haumann et al., 2002). Las variables utilizadas para
medir estas radiaciones son la Densidad de Potencia (medida en Vatios por
metro cuadrado: W/m2, o en µW/cm2), que expresa la potencia radiante que
incide perpendicularmente a una superficie, dividida por el área de la superficie.
La Intensidad de Campo Eléctrico en un punto (medido en Voltios por metro:
V/m), que es una cantidad vectorial proporcional a la fuerza ejercida sobre una
partícula cargada, dependiente de su posición en el espacio. También se utiliza
la Intensidad Resistencia de Campo Magnético, medida en amperios por metro
(A/m), y la Densidad del Flujo Magnético, medida en Teslas (T). Para medir los
efectos de las emisiones electromagnéticas sobre los tejidos se utiliza la Tasa o
Índice de Adsorción Específica, más conocida como SAR (Specific Energy
Absorption Rate), que se define como el índice en que la energía es absorbida
por unidad de masa de tejido corporal y se mide en Vatios por kilogramo
(W/kg). La unidad SAR se ha estandarizado a partir del calentamiento que se
produce en un modelo artificial (una masa de plástico esférica llena de una
solución salina) inanimado y homogéneo, carente de las propiedades que
caracterizan a los seres vivos. Previamente al despliegue de la telefonía
inalámbrica, las emisiones ondulatorias existentes en el rango de las
radiofrecuencias tenían su origen en las antenas de radio y televisión,
normalmente instaladas a gran altura o alejadas de los núcleos de población.
Desde la segunda mitad de los años 90 del pasado siglo se ha realizado el
despliegue de la red de estaciones base de telefonía, que ha incrementado en
varios órdenes de magnitud la contaminación electromagnética, especialmente
en las ciudades, pero también en el campo, cerca de los núcleos rurales y las
infraestructuras viarias (obs. pers.). Actualmente se están investigando nuevos
tipos de antenas para reducir la potencia necesaria para establecer la
comunicación (Cooper & Goldburg, 1996; Cooper, 2003).

Mecanismos de actuación sobre los sistemas biológicos Uno de los


efectos más conocidos de las es su capacidad para poner en resonancia las
moléculas de agua (dipolos) y otros componentes de los alimentos, provocando
una elevación de su temperatura. El grado de calentamiento resultante
depende de la intensidad de la radiación y del tiempo de exposición. Para
potencias radiantes por encima de 500 µW/cm.2 se producen efectos medibles
de calentamiento de los tejidos (hornos microondas), mientras por debajo de
ese nivel los efectos se denominan «no térmicos». La respuesta de un sistema
biológico a un campo electromagnético depende de las propiedades intrínsecas
del sistema, de las características del campo externo incidente (especialmente
de su potencia radiante y su frecuencia), y del medio en el cual se produce el
fenómeno (Lin, 1994). Los animales son complejos electroquímicos muy
sensibles, que se comunican con su medio a través de impulsos eléctricos. En
ellos existen corrientes iónicas y diferencias de potencial eléctrico a través de
las membranas celulares y de los fluidos corporales, tanto intra como
extracelulares (Heredia-Rojas et al., 2003). Los campos electromagnéticos
generados en las estructuras biológicas, están caracterizados por
determinadas frecuencias específicas, que pueden verse interferidas por la
radiación electromagnética incidente, provocando una inducción y modificando
su respuesta (Smith, 1989; Hyland, 2000, 2001). Algunos órganos o sistemas
como el cerebro, el corazón y el sistema nervioso, son especialmente sensibles
a estas inducciones. Por ejemplo, varios autores han notificado que la baja
frecuencia de los pulsos del sistema GSM interfiere con las ondas cerebrales
provocando ondas delta, patológicas en personas despiertas (Kramarenko,
2003; Marino et al., 2003). Los sistemas ondulatorios tienen propiedades, como
la frecuencia, que puede afectar por el efecto de resonancia a la capacidad de
un organismo vivo para absorber la energía de un campo electromagnético
irradiante (Hyland, 2000). Las estructuras biológicas pueden entrar en
resonancia con frecuencias concretas, cuando su tamaño se aproxima a la
mitad de la longitud de la onda incidente. La radiación de microondas pulsantes
de baja intensidad, como las empleadas en la telefonía inalámbrica, puede
ejercer influencias en los organismos vivos, porque las longitudes de onda de
los sistemas celulares de telefonía (12 a 37 cm.) caen en el rango de tamaño
de las estructuras biológicas y por tanto, son capaces de provocar respuestas.
La energía absorbida puede ser suficiente para provocar sutiles cambios
conformacionales de la arquitectura molecular, provocando alteraciones
bioquímicas por alteración de la actividad enzimática (Daniells et al., 1998).
Existen «ventanas de frecuencia» en las que los campos electromagnéticos
pueden inducir efectos biológicos (Adey, 1981). Incluso algunos efectos pueden
manifestarse a una frecuencia concreta exclusivamente en un rango de
intensidades, o después de una cierta duración de la irradiación (Hyland, 1998).
Los seres vivos están expuestos a niveles variables de campos
electromagnéticos de radiofrecuencias, según la distancia de las antenas
emisoras, la presencia de reemisores pasivos capaces de reflejar las ondas
(estructuras metálicas) o de amortiguarlas (edificios), el número de
comunicaciones de la estación y su posición con relación a la orientación de la
antena (Santini et al., 2000). Hay que tener en cuenta además las
características técnicas de la antena, su potencia y ganancia, su altura
respecto al suelo, la orientación de haz emisor principal (anchura vertical y
horizontal), la localización de los lóbulos secundarios, la altura a la que se
encuentra el ser vivo y la topografía local. Existen normativas internas
específicas muy estrictas para los trabajadores que realizan las labores de
mantenimiento de las antenas de telefonía, que no pueden permanecer más de
seis minutos en las proximidades de una antena en funcionamiento. En las
áreas de uso público la influencia térmica de la radiación (calentamiento de los
tejidos) por las microondas puede ser descartada, pero no ocurre lo mismo con
los efectos no térmicos. La libertad de movimiento de las aves y su costumbre
de posarse en las cercanías e incluso sobre las propias estaciones base les
hace potencialmente vulnerables a efectos tanto térmicos como no térmicos.
Las microondas tienen el potencial para inducir reacciones adversas para la
salud de las personas (Hyland, 2000, 2001; Santini et al., 2002, 2003a, 2003b;
Navarro et al., 2003) y para la fauna que vive en las proximidades de las
antenas emisoras (Balmori, 2003). Los organismos pequeños son
especialmente sensibles, tanto por aproximarse su tamaño a la frecuencia de
resonancia, como por el menor espesor de su cráneo, que facilita una mayor
penetración de la radiación en el cerebro (Santini, 2000; Hyland, 2001; Maisch,
2003; Balmori, 2003). No se conoce todavía con certeza qué aspecto de la
radiación electromagnética es el más importante a la hora de provocar un
efecto sobre la salud de un ser vivo en la naturaleza, si el nivel medio de
exposición diario,las exposiciones por encima de cierto valor umbral, o
simplemente las variaciones de los campos a los que se le somete (Bardasano
& Elorrieta, 2000). Para niveles de potencia por debajo de los recomendados
en la conferencia de Salzburgo (0,1 µW/cm.2) todavía no se han notificado
efectos adversos para la salud. Al alejarnos a más de 300 metros de distancia
de las antenas emisoras disminuyen o desaparecen la mayoría de los síntomas
notificados en personas (Santini, 2003b). Situación legal La Unión Europea en
su Recomendación 1999/519/CE (DOCE, 1999), adoptó los niveles de
referencia propuestos por la Comisión Internacional para la Protección de las
Radiaciones no Ionizantes (ICNIRP) (límite de exposición aceptado para los
seres vivos), que son de 450 µW/cm2 para el sistema GSM (900 MHz.) y de
900 µW/cm2 para el DCS (1800 MHz.) (ICNIRP, 1998). La norma vigente en
España (Real Decreto Ministerio Presidencia 1066/2001) (BOE, 2001), adoptó
los criterios de la Recomendación Europea. A pesar de la evidencia
experimental de la existencia de respuestas biológicas a niveles inferiores, las
restricciones propuestas por el ICNIRP (1998) protegen exclusivamente de los
efectos térmicos a corto plazo. Por esta razón algunos países han adoptado
sus propios niveles de referencia, acogiéndose al «Principio de Precaución».
Italia, en un decreto de 1998, adoptó un límite de potencia de exposición de 10
µW/cm2 para GSM (900 MHz.) igual que Hungría, Bulgaria y Polonia. China
tiene un límite de 6,6 µW/cm2. Rusia, Suiza, Luxemburgo y Valonia (Bélgica)
de 2,4 µW/cm2. Salzburgo (Austria) de 0,1 µW/cm2 y Nueva Gales del Sur
(Nueva Zelanda) de 0,001 µW/cm2 (Santini, 2000; Balmori, 2003). Es
importante mencionar aquí que con niveles de 0,1 pW/cm2 se consigue
oficialmente una comunicación exitosa, apta para los requerimientos de
cobertura del sistema (Haumann et al., 2002). Esto quiere decir que con niveles
de densidad de potencia (de exposición) 4.500 millones de veces más bajos
que los autorizados en la actualidad en España, existe suficiente cobertura
para que un teléfono móvil funcione.

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